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Capitulo único
—Ahgg... Ahgg... - jadeaba el rubio Omega al recibir estocada tras estocada
—Eso es, pequeño... Gime para mí - pedía el Alfa mientras tenía al rubio empotrado contra la pared al tiempo que
entraba y salía sin piedad en el cuerpo que tenía aprisionado entre sus tatuados brazos.
—A-Alfa...
Jungkook no pudo evitar gruñir más que satisfecho al escuchar que Jimin le había llamado Alfa. Eso causó que el
pelinegro perdiera la casi nula cordura que aún quedaba en él.
—Si pequeño, soy tu jodido Alfa - musito entre gruñidos mientras movía sus caderas sin cesar con una potencia
descomunal.
—Mmm.. Más Alfa... Dame más - Jimin se había convertido en un completo lío de jadeos, gemidos y balbuceos
incongruentes. —tu omega quiere más.
El lobo de Jungkook aullaba más que satisfecho de poder tener así al rubio, y que éste confirme que sólo es del Alfa, le
estaba volviendo loco.
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—¿Te gusta? ¿Te gusta cómo te lo hace tu Alfa?
El omega movia frenéticamente su cabeza, mientras se aferraba más al cuello del Alfa.
—S-Si... Me gusta todo lo que me da mi Alfa, aghh.
Ver cómo su dura y enrojecida polla entraba y salía del cuerpo del rubio, le estaba llevando al límite. Escuchar cómo el
omega lloraba y pedia por él estaba acabando con su sano juicio. Oír los agudos gemidos del rubio, solo incitaban al Alfa
a aumentar sus estocadas haciendo que éstas sean más certeras y bestiales.
El cuerpo de ambos brillaba por la delgada capa de sudor que les cubría de pies cabeza. El cansancio empezaba a hacer
acto de presencia en ambos, pero ninguno de los dos tenía la intención de parar con dicho festín.
Con cuidado, el pelinegro llevó al omega hasta la cama, quién en medio de protestas, fue colocado boca bajo dejándolo
con el culo alzado, mientras que el Alfa besaba sin una gota de pudor cada centímetro del perfecto cuerpo contrario.
Jimin estaba en las mismísimas nubes disfrutando del décimo cielo al que le había subido el Alfa.
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En cambio Jungkook, estaba mas que extasiado por probar el dulce sabor natural del omega, combinado con almizcle y el
lubricante natural que éste emanaba en grandes cantidades.
—¡Joder Minnie!... Me estás volviendo loco, bebé.
El rubio lanzó un chillido agudo al sentir como sus nalgas habían sido separadas. Las protestas contra el Alfa por haberle
interrumpido momento atrás el orgasmo quedaron nulas al sentir la cálida y húmeda lengua del pelinegro mientras lamia
y le limpiaba sus fluidos con gran dedicación.
—Uhm... - gimió por todo lo alto sin importarle ser escuchado por algún vecino entrometido.
Jimin trató en vano de cubrir su boca al sentir las grandes manos llenas de tatuajes del Alfa que tomaban y amasaban
libremente a su entero placer el redondeo trasero del omega.
—Dejame escucharte, bebé... Quiero oir cómo te hago sentir - pidió el Alfa queriendo escuchar los agudos gemidos que
Jimin trataba de ocultar y le estaban llevando a la locura.
—Alfa-gh... Mi Alfa - chillo el rubio haciendo sonreír a Jeon de satisfacción, mientras seguía viendo cómo el rubio
continuaba retorciendose de placer al sentir cómo la cálida lengua contraria se adentraba en su orificio sin darle un poco
de descanso.
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Entre más sentía cómo el Alfa lo follaba con la boca, Jimin no pudo evitar empujar más su culo hacía la boca del
pelinegro, quién gruñó más que fascinado por dicha acción.
—¿Qué es lo que quieres, bebé? - preguntó mientras daba leves lenguetazos en el exterior del agujero.
—T-Te quiero solo a tigh A-Alfa... Sólo a ti.
El lobo de Jungkook movía la cola sin parar. Estaba feliz y más que satisfecho de escuchar como Jimin y el omega de éste
pedían y jadeaban por él.
—Aquí me tienes, omega. Aquí estoy para ti.
—Ggukie...
Las palabras eran incongruentes, los jadeos por parte del omega estaban a la orden del día, los gruñidos del Alfa se
escuchaban al por mayor.
El pelinegro se tomaba el tiempo de apreciar a la hermosa y sensual criatura que tenía a su entera disposición. Ver a
Jimin en esas condiciones podía llevar a más de uno a la locura.
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—Alfa, te necesito.
En un rápido movimiento, el cuerpo de Jimin fue girado una vez más con una increíble agilidad, para quedar ahora
recostado boca arriba.
Su rubia melena había quedado esparcida sobre el edredón azul, su pecho lleno de chupones multicolores subía y bajaba
de manera errática. Sus labios rojos e hinchados estaban abiertos haciéndole una atenta invitación al Alfa para ser
devorados.
Jimin estaba hecho un jodido y sexy lío, pero Jungkook estaba a nada de perder su estabilidad emocional. Ver y tener a
Jimin en esas condiciones iba más allá de cualquier sueño húmedo.
Jungkook no pudo evitar gruñir al ver cómo Jimin pedía por él. El rubio era la perfecta definición de ternura y
sensualidad, pecado y redención. Jungkook le daba gracias a la madre luna por tener así al omega única y exclusivamente
para él.
De pronto, las piernas del rubio comenzaron a abrirse lentamente para darle la bienvenida al Alfa para que éste se colase
en medio de ellas, acción que hizo el pelinegro sin parpadear.
—Alfa... Te necesito - pidió entre jadeos el omega mientras se retorcía con el delicado tacto del pelinegro
Jungkook sonrió cómo el mayor hijo de puta con suerte al ver y escuchar cómo el rubio pedía con fervor por él.
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Jungkook tomó el pequeño cuerpo para que éste quedara a horcajadas del suyo sacándole un chillido de asombro.
Ambos cuerpos habían quedado alineados a la perfección el uno con el otro cómo si ambos fueran el complemento del
otro.
—¿Quieres que tu Alfa te folle? - preguntó Jungkook alineando su dura y goteante virilidad en la resbaladiza y dilatada
entrada.
—Tómame, Alfa - lloriqueo frotándose sobre el pelinegro, y eso fue más que suficiente para que Jungkook entrará hasta
el fondo con un rápido movimiento haciendo que el omega pusiera los ojos en blanco.
—Ya eres sólo mío, bebé - gruñó el Alfa mientras movia su pelvis de arriba abajo imponiendo un ritmo bestial.
—Sólo tuyo, Alfa. - jadeo
Jungkook gruñó satisfecho con aquella respuesta
—Montame, omega
Jimin respondió gustoso ante la petición del Alfa, en cuestión de segundos, el pequeño omega ya saltaba y rebotaba sin
parar sobre el duro falo del pelinegro, mientras poco a poco sentía que se acercaba cada vez más hacía el anhelado
orgasmo.
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—Ggukie... -
—Eso es, pequeño... Así, salta sobre tu Alfa todo lo que quieras.
—Agh... Mi A-Alfa... - repitió
Jungkook al ver que el rubio ya estaba un poco agotado, le tomó de las caderas para ayudarlo con los movimientos.
Sacándose ambos un sonoro gemido.
Mientras que Jungkook entraba y salía sin piedad del cuerpo contrario, Jimin de dedicó a lamer cada centímetro de la
bronceada y tatuada piel del Alfa, marcandolo como suyo. Acción que fascinó y enloqueció al pelinegro.
—¿Quieres que tu Alfa te anude?
—Sii... Si quiero... Quiero llevar los bebés de mi Alfa - gimoteo el rubio al instante que estaba llegando a su orgasmo.
Jungkook gruñó al sentir cómo su polla era aprisionada en cuánto el omega se corrió, un par de movimientos certeros
llevaron al Alfa al orgasmo.
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Jimin lloriqueo al sentir cómo la virilidad del Alfa se hinchaba tan dolorosamente placentera en su interior, llevandolo
nuevamente al extasis.
Los caninos del Alfa picaban por atravesar la fina y blanquecina piel del omega, pero eso sería ir demasiado lejos.
—Marcame Alfa - pidió ladeando el cuello, dejándolo expuesto.
El Alfa jadeo ante tal petición, su Alfa interior pedía marcarlo cómo su omega, estuvo a punto de hacerlo. Pero
únicamente se dedicó a pasar su cálida lengua por el lugar que deseaba marcar.
—¿Ya no me quieres cómo tu omega? - susurro el rubio con los ojos completamente cristalizados
—Por supuesto que quiero marcarte, quiero que sólo seas mi omega, Minnie. Mi lobo y yo lo queremos - respondió en
un hilo de voz el pelinegro mientras le acariciaba con sutileza la espalda, a la espera que bajara el nudo.
El omega suspiró
—Si tú no me marcas, entonces te voy a marcar yo. - el omega le mostró sus pequeños colmillos queriendo morder el
grueso cuello contrario.
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—¿Quieres marcarme, omega? - preguntó el pelinegro con una sonrisa ladina.
El rubio mordió su regordete labio inferior, y rápido movió la cabeza en afirmación.
—Mío, mi Alfa.
Jungkook sonrió enternecido, ni en mil años se imaginó cómo sería Jimin durante el celo. Ellos antes ese día, eran
simplemente los mejores amigos.
Pero al parecer, la noticia del regreso del Alfa a Busan, tomó por sorpresa a todos, en especial a cierto omega que estaba
próximo a tener su celo.
Era tanta la emoción por ver al Alfa que tal vez Jimin olvidó un pequeñísimo detalle. Olvidó tomar los supresores antes
de salir de casa.
Por lo que al llegar al departamento del Alfa, el omega se lanzó con efusividad sobre Jungkook, que en cuestión de
segundos Jimin sintió como el calor en su cuerpo iba en aumento.
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Jimin estaba feliz de poder oler el delicioso aroma a café con canela del Alfa, y al parecer el Alfa de Gguk estaba aturdido
por intenso olor a durazno y vainilla por parte del omega.
El reencuentro había sido justo cómo lo imaginaron los mejores amigos, parecía no haber pasado el tiempo en ellos.
Ese día, fue caótico en el buen sentido, hasta que el aroma a duraznos y vainilla se hizo intenso nublando los sentidos del
Alfa.
Jimin finalmente había entrado en celo.
La primera reacción del omega, fue querer salir corriendo para irse a su departamento. Acción a la cual Jungkook se
opuso rotundamente.
Un omega sin pareja y viviendo solo, corría el riesgo de ser tomado por cualquier Alfa. La sola idea de Jimin estando en
pelinegro enloqueció por completo a Jeon.
Los primeros dos días de celo fueron un completo caos para el joven Alfa, ya que no tenía ni idea de cómo cuidar a un
omega en celo. Menos cuándo el rubio tenía actitudes de un pequeño cachorro.
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Pero todo cambió cuándo llegó el tercer día.
Las potentes y dulces feromonas del omega impregnaron todo el departamento del Alfa. Quién al ver al rubio en esas
condiciones estaban causando estragos en él.
Por más que intentó resistir al llamado del omega, sólo le bastó escucharlo gimotear cuándo éste usaba un consolador
tratando que el dolor disminuyera.
Esa tarde, en cuánto Jungkook abrió la puerta de la habitación, supo que estaba más que jodido al ver como Jimin se
autopenetraba con él enorme vibrador.
Pero después que escuchó como el omega le había llamado, entendió que ya no había marcha atrás.
—A-lfa... Te necesito. - jadeo mirandolo fijamente con sus bonitos ojos en un intenso color azul.
Estaba siendo llamado por el omega de Jimin.
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El pelinegro automáticamente se había despojado de la ropa en un tiempo récord. Jimin al ver la perfecta anatomía del
Alfa trago en seco.
El pelinegro era de gran altura y poseía un cuerpo trabajado, tenía ambos brazos llenos de tatuajes, así como el costado
izquierdo del torso.
En cambio el Alfa gruñó entre jadeos al ver al omega en total desnudez. Jimin era de cuerpo pequeño y delicado, sus
piernas eran largas y muslos anchos. No era muy músculoso, pero su cuerpo era fuerte y firme.
Pero en cuánto el rubio se giro de manera coqueta, el Alfa gruñó por lo bajo al ver el trasero que Jimin poseía.
Era redondo y firme, con el tamaño perfecto. Los ojos del Alfa se tornaron rojizos al oler la excitación del omega. Pero su
cordura se fue a la mierda al ver los fluidos del rubio descender de entre sus muslos.
—Una vez que te tome, ya no habrá marcha atrás, pequeño.
—Tómame, Alfa.
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Dos palabras bastaron para ir hacia el omega para poseerlo en todas y en cada superficie del departamento.
Hoy, tras dos días de intenso sexo y con el celo del omega casi llegando al final. Sólo había algo rondando por la cabeza
de ambos y eso era.
Jimin deseaba ser marcado por Jungkook.
Jungkook deseaba marcar y anudar al omega.
Actualmente, ya habían hecho todo lo anterior y en todas las posiciones posibles, habidas y por existir. El Alfa anudo al
omega en cada oportunidad que tuvo. Únicamente quedaba la famosa marca que deseaba poner en el cuello del rubio.
—¡Ayyy! - grito el Alfa al sentir unos pequeños dientes clavarse en su cuello.
Si, el omega estaba mordiendo el grueso cuello del Alfa de la manera más sensual y erotica posible.
En lugar de enfadarse por la atrevida acción del omega. El Alfa jadeo mientras volvía a endurecerse dentro del omega
mientras jadeaba al sentír los gruesos labios de Jimin chupar con ansías el cuello, dejándole un muy visible chupete, todo
sin dejar de restregarse de la manera más obcena posible.
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—¿Me has marcado pequeño?
—Mío... Mi Alfa - jadeo al sentir cómo el pelinegro impulsaba las caderas hacía arriba.
El rubio aún estaba sensible por el orgasmo anterior, así que todo contacto recibido se sentía el doble de placentero.
Eso enloqueció más al Alfa, oír los jadeos del omega en su oreja, el intenso palpitar mientras que el torso subía y bajaba
dando largas bocanadas de aire. Estaban llevando a ambos una vez más al extasis.
Cuándo Jimin sintió estar en el límite, ladeo nuevamente su cuello en señal de sumisión, esperando ser marcado por el
Alfa.
Jungkook miró al sonrojado omega que tenía entre sus brazos mientras lo follaba sin parar, y una sonrisa se instaló en sus
delgados labios al recordar la vida junto al rubio.
Tal parece que Jimin y Jungkook estaban sincronizados de la misma manera, los movimientos de uno, era el
complemento del otro. Logrando que ambos llegasen al orgasmo al mismo tiempo y con la misma intensidad.
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—Mi precioso omega, quiere la marca de su Alfa ¿no es así?
—Si, Alfa. Marcame - respondió entre jadeos
El pelinegro gruñó en la curvatura del cuello contrario justo dónde enterró sus caninos marcando por fin al omega al
tiempo que lo anudaba por milésima vez desde que Jimin inició su celo.
Tras varios minutos de esperar, Jungkook cuidó y baño a un agotado omega que sonreía feliz al sentir como se había
formado el lazo con Gguk.
—Te amo Alfa - susurró el rubio mientras sus ojos poco a poco se cerraban.
—Te amo más, mi omega - el Alfa beso con ternura la frente del rubio mientras éste dormía plácidamente sobre su
regazo.
Probablemente ellos hicieron las cosas al revés. Pero lo cierto es que Jungkook había regresado a Busan para confesarle a
Jimin sus sentimientos.
Mientras tanto, Jimin estaba más que feliz de que Jungkook le hubiera cuidado durante el celo y éste le confesara su
amor.
Ahora, ya era oficial. no sólo era una pareja enlazada y probablemente a la espera de cachorros. Estaban seguros que
ellos seguirían siendo los mejores amigos, sólo que ahora en una nueva faceta, dónde ambos se redescubririan en todos
los sentidos.
Tal vez siempre supieron que en algún momento de sus vidas terminarían unidos, y enlazados para después formar una
familia juntos. Lo que era innegable, es que ellos siempre supieron que se pertenecían desde que se conocieron en el
jardín de niños.
Ahora ya no había marcha atrás, Jungkook estaba seguro de haber vuelto a Busan por su Jiminie, en cambio el omega
estaba feliz de haber olvidado tomar los supresores, para así pasar el celo con su mejor amigo y amor de su vida.
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