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MONOGRAFÍA - Trastorno Dismórfico Corporal y La TCC

Este documento discute el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), caracterizado por una preocupación excesiva por defectos físicos reales o imaginarios. Presenta la contribución de la Terapia Cognitivo-Conductual en el tratamiento del trastorno, que puede proporcionar una reducción de síntomas y recuperación. El TDC es grave y común, pero poco conocido, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento adecuados.
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MONOGRAFÍA - Trastorno Dismórfico Corporal y La TCC

Este documento discute el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), caracterizado por una preocupación excesiva por defectos físicos reales o imaginarios. Presenta la contribución de la Terapia Cognitivo-Conductual en el tratamiento del trastorno, que puede proporcionar una reducción de síntomas y recuperación. El TDC es grave y común, pero poco conocido, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento adecuados.
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CETCC - CENTRO DE ESTUDIOS EN TERAPIA COGNITIVA

COMPORTAMENTAL

SIMONE DE BARROS

LA CONTRIBUCIÓN DE TCC EN EL TRATAMIENTO DE


TRANSTORNO DISMÓRFICO CORPORAL

São Paulo
2017
SIMONE DE BARROS

LA CONTRIBUCIÓN DE TCC EN EL TRATAMIENTO DEL

TRANSTORNO DISMÓRFICO CORPORAL

Trabajo de conclusión de curso Lato Sensu


Área de concentración: Terapia Cognitivo-Comportamental
Orientadora: Profa. Dra. Renata Trigueirinho Alarcon
Profa. Msc. Eliana Melcher Martins

São Paulo
2017
Se autoriza la reproducción y difusión de este trabajo, siempre que se cite la fuente.

Barros, Simone

La Contribución de la TCC en el Tratamiento del Trastorno Dismórfico Corporal

Simone de Barros, Renata Trigueirinho Alarcon, Eliana Melcher Martins–São


Paulo, 2017.

39 f. + CD-ROM

Trabajo de conclusión de curso (especialización) - Centro de Estudios en Terapia


Cognitivo-Comportamental (CETCC).

Orientadora: Profª. Drª. Renata Trigueirinho Alarcon


Coorientadora: Profª. Msc. Eliana Melcher Martins

1 Terapia cognitivo-comportamental, 2. Transtorno dismórfico corporal. I. Barros


Simone. II. Alarcón, Renata Trigueirinho. III. Martins, Eliana Melcher.
Simone de Barros

La Contribución de la TCC en el tratamiento del Trastorno Dismórfico Corporal

Monografía presentada al Centro de Estudios en


Terapia Cognitivo-Conductual como parte de las
exigencias para la obtención del título de Especialista
en Terapia Cognitivo-Comportamental

BANCA EXAMINADORA

Parecer: ____________________________________________________________

Prof. _____________________________________________________

Opinión: ____________________________________________________________

Prof. _____________________________________________________

São Paulo, ___ de ___________ de _____


Nunca desistas de aquello que no pasas un día sin
pensar
(Autor desconocido)
DEDICATORIA

A mi familia, mi fortaleza, que por


acreditar en mí, me incentivó, apoyó y
colaboró para que la realización de mi
sueño fuera posible.
AGRADECIMIENTOS

Agradezco primero a mis padres, João y Alzira, por su amor, ánimo y apoyo
incondicional en todos los momentos de mi vida.

A mis hermanos, Helenice, Paula y Sérgio, por la motivación, fuerza y apoyo. Ustedes
son mi inspiración!!

A mi hijo Eduardo que, aunque distante, sigue siendo el motivo de mi lucha


para convertirme en una persona cada vez mejor.

A los coordinadores, Eliana Melcher Martins y Élcio Martins y todo el cuerpo docente,
en especial a la orientadora Renata Trigeirinho Alarcon y la Supervisora Lourdes Gurian,
por todo conocimiento y orientación ofrecidos.
RESUMEN

En el escenario actual, la importancia desmedida atribuida a una estructura corporal


perfecta, constituye un factor de gran riesgo para el desarrollo de
trastornos psiquiátricos relacionados con la apariencia física o distorsiones de la imagen
corporal. El Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), caracterizado por una
preocupación acentuada con alguna imperfección mínima o inexistente en
apariencia, comportamientos repetitivos y compulsivos y sufrimiento significativo,
presenta gran incidencia, pero aún es poco conocido por la población general y
profesional del área de la salud. Por ser un trastorno de gran severidad, no
solamente por el sufrimiento y perjuicio que causa en el funcionamiento social, pero
también por el riesgo de suicidio, es imprescindible que se divulgue y se explore, para
que no pase desapercibido, es decir, subdiagnosticado, y pueda ser correctamente
tratado. A pesar de las limitaciones que rodean el TDC, la literatura investigada señala
que la Terapia Cognitivo-Conductual y la farmacología han desempeñado un
papel relevante en el tratamiento del trastorno, propiciando la reducción de los síntomas y hasta
incluso la recuperación completa.

Trastorno Dismórfico Corporal, Imagen Corporal, Terapia


Cognitivo-Comportamental
RESUMEN

En el escenario actual, la importancia inconmensurable atribuida a un cuerpo perfecto


la estructura constituye un factor de riesgo importante para el desarrollo de trastornos psiquiátricos
relacionado con la apariencia física o distorsiones de la imagen corporal. Disformia Corporal
Desorden, caracterizado por una marcada preocupación por algún aspecto mínimo o inexistente
defectos en la apariencia, comportamientos repetitivos y compulsivos y sufrimiento significativo,
presenta una gran incidencia, pero todavía es poco conocido por la población general y la salud
profesionales. Siendo un trastorno de gran gravedad, no solo por el daño que
causas en el funcionamiento social, pero también por el riesgo de suicidio, es esencial que
se difunda y se explote, para que no pase desapercibida o subdiagnosticada,
y se puede tratar adecuadamente. A pesar de las limitaciones que rodean el TDC, el
la literatura investigada señala que la Terapia Cognitivo-Conductual y la farmacología
han desempeñado un papel importante en el tratamiento del trastorno, proporcionando una reducción de
síntomas e incluso recuperación completa.

Keywords: Body Dysmorphic Disorder, Body Image, Cognitive-Behavioral Therapy,


Disformofobia.
SUMARIO

1 INTRODUCCIÓN .........................................................................................................9

2 OBJETIVO..............................................................................................................12

3 METODOLOGÍA.....................................................................................................13

4 RESULTADOS .......................................................................................................14

5 DISCUSIÓN ..........................................................................................................33

6 CONSIDERACIONES FINALES ...................................................................................35

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICASS ..........................................................................36


9

1 INTRODUCCIÓN

La hipervaloración de la belleza, de la apariencia juvenil y el culto al cuerpo tiene

ocupado un lugar de suma relevancia en la vida de muchos individuos actualmente.


Reforzada exhaustivamente por los medios a través de las revistas, programas de televisión,

productos milagrosos, entre otros–y facilitada por la mayor accesibilidad a los


tratamientos y procedimientos estéticos, la búsqueda de la perfección corporal asumió
proporciones abrumadoras, como si fuera un requisito esencial para el éxito y
felicidad.
Quizás por ser visiblemente más evidentes y, en consecuencia, más
exploradas, la Bulimia y la Anorexia son los trastornos comúnmente asociados a
insatisfacción corporal. Sin embargo, tan perturbador y debilitante como ambos, es el
Trastorno Dismórfico Corporal.
El Trastorno Disfórmico Corporal (TDC) se caracteriza por una excesiva
preocupación por un defecto físico imaginario o una anomalía mínimamente
perceptible o significativa para los demás (MENEZES et al., 2014). La percepción
la distorsión de la imperfección identificada provoca sufrimiento clínicamente relevante o
prejuicio en la convivencia social, profesional o en otras áreas de la vida del individuo
(ASOCIACIÓN PSICHIÁTRICA AMERICANA–APA, 2013).
Con el objetivo de examinar, mejorar u ocultar el defecto reconocido, el
individuo desarrolla comportamientos repetitivos o actos mentales, que demandan
El tiempo es difícil de controlar (WILHELM, 2012).
El Trastorno Dismórfico Corporal tuvo su primera referencia en las Historias de
Heródoto sobre el mito de la chica fea. En 1891, las manifestaciones patológicas
relacionadas a la apariencia física tienen su primera conceptualización con el término
“Dismorfofobia”, utilizado por Enrico Marselli. A partir de então, fue utilizado de
formas distintas: por Pierre Janet -la obsesión de la vergüenza del cuerpo- en 1903, por
Emil Kraeplin - síndrome dismorfofóbica - en 1909 se hubo kyofupor
investigadores japoneses (FUNDACIÓN DE TRASTORNO DISMÓRFICO CORPORAL–
BDDF [en línea]).
Durante un largo período, la Dismorfobia fue considerada síntoma de enfermedades.
psiquiátricas tales como esquizofrenia, trastornos de humor o de personalidad.
Apenas en 1980 fue insertada en el 'Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos
10

Mentales (DSM-III) como Trastorno Somatoforme Atípico y actualmente es


clasificada como una manifestación del espectro del Trastorno Obsesivo
Compulsivo, debido a los pensamientos y comportamientos compulsivos (BONFIM et
al., 2016).
A pesar de la prevalencia y severidad de este trastorno, donde el funcionamiento
psicosocial y la calidad de vida están acentuadamente perjudicados y el índice de
el suicidio es alto, se estima que solo el 10% de los dismórficos reciben tratamiento
adecuado (MENEZES et al., 2014). Esto se debe a que el TDC parece ser aún poco
conocido entre el público y los profesionales de la salud.
Por existir la creencia patológica de que su defecto físico es real, los individuos
con TDC tienden a buscar principalmente consultorios de medicina estética,
dermatologistas o dentistas. Cuando buscan clínicos generales o
psicólogos/psiquiatras, generalmente no revelan sus principales síntomas debido a
vergüenza de ser interpretados como sinónimos de trivialidad o vanidad. Así,
al ocultar las alteraciones patológicas en el comportamiento, demuestran solo
sentimientos de tristeza excesiva y preocupación por la apariencia física, síntomas
que son meramente subjetivos e interfieren en el diagnóstico. Si no específicamente
cuestionados por el profesional, pueden ser diagnosticados con Depresión o Fobia
Social (VEALE, 2001).
A pesar de todas las limitaciones que rodean el diagnóstico del TDC, existen
dos tipos de tratamiento que, a través de experiencias clínicas e investigaciones, tienen
demostrada eficacia en la disminución de los síntomas y mejora en la calidad de vida
dos individuos que presentan el trastorno: medicamentos y terapia cognitivo-
comportamental (PHILLIPS, 2004).
Los medicamentos considerados de primera línea en el tratamiento del TDC son los
inhibidores de la recaptación de serotonina. Se observó que los individuos que hacen
uso dos mesmos dedicam menos tempo obcecados com a aparência e tem um
mayor control sobre los comportamientos compulsivos. El sufrimiento resultante de
trastorno, los pensamientos suicidas, la ira, el funcionamiento diario y la percepción
también presentan mejoras significativas (FEUSNER et al., 2005).
No que se refiere a tratamiento psicológico, la Terapia Cognitivo-
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la única que presenta resultados fundamentados en

pesquisa (PHILLIPS, 2017).


11

El concepto de estructura "biopsicosocial" es utilizado por la TCC en la comprensión


y la determinación de los aspectos relativos a la psicología humana, sin embargo, el enfoque

principal son los factores cognitivos de la psicopatología, ya que estos son


considerados determinantes en las emociones, comportamientos y fisiología
presentados por un individuo (BAHLS; NAVOLAR, 2004).
Así, durante el proceso terapéutico, los pensamientos y las creencias
nucleares disfuncionales que los sustentan (ideas sobre sí, otras personas y el
mundo construidas durante la infancia) son identificadas, analizadas y puestas a prueba,
a través de la aplicación de técnicas y conceptos, de modo a desarrollar un
procesamiento de información más realista y funcional. Técnicas conductuales y
de activación emocional también son utilizadas (BECK, 2013).
En el caso del Trastorno Dismórfico Corporal, los pensamientos relacionados con la

apariencia, las emociones negativas (principalmente la vergüenza y la ansiedad)


provenientes de los mismos y los comportamientos compulsivos utilizados para
neutralizarlas son abordados y, a través de técnicas tales como Reestructuración
Cognitiva, Exposición y Prevención de Respuestas y Readaptación Perceptual, son
modificados.
La elección del tema se dio en función de la énfasis puesta en la belleza en la cultura.

actual, de la falta de información y difusión sobre el Trastorno Dismórfico Corporal,


de las limitaciones existentes en lo que se refiere al diagnóstico y, en consecuencia, al
tratamiento apropiado para el control de los comportamientos patológicos y el alivio de
sufrimiento individual.
12

2OBJETIVO

Este trabajo tuvo como objetivo investigar el Trastorno Dismórfico Corporal


y analizar la contribución de la Terapia Cognitivo-Conductual en el tratamiento de
mismo.
13

3METODOLOGÍA

El estudio se realizó a través de una revisión bibliográfica de artículos obtenidos en


bases de datos Scielo, Bireme, Pubmed, Medline y otros encontrados en Google
Académico, así como periódicos y libros referentes al asunto.
Se utilizaron las palabras clave Dismorfofobia, Trastorno Dismórfico
Corporal, Imagen Corporal, Terapia Cognitivo-Comportamental y sus
correspondents in English
Terapia Cognitiva Conductual.
Criterios de Inclusión: trabajos referentes al Trastorno Dismórfico Corporal
y sobre el enfoque de la TCC en el cuadro clínico del mismo.
Criterios de Exclusión: trabajos relativos a otros enfoques o enfocados en
subtipo muscular conocido como Vigorexia.
14

4RESULTADOS

La imagen corporal es la representación mental que un individuo hace de su


cuerpo, delineado por aspectos fisiológicos, cognitivos y sociales, así como por
reflejo de los deseos, actitudes emocionales e interacción con los demás (PEREZ et al.,
2013).
Es a través del cuerpo que “las experiencias se cruzan y se articulan, creando
una orden y una jerarquía según las necesidades y circunstancias que rigen
la existencia del individuo en la sociedad" (SANTOS et al., 2013). La diversidad moral
e cultural de la sociedad en relación con la percepción y utilización del cuerpo también actúa
como un factor significativo en la manera en que el individuo lo define y en los comportamientos

necesarios para que haya interacción y adaptación al medio en el que vive (SANTOS
et al., 2013).
La preocupación por el cuerpo humano, no solo en sus aspectos
funcionales, pero también estéticos, está presente desde la Antigüedad. Hay relatos de
que, en la Grecia Antigua, la belleza física, así como un intelecto desarrollado, era
extremadamente valorada, tanto que, en determinada localidad, los recién nacidos
que presentaran alguna discapacidad física o mental, o fueran considerados
fracos, podían ser eliminados. A pesar de existir una motivación militar para esto
práctica, el ideal de patrón físico estaba subyacente (KARRER, [en línea]).
La importancia concedida a la forma física ha sufrido variaciones significativas a lo largo de

largo de dos siglos. En la Edad Media, con la hegemonía de la Iglesia Católica, el culto a
la estética corporal y la exposición del cuerpo, incluso en las artes, han sido prohibidas, ya que el

El dualismo entre el cuerpo, como fuente de pecado, y el alma, de la salvación, predominaba.


Los patrones artísticos de la Antigüedad, de la celebración del cuerpo y de la belleza física,

fueron rescatados solo en el período Renacentista. Entre los siglos XIX y XX,
programas de entrenamiento con el objetivo de salud y eficiencia física comenzaron a se
propagar, pero, poco a poco, los cuidados con el cuerpo se convirtieron en una preocupación

predominantemente estética (KARRER, [en línea]).


En el contexto histórico cultural actual, la preocupación por la imagen corporal
se transformó en un factor moral de extrema relevancia. La énfasis en los ideales de
cuerpo perfecto, belleza y juventud desató una búsqueda desenfrenada por
15

transformación de la apariencia, como si fuera algo crucial y determinante para la


obtención de la felicidad y realización personal. Y los medios asumen un papel
preponderante en esta cultura. Primeramente porque, impulsada por el capitalismo,
cosifica y comercializa el cuerpo como objeto de adoración. Al vehicular
exaustivamente la imagen del cuerpo deseable, ya sea a través de revistas, internet o
La TV interfiere en la capacidad individual de autoevaluación y transforma singularidades
en inadecuación. Adicionalmente, el mercado de la estética, que está en constante
desarrollo, ofrece los más variados productos y servicios que prometen
soluciones para cada parte específica del cuerpo (VERAS, 2010).
Dietas alimentarias, programas de actividades físicas, cirugías plásticas
estéticas, métodos mantenedores, restauradores e até mesmo transformadores da
forma física, entre otros recursos disponibles, cuando se utilizan de forma saludable,
pueden ser beneficiosos para la autoestima y alivio de ciertos incomodidades emocionales.
Entretanto, cuando se vuelven algo obsesivo, que compromete el equilibrio afectivo,
cognitivo y conductual, se transforman en cuadros psicopatológicos o
psiquiátricos (VERAS, 2010).
Entre los cuadros generalmente asociados a la insatisfacción corporal, los
los trastornos alimentarios, como la bulimia y la anorexia, son los más conocidos.
Entretanto, tan perturbador y debilitante como ambos es el Trastorno Dismórfico
Cabo (TDC).
El TDC se caracteriza por una preocupación obsesiva con un defecto
corporal inexistente, que causa un sufrimiento significativo y un impacto negativo en
funcionamiento psicosocial, reducción de la calidad de vida e incluso el suicidio (BRITO
et al., 2014).

Histórico

A pesar de estar siendo investigado por poco más de veinte años, el


El Trastorno Dismórfico Corporal tuvo su primera referencia en las Historias de
Heródoto sobre 'el mito de la chica fea'. Al no aceptar la apariencia de su hija,
la familia la llevaba diariamente al Templo de Febo con el fin de disipar
a falta de belleza y atractivos (MENEZES et al., 2014).
Entretanto, las manifestaciones patológicas relacionadas con la apariencia física tienen

su primera conceptualización en 1891, a través del término Dysmorphophobia,


16

utilizado por el médico psiquiatra italiano Enrico Marselli. Derivado de la palabra griega
dismorfia, el término se refería al miedo a la fealdad, específicamente en el rostro
(BONFIM et al., 2016).
En 1903, el psiquiatra francés Pierre Janet menciona la Disformofobia,
utilizando el término 'obsesión por la vergüenza del cuerpo', que significa 'obsesión de
vergüenza del cuerpo”. Posteriormente, en 1909, el psiquiatra alemán Emil Kraeplin,
considerando esta condición como una neurosis compulsiva, la denomina como
Síndrome dismorfofóbico, investigadores japoneses, deshubo-kyofy
(CONRADO, 2009).
El caso más famoso de TDC fue descrito en 1918 por Freud y,
subsequentemente, por Brunswick. O “Homem dos Lobos”, assim denominado por
Freud presentaba una extrema preocupación por la nariz (BDDF [en línea]).
En 1970, en el primer artículo sobre Dismorfofobia publicado en inglés, esta fue
descrita no como miedo de volverse feo, como sugiere la etimología de la palabra,
como una convicción irracional de haberse vuelto anormal, acompañada
de temor a la reacción de las otras personas” (SILVA et al., 2013).
Durante un largo período, la Dismorfobia fue considerada un síntoma de enfermedades
psiquiátricas tales como Esquizofrenia, Trastornos del Estado de Ánimo o de Personalidad. En
1980, solamente casi un siglo después de la descripción hecha por Marselli, es que fue
insertada en el Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM-III)
como Trastorno Somatoforme Atípico, sin ningún criterio diagnóstico (BDDF [en
línea]).
En el año 1987, el sufijo fobia fue eliminado y el trastorno pasó a ser
denominado Trastorno Disfórmico Corporal, recibiendo criterios diagnósticos y
clasificado como un trastorno somatoforme (AMERICAN PSYCHIATRIC
ASOCIACIÓN - APA, 1987).
Actualmente, el TDC ya no se clasifica como una de las manifestaciones de
Trastornos Somatoformes, más bien como una manifestación del espectro del
Trastorno Obsesivo Compulsivo, debido a los pensamientos y comportamientos
compulsivos presentes (BONFIM et al., 2016).
17

4.2–Criterios Diagnósticos

De acuerdo con el DSM-V (APA, 2013), los criterios diagnósticos para el


El Trastorno Dismórfico Corporal es:

A. Preocupación por uno o más defectos o fallas percibidas en


apariencia física que no son observables o que parecen ligeras para los
otros.
B. En algún momento durante el curso del trastorno, el individuo ejecutó
comportamientos repetitivos (p. ej., mirarse en el espejo, arreglarse
excesivamente, pellizcar la piel, buscar tranquilidad) o actos mentales (p.
ex., comparando su apariencia con la de otros) en respuesta a las
preocupaciones por la apariencia.
C. La preocupación causa un sufrimiento clínicamente significativo o un perjuicio en
funcionamiento social, profesional o en otras áreas importantes de la vida
del individuo.
D. La preocupación por la apariencia ya no se explica mejor por
preocupaciones con la grasa o el peso corporal en un individuo cuyas
los síntomas satisfacen los criterios diagnósticos para un trastorno alimentario.

4.3–Características Clínicas

El TDC se caracteriza por una percepción distorsionada de la imagen corporal,


que lleva al individuo a tener preocupaciones irracionales sobre un defecto imaginario en
apariencia o en relación a una sutil imperfección identificada (BONFIM et al., 2016).
Normalmente, los defectos ilusorios o mínimos están concentrados en la región
de la cabeza y en la cara y pueden referirse a la escasez de cabello; asimetría en
formato de la cara; desproporción de determinadas partes de la cara como el tamaño de
nariz, boca, ojos, labios o dientes; exceso de vello facial, arrugas, acné,
telangiectasias, alteraciones en el color de los dientes o de la piel, como palidez o rubor,

edemas, entre otros (MENEZES et al., 2014). Sin embargo, cualquier parte del cuerpo
puede ser foco de preocupación, tales como mamas, genitales, glúteos, abdomen,
brazos, etc., y pueden reunir también diversas áreas simultáneamente. A veces, la
queja es extremadamente vaga, definiéndose solo como un sentimiento de fealdad
generalizada (OLIVEIRA et al. [en línea]). Tales preocupaciones están frecuentemente
asociadas al miedo del rechazo, baja autoestima, vergüenza, sentimientos de
desvalía o desamor (PHILLIPS, 2004).
18

4.4–Características Comportamentales

La gran mayoría de los individuos con TDC desarrolla una serie de


comportamientos característicos para reducir la ansiedad y otras emociones
dolorosas. Son comportamientos repetitivos, que se asemejan a rituales, tales como
comparación con los demás, cumplimiento de rutinas elaboradas para cuidar de la
apariencia (peinarse o lavarse repetidamente), búsqueda de confirmación acerca del
defecto, inspección constante de la deformidad y uso del espejo. Comportamientos de
esquiva, incluyendo la evitación del espejo o superficies reflectantes, cambio en la postura
con el intento de ocultar o desviar la atención del defecto percibido, evitación de
situaciones públicas, eventos sociales y contacto físico también son observados
(MENEZES, et al., 2014).
Aún existen estrategias de camuflaje, que se elaboran de acuerdo con
la región identificada como imperfecta. La selección cuidadosa y minuciosa de colores y
características de la ropa, accesorios y peinados, así como la preocupación
desmedida con el ángulo del perfil, cabeza baja, uso de las manos y evitación de la sonrisa
son algunas a ser mencionadas (BRITO et al., 2014). Tales comportamientos son
denominados comportamientos de seguridad, pues ejercen la función de reducir o
evitar emociones dolorosas o prevenir que algo malo suceda, como ser
humillado o avergonzado (BJORNSSON et al., 2010).
Los individuos con síntomas más graves de TDC, en un intento de desviar la
la atención y la preocupación por la propia apariencia tienden a presentar
comportamientos impulsivos, poniendo en riesgo la propia salud. Son
comportamientos heteroagresivos o autoagresivos, tales como agresión a
cirujano, el uso y abuso de sustancias químicas, endeudamiento debido a la adquisición
desmedida de productos destinados a la apariencia, ejercicios físicos excesivos,
deseo obsesivo de someterse a procedimientos estéticos y quirúrgicos y intento
de suicídio (BRITO et al., 2014).
Otros comportamientos extremos asociados son la dermatitis por atricción.

(dermatilomanía), tricotilomanía y los denominados DIY (hazlo tú mismo), que


consisten en intentos de alterar, de forma dramática, el defecto percibido. El uso
de super cola, esparadrapo y pinzas de ropa para afinar la nariz, intentos de
realizar la propia cirugía y la exposición excesiva del cuerpo a tipos de bronceado
natural y artificial también son observados (BRITO et al., 2014).
19

Las preocupaciones excesivas, intrusivas y no deseadas consumen tiempo


significativo (en promedio 3 a 8 horas por día) y generalmente son difíciles de controlar o
resistir (PHILLIPS, 2004). Estas, asociadas a los comportamientos repetitivos,
comprometen las actividades diarias del individuo y, en consecuencia, causan
perjuicios significativos en las áreas personal, social y ocupacional (RAMOS, 2004).
El prejuicio psicosocial está presente en prácticamente todos los casos y
puede variar de moderado (por ejemplo, evitar algunas situaciones sociales) hasta el
extremo incapacitante (por ejemplo, quedarse recluso en casa). Evasión de eventos,
ocasiones y contextos sociales, en los que preocupaciones y sentimientos aversivos
pueden ocurrir, resulta en aislamiento y depresión, lo que perjudica seriamente el
funcionamiento social (PEREZ et al., 2013).
El rendimiento académico y ocupacional también se ve comprometido, una vez
que los pensamientos, comportamientos y la inseguridad de ser visto disminuyen la
concentración y productividad (PHILLIPS, 2004).

4.5–Características Asociadas que Apoyan el Diagnóstico

El TDC se asocia comúnmente con la timidez, miedo al rechazo, ansiedad,


esquiva social, humor deprimido, neuroticismo, perfeccionismo y baja autoestima
así como síntomas de vergüenza, desvalorización y desamor (PHILLIPS, 2004).
Los conocimientos sobre las creencias del TDC pueden variar de bueno hasta

ausente/delirante, donde el individuo está convencido de que su apariencia es anormal y


el defecto realmente existe. Además, la mayoría presenta ideas o delirios de
referencia, creyendo que son objeto de atención especial o ridiculización por parte
de otros en función de su apariencia (APA, 2013).

4.6–Etiología

La etiología del TDC es aún poco conocida, ya que los estudios


específicamente destinados a esta cuestión son escasos. Sin embargo, investigaciones
realizadas hasta entonces, en algunas áreas como: genética, neuroanatomía,
neuropsicología, farmacología, entre otras, presentan resultados que contribuyen
como hipótesis preliminares en la elucidación del proceso etiológico más probable
ligado a los síntomas del TDC (FEUSNER et al., 2008).
20

4.6.1- Genética y Herencia

Los patrones de herencia observados evidencian el rendimiento de


factores genéticos como relevantes en la etiología del TDC. Entre los portadores de
TDC, 8% tiene algún miembro familiar con este diagnóstico durante la vida, lo que
representa de 4 a 8 veces la prevalencia en la población general (APA, 2013).
Un estudio familiar realizado demostró que el TDC comparte
herencia con el Trastorno Obsesivo Compulsivo, ya que el 7% de los
pacientes con TDC tienen algún familiar de primer grado con TOC (SILVA et al.,
2013).

4.6.2–Funcionamiento Neurocognitivo

Estudios sobre el funcionamiento del cerebro de los portadores de TDC


demostraron resultados relativos al funcionamiento neurocognitivo. Una de las áreas
que presenta anormalidad está relacionada con la memoria. En un estudio, al ser
solicitados a copiar y recordar un dibujo complejo, los individuos recordaron
las partes más específicas del mismo, en lugar de la estructura como un todo, lo que
indica posible deficiencia en la memoria visual, que puede ser influenciada por
estrategias de organización pobre y marcada por un desequilibrio entre el
procesamiento de información local y global (LAI et al. [en línea]).
Estos resultados corroboran las observaciones clínicas de que individuos con
TDC se enfocan excesivamente en características específicas de su apariencia, lo que
reforza las preocupaciones sobre efectos pequeños o inexistentes (BJORNSSON et al.,
2010).
Otros estudios han demostrado que los pacientes con TDC exhiben un
procesamiento selectivo de amenaza y distracción por sugerencias emocionales en general y
por palabras (ej: atractivo y belleza) y situaciones relacionadas con sus
preocupaciones actuales en particular (FEUSNER et al., 2008). También presentan
fallas en reconocer expresiones relacionadas con las emociones, ya que tienden a

identificar erróneamente expresiones neutras como coléricas, así como interpretar


escenarios neutros como amenazantes, cuando se reconocen como autorreferenciales
(LAI et al. [en línea]). Tal hecho puede ser un indicio de la razón por la cual individuos con
TDC presentan ideas o delirios de referencia, es decir, pensamientos de que
21

están siendo juzgados negativamente o rechazados por su apariencia, lo que


consecuentemente refuerza sus preocupaciones relativas a la creencia de fealdad y
indeseabilidad social (FEUSNER et al., 2008)

4.6.3–Neuroquímica

Muchos estudios abiertos y controlados, realizados a partir del uso de


medicamentos denominados inhibidores de la recaptación de serotonina, resultaron en
disminución de los síntomas del TDC en general, reduciendo la frecuencia y severidad de las
preocupaciones relacionadas con la apariencia, así como ayudando en el alivio del estrés
emocional, pensamientos suicidas y mejorando la percepción sobre la enfermedad. Tales
resultados, aunque sugieren la implicación del sistema serotoninérgico en
fisiopatología del trastorno, no confirman que los pacientes con TDC tienen bajo
nivel de serotonina o que niveles anormales de serotonina causan TDC (LAI et al.
[en línea]).

4.6.4–Fisiopatología

Diversos tipos de estudios han demostrado que los individuos con TDC
presentan anormalidades en el procesamiento visual. Utilizándose de la técnica de
Resonancia Magnética y algunos estímulos visuales específicamente definidos, el
padrón de activación cerebral entre individuos sanos e individuos con TDC fueron
comparados.
Algunos estudios del procesamiento visual de caras, dirigidos a la observación
de la frecuencia espacial, se realizaron a través de la exposición de ambos los grupos
las fotografías de las cuales algunas fueron alteradas digitalmente para eliminar altas y
baixas frequências espaciais, contendo así, información holística o detallada,
respectivamente (LAI et al. [en línea]).
Describiendo los resultados de forma sucinta, se observó que los
los participantes con TDAH presentaron hiperactividad anormal del hemisferio cerebral
esquerdo, en la red de procesamiento facial, que incluye el giro temporal, parietal y
frontal inferior, así como una activación anormal de la amígdala, mediante imágenes
de frecuencia espacial normal y baja. La predominancia de la actividad cerebral del
el hemisferio izquierdo sugiere una mayor codificación y análisis de detalles en detrimento
22

al procesamiento holístico (FEUSNER et al., 2010a). Tales anomalías pueden


ser asociadas a las aparentes distorsiones perceptuales de los individuos con TDC, que
tienden a enfocarse en detalles específicamente aflictivos de la apariencia facial y pierden el

contexto de la cara como un todo (FEUSNER et al., 2008).


Un estudio realizado con imágenes de casas demostró una disminución de la
actividad de las regiones del procesamiento visual secundario en respuesta a las imágenes
de baja frecuencia espacial, lo que proporciona evidencias de un procesamiento
holístico anormal e sugere uma deficiência no processamento visual geral, que pode
contribuir con las distorsiones perceptivas (LAI et al. [en línea]).
Outro aspecto do processamento visual em pacientes com TDC que tem sido
estudado refere-se à habilidade diferencial dos mesmos na percepção de falhas ou
asimetría facial. La percepción de distorsiones en la imagen digital de sus propias
caras, la detección más precisa de los cambios en rasgos estéticos de otras caras y
la facilidad para identificar otras caras que se presentaban espacialmente
invertidas más rápidamente que los grupos de control, indican que individuos con
TDC tiene una sensibilidad aumentada para detectar detalles, lo que conduce a los
mismos a percibir defectos que son leves o imperceptibles para los demás (LAI
et al. [en línea]).
Se han realizado algunos estudios con el propósito de examinar la estructura
cerebral, pero los resultados observados presentaron poca consistencia entre sí.
¿Existe alguna evidencia de asimetría en el volumen del caudado, mayor a la izquierda?
e aumento del volumen total de sustancia blanca en relación a grupos de control, el
que puede contribuir a la sintomatología presentada (FORLENZA y MIGUEL,
2012 Cap. 21, Shavitt et al.).

4.6.5–Factores Socioculturales y Psicológicos

Investigaciones sobre factores ambientales de riesgo para el desarrollo del TDC


son escasas y la mayoría de los estudios presentan limitaciones metodológicas.
Todavía, existen algunos aspectos de la historia de vida de individuos con TDC que
parecen ser comunes y podrían tener relevancia en su desarrollo: altas tasas
de negligencia y abuso sexual, emocional y físico durante la infancia y acoso escolar
(KREBS et al., 2017), educación rígida o padres sobreprotectores, pocos amigos
durante la fase escolar; ganancias secundarias y familias en las que se da mayor énfasis
23

en conceptos estereotipados de belleza e influencias culturales (FEUSNER et al.,


2010b).

4.7–Prevalencia

Estudios epidemiológicos del TDC constataron una prevalencia puntual del 2,4%
en la población general. TDC se encuentra comúnmente en consultorios clínicos, siendo 9
un 15% en dermatología, un 3 a un 53% en cirugía cosmética, un 8% entre pacientes adultos
de ortodoncia, 10% en pacientes que buscan cirugía facial o maxilofacial, 8 a
37% en individuos con TOC, 11 a 13% con Fobia Social, 26% con Tricotilomania,
14 a 42% con Depresión Mayor Atípica y 48% en adolescentes (APA, 2013).
Tales estimaciones, sin embargo, pueden no ser fidedignas debido a que
muchos individuos con TDC, debido a la vergüenza de su apariencia y preocupación
exacerbada con la misma, no comunican sus síntomas al médico.

4.8–Datos Demográficos

La edad media del inicio del trastorno ocurre en la adolescencia (entre 16 y 17)
anos), pero la edad más común de inicio es de 12 a 13 años, cuando los síntomas
subclínicos generalmente comienzan. Las preocupaciones subclínicas usualmente se
desarrollan gradualmente, con aumento y disminución de los síntomas, hasta alcanzar el
trastorno completo, aunque existan posibilidades de inicio súbito e incluso
en la edad adulta. El TDC parece ser crónico, aunque es probable que haya una mejora.

cuando tratado. La probabilidad de intentos de suicidio, de presentar mayor


la comorbilidad y tener un inicio gradual es más frecuente en adolescentes (APA, 2013).
En relación al género, se observa que el TDC afecta al individuo del sexo
masculino y femenino con aproximadamente la misma frecuencia (de 1:1 a 3:2) y los
las características clínicas son similares. Sin embargo, los hombres tienden a presentar
preocupación en relación al tamaño de los músculos, el cabello y los genitales y las

las mujeres tienen una mayor probabilidad de presentar un trastorno alimentario


comórbido (AHMED, 2016 a).
No existen datos indicativos de relación entre TDC y razas y culturas, pero
los valores y preferencias culturales pueden influir en el contenido de
síntomas hasta cierto punto (APA, 2013).
24

Comorbidades

Fobia Social, Trastorno Obsesivo Compulsivo, trastornos relacionados con


el abuso de sustancias y el Trastorno Depresivo Mayor son comórbidos con el TDC,
siendo la última la más común, con el inicio generalmente posterior a la manifestación del
mismo (APA, 2013).

4.10–Diagnóstico Diferencial

De acuerdo con Greenberg et al. (en línea), para que el paciente reciba
tratamiento adecuado y tenga la posibilidad de mejora, es importante que el TDC
no seas erróneamente diagnosticado como cualquiera de los trastornos a continuación:

Trastorno Obsesivo Compulsivo: cuando las preocupaciones y


comportamientos repetitivos se centran solo en la apariencia, TDC debe ser
diagnosticado;
- Trastornos Alimentarios: cuando un individuo de peso normal se preocupa
con el peso o ser gordo y no se ajusta a los criterios diagnósticos para un
trastorno alimentario, TDC debe ser diagnosticado. Sin embargo, preocupaciones con el
El peso puede verse afectado en el TDC. En caso de comorbilidad, ambos deben ser tratados;

- Trastorno de Ansiedad por Enfermedad: los individuos con TDA no se


se preocupan por tener o adquirir una enfermedad grave y no presentan niveles
particularmente elevados de somatización;
- Trastorno Depresivo Mayor: a diferencia del Trastorno Depresivo
Maior, el TDC se caracteriza por una preocupante preocupación por la apariencia y
comportamientos repetitivos en exceso. Sin embargo, el Trastorno Depresivo Mayor y
Los síntomas depresivos parecen ser secundarios al sufrimiento y al perjuicio.
causado por este trastorno;
- Trastorno de Ansiedad: la ansiedad social y la evitación están presentes en
fobias sociales, agorafobia y trastorno de personalidad por evitación, pero en el TDC son
ocasionados por la vergüenza y el vergonzoso en relación a las fallas percibidas en la
apariencia
- Tricotilomanía y Dermatilomanía (rascado de piel): cuando la eliminación de pelos
o acto de causar o agravar lesões na própria pele tiver como intenção melhorar
los defectos percibidos en la apariencia, TDC debe ser diagnosticado;
25

- Trastornos Psicóticos: a diferencia de los trastornos psicóticos, las


las creencias delirantes son sobre la apariencia;

Síndrome de Referência Olfativa: preocupación centrada en la creencia de emitir


un olor desagradable no es un síntoma del TDC.

4.11–Evaluaciones y Diagnóstico

El TDC, a pesar de su prevalencia y severidad, aún recibe


frecuentemente un diagnóstico erróneo o incluso pasa desapercibido. Uno de
factores que parecen estar relacionados con la ocurrencia de tal hecho es el conocimiento
restringido que, tanto el público como los profesionales del área de la salud, poseen
acerca del trastorno (VEALE, 2001).
Muchos de los individuos con TDC no buscan ayuda y aquellos que así lo
suelen consultar, en primera instancia, a dermatólogos o cirujanos
estéticos. Entretanto, cuando buscan la ayuda de un médico general, psicólogo o
psiquiatras, generalmente no revelan espontáneamente sus preocupaciones relacionadas con
apariencia, ya sea por intentar activamente esconderlas, por vergüenza o
constrangimento, o debido a la presencia de un insight pobre. La omisión de los
síntomas, asociada al conocimiento limitado del cual disponen los profesionales,
puede resultar en una clasificación errónea de los síntomas del TDC en otros
desórdenes que son comorbilidades comunes, tales como Depresión o Trastorno de
Ansiedad (KREBS et al., 2017).
La falla en el diagnóstico puede ser extremadamente peligrosa, ya que los pacientes

están en creciente riesgo de suicidio o de repetidas intervenciones quirúrgicas para


corregir los defectos imaginarios (AHMED, 2016 a).
A pesar de estos desafíos diagnósticos, existen algunas herramientas que
auxilian en la evaluación y diagnóstico preciso del TDC (Fundación Internacional de TOC,
PHILLIPS, 2017):
-Cuestionario de Trastorno Disfórmico Corporal (BDDQ): compuesto por cuatro
itens, basados en los criterios diagnósticos del DSM-IV, utilizado para evaluación;
-Entrevista Clínica Estructurada para el DSM-IV (SCID): instrumento breve y
semiestructurado, administrado por el médico (El SCID para DSM-V aún no está
disponible);
- Módulo de Diagnóstico BDD; similar al SCID;
26

-Examen del Trastorno Dismórfico Corporal (BDDE): entrevista clínica


semiestructurada, compuesta por 34 preguntas, utilizada para evaluar presencia y
severidad de un síntoma característico del TDC;
- BDD–YBOCS: instrumento semiestructurado, compuesto por 12 ítems,
utilizado para investigar la sintomatología relacionada con la obsesión y la compulsión en
pacientes con TDC. Por ser de larga duración y exigir entrenamiento especializado
para aplicación, no es muy viable para el uso en consultorio (RAMOS; YOSHIDA,
2012);
La Escala de Síntomas de BDD (BDD–SS): instrumento de autoevaluación, creado
para diferenciar, para cada grupo de sintomas, o número de sintomas comprovados
y la severidad de los mismos (AHMED, 2016);
Escala de Evaluación de Creencias de Brown: entrevista semiestructurada,
administrada por el médico, compuesta por siete ítems a través de los cuales los delirios en
El TDC y otros trastornos que se caracterizan por creencias falsas, son accesibles
(PHILLIPS, 2017).

4.12–Tratamiento

El tratamiento del Trastorno Dismórfico Corporal puede incluir intervenciones


farmacológicas, Terapia Cognitivo-Comportamental y otras intervenciones
psicosociales un buen funcionamiento social (AHMED, 2016 b).

4.12.1–Medicación para el TDC

La categoría de medicamentos considerada de primera línea en el tratamiento del


TDC son los llamados inhibidores de la recaptación de serotonina (SRI). Son
medicamentos antidepresivos que ayudan a reducir el sufrimiento de las
compulsiones, en la frecuencia e intensidad de las obsesiones relacionadas con el defecto

percebido e ainda melhora o insight (FEUSNER et al., 2005).


Actualmente, no existen medicamentos específicos para el tratamiento del TDC.
que tengan la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y investigaciones sobre

otras medicaciones son limitadas, pero estudios y experiencias clínicas sugieren que
Los ISRS son seguros y efectivos para la mayoría de los individuos con TDC. En algunos
las personas, los síntomas desaparecen completamente con la administración de ISRS,
27

mas caso a resposta ao medicamento não seja o suficiente, aumento da dose ou


tentativa con otro medicamento son recomendados (Fundación Internacional de TOC,
PHILLIPS, 2017).

4.12.2–Terapia Cognitivo-Comportamental (TCC)

La Terapia Cognitivo-Conductual es una vertiente de la psicoterapia,


propuesta y desarrollada por el psiquiatra americano Dr. Aaron Tempkin Beck y
colaboradores a principios de la década de 60 que, a pesar de utilizar el concepto de la
estructura “biopsicosocial” en la determinación y comprensión de los fenómenos relativos
la psicología humana se constituye como un enfoque que se centra en el trabajo
sobre los factores cognitivos de la psicopatología (BECK, 2013).
Su principio básico es que las representaciones de los eventos internos y
externos, y no el evento en sí, determinan las respuestas emocionales y
comportamentales, las cuales reflejan formas idiosincráticas de procesar
información y representar lo real. Así, tiene como objeto de estudio principal el
naturaleza y la función de los aspectos cognitivos, es decir, el procesamiento de
información, que es el acto de atribuir significado a algo (WRIGHT et al, 2008).
Uno de los principales objetivos del proceso terapéutico cognitivo-
comportamental es identificar y corregir las distorsiones cognitivas que están afectando la
parte emocional y comportamental del individuo y, a partir de ahí, desarrollar modos
eficientes que hagan que el mismo pueda enfrentarlos. Las técnicas cognitivas
utilizadas son las que buscan verificar los pensamientos que son automáticos, probar
los e depois fazer as devidas substituições das distorções cognitivas, enquanto que
las conductuales se utilizan para modificar los comportamientos inadecuados
que están relacionados con los trastornos presentados en el momento (BECK, 2013).

4.12.2.1–Terapia Cognitivo-Comportamental para el TDC

El modelo de la Terapia Cognitivo-Conductual del TDC abarca los


aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales del desarrollo y mantenimiento
de trastorno y se basa en experiencias clínicas e investigaciones que demuestran
que individuos con TDC se enfocan excesivamente en pequeños detalles de su
appearance instead of the set. Additionally, they overestimate the meaning and
28

importancia de la imperfección identificada y son propensas a interpretar pequeños


defectos como grandes defectos personales. Tales interpretaciones autodestructivas afectan
la autoestima y promueven sentimientos negativos, los cuales el individuo busca
neutralizar a través de rituales y comportamientos de evitación. Dado que tales
comportamientos reducen temporalmente los sentimientos dolorosos, ellos son
reforzados y mantienen las creencias desadaptativas y las estrategias de afrontamiento
(HARTMANN et al. [en línea]).
Por ser una terapia centrada en los pensamientos (cogniciones), que tiene como

suponiendo que ellos son responsables de las emociones, comportamientos y


percepción del mundo, la TCC ha demostrado ser de gran valor en el tratamiento del
TDC e é o único tratamento psicológico legitimado por pesquisas (GREENBERG [en
línea]).
El proceso terapéutico comienza con una evaluación del TDC y síntomas.
relacionados, a través del cuestionamiento directo y específico sobre las preocupaciones,
pensamientos, comportamientos y deficiencias (HARTMANN et al. [en línea]).
Con la orientación del terapeuta y la ayuda de una lista de verificación con el nombre de los

diferentes partes del cuerpo, el individuo identifica las áreas de insatisfacción, explica el
que acredita ser defectuoso en cada parte, como le gustaría que fueran y el nivel de
sufrimiento que causan, proporcionando al terapeuta una visión más clara de las
preocupaciones. Posteriormente, busca el significado personal o hipótesis acerca de las
imperfecciones (ej: el individuo atribuye al defecto en su nariz el significado de que va
ficar sozinho e sem amor) e identifica a emoção dominante associada ao
pensamiento respecto a las mismas. Las suposiciones obtenidas son utilizadas en
reestructuración cognitiva y experiencias conductuales (VEALE, 2001).
Comportamientos característicos, tales como el uso del espejo, camuflaje y
otros ya mencionados anteriormente, también deben ser identificados y explorados,
pues son de gran importancia para la terapia y para la construcción de experimentos
comportamentales para probar las creencias. También se debe prestar atención especial a

concedida al grado de ansiedad social y evitación, una vez que, dependiendo de la


naturaleza de las creencias, los individuos tienden a evitar situaciones públicas o sociales o

relaciones íntimas. Así, se debe realizar una evaluación minuciosa y el grado de


angustia o ansiedad, vivenciado cuando recursos tales como comportamientos de
seguridad o uso del alcohol no están presentes, clasificados en una escala de 0 a
100. Comportamientos de seguridad contribuyen a la incapacidad de refutar
29

creencias y promueven el uso del espejo para constatar la efectividad de la camuflaje,


por lo tanto deben ser abordados para que los individuos puedan aprender a enfrentar
situaciones públicas sin los mismos (VEALE, 2001).
Es importante resaltar que, en consultorio, el TDC muchas veces no es
detectado, visto que indivíduos se sienten avergonzados o incómodos en
revelar los síntomas. Por lo tanto, se debe prestar atención a indicios tales como apariencia (ej:

cicatrices debido al skin picking), ideas o delirios de referencia (ej: los otros hablan
de mí debido a mi defecto), ataques de pánico (ej: al mirarse en el espejo),
comportamientos (ej: camuflaje), depresión, abuso de sustancias, ansiedad
social, ideación suicida y reclusión domiciliaria (HARTMANN et al. [en línea]).
Técnicas de Entrevista Motivacional, desenvolvidas por William R. Miller e
Stephen Rollnick y adaptadas para su uso en TDC, deben ser incorporadas cuando
el paciente demostrar resistencia a intentar la Terapia Cognitivo-Conductual o
creencias altamente delirantes en relación con la apariencia. Empatizar con la angustia
relacionada con la imagen corporal (en lugar de cuestionar la validez de las creencias),
emplear el cuestionamiento socrático, discutir las discrepancias entre los síntomas y
los objetivos del paciente también son medidas importantes a ser adoptadas por
terapeuta (HARTMANN et al. [en línea]).
Después de la evaluación y definición de los síntomas, el terapeuta debe proporcionar al

paciente una psicoeducación. La psicoeducación es la herramienta o procedimiento que


tiene como característica proporcionar al paciente datos sobre su diagnóstico
(en caso del TDC), ilustrar conceptos que son fundamentales para la estructuración de
TCC, impulsar el proceso de aprendizaje, mejorar la eficacia de la terapia y
auxiliar en el desarrollo de habilidades para modificar cogniciones, controlar los
estados de humor y hacer cambios de comportamiento productivos. El terapeuta puede
utilizar todos los recursos técnicos y didácticos disponibles, sean recursos
audiovisuales, artísticos, manuales, u otros que su creatividad permita (WRIGHT
et al, 2008).
Inicialmente, el terapeuta debe ofrecer información acerca del TDC, tales
como la diferencia entre imagen corporal y apariencia, síntomas comunes y
prevalencia (HARTMANN et al. [en línea]). Adicionalmente, debe explicar el ciclo
obsesivo-compulsivo, donde los pensamientos crean emociones aflictivas y, para aliviar
o prevenir tales emociones, el paciente desarrolla comportamientos compulsivos, que
a su vez refuerzan la asociación entre los pensamientos intrusivos relativos al
30

defecto percibido y los sentimientos negativos sobre la apariencia (FEUSNER et al,


2005).
A partir de então, terapeuta e paciente desenvolven un modelo
individualizado del TDC, basado en los síntomas presentados (patrones de
pensamientos y comportamientos que mantienen el trastorno) e incluyendo teorías sobre
los factores biológicos, psicológicos y socioculturales que contribuyeron a
desarrollo de los problemas relacionados con la imagen corporal. Explorar los factores
que están presentes en la vida actual del paciente que contribuyen en el mantenimiento de las

preocupaciones por la imagen corporal, incluidos los desencadenantes de


pensamientos negativos, interpretación de los mismos, reacciones emocionales, estrategias
de enfrentamento desajustadas, também assume um papel relevante no
delineamiento del tratamiento (HARTMANN et al. [en línea]).
El principal objetivo de la TCC es ayudar al paciente en la identificación de los

pensamientos contraproducentes, desarrollar creencias más flexibles y,


consecuentemente, modificar comportamientos y emociones (GREENBERG et al. [en
línea]).
Estando el paciente comprometido y comprometido en el proceso terapéutico y
dispuesto a intentar alternativas, el terapeuta puede elegir una variedad de
estrategias, entre las cuales se destacan: reestructuración cognitiva, exposición y
prevención de respuestas, readaptación perceptual y prevención de recaídas (AHMED,
2016b).

4.12.2.2–Estrategias terapéuticas para el TDC

Reestructuración Cognitiva: identificación y evaluación de los pensamientos y


creencias disfuncionales y errores cognitivos y desarrollo de pensamientos
alternativos. El terapeuta presenta al paciente las distorsiones cognitivas más
comunes en el TDC, entre los cuales están el Pensamiento Dicotómico, donde los eventos y

las personas se ven en términos de todo o nada (ej: mi nariz torcido me hace horrible)
e Leitura Mental, onde imagina-se que sabe tudo o que os outros piensan, sin tener
evidencias suficientes (p. ej.: las personas me encuentran feo). A partir de entonces, incentiva el

paciente a monitorear sus pensamientos basados en la apariencia e identificar las


distorsiones cognitivas presentes. Después de desarrollar tal habilidad, el paciente, en
conjunto con el terapeuta, da inicio a la evaluación de sus pensamientos disfuncionales,
31

examinando las evidencias que las comprueban o refutan, así como la utilidad
dos mesmos. (HARTMANN et al. [en línea]).
A partir de esta visión más racional, el terapeuta y el paciente desarrollan
pensamientos más realistas y prácticos que remplacen, de forma sistemática, los
irracionales y no adaptativos (FEUSNER et al., 2005).
Subyacentes a los pensamientos disfuncionales se encuentran las creencias
nucleares (ideas sobre sí, los otros y el mundo, desarrolladas en la infancia temprana
y consideradas como verdades absolutas) y, para que haya progreso y mantenimiento
de ganancias a largo plazo, es necesario que sean identificadas y abordadas.
Generalmente, emergen durante el proceso de reestructuración, pero pueden
también pueden ser identificadas a través de la Técnica de la Flecha Descendente, que consiste en

cuestionamiento constante, por parte del terapeuta, sobre las consecuencias de las
creencias del paciente hasta que se alcance la creencia nuclear o central (ej: tengo el
nariz enorme y torcido y, si las personas se dan cuenta, no les voy a gustar, así que no
soy digno de amor). Las creencias centrales más comunes en el TDC incluyen "no soy ".
digno de amor” o “soy inadecuado”. Las creencias centrales negativas pueden ser
abordadas a través de la reestructuración cognitiva, experimentos comportamentales y
estrategias tales como la Torta de la Autoestima, que ayuda a los pacientes a ampliar la
base de su autoestima a través de la visualización de aspectos que no están
relacionados a su apariencia (HARTMANN et al. [en línea]).
Exposición y Prevención de Respuestas (ERP). La ERP es una técnica en
cual paciente es expuesto a situaciones que causan emociones negativas
principalmente vergüenza y ansiedad–con el propósito de acostumbrarlo gradualmente a
estos sentimientos (FEUSNER et al., 2005), ayudar en la reducción de las compulsiones y
disminuir gradualmente la esquiva (AHMED, 2016).
Inicialmente, el paciente y el terapeuta discuten el papel que los comportamientos
compulsivos y de evasión, identificados durante la construcción del modelo
individualizado del TDC, asumen en el mantenimiento del trastorno. A continuación,
ambos desarrollan una jerarquía de las situaciones evitadas y causadoras de
ansiedad, de la más leve a la más intensa. Por ser desafiantes, es importante que el
el terapeuta tenga un fundamento consistente para las exposiciones y las legitime
ansiedad del paciente, mientras guía e incentiva hacia el cambio
(HARTMANN et al. [en línea]).
32

Durante las exposiciones, el paciente debe permanecer en las situaciones hasta que el
el sentimiento negativo disminuya en hasta un 50% en relación al nivel inicialmente atribuido,

sin realizar comportamientos compulsivos (FEUSNER et al., 2005).


En lo que se refiere a los comportamientos compulsivos, el paciente debe ser
incentivado a monitorear la frecuencia y el contexto en que surgen y, en
seguida, utilizar estrategias de resistencia y reducción de los mismos hasta eliminarlos
los (HARTMANN et al. [en línea]).
- Readaptación Perceptual. Los pacientes con TDC tienen una relación
complejo con el espejo y superficies reflectantes, ya que oscilan entre evitar ver su
reflexionar o quedarse horas examinando minuciosamente las áreas consideradas
imperfeitas, lo que mantiene las creencias y los comportamientos disfuncionales. Además
disso, los pacientes tienden a involucrarse en un diálogo interno cargado de emociones
y críticas. A través de la Readaptación Perceptual, el paciente aprende a describir el
su cuerpo, mientras mantiene una distancia social del espejo, de una manera
objetiva y desprovista de críticas, se le estimula a abstenerse de rituales como tocar
las áreas del cuerpo que le desagradan o mirar fijamente a las mismas, y es
incentivado a expandir su atención hacia aspectos del entorno en el que se encuentra
(HARTMANN et al. [en línea]).
- Prevención de Recaídas. El tratamiento termina con la Prevención de Recaídas
enfocada en el refuerzo de las habilidades adquiridas durante el proceso terapéutico y
con la ayuda en el desarrollo de planes futuros. Es importante asegurar el
paciente de que el TDC es generalmente crónico y que, en caso de haber una recaída, eso no
significa un fracaso (FEUSNER et al., 2005).
El terapeuta recomienda que el paciente disponga de algo de tiempo
semanalmente para rever sus habilidades y definir nuevos objetivos y ofrece
sesiones ocasionales con el propósito de acceder al progreso y revisar habilidades que se
fueron necesarias (HARTMANN et al. [en línea]).
33

5-DISCUSIÓN

La valoración cultural de la belleza ha asumido proporciones estratósféricas en


sociedad actual. En un contexto, saturado de estímulos visuales que divulgan
enfáticamente y exhaustivamente el ideal y cuerpo perfecto y donde innumerables opciones de

los tratamientos estéticos se configuran disponibles y accesibles, se observa una


distorsión de los valores considerados como responsables de la felicidad y realización
personal y es una búsqueda ilimitada por la transformación. Tales exigencias basadas en este
los conceptos reflejan no solamente en la autoestima de un individuo, sino también son

factores de extremo riesgo para la salud física y mental.


Aún poco conocido y explorado, el Trastorno Dismórfico Corporal
se caracteriza por una preocupación obsesiva con alguna imperfección sutil o
imaginada en la apariencia y por la alta frecuencia de comportamientos compulsivos,
desarrollados para aliviar la vergüenza o la ansiedad, que causan sufrimiento
significativo, perjuicio en el funcionamiento social, reducción de la calidad de vida e incluso el

suicidio.
Aunque ha sido conceptualizado hace mucho tiempo, el TDC fue reconocido
pela Associação Americana de Psiquiatria somente em 1980, quando foi
caracterizado como un trastorno somatoforme, y desplazado a la categoría de
espectro Obsesivo-Compulsivo en 2013. Sin embargo, su etiología sigue siendo oscura.
Los resultados obtenidos a partir de algunas investigaciones realizadas con el fin
de elucidar esta cuestión sugieren que factores genéticos y neuroquímicos,
anormalidades en el procesamiento visual y alteraciones en la estructura cerebral puedan
estar subyacentes a los síntomas del TDC. Factores ambientales como la negligencia y
abuso infantil y acoso escolar, así como características de personalidad y factores
sociales, también se consideran relevantes en el desarrollo del trastorno.
Tales resultados, sin embargo, constituyen solo hipótesis y se requieren investigaciones adicionales.

necesarias.
Las limitaciones también están presentes en lo que respecta a la incidencia.
Se constató un alto índice del trastorno en la población general, en clínicas que
ofrecen procedimientos estéticos, individuos que presentan otros trastornos
psiquiátricos como TOC, Fobia Social, Depresión Mayor Atípica y Tricotilomanía,
así como en adolescentes. Sin embargo, estas estimaciones pueden no ser
34

fidedignas debido a la renuencia de los individuos a comunicar sus síntomas y la


escasez de conocimiento por parte de los profesionales.
No que diz respeito ao tratamento, a administração de inibidores de
La recaptación de serotonina y la Terapia Cognitivo-Conductual se ha destacado
por su eficacia en la reducción de los síntomas y incluso por promover una completa
recuperación.
35

6-CONSIDERACIONESFINALES

Ampliar y difundir el conocimiento sobre el Trastorno Dismórfico Corporal es


imprescindible, sobre todo en los días actuales, donde la apariencia física recibe destaque
e incontables tratamientos estéticos son posibles.
Una preocupación excesiva por un efecto mínimo o imaginado en la
La apariencia es un fuerte indicio del trastorno y debe ser minuciosamente investigado.
Trivializar o subdiagnosticar este sintoma pode incorrer, tanto na acentuação do
mismo, como en serios prejuicios sociales, reducción de la calidad de vida y hasta el
suicidio.
Desafortunadamente, las investigaciones relacionadas con el TDC aún son escasas, pero

a través de la literatura consultada, se observó que la farmacología y la Terapia


Cognitivo-Comportamental ha demostrado eficacia en el tratamiento del mismo.
Identificar los pensamientos contraproducentes y desarrollar creencias más
flexibles, modificar comportamientos y atenuar emociones son los objetivos principales
da TCC y es, a través de la utilización de técnicas como Reestructuración Cognitiva,
Exposición y Prevención de Respuestas, Readaptación Perceptual, Prevención de
Recaída y Psicoeducación que eso se hace posible.
36

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39

ANEXO

Termo de Responsabilidade Autoral

EuSimone de Barros, afirmo que el presente trabajo y sus debidas partes

son de mi autoría y que fui debidamente informado de la responsabilidad autoral

sobre su contenido.

Me responsabilizo por la monografía presentada como Trabajo de

Conclusión del Curso de Especialización en Terapia Cognitivo Conductual, bajo

El título 'La Contribución de la TCC en el Tratamiento del Trastorno Dismórfico'

Corporal, eximiendo, mediante el presente término, el Centro de Estudios en Terapia

Cognitivo-Comportamental (CETCC), mi orientador y coorientador de cualquier

ônus consequentes de ações atentatórias à "Propriedade Intelectual", por mim

practicadas, asumiendo, así, las responsabilidades civiles y penales derivadas

las acciones realizadas para la confección de la monografía.

São Paulo, __________de ___________________de______.

_______________________

Firma del (la) Estudiante

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