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T.66. INTERDEPENDENCIAS Y DESEQUILIBRIOS EN EL MUNDO ACTUAL. DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.

DESARROLLO SOSTENIBLE
INTRO: Las sociedades evolucionadas en el XIX hacen de África, Asia y América latina sus periferias. Las insertan en la economía de mercado del siguiente modo: se sirven de sus materias primas, les
instalan unidades industriales dependientes de multinacionales y les venden productos manufacturados. El desarrollo de la comunicación y la información conduce a la globalización y hace a estos países
cada vez más dependientes.

DESARROLLO Y SUBDESARROLLO: Al acabar la IIGM, las sociedades desarrolladas toman conciencia de la existencia de un mundo inculto, atrasado técnicamente, que pasa hambre, sufre
enfermedades, tiene poca capacidad económica, etc. Aquí encontramos 3 opiniones según escuelas: Liberal: señala el escaso PIB y RPC, la alta demografía, la alta tasa de mortalidad infantil y el hambre
como responsables de ese subdesarrollo. Neoliberal: entiende el subdesarrollo como una fase previa al desarrollo; primero tienen que ser sociedades preindustriales, equilibrada en población y recursos,
pero estancada económicamente por la falta de nivel tecnológico, que es lo que permite el progreso. Después se produciría la revolución industrial que dispara el consumo a gran escala. Por último, llega
la búsqueda de la calidad de vida: el estado del bienestar. Marxista: el subdesarrollo es fruto de un capitalismo periférico en el que su nivel de dependencia implica el progreso de los países desarrollados,
ya que se convierten el complementos de su economía. Dicho de otro modo, la periferia exporta materias primas, evitando así el desarrollo de su propia industria, y se ven obligados a importar productos
manufacturados para que esos países desarrollados mantengan su hegemonía. Entrado el S.XXI, una cosa es cierta: en la actitud de cara a erradicar la pobreza, no es lo mismo enfocar el subdesarrollo
como un conjunto de causas naturales, como la sequía, o el retraso histórico que hacerlo desde el punto de vista del desigual reparto de la riqueza, la deficiente distribución de los recursos o los DDHH

PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL SUBDESARROLLO: Rostow defiende que el subdesarrollo no es más que una etapa previa al desarrollo. Ejemplifica con la India o Gran Bretaña para establecer cinco
ciclos: 1-sociedad tradicional con predominio de la agricultura y baja productividad; 2-condiciones previas al despegue gracias a la mejora en transportes, educación, tecnología, empresarios innovadores y
valores sociales, aumentando así la productividad; 3-se despega gracias al aumento de la productividad que proporcionan las industrias y el aumento de la inversión; 4-etapa de madurez en la que crecen
otros sectores como siderurgia, química o electricidad, con mayor aumento aún de la inversión y la consolidación de la burguesía; 5-consumo de masas con protagonismo de bienes de consumo como
automóviles o electrodomésticos, donde se mantiene la inversión y se consolida una clase media con un alto nivel de vida. Las críticas a este enfoque van desde los revisionistas ingleses que afirman que
las raíces se van siglos antes del XVIII o los economistas que consideran que no es lo mismo despegar siendo una región avanzada que siendo una colonia explotada por su metrópoli. Lo cierto es que la
descolonización masiva casi mediado el XX liberó África y Asia del dominio de los grandes países industriales, pero quedaron con problemas tales como la pervivencia de estructuras sociales de tipo
feudal, con una pequeña clase dominante y una masa de campesinos en la miseria, la ausencia de una mínima infraestructura industrial y los escasos beneficios absorbidos por grandes empresas
extranjeras. A ello se unen luchas tribales, formas culturales autóctonas que chocan con la herencia político-social del mundo occidental, la negativa por parte de los países ricos de invertir en los pobres
para evitar la competencia respecto a sus productos o la exigencia de compensaciones políticas a cambio de ayuda técnica o financiera. Muy pronto los líderes de estos países pobres comprendieron la
necesidad de unirse y cooperar entre ellos. Ya el la conferencia de Bandung, en Indonesia, a mediados del XX veintinueve países afroasiáticos criticaron el colonialismo, la discriminación racial y el
armamento atómico. En todo caso, el endeudamiento o la limitación de unos pocos productos de cara al mercado exterior les hacen muy vulnerables a las exigencias de este y se convierten en presas
fáciles de los países ricos.

CARACTERÍSTICAS DEL SUBDESARROLLO: El medio natural: el área desértica o el área tropical dificulta el cultivo, es decir, la escasez o la abundancia de agua. La economía: los sistemas de
producción son atrasados, luego, la productividad es baja y, con ello, la capacidad adquisitiva. La renta per cápita no considera aspectos como la esperanza de vida, la salud o la educación, pero lo que sí
es evidente es que existen países de ingreso bajo, medio y alto y que que los países ricos generan las cuatro quintas partes del ingreso mundial o que los 250 habitantes más ricos del mundo poseen una
riqueza superior al billón de dólares que equivale al ingreso de la mitad de la población pobre mundial, más o menos 2.500 millones de personas. La producción: domina la agricultura de subsistencia
insuficiente, atrasada técnica y mecánicamente, en contraste con la agricultura de plantaciones mecanizada y de mano de obra barata dirigida por multinacionales extranjeras. Algo parecido ocurre con la
explotación de los bosques o con la industria, en manos del capital extranjero, cuyos beneficios no revierten en el propio país, sino en el exterior. En algunas zonas del Extremo Oriente se ha producido
una industrialización según el modelo japonés, es decir, mano de obra muy barata, fuerte productividad basada en la disciplina y gran inversión extranjera. El inconveniente viene a la hora de soportar los
problemas que traen consigo las crisis económicas. La deuda externa: con tantos intereses, economías como la brasileña o la griega tendrán que endeudarse aún más si quieren evitar la quiebra de sus
bancos. La corrupción: limita el crecimiento, la inversión extranjera o los proyectos de cooperación. En palabras del Banco Mundial, el abuso de la función pública en beneficio privado incita al
resentimiento y el enfrentamiento, llegando a provocar guerras civiles. Otros: elevada natalidad, insuficiencia alimentaria, ausencia se inversiones...

LA GLOBALIZACIÓN: es un proceso de integración económica mundial dentro del capitalismo que consiste en adquirir bienes fabricados en otros países, donde las multinacionales obtienen máximo
beneficio gracia a unos bajos costes de producción. Buscan países donde no existen gastos a la seguridad social, los que no permiten la afiliación a sindicatos, los que permiten trabajar a niños, los que no
tienen legislaciones favorables a la conservación del medio ambiente o los “paraísos fiscales” donde no se pagan impuestos sobre los beneficios. También los medios de comunicación participan de esa
globalización, pues contribuyen a reducir las diferencias culturales y a unificar los gustos. Los teóricos de la globalización, como el FMI, defienden que la situación mundial puede mejorar con el desarrollo
del comercio y de los mercados financieros, permitiendo que un país pueda consumir más de lo que vende. Y, con ello está la desventaja de la contaminación, ya que las normas que restringen las
emisiones de humos o los vertidos de residuos provoca la instalación de plantas industriales en suelo subdesarrollado. Pero no sólo afecta a estos países, también a los desarrollados, sobre todo en las
condiciones laborales, ya que genera pérdidas en los derechos de los trabajadores, la reducción de salarios o los contratos precarios. A esta decadencia en el Estado del Bienestar se suma el llamado
Cuarto Mundo o base de inmigrantes, muchos de ellos clandestinos, cuyas condiciones en los países desarrollados son similares a los subdesarrollados. La globalización provoca la concentración de la
producción en un nº limitado de empresas, generando un mercado de monopolios y oligopolios que firman pactos de restricción de la competencia. Entre las opiniones favorables que defienden que la
globalización tiene sus beneficios sobre los países subdesarrollados y las desfavorables que defienden que el fenómeno tiene ganadores y perdedores, surgen los llamados “antisistema” y su crítica al
modelo neoliberal que supone el dominio de las élites financieras cuyas intenciones no son productivas, sino especulativas.
Las criticas contra el FMI o el Banco Mundial se ven como instrumentos de dominación de los países del Norte, pero lo cierto es que con la crisis generada desde 2008, se evidencia el peligro que supone
para la estabilidad mundial las recetas neoliberales, por lo que El mismo Banco Mundial llama a la cohesión social. En cualquier caso, los grupos antisistema, como el Foro Social Mundial o el Movimiento
del 15M no creen que la libre competencia y la empresa privada puedan ayudar a crear más riqueza para todos y un mundo más justo. Sea como fuere, debemos distinguir entre esta globalización de las
decisiones políticas deliberadas que es reversible y la técnica, fruto de las nuevas tecnologías, de carácter irreversible.

EL DESARROLLO SOSTENIBLE: Trata de hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. En primer
lugar, deben satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad: comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo; en segundo, la mejora tecnológica y la organización social según el respeto al medio
ambiente. En las décadas de los ʼ70 y ʼ80, ya iba quedando patente que los recursos naturales se estaban dilapidando en nombre del “desarrollo” y se producían cambios imprevistos en atmósfera, suelos
o aguas y en la relación entre los animales y las plantas. El efecto invernadero o calentamiento de la atmósfera debido a la emisión de gases ricos en dióxido de carbono, metano, etc, el agotamiento de la
capa de ozono de la estratosfera que protege al planeta por la acción del cloro y el bromo permite una mayor penetración de los rayos ultravioleta, la deforestación, la perdida de especies o la degradación
de los suelos puso en danza una comisión formada por ministros, diplomáticos, legisladores y científicos, llamada Comisión Brundtland. Su agenda marcaba tres objetivos: hacer frente a las cuestiones
relacionadas con el desarrollo y el medio ambiente, proponer nuevas fórmulas de cooperación internacional para realizar los cambios necesarios y aumentar el compromiso de los individuos , las
organizaciones de voluntarios, las empresas, los gobiernos, etc. Se asomaban dos futuros, uno viable y otro que no lo era. El segundo está en relación con el agotamiento de los recursos naturales. El
primero lo está con la reducción del abismo que separa a los países ricos de los pobres. El siguiente acontecimiento internacional significativo llegó en los ʼ90, con la Cumbre sobre la Tierra en Río de
Janeiro. Más de centenar y medio de gobiernos y 120 jefes de estado debatieron sobre acciones concretas, dando lugar a la Agenda 21, pero no todos aceptaron calendarios y objetivos. Pese a ello, el
desarrollo agrícola comenzó a encaminarse hacia la sostenibilidad. Años después, se aprobaba el llamado Protocolo de Kioto por el que se debían reducir la emisión de gases de dióxido de carbono,
metano, cloro, azufre, etc, pero con la posibilidad por parte de los países más contaminantes de comprar derechos de emisión a aquellos que no alcanzaban el techo propuesto. Para ser ratificado se
precisaba la firma de 55 países y lo hicieron sólo 30, con EEUU como principal país polémico y emisor del 25% de los gases contaminantes. Cuando la Cumbre de la Tierra volvió a reunirse en
Johannesburgo, Sudáfrica, en 2002, las naciones ascendían a 180. Se incluía programas de acceso al agua potable y la electricidad , la lucha contra la pobreza, el Sida, la biodiversidad, el tráfico de
drogas, las energías renovables o el cambio climático. Aceptado por más de cien naciones, tuvo su continuidad en una relación de encuentros y desencuentros en Bali, Copenhague o Cancún, hasta llegar
a la reciente Conferencia de Durban en 2011. Se pretendía renovar el Protocolo de Kioto, pero no sólo no se llegó a ningún acuerdo importante, sino que muchos países, amparándose en la actual crisis
económica mundial, se han descolgado de sus compromisos con el desarrollo y el medio ambiente, hipotecando así el futuro de la humanidad, dando lugar a otro fenómeno novedoso: el decrecimiento se
basa en el efecto rebote que origina la consumo desproporcionado del consumidor ante un producto ecológico o sostenible, provocando un impacto. Ejemplificando, aunque se lograse sustituir todo el
parque automovilístico por vehículos eléctricos alimentados con energías renovables, no se solucionarían los problemas de congestión, aparcamiento o seguridad en las carreteras. La solución es
equilibrar los niveles de vida satisfaciendo necesidades como la alimentación, la sanidad, la ropa, los transportes y la vivienda. Es decir, mientras el desarrollo sostenible propone un mejor consumo, el
decrecimiento propone un menor consumo, ejemplificando de nuevo, propone cambiar el vehículo a motor por la bicicleta o el transporte público.

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