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Carina Kaplan

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CARINA KAPLAN AFECTIVIDAD EN LA ESCUELA Kaplan profundiza en la pregunta sobre qué es lo que vincula a unos sujetos

con otros y cómo se construyen las interdependencias personales en la


El capítulo 1, titulado “La mirada amorosa”, explora la importancia de la escuela. La autora sostiene que las vinculaciones emocionales son los
afectividad en la escuela como un eje central para la construcción de “eslabones de unión de la sociedad" y que, en un mundo caracterizado por
vínculos humanos, la convivencia democrática y la reparación de las heridas la proliferación de vínculos efímeros, la escuela puede representar un
sociales. Kaplan plantea que las emociones no solo son íntimas, sino espacio simbólico de construcción de vínculos duraderos y estables.
también públicas y colectivas, moldeadas por las transformaciones
históricas y culturales. La autora destaca que la escuela, como espacio La escuela, como microcosmos social, permite a los estudiantes aprender a
privilegiado, puede convertirse en un lugar donde se promuevan recursos convivir con otros que inicialmente son extraños, pero que se transforman
socioafectivos que amplíen horizontes de posibilidad y ayuden a en semejantes. Este proceso de convivencia está marcado por dinámicas de
contrarrestar las desigualdades y el sufrimiento social. conflictividad y la construcción de lazos afectivos. Kaplan destaca que la
escuela tiene el potencial de contrarrestar los sentimientos de soledad y
Un espacio para la ternura desamparo que pueden vivenciar los estudiantes y sus familias. La
producción del lazo social como experiencia intersubjetiva brinda una
Kaplan comienza reflexionando sobre la era de las emociones, donde
sensación de pertenencia y ayuda a construir una comunidad educativa
aquello que sentimos ha adquirido protagonismo. Las emociones, según la
basada en el cuidado mutuo.
autora, no solo son individuales, sino que están profundamente vinculadas a
las transformaciones sociales y culturales. En este contexto, la ternura La autora también reflexiona sobre el papel de las redes sociales en la vida
emerge como un elemento clave para construir lazos afectivos que doten de emocional de los estudiantes, señalando que estas plataformas, aunque
sentido a la vida escolar. conectan, también desconectan, generando vínculos superficiales y
conflictividades que se trasladan al ámbito escolar. Kaplan advierte que las
La escuela no es una aventura solitaria, sino un espacio donde se tejen
humillaciones públicas y anónimas en las redes sociales pueden profundizar
vínculos emocionales con pares y figuras de autoridad. Kaplan subraya que
el aislamiento y el sufrimiento de los estudiantes, y propone que la escuela
una mirada tierna, un gesto solidario o una palabra comprensiva pueden
debe ser un espacio donde se construyan vínculos más sólidos y fraternos.
marcar profundamente la experiencia escolar. La ternura, como valor
educativo, permite cimentar vínculos de cooperación que confronten los Las heridas a reparar
valores de competencia e individualismo predominantes en la sociedad
actual. La autora propone que la escuela democrática debe ser un territorio Kaplan introduce la idea de que la escuela puede transformarse en un
de promesas, un lugar habitable que fomente sentimientos de pertenencia y espacio de reparación de las heridas sociales. La autora sostiene que el
permita a los estudiantes anticipar sus sueños y construir un futuro. sufrimiento social atraviesa gran parte de la vida en las escuelas, pero que
estas también tienen el potencial de convertirse en lugares que reparen las
Además, Kaplan reflexiona sobre el tiempo escolar, que no solo es objetivo heridas emocionales y simbólicas de los estudiantes.
(horarios, jornadas), sino también subjetivo, adaptándose a los ritmos
individuales de aprendizaje. Critica la clasificación de los estudiantes como La construcción de autoestima social es un eje central de la experiencia
“lentos” o “rápidos”, ya que esto desmerece la singularidad de cada escolar. Kaplan señala que las prácticas escolares de desprecio o
proceso de aprendizaje. Propone que el aprendizaje debe ser una menosprecio, que generan sentimientos de inferioridad, deben ser
experiencia personalizada, respetando los ritmos y trayectorias de cada abordadas desde una perspectiva de justicia afectiva. La lucha por el
estudiante. reconocimiento implica superar las experiencias de menosprecio que
lesionan la identidad de una persona. La autora propone que la escuela
El vínculo emocional debe ser un espacio donde se promueva el bienestar emocional de todos los
sujetos que conforman la comunidad educativa.
Kaplan enfatiza que una educación al servicio del cuidado significa lazo social. En las aulas, ocurren muchas más experiencias que las
potenciar la conexión simbólica a través de la construcción de una red previstas en el currículum explícito, y lo afectivo opera en el orden de lo
sentimental intersubjetiva de amparo. El sentimiento de que los demás se implícito, mediante procesos de identificación y reconocimiento.
preocupan por ti y que les importas constituye un elemento clave del
La autora destaca que los docentes experimentan una profunda conexión
bienestar en el proceso de escolarización. La escuela debe ser un lugar
emocional con sus estudiantes, especialmente cuando logran ayudarlos a
donde las niñas, los niños y jóvenes aprendan que el amor es un valor
superar dificultades. Kaplan cita testimonios de docentes que describen el
transformador.
orgullo y la satisfacción que sienten al observar cambios positivos en sus
La autora también reflexiona sobre las prácticas escolares que generan estudiantes, lo que simboliza la importancia de los vínculos afectivos en el
cicatrices emocionales, como las humillaciones, las exclusiones y los ámbito educativo. Este sentimiento de unión afectiva entre docentes y
microrracismos. Estas prácticas, según Kaplan, representan formas de estudiantes refuerza la idea de que la escuela no solo transmite
violencia simbólica que lesionan la autoestima de los estudiantes y conocimientos, sino que también deja huellas emocionales duraderas.
perpetúan las desigualdades sociales. La escuela, como espacio de
Kaplan sostiene que la incorporación de las emociones al estudio de los
reparación, debe trabajar para minimizar el daño emocional y construir
problemas educativos puede imprimir un impulso creativo en las
vínculos afectivos fraternos que favorezcan el desarrollo de la autoestima.
intervenciones pedagógicas. La escuela democrática, según la autora, debe
Conclusión colocar el amor, el cuidado y la protección en el centro de sus prácticas,
contribuyendo a defender la justicia afectiva. Esto implica que los adultos
la escuela debe ser un espacio inclusivo que enseñe a mirar a los ojos y
deben asumir un rol protagónico en la concreción del derecho de las
percibir los sentires de los demás. La afectividad es una condición
infancias y juventudes al cuidado.
indispensable para habitar la escuela con hospitalidad y construir una
convivencia democrática basada en el respeto y la reciprocidad. Kaplan La ética del cuidado, como eje central de la pedagogía humanizadora, gira
propone que la mirada amorosa y el cuidado mutuo son herramientas en torno a poner la vida y lo vital en el centro de la convivencia escolar.
fundamentales para transformar la escuela en un lugar más humano y justo, Kaplan critica la desconexión afectiva que fomenta la sociedad
donde las heridas sociales puedan ser reparadas y los estudiantes puedan mercantilizada e individualista, y propone que la escuela debe ser un
construir una autoimagen positiva y fortalecida. espacio donde se construyan relaciones de cooperación, reconocimiento y
respeto mutuos. La autora introduce el concepto de “apapacho”, una
Capítulo 2: La justicia afectiva
palabra de origen náhuatl que significa “acariciar con el alma”, como una
En este capítulo, Kaplan desarrolla el concepto de justicia afectiva como un metáfora del cuidado afectivo que debe prevalecer en la escuela.
horizonte ético y pedagógico que busca transformar la escuela en un
La educación de la sensibilidad
espacio donde las emociones y los sentimientos sean reconocidos como
elementos centrales en la formación de los estudiantes. La autora propone Kaplan profundiza en la idea de que la educación de la sensibilidad no debe
que la escuela debe ser un lugar donde nadie se sienta inferior ni excluido, y separar lo cognitivo académico de lo afectivo vincular. La autora retoma las
donde se promueva el derecho al amor, al cuidado y al respeto mutuo. contribuciones de Norbert Elias y Pierre Bourdieu para destacar que los
procesos educativos solo pueden ser comprendidos en mutua conexión con
Hacia una pedagogía humanizadora
las transformaciones sociales y emocionales. Las emociones, según
Kaplan comienza planteando la necesidad de abandonar las viejas Kaplan, son producto de una construcción social y cultural, y se expresan
antinomias entre lo cognitivo y lo afectivo para avanzar hacia una pedagogía en un conjunto de signos que los individuos despliegan en sus
humanizadora. Según la autora, las emociones y los sentimientos interacciones.
estructuran los procesos de socialización y subjetivación, organizando el
La autora critica la tradición positivista que relegó las emociones del El dolor social
análisis sociológico, y reivindica la necesidad de construir una sociología de
El dolor social, según Kaplan, es una forma de sufrimiento que combina
las emociones en el campo educativo. Kaplan sostiene que las emociones
precariedad material con vulnerabilidad identitaria. Es un malestar
son relaciones, no estados definitivos, y que están profundamente
provocado por la falta de recursos materiales y la ausencia de
vinculadas a las estructuras sociales y culturales. La educación de la
reconocimiento moral. En el ámbito escolar, el dolor social se manifiesta en
sensibilidad implica enseñar a los estudiantes a percibir y comunicar las
las experiencias de discriminación, humillación y exclusión que sufren
experiencias emocionales, promoviendo la empatía y el reconocimiento
algunos estudiantes.
mutuo.
Kaplan describe el dolor como una experiencia humana de carácter
Kaplan también reflexiona sobre el papel de las emociones en la
simbólico que moviliza al cuerpo y a su tratamiento social. En la escuela, el
construcción de comunidades más justas. Según la autora, las emociones
dolor social es padecido por aquellos estudiantes que son depositarios de
como la aflicción y el asco deben ser tramitadas de manera que fomenten la
juicios de valor que los estigmatizan, ya sea por su color de piel,
reciprocidad y extiendan la compasión hacia los demás. La empatía,
nacionalidad, condición étnica o características físicas. La autora propone
entendida como la capacidad de imaginar la situación del otro y tomar en
que la escuela debe ser un espacio donde se trabaje para minimizar el dolor
consideración su punto de vista, es un elemento central en la educación de
social y promover la sensibilidad hacia el sufrimiento de los demás.
la sensibilidad.
El sentimiento de soledad
Capítulo 3: El lenguaje de las emociones
Kaplan analiza el sentimiento de soledad como una vivencia subjetiva que
En este capítulo, Kaplan explora cómo las emociones se organizan en el
surge de la ruptura de los vínculos afectivos. La autora distingue entre la
escenario escolar como una trama intersubjetiva que estructura los vínculos
soledad social, que se experimenta ante la falta de compañía, y la soledad
humanos. La autora analiza una serie de emociones fundamentales que
emocional, que se vive cuando no hay apego mutuo con el grupo. En el
atraviesan la vida escolar, destacando su carácter socialmente construido y
ámbito escolar, la soledad se manifiesta en expresiones como “no tengo
su impacto en la convivencia y el aprendizaje.
amigos” o “juego sola en los recreos”.
El amor
La autora destaca que la soledad genera un vacío existencial que puede dar
Kaplan describe el amor como una emoción que sostiene y funda la lugar a comportamientos autodestructivos. Frente a este sentimiento,
convivencia humana, y que también sienta las bases para la convivencia Kaplan propone que la escuela debe trabajar para tender puentes afectivos y
escolar. El amor, según la autora, es un puente de acogida del otro que da construir una comunidad educativa donde nadie se sienta en soledad.
sentido social al individuo. Para sentir amor por uno mismo, es necesario
La humillación
ser amado, ya que el amor hacia sí mismo está edificado sobre la base del
amor que nos ofrecen los demás. La humillación es descrita como una forma de violencia simbólica que se
asocia a la burla, la ofensa y la exclusión. Kaplan sostiene que la
La autora destaca que el amor es una emoción activa que atraviesa las
humillación no solo se manifiesta en el lenguaje verbal, sino también en
barreras que separan a los individuos y los une en una existencia común.
gestos y prácticas que deshumanizan al otro.
En el ámbito escolar, el amor se manifiesta en el vínculo pedagógico, que
puede ayudar a forjar lo colectivo y construir una comunidad basada en la
reciprocidad y el cuidado mutuo. Kaplan sostiene que el amor es el cimiento
de lo social y que, sin aceptación del otro en la convivencia, no hay
fenómeno social.

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