El temido interlocutor interno
Publicado en la revista n006 Autor: Abelin-Sas, Graciela
Es preciso que el paciente cobre el coraje de ocupar su atencin en los fenmenos de su enfermedad. Ya no tiene permitido considerarla algo despreciable; ms bien ser un digno oponente, un fragmento de su ser que se nutre de buenos motivos y del que deber espigar algo valioso para su vida posterior.
Recordar, Repetir y Reelaborar. (Nuevos Consejos Sobre la Tcnica del Psicoanlisis, 1914) Pg. 147, Tomo XII. Sigmund Freud, Obras Completas. Amorrortu Editores.
...la condicin del objeto externo es paradjico. Esto es as porque no conocemos ningn objeto estrictamente externo como tal, sino ms bien como objeto nuevamente exteriorizado luego de su internalizacin. Por lo tanto, lo que resulta depende en gran parte del destino de esa internalizacin. Dnde reside la paradoja? En que el objeto externo genera una internalizacin fijadora; en otras palabras, imprime una matriz fundamental en el aparato psquico destinada a implantarse profundamente en l y a constituir lo que llamo estructura encuadrante, que incluir toda forma de objetalidad subsiguiente promoviendo al mismo tiempo su desplazamiento.
Green, A. (1995) Lobject et la fonction objectalisante.
En el curso del tratamiento de una paciente con severas inhibiciones sociales y profesionales, me encontr con un fenmeno desconcertante cuyo anlisis me alert a situaciones similares con otros pacientes. Dicho fenmeno era la presencia de una voz que la paciente reconoci como su propio pensamiento, as como tambin una mirada que la paciente denomin el ojo en mi mente.
Ambosmirada y discurso--eran atacantes y ridiculizadores de sus pensamientos, de su cuerpo, de su conducta. Culpa y vergenza eran consecuencia de tal escrutinio interno.
Ms articulos del mismo autor: pasionales malignos
Abelin-Sas.
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A pesar de que la paciente reconoca que esto era producto de su propio pensamiento, afectaba de todas maneras la forma en que vivenciaba lo que otros a su alrededor sentan por ella, y por consiguiente, la forma en que ella se conduca con ellos. Mirada y discurso, terriblemente crueles, monopolizaban frecuentemente el terreno de las asociaciones y fantasas. Constituan un obstculo a la creatividad asociativa de la paciente, lo que a su vez contribua a su autodevaluacin. El anlisis de este fenmeno, al cual denominar Interlocutor Interno fue de vital importancia en la recuperacin de esta paciente. La descripcin de esta estructura como diferenciada de la totalidad de su personalidad lo fue an ms. Nuestros esfuerzos estuvieron en primer lugar dirigidos hacia esta diferenciacin, la cual permiti a la paciente distanciarse de su auto- aborrecimiento y alcanzar una posicin ms neutra, investigadora y analtica. Con el tiempo pudimos establecer cundo y por qu este temido Interlocutor haca su aparicin, as como cul era su estructura y funcin. La condensacin extraordinaria de personajes e interrelaciones que ayudaron a la construccin de esta presencia imaginariaque no pareca haber existido en su niez ni tampoco se corresponda con persona real alguna de su pasado o presente se convirti en objeto de investigacin analtica. El Interlocutor Interno, al igual que un censor, la obligaba a una cierta visin de s misma (personificacin) a la cual la paciente pareca completamente aliada. Pero tambin haca a la paciente dramticamente consciente de la brecha existente entre esta personificacin y su ideal de s misma (ideal del yo). A manera de coro en una tragedia griega, el Interlocutor Interno incluso desvalorizaba a la paciente por hallarse as prisionera. Esas formulaciones y la comunicacin de ese
conocimiento a la paciente probaron ser reconstitutivas y generadoras de cambio. A partir de esa experiencia inicial me he encontrado frecuentemente con este fenmeno, el cual no solamente conduce al paciente a un callejn sin salida sino tambin influencia el curso del proceso analtico. Si bien dirigir mi atencin a la discusin de este cuadro clnico, es mi impresin que de una manera menos evidente pero insidiosa podemos encontrarnos con experiencias similares cada vez que nosotros y nuestros pacientes intentemos dislocar y superar cualquier organizacin psquica bien establecida, indistintamente del sufrimiento que provoca. Mi hiptesis propone que el Interlocutor Interno funciona como guardin de un rol o personificacin que el paciente ha adoptado inconscientemente. Este rol, esta personificacin, parece estar asociada con: 1) una construccin inconsciente por parte del paciente de las necesidades y expectativas emocionales de individuos importantes en su vida, y consecuentemente con 2) un rol fijo inconsciente que el paciente ha debido adoptar y ha actuado en la compleja estructura familiarpasada y/o presentey en su entorno social. Esta personificacin, construida a partir de una red de interrelaciones introyectadasincluidas aquellas que han precedido histricamente al individuose arraiga profundamente. Parece organizarse como reaccin inmediata a un evento u obstculo importante en la vida del individuo, ya sea una separacin, una prdida, o un cambio personal o familiar trascendente. Una vez establecida esta organizacin particular, que podra hacerse tardamente en la vida de la persona, parece tener como cualidad la obligatoriedad. Si es perturbada, la amenaza de su prdidaen la que el s mismo se reconocees intensa. Por lo tanto, cuestionar o poner en duda su existencia puede causar caos, desorientacin y/o un intenso sentimiento de prdida. Postulo que el individuo, presionado por circunstancias que lo rodean, construye este s mismo, una fantasa inconsciente de identidad, como la solucin ptima que permite una mejor supervivencia emocional inconsciente de s (self) y de sus seres queridos. Desafortunadamente esta personificacin, tenazmente mantenida, impide toda nueva evolucin psicolgica. Basada en situaciones vividas con padres, hermanos, abuelos, maestros y amigostanto reales como producto de la fantasaesta experiencia de s se funde con lo que podramos detectar como una imagen paterna o/y materna inconsciente. En el discurso de nuestros pacientes podra ser expresado implcitamente en: A los ojos de mi madre o de mi padre (yo era o pareca ser). En ese sentido, a los ojos de mi madre o de mi padre podra reflejar la consolidacin de muchos guiones, un precipitado metafrico de seres y relaciones con una multiplicidad de orgenes. En mi opinin, el individuo se relaciona con esta compleja construccin a la manera en que un nio se ve reflejado en la mirada de sus padres, aunque esta vez el objeto de relacin es una abstraccin, una construccin basada en experiencias transformadas y reorganizadas una y otra vez, ms que una referencia directa a individuos reales. Nuestro trabajo podra ser inefectivo a menos que tomemos en
consideracin que este tipo de organizacin leal y formidable, designada a mantener una homeostasis, podra oponerse profundamente al cambio. Esta construccin inconsciente cede al anlisis slo cuando el complejo y dramtico escenario que la ha erigido es estudiado minuciosamente en el trabajo analtico. Semejante desarrollo podra ser especialmente difcil, ya que esta construccin est a menudo constituida por constelaciones histricas instaladas antes de que el individuo hubiera podido tener algn efecto sobre ellas. La alianza con este Interlocutor Interno tirnico compele al paciente a encubrir para s y para otros un concepto de s mismo diferente, uno que podra abarcar los talentos potenciales del individuo a nivel emocional, social y profesional. Este encubrimiento (estos pacientes tienden al auto-diagnstico rpido y categrico) podra desorientar al analista. El diagnstico en uso podra errneamente tomar en cuenta este rol, esta personificacin, este terreno devastado por una formacin inconsciente formidable, en vez de tener en cuenta al individuo enterrado bajo el peso de tal estructura. Resistir una alianza con el paciente sobre este concepto de s (que el paciente es en verdad este ser que l mismo nos presenta) podra ser de vital importancia para alcanzar la capacidad teraputica de la pareja paciente-analista. En el curso de este trabajo demostrar la presencia de esta construccin inconsciente y algunas formas posibles de descubrirla (ponerla en evidencia) y trabajar con ella. Me gustara subrayar que analizar la funcin inconsciente de esta personificacin es tan importante como dejar al descubierto su estructura multideterminada. Su objetivo inconsciente debe ser revelado una y otra vez, en cada situacin y en cada etapa del proceso analtico. Este objetivo puede ser muy variado: honrar una situacin traumtica del pasado (no necesariamente del propio paciente), intentar rescatar mgicamente (en tiempo presente o pasado) una figura importante en la vida del paciente, tratar de revertir la muerte o inclusive sustituir e indirectamente vencer a un rival inconsciente. Mis ejemplos clnicos pertenecen a pacientes cuyo Interlocutor Interno infaliblemente centra su observacin en defectos, anulando cualquier otra evaluacin. El resultado es poderosamente incapacitante. Impide a estos pacientes ser productivos y gozar de su trabajo, de su entorno social, y por sobre todas las cosas, de relaciones que de otra manera podran proporcionar satisfaccin. Este dilogo interno degradante tiene lugar en forma casi totalmente inconsciente con una presencia demandante y provocadora de vergenza. Devala cada accin, y reduce todo acto creador a interpretaciones malignas sobre las fuerzas que lo motivaron. Una de mis pacientes imitaba a esta voz furibunda apretando sus mandbulas y vociferando: Eres despreciable, no deberas haber nacido, tu cuerpo nauseabundo provoca vergenza, eres horrible. Este monlogo de expresiones perversas y malignas que manaban sin fin se mantena activado por interminables horas, como reaccin al menor error o imperfeccin percibidos en su trabajo o en su interaccin con otros.
A medida que ponamos al descubierto la irracionalidad de esta presencia la capacidad reflexiva de la analizada quedaba a veces reducida a una mnima expresin, mientras que la voz imponente de esta construccin negativa se converta en un poderoso oponente del analista. La justificacin de esta oposicin poda basarse, por ejemplo, en el concepto de que el analista no confrontaba debidamente al paciente por sus acciones inmorales. De esta manera el analista quedaba moralmente devaluado. Martha, de 38 aos de edad, profesora universitaria, se senta profundamente avergonzada por haberse demorado en responder una carta de gratitud y afecto que uno de sus alumnos le haba enviado. Le era imposible concentrarse en cualquier otro proyecto. Otras cartas no respondidas venan a su memoria y plagaban sus das, hacindola caer en un serio estado de autorreproche y desesperacin. A la evidente dificultad crnica de Martha para aceptar la idealizacin de sus estudiantes se sumaba la imitacin de una actitud que la haba perturbado durante toda su adolescencia. Si bien su padre haba estado presente tanto fsica como intelectualmente, su timidez afectiva, su pobre demostracin de afecto, haba sido vivenciada por Martha como abandono y desatencin. Martha reproduca de esta manera particular, y sin saberlo, su propio sentimiento de abandono. Se reprochaba insistentemente por lo que vea como su propia actitud desconsiderada y narcisista, actitud que senta no poda evitar. Por qu era entonces que su analista no se una en esta autoexigencia moral? Podramos considerar como hiptesis que Martha confundi la timidez (falta de expresividad) de su padre con una reaccin de severidad y castigo a sus deseos edpicos, y convirti ese concepto errneo en identificacin con este exigente personaje imaginario. Por el slo hecho de actuar ahora el rol de autoridad que desatiende, descuida o abandona, Martha poda a travs de su severa autocrtica juzgar severamente e inconscientemente a su propio padre. Puesto que permaneca imposibilitada de responder a sus jvenes estudiantes, Martha repeta la vieja ofensa y al mismo tiempo gratificaba con su autocrtica paralizante su necesidad de castigarla. Por sobre todas las cosas, la idealizacin de su persona no sera permitida mientras acusatoria y vengativamente, si bien en forma inconsciente, negara esa idealizacin a su propio padre. El choque de dos posturas ticasla necesidad de Martha de autocriticarse (enjuiciarse) y el pedido del analista de posponer toda crtica en favor de asociaciones e historiapuede probar ser un arduo trabajo. Un interlocutor que carece de curiosidad, que carece de inters para investigarse a s mismo, puede convertirse en un importante adversario en el trabajo analtico.
En la siguiente presentacin clnica, la fuerza pasional negativa es tal que paraliza al paciente en toda actividad creativa posible. Ana no pensaba que su madre la criticara de manera alguna, y se daba cuenta de que aunque su (casi inconsciente) interlocutor hablara como una madre o padre reprobador y furioso, este personaje imaginario no guardaba semejanza alguna con su madre o padre en la realidad. En el marco analtico fue posible poner al descubierto la intensidad de esa mirada crtica enjuiciadora y el discurso que la acompaaba. Una vez apreciada en profundidad, tanto en lo que respecta a su cronicidad como intensidad, la paciente pudo liberarse en parte de su cualidad hipnotizadora. Muy pronto distintos aspectos de este Interlocutor Interno se volvieron objeto de cuestionamiento de Ana. El anlisis avanz a un ritmo acelerado por un tiempo, centrndose en la visinhasta ese momento no estudiadaque Ana tena de s misma y de su familia, una visin establecida tempranamente y expresada a travs de esta presencia psquica silenciosa, insultante. (Veremos la complejidad de este Interlocutor a medida que avancemos en nuestra indagacin) En el curso de nuestro trabajo descubrimos que esta voz perteneca en parte a su propio selffurioso y descorazonadode antes de cumplir dos aos de edad, cuando hermanas mellizas llegaron para ocupar el lugar que ella todava necesitaba en el pecho de su madre. En esta voz Ana reconoci su propia voz de preadolescente mofndose de una de sus hermanas, quien haba pasado a ser objeto de su sdica desvalorizacin. Concomitante con su negacin de necesidad de apoyo materno, Ana se convirti en el lder tirnico y caprichoso de una pequea banda de su escuela. Aparentemente esto provey un rea de control que, mientras dur, contribuy a un sentimiento de importancia y bienestar. La paciente recordaba vvidamente una pesadilla que haba tenido a los doce aos, para el tiempo en que un hermanito mucho ms joven cumpla los veintin meses de edad, la misma edad que la paciente tena cuando nacieron sus hermanas mellizas. Vi un ser parecido a un gorila. Uno de sus ojos era extrao, haba sido partido en dos. Donde debera haber estado el globo ocular haba una sustancia lechosa, pegajosa, nauseabunda y horrenda que me petrific. Este poderoso sueo hizo imperativa la consulta con un psiquiatra infantil. El sueo result ser prlogo a una prolongada serie de dificultades de carcter emocional que afect profundamente lo que hasta ese momento haba sido la excelente actividad escolar de esta nia. Ahora, treinta aos ms tarde, paciente y analista pudieron retornar a este documento que contena el tema de su temprano horror nauseabundo. El sueo parece sugerir que la leche maternarepresentada por la sustancia pegajosa que ahora cubra el ojo de esta criaturahaba sido ofrendada a otras dos criaturas en lugar de a ella misma. Su propio yo (en ingls ojo, eye, y yo, I, se pronuncian de la misma manera), dividido y representado por
ese extrao ojo, perturbado nuevamente a los doce aos, se volvi brutalmente contra su hermano menor a quien haba tratado con ternura hasta entonces. Podemos conjeturar que la vulnerabilidad de su hermanito menor, de menos de dos aos de edad, la acerc nuevamente al sentimiento de vulnerabilidad que ella misma haba vivenciado en una etapa similar de su vida, hasta entonces negada y encapsulada (Abraham y Torok, 1980). 1 Ana adopt en contraposicin una postura arrogante y dictatorial, como lo haba hecho en el pasado con su hermana y sus compaeros de escuela. sta se convirti en su modus operandus. Sin embargo, este comportamiento no poda ofrecer contencin al antiguo y ahora renovado enojo y desesperacin. El poderoso gorila del sueo era al mirarlo de cerca una criatura digna de pena; era la misma Ana en un primitivo estado de furia. Por aadidura, la pubertad con sus muchas y nuevas demandas en la reorganizacin de su mundo psquico se volvera muy pronto una realidad. Los pechos, como smbolo de separacin prematura, se convertiran en un rasgo perturbador y vulnerable en la sexualidad de Ana: haban incorporado la ofensa de los pechos de su madre que haban amamantado a todos sus hijos. El trauma trascendental de ser arrancada de la figura materna, y la creacin de una construccin de defensa efectiva pero frgil y su fracaso posteriorque dej nuevamente a Ana en un estado de total vulnerabilidadseran centrales en la creacin de un ojo-imagen de s misma (eye-I) interno que funcionara como un interlocutor terriblemente crtico y falto de amor. Sera difcil reconstruir el estado de nimo de la madre de esta paciente al momento del nacimiento de sus hijas mellizas. Acababa de convertirse en madre de cuatro nios menores de cuatro aos de edad. Distintas circunstancias la haban forzado a dejar a otros dos hijos prepberes de un matrimonio anterior con el padre en una provincia lejana. Cun disponible podra haber estado esta madre para proteger a su pequea hija, de apenas veintin meses de edad, de la avalancha de emociones que estaban por ocurrir? Especulamos que la mirada interna o la voz crtica, devaluadora y burlona que habla a esta paciente expresan intensos sentimientos de displacer y odio, como lo hara un nio pequeo en una situacin de gran tensin. Demasiado pequea para tomar las circunstancias en consideracin, o refugiarse en una relacin de confianza bsica como nido de seguridad, o hacer un duelo por la prdida de una presencia maternal amorosa, esta nia vivenci inconscientemente a su madre como abandonadora. En el curso del segundo ao de anlisis, habiendo adquirido la fortaleza para mantener una conversacin de este tipo, Ana lleg a saber a travs de su padre que sus dos medio- hermanos mayores haban vivido en el hogar hasta el nacimiento de las mellizas. Ana no tena memoria alguna de que sus mediohermanos hubieran vivido con la familia, ni tampoco de la partida de estos nios al momento del nacimiento de las mellizas. La familia nunca haba
hablado de este evento. Es posible que la pesadilla prepuberal de Ana donde hay un ojo dividido incluya la idea de un conocimiento borroso, donde los nios puede fcilmente desaparecer en el olvido. Para complicar todava ms las cosas y agregar ferocidad a esta presencia interna controladora, esta nia se refugi en la adoracin que su padre le profesaba como primognita. (El padre de Ana tambin haba estado casado previamente, pero no haba tenido hijos). Ana llevaba el nombre de una amada hermana de su padre, una nia dbil mental que haba fallecido antes de que l cumpliera ocho aos de edad. El padre de Ana abiertamente elogiaba a su hija y la ubicaba en el lugar de favorita. Si t no hubieras nacido habra tenido que inventarte. Esta posicin reverente para con Ana, sumada a la falta de respeto hacia su esposa, sirvi para incrementar la culpa edpica de Ana y contribuy, a partir de su adolescencia, a la estridencia de su despreciativa voz interior. Intensamente culpable en relacin a su madre pero an as no pudiendo perdonarla, Ana atacabaa travs de esta voz omnipotentea la imagen materna en ella misma, as como tambin se atacaba en este otro rol, el de favorita de su padre, arrogante e inteligente. Ana adems pagaba tributo a la hermana adorada de su padre ya fallecida, a sus hermanas mellizasa las que devaluaba sdicamentey a su pequeo hermano al nunca darse cuenta de su propia capacidad y talento. Cualquier movimiento para alejarse de esta parlisissolucin para una estructura complejaprecipitaba un severo ataque de pnico. Un sueo presagiara el movimiento. Mi suegra, a quien considero una egocntrica muequita ingenua, me haba despertado en mitad de la noche para mudarnos a otra casa en el campo. Todava en camisn la segu dentro del bosque, donde me perd cuando llegamos a una bifurcacin en el camino. Mi esposo y mis hijos la siguieron. Poda ver a mi hija de espaldas; no tena ms de tres aos. Sola, trat de encontrar la entrada a una casa en el bosque donde vi a unos adolescentes jugando. Les pregunt por su madre. Detrs de la casa, en el patio cerca de la cocina, vi a una simptica mujer, quien me abraz y reconfort. Mi familia vena a buscarme al darse cuenta de que me haban perdido. A continuacin la paciente record una salida de verano con sus padres, en la que alegremente se haba alejado y los haba perdido de vista. Reflexion sobre la pequea nia perdida en el bosque, dando vueltas en una bsqueda desesperada que pareca nunca acabar, asustada de animales feroces en la noche oscura que se acercaba, mientras sus padres estaban seguramente a corta distancia de ella. Este recuerdo ofreca muchas sendas que conducan hacia el concepto inconsciente que Ana tena de su madre como abandonadora, como presencia fugitiva que no ofreca proteccin, y que haca aterrador cualquier intento creativo. El sueo tambin transmita el deseo de que la analista fuera una presencia contenedora que reasegurara a la paciente en su investigacin analtica, as como tambin expresaba el miedo de
perderse de su familia en este proceso. Este tema particular pronto mostr ser de gran importancia, y lo exploraremos ms tarde. En varias ocasiones observ su mirada miedosa e inquieta fijada en su reloj hacia el final de la sesin. Esta inquietud solamente cedi cuando pude interpretar que sus sentimientos de prdida inminente de mi atencin correspondan al concepto que tena de su madre como abandonadora. Ana se volvi ms consciente del sentimiento de su madre como persona poco confiable que se haba originado al momento del nacimiento de sus hermanas mellizas. No slo eso. Cmo pudo su madre abandonar a sus hijos mayores? Con mucho esfuerzo pudimos reconstruir que esa madre era tanto emptica como inesperada e inconscientemente agresiva. Reaccionaba a cualquier confrontacin de su hiriente discurso con cierta culpa, seguida de negacin y de comentarios sobre la irracionalidad de la reaccin del otro. Ana comenz a darse cuenta que necesidades que haban sido negadas tempranamente reaparecan ahora transformadas en angustias desconectadas que plagaban su vida cotidiana. El trabajo analtico le permiti entender los sntomas y emociones cuya intensidad le haban hecho dudar profundamente de su sanidad mental :comenzaban a adquirir significado y lgica interna. El pensar poda finalmente ayudarla a controlar su terror de causa hasta entonces desconocida. Volviendo al tema de ese sueo en que la paciente se perda de su familia: a medida que su mundo comenz a cambiar y pudo divisar un futuro diferente, Ana notaba las frecuentes expresiones de frustracin y observaciones de enojo de su marido. Ella reaccion con terror; imagin que su marido quera dejarla y comenz a desear suicidarse. Mientras se haba sentido desvalida haba contado con el apoyo emocional de su marido, pero ahora su nuevo optimismo apareca como peligroso. Ana prefera morir a arriesgar perder su matrimonio. Si bien conscientemente perciba a su marido como una persona fuerte y contenedora, inconscientemente lo perciba como un ser extremadamente vulnerable, dependiente de cada uno de sus movimientos. Ana haba transferido a su marido su propio sentimiento infantil de desamparo, y deseaba una respuesta emptica. Simultneamente lo haba dotado de los atributos que alguna vez la haban transformado en el lder cruel de una pequea banda escolar. A medida que avanzamos en nuestra investigacin nos dimos cuenta de que el Interlocutor Interno, inactivo ahora como fuerza paralizante y ridiculizadora, se haba instalado en el mundo real: otros haban sido silenciosamente instruidos para ocupar su lugar, demandando la incapacidad de Ana para poder mantener su propia sensacin de seguridad. Este sistema inmediato del cual la paciente es una ntima parte, profundamente conectado a la organizacin inconsciente de la paciente, requiere ser tenido en consideracin simultneamente. El levantamiento de las severas limitaciones de Ana fue vivenciado como peligroso para la existencia de la pareja y ciertamente encontr como respuesta una reaccin de ansiedad e irritacin. De la misma manera que estas ansiedades deben ser tenidas en cuenta para que el cambio individual pueda suceder, tambin deben ser toleradas por otros
personajes en su entorno. Inclusive los objetos-fantasmas inconscientes requieren comprensin analtica en este perodo de reorganizacin psquica. Querra recalcar la importancia de esas instancias negativas de regresin. Nos proveen de una visin momentnea de la importante construccin inconsciente que impide todo cambio. Se ha puesto en peligro el importante equilibrio de objetos inconscientes y sus interrelaciones con el paciente. Este equilibrio deber persistir hasta que podamos poner al descubierto los mitos inconscientes, las fantasas o principios que lo sostienen. En esta familia pudimos registrar el inmediato desequilibrio causado por el cambio emocional en uno de sus integrantes, que consecuentemente provoc una movilizacin de miedo. Postulo que una desorganizacin similar podra tener lugar en un espacio imaginario, el de la vida objetal inconsciente del paciente y sus interrelaciones. Por lo tanto, el Interlocutor Interno podra ser un asistente tirnico, el guardin de la red de interrelaciones establecidas, conscientes e inconscientes, destinado a impedir movimiento y cambio. Presentar a continuacin otro cuadro clnico. Lisa era una joven bailarina que sufra de un severo cuadro de urticaria en brazos y piernas. Luego de varios meses de intenso trabajo psicoanaltico que le permitieron lograr cambios importantes en su vida, entr en una etapa de obsesiva preocupacin por la condicin de su piel. Este discurso monopolizador impeda cualquier nuevo anlisis. Su Interlocutor Interno, que ya haba sido objeto de nuestro trabajo, haba ahora readquirido un intenso poder. Una vez ms estaba mnimamente disponible a la consciencia y por lo tanto a la investigacin analtica. El discurso de la paciente se haba vuelto indiferenciable de esa voz, mientras proclamaba que nunca sera buena para nada y que por lo tanto no vala la pena vivir. El significado de esta declaracin casi suicida, sobre todo la necesidad de excelencia como un requerimiento para su derecho a vivir, nos llev a una prolongada investigacin de principios familiares, recuerdos, y modos de enfrentar el entorno que la rodeaba que haban sido indiscutibles hasta el presente. Desde muy joven Lisa haba cuestionado la cordura de su padre, quien era un profesor de Leyes famoso y admirado. Lisa haba sido frecuentemente objeto de su irritabilidad y haba observado su malhumor, su egocentrismo, su hipocondra. A menudo se haba mostrado celoso de sus tres hijos y envidioso de sus posibilidades, e inconsiderado con su esposa a quien deca amar
profundamente. Lisa se haba preguntado a menudo por qu su madre se haba casado con l, por qu continuaba conviviendo con l. Desde muy chica Lisa pens que su madre y ella eran la verdadera pareja armoniosa, mientras que su padre era un estorbo. En contraste con la conducta infantil y errtica de su padre, la de su madre era fuente de sosiego para todos los miembros de la familia. Cuando Lisa alcanz la adolescencia su madre rompi el silencio de su rol de sacrificio para con la familia y se volvi partidaria de la percepcin que Lisa tena de su padre. Este cambio, aclaratorio y promotor de reflexin, gener una camaradera con su madre y una intensa dependencia de sus percepciones. A medida que el momento de separarse para continuar sus estudios en el extranjero se acercaba, la adoracin por su madre se intensific, as como tambin su sintomatologa. No fue sorprendente que Lisa se sintiera avergonzada de sus lesiones cutneas cada vez ms evidentes, a punto tal que le resultara imposible ensayar. Por contraste, sus fantasas comprendan un escenario y una audiencia que la aplauda y admiraba mientras ella sobresala en su arte. Pero estas fantasas le hicieron dudar cun genuino era su compromiso con la danza, ya que su motivacin pareca ser su deseo de grandeza ms que su amor por el arte de la danza. Tom entonces el mando una mirada que invariablemente menospreciaba los pasos que bailaba, la coreografa que produca, las interacciones sociales que entablaba, declarndola incompetente en todo aspecto. Cuanto ms consciente era Lisa de los componentes de su drama interno, ms enferma e imposibilitada de entablar una investigacin analtica se encontraba. Descubrimos que para su fantasa inconsciente su autonoma pona en peligro el equilibrio del sistema familiar, dejando a todos sus miembrosmadre, padre, hermanos, abuelosdevastados de una u otra manera. Una solucin a este paradigma requera el sacrificio de su autonoma, y una somatizacin que justificara su sentimiento de desesperanza. Tendencias opuestas estaban inconscientemente en accin. Por un lado, la ambicin de grandeza para reparar los ideales familiares, aunque sta era equivalente a destronar a su padre, un dolo debilitado; por otro lado, la autodevaluacin para salvar el narcisismo de su padre, herido por su envidia hacia ella. De manera similar, Lisa deba ser extraordinaria para as poder consolar a su madre en su pesar; pero si al hacerlo demostrara que no la necesitaba tanto, arriesgaba que su madre se sintiera abandonada y deprimida (Kris,1985). 2 Esta rgida organizacin de aos pasados era inamovible sin una exhaustiva revisin de las alianzas y enemistades, y malas interpretaciones, donde la joven se vea a s misma como generadora de angustia y discordia, y como la nica capaz de reparar el dao, la desilusin y el duelo familiar. El Interlocutor Interno era el instrumento que permita mantener el status quo. Si bien estoy de acuerdo con la posicin de Porder (1997) 3 en que el miedo a la prdida del objeto (object loss) constituye una resistencia importante al cambio, pondr el acento en que este objeto es una organizacin que el paciente puede
considerar indispensable para mantener a un grupo de seres imaginarios en un lugar seguro, inclusive con vida. Lealtad a principios y creencias provenientes de relaciones tempranas podra establecer una barrera importante contra el cambio. El anlisis de los imagos paterno y/o materno en su historia pasada, y de sus luchas para el propio desarrollo, debe ser cuidadosamente tenido en cuenta como instrumento para revisar esos principios al momento de su incepcin. En particular, la percepcin que el paciente tiene de cmo lo ven aquellos a su alrededor, ya que esos otros podran haber adoptado esa visin por razones nicamente pertinentes a su propia vida e historia. La forma en que creemos haber sido vistos por seres importantes en nuestra vidaa menudo una densa trama de historias, fantasas y teoras, incluidas las relaciones conflictivas que esos otros tuvieron entre s en relacin a nosotros es un componente importante de esta mirada interna a la que me estoy refiriendo. En la vida de esta joven mujer, la condicin depresiva del abuelo paterno y su suicidio fueron fundamentales en la evaluacin que su padre hizo de s mismo, y por lo tanto de sus hijos. Las expresiones de idealizacin y desvalorizacin que el padre de Lisa tena para con su hija, adquiran sentido como dilogo inconsciente entre l mismo y su padre. El miedo de Lisa de destronar a un dolo debilitado ya haba existido en la vida de su padreentre l y su propio padre. Discusin A continuacin presentar una revisin de las ideas ms importantes de este trabajo. El Interlocutor Interno es conceptualizado en su funcin de guardin para el mantenimiento de una homeostasis psquica. Dicha homeostasis se cristaliza en la personificacin presentada por el paciente. Paradjicamente, los comentarios devaluatorios del Interlocutor Interno revelan la brecha existente entre esta personificacin y el ideal que el paciente desea ser o alcanzar. As, dichos comentarios nos pueden alertar sobre un rechazo oculto a esa personificacin obligatoria. Extrayendo y diferenciando a este Interlocutor Interno de la experiencia de s mismo, se cuestiona implcitamente su funcin de conferir identidad (evidenciada en la personificacin que ayuda a construir y mantener). Como resultado, esta personificacin, esencia de un guin inconsciente que se establece para acomodar lo mejor posible las fantaseadas necesidades y expectativas del self y de seres queridos, se vuelve disponible al anlisis. Al cuestionar la autoridad del Interlocutor Interno para definir quin es el paciente, as como al entablar un dilogo opositor con esta personificacin, transformamos lo que podra ser una terrible mala interpretacin de las capacidades del paciente en investigacin. Al hacerlo tambin evitamos un prolongado y probablemente inefectivo encuentro con una transferencia sadomasoquista con la caracterstica de insatisfaccin crnica, donde el analista muy probablemente sera vivenciado como el Interlocutor Interno. Centrando la investigacin insistentemente en este fenmeno promovemos una reaccin diferente. Nuestra voluntad de cuestionar el concepto del mundo y de
s mismo (del m) que nos ha sido presentado como verdad indiscutible es recibida con sorpresa e incredulidad, quizs tambin con una dramtica reaccin somtica. El analista, como instigador de la deconstruccin de este poderoso sistema, provoca dudas y devaluacin de su posicin. Ocasionalmente existe una fluctuacin entre un vociferante rechazo a la investigacin y una serie de reacciones emocionales intensas. Este trabajo preliminarque podra durar varios meses y que a veces se lleva a cabo en un marco de intenso dramatismopuede resultar en una reconocida alianza con el analista, desde la cual es posible observar y develar los elementos que componen este fenmeno. Esta misma alianza atempera la intensidad de transferencias negativas posteriores y dota a la dupla pacienteanalista de una metodologa que tiende a prevenir reacciones teraputicas negativas importantes (Riviere,1936). 4 Andr Green se ha referido a toda actividad psquica como desarrollndose en dos categoras de datos, una en relacin a la interaccin que el sujeto tiene con el mundo que lo rodea, y otra en relacin a s mismo. Lo desconocido, Green declara (1988) 5, es ese s mismo. Posteriormente subraya que el problema es cmo el s mismo organiza un centro como ncleo de investidura bsico del otro sin l mismo des-investirse, y sin volverse uno con ese centro. Yo agregara que las obligaciones para con los deseos y expectativas de los dems hacen que el s mismo sea difcil de definir, que fcilmente se pierda en la bsqueda de una estructura encuadrante. La consolidacin del rol al que me estoy refiriendo se corresponde con situaciones trascendentales en la vida de una personacasamiento, divorcio, embarazo, aborto, separacin geogrfica, enfermedad o muerte de un ser querido, entre otras. Estas situaciones demandan una rpida reorganizacin del self a este nuevo entorno emocional, muy evidente en la adolescencia o adultez temprana. Los pacientes que presentaron este fenmeno, an cuando al momento de nuestro primer encuentro se encontraban profundamente paralizados a nivel social y creativo, haban sido previamente capaces de alcanzar un cierto grado de satisfaccin personal y profesional. Como he tratado de demostrar con los casos de Ana y Lisa, podramos rastrear los componentes de su afliccin a experiencias infantiles tempranas. An as, su capacidad para responder al tratamiento, sin tener en cuenta la severidad ni la duracin de su condicin, me hara dudar de la correspondencia de esta personificacin con el concepto de Winnicott de self verdadero y falso.(1960) 6 . El s mismo que he encontrado personificado en mis pacientes parece ser una organizacin ms fluida que la que Winnicott postul. Una vez reconocida, responde al tratamiento con cierta rapidez. Mientras que para Winnicott la sumisin en la relacin temprana entre el nio y su madre, y entre el nio y su entorno, es central para la condicin previamente descripta, los pacientes en este trabajo han respondido creativamente a una multiplicidad de mensajes provenientes de personas importantes en su mbito emocional. Aqu, culpa inconsciente y necesidad de rescatar objetos tempranos
ms que sumisinhan estado regularmente presentes. De esta manera, esta supra-identidad es el resultado de un supery e ideal del yo ya establecidos. En su muy interesante estudio de la etapa del espejo de Lacan (1949) 7, Winnicott (1967) 8 concluye que el precursor del espejo es el rostro materno. A travs de los aos he encontrado este concepto muy revelador, y me he preguntado si el Interlocutor Interno imita, en un nivel ms alto de organizacin, la misma funcin. En efecto, el anlisis de su razn de ser parece traer consigo una vivencia de desorganizacin de la identidad en el paciente. En un par de ocasiones he observado una obsesin con la imagen en el espejo durante el perodo de intenso cambio y disolucin de esta personificacin. Podramos preguntarnos si esta estructura encuadrante a la que Green se ha referido (1983) 9resultante de la transformacin del objeto materno en una matriz primordial de investimientos por venirno es intensamente perturbada bajo determinadas circunstancias desorganizadoras, a punto tal que se reorganiza parcialmente en esta modalidad patolgica. En el mimo sentido, las reacciones de vctimas de guerra y de violencia poltica observadas por Lifton (1976) 10 y estudiadas por Amati (1989) 11, Pujet y muchos otros, confirmaran que las adaptaciones a situaciones altamente desorganizadoras podran resultar en organizaciones patolgicas, rechazadas por el paciente con un intenso sentimiento de culpa cuando las condiciones de vida cambian nuevamente. En su estudio sobre el masoquismo en relacin a la reaccin teraputica negativa, Green (1993) 12 describe lo que el Otro ha llegado a ser en esta intersubjetividad. Como el sujeto no puede escapar de su influencia, trata de estrangularlo. Yendo contra el self es en realidad un intento de asfixiar al Otro. El Otro es entonces una autoridad maligna que rechaza la vida, que no acepta el desarrollo ni las capacidades creativas del individuo. Este guin transferencial es muy similar al que he hecho hincapi en la propia psique del paciente. Estoy dirigiendo as mi atencin a la participacin inconsciente del paciente en la homeostasis de un sistema que involucra el rescate de objetos para mantenerlos vivos o para rendirles homenaje y que incluye compromisos con venerados mitos familiares. Al hacerlo estoy ofreciendo un acercamiento analtico a lo que Green llama sentimiento inconsciente de narcisismo culpable. En Invisible Loyalties (Lealtades Invisibles) (1984), Boszormeny-Nagy 13 reflexiona sobre compromisos inconscientes para con una familia o grupo, los cualesdeclarapueden slo ser inferidos a travs de pistas complejas e indirectas. Tambin demuestra cmo un nio podra ser utilizado para contrarrestar tardamente las cuentas pendientes de los padres con sus propios progenitores. Este tema ya haba sido explorado con anterioridad. Autores como De Gregorio (1977) 14, Faimberg (1985) 15, y posteriormente Kaes y Faimberg (1993) 16, hablaron de la presencia de otras historias, de otras vidas en la vida presente de nuestros pacientes.
Robert W. Firestone (1997) 17 ha estudiado intensamente el problema de la resistencia al cambio. Al hacerlo ha descubierto la presencia de lo que llam la voz, descrita en trminos muy similares a la descripcin del Interlocutor Interno que he ofrecido aqu. Para este autor, la voz se origina en abusos de la infancia, siendo su fuente primaria la incorporacin de una actitud de ataque o de condescendencia materna y/o paterna. Desde su punto de vista este fenmeno de la voz est ligado a introyecciones maternas y paternas negativas. No encuentro que el maltrato sea una condicin necesaria para el desarrollo de este fenmeno. En cambio, quiero enfatizar el problema de las lealtades inconscientes, donde este rol obligatorio est supuesto a mantener ya sea la sanidad, el bienestar, o inclusive la vida de otros, donde suceden reparaciones fantaseadas, o donde mgicamente el paciente deshace a travs de esta personificacin una situacin traumtica pasada no necesariamente propia. Definiendo al Interlocutor Interno como una construccin psquica del propio paciente que sostiene a la estructura encuadrante (segn el concepto de Green), estoy presentando al paciente una posicin de responsabilidad que le ofrece fuerza y libertad. La propia postura psicoanaltica, en la medida en que sea respetuosa, colaboradora, atenta, en la medida en que estimule la investigacin y el conocimiento, se convertir en la fuente de una nueva estructura encuadrante que promover el cambio, de manera tal que el Temido Tirano Interno pueda convertirse en un verdadero Interlocutor.
Bibliografa 1 Abraham, N. and Torok, M. (1980) IntrojectionIncorporation, Mourning or Melancholia in S. Lebovici and D. Widlocher (eds.) Psychoanalysis in France, New York: International Universities Press. 2 Kris, A. (1985) Resistance in Convergent and in Divergent Conflicts, Psychoanalytic Quarterly 54:537-68. 3 Porder, M. (1997) Fear of Object Loss as a Resistance to change in analysis, Unpublished Lecture at The New York Psychoanalytic Institute. 4 Riviere, J. (1936) A contribution to the analysis of negative therapeutic reaction, International Journal of Psychoanalysis, 17:304-320. 5 Green, A. (1988) Seminaire sur le travail du ngatif in Le travail du ngatif, Paris: Les Editions de Minuit.
6 Winnicott, D. W. (1960) Ego distortion in terms of true and false self in The Maturational Process and the Facilitating Environment, New York: International Universities Press. (1965) 7 Lacan, J. (1949) Le stade du miroir comme formateur de la fonction du Je telle quelle nous est rvle dans lexperince psychanalytique in Ecrits, Paris: Aux Editions du Seuil. (1966) 8 Winnicott, D. W. (1967) Mirror-Role of Mother and Family in Child Development in Playing and Reality, London: Tavistock Publications. (1971) 9 Green, A. (1983) La mere morte in Narcissisme de [Link] de mort, Paris: Les ditions de Minuit. 10 Lifton, R.(1976) Observations in Hiroshima survivors, in Massive Psychic Trauma, Krystal H. (ed), New York: International Universities Press. 11 Amati, S. (1989) Recuperer la honte in Violence dtat et Psychanalyse, Puget J (ed) Paris: Dunod. 12 Green, A. (1993) Masochisme et narcissisme dans les echecs de lanalyse et la reaction therapeutique negative in Le travail du ngatif, Paris: Les ditions de Minuit. 13 Boszormenyi-Nagy, I. and Spark (1984) Invisible Loyalties, New York: Brunner/Mazel. 14 DeGregorio, J. (1977) El mito estructurante del sujeto, Revista de Psicoanlisis 34: 4. 15 Faimberg, H. (1985) El telescopaje de generaciones: la genealoga de ciertas identificaciones, Revista de Psicoanlisis, 42: 5 16 Kas, R.., Faimberg, H., Enriquez, M., Baranes, J.-J. (1993) Transmission de la vie psychique entre gnrations, Paris: Dunod 17 Firestone, R. W. (1997) Combating destructive thought processes, Thousand Oaks: SAGE Publications.