Pastorela: “Camino de Luz y Esperanza”
Personajes (11):
1. Narrador/a
2. José
3. María
4. Ángel Gabriel
5. Pastor 1 (Juanito, gracioso e ingenuo)
6. Pastor 2 (Pedro, serio y desconfiado)
7. Pastor 3 (Marcelina, alegre y chispa)
8. Pastor 4 (Lupita, reflexiva y bondadosa)
9. Rey Herodes
10. Diablo Mayor (Luzbel, burlón y rencoroso)
11. Diablillo (ayudante, torpe y chistoso)
ACTO I: EL ANUNCIO
(Escenario sencillo. María y José entran cansados, como después de una larga jornada. El narrador
al frente.)
Narrador:
Hace más de dos mil años, en un rincón humilde del mundo, Dios eligió a dos personas sencillas
para cambiar la historia de la humanidad. María y José vivían en Nazaret, sin imaginar lo que
estaba por suceder.
(María suspira, José la mira con ternura.)
José:
María, la vida no es fácil, pero confío en que Dios nos guiará.
(Luz suave. Entra el Ángel Gabriel con solemnidad.)
Ángel Gabriel:
¡Alégrate, María! Has hallado gracia ante Dios. Concebirás un hijo y lo llamarás Jesús. Él salvará a
su pueblo.
María (emocionada, con reverencia):
Soy la sierva del Señor. Hágase en mí según su palabra.
José (con firmeza):
Aunque el camino sea difícil, confío en la promesa de Dios.
Narrador:
Y así, comenzó la aventura más grande de la humanidad.
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ACTO II: LOS PASTORES EN EL CAMPO
(Los pastores se reúnen alrededor de una fogata imaginaria. Hablan con chispa para dar ritmo y
humor.)
Pastor 1 (Juanito, frotándose las manos):
¡Qué frío! Ni los borregos me quieren calentar.
Pastor 2 (Pedro, burlón):
Pues ponte una cobija, no seas flojo.
Pastora 3 (Marcelina):
Ay, no peleen. Mejor canten algo para alegrarnos.
Pastora 4 (Lupita, pensativa):
A veces pienso… ¿qué propósito tiene nuestra vida de pastores? Solo cuidamos ovejas y
trabajamos sin descanso.
Juanito (bromeando):
¡El propósito es que las ovejas no se vayan de parranda!
(Todos ríen. De pronto, un resplandor. Entra el Ángel Gabriel con voz solemne.)
Ángel Gabriel:
No teman. Vengo a traerles una gran noticia. Hoy, en Belén, ha nacido el Salvador. Lo hallarán
envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Pedro (sorprendido):
¿El Salvador… en un pesebre? ¿Y no en un palacio?
Marcelina (emocionada):
¡Vamos, no perdamos tiempo!
Lupita (con fe):
Sí, el cielo nos está llamando.
Narrador:
Los pastores emprendieron el camino, pero no todo sería fácil.
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ACTO III: EL CAMINO Y LA TENTACIÓN
(El Diablo Mayor y su diablillo aparecen, bloqueando el paso. Música de misterio.)
Diablo Mayor (Luzbel):
¡Ja, ja, ja! ¿A dónde creen que van, pobres ilusos?
Diablillo (torpe):
Sí, mejor quédense aquí, tengo tortillas y pulque… digo, agua bendita… digo… ¡ay, me confundí!
Juanito (tentado):
Pues unas tortillas sí caerían bien…
Pedro (serio):
¡Concéntrate, Juanito!
Luzbel:
¿Por qué adorar a un niño pobre, cuando pueden adorar al poder, al dinero y a la comodidad?
Lupita (decidida):
Nuestro corazón ya eligió. No seguiremos tus engaños.
(Aparece el Ángel Gabriel con voz fuerte y luz intensa.)
Ángel Gabriel:
¡Aléjate, espíritu de soberbia! Estos pastores son de Dios.
(Los diablos chillan y se esconden. El público puede reírse de sus caídas.)
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ACTO IV: EN EL PALACIO DE HERODES
(Herodes sentado en su trono, preocupado. Luzbel aparece a su lado.)
Herodes:
¿Qué es ese rumor que corre por Judea? ¿Un rey ha nacido?
Luzbel (susurrando):
Sí, un niño que te quitará el poder.
Herodes (furioso):
¡Jamás! ¡Nadie me quitará la corona! Buscaré a ese niño y lo destruiré.
Diablillo (tratando de impresionar):
Sí, majestad. Yo mismo lo busco… aunque… ¿me pagan viáticos?
Herodes (enojado):
¡Inútil!
Narrador:
La oscuridad quería apagar la luz, pero los planes de Dios son perfectos.
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ACTO V: EL ENCUENTRO EN BELÉN
(José y María con el Niño en el pesebre. Los pastores entran poco a poco, emocionados.)
Marcelina (arrodillándose):
Señor, traigo flores, lo más hermoso de mi campo.
Pedro (serio, emocionado):
Traigo leche de mis ovejas, alimento humilde pero sincero.
Juanito (torpe):
Yo… yo traía queso… pero me lo comí en el camino. ¡Perdón!
(Todos ríen. José lo consuela.)
José:
No importa. El regalo más grande es tu corazón.
Lupita (con lágrimas):
Este niño es la esperanza que tanto necesitábamos.
María (con ternura):
Gracias por venir. Él será la luz que guíe a los hombres.
Narrador:
En aquella noche, la fe venció al miedo, la esperanza venció a la soberbia, y el amor venció a la
oscuridad.
(Todos se acercan al pesebre, mientras los diablos se arrastran derrotados al fondo.)
Todos juntos (declamación final):