Capítulo 4.
Los gobiernos peronistas (1946-1955)
Mario Rapoport
4.1 El contexto internacional de la segunda posguerra
Los Estados Unidos emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia
dominante del escenario internacional. Para sostener esta hegemonía, proyectaron un marco
institucional a fin de edificar un nuevo orden mundial caracterizado por rasgos
eminentemente liberales. Este entramado económico debía construirse sobre bases
económicas y financieras diferentes de las de los años anteriores, y en esa dirección los
Estados Unidos habían establecido las normas del sistema monetario internacional
impuestos por Bretón Woods. Los estados representados en ese cónclave aspiraban a
alcanzar una economía abierta en el marco de un sistema de comercio multilateral, con tipos
de cambios fijos y convertibilidad de las monedas nacionales. Al mismo tiempo, los países
europeos se enfrentaron a los problemas derivados de la reconstrucción de sus economías y
a la perspectiva de restaurar un sistema multilateral de pagos. Línea nueva en el transcurso
de la guerra, el Reino Unido había perdido parte de sus activos extranjeros, por lo tanto, los
bienes necesarios para la reconstrucción de la economía debían pagarse con sus
exportaciones. En consecuencia, la pérdida del ingreso de capitales en concepto de
utilidades ubicó a Gran Bretaña de manera diferente frente al comercio mundial, y la colocó
la necesidad de conseguir nuevos mercados para sus exportaciones. Sumado a esto, los
Estados Unidos se habían convertido en el principal acreedor británico de los años de la
guerra, pero Gran Bretaña no solo era deudora del país norteamericano, sino también de la
mayoría de sus colonias y de otros países, como la Argentina, que exigían sus
correspondientes reembolsos. Londres se vio obligada a negociar un crédito en Washington
para hacer frente al desequilibrio de sus balances de pagos. Las condiciones exigidas por los
Estados Unidos para esta operación consistían en que Gran Bretaña debía restablecer la
convertibilidad de la libra y obligaba a cancelar los reembolsos en libras que aún estaban
pendientes. Pero apenas declarada la convertibilidad diversos países cambiaron la moneda
inglesa por oro y dólares, obligando a las autoridades británicas a suspenderlas. Además,
ante las dificultades que experimentaba su economía, el Reino Unido tuvo que devaluar su
moneda en 1949, lo que afirmó la hegemonía del dólar.
Respecto a los problemas de balance de pago de los países europeos, era necesario una
solución para las grandes desarticulación que habían sufrido las relaciones comerciales en
los años de la guerra. En 1947, los Estados Unidos presentaban un superávit de 9400
millones de dólares mientras que el déficit europeo llegaba a los 9,600 millones de la misma
moneda. Estas diferencias generaron disidencias y discusiones en torno al contenido y a los
alcances de la organización del orden internacional. A pesar de estos desencuentros, tanto
los Estados Unidos como los países europeos coincidieron en una serie de medidas
económicas básicas que sirvieron de punto de partida para las negociaciones que
establecieron más tarde el marco en que se desarrollaría el mundo de posguerra. De este
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modo, ambas posturas se pusieron de acuerdo en la defensa de un sistema de tipo de cambio
fijo. Mediante este mecanismo, se evitaba utilizar el recurso de ajuste por deflación a través
de un organismo internacional, el FMI, que se encargaba de otorgar créditos a los países
deficitarios, si el problema de balance de pago ere reversible, o de autorizar una devaluación
de la moneda si la misma está sobrevaluada. Cada país debía apoyar al FMI una cuota que
se calculaba de acuerdo con su producto bruto y con su participación en el comercio
mundial, y era la misma cuota la que determinaba el derecho a voto en el seno del FMI
Durante los primeros años, el régimen de cuotas dio origen a un sistema asimétrico de
poderes disputado entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, e11 el que ambos países
ejercían el derecho de veto, y años más tarde el lugar del Reino Unido fue ocupado por la
Comunidad Económica Europea (CEE), 1 Las restricciones impuestas por el FMI a la
disponibilidad de reservas internacionales, tipos de cambio fijos y posibilidades de crédito
restringidas, entraban en profunda contradicción con los abultados déficit comerciales que
presentaba la ma yor parte de los países europeos al finalizar la guerra, Los créditos
otorgados directamente por el gobierno norteamericano a los países europeos, 12.000
millones entre 1945 y 1947, eran insuficientes para impulsar la reconstrucción de las
economías europeas, La distancia insalvable entre el sistema normativo ideado en Bretton
Woods y los grandes desequilibrios que presenta ba la economía mundial al finalizar la
guerra imposibilitaron la implementación de un acuerdo general hasta mediados de la·
década de I 950. El FMI quedó circunscripto, entonces, a cuestiones vinculadas a la
restauración y reacomodamiento del comercio internacional, mientras que el financiamiento
internacional quedó a cargo de otra institución surgida en los acuerdos de Bret ton Woods, el
BIRF. Éste abandonó rápidamente el apoyo a la reconstrucción europea para dedicarse
exclusivamente al financiamiento del desarrollo, razón por la cual can1bió su denomi
nación: se llamó, primero, "Banco Internacional de Reconstrucción y de Desarrollo"
([Link]) y luego, "Banco Mundial" {BM).
En cuanto a los intentos por restablecer el comercio mundial, los Estados Unidos no
cesaba de insistir sobre la organización de1 1ibre comercio, y en 1946 y 1947 convocaron a
dos reuniones en Londres y Ginebra. La intención original era crear una tercera institución
que se ocupara de la esfera del comercio en la cooperación económica internacional y que
viniera a añadirse a las dos creadas en Bretton Woods: el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional. De este modo, en octubre de 1947 se logró la firma de un
Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT ) que involucraba alrededor de 50.000
productos junto a la reducción de las barreras arancelarias, que en realidad se
correspondían más a los intereses norteamericanos que a las posibilidades de las
economías europeas, Estas rebajas de aranceles constituyeron la primera etapa de la
internacionalización de los flujos de bienes y capitales, y tendían a reducir el poder de
intervención de los Estados,
Pero la cuestión no quedó allí, más de 50 países participaron en negociaciones
encaminadas a instituir una Organización Internacional de Comercio (OIC) como
organismo especializado de las Naciones Unidas. El proyecto de Carta de la OIC establecía
disciplinas para el comercio mundial, pero contenía también normas en materia de empleo,
convenios sobre productos básicos, prácticas comerciales restrictivas, inversiones
internacionales y servicios. Se tenía la intención de crear la OIC en la Conferencia de las
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Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo celebrada desde noviembre de 1947 hasta
febrero de 1948 en La Habana, Cuba. La Carta de la nueva organización fue finalmente
aprobada pero no ratificada por algunas legislaturas nacionales y la oposición más
importante provino del Congreso de los Estados Unidos, donde predominaban las corrientes
proteccionistas, que terminó no revalidándola, aunque su mismo gobierno había impulsado
el proyecto, lo que significó el fin de la OIC. El GATT quedó entonces como el único
instrumento multilateral por el que se rigió el comercio internacional desde 1948 hasta el
establecimiento de la OMC en 1995.
Paralelamente, y en el plano político, las naciones aliadas durante la guerra fueron
diseñando la estructura de un ámbito internacional que debía dar cabida a la mayoría de los
países del planeta, generando las condiciones para el surgimiento de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, y para lograr la participación de la Unión Soviética
en este organis ino, el presidente Roosevelt tuvo que negociar con Stalin, en la Conferencia
de Yalta, en febrero de 1945 importantes acuerdos sobre áreas de influencia en Europa y
Asia. Además, la derrota alemana creó en los países de Europa Central un vacío de poder,
al mismo tiempo que los soviéticos afianzaban su influencia en Europa Oriental. En fonna
similar, la caída del imperio japonés dejó abierta la posibilidad del avance de procesos
nacionalistas o revolucionarios en Asia Oriental.
Esta situación empujó al presidente norteamericano Harry S. Truman, que sucedió a
Roosevelt, luego de su muerte, en 1945, a oponerse a la expansión de los intereses
soviéticos o de sus aliados reales o potenciales, sentando las bases de la llamada política de
"contención" del comunismo, que se expresó en marzo de 1997 con La llamada "Doctrina
Truman", donde se manifestaba e! apoyo de [Link]. a Grecia y a Turquía frente a la
"amenaza comunista" a esos países.
Junto a estas tensiones entre las dos grandes potencias, los Estados Unidos debieron
enfrentar las dificultades que encontraba la reconstrucción europea. El viejo continente
demandaba grandes cantidades de materias primas, maquinarias y bienes de consumo
durables de los Estados Unidos, pero no disponía de productos de exportación ni divisas
suficientes para financiar tales importaciones. Para detener, entonces, el temido
expansionismo soviético, Europa debía recuperarse con rapidez y se hizo necesario elaborar
un programa más eficaz. De esta manera, los objetivos económicos vinculados a la
reconstrucción europea podían ensamblarse en la estrategia política mundial de los Estados
Unidos y esto dio origen, en junio de 1947, al Plan Marshall
Concebido estratégicamente como una política de contención a la expansión de la
influencia soviética en Europa Oriental, este plan de reconstrucción apuntaba a la
renovación de la infraestructura europea, al incremento de la producción, a la
racionalización de la agricultura Y de la industria, y a la creación de estructuras que
propiciasen la estabilidad monetaria y financiera. Este proyecto de ayuda económica y
financiera, a fin de lograr un rápido restablecimiento de la economía europea, dejó
provisoriamente de lado los principios liberales de la economía internacional a favor de un
programa amplio e intenso de reconstrucción económica. Según estas intenciones, al cabo
de cuatro años la economía europea debía estar en condiciones de funcionar en forma
autónoma y, de este modo, podría retornarse a una economía mundial con menores
restricciones. Pero la ayuda norteamericana generó considerables déficits en las cuentas
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externas europeas y tuvieron que ser cubiertas con créditos a largo plazo ----que, a la vez,
fueron concedidos por el Banco Mundial- y donaciones de los Estados Unidos. Estos
créditos ascendieron a más de 6.000 millones de dólares y las donaciones a casi 17.000
millones de la moneda estadounidense.
En este contexto, los países europeos formaron un organismo de cooperación para elabo
rar el programa de la reconstrucción europea, y en julio de 1947 los dieciséis países que
aceptaron el acuerdo sentaron las bases para normalizar un sistema cooperativo en Europa
Occidental. Pocos meses después, en abril de 1948, en la convención de París nació la
Organización Europea de Cooperación Económica (OECE). Esta entidad tuvo
posteriormente una decisiva influencia en el desarrollo institucional del viejo continente
constituyendo un eslabón fundamental en el proceso de unificación europea.
El Plan Marshall consistió esencialmente en apoyar la transferencia de mercancías,
dado que el total de créditos y donaciones entre 1948 y mediados de 1952, más del 80%
correspondieron este fin. La ayuda se hizo para beneficiar a todos los integrantes de la
OECE, y los Créditos se autorizaban conjuntamente en el marco de un organismo
multilateral: la Unión Europea de pagos (UEP), que a partir de la colaboración mutua
organizó el sistema monetario del viejo continente. La UEP fue la base institucional y el
elemento motor del plano norteamericano que perseguía la transformación de la estructura
aún predominantemente bilateral de los pagos intraeuropeos en un sistema multilateral de
compensación y crédito. A pesar de las dificultades generadas por la inflación
norteamericana luego de 1947, la pobre cosecha de ese mismo año y el aumento de los
precios y las materias primas, el Plan Marshall produjo resultados favorables en la primera
etapa de su implementación, entre 1948 y 1949. La producción industrial y la europea creció
un promedio el 30% anual y hubo un gran avance en la reconstrucción de la infraestructura.
Guiado por la OECE, se inició un proceso de liberalización de los intercambios comerciales
europeos. Se levantaron las restricciones para una gran cantidad de bienes, pero no de todos,
lo cual impidió la liberalización total de ese comercio.
A su vez como el Plan Marshall fue decisiva en la división del mundo en dos bloques:
los países que participaron en él conformaron el bloque occidental, mientras que aquellos
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que se sumaron a las economías centralmente planificadas de La Unión soviética formaron
parte del bloque oriental
Dentro de este marco la reforma monetaria que sentaba las bases para la reconstrucción
de Alemania occidental mediante el Plan Marshall fue el pretexto para que la unión
soviética bloqueara a Berlín occidental. a este hecho se asocia el comienzo de la Guerra
Fría, cuya expresión política y estratégica fue el surgimiento de la organización del tratado
del Atlántico Norte (OTAN) en 1949 y cuya contrapartida militar fue el Pacto de Varsovia,
firmado por los países del Mundo socialista. Además, como la unión soviética no aceptó las
propuestas del Plan Marshall, influyÓ en los países del este europeo para que estos también
lo rechazaran y para contrarrestarlo, los integrantes del bloque Oriental constituyeron, en
octubre de 1947, el COMECON organismo para la cooperación económica de los países
socialistas.
La guerra fría significó la división del mundo en dos bloques contrapuestos, el
capitalista-liderada por los Estados Unidos-y el socialista-encabezado por la unión
soviética-, y se caracterizó por el clima de tensión existente entre la superpotencias que
llevó al mundo al borde de la guerra nuclear. Las características principales de la Guerra
Fría, que tuvo distintas etapas comas fueron: la carrera armamentista, la lucha ideológica y
los enfrentamientos armados En diversas partes del mundo, Ya sea a través de la
participación directa de algunas de esas superpotencias (como en Vietnam) o por medio de
terceros países (como en Corea).
En realidad, las fuerzas profundas que alimentaron la Guerra Fría por parte de los
Estados Unidos con Juan en su gran capacidad industrial y financiera con la voluntad de
construir en la mayor parte del planeta un sistema económico y político bajo la influencia de
los valores del capitalismo. Por lo tanto, los Estados Unidos formularon una serie de
acciones destinadas a contener la expansión soviética a nivel internacional. Estas iniciativas
norteamericanas no tuvieron, inicialmente, una rápida respuesta de la Unión Soviética
preocupada más por sus propias limitaciones de la inmediata posguerra. Pero la inquietud de
Stalin aumentó cuando los Estados Unidos decidieron hacer de Alemania occidental un
ejemplo del capitalismo en las fronteras mismas de los dos sistemas económicos
enfrentados, inyectando fuertes montos de capital a fines de los años 40. Esta presencia
norteamericana era una amenaza para el mundo socialista porque alentaba a las fuerzas
anticomunistas y articulaba el poderío estratégico y militar de los Estados Unidos en todo el
continente europeo. La reacción soviética consistió en militarizar sus áreas de fronteras, en
avanzar y consolidar espacios territoriales en Europa Oriental y en acelerar el proyecto de
construcción de armas atómicas. Estos tres factores alimentaron las disputas entre la
superpotencia a lo largo de toda la Guerra Fría.
Un proceso importante en este periodo fue el de la descolonización de los imperios
coloniales aún subsistentes y el de la progresiva inserción en la economía y en la política
mundiales de los que se llamarían desde entonces “países del Tercer mundo”. Desde la
independencia de la India en 1947 a la de Argelia en 1962, por mencionar dos de los
episodios más significativos de este proceso, que fueron en muchos casos cruentos, se
produjo un cambio significativo en el mapa geopolítico del mundo punto están bien en el
tercer mundo donde acontecieron algunos de los sucesos más destacados de la Guerra Fría.
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Sin embargo, estos países, salvo excepciones, como en el caso del sudeste asiático, no
podrán remontar las precarias condiciones económicas con las que surgieron del mundo
colonial y quedaron en la situación de países subdesarrollados. En cuanto a América Latina,
los años de posguerra encontraron a las naciones del continente en pleno proceso de
industrialización por sustitución de importaciones. Este requería, para su profundización,
una mayor participación en el comercio mundial, con el propósito de adquirir los bienes de
capital y materias primas indispensables a ese proceso y colocar sus exportaciones a fin de
obtener las divisas necesarias para continuar importando. Pero la situación en esos años no
fue favorable. A pesar de su demanda, los países latinoamericanos fueron excluidos del Plan
Marshall y vieron decrecer su participación en la economía mundial, tanto por la caída de
los términos de intercambio de sus productos como por su relativa marginación de las
corrientes mundiales de comercio.
En Europa, por el contrario, se produjo una progresiva recuperación económica que
generó algunas iniciativas favorables para conformar uniones aduaneras y de cooperación
económica entre los países del viejo continente, aunque ya desde 1944 Bélgica, Holanda y
Luxemburgo habían formado en ese sentido el Benelux. En la misma dirección, en marzo
1948, Francia Italia acordaron una Unión aduanera con el nombre de Francistal que
funcionaría a partir de 1955, en abril de 1951 se firmó el tratado de París, entre Francia,
Alemania occidental, Italia y los estados del Benelux, Mediante el cual se creaba la
Comunidad europea del Carbón y el Acero (CECA). Por este acuerdo quedaron suspendidos
todos los derechos de exportación e importación, las limitaciones cuantitativas con más
subvenciones y otras discriminaciones en relación con el carbón y el acero, Y a partir de su
vigencia aquellos países comenzaron a evaluar la posibilidad de extenderlo a otros sectores
básicos de la economía.
Al mismo tiempo, la función de la OECE fue adquiriendo un importante papel en los
años 50s al ir destrabando los obstáculos del comercio y a las barreras arancelarias en el
ámbito de la UEP. El incremento de las transacciones posibilitó, entonces, el aumento de las
compensaciones multilaterales en el interior de la UEP y esto permitió a los países de
Europa occidental elevar considerablemente sus reservas en dólares y oro. En realidad, la
UEP fue no solo un organismo instrumental tendiente a la concepción gradual de un
mecanismo multilateral para el comercio mundial, hasta que en agosto de 1955 se firmó el
Acuerdo Monetario Europeo (AME) para regular la disolución de la UEP.
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Otro rasgo fundamental en la economía Europea de la posguerra, fue el de la
intervención del estado en las cuestiones económicas y sociales, bajo el influjo de las ideas
keynesianas, de manera que los gobiernos asumieron la función de garantizar las
condiciones de reproducción del sistema capitalista asegurando niveles de empleo, demanda
e inversión. La intervención se produjo a través de tres vías principales: las
nacionalizaciones, la planificación y la creación de las instituciones que establecerían el
llamado “Estado de Bienestar”, aunque en distinto grado según los países.
Las nacionalizaciones francesas (1944 - 1948) y las británicas (1945 - 1951) fueron las
más importantes. En Gran Bretaña, se nacionalizaron el Banco de Inglaterra (en 1945), la
Aviación civil, las minas de Carbón, las empresas de transporte y de energía eléctrica y la
industria siderúrgica (aunque esta última volvió a privatizarse en 1953). En Francia, esta
política abarcó el sector bancario, de seguros, los transportes aéreos, las empresas
industriales y la energía eléctrica. La inversión pública aparecía como el elemento más
importante de la modernización productiva, a través, sobre todo de las empresas
nacionalizadas. Por otro lado, el financiamiento del Estado beneficiaba ampliamente a las
grandes sociedades privadas de los dos sectores de la industria básica, al tiempo que se
brindaba un apoyo indirecto a la rentabilidad empresarial mediante subvenciones que
permitían reducir las tarifas públicas y bajar costos industriales.
Así mismo, a través del Plan Monnet, de modernización y equipamiento, y la creación
de varios organismos oficiales, se inauguró en Francia la llamada “planificación indicativa”,
estableciendo las pautas del desarrollo económico francés por varias décadas. La puesta en
marcha de la seguridad Social para toda la población y de servicio de salud pública y
asistencia familiar infantil, y el aumento de la jubilaciones y de los salarios más bajos,
fueron creando las instituciones del “Estado de Bienestar”. Alemania, con su economía
social de Mercado, que también implicó un amplio proceso de inversiones públicas; Italia a
través de la acción de entes que ya existían antes de la guerra, Como el Instituto para la
reconstrucción Industrial (IRI), y la creación de otros, como el Ente Nacional de
Hidrocarburos (EMH), y la mayoría de los demás países europeos de economía capitalista
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sobre todo Bélgica, Holanda, Austria y los países nórdicos siguieron el mismo modelo.
Estas políticas, que llevarían en una duplicación del gasto público entre los primeros
tiempos de la posguerra los años 70, completarán el proceso de reconstrucción e impulsó las
economías de Europa occidental, dando por resultado una notoria elevación del nivel de
vida de la población de esos países.
Ella fue posible por la producción de una enorme y diversificada cantidad de bienes
debido a nuevas técnicas y métodos más eficientes, que mediante estrategias publicitarias
fueron puestas al alcance de los consumidores, aumentando progresivamente el consumo de
la población.
De este modo, el incremento de la producción en los países occidentales alcanzó tasas
de crecimiento anuales sin precedentes, de manera tal que los años transcurridos entre la
finalización de la Segunda Guerra Mundial y la crisis del petróleo en 1973 han sido
considerados como los “Treinta Gloriosos años” del sistema capitalista internacional.
4.2 La evolución política: el primer gobierno (1946-1955)
El fenómeno histórico del peronismo en sus primeros gobiernos hace interpretado por
algunos como un tipo de régimen político derivado, sobre todo, de las características
personales de su principal dirigente.
Sin duda, esos gobiernos llevan la marca personal de Perón, cuya historia familiar,
Como señala Benavent, da un fuerte indicio de su actuación futura. El hecho de ser mestizo
(sus abuelos maternos eran indígenas puros, o con una tenue mezcla hispana, y el abuelo
habría sido compañero de andanzas del famoso gaucho Juan Moreira), más el haber nacido
hijo natural, luego reconocido por su padre Mario perón, “burgués de origen que renegaba
de su clase” al casarse con la indígena Juana Sosa, marcó gran parte de su destino,
especialmente al elegir el ámbito militar, que muchos aspectos no parecía ser el más
adecuado para esos antecedentes familiares. también influyeron su infancia en el campo, en
la inhóspita Patagonia, con un entorno que incluía trabajadores y peones rurales, así como
características conocidas de su personalidad (liderazgo y habilidad política) y, sin dudas, su
formación en las fuerzas armadas (que explican razonablemente tendencias autoritarias en el
curso de sus gobiernos). Esta combinación de factores facilitó su éxito político y dio rasgos
específicos y contradictorios a los gobiernos peronistas.
Asimismo, el naciente peronismo resultaba influido, como ya dijimos, por ideologías
que circularon con fuerza en la década de 1930: distintas variantes del nacionalismo (desde
el de derecha hasta FORJA) y del socialismo, el fascismo (en particular sus políticas
laborales en las que Perón mismo reconoció haberse inspirado), la experiencia
norteamericana del New Deal, y políticas que keynesianas las que comenzaron a
implementarse en los países desarrollados luego de la guerra en función de lo que más tarde
se llamaría “Estado de Bienestar”, latentes en el espíritu de muchos en los años 40. Por otra
parte, Perón se refirió repetidas veces al propósito de evitar en la Argentina una “guerra
civil” similar a la de España y a la necesidad de la “conciliación de clases”, en un país que
había vivido profundas escisiones sociales y la ilegitimidad de los gobiernos de la “década
infame”. Tuvieron no razón en sus predicciones, al menos esa visión, extraída de un mundo
en crisis y en guerra, influyó ciertamente en sus prácticas políticas.