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111: Lectio Divina

En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti ... Tengo más discernimiento que
todos mis maestros porque medito en tus estatutos. Tengo más entendimiento que los
ancianos porque obedezco tus preceptos ... Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una
luz en mi sendero. (Salmos 119:11, 99, 100, 105)

También podría ser de utilidad, mientras leemos, con frecuencia hacemos una pausa, y
examinarnos a nosotros mismos por lo que leemos tanto en lo que respecta a nuestros
corazones y nuestras vidas ... Y cualquiera que sea la luz que recibe después debe
utilizarse hasta el máximo y eso debe ser hecho de inmediato. Que no haya demora. Lo
que sea que resuelva, comience a llevar a cabo en el primer momento que pueda.
Entonces, tendrá que encontrar la palabra que de hecho es el poder de Dios para la
salvación presente y eterna. (John Wesley, The Works of John Wesley)

INTRODUCCIÓN
Richard Foster se ha referido a la tradición espiritual Evangélica como la tradición Palabra-
centrada, (vea su libro Ríos de Agua Viva). Esto está bien dicho. El cristianismo
conservador en general, y el mundo del evangelicalismo / fundamentalismo en particular, le
ha dado un lugar predominante a la Biblia. Nosotros confirmamos y defendemos las
siguientes realidades.

La inspiración de la Biblia: Su fuente es Dios quien se movía en y a través de los autores


humanos para darnos 66 libros recopilados en los Antiguo y Nuevo Testamentos. Es
"revelación" de Dios. Es la Palabra de Dios para nosotros (vea Hebreos 1:1, 2; 2 Pedro
1:20, 21; 2 Timoteo 3:16).

La autoridad de la Biblia: La Biblia, como la Palabra de Dios, es normativa en su


enseñanza. Es verdad. Tiene el derecho y el poder de hablar a nuestras vidas, de enseñar,
guiar, corregir, reprender, reorientar, iluminar y más. Es la luz y la vida, la fuente de la
sabiduría (Proverbios 9:10) y tiene el poder para liberarnos (Juan 8:31-32).

Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para
hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y
nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitarnos enteramente para
que haga toda buena obra (2 Timoteo 3:16,17 Nueva Traducción Viviente).

Esto ha venido a confirmarnos la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en
prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el
día y salga el lucero de la mañana en sus corazones. Ante todo, tengan muy presente que
ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie. Porque la
profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de
parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21).

Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada
de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los
huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Ninguna cosa creada
escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien
hemos de rendir cuentas (Hebreos 4:12, 13).

La infalibilidad de la Biblia: La Biblia no tiene errores en sus manuscritos originales (los


autógrafos Hebreos, Arameos y Griegos). Ya que no tiene errores, es fiable y fidedigno
cuando nos habla. Mientras que los evangélicos pueden diferir en la mejor forma de
entender la "infalibilidad" todos juntos afirmamos que la Palabra de Dios es inspirada,
autoritaria, y que podemos confiar en su integridad para comunicar lo que Dios quería
decir.

Teniendo en cuenta estas cosas, los Evangélicos se han preocupado de interpretar


correctamente la Biblia para que la entendamos con exactitud lo que nos dice. Nos hemos
especializado en interpretación bíblica por medio del uso de la hermenéutica y exégesis
(ambos una teoría de y las herramientas para determinar el significado de un texto). Nos
hemos especializado en la proclamación de la Biblia especialmente por medio del uso de lo
que se denomina la predicación expositiva (avanzar lenta y cuidadosamente por un
pequeño pasaje de la Biblia para explicar por completo lo que significa). Hemos deseado
ayudar a personas de nuestra iglesia a aprender cómo estudiar la Biblia por sí mismos (por
lo general a través del estudio inductivo de la Biblia). Hemos construido cuidadosamente
sistemas de pensamiento que reúnen y organizan las enseñanzas comprensivas de la
Biblia (la tarea de teología).

Todo esto es 1) distintivamente evangélico y 2) su contribución al cuerpo mayor de Cristo


con sus extensos enfoques a la espiritualidad. Esto es de gran valor, y corresponde
afirmarlo, en un tiempo cuando muchas personas niegan o minimizan la importancia y la
centralidad de las Escrituras para la formación espiritual.

Pausa Reflexiva
¿Cuán fuertemente valora usted la Biblia?
¿Cuáles son sus prácticas típicas para "usar" la Biblia?

PERO TODO NO ESTÁ TAN BIEN COMO DEBERÍA

Sin duda hay descontentamiento entre evangélicos con la forma que hemos utilizado la
Biblia. Claramente hay algunas debilidades en el movimiento evangélico en términos de
como utilizamos la Biblia. Está sección será más "densa en los conceptos". Es posible que
necesite leerlo más de una vez.

Para empezar, no siempre hemos sabido tratar con la realidad de que diferentes
evangélicos, utilizando las mismas herramientas de hermenéutica y exégesis, leen los
mismos pasajes bíblicos y llegan a conclusiones muy diferentes en cuanto al significado de
los textos. Hemos tenido debates intensos sobre el significado de textos bíblicos y a
menudo hemos utilizado vocabulario despectivo para referirnos a "otros" evangélicos que
no comparten "nuestra" interpretación.

Un segundo problema ha sido nuestra tendencia de crear una "casta élite de conocimiento"
que se compone de individuos que saben cómo estudiar la Biblia en sus idiomas originales
y usan las herramientas de hermenéutica y exégesis para "realmente entender el
significado de la Biblia". El entendimiento verdadero se limita a los expertos y la gran
mayoría de los seguidores de Jesús dependen de esos expertos para aprender de la Biblia.
Un resultado práctico de esto es una tendencia importante de convertir nuestras iglesias en
salas de clases (y algunas veces convertir el santuario en un auditorio) donde los expertos
pueden transmitir sus conocimientos bíblicos a las multitudes, quienes, sin esa formación
especializada, no podrían adquirir ese conocimiento

Y tercero (aún más grave y más relevante para Conversaciones) ha sido el modelo
predominante de "transferencia de información" que ha caracterizado nuestro estilo de
aprendizaje y acercamiento al discipulado. El objetivo del profesor y predicador ha sido
enseñar de la Biblia y el objetivo del estudiante/congregante ha sido aprender de la Biblia.
Para el profesor, el éxito se define como, "les enseñé algo que no sabían antes" y para los
estudiantes, el éxito se define como, "he aprendido algo que no sabía antes". Enseñanza
más profunda casi siempre se define en términos de - aprender información nueva e
inusual sobre la Biblia y ese tema que antes no sabía. Combinado con el problema dos
(indicado en el párrafo anterior), ¡enseñanza verdaderamente profunda es cuando aprendo
el significado de una palabra griega o hebrea o un concepto teológico que ilumina el
significado del versículo! Esta es una falla en nuestro mundo Evangélico. ¡Y la ironía es
cuán "poco bíblica" es la metodología y la meta!

El objetivo final no es aprender la Biblia. El objetivo es ser transformados a la imagen de


Jesucristo mediante la realidad de una relación íntima con él, en una forma que honre y
glorifique a Dios (Romanos 8:28,29; 2 Corintios 3:18; Colosenses 1:24; 3:5). La Biblia se
debe enseñar como un MEDIO para este fin. Si alguien aprende muchos detalles
interesantes de la doctrina y la vida cristiana, pero no se están volviendo más parecidos a
Jesús, entonces la enseñanza como el aprendizaje están muy lejos de lo que se debe
lograr. J. I. Packer describe esto como la diferencia entre saber cosas de Dios y conocer a
Dios íntimamente (Knowing God). Haré la próxima declaración lo más firme posible. No se
le hará un examen bíblico el día que se presente el creyente ante Dios para el juicio. Será
evaluado por su semejanza a Cristo y por la transformación de corazón que produjo un
estilo de vida que honraba a Dios. Habrán seguidores de Jesús que conocerán la Biblia de
principio a fin y sin embargo ¡no son muy parecidos a Jesús! Y habrán seguidores de Jesús
que no conocerán muy bien la Biblia, ¡pero serán muy parecidos a Jesús! (También vea
Lucas 6:46-49; Juan 8:31-32; Romanos 12:2; Santiago 1:19-29).

Por último, ¡las prácticas devocionales para muchos Cristianos Evangélicos son de peso
informativo, más la intimidad/relación con Jesús insuficiente! ¿Por qué es esto así? ¿Cómo
sucedió esto? He conversado con muchos evangélicos durante los últimos diez años que
no están satisfechos con sus disciplinas espirituales y tiempo devocional con Jesús. Y
cuando hablo sobre tener una amistad íntima relacional y transformadora con Jesús, la
cantidad de seguidores satisfechos es aún menos.

Cada vez más son los evangélicos que afirman lo que dije en los dos puntos anteriores.
Añadí este párrafo mientras estaba haciendo una edición final del material. Ayer, estaba
conduciendo mi auto escuchando un sermón excelente, por una figura internacional, que es
un exegeta muy bueno y por ser un expositor destacado de la Escritura. Él dijo dos cosas
que simplemente "me dejaron asombrado". Primero, dijo que nosotros los evangélicos
hemos desatendido seriamente el poder de la vida emocional y que debemos "sentir
además de conocer intelectualmente" (su frase exacta) la verdad de la Escritura o no nos
transformará. La segunda cosa que dijo fue igual de poderosa y sorprendente (viniendo de
él). Él dijo que si no experimenta a Dios de una forma más afectiva mientras escucha
sermones y lee/estudia la Biblia, su exposición a la Palabra de Dios es deficiente y usted
no será transformado. (¡No palabra por palabra, pero es muy parecido a lo que él dijo en
esencia!)

En resumen, quiero ser muy claro. Yo valoro profundamente, respeto y atesoro la Biblia. Es
esencial en mi formación espiritual. Me preocupa cualquier formación espiritual que omite o
minimiza las Sagradas Escrituras.

De lo que sí soy critico es de un método deficiente de epistemología (la forma en que


sabemos que algo es cierto), una defectuosa pedagogía (cómo enseñamos y aprendemos)
y una espiritualidad mínima (conectividad relacional con Dios), que nos impide en la vida,
interactuar con la Biblia en maneras que transforman. Mi deseo es que todos los
seguidores de Jesús tengan un proceso de aprendizaje activo y transformador donde usted
lee las Escrituras de tal manera que ocurre una transformación profunda de corazón.
Entonces, fuera de ese proceso de cambio, usted se vuelve cada vez más como Cristo
para la gloria de Dios y el gozo de su corazón.

La antigua práctica espiritual de lectio divina ofrece una forma de hacerlo para
dedicar tiempo a la Biblia. Es una forma de intimidad y transformación. Cualquier
persona puede aprender esta práctica. Y como toda buena práctica, esta tomará
algo de tiempo, pero está disponible y accesible para todos.

Pausa Reflexiva
¿Tiene algunas reacciones y respuestas, algunas ideas o preguntas sobre esta sección?

LECTIO DIVINA - LAS IDEAS ESENCIALES


La frase significa literalmente sagrada (divino) lectura (lectio). La palabra lectio se
pronuncia "lexio".

Sus orígenes se remontan a unos 1500 años atrás. Benito de Nursia (del año 480 -
550) era un monje italiano y el fundador de los Benedictinos quien desarrolló una
forma antigua de lectio divina que fue utilizada en los monasterios Benedictinos.
Siglos después, Guigo II (siglo12), un monje Francés Cartusiano desarrolló el
proceso de cuatro etapas que se practica extensamente hoy en día. Personalmente,
yo utilizo un proceso de seis etapas que es sugerido por M. Robert Mulholland, Jr.,
(1980’s), un teólogo metodista y director espiritual (en Shaped by the Word: The
Power of Scripture in Spiritual Formation). Explicaré lectio divina utilizando este
proceso de seis pasos. Usted practicará las partes del proceso en varios momentos
durante este artículo. (Nota: Cada una de las palabras en itálicas que termina en "tio"
se pronuncia "zio".)

Los Pasos El Significado Fundamental


Silencio Preparación, disponibilidad
Lectio (Lectura) El tiempo de lectura y descubrimiento
Reflexionar sobre determinados temas de
Meditatio (Meditación) interés
Oratio (Oración) Orar sobre lo que ha discernido
Contemplatio (Contemplación) Descansar en el amor de Dios para usted
Avanzar en transformación, amor y
Incartnatio (Encarnación) obediencia
Dibujo #6: La Forma de Lectio Divina enseñado por Mulholland

SILENCIO

Esta es la etapa de preparación para estar listo para la lectura espiritual que está a
punto de hacer. Silencio es la preparación para la lectura espiritual. Es el tiempo
para centrarse. Puede que dure unos minutos, como puede durar más. Es necesario
hacerlo, ya que nos hemos salido de un contexto de hiperactividad, preocupaciones,
y distracción. Con ese contexto, no es fácil entrar en el texto de Dios. El objetivo es
dejar de lado asuntos y planes, preocupaciones e inquietudes, frustraciones e
irritaciones y dirigir su mente y corazón hacia Dios. Toda la orientación que había en
la Soledad y el Silencio se aplica en este primer paso. También utilizará las formas
de la Oración Enfocada que se sugieren en una reflexión posterior. He aquí algunas
ideas sobre la necesidad de silencio.

En cambio, el SEÑOR está en su santo templo; ¡guarde toda la tierra silencio en su


presencia! (Habacuc 2:20)

Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. (Salmos 46:10)

En el arrepentimiento y la calma está su salvación, en la serenidad y la confianza


está su fuerza, ¡pero ustedes no lo quieren reconocer! (Isaías 30:15)

El silencio es la presencia misma de Dios - siempre allí. Pero la actividad la oculta.


Debemos abandonar la actividad el tiempo suficiente para descubrir la Presencia -
luego podemos volver a la actividad con ella. La quietud está presente a lo largo de
la carrera en cada punto. Pero si uno sólo corre, uno nunca conoce la quietud (M.
Basil Pennington, O Holy Mountain).

Estamos en silencio antes de escuchar la Palabra porque nuestros pensamientos ya


están dirigidos a la Palabra, como un niño está en silencio cuando entra en la
habitación de su padre. Estamos en silencio después de escuchar la Palabra porque
aún nos está hablando y morando dentro nuestro. Estamos en silencio al comenzar
el día porque Dios debe tener la primera palabra y estamos en silencio antes de ir a
dormir porque la última palabra también le pertenece a Dios (Dietrich Bonhoeffer,
Life Together).

El silencio no es nada más que la espera de la Palabra de Dios ... Pero todos
sabemos que esto es algo que necesita ser practicado y aprendido en estos días en
que predomina el hablar. Silencio verdadero, la quietud verdadera, el realmente
morder la lengua, viene solamente como consecuencia de la quietud espiritual
(Dietrich Bonhoeffer, Life Together).

LECTIO
En los libros sagrados, el Padre que está en los cielos, se encuentra con sus hijos
con gran amor y habla con ellos; y la fuerza y el poder de la palabra de Dios es tan
grande que permanece como el apoyo y vigor de la iglesia, la fortaleza de la fe para
sus hijos, el alimento del alma, la fuente pura y perenne de la vida espiritual (William
Johnston, Christian Mysticism Today).

Este es el momento de leer la Biblia. Aquí se utilizan los diferentes sentidos. Usted
sostiene el libro. Usted toca las páginas. Sus ojos leen las palabras. Puede usted
leerlas en voz alta y escucharlas.

La palabra Hebrea - haga - que se traduce como ‘meditación’, significa oír el Tora al
pronunciar o decir las palabras en voz baja. Las palabras eran murmuradas en voz
alta para ayudar en el proceso de recibimiento interno.

Una pregunta(s) importante es ¿cuál texto leerá? y ¿cuánto texto leerá? La forma
más típica es simplemente "trabajar con" los textos que normalmente está leyendo
en su vida devocional. Es sólo que ahora usará la forma de lectio divina mientras lee
esos textos. Se le sugieren textos en los sermones que escucha. También puede
utilizar textos (bíblicos y de otro tipo) que se encuentran en los libros devocionales.
Mientras está trabajando con Conversaciones, ésta es la fuente natural de muchos
textos.
Si bien la Biblia siempre es la fuente normativa y esencial de los textos para la lectio
divina, todos los "textos espirituales" son útiles para prestar atención a lo que puede
estar diciendo Dios. Es por eso que es bueno leer literatura espiritual o devocional de
calidad. Los autores tienen mucho que decir y Dios tiene mucho que decirle por
medio de ellos. Puede aplicar el proceso de lectio divina tal como lo hace cuando lee
la Biblia. Por ejemplo, la cita de William Johnston que empieza esta sección es una
que se puede utilizar para la lectio divina. Sus palabras me ayudan a pensar en mi
propia interacción con la Biblia.

Cuánto texto leer es importante. La regla general es que deberían ser pasajes
cortos. En la mayoría de los casos, un capítulo es "demasiado" para el tipo de lectura
que lleva a la reflexión y la oración. A medida que pasa el tiempo y usted se
familiariza más con la lectio divina, se encontrará leyendo textos cada vez más
cortos, pero haciendo más reflexión, discernimiento y oración en base a esas pocas
palabras.

Siempre debe leer varias veces el texto. Primero, lea el texto para familiarizarse,
para recordarle lo que está ahí o para introducirse con lo que hay ahí. Léalo
lentamente, cuidadosamente.

Ahora, lea el texto por segunda vez y note lo que "resuena" dentro suyo. Usaré una
serie de palabras que tienen un sentido subjetivo. El resonar es una de ellas. ¿Qué
parece conmoverlo o lo remece? ¿Qué produce emociones y reacciones dentro
suyo? ¿Qué preguntas plantea dentro suyo? ¿Qué lo cautiva? ¿Qué lo llama? Esto
ya puede haber comenzando con la primera lectura. De alguna forma, usted toma
nota de estas cosas. Puede anotarlas en un papel o indicarlas en su Biblia con un
subrayado. Yo prefiero anotarlas en mi diario reflexivo. Es importante hacerlo. Usted
está experimentando la obra iluminadora del Espíritu de Dios que está destacando
estos temas y plantándolos en su corazón porque estos necesitan atención de una u
otra forma.

A veces querrá hacer una tercera lectura. Tal vez lea el texto en voz alta. A veces yo
escucho la grabación de audio del texto en mi aplicación del iPad. Mientras usted
hace esto, usted "escucha" la Palabra. Recuerde que en la cultura pre-literaria de los
Hebreos, las Escrituras se leían en voz alta y se les decía que "oyeran la Palabra del
Señor". Mientras usted hace esto, puede que tenga otra impresión que la de las dos
primeras lecturas. Una vez más, note todo lo que le impresione.

Ahora ya está listo para avanzar a la siguiente parte de lectio divina. Primero,
tomemos un tiempo para un poco de práctica.

MEDITATIO
Meditación es el tercer paso y es el momento cuando usted hace su reflexión y
procesamiento sobre lo que le está hablando a usted del texto. Esta sección tendrá
una explicación mucho más larga sobre lo que significa meditar en las Escrituras.
Para empezar, aquí hay varias Escrituras y después varias citas de autores que
explican la meditación bíblica. Lea estos textos varias veces. Mientras hace esto,
practique la forma lenta y cuidadosa de "lectio" y preste atención a lo que le habla a
su corazón los textos. (Sólo lo animo a familiarizarse más en esto).

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con


cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. (Josué
1:8)

¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. Tus mandamientos me hacen
más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre. Tengo más
discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos. En toda
la noche no pego los ojos, para meditar en tu promesa. (Salmo 119:97-99, 148)

No siempre nos damos cuenta lo radical que es la sugerencia de leer para ser
formados y transformados en vez de recopilar información. Somos buscadores
de información. Nos encanta abarcar territorio ... Lea con un corazón vulnerable.
Espere ser bendecido en la lectura. Lea como persona despierta, como uno
esperando al amado. Lea con reverencia. (Macrina Wiederkohr, A Tree Full of
Angels)

¿Por qué medito? Porque soy cristiano. Por lo tanto, cada día que no entro más
profundamente en el conocimiento de la Palabra de Dios en las Sagradas
Escrituras es un día perdido para mí. Sólo puedo avanzar con certeza sobre la
tierra firme de la Palabra de Dios. (Dietrich Bonhoeffer, Meditating on the Word)

(Meditación) es la replantación de la semilla de la Palabra, el desarraigo de las


malezas de los pecados, el alimento de la verdad hacía la actividad
fructífera ... La meditación nos reenfoca de nosotros mismos y del mundo para
que podamos reflexionar en la Palabra de Dios, su naturaleza, sus habilidades
y sus obras. Cuando nos presentamos ante las Escrituras, creemos que Dios
tiene algo muy personal que decirnos. Así que en espíritu contemplativo
reflexionamos, pensamos y "masticamos" las palabras de las Escrituras y otros
escritos cristianos. El propósito de la meditación no es preparar un estudio
bíblico o sermón ... El objetivo es simplemente permitir que el Espíritu Santo
active la vivificante Palabra de Dios para que algo más de nuestras vidas sea
transformado para acercarnos, cada día, un poco más a la imagen de Cristo.
(Bruce Demarest, Satisfy Your Soul)

¿Cómo podemos transformar conocimiento acerca de Dios en conocimiento de


Dios? La regla para hacer esto es exigente, pero simple. Es que convirtamos
cada verdad que aprendemos sobre Dios en un asunto para meditar ante Dios,
lo que lleva a la oración y alabanza a Dios. Tal vez tengamos una idea sobre lo
que es la oración, pero ¿qué es la meditación?. Es bueno el preguntarlo; pues
hoy en día la meditación es un arte perdido y los Cristianos sufren gravemente
por su ignorancia de esta práctica. Meditación es la actividad de recordar,
pensar acerca de, preocuparse por, y aplicar a uno mismo, las diferentes cosas
que uno sabe sobre las obras, maneras, propósitos y promesas de Dios. Es
una actividad de pensamiento santo, realizada de forma conciente ante la
presencia de Dios, bajo la mirada de Dios, con la ayuda de Dios como un
medio de comunión con Dios. Su propósito es despejar la visión mental y
espiritual de Dios en uno y dejar que su verdad cause un impacto pleno y
apropiado en la mente y corazón. Es un asunto de hablar a uno mismo acerca
de Dios y de uno mismo. Es, de hecho, a menudo un asunto de discutir con
uno mismo, razonar con uno mismo hasta lograr estados anímicos de
incertidumbre e incredulidad hacía una clara comprensión del poder y la gracia
de Dios. El efecto es crear humildad mientras contemplamos la grandeza y
gloria de Dios, y nuestra propia pequeñez y pecaminosidad, y para animarnos y
tranquilizarnos - "consolarnos" en el viejo y fuerte sentido de la palabra -
mientras contemplamos las enigmáticas riquezas de la misericordia divina
demostrada en el Señor Jesucristo. (J. I. Packer, Knowing God)

Vayamos más a fondo en la definición y explicación de la meditación bíblica.

(1) Meditación no es el vaciamiento de la mente ni se trata de un cesar de actividad


mental. Más bien, es un reenfoque de la mente y un llenado de la mente con verdad
que es personalmente apropiada y hecha realidad.
Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo
justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que
sea excelente o merezca elogio. Pongan en práctica lo que de mí han aprendido,
recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.
(Filipenses 4:8,9)
El meditar es pensar en un tema. Es enfocarse en un tema, darlo vuelta una y otra
vez en la mente hasta quedar claro o hasta que usted tenga una nueva iluminación.

(2) Hay dos palabras hebreas para meditación. Una palabra es haga (que ya fue
mencionada) la cual significa pronunciar, gemir, meditar y reflexionar. Tiene un
sentido repetitivo. La segunda palabra es sihah, que significa reflexionar, ensayar en
la mente y contemplar. Por lo tanto, la meditación implica una reflexión profunda y
repetitiva en la verdad eterna (notado por Bruce Demarest, Satisfy Your Soul).

(3) La meditación es más que un análisis cognitivo. También es un hambre y sed


afectivo, o un anhelo por comunicación personal de Dios a tu alma y espíritu. La
meditación es un diálogo interno realizado en conjunto con, en la presencia de y por
la guía del Espíritu de Dios morador. Es una experiencia definida de oración que es
dirigida por y llena de, el propio Espíritu. La meditación no es una conversación por
iniciativa propia con uno mismo. Es un diálogo de corazón y mente, conectándose
con Cristo por medio del Espíritu Santo. Aquí hay varios textos que describen el
trabajo del Espíritu Santo en la lectio divina.
La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y
venía sobre la superficie de las aguas. (Génesis 1:2)
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y
ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el
Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu
mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios ... Así mismo, en
nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con
palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu,
porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.
(Romanos 8:14-16,26,27)
Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no
hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas
por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.
Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío
y se lo dará a conocer a ustedes. (Juan 16:13-15)
Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado,
ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo
aman.» Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el
Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién
conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él?.
Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de
Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es
precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría
humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades
espirituales en términos espirituales. El que no tiene el Espíritu no acepta lo que
procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque
hay que discernirlo espiritualmente. (1 Corintios 2:9-14)

(4) Meditar es prestar atención, darse cuenta de lo que Dios está procesando en su
mente y corazón mientras usted hace el "trabajo" de reflexionar. Meditar es
escuchar atentamente, esperar, permanecer de manera pausada en la presencia
de Dios y a los pies de Jesús.

Dios no es verdaderamente Dios para nosotros si no lo escuchamos. Si Dios


es quien es - la fuente de todo, el que todo lo sabe, el que nos conoce y
conoce el sentido de nuestro ser y nuestras vidas porque nos hizo - si
sabemos esto, lo escuchamos. Reconocemos todo esto al escuchar. Si no lo
escuchamos, prácticamente negamos que él es Dios, por lo menos en
relación a nuestras vidas. Esta es la relación fundamental entre el Creador y
la creación. (M. Basil Pennington, Lectio Divina)
Shema, O Israel ... (Shema significa "escuchar". Vea Deuteronomio 6:4-9)
Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo. (Lucas 9:35)
El que tenga oídos para oír, que oiga. (Vea Ezequiel 12:1,2; Marcos 4:9, 23;
Lucas 8:8)
El Señor omnipotente me ha concedido tener una lengua instruida,
para sostener con mi palabra al fatigado. Todas las mañanas me despierta, y
también me despierta el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor
omnipotente me ha abierto los oídos y no he sido rebelde ni me he vuelto
atrás. (Isaías 50:4,5)
(5) Meditar es descubrir nuevas ideas sobre la verdad de Dios de tal manera que
se vuelve personalmente adecuada, viviente y transformadora. Meditar es
reflexionar sobre un asunto espiritual/tema/verdad/Palabra para el propósito de
interiorizar esa palabra y ser transformados por ella.
En mi corazón atesoro tus dichos
para no pecar contra ti. (Salmo 119:11)
Sean transformados mediante la renovación de su mente. (Romanos12:2)
Para los evangélicos, uno de los textos favoritos para discusión es Romanos 12:2.
La renovación de la mente es de suma importancia para la transformación. La
primera pregunta es - ¿qué significa que la mente sea renovada?. La respuesta
típica es que la mente se renueva cuando conoce la verdad bíblica, afirma esa
verdad y acepta esa verdad. A eso, me gustaría añadir que la mente se renueva
cuando esta crece en su deseo y habilidad de amar a Dios y no a la oscuridad
(Lucas 10:27; Juan 3:19). La segunda pregunta es - ¿cómo es renovada la mente?
Es aquí donde a menudo somos insuficientes en nuestras metodologías y
recurrimos a las "estrategias de distribución informativa." La forma bíblica de
renovar la mente, así como la de iluminar el corazón (Efesios 1:18) es a través del
proceso contemplativo que involucra discernimiento, oración, amor y obediencia.

Terminaré esta sección sobre la meditación con algunas instrucciones prácticas de


cómo meditar en la Escritura.

Hacer preguntas apropiadas facilita la conversación contemplativa con Dios a


través del pasaje bíblico. Estas preguntas son básicamente la misma pregunta
planteada en una variedad de maneras. Usted descubrirá su propia forma natural y
personal de hacer preguntas que le ayudaran a prestar atención a la guía del
Espíritu de Dios mientras reflexiona en la Palabra.

¿Qué me está diciendo este pasaje?


¿Qué me está diciendo Jesús en este momento?
¿Qué necesito escuchar?
¿Qué significa esto?
¿Qué significa esto para mi vida aquí y ahora?
¿Por qué estas palabras en específico resuenan dentro mío o hacen un
‘clic’?
¿Qué está pasando en mi vida en este momento a lo cual esto se aplica?

Anote (escriba en su diario reflexiva) sus pensamientos y reflexiones sobre las


Escrituras como método de enfoque y avance. El llevar un diario también será una
forma de registrar su viaje espiritual a través de las páginas de la Palabra de Dios.
Digiera una verdad, un asunto, una parte de la Agenda de Dios, una Palabra corta,
hasta que haya sido completamente masticada y asimilada. No se apresure con la
siguiente pepita de oro de verdad hasta que se haya sumergido por completo en
las profundidades de la primera. Recuerde que el punto es profundizar, no
ensanchar. Y de hecho, esto es, el verdadero significado de profundizar. Complejo,
no es lo mismo que profundo. Nuevo, no es lo mismo que profundo. Interesante, no
es lo mismo que profundo. Profundizar es ir al GRANO del asunto y permitir que el
asunto penetre el CORAZON.

Siempre "repase" para asegurar que las percepciones de reflexión y meditación


son específicamente personales y relevantes. Por ejemplo, si estuviera meditando
sobre Romanos 12:2, usted querrá hacer preguntas y tener percepciones sobre su
transformación personal. ¿Dónde está ocurriendo la transformación en su vida?
¿Está prestando suficiente atención y haciendo suficiente trabajo cooperativo con
Dios en esas áreas de la vida? ¿Cuánto desea esa transformación? ¿Dónde
carece de transformación? ¿Por qué tiene una lucha ahí? La pregunta correcta
ayudará a que el proceso contemplativo sea de percepciones valiosas y fructíferas
(auto-consientes y de Dios).

Presente oraciones cortas de invitación y petición para tener sabiduría mientras


avanza a través de su tiempo de meditación. Oración es justamente una parte de
todo el lectio divina.

ORATIO

Toda la lectio divina se hace en espíritu de oración. En cada etapa del proceso
usted busca a Dios, está con Dios, desea a Dios, se acerca a Dios y habla con
Dios. Usted está usando el texto bíblico como un escalón para integrarse a esta
conversación y encuentro. La oración está en cada parte del proceso. Aún así,
ahora es el momento para la oración concentrada. En oratio, usted se vuelve más
intencional y deliberado sobre su conversación de oración con el Padre, Hijo y
Espíritu.

Que nos pasaría si creyéramos más profundamente en la verdad - ¡Dios


habla! ¡Dios me habla! Esto es el corazón de la oración, es el poder detrás
de la revolución de oración de hoy - que Dios está hablándome de las
Escrituras. (Edward Farrell, Prayer is a Hunger)

En oratio, usted ora más plenamente sobre las cosas reveladas y descubiertas
durante su tiempo de meditación. Usted habla con Dios, de las percepciones y los
descubrimientos que han surgido. Usted conversa sobre sus necesidades, deseos,
afectos, pensamientos, circunstancias y experiencias que han surgido de su
conciencia durante la meditación. Este tiempo de oración fluye como una
conversación. Usted ora, escucha, considera, vuelve a la oración en un proceso
muy fluido que se mantiene en sintonía con la guía del Espíritu de Dios. Todos los
tipos de oración son apropiados durante este tiempo. Petición, intercesión,
adoración, confesión...

Usted pasa todo el tiempo necesario en oratio.

A ciertas personas les resulta muy valioso escribir algunas de sus oraciones en sus
diarios reflexivos. Si hace esto, no es necesario ser muy elocuente o formal en su
escritura. Sino escribe su oración tal como fluye de su corazón. Los Salmos son
ejemplos de ambos: meditación y oratio. Estos fluyen juntos y se fortalecen entre
sí.

CONTEMPLATIO
Este es el paso final en la lectio divina en su desarrollo tradicional. Mulholland
añadió una parte final al proceso que yo creo apropiada. Sin embargo, la
contemplatio era la experiencia deseada al final de cualquier tiempo de lectio
divina. La contemplación es también la parte más difícil para muchas personas.

Contemplación se utiliza a veces como sinónimo de la palabra meditación. Se


pueden utilizar de esa manera, pero en la literatura de formación espiritual de los
grandes "contemplativos," son procesos diferentes y experiencias espirituales
distintas. Como ha visto, aunque la meditación no es simplemente un proceso
racional, pero también es afectivo e intuitivo, la mente está muy activa, indagando,
buscando, evaluando y discerniendo. Contemplación involucra un alentar de los
procesos cognitivos. La mente "se pausa", se tranquiliza, disminuye velocidad y
una calma entra la mente. Hay una quietud que emerge. Usted se calma,
escuchando y esperando. Usted se entrega, permaneciendo en la presencia de
Dios. En la contemplación, la experiencia deseada es descansar en el amor de
Dios, maravillado, asombrado, gozoso y deleitado. Es un momento de intimidad.
Esto puede ser muy difícil para muchas personas. Toma tiempo aprender a llegar a
este lugar de intimidad pausada y abierta con Dios. En parte, es un don de Dios
cuando sucede. En parte, es una manera en que somos invitados y debemos tomar
los pasos apropiados para experimentarlo.

El gran deseo del corazón inquieto es descanso en Dios. Estamos hechos para
estar con Dios. La contemplación es una forma de estar con Dios en paz, gozo y
amor.

INCARNATIO
La última parte de la lectio divina es la de respuesta obediente. Este tema es de
vital importancia. El objetivo no es simplemente información, ni siquiera
experiencia espiritual. El objetivo es transformación y recreación. Antes de que yo
comparta algunas ideas, trabaje lentamente por las siguientes Escrituras y citas y
permita que Dios le hable a su corazón sobre la necesidad y urgencia de responder
fiel y amorosamente a su presencia, trabajo y palabra.

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les


ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual ofrezca su cuerpo
como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo
actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así
podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y
perfecta. (Romanos 12:1-2)
Jesús se dirigió entonces a los Judíos que habían creído en él, y les dijo:
—Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis
discípulos y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (Juan 8:31,
32)
Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es
como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron
las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella
casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la
roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es
como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron
las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella
casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina. (Mateo 7:24-27)
Esta palabra que nos propulsa de inmediato al trabajo y la obediencia, es
la roca sobre la cual construimos nuestra casa. La única respuesta
adecuada a esta palabra que Jesús trae consigo desde la eternidad es
simplemente hacerla. Jesús ha hablado: de él es la palabra, nuestra es la
obediencia. Sólo en el hacer de esta palabra, Jesús conserva su honor,
fuerza y poder entre nosotros. Ahora la tormenta puede soplar sobre la
casa, pero no puede destruir esa unión con él, que sus palabras ha
creado. (Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship)
Las Escrituras deben ser leídas y entendidas en el mismo espíritu con el
que fueron escritas ... Usted nunca entenderá a David hasta que por
experiencia hace suyo los sentimientos de los Salmos. Y esto aplica a
todas las Escrituras. Existe el mismo abismo entre el estudio atento y la
mera lectura como lo hay entre una amistad y el conocer un invitado
cualquiera. (William of St. Thierry, The Golden Epistle)

Esta es la parte final de la lectio que Mulholland añade a su modelo. En este


movimiento final, usted se enfoca en aplicación, apropiación e integración. Usted
ha sido sumergido en la luz de los textos, ha luchado con la Palabra de Dios, su
corazón y mente se han integrado por el bien de la auto-conciencia y para
acercarse a Dios. Todo esto para un propósito.

Dios ha estado con usted, hablándole y guiándolo por una razón. La meta es
transformación. La imitación de Cristo (o semejanza a Cristo), la renovación de la
imagen de Dios en usted es el resultado deseado. Dios desea esto para usted. Él
lo ama tal como es, pero su amor no le permitirá seguir siendo tal como es. En este
paso final en lectio, la "Palabra" debe ser 'encarnada' en su vida. Debe echar
raíces, debe encontrar un lugar habitable, un lugar de incubación e integración.
Usted es transformado y cambiado por la presencia de Dios que trabaja en usted
durante su tiempo de lectio. Usted también es transformado por su decisión de
actuar en obediencia a lo que ha recibido durante este tiempo.

En los últimos meses he estado dedicando tiempo a la lectura y el aprendizaje de


los contemplativos del siglo 12. Sé que suena obscuro pero ese siglo fue una
época esencial en la historia del movimiento contemplativo. Algunos de los
desarrollos de formación espiritual más ricos ocurrieron durante este siglo. El amor
de Dios era el tema preeminente para aquellos contemplativos. Ellos lentamente
desarrollaron percepciones complejas y metodologías de meditación y
contemplación.

Hay tanto de significancia en relación a estos contemplativos, pero aquí hay dos
puntos que son muy apropiados. Primero, tenían un amor profundo por Dios y una
pasión por aprender. Ellos no aceptaban la dicotomía entre el aprendizaje y el
amor. Pero en vez de eso, entretejieron el amor y el aprendizaje formando una
sinergia. Y segundo, aunque se volvieron algunos de los contemplativos más
eruditos de la historia de la iglesia, ellos no creían que la experiencia contemplativa
de Dios era el objetivo. Siendo tan precioso como era esto para ellos, el objetivo
era un encuentro con Dios y en ese encuentro - ser cambiado para así poder
reintegrarse al mundo en servicio amoroso y alegre. Ellos querían experimentar a
Dios para así poder ser como Dios (Efesios 4:32-5:2; Filipenses
2:5) y luego unirse a Dios en sus grandes propósitos - amar y servir el mundo como
Dios amó y sirvió el mundo (Juan 3:16; 20:21).

Dicho de otro modo, para estos grandes contemplativos, la contemplación era para
el bien de vidas transformadas y luego encarnadas en el mundo. Esto es lo que
Mulholland entiende cuando añade este último paso de encarnación
transformacional al proceso de lectio divina.

Por lo tanto, en este último paso, usted estará profundamente conciente del cambio
que Dios está pidiendo de usted. Será muy intencional en cooperar con Dios y
tomar pasos para que esta transformación progrese. Usted pensará en formas
estratégicas para implementar el cambio. Usted se entregará tan profundamente
como sea necesario para cooperar con Cristo en este trabajo de transformación,
obediencia y adoración. Todo esto se resume en Romanos 12:1-2 que usted leyó al
comienzo de esta sección.

Si usted hace su lectio divina en la mañana, una práctica útil es tomar una palabra
o idea de ese tiempo y "procesarlo" durante el día. Entonces usted está en alerta
constante a los momentos oportunos donde puede responder en fiel obediencia y
adoración. Tener un grupo de amigos espirituales con los que comparta su viaje
espiritual, sus descubrimientos y experiencias es una gran ayuda para rendir
cuentas sobre la encarnación de la Palabra en su vida.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en


la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en
la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol
plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas
jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! (Salmo 1:1-3)

UNA ÚLTIMA OBSERVACIÓN

Este artículo sobre lectio divina ha sido largo. Es posible que se haya sentido algo
desorientado a practicar las partes de la lectio durante el proceso. Hay mucha
información en este artículo. Hay tantos grandes textos bíblicos y dichos sabios de
autores - todos merecen una segunda lectura. Muchos de estos textos serían
excelentes para reflexión de la lectio divina.

Una vez más, recuerde, este es un libro de ejercicios. Está diseñado para ayudarlo
aprender perspectivas vitales y crecer en su habilidad de hacer las prácticas de
formación espiritual. La única forma de mejorar en una práctica es "practicar".

La lectio divina, al llevarlo a una conexión más personal e íntima con la Palabra de
Dios, es especialmente útil para evangélicos como método de formación espiritual.
Es posible que quiera parar en este punto en Conversaciones y "acampar". Puede
hacer varias cosas. Primero, releer todo el articulo y volverse más familiarizado con
la forma de lectio. Segundo, practique la lectio. Utilice la semana próxima,
practicando principalmente la lectio. Puede elegir cualquiera de los textos que son
parte de este artículo. A continuación, hay varias sugerencias de otros textos que
generaron mucha reflexión y experiencia. Tome uno de ellos al día y practique la
lectio. Se escogieron estos textos para que tenga una variedad de géneros
(formas) de Escritura con las practicar la lectio.
1 Crónicas 6:8-13
Proverbios 15:33-16:5
Lucas 14:25-35
1 Pedro 5:5-9

Como usted puede ver la lectio divina es una herramienta o método primordial para
la función de incubación.

El artículo Revelación e Iluminación, presenta un modelo final que lo ayudará a


entender este enfoque reflexivo y transformador de la lectura de las Escrituras.
Para aquellos de ustedes que tienen la responsabilidad de enseñar, hacer
discípulos y dirección espiritual, tendrán que ayudar a otros aprender la lectio
divina. Será útil si hace lectura adicional del tema para aprender más sobre esta
metodología. En la actualidad, hay muchos libros buenos disponibles sobre la
lectio divina (casi en exceso). En la bibliografía se proporcionan algunas
sugerencias.

Mi Conclusión Es...

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