REFORMAS
CONSTITUCIONALES
CARLOS ALBERTO PÉREZ SOBERANO
ARTÍCULO 27
TEXTO ORIGINAL D.O.F. 05 DE FEBRERO DE 1917
• Art. 27.- La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del
territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual, ha tenido y tiene el
derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad
privada.
• Esta no podrá ser expropiada sino por causa de utilidad pública y mediante
indemnización.
PROMOCIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN EQUITATIVA
• La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las
modalidades que dicte el interés público, así como el de regular el aprovechamiento de
los elementos naturales suceptibles de apropiación, para hacer una distribución equitativa
de la riqueza pública y para cuidar de su conservación. Con este objeto se dictarán las
medidas necesarias para el fraccionamiento de los latifundios; para el desarrollo de la
pequeña propiedad; para la creación de nuevos centros de población agrícola con las
tierras y aguas que les sean indispensables; para el fomento de la agricultura y para evitar
la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en
perjuicio de la sociedad.
DOTACIÓN DE TIERRAS
• Los pueblos, rancherías y comunidades que carezcan de tierras y aguas, o no las tengan
en cantidad suficiente para las necesidades de su población, tendrán derecho a que se les
dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña
propiedad. Por tanto, se confirman las dotaciones de terrenos que se hayan hecho hasta
ahora de conformidad con el Decreto de 6 de enero de 1915. La adquisición de las
propiedades particulares necesarias para conseguir los objetos antes expresados, se
considerará de utilidad pública.
MINERALES COMO PROPIEDAD DE LA NACIÓN
• Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los minerales o substancias que en
vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de
los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan
metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas, de
sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas. Los productos
derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos
subterráneos; los fosfatos susceptibles de ser utilizados como fertilizantes; los
combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos,
líquidos o gaseosos.
LAS AGUAS MARINAS COMO PROPIEDAD DE LA
NACIÓN
• Son también propiedad de la Nación las aguas de los mares territoriales en la extensión y términos que
fija el Derecho Internacional; las de las lagunas y esteros de las playas; las de los lagos inferiores de
formación natural, que estén ligados directamente a corrientes constantes; las de los ríos principales o
arroyos afluentes desde el punto en que brota la primera agua permanente hasta su desembocadura, ya
sea que corran al mar o que crucen dos o más Estados; las de las corrientes intermitentes que atraviesen
dos o más Estados en su rama principal; las aguas de los ríos, arroyos o barrancos, cuando sirvan de
límite al territorio nacional o al de los Estados; las aguas que se extraigan de las minas; y los cauces,
lechos o riberas de los lagos y corrientes anteriores en la extensión que fije la ley. Cualquiera otra
corriente de agua no incluída en la enumeración anterior, se considerará como parte integrante de la
propiedad privada que atraviese; pero el aprovechamiento de las aguas, cuando su curso pase de una
finca a otra, se considerará como de utilidad pública y quedará sujeta a las disposiciones que dicten los
Estados.
LA NACIÓN OTORGARÁ CONCESIONES.
CRITERIOS.
• En los casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es
inalienable e imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal
a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes
mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación
de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes.
• La capacidad para adquirir el dominio de las tierras y aguas de la Nación, se regirá por las
siguientes prescripciones:
CLÁUSULA CALVO
• I.- Sólo los mexicanos por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas, tienen
derecho para adquirir el dominio de las tierras, aguas y sus accesiones, o para obtener
concesiones de explotación de minas, aguas o combustibles minerales en la República
Mexicana. El Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros siempre que
convengan ante la Secretaría de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de
dichos bienes y en no invocar, por lo mismo, la protección de sus Gobiernos, por lo que se
refiere a aquéllos; bajo la pena, en caso de faltar al convenio, de perder en beneficio de la
Nación, los bienes que hubieren adquirido en virtud del mismo. En una faja de cien kilómetros
a lo largo de las fronteras y de cincuenta en las playas, por ningún motivo podrán los
extranjeros adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas.
EXPROPIACIÓN DE TERRITORIO DESTINADO AL
CULTO RELIGIOSO
• II.- Las asociaciones religiosas denominadas iglesias, cualquiera que sea su credo, no podrán en
ningún caso tener capacidad para adquirir, poseer o administrar bienes raíces, ni capitales
impuestos sobre ellos; los que tuvieren actualmente, por sí o por interpósita persona entrarán
al dominio de la Nación, concediéndose acción popular para denunciar los bienes que se
hallaren en tal caso. La prueba de presunciones será bastante para declarar fundada la
denuncia. Los templos destinados al culto público son de la propiedad de la Nación,
representada por el Gobierno Federal, quien determinará los que deben continuar destinados
a su objeto. Los obispados, casas curales, seminarios, asilos o colegios de asociaciones
religiosas, conventos o cualquier otro edificio que hubiere sido construído o destinado a la
administración, propaganda o enseñanza de un culto religioso, pasarán desde luego, de pleno
derecho, al dominio directo de la Nación, para destinarse exclusivamente a los servicios
públicos de la Federación o de los Estados en sus respectivas jurisdicciones. Los templos que
en lo sucesivo se erigieren para el culto público, serán propiedad de la Nación.
DE LAS BENEFICENCIAS
• III.- Las instituciones de beneficencia, pública o privada, que tengan por objeto el auxilio
de los necesitados, la investigación científica, la difusión de la enseñanza, la ayuda
recíproca de los asociados o cualquier otro objeto lícito, no podrán adquirir, tener y
administrar capitales impuestos sobre bienes raíces, siempre que los plazos de imposición
no excedan de diez años. En ningún caso, las instituciones de esta índole, podrán estar
bajo el patronato, dirección, administración, cargo o vigilancia de corporaciones o
instituciones religiosas, ni de ministros de los cultos o de sus asimilados, aunque éstos o
aquéllos no estuvieren en ejercicio.
DE LAS SOCIEDADES COMERCIALES Y LOS BANCOS
• IV.- Las sociedades comerciales, por acciones, no podrán adquirir, poseer o administrar fincas
rústicas. Las sociedades de esta clase que se constituyeren para explotar cualquiera industria
fabril, minera, petrolera o para algún otro fin que no sea agrícola, podrán adquirir, poseer o
administrar terrenos únicamente en la extensión que sea estrictamente necesaria para los
establecimientos o servicios de los objetos indicados, y que el Ejecutivo de la Unión, o de los
Estados, fijará en cada caso.
• V.- Los Bancos debidamente autorizados, conforme a las leyes de instituciones de crédito,
podrán tener capitales impuestos sobre propiedades urbanas y rústicas de acuerdo con las
prescripciones de dichas leyes, pero no podrán tener en propiedad o en administración, más
bienes raíces que los enteramente necesarios para su objeto directo.
DISTRIBUCIÓN DE TIERRAS
• VI.- Los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de
población que de hecho o por derecho guarden el estado comunal, tendrán capacidad para
disfrutar en común las tierras, bosques y aguas que les pertenezcan o que se les haya
restituído o restituyeren, conforme a la ley de 6 de enero de 1915; entre tanto la ley
determina la manera de hacer el repartimiento únicamente de las tierras.
• VII.- Fuera de las corporaciones a que se refieren las fracciones III, IV, V y VI, ninguna otra
corporación civil podrá tener en propiedad o administrar por sí, bienes raíces o capitales
impuestos sobre ellos, con la única excepción de los edificios destinados inmediata y
directamente al objeto de la institución. Los Estados, el Distrito Federal y los Territorios, lo
mismo que los Municipios de toda la República, tendrán plena capacidad para adquirir y
poseer todos los bienes raíces necesarios para los servicios públicos.
EXPROPIACIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA
• Las leyes de la Federación y de los Estados en sus respectivas jurisdicciones, determinarán los
casos en que sea de utilidad pública, la ocupación de la propiedad privada; y de acuerdo con
dichas leyes la autoridad administrativa, hará la declaración correspondiente. El precio que se
fijará como indemnización a la cosa expropiada, se basará en la cantidad que como valor fiscal
de ella figure, en las oficinas catastrales o recaudadoras, ya sea que este valor haya sido
manifestado por el propietario o simplemente aceptado por él de un modo tácito, por haber
pagado sus contribuciones con esta base, aumentándolo con un diez por ciento. El exceso de
valor que haya tenido la propiedad particular por las mejoras que se le hubieren hecho con
posterioridad a la fecha de la asignación del valor fiscal, será lo único que deberá quedar
sujeto a juicio pericial, y a resolución judicial. Esto mismo se observará cuando se trate de
objetos cuyo valor no esté fijado en las oficinas rentísticas
NULIDAD DE RESOLUCIONES ANTERIORES EN
CUANTO A REPARTICIÓN DE TIERRAS
• Se declaran nulas todas las diligencias, disposiciones, resoluciones y operaciones de deslinde, concesión, composición, sentencia,
transacción, enajenación o remate que hayan privado total o parcialmente de sus tierras, bosques y aguas, a los condueñazgos,
rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de población, que existan todavía, desde la ley de 25 de junio
de 1856; y del mismo modo serán nulas todas las disposiciones, resoluciones y operaciones que tengan lugar en lo sucesivo y
produzcan iguales efectos. En consecuencia, todas las tierras, bosques y aguas de que hayan sido privadas las corporaciones
referidas, serán restituidas a éstas con arreglo al Decreto de 6 de enero de 1915, que continuará en vigor como ley
constitucional. En el caso de que, con arreglo a dicho Decreto, no procediere, por vía de restitución, la adjudicación de tierras
que hubiere solicitado alguna de las corporaciones mencionadas, se le dejarán aquéllas en calidad de dotación sin que en ningún
caso deje de asignársele las que necesitare. Se exceptúan de la nulidad antes referida, únicamente las tierras que hubieren sido
tituladas en los repartimientos hechos a virtud de la citada ley de 25 de junio de 1856 o poseídas en nombre propio a título de
dominio por más de diez años, cuando su superficie no exceda de cincuenta hectáreas. El exceso sobre esa superficie deberá
ser vuelto a la comunidad, indemnizando su valor al propietario. Todas las leyes de restitución que por virtud de este precepto
se decreten, serán de inmediata ejecución por la autoridad administrativa. Sólo los miembros de la comunidad tendrán derecho
a los terrenos de repartimiento y serán inalienables los derechos sobre los mismos terrenos mientras permanezcan indivisos,
así como los de propiedad, cuando se haya hecho el fraccionamiento.
EJERCICIO DE AUTORIDAD DE LA NACIÓN SOBRE
LAS TIERRAS MEDIANTE PROCEDIMIENTO JUDICIAL
• El ejercicio de las acciones que correspondan a la Nación, por virtud de las disposiciones
del presente artículo se hará efectivo por el procedimiento judicial; pero dentro de este
procedimiento y por orden de los Tribunales correspondientes, que se dictará en el plazo
máximo de un mes, las autoridades administrativas procederán desde luego a la
ocupación, administración, remate o venta de las tierras y aguas de que se trate, y todas
sus accesiones, sin que en ningún caso pueda revocarse lo hecho por las mismas
autoridades antes de que se dicte sentencia ejecutoriada.
BASES PARA EMITIR NUEVAS LEYES EN CADA
ESTADO
• Durante el próximo período constitucional, el Congreso de la Unión y las Legislaturas de los
Estados, en sus respectivas jurisdicciones, expedirán leyes para llevar a cabo el
fraccionamiento de las grandes propiedades, conforme a las bases siguientes:
• (a).- En cada Estado y Territorio se fijará la extensión máxima de tierra de que puede ser
dueño un solo individuo o sociedad legalmente constituída.
• (b).- El excedente de la extensión fijada deberá ser fraccionado por el propietario en el plazo
que señalen las leyes locales; y las fracciones serán puestas a la venta en las condiciones que
aprueben los gobiernos de acuerdo con las mismas leyes.
• (c).- Si el propietario se negare a hacer el fraccionamiento, se llevará éste a cabo por el
Gobierno local, mediante la expropiación.
• (d).- El valor de las fracciones será pagado por anualidades que amorticen capital y réditos en un plazo no
menor de veinte años, durante el cual el adquiriente no podrá enajenar aquéllas. El tipo del interés no excederá
del cinco por ciento anual.
• (e).- El propietario estará obligado a recibir bonos de una deuda especial para garantizar el pago de la
propiedad expropiada. Con este objeto el Congreso de la Unión expedirá una ley facultando a los Estados para
crear su deuda agraria.
• (f).- Las leyes locales organizarán el patrimonio de familia, determinando los bienes que deben constituirlo,
sobre la base de que será inalienable, no estará sujeto a embargo ni a gravamen ninguno.
• Se declaran revisables todos los contratos y concesiones hechos por los Gobiernos anteriores desde el año de
1876, que hayan traído por consecuencia el acaparamiento de tierras, aguas y riquezas naturales de la Nación,
por una sola persona o sociedad, y se le faculta al Ejecutivo de la Unión, para declararlos nulos, cuando
impliquen perjuicios graves para el interés público.
TEXTO VIGENTE D.O.F. 29 DE ENERO DE
2016
PÁRRAFO SEGUNDO (D.9 Y 10)
• La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el
interés público, así como el de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales
susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su
conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de
vida de la población rural y urbana. En consecuencia, se dictarán las medidas necesarias para ordenar los
asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras,
aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras públicas y de planear y regular la fundación,
conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y
restaurar el equilibrio ecológico; para el fraccionamiento de los latifundios; para disponer, en los
términos de la ley reglamentaria, la organización y explotación colectiva de los ejidos y
comunidades; para el desarrollo de la pequeña propiedad rural; para el fomento de la agricultura, de la
ganadería, de la silvicultura y de las demás actividades económicas en el medio rural, y para evitar
la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en perjuicio de la sociedad.
PÁRRAFO TERCERO D.12
• Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la
plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o
substancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza
sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se
extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas,
de sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos
derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos
subterráneos; los yacimientos minerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizadas
como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de
hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos; y el espacio situado sobre el territorio nacional,
en la extensión y términos que fije el Derecho Internacional.
CLÁUSULA CLAVO
• I.- Sólo los mexicanos por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho para
adquirir el dominio de las tierras, aguas y sus accesiones o para obtener concesiones de explotación de minas o
aguas. El Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría
de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar por lo mismo la
protección de sus gobiernos por lo que se refiere a aquéllos; bajo la pena, en caso de faltar al convenio, de
perder en beneficio de la Nación, los bienes que hubieren adquirido en virtud del mismo. En una faja de cien
kilómetros a lo largo de las fronteras y de cincuenta en las playas, por ningún motivo podrán los extranjeros
adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas.
• El Estado de acuerdo con los intereses públicos internos y los principios de reciprocidad, podrá, a
juicio de la Secretaría de Relaciones, conceder autorización a los Estados extranjeros para que
adquieran, en el lugar permanente de la residencia de los Poderes Federales, la propiedad
privada de bienes inmuebles necesarios para el servicio directo de sus embajadas o legaciones.
• II.- Las asociaciones religiosas que se constituyan en los términos del artículo 130 y su ley
reglamentaria tendrán capacidad para adquirir, poseer o administrar, exclusivamente, los
bienes que sean indispensables para su objeto, con los requisitos y limitaciones que
establezca la ley reglamentaria.
• VI. Las entidades federativas, lo mismo que los Municipios de toda la República, tendrán
plena capacidad para adquirir y poseer todos los bienes raíces necesarios para los servicios
públicos…
• VII.- Se reconoce la personalidad jurídica de los núcleos de población ejidales y comunales
y se protege su propiedad sobre la tierra, tanto para el asentamiento humano como para
actividades productivas.
• La ley protegerá la integridad de las tierras de los grupos indígenas.…
• XX.- El Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral,
con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina el
bienestar y su participación e incorporación en el desarrollo nacional, y
fomentará la actividad agropecuaria y forestal para el óptimo uso de la tierra,
con obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y
asistencia técnica. Asimismo expedirá la legislación reglamentaria para
planear y organizar la producción agropecuaria, su industrialización y
comercialización,considerándolas de interés público.
BIBLIOGRAFÍA
• https://www.scjn.gob.mx/sites/default/files/cpeum/documento/2017-03/CPEUM-027.pdf