0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas9 páginas

El Mago de Oz

Obra infantil
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas9 páginas

El Mago de Oz

Obra infantil
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

El Mago De Oz
Narrador
Dorothy
Hada Glinda
Bruja Del Oeste
Espantapájaros
Hombre De Hojalata
León
Mago De Oz
Mushkin 1
Mushkin 2
Mushkin 3
Mono jefe
Monos alados enojados, Mushkins
2

Dorothy pasea y juega con su perro Totó por los alrededores de la granja de sus tíos
en Kansas
Narrador: En Kansas, un lugar árido y seco vivía una niñita llamada Dorothy, ella no tenía papás,
así que vivía con sus tíos que la querían mucho. Pero Dorothy era bastante traviesa y jugaba sin
parar. Hasta que un día…
Dorothy: Eh, ¡Totó! ¡Ven aquí! ¡Estate quieto! ¡Ay! ¡para ya! Me estoy mareando, Totó. No des
más vueltas por favor, que acabo de comer y voy a vo… ¡Ay! ¡basta ya! No estoy de muy buen
humor. Los tíos la han tomado conmigo; dicen que no hago caso. ¡Pero es que a mí me gusta
jugar! Totó debes obedecer. ¡Ser buen perro! Aunque pareces más bien una cabra loca dando
saltos por todas partes; yo sólo tengo dos piernas, no puedo correr tanto como tú. Además, no
me parece divertido ir oliendo todo lo que encuentras. ¡Y tampoco creo que sea una buena idea
ir bebiendo el agua de los charcos! El cielo cada vez está más negro. Parece que se acerca una
tormenta, ¿no? Y yo sin paraguas… Tengo que volver enseguida a casa. ¡Ah! ¡Qué viento! Bueno,
más que una tormenta parece… parece un tornado. Dorothy entra a su casa. Totó, ¡agárrate a
mí! ¡Agárrate fuerte! ¡Eh! ¡Eh! ¡Estamos volando! ¡Estamos volando!
La casa de Dorothy se eleva por los cielos y caer de nuevo ahora en un nuevo mundo.
Narrador: Y así volando por los aires Dorothy llegó a un lugar muy diferente de Kansas, lleno de
flores y pastizales, pero sobre todo de magia y unos hombrecitos muy extraños.
Hada Glinda: ¡Hola! ¡Hola! ¡Bravo, bravo! ¡Bravísima! Muchas gracias señorita Bruja, ¡muchas
gracias!
Dorothy: ¿Gracias? Pero… ¿Gracias por qué?
Mushkin: Por destruir a la bruja del Este. Señorita Bruja.
Hada Glinda: Fantástica, fantástica. Soberbia. Gracias. Mil gracias señorita. Mil gracias. Es usted
divina. La reina. La reina de… la reina de… ¡La reina de las brujas! Bravo. Bravo.
Dorothy: Pero si yo no soy bruja. Yo soy Dorothy…
Hada Glinda: ¿No? Señorita bruja Dorothy, no sea modesta. Usted sola ha eliminado a la Bruja
del Este.
Dorothy: ¿Yo? ¿Cómo?
Hada Glinda: Con su casa, querida, con su casa.
Mushkin 2: Mire usted… Le muestra que bajo su casa hay unos zapatos rojos
Dorothy: ¿Qué? ¡Oh! No me había dado cuenta. Lo siento yo no quería lastimar…
Hada Glinda: La bruja del Este era muy mala, tenía aterrorizados a los pobres mushkins.
Mushkin 1: Así que no lo sienta señorita Bruja.
Dorothy: Yo no soy una bruja, soy una niña y quiero volver al camino que lleva a casa de tía
Emma. No reconozco ni un centímetro de este paisaje ¿Pero ¿dónde estoy? ¿Qué sitio es este? ¿Y
usted quién es?
Hada Glinda: Yo soy el Hada Glinda, querida, y esto que te rodea, todo esto y esto y esto… ¡Es el
País de Oz! Bienvenida.
Dorothy: ¿El País del Oz? ¿Bienvenida?
Hada Glinda: ¡Bienvenida a tu casa, por supuesto! El País de Oz te abre las puertas, todos los
habitantes de Oz te estaremos eternamente agradecidos por haber eliminado a la Bruja del Este
con tu casa. ¡Es usted muy valiente!
Dorothy: ¡Yo no soy valiente! Pero si ha sido sin querer… Yo no quería hacer daño a nadie. No sé
cómo ha podido ocurrir… Hada Glinda, tengo que volver a casa. Tía Emma y tío Enrique estarán
sufriendo. Debo volver enseguida.
Mushkin 3: Aquí te vamos a tratar como si estuvieras en casa. Ésta es tu nueva casa.
Dorothy: ¡No!
Hada Glinda: ¡Sí!
Dorothy: Entiendo que me estén muy agradecidos por haber aplastado sin querer a la Bruja del
Este y también que quieran ser generosos y hospitalarios conmigo, pero yo ya tengo una casa y
necesito volver cuanto antes. ¡Mis tíos me estarán buscando! Por favor, por favor…
Hada Glinda: ¡Oh! Basta, no seas cursi.
Dorothy: ¡Perdón! Yo de verdad quiero volver a Kansas, con tía Emma y mi tío Henry.
3

Hada Glinda: ¡Ah! ¿De verdad? ¡El Mago de Oz!


Dorothy: ¿Qué?
Hada Glinda: Los zapatos de la bruja del Este te guiarán.
El Hada Glinda le quita los zapatos a la Bruja del Este y se los pone a Dorothy.
Después le da un beso en la frente
Dorothy: Pero si yo ya tengo zapatos.
Hada Glinda: Pero tus zapatos no son mágicos querida y estos sí. Estos zapatos te van a ayudar
a volver a casa. Debes seguir este camino de baldosas amarillas hasta Ciudad Esmeralda y
buscar al Mago de Oz. Él te ayudará a regresar con tus tíos, ¡tía! ¡¡Mua!!
Dorothy: ¿Qué? ¿El Mago de Oz? ¿Quién es el Mago de Oz? De un extremo del escenario
empieza a salir humo y aparece la Bruja del Oeste. Se escuchan truenos
Bruja: ¡Ah! ¡Ah! No tan deprisa. Estos zapatos me pertenecen.
Dorothy: ¿Cómo?
Hada Glinda: ¡Hola! La bruja mira de reojo al hada sin contestar
Bruja: Mira niña, llevo toda la vida intentando conseguir esos zapatos y nadie me va a impedir
que los consiga.
Dorothy: ¿Cómo?
Bruja: Lo que has oído. Así que… ¡venga! ¡Dame los zapatos!
Dorothy: No, los necesito para volver a casa.
Bruja: Se ha quedado paralizada… Es que doy mucho miedo… No te voy a quitar ojo de encima.
Vete con cuidado. La bruja se va entre rayos y truenos
Hada Glinda: No sufras pequeña. Yo te protegeré. Ahora emprende tu camino rumbo a la ciudad
esmeralda, no lo olvides, ve por el camino de baldosas amarillas y pregunta por el Mago de Oz.
Dorothy: ¡Eh! ¡Espera! ¿Quién es el Mago de Oz?
El Hada Glinda desaparece por el camino de baldosas amarillas mientras Dorothy y
Totó la siguen con dificultad
Mushkin 1: El mago de Oz es el más poderoso de todos, incluso la bruja de Este le temía. Él te
llevará a casa.
Mushkin 2: Solo sigue este camino de baldosas amarillas y llegaras a Ciudad Esmeralda. Ahí lo
encontraras.
Mushkin 3: Nunca nos olvides, nosotros recordaremos por siempre a nuestra salvadora.
Dorothy emprende el camino
Narrador: Así Dorothy emprendió el camino a La Ciudad Esmeralda en busca de ayuda, pero no
podía ir sola…
Dorothy choca con un poste y un espantapájaros.
Dorothy: ¡Eh! ¡Vigile por dónde va! Un poco de cuidado.
Espantapájaros: ¡Oh! Gracias
Dorothy: ¿Gracias?
Espantapájaros: ¡Oh! Adiós.
Dorothy: No señor. No se dice adiós.
Espantapájaros: ¿Hola?
Dorothy: Tampoco. Debe pedir perdón.
Espantapájaros: Perdón.
Dorothy: Así está mejor. Yo me llamo Dorothy.
Espantapájaros: ¡Ah! Hola Dorothy. Es que no soy capaz de recordar nada; tengo la cabeza llena
de paja; no tengo cerebro. Ni siquiera sé por qué doy miedo a los pájaros, con lo que me gustan.
Dorothy: Pues porque eres un espantapájaros.
Espantapájaros: ¿Quién?
4

Dorothy: Tú.
Espantapájaros: ¿Yo qué? Y tú, ¿cómo me has dicho que te llamabas?
Dorothy: ¡Uf! Esto va a ser más difícil de lo que pensaba. Sin usar la cabeza no llegaremos a
ninguna parte. Hay que usar el cerebro.
Espantapájaros: ¡Yo quiero un cerebro! ¡Yo quiero un cerebro!
Dorothy: Voy a Ciudad Esmeralda a ver al Mago de Oz. Él me va a ayudar a mí a volver a casa y
tal vez puede ayudarte a ti a conseguir un cerebro. ¿Me acompañas?
Espantapájaros: ¡Sí! Yo quiero tener un cerebro como todo el mundo. Quiero un cerebro muy
grande. ¡Lleno de ideas! ¡De ideas geniales! Por favor Dorothy, llévame contigo.
Dorothy: Si, vamos. Vamos a ver al mago, al mágico mago de Oz. Ahora baja.
Espantapájaros: Pero estoy amarrado…
Dorothy: No…
El espantapájaros baja y caminan por el camino de baldosas amarillas y poco después
se encuentran con el Hombre de hojalata, que está tieso.
Hombre de Hojalata: ¡Eh! Ayuda, ¡por favor! Ayuda.
Dorothy: ¡Eh! ¿Está usted ahí dentro?
Hombre de Hojalata: Sí, no puedo moverme; estoy oxidado. Por favor, busquen una aceitera…
Debe de estar por aquí. Tengo el cuerpo encasquillado; no puedo mover ni siquiera los párpados.
Espantapájaros: ¡Oh! Aquí está.
Dorothy: Espantapájaros, ¡eso es una piedra!
Espantapájaros: ¡Oh!
Dorothy: ¡Eh! Muy bien Totó. Aquí está… El Espantapájaros le pone aceite
Hombre de Hojalata: ¡Oh! Muchas gracias. En los brazos, muy bien. Y un poquito por la espalda…
¡Oh! ¡Qué bien! Muchas gracias. Así, en los pies… ¡cómo me gusta!
Espantapájaros: ¿En los pies?… No tengo cerebro, pero… que yo sepa esto es la cabeza.
Hombre de Hojalata: Entonces ¿quién me está mojando los pies…?
Dorothy, Espantapájaros y Hombre de Hojalata: ¡Oh!
Hombre de Hojalata: Señorita, su perro se me está haciendo pis encima.
Dorothy: ¡Uh! Perdón. ¡Totó! Me llamo Dorothy y él es Espantapájaros.
Hombre de Hojalata: ¡Oh! ¡Qué bien! Gracias, Dorothy. Gracias Espantapájaros. Por fin puedo
moverme. Llevo más de un año sin poder moverme.
Dorothy: ¿Cómo? ¿Más de un año sin moverse? ¿Y por qué? ¿Quién le ha hecho eso?
Hombre de Hojalata: La Bruja del Oeste. Me enamoré de la criada de la Bruja del Oeste; era una
chica preciosa. Pero la Bruja me embrujo convirtiéndome en hojalata, me robo el corazón y
después me tiró agua por encima; y aquí estoy, sin corazón y oxidado.
Espantapájaros: ¿Cómo?
Dorothy: ¿No tiene usted corazón?
Hombre de Hojalata: No. Estoy vacío.
Dorothy: ¡Uf! Sin corazón no llegaremos a ninguna parte. Hay que hacer caso al corazón.
Hombre de Hojalata: ¡Yo quiero un corazón!
Dorothy: Está bien. Nosotros vamos a Ciudad Esmeralda a ver al Mago de Oz. Él me va a ayudar
a mí a volver a casa, va a conseguir un cerebro para el Espantapájaros y puede conseguirte un
corazón para ti. ¿Nos acompañas?
Hombre de Hojalata: Sí. Yo quiero un corazón muy grande. Sin corazón no siento nada; no deseo
nada de verdad. Quiero un corazón lleno de cosas bonitas: lleno de amor, de cariño… Un corazón
de melón, de melón, melón, melón, melón, melón… ¡Corazón! Por favor, llévenme. ¡El Mago me
va a ayudar!
Dorothy: Si, vamos. Vamos a ver al mago, al mágico mago de Oz.
5

Los tres amigos caminan muy felices por el camino de baldosas amarillas. Se
encuentran al León.
León: ¡Oh! Un perrito encantador… Grrrrrr. ¿Tienes miedo, ¿eh? Soy el rey de la selva. El animal
más poderoso y con más valor; el más fuerte, el más temido. ¡El más feroz! Totó ladra El León
se esconde detrás del decorado ¡Ay mamacita!
Dorothy: ¡Señor León! Señor León, Totó es un buen perro. No le va a hacer daño.
León: ¿Seguro? Es que tengo miedo.
Espantapájaros: ¡Jajaja! Tiene miedo. Un León que tiene miedo de un perrito.
Dorothy: ¡Señor Espantapájaros! Ya veo que usted necesita un cerebro de verdad. No se puede
reír así de nadie. Si el señor León tiene miedo pues debemos ayudarle a ser valiente.
Espantapájaros: ¡Oh! Perdón.
Dorothy: Señor León, mi nombre es Dorothy y ellos son el señor Espantapájaros y el señor
Hombre de Hojalata. León se esconde de ellos
Hombre de Hojalata: Venga señor León. Sea valiente. No tenga miedo. ¡Demuestre su valor!
León: ¡Yo quiero ser valiente! Soy el rey de la selva más blandengue que se haya visto jamás;
me dan miedo todos los peligros y casi todo lo que no conozco. Todo el mundo espera que sea
fuerte… ¡Yo debo ser valiente! ¡Yo quiero ser valiente!
Dorothy: Señor León, vamos a Ciudad Esmeralda a ver al Mago de Oz. Él me va a ayudar a mí a
volver a casa, va a conseguir un cerebro para el Espantapájaros, un corazón para el Hombre de
Hojalata y te puede dar la fuerza y el valor que necesitas. ¿Nos acompañas?
León: ¡Yoooo! Tengo un gran deseo. Ser fuerte y muy valiente, luchar con garra y dientes ¡El
Mago me va ayudar!
Dorothy: ¡Un momento! Amigos, antes de continuar les debo advertir de un peligro.
León: ¡Un peligro!
Dorothy: La Bruja del Oeste
León: ¿Una bruja?
Espantapájaros: Oh, venga, señor León. Un poco de valor.
Dorothy: Quiere quitarme los zapatos que me dio el Hada Glinda, pero yo los necesito para
volver a casa.
Espantapájaros: ¡Oh! ¡Qué bonitos! Yo también los querría…
Hombre de Hojalata: No sufras Dorothy, nadie te va a quitar esos zapatos. A mí ya me quitó una
vez el corazón y no volveré a dejar que me quite nada ni a mí ni a nadie.
Espantapájaros: ¡Muy mal dicho señor Espantapájaros! Digo… ¡muy bien dicho Hombre de
Hojalata! Ni siquiera esa bruja, ¿verdad señor León?
León: Ni siquiera esa bruja…
Con la música va cambiando también el escenario que se convierte en un campo Al
final vemos el palacio de color verde de Ciudad Esmeralda. Caminan a por las
baldosas amarillas. Llegan a las puertas de palacio en ciudad Esmeralda. Hay un
Mushkin en la entrada.
Mushkin 3: Hola, hola. ¿Qué desean?
Dorothy: Queremos ver al Mago de Oz.
Mushkin 2: Lo siento, él no recibe visitas.
Dorothy: Pero hemos viajado mucho…
León: Y hemos pasado por mucho…
Hombre de Hojalata: Y hemos esperado mucho…
Espantapájaros: Y necesitamos de su ayuda para… para… para… ¿ve? Tengo que verlo, necesito
un cerebro, para poder recordar para que lo necesitamos…
Mushkin 3: Lo siento, él no recibe visitas.
Dorothy: Pero no somos una visita, el Hada Glinda me envió para que él me ayudara.
Mushkin 3: El hada Glinda, oh permítanme. Entra al palacio y sale inmediatamente.
6

Mushkin 1: El mago de Oz recibirá a los amigos, pero individualmente. Tú primero niña, con tu
bestia peluda. Dorothy entra, los demás se quedan esperando hasta que sale Dorothy.
Hombre de hojalata: ¿Qué ha pasado?
Dorothy: Me ayudará solo si termino con la bruja del Oeste.
Mushkin 3: Ahora tú cedacería de hombre. Entra el espantapájaros y todos esperan.
Espantapájaros: Me dará un cerebro sólo si extermino a la Bruja del oeste.
Mushkin 2: Ahora tú, hombre C3PO. Entra el Hombre de hojalata y esperan.
Hombre de hojalata: Lo mismo, hay que ir por la bruja.
Mushkin 1: Ahora tú temblorosa gelatina… Entra el León. Sin mojar las alfombras.
León: Igual que ustedes, matar a la bruja a cambio de valentía. Si pudiera matar a alguien no
necesitaría valentía.
Dorothy: Yo tengo que volver a casa, así que voy por ella.
Hombre de hojalata: Nosotros también...
Todos: Vamos.
Caminan por un campo de amapolas
Espantapájaros: Aún nos queda un buen rato… Hay que cruzar este campo de amapolas. ¡Oh!
¡Qué bien huelen!
Dorothy: ¡Oh! Sí. Huelen muy bien. ¡Ah!
León: Pues a mí no me vendría mal una siesta. ¡Ah!
Hombre de Hojalata: Vamos señor León, no sea perezoso.
Espantapájaros: Totó ya duerme.
Dorothy: ¡Hombre de Hojalata! ¡Espantapájaros! A mí también me vendría bien descansar un
poco. La bruja en un rincón escondida.
Bruja del Oeste: ¡Ha, ya, ya! Ahora ya podré recuperar los zapatos colorados.
Hombre de Hojalata: ¡Oh! Maldición. ¡La Bruja del Oeste!
Espantapájaros: Se han quedado fritos.
Hombre de Hojalata: Están hechos de carne y hueso; por eso tú y yo seguimos despiertos.
Espantapájaros: ¡Oh! ¡Esta bruja! No vas a conseguir nada, ¡me oyes! ¡No vas a conseguir nada!
Hay que sacarlos de aquí en seguida. El Hombre de Hojalata intenta coger al León
Hombre de Hojalata: Pesa demasiado. Es imposible.
Espantapájaros: ¡Oh! No lo vamos a conseguir.
Hombre de Hojalata: No podemos luchar contra una bruja.
Espantapájaros: No sabemos trucos.
Hombre de Hojalata: Ni somos magos. Esto es un desastre. El Hombre de Hojalata se queda
triste y lloroso
Espantapájaros: Ni… ¡Relámpagos! Claro. ¡Ya está! Amapolas, polen… Polen de amapolas para
dormir. ¡Relámpagos! ¡Tengo una idea! ¡Agua! Debemos conseguir que llueva. El agua va a
romper el hechizo de la bruja, seguro. ¿Pero cómo hacer que llueva? ¡Ah! ¡Ya está! ¿Me ayudáis
a cantar? Que llueva, que llueva, La Virgen de la Cueva, Los pajaritos cantan, Las nubes se
levantan, ¡Que sí!, ¡que no!, ¡Que caiga un chaparrón! ¡Que siga lloviendo!, ¡Que sí!, ¡que no!,
Que caiga un chaparrón Suenan truenos y empieza a llover
Hombre de Hojalata: ¡Mmmmmm!
Espantapájaros: ¡Hombre de Hojalata!
Hombre de Hojalata: ¡No puedo moverme!
Espantapájaros: ¡Oh! ¡Dorothy! ¡Señor León! ¡Totó! Se han quedado dormidos. Un truco de la
Bruja del Oeste. ¡Pero el agua ha deshecho el hechizo!
Hombre de Hojalata: ¡Mmmmmm!
León: ¿La Bruja? Y tú cómo sabes todo esto.
7

Espantapájaros: ¿Yo? No sé.


Dorothy: ¡Oh! La aceitera, rápido. El Hombre de Hojalata se ha vuelto a quedar tieso.
Espantapájaros: ¡Oh! Aquí está.
Dorothy: Espantapájaros, ¡eso es una flor!
Espantapájaros: ¡Oh!
Dorothy: ¡Eh! Muy bien Totó. Aquí está… El Espantapájaros le va poniendo aceite
Hombre de Hojalata: ¡Oh! Muchas gracias. En los brazos, muy bien. Y un poquito por la espalda…
¡Oh! ¡Qué bien! Muchas gracias.
Espantapájaros: Vamos, hay que llegar a Ciudad Esmeralda.
León: Sí, antes de que oscurezca.
Dorothy: Y se está haciendo de noche muy rápido.
Salen. La bruja esta frente a un caldero con poción.
Bruja: Haré mi poción con los ingredientes más repugnantes que conozco para terminar con esa
niña y quitarle los zapatos colorados. La pata de una rata de cañería, los mocos de un niño que
esté enfadado por ir a la escuela y los libros de la escuela de estos niños, sus padres, sus
hermanos y sus primos. También pondré a unos cuantos profesores, ¡sí! Si quiero conseguir los
zapatos colorados Doobidoobidoo. Si quiero conseguir los zapatos colorados Doobidoobidoo
Doobidoobidoo. Tráiganme a esa niña, tráiganme los zapatos de rubí. Al acabar, aparecen los
monos alados. En otro lado del escenario aparecen los amigos.
Espantapájaros: Alas, ese sonido es de alas. Entran volando seis monos alados enojados.
Todos corren confusos y asustados, los monos los atacan.
Mono jefe: Termínenos con esta niña primero, ella tiene los zapatos. Los monos atrapan a
Dorothy y se la llevan a la bruja.
Dorothy: ¡Qué miedo!
Bruja del Oeste: aquí están, por fin serán míos, dame los zapatos niña.
Dorothy: No puedo, los necesito para volver a casa.
Bruja del Oeste: No tengo tu tiempo niña, dámelos o te los quitare por la fuerza.
Dorothy, la bruja y el mono alado luchan. Entran los amigos de Dorothy y se unen a la
pelea. El León ruge, el hombre de hojalata da golpes y el espantapájaros le pasa a
Dorothy un balde de agua. El León somete al Mono alado, El hombre de hojalata
protege a Totó y Dorothy lanza el agua a la bruja. La bruja se derrite. El mono huye.
Hombre de Hojalata: Ya, ¡Señor León! Usted nos salvó…
León: ¡Eh! ¡Ah! ¿Yo? ¡Eh! Es que Totó tenía miedo y yo solo quería ayudar… Hombre de Hojalata
no llore o se va a oxidar.
Hombre de Hojalata: ¡Oh! Gracias León, muchas gracias. Tú sólo has salvado la vida a esa bola
de paja. Eres mi héroe. Gracias.
Espantapájaros: Yo no tengo ceso, pero creo que el León es muy valiente.
Dorothy: Y tú fuiste muy inteligente al darme el agua. Tienes mucho ceso. Y el Hombre de
hojalata protegió al pobre Totó, tiene un gran corazón. Así que, bueno ahora si vamos a ver al
mago, al mágico mago de Oz. Ahora que hemos derretido a la bruja tiene que concedernos
nuestros deseos.
Narrador: De nuevo emprenden el camino los amigos, todos juntos por el camino de baldosas
amarillas van alegres por las cosas que tanto desean. Caminan hacia ciudad esmeralda.
Llegan.
Mishkin 3: ¿Qué desea?
Dorothy: Ver al mago de Oz.
Mushkin: Lo siento él no…
Espantapájaros: Recibe visitas… resulta que no somos visitas.
Hombre de hojalata: Somos exterminadores de brujas.
León: Así es.
Mushkin 2: Oh, permítanme. Entra a palacio y sale acompañado por el Mago.
8

Mago de Oz: … no hay nada imposible para el Mago de Oz…


Dorothy: ¡Señor Mago! Qué extraño.
Mago de Oz: ¿Ustedes son los que terminaron con la bruja?
Dorothy: ¿Señor Mago? ¿No era una cabeza gigante?
León: No, era una bella señora
Espantapájaros: No, era una Paloma
Hombre e Hojalata: No, era una bola de fuego.
Dorothy: Me da igual. ¡Es usted un farsante! ¡Un mentiroso!
Mago de Oz: Señorita… ¡No se lo tome así! No pasa nada. Estábamos jugando.
Dorothy: ¿Jugando? No se puede jugar con la gente. Todo el mundo piensa que usted les ayuda y
resulta que les está tomando el pelo.
Mago de Oz: Señorita, yo no quería…
Dorothy: A ver si lo he entendido bien, niñas y niños… ¡Este señor nos ha engañado! ¡No es
ningún mago! ¡No tiene poderes! ¿Verdad?, venía a pedirle que me ayudara a volver a casa, un
cerebro para el Espantapájaros, un corazón para el Hombre de Hojalata y valor para el León y
ahora resulta que es usted un truco y que no tiene ningún poder mágico ni nada por el estilo.
¡Ah! ¡Ay! El Hada Glinda me dijo…
Mago de Oz: Señorita, mantenga usted la calma. Quizá sea por eso que usted esté aquí.
Dorothy: ¿Cómo?
Mago de Oz: Querida, yo también soy de Kansas. Trabajaba en un circo; en cada función me
subía a un globo y hacía juegos y malabares espectaculares. Un día sopló un fuerte viento que
me trajo hasta aquí… En este país hay brujas y hadas, aquí todo el mundo tiene poderes de
verdad. Cuando llegué con el globo, la gente de este país pensó que también tenía poderes…
Dorothy: Yo lo que quiero es volver a casa. Mis tíos no sabrán dónde buscarme.
Mago de Oz: Quizá si hubieras sido buena nada de esto te habría ocurrido.
Dorothy: ¿Cómo?
Mago de Oz: Tú tienes las tres cosas que hacen falta para conseguir lo que te propongas
Dorothy; cerebro, corazón y valor. Pero debes usarlos.
Dorothy: Eso es muy fácil de decir.
Mago de Oz: Y de conseguir. Debes estar convencida; debes desearlo con todas tus fuerzas y
luchar hasta el final. Tú y tus amigos, todo el mundo lo puede conseguir si lo desea de verdad. El
Mago de Oz se va mientras Dorothy reflexiona
Dorothy: ¿De verdad? No será otra mentira… ¡Oh! Se ha ido. Me da miedo que sea otra de sus
mentiras. ¿Creen que esta vez dice la verdad? ¿Sí o no? Es cuando alguien miente después es
muy difícil saber cuándo dice la verdad. No está bien mentir.
Espantapájaros: ¡Oh! Nunca tendré cerebro, ¿os dais cuenta? Mi cabeza siempre seguirá vacía.
Hombre de Hojalata: Pues a mí no me parece que tengas la cabeza vacía. Fuiste tú quien dedujo
que el agua acabar con la Bruja y así fue.
Espantapájaros: ¡Eh! Tiene razón. Y eso no se puede hacer sin cerebro, ¿no?
Hombre de Hojalata: Pues claro que no.
Espantapájaros: Ya tengo cerebro.
León: ¡Eh! ¡Y usted! ¡Hombre de Hojalata! Recuerdo que usted se emocionó mucho cuando los
monos se llevaron a Dorothy. Eso es tener corazón.
Hombre de Hojalata: Pues claro, señor León. Sois mis amigos. Os quiero mucho. ¡Oh! ¡Tengo
corazón!
Espantapájaros: ¡Claro! ¡Claro! Ya tenemos lo que queríamos. Usted, León, nos salvó de esos
changos enfadados, hace falta ser muy valiente para hacer eso.
León: ¡Es cierto!
Hombre de Hojalata: Por su puesto. Es usted muy valiente.
León: ¡Ya tengo valor!
9

Dorothy: Pero yo nunca iré a Kansas…


Dorothy: ¡Uh! Y yo ¿qué hago? ¿Cómo vuelvo a casa?
Mago de Oz: No lo sé…
Hada Glinda: ¡Hola!
Dorothy: ¡Hada Glinda!
Hada Glinda: ¿Qué pasa, querida? Qué es esa cara de pez.
Dorothy: Pues que no sé cómo volver a casa. Mi tía y mi tío estarán aterrados; no saben nada de
mí desde hace… desde hace… ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Hada Glinda: Ay, Dorothy, Dorothy. Qué fuerte me parece…
Dorothy: ¿El qué?
Hada Glinda: Recuerda mis palabras cuando llegaste al País de Oz. Recuerda.
Dorothy: Dijiste… ¡Hola!
Hada Glinda: No, ¡esas no! Los zapatos…
Dorothy: Ah, los zapatos. Sí, claro. Me dijiste que los zapatos me ayudarían a volver a casa,
pero…
Hada Glinda: ¡Pero nada! Cierra los ojos y repite: “Se está mejor en casa que en ningún sitio”.
Dorothy: “Se está mejor en casa que en ningún sitio.”
Hada Glinda: Ahora da tres golpes con los zapatos. Uno. Dos. Tres.
Dorothy: ¡Oh! Ahora sí. Estoy empezando a volar otra vez… Gracias Hada Glinda. Gracias.
Narrador: Y así girando poco a poco Dorothy llega a Kansas, donde resulto que todo era un
sueño.
Dorothy: ¡Uhha! Eh, ¡Totó! ¡Oh! ¡Oh! ¡Estáte quieto! ¡Oh! ¡Ay! ¡Uy! Ah, ¡Para ya! Me estoy
mareando, Totó. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ya está! ¿Estoy en casa? Sí, ¡Buff!, ¡vaya historia! Me parece que he
recibido una buena lección; a partir de ahora me voy a esforzar, voy a pensar bien las cosas y
voy a luchar hasta conseguirlas.
Narrador: Pero a Dorothy jamás se le olvido la lección que recibió en ese sueño-paseo tan
extraño: Hay que trabajar por aquello que uno de verdad desea, así sea un cerebro, un corazón,
valor o volver a casa.

FIN

También podría gustarte