Vénulas y venas
La sangre desoxigenada fluye desde los capilares hacia unas venas
muy pequeñas denominadas vénulas y después pasa a las venas, que
la conducen de vuelta hasta el corazón. Las venas tienen paredes
mucho más delgadas que las arterias, principalmente porque la
presión en las venas es mucho menor. Las venas se pueden
ensanchar (dilatar) a medida que aumenta la cantidad de líquido que
transportan. Las venas pueden dilatarse para dar cabida a un mayor
volumen de sangre.
Las grandes venas transcurren paralelas a las grandes arterias y,
por lo general, se llaman igual. Además, numerosas venas de
pequeño calibre, sin nombre, forman redes irregulares y se conectan
con las grandes venas.
Muchas venas, sobre todo las de los brazos y las de las piernas,
tienen válvulas que actúan en un solo sentido. Cada válvula está
formada por dos aletas (cúspides u hojuelas) cuyos bordes hacen
contacto entre sí. La sangre se desplaza hacia el corazón, empuja a
las cúspides para que se abran como un par de compuertas
abatibles antirretorno. Si la fuerza de la gravedad o las contracciones
de los músculos intentan hacer retroceder la sangre o si la sangre
comienza a estancarse en una vena, las valvas (hojuelas o cúspides)
se cierran de modo que la sangre no retroceda. De este modo, las
válvulas contribuyen al retorno de la sangre al corazón, abriéndose
cuando la sangre fluye hacia el corazón y cerrándose cuando esta
debería circular en sentido contrario.
Cuando hay un escape en estas válvulas, el reflujo de sangre puede
provocar que las venas se estiren y se vuelvan alargadas y
serpenteantes (tortuosas). Las venas estiradas y tortuosas situadas
cerca de la superficie del cuerpo se denominan varices o venas
varicosas.
El cuerpo tiene:
• Venas superficiales, situadas en la capa de grasa que se
encuentra debajo de la piel
• Venas profundas, que se encuentra en los músculos y a lo largo
de los huesos
• Venas conjuntivales, que son venas cortas que unen a las venas
superficiales y las profundas
Las venas profundas desempeñan un papel crucial en la propulsión
de la sangre hacia el corazón. Las válvulas unidireccionales de las
venas profundas evitan que la sangre retroceda. Los músculos que
rodean las venas profundas aprietan las venas, lo que ayuda a
empujar la sangre hacia el corazón, del mismo modo que al apretar un
tubo de pasta dental se expulsa la pasta dental. Los potentes
músculos de la pantorrilla son especialmente importantes, ya que, en
cada paso, comprimen con energía las venas profundas de las
piernas. Estas venas transportan el 90% o más de la sangre que
circula desde las piernas hasta el corazón.
Las venas superficiales tienen el mismo tipo de válvulas que las
venas profundas, pero no están rodeadas de músculos. Por lo tanto, la
sangre de las venas superficiales no se ve impulsada hacia el corazón
por la acción compresora de los músculos. Por lo tanto, fluye más
lentamente que la sangre en las venas profundas. Gran parte de la
sangre que circula por las venas superficiales se desvía hacia las
venas profundas a través de las numerosas venas perforantes que
conectan los dos sistemas. Las válvulas de estas venas permiten que
la sangre fluya desde las venas superficiales hacia las venas
profundas, pero no en sentido inverso.