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El Salvador vivió un período de gran inestabilidad política, debido a la rivalidad entre
liberales y conservadores, a los conflictos con los Estados vecinos, y a la falta de
consolidación de la identidad nacional. La lucha por el gobierno entre las dos facciones,
llegó al extremo que estando uno de los dos grupos en el poder, el otro partido no dudaba
en pedir ayuda a los países vecinos para derrocar al gobierno contrario, por lo que en este
período hubo frecuentes insurrecciones y revueltas, manteniéndose un clima constante
de guerra civil.
En Centroamérica, los liberales apoyaban el reconocimiento legal de las libertades
individuales, la liberalización del comercio, la separación entre Iglesia y Estado, además de
defender el unionismo centroamericano; mientras, los conservadores, por el contrario
apoyaban mantener muchas de las instituciones coloniales, la colaboración entre
autoridades civiles y eclesiásticas, y preferían la independencia de cada país de la antigua
Federación Centroamericana.
La república cafetalera
El presidente Rafael Zaldívar, que había sustituido a González en 1876, decretó
en 1881 y 1882, varias leyes que anularon el sistema de tierras comunales y ejidos,
prevalente en el país, desde la época colonial.
Esta legislación virtualmente permitió que unas pocas familias se adueñaran de grandes
extensiones de tierras. Durante este período, familias europeas llegaron al país y
rápidamente se colocaron en una situación económica poderosa debido a su conocimiento
del mercado internacional. Estas familias se desarrollaron en el área del comercio y en la
producción e industrialización del café.
La época del autoritarismo militar (1931-
1979)
Ante la grave situación económica que vivía el país por la caída de los precios del café, el
gobierno de Arturo Araujo entró en crisis y fue derrocado por un grupo de militares, el 2 de
diciembre de 1931. Estos entregaron el poder al general Maximiliano Hernández
Martínez quien era el vicepresidente constitucional del gobierno, dando inicio a un período
de gobiernos autoritarios controlados por la Fuerza Armada y apoyados por los
terratenientes cafetaleros.
Desde 1931 hasta 1979, los gobiernos autoritarios de este régimen militar-oligárquico
emplearon una política que combinaba la represión política y las reformas limitadas para
mantenerse en el poder.
La dictadura de Maxiliano Hernández Martínez (1931-1944)
Apenas había asumido el poder el general Maximiliano Hernández Martínez, cuando en
enero de 1932, el PCS participó en una insurrección popular junto a grupos indígenas y
campesinos del occidente y centro del país. Los planes de dicha insurrección fueron
conocidos por el gobierno, y Farabundo Martí y otros líderes del PCS fueron arrestados
antes de la misma. Los alzados lograron apoderarse de las ciudades de Juayúa,
Nahuizalco, Izalco, Sonzacate, Tacuba y Salcoatitan, en donde realizaron algunos actos
de vandalismo contra lanpropiedad de las familias terratenientes. Posteriormente, la
insurrección, fue aplastada sangrientamente por la dictadura de Martínez. El número de
víctimas civiles de la represión militar ha sido debatido por los historiadores; algunos
hablan de 10,000 muertos; otros elevan la cifra a entre 20,000 y 30,000 muertos. 78
Farabundo Martí y los otros líderes del PCS fueron fusilados el 1 de febrero. También fue
ejecutado Feliciano Ama, cacique de los indígenas de Izalco y Francisco Sánchez, líder
campesino de Juayúa.
Aunque el PCS se inspiró en el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 para
organizar la insurrección de 1932, en realidad el Partido estaba conformado por un núcleo
pequeño de intelectuales y estudiantes universitarios y tuvo un rol muy limitado en la
insurrección. Las masas que participaron en la insurrección fueron mayoritariamente
indígenas. Esto es muy importante indicarlo, ya que la insurrección de 1932 es reconocida
por varios sociólogos e historiadores salvadoreños como la continuidad de la lucha de
resistencia indígena iniciada por el indígena Anastasio Aquino, cacique de los Nonualcos.
Entonces ocurrió que varios procesos históricos confluyeron y chocaron en El Salvador a
partir de 1932: la dictadura oligarca de las grandes familias cafetaleras, la resistencia
indígena salvadoreña, y la Segunda Guerra Mundial, en la que el país acabó alineándose
con los Aliados principalmente por motivos económicos. Luego de la sangrienta represión
considerada por muchos historiadores como un etnocidio, se produjo una progresiva
desaparición de las costumbres indígenas.
Vencida la insurrección, el general Martínez consolidó su gobierno e inauguró lo que más
tarde sería conocido como la Dictadura Militar de corte fascista. Martínez aprobó una serie
de medidas económicas para afrontar la crisis que vivía el país ante la caída de los precios
del café, entre ellas la condonación de las deudas a los hacendados cafetaleros y la
creación del Banco Hipotecario, entidad financiera estatal que concedió créditos a los
terratenientes. Martínez fue derrocado en 1944 luego de una paralización social en todo el
país conocida como la "Huelga de Brazos Caídos", pero el Ejército y la oligarquía
retomaron el poder.
Después del derrocamiento del dictador, ocupó el gobierno el general Andrés Ignacio
Menéndez, el cual al intentar hacer elecciones libres, fue derrocado el 21 de
octubre de 1944. Asumió la presidencia el coronel Osmín Aguirre y Salinas, que convocó
elecciones presidenciales en 1945. La oposición afirmó la victoria de su candidato Miguel
Tomás Molina, pero los militares proclamaron el triunfo del general Salvador Castaneda
Castro.
Entre 1945 y 1948, el breve gobierno de Castaneda Castro, continuó muchas de las
políticas del gobierno dictatorial de Martínez.79
La era del PRUD (1948-1960)
El 14 de diciembre de 1948, Castaneda Castro fue derrocado por un golpe de
Estado promovido por sectores renovadores del Ejército que llevó al poder al
llamado Consejo de Gobierno Revolucionario. En 1950 se redactó una nueva Constitución
de carácter social-progresista y se creó un nuevo partido oficial, el Partido Revolucionario
de Unificación Democrática (PRUD) que se proponía imitar muchos aspectos
del PRI mexicano. El PRUD gobernó con el teniente coronel Óscar Osorio (1950-1956) y el
teniente coronel José María Lemus (1956-1960) quienes impulsaron una serie de reformas
de corte socialdemócrata como la creación del Seguro Social (ISSS) y el Instituto de
Vivienda Urbana (IVU) además de impulsar un proceso limitado de industrialización, dentro
del modelo de sustitución de importaciones que promovía en ese momento la CEPAL.
También se impulsó un programa de construcción de mega proyectos de infraestructura
como la Carretera del Litoral y la Presa Hidroeléctrica "5 de Noviembre"
Los gobiernos de Osorio y Lemus pudieron llevar a cabo sus planes sociales y obras de
infraestructura gracias a un período de bonanza en los precios del café y a la introducción
de un nuevo cultivo bastante rentable: el algodón. Cuando al final de la década de 1950 el
precio del café decayó, el gobierno de Lemus entró en crisis y fue derrocado el 26 de
octubre de 1960.
Los gobiernos del PCN (1962-1979)
Luego del derrocamiento de Lemus, hubo tres breves gobiernos provisionales: la Junta de
Gobierno (26 de octubre de 1960 - 25 de enero de 1961), controlada por oficiales militares
próximos al expresidente Óscar Osorio y al que se incorporaron civiles progresistas, y que
fue derrocada; el Directorio Cívico-Militar (25 de enero de 1961 - 25 de enero de 1962),
que sustituyó a la junta luego de su derrocamiento, y que fue formado por oficiales y civiles
conservadores; y el gobierno como presidente provisional de Rodolfo Cordón Cea (25 de
enero - 1 de julio de 1962), que fue designado para tal cargo por la asamblea
constituyente.
En 1962 se redactó una nueva Constitución, que prohibía "las doctrinas anárquicas y
contrarias a la democracia", prohibición que los gobiernos militares aplicaron en contra del
Partido Comunista Salvadoreño y de los movimientos de izquierda. En abril de ese año, se
convocaron elecciones presidenciales. Se fundó un nuevo partido oficial del régimen
militar, el Partido de Conciliación Nacional (PCN) que llevó al gobierno al coronel Julio
Adalberto Rivera (1962-1967). Bajo Rivera, El Salvador se adhirió al programa de
la Alianza para el Progreso, impulsado por la administración de John F. Kennedy para
contrarrestar la oleada de movimientos guerrilleros y fuerzas de izquierda inspiradas en
la revolución cubana en 1959.
Mediante lo que se constituyó como una política de desarrollo, Estados Unidos aprobó
préstamos para la construcción de infraestructuras económicas para modernizar la base
atrasada del Estado salvadoreño. Durante este período se planificaron y construyeron
obras de infraestructura: el muelle de Acajutla, el aeropuerto internacional de El Salvador,
el Hospital Bloom, la autopista a Comalapa, nuevas instalaciones del Instituto Francisco
Menéndez, etc. El tipo de cambio permaneció estable, así como los índices de precios; la
emigración hacia el exterior (particularmente a los Estados Unidos) y las migraciones
internas hacia los centros urbanos no fueron particularmente significativas.
El coronel Fidel Sánchez Hernández fue elegido presidente para el período 1967 -1972. En
este período, Estados Unidos también envió un grupo de asesores militares para organizar
lo que más tarde se conoció como la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN),
siglas bajo las cuales se organizaron a grupos paramilitares. La introducción de ORDEN
intensificó la represión hacia la población civil, involucrando a miembros activos del PCN,
los cuales fueron denominados "orejas" por la gente común, por su labor de informantes
del régimen militar.
En este contexto, Estados Unidos enfocó su política a la neutralización de los posibles
focos de comunismo. Así fue como Estados Unidos envió a un grupo de asesores técnicos
del Instituto Americano del Desarrollo del Sindicalismo Libre, IADSL, para crear dos
organizaciones populares que, según sus cálculos, se "encargarían" de hacer su trabajo: la
Unión Comunal Salvadoreña, UCS, y la Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños,
ANIS. A estos dos grupos, Estados Unidos les facilitó créditos para la compra de tierras e
insumos para la producción agropecuaria, y luego bajo la presidencia del coronel Arturo
Armando Molina los convirtieron en los principales beneficiarios de la Reforma Agraria.
Pero la dimensión de este proyecto no fue significativa, ya que el número de cooperativas
formadas fue insignificante, además de no haber tenido cobertura nacional, debido a que
la naturaleza de proyecto respondía a la política de Estados Unidos en el área. Luego de
establecidas, estas dos organizaciones fueron afiliadas a la AFL-CIO estadounidense.
Guerra civil (1980-1992)
El 15 de octubre de 1979, un grupo de militares liderados por el coronel Adolfo Arnoldo
Majano expulsó al general Carlos Humberto Romero y formó una Junta Revolucionaria de
Gobierno tras anunciar la Proclama de la Fuerza Armada. La Junta cayó tres meses
después que el coronel Jaime Abdul Gutiérrez Avendaño y el coronel Guillermo García,
Ministro de Defensa, controlarán la transición política.
El año 1980 fue muy determinante para el inicio de la guerra civil en El Salvador, dada la
serie de eventos represivos por parte del Estado y organizaciones paramilitares, replicados
por acciones violentas de las organizaciones guerrilleras.
En febrero, el mayor Roberto d'Aubuisson, exjefe de la sección política del Departamento
de Inteligencia (G-2) de la Guardia Nacional y director de la ANSESAL, una agencia de
inteligencia del Ejército, apareció en la televisión vinculando a un grupo de
demócratacristianos con las organizaciones revolucionarias. Como resultado de esta
acción, según fuentes del PDC, fue asesinado el procurador general de la
República, Mario Zamora Rivas. En marzo el Partido Comunista Salvadoreño funda las
Fuerzas Armadas de Liberación, FAL. Se recomponen dos juntas más y a la tercera se
integra Napoleón Duarte en marzo de 1980. Inmediatamente, Duarte puso en práctica un
programa de gobierno diseñado por asesores de Estados Unidos con las siguientes
reformas políticas: se implementó una reforma agraria, la nacionalización de la banca,
del comercio exterior, y del procesamiento del café y el azúcar. Asimismo, Duarte decretó
el estado de sitio y la suspensión de las garantías constitucionales, que sería prorrogada
sucesivamente hasta la firma de los acuerdos de paz.
El 24 de marzo fue asesinado el arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Arnulfo
Romero,88 después de haberle exigido a Estados Unidos retirar su apoyo militar al régimen
salvadoreño y ordenar a la misma Junta el cese de la represión. El mayor Roberto
D’Aubuisson fue posteriormente imputado como organizador del crimen, pese a que nunca
se le llevó a juicio.89
Las fuerzas de las FPL, el Partido Comunista Salvadoreño y la FARN se unificaron en
la Dirección Revolucionaria Unificada, DRU, formada en mayo. Las corrientes de izquierda
conformaron la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM), para luego formar el 18 de
abril un abanico todavía más amplio de fuerzas sociales y políticas bajo el nombre
de Frente Democrático Revolucionario (FDR), cuyo director fue secuestrado y
posteriormente asesinado en noviembre por un escuadrón de la muerte vinculado a la
Policía de Hacienda.
En mayo, el mundo fue estremecido por la violenta masacre de más de 600 personas en el
río Sumpul ubicado en la frontera con Honduras. Este crimen fue llevado a cabo por
fuerzas militares combinadas de El Salvador y Honduras. En el mismo mes de mayo, las
fuerzas guerrilleras fundaron la Dirección Revolucionaria Unificada – Político Militar (DRU-
PM), y el 10 de octubre, las mismas se organizaron bajo el nombre de Frente “Farabundo
Martí” para la Liberación Nacional (FMLN); posteriormente en diciembre se une el Partido
Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC).
En el mes de diciembre, cuatro monjas estadounidenses fueron violadas y asesinadas por
efectivos de la Guardia Nacional. Duarte es elegido presidente de la junta y el coronel
Gutiérrez su vicepresidente. Al final de 1980, la iglesia contabilizó 28 miembros asesinados
(incluyendo al Arzobispo) y 21 detenidos, además de acciones terroristas como 14
bombas, 41 ataques con ráfagas de ametralladora, 15 robos, y 33 tomas de iglesias.
El 10 de enero de 1981, el FMLN lanzó una ofensiva general y llamó a una insurrección a
nivel nacional, la cual no tuvo éxito en la toma del poder, pero fue la acción de la guerra
civil propiamente dicha. En mayo el mayor D’Aubuisson es capturado (y luego liberado) por
intentar organizar un golpe de Estado contra Duarte.
En septiembre de 1981, la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES),
informó que un total de 32,000 civiles fueron asesinados por fuerzas gubernamentales o
por escuadrones de la muerte vinculados al Ejército, desde que la primera junta asumió el
poder en el país. Ese mismo mes, D’Aubuisson anuncia la fundación del partido Alianza
Republicana Nacionalista, ARENA, y posteriormente, su postulación como candidato
presidencial.
Las Fuerzas Armadas salvadoreñas también se involucraron directamente en la represión
indiscriminada, siendo el más notorio de estos incidentes la denominada Masacre de El
Mozote entre el 10 y el 13 de diciembre de 1981.90 Durante una incursión del Batallón
Atlácatl a esta localidad del departamento de Morazán fueron asesinados varios cientos de
civiles, probablemente más de un millar, y muchos más huyeron a refugiarse a Honduras. 91
Se calcula que la junta militar recibió 1000 millones de dólares de Estados Unidos en
concepto de ayuda militar para combatir la insurgencia.
Por otro lado, debe tomarse en cuenta que la guerrilla iniciaría hostilidades tales
como secuestro y asesinato de empresarios y alcaldes, destrucción de infraestructura
pública, enfrentamientos armados y destrucción de objetivos militares, repartición de
propaganda y extorsión a empresarios. Dichas acciones se darían repetidamente durante
toda la guerra civil, dando paso a casos muy sonados tales como la masacre de la Zona
Rosa y el secuestro y posterior asesinato en los Planes de Renderos, del empresario
Roberto Poma. Dada la gravedad de la guerra civil, la guerrilla cometió diversos crímenes,
que si bien no se equipararon en volumen con los cometidos por las Fuerzas Armadas, no
pueden dejarse sin tomar en cuenta.92
El FDR se alió al FMLN, esta vez liderado por Guillermo Manuel Ungo, y plantearon el
diálogo y la negociación para resolver el conflicto en forma pacífica. La alianza FMLN-FDR
logró el reconocimiento como fuerza política representativa del país por parte de la
comunidad internacional con la Declaración Franco-Mexicana en julio de 1981.
El 28 de marzo de 1982 fue elegida una nueva Asamblea Constituyente. Durante los 20
meses siguientes, la asamblea constituyente desarrolló intensos debates en el proceso de
redacción de la nueva Constitución de la República, que fue finalmente promulgada el 15
de diciembre de 1983, entrando en vigencia cinco días después. Posteriormente, Álvaro
Magaña fue nombrado presidente provisional por la asamblea constituyente. Duarte ganó
las elecciones presidenciales en 1984 ante D'Aubuisson de ARENA. Según el PDC y
Duarte, D'Aubuisson y su partido de ARENA tenían lazos directos con los escuadrones de
la muerte, el embajador estadounidense, Robert White, había descrito como “un asesino
patológico” al fundador de ARENA
En 1984, Duarte realizó dos reuniones históricas de diálogo y negociación con la alianza
FMLN-FDR, una en el pueblo de La Palma, Departamento de Chalatenango, y la segunda
en Ayagualo, Departamento de La Libertad. Pero ninguna de estas reuniones dio solución
al conflicto armado. En mayo de 1987, la alianza FMLN-FDR presentó su propuesta de paz
de 18 puntos.
En 1989, el voto popular otorgó a Alfredo Cristiani de ARENA la elección presidencial. En
abril de 1989, el FMLN presentó en Washington su plataforma para negociar el fin de la
guerra civil. El gobierno de Cristiani se reúne por primera vez con el FMLN en México en
septiembre. El 11 de noviembre, siguiendo un plan estratégico que según algunos medios
de prensa Fidel Castro conocía de antemano,93 el FMLN lanza su ofensiva militar llamada
“Hasta el Tope”. La madrugada del día 16, una unidad del Ejército invade la Universidad
Centroamericana "José Simeón Cañas" y asesina a 6 sacerdotes jesuitas vinculados a
la teología de la liberación: Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes,
Joaquín López y López, Amado López, Juan Ramón Moreno y a dos de sus colaboradoras
Elba y Celina Ramos.94
La ofensiva montada por el FMLN dejó claro que no había posibilidades de una victoria
militar de alguno de los bandos.95 Las negociaciones con ARENA continuaron con la firma
del protocolo en Ginebra, Suiza, en abril de 1990, luego las delegaciones de ambas partes
en conflicto suscriben en mayo el Acuerdo de Caracas con la mediación del representante
personal del secretario general de la ONU, Álvaro de Soto.
En diciembre de 1990 el FMLN lanza lo que sería la última ofensiva militar de carácter
nacional y en la que se derriban los primeros aviones con misiles tierra-aire. Al
establecerse una especie de equilibrio de fuerza, el gobierno de ARENA accede a la firma
del Acuerdo de Nueva York el 31 de diciembre, y el 16 de enero de 1992 las
negociaciones terminaron con la firma de los Acuerdos de Paz en el Castillo de
Chapultepec, en México, poniendo fin a 12 años de conflicto interno. Al final de la guerra
civil se contabilizó la muerte de más de 75,000 civiles salvadoreños y de alrededor de
9,000 desaparecidos.
A consecuencia de la firma de los Acuerdos de Paz, la Asamblea Legislativa aprobó el 23
de enero de 1992 la “Ley de Reconciliación Nacional”, la cual “concede amnistía a favor de
todas las personas que hayan participado como autores inmediatos, mediatos o cómplices
en la comisión de delitos políticos comunes conexos con éstos y en delitos comunes
cometidos por un número de personas que no baje de veinte, antes de el 1º de enero de
1992, exceptuándose, en todo caso, el delito común de secuestro” (art. 1); 96 así como
también excluye de sus beneficios a “las personas que, según el informe de la Comisión
de la Verdad, hubieren participado en graves hechos de violencia ocurridos desde el 1º de
enero de 1980, cuya huella sobre la sociedad, reclama con mayor urgencia el
conocimiento público de la verdad, independientemente del sector a que pertenecieren en
su caso” (art. 6).97
La Comisión de la Verdad para El Salvador de las Naciones Unidas, organizada bajo el
mandato de los Acuerdos de Paz, elaboró su informe titulado “De la Locura a la
Esperanza: La guerra de 12 años en El Salvador” entre 1992-93 en el que publicó los
resultados de la investigación de los hechos ocurridos entre 1980 y julio de 1991. 98
Como reacción adversa al informe de la Comisión de la Verdad, la Asamblea Legislativa,
aprobó la “Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz”, la cual “concede
amnistía amplia, absoluta e incondicional a favor de todas las personas que en cualquier
forma hayan participado en la comisión de delitos políticos, comunes conexos con éstos y
en delitos comunes cometidos por un número de personas que no baje de veinte antes del
primero de enero de mil novecientos noventa y dos, ya sea que contra dichas personas se
hubiere dictado sentencia, se haya iniciado o no procedimiento por los mismos delitos,
concediéndose esta gracia a todas las personas que hayan participado como autores
inmediatos, mediatos o cómplices en los hechos delictivos antes referidos. La gracia de la
amnistía se extiende a las personas a las que se refiere el artículo 6 de la Ley de
Reconciliación Nacional” (art. 1); y al mismo tiempo establece la derogatoria de “todas las
disposiciones que contraríen la presente ley, especialmente el Art. 6 y el último inciso del
Art. 7, ambos de la Ley de Reconciliación Nacional, así como la interpretación auténtica de
la primera de las disposiciones citadas” (art. 6).99
Por sentencia definitiva del 13 de julio de 2016, pronunciada en el proceso de
inconstitucionalidad 44-2013/145-2013, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema
de Justicia declaró inconstitucional la “Ley de Amnistía General para la Consolidación de la
Paz” y reconoció la reviviscencia de la “Ley de Reconciliación Nacional”