Análisis del Artículo 133 Constitucional y la
Supremacía Constitucional
Introducción
El sistema jurídico mexicano se sustenta en principios que garantizan orden y
legitimidad. Entre ellos destaca la supremacía constitucional, que sitúa a la
Constitución en la cúspide del orden jurídico, de manera que ninguna norma
puede contradecirla. Este principio se encuentra expresamente en el artículo 133
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que funge como
pilar de la organización política y jurídica del país.
Desarrollo
El artículo 133 constitucional
Este artículo establece que la Constitución, las leyes que emanen de ella y los
tratados internacionales aprobados conforme a sus disposiciones constituyen la
Ley Suprema de la Unión. De ahí se desprende que:
1. La Constitución tiene máxima jerarquía.
2. Le siguen las leyes federales que de ella derivan.
3. Los tratados internacionales también forman parte de este marco, siempre
que no la contradigan.
El precepto obliga a jueces y autoridades a respetar este orden, incluso por
encima de normas locales.
Definición de supremacía constitucional
Se entiende como la posición de la Constitución en el nivel más alto del sistema
jurídico. Inspirada en la teoría de Hans Kelsen y su pirámide normativa, asegura
que todas las normas y actos de autoridad se subordinen a ella, evitando
contradicciones y garantizando certeza.
Jerarquía de las normas
En México, el orden normativo se organiza así:
1. Constitución.
2. Tratados internacionales.
3. Leyes federales.
4. Leyes locales.
5. Reglamentos.
6. Normas individualizadas.
Este esquema evita conflictos y establece qué norma debe prevalecer en caso de
contradicción.
Ejemplo práctico
Si una ley estatal restringiera la libertad de expresión, pero esta colisionara con lo
dispuesto en la Constitución y en tratados internacionales de derechos humanos,
los jueces tendrían que inaplicar la norma local. Esto refleja cómo la supremacía
constitucional protege derechos fundamentales en la práctica.
Conclusión
El artículo 133 consagra la supremacía constitucional, colocando a la Carta
Magna en la cúspide del orden jurídico. Su vigencia asegura coherencia
normativa, protección de los derechos y límites claros al poder. El respeto a esta
jerarquía es indispensable para preservar el Estado de derecho y garantizar que
la Constitución continúe siendo la guía suprema de la Nación.