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La economía argentina entre la Gran Guerra y la Gran Depresión,

1914-1929: Juan Manuel Palacio, “La antesala de lo peor: la economía


argentina entre 1914 y 1930”
Continuidad o ruptura
La primera guerra mundial representa el gran shock externo del siglo XX y un corte
fundamental en la historia económica argentina, aunque no inaugure un nuevo modelo de
crecimiento. En primer lugar, porque por su intensidad no se trata de una crisis más entre otras.
La paralización del comercio y los flujos de capitales y mano de obra fue tan drástica que hizo
necesario un importante proceso productivo destinado a sustituir importaciones. La relación con
Gran Bretaña, ya debilitada por el rezago de su propia economía, recibe con la guerra un golpe
de gracia y será reemplazada inexorablemente por la de los Estados Unidos, que se convertirá
en estos años en el centro de las finanzas mundiales y el principal proveedor de crédito. Este
hecho, significo para los países latinoamericanos un cambio radical en la modalidad de
inserción al mercado mundial, en particular para aquellos cuyas economías estaban
estrechamente ligadas a Gran Bretaña como era el caso de la Argentina. El periodo que inaugura
la guerra es claramente de transición entre una época y otra, que a la vez que sigue viviendo del
crecimiento hacia afuera, convive también con los elementos del mundo que viene. La primera
guerra mundial representa el colapso definitivo del modelo Agroexportador, se cortan las
inversiones, cambia el foco de poder (de Gran Bretaña a Estados Unidos en 1919, sin embargo
Gran Bretaña seguía teniendo liderazgo financiero en Londres y lo pierde con La Primera
Guerra Mundial, por su estructura económica porque tenían más importaciones, dependen de
productos primarios, que exportaciones, productos manufactureros. Pero tenían una balanza de
pagos positiva, tenían ingresos indivisibles porque sobraba servicios de transferencia ultramar,
fletes así como los ingresos que provenían de sus inversiones extranjeras). Inglaterra pasa a ser
el primer acreedor mundial a deudor con [Link]. quien se autoabastece de alimentos primarios
y manufacturas, está dispuesto de venderle al mundo, pero no comprar, es altamente
proteccionista. En el 30, desaparece el patrón oro, se pasa al dólar.
La guerra mundial es claramente la transacción entre una época a otra. Indicios indudables de la
nueva etapa son el límite de expansión horizontal de la agricultura: el gradual incremento de la
participación relativa de la industria en el producto bruto nacional; el estancamiento de las
inversiones británicas y el aumento exponencial de las norteamericanas; la reorientación del
comercio exterior; la creciente importancia del petróleo respecto del carbón y el consecuente
desarrollo de los caminos y de los automotores en detrimento del ferrocarril. La guerra marco el
fin de la belle epoque en la Argentina.
El periodo 1914-29
 Uno de depresión, que se inicia antes de la guerra.
 Otro de rápida recuperación y expansión, de 1917-1929.
 uno de depresión entre 1913-1917
 le sigue uno de breve recuperación entre 1918-1921
 una nueva recesión entre 1921-1924
 una renovada expansión entre 1925-1929
 para caer luego en la crisis mundial desatada en ese último año.
La primera guerra mundial y sus efectos
La crisis del financiamiento externo y del comercio exterior generó un importante drenaje de
metálico del país que, dado el patrón oro vigente, se tradujo en una contracción monetaria y en
una aguda crisis de liquidez. El problema del sistema bancario y crediticio provoco la
paralización del comercio y numerosas quiebras de empresas, lo que termino de decidir al
gobierno a suspender la convertibilidad en el mes de agosto de 1914, para evitar que siguiera el
drenaje de divisa. De manera tal que, aun antes del estallido de la guerra, la crisis ya se había
desatado en la argentina en toda su dimensión.
En déficit comercial, en efecto se soluciona a poco de andar, de la mano de una recuperación de
las exportaciones que van a generar importantes superávits comerciales durante la guerra. Las
exportaciones crecen, gracias a la demanda de la guerra, que favorecía a las carnes congeladas y
en conserva en detrimento de los cereales. Las importaciones por su parte descendieron
drásticamente. Si la contracción general del comercio exterior hizo subir los precios de algunos
productos alimenticios en el mercado mundial, la escasez aun mayor de productos
manufacturados hizo que los precios de los artículos de importación subiesen aún más que
aquellos, empeorando el intercambio para países como la Argentina y neutralizando
positivamente la balanza comercial. Consecuencias inmediatas: caída de la exportación
argentina y de inversiones extranjeras, aumento de la desocupación, disminución del precio de
cereales mundial, aumento de la ganadería en la Primera Guerra Mundial (carne que se daban a
los soldados, beneficiaba la exportación de carnes congeladas y no la de cereales). La
disminución de importaciones también afecto a las arcas fiscales que cobraban gravámenes al
comercio exterior, disminuyen los ingresos a los derechos de importaciones, esto trae un
problema fiscal. También disminuyen las inversiones directas e indirectas (préstamos para obra
públicas) por la escasez de capitales en el mundo. El estado recurrió al endeudamiento externo
sobre todo con bancos norteamericanos, como interno emitiendo obligaciones para podes saldar
el déficit fiscal con endeudamiento externo, aumentando la deuda pública, pero no basto y tuvo
que recurrir a una reducción del gasto público en las obras y empleo público, provocando
paralización de la construcción privada como ferrocarriles y numerosas quiebras de empresas
que generaron desocupación. Se redujo el salario, los precios de alimentos aumentaron hasta un
50 por ciento entre 1914-1918 así como artículos de vestir. Esto genero un descontento social,
aumentando el nivel de protestas. La belle époque había concluido para argentina.
El largo plazo
La guerra tuvo algunas consecuencias mas indirectas. En primer lugar, la guerra expreso en toda
su dimensión el proceso de decadencia de Inglaterra y del patrón oro como ejes del orden
económico mundial y su reemplazo paulatino por la hegemonía de Estados Unidos. Aunque la
moneda de Gran Bretaña siguió siendo el patrón de referencia del sistema, sus declinantes
industrias venían perdiendo terreno desde principios del siglo con las mas competitivas de
[Link]. Para 1913 la mayoría de los países latinoamericanos importaban más de [Link]. que de
Gran Bretaña. Los países europeos de mayor influencia comercial y económica en América
Latina tenían obstáculos para atender estos mercados lo que provocó un vacío en las
importaciones. Por otro lado, los problemas en el sistema bancario y crediticio que genero la
guerra, fue aprovechado por [Link]. En Latinoamérica, el resultado fue el estancamiento de las
inversiones británicas y el crecimiento de las norteamericanas, las inversiones indirectas como
financiamiento a gobiernos por medio de los bancos y el comercio de productos modernos como
el automóvil aumentaron. A diferencia de Gran Bretaña, [Link]. era un país altamente
proteccionista que aplicaba gravámenes al comercio internacional, era un país productor y
exportador de alimentos y productos con lo que no representaba un mercado para aquellos
países que se especializaban en esos mismos productos como Argentina. Las inversiones de
origen norteamericano se destinaron a financiar obras públicas o producción interna, generando
otro tipo de relación con el país acreedor. Ya no era mercado para las exportaciones, ya que las
deudas no se saldaban con las ventas de productos exportables, el sistema dependía de continuas
entradas de capitales. El segundo proceso fue la creciente sobreoferta de productos primarios, se
producía más de lo que se demandaba, generando una inestabilidad en la estructura de los
mercados de esos productos. Esto se debía, a la modernización y el cambio tecnológico que
provocaron una mayor productividad de los sectores agropecuarios, expansión de frontera
agrícola en nuevos países, aumento de la oferta global.
Desde la demanda, la declinación del crecimiento de la población europea debido a las muertes
que provoco la guerra. Otra consecuencia declinante de los mercados de productos primarios
fue la insatisfacción de los productores agrícolas europeos y norteamericanos que debían
afrontar una difícil competencia con los productos más baratos proveniente de países como
Argentina, provocando mayor proteccionismo tanto en Europa como [Link]. Se aplicaron
medidas proteccionistas en distintos países, durante y después de la guerra. En el caso de EE.
UU. debido al incremento de la demanda y los precios de productos primarios durante la guerra,
en 1921 se puso un arancel de emergencia que elevaban los derechos para la importación de
productos agropecuarios, años más tarde, se iba a limitar la importación de carnes con excusa de
medidas sanitarias.
Los años veinte
Los primeros años de la década del veinte se caracterizan por una trabajosa vuelta al equilibrio
de antes de la guerra. La economía de Europa había quedado sentida con la contienda y
fuertemente endeudada especialmente con EEUU. El endeudamiento interno y por inflación en
Alemania llego a niveles extremos, dada la pesada carga financiera que en concepto de
reparaciones de guerra le habían impuesto los vencedores.
Diversos encuentros internacionales intentaron acordar el reordenamiento del comercio mundial
de acuerdo con las pautas anteriores a la guerra, por medio de rebajas de aranceles y
levantamiento de controles.
Gran parte de la demora tuvo que ver con la política económica que adopto Gran Bretaña para
reconstruir su economía, que consistió en aferrarse al patrón oro hasta recuperar el valor. Esto
significo, aplicar tasas altas de interés para atraer metálico hacia el país y alcanzar la
valorización de la libra, que recién en 1925 iba a suceder. Hacia mitad de la década, se
consigue el retorno a la normalidad en el sistema monetario mundial, pero iba a ser efímero,
debido a fracaso del nuevo sistema monetario de posguerra “patrón cambio oro, las monedas se
respaldaban por el oro, libra y dólar” y también a la debilidad que la guerra le había dejado a la
economía inglesa lo que le impedía seguir cumpliendo el rol de centro financiero mundial. En
cambio, EE. UU. salió fortalecido de la guerra. En la argentina, vuelve la prosperidad, Las
inversiones retornan al país, los precios se recuperan, se normaliza el comercio y las arcas
públicas encuentran estabilidad. Sin embargo, existía inestabilidad del ciclo económico y una
gran fluctuación en los precios. Las cifras de inmigración vuelven a revertirse y los salarios
reales se recuperan ampliamente. El sector predominante sigue siendo el sector rural aunque el
industrial crece notablemente, aumenta gasto público. Durante los años veinte el país crece más
que los [Link]. Canadá o Australia.
Comercio exterior e inversiones
Las exportaciones mostraban en el periodo uno de los mayores índices de crecimiento en el
mundo. A fines de los años 20, el 95% de esas exportaciones consistían en productos
agropecuarios, mientras que el 85% de ellas seguía teniendo destino Europa occidental, más que
todo Gran Bretaña. Las exportaciones a los EE. UU. también se incrementaron. El incremento
de las importaciones provenientes de EE. UU. son constantes. Los ingleses mantuvieron y
aumentaron su participación en las importaciones de carbón y material ferroviario, pero no
pudieron competir con [Link]. en rubros de gran crecimiento como los automóviles y otros
bienes de capital para la agricultura y la industria. Este ascenso de los [Link]. en el comercio
exterior argentino provocaba el deterioro del bilateralismo que había caracterizado el comercio
exterior entre argentina y Gran Bretaña antes de la guerra, esta relación especial estaba basada
en la dependencia del comercio argentino con el mercado británico y la importancia de las
inversiones británicas en el país, especialmente los ferrocarriles. Durante los años 20, surge un
triángulo comercial y de transacciones de capital entre argentina, Gran Bretaña y ecu. Del lado
del comercio exterior, Argentina tenía excedentes comerciales con gran Bretaña gracias a las
sostenidas exportaciones de carnes y cereales y a la caída de las importaciones de ese origen, y
un déficit con los [Link]. dado que las compras de productos manufacturados norteamericanos
no eran compensadas con exportaciones argentinas a ese país. Los productos industriales
británicos son claramente desplazados por los más competitivos de los [Link]. Hacia 1925, EE.
UU. paso definitivamente a ser el primer proveedor de la argentina, siendo los principales
rubros los automotores y productos como neumáticos, petróleo, maquinaria agrícola y textil.
Con la posibilidad de establecer sucursales de sus empresas en el país, la industria
norteamericana se aseguraba la demanda de insumos y productos semi terminados para sus
empresas automotrices, farmacéuticas, cemento, petróleo superando cualquier traba aduanera.
Del lado de las corrientes de capital, el balance de pagos argentino con Inglaterra era deficitario
debido a las importantes remesas (intereses, beneficios y amortizaciones) del capital británico
en la argentina, mientras que la balanza con EE. UU. era positiva dado el constante flujo de
inversiones.
Con la guerra mundial, la corriente de capital británico a la argentina se había interrumpido y
luego de ella, se transforma en negativa ya que las empresas británicas no vuelven a hacer
aportes de capital pasando las remesas a superar las inversiones. En cambio, con [Link]. fue
positivo. Pero esto afectaba a Gran Bretaña debido al desarrollo del petróleo que competía con
el carbón británico, el desarrollo automotor amenazaba el ferroviario, las inversiones directas en
la industria a la vez que desplazaban del mercado argentino a los productos británicos. Esto
provocaba un cambio en la división internacional del trabajo impuestas por Gran Bretaña en sus
dominios. Gran Bretaña intento preservar los privilegios comerciales que tenía en sus dominios
a través de tratados especiales, con Argentina que quería restablecer el biteralismo. Para esto
contaron con el apoyo del grupo más poderoso de los ganaderos argentinos, los invernaderos
dedicados a la producción del chilled, cuyo mercado se encontraba en casi toda Inglaterra. Estos
temían de perder ese mercado y el descontento con los EE. UU. por la desigual relación
comercial. En 1926, EE. UU. decreta la prohibición de importar carne argentina con la excusa
de la fiebre aftosa. La alianza estratégica era: a cambio de poder seguir ubicando sus productos
en el mercado de Londres, los invernaderos prometían ayudar a los intereses británicos para
presionar al gobierno argentino, y poder ubicar los insumos para ferrocarriles, así como textiles.
La campana apuntaba a revertir la balanza comercial desfavorable que tenía Gran Bretaña con
Argentina y estaba basada la idea de que a la economía Argentina le convenía comprar a
quienes a su vez podían comprar sus productos, “comprar a quienes nos compran”. Como
resultado de la campaña, se firma en 1929 el convenio de comercio y créditos recíprocos entre
Gran Bretaña y Argentina, esta última se comprometía a comprar material ferroviario británico
para el sistema estatal mientras que Gran Bretaña solo prometía preocuparse de que las
empresas británicas compraran una cantidad equivalente de productos argentinos.
El sector agropecuario
El sector rural de los 20 quería volver al periodo antes de la guerra, la producción agrícola
retoma protagonismo mientras que la carne enfriada “chilled” termina de imponerse
definitivamente como principal producto de exportación. Entre 1918-1930, las áreas sembradas
crecen junto con los cereales, lino y la alfalfa retrocede. Dentro de la ganadería, el chilled se
consolida luego de la guerra. El crecimiento del enfriado dado desde 1908 había sido
interrumpido por la contienda, ya que la guerra submarina importaba riesgo para los embarques
de ese producto que solo toleraba un mes y medio en las cámaras. Con el regreso a la paz, el
chilled desplaza definitivamente a la carne congelada como principal producto ganadero de
exportación. Esto produjo una división entre los ganaderos: criadores (dedicados
exclusivamente a la producción de ganado, que debía ser engordado antes de su venta en el
mercado) y los invernadores (compraban el producto a los criadores para luego engordarlo,
venderlo a los frigoríficos para su exportación). El mayor grado de vulnerabilidad lo tenían los
criadores ya que dependían de las compras de invernadores. Esto significa que, en momentos de
crisis de los precios de carne, los invernadores podían optar por no comprar ganado a los
criadores quienes sufrían la crisis.
La historiografia tradicional explicaba estas diferencias tanto en las organizaciones agrarias
como en las actitudes de los sectores del campo hacia el capital extranjero (oligopolio
norteamericano en el frigorífico) y la política nacional (leyes de carne, invernadores se
enfrentaron con criadores). El criador sigue siendo parte de la elite, pero se especializa, innova e
invierte en la cría, por eso no se enriquece como los invernadores. Los estancieros no se
dedicaban al comercio, mejoraron campos, estancia mixta.
Del lado de la organización productiva la región pampeana en el 20, se consolida la estancia
mixta, un tipo de organización productiva que combinaba la cría y el engorde del ganado con la
producción agrícola con el objetivo de evitar riesgos y responder eficazmente a las variaciones
del mercado. La consolidación de esto (producción de chilled) tiene relación directa con las
fluctuaciones de los precios, el fin de la expansión horizontal de producción. Debido a la guerra
y depresión, esto llevo al productor pampeano a diseñar estrategias. El motivo para que estos
desplazamientos se produjeran con rapidez que el mercado exigía era una cantidad de buena
tierra, una baja dotación de capital fijo y un numero de arrendatarios que se encargaban de la
producción agrícola. Sin embargo, para los pequeños y medianos chacareros agricultores no fue
una buena noticia ya que ellos se encargaban de la producción agrícola dentro de estancias y las
condiciones eran duras ya que ellos eran la variable de ajuste. Los desplazamientos entre
actividad agrícola y ganadera como respuestas de las empresas ante variaciones del mercado,
implicaba el desplazamiento constante de los arrendatarios. En la inestabilidad y precariedad de
la tenencia de la tierra en manos de los agricultores existía el éxito de la estrategia
diversificadora de toda la empresa. La estructura agraria no solo era la cara de estrategias
productivas sino también de negocios inmobiliarios. Una buena parte de los propietarios de la
región pampeana eran simples rentistas que arrendaban sus campos, pero también eran grandes
arrendatarios y comerciantes, debido a una ausencia de norma que regulara estos convenios. Los
contratos si existían eran verbales, lo que generaba incertidumbre. Además de hacer más
inestable la tenencia para los arrendatarios, el fin de la frontera agrícola hizo más difícil el
acceso a la propiedad de la tierra, que siendo más escasa había aumentado de precio. Un efecto
negativo, es para los inmigrantes que llegaron después de la guerra o chacareros que soñaban
con la tierra propia. Un efecto positivo fue el aumento de la productividad y proceso de
mecanización (acercados, rubro, maquinaria). Surgieron debates que establecían que, dada la
falta de incentivos que suponían para los chacareros no poseer tierras propias, estos
desalentaban las mejores, otros dicen que ellos eran empresarios rurales prósperos que pueden
optar por la mejor estrategia productiva para sus empresas agrícolas, contagiados por esa idea de
diversificar y evitar riesgos. El chacarero arrendatario imitaba a grandes invernadores y
terratenientes, no les intereso el capital y era adverso al riesgo respecto a invertir en máquinas y
endeudamiento, solo perseguía obtener ganancias.
Mas allá de Las Pampas
Durante la década del 20, gran parte del crecimiento que tuvo el sector rural del país se dio fuera
de esa región, debido a los cultivos industriales, son aquellos cultivos cuyo producto requiere
cierta transformación técnica antes de ser destinado al consumo, como el azúcar o vino. Es
recién en la década del 30 cuando estos cultivos crecen triplicándose exponencialmente
triplicándose en solo diez años el área bajo cultivo. Yerba mate en misiones, algodón en chaco,
etc. Estas basan su crecimiento en el incentivo de una demanda interna en expansión, políticas
nacionales de protección y en política de colonización por parte del estado. En la zona de
Tucumán, Salsa y Jujuy la producción de azúcar se había desarrollado desde 1880 gracias a
medidas proteccionistas del estado, elevadas tarifas al azúcar importado y créditos de bancos
permitiendo la modernización técnica de la industria y su transformación.
La expansión de la producción se logró por pioneros de la selva misionera que combinaban la
actividad yerbatera y forestal, permitieron la creación de primeros caminos y desarrollo de
poblaciones como centro de distribución del producto, así como la distribución de tierras y
asentamiento de colonos europeos.
El sector industrial
El sector industrial creció de forma sostenida durante los años 20. El auge de la guerra alentó a
esto debido a las dificultades de transporte, después de este el crecimiento no solo se mantuvo,
sino que acelero. La industria aumenta incluso más que la agricultura, principalmente por el
aumento del consumo de energía eléctrica, el alto nivel de importaciones de maquinarias y
equipos industriales. En estos años se dan procesos importantes en la industria que la van a
transformar radicalmente, como la consolidación del sistema petrolero, que reemplaza el carbón
y la incorporación del motor de explosión. Las inversiones que sustentaron este crecimiento
eran de origen extranjero, mayormente origen norteamericano. Las inversiones en el sector
petrolero iban a ser decisivas para el desarrollo del sector industrial. Otro sector es la
construcción, edificios, carreteras, muelles y puertos da un gran impulso a la industria del
cemento. En la década del 20, ingresan al país 44 sociedades anónimas norteamericanas
invirtiendo en frigoríficos, automotores, electricidad, teléfono, etc. Entre 1914-1930
desembarcan al país grandes firmas norteamericanas en rubros metalúrgicos y maquinarias. A
pesar de que la industria logra una mayor diversificación entre bienes de consumo duraderos
(heladera, radios, automóviles, etc.), productos químicos, electricidad y metales, el gran
responsable del crecimiento fue la industria liviana. Sin embargo, con excepción del petróleo, la
industria no genero mayores eslabonamientos hacia atrás, ya que la maquinaria que utilizaba,
combustible, materias primas y casi toda la tecnología eran importadas. Como resultado la
industria siguió dependiendo fuertemente de esas importaciones, el crecimiento del sector siguió
dependiendo para poder sostenerse de las divisas que generaban las exportaciones. El tema de la
industria ha sido debatido a lo largo de la historia, según los debates historiográficos, existía
grupos que se oponían a tal desarrollo por motivos ideológicos o económicos, como los
hombres de campo, exportadores, liberales. Luego comenzó a entenderse que el desarrollo de la
industria no era opuesto al desarrollo agropecuario y que la industria podía convivir con el
“crecimiento hacia afuera”.
También existieron oposiciones entre estancieros e industriales, considerados como grupos
homogéneos y opuestos. Para los terratenientes esta inversión en industria significaba una
diversificación de su capital, cuando no un interés complementario en su actividad. Mientras
que, para los importadores, el desarrollo de una industrialización en maquinarias, tecnologías,
generaba una ampliación en sus negocios. El rol que ocupo el estado en la promoción del
desarrollo industrial, algunos aplicaban medidas proteccionistas y otros a incrementar la
demanda interna (política monetaria, gasto publico). Algunos dicen que no fueron necesarios el
diseño y promoción de un proyecto económico alternativo. Más aun, las condiciones del país no
estaban dadas para implementar un modelo industrial. Las políticas económicas proteccionistas
que se dieron no siempre persiguieron la promoción industrial. Durante la guerra el abandono de
la convertibilidad no había significado desvalorización del peso, al contrario, la disminución de
las importaciones provoco excedentes comerciales con el ahorro de divisas. El aumento del
gasto público y del endeudamiento externo difícilmente puede relacionarse con una estrategia
de expansión para sostener la demanda de productos industriales. Lo que existió durante el
periodo fue una desordenada administración de los ingresos públicos. Luego de la guerra, el
gobierno de Alvear logro convertir la deuda flotante en deuda de largo plazo a través de nuevos
empréstitos, llevando a un desequilibrio. No hubo en el periodo una política coherente en
promoción a la industria. En el 20 ya hay capacidad instalada, esto permitió el desarrollo de la
industria del 30. Sin embargo, es una industria dedicada al mercado interno, no para exportar. El
rol del estado: no es un gobierno proteccionista e industrialista, aunque aplicaron algunas
medidas que favorecieron a este, existen debates acerca del rol que tuvo. Por ejemplo, los
aforos, tiene fines recaudatorios y esto como consecuencia, sirvió para el crecimiento de la
industria. La devaluación encarece los productos importados y esto favorece a ciertos
exportadores que tienen capacidad instalada y no dependen de esta.
La víspera de la crisis del 1930
En 1929 la Argentina había llegado a tener reputación mundial como un país con futuro
próspero. En ese año la economía seguía dando signos excepcionales, la tasa anual de
crecimiento había sido superior a la mayoría de los llamados “países nuevos”. Seguía siendo el
mayor exportador mundial de carne vacuna refrigerada, así como de maíz, lino y avena, y el
tercero de trigo y harina. Su sector industrial seguía creciendo de la mano de un auge renovado
del consumo y creaba una buena base para la sustitución de importaciones que serían necesarias.
Las reservas de oro alcanzaban en 1928 eran altas que servirían para afrontar la gran depresión.
La tasa de analfabetismo seguía siendo descendente y buenos aires se había convertido en uno
de los grandes centros culturales del mundo de habla hispana. La década del 20 de argentina,
fue analizado como una década de prosperidad, había crecimiento de la producción y demanda
interna.
Esta prosperidad de la posguerra tenía bases muy endebles, porque el mundo entero se dispuso a
seguir creciendo de la manera acostumbrada, como si esa crisis no hubiera sido solo un tropiezo
en la economía mundial. La crisis de la guerra había provocado situaciones, como el aliento a la
producción industrial junto con proteccionismo o la necesidad de intervención estatal para
regular las economías en guerra. Hubo un acuerdo entre Gran Bretaña y [Link]. para volver al
sistema económico anterior a la guerra, patrón oro, libre juego oferta demanda, etc. Este
acuerdo sumado con el crecimiento de la economía norteamericana, genero una burbuja de
prosperidad en la economía mundial de los años 20 y una danza de millones en varios países
latinoamericanos debido a capitales extranjeros en sus economías. Pero esas inversiones de
capital, mayormente norteamericanas se iban a convertir en una peligrosa arma.
La economía mundial de los 20, era inestable. Por un lado, la restauración del patrón oro nunca
funciono como antes de la guerra y surgió inestabilidad debido al crecimiento de capitales de
corto plazo. Por otro lado, debido a los créditos norteamericanos, la producción de materias
primas y alimentos creció enormemente luego de la guerra junto con la renovación tecnológica
(sistema de riego, maquinarias, etc), provocando sobreproducción y caída de precios de los
productos primarios. Esto dificultaba los pagos de países periféricos. Las economías
latinoamericanas que necesitaba ese flujo constante de inversiones para balancear sus cuentas
externas comenzaron a registrar problemas de pago. En argentina, la balanza de pagos fue
debilitada y disminuyeron las reservas de metálicolo que obliga a Irigoyen a abandonar
definitivamente el patrón oro en 1930. La gran depresión obligo a EE. UU. y Europa a realizar
un cambio de la economía mundial. Sia crisis de la primera guerra mundial no alcanzo a
provocar este cambio, fue porque los signos de la crisis no fueron tan profundos como los del
30, porque todavía existían posibilidades de seguir creciendo en la forma acostumbrada sin
necesidad de hacer grandes modificaciones.
Para algunos el periodo 1914-29 fue una “gran demora” en el desarrollo económico argentino,
debido a que fue una oportunidad desperdiciada por la política económica. La demora se trata
de una “demora inevitable”, ya que las autoridades no podían advertir que se trataba del fin de
la época, no iban a realizar un cambio de rumbo radical si podían seguir viviendo de la manera
en la que se acostumbraron. Para que esos cambios de rumbo se produzcan se necesita una
evidencia concreta de que el nuevo rumbo era mucho más prometedor que el actual y evidencias
que comprueben la imposibilidad de seguir avanzando de la manera anterior.
La primera guerra mundial había hecho evidentes ciertos problemas de la economía mundial.
Luego de la depresión, de la guerra. El crecimiento vuelve vigorosamente de la mano de la
recuperación de las exportaciones y del capital extranjero. Si bien el ritmo del crecimiento había
disminuido, el capital estadounidense seguía fluyendo, al igual que los inmigrantes, agro e
industria. Lo que se hizo en argentina durante los 20 no fue muy diferente de lo que se estaban
haciendo en la mayoría de los países: confiar en la reasignación automática de recursos que
preveía el sistema patrón oro para el caso de crisis en las exportaciones. Por este motivo, es que
la aplicación de medidas proteccionistas para promover la industria era impensable en ese
entonces dada por la prosperidad de los años 1917-1929, por eso las autoridades no pensaron en
hacer grandes cambios en la política económica. Si bien la guerra dejo como advertencia los
riesgos de una excesiva dependencia del capital extranjero, así como la idea de cierta
intervención del estado para regular la economía. En la argentina, esta toma de conciencia,
sumada a la preocupación de sectores militares por retener el control de ciertos recursos
estratégico, ayudo a desatar viejas rivalidades, que venían manifestándose solapadamente desde
hacia más de una década.
Es uno y otro caso, las reacciones se teñían cada vez mas fuertemente de un discurso
nacionalista que, si todavía no era en nombre del industrialismo que venía necesariamente
asociada a aquel, no faltaba mucho para lograr articularse en ese sentido. Lo que faltaba era ese
conjunto de condiciones que solo se van a dar luego de la profunda crisis que inaugura un nuevo
contexto económico, político y social en la Argentina y en el mundo

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