TEMAS-SUBTEMAS
Sentencia SU-087/25
DERECHO AL MÍNIMO VITAL, VIDA DIGNA Y SEGURIDAD
SOCIAL EN PENSIONES-Reconocimiento y pago de la pensión de
invalidez a sujeto de especial protección constitucional, en aplicación del
principio de favorabilidad laboral de la condición más beneficiosa
(...),esta Corporación ha advertido de manera consistente que la
interpretación de la Sala de Casación Laboral sobre el alcance de la
condición más beneficiosa, respecto de las pensiones de invalidez y la
aplicación excepcional de las reglas del Acuerdo 049 de 1990, restringe el
derecho al reconocimiento de la pensión de invalidez de sujetos de especial
protección que se encuentran en situación de vulnerabilidad, lo cual pone en
riesgo sus derechos fundamentales a la seguridad social, mínimo vital e
igualdad real y material.
ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Requisitos generales de procedibilidad
PENSION DE INVALIDEZ-Protección vía acción de tutela/PRINCIPIO
DE SUBSIDIARIEDAD EN MATERIA PENSIONAL-Reiteración de
jurisprudencia
(...), para verificar el cumplimiento del requisito de subsidiariedad, el juez
constitucional debe constatar el agotamiento de todos los medios de defensa
judicial al alcance del principio de condición más beneficiosa para el
reconocimiento de la pensión de invalidez (...)
ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Relevancia constitucional como requisito de procedibilidad
ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Criterios específicos de procedibilidad
DERECHO FUNDAMENTAL A LA SEGURIDAD SOCIAL EN
PENSIONES Y LA IMPORTANCIA DE LA PENSION DE
INVALIDEZ-Concepto, naturaleza y protección constitucional
PENSION DE INVALIDEZ-Evolución normativa en relación con los
requisitos para su obtención/PENSION DE INVALIDEZ-Régimen legal
aplicable
APLICACION DEL PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS
BENEFICIOSA A LA PENSION DE INVALIDEZ-Fundamentos
constitucionales/APLICACION DEL PRINCIPIO DE LA CONDICION
MAS BENEFICIOSA A LA PENSION DE INVALIDEZ-Alcance
APLICACION DEL PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS
BENEFICIOSA A LA PENSION DE INVALIDEZ-Diferencias entre la
jurisprudencia constitucional y la jurisprudencia de la Corte Suprema de
Justicia
(...), la jurisprudencia ordinaria laboral ha adoptado una aproximación
estricta, según la cual solo es posible aplicar el régimen pensional
inmediatamente anterior al de la fecha de estructuración de la invalidez, esto
es, la Ley 100 de 1993. En contraste, la jurisprudencia constitucional ha
defendido una aproximación amplia, según la cual es posible aplicar un
régimen pensional derogado con más de un tránsito legislativo, siempre y
cuando el afiliado haya forjado una expectativa legítima.
APLICACION DEL PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS
BENEFICIOSA A LA PENSION DE INVALIDEZ-Jurisprudencia de la
Corte Suprema de Justicia
APLICACION DEL PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS
BENEFICIOSA A LA PENSION DE INVALIDEZ-Jurisprudencia
constitucional
DERECHO A LA PENSION Y PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS
BENEFICIOSA-Aplicación retroactiva o ultraactiva de la Ley/PENSION
DE INVALIDEZ Y REQUISITO DE SUBSIDIARIEDAD-Test de
procedencia
PRECEDENTE JUDICIAL-Definición/PRECEDENTE JUDICIAL
HORIZONTAL Y VERTICAL-Alcance y carácter vinculante
DESCONOCIMIENTO DEL PRECEDENTE COMO CAUSAL
ESPECIFICA DE PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION DE TUTELA
CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia
(...). para examinar la configuración del defecto por desconocimiento del
precedente constitucional, el juez debe adelantar tres etapas: (i) establecer si
existe un precedente que, por su similitud fáctica y jurídica, era aplicable al
caso concreto y distinguir las reglas decisionales; (ii) examinar si la
providencia judicial aplicó el precedente constitucional; y (iii) en caso de que
no lo haya hecho, constatar si la providencia judicial justificó de forma válida
y suficiente la razón por la cual se apartaba del precedente, “ya sea por
diferencias fácticas o por considerar que existía una interpretación más
armónica y favorable de cara a los principios constitucionales y los derechos
fundamentales, de acuerdo con el principio pro homine”.
SEPARACION DEL PRECEDENTE-Exigencias que deben cumplirse para
apartarse del precedente/PRECEDENTE CONSTITUCIONAL-Carácter
vinculante
PRINCIPIO DE LA CONDICION MAS BENEFICIOSA AL
TRABAJADOR-Bajo los parámetros del Acuerdo 049 de 1990 para acceder
a la pensión de invalidez/PENSION DE INVALIDEZ-Requisitos para
obtener reconocimiento y pago
REPÚBLICA DE COLOMBIA
CORTE CONSTITUCIONAL
Sala Plena
SENTENCIA SU-087 de 2025
Referencia: expedientes AC T-10.227.912
y T-10.415.899
Asunto: Acción de tutela interpuesta por (i)
María en contra de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia, y
(ii) Juana en contra de la Sala de
Descongestión n.°3 de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia
Magistrada ponente:
PAOLA ANDREA MENESES
MOSQUERA
Bogotá, D. C., doce (12) de marzo de dos mil veinticinco (2025)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, profiere la siguiente
SENTENCIA
En el trámite de revisión de los fallos de revisión dictados en los siguientes
procesos:
Tabla 1. Información de los expedientes
Expedient Acciona Accionado Sentencia y autoridades
e nte judiciales
Caso T- María La Sala de Primera instancia.
1 10.227.91 Casación
Proferida el 22 de febrero
2 Laboral de la
de 2024 por la Sala de
Corte Suprema
Decisión de Tutelas n.°3
de Justicia
de la Sala de Casación
Penal de la Corte Suprema
de Justicia
Segunda instancia.
Proferida el 9 de abril de
2024 por la Sala de
Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia
Caso T- Juana La Sala de Primera instancia.
2 10.415.89 Descongestión
Proferida el 30 de abril de
9 n.°3 de Sala de
2024 por la Sala de
Casación
Decisión de Tutelas n.°1
Laboral de la
de la Sala de Casación
Corte Suprema
Penal de la Corte Suprema
de Justicia y
de Justicia
Colpensiones
Segunda instancia.
Dictada el 12 de junio de
2024 por la Sala de
Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia
Aclaración previa. Debido a que en la presente providencia se hace referencia
a la historia clínica de las accionantes, la Sala Plena considera pertinente
emitir dos copias del fallo; una que tendrá los nombres reales de las
peticionarias y reposará en el expediente, y otra en la que se reemplazarán los
nombres de las accionantes, en aras de proteger su intimidad dado que esta
sentencia será publicada en la página web de la Corte Constitucional. Lo
anterior, con fundamento en el artículo 33 de la Ley 1098 de 2006, así como la
Circular Interna N°. 10 de 2022 de la Presidencia de la Corte Constitucional.
Síntesis de la decisión. En los dos casos, las accionantes solicitan el
reconocimiento y pago de la pensión de invalidez, en aplicación del principio
de la condición más beneficiosa. En ambos casos, las accionantes solicitaron a
Colpensiones el reconocimiento de la prestación pensional. Sin embargo,
Colpensiones negó sus solicitudes. En consecuencia, las actoras promovieron
una demanda ordinaria laboral reclamando la pensión de invalidez. Esto, por
considerar que se satisfacen las exigencias de la jurisprudencia constitucional
para la aplicación ultractiva del Acuerdo 049 de 1990.
En el caso 1, las pretensiones de la demanda fueron negadas en primera
instancia. En criterio del Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira, no era
viable aplicar el Acuerdo 049 de 1990 a la solicitud de la actora porque la
estructuración de la invalidez se produjo por fuera de los tres años siguientes
a la entrada en vigor de la Ley 860 de 2003. La demandante apeló la
sentencia, y en segunda instancia, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Pereira accedió a sus pretensiones. Esto, en aplicación del precedente
constitucional fijado en las sentencias SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019.
Inconforme con la decisión del ad quem, Colpensiones presentó un recurso
extraordinario de casación en contra de la sentencia de segunda instancia. En
esa oportunidad, la Sala de Casación Laboral casó la sentencia recurrida por
Colpensiones y, en su lugar, confirmó la sentencia de primera instancia. Al
respecto, la Sala de Casación Laboral indicó que, de conformidad con su
precedente, el Acuerdo 049 de 1990 no era aplicable en el presente caso.
En el caso 2, las pretensiones de la demanda ordinaria laboral fueron
concedidas en primera y segunda instancia. Las autoridades judiciales de
instancia aplicaron el precedente constitucional de las Sentencias SU-442 de
2016 y SU-556 de 2019. Sin embargo, Colpensiones promovió un recurso
extraordinario de casación en contra de la sentencia de segunda instancia. En
esa oportunidad, la Sala de Descongestión n.°3 de la Sala de Casación
Laboral casó la sentencia cuestionada, revocó la sentencia de primera
instancia y absolvió a Colpensiones. En particular, la autoridad judicial afirmó
que de conformidad con el precedente de la Sala de Casación Laboral, el
Acuerdo 049 de 1990 no era aplicable al caso concreto.
En este contexto, las demandantes presentaron una acción de tutela en contra
de las Salas de Casación Laboral respectivas. En su criterio, las autoridades
judiciales accionadas habían vulnerado sus derechos fundamentales al debido
proceso, la seguridad social y el mínimo vital, entre otros. En ambos casos,
las actoras consideraron que las demandadas habían incurrido en un defecto
por desconocimiento del precedente de la Corte Constitucional. En primera
instancia, los jueces constitucionales negaron las pretensiones de la demanda.
Esto, porque si bien las Salas de Casación Laboral accionadas habían
desconocido el precedente de la Corte Constitucional, lo cierto es que
siguieron su propio precedente. Las decisiones fueron impugnadas y
confirmadas por la Sala de Casación Civil.
En sede de revisión, la Sala Plena constató que las acciones de tutela
satisfacían los requisitos generales de procedibilidad de las tutelas contra
providencias judiciales. Luego, la Corte Constitucional reiteró su
jurisprudencia relacionada con la aplicación del principio de la condición más
beneficiosa en el estudio de las solicitudes de reconocimiento de la pensión de
invalidez. En el estudio del caso concreto, la Sala Plena encontró que las
Salas de Casación Laboral accionadas habían incurrido en el defecto de
desconocimiento del precedente constitucional sentado en las sentencias SU-
442 de 2016 y SU-556 de 2019. En consecuencia, la Sala Plena de esta
Corporación decidió (i) revocar las sentencias de segunda instancia de los
trámites de tutela; (ii) dejar sin efectos las sentencias de casación reprochadas,
y (iii) ordenar el reconocimiento de las pensiones de invalidez solicitadas por
las accionantes.
I. ANTECEDENTES
1. Para facilitar la comprensión de la presente sentencia, los antecedentes
de los dos expedientes acumulados se presentarán en acápites independientes.
En ellos se describirán (i) las historias laborales de las actoras, la calificación
de su pérdida de capacidad laboral y los trámites administrativos para el
reconocimiento pensional; (ii) los procesos ordinarios laborales; (iii) las
acciones de tutela , así como las respuestas de las accionadas y las
vinculadas, y (iv) las decisiones objeto de revisión. Luego, se precisará, de
manera conjunta, las actuaciones surtidas en sede de revisión.
1. Caso 1. Expediente T-10.227.912 (María en contra de la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia)
1.1. Historia laboral, calificación de la pérdida de capacidad laboral y
trámite administrativo para el reconocimiento pensional
2. Historia laboral. Entre el 9 de agosto de 1983 y el 31 de enero de
1997, María trabajó para la Secretaría de Hacienda de la Alcaldía Mayor de
Bogotá1. Luego, entre el 1 de octubre de 2016 y el 31 de julio de 2018, María
cotizó como independiente ante la Administradora Colombiana de Pensiones
(Colpensiones). Según informó, María cuenta con 773,57 semanas cotizadas,
“entre tiempos no cotizados al extinto ISS y tiempos cotizados
exclusivamente al extinto ISS”2. María indicó que, en la actualidad, depende
económicamente de su esposo, quien devenga un salario mínimo, y está
cursando un tratamiento médico por una enfermedad catastrófica3.
3. Calificación de la pérdida de capacidad laboral. En la actualidad,
María tiene 60 años y ha sido diagnosticada con “[h]ipotiroidismo - no
especificado”4, “[h]ipoacusia neurosensorial bilateral”5 e “[h]ipertension
esencial (primaria)”6, entre otras. En atención a sus diagnósticos, María
solicitó la calificación de su pérdida de capacidad laboral (PCL). En una
1
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.pdf”, f. 53.
2
Ib., f. 2. Cfr. Ib., f. 43.
3
Ib., f. 34.
4
Ib., f. 64.
5
Ib.
6
Ib.
primera oportunidad fue calificada por Colpensiones, quien determinó que
María contaba con una PCL del 62,28%, con fecha de estructuración de 20
de julio de 20067. Inconforme con la fecha de estructuración, María recurrió
el dictamen proferido por Colpensiones. En consecuencia, el 2 de marzo de
2020, la Junta Regional de Calificación de Invalidez del Quindío encontró
que María contaba con una PCL del 59,09%, con fecha de estructuración de
20 de julio de 20068. El 13 de agosto de 2020, la Junta Nacional de
Calificación de Invalidez confirmó el dictamen proferido por la junta regional
de calificación9.
4. Trámite administrativo para el reconocimiento pensional. El 1 de
diciembre de 2020, María solicitó a Colpensiones el reconocimiento y pago de
una pensión de invalidez a su favor 10. Sin embargo, por medio de la
Resolución SUB 289211 de 22 de diciembre de 2020, Colpensiones negó la
referida solicitud. Para fundamentar su decisión, Colpensiones presentó dos
argumentos. Primero, advirtió que la solicitante “no cumple con el requisito de
las cincuenta (50) semanas cotizadas dentro de los últimos tres (3) años
inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez, esto es,
del 20 de julio de 2003 al 20 de julio de 2006” 11. Por el contrario, “re[úne] un
total de cero (0) semanas cotizadas en dicho periodo” 12. Segundo,
Colpensiones afirmó que “la afiliada no reúne los requisitos que exige el
concepto No. 2017_12672083 del 29 de noviembre de 2017, por lo tanto, no le
es aplicable la figura de condición más beneficiosa” 13. Al respecto, señaló que
la fecha de estructuración de la invalidez “se debió causar entre el 01 de abril
de 1994 y el 29 de enero de 2003” 14. No obstante, en el caso concreto se
estructuró la invalidez el 20 de julio de 2006, “y la norma vigente y aplicable
para esa fecha es la ley 860 de 2003, motivo por el cual no es aplicable la
7
Ib.
8
Ib.
9
Ib., f. 72.
10
Ib., ff. 73-101.
11
Ib., f. 117.
12
Ib.
13
Ib., f. 118.
14
Ib., f. 121.
condición más beneficiosa bajo los parámetros del Decreto 758 de 1990” 15
(énfasis original). Este acto administrativo fue recurrido 16, y posteriormente
confirmado por las resoluciones SUB 34135 de 11 de febrero de 2021 17 y DPE
1795 de 12 de marzo de 202118.
1.2. Primera solicitud de tutela y amparo transitorio
5. Acción de tutela en contra de Colpensiones. El 5 de abril de 2021,
María presentó una acción de tutela en contra de Colpensiones 19. En esa
oportunidad, la accionante alegó que Colpensiones había desconocido sus
derechos a la seguridad social, la dignidad humana, el mínimo vital, la
confianza legítima y a la igualdad. Esto, por no haber accedido a su solicitud
pensional. En consecuencia, la solicitante pretendió (i) el amparo de los
referidos derechos fundamentales; (ii) “dejar sin efectos los actos
administrativos […] por medio de [los] cuales la accionada negó [su] pensión
de invalidez”20 (énfasis original), y (iii) que se ordene a Colpensiones el
reconocimiento y pago de la referida prestación pensional 21. Para
fundamentar su solicitud, la accionante afirmó que satisfacía los requisitos
exigidos tanto por el artículo 1 de la Ley 860 de 2003, así como por las
sentencias SU-442 de 2016 y SU-588 de 201622 para acceder a su
reconocimiento pensional.
6. Sentencia de instancia en el trámite de tutela en contra de
Colpensiones. El 16 de abril de 2021, el Juzgado Primero Civil del Circuito
de Armenia amparó, de manera transitoria, el derecho a la seguridad social de
María23. La referida autoridad judicial afirmó que la actora “cumple con los
criterios requeridos por la Corte Constitucional para que se dé aplicación de
15
Ib., f. 121.
16
Ib., ff. 123-129.
17
Ib., ff. 145-149.
18
Ib., ff. 151-157.
19
Expediente digital T-10.227.912, “03AnexosDemanda.pdf”, f. 89.
20
Ib., f. 102.
21
Ib.
22
Ib., f. 97.
la condición más beneficiosa bajo la norma más favorable Acuerdo 049 de
1990 y se otorgue la pensión de invalidez”24. En particular, el juzgado
encontró que (i) la accionante era una persona vulnerable de conformidad con
el test de procedencia establecido en la sentencia SU-556 de 201925; (ii) la
fecha de estructuración de la invalidez de la accionante fue el 20 de julio de
2006, “esto es, en vigencia de la Ley 860 de 2003”26; (iii) la actora “no
acreditó el número mínimo de semanas cotizadas antes de la fecha de
estructuración de la invalidez, exigidas por la Ley 860 de 2003” 27, y (iv) la
solicitante “acreditó haber cotizado 646,14 semanas […] en vigencia del
Acuerdo 049 de 1990 y antes de que entrara a regir la Ley 100 de 1993” 28. En
consecuencia, la autoridad judicial ordenó el reconocimiento y pago de una
pensión de invalidez a favor de María, hasta que la jurisdicción ordinaria
resolviera el asunto29.
7. En cualquier caso, el Juzgado Primero Civil del Circuito de Armenia se
abstuvo de reconocer “intereses, ni retroactivo pensional pues estos se
deberán debatir ante la jurisdicción laboral” 30. A su juicio, el proceso
ordinario laboral “es el mecanismo que la ley dispuso para dirimir conflictos
derivados de la solicitud y pago de la pensión de invalidez, por lo que
conce[dió]el derecho a la pensión como manera de protección transitoria
mientras se lleva a cabo el proceso ante la jurisdicción ordinaria laboral” 31.
1.3. Proceso ordinario laboral
23
Ib., f. 139.
24
Ib., f. 138.
25
Ib., f. 137.
26
Ib., f. 138.
27
Ib.
28
Ib.
29
Ib., f. 139.
30
Ib.
31
Ib., f. 139.
8. Demanda ordinaria laboral. El 11 de mayo de 2021 32, María presentó
una demanda ordinaria laboral en contra de Colpensiones. En esa oportunidad,
la demandante solicitó el reconocimiento y pago de la pensión de invalidez.
Para efectos de fundamentar su solicitud, la accionante dividió sus argumentos
entre principales y subsidiarios.
9. Como argumentos principales, la actora afirmó que tenía derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez por ser una persona que presenta
una enfermedad congénita, crónica y/o degenerativa que fue calificada con un
porcentaje de disminución de capacidad laboral igual o superior al 50%. En
efecto, la accionante señaló que (i) cuenta con un dictamen de PCL del
59,09%, con fecha de estructuración de 20 de julio de 2006; (ii) su historial
laboral “satisface más de 50 semanas exigidas en el artículo 1 de la ley 860 de
2003”33, y (iii) cumple con “los requisitos, reglas y parámetros de la sentencia
[…] SU-588 de 2016”34. Esto último, porque (a) María “cuenta con más del
50% de [PCL]”35; (b) la “enfermedad calificada es de características:
progresiva y de alto costo catastrófica”36, y (c) la accionante acreditó “más de
50 semanas de cotización efectivas a la fecha de la última cotización esto es,
entre el 31 de julio de 2018 y el 31 de julio de 2015” 37. En este contexto, como
pretensiones principales, María solicitó que (i) se declare que “tiene derecho a
que [Colpensiones] le reconozca y pague una pensión de invalidez por reunir
los requisitos […] de la sentencia de unificación SU-566 de 2016” 38, y (ii) se
condene al pago de la referida pensión de invalidez.
10. Como argumentos subsidiarios, María advirtió que “cumple con los
requisitos establecidos en el [D]ecreto 758 de 1990 para acceder a la pensión
de invalidez”39, así como los criterios establecidos en las sentencias SU-442 de
32
Expediente digital T-10.227.912, “04ActaReparto.pdf”, f. 1.
33
Ib., f. 29.
34
Ib.
35
Ib.
36
Ib.
37
Ib.
38
Expediente digital T-10.227.912, “02Demanda.pdf”, f. 6.
39
Ib., f. 31.
2016 y SU-769 de 2016. Al respecto, la demandante informó que acredita
“más de 300 semanas con anterioridad a la entrada en vigencia del sistema
general de pensiones, es decir al 01 de abril de 1994 cuent[a] con un total de
594,71 semanas cotizadas” 40. De igual manera, insistió en que tiene “un
porcentaje de PCL del 59,09%”41. En consecuencia, María solicitó de manera
subsidiaria que se declare que tiene derecho a que Colpensiones “le reconozca
y pague la pensión de invalidez en aplicación del principio de la condición
más beneficiosa, favorabilidad y estabilidad financiera del sistema” 42. De igual
manera, pretendió que se condene a Colpensiones al pago de la referida
prestación pensional43.
11. Sentencia de primera instancia. Por medio de la Sentencia de 19 de
noviembre de 2021, el Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira (i) negó
las pretensiones de la demanda; (ii) encontró probada la excepción de fondo
que Colpensiones denominó “inexistencia de la obligación” 44, y (iii) condenó
en costas a la demandante. En relación con los argumentos y las pretensiones
principales, el juzgado constató que María tiene una PCL “del 59,09% de
origen común y estructurada el 20 de julio de 2006, indicando que las
enfermedades que le produjeron esa merma en su capacidad laboral son de
alto costo”45. Sin embargo, la referida autoridad judicial consideró que “las
cotizaciones efectuadas por la demandante con posterioridad al 20 de julio de
2006, no fueron efectuadas por ella de acuerdo con una capacidad laboral
residual”46. Esto, porque “al proceso no fueron allegadas pruebas que dieran fe
de esa situación”, así como porque “la propia accionante informó a la Junta
Nacional de Calificación de Invalidez que después de haberse desempeñado
como secretaria antes de la fecha de estructuración de invalidez, no volvió a
reactivarse laboralmente”47. En relación con los argumentos y las pretensiones
40
Ib., f. 31.
41
Ib., f. 31.
42
Ib., f. 7.
43
Ib., f. 8.
44
Expediente digital T-10.227.912, “16ActaAudienciaJuzgamiento.pdf”, f. 1.
45
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.PDF”, f. 184.
46
Ib.
47
Ib.
subsidiarias, el juzgado manifestó que “no es posible aplicar el principio de la
condición más beneficiosa […], por cuanto la estructuración de la invalidez se
produjo por fuera de los tres años siguientes a la entrada en vigor de la Ley
860 de 2003”48.
12. Sentencia de segunda instancia. Por medio de la Sentencia de 6 de junio
de 2022, la Sala Primera de Decisión Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Pereira (Tribunal Superior de Pereira) (i) revocó la
sentencia de 19 de noviembre de 2021; (ii) declaró que María “tiene derecho
al reconocimiento y pago de la pensión de invalidez desde el 20 de julio de
2006”49; (iii) condenó a Colpensiones “al pago de las mesadas adeudadas […]
[y] los intereses moratorios de que habla el artículo 141 de la Ley 100 de
1993”50, y (iv) condenó en costas a la entidad demandada. En relación con los
argumentos principales de la demanda, el Tribunal Superior de Pereira indicó
que la PCL “de la demandante se presentó en vigencia de la Ley 860 de 2003,
pero aquella no tiene 50 semanas cotizadas en los 3 años anteriores a la
estructuración de la invalidez”51. Luego, “no es posible tenerlas en cuenta con
el fin de reconocer la pensión de invalidez”52.
13. En relación con los argumentos subsidiarios, el tribunal consideró que
“existen dos interpretaciones respecto a la aplicación del principio de
condición más beneficiosa”53. En el caso concreto, “la Sala mayoritaria se
inclin[ó] por aplicar la más favorable a la actora, esto es, la tesis de la Corte
Constitucional”54. Para estos efectos, en primer lugar, el Tribunal Superior de
Pereira constató el cumplimiento del test de procedencia establecido en la
Sentencia SU-556 de 2019. Al respecto, el tribunal encontró que (i) “la
demandante pertenece a un grupo de especial protección constitucional por
48
Ib., f. 185.
49
Ib., f. 195.
50
Ib.
51
Ib., f. 189.
52
Ib.
53
Ib., f. 190.
54
Ib.
[presentar] dos enfermedades crónicas”55 (énfasis original); (ii) María “no
posee ingresos propios que le permitan sufragar los gastos de su enfermedad y
vivir en condiciones dignas”56; (iii) “la demandante dejó de laborar y realizar
aportes antes de la estructuración de la enfermedad no por falta de voluntad,
sino porque la falta de audición le generaba una barrera en el mercado
laboral”57, y (iv) la demandante fue diligente por haber presentado todos los
recursos de ley para poder acceder a su derecho pensional.
14. En segundo lugar, el tribunal verificó si María “cumple con los
requisitos para la aplicación del principio de condición más beneficiosa” 58. En
este estudio, el Tribunal Superior de Pereira constató que la accionante
“acredita una [PCL] del 59,09%, de origen común, estructurado el 20 de julio
de 2006 y cotizó un total de 551,71 semanas antes del 1 de abril de 1994” 59.
Por lo anterior, y “conforme al principio de la condición más beneficiosa, su
pensión se disciplina con el Acuerdo 049 de 1990, cuyos requisitos se
cumplen al tener más de 300 semanas cotizadas en cualquier tiempo antes de
la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993” 60. Por lo demás, el tribunal
concluyó que “no resulta razonable imponer el pago de intereses moratorios
desde la fecha de disfrute de la pensión reconocida, sino del día siguiente a la
ejecutoria de la presente providencia”61.
15. Recurso extraordinario de casación. Inconforme con la decisión,
Colpensiones presentó un recurso extraordinario de casación en contra de la
sentencia de segunda instancia. La entidad invocó “la causal primera de
casación consagrada en el artículo 60 del Decreto 528 de 1964” 62 para
desarrollar dos cargos. El primer cargo, por “la vía directa […] por aplicación
55
Ib., f. 191.
56
Ib., f. 192.
57
Ib.
58
Ib.
59
Ib.
60
Ib., ff. 192-193.
61
Ib., f. 193.
62
Expediente digital T-10.227.912, “Recursos Extraordinarios_Casacin_Demanda de
Casacin_2023101819592.pdf”, f. 5.
indebida del artículo 53 constitucional y los artículos 5 y 6 del Acuerdo 049 de
1990 […]; 39 y 141 de la Ley 100 de 1993; yerros que lo condujeron a
infringir directamente el artículo 1 de la Ley 860 de 2003” 63. Al respecto, el
recurrente reprochó que el Tribunal Superior de Pereira “determinó reconocer
y cancelar a favor de [María] una pensión de invalidez en los términos del
Acuerdo 049 de 1990 […], no obstante que la estructuración de la invalidez
aconteció el 20 de julio de 2006, fecha en que se encontraba vigente la Ley
860 de 2003”64. En este contexto, Colpensiones consideró que “[p]rocedía
entonces el estudio de la condición más beneficiosa en los términos de la
jurisprudencia sentada por la Corte Suprema de Justicia” 65. Es decir, “la norma
a aplicar era el régimen original de la Ley 100 de 1993” 66, que no el referido
Acuerdo 049 de 1990.
16. El segundo cargo, por la vía directa, acusó a la sentencia de “violar por
interpretación errónea el artículo 53 de la Carta Política, dislate que condujo a
la aplicación indebida de los artículos 6 y 25 del Acuerdo 049 de 1990[…]; 48
y 141 de la Ley 100 de 1993; así como a la infracción directa de los artículos
12 y 13 de la Ley 797 de 2003”67. Para fundamentar el segundo cargo,
Colpensiones reprochó que el Tribunal Superior de Pereira, “invocando el
principio de la condición más beneficiosa y realizando una interpretación
errónea del artículo 53 de la Constitución Política concluyó, que era dable
conceder la prestación conforme al Acuerdo 049 de 1990”. Lo anterior, “sin
importar que la estructuración de la invalidez hubiere ocurrido en vigencia de
la Ley 860 de 2003”68. En criterio del recurrente, “una correcta intelección del
citado principio […] le hubiere permitido concluir al Tribunal que no era
posible que acudiera a la aplicación de los artículos 5 y 6 del Acuerdo 049
[…], puesto que se insiste, no eran las disposiciones llamadas a regular la
prestación”69. Por todo lo anterior, Colpensiones pretendió que la Corte
Suprema de Justicia “case la sentencia impugnada, para que en sede de
63
Ib., ff. 5-6.
64
Ib., ff. 6-7.
65
Ib., f. 8.
66
Ib.
67
Ib.
68
Ib., f. 10.
69
Ib., f. 12.
instancia, confirme el fallo del a quo que absolvió a Colpensiones de las
pretensiones de la demanda”70.
17. Sentencia de casación. Por medio de la Sentencia de 11 de octubre de
2023, la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia (Sala de
Casación Laboral) casó la sentencia de segunda instancia y, en su lugar,
confirmó la sentencia dictada por el Juzgado 004 Laboral del Circuito de
Pereira. En esta oportunidad, la Sala de Casación Laboral afirmó que “no es
posible, entre otros, la utilización del postulado de la condición más
beneficiosa, con el objeto de realizar una búsqueda histórica en las
legislaciones anteriores hasta acompasar al caso concreto la norma que mejor
se avenga en cada caso particular o resulte más favorable y, con ello, una
aplicación plusultractiva de la ley”71. A juicio de esa sala, “el juzgador se
equivocó, por cuanto, para la fecha de estructuración de la [PCL] de la actora,
esto es, 20 de julio de 2006, la norma aplicable era la Ley 860 de 2003, […] y
no el Acuerdo 049 de 1990”72. En cualquier caso, la Sala de Casación Laboral
indicó que “no se trata de desconocer el principio de la condición más
beneficiosa sino de delinear correctamente su campo de aplicación y
actualizarlo conceptualmente bajo la égida del modelo constitucional de
prevalencia del interés general sobre el particular, la solidaridad y la garantía
de efectividad de los derechos fundamentales sociales”73.
18. Ahora bien, al dictar la sentencia de reemplazo, la Sala de Casación
Laboral concluyó que a “la actora no le asiste el derecho a la pensión de
invalidez con aplicación de la condición más beneficiosa” 74. Lo anterior
porque (i) “no procede el salto normativo entre la ley vigente a la
estructuración de la invalidez […] y el Acuerdo 049 de 1990” 75; (ii) la actora
no “cuenta con el mínimo de 50 semanas en el último trienio conforme la Ley
860”76 de 2003, y (ii) la demandante no acreditó “las 26 semanas en el año
70
Ib., f. 5.
71
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.PDF”, f. 222.
72
Ib., f. 223.
73
Ib., ff. 225-226.
74
Ib., f. 226.
75
Ib.
76
Ib.
inmediatamente anterior como dispone la regla jurídica de la Ley 100 de
1993”77. Es más, la Sala de Casación Laboral consideró que “la accionante
[pretende] una revisión de la calificación de PCL, inicial del 2009, intenta
reabrir un debate, para que, bajo la actual mirada de la corporación se habiliten
semanas posteriores al dictamen”78.
1.4. Acción de tutela y respuestas de la accionada y las vinculadas
19. Acción de tutela. El 6 de febrero de 2024, María presentó una acción
de tutela en contra de la Sala de Casación Laboral. En su criterio, la autoridad
judicial accionada vulneró sus derechos fundamentales al debido proceso, la
igualdad, y el mínimo vital, entre otros, al concluir que no tenía derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez. En particular, la accionante
afirmó que la Sala de Casación Laboral incurrió en dos defectos: (i) defecto
por desconocimiento del precedente y (ii) defecto por violación directa de la
Constitución:
20. Defecto por desconocimiento del precedente. La demandante alegó que
la Sala de Casación Laboral “ha desconocido flagrantemente el precedente de
la Corte Constitucional respecto a la aplicación del principio de la condición
más beneficiosa respecto a las pensiones de invalidez cuando se solicita la
aplicación del [A]cuerdo 049 de 1990”79. En particular, la demandante se
refirió a las sentencias SU-556 de 2019 y SU-442 de 2016. Al hacerlo,
encontró que “cumpl[e] con el test de procedibilidad exigido en la sentencia
[SU-556 de 2019] […] para los casos de aplicación de la condición más
beneficiosa en concordancia con el Decreto 758 de 1990” 80 y el referido
Acuerdo 049 de 1990. De igual manera, la accionante manifestó que
“cumpl[e] con los requisitos de la [referida sentencia de unificación] para
acceder a la pensión de invalidez”81. Al respecto, insistió en que acreditó “una
pérdida de capacidad laboral del 59,09%, de origen común, estructurad[a] el
20 de julio de 2006 y coti[zó] más de 300 semanas antes del 1 de abril de
77
Ib.
78
Ib., f. 232.
79
Ib., f. 13.
80
Ib., f. 14.
81
Ib.
1994”82. En consecuencia, la demandante concluyó que la Sala de Casación
Laboral “desconoce el precedente de la Corte Constitucional en lo que
respecta la aplicación de la condición más beneficiosa” 83.
21. Defecto por violación directa de la Constitución. La accionante afirmó
que la autoridad judicial accionada incurrió en una “flagrante violación a la
[C]onstitución por cuanto al momento de analizar la decisión de [su] derecho
a la pensión de invalidez no tuvo en cuenta el art. 13 y 53 de la [C]onstitución
[P]olítica”84. A juicio de la actora, esta transgresión se materializó en la
medida en que la Sala de Casación Laboral “no aplicó a [su] favor el derecho
fundamental de igualdad de las partes ante la ley en casos análogos al [suyo],
y el principio de favorabilidad, de haber sido así, la decisión hubiera sido
diferente”85.
22. Con fundamento en estos argumentos, la accionante formuló las
siguientes pretensiones:
22.1 Amparar sus derechos fundamentales “al debido proceso, defensa y
acceso a la administración de justicia, a la igualdad ante la ley y las
autoridades, mínimo vital, a la seguridad social, a la salud, a una vida en
condiciones dignas, a la protección de las personas de la tercera edad” 86.
22.2 Dejar sin efectos la Sentencia de 11 de octubre de 2023, “y en
consecuencia se restablezcan [sus] derechos fundamentales, ordenando a la
accionada a proferir fallo de casación nuevamente conforme el criterio de la
Corte Constitucional en aras de respetar el precedente vinculante” 87. Es decir,
que se estudie su caso “en aplicación del principio de condición más
beneficiosa y de favorabilidad y el derecho fundamental a la igualdad los
82
Ib., f. 15.
83
Ib.
84
Ib.
85
Ib., f. 14.
86
Ib., f. 18.
87
Ib.
requisitos del Decreto 758 de 1990”88.
22.3 De manera subsidiaria, dejar sin efectos la sentencia de casación
reprochada y que se ordene a la Sala de Casación Laboral “proferir fallo de
casación nuevamente conforme el criterio de la Corte Constitucional […] en
aplicación de la Ley 860 de 2003 en concordancia con la sentencia de
unificación SU-588 de 2016”89.
22.4 De manera subsidiaria, se ordene a Colpensiones “a reconocer y
paga[r] de manera definitiva la pensión de invalidez en aplicación del
principio de favorabilidad, igualdad y de la condición más beneficiosa” 90.
23. Auto de admisión. Por medio del auto de 7 de febrero de 2024, la Sala
de Decisión de Tutelas n.° 3 de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia admitió la solicitud de amparo. De igual manera, vinculó
al proceso al Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira, al Tribunal
Superior de Pereira91 y “a las partes e intervinientes reconocidas al interior
del proceso laboral ordinario”92.
24. Respuesta del Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira 93. El 8 de
febrero de 2024, el referido juzgado hizo un recuento de la actuación procesal
surtida en ese despacho, respecto de la demanda ordinaria laboral presentada
por María en contra de Colpensiones. Por lo demás, el juzgado remitió copia
digital del expediente electrónico del referido proceso.
25. Respuesta de Colpensiones94. El 9 de febrero de 2024, Colpensiones
solicitó que se declare la improcedencia de la acción de tutela. Al respecto,
88
Ib.
89
Ib., f. 19.
90
Ib.
91
El Tribunal Superior de Pereira guardó silencio en el trámite de tutela.
92
Expediente digital T-10.227.912, “05 FALLO DE PRIMERA INSTANCIA.pdf”, f. 4.
93
Expediente digital T-10.227.912, “02 CONTESTACION.pdf”, ff. 4-5.
94
Expediente digital T-10.227.912, “03 CONTESTACION.pdf”, ff. 4-9.
indicó que la Sala de Casación Laboral no había incurrido en ninguno de los
defectos alegados por la accionante. Por el contrario, (i) “aplicó las normas
relativas en la materia”; (ii) “aplicó los preceptos constitucionales sobre el
particular”; (iii) “aplicó la jurisprudencia existente en la materia”, y (iv) “las
actuaciones del despacho no transgreden, violan o amenazan los derechos
fundamentales” reclamados. Colpensiones también consideró que el trámite
de tutela en el presente asunto “no es el mecanismo adecuado para conseguir
la satisfacción del derecho reclamado por [la actora], teniendo en cuenta que
no puede constituirse en una tercera instancia para analizar el litigio objeto de
debate”. Por lo demás, dicha entidad advirtió que (i) “decidir de fondo las
pretensiones [de la] accionante y acceder a las mismas, invade la órbita del
juez ordinario y su autodominio”, así como que (ii) “el trámite alegado en la
presente tutela, ya había sido objeto de estudio por otro juez, el cual no
accedió a las pretensiones solicitadas por [la] accionante”.
26. Respuesta de la Sala de Casación Laboral95. El 14 de febrero de 2024,
la Sala de Casación Laboral solicitó que se nieguen las pretensiones de la
solicitud de amparo. A juicio de la sala, del caso objeto de estudio “se
desprende una evidente intención de crear, a través de esta vía constitucional,
una instancia adicional en la que se reevalúen los elementos de juicio
obrantes en la decisión cuestionada y, de esta manera, obtener la atención de
los argumentos desestimados del juez natural”. Asimismo, la Sala de
Casación Laboral advirtió que “la referida providencia decidió el conflicto
con estricto apego a la Constitución Política y a la ley”. Luego, concluyó que
“el sentido de las decisiones judiciales por sí solas no implica una
transgresión a los derechos fundamentales y, en ese orden, aunque se pueda
disentir de las mismas, si la providencia se ajusta al ordenamiento jurídico
[…] la acción de amparo no debe abrirse paso”.
1.5. Decisiones objeto de revisión
27. Sentencia de primera instancia. Por medio de la Sentencia STP2532-
2024 de 22 de febrero de 2024, la Sala de Decisión de Tutelas n.° 3 de la Sala
de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia negó el amparo solicitado,
al considerar que la Sala de Casación Laboral no incurrió en los defectos
alegados. Por el contrario, el juez constitucional descartó “la configuración
95
Expediente digital T-10.227.912, “03 CONTESTACION.pdf”, ff. 4-9.
del aludido defecto [por desconocimiento del precedente] porque la Sala de
Casación Laboral […] siguió su propio precedente” 96. Asimismo, la Sala de
Decisión de Tutelas consideró que “la decisión demandada se emitió con
fundamento en la normatividad que rige la materia y en la jurisprudencia
sentada por esa misma Sala de Casación” 97. Luego, concluyó que “la parte
accionante busca cuestionar el raciocinio jurídico de las razones que llevaron
a la jurisdicción laboral a adoptar la decisión que fue contraria a sus intereses
y con ello constituir una instancia adicional”98 con la solicitud de tutela.
28. Impugnación. El 11 de marzo de 2024, la actora impugnó la sentencia
de primera instancia. En su escrito, la solicitante reiteró los argumentos de su
solicitud de tutela. De igual manera, la accionante informó que (i) “en la
actualidad viv[e] del poco dinero que pueda conseguir [su] esposo […], quien
sus ingresos económicos no superan el salario mínimo mensual legal
vigente”99; (ii) “por muchos años [han] vivido prácticamente de la caridad y
la ayuda de [sus] vecinos e inclusive de algunos familiares”, y (iii) su
“situación económica se ha visto precaria además porque [su] esposo […]
hace aproximadamente un año le diagnosticaron cáncer de piel, lo que ha
ocasionado gastos exorbitantes de dinero para ir al médico y comprar
medicamentos”100.
29. Sentencia de segunda instancia. Por medio de la Sentencia de 9 de
abril de 2024, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia
confirmó la sentencia de primera instancia en el trámite de tutela. Para esa
Sala, “no se evidenció desafuero alguno que revele la vía de hecho por
desconocimiento del precedente y violación de la Constitución” 101. Por el
contrario, la decisión reprochada “fue proferida razonadamente y soportada
en la normativa aplicable, las pruebas allegadas y la jurisprudencia vigente de
la Sala de Casación Laboral”102. Por lo demás, la Sala de Casación Civil
96
Expediente digital T-10.227.912, “05 FALLO DE PRIMERA INSTANCIA.pdf”, f. 13.
97
Ib.
98
Ib.
99
Expediente digital T-10.227.912, “06 ESCRITO DE IMPUGNACION.pdf”, f. 11.
100
Ib., ff. 11-12.
101
Expediente digital T-10.227.912, “07 FALLO DE SEGUNDA INSTANCIA.pdf”, f. 12.
102
Ib., f. 10.
señaló que “en pronunciamientos recientes se ha referido al respeto por las
decisiones judiciales, máxime cuando se trata de organismos de cierre, salvo
cuando aparezcan visibles las causales de procedibilidad del amparo” 103;
situación que a su juicio no se configuró en el asunto sub judice.
2. Caso 2. Expediente T-10.415.899 (Juana en contra de la Sala de
Descongestión número 3 de la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia)
2.1. Historia laboral y calificación de la pérdida de capacidad laboral
30. Historia laboral. Entre el 7 de septiembre de 1972 y el 30 de abril de
1999, Juana trabajó para diversos particulares y empresas privadas. Según
informó, Juana cuenta con 354,57 semanas cotizadas ante el extinto ISS 104.
En la actualidad, Juana se encuentra en una “situación económica
precaria”105, y “depende de la caridad de familiares y vecinos”106.
31. Calificación de la pérdida de capacidad laboral. En la actualidad,
Juana tiene 79 años y ha sido diagnosticada con “(osteo)artrosis erosiva” 107,
“[c]ervicalgia”108 e “[i]nsuficiencia cardiaca, no especificada” 109, entre otras.
En atención a sus diagnósticos, Juana solicitó la calificación de su PCL. En
una primera oportunidad Colpensiones negó la calificación solicitada por la
accionante, habida cuenta de que había recibido “una indemnización
sustitutiva por pensión de vejez mediante la [R]esolución GNR300307 de 12
de noviembre de 2013”110. Inconforme con la decisión adoptada por
Colpensiones, Juana presentó una solicitud de tutela en contra de dicha
entidad. En dicha oportunidad, el Juzgado 002 Laboral del Circuito de Cali
103
Ib., f. 13.
104
Expediente digital T-10.415.899. “0003Expediente_digitalizado.pdf”, f. 168.
105
Expediente digital T-10.415.899, “01 Expediente_digitalizado.pdf”, f. 6.
106
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Otro_2024125322160.pdf”, f. 3.
107
Ib., f. 8.
108
Ib.
109
Ib.
110
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Otro_2024125322160.pdf”, f. 1.
amparó los derechos de la accionante, por lo que Colpensiones practicó la
calificación de la PCL de la actora. Colpensiones determinó que Juana
contaba con una PCL del 19,85%, con fecha de estructuración de 13 de julio
de 2018111. El dictamen fue recurrido, por lo que, el 30 de septiembre de
2019, la Junta Regional de Calificación de Invalidez del Valle del Cauca
encontró que Juana contaba con una PCL del 41,45%, con fecha de
estructuración de 13 de julio de 2018 112. El 20 de agosto de 2020, la Junta
Nacional de Calificación de Invalidez calificó a la solicitante con una PCL de
44,53%, con fecha de estructuración de 13 de julio de 2018113.
2.2. Proceso ordinario laboral
32. Demanda ordinaria laboral. El 13 de enero de 2021, Juana presentó
una demanda ordinaria laboral en contra de Colpensiones y de la Junta
Nacional de Calificación de Invalidez. En criterio de la demandante, las
accionadas “omitieron realizar una valoración integral de todos los
diagnósticos que [presenta]”114. En particular, la demandante señaló que ha
sido diagnosticada con “enfermedades de carácter degenerativo, progresivo y
con tendencia al desarrollo de limitación funcional MAOR en mediano
plazo”115. Por lo anterior, la actora pretendió que se declare que (i) las
accionadas no atendieron al principio de integralidad cuando calificaron su
PCL, y (ii) “el porcentaje de invalidez de [Juana], en más del 50%”116. En
consecuencia, la demandante solicitó que se condene a Colpensiones el pago
de una pensión de invalidez, así como los intereses moratorios
correspondientes.
33. En su escrito, la accionante justificó la solicitud del reconocimiento
pensional “en el principio de la condición más beneficiosa, teniendo en
cuenta que la Corte Suprema de Justicia […], en reiteradas oportunidades, ha
111
Ib., f. 7.
112
Ib.
113
Ib.
114
Ib., f. 2.
115
Ib.
116
Ib., f. 3.
resuelto casos similares al objeto de estudio” 117. Al respecto, informó que
“cotizó más de 300 semanas al sistema de seguridad [social], a partir del 07
de septiembre de 1972 al 01 de abril de 1994, de conformidad con el artículo
6° del Acuerdo 049 de 1990”. La actora también afirmó que, “en razón a su
estado de salud y situación económica se vio obligada a recibir la
[i]ndemnización [s]ustitutiva de la [p]ensión de [v]ejez, sin que tal situación
pueda considerarse como un desistimiento al derecho fundamental de adquirir
una pensión”118.
34. Calificación de invalidez en el trámite de primera instancia. Admitida
la demanda y descorridos los traslados a los demandados, el Juzgado 016
Laboral del Circuito de Cali ordenó la calificación de la PCL de Juana por
parte de la Junta Regional de Calificación de Invalidez de Risaralda 119. Por
tanto, el 15 de julio de 2022, la referida junta regional de calificación de
invalidez emitió un nuevo dictamen. En dicho documento, la junta consideró
que Juana tenía una PCL del 55,84%, de origen común, con fecha de
estructuración de 26 de noviembre de 2020 120. La junta precisó que se
“establece como fecha de estructuración la lectura del ecocardiograma
transtorácico por Cardiología […] donde evidencia insuficiencia cardiaca
más la hipertrofia concéntrica del VI con la que alcanza y supera el
porcentaje de PCL para llegar al estado de invalidez”121.
35. Sentencia de primera instancia. Por medio de la Sentencia de 27 de
septiembre de 2022, el Juzgado 016 Laboral del Circuito de Cali (i) declaró la
PCL de Juana “en un total del 55,84% […], con base en el dictamen allegado
ante el despacho”122 por la Junta Regional de Calificación de Invalidez de
Risaralda; (ii) condenó a Colpensiones al “reconocimiento de la pensión de
117
Ib., f. 5.
118
Ib.
119
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Demanda_2024125258168.pdf”, f. 2.
120
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Demanda_2024125248922.pdf”, f. 10.
121
Ib.
122
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Auto ordena correr
traslado_2024124937504.pdf”, f. 2.
invalidez a [Juana]”123, y (iii) ordenó a Colpensiones “el pago de las mesadas
pensionales ordinarias y adicionales, en monto de un salario mínimo legal
vigente para cada anualidad”124. Para fundamentar su decisión, el juzgado
constató que la accionante “cumplía con más de las 300 semanas que exige el
art. 6 del decreto 758 de 1990”125, así como que contaba con una PCL
superior al 50%. El juez no formuló argumentación alguna en lo referido a la
indemnización sustitutiva que habría recibido la demandante.
36. Sentencia de segunda instancia. Por medio de la Sentencia de 31 de
enero de 2023, la Sala Quinta de Decisión Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Cali (Tribunal Superior de Cali) modificó la sentencia de
primera instancia. En particular, (i) adicionó que se declaren “no probadas las
excepciones formuladas por las demandadas, inclusive la de prescripción” 126
y (ii) recalculó el retroactivo pensional causado. Para fundamentar su
decisión, el Tribunal Superior de Cali constató que la demandante “supera el
test de procedencia planteado por la Corte Constitucional en la sentencia
[SU-556 de 2019]”127, así como que “cotizó un total de 354,57 semanas […],
de las cuales, 340,86 semanas cotizadas con anterioridad a la entrada en
vigencia de la Ley 100 de 1993, suficientes para financiar la pensión de
invalidez conforme al art. 6, Acuerdo 049/90”128.
37. Recurso extraordinario de casación. Inconforme con la decisión de
segunda instancia, Colpensiones presentó un recurso extraordinario de
casación en contra de ese fallo. La entidad invocó “la causal primera de
casación consagrada en el artículo 60 del Decreto 528 de 1964” 129 para
desarrollar un cargo. En particular, por “la vía directa, se acus[ó] la sentencia
123
Ib.
124
Ib.
125
Expediente digital T-10.415.899, “Segunda Instancia_ApelacionSentencia_Expediente Segunda
Instancia_2023112801820.pdf”, f. 17.
126
Ib., f. 30.
127
Ib., f. 27.
128
Ib.
129
Expediente digital-10.415.899, “Recursos Extraordinarios_CuadernoCorte_Demanda_2023030436433”, f.
5.
recurrida por aplicación indebida [de] los artículos: 53 de la Carta Política -en
relación con el artículo 21 del Código Sustantivo del Trabajo-; 6 del Acuerdo
049 de 1990[…]; 141, 142 y 143 de la Ley 100 de 1993, en concordancia con
el artículo 42 del Decreto 692 de 1994; lo que condujo a la infracción directa
del artículo 1 de la Ley 860 de 2003”130 (énfasis original).
38. La recurrente cuestionó que, “invocando el Tribunal la condición más
beneficiosa y la favorabilidad […], consideró viable reconocer y cancelar a
favor de [Juana] una pensión de invalidez en los términos del Acuerdo 049 de
1990 […], no obstante que la estructuración de su estado de invalidez fue el 26
de noviembre de 2020, tal y como lo estableció el mismo ad quem en su
sentencia”131. En este contexto, Colpensiones consideró que hubo una
aplicación indebida del artículo 53 constitucional, “en cuanto dicho precepto
consagra el principio de la condición más beneficiosa, al determinar que en el
sub judice era aplicable el artículo 6 del Acuerdo 049 de 1990, […], aunque la
invalidez de la accionante como se reitera se hubiese estructurado en vigencia
de la Ley 860 de 2003”132 (énfasis original). Luego, a juicio de Colpensiones,
solo “sería viable la aplicación de la condición más beneficiosa respecto de la
Ley 100 original y esto bajo el estricto cumplimiento de algunas condiciones
que ha establecido la jurisprudencia de la propia Sala de Casación Laboral” 133.
En consecuencia, solicitó que la Corte Suprema de Justicia case la sentencia
de segunda instancia y revoque la sentencia de primer grado, en el sentido de
que “se absuelva a Colpensiones de las pretensiones de la demanda” 134.
39. Sentencia de casación. Por medio de la Sentencia de 3 de abril de 2024,
la Sala de Descongestión n.° 3 de la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia (Sala de Descongestión n.° 3) casó la sentencia de
segunda instancia, revocó la sentencia de primera instancia y absolvió a
Colpensiones de las pretensiones de la demanda. De un lado, la Sala de
Descongestión n.° 3 afirmó que habida cuenta de que la fecha de
estructuración de la invalidez es el 26 de noviembre de 2020, “la ley que
130
Ib.
131
Ib., f. 6.
132
Ib., f. 8.
133
Ib.
134
Ib., f. 5.
gobierna el asunto es el artículo 1 de la Ley 860 de 2003, cuyo requisito de
aportes no cumplió [la actora], pues entre el 6 de noviembre de 2017 y el 26
de noviembre de 2020, no aportó”135. En el estudio concreto, la Sala de
Descongestión n.° 3 reprochó que el Tribunal Superior de Cali hubiese
aplicado “el artículo 6 del Acuerdo 049 […] y rebelarse contra el artículo 1 de
la Ley 860 de 2003, que, por encontrarse vigente, era la única norma
pertinente para definir el derecho pensional” 136. En todo caso, esa Sala precisó
que se apartó de “la posición de la Corte Constitucional en relación con [el]
postulado de la condición más beneficiosa, dando su entendimiento de
aplicación sin límite, sin condicionamiento alguno”137 del referido precepto.
2.3. Acción de tutela y respuesta de la accionada y las vinculadas
40. Acción de tutela. El 19 de abril de 2024, Juana presentó una acción de
tutela en contra de la Sala de Descongestión n.°3 y de Colpensiones. En su
criterio, las entidades accionadas habían desconocido sus derechos
fundamentales al debido proceso, la seguridad social, la igualdad y el mínimo
vital, entre otros, al negar el reconocimiento de la prestación pensional. De un
lado, la accionante afirmó que la autoridad judicial demandada “desconoció
el precedente constitucional [de las] sentencias SU-442 de 2016, SU-556 de
2019 [y] SU-072 de 2024 […] al no aplicar el Acuerdo 049 de 1990, y no
haber acreditado el cumplimiento de las cargas que la facultaban para
apartarse de dicho precedente”138. A su juicio, la Sala accionada incurrió en el
referido defecto, “por cuanto la […] providencia revocó la sentencia [de
primera instancia], aun y sin importar que [ha] acreditado todos los
requisitos del Acuerdo 049 de 1990, tendientes al reconocimiento de la
pensión de invalidez”139 (énfasis original). De otro lado, la actora afirmó que
en la providencia reprochada “se configuró el defecto por violación directa
de la Constitución, dado que las decisiones cuestionadas constituyen
‘providencias lesivas de los derechos fundamentales’, ‘contrariamente
notorias a la Constitución’, ‘en contravía de lo estipulado en los artículos 13
135
Expediente digital T-10.415.899, “76001310501620210000301-0003Sentencia.pdf”, f. 13.
136
Ib., f. 17.
137
Ib., f. 18.
138
Expediente digital T-10.415.899, “01 Expediente_digitalizado.pdf”, f. 8.
139
Ib., f. 7.
y 53 constitucional[es]’”140. Por lo demás, la solicitante consideró que “por
[su] estado de salud y edad, [es] una persona de alta vulnerabilidad, lo cual, el
transcurrir del tiempo está totalmente en [su] contra, toda vez que por la
gravedad de las patologías que resultan acreditadas con [su] historia clínica,
éstas continúan en progresivo deterioro, siento ésta una amenaza potencial en
contra de [su] vida”141.
41. Con fundamento en estos argumentos, la accionante formuló las
siguientes pretensiones:
41.1 Amparar los derechos fundamentales al debido proceso, la seguridad
social, la igualdad, la vida digna, el pago oportuno de la pensión, el mínimo
vital, la dignidad humana y la protección de los derechos de las personas con
discapacidad142.
41.2 Revocar la Sentencia de 3 de abril de 2024, proferida por la Sala de
Descongestión n.° 3.
41.3 Ordenar a la Sala de Descongestión n.°3 “profiera una nueva sentencia,
en la cual se cumpla con el precedente adoptado por la Corte Constitucional
en la SU-442 de 2016, SU-556 de 2019 y SU-072 de 2024, en aplicación del
principio de la condición más beneficiosa, en los términos de los artículos 6 y
25 del Acuerdo 049 de 1990”.
41.4 Ordenar a Colpensiones a reconocer a su favor la pensión de invalidez,
a partir del 26 de noviembre de 2020 (fecha de estructuración de la
invalidez).
42. Auto de admisión. Por medio del auto de 22 de abril de 2024 143, la Sala
de Decisión de Tutelas n.° 1 de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia admitió la solicitud de amparo. De igual manera, vinculó
al proceso al Juzgado 016 Laboral del Circuito de Cali, al Tribunal Superior
140
Ib., f. 9.
141
Ib., f. 6.
142
Ib.
143
Expediente digital T-10.415.899, “0004Auto.pdf”, ff. 1-2.
de Cali y “a las demás autoridades judiciales que actuaron dentro de la
causa”144.
43. Respuesta de la Sala de Descongestión n.°3145. El 24 de abril de 2024,
la Sala de Descongestión n.°3 solicitó negar la solicitud de amparo “ante la
inexistencia de vulneración de los derechos fundamentales invocados”. Para
la accionada, los fundamentos de su decisión “se encuentran ajustados al
derecho constitucional del debido proceso, a las reglas procedimentales
generales y especiales que son de obligatorio cumplimiento para [esa]
jurisdicción y al precedente jurisprudencial que […] debe ser respetado por
[esa] Sala de Descongestión”. En particular, la Sala reiteró que, de
conformidad con el precedente vigente de la Sala de Casación Laboral, “no
era procedente que el juez de alzada considerara los requisitos del Acuerdo
049 de 1990 de manera plus ultractiva, ni siquiera bajo el argumento de
acudir al principio de favorabilidad […], porque su mandato parte de la
existencia de duda en la aplicación de normas vigentes, lo que no ocurre en el
sub lite”. Por lo demás, la demandada advirtió que “la acción tuitiva fue
concebida como preventiva y no como una tercera instancia para discutir el
conflicto ordinario ya resuelto por el juez natural con efectos de cosa juzgada
y plena garantía del debido proceso en todas sus manifestaciones”.
44. Respuesta del Patrimonio Autónomo de Remanentes del Instituto de
Seguro Sociales (PARISS)146. El 24 de abril de 2024, el PARISS solicitó su
desvinculación del trámite de tutela sub examine. Esto, porque “carece de
facultad jurídica para pronunciarse sobre los aspectos relacionados con el
Régimen de Prima Media con Prestación Definida; siendo por tanto
Colpensiones la entidad actualmente encargada de administrar el mencionado
régimen”.
45. Respuesta del Tribunal Superior de Cali 147. El 25 de abril de 2024, el
Tribunal Superior de Cali solicitó que se declare la improcedencia de la
144
Ib.
145
Expediente digital T-10.415.899, “02 Memorial.pdf”, ff. 2-10.
146
Expediente digital T-10.415.899, “03 Memorial.pdf”, ff. 2-7.
147
Expediente digital T-10.415.899, “04 Memorial.pdf”, ff. 2-4.
solicitud de amparo “por la inexistencia de la vía de hecho denunciada y por
no demostrarse alguna causal de procedibilidad para que se abra paso a la
tutela contra providencias judiciales”. A su juicio, el fundamento de la acción
de tutela “más que la presunta vulneración de los derechos fundamentales es
la inconformidad con la decisión por haberle resultado adversa a sus
intereses”. Es más, advirtió que la actora “no solo omite demostrar el yerro
encontrado sino que no especifica las causales específicas de procedibilidad
y, por su argumentación, es notorio que su inconformidad radica en la
aplicación del principio de condición más beneficiosa y en su desacuerdo con
la línea de pensamiento de la Sala de Descongestión Laboral de la Corte
Suprema de Justicia”.
46. Respuesta de Colpensiones148. El 26 de abril de 2024, Colpensiones
solicitó que se declare la improcedencia de la acción de tutela. Al respecto,
indicó que la Sala de Descongestión n.°3 no había incurrido en el defecto
alegado por la accionante. En efecto, indicó que la acción de tutela “no es el
mecanismo adecuado para conseguir la satisfacción del derecho reclamado
[…], teniendo en cuenta que no puede constituirse en una tercera instancia
para analizar el litigio objeto de debate”. Por lo demás, dicha entidad advirtió
que (i) “decidir de fondo las pretensiones [de la] accionante y acceder a las
mismas, invade la órbita del juez ordinario y su autodominio”, así como que
(ii) “el trámite alegado en la presente tutela ya había sido objeto de estudio
por otro juez, el cual no accedió a las pretensiones solicitadas por [la]
accionante”.
47. Respuesta de la Junta Nacional de Calificación de Invalidez 149. El 26
de abril de 2024, la Junta Nacional de Calificación de Invalidez solicitó que
se declare (i) improcedente la acción de tutela y (ii) que dicha entidad no
incurrió “en la violación de algún derecho del paciente”. Lo primero, por
cuanto la solicitud de amparo “plantea es una controversia de fondo, que no
puede dirimirse de otra forma que, mediante el proceso ordinario” laboral. Lo
segundo, porque la solicitud de amparo “no versa sobre una vulneración de
derechos en contra de la paciente sino sobre la inconformidad del accionante,
148
Expediente digital T-10.415.899, “05 Memorial.pdf”, ff. 3-16.
149
Expediente digital T-10.415.899, “06 Memorial.pdf”, ff. 3-7.
con el resultado del dictamen proferido” por dicha institución.
2.4. Decisiones objeto de revisión
48. Sentencia de primera instancia. Por medio de la Sentencia STP5456-
2024 de 30 de abril de 2024, la Sala de Decisión de Tutelas n.° 1 de la Sala
de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia negó el amparo solicitado,
al considerar que la Sala de Casación Laboral no incurrió en el defecto
alegado por la accionante. Por el contrario, el juez constitucional encontró
que la autoridad judicial accionada “sí hizo un estudio respecto de la
aplicación del principio constitucional de la condición más beneficiosa en
materia de pensión de invalidez”150. Sin embargo, “a la luz de las pruebas
allegadas al proceso, la fecha de estructuración de la invalidez y la situación
fáctica que se analizaba, no encontró que cumplía con los requisitos para
acceder a la pensión reclamada” 151. En particular, el juez de la tutela indicó
que de conformidad con el precedente de la Corte Suprema de Justicia, la
actora debió acreditar que “la estructuración del evento que produjo su
invalidez se dio dentro de los tres años siguientes a la entrada en vigencia de
la nueva norma, carácter temporal establecida en la sentencia CSJ SL2358-
2017”152. No obstante, “como la sentencia que aquí se censura observó tal
exigencia, no se advierte desconocido el precedente jurisprudencial
aplicable”153. En conclusión, la Sala de Decisión de Tutelas n.° 1 afirmó que
la accionada “respetó su propio precedente ya consolidado y mantuvo su
postura sobre la procedencia del principio de la condición más
beneficiosa154”. En consecuencia, “mal podría calificarse su actuación como
una auténtica vía de hecho que habilite la intervención del juez
constitucional”155.
49. Impugnación. El 17 de mayo de 2024, la actora impugnó la sentencia
150
Expediente digital T-10.415.899, “07 Sentencia.pdf”, f. 17.
151
Ib.
152
Ib.
153
Ib.
154
Ib., f. 21.
155
Ib.
de primera instancia. En su escrito, la solicitante reiteró los argumentos de su
solicitud de tutela. En efecto, la accionante insistió en que la autoridad
judicial demandada “incurrió en una causal específica de procedencia […], en
concreto por desconocimiento del precedente constitucional, contenido en las
sentencias […] SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019” 156, en lo relacionado con
la aplicación del principio de la condición más beneficiosa. Para la actora, la
decisión reprochada “es arbitraria toda vez que la aplicación del [referido
principio] para el reconocimiento de la pensión de invalidez va en línea con
los principios que rigen al sistema general de seguridad social” 157. Es más,
consideró que el criterio de la Corte Suprema de Justicia para la aplicación de
dicho principio “va en contra de los preceptos constitucionales, pues no
miran la condición humana del adulto mayor enfermo que solo busca una
vida en condiciones dignas y cubierto por el sistema sus últimos tiempos” 158.
50. Sentencia de segunda instancia. Por medio de la Sentencia de 12 de
junio de 2024, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia
confirmó la sentencia de primera instancia en el trámite de tutela. Esa Sala
consideró que “la data de estructuración de la [invalidez] (20 nov. 2020),
dista por mucho de los límites temporales establecidos por la jurisdicción
laboral”159 para la aplicación del principio de la condición más beneficiosa.
Es más, el juez constitucional afirmó que “si bien la posición del órgano de
cierre de la jurisdicción ordinaria laboral difiere de la interpretación que sentó
esa autoridad de límite [temporal para la aplicación del principio de la
condición más beneficiosa], no puede, por esa sola circunstancia, calificarse
de vulneradora de garantías fundamentales”160. Por lo demás, esa Sala
advirtió que “la acción de tutela no puede ser usada como una tercera
instancia en la que se reabra un debate suscitado ante los jueces ordinarios, de
ahí que la reclamación del quejoso en punto a que se efectúe una nueva
valoración probatoria sea inaceptable y menos como se pretende flexibilizar
los postulados que en sede casacional le son exigibles a los litigantes” 161.
156
Expediente digital T-10.415.899, “08 Memorial.pdf”, f. 2.
157
Ib., f. 4.
158
Ib.
159
Expediente digital T-10.415.899, “09 Sentencia.pdf”. f. 12.
160
Ib., f. 13.
161
Ib.
3. Actuaciones en sede de revisión
51. Selección y acumulación de los expedientes por la Corte Constitucional
y conocimiento de la Sala Plena. Por medio del auto de 30 de agosto de 2024,
los magistrados Juan Carlos Cortés González y José Fernando Reyes Cuartas,
quienes integraron la Sala de Selección Número Ocho, seleccionaron y
acumularon los expedientes T-10.227.912 y T-10.415.899. Por sorteo, los
referidos expedientes acumulados fueron asignados a la Sala Séptima de
Revisión, presidida por la magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera.
Luego, en sesión de 20 de noviembre de 2024, la Sala Plena de la Corte
Constitucional decidió asumir el conocimiento de los expedientes acumulados
sub examine.
52. Decreto probatorio en el trámite de revisión. Por medio de los autos de
25 de octubre de 2024, la magistrada sustanciadora decretó la práctica de
pruebas en los expedientes acumulados de la referencia. En particular, solicitó
acceso a los expedientes de los procesos de tutela sub judice, así como de los
respectivos procesos ordinarios laborales. Al respecto, la Sala Plena constata
que las autoridades requeridas aportaron copia digital de los expedientes
solicitados162.
II. CONSIDERACIONES
1. Competencia
53. La Sala Plena de la Corte Constitucional es competente para revisar los
fallos de tutela proferidos en los expedientes acumulados objeto de estudio,
según lo dispuesto por los artículos 86 y 241.9 de la Constitución Política.
2. Estructura de la decisión
162
Dichos expedientes fueron utilizados para la sustanciación de los antecedentes de la presente
providencia.
54. La presente decisión tendrá la siguiente estructura. En primer lugar, la
Sala examinará si las acciones de tutela sub judice satisfacen los requisitos
generales de procedibilidad de las acciones de tutela contra providencias
judiciales (sección II.3 infra). En segundo lugar, en caso de que las acciones
de tutela sean procedentes, la Sala Plena de la Corte Constitucional pasará al
fondo y examinará si la Sala de Casación Laboral y la Sala de Descongestión
No. 3 incurrieron en alguno de los defectos alegados por las accionantes
(sección II.4 infra). Por último, en caso de encontrar acreditada alguna
violación de los derechos fundamentales de las actoras, la Corte
Constitucional adoptará los remedios constitucionales que correspondan
(sección II.5 infra).
3. Examen de procedibilidad
55. La Corte Constitucional ha señalado que la procedencia formal de la
acción de tutela contra providencias judiciales de altas Cortes es excepcional y
está supeditada al cumplimiento de los siguientes requisitos generales de
procedibilidad: (i) legitimación en la causa –activa y pasiva–, (ii) relevancia
constitucional, (iii) inmediatez, (iv) identificación razonable de los hechos, (v)
efecto decisivo de la irregularidad procesal, (vi) subsidiariedad y (vii) que la
tutela no se dirija contra un fallo de tutela. La acreditación de estos requisitos
es una condición para adelantar un estudio de fondo. Por lo tanto, el
incumplimiento de alguna de estas exigencias conduce a la improcedencia de
la solicitud de amparo. A continuación, la Sala examinará si la presente acción
de tutela satisface estos requisitos.
3.1. Requisito de legitimación en la causa por activa
56. Regulación constitucional y legal. El artículo 86 de la Constitución
Política prevé que “toda persona tendrá acción de tutela para reclamar ante
los jueces […], por sí misma o por quien actúe en su nombre, la protección
inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales”. Asimismo, el
artículo 10 del Decreto 2591 de 1991, dispone que la acción de tutela “podrá
ser ejercida por cualquier persona vulnerada o amenazada en uno de sus
derechos fundamentales, quien actuará por sí misma o a través de
representante”. En ese sentido, la legitimación en la causa por activa se
acredita cuando la ejerce el titular de los derechos fundamentales, de manera
directa, o por medio de “(i) representante legal (…); (ii) apoderado judicial;
(iii) agen[te] oficios[o], ‘cuando el titular de los mismos no esté en
condiciones de promover su propia defensa’ o (iv) (…) los personeros
municipales”163.
57. En este contexto, la Corte Constitucional ha afirmado que el requisito
de legitimación por activa consiste en la “titularidad para promover la acción,
con el cual se busca garantizar que la persona que acude a la acción de tutela
tenga un interés directo y particular respecto de la solicitud de amparo que
eleva ante el juez constitucional, de manera que pueda establecerse sin
dificultad, que lo reclamado es la protección de un derecho fundamental del
propio demandante y no de otro”164. Por tanto, el referido requisito “exige que
la tutela sea presentada por quien tenga un interés cierto, directo y particular
en la solución de la controversia”165.
58. Las acciones de tutela satisfacen el requisito de legitimación en la
causa por activa. En el caso 1, María presentó una acción de tutela como
titular de los derechos fundamentales “al debido proceso, defensa y acceso a
la administración de justicia, a la igualdad ante la ley y las autoridades,
mínimo vital, a la seguridad social, a la salud, a una vida en condiciones
dignas, a la protección de las personas de la tercera edad” 166, que habrían sido
presuntamente vulnerados por la Sala de Casación Laboral. Al respecto, la
Sala Plena constata que María fue quien instauró el proceso ordinario laboral
que culminó con la sentencia de casación cuestionada, la cual negó el
reconocimiento de la pensión de invalidez de la actora.
59. En el caso 2, Juana presentó una acción de tutela como titular de los
derechos fundamentales al debido proceso, la seguridad social, la igualdad, la
vida digna, el pago oportuno de la pensión, el mínimo vital, la dignidad
163
Sentencia T-138 de 2022. Cfr. Sentencias T-146 de 2022 y T-190 de 2020, entre otras.
164
Sentencias T-678 de 2016 y T-176 de 2011, entre otras.
165
Sentencia T-402 de 2023. Cfr. Sentencias SU-173 de 2015, T-381 de 2018 y T-623 de 2012, entre otras.
166
Expediente digital T-10.227-912, “01 DEMANDA DE TUTELA.PDF”, f. 18.
humana y la protección de las personas con discapacidad 167, que habrían sido
presuntamente vulnerados por la Sala de Descongestión n.°3. Sobre el
particular, la Corte encuentra que Juana fue quien instauró el proceso
ordinario laboral que culminó con la sentencia de casación cuestionada, la
cual negó el reconocimiento de la pensión de invalidez de la actora.
60. En consecuencia, la Sala Plena encuentra que las accionantes de ambos
casos tienen un interés cierto, directo y particular en la solución de las
controversias, por lo que entiende satisfecho el requisito de legitimación en la
causa por activa de los asuntos sub judice.
3.2 Requisito de legitimación en la causa por pasiva
61. Regulación constitucional y legal. Conforme a los artículos 86 de la
Constitución Política, así como 5 y 42 del Decreto 2591 de 1991, la acción de
tutela procede en contra de las autoridades o particulares que amenacen o
vulneren derechos fundamentales. La Corte Constitucional ha señalado que
este requisito “hace referencia a la aptitud legal de la entidad contra quien se
dirige la acción, de ser la llamada a responder por la vulneración o amenaza
del derecho fundamental, en caso de que la transgresión del derecho alegado
resulte demostrada”168. Por tanto, la autoridad accionada no estará legitimada
en la causa por pasiva cuando no le sea atribuible la presunta amenaza o
vulneración de derechos fundamentales alegada por el accionante.
62. Terceros con interés legítimo. La Corte ha reiterado que, conforme al
artículo 29 de la Constitución Política, las “personas naturales o jurídicas que
puedan estar comprometidas en la afectación iusfundamental y en el
cumplimiento de una eventual orden de amparo” 169 pueden intervenir en el
trámite de tutela. Por esta vía, los terceros que, pese a no tener “la condición
de partes, (…) se encuentren vinculados a la situación jurídica de una de las
167
Expediente digital T-10.415.899, “01 Expediente_digitalizado.pdf”, f. 8.
168
Sentencia SU-077 de 2018.
169
Sentencias T-282 de 2022, T-240 de 2021 y SU-116 de 2018.
partes o a la pretensión que se discute” 170, son titulares de un “interés que los
legitima para participar en el proceso, con el fin de que se les asegure la
protección de sus derechos”171. Bajo esta premisa, la Corte ha reconocido que
los terceros con interés legítimo pueden participar en los procesos de tutela.
63. Las solicitudes de amparo satisfacen el requisito de legitimación por
pasiva. En el caso 1, la Sala de Casación Laboral está legitimada en la causa
por pasiva, puesto que es la presunta responsable de las vulneraciones
alegadas por María. Esto, porque fue la autoridad judicial que profirió la
Sentencia de 11 de octubre de 2023, en la que se negó el reconocimiento de
la pensión de invalidez de María. En el caso 2, la Sala de Descongestión n.°
3 también se encuentra legitimada en la causa por pasiva, al ser la autoridad
que, al parecer, incurrió en el desconocimiento del precedente constitucional
alegado por Juana. De igual manera, Colpensiones se encuentra legitimado
en el segundo caso, al ser la entidad responsable del pago de la prestación
pensional reclamada. En este contexto, la Sala Plena de la Corte
Constitucional encuentra acreditado el requisito de la legitimación en la causa
por pasiva en ambos casos.
64. Análisis del interés legítimo de los terceros vinculados en los trámites
de instancia. La Sala Plena constata que, en ambos casos, los jueces de
primera instancia en los trámites de tutela vincularon a algunas autoridades
judiciales y administrativas. En el Caso 1, la Sala de Decisión de Tutelas n.°3
de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia vinculó al
proceso al Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira, al Tribunal Superior
de Pereira y “a las partes e intervinientes reconocidas al interior del proceso
laboral ordinario”172. En el Caso 2, la Sala de Decisión de Tutelas n.°1 de la
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia vinculó al Juzgado
016 Laboral del Circuito de Cali, al Tribunal Superior de Cali y “a las demás
autoridades […] que actuaron dentro de la causa” 173, entre ellas, al PARISS.
170
Ib.
171
Ib.
172
Expediente digital T-10.227.912, “05 FALLO DE PRIMERA INSTANCIA.pdf”, f. 4.
173
Ib.
Al respecto, la Sala Plena considera que estas entidades no son terceros con
interés en los trámites de tutela objeto de revisión. Esto por dos razones.
65. Primero, dichas instituciones no tienen la competencia para satisfacer
las pretensiones de los accionantes, por lo que no estarían comprometidas con
el cumplimiento de una eventual orden de amparo. Segundo, las accionantes
no indicaron de qué manera dichas entidades amenazaron o vulneraron sus
derechos fundamentales. Por el contrario, de los hechos narrados y de los
elementos probatorios obrantes en el expediente, la Sala concluye que las
alegadas vulneraciones a los derechos fundamentales de las accionantes se
derivan, de manera exclusiva, de las sentencias reprochadas, proferidas en (i)
el Caso 1 por la Sala de Casación Laboral, y (ii) en el Caso 2 por la Sala de
Descongestión n.° 3. Por tanto, los jueces de instancia en los procesos
laborales sub examine y el PARIIS no tienen la virtualidad de estar (a)
comprometidos en la afectación iusfundamental alegada por las accionantes,
o (b) vinculados a la situación jurídica de una de las partes del proceso, o a
las pretensiones que se discuten. En consecuencia, las autoridades vinculadas
en instancia carecen de interés legítimo para participar en el presente trámite
de tutela.
66. Por todo lo anterior, la Sala Plena de la Corte Constitucional encuentra
legitimadas en la causa por pasiva, (i) en el Caso 1, la Sala de Casación
Laboral está legitimada en la causa por pasiva, y (ii) en el Caso 2, la Sala de
Descongestión n.° 3. Asimismo, advierte que las demás partes e
intervinientes reconocidos al interior de los procesos laborales ordinarios
carecen de un interés que los legitime para participar en los procesos de tutela
sub examine. Luego, la Sala ordenará su desvinculación del presente trámite.
3.3 Requisito de inmediatez
67. Regulación constitucional y legal. El artículo 86 de la Constitución
Política dispone que la acción de tutela es un mecanismo de “protección
inmediata” de derechos fundamentales, que puede interponerse “en todo
momento y lugar”. La Constitución Política y el Decreto 2591 de 1991 no
prevén el término para interponer la solicitud de tutela. Sin embargo, la
jurisprudencia constitucional ha precisado que esta acción debe ejercerse
dentro de un término razonable y proporcionado 174. Según la Corte, “una
facultad absoluta para presentar la acción de tutela en cualquier tiempo sería
contrario al principio de seguridad jurídica”175 y “desvirtuaría el propósito
mismo de [la acción], el cual es permitir una protección urgente e inmediata
de los derechos fundamentales”176. La exigencia de este requisito está
justificada, entre otras, por tres razones: (i) evitar la afectación de los
derechos de terceros; (ii) garantizar el principio de seguridad jurídica177 y (iii)
impedir “el uso de este mecanismo excepcional como medio para simular la
propia negligencia”178.
68. Las acciones de tutela satisfacen el requisito de inmediatez. En el caso
1, el hecho presuntamente vulnerador ocurrió el 19 de diciembre de 2023 179,
día en el que se efectuó la notificación mediante edicto de la sentencia de
casación cuestionada que puso fin al proceso ordinario laboral impulsado por
María. Asimismo, esta Sala constata que la actora presentó la acción de tutela
el 6 de febrero de 2024. En el caso 2, la Sentencia de 3 de abril de 2024 fue
notificada el 5 de abril de 2024180, y la solicitud de amparo fue presentada el
19 de abril de 2024. En ambos casos, las actoras interpusieron sus acciones
de tutela en un término que esta Sala considera razonable. En efecto, (i) en el
Caso 1 transcurrieron alrededor de 1 mes y 15 días, y (ii) en el Caso 2
pasaron catorce días desde la notificación de la sentencia reprochada y la
presentación de la acción de tutela. En consecuencia, la Sala Plena de la
Corte Constitucional encuentra satisfecho el requisito de inmediatez en
ambos casos.
3.4 Requisito de subsidiariedad
174
Sentencia SU-108 de 2018.
175
Sentencia SU-391 de 2016.
176
Sentencia T-307 de 2017.
177
Sentencia T-277 de 2015.
178
Sentencia T-219 de 2012.
179
Expediente digital T-10.227.912, “0005Notificación.pdf”.
180
Expediente digital T-10.415.899, “Recursos Extraordinarios_Corte Suprema ESAV_Oficio de devolucin del
expediente al tribunal de origen_2024095319609”.
69. Regulación constitucional y legal. El artículo 86 de la Constitución
Política prescribe que la acción de tutela tiene carácter subsidiario respecto de
los medios ordinarios de defensa judicial. En virtud del principio de
subsidiariedad, la acción de tutela solo procede en dos supuestos 181. Primero,
como mecanismo de protección definitivo, si el afectado no dispone de otro
medio de defensa judicial idóneo y eficaz. De acuerdo con la jurisprudencia
constitucional, el mecanismo judicial ordinario es idóneo si “es
materialmente apto para producir el efecto protector de los derechos
fundamentales”182. Por su parte, es eficaz, si “está diseñado para brindar una
protección oportuna a los derechos amenazados o vulnerados” 183 (eficacia en
abstracto) en consideración de las circunstancias en que se encuentre el
solicitante (eficacia en concreto)184. Segundo, como mecanismo de protección
transitorio si, a pesar de existir medios ordinarios idóneos y eficaces, la tutela
es interpuesta para evitar la consumación de un perjuicio irremediable 185.
70. En la sentencia SU-038 de 2023, la Corte Constitucional unificó la
jurisprudencia constitucional sobre el examen del requisito de subsidiariedad
en tutelas interpuestas en contra de sentencias de casación, que inaplican el
precedente constitucional sobre el alcance del principio de condición más
beneficiosa para el reconocimiento de la pensión de invalidez. La Sala Plena
fijó una regla de decisión según la cual si se constata que los accionantes no
“disponen de ningún otro mecanismo de protección judicial porque acudieron
a las acciones y recursos previstos en el ordenamiento jurídico y culminaron
las etapas procesales respectivas, se considera acreditada la exigencia de
subsidiariedad”. En estos casos, para verificar el cumplimiento del requisito
de subsidiariedad, el juez constitucional debe constatar el agotamiento de
todos los medios de defensa judicial al alcance del principio de condición
181
Sentencia T-071 de 2021.
182
Sentencia SU-379 de 2019.
183
Ib.
184
Decreto 2591 de 1991, art. 6. “La acción de tutela no procederá: 1. Cuando existan otros recursos o
medios de defensa judiciales, salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un
perjuicio irremediable. La existencia de dichos medios será apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia,
atendiendo las circunstancias en que se encuentra el solicitante” (énfasis añadido).
185
Constitución Política, art. 86.
más beneficiosa para el reconocimiento de la pensión de invalidez, por lo que
no resulta aplicable el test de procedencia desarrollado por la Corte
Constitucional en la sentencia SU-556 de 2019.
71. Es decir, para verificar el cumplimiento del requisito de subsidiariedad
en acciones de tutela en contra de sentencias de casación, que inaplican el
precedente constitucional sobre el alcance del principio de la condición más
beneficiosa, el juez constitucional debe verificar que los solicitantes hubiesen
agotado todas las etapas y recursos judiciales que tenían a su disposición. A
juicio de la Sala Plena, exigir la satisfacción del test de procedencia de la
Sentencia SU-556 de 2019 para el estudio del requisito de subsidiariedad
constituye un requisito adicional a los previstos en la Sentencia C-590 de
2005, el cual resulta desproporcionado frente a las personas que han
desplegado un esfuerzo importante ante la jurisdicción ordinaria para la
efectividad de sus derechos.
72. Las acciones de tutela satisfacen el requisito de subsidiariedad. En
tales términos, la Sala Plena considera que en ambos casos se satisface el
requisito de subsidiariedad. Esto es así, porque las accionantes agotaron los
medios de defensa judicial ordinarios para el reconocimiento de la pensión de
invalidez. En contra de las sentencias de casación reprochadas, que dieron fin
a los procesos ordinarios laborales de reconocimiento pensional, no procede
ningún recurso ordinario. Por otra parte, la Sala constata que los defectos
invocados no se enmarcan dentro de las causales taxativas del recurso
extraordinario de revisión y la acción de revisión, previstas, respectivamente,
en los artículos 31 de la Ley 712 de 2001186 y 20 de la Ley 797 de 2003.
3.5 Requisito de relevancia constitucional
73. El requisito de relevancia constitucional exige que la controversia que
subyace a la solicitud de amparo verse sobre un asunto de marcada e
186
La Sala Plena constata que los reproches de las accionantes no cuestionan que las sentencias reprochadas
se hubiesen fundamentado en (i) documentos declarados falsos por la justicia penal; (ii) declaraciones de
personas que fueran condenadas por falsos testimonios en razón a dichas declaraciones, y (iii) un hecho
delictivo de los jueces de instancia. Tampoco alegaron que (iv) sus respectivos apoderados judiciales
hubiesen incurrido en el delito de infidelidad de los deberes profesionales en su perjuicio.
indiscutible naturaleza constitucional187, que involucra algún debate jurídico
en torno al contenido, alcance y goce de un principio o derecho
fundamental188. La Corte Constitucional ha resaltado que para encontrar
acreditado este requisito debe constatarse que la solicitud (i) no versa sobre
asuntos legales o económicos, (ii) persigue la protección de facetas
constitucionales del debido proceso y (iii) no busca reabrir debates concluidos
en el proceso ordinario189. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, el
propósito de este requisito es preservar la competencia y “la independencia de
los jueces de las jurisdicciones diferentes a la constitucional”190 e impedir que
la acción de tutela se convierta en “una instancia o recurso adicional para
controvertir las decisiones de los jueces”191.
74. Las acciones de tutela cumplen con el requisito de relevancia
constitucional. Para la Corte, las solicitudes de amparo sub judice satisfacen el
requisito de relevancia constitucional porque involucran un debate jurídico en
torno al contenido y goce de los derechos fundamentales de las accionantes.
En ambos casos, las actoras solicitan la protección de sus derechos
fundamentales al debido proceso y a la seguridad social, entre otras.
Asimismo, esta Sala encuentra que las actoras son sujetos de especial
protección constitucional, tanto por su edad, su situación socioeconómica y las
enfermedades con las que han sido diagnosticadas, circunstancias todas ellas
sumadas que las califican en la categoría propia de debilidad manifiesta.
75. En igual sentido, la Corte Constitucional considera que las demandantes
no buscan reabrir un debate puramente legal o probatorio que hubiese
concluido en los procesos ordinarios laborales. En ambos casos, las
demandantes dirigen su solicitud de amparo en contra de las sentencias de
casación en las que las autoridades judiciales accionadas resolvieron no
aplicar el precedente constitucional sobre el principio de la condición más
187
Sentencias T-335 de 2000, T-1044 de 2007, T-658 de 2008, T-505 de 2009, T-610 de 2009, T-896 de 2010,
T-040 de 2011, T-338 de 2012, T-512 de 2012, T-543 de 2012, T-1061 de 2012, T-931 de 2013, T-182 de 2014
y T-406 de 2014.
188
Sentencia SU-073 de 2019.
189
Sentencia T-102 de 2006.
190
Sentencia SU-573 de 2019. Ver también, sentencia C-590 de 2005.
191
Sentencia T-102 de 2006.
beneficiosa, lo que condujo, en ambos casos, a negar el reconocimiento de las
pensiones de invalidez solicitadas. Del mismo modo, en los dos casos, las
actoras consideraron que las decisiones cuestionadas desconocieron la
vinculatoriedad de las sentencias de unificación de la Corte Constitucional, así
como los presupuestos del artículo 53 de la Constitución Política. Es más, al
desarrollar sus argumentos, las accionantes advirtieron la existencia de por lo
menos un defecto en las providencias cuestionadas, y alegaron el carácter
irrazonable del supuesto defecto (pár. 24-27, 33, 45-46 y 57 supra). En igual
sentido, explicaron las razones por las que consideraron imperiosa la
intervención del juez constitucional en el caso concreto. En este contexto, el
debate en torno al presunto desconocimiento del precedente constitucional, así
como la posible violación de la Carta Política y vulneración de los derechos
fundamentales de las accionantes, es de marcada e indiscutible naturaleza
constitucional. Por lo tanto, se entiende acreditado el requisito de relevancia
constitucional.
3.6 Identificación razonable de los hechos que generaron la presunta
amenaza o vulneración de los derechos fundamentales reclamados
76. Las solicitudes de tutela que cuestionen providencias judiciales deben
cumplir con “cargas argumentativas y explicativas mínimas”192. El accionante
tiene la obligación de identificar de manera razonada los hechos que
generaron la vulneración, así como los derechos vulnerados 193 y precisar la
causal específica o defecto que, de constatarse, “determinaría la prosperidad
de la tutela”194. Estas cargas no buscan condicionar la procedencia de la
acción de tutela al cumplimiento de “exigencias formales contrarias a su
naturaleza y no previstas por el constituyente”195. Por el contrario, tienen
como propósito que el actor exponga con suficiencia y claridad los
fundamentos de la transgresión de los derechos fundamentales y evitar que el
juez de tutela lleve a cabo “un indebido control oficioso de las providencias
judiciales de otros jueces”196.
192
Sentencia SU-379 de 2019.
193
Sentencia T-093 de 2019.
194
Sentencia SU-379 de 2019.
195
Sentencia C-590 de 2005.
196
Sentencia SU-379 de 2019.
77. La Sala constata que las accionantes cumplieron con estas cargas
explicativas mínimas, pues presentaron una descripción detallada de los
procesos ordinarios laborales y de las providencias judiciales cuestionadas.
Además, identificaron de manera clara y comprensible los defectos en los que
la Sala de Casación Laboral (caso 1) y la Sala de Descongestión n.°3 (caso 2)
habrían incurrido y también explicaron las razones por las cuales dichos
yerros vulneraban sus derechos fundamentales (pár. 25-26 y 45 supra).
3.7 Irregularidad procesal de carácter decisivo
78. No cualquier error u omisión en el curso del proceso ordinario
constituye un defecto que vulnere el debido proceso 197. En este sentido, las
acciones de tutela contra providencia judicial en las que se alega que las
vulneraciones a los derechos fundamentales del accionante son producto de
irregularidades procesales en el curso del proceso ordinario, deben demostrar
que dicho yerro tuvo un “efecto decisivo o determinante en la sentencia que
se impugna”198. Para que el amparo proceda, las irregularidades deben tener
una magnitud significativa199, afectar los derechos fundamentales del
accionante y haber incidido efectivamente en la providencia que se cuestiona.
79. La Sala Plena encuentra que este criterio no es aplicable a los casos
sub examine, por cuanto las accionantes no invocaron ninguna irregularidad
procesal en el trámite de los procesos ordinarios laborales.
3.8 Las providencias objeto de la solicitud de amparo no son sentencias
de tutela, sentencias de constitucionalidad en sentido abstracto o
sentencias interpretativas de la Sección de Apelaciones de la Jurisdicción
Especial para la Paz
80. La Sala Plena advierte que las sentencias cuestionadas no se dictaron en
197
Sentencia T-586 de 2012.
198
Sentencias C-590 de 2005, SU-061 de 2018 y T-470 de 2018, entre otras.
199
Ib.
el marco de trámite de tutela. Asimismo, esta Sala constata que las
providencias reprochadas no son sentencias adoptadas en un control abstracto
de constitucionalidad por la Corte Constitucional o el Consejo de Estado, así
como tampoco son sentencias interpretativas proferidas por la Sección de
Apelaciones del Tribunal para la Paz de la Jurisdicción Especial para la Paz 200.
81. Conclusión de procedibilidad. Con base en las consideraciones
precedentes, la Sala Plena concluye que las acciones de tutela sub examine
satisfacen los requisitos generales de procedibilidad. Por lo tanto, es
procedente emitir un pronunciamiento de fondo.
4. Examen de fondo
82. La Corte Constitucional ha reiterado que para que prospere la acción de
tutela en contra de providencias judiciales, además de satisfacer los requisitos
generales, el actor debe acreditar que la decisión cuestionada incurrió en al
menos uno de los siguientes requisitos específicos o defectos: (i) defecto
orgánico, (ii) defecto material o sustantivo, (iii) defecto por desconocimiento
del precedente, (iv) defecto procedimental, (v) defecto fáctico, (vi) decisión sin
motivación y (vii) violación directa de la Constitución. La acreditación de la
configuración de alguno de estos defectos es una condición necesaria para
emitir una orden de amparo.
83. Delimitación del objeto. En el caso 1, María dirigió la acción de tutela
en contra de la Sentencia de 11 de octubre de 2023, por medio de la cual la
Sala de Casación Laboral decidió casar la sentencia de segunda instancia, en
el proceso ordinario laboral en el que solicitó el reconocimiento de su pensión
de invalidez. En la referida providencia, la Sala de Casación Laboral afirmó
que de conformidad con la jurisprudencia de ese tribunal, el principio de
condición más beneficiosa solo permite aplicar el régimen pensional
inmediatamente anterior al de la fecha de estructuración de la invalidez, es
decir, los regímenes previstos en la Ley 860 de 2003 y en el texto original de
la Ley 100 de 1993. En el caso concreto, la Sala de Casación Laboral afirmó
que (i) la actora no “cuenta con el mínimo de 50 semanas en el último trienio
conforme la Ley 860”201 de 2003, y (ii) la demandante no acreditó “las 26
200
Sentencia SU-388 de 2023.
201
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.PDF”, f. 226.
semanas en el año inmediatamente anterior como dispone la regla jurídica de
la Ley 100 de 1993”202. En consecuencia, negó el reconocimiento de la
pensión de invalidez.
84. En su tutela, María alegó que la Sala de Casación Laboral incurrió en
dos defectos: (i) desconocimiento del precedente y (ii) violación directa de la
Constitución. Esto, porque la referida autoridad judicial desconoció el
precedente constitucional sentado en las sentencias SU-442 de 2016 y SU-556
de 2019. En particular, indicó que dichas sentencias reconocieron que el
principio de la condición más beneficiosa permite aplicar cualquier régimen
pensional anterior a la fecha de estructuración de la invalidez en el que el
afiliado hubiese constituido una expectativa legítima. En criterio de la
solicitante, si la Sala de Casación Laboral hubiese acogido la línea
jurisprudencial previamente citada, dicha autoridad judicial no hubiera casado
la sentencia de segunda instancia, y, en consecuencia, hubiera reconocido la
pensión de invalidez. Lo anterior por cuanto cumple con los requisitos para
acceder a la prestación pensional previstos en el Acuerdo 049 de 1990, al
contar con 551,71 semanas cotizadas antes del 1 de abril de 1994.
85. En el caso 2, Juana presentó una acción de tutela en contra de la
Sentencia de 3 de abril de 2024, por medio de la cual la Sala de Descongestión
n.° 3 decidió casar la sentencia de segunda instancia en el proceso ordinario
laboral en el que solicitó el reconocimiento de su pensión de invalidez. En la
referida providencia, la Sala de Casación Laboral afirmó que “la ley que
gobierna el asunto es el artículo 1 de la Ley 860 de 2003, cuyo requisito de
aportes no cumplió [la actora], pues entre el 6 de noviembre de 2017 y el 26
de noviembre de 2020, no aportó”203. En este contexto, reprochó que el
Tribunal Superior de Cali hubiese aplicado “el artículo 6 del Acuerdo 049 […]
y rebelarse contra el artículo 1 de la Ley 860 de 2003, que, por encontrarse
vigente, era la única norma pertinente para definir el derecho pensional” 204.
86. En su tutela, Juana argumentó que la Sala de Descongestión n.° 3
202
Ib.
203
Expediente digital T-10.415.899, “76001310501620210000301-0003Sentencia.pdf”, f. 13.
204
Ib., f. 17.
incurrió en dos defectos: (i) desconocimiento del precedente y (ii) violación
directa de la Constitución. Lo anterior, porque la referida autoridad judicial no
aplicó las reglas de decisión establecidas en las sentencias SU-442 de 2016 y
SU-556 de 2019. En criterio de la solicitante, si la Sala de Descongestión n.° 3
hubiese acogido la línea jurisprudencial previamente citada, dicha autoridad
judicial no hubiera casado la sentencia de segunda instancia, y, en
consecuencia, habría reconocido la pensión de invalidez. Lo anterior por
cuanto cumple con los requisitos para acceder a la prestación pensional
previstos en el Acuerdo 049 de 1990, al contar con 340,86 semanas cotizadas
antes del 1 de abril de 1994.
87. En este contexto, la Sala Plena encuentra que, a pesar de que ambas
accionantes formularon sus acciones de tutela alegando dos defectos, lo cierto
es que, en los dos casos, los defectos de las accionantes se basan en un único
argumento: la autoridad judicial accionada desconoció el precedente
constitucional, según el cual, el principio de la condición más beneficiosa
habilita la aplicación de los requisitos previstos en el Acuerdo 049 de 1990.
Esto, respecto de solicitudes de reconocimiento de pensión de invalidez por
afiliados en situación de vulnerabilidad, cuya invalidez se estructuró en
vigencia de la Ley 860 de 2003. De igual manera, la Corte constata que, más
allá de afirmarlo, las accionantes no individualizaron las razones por las que
consideraban que se configuró un defecto por violación directa de la
Constitución. En estos términos, y en aplicación de la metodología adoptada
por la Sala Plena en la Sentencia SU-038 de 2023, la Sala circunscribirá el
análisis de los casos 1 y 2 a examinar la existencia del defecto por
desconocimiento del precedente constitucional.
88. Problemas jurídicos. En estos términos, la Sala Plena debe resolver los
siguientes problemas jurídicos:
88.1 ¿La Sala de Casación Laboral incurrió en el defecto por
desconocimiento del precedente constitucional al haber casado el fallo de
segunda instancia y, en consecuencia, negado el reconocimiento de la pensión
de invalidez de la accionante, con fundamento en que el principio de
condición más beneficiosa solo permite aplicar el régimen pensional
inmediatamente anterior al de la estructuración de la invalidez y, por lo tanto,
la solicitante no tenía derecho a la aplicación ultractiva del Acuerdo 049 de
1990?
88.2 ¿La Sala de Descongestión n.°3 incurrió en el defecto por
desconocimiento del precedente constitucional al haber casado el fallo de
segunda instancia y, en consecuencia, negado el reconocimiento de la pensión
de invalidez la accionante, con fundamento en que no se podía aplicar el
principio de la condición más beneficiosa en el caso concreto, por cuanto la
fecha de estructuración de invalidez ocurrió después de los tres años de la
entrada en vigencia de la Ley 860 de 2003, y por lo tanto, la solicitante no
tenía derecho a la aplicación ultractiva del Acuerdo 049 de 1990?
89. Metodología del examen de fondo. Para resolver los problemas
jurídicos, la Sala Plena, en primer lugar, se referirá al régimen constitucional y
legal de la pensión de invalidez (sección 4.1 infra). En segundo lugar,
reiterará la jurisprudencia en relación con el alcance del principio de la
condición más beneficiosa para el reconocimiento de la pensión de invalidez
(sección 4.2 infra). En tercer lugar, con fundamento en tales consideraciones,
resolverá los casos concretos (sección 4.3 infra). Por último, de encontrar
acreditada la configuración de alguno de los defectos alegados, la Corte
Constitucional adoptará las órdenes y remedios que correspondan (sección
II.5 infra).
4.1. Reiteración de jurisprudencia sobre la pensión de invalidez
90. El artículo 48 de la Constitución prevé que la seguridad social es un
“derecho irrenunciable” y un “servicio público de carácter obligatorio” 205. El
Sistema General de Pensiones es uno de los componentes del sistema integral
de seguridad social206. El objetivo del Sistema General de Pensiones es
proteger a la población que se ve afectada por tres contingencias: la vejez, la
muerte y la invalidez. En este sentido, una vez estas contingencias ocurran, y
205
El servicio público de seguridad social, por su parte, está compuesto por el “conjunto de medidas
institucionales tendientes a brindar progresivamente a los individuos y sus familias, las garantías necesarias
frente a los distintos riesgos sociales que puedan afectar su capacidad y oportunidad”. Sentencias T-1040 de
2008 y SU-440 de 2021.
206
Sentencia T-221 de 2006. Ver también, Sentencia SU-130 de 2013.
bajo el cumplimiento de los requisitos legales, se procederá “al
reconocimiento de las pensiones de jubilación, invalidez y sobrevivientes de
los afiliados, o de sus beneficiarios o al otorgamiento de las prestaciones
sociales que operan en su reemplazo”207.
91. La pensión de invalidez es una de las prestaciones por medio de las
cuales se garantiza el derecho fundamental a la seguridad social. La Corte
Constitucional y la Sala de Casación Laboral han definido a la pensión de
invalidez como la prestación económica que reciben los afiliados del Sistema
General de Pensiones que sufren una enfermedad o accidente de origen
común o laboral que disminuye o anula su capacidad laboral 208. La finalidad
de esta prestación pensional es proveer un ingreso a la persona en situación
de invalidez209 que garantice la satisfacción de sus necesidades básicas 210. En
este contexto, la Sala Plena encuentra que la pensión de invalidez es una
manifestación del derecho fundamental a la seguridad social.
92. Desde la expedición de la Constitución de 1991, la pensión de
invalidez de origen común para trabajadores del sector privado ha estado
regulada en tres regímenes normativos diferentes: (i) el Acuerdo 049 de 1990
-aprobado por el Decreto 758 de 1990-, (ii) la Ley 100 de 1993 y (iii) la Ley
860 de 2003. Los requisitos para el reconocimiento de la prestación en cada
uno de estos regímenes son diferentes:
Tabla 2. Requisitos normativos para el reconocimiento de la pensión de
invalidez
Régimen Requisitos
Acuerdo El artículo 6º del Acuerdo 049 de 1990 dispone que tendrán
049 de 1990 derecho a la pensión de invalidez de origen común las
207
Sentencias T-427 de 2018 y SU-440 de 2021.
208
Sentencias T-166 de 2021 y T-218 de 2023.
209
De conformidad con el artículo 38 de la Ley 100 de 1993, es “inválida” la “persona que por cualquier
causa de origen no profesional, no provocada intencionalmente, hubiere perdido el 50% o más de su
capacidad laboral”.
210
Sentencia T-323 de 2018.
personas que reúnan las siguientes condiciones:
1. Ser inválido permanente total o inválido permanente
absoluto o gran inválido;
2. Haber cotizado para el Seguro de Invalidez, Vejez y
Muerte, (i) ciento cincuenta (150) semanas dentro de los
seis años anteriores a la fecha del estado de invalidez, o
(ii) trescientas semanas (300), en cualquier época, con
anterioridad al estado de invalidez.
El artículo 39 de la Ley 100 de 1993 dispone que tendrán
derecho a la pensión de invalidez los afiliados que sean
declarados inválidos y cumplan alguno de los siguientes
requisitos:
1. Afiliado cotizante. El afiliado cotizante debe demostrar
Ley 100 de
que cotizó por lo menos veintiséis semanas, al momento
1993
de producirse el estado de invalidez; o
2. Afiliado no cotizante. El afiliado no cotizante debe
demostrar que efectuó aportes durante por lo menos
veintiséis semanas del año inmediatamente anterior al
momento en que se produzca el estado de invalidez.
El artículo 1º de la Ley 860 de 2003 dispone que tendrá
derecho a la pensión de invalidez el afiliado que sea
declarado inválido y acredite las siguientes condiciones:
1. Invalidez causada por enfermedad. El afiliado debe haber
cotizado cincuenta semanas dentro de los últimos tres
Ley 860 de
años inmediatamente anteriores a la fecha de
2003
estructuración.
2. Invalidez causada por accidente. El afiliado debe haber
cotizado cincuenta semanas dentro de los últimos tres
años inmediatamente anteriores al hecho causante de la
misma.
93. Esta Corte ha sostenido que, por regla general, el régimen legal
aplicable al reconocimiento de la pensión de invalidez es el “vigente al
momento de estructurarse la invalidez”211. Lo anterior, porque (i) la
estructuración de la invalidez es un requisito de causación del derecho a la
prestación212 y (ii) de acuerdo con los principios generales de aplicación de la
ley en el tiempo (artículo 40 de la Ley 153 de 1887), así como el artículo 16
del Código Sustantivo del Trabajo, “las normas laborales y de seguridad
social tienen efecto inmediato y regulan las situaciones que se presentan
durante su vigencia”213. Sin embargo, esta regla no es absoluta. Al respecto,
la Corte Constitucional y la Sala de Casación Laboral han reconocido que,
bajo ciertas condiciones, en virtud del principio de la condición más
beneficiosa, es posible aplicar un régimen normativo previo al de la
estructuración de la invalidez.
4.2. Reiteración de jurisprudencia sobre el principio constitucional de la
condición más beneficiosa para el reconocimiento de la pensión de
invalidez
94. El inciso 5º del artículo 53 de la Constitución prevé que “[l]a ley, los
contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no pueden menoscabar la
libertad, la dignidad humana ni los derechos de los trabajadores”. Uno de los
derechos constitucionales de los trabajadores y afiliados al sistema pensional
es “el de no sufrir una defraudación injustificada de sus expectativas
legítimamente creadas”214. En consecuencia, no es posible que una ley o una
sucesión de reformas legales, que modifiquen los requisitos para el
reconocimiento de una prestación pensional, defrauden las expectativas
legítimas de los afiliados. Al respecto, la Corte Constitucional ha precisado
que el Legislador está facultado “para modificar los requisitos para el
reconocimiento de prestaciones pensionales, pero le está vedado anular el
derecho constitucional de todo afiliado a que se protejan las expectativas
legítimamente forjadas en vigencia de un régimen pensional” 215.
211
Sentencias SU-442 de 2016. Ver también, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencias
SL2358-2017, SL5179-2020, SL3554-2021, SL265-2024 y SL410-2024.
212
Sentencia T-043 de 2007.
213
Sentencia SU-442 de 2016.
214
Ib.
95. El artículo 53 de la Constitución es el fundamento constitucional del
principio de condición más beneficiosa en materia pensional 216. Este principio
permite que una solicitud de reconocimiento pensional se examine con base
en un régimen pensional derogado, previo al de la causación de la prestación
pensional217, que resulta más beneficioso para el afiliado. Este principio tiene
como finalidad salvaguardar las expectativas legítimas tutelables de los
afiliados en aquellos casos en los que (i) se presenta una sucesión de
regímenes pensionales que modifica o adiciona los requisitos para acceder a
la prestación pensional, “a tal punto que dificulten el afianzamiento del
derecho”218, y (ii) el Legislador no prevé un régimen de transición para
proteger las expectativas legítimas de los afiliados.
96. El principio de la condición más beneficiosa es aplicable al estudio de
las solicitudes de reconocimiento de la pensión de invalidez. En efecto, desde
la expedición de la Constitución de 1991, el legislador ha modificado las
normas y requisitos aplicables al aseguramiento del riesgo de invalidez (párr.
92 supra). Sin embargo, esta sucesión normativa “ha estado desprovista de
esquemas para la transición que protejan las expectativas legítimas” 219 de los
afiliados. Por lo tanto, la jurisprudencia constitucional y ordinaria laboral han
reconocido que, en atención al principio de la condición más beneficiosa, los
afiliados que solicitan la pensión de invalidez tienen derecho a que se les
aplique un régimen anterior y más favorable al que se encontraba vigente
cuando se estructuró su invalidez. Lo anterior, siempre y cuando se constate
que el solicitante “había constituido una expectativa legítima en vigencia del
régimen derogado, por haber cumplido ‘una condición relevante del mismo
que, si bien no es definitiva para adquirir el derecho, juega un rol
fundamental en su consolidación’”220.
215
Sentencia SU-072 de 2024.
216
Sentencias SU-442 de 2016, SU-556 de 2019, SU-299 de 2022 y SU-038 de 2023.
217
Sentencia SU-442 de 2016.
218
Sentencia SU-038 de 2023.
219
Ib.
220
Sentencia SU-072 de 2024. Cfr. Sentencias SU-442 de 2016, SU-556 de 2019, SU-299 de 2022 y SU-038 de
2023. Ver también, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencias SL2358-2017, SL1938 de
2020, SL5179-2020, SL3554-2021, SL265-2024 y SL410-2024.
97. La aplicación del principio de la condición más beneficiosa a las
solicitudes de reconocimiento de la pensión de invalidez no solo se deriva del
artículo 53 de la Constitución y del derecho a la seguridad social. La Corte
Constitucional ha precisado que la condición más beneficiosa es una
manifestación del principio constitucional de confianza legítima. En efecto,
una alteración abrupta, desprovista de regímenes de transición, y además
desfavorable, “constituye una defraudación de la confianza legítimamente
contraída en la estabilidad de las instituciones [pensionales]” 221. Además, esta
Corporación ha reiterado que la condición más beneficiosa para el acceso a la
pensión de invalidez desarrolla el derecho fundamental a la seguridad
social222 y es una manifestación del principio de igualdad y, en concreto, del
mandato de especial protección constitucional a las personas que se
encuentran en situación de debilidad manifiesta por razones de salud, previsto
en el artículo 13.3 de la Constitución y múltiples instrumentos que forman
parte del bloque de constitucionalidad223.
98. La Sala de Casación Laboral y la Corte Constitucional han reconocido
que el principio de la condición más beneficiosa es aplicable al
reconocimiento de la pensión de invalidez. Sin embargo, difieren “en torno a
cuál norma derogada puede ser aplicada para la resolución de un caso” 224. En
particular, “se ha discutido en la jurisprudencia constitucional y en la laboral
ordinaria si en virtud de ese principio fundamental solo se puede aplicar la
norma inmediatamente anterior a la Ley 860 de 2003; esto es, la Ley 100 de
1993 en su redacción original, o si también se puede aplicar otra igualmente
anterior, aunque su vigencia no anteceda inmediatamente a la Ley 860 de
2003, como es el Acuerdo 049 de 1990, aprobado por el Decreto 758 del
mismo año”225.
99. Esta discusión se ha presentado en casos en los que los afiliados (i)
tienen una pérdida del 50% o más de su capacidad laboral estructurada en
vigencia de la Ley 860 de 2003, (ii) no cuentan con el número de semanas
221
Sentencia T-113 de 2021.
222
Artículo 48 de la Constitución Política.
223
Sentencia SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019.
224
Sentencia SU-442 de 2016.
225
Ib.
exigido en el artículo 1º de la Ley 860 de 2003 ni en el artículo 39 de la Ley
100 de 1993 en su versión original, pero (iii) alegan tener derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez porque, en vigencia del Acuerdo
049 de 1990 -aprobado por el Decreto 758 de 1990-, reunieron el número
mínimo de semanas que el artículo 6º de esta norma exigía para acceder a
esta prestación pensional.
100. La Sala Plena advierte que, en este tipo de casos, la jurisprudencia
ordinaria laboral ha adoptado una aproximación estricta, según la cual solo es
posible aplicar el régimen pensional inmediatamente anterior al de la fecha de
estructuración de la invalidez, esto es, la Ley 100 de 1993. En contraste, la
jurisprudencia constitucional ha defendido una aproximación amplia, según
la cual es posible aplicar un régimen pensional derogado con más de un
tránsito legislativo, siempre y cuando el afiliado haya forjado una expectativa
legítima.
101. Aproximación de la jurisprudencia ordinaria laboral para la
aplicación del principio de la condición más beneficiosa. La Sala de
Casación Laboral ha reiterado consistentemente que el principio de la
condición más beneficiosa solo permite aplicar el régimen inmediatamente
anterior al de la fecha de estructuración de la invalidez. En los casos en los
que la invalidez se estructuró en vigencia de la Ley 860 de 2003, el régimen
inmediatamente anterior es el previsto en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993
en su versión original. La Sala de Casación Laboral ha señalado que en estos
casos no es aplicable el Acuerdo 049 de 1990.
102. De acuerdo con la jurisprudencia ordinaria laboral, “si la finalidad del
principio de la condición más beneficiosa es proteger expectativas legítimas
que pueden ser modificadas por el legislador con apego a los parámetros
constitucionales, no tiene sentido que su aplicación permita acudir a cualquier
normativa anterior o, en otros términos, resulte indefinida en todos los
tránsitos legislativos que puedan generarse en la configuración del sistema
pensional, de por sí, de larga duración”. En este sentido, ha indicado que el
principio de la condición más beneficiosa no es absoluto ni atemporal y, por
lo tanto, que “no puede ser usado para garantizar la perpetuidad de un
régimen o de una regulación que en un tiempo pretérito estuvo vigente y le
era aplicable a un sujeto o a un grupo”.
103. Según la Sala de Casación Laboral, admitir la aplicación del Acuerdo
049 de 1990 en estos casos desconocería los principios de legalidad,
seguridad jurídica y sostenibilidad financiera 226. Lo primero -legalidad-,
porque permite dar efectos “plusultractivos” a un régimen derogado, como el
Acuerdo 049 de 1990, y mantener su vigencia de forma indefinida. Esto
termina por “petrificar la legislación e impedir la puesta en marcha de
reformas sociales de interés general”227. Lo segundo -seguridad jurídica-,
porque habilita la vigencia simultánea de normas distintas para una misma
situación (Acuerdo 049 de 1990, Ley 100 de 1993 y Ley 860 de 2003), lo que
no “ofrece certeza a los ciudadanos sobre las reglas jurídicas que emplearán
los jueces en la solución de las controversias” 228. Además, permite al afiliado
llevar a cabo una “búsqueda histórica de normas tendiente a conseguir
aquella que mejor se acomode a las circunstancias” 229. Lo tercero -
sostenibilidad financiera-, puesto que se imponen a los fondos obligaciones
de aseguramiento “ilimitadas, no incluidas en los cálculos actuariales que
imprescindiblemente han de tenerse en cuenta”230.
104. Con fundamento en esta aproximación, la Sala de Casación Laboral ha
sostenido de manera consistente que, en aquellos casos en los que la
estructuración de la invalidez tuvo lugar en vigencia de la Ley 860 de 2003,
el principio de condición más beneficiosa solo permite aplicar el requisito de
semanas de cotización previsto en la Ley 100 de 1993. Asimismo, ha
precisado que la Ley 100 de 1993 solo es aplicable a supuestos en los que la
226
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencias SL1938 de 2020, SL1884 de 2020 y CSJ
SL2547 de 2020 y SL701-2023, entre otras.
227
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia CSJ SL1884-2020. Criterio reiterado en
sentencias SL1938-2020, SL2547-2020, SL855-2021 y SL2078-2022.
228
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencias SL5179-2020 y SL3554-2021.
229
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia SL726 del 2 de marzo de 2020. En igual
sentido, sentencias del 9 de diciembre de 2008, rad. 32642; del 30 de noviembre de 2016, rad. 547916; del
1° de marzo de 2017, rad. 52471, SL2111-2018, y SL-3769-2018.
230
La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia ha defendido dicha interpretación en las
providencias con los siguientes números de radicación: 28876 de 2007, 32642 de 2008, 37646 de 2010,
44417 de 2012, radicado 38674, 45506 de 2013, 42620 de 2013, 47022 de 2015, 47496 de 2015, 52560 de
2015 y 61944 de 2016, entre otras.
invalidez se hubiese estructurado dentro de los tres años posteriores a la
entrada en vigencia de la Ley 860 de 2003 231. Por esta razón, ha negado el
reconocimiento de la pensión de invalidez a afiliados que probaban (i) tener
una pérdida de capacidad laboral y (ii) haber reunido el número de semanas
previsto en el artículo 6º del Acuerdo 049 de 1990.
105. Aproximación de la jurisprudencia constitucional para la aplicación
del principio de la condición más beneficiosa. En las sentencias SU-442 de
2016, SU-556 de 2019, SU-299 de 2022, SU-038 de 2023 y SU-072 de 2024,
la Sala Plena de la Corte Constitucional ha defendido un entendimiento más
amplio del principio de la condición más beneficiosa. Este precedente ha sido
reiterado de forma consistente y uniforme por diversas Salas de Revisión 232.
De acuerdo con la jurisprudencia constitucional reiterada, el principio de la
condición más beneficiosa en el reconocimiento de la pensión de invalidez
“no se restringe exclusivamente a admitir u ordenar la aplicación de la norma
inmediatamente anterior a la vigente, sino que se extiende a todo esquema
normativo anterior bajo cuyo amparo el afiliado o beneficiario haya contraído
una expectativa legítima, concebida conforme a la jurisprudencia”. Con
fundamento en esta premisa, la Corte ha admitido la aplicación ultractiva del
requisito mínimo de semanas de cotización para el reconocimiento de la
pensión de invalidez que el Acuerdo 049 de 1990 preveía.
106. El artículo 1º del Acuerdo 049 de 1990 dispone que tendrán derecho a
esta prestación las personas que acreditan haber cotizado ciento cincuenta
(150) semanas dentro de los seis años anteriores a la fecha del estado de
invalidez, o trescientas semanas (300), en “cualquier época” con anterioridad
al estado de invalidez. Según el precedente de la Corte Constitucional, los
afiliados que, en vigencia del Acuerdo 049 de 1990, cumplían con el
requisito mínimo de semanas cotizadas para el reconocimiento de la pensión
de invalidez, se forjaron la expectativa legítima de que, en caso de invalidez,
tendrían derecho al reconocimiento de la prestación pensional. Esta es la
expectativa legítima que el principio de condición más beneficiosa protege 233.
231
Ib.
232
Sentencias T-218 de 2023, T-436 de 2022, T-247 de 2021 y T-166 de 2021.
233
En la sentencia SU-338A de 2021, la Corte Constitucional no concedió el derecho a la pensión de invalidez
bajo el régimen del artículo 39 original de la Ley 100 de 18993, a un accionante que había cotizado el
107. La Corte Constitucional también ha afirmado que el artículo 53 de la
Constitución protege la referida expectativa legítima frente a los cambios
intempestivos y las modificaciones a los requisitos para acceder a la
prestación que se derivan de la expedición de una ley, así como de los que
resultan de una sucesión de leyes. En criterio de esta Corte, “no es posible
admitir que la efectividad de este principio se restringe únicamente al periodo
de vigencia de la norma siguiente, para hacerla cesar a partir del momento en
que se expidió la norma subsiguiente, pues ello habilitaría al legislador a
desconocer la confianza legítima de los afiliados con la expedición de dos o
más reformas”234.
108. En este contexto, la Corte Constitucional ha precisado las
circunstancias en las que, en virtud del principio de la condición más
beneficiosa, se puede aplicar de manera ultractiva las disposiciones del
Acuerdo 049 de 1990, “respecto de la exigencia de densidad de semanas de
cotización, necesarias para el reconocimiento y pago de la pensión de
invalidez, de un afiliado cuya invalidez se estructura en vigencia de la Ley
860 de 2003”. En particular, fijó tres exigencias:
Tabla 3. Exigencias jurisprudenciales para la aplicación ultractiva del
Acuerdo 049 de 1990
Exigencia Circunstancias fácticas del accionante
Fecha de El afiliado al Sistema General de Pensiones tiene
estructuración de la una calificación de su PCL igual o superior al 50%,
invalidez. con fecha de estructuración en vigencia de la Ley
860 de 2003.
número de semanas requeridas para la prestación, pero que había quedado en invalidez en vigencia de la
Ley 860 de 2003. Específicamente, en la referida providencia la Corte prescribió que “respecto de quienes
pretenden obtener la pensión de invalidez acudiendo a la Ley 100 de 1993, a pesar de que su pérdida de
capacidad laboral se acreditó en vigencia de la Ley 860 de 2003, rigen las reglas dispuestas por la Corte
Suprema de Justicia. Pues, como puede advertirse en la sentencia de unificación más reciente, esta Corte no
las ha problematizado ni ha concluido que aquellas sean irrazonables”.
234
Sentencia SU-072 de 2024.
No se acredita la El afiliado al Sistema General de Seguridad Social
densidad de semanas en Pensiones no acredita haber cotizado 50
que exige la Ley 860 semanas dentro de los 3 años inmediatamente
de 2003. anteriores a la fecha de estructuración de la
invalidez, según se certifique en el dictamen
emitido por la autoridad competente, en los
términos del artículo 1 de la Ley 860 de 2003.
Sí se acredita la El afiliado al Sistema de Seguridad Social en
densidad de semanas Pensiones acredita el número mínimo de semanas
que exigía el cotizadas antes de la fecha de estructuración de la
Acuerdo 049 de invalidez exigidas por el artículo 6 del Acuerdo 049
1990. de 1990. Es decir: (i) 150 semanas en los 6 años
anteriores a la fecha de estructuración o (ii) 300
semanas en cualquier tiempo235.
109. En un primer momento, la Corte Constitucional236 habilitó la aplicación
ultractiva del Acuerdo 049 de 2019 para el examen de las solicitudes
pensionales de todos los afiliados, con independencia de su situación de
vulnerabilidad económica y social. Sin embargo, a partir de la sentencia SU-
556 de 2019, la Corte Constitucional precisó que la aplicación del número de
semanas de cotización exigible para acceder a la pensión de invalidez
previsto en Acuerdo 049 de 1990, en virtud del principio de la condición más
beneficiosa, solo era procedente respecto de “los afiliados-tutelantes en
situación de vulnerabilidad”. Para verificar la situación de vulnerabilidad de
los accionantes, la Corte Constitucional estableció un test de procedencia,
compuesto por cuatro condiciones237:
235
La Sala reitera que el afiliado no está obligado a demostrar que cotizó en vigencia del Acuerdo 049 de
1990 para que la expectativa legítima sea tutelable. Esto, porque el artículo 6º del Acuerdo 049 de 1990 no
prevé esa exigencia. Por el contrario, dispone de forma expresa que las 300 semanas pueden haber sido
cotizadas en “cualquier época”.
236
Sentencia SU-442 de 2016.
237
Como se señaló en el estudio de procedibilidad, el test de procedencia fue concebido como un juicio que
se debía acreditar para satisfacer el requisito de subsidiariedad. Sin embargo, a partir de la Sentencia SU-038
de 2023, la Sala Plena precisó que la acreditación de este presupuesto de procedibilidad se constataba a
partir de una verificación de que los accionantes hubiesen agotado todos los medios de defensa judicial que
tuviesen a su alcance para el reconocimiento de la pensión de invalidez en aplicación del principio de la
condición más beneficiosa. Desde esa providencia, el test de procedencia se ha analizado en el estudio del
Tabla 4. Test de procedencia
Debe acreditarse que el accionante, además de ser una
persona en situación de invalidez, pertenece a un grupo de
especial protección constitucional o se encuentra en una
Primera situación de riesgo derivada de, entre otras, alguna de las
condición siguientes condiciones: (i) analfabetismo, (ii) vejez, (iii)
pobreza extrema, (iv) cabeza de familia, (v) desplazamiento o
(vi) la existencia de una enfermedad crónica, catastrófica,
congénita o degenerativa.
Debe poder inferirse razonablemente que la negativa del
reconocimiento de la pensión de invalidez afecta
Segunda
directamente la satisfacción de las necesidades básicas del
condición
accionante, esto es, su mínimo vital y, en consecuencia, una
vida en condiciones dignas.
Deben valorarse como razonables los argumentos que
Tercera proponga el accionante para justificar su imposibilidad de
condición haber cotizado las semanas previstas por las disposiciones
vigentes al momento de la estructuración de la invalidez.
Cuarta Debe comprobarse una actuación diligente del accionante
condición para solicitar el reconocimiento pensional.
110. Este precedente ha sido reiterado en las sentencias SU-299 de 2022 y
SU-038 de 2023. En particular, la Sala Plena resalta que, en la sentencia SU-
299 de 2022, la Corte Constitucional examinó una tutela interpuesta por un
afiliado en contra de una sentencia de casación de la Sala de Casación
Laboral. La Sala de Casación Laboral negó el reconocimiento de la pensión de
invalidez, al considerar que (i) el principio de condición más beneficiosa solo
permitía aplicar el régimen inmediatamente anterior al de la estructuración de
la invalidez, en este caso, la Ley 100 de 1993 -no el Acuerdo 049 de 1990- y
(ii) el accionante no demostró contar “con las 50 semanas exigidas por [el
artículo 1º de la Ley 860 de 2003], dentro de los 3 años anteriores a la fecha
caso concreto, como un método para verificar la vulnerabilidad de los accionantes, más no como un análisis
integrante del cumplimiento del requisito de subsidiariedad.
en que se estructuró la invalidez”. La Corte Constitucional consideró que la
Sala de Casación Laboral incurrió en defecto por desconocimiento del
precedente constitucional sobre el alcance del principio de condición más
beneficiosa, conforme al cual el requisito mínimo de semanas previsto en el
Acuerdo 049 de 1990 era aplicable al reconocimiento de las pensiones de
invalidez de afiliados en situación de vulnerabilidad que, en vigencia del
citado acuerdo, hubieren forjado una expectativa legítima.
111. En el caso concreto, la Sala constató que (i) el accionante se encuentra
en situación de vulnerabilidad, (ii) la invalidez se había estructurado en
vigencia de la Ley 100 de 1993 y (iii) el accionante acreditó haber cotizado el
mínimo de semanas de cotización que el artículo 6º del Acuerdo 049 de 1990
exigía. En este sentido, la Sentencia SU-299 de 2022 revocó la providencia de
casación cuestionada y ordenó directamente a Colpensiones reconocer la
pensión de invalidez del accionante desde la fecha de interposición de la
tutela. Esto último, porque “la sentencia de tutela solo puede tener un efecto
declarativo del derecho. Por ende, solo es posible ordenar el pago de mesadas
pensionales a partir de la fecha de presentación de la acción de tutela; las
demás reclamaciones que puedan derivarse de la prestación deberán ser
tramitadas ante el juez ordinario laboral”238.
4.3. Estudio de los casos concretos
112. Para resolver los casos sub examine, la Sala Plena (i) presentará una
breve caracterización del defecto por desconocimiento del precedente; (ii)
examinará si la Sala de Casación Laboral desconoció el precedente
constitucional fijado en las Sentencias SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019, y
(iii) estudiará si la Sala de Descongestión n.°3 incurrió en un
desconocimiento del precedente de las referidas sentencias.
4.3.1. Reiteración de jurisprudencia del defecto por desconocimiento del
precedente
238
Sentencia SU-299 de 2022. Cfr. Sentencia SU-556 de 2019.
113. El defecto por desconocimiento del precedente se configura cuando, a
pesar de existir un precedente vinculante y vigente, la autoridad judicial lo
desconoce en un caso concreto, sin ofrecer una razón suficiente para
apartarse239. La Corte Constitucional ha definido el precedente judicial como
“la sentencia o el conjunto de ellas, anteriores a un caso determinado que, por
su pertinencia y semejanza en los problemas jurídicos resueltos, debe
considerarse por las autoridades judiciales al momento de emitir un fallo” 240.
Existen dos tipos de precedente. De un lado, el precedente horizontal que
corresponde a las decisiones judiciales emitidas por autoridades del mismo
nivel jerárquico o el mismo funcionario. De otro, el precedente vertical, que
se refiere a las providencias judiciales proferidas por el superior funcional
jerárquico o por el órgano de cierre encargado de unificar la jurisprudencia en
su jurisdicción241. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, las
autoridades judiciales, incluidos los órganos de cierre de las jurisdicciones,
“deben respetar la interpretación vinculante que realice la Corte
Constitucional, la cual por expreso mandato de los artículos 3, 4 y 241
superiores, da alcance a los derechos fundamentales y al propio texto
constitucional”242.
114. La Corte Constitucional ha sostenido que, para examinar la
configuración del defecto por desconocimiento del precedente constitucional,
el juez debe adelantar tres etapas: (i) establecer si existe un precedente que,
por su similitud fáctica y jurídica, era aplicable al caso concreto y distinguir
las reglas decisionales; (ii) examinar si la providencia judicial aplicó el
precedente constitucional; y (iii) en caso de que no lo haya hecho, constatar si
la providencia judicial justificó de forma válida y suficiente la razón por la
cual se apartaba del precedente, “ya sea por diferencias fácticas o por
considerar que existía una interpretación más armónica y favorable de cara a
los principios constitucionales y los derechos fundamentales, de acuerdo con
el principio pro homine”243.
239
Sentencia SU-056 de 2018.
240
Sentencia SU-053 de 2015.
241
Sentencia SU-035 de 2018 y SU-354 de 2017.
242
Sentencia SU-269 de 2023.
243
Sentencia SU-038 de 2023. Ver también, sentencias T-153 de 2015, T-146 de 2014 y SU-212 de 2023.
115. La Sala Plena también ha afirmado que los jueces deben satisfacer las
cargas de transparencia y de argumentación para separarse del precedente sin
incurrir en un defecto por desconocimiento del mismo. Con todo, las
exigencias que representan estas cargas varían dependiendo del precedente
del que la autoridad judicial se pretenda apartar 244. Para el caso del precedente
de la Corte Constitucional, la Sentencia SU-484 de 2024 precisó que (i) la
carga de transparencia exige “exponer de manera clara, precisa y detallada (a)
en qué consiste el precedente del que se va a separar, (b) las providencias que
lo han desarrollado y (c) el modo en que ha tenido lugar su aplicación” 245;
mientras que (ii) la carga de argumentación impone al operador judicial
respectivo (a) presentar razones especialmente poderosas con capacidad de
justificar la separación y que excedan los simples desacuerdos y (b) explicar
por qué tales razones justifican afectar los principios de seguridad jurídica,
igualdad, buena fe y coherencia”246.
4.3.2. Caso 1 - La Sala de Casación Laboral incurrió en un defecto por
desconocimiento del precedente constitucional
116. María promovió un proceso ordinario laboral en contra de
Colpensiones, pretendiendo el reconocimiento y pago de la pensión de
invalidez en aplicación del principio de la condición más beneficiosa. En
primera instancia, el Juzgado 004 Laboral del Circuito de Pereira negó las
pretensiones de la demandante. En segunda instancia, el Tribunal Superior de
Pereira (i) revocó la sentencia dictada por el referido juzgado, (ii) declaró que
María tenía derecho al reconocimiento de la pensión de invalidez solicitada,
y (iii) ordenó a Colpensiones el pago de la prestación pensional. En sede de
casación, la Sala de Casación Laboral revocó la sentencia de segunda
instancia y, en su lugar, confirmó la decisión adoptada por el Juzgado 004
Laboral del Circuito de Pereira.
117. Habida cuenta de lo anterior, María presentó una acción de tutela en
contra de la Sala de Casación Laboral. María afirmó que la accionada
desconoció “el precedente de la Corte Constitucional respecto a la aplicación
244
Sentencia SU-484 de 2024.
245
Ib.
246
Ib.
del principio de la condición más beneficiosa respecto a las pensiones de
invalidez cuando se solicita la aplicación del [A]cuerdo 049 de 1990” 247. En
particular, la solicitante argumentó que satisfacía las exigencias establecidas
en las sentencias SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019 para que su solicitud
pensional fuese estudiada de conformidad con el referido Acuerdo 049 de
1990. Por lo tanto, consideró que la Sala de Casación Laboral había
vulnerado sus derechos fundamentales “al debido proceso, defensa y acceso a
la administración de justicia, a la igualdad ante la ley y las autoridades,
mínimo vital, a la seguridad social, a la salud, a una vida en condiciones
dignas, a la protección de las personas de la tercera edad”248.
118. En primera instancia, la Sala de Decisión de Tutelas n.° 3 de la Sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia negó la solicitud de amparo.
En criterio de la referida autoridad judicial, la Sala de Casación Laboral no
incurrió en un defecto por desconocimiento del precedente porque, a pesar de
haberse apartado del precedente de la Corte Constitucional, la accionada
“siguió su propio precedente”249. Esta decisión fue confirmada por la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia. A su juicio, la sentencia de
casación cuestionada “fue proferida razonadamente y soportada en la
normativa aplicable, las pruebas allegadas y la jurisprudencia vigente de la
Sala de Casación Laboral”250.
119. Habiendo acreditado la procedencia de la acción de tutela sub judice
(pár. 60-81), le corresponde a la Sala Plena de la Corte Constitucional
determinar si, al casar la sentencia de segunda instancia dictada por el
Tribunal Superior de Pereira, la Sala de Casación Laboral vulneró los
derechos fundamentales reclamados por la accionante, en desconocimiento
del precedente constitucional sobre la aplicación del principio de la condición
más beneficiosa para las solicitudes de pensión de invalidez.
120. Para efectos de resolver el primer problema jurídico (párr. 88.1), la
247
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.PDF”, f. 13.
248
Ib., f. 18.
249
Expediente digital T-10.227.912, “05 FALLO DE PRIMERA INSTANCIA.pdf”, f. 13.
250
Expediente digital T-10.227.912, “07 FALLO DE SEGUNDA INSTANCIA.pdf”, f. 10.
Sala Plena verificará si en el caso concreto se (i) satisface el test de
procedencia (párr. 109) y (ii) cumple con las exigencias establecidas por la
jurisprudencia constitucional para aplicar de manera ultractiva las
disposiciones del Acuerdo 049 de 1990 en el estudio de las solicitudes de
pensión de invalidez (pár. 108).
121. Se satisface el test de procedencia. Esta Sala advierte que María se
encuentra en una situación de vulnerabilidad, en los términos de la
jurisprudencia constitucional. En efecto, la accionante cumple con los cuatro
criterios del test de procedencia:
Tabla 5. Test de procedencia del Caso 1
María es un sujeto de especial protección constitucional en
Primera razón a su edad y a las enfermedades degenerativas y
condición crónicas que le han sido diagnosticadas. De un lado, la
accionante es un adulto mayor, con 60 años de edad, por lo
que goza de especial protección constitucional en razón a su
edad y las debilidades que el avance de esta última genera en
la realización de ciertas funciones y actividades 251. De otro
lado, la accionante ha sido diagnosticada con enfermedades
progresivas y crónicas, como “[h]ipotiroidismo - no
especificado”252, “[h]ipoacusia neurosensorial bilateral”253 e
“[h]ipertensión esencial (primaria)”254. Al respecto, la Sala
encuentra que el carácter crónico y degenerativo de estas
enfermedades ha sido documentado en la historia clínica de la
accionante. En efecto, se advierte que la hipoacusia (pérdida
de la escucha) de la accionante ha sido degenerativa, por
cuanto se ha agravado con el paso del tiempo y también es
crónica, habida cuenta de que no existe tratamiento médico
251
Corte Constitucional, sentencia T-252 de 2017.
252
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.pdf”, f. 64.
253
Ib.
254
Ib.
que le permita superar esta enfermedad255.
Segunda La carencia del reconocimiento de la pensión de invalidez
condición afecta directamente la satisfacción de las necesidades básicas
de María, esto es, su mínimo vital y, en consecuencia, su
vida en condiciones dignas. Al respecto, la accionante afirmó
que desde que empezó a perder la escucha le “es imposible
ingresar al mercado laboral y tener cualquier tipo de ingreso
económico con el cual pueda cubrir [sus] necesidades
básicas, no solo las que corresponden al mínimo vital, sino
también a los gastos de salud”256. Asimismo, indicó que
depende económicamente de su esposo, quien devenga un
salario mínimo, y está cursando un tratamiento médico por
una enfermedad catastrófica. En este mismo sentido, la Corte
constata que la accionante cuenta con una clasificación de C2
(población vulnerable) en el Sisbén.
Tercera La accionante enfrentó barreras que le impidieron cumplir
condición con el requisito de semanas de cotización previsto en la Ley
860 de 2003. En efecto, se insiste en que la actora afirmó
que, habida cuenta de su pérdida de la audición, se creó una
barrera para ingresar al mercado laboral, la cual le dificultaba
volver a emplearse257.
Cuarta María ha actuado de manera diligente para solicitar el
condición reconocimiento pensional, en la medida en que ha adelantado
diferentes solicitudes a ese respecto. En efecto, luego del
dictamen de invalidez proferido en el año 2020, la accionante
inició en el mismo año las gestiones administrativas ante
Colpensiones para el reconocimiento de la prestación. Ante la
negativa de la administradora, la solicitante presentó una
solicitud de tutela con el fin de amparar sus derechos. Surtido
el trámite correspondiente, la autoridad judicial amparó, de
manera transitoria, el derecho a la seguridad social de María
y ordenó el reconocimiento y pago de una pensión de
255
Ib.
256
Expediente digital T-10.227.912, “06 ESCRITO DE IMPUGNACION.pdf”, f. 12.
257
Expediente digital T-10.227.912, “03 AnexosDemanda.pdf”, f. 23-26.
invalidez a favor de la accionante hasta que la jurisdicción
ordinaria resolviera el asunto. Por lo anterior, María procedió
a radicar la demanda ordinaria en mayo de 2021 (pár. 13-15
supra), asunto que surtió el trámite correspondiente en
primera y segunda instancia. Finalmente, luego de la
sentencia de casación del 11 de octubre de 2023, que puso fin
al proceso judicial ordinario, la accionante presentó acción de
tutela sub examine en contra de la Sala de Casación Laboral.
122. Se satisfacen las exigencias para la aplicación ultractiva del Acuerdo
049 de 1990. La Corte constata que María acreditó el cumplimiento de los
requisitos jurisprudenciales para que su solicitud de pensión de invalidez sea
estudiada a partir del Acuerdo 049 de 1990.
Tabla 6. Acreditación de las exigencias para la aplicación ultractiva del
Acuerdo 049 de 1990 en el Caso 1
Exigencia Circunstancias fácticas del accionante
Fecha de La accionante cumple con la primera exigencia, por
estructuración de cuanto fue calificada con una PCL del 59,09%, con
la invalidez. fecha de estructuración de 20 de julio de 2006, es
decir, en vigencia de la Ley 860 de 2003.
No se acredita la La actora satisface la segunda exigencia, porque no
densidad de acreditó la densidad de semanas que exige la Ley 860
semanas que para el reconocimiento de la pensión de invalidez. Al
exige la Ley 860 respecto, la Sala encuentra que la accionante no
de 2003. reportó cotización alguna dentro de los tres años
anteriores a la fecha de estructuración de su invalidez
(20 de julio de 2006), tal como se advierte en su
historia laboral258.
Sí se acredita la La solicitante cumple con la tercera exigencia, habida
densidad de cuenta de que cotizó más de 300 semanas en cualquier
semanas que tiempo, previo a la entrada en vigencia de la Ley 100
exigía el Acuerdo de 1993. En efecto, en su historia laboral se evidencia
049 de 1990. que María cotizó 594,71 semanas entre el 1 de agosto
de 1983 y la entrada en vigencia de la Ley 100 de
1993, esto es el 1 de abril de 1994259.
123. Ahora bien, la Sala Plena de la Corte Constitucional advierte que el
Caso 1 presenta una particularidad. En efecto, María trabajó desde el 9 de
agosto de 1983 hasta el 31 de enero de 1997 para la Secretaría de Hacienda de
la Alcaldía Mayor de Bogotá. Luego, al haber sido una trabajadora del distrito,
de conformidad con el artículo 19 del Acuerdo 044 de 1961, la accionante se
encontraba vinculada a la Caja de Previsión Social del Distrito Especial de
Bogotá, por lo que debía cotizar el tiempo de su servicio ante dicha caja de
previsión social. En consecuencia, la accionante del Caso 1 se encontraba en
una imposibilidad fáctica para cotizar ante el ISS, pues, al haber sido una
empleada pública, María no contaba con una libertad de escogencia de su
fondo pensional.
124. Sin perjuicio de lo anterior, la Corte encuentra que esta no es una razón
suficiente para limitar la aplicación del principio de la condición más
beneficiosa para el reconocimiento de la pensión de invalidez en el caso
concreto. En cambio, la Corte considera que la expectativa legítima debe
analizarse según las particularidades de cada caso, y en concreto, a partir de
las posibilidades fácticas de la accionante para poder cotizar en el régimen del
258
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.pdf”. 43.
259
Ib.
ISS. Esto, por al menos dos razones. Primero, al unificar su jurisprudencia, la
Corte Constitucional no ha dispuesto una regla de decisión explícita, según la
cual, la aplicación ultractiva del Acuerdo 049 de 1990 solo procede para
aquellas personas que hubiesen cotizado, en todo momento, ante el extinto
ISS. Por el contrario, esta Sala constata que la Corte ha aplicado las
disposiciones del régimen previsto en el Acuerdo 049 de 1990 para reconocer
esta prestación pensional, a pesar de que los accionantes hayan estado
vinculados a otros regímenes pensionales distintos al del ISS260.
125. Segundo, a juicio de la Sala Plena, sería desproporcionado requerir que
una empleada pública, como lo fue María, hubiese cotizado en el ISS para
acceder al reconocimiento de su pensión de invalidez, de conformidad con los
requisitos exigidos en el Acuerdo 049 de 1990. De un lado, la Sala insiste en
que, por expresa disposición del artículo 19 del Acuerdo 044 de 1961, la
accionante se encontraba vinculada a la Caja de Previsión Social del Distrito
Especial de Bogotá, que no al ISS. De otro lado, la Sala Plena recuerda en que
el derecho a la libertad de escogencia del fondo pensional es un derecho que
tuvo origen en la Ley 100 de 1993, de modo que resultaría desproporcionado
exigir que las cotizaciones se efectuasen al extinto ISS en tanto no existía una
habilitación legal para ello. Por lo tanto, para el momento en el que María
estaba trabajando para la Secretaría de Hacienda de la Alcaldía de Bogotá, la
accionante no tenía la posibilidad fáctica de cotizar ante el ISS. De hecho, esta
Corporación señala que la accionante empezó a cotizar en el referido instituto
de seguros sociales a partir del momento en el que tuvo la posibilidad fáctica y
jurídica para hacerlo, esto es, desde el 1 de enero de 1996 261. Lo anterior, con
el propósito de verse amparada bajo los regímenes pensionales aplicables a los
cotizantes del ISS. En consecuencia, la Corte Constitucional considera que
260
Al respecto, consultar las sentencias T-247 de 2021 y SU-556 de 2019. En la Sentencia T-247 de 2021, la
Corte Constitucional reprochó que Colpensiones hubiese negado el reconocimiento de una pensión de
invalidez a una persona que había trabajado para el Municipio de Andes, Antioquia, entre 1979 y 1983. En
particular, la Corte advirtió que había una disparidad en el número de semanas efectivamente cotizadas por
el actor y aquellas reportadas por Colpensiones. Esto, porque Colpensiones no tuvo en cuenta las semanas
laboradas por el accionante, en las que cotizó en la caja de previsión social del referido municipio, que no
ante el ISS. En este contexto, la Corte entendió acreditada la densidad de semanas exigidas en el Acuerdo
049 de 1990 para acceder a la pensión de invalidez “inclu[yendo] aquellas cotizadas por tiempos laborados
en instituciones públicas”. En un sentido similar, la Sentencia SU-556 de 2019 estudió un caso en el que se le
negó el reconocimiento de la pensión de invalidez a un trabajador de la Administración Postal Nacional –
ADPOSTAL–.
261
Expediente digital T-10.227.912, “01 DEMANDA DE TUTELA.pdf”, .
María constituyó una expectativa legítima para acceder a su pensión de
invalidez, de conformidad con lo previsto en el Acuerdo 049 de 1990.
126. En estos términos, la Sala constata que María tenía derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez solicitada. Esto, porque (i) se
encontraba en una situación de vulnerabilidad y (ii) satisfacía las exigencias de
la Sentencia SU-556 de 2019 para que, en el estudio de su solicitud pensional,
las respectivas autoridades aplicaran de manera ultractiva el Acuerdo 049 de
1990. Por lo tanto, al casar la sentencia de segunda instancia proferida por el
Tribunal Superior de Pereira, la Sala de Casación Laboral inaplicó el
precedente constitucional. La Sala Plena reconoce que la Sala de Casación
Laboral explicó las razones por las cuales se apartó de ese precedente. Al
respecto, indicó que “no se trata de desconocer el principio de la condición
más beneficiosa sino de delinear correctamente su campo de aplicación y
actualizarlo conceptualmente bajo la égida del modelo constitucional de
prevalencia del interés general sobre el particular, la solidaridad y la garantía
de efectividad de los derechos fundamentales sociales”262.
127. En criterio de la Sala Plena esta justificación es insuficiente. Esto,
porque la Sala de Casación Laboral no satisfizo las cargas de transparencia y
de argumentación para separarse del precedente de la Corte Constitucional.
De un lado, la Corte constata que la alta corporación accionada no expuso de
manera clara, precisa y detallada (i) las providencias constitucionales que han
desarrollado las reglas jurisprudenciales para la aplicación ultractiva del
Acuerdo 049 de 1990, ni (ii) el modo en que ha tenido lugar su aplicación de
manera consistente en la jurisprudencia constitucional. De otro lado, la Sala
Plena advierte que la Sala de Casación Laboral no presentó razones con el
peso suficiente para justificar su separación de las Sentencias SU-442 de
2016 y SU-556 de 2019, así como tampoco explicó por qué encontró
justificado desconocer los principios de seguridad jurídica, igualdad, buena fe
y coherencia. Por el contrario, la autoridad judicial accionada circunscribió su
análisis a reiterar su propia jurisprudencia en la materia, sin cumplir con
dichas exigencias.
262
Ib., ff. 225-226.
128. Al respecto, esta Sala insiste en que, de acuerdo con la jurisprudencia
constitucional las autoridades judiciales, incluidos los órganos de cierre de las
jurisdicciones, “deben respetar la interpretación vinculante que realice la
Corte Constitucional, la cual por expreso mandato de los artículos 3, 4 y 241
superiores, da alcance a los derechos fundamentales y al propio texto
constitucional”263. Así, en el caso analizado no se está ante una controversia
de carácter enteramente legal, sino que corresponde a la definición del
contenido y alcance del derecho a la seguridad social. Por lo demás, la Sala
reitera que esta Corporación ha advertido de manera consistente que la
interpretación de la Sala de Casación Laboral sobre el alcance de la condición
más beneficiosa, en el escenario examinado, restringe el derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez de sujetos de especial protección
que se encuentran en situación de vulnerabilidad, lo cual pone en riesgo sus
derechos fundamentales a la seguridad social, mínimo vital e igualdad real y
material.
129. Con fundamento en las anteriores consideraciones, la Sala Plena de la
Corte Constitucional concluye que la Sala de Casación Laboral incurrió en un
defecto por desconocimiento del precedente constitucional en la Sentencia de
11 de octubre de 2023, y, en consecuencia, vulneró los derechos
fundamentales al debido proceso, el mínimo vital, la vida digna, la seguridad
social y la igualdad de María.
4.3.3. La Sala de Descongestión n.° 3 incurrió en un defecto por
desconocimiento del precedente constitucional
130. Juana presentó una demanda ordinaria laboral en contra de
Colpensiones y de la Junta Nacional de Calificación de Invalidez,
pretendiendo el reconocimiento y pago de la pensión de invalidez, en
aplicación del principio de la condición más beneficiosa. En primera
instancia, el Juzgado 016 Laboral del Circuito de Cali accedió a las
pretensiones de la demandante, por lo que ordenó el pago de la prestación
pensional. En segunda instancia, el Tribunal Superior de Cali modificó la
sentencia de primera instancia. A pesar de coincidir con el a quo en el
reconocimiento de la pensión de invalidez, el tribunal declaró no probadas las
263
Sentencia SU-269 de 2023.
excepciones formuladas por las accionadas y recalculó el retroactivo
pensional causado. En sede de casación, la Sala de Descongestión n.°3
revocó la sentencia de segunda instancia y, en su lugar, negó el
reconocimiento pensional. En su criterio, no procedía la aplicación del
principio de la condición más beneficiosa, toda vez que la fecha de
estructuración de la invalidez de la accionante es posterior a los tres años de
vigencia de la Ley 860 de 2003.
131. Por lo anterior, Juana presentó una acción de tutela en contra de la
Sala de Descongestión n.°3. Juana afirmó que la accionada “desconoció el
precedente constitucional [de las] sentencias SU-442 de 2016, SU-556 de
2019 [y] SU-072 de 2024 […] al no aplicar el Acuerdo 049 de 1990, y no
haber acreditado el cumplimiento de las cargas que la facultaban para
apartarse de dicho precedente”264. Por lo tanto, consideró que la Sala de
Descongestión n.°3. había (i) incurrido en un defecto por desconocimiento
del precedente constitucional, y (ii) vulnerado sus derechos fundamentales al
debido proceso, la seguridad social, la igualdad, la vida digna, el pago
oportuno de la pensión, el mínimo vital, la dignidad humana y la protección
de los derechos de las personas con discapacidad265.
132. En primera instancia, la Sala de Decisión de Tutelas n.° 1 de Sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia negó la solicitud de amparo.
En criterio de la referida autoridad judicial, la Sala de Casación Laboral no
incurrió en un defecto por desconocimiento del precedente porque “respetó
su propio precedente ya consolidado y mantuvo su postura sobre la
procedencia del principio de la condición más beneficiosa” 266. En
consecuencia, “mal podría calificarse su actuación como una auténtica vía de
hecho que habilite la intervención del juez constitucional” 267. Esta decisión
fue confirmada por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,
quien afirmó que “la data de estructuración de la [invalidez] (20 nov. 2020),
dista por mucho de los límites temporales establecidos por la jurisdicción
264
Expediente digital T-10.415.899, “01 Expediente_digitalizado.pdf”, f. 8.
265
Ib., f. 6.
266
Expediente digital T-10.415.899, “07 Sentencia.pdf”, f. 21.
267
Ib.
laboral”268 para la aplicación del principio de la condición más beneficiosa.
133. Habiendo acreditado la procedencia de la acción de tutela sub judice
(pár. 60-81), le corresponde a la Sala Plena de la Corte Constitucional
determinar si, al casar la sentencia de segunda instancia dictada por el
Tribunal Superior de Cali, la Sala de Descongestión n.° 3 vulneró los
derechos fundamentales reclamados por la accionante, en desconocimiento
del precedente constitucional sobre la aplicación del principio de la condición
más beneficiosa para las solicitudes de pensión de invalidez.
134. Para efectos de resolver el segundo problema jurídico (párr. 88.2), la
Sala Plena verificará si en el caso concreto se (i) satisface el test de
procedencia (pár. 109) y (ii) cumple con las exigencias establecidas por la
jurisprudencia constitucional para aplicar de manera ultractiva las
disposiciones del Acuerdo 049 de 1990 en el estudio de las solicitudes de
pensión de invalidez (párr. 108).
135. Se satisface el test de procedencia. Esta Sala advierte que Juana se
encuentra en una situación de vulnerabilidad, en los términos de la
jurisprudencia constitucional. En efecto, la accionante acredita los cuatro
criterios del test de procedencia:
Tabla 7. Test de procedencia del Caso 2
Juana es un sujeto de especial protección constitucional en
Primera razón a su edad y a las enfermedades que le han sido
condición diagnosticadas. La accionante es una persona de la tercera
edad, por haber superado la expectativa de vida en Colombia
con 79 años de edad, que fue diagnosticada con
“(osteo)artrosis erosiva”269, “[c]ervicalgia”270 e
271
“[i]nsuficiencia cardiaca, no especificada” , entre otras
patologías que han afectado su calidad de vida al ser
268
Expediente digital T-10.415.899, “09 Sentencia.pdf”. f. 12.
269
Expediente digital T-10.415.899. “0003Expediente_digitalizado.pdf”, f. 8.
270
Ib.
enfermedades de carácter degenerativo y progresivo.
Segunda La ausencia del reconocimiento de la pensión de invalidez
condición afecta de manera directa la satisfacción de las necesidades
básicas de Juana, amenazando su mínimo vital y su derecho
a una vida en condiciones dignas. Al respecto, la accionante
informó que (i) “por la gravedad de [sus] patologías […],
estas continúan en progresivo deterioro, siendo esta una
amenaza potencial en contra de [su] vida” 272; (ii) se encuentra
en una “situación económica precaria” 273, y (iii) “depende de
la caridad de familiares y vecinos”274.
Tercera La accionante enfrentó barreras que le impidieron cumplir
condición con el requisito de semanas de cotización previsto en la Ley
860 de 2003. En efecto, la actora aportó copia integral de su
historia clínica, en la que se informa que la actora “no se
encuentra en capacidad de desempeñar actividad laboral
alguna”275. Asimismo, la Sala encuentra dos declaraciones de
la accionante ante (i) la junta nacional de calificación y (ii)
sus médicos tratantes, en donde se constata que su estado de
salud ha sido un factor que ha implicado barreras de acceso
al mercado laboral276.
Cuarta Juana ha actuado de manera diligente para solicitar el
condición reconocimiento pensional, como se comprueba de las
siguientes actuaciones. Así, la accionante solicitó ante
Colpensiones la calificación de su PCL. Al ser negada la
solicitud, la actora presentó una acción de tutela, buscando
que se le practique dicha evaluación. Dicha solicitud de
amparo fue concedida, por lo que Colpensiones calculó la
PCL de la accionante. Inconforme con el resultado, la actora
271
Ib.
272
Expediente digital T-10.415.899, “01 Expediente_digitalizado.pdf”, f. 6.
273
Ib.
274
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Otro_2024125322160.pdf”, f. 3.
275
Ib., f. 2.
276
Ib., f. 11-13 y 120-122.
recurrió el dictamen. En consecuencia, la Junta Regional de
Calificación del Valle del Cauca expidió un nuevo dictamen,
el cual también fue recurrido por Juana. Por lo anterior, la
Junta Nacional de Calificación de Invalidez estudió la PCL
de la actora. Inconforme con los dictámenes, la actora
presentó una demanda ordinaria laboral en contra de
Colpensiones y de la Junta Nacional de Calificación de
Invalidez, pretendiendo el reconocimiento de la pensión de
invalidez. Los jueces de primera y segunda instancia
accedieron a las pretensiones de la demanda. Sin embargo, la
Sala de Descongestión n.°3 casó la sentencia de segunda
instancia y, en su lugar, negó el reconocimiento pensional.
Finalmente, luego de la sentencia de casación que puso fin al
proceso judicial ordinario, la accionante presentó la acción de
tutela sub examine en contra de la Sala de Descongestión
n.°3.
136. La accionante satisface las exigencias para la aplicación ultractiva
del Acuerdo 049 de 1990. La Corte constata que Juana acreditó el
cumplimiento de los requisitos jurisprudenciales para que su solicitud de
pensión de invalidez sea estudiada a partir del Acuerdo 049 de 1990.
Tabla 8. Acreditación de las exigencias para la aplicación ultractiva del
Acuerdo 049 de 1990 en el Caso 2
Exigencia Circunstancias fácticas del accionante
Fecha de La accionante cumple con la primera exigencia, por
estructuración de cuanto fue calificada con una PCL del 55,84%, con
la invalidez. fecha de estructuración de 26 de noviembre de 2020,
es decir, en vigencia de la Ley 860 de 2003.
No se acredita la La actora satisface la segunda exigencia, porque no
densidad de acreditó la densidad de semanas que exige la Ley 860
semanas que para el reconocimiento de la pensión de invalidez. Al
exige la Ley 860 respecto, la Sala encuentra que la accionante no
de 2003. reportó cotización alguna dentro de los tres años
anteriores a la fecha de estructuración de su invalidez
(26 de noviembre de 2020), tal como se advierte en su
historia laboral277.
Sí se acredita la La solicitante cumple con la tercera exigencia, habida
densidad de cuenta de que cotizó más de 300 semanas en cualquier
semanas que tiempo, incluso en vigencia del Acuerdo 049 de
exigía el Acuerdo 1990previo a la entrada en vigencia de la Ley 100 de
049 de 1990. 1993. En efecto, en su historia laboral se evidencia
que Juana cotizó 340,86 semanas entre el 1 de agosto
de 1983 y la entrada en vigencia de la Ley 100 de
1993, esto es el 1 de abril de 1994278.
137. En estos términos, la Sala constata que Juana tenía derecho al
reconocimiento de la pensión de invalidez solicitada. Esto, porque (i) se
encontraba en una situación de vulnerabilidad y (ii) satisfacía las exigencias
de la Sentencia SU-556 de 2019 para que, en el estudio de su solicitud
pensional, las respectivas autoridades aplicaran de manera ultractiva el
Acuerdo 049 de 1990. Por lo tanto, al casar la sentencia de segunda instancia
proferida por el Tribunal Superior de Cali, la Sala de Descongestión n.°3
inaplicó el precedente constitucional. La Sala Plena reconoce que la Sala de
Casación Laboral explicó las razones por las cuales se apartó del precedente
constitucional. Al respecto, esa Sala precisó que se apartó de “la posición de
la Corte Constitucional en relación con [el] postulado de la condición más
beneficiosa, [por] su entendimiento de aplicación sin límite, sin
condicionamiento alguno”279
138. En criterio de la Sala Plena esta justificación es insuficiente. Esto,
porque la Sala de Descongestión n°. 3 no satisfizo las cargas de transparencia
y de argumentación para separarse del precedente de la Corte Constitucional.
De un lado, la Corte encuentra que la accionada no expuso de manera clara,
277
Expediente digital T-10.415.899, “Primera Instancia_Cuaderno1_Constancia secretarial_2024125303221”,
f. 1.
278
Ib.
279
Expediente digital T-10.415.899, “76001310501620210000301-0003Sentencia.pdf”, f. 18.
precisa y detallada (i) las providencias constitucionales que han desarrollado
las reglas jurisprudenciales para la aplicación ultractiva del Acuerdo 049 de
1990, ni (ii) el modo en que ha tenido lugar su aplicación de manera
consistente en la jurisprudencia constitucional. De otro lado, la Sala Plena
advierte que la Sala de Descongestión n°. 3 no presentó razones
especialmente poderosas con la capacidad de justificar su separación de las
Sentencias SU-442 de 2016 y SU-556 de 2019, así como tampoco explicó por
qué encontró justificado desconocer los principios de seguridad jurídica,
igualdad, buena fe y coherencia. Por el contrario, la autoridad judicial
accionada circunscribió su análisis a reiterar la jurisprudencia consolidada
por la Sala de Casación Laboral permanente de la Corte Suprema de Justicia
en la materia, sin cumplir con dichas exigencias.
139. Al respecto, esta Sala insiste en que la jurisprudencia constitucional las
autoridades judiciales, incluidos los órganos de cierre de las jurisdicciones,
“deben respetar la interpretación vinculante que realice la Corte
Constitucional, la cual por expreso mandato de los artículos 3, 4 y 241
superiores, da alcance a los derechos fundamentales y al propio texto
constitucional”280. Por lo demás, la Sala reitera que esta Corporación ha
advertido de manera consistente que la interpretación de la Sala de Casación
Laboral sobre el alcance de la condición más beneficiosa, respecto de las
pensiones de invalidez y la aplicación excepcional de las reglas del Acuerdo
049 de 1990, restringe el derecho al reconocimiento de la pensión de
invalidez de sujetos de especial protección que se encuentran en situación de
vulnerabilidad, lo cual pone en riesgo sus derechos fundamentales a la
seguridad social, mínimo vital e igualdad real y material. Además, como se
explicó en el caso antecedente, la discusión sobre el contenido y alcance del
principio de condición más beneficiosa excede el ámbito propio de la
controversia legal y, en cambio, se inserta en el escenario constitucional al
vincularse con la vigencia del derecho a la seguridad social. De allí que el
precedente constitucional sobre este asunto resulte vinculante en el caso.
140. Con fundamento en las anteriores consideraciones, la Sala Plena de la
Corte Constitucional concluye que la Sala de Casación Laboral incurrió en un
defecto por desconocimiento del precedente constitucional en la Sentencia de
280
Sentencia SU-269 de 2023.
3 de abril de 2024, y, en consecuencia, vulneró los derechos fundamentales al
debido proceso, el mínimo vital, la vida digna, la seguridad social y la
igualdad de Juana.
5. Órdenes y remedios
141. En el caso 1, la Sala Plena adoptará las siguientes órdenes y remedios
para subsanar las vulneraciones a los derechos fundamentales de María:
141.1 Primero, revocará la Sentencia de 9 de abril de 2024 proferida por la
Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, que confirmó la
Sentencia de 22 de febrero de 2024 proferida por la Sala de Decisión de
Tutelas n.° 3 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, la
cual negó el amparo solicitado por María. En su lugar, concederá el amparo
de los derechos fundamentales de la accionante al debido proceso, a la
igualdad, a la seguridad social, a la vida digna y al mínimo vital, por las
razones expuestas en esta providencia.
141.2 Segundo, dejará sin efectos la Sentencia de 11 de octubre de 2023
proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en
el trámite del proceso ordinario laboral que la accionante promovió en contra
de Colpensiones. En su lugar, confirmará la Sentencia de 6 de junio de 2022
proferida por la Sala Primera de Decisión Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Pereira.
142. En el caso 2, la Sala Plena adoptará las siguientes órdenes y remedios
para subsanar las vulneraciones a los derechos fundamentales de Juana:
142.1 Primero, revocará la Sentencia de 12 de junio de 2024 proferida por la
Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, que confirmó la
Sentencia de 30 de abril de 2024 proferida por la Sala de Decisión de Tutelas
n.°1 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, la cual
negó el amparo solicitado por Juana. En su lugar, concederá el amparo de los
derechos fundamentales de la accionante al debido proceso, a la igualdad, a la
seguridad social, a la vida digna y al mínimo vital, por las razones expuestas
en esta providencia.
142.2 Segundo, dejará sin efectos la Sentencia de 3 de abril de 2024
proferida por la Sala de Descongestión n.°3 de la Sala de Casación Laboral
de la Corte Suprema de Justicia, en el trámite del proceso ordinario laboral
que la accionante promovió en contra de Colpensiones y de la Junta Nacional
de Calificación de Invalidez. En su lugar, confirmará la Sentencia de 31 de
enero de 2023 proferida por la Sala Quinta de Decisión Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Cali.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de Revisión de la Corte
Constitucional, en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,
RESUELVE
PRIMERO. En el expediente T-10.227.912, REVOCAR la Sentencia de 9
de abril de 2024 proferida por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema
de Justicia, que confirmó la Sentencia de 22 de febrero de 2024 proferida por
la Sala de Decisión de Tutelas n.° 3 de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia, la cual negó el amparo solicitado por María. En su
lugar, CONCEDER el amparo de los derechos fundamentales de la
accionante al debido proceso, a la igualdad, a la seguridad social, a la vida
digna y al mínimo vital, por las razones expuestas en esta providencia.
SEGUNDO. En el expediente T-10.227.912, DEJAR SIN EFECTOS la
Sentencia de 11 de octubre de 2023 proferida por la Sala de Casación Laboral
de la Corte Suprema de Justicia, en el trámite del proceso ordinario laboral
que María promovió en contra de Colpensiones. En su lugar, CONFIRMAR
la Sentencia de 6 de junio de 2022 proferida por la Sala Primera de Decisión
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira.
TERCERO. DESVINCULAR del expediente T-10.227.912 al Juzgado 004
Laboral del Circuito de Pereira, al Tribunal Superior de Distrito Judicial de
Pereira y a las demás partes e intervinientes reconocidos al interior del
proceso laboral ordinario que culminó con la Sentencia de 11 de octubre de
2023 proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia, reprochada en la acción de tutela promovida por María.
CUARTO. En el expediente T-10.415.899, REVOCAR la Sentencia de 12
de junio de 2024 proferida por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema
de Justicia, que confirmó la Sentencia de 30 de abril de 2024 proferida por la
Sala de Decisión de Tutelas n.°1 de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia, la cual negó el amparo solicitado por Juana. En su
lugar, CONCEDER el amparo de los derechos fundamentales de la
accionante al debido proceso, a la igualdad, a la seguridad social, a la vida
digna y al mínimo vital, por las razones expuestas en esta providencia.
QUINTO. En el expediente T-10.415.899, DEJAR SIN EFECTOS la
Sentencia de 3 de abril de 2024 proferida por la Sala de Descongestión n.°3
de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en el trámite
del proceso ordinario laboral que Juana promovió en contra de Colpensiones
y de la Junta Nacional de Calificación de Invalidez. En su lugar,
CONFIRMAR la Sentencia de 31 de enero de 2023 proferida por la Sala
Quinta de Decisión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Cali.
SEXTO. DESVINCULAR del expediente T-10.415.899 al Juzgado 016
Laboral del Circuito de Cali, al Tribunal Superior de Distrito Judicial de Cali
y a las demás partes e intervinientes reconocidos al interior del proceso
laboral ordinario que culminó con la Sentencia de 3 de abril de 2024 proferida
por la Sala de Descongestión n.°3 de la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia, reprochada en la acción de tutela promovida por Juana.
SÉPTIMO. LIBRAR, por la Secretaría General de la Corte Constitucional,
la comunicación de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.
Comuníquese y cúmplase,
Jorge Enrique Ibáñez Najar
Presidente
Aclaración y Salvamento Parcial de Voto
NATALIA ÁNGEL CABO
Magistrada
Con aclaración de voto
JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ
Magistrado
DIANA FAJARDO RIVERA
Magistrada
Ausente con permiso
VLADIMIR FERNÁNDEZ ANDRADE
Magistrado
Aclaración de voto
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
Magistrada
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
Con salvamento de voto
MIGUEL POLO ROSERO
Magistrado
JOSE FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
Ausente con excusa
ANDREA LILIANA ROMERO LOPEZ
Secretaria General
SALVAMENTO DE VOTO DE LA MAGISTRADA
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
A LA SENTENCIA SU.087/25
Referencia: Expedientes acumulados T-
10.277.912 y T-10.415.899
Asunto: Acciones de tutela instauradas por
María, en contra de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia y
por Juana, en contra de la Sala de
Descongestión No. 3 de la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia y de Colpensiones.
Magistrada Ponente:
Paola Andrea Meneses Mosquera
Con el acostumbrado respeto por las decisiones adoptadas por la Sala Plena,
presento mi salvamento de voto frente a la sentencia de la referencia por las
siguientes razones:
Como lo he sostenido en reiteradas oportunidades, difiero radicalmente del
alcance que la mayoría le ha dado al principio de condición más beneficiosa,
que es el mismo en que se basa la ponencia para conceder el amparo a las
accionantes. En mi criterio, la aplicación de la doctrina de la condición más
beneficiosa a casos como los dos que se estudian en esta oportunidad
desconoce que:
(i) La noción de “régimen de transición” lleva implícito el señalamiento de un
plazo dentro del cual la norma anterior tendrá efectos ultra activos, en
protección de expectativas legítimas. En consecuencia, cuando el legislador
no establece un régimen de transición, como sucede respecto de la pensión de
invalidez en la Ley 100 de 1993 y sus reformas posteriores, correspondería al
juez aplicar una norma anterior de manera ultra activa para proteger dichas
expectativas, pero bajo la imperiosa necesidad de fijar un plazo de
finalización a la ultraactividad, en este caso la del Acuerdo 049 de 1990. La
jurisprudencia de la Corte Constitucional no ha fijado ningún límite temporal
a esta ultraactividad. Lo anterior es grave, porque imposibilita al legislador
modificar los regímenes pensionales, petrificándose las normas anteriores de
manera irrazonable, cuando las necesidades sociales y económicas hagan
necesario adelantar tales reformas.
(ii) En todo caso, sí existe un régimen de transición establecido por el
constituyente, aplicable a todos los regímenes pensionales anteriores al
adoptado mediante la Ley 100 de 1993. Ese régimen está contenido
expresamente en el parágrafo transitorio del artículo 48 de la Constitución,
introducido por el artículo 1° del Acto Legislativo 01 de 2005. Según esa
norma, “[…] la vigencia de […] cualquier otro [régimen] distinto al
establecido de manera permanente en las leyes del Sistema General de
Pensiones expirará el 31 de julio del año 2010”. En consecuencia, resulta un
contrasentido continuar aplicando el Acuerdo 049 de 1990, que por
disposición constitucional resulta inaplicable con posterioridad a la fecha
señalada por la norma superior.
(iii) En lo relacionado con el caso del expediente T-10.415.899, la pensión de
invalidez se está otorgando a una persona de 79 años con una pérdida de
capacidad laboral superior al 50%, consolidada en el año 2020. El régimen
vigente, en concreto, el artículo 38 de la Ley 100 de 1993, modificado por el
artículo 1° de la Ley 860 de 2003, exige que quien solicita la pensión de
invalidez haya cotizado cincuenta (50) semanas dentro de los últimos tres (3)
años inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración. El legislador no
estableció una edad máxima para acceder a esta prestación, pero sí partió de la
base de que las personas que tendrían acceso a ella serían quienes vinieran
cotizando en los años inmediatamente anteriores a la estructuración de la
invalidez. La doctrina de la condición más beneficiosa de la Corte exime
totalmente de este requisito, al permitir la aplicación ultra activa del Acuerdo
049 de 1990.
Lo anterior permite que personas muy mayores, que en algún momento
cotizaron a pensiones bajo dicho Acuerdo, y que por su edad dejaron de
cotizar durante un lapso considerable, accedan a la pensión de invalidez por
haber perdido la capacidad laboral. No obstante, como en las personas muy
mayores es generalizada la pérdida de la capacidad laboral por el natural
desgaste de la salud que viene con los años, la permisión de la aplicación de la
doctrina de la condición más beneficiosa en estas edades desnaturaliza el
propósito real de la pensión de invalidez, que es cubrir el riesgo de invalidez a
todas aquellas personas que antes de cumplir la edad para tener derecho a la
pensión de vejez,
sufren una merma considerable de su capacidad laboral.
Por lo tanto, conceder una pensión de invalidez a una persona que, como en el
caso de la accionante del expediente T-10.415.899, fue calificada con pérdida
de capacidad laboral mucho tiempo después (17 años) de la fecha en que
alcanzó la edad para adquirir el derecho a la pensión de vejez, y que no siguió
cotizando, sino que antes bien reclamó la indemnización sustitutiva,
desnaturaliza la razón de ser de este tipo de pensión y abre la puerta a una
afectación grave del equilibrio financiero del Sistema de Seguridad Social en
pensiones.
Con mi acostumbrado y profundo respeto.
Fecha ut supra,
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
ACLARACIÓN DE VOTO DEL MAGISTRADO
VLADIMIR FERNÁNDEZ ANDRADE
A LA SENTENCIA SU.087/25
Referencia: Expedientes T-10.227.912 y T-
10.415.899
Asunto: acción de tutela presentada por
(i) María en contra de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia, y
(ii) Juana en contra de la Sala de
Descongestión No. 3 de la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia
Magistrada ponente:
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
1. En la Sentencia SU-087 de 2025, la Corte Constitucional determinó que la
Sala de Casación Laboral y la Sala de Descongestión No. 3 de la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia incurrieron en un defecto por
desconocimiento del precedente constitucional fijado en las sentencias SU-442
de 2016 y SU-556 de 2019. En criterio de la Sala Plena, las accionantes tienen
derecho al reconocimiento y pago de la pensión de invalidez en aplicación del
principio de la condición más beneficiosa, toda vez que satisfacen las exigencias
previstas por la jurisprudencia constitucional para la aplicación ultractiva del
Acuerdo 049 de 1990.
2. A pesar de que comparto la decisión, presentó esta aclaración en relación
con la aplicación del test de procedencia en los casos analizados. En mi criterio,
la Sala Plena debe abandonar el condicionamiento que en su momento introdujo
la Sentencia SU-556 de 2019, según el cual, la aplicación ultractiva del Acuerdo
049 de 2019, en cuanto a las semanas de cotización necesarias para el
reconocimiento y pago de la pensión de invalidez, solo es procedente tratándose
de personas en situación de vulnerabilidad, cuestión que se define, desde dicha
sentencia, a partir de la aplicación del aludido test en cada caso concreto.
3. Considero que la Sala Plena debe retornar a la tesis desarrollada en la
Sentencia SU-442 de 2016, la cual, en armonía con la orientación de la
Sentencia SU-038 de 2023, al definir el alcance del principio de la condición
más beneficiosa en materia de pensión de invalidez, se abstuvo de fijarle límites
a su aplicación en consideración a la situación particular del titular de la
expectativa pensional.
4. A mi juicio, un análisis subjetivo como el que supone el test de
procedencia es ajeno a la naturaleza y finalidad del principio de la condición
más beneficiosa, con el cual se pretende, bajo ciertas reglas objetivas, garantizar
el reconocimiento de un derecho a la luz de un régimen derogado y anterior al
de la causación, por ser más beneficioso para el interesado y sin que importe la
situación de vulnerabilidad en que éste se encuentre al momento de reclamar ese
derecho.
5. En los términos anteriores consigno mi aclaración de voto, con el respeto
pleno que profeso por las decisiones de la Corte Constitucional.
Fecha ut supra,
VLADIMIR FERNÁNDEZ ANDRADE
Magistrado
ACLARACIÓN DE VOTO DE LA MAGISTRADA
NATALIA ÁNGEL CABO
A LA SENTENCIA SU.087/25
Referencia: expedientes AC T-10.227.912
y T-10.415.899
Acción de tutela interpuesta por (i) María
en contra de la Sala de Casación Laboral
de la Corte Suprema de Justicia, y (ii)
Juana en contra de la Sala de
Descongestión n.°3 de la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia
Magistrado ponente:
Paola Andrea Meneses Mosquera
En este caso aclaro mi voto, al igual que lo hice en la Sentencia SU-038 de
2023, para reiterar mis reparos frente al test de procedencia que la Corte
desarrolló para la aplicación del principio de la condición más beneficiosa en
pensiones de invalidez. Creo que es una metodología que la Corte debe
abandonar, pues aunque pueda eventualmente ser un instrumento útil desde la
perspectiva de la sostenibilidad financiera del sistema pensional, lo cierto es
que es un test que se basa en una noción limitada de la vulnerabilidad y
desprotege a las personas en situación de discapacidad. Además, su sustento
se basa en suposiciones sobre los impactos económicos del principio de
condición más beneficiosa, pues esta figura no ha sido objeto de una
estimación suficiente. Por todo ello, considero necesario revaluar críticamente
esta metodología y transitar hacia su eliminación o modificación.
Para exponer mis preocupaciones, comenzaré con una breve referencia a la
regla de la condición más beneficiosa, seguida de una síntesis del caso
resuelto en la sentencia SU-087 de 2025. Posteriormente, reiteraré mis reparos
sobre el test de procedencia, desde una aproximación teórica y jurisprudencial
del concepto de vulnerabilidad, así como desde la necesidad de sustentar este
tipo de herramientas en estudios técnicos rigurosos, y no en presunciones
generales sobre su impacto económico.
I. El principio de la condición más beneficiosa en pensiones de
invalidez y los casos decididos por la sentencia SU-087 de 2025
El principio de condición más beneficiosa en pensiones por pérdida de
capacidad laboral es una excepción al efecto inmediato de las normas
laborales. Este principio permite aplicar normas derogadas cuando se
presentan cambios normativos que no prevén regímenes de transición para
proteger las expectativas legítimas de los afiliados 281. En este contexto, la
jurisprudencia constitucional ha sostenido que este principio no se limita a la
norma inmediatamente anterior, sino que puede extenderse a cualquier
régimen previo en el cual el afiliado haya generado dicha expectativa. Así, si
la pérdida de capacidad laboral ocurre bajo la Ley 860 de 2003, puede
aplicarse el Acuerdo 049 de 1990 si se acreditan 300 semanas de cotización
durante su vigencia.
281
Esta excepción busca proteger a las personas que, debido a su estado de salud, se encuentran en
circunstancias de debilidad manifiesta; amparar sus expectativas legítimas frente a cambios normativos;
promover la solidaridad; y garantizar la prohibición de regresividad en materia de seguridad social. Corte
Constitucional, Sentencia SU-442 de 2016.
En la sentencia SU-087 de 2025, la Sala Plena dejó sin efectos los fallos
proferidos por las Salas Permanente y de Descongestión No. 3 de la Sala
Laboral de la Corte Suprema de Justicia, que absolvieron a Colpensiones del
reconocimiento de la pensión de invalidez por pérdida de capacidad laboral a
favor de las demandantes. En consecuencia, la Corte Constitucional dispuso
como remedio judicial confirmar las decisiones de instancia que, en el proceso
ordinario laboral, aplicaron el precedente constitucional sobre el principio de
la condición más beneficiosa -establecido en las sentencias SU-442 de 2026 y
SU-556 de 2019- y reconocieron los derechos pensionales reclamados por las
accionantes, al encontrar acreditadas las condiciones específicas de
vulnerabilidad (test de procedencia) que permitían aplicar de forma ultraactiva
el Acuerdo 049 de 1990.
Para sustentar su decisión, la Corte aplicó el test de procedencia, herramienta
creada en la sentencia SU-556 de 2019 para limitar la aplicación del principio
de la condición más beneficiosa en el contexto de la pensión de invalidez 282.
En dicha sentencia, esta Corporación concluyó que la aplicación del principio
de la condición más beneficiosa solo resulta proporcional cuando el interesado
cumple las condiciones del test y demuestra que se encuentra en una situación
grave de vulnerabilidad, derivada de su entorno social y económico, así como
una afectación intensa y evidente de sus derechos fundamentales.
Este instrumento exige valorar la situación de vulnerabilidad de la persona
como parte del análisis del requisito de subsidiariedad, a través de la
verificación de cuatro condiciones: (i) pertenecer a un grupo de especial
protección, además de la condición de invalidez, o estar en situación de riesgo
por otros factores; (ii) demostrar que la negativa del derecho pensional afecta
la satisfacción de sus necesidades básicas; (iii) justificar por qué no cotizó el
número de semanas exigido con anterioridad a dicho estado; y (iv) haber
actuado con diligencia para reclamar la pensión.
282
Este test es similar al que propuso la sentencia SU-005 de 2018 en el contexto de la aplicación de la
condición más beneficiosa en pensiones de sobrevivientes.
La aplicación del test de procedencia fue reiterada en la sentencia de
unificación SU-299 de 2022 y en varias sentencias de tutela 283 entre 2020 y
2022284, con el propósito de verificar la satisfacción del requisito de
subsidiariedad en estos casos. Sin embargo, en la sentencia SU-038 de 2023 la
Corte estableció que las condiciones referidas deben evaluarse en el examen
sustancial del amparo y no en el de procedencia, criterio que fue reiterado en
la sentencia SU 087 de 2025, objeto de la presente aclaración.
II. Asuntos que deben ser revisados respecto del test de procedencia
o de vulnerabilidad
Como indiqué en mi aclaración de voto a la sentencia SU-038 de 2023, creo
que el llamado “test de procedencia” es problemático, ya que restringe la
posibilidad de reconocer un derecho pensional a personas que, si bien no
cumplen con todas las condiciones exigidas por este test para acreditar una
situación de vulnerabilidad, sí se encuentran en una situación de necesidad
real derivada de su pérdida de capacidad laboral, la cual puede conjugarse o
no con otras circunstancias que ameritan una protección reforzada.
Este test concibe la vulnerabilidad como una simple sumatoria de condiciones,
sin considerar que ella responde a una situación mucho más compleja e
integral, determinada por el entorno en el que vive una persona y sus
posibilidades reales de actuar. Ser vulnerable no siempre significa acumular
condiciones o características. Una persona puede encontrarse en una situación
de vulnerabilidad por la agudización de un solo factor o una situación crítica –
como la pobreza, la discriminación o la falta de oportunidades– que la coloque
en una posición de desventaja285; obviamente, sin desconocer que la
283
Corte Constitucional, sentencias de tutela T-113, 116, 188 y 303 de 2020, T-166 de 2021 y T-346 de 2022.
En la sentencia T-359 de 2020, la Corte no valoró el test de procedencia como parte del requisito de
subsidiariedad en estos casos.
284
Es preciso aclarar que la Sentencia SU-556 de 2019 no cuestionó las reglas dispuestas por la Corte
Suprema de Justicia respecto de la aplicación de la condición más beneficiosa en el tránsito legislativo
comprendido entre la Ley 100 de 1993 y la Ley 860 de 2003. Así lo concluyó la Corte Constitucional en la
Sentencia SU-338A de 2021.
285
Gerlitz, J.-Y., Macchi, M., Brooks, N., Pandey, R., Banerjee, S., & Jha, S. K. (2017). The
Multidimensional Livelihood Vulnerability Index - an instrument to measure livelihood vulnerability to
change in the Hindu Kush Himalayas. Climate and Development, 9(2), 124–140.
interacción simultánea de varios factores puede dar lugar a experiencias
interseccionales que profundizan la exclusión. De manera que, la comprensión
de la vulnerabilidad como una sumatoria de condiciones no solo es limitada y
ajena a las realidades humanas y sociales, sino que además tiene el efecto
perverso de desconocer la protección reforzada que debe garantizarse a las
personas con discapacidad.
Para profundizar en estos asuntos, abordaré el concepto de vulnerabilidad
desde la literatura académica y la jurisprudencia constitucional, con el
propósito de mostrar no solo la complejidad que representa esta categoría,
sino, especialmente, la necesidad de replantear las condiciones exigidas para
aplicar el principio de condición más beneficiosa en pensiones de invalidez.
Este es un llamado a una conversación sobre la vulnerabilidad que, de hecho,
no es un concepto neutro o libre de discusión. El propósito de esta invitación
es evitar que la Corte Constitucional adopte metodologías restrictivas de la
vulnerabilidad, lo que podría conducir a limitar de manera injustificada el
reconocimiento de derechos o a excluir a personas que realmente requieren la
intervención del juez de tutela. En este sentido, se propone una comprensión
más amplia y contextualizada de la vulnerabilidad, que permita armonizar la
garantía efectiva de los derechos fundamentales de sujetos de especial
protección constitucional con las exigencias de sostenibilidad del sistema
pensional.
1. Aproximaciones teóricas al concepto de vulnerabilidad
El concepto de vulnerabilidad ha cobrado una creciente relevancia en el
análisis económico y social, especialmente en contextos marcados por crisis
económicas, desastres naturales o profundas transformaciones estructurales.
Los estudios en torno a esta categoría han buscado identificar a personas o
grupos en situación de vulnerabilidad 286 con el objetivo de orientar la política
https://doi.org/10.1080/17565529.2016.1145099.
286
La vulnerabilidad no es una característica intrínseca de las personas o los grupos, sino una consecuencia de
condiciones sociales, económicas o institucionales que producen desigualdades y restringen el acceso efectivo
a sus derechos. Lara, D. (2015). Grupos en situación de vulnerabilidad. Colección de textos sobre derechos
humanos. CNDH. México. En las siguientes notas al pie se describen algunos estudios en relación con la
pública287, focalizar la intervención del Estado 288 y promover el bienestar
general de la población289. Si el concepto de vulnerabilidad está asociado a
esas finalidades la adopción de una determinada perspectiva sobre lo que se
entiende por vulnerabilidad puede beneficiar a ciertos sectores, pero también
conlleva el riesgo de excluir a otros que no se ajusten a ese concepto. Esto
puede derivar en un déficit de protección, al dejar por fuera de políticas
públicas o medidas de atención a personas o colectivos que, pese a encontrarse
en condiciones de desventaja, no son reconocidos como destinatarios de
medidas o beneficios de protección social.
Una de las primeras aproximaciones a la vulnerabilidad, desde una
perspectiva economicista, la ha entendido como sinónimo de pobreza290,
medida a través de los ingresos o los de gastos del hogar291. En este enfoque, la
vulnerabilidad se concibe como el riesgo o las probabilidades de caer por
debajo de la línea de pobreza292, calculada con base en el costo de una canasta
básica de bienes y servicios293. Así, la vulnerabilidad monetaria se construye
categoría de vulnerabilidad.
287
Fernández, A.L. Fernández-Silva, C.A. Bittner, C.X. Mancilla, C.R. (2021) Aproximaciones al concepto de
vulnerabilidad desde la bioética: una revisión integradora. Pers Bioet.; 25(2):e2522. DOI:
https://doi.org/10.5294/pebi.2021.25.2.2. En este estudio, los autores recomiendan la caracterización de
comunidades a través del concepto de la vulnerabilidad desde la bioética, para desarrollar políticas públicas
que disminuyan las brechas en salud e inequidad social.
288
Gaitán, A. (2023). Población en condición de vulnerabilidad monetaria en Bogotá. Series documentos de
trabajo No. 10-2023. Secretaría de Planeación. Bogotá D.C. En este estudio, la autora tiene como propósito
diseñar una metodología para identificar y caracterizar la población que se enfrenta a la posibilidad de caer
por debajo de la línea de pobreza en la ciudad de Bogotá.
289
Lara, D. (2015). Grupos en situación de vulnerabilidad. Colección de textos sobre derechos humanos.
CNDH. México.
290
Haughton, J. & Khandker, S.R. (2009). Handbook on Poverty and Inequality. Banco Mundial. Washington,
D.C.
291
Responde a la pregunta de “¿Cuántas personas no pueden satisfacer necesidades de consumo y acceso a
bienes públicos?”. Stezano, F. (2021). Enfoque, definiciones y estimaciones de pobreza y desigualdad en
América Latina y el Caribe. Un análisis crítico de la literatura. Documentos de Proyectos. Ciudad de México,
Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
292
Dang, HA. & Lanjouw, P.F. (2017). Welfare Dynamics Measurement: Two Definitions of a vulnerability
Line and Their Empirical Application. The review of Income and Wealth, 63(4), 633-660. Ver enlace:
https://doi.org/10.1111/roiw.12237
293
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2018). Medición de la pobreza por
ingresos: actualización metodológica y resultados. Metolodogía de la CEPAL, No. 2 (LC/PUB.2018/22-P).
comparando el gasto total del hogar con su gasto de alimentos, lo que permite
establecer tanto la línea de pobreza extrema (equivalente al valor de la canasta
básica de alimentos) como la línea de vulnerabilidad (riesgo de caer en
pobreza).
Desde el enfoque funcional de la resiliencia, que proviene del análisis de
sistemas socioecológicos, la vulnerabilidad no se limita a un riesgo económico
abstracto, sino que se entiende como la incapacidad de enfrentar o adaptarse a
amenazas, ya sean de origen natural -como sequías, terremotos, inundaciones
o enfermedades- o provocadas por la acción humana -como la contaminación,
los accidentes, las hambrunas o la pérdida de empleo 294. En esencia, este
enfoque asocia la vulnerabilidad con la imposibilidad de adaptarse a eventos
inesperados o adversos que alteran los modos de vida de una sociedad -como
los mencionados previamente de origen natural o provocados por la acción
humana- y sostiene que una persona no es vulnerable si puede recuperar su
estado previo a ese suceso. Aunque esta perspectiva ha sido útil para evaluar
riesgos y formular planes de gestión de desastres, ha recibido críticas por
centrar la mirada en la situación posterior a los eventos catastróficos o
inesperados295, lo que puede llevar a ignorar las causas estructurales de la
vulnerabilidad296 y a dejar de cuestionar las condiciones de desigualdad e
injusticia social previas a eventos trágicos como desastres naturales.
Los anteriores enfoques comparten una lógica centrada en la respuesta al
riesgo, pero difieren según el tipo de amenaza que consideran (económica,
ambiental o social). En contraste, otras perspectivas asocian la vulnerabilidad
P. 21. Santiago.
294
Naxhelli Ruiz Rivera, ‘La definición y medición de la vulnerabilidad social. Un enfoque normativo’,
Investigaciones Geográficas, no. 77 (2012), p. 63, doi:10.14350/rig.31016.
295
Por ejemplo desastres de tipo climático, fenómenos geológicos, enfermedades, pandemias, contaminación
ambiental, accidentes industriales o tecnológicos, conflictos armados, pérdida del empleo, crisis económica o
el colapso institucional, entre otros.
296
Como por ejemplo la pobreza, que se entiende como dada sin una relación causal. Macías, M. (2015).
Crítica de la noción de resiliencia en el campo de estudios de desastres. Revista Geográfica Venezolana, vol.
56, núm. 2, pp. 309-325. Universidad de los Andes. Recuperado a partir de
https://www.redalyc.org/journal/3477/347743079009/html/.
con condiciones estructurales o históricas que afectan de forma desigual a
ciertos grupos.
Dentro de las perspectivas estructurales, sistemáticas y sociales, la
vulnerabilidad se ha entendido como la ausencia del capital social o cultural
que impide a las personas desenvolverse plenamente en la sociedad. Este
enfoque, asociado al análisis de poblaciones, identifica características
comunes como el sexo, la etnia o el ciclo vital 297 para determinar qué grupos
requieren cuidados, apoyo o servicios estatales 298. Asimismo, se ha abordado
como el resultado de la interacción de factores que reducen la capacidad
competitiva299 de ciertos individuos frente a otros 300, o como una condición
estructural derivada de la precariedad laboral, la desposesión o la ubicación
geográfica en regiones históricamente marginadas, como el Sur Global301.
Algunos enfoques comprenden la vulnerabilidad como el resultado de la
interacción de múltiples factores estructurales -económicos, sociales, políticos
y culturales- que limitan la agencia humana. No se reduce a los ingresos o a la
exposición directa al riesgo, sino que se manifiesta en la restricción de las
libertades para decidir y participar plenamente en la sociedad. Desde esta
visión surge el enfoque de la vulnerabilidad relacional o basado en
297
Carrera, C. A. (2015). La vulnerabilidad de lo social: una mirada a tres discursos sobre lo
‘vulnerable’. Revista Trabajo Social, (10), 171–188. Recuperado a partir de
https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistraso/article/view/23832.
298
Dodds, Susan. Depending on Care: recognition of vulnerability and the social contribution of care
provision. En: Bioethics. Blackwell Publishing Ltd., Oxford, Press. 2007, vol. 21, s.d.
299
Por ejemplo, por exclusión social, desigualdades estructurales o estratificación.
300
Stewart, Frances. Apoyo al empleo productivo de los grupos vulnerables. En: CORNIA, Giovanni Andrea;
JOLLY, Richard y STEWART, Frances (eds.). Ajuste con rostro humano: Volumen 1: Protección de los
grupos vulnerables y promoción del crecimiento. Madrid: Siglo Veintiuno Editores, 1987. s.d.
301
Núñez, Jairo. No siempre pobres, no siempre ricos: vulnerabilidad en Colombia. En: Documentos CEDE
(Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico). Bogotá: Universidad de los Andes, 2005, vol. 15. p. 25;
Busso, Gustavo. Vulnerabilidad social. Nociones e implicaciones de políticas para Latinoamérica a inicios del
siglo XXI. En: Las diferentes expresiones de la vulnerabilidad social en América Latina y el Caribe, DDS-
CEPAL. (20-21, junio: Santiago de Chile, (Chile). 2001 y SOJO, Ana. Vulnerabilidad social, aseguramiento
y diversificación de riesgos en América Latina y el Caribe. En: Revista de la CEPAL. Santiago de Chile.
Octubre, 2003, no. 80. s.d
capacidades302, principalmente desarrollado por Sen303 y Nussbaum304, que
entiende la vulnerabilidad como la incapacidad de transformar recursos en
oportunidades reales de vida. Esta perspectiva se centra en cómo las
condiciones sociales afectan el desarrollo de capacidades, la autonomía y la
posibilidad de tomar decisiones significativas sobre sus vidas305.
Desde este enfoque también se reconoce el carácter multidimensional de la
vulnerabilidad y su estrecha relación con conceptos como el bienestar y el
desarrollo humano. Por ello, ha servido de base teórica para el diseño de
indicadores que orientan la política pública, como el Índice de Pobreza
Multidimensional (IPM), que mide factores como educación, trabajo,
condiciones de la niñez, servicios públicos y vivienda. En Colombia, además
del IPM, se utilizan instrumentos como los Indicadores de Necesidades
Básicas Insatisfechas, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el Sistema de
Identificación de Potenciales Beneficiarios (Sisbén), para identificar y
priorizar a la población vulnerable.
En síntesis, los enfoques sobre la vulnerabilidad pueden agruparse en al menos
tres grandes categorías: funcionales, estructurales y relacionales. Los primeros
se centran en la exposición a riesgos o eventos catastróficos y en la capacidad
de recuperación; los segundos en condiciones sociales que afectan a ciertos
grupos; y los terceros en la interacción de factores que limitan la agencia y el
bienestar. Esta diversidad conceptual muestra que la vulnerabilidad no es una
condición unívoca, sino una categoría compleja que requiere precisión en su
302
Enfoque en el que los autores se centran en aquello que las personas son efectivamente capaces de hacer y
de ser y encuentran sustento en la teoría desde la teoría de los derechos o entitlements de Amartya Sen y en la
posición teórica de Martha Nussbaum.
303
Sen, A. (1981), Poverty and famines: an essay on entitlement and deprivation, Clarendon Press, Oxford y
Sen, Amartya. 2000. “La pobreza como privación de capacidades”. En Desarrollo y Libertad, 114-142.
Barcelona: Editorial Planeta S.A.
304
Nussbaum, M. C. The Frontiers of Justice. Cambridge, ma: The Belknap Press of Harvard University
Press, 2006 y Nussbaum, M. C. Creating Capabilities. The Human Development Approach. Cambridge,
ma: Harvard University Press, 2011. http://dx.doi.org/10.4159/harvard.9780674061200.
305
Maria A. Vogel, and Linda Arnell, editors. Living Like a Girl: Agency, Social Vulnerability and Welfare
Measures in Europe and Beyond. Berghahn Books, 2021.
uso, especialmente cuando se emplea como fundamento para tomar decisiones
judiciales o limitar la aplicación de un precedente jurisprudencial.
2. Los enfoques del concepto de vulnerabilidad desde la
jurisprudencia constitucional
Las diversas concepciones sobre la vulnerabilidad también se manifiestan en
la jurisprudencia constitucional. Una revisión comparativa entre la evolución
de la jurisprudencia y los debates académicos permite identificar importantes
coincidencias entre los enfoques teóricos de la vulnerabilidad y las posiciones
adoptadas por la Corte Constitucional. No obstante, estas aproximaciones no
se ven reflejadas en el test de procedencia, el cual, como se dijo, adoptó una
visión reduccionista de la vulnerabilidad para restringir la aplicación del
principio de condición más beneficiosa. Esta simplificación desconoce las
posiciones que ha adoptado la Corte en otros escenarios, y plantea tensiones
en términos de coherencia y de garantía efectiva de los derechos
fundamentales.
Desde el enfoque de capacidades, la Corte Constitucional ha entendido la
vulnerabilidad como la imposibilidad de una persona de ejercer plenamente
sus derechos fundamentales, desarrollar un proyecto de vida 306 o mejorar sus
niveles de bienestar307, debido a condiciones estructurales que no ha elegido.
Esta concepción vincula la vulnerabilidad con el mandato de igualdad
material, lo que exige una intervención estatal proporcional al nivel de riesgo
o afectación308: mientras mayor sea la amenaza, la afectación o la ausencia de
políticas públicas, mayor deberá ser la respuesta del Estado 309. Este enfoque se
articula con la dimensión positiva del derecho al mínimo vital 310, al reconocer
la necesidad de garantizar condiciones materiales de existencia en igualdad y
306
Corte Constitucional, Sentencias T-025 de 2004 y T-585 de 2006.
307
Corte Constitucional, Sentencia T-244 de 2012.
308
Corte Constitucional, Sentencia T-307 de 1999, T-1330 de 2001, T-1125 de 2003 y T-520 de 2003.
309
Corte Constitucional, Sentencia C-116 de 2021.
310
Corte Constitucional, Sentencias T-548 de 1997, T-164 de 2006, T-716 de 2017 y T-159 de 2023.
dignidad para el ejercicio real de la libertad y la superación de la exclusión. En
la práctica, esto se traduce en la flexibilización de los requisitos de
procedencia de la acción de tutela cuando se verifican estas condiciones de
vulnerabilidad y en algunos casos en el reconocimiento directo de derechos
sociales.
Asimismo, la Corte ha reconocido la categoría de sujetos de especial
protección constitucional desde una perspectiva poblacional, contextual y
multidimensional. En este marco, ha otorgado dicho reconocimiento a
diversos grupos históricamente excluidos o en condición de debilidad
manifiesta, como trabajadores informales, personas desplazadas por el
conflicto armado, población rural y campesina, habitantes de la calle, personas
en situación de discapacidad, personas con VIH, adultos mayores, personas
privadas de la libertad311, trabajadoras sexuales, comunidades étnicas, niños,
niñas y adolescentes, madres cabeza de familia, damnificados, personas
clasificadas como vulnerables en el Sisbén y defensores de derechos humanos,
entre otros312. Esta caracterización ha sido empleada en la jurisprudencia para
flexibilizar el análisis del requisito de subsidiariedad en la acción de tutela,
cuando se acredita una especial situación de vulnerabilidad que exige una
respuesta inmediata del juez constitucional.
Desde el enfoque de resiliencia, esta Corporación ha adoptado en algunos
casos una concepción más restrictiva de la vulnerabilidad, al centrar su
análisis en la capacidad de la persona para afrontar situaciones de riesgo. En
este marco, no solo se exige la existencia de una amenaza para el ejercicio y
goce de los derechos, sino también la ausencia de medios personales o apoyos
externos que permitan superarla313. Es decir, la protección constitucional
dependerá de si el individuo se encuentra efectivamente desprovisto de
resiliencia. La Corte ha tenido en cuenta este enfoque principalmente para
evaluar la procedencia de la acción de tutela 314 para evitar la ocurrencia de un
311
En especial mujeres (Sentencia T-267 de 2018) y población LGBTI (Sentencias T-288 de 2018 y T-060 de
2019).
312
Para mayor ilustración ver la tabla recopilada en la Sentencia C-116 de 2021.
313
Corte Constitucional Sentencias T-696 de 2017, T-029 de 2018 y T-058 de 2022.
perjuicio irremediable315, lo que permite flexibilizar el requisito de
subsidiariedad en función de la capacidad del solicitante para resistir o
recuperarse ante la amenaza.
Ahora bien, el test de procedencia se basa en un concepto de vulnerabilidad
desde el enfoque de resiliencia, al exigir que, además de la pérdida de
capacidad laboral, la persona demuestre que carece de recursos personales o
apoyos para afrontar la ausencia de ingresos derivada de la pérdida de la
capacidad para desarrollar una actividad laboral y por esa vía satisfacer sus
necesidades. En este escenario, el reconocimiento de la pensión de invalidez
queda supeditado a la demostración de una ausencia total de resiliencia, lo que
reduce la noción de vulnerabilidad a la acumulación de condiciones extremas.
A diferencia de otros enfoques en los que la Corte promueve un rol activo del
Estado para garantizar derechos en contextos de desigualdad estructural, en
este caso se restringe el reconocimiento de un derecho hasta que la persona
demuestre su imposibilidad de superar por sí misma una contingencia tan
significativa como la pérdida de la capacidad laboral. Esta exigencia
desconoce que la condición de discapacidad, por sí sola, ya implica una
exclusión significativa, especialmente del mercado laboral y de actividades de
la vida diaria.
Además de la grave desprotección de las personas con discapacidad que se
deriva del test de vulnerabilidad, dicha metodología también es cuestionable
desde las siguientes perspectivas:
Por un lado, el test de vulnerabilidad concibe el principio de la condición más
beneficiosa en pensiones de invalidez como una forma de asistencia estatal.
De esta forma, se desconoce que dicho principio en realidad corresponde a
una interpretación judicial destinada a proteger las expectativas legítimas de
los afiliados, que cotizaron al sistema de seguridad social en pensiones, frente
314
En concreto, en el estudio del requisito de subsidiariedad. Ver Sentencias T-186 de 2017, T-696 de 2017,
T-029 de 2018, T-058 de 2022.
315
Corte Constitucional, Sentencias T-111 de 1997 y T-177 de 1999.
a cambios normativos con respecto a los que el legislador omitió su deber de
establecer un régimen de transición.
Por otro lado, el test de vulnerabilidad impone una carga probatoria contraria a
principios constitucionales como la razonabilidad y la proporcionalidad. Ello,
en tanto impone a las personas con un dictamen de pérdida de capacidad
laboral la carga de probar que no cuentan con redes de apoyo y carecen por
completo de la posibilidad de enfrentar por si solos las consecuencias de la
pérdida de capacidad laboral. Esta exigencia es desproporcionada al tiempo
que irrazonable frente a la prestación pensional, pues desconoce que la
pensión de invalidez reemplaza los ingresos que el trabajador derivaba de la
capacidad laboral pérdida, los cuales aseguran no solo la satisfacción de las
necesidades básicas sino también la autonomía.
Finalmente, la resiliencia que está en la base del test de vulnerabilidad,
entendida como la capacidad de adaptación, es un concepto vago,
polisémico316, difícil de probar judicialmente y desconectado de las realidades
estructurales que enfrentan quienes pierden su capacidad laboral. Su uso como
criterio de acceso a derechos prestacionales impone condiciones que niegan la
protección constitucional a las personas en situación de discapacidad.
En resumen, el enfoque incorporado en el test de vulnerabilidad exime al
sistema de seguridad social de su función principal: concurrir en la protección
de las personas ante el acaecimiento de riesgos de los trabajadores como la
pérdida de capacidad laboral y traslada a los individuos la responsabilidad de
adaptarse a contextos adversos, sin atender las causas estructurales de la
exclusión ni asegurar el acceso efectivo a sus derechos. En otras palabras, la
aplicación de este enfoque parte de una idea equivocada: que las personas
deben soportar o resistir su situación de vulnerabilidad, salvo que concurran
factores extremos, con lo que se desconoce la obligación constitucional de
proteger de manera efectiva a los sujetos de especial protección constitucional.
316
Ver salvamento de voto de la magistrada Diana Fajardo Rivera a la Sentencia T-029 de 2018, FJ. 26.
3. El impacto de la aplicación de la condición más beneficiosa no ha
sido diagnosticado y examinado
Como se ha señalado, la creación del test de procedencia buscó limitar la
aplicación de regímenes derogados en pensiones de invalidez para contener la
carga económica del sistema pensional. Sin embargo, hasta el momento no
existe un diagnóstico claro y riguroso que cuantifique el impacto real del
principio de la condición más beneficiosa en la sostenibilidad financiera del
sistema de pensiones. Aunque Colpensiones ha estimado un costo de 1.4
billones de pesos317 con base en datos generales, la Corte no verificó esa
información antes de adoptar una postura más restrictiva de la aplicación del
precedente jurisprudencial de la condición más beneficiosa.
A mi juicio, cualquier limitación a un precedente jurisprudencial más
favorable debe estar respaldada por razones sólidas y un análisis técnico
riguroso que permita ponderar adecuadamente los efectos y los intereses en
tensión. En este sentido, los impactos de aplicar el principio de la condición
más beneficiosa pueden ser identificados y cuantificados mediante una
actividad probatoria adecuada por parte del juez constitucional, ya que este
principio se proyecta sobre una población específica y potencialmente
determinable318. La información relativa a los potenciales beneficiarios se
encuentra en poder de los fondos de pensiones y podría ser requerida con este
propósito.
Además, se omite considerar que, en la mayoría de los casos, el valor de la
pensión de invalidez reconocida con fundamento en el Acuerdo 049 de 1990,
en aplicación del principio de la condición más beneficiosa, no supera el
317
Ellos, si se tiene en cuenta que más de 6.5 millones de personas acreditan 300 semanas o más a 1° de abril
de 1994, y que, entre ellas, aproximadamente 6504 podrían llegar a tener la condición de invalidez. Según
Colpensiones, de esta muestra se debe excluir el 73,9% porque tienen probabilidad de causar la pensión de
vejez. Corte Constitucional, Sentencia SU-556 de 2019, nota al pie de página No. 109.
318
Compuesta por aquellos afiliados que: (i) cuentan con al menos 300 semanas de aportes antes de la entrada
en vigencia de la Ley 100 de 1993; (ii) no lograron cumplir los requisitos para acceder a la pensión de vejez; y
(iii) tienen una pérdida de capacidad laboral superior al 50%.
salario mínimo, por la baja densidad de cotizaciones y la tasa de reemplazo
que se suele aplicar en estos casos. Asimismo, quienes actualmente reclaman
este derecho suelen pertenecer a la población adulta mayor o de la tercera
edad, lo que implica una expectativa de vida más reducida. Por tanto, el
tiempo durante el cual la administradora deberá asumir el pago de la
prestación también será menor, aspectos que deben ser tenidos en cuenta al
estimar el impacto financiero real de estas decisiones.
Tampoco se han valorado adecuadamente los beneficios sociales y
constitucionales que implica el reconocimiento de estas pensiones, con base
en los aportes efectuados por el afiliado antes de la ocurrencia de la
contingencia y conforme a los requisitos vigentes antes de las reformas
legales. Asimismo, se ha dejado de considerar el deber del Estado de adoptar
medidas diferenciadas que garanticen la igualdad material, especialmente en
favor de las personas en situación de discapacidad.
Por lo tanto, antes de mantener una interpretación restrictiva, la Corte debería
exigir una evaluación técnica sólida sobre el impacto económico real de la
aplicación jurisprudencial de la condición más beneficiosa y, en su defecto,
exhortar a las autoridades competentes a diseñar mecanismos sostenibles que
aseguren el goce efectivo de los derechos fundamentales de quienes han
quedado desprotegidos como consecuencia de los cambios normativos en esta
materia.
III. Conclusión
Si bien comparto la importancia de considerar la sostenibilidad financiera del
sistema pensional, estimo que cualquier restricción a la aplicación de
precedentes jurisprudenciales debe estar sustentada en estudios técnicos
rigurosos, y no en presunciones generales sobre su impacto económico.
Además, metodologías como el test de vulnerabilidad que se ha utilizado para
estudiar la procedencia formal de la acción de tutela o para limitar la
aplicación de un precedente jurisprudencial en materia de condición más
beneficiosa, no deberían apoyarse en una visión restrictiva y fragmentada del
concepto de vulnerabilidad, que desconoce enfoques sobre la vulnerabilidad
más integrales desarrollados por la academia y acogidos en diversas
decisiones de la propia Corte Constitucional.
En este sentido, la adopción de estándares jurisprudenciales más exigentes
demanda una justificación adecuada, especialmente cuando afecta a personas
en situación de discapacidad. El principio de igualdad material impone al
Estado y a los jueces la obligación de adoptar medidas diferenciales para
garantizar los derechos fundamentales de esta población. Por ello, es urgente
hacer un llamado al legislador y a las autoridades competentes para que
diseñen mecanismos normativos y de política pública que atiendan las
necesidades de las personas con discapacidad que quedaron desprotegidas tras
el cambio normativo introducido por la Ley 860 de 2003 y la Ley 100 de 1993
en materia de pensión de invalidez. De otro modo, se estaría habilitando que el
Estado las desproteja y las condene a condiciones de precariedad e indignidad.
En esos términos aclaro mi voto en el presente asunto.
Fecha ut supra
NATALIA ÁNGEL CABO
Magistrada