2c) Identificar consecuencias
El déficit fiscal del Perú alcanzó un 4.1% del PBI a octubre de 2024, muy por encima de
la meta oficial del 2.8%. Esta situación tiene diversas consecuencias para la economía
nacional:
Deterioro de la confianza de inversionistas y mercados: Un déficit fiscal elevado sin
señales claras de corrección puede generar desconfianza en los mercados financieros,
lo que podría traducirse en menor inversión extranjera directa y mayores exigencias de
riesgo país.
Riesgo de pérdida de calificación crediticia: Las calificadoras internacionales podrían
reducir la nota del Perú si perciben que no existe una política fiscal responsable,
encareciendo el acceso a financiamiento externo.
Mayor endeudamiento público: Para cubrir el déficit, el gobierno se ve obligado a
endeudarse más, lo que incrementa los pagos de intereses y reduce el margen fiscal
para atender otras prioridades.
Presión sobre el tipo de cambio e inflación: La percepción de inestabilidad fiscal puede
afectar el tipo de cambio, encareciendo las importaciones y trasladando presión
inflacionaria a los precios internos.
Limitaciones para la inversión pública y gasto social: Un déficit elevado restringe la
capacidad del Estado para ejecutar obras de infraestructura y programas sociales,
afectando directamente a la población más vulnerable.
Riesgos políticos y sociales: La incapacidad del Estado para sostener servicios básicos o
cumplir sus compromisos puede alimentar el malestar social y generar inestabilidad
política.
2d) Postura del economista Guido Pennano
El economista Guido Pennano ha expresado una preocupación creciente por el
deterioro de las finanzas públicas en el Perú. Según datos del BCRP, el déficit fiscal
acumulado en los últimos 12 meses alcanzó el 4.1% del PBI a octubre de 2024,
superando con amplitud la meta fiscal de 2.8% para el año. Pennano considera que
este nivel de déficit es insostenible si no se adoptan medidas concretas.
Pennano ha señalado que uno de los principales problemas es la falta de un plan claro
por parte del gobierno para cerrar esta brecha fiscal. Según él, el Ejecutivo no ha
explicado de forma precisa cómo se cubrirá este déficit ni qué medidas estructurales se
implementarán, lo que incrementa la incertidumbre y puede afectar la confianza de
inversionistas y ciudadanos.
A pesar del panorama preocupante, Pennano mantiene una postura moderadamente
optimista, siempre que se apliquen las siguientes medidas correctivas:
Reforma tributaria estructural: Propone ampliar la base tributaria, reducir la evasión
fiscal y mejorar la eficiencia en la recaudación. Para Pennano, es fundamental que más
contribuyentes formen parte del sistema formal sin necesariamente aumentar
impuestos.
Revisión del gasto público: Sugiere una auditoría exhaustiva del gasto estatal para
eliminar partidas innecesarias y reasignar recursos hacia sectores clave como
educación, salud e infraestructura.
Fomento de la inversión privada: Considera clave que el Estado promueva un entorno
estable, con reglas claras, que genere confianza en el sector empresarial. La inversión
privada, al dinamizar la economía, también fortalece la recaudación.
Reducción de la informalidad: Plantea diseñar políticas públicas que faciliten la
formalización de pequeñas y medianas empresas, tanto para mejorar sus condiciones
laborales como para integrarlas al circuito tributario.
Transparencia fiscal y comunicación clara: Destaca la importancia de que el gobierno
informe de manera transparente a la población sobre el estado de las finanzas públicas
y las medidas que tomará, para evitar especulación y pérdida de confianza.
En resumen, Guido Pennano reconoce la gravedad del déficit fiscal actual, pero cree
que es posible revertirlo si se adoptan decisiones firmes y bien estructuradas. Su
enfoque combina disciplina fiscal, fomento al crecimiento económico y una reforma del
aparato estatal orientada a la eficiencia y la transparencia.