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HABACUC

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El contexto histórico donde se desarrolla el libro de Habacuc es uno de guerras internacionales,

Judá es un pequeño país que está en medio de dos monstros que se pelean constantemente, estos
monstruos son por un lado Egipto y otro es Asiria y Babilonia que viene surgiendo. Y ahí está Judá
intervenida por ser intervenida por Babilonia.1

EL profeta empieza a platear una situación en que se encuentra su pueblo, pero más que todo hay
una desesperación (Hasta cuándo clamare y no oirás, Habacuc 1:2) se entiende que el profeta le
pide que mengue en su pueblo el sufrimiento producto de la violencia, destrucción, pleito y
contienda que han experimentado, violencia a manos de imperios poderosos que imponen
tributos, y previo a eso muertes por intervenir un país con armas.

Y lo triste es no tener a quien acudir, estar ante una imposibilidad, sin un rey protector, sin
dignidad, en una situación de inferioridad ante amenazas superiores. Ante este problema su
concepto de Dios como el libertador es debilitado, (La ley es debilitada, Habacuc 1:4). Siempre
hay gente que se aprovecha de otra en este caso por lo general casi siempre el que está más
acomodado extorsiona al pobre, aunque el texto lo expresa así; El impío asedia al justo,
Habacuc1:4.

Hay violencia interna. Entre los mismos del pueblo. Eso como residuos de otras violencias
pasadas, y como violencia de sus propios gobernantes. Se ve una posible respuesta de parte de
Dios enviando a una nación extranjera para que intervenga y castigue a los malos, Habacuc1:6,
pero esta respuesta de Dios es rechazada por el profeta, Habacuc 1:12,17. Es como si dijera la
violencia externa no resuelve la violencia interna, además esto viola el carácter mismo de Dios,
Habacuc 1:12,13.

En el capítulo 2 encontramos una mejor propuesta para vencer el problema vemos la fe o fidelidad
del justo que hace resistencia a las inclemencias de la situación, que es temporal corruptible y sin
sustentación en sí misma. Absacuc2:1,4. Es interesante revisar los ayes (expresiones o sentencias
de lamento) que siguen después de esto miremos Abacuc2:6,19. Enseñan lecciones sobre los
procesos de la vida;

Ahora encontramos una teofanía, que precede al final de fe donde se reafirma que Dios interviene
para salvar al pueblo Abacuc3:17,19. A pesar de toda la violencia no es propuesta legítima, sino
una fe de resistencia que va causando liberación y gozo.

1
REVISTA DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA LATINOAMERICANA,Nº35
[Link]

Habacuc (‫ ֲח ַב ּקּוק‬de jabaq abrazar) es el nombre de un profeta hebreo y del libro de la Biblia cuya
autoría se le atribuye y que de acuerdo con los expertos se escribió cerca del año 612 a. C., puesto
que Habacuc 1:6 se refiere al surgimiento de losCaldeos como potencia internacional, lo cual se
relaciona con la caída de Nínive y el fin del poder de Asiria. Esta referencia significaría también que
el libro se escribió antes del 605 a. C. pues no se da noticia la primera invasión
los babilonios a Judea.

La primera parte del libro de Habacuc (1:1 a 2:4) expone en un diálogo con Yahvéh, el drama de los
poderes humanos, políticos y económicos, ansiosos por conquistar pueblos, territorios y riquezas y
como consecuencia las víctimas tiranizadas, saqueadas y masacradas. El profeta asume la vocería
de las víctimas y clama por la redención. Expresa la certeza de la intervención de Yahvéh en favor
de los débiles y ratifica que la visión profética se cumplirá en una fecha concreta y si se tarda hay
que esperarla, porque vendrá ciertamente y el justo por su fe vivirá (Habacuc 2:3-4).

La segunda parte (2.5 a 2:20) es una colección de condenas a los explotadores, opresores e
idólatras. El rechazo a la ganancia injusta y a la avaricia se expresa en estilo literario que prepara la
tercera parte (capítulo 3), un cántico de gran belleza a la salvación de Yahvéh, cuya elevada calidad
literaria ha hecho pensar a varios críticos que se trata de la obra de un autor diferente al de las dos
primeras partes.

Libro de Daniel[editar]

El Libro de Daniel (14,32-38) habla de que, cuando, en tierras judías, Habacuc se disponía a llevar
la comida kosher que había preparado a los campesinos judíos, un ángel lo tomó por los pelos, lo
llevó a Babilonia y lo introdujo en la fosa de los leones donde estaba encarcelado el profeta Daniel,
para que éste se alimentara con aquélla; después, fue devuelto por el ángel a "su sitio".
Recordemos que Daniel pertenecía a una familia judía noble, pero servía como funcionario en la
corte dominadora babilónica, tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén. Este pasaje está
bellamente representado por Gian Lorenzo Bernini en una magnífica escultura que se conserva en
la Capilla Chigi de la Basílica de Santa María del Popolo, en Roma, y que guarda un gran parecido
formal con el Éxtasis de Santa Teresa, escultura también debida a su privilegiada mano y que se
halla en la Capilla Cornaro de la Iglesia de Santa María de la Victoria, igualmente en Roma. Estas
esculturas forman parte de la misma concepción plástica que, por ejemplo, la pintura del ángel
guiando la escritura de San Mateo, de Caravaggio, que se conserva en la Capilla Contarelli de
la Iglesia de San Luis de los Franceses (Roma). Sin estos dos grandes artistas de la Contrarreforma,
Roma no sería tan eterna como es. También está reproducido dicho pasaje en fresco de 1657de
Agostino Scilla (1629-1700), , en la Cappella del Sacramento del Duomo de Siracusa.

El Libro de Habacuc es un libro profético que toma su nombre de su autor y probablemente


significa “uno que abraza” (Hab.1-1; 3-1). Al final de la profecía, este nombre se vuelve apropiado
conforme el profeta se aferra a Dios independientemente a su confección por los planes de Dios
hacia su pueblo.

Como con muchos de los profetas menores, nada se conoce del profeta excepto por lo que puede
ser inferido del libro. En el caso deHabacuc, la información interna casi no existe, lo que hace que
las conclusiones de su identidad y vida sean conjeturas. Su simple introducción como “el profeta
Habacuc” puede implicar que él no necesitaba presentación debido a que era un profeta conocido
de sus días.

Fue contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Daniel y Sofonias. La mención de los caldeos (Hab.1-
6) sugiere una fecha a finales del siglo VII a. C., poco antes de que Nabucodonosor comenzara su
marcha militar a través de Nínive (612 a. C.). El amargo lamento de Habacuc(Hab.1: 2-4) puede
reflejar un período poco después de la muerte de Josías (609 a. C.), días en lo que la reforma del
rey piadoso (cp. 2 R. 23) fueron rápidamente cambiadas por su sucesor, Joacim (Jer. 22: 13-19).

Contexto Histórico[editar]

Habacuc profetizó durante los días finales del Imperio Asirio y el principio del dominio de Babilonia
a escala mundial bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor. Cuando Nabopolasar ascendió al
poder en el 626 a. C., inmediatamente comenzó a expandir su influencia al N y al O. bajo el
liderazgo de su hijo, el ejército babilónico venció a Ninive en el 612 a. C., forzando a la nobleza
asiria a refugiarse primero en Harán y después en Carquemis. Nabuconodosor los persiguió,
venciendo Harán en el 609 a. C. y a Carquemis. En el 605 a. C.

El rey egipcio Necao, viajando por Judá en el 609 a. C. para ayudar a al rey asirio que huía, fue
confrontado por el rey Josías enMeguido (2 Cr. 35; 20-24). Josia murió en la batalla que se llevó a
cabo, dejando su trono a una sucesión de tres hijos y un nieto. Antes, como resultado de descubrir
el Libro de la ley en el templo (622 a. C.), Josías había instituido reformas espirituales significativas
en Judá(2R. 22-23), aboliendo muchas de las prácticas idólatras de su padre Amón (2R. 21:20-22) y
su Abuelo Manasés (2R. 21:11-13). No obstante, cuando murió la nación rápidamente regresó a
sus malos caminos (cp. Jer.22:13-19), causando el silencio de Dios y aparente falta de acción para
castigar (Hab.1:2-40) y así purificar su pueblo de pacto.

Temas Históricos y Teológicos[editar]

Los versículos de aperturas revelan una situación histórica semejante a los días de Amos y
Miqueas. Esencialmente, la justicia había desaparecido de la tierra; la violencia y la impiedad se
encontraban por todos lados, existiendo sin frenos. En medio de estos días oscuros, el profeta
clamó por intervención divina (Hab, 1:2-4) La respuesta de Dios de que Él estaba enviando los
caldeos para juzgar a Judá (Hab, 1:5-11) crea un dilema teológico aún más grande para Habacuc.
¿Por qué Dios no purifico a su pueblo y restauro su justicia? ¿Cómo podía Dios usar a los caldeos
para juzgar a un pueblo más justo que ellos (Hab, 1:12-2:1)? La respuesta de Dios de que también
juzgaría al los Caldeo (Hab, 2:2-20), no satisfizo en su totalidad el dilema teológico del profeta: de
hecho, únicamente lo intensificó.

En la mente de Habacuc el asunto que clamaba por resolución ya no era la respuesta justa por
parte de Dios hacia el mal (o falta de bien), sino la defensa de la persona y pacto de Dios con su
pueblo (Hab, 1:13). Al igual que Job, el profeta discutió con Dios y a través de esa experiencia
alcanzó un entendimiento más profundo de la persona soberana de Dios y una fe más firme en Él
(cp, job. 42:5-6; Is.55:8-9). Finalmente, Habacuc se dio cuenta que Dios no debía ser adorado
simplemente por las bendiciones temporales que Él otorgó, sino por lo que Él es (Hab, 3:17-19).

Retos de Interpretación[editar]

Las preguntas del profeta representan unas de las más fundamentales en toda la vida, con las
respuestas que proveen piedras cruciales de fundamento sobre las cuales edificar un
entendimiento apropiado de la persona de Dios y sus caminos soberanos en la historia. La esencia
en su mensaje yace en el llamado a confiar en Dios (Hab, 2:4): “el justo por su fe vivirá”.

Las referencias del NT dan importancia poco común teológicamente a Habacuc. El escritor de
Hebreos cita a Habacuc. (Hab, 2:4) para aclarar la necesidad del creyente de permanecer fuerte y
fiel en medio de la aflicción y las pruebas (He.10:38). El apóstol Pablo, por otro lado, emplea el
versículo dos veces (Rom.1:17; Gá 3:11) para acentuar la doctrina de justicia por la fe.

No hay conflicto de interpretación alguna, ya que el énfasis tanto de Habacuc como en las
referencias del NT va más allá del acto de la fe para incluir la continuidad de la fe. La fe no es un
acto único, sino una manera de vivir. El verdadero creyente, declarado justo por Dios,
habitualmente persevera en la fe a lo largo de toda su vida (cp. Col.1:22, 23; He.3; 12-14). El
confiara en Dios soberano que solo hace lo justo.

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