Parte I
Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión: “¿Es
posible conocer la verdad?” (Extensión hasta 400 palabras).
¿Es posible conocer la verdad?
Desde la antigüedad, se ha debatido si el ser humano puede acceder a una verdad absoluta o si,
por el contrario, sólo alcanza representaciones parciales y subjetivas de la realidad. Dependiendo
del enfoque, algunos filósofos han defendido la posibilidad del conocimiento objetivo, mientras
que otros han cuestionado la existencia misma de una verdad única y universal.
Platón afirmaba que la verdad existe en el mundo de las Ideas, accesible únicamente a través de
la razón. En su célebre alegoría de la caverna, sostiene que los seres humanos viven atrapados en
la sombra de las apariencias y que sólo mediante el conocimiento filosófico es posible ascender
hacia la luz de la verdad. Por lo tanto, para Platón, el conocimiento es posible, pero exige un
esfuerzo intelectual que nos permita trascender lo sensible. Aristóteles, en cambio, concebía la
verdad como la adecuación entre el pensamiento y la realidad (adaequatio rei et intellectus), lo
que implica que podemos conocer la verdad siempre que nuestro juicio coincida con los hechos
del mundo.
Con la llegada de la modernidad, Descartes propuso el método de la duda, buscando un
fundamento indubitable para el conocimiento. Concluyó que la primera verdad accesible es el
cogito, ergo sum (pienso, luego existo), estableciendo así que la certeza sobre la propia
existencia es el punto de partida para construir un conocimiento verdadero. Locke, por su parte,
defendió una postura empirista, según la cual el conocimiento se adquiere a través de la
experiencia sensorial. Sin embargo, para Kant, nuestro acceso a la verdad está condicionado por
las estructuras del entendimiento, es decir, no conocemos la realidad en sí misma (noúmeno),
sino solo la realidad tal como se nos aparece (fenómeno).
En contraste, Nietzsche rechazó la idea de una verdad objetiva y afirmó que lo que llamamos
verdad no es más que una interpretación, una construcción del lenguaje que responde a intereses
humanos. Ortega y Gasset, por su parte, defendió una visión perspectivista, según la cual cada
individuo accede a una parte de la verdad desde su propia circunstancia. Finalmente, Hannah
Arendt destacó que la verdad puede ser manipulada por el poder, lo que muestra su fragilidad en
el ámbito político.
Por lo tanto, si bien el conocimiento absoluto parece inalcanzable, la búsqueda de la verdad sigue
siendo una tarea fundamental del pensamiento humano, una aspiración que, aunque inacabada,
nos permite comprender mejor el mundo y nuestra propia existencia.