0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas9 páginas

Documento Sin Título

Cargado por

ellaychispa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas9 páginas

Documento Sin Título

Cargado por

ellaychispa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

4.

Antecedentes de la revolución de los soviets

4.1 La Rusia Zarista

A comienzos del siglo XX, el Imperio ruso tenía alrededor de 150 millones de habitantes,
distribuidos de forma desigual y con una gran diversidad de pueblos, lenguas y culturas. Su
economía era principalmente agrícola, aunque había empezado un lento desarrollo
industrial en algunas zonas. Sin embargo, la mayoría de la población vivía en la pobreza y
el nivel de vida era muy bajo.

El país era una monarquía autocrática, donde el zar gobernaba con poder absoluto,
respaldado por la aristocracia feudal, la Iglesia ortodoxa y una burocracia corrupta. Se creía
que su poder venía directamente de Dios.

Con el tiempo, surgió una oposición política al zarismo, formada por la élite cultural, que se
inspiraba en las ideas liberales europeas. A finales del siglo XIX, también se fundó el
Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), de ideología marxista, que defendía que la
clase obrera debía liderar una revolución para acabar con las injusticias y desigualdades.

En 1903, el POSDR se dividió en dos grupos:

•Bolcheviques, liderados por Lenin, que creían en tomar el poder mediante una revolución
dirigida por una minoría obrera muy comprometida.
•Mencheviques, que eran más moderados y defendían una alianza con los liberales
reformistas para lograr cambios poco a poco.

4.2 De la revolución de 1905 a la gran guerra.

Rusia y Japón competían en Asia por el control de Corea y Manchuria. Esta tensión provocó
la guerra ruso-japonesa (1904-1905), que terminó con la derrota de Rusia y dejó al
descubierto la debilidad del régimen zarista. Además, el país sufría una fuerte crisis
económica, política y social, lo que provocó muchas huelgas y protestas.

En este contexto, los opositores al zarismo intentaron tomar el poder con una revolución. El
momento clave fue la represión violenta de una manifestación pacífica en la que el pueblo
pedía mejores condiciones de vida al zar. La masacre, que dejó muchos muertos entre
hombres, mujeres y niños, se conoce como el Domingo Sangriento y provocó una gran
ruptura entre el pueblo y el zar.

Se multiplicaron las huelgas obreras, las revueltas campesinas y las sublevaciones


militares, y el país vivió una situación cercana a la revolución. La huelga política se convirtió
en el principal método de lucha. Para organizarla, se creó un Sóviet en San Petersburgo, un
consejo de obreros, campesinos y soldados, que más tarde sería muy importante en futuras
revoluciones.

Aunque los revolucionarios no lograron tomar el poder en 1905, obligaron al zar a hacer
algunas reformas:
•Se creó la Duma, una asamblea legislativa parecida a un parlamento, pero el zar seguía
teniendo el control real.
•Se inició una reforma agraria para repartir tierras y buscar apoyo entre los campesinos,
pero el plan fracasó tras el asesinato del primer ministro Stolypin en 1911.
•Se aprobaron algunas libertades individuales, aunque muy limitadas.

Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 y las graves derrotas del ejército
ruso, el zar Nicolás II asumió el mando militar en 1915, pero eso no ayudó a mejorar la
situación. La guerra empeoró la economía y las condiciones de vida, lo que aumentó la
desmoralización tanto del ejército como del pueblo, creando el ambiente perfecto para una
nueva revolución.

5. La Revolución del Octubre Rojo

5.1 Febrero de 1917: Paz, pan y tierra

En medio de una grave crisis económica, mucha desmoralización y una guerra llena de
derrotas, el hecho que desató una nueva revolución fue la decisión del Gobierno de imponer
cartillas de racionamiento. Estas cartillas limitaban la cantidad de alimentos que cada familia
podía comprar, lo que generó aún más malestar en la población.

En febrero de 1917, los obreros en huelga y muchas mujeres salieron a manifestarse con el
lema de los bolcheviques: paz, pan y tierra. Las protestas crecieron hasta convertirse en
una huelga general revolucionaria. Al principio hubo dudas, pero pronto las fuerzas del
orden y la Duma (el parlamento ruso) se pusieron del lado de los manifestantes. Al ver que
ya no tenía apoyo, el zar abdicó. Así triunfó la Revolución de Febrero.

En los meses siguientes, obreros, campesinos y soldados se levantaron en muchas zonas


de Rusia y formaron Soviets, es decir, consejos locales que tomaban el poder en nombre
del pueblo.

Entonces aparecieron dos centros de poder: por un lado, la Duma, de carácter liberal; por
otro, los Soviets, con una postura más revolucionaria. Ambos intentaron guiar el proceso
revolucionario y acordaron crear un Gobierno provisional que diera libertades, convocará
elecciones y aprobará una amnistía política.

Gracias a esa amnistía, Lenin, líder de los bolcheviques, pudo regresar de su exilio en
Suiza. En la Conferencia de los Sóviets, presentó sus famosas Tesis de abril, donde
rechazaba apoyar al Gobierno provisional y proponía una segunda fase revolucionaria para
tomar el poder.

5.2 Todo el poder para los Sóviets


El Gobierno provisional quería seguir luchando en la guerra, lo que generó más malestar
entre la población. En verano, el jefe del Gobierno, Kerenski, puso al general Kornilov al
mando del ejército, pero este intentó dar un golpe de Estado para imponer una dictadura
militar. Esto provocó una nueva crisis y fue el detonante de otra revolución.

Lenin decidió que era el momento de iniciar una insurrección. Desde la sede del Soviet de
Petrogrado (actual San Petersburgo), los bolcheviques organizaron el levantamiento. En la
noche del 24 al 25 de octubre (según el calendario ruso), las tropas revolucionarias tomaron
los puntos clave de la ciudad, capturaron el Palacio de Invierno y destituyeron al Gobierno.
Al día siguiente, el disparo del crucero Aurora anunció el triunfo de los bolcheviques, que
buscaban llevar a cabo una revolución comunista global.

5.3 El primer gobierno revolucionario

El 26 de octubre de 1917, el Congreso de los Soviets creó un nuevo gobierno llamado


Sovnarkom, dirigido por Lenin, y aprobó varias medidas importantes:

•Decreto de paz: para salir de la guerra.


•Decreto de la tierra: legalizada que los campesinos tomaron tierras de la Iglesia, la
Corona y los grandes propietarios. La tierra dejó de ser privada y fue entregada a los
Soviets locales para repartirla.
•Decretos económicos: nacionalización de los bancos, control obrero de las fábricas y
rechazo de las deudas del zar con otros países.
•Derecho de autodeterminación: permitía que los pueblos del antiguo imperio ruso
decidieran su futuro.
•Creación de la Tcheka, una policía política para luchar contra los enemigos del régimen.
•Igualdad de género: decretos que establecen la igualdad legal entre hombres y mujeres.

Se organizaron elecciones para crear una Asamblea Constituyente, pero en enero de 1918
ganaron los eseristas (Partido Socialista Revolucionario), que no aceptaban las decisiones
del nuevo gobierno. Los bolcheviques disolvieron la asamblea por la fuerza, alegando que
los Soviets representan mejor al pueblo. Opositores como mencheviques y eseristas
denunciaron un golpe de Estado. En julio de 1918, el zar y su familia fueron ejecutados y
muchas personas huyeron del país.

En marzo de 1918, Lenin firmó el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, acabando con la
participación rusa en la Primera Guerra Mundial. A cambio, Rusia perdió más de un tercio
de su población y de sus recursos agrícolas, industriales y mineros.

6. El nacimiento de la unión soviética

6.1 La guerra civil y la intervención extranjera

Después de años de guerra y meses de revolución, la economía de Rusia estaba en ruinas.


Además, muchos grupos políticos estaban en contra de los cambios impulsados por los
bolcheviques, lo que provocó la formación de grupos armados contrarrevolucionarios que,
en 1918, controlaban varias zonas del país.
Las potencias extranjeras veían la Revolución de Octubre como una amenaza, porque
querían acabar con las clases sociales y construir una sociedad comunista. También les
molestó que Rusia saliera de la Primera Guerra Mundial y que los soviéticos no quisieran
pagar las deudas del antiguo régimen zarista. Además, Lenin quería extender la revolución
por todo el mundo.

Por eso, países como Reino Unido, Francia, EE.UU. y Japón intervinieron en Rusia,
apoyando a los contrarrevolucionarios en la Guerra Civil Rusa (1918-1923). Los bandos
enfrentados fueron:

•Ejércitos Blancos: formados por enemigos del comunismo y apoyados por países
extranjeros.
•Ejército Rojo: organizado por el gobierno revolucionario bolchevique.

El Ejército Rojo, gracias a su disciplina y a la fuerte motivación revolucionaria, logró dar la


vuelta a la guerra. En 1921 ya habían vencido, aunque hubo pequeños combates hasta
1923 en zonas como Siberia y el Extremo Oriente.

6.2 El Estado Soviético

Desde el punto de vista político, la Guerra Civil rusa ayudó a fortalecer el régimen creado
tras la Revolución de Octubre. Los enemigos de los bolcheviques eran sobre todo antiguos
nobles y grandes propietarios que querían recuperar su poder, lo que hizo que el pueblo no
los apoyara. Además, la presencia de ejércitos extranjeros se vio como una invasión. Por
eso, a pesar del caos y la pobreza, las instituciones revolucionarias se consolidaron y, en
1922, nació la Unión Soviética (URSS).

En lo económico, se aplicó una política llamada comunismo de guerra, que consistía en


militarizar las fábricas, confiscar alimentos y obligar a la gente a trabajar. Aunque esta
medida ayudó a ganar la guerra, causó mucha hambre y malestar entre la población,
incluso dentro del propio Partido Comunista.

Para mantener el control, el gobierno estableció una dictadura de partido único. Los
bolcheviques dominaron el Congreso de los Soviets, y la policía secreta (la Checa)
persiguió a los que estaban en contra.

En enero de 1924, murió Lenin, cerrando así la primera etapa de la URSS. Antes de morir,
Lenin expresó su preocupación por el rumbo del país, ya que la revolución no se había
extendido a otros países, y también alertó sobre posibles problemas con Trotski y Stalin,
dos figuras clave del gobierno.

3. La crisis de la democracia y los totalitarismos


En los años 20, varios factores debilitaron las democracias en Europa. El principal fue la
crisis del sistema capitalista, que empezó con los problemas económicos tras la Primera
Guerra Mundial (1919-1923) y se agravó con la Gran Depresión de 1929. En cambio, la
Unión Soviética no sufrió tanto esa crisis porque tenía una economía diferente.

Como resultado, los sindicatos y partidos comunistas ganaron fuerza, ya que muchas
personas estaban desempleadas y en la miseria. También hubo mucha inestabilidad
política, causada en parte por las protestas de los trabajadores.

Las clases medias y altas, con miedo de que su país siguiera el ejemplo soviético,
empezaron a apoyar las dictaduras, rechazando a los movimientos obreros. A finales de
los años 30, en Europa había más dictaduras que democracias.

Algunas de esas dictaduras eran totalitarias, con estas características:

●​ No había libertades individuales ni libertad de expresión.​

●​ El líder era exaltado y se hacía un culto a su figura.​

●​ El Estado lo controlaba todo en la vida de las personas.​

●​ Solo había una ideología oficial.​

●​ Existía un único partido que representaba esa ideología, y se obligaba a la gente a


apoyarlo.​

●​ Se prohibía cualquier idea contraria al partido o al Estado.​

●​ Se usaba la violencia y el terror, con una policía política que perseguía a los
opositores.​

4 Perdóname, Koba. El estalinismo.

Cuando Lenin murió en 1924, se pensaba que el poder en la URSS lo llevaría un grupo de
líderes, como Trotski y Stalin. Pero pronto surgieron diferencias, sobre todo en temas
económicos y sobre si la revolución debía extenderse a otros países. Stalin fue apartando a
los demás hasta quedarse como único líder, iniciando así una dictadura conocida como
estalinismo.

Trotski, que defendía llevar la revolución al resto del mundo, fue expulsado en 1929 y
asesinado en 1940 por orden de Stalin. Mientras tanto, Stalin impulsó la idea de “socialismo
en un solo país” y empezó a mejorar relaciones con países capitalistas. En 1934, la URSS
entró en la Sociedad de Naciones.
Para controlar a los partidos comunistas del mundo, Stalin utilizó la Tercera Internacional
(Komintern), que pasó a servir más a los intereses del gobierno soviético que a la
revolución.

Durante los años 30, Stalin desató una fuerte represión política conocida como las purgas.
Detuvieron y ejecutaron a miles de personas, incluyendo antiguos aliados, y muchos fueron
enviados a campos de trabajo forzado llamados gulags.

En economía, Stalin terminó con la NEP (la política económica anterior) y aplicó planes
quinquenales, que buscaban que la URSS fuera autosuficiente y fuerte en lo militar e
industrial. Se centró en la industria pesada y en grandes infraestructuras.

También se colectivizó la agricultura, quitando tierras a los campesinos para formar grandes
granjas controladas por el Estado (koljós y sovjós). Esto se hizo de forma muy violenta:
muchos kulaks (campesinos ricos) fueron expulsados, deportados o ejecutados. La medida
causó hambre y sufrimiento.

Aunque la agricultura fracasó, la industria creció rápidamente, sobre todo en comparación


con los países capitalistas que vivían la Gran Depresión. Sin embargo, la gente vivía mal,
con muchos sacrificios, ya que casi no se producían bienes de consumo y no se permitía
criticar al régimen.

5. Los fascismos. El terror irracionalista.

5.1 Características de los regímenes fascista

En países como Italia y Alemania surgieron dictaduras fascistas con varias características
comunes:

•Estado totalitario y líder absoluto: El Estado lo controlaba todo. Solo había un partido
con una ideología oficial. Los líderes eran vistos casi como dioses y no se permitían
derechos fuera del control del Estado.

•Irracionalismo: Valoraban la violencia, la guerra y el rechazo a la razón. Despreciaban a


los débiles y rechazaban ideas como el liberalismo o el marxismo.

•Nacionalismo extremo: Creían que su nación era mejor que todas las demás, negaban
los conflictos de clase y ponían la unidad nacional por encima de las ideas políticas.

•Racismo y xenofobia: Defendían que unas razas eran superiores a otras, y que su cultura
era mejor que la del resto del mundo.

•Rechazo a otras ideas: Eran anticomunistas, antiliberales y antifeministas. No aceptaban


opiniones distintas y negaban los derechos de las mujeres y los individuos.
•Imperialismo y militarismo: Querían expandir su territorio mediante guerras, creyendo en
la fuerza como forma de dominar a otros países.

•Estado corporativo: Como decían que no existían clases sociales, organizaron la


sociedad por grupos como el trabajo, la familia, etc.

•Economía controlada por el Estado: Aunque mantenían el capitalismo y la propiedad


privada, el gobierno dirigía la economía para que el país fuera autosuficiente (autarquía).
Para eso, buscaban conquistar otros territorios.

•Contra las organizaciones internacionales: Estaban en contra de la cooperación


internacional y actuaban por la fuerza, rompiendo con instituciones como la Sociedad de
Naciones.

5.2 El fascismo italiano: el duce siempre tiene razón.

El fascismo en Italia tiene sus raíces en el nacionalismo del siglo XIX, pero no apareció
hasta después de la Primera Guerra Mundial. Surgió por varios motivos:

•Muchos italianos estaban frustrados porque los Tratados de París (1919) no les dieron
suficientes recompensas, a pesar de las grandes pérdidas humanas durante la guerra.
Aunque Italia ganó algunos territorios, el pueblo sintió que no fue suficiente.

•La economía estaba muy mal tras la guerra, lo que causó muchas protestas sociales. Entre
1919 y 1920, hubo un periodo llamado el "bienio rojo", donde socialistas y anarquistas
crearon consejos obreros, parecidos a los sóviets rusos.

•El sistema político no funcionaba bien, porque ningún partido conseguía la mayoría para
gobernar.

•La cultura se volvió más irracional, rechazando el pensamiento crítico y aceptando la


violencia como algo normal.

En 1921, Benito Mussolini fundó el Partido Nacional Fascista y se convirtió en su líder,


llamado "Duce". Los fascistas atacaron a obreros y sindicatos, ganando apoyo entre los
ricos y conservadores que temían una revolución.

En 1922, las milicias fascistas, conocidas como "camisas negras", marcharon hacia Roma.
El rey Víctor Manuel III, presionado por Mussolini, lo nombró jefe del Gobierno.

Una vez en el poder, Mussolini acabó con la democracia. En 1925, tras el asesinato del
político socialista Matteotti, el Parlamento fue cerrado y comenzó la dictadura. El Estado
controló la política, la economía, la sociedad y los medios. Se prohibieron las huelgas y se
persiguió duramente a la oposición.
La crisis económica de 1929 afectó también a Italia. Para solucionarlo, el régimen lanzó
obras públicas y comenzó a expandirse, invadiendo Abisinia (Etiopía) en 1935-36. En esa
guerra, se cometieron muchas atrocidades contra la población civil.

La propaganda fascista mostraba a Italia como una gran potencia. Por eso, Mussolini se alió
con Hitler y Japón, e incluso participó en la Guerra Civil Española.

5.3 El nazismo: el más fuerte debe ganar

Después de la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó muy afectada por la guerra y por el
Tratado de Versalles, que le impuso muchas deudas y castigos. La situación económica
empeoró con políticas que causaron más pobreza. En este contexto nació el Partido Nazi
(NSDAP), dirigido por Adolf Hitler.

La ideología nazi era muy extrema, basada en ideas racistas y nacionalistas:

•Creían que la raza aria (alemana) era superior.


•Querían eliminar a personas con discapacidad para "proteger" esa raza.
•Eran muy antisemitas: odiaban a los judíos y querían exterminarlos.
•Eran anticomunistas: veían al comunismo como enemigo.
•Querían expandir Alemania hacia el este, invadiendo tierras habitadas por eslavos,
considerados inferiores.
•Rechazaban el Tratado de Versalles y querían vengarse de Francia.

En 1923, intentaron tomar el poder con un golpe en Múnich, pero fracasaron y Hitler fue
encarcelado. A partir de 1929, la Gran Depresión afectó mucho a Alemania. El desempleo y
la pobreza ayudaron a que el nazismo creciera.

En 1933, Hitler fue nombrado primer ministro. Desde ahí empezó a destruir la democracia y
creó una dictadura. En 1934 fundó el Tercer Reich, asumiendo todo el poder.

Impulsó la industria, el armamento y obras públicas. Así, la economía mejoró un tiempo y


pudo seguir una política imperialista. Anexó Austria y parte de Checoslovaquia, mientras
Francia y Reino Unido no reaccionaron.

Con ayuda de su ministro de propaganda, Goebbels, promovieron la idea de la superioridad


aria. La Gestapo, su policía secreta, perseguía a todos los opositores y a personas
consideradas "inferiores": judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, testigos de Jehová,
personas con discapacidad, etc. Millones murieron por culpa de esta represión.

El terror político también se dirigió contra los propios seguidores del régimen nazi. En junio
de 1934, las SS, un cuerpo de élite del nazismo, realizaron un ataque contra las SA, otra
organización nazi que competía por el poder dentro del partido. La mayoría de los líderes de
las SA fueron asesinados en un hecho conocido como la Noche de los Cuchillos Largos.
5.4 El antisemistemo

El antisemitismo, es decir, el odio y la persecución contra los judíos y su cultura, ya existía


en la sociedad alemana, pero se convirtió en una de las ideas principales del nazismo. Esta
actitud se reflejó en las Leyes de Núremberg, aprobadas en 1935 durante un congreso del
Partido Nazi. A partir de estas leyes, el régimen inició una campaña de propaganda para
que el pueblo alemán viera a los judíos como enemigos.

Estas leyes prohibían los matrimonios entre judíos y no judíos, expulsaban a los judíos de
los cargos público y les quitaban la nacionalidad alemana. Desde 1939, además, se les
obligó a llevar una estrella de David amarilla en la ropa para identificarlos. Fue el comienzo
de un acoso sistemático hacia sus familias y propiedades.

En noviembre de 1938, simpatizantes nazis y civiles atacaron barrios judío durante la


llamada Noche de los Cristales Rotos. Durante estos ataques, asesinaron a cientos de
personas y destruyeron negocios y sinagogas. Aunque el régimen dijo no estar implicado,
justificó los hechos como una supuesta venganza por el asesinato de un dirigente nazi a
manos de un judío. Pero lo peor aún estaba por llegar.

También podría gustarte