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PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

La filosofía de Aristóteles se configuró con la intención de partir del conocimiento sensible,


como Demócrito. A partir del conocimiento sensible, (el saber), debe definirse la naturaleza de
las cosas y del hombre, encontrando su perfección (fin) y, en el caso del hombre, para
conseguir su felicidad.

Para encontrar la felicidad, debemos saber que entiende Aristóteles por ciencia y cómo se
distingue de otros tipos de saber. La teoría sobre la ciencia desarrollada se encuentra en el
Organon. En esta obra se trata de los argumentos o de las pruebas. Para que una prueba tenga
valor demostrativo, tiene que cumplirse que el tránsito de las premisas a la conclusión sea
correcto (lógica) y que las premisas en que se apoya sean verdaderas (filosofía de la ciencia).

La lógica o demostración aristotélica, por lo tanto, se divide en la lógica deductiva e inductiva.


La lógica deductiva, como su nombre indica se basa en las deducciones, las cuales son un
razonamiento por el que, a través de proposiciones universales, se pueden obtienen otras
proposiciones particulares.

En la lógica inductiva, se define la inducción como un razonamiento por el que, a partir de


proposiciones particulares, se concluye una proposición universal. Para ello, es indispensable
estar en posesión de las premisas, necesariamente más universales que la conclusión.

Pero para Aristóteles en los sentidos encontramos primero lo particular, por ello necesitamos
el paso de lo particular a lo universal (la inducción)

Para poder entender la concepción de Aristóteles sobre la ciencia, hay que ver el contraste con
las distintas formas de saber, que son: el saber teorético (referido al modo de ser de las cosas
mismas), el práctico (ético-político) y el productivo (fabricación de cosas útiles)

A su vez, el saber teorético se divide en tres modalidades. Episteme, la cual nos muestra no
solo la causa de algo, sino que se nos hace saber que ese algo no puede ser de otra manera.
Por lo que necesitamos conocer las causas para demostrar ese hecho a través de una
proposición universal. Por lo tanto, un saber es ciencia cuando sabemos la causa de que algo
sea como es.

La ciencia solo persigue conocer la verdad, pretende demostrar una afirmación particular a
partir de otra afirmación más universal. Por eso, Aristóteles postuló unos primeros principios
de cada ciencia. Esta división de las ciencias en Aristóteles era: las ciencias teóricas que tienen
como finalidad el conocimiento por sí mismo (metafísica, matemáticas, las ciencias prácticas
tienen como finalidad la regulación de la conducta humana (ético-político) y las ciencias
políticas tienen como finalidad la producción de objetos artificiales (artísticos o técnicos).

La Inteligencia (Nous) A la forma de saber los primeros principios se la llama inteligencia, estos
no son demostrables por la propia ciencia porque si lo fueran, la ciencia, pues, no tendría
fundamento.
La Sabiduría (Sophía) es característica del sistema aristotélico, del deseo y la búsqueda de un
modo de saber superior a la ciencia y a la inteligencia, y sería justo llamarlo sabiduría. Pero al
tratarse de una ciencia que se desea o se busca, estamos hablando de filosofía (amor a la
sabiduría) y, por ser de los primeros principios, Aristóteles la llama filosofía primero. Se trataría
de una suma del nous y episteme

El saber práctico se ejerce a través de la sabiduría práctica (Phrónesis). Se la suele llamar


prudencia. Es el fundamento de la ética y la política. Por último, el saber productivo se
concentra en la técnica o el arte (Techné).Es un saber hacer, un saber para la producción de
algo, de un conjunto de reglas para hacer bien una cosa.

Para entender la naturaleza debemos saber que significa, para Aristóteles la naturaleza.
Cuando habla de naturaleza, Aristóteles piensa que cada ser vivo desarrolla una actividad
específica, cada ser vivo pone en acción sus capacidades. Tales regularidades solo se
explicaban si las funciones vitales se ejecutan de acuerdo con un fin interno. Con estos
Aristóteles pudo decir que, de entre las cosas reales, unas existen por naturaleza; en cambio,
otras existen por otras causas que son fruto del arte o del azar, aunque todos por extensión
provienen de la naturaleza. Por lo tanto, para Aristóteles, la naturaleza es el principio interno
del movimiento o del reposo.

Aristóteles consideró que los seres naturales se comportan según un orden determinado,
persiguen un fin. Específico. En efecto, Aristóteles defiende un sistema teleológico se aparta
del puro azar defendido por Demócrito. Aristóteles llama física a la ciencia que trata de los
seres que existen por naturaleza. En su Física, podemos observar la estructura de los cambios,
sus clases y sus causas: El hilemorfismo que afirma que las cosas están compuestas de materia
prima y forma sustancial.

Sobre la imposibilidad del cambio de Parménides, afirma que entre ser y no ser hay un ente
intermedio que llamará ser en potencia. Al ser que no es todavía, pero puede llegar a ser lo
llama Aristóteles ser en potencia, mientras que al ser acabado lo llama ser en acto.

Además, afirma que la naturaleza es una causa. Por lo tanto, debemos diferenciar entre la
causa material, que es aquello desde lo que una cosa llega a ser y que persiste y la causa
formal, que es la que determina a la materia, es una forma (accidental o sustancial) que hace
que la materia se concrete en una especie determinada. Y entre causa eficiente, la cual el
motor del proceso del devenir y la causa final, que significa su perfección o acabamiento: los
seres naturales a tienden a su perfección o acabamiento de acuerdo con las características de
su esencia. Es el principio teleológico ya indicado.
En cuanto a la filosofía primera o metafísica, Aristóteles afirma que constituye, la culminación
del ámbito del saber trata por lo tanto del ser en cuanto ser y tiene la función de justificar los
primeros principios, válidos para todas las ciencias.

El ser (o ente) no es un término unívoco, porque, de ser así, su metafísica invadiría todas las
ciencias en cuanto que todos los objetos son seres. Tampoco equivoco, porque la ciencia no es
solo de nombres sino de objetos. El ser es un término análogo, es decir algo que es en relación
con una sola cosa y una sola naturaleza,

Como hemos dicho anteriormente, ser puede significar “en potencia” o “en acto’’, pero
además ser puede significar “ser en sí mismo” (sustancia) o “ser en otro” (accidente). Los
accidentes, pues, solo existen en una sustancia. Por lo tanto, en sentido estricto y pleno, ser
significa sustancia.

Para Aristóteles sustancia puede significar, fundamentalmente, dos cosas: el sujeto y la


esencia. Por una parte, la sustancia es el sustrato de los accidentes y esta puede entenderse
como materia, forma o compuesto.

Ahora bien, no puede ser la materia porque, aunque también es el sustrato de las
propiedades, la materia prima es algo indeterminado. Tampoco puede la sustancia consistir en
el compuesto, porque presupone materia y forma.

Por lo tanto, la sustancia consiste en la forma, el ser se identifica con la sustancia individual e
independiente de cualquier otra. Pera explicar esto de una manera más clara, Aristóteles
introdujo una nueva distinción entre sustancia primera (sustancia individual que se expresa en
la forma) y sustancia segunda (conjunto de notas que definen esencialmente una cosa o
esencia). Solo a través de la experiencia captamos objetos individuales y concretos. Pero la
experiencia misma nos proporciona la capacidad de observar aspectos comunes a varios o
muchos objetos (universales)

Por lo tanto, para Aristóteles, los universales (las sustancias segundas o las esencias) son reales
porque expresan aspectos que definen al individuo, se corresponden con la realidad. No son
simples palabras o conceptos creados por la mente sin ninguna relación con la misma realidad.

Los universales están en la realidad «particularizados». Por lo que, la sustancia tiene dos
sentidos: por una parte, la sustancia segunda (esencia), que es el principio de, lo que
entendemos de los seres. Por otra parte, la sustancia primera, que es el principio de realidad. o
sea, confiere a la cosa su realidad. Es el aspecto más original de Aristóteles.
PROBLEMA ANTROPOLÓGICO P

El alma es lo que define lo que somos y cómo somos, pero su naturaleza sigue
siendo un misterio para los seres humanos. Por ello, Platón afirma la existencia de un dualismo
antropológico con dos partes diferenciadas y unidas de manera accidental: el cuerpo y (sóma)
y alma (psijé). El cuerpo es la cárcel del alma, siendo un estorbo que lo arrastra a la lo material.
El cuerpo es un obstáculo para lograr la perfección, ya que el alma es el principio del
conocimiento.

El alma es lo que define lo que somos, pero para entender su naturaleza, Platón utiliza un
mito, el mito del carro alado, identificándose tres dimensiones y funciones:
Racional: es la que contempla las ideas, la que toma decisiones.
Irascibles o volitiva: es la dimensión de nuestros impulsos.
Concupiscible o apetitiva: es la fuente de los deseos y las pasiones relacionadas con el cuerpo.

Platón compara al alma con un carro tirado por dos caballos. Un caballo representa las
impulsos nobles, mientras que el otro representa los apetitos y deseos. Ambos deben ser
gobernados por el auriga, la razón. Cuando el deseo de placeres se desboca, la razón pierde el
control y se quiebra la unidad del alma que se "desploma" al mundo material encontrándose
en un cuerpo mortal

El destino del ser humano se encuentra en el mundo inteligible, porque el fin del alma, es
volver al lugar que le corresponde y del cual cayó.
Para ello cuenta con la ayuda de la inclinación natural que todos sentimos hacia el Bien y la
Belleza, porque, parte de nuestra naturaleza pertenece al universo perfecto y armonioso de las
Ideas.

El comportamiento adecuado se define como virtud. La virtud correspondiente a la dimensión


racional con la prudencia (phrónesis), la de la irascible es la fortaleza (andreía) y la de la
concupiscible es la templanza (sophrosyne). Existe una cuarta virtud: la justicia (dikaiosyne).

El ser humano debe volver a su estado natural, purificándose (cátharsis) para hacer el alma
buena y virtuosa. Si el alma es el elemento vital para entender nuestro ser, también lo es para
entender lo que consideramos una «vida buena». La teoría del alma es el fundamento, pues,
de su ética.

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