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El documento aborda la necesidad de revalorar la integridad de la persona humana en un contexto donde los valores fundamentales están en declive, proponiendo un cambio desde el interior de cada individuo para construir una sociedad más solidaria. También destaca la importancia de las redes sociales como herramientas de evangelización, instando a los cristianos a utilizar estos medios para compartir el mensaje de Cristo con autenticidad y amor. En ambos casos, se enfatiza la responsabilidad personal y el compromiso con el respeto y la dignidad humana.

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El documento aborda la necesidad de revalorar la integridad de la persona humana en un contexto donde los valores fundamentales están en declive, proponiendo un cambio desde el interior de cada individuo para construir una sociedad más solidaria. También destaca la importancia de las redes sociales como herramientas de evangelización, instando a los cristianos a utilizar estos medios para compartir el mensaje de Cristo con autenticidad y amor. En ambos casos, se enfatiza la responsabilidad personal y el compromiso con el respeto y la dignidad humana.

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Título:

Revalorar la Integridad de la Persona Humana: Una Tarea desde lo Interior

Introducción:

Vivimos en una época donde los valores humanos fundamentales parecen estar debilitándose frente al egoísmo, la violencia
y la indiferencia. La dignidad y la integridad de la persona muchas veces se ven vulneradas en diferentes espacios: en la
familia, en la escuela, en el trabajo y en la sociedad en general. Ante esta realidad, es urgente promover acciones que no
solo se queden en palabras, sino que nazcan desde dentro de cada persona y se traduzcan en actitudes concretas de respeto,
empatía y justicia.

Planteamiento de la tesis:

Interiorizar acciones que revalorizan la integridad de la persona humana es un proceso necesario y transformador, que nos
permite construir una sociedad más solidaria y humana, comenzando por el cambio individual.

Cuerpo expositivo o argumentativo:

La integridad de la persona no se limita a su aspecto físico, sino que incluye también su dimensión emocional, espiritual,
social y moral. Valorar esa integridad significa reconocer que todo ser humano, sin importar su origen, condición o
creencias, merece respeto y trato digno.
Para lograrlo, es necesario que cada uno asuma una responsabilidad personal: interiorizar valores como la empatía, la
honestidad, el respeto y la solidaridad. Estas actitudes se reflejan en nuestras decisiones diarias, en la forma en que tratamos
a los demás y en cómo reaccionamos ante las injusticias.
Además, instituciones como la familia, la escuela y la comunidad deben reforzar estos valores desde la educación, el
ejemplo y el acompañamiento. Solo así se forma una conciencia ética y social verdaderamente comprometida con el bien
común.

Conclusión:

Revalorar la integridad de la persona humana empieza por cada uno de nosotros. Cuando interiorizamos acciones que
reflejan respeto, amor y justicia, contribuimos a una transformación social que coloca al ser humano en el centro. Así,
sembramos esperanza en un mundo que necesita con urgencia volver a lo esencial: la dignidad de cada persona.
Título:

Redes Sociales al Servicio del Evangelio: Asumir su Valor en la Difusión del Mensaje de Cristo

Introducción:

En la actualidad, las redes sociales se han convertido en una herramienta poderosa de comunicación que conecta a millones
de personas en tiempo real. Si bien muchas veces se asocian con entretenimiento o superficialidad, también representan una
gran oportunidad para compartir valores, reflexiones y mensajes que edifican. En este contexto, surge una misión urgente
para los cristianos: utilizar estos medios digitales como instrumentos de evangelización, llevando el mensaje de Cristo con
claridad, respeto y amor.

Planteamiento de la tesis:

Asumir la importancia de las redes sociales en la difusión del mensaje de Cristo implica reconocerlas como espacios
valiosos de evangelización, donde la fe puede llegar a más corazones si se transmite con autenticidad, responsabilidad y
coherencia cristiana.

Cuerpo expositivo o argumentativo:

Jesús mandó a sus discípulos ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio. Hoy, ese "mundo" también se encuentra en el
espacio digital. Las redes sociales son parte de la vida diaria de jóvenes y adultos, lo que las convierte en un canal ideal
para compartir la Palabra de Dios de forma creativa y cercana.
Sin embargo, no basta con publicar frases religiosas o imágenes piadosas. Se trata de vivir lo que se predica, de ser
testimonio auténtico de fe, esperanza y caridad en cada publicación, comentario o mensaje. El contenido debe estar guiado
por el respeto, la verdad y el amor cristiano, evitando juicios, divisiones o actitudes que contradigan el Evangelio.
Además, muchas personas que no asisten a una iglesia pueden encontrarse con Cristo a través de una reflexión, un
testimonio o una historia que circula por redes. Por eso, cada publicación puede convertirse en semilla de fe si se hace con
el corazón y guiados por el Espíritu.

Conclusión:

Las redes sociales son una herramienta actual que, bien utilizada, puede ser un puente para acercar a las personas al amor
de Dios. Como cristianos, estamos llamados a dar testimonio también en el mundo digital, asumiendo con responsabilidad
esta misión. Si usamos las redes para sembrar paz, esperanza y el mensaje de Cristo, estaremos siendo verdaderos
discípulos en el siglo XXI.
Cuerpo Expositivo o Argumentativo (Humanizado):

Hoy en día, pasamos gran parte de nuestro tiempo conectados a través del celular, viendo historias, compartiendo
publicaciones, comentando o simplemente navegando por las redes sociales. Este espacio, que forma parte de nuestra vida
diaria, también puede convertirse en un lugar donde Dios se haga presente. Asumir la importancia de las redes sociales para
difundir el mensaje de Cristo es reconocer que también ahí podemos llevar esperanza, consuelo y amor a quienes más lo
necesitan.

Muchas personas están tristes, confundidas o solas, y quizás no van a una iglesia, pero sí están en Facebook, TikTok o
Instagram. Un mensaje con una frase del Evangelio, una reflexión sencilla o un testimonio personal puede llegar a tocar sus
corazones justo en el momento que más lo necesitan. No se trata de “predicar” con imposiciones, sino de compartir con
humildad y alegría lo que creemos, mostrando con nuestras palabras y acciones que Dios sigue actuando hoy.

Evangelizar en redes también es ser auténticos. No es solo compartir imágenes religiosas, sino mostrar con nuestras
publicaciones que vivimos lo que creemos: que somos compasivos, que perdonamos, que tratamos con respeto, que
buscamos hacer el bien. La coherencia es fundamental, porque muchas veces el testimonio habla más fuerte que cualquier
sermón.

Además, gracias a las redes podemos sentirnos acompañados en la fe, aun en la distancia. Hay personas que oran juntas por
videollamada, que comparten la misa en línea o que se motivan con mensajes positivos. Todo eso es parte del mensaje de
Cristo: acompañar, escuchar, unir, animar.

Pero también es necesario tener cuidado. No todo lo que se ve en redes edifica. Por eso, si decidimos usarlas para
evangelizar, debemos hacerlo con responsabilidad, amor y discernimiento. No para discutir o dividir, sino para sembrar paz
y esperanza.

Asumir esta misión no es solo para religiosos o sacerdotes. Todos podemos ser instrumentos de Dios en las redes. Basta
una palabra, una historia, una acción con sentido. Así, poco a poco, haremos que Cristo llegue a más corazones en este
nuevo mundo digital.

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