El Emperador del Rayo y La Asesina de Ojos Rojos
Capítulo 1: El Inicio / Un dolor en lo más
profundo del alma.
En una fría noche, a las afueras de la capital de cierto país, en lo más profundo de
un acantilado, los gritos desgarradores de vidas siendo arrebatas resonaban a lo
largo y ancho de las paredes rocosas de una cueva, la cual, había sido
abandonada por Dios. Los pocos sobrevivientes de la masacre veían aterrados
como la sangre y viseras de lo que antes eran sus compañeros ahora adornaban
aquellas paredes mohosas con un resplandeciente rojo carmesí; el llanto, la locura
y el vómito de algunos de ellos les impidió continuar de pie, dándole oportunidad al
guardián del castillo demoníaco en utilizar sus cuerpos como nueva decoración
para la entrada principal.
Con las pocas fuerzas que les quedaban, dos soldados uniformados trataban de
llegar a como diera lugar a la entrada de la cueva.
- ¡Resiste, ya casi salimos!. – dijo uno de ellos mientras cargaba del hombro a su
compañero quien se encontraba herido de gravedad.
- No, déjame aquí, vete.... – dijo el otro soldado de forma agonizante.
- ¡Le prometí a tu hijo que regresarías con vida y no voy romper esa promesa!. –
recriminó el soldado anterior. - ¡Vamos!, ¡Hazlo por él!.
- Si tan sólo..., ese idiota, no se hubiera puesto el.... – decía el soldado herido sin
poder terminar la oración ya que, de forma sorpresiva, fue empalado por la
espalda por una enorme espada larga atravesándole la parte baja del estómago
abriéndoselo como si de una bolsa de papas se tratara y con gran velocidad fue
apartado del brazo de su compañero mientras esté veía como aquella criatura que
protegía la entrada del viejo castillo levantaba su espada aún con el cuerpo inerte
de su compañero incrustado en ella. El soldado que aún quedaba con vida vio con
horror como el guardián literalmente se bañaba con la sangre de su difunto
compañero mientras que los intestinos ya completamente morados por el deceso
de las células caían a los pies de la criatura.
- Tú.... ¡¡ BASTARDOOOOO !!... – gritó con furia el soldado y levantando con sus
manos varias pequeñas rocas del suelo, empezó a lanzarlas en dirección hacia la
criatura, y al momento de que estás se encontraban a escasos centímetros
alrededor del guardián, todas y cada una de ellas formaron intensas explosiones
casi al unísono con la intensidad de una dinamita cada vez que el soldado
chasqueaba los dedos de sus manos. Sin descanso y sin detenerse repitió el
mismo ataque de manera constante mientras que poco a poco se acercaba para
poder lanzarlas con mayor precisión viendo como las explosiones envolvían a
aquella criatura que asesinó sin compasión a todos sus camaradas.
- El poder de mi Teigu "Los guantes de Nobel" me ayudan a dispersar parte de
mi energía a todo objeto inanimado que toque, manipulándolos a mi antojo. – dijo
lanzando una piedra igual de grande que su mano provocando con ella una
intensa explosión que sacudió por breves segundos el interior de la cueva.
- ¡¡Puedo convertir hasta la más mínima piedra en un arma letal!!. – exclamó
mientras que de una bolsa que traía consigo, sacaba varios puñados de cuchillos
filosos, los cuales, lanzó a toda velocidad directo hacía donde se encontraba el
guardián rodeado por el extenso humo provocado por las explosiones
escuchándose como los cuchillos impactaban sobre la piel metálica de la criatura.
- ¡Puedo hacerlo!, ¡¡PUEDO HACERLO!!... – dijo con una expresión que denotaba
extrema confianza en que podía derrotar al guardián del castillo usando su teigu y
sus habilidades de combate mientras seguía lanzándole piedras más grandes las
cuales detonaba seguido de más cuchillos a toda velocidad. Agarrando
firmemente su espada, cubrió el filo de está con gran cantidad de energía para
hacerla mucho más filosa y que pudiera rebanar a su enemigo de un solo tajo.
- ¡¡¡ PAGARÁS POR LO QUE HICISTE !!!.... – gritó con furia el soldado mientras
se lanzaba directo hacia dónde estaba el guardián y con un movimiento rápido
lanzó un corte circular que rebanó por completo el humo que se encontraba
alrededor mediante la onda expansiva del ataque; desafortunadamente para él, la
criatura ya no se encontraba detrás del polvo.
- ¡¡¡¿CÓMOOO?!!!... – expresó el soldado con una cara de confusión y terror al ver
que el guardián había desaparecido, pero gracias a unas piedras que cayeron
desdé arriba de él, miró rápidamente que su oponente se encontraba sostenido de
cuclillas arriba del techo mirándolo a los ojos. Esto lleno de terror al soldado ya
que se dio cuenta que la criatura humanoide era mucho más inteligente de lo que
aparentaba, y sin más, el guardián con un gran impulso se abalanzó hacia el
soldado para tratar de despedazarlo con la enorme espada que portaba consigo.
Pero los reflejos del soldado, ya sea por miedo o por instinto de supervivencia,
lograron hacer que se quitará a una velocidad impresionante evitando el ataque
del guardián. La estocada hecha a gran velocidad provocó que cuando la espada
se impactará en el suelo, esté se agrietará lanzando pilas de rocas por los aires. El
soldado al ver que el arma principal de la criatura se encontraba atascada, con
toda la fuerza que podía realizar su cuerpo, lanzó una ráfaga de ataques de aire a
presión con su espada a toda velocidad, los cuales, lograban impactar sobre el
cuerpo metálico del ser humanoide, llegando incluso a rebanar parte del suelo
donde la criatura estaba parada.
Los intensos ataques provocaron que una estela de humo y polvo se empezará a
levantar nublándole la visión, pero esto poco le importó ya que seguía lanzando
ráfagas con mayor velocidad y furia para así poder acabar con aquel monstruo
que asesinó a sus compañeros. Lamentablemente, de entre la cortina de humo,
saliendo a toda velocidad, la espada larga que portaba el guardián logró atravesar
al soldado arrancándole por completo el hombro izquierdo junto con el brazo,
inclusive, mandándolo a volar a varios metros de distancia debido a la velocidad
del ataque mientras que chorros de sangre que salían de la profunda herida del
soldado formaban un camino hacia donde cayó su cuerpo. El soldado tratando de
ponerse de pie, aún aturdido, gritaba con un intenso dolor agónico que parecía
que iba a destrozarse la garganta. A varios metros de él, en la espesa cortina de
humo y polvo, la silueta de una criatura humanoide de más de 2 metros de altura
empezaba a visualizarse y poco a poco, saliendo del espeso polvo, empezaba a
caminar directo hacía el soldado moribundo cuya sangre seguía desparramándose
de su cuerpo. El soldado al escuchar el sonido metálico de las pisadas de la
criatura, empezó a caminar lentamente tratando de dirigirse hacia las puertas que
se encontraban al final del corredor de la cueva mientras sollozos y lágrimas
empezaban a caer de su rostro lamentándose el haber aceptado una misión tan
peligrosa como está de la cual, absolutamente nadie, sabría que alguna vez se
realizó. Debido a la pérdida excesiva de sangre, su cuerpo poco a poco empezó a
perder fuerzas haciendo que ya no pudiera mantenerse en pie cayendo de rodillas
al suelo, estando no más de 10 metros de las puertas, las cuales, dieron por
iniciada esta pesadilla.
- ¡Ellos lo sabían y aun así no les importó enviarnos!... – dijo mientras miraba con
desdicha las puertas cerradas. El guardián creando un az de fuego en su mano
derecha, logró darle la forma de un hacha doble con la que destrozaría el cuerpo
de su objetivo.
El soldado, con una sonrisa en el rostro, levantó lo más alto que podía el brazo
derecho y con la palma extendida a toda velocidad, la impactó de lleno en el suelo.
- Si nuestro destino es morir, ¡¡¡entonces este poder morirá con nosotros!!!... –
exclamó y provocando una onda expansiva, el interior de la cueva empezó a
desmoronarse haciendo que el techo, las paredes e incluso el piso se quebrarán
mandando al soldado y al guardián directo al vacío.
El soldado con las últimas fuerzas que le podía dar su cuerpo, tomó su espada
que se encontraba suspendida en el aire y dando un impulso sobre un pedazo de
roca se abalanzó directo hacía el cuerpo del guardián quien también caía directo
hacia un abismo sin fondo conocido.
- ¡Alégrate!, ¡¡Nadie más volverá a entrar al castillo en los próximos 1000 años!!. –
dijo mientras chocaba con el cuerpo del guardián y alzando su brazo derecho
apretando el mango de la espada con todas sus fuerzas, clavó la punta de está
directo a los ojos de la criatura.
- ¡¡¡ AHORA DUERME POR SIEMPRE SOLOMON !!!... – gritó con su último
aliento mientras se escuchaba de fondo una risa que poco a poco se perdía en lo
más profundo y oscuro del abismo.
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~ Porqué mi vida es tan miserable, cuando creo que toda irá bien, la vida me lo
arrebata, pero; cuando me pongo a reflexionar, me doy cuenta, de que no es la
vida si no los miserables corruptos del Imperio. Pero la razón de todo esto es el
nuevo primer ministro, por su culpa mi antigua aldea en el norte fue destruida por
la reina de hielo "Esdeath".
~ Por no poder pagar los altos impuestos elevados debido a la guerra de hace
algunos años, el muy miserable mando a destruirla. Logré sobrevivir gracias a mis
padres; ellos me ocultaron en una cueva escondida en el subsuelo (en una parte
alta a las afueras de la aldea) antes de dejarme, ya que ellos eran quienes la
protegían junto al hermano mayor de mi padre. Logré escuchar a mi papá
ordenarles a unos guardias de la aldea a que la defendieran y protegiesen a los
habitantes, muchos de ellos conocidos y amigos míos, incluso si tenían que dar
sus vidas; antes de irse a la batalla me dejaron sus armas o como le llamaban
ellos, "Teigus".
~ Me dejaron la ropa suficiente y dinero en una mochila; antes de irse me dijeron
que no saliera por nada del mundo, yo estaba realmente asustado porque sabía
que ellos no ganarían sobre todo si no llevaban sus teigus.
- ¡Por favor no se vallan!, ¡Por favor!, ¡ellos los mataran!... – dije con lágrimas en
mis ojos tratando de salir de la cueva.
~ Pero como veían que no me quedaría quieto, mi padre me dejo inconsciente con
lo que creo fue un golpe en el cuello; lo último que alcance a oír, era a mi madre
diciendo que me amaba mucho y que por siempre me cuidaría sin importar donde
estuviera. Eso fue lo último que escuché antes de que mi mundo se volviera
negro.
~ Desperté muy agitado, miré y vi que estaba amaneciendo, deduje que dormí
toda la tarde, pero después, las últimas palabras de mi madre me hicieron
reaccionar de golpe, me levanté, tomé mi mochila con las teigus de mi madre y tío
que estaban dentro de ella. Me percaté que la espada de mi padre con su funda
se encontraba puesta detrás de mi espalda, al parecer mi padre me la colocó
después de que me desmayara. Como pude, traté de quitar las tablas que
bloqueaban el acceso a la cueva, pero me era imposible, por lo que desenfundé la
espada de mi padre y con unos golpes rápidos y finalizando con una estocada
logré destruirlas. Una vez afuera comencé a correr en dirección a mi aldea.
~ Cuando llegué, vi algo que traumaría a cualquier niño de 10 años; vi que todo mi
pueblo estaba destruido, con gente congelada con rostros de completo terror:
niños, mujeres, ancianos; los miembros de nuestro pequeño ejercito estaban todos
crucificados (muchos de ellos con espadas y lanzas clavadas en sus cuerpos o
mutilados), pero lo más desgarrador fue ver a mi madre y tío empalados en
estacas de hielo atravesando sus cuerpos. Me dirigí hacia ellos y en un ataque de
desesperación usé mi espada para romper las estacas y tratar de liberarlos; rompí
en llanto mientras abrazaba el cuerpo sin vida de mi madre. A unos metros de
ellos, estaba el cadáver de mi padre en peor estado; tumbado en un charco de
sangre sin brazos ni piernas, con estacas de hielo saliendo de su estómago y
pedazos de sus intestinos saliendo de su cuerpo.
~ Agarrando las fuerzas que podía, reuní los cuerpos de mi Padre, mi Madre, mi
Tío y mis primos ya sin vida. Cuando los vi, di un grito desgarrador (que aún al día
de hoy, me pregunto cómo mis cuerdas bucales y mi garganta no se desgarraron),
apreté mis puños al punto de sacarles sangre. Una ira descomunal invadía
completamente mi cuerpo, pero después de eso vi como la espada de mi padre
comenzó a brillar mientras unas marcas con rayos rodeaban mi cuerpo y un
tatuaje de dragón aparecía en mi espalda sin darme cuenta. Lo único que sentía
era la sed de venganza, pero escuche algo que me hizo hervir más la sangre, eran
5 soldados del ejército Imperial.
-Soldado 1: Miren, un sobreviviente. – dijo señalando al chico rodeado de
cadáveres.
-Soldado 2: Tss, a la señorita Esdeath se le debió haber escapado. – respondió
con el ceño fruncido.
-Soldado 3: Talvez esos pobres diablos que mató ella eran su familia, pobre
estúpido. – dijo soltando una carcajada mirando a la dirección del joven.
-Soldado 4: Miren esa bonita espada. – decía mientras señalaba la espada con
funda dorada cuyo brillo se reflejaba con los primeros rayos del sol.
-Soldado 5: Es verdad, vamos a matarlo y quitarle todo lo que tenga de valor. –
dijo mientras se dirigía con su espada hacia el joven. El resto de sus compañeros
desenfundando las armas que llevaban consigo hicieron lo mismo.
~ Sólo escuché el nombre de esa persona que destruyo todo mi hogar, mis
amigos y familia; "ESDEATH". ¡Esa perra me las pagara!.....
~ Me voltee a verlos, ellos pararon, incluso sus risas al ver mis ojos sin vida; esos
ojos azulados que perdieron su brillo.
-Soldado 1: Acaso quieres pelear niño. – dijo con una carcajada llena de
arrogancia mientras me amenazaba con su espada. Sin embargo, sólo los miraba.
-Soldado 2: Acabemos con él de una vez. – gritó mientras se acercaba junto al
resto de sus estúpidos compañeros, dispuestos a atacarme.
~ ¡¡¡Grave Error!!!..., sentía una furia incontrolable y lo único que dije que marcó su
perdición fue: "BESTIA DEL TRUENO".
~ Desperté no muy lejos de mi aldea. Estaba en la colina donde siempre veía el
hermoso atardecer con mi padre, que, siempre que se ocultaba el Sol, una
deslumbrante luz verde aparecía por breves segundos en el horizonte. Antes era
una hermosa vista, pero ahora, no era más que sólo un gran cráter no muy
profundo; Todo lo que conocía, había desaparecido.
~ Me preguntaba qué fue lo que paso, hasta que los recuerdos llegaron a mi
cabeza: el ataque a mi aldea, mis padres dejándome en aquella cueva, sus
cuerpos apilados, los soldados que intentaron atacarme y que lo último que dije
fue "Bestia del Trueno".
~ Me quedé asombrado de que yo hubiera echo eso. Bajé la colina
cuidadosamente en dirección a lo que alguna vez fue mi aldea. Me llene de nuevo
de tristeza al ver los cuerpos de mi familia ya si vida. Aguanté mis ganas de llorar
y les hice unas tumbas, no solo a mi familia sino a toda la gente de mi aldea; me
tomó casi un día completo reunir los cuerpos de todos los habitantes que
estuvieran en perfecto estado he hice tumbas para cada uno de ellos, incluso los
restos que se encontraban esparcidos por todos lados los reuní y los sepulté en
una fosa con el mayor respeto posible a sus memorias.
~ Una vez terminado, rece enfrente de sus tumbas mientras lagrimas amargas
salían inconscientemente de mis parpados cerrados; sin importar el agotamiento
que sentía mi cuerpo por cargar los cadáveres, la pesades de mis rodillas por
cavar decenas de tumbas, los dedos lastimados y las manos llenas de cortadas
por apilar cientos de piedras, me quede arrodillado delante de toda esa gente que
alguna vez fueron hombres, mujeres, niños, parejas…, familias con el deseo de
una vida de paz y prosperidad, y que ahora se encontraban bajo pilares de tierra y
rocas.
~ Al terminar, me levanté y recogí mi mochila junto con las Teigus; tomé el último
recuerdo que me quedaba de ellos: una gabardina oscura con capucha que era de
mi padre, una máscara de dragón que le pertenecía a mi tío e insignia de nuestro
clan y un listón que me amarré en la frente que era de mi madre.
~ Y así, comencé mi viaje para vengar a mi familia, sin imaginar el oscuro destino
que me seguiría a mí y a todo el país.