AJNA
Es el punto de equilibrio entre la razón y la intuición. Su color es el índigo. Desde el Tercer Ojo conectamos con nuestra
sabiduría ancestral. Cuando Ajna está equilibrado, la persona tiene armonizados sus dos hemisferios cerebrales, tiene la
capacidad de discernir, es intuitiva y sabia.
Influye y controla los demás centros, por lo que se le considera el más importante. Es donde se juntan los tres nadis:
sushumna, ida y pingala. Desde aquí sushumna sigue en solitario hacia sahasrara. Es el centro de la consciencia más
elevada del ser humano, el chakra mental, donde reside buddhi (el intelecto, la discriminación). A través de él es posible
la percepción extrasensorial y la comunicación mental entre personas. Cuando despierta aparece la intuición y la
sabiduría y la esencia invisible. Relacionado con la consciencia superior, centro donde se contacta con el maestro interno
y el externo. Con su activación se establece la consciencia testigo. Se relaciona con la glándula pituitaria o hipófisis
(desconocida). Chakra del cuerpo sutil o mental. Visión mental. Contiene el conocimiento como sabiduría sin palabras.
Corresponde al cerebro interno. Punto de unión entre el cuerpo físico y la conciencia cerebral superior. El cerebro
interno es el regulador psicosomático de las personas. Centro de la conciencia emocional-vivencial del ser humano. La
obstrucción de energía en él, produce la enfermedad psicosomática. Es el más peligroso de los centros para desarrollar y
antes hay que trabajar los chakras inferiores. Es el chakra del que más se habla y del que menos se conoce. Es el último
eslabón antes de la contemplación final.
Cuando se pone en movimiento, la iluminación es casi automática y depende de un equilibrio entre la razón, la intuición,
el análisis y la revelación, el sentido de lo objetivo y subjetivo. Nos abre la puerta hacia la supraconsciencia.
RESPIRACIÓN BIPOLAR O ALTERNADA
Los nadis son canales por los cuales circula energía entre los centros que la acumulan, transforman y redistribuyen: los
llamados chakras. La función de la Sukha Pranayama o respiración bipolar es fundamentalmente la de purificar dos de
los distintos nadis que recorren nuestro cuerpo pránico.
La respiración alternada tiene como fin equilibrar e igualar la corriente pránica que pasa por ambas fosas nasales.
Además, se constituye en un estímulo, una toma de conciencia del hemisferio cerebral lógico -izquierdo- y el expresivo -
derecho-. Resulta sedante y agudiza la concentración.
¿Cómo se realiza la respiración bipolar o alternada?
Existen tres movimientos posibles de la mano derecha para tapar alternativamente las fosas nasales:
• Apoyar los dedos índice y el medio en el entrecejo.
• Retraer el índice y el medio sobre la palma de la mano -vishnu mudra- y acercar la mano a la nariz.
• Formar una "L" con los dedos índice y pulgar.
Comenzamos el ejercicio exhalando lentamente y a fondo. Tapamos la fosa nasal derecha con el dedo pulgar y luego:
1. inhalamos por la izquierda;
2. con los dedos meñique y/o anular, tapamos la fosa nasal izquierda;
3. exhalamos por la derecha;
4. inhalamos por la fosa nasal derecha;
5. tapamos la fosa nasal derecha con el dedo pulgar y,
6. exhalamos por la fosa nasal izquierda.
Repetimos tres veces los pasos desde 1 hasta 4, pudiendo aumentar gradualmente la cantidad. Siempre debemos
finalizar en el paso 3, exhalando por la derecha.
Los nadis o canales energéticos Ida y Píngala.
El ser humano posee un cuerpo pránico o energético constituido por una tupidísima red de canales -o nadis- por los
cuales circula la energía y, un cierto número de centros de acumulación, transformación y redistribución de la energía
llamados chakras -ruedas- o padmas -lotos-. Su forma es circular y están en continuo movimiento.
Además de la triple función de acumuladores, transformadores y distribuidores de Prana, los chakras constituyen los
principales centros de conciencia, por el simple hecho de poseer mayor cantidad de Prana y servir de puentes de enlace
entre las envolturas sutiles -cuerpo pránico- y el cuerpo físico.
Los nadis se corresponden con los nervios y vasos sanguíneos y los chakras con los plexos nerviosos, siendo estos
órganos los eslabones que unen el Prana con nuestro cuerpo físico. Los tres nadis principales corren paralelos a la
columna vertebral: el central o sushumna, ida y píngala. Todos ellos nacen en el chakra muladhara y ascienden
cruzándose por los chakras hasta el ajña, salvo el central que lo hace en forma recta, atravesando en su camino todos los
chakras.
Los chakras, en su papel de transformadores de energía pránica, se encargan de convertirla en energía psíquica y
fisiológica. Como distribuidores, los chakras regulan su empleo por medio de nadis, a la vez que abren al ser humano o
microcosmos hacia los correspondientes niveles del mundo cósmico o macrocosmos.
El tamaño y número de vibraciones de los centros energéticos determina la cantidad y calidad de las energías que éstos
perciben de distintas fuentes. Los chakras absorben energías del cosmos, de las estrellas, de la naturaleza, de las
personas y cosas de nuestro entorno, de los diferentes cuerpos energéticos, etc. Estas energías llegan a los chakras a
través de los nadis y también directamente.
Los tallos del séptimo y del primer chakra se hallan abiertos y contenidos en el interior de la columna central energética,
el canal Sushumna. Las subdivisiones de las flores en pétalos independientes representan los nadis o canales a través de
los cuales las energías fluyen y penetran en los chakras. También a través de los nadis la energía pasa de los centros
energéticos a los cuerpos no materiales. Los pétalos se abren y se cierran, vibran y giran en función de las experiencias
del individuo.
La función de los nadis es la de absorber prana, eliminar toxinas y activar la Kundalini. Cada uno de estos canales es
espejo de la salud física y emocional de nuestros órganos. Éstos, a su vez, influyen en los chakras y, en última instancia,
en el aura.
Los nadis principales son el canal Sushumna (del que ya hemos hablado), e Ida y Pingala, que se enroscan alrededor de
los chakras y entre ellas para dividirse en el sexto chakra. Estas tres corrientes de energía se han asociado al caduceo del
dios griego Hermes, una vara de heraldo con dos serpientes enroscadas a cada lado. La energía del prana se desplaza
por estas polaridades laterales en sentido descendente por el Ida y ascendente por el Pingala, de manera circular,
conectándose a los orificios nasales, donde reciben el alimento del prana a través de la respiración.
La vara sería el Sushumna, e Ida y Pingala las serpientes. El gran experto en chakras C. W. Leadbeater consideraba a
estos tres nadis la Luna (Ida) y el Sol (Pingala) unidas por el conducto del espíritu (Sushumna).
Ida. Es la corriente de energía del lado izquierdo. Comienza su ascensión en el perineo y termina en la fosa nasal
izquierda. Está asociada al hemisferio derecho del cerebro, que rige el lado izquierdo del cuerpo físico y es la parte
femenina. Está, por tanto, conectada a la energía yin, a la humedad, al frío, a la Luna, a la noche y a Shakti. Tiene que ver
asimismo con la alimentación, la tranquilidad y la purificación mediante el agua. Así, la respiración por la fosa nasal
izquierda relaja y facilita la concentración en tareas creativas (propias del hemisferio derecho) como escribir, pintar,
esculpir, meditar…
Pingala. Es la corriente de energía del lado derecho, la cual comienza a la derecha del perineo y termina en la fosa nasal
derecha. Su naturaleza es masculina, diurna, seca, solar, caliente, activa y yang. Frente a Ida, que tranquiliza y reposa el
cuerpo, Pingala lo convierte en eficiente y dinámico. Respirar por la fosa nasal derecha nos ayuda a realizar tareas
dinámicas y activas, como el deporte, actividades mentales y manuales. Asociada al hemisferio izquierdo del cerebro, es
la energía masculina y solar. Estaría asociada al dios Shiva y a la purificación mediante el fuego.
Mudra Hakini para el chakra del tercer ojo (chakra Ajna)
El mudra Hakini es un gesto sagrado de mano asociado a la
energía divina. También llamado el mudra de la mente, los
practicantes utilizan este mudra para canalizar el prana hacia el
tercer ojo o chakra Ajna y abrir la mente consciente. Este mudra
puede mejorar tu concentración y potenciar tu creatividad.
Para practicar el mudra Hakini , junta las puntas de los dedos y
los pulgares para que se toquen ligeramente en el centro del
cuerpo. Imagina que hay una bola de luz entre tus manos.
Puedes mantener la postura aquí o elevar el mudra hasta el
chakra del tercer ojo, en el centro de la frente.