El Poder
Concepto
El poder es un fenómeno que es difícil de explicar, no obstante es importante destacar las
definiciones de algunos autores puesto que este elemento está presente en prácticamente todas
las organizaciones sociales e incluso en las relaciones interpersonales.
Según Pinto Ferreira: “El poder es un proceso social, un hecho objetivo de la convivencia de los
hombres, un fenómeno específico de la sociabilidad”. Es decir, no hay una relación humana en
donde una persona no ejerzas poder sobre otro individuo. Por ello, se dice que el poder es
inherente a la naturaleza humana.
Asimismo, Max Weber definió al poder como “la probabilidad de imponer la propia voluntad,
dentro de una relación social, aún contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de
esa probabilidad”. No obstante, cabe aclarar que otros autores consideran al poder no como una
probabilidad sino como una capacidad.
Ahora bien, en el campo del Derecho constitucional, cuando se habla de poder, se refiere a la
percepción propia y compartida de alguna manera por el grupo social, ya sea mediante las
normas del derecho o de los mismo sucesos que configuran la situación política, de que la
decisión de la persona es probable de conseguir que las cosas se desarrollen de acuerdo a esa
determinación.
El poder implica la posibilidad de vencer la resistencia o la desobediencia por medio de algún
medio coercitivo, es decir que se imponga la fuerza para que se haga o deje de hacer algo. Sin
embargo, existe se puede dar el caso en el cual una orden no sea cumplida ni tampoco pueda ser
impuesta coercitivamente, este acto de rebeldía, es lo que sostiene según la definición de Weber
respecto al poder, exactamente una “probabilidad” o como el menciona, una alta probabilidad
de conseguir obediencia.
Desde nuestra propia definición, el poder es una energía de la voluntad dirigida a gobernar un
grupo humano y que tiene muy alta probabilidad de ordenar de acuerdo a su determinación, la
conducta de los otros miembros del grupo social sobre el cual se aplica, ya sea por medio de
aceptación voluntaria o del uso de la fuerza.
El poder, además, es una causa de los fenómenos sociales, puesto que explica en muchos casos
el por qué la gente actúa en la sociedad porque la orden con el paso del tiempo es obedecida
debido a que la sociedad lo asume como un comportamiento normal.
Como se puede inferir, está no es excluida de las relaciones sociales puesto que en toda relación
hay quienes ordenan y quienes obedecen estas órdenes. Esto en otras palabras, se refiere a que
en un grupo siempre hay alguien que asume la dirección y que guía al resto del grupo. Dicha
persona es el que tiene el poder. De ahí esa característica que tiene el poder de relación puesto
que para que existe el poder debe haber interacción por lo menos entre dos partes: El que ejerce
el poder y sobre el que se ejerce.
Origen del Poder
El poder como tal tiene su origen en la propia naturaleza humana. El ser humano siempre vive y
ha vivido siempre dentro de un grupo, incluso actuando sin iniciativa personal y ajustándose a
lo que hacen los demas. Dicha forma de vivir requiere de un orden, y dicha capacidad de
ordenar la sociedad es lo que se le denomina poder.
Este poder que se encuentra dentro de la naturaleza del ser no es desarrollado por todos los
individuos porque hay quienes tienen poco o ningún interés en ordenar la vida social y prefieren
o aceptan en ese caso ajustarse al poder que ejerce terceros.
Elementos del Poder
Según Hauriou, el poder combina dominación (imposición de voluntad) y competencia
(capacidad de resolución de problemas). La competencia genera confianza, lo que reduce la
necesidad de coacción, haciendo que el poder sea más aceptado y efectivo. Ahora bien como
elementos principales se tiene a la fuerza y autoridad.
Por un lado, la fuerza es un medio para garantizar la obediencia en situaciones de resistencia.
Puede manifestarse a través de la fuerza física o mediante mecanismos indirectos como
presiones económicas, sociales o psicológicas. Aunque indispensable, su uso es un recurso
extremo, ya que puede provocar tanto sumisión como rebelión. Ejemplos de su aplicación
incluyen sanciones económicas, control mediático y técnicas de coacción ideológica en
organizaciones colectivas.
Por otro lado, la autoridad es el reconocimiento legítimo del derecho a mandar, basado en
factores como la competencia, la moralidad y la legitimidad. A mayor autoridad, menor es la
necesidad de recurrir a la fuerza. Este concepto, identificado como "auctoritas" (autoridad
moral), se opone a la "potestas" (coacción). En sistemas como las dictaduras, donde la autoridad
está ausente, el poder se sostiene exclusivamente en la fuerza, mostrando una forma imperfecta
de poder.
El equilibrio entre fuerza y autoridad define la eficacia del poder. Un poder ideal es aquel que
posee la capacidad de imponer su voluntad pero no necesita recurrir constantemente a la fuerza
debido a su legitimidad y aceptación social. En democracias modernas, el poder combina
coacción institucional con el consentimiento ciudadano, lo que garantiza estabilidad y
continuidad en el gobierno.