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Filosofia Del Derecho

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¿Qué es la Filosofía del Derecho?

El término de Filosofía del Derecho data de poco más de siglo


y medio y aparece por primera vez en 1821 con Líneas
fundamentales de Filosofía del Derecho o Derecho Natural
de Hegel.

Esto no quiere decir que este saber jurídico no existiese con


anterioridad a dicha fecha; pero sí que adoptaba una
diferente denominación o nomenclatura.
El origen de la Filosofía del Derecho en cuanto reflexión que se ocupa de temas jurídicos podemos
situarlo en el siglo V a.c. en la Grecia antigua donde se inició el giro antropológico y, por
consiguiente, jurídico de la especulación filosófica; pero si hablamos en sentido estricto de una
disciplina autónoma, independiente con una temática y metodología propia, entonces es preciso
esperar más de veinte siglos para verla aparecer. La expresión Filosofía del Derecho es una
expresión nueva para un objeto de estudio muy antiguo que inserto en una concepción amplia y
omniabarcante de filosofía política y moral tal vez no había tenido oportunidad, antes del siglo
XIX.
En su conocida obra la República, Platón sostenía que las leyes serían
innecesarias una vez implantado el Estado justo, pues la justicia se impondría por
sí misma, como un mandato de la recta razón encarnada en el rey-filósofo. Sin
embargo, este pensamiento de la República cede a otro más realista y pragmático
de las Leyes. En este último diálogo Platón asignaba una función social y cívica a
las leyes, las cuales define como una reflexión de la razón común. Esto quiere
decir que la ley tiene una función claramente educativa, pedagógica y
ordenadora práctica.

Aristóteles entendía la virtud política (tecné politiké) como conquista de la vida


buena y justa, como continuación y prolongación de la ética, de este modo, moral
y derecho estaban indisolublemente unidas y vinculadas recíprocamente. El
hombre depende de la ciudad para la realización de su propia naturaleza, pues
no es autosuficiente. El ciudadano es aquel que tiene derecho en participar en
las funciones deliberativas de la ciudad, o sea, quien participa en la vida
pública. Aquel que tiene derecho a participar en las funciones organizativas del
Estado (funciones deliberativas y judiciales) del Estado. La comunidad política es
una comunidad de ciudadanos libres orientada a la finalidad de vivir bien, es
decir, vivir conforme a la virtud. “Ciudadano es el que participa del gobernar y
ser gobernado; en cada régimen es distinto, pero en el mejor es el que puede y
elige obedecer y mandar con miras a una vida conforme a la virtud.”
Esta integración absoluta entre filosofía, política y derecho se
prolongó históricamente hasta que el cristianismo irrumpió y
se extendió por el Imperio romano a través de figuras
intelectuales como Agustín de Hipona, y muy posteriormente,
en la Edad Media con Santo Tomás de Aquino. Esta tesis ha
encontrado eco en el iusnaturalismo neotomista, así como en
otras doctrinas iusnaturalistas ontológicas de la cultura
contemporánea.

La reflexión filosófica sobre el derecho ha sido, durante todos


esos siglos, una especulación en torno al Derecho natural,
entendido este como un Derecho justo, de modo que hasta
comienzos del siglo XIX, la filosofía jurídica o Teoría del
Derecho sostuvo la concepción según la cual el derecho
estaba constituido por el derecho natural y derecho positivo.
En aquella época, se entendía por derecho natural, sobre todo,
aquel derecho proporcionado por la razón filosófica triunfante
en la Ilustración y, por ello, fue llamado derecho racional.
La modernidad jurídica con un proceso paulatino de racionalización y secularización fue
consolidando la diferenciación entre las normas de eran impuestas por los gobernantes y la
regulación tradicional (de carácter predominantemente religioso-moral). Hasta ya avanzada la
Modernidad, la distinción teórica entre Derecho y Moral, no sólo se consolidó, sino que fue
explícitamente formalizada dentro de los siglos XVII y XVIII, gracias al esfuerzo teórico que, tras
la huella entre otros de Kant. El paso del siglo XVIII al XIX produjo un cambio de nomenclatura
sustancial: se sustituyó la expresión “Derecho natural” por la de “Filosofía del Derecho”.
El proceso codificador es producto de la nueva
racionalidad utópica ilustrada y se desarrolla a lo largo de
todo el siglo XVIII. La codificación es un fenómeno típico
del siglo XVIII, aunque la referencia inevitable de este
proceso se encuentra en 1804 con la entrada en vigor del
Códe Civil. La codificación francesa es una aspiración
revolucionaria. La Constitución de 1791 estableció la
exigencia de un código único para todo el territorio
nacional. La Codificación fue un fenómeno paradójico,
por una parte, se rechaza el viejo derecho natural
racionalista; pero no hace sino precipitarlo hacia la forma
legal de los códigos (elaborados, por otra parte, a imagen
y semejanza de la sistemática racionalista). La búsqueda
del sistema completo, el “cuerpo de leyes perfectas”,
facilita la realización del postulado formalista relativo a la
sumisión del intérprete a la letra de la ley.
La Escuela histórica del Derecho – fundada por
Gustav Hugo (1844) y Savigny (1861) siguiendo los
criterios de Montesquieu (1755) trajo un
importante cambio de jerarquía en beneficio del
derecho positivo y aquel derecho adquirió el rango
de validez como antaño tuvo el derecho natural.

Toda la filosofía del Derecho desde su comienzo


hasta el principio del siglo XIX ha sido, por tanto,
Derecho Natural.
Temas de la Filosofía del Derecho

¿Qué es el Derecho?, ¿Qué es la Justicia?,


¿Qué es la Autoridad?, ¿Cuándo un
Derecho es justo?, ¿Qué es la legitimidad
del Derecho?, ¿es incuestionable la
obediencia al Derecho? Estos son los
interrogantes que se ha planteado
históricamente la Filosofía del Derecho.
Todo ordenamiento jurídico precisa de un
justificación, un fundamento, una
legitimación teórica.

El papel del filósofo es comprender el


mundo, y, en el caso de la filosofía jurídica,
comprender mejor ese fenómeno cultural
que llamamos Derecho. La filosofía del
Derecho se torna de este modo una parte
fundamental de la Filosofía.
Ciencia del Derecho: tiene por objeto de estudio el Derecho válido, es decir,
su reflexión gira en torno a la validez del Derecho, y por otro plano,
descripción y explicitación del sistema de legitimidad.

Sociología del Derecho: tiene como objeto de trabajo el Derecho eficaz, es


decir, la investigación sobre la eficacia del derecho dentro del marco de su
implantación, efecto y repercusión de una determinada sociedad, podríamos
hablar aquí de legitimación social, cuando las normas jurídicas están avaladas
y apoyadas socialmente, el efecto que provocan y los objetivos que persiguen
de cambio y transformación social. (Causas y efectos).

Filosofía del Derecho: tiene como objeto fundamental de estudio la


legitimidad moral, política y jurídica del Derecho, es decir, la crítica del
Derecho tanto válido como eficaz, crítica llevada a cabo por un nivel más
radical de legitimidad: la legitimidad justa, en definitiva, el problema de
justicia, como Rawls dice, un sociedad bien ordenada según la principal virtud
que es la justicia.
Saber filosófico-jurídico como saber metajurídico y metacientífico

Históricamente, algunos juristas eminentes han advertido que la ciencia jurídica no se basta por sí
sola para explicar los cimientos y bases metodológicas que subyacen a ella, ni tampoco los valores e
ideas que están más allá de ella, que son precisamente los que le dan sentido. La conciencia de esta
incompletud o insuficiencia metodológica y estimativa ha generado una prolija e interesante reflexión
filosófica sobre el Derecho. Y, consiguientemente, podemos advertir dos partes fundamentales de la
Filosofía jurídica: “la fundación de la Teoría general o fundamental del Derecho para aclarar los
conceptos básicos que constituyen la cimentación de la toda realidad jurídica, así como también de
toda ciencia jurídica; y el restablecimiento de la problemática estimativa o axiológica del Derecho.”
Filosofía y Ciencia

La tensión entre ciencia y filosofía se convierte en un tema dominante en toda la filosofía contemporánea y
que indudablemente afecta a la definición de ciencia jurídica. En esta tensión de estos dos modos de saber
se mueven prácticamente toda la mayoría de las corrientes filosóficas.

La diferencia entre filosofía y ciencia estriba en que la filosofía estudia el todo en cuanto tal todo, el
universo en cuanto tal, mientras que la ciencia estudia una parte de este, su característica es la
especialización, que le reporta la ventaja de la profundidad y el conocimiento fáctico, pero también la
desorientación, incompletud y la pérdida del todo integral. La ciencia se caracteriza por su seguridad y
exactitud, la filosofía, en cambio, es un saber que muestra mayor problematismo e incertidumbre, saber
en constante búsqueda. Para una gran mayoría de filósofos, la filosofía contemporánea no es sino una teoría
de la Ciencia, que especula sobre la posibilidad y los límites de ella, sus métodos, contenidos,
procedimientos y valores. En efecto, uno de los problemas más importantes de la filosofía gira en torno a la
investigación del conocimiento; pero de aquí no debemos deducir que toda la filosofía se reduzca a pura
gnoseología o epistemología.

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