Resumen Final2023
Resumen Final2023
Psicopatología I
Definición: Es una disciplina emergente del troco de las ciencias naturales, cuyo objeto es el estudio y
la teorización de las enfermedades mentales, tratando de determinar la semiología, curso y etiología
de las mismas.
Áreas
Psicopatología General. Tienen como objetivo el estudio de todos los fenómenos psíquicos
anómalos.
Psicopatología Especial. Son las diferentes ramas o especialidades de la psicopatología general
como x ej. Psicopatología infantil, geriátrica, etc.
Ramas
Psicología. Los límites entre ambas disciplinas son muy imprecisos. Podríamos decir, sin
embargo, que la psicopatología abarca y analiza exclusivamente los fenómenos mórbidos, en
tanto la psicología se ocupa de los fenómenos psíquicos normales.
Henry Ey dice que las expresiones “neurosis de órgano, afecciones psicosomáticas o medicina
psicosomática” aluden a aspectos de la patología en general.
1. Actitud psicosomática: designa la tendencia a comprender todos los hechos de una
situación en la unidad del organismo.
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- Evolucionismo. La concepción del evolucionismo unilateral clásica del siglo XIX tomaba las
culturas particulares y las ubicaba en estadios de un encadenamiento universal. Presuponía
que todas las culturas atravesaban secuencias paralelas y genéticamente no emparentadas.
En las culturas avanzadas se encuentran, como supervivencia de estadios anteriores, mitos,
ritos, religiones y también la patología mental, dentro de ciertos límites. En contraposición
se encuentra el relativismo cultural o particularismo histórico del siglo XX, que consideraba
que la evolución cultural es esencialmente divergente.
- El funcionamiento Malinowski. A partir de las investigaciones de Freud, Malinowski
formula la hipótesis que el origen de las estructuras sociales se hallan en los instintos del
hombre. Para satisfacer y asegurar las necesidades básicas, los hombres se organizan en
instituciones sociales, x ej. la familia. Esas necesidades, entendidas como pulsiones
primordiales que tienden a la satisfacción, son transformadas en hechos culturales.
- Antropología estructural. A partir de sus investigaciones sobre los pueblos salvajes y
primitivos, Levi-Strauss concluye que la prohibición del incesto es lo que permite el pasaje
de la sociedad animal a la humana. Más que una prohibición, lo que hace es obligar al
hombre a entregar a la hija, hermana, etc. a otra persona. Esa es la norma por excelencia de
donación. Las mujeres constituyen el medio para continuar con el sistema de intercambio.
Los varones entregarían mujeres para recibir otras y así el sistema resultaba ventajoso al
ampliar el parentesco, la solidaridad social y disminuir la posibilidad de hostilidades.
- Antropología Cultural. El alcance y difusión del psicoanálisis modificaron radicalmente las
investigaciones culturales. Los autores de esta corriente tienen en común lo siguiente:
1. Investigan el tipo de personalidad en el seno de una cultura determinada.
2. La utilización del psicoanálisis para la observación del proceso educativo.
3. El concepto de normal o patológico dependerá de la variabilidad de los rasgos
culturales.
4. Existe una sociogenesis de la enfermedad mental, observada desde el punto de vista
cultural.
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Métodos en Psicopatología
Método: Camino a seguir, persecución, investigación con un plan prefijado, con reglas determinadas y
aptas para conducir a un fin propuesto.
En el saber vulgar (doxa), las reglas se hallan reducidas a la mínima expresión y no alcanzan más que un
fin circunscripto y limitado. En el saber científico (Episteme), el método procurará establecer
firmemente procedimientos que deben seguirse. El método es un programa que se dirige a la
obtención del saber. Si un método es un modo de acercarse a la realidad, la concepción de la realidad
será determinante para el método. Todo método debe estar íntimamente relacionado y ser
interdependiente con el acto de conocer y el objeto a conocer.
Conocimiento. Es un proceso óntico que sucede en un individuo, por el cual a través de ciertos
elementos (datos) adquiere un resultado (saber) de algo. En este proceso cognoscitivo existe un objeto
de conocimiento y un sujeto de conocimiento, vinculados por el acto de conocer.
S saber objeto
Acto de Conocimiento
Tanto el conocimiento filosófico y el científico, son objetivos y sistemáticos y poseen una metodología
rigurosa. Pero se diferencian tanto en su objeto de estudio como en los supuestos que aspiran
formular.
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Conocimiento científico. Sus características más importantes son su rigor, la fundamentación de sus
afirmaciones, la búsqueda sistemática de la verdad y la verificación de sus resultados.
- Investigación rigurosa
- Es objetivo
- Es verificable
- Es sistemático
- Es universal
- Es auto-correctivo
Triple adecuación. Para cumplir con la premisa del conocimiento se hace imprescindible la existencia
de una triple adecuación entre el objeto a conocer, el método a emplear y el acto de conocimiento
realizado. Es una coherencia epistemológica entre los niveles ónticos, metodológicos y gnoseológicos.
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Método deductivo.
Es el método específico de las ciencias formales (lógica, matemática) cuyo acto de conocimiento es la
intelección (objetos ideales). La deducción típica es el silogismo. El método deductivo va de lo general a
lo particular y procura justificar radicalmente las conclusiones obtenidas a partir de las premisas.
Dentro del campo de la psicología podemos ubicar a la intelección en relación a dos momentos y
nombres importantes:
Método Inductivo.
El método inductivo permite establecer relaciones causales necesarias entre los hechos, yendo de lo
particular a lo general, lo que le permite formular leyes universales. De acuerdo con esta metodología,
existirá una causalidad necesaria tanto para los hechos físicos como los psicológicos. Dentro de esta
concepción explicativa podemos ubicar a todas las corrientes psicológicas mecanicistas.
Explicar es formular una teoría sobre un conjunto de fenómenos y procesos. La explicación brinda una
conexión que permite unir una serie de hechos y uniformidades aisladas a las cuales les da una
significación y un sentido predictivo. Toda explicación presenta distintos grados de elaboración;
cuando más se generaliza más asociativa es la teoría y mayor número de hechos puede explicar. Toda
explicación es abierta y tentativa; y solo debe tomarse como válida hasta el momento que un nuevo
conocimiento obligue a su reformulación.
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Método Fenomenológico.
Para Jaspers “la psicopatología fenomenológica tiene la misión de presentarnos intuitivamente los
estados psíquicos que experimentan realmente los enfermos, de considerarlos según su afinidad,
de limitarlos y distinguirlos y de aplicar los términos precisos”. Se trata entonces de una
descripción basada en la contemplación exacta de lo experimentado por el enfermo.
- Delimitar
- Discriminar
- Describir
- Denominar
Método Comprensivo.
Mientras que la fenomenología trabaja con elementos singulares y con un criterio descriptivo, la
psicopatología comprensiva se ocupa de las relaciones de lo psíquico. Establecer esas relaciones y
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penetrar en sus conexiones permite comprender como los hechos psíquicos tienen su origen en el
psiquismo.
El cuadro de los síntomas y sus correlaciones no constituyen por sí mismo una comprensión del
enfermo. Este método propone percibir lo que diferencia la vivencia del enfermo de la vivencia
característica del hombre normal. Está claro que percibir esa vivencia desde adentro, no significa que
el medico deba reproducir en sí mismo el universo mental del enfermo. Se trata más bien, de descubrir
que dimensión fundamental del ser hombre o ser en el mundo, esta perturbada por la enfermedad.
Sobre el fondo de esta intuición, que el medico encontrará en sí mismo y no en el cuadro clínico,
podrán ser comprendidos los datos objetivos del diagnóstico.
Método Descriptivo.
Una descripción, por más acabada que sea, no responde al por que se producen las conductas
patológicas. Para ello es necesario recurrir a la explicación.
Método Interpretativo.
Método Experimental.
Este método se basa en el experimento, es decir en provocar un hecho artificialmente, tal como se da
en la observación, con el objeto de controlar los factores relevantes que intervienen en su producción.
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4. Ex post facto (experimento retrospectivo). Aquí el investigador puede observar las unidades de
estudio solo después que la variable independiente ha producido efectos sobre dichas
unidades. De esta manera, el investigador tiene que trabajar yendo hacia atrás en el tiempo,
tratando de reconstruir mentalmente aquellas etapas iniciales que no le fue posible observar.
Este tipo de experimento ha sido muy utilizado en el campo de la psicopatología.
Método observacional.
Etiología
Escuelas o Corrientes
Localizaciones cerebrales
Mecanicistas. Investigación Bioquímica.
Reflexológicas.
Organogenéticas.
Dinámicas. Jacksonismo
Neojacksonismo
Organo-dinámicas.
Fenomenología Psiquiátrica.
Psicología de la Conciencia.
Análisis Existencial.
Psicogenéticas. Psicología del Inconsciente. Escuela Vienesa.
Escuela Inglesa
Escuela Francesa
Culturistas.
Microsociogenéticas Comunicacional (Palo Alto).
Sociogenéticas.
Sistémica
Macrosociogenéticas Marxismo
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Organogenéticas. Se considera que toda enfermedad mental tiene una causa orgánica, relacionada a
una insuficiencia, lesión o desequilibrio a nivel somático. Una causa (intoxicación, infección, etc.)
produce una lesión y síntomas específicos. Esta triada, causa-lesión-síntoma, constituye una
enfermedad específica con un diagnóstico preciso. Por ejemplo: Paralisis General Progresiva (PGP),
- Causa: Treponema
- Lesión: Meningoencefalitis
- Síntoma: Delirio eufórico megalómano
El organicismo (Schneider) es la postura más radical dentro de esta corriente, la cual considera que la
enfermedad propiamente dicha es puramente de origen somático y niega la naturaleza psíquica de la
misma.
Psicogenéticas. El acento está puesto en los procesos psicológicos y sociales como causantes de la
enfermedad mental. Estos factores desencadenantes de la patología mental se apoyan en factores
biológicos sobre los cuales se desarrollan los cursos morbosos, pero no explican su aparición.
Psicología del Inconsciente. Freud, Melanie Klein, Lacan. Enfermedad desde el estudio de las
series complementarias, complejo de Edipo, complejo de castración, noción de conflicto,
economía de las investiduras, etc.
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En tanto el hombre actué y evolucione en un marco social, toda definición de salud y enfermedad
deberá referirse a dicho marco social en un momento determinado; de lo contrario implicaría una
concepción estática del hombre. Las concepciones de sano y enfermo tendrán deslizamientos
arbitrarios, ya que la sociedad segregará aquellos sujetos que no funcionen de acuerdo a sus criterios
normativos, según los intereses de esa sociedad, arrojándolos a la marginidad.
El riesgo que corre esta concepción es la de caer en la ceguera del llamado sociologismo, que implica
considerar con exclusividad el valor etiológico de la enfermedad mental a las variables sociales,
excluyendo peligrosamente las propuesta por las investigaciones desprendidas por ejemplo de la
medicina, la psicología, etc.
Microsociogenéticas
- Culturistas. K. Horney, E. Fromm y Sullivan. La patología será considerada como la reacción
psicógena frente a situaciones vitales relacionadas con el medio social, y aparecerá como
fallas, fracasos en la adaptación y dificultades en el mantenimiento de las actitudes de
existencia., dando origen a la organización de una personalidad perturbada.
- Comunicacional (Palo Alto). La enfermedad mental es el resultado de las relaciones
comunicacionales tempranas, que tienen origen en el vínculo dialectico madre - hijo
perturbado.
- Sistémica
Macrosociogenéticas.
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Semiología
Es el estudio de los signos y síntomas de las enfermedades desde el punto de vista del diagnóstico y el
pronóstico.
Semiología médica. Concibe a las enfermedades sistematizándolas según elementos que las
caracterizan: los signos y los síntomas. Estos elementos se relacionan entre si constituyendo entidades
más amplias: síndromes o cuadros, de los cuales se realiza u estudio sintomático (a nivel de las
manifestaciones) como un estudio etiopatogénico (origen de la patología)
Signo. Son datos objetivos que nos orientan en una pesquisa diagnostica. Es lo más observable.
Síntoma. Es un dato subjetivo. Es la interpretación del sujeto de aquello de lo que padece.
Enfermedad. Conjunto de síntomas y signos, forma de inicio, evolución y fase terminal cuya
etiología es conocida.
Síndrome. Conjunto de síntomas y signos que se presentan en relación simultánea y constante
cuya etiología es desconocida. No se conoce la causa.
Brote. Conjunto de manifestaciones que aparecen de manera brusca, intensa y remiten pero
siempre dejan como consecuencia un déficit en la personalidad del sujeto. (Defecto psíquico).
Crisis. Conjunto de manifestaciones que aparecen con un margen más amplio de intensidad
(atenuadas/bruscas) y no tienen ninguna consecuencia deficitaria.
Semiología descriptiva. Considera a la estructura psíquica como dividida en unidades funcionales que
se corresponden cada una a un proceso afectivo, cognitivo o motor, susceptibles de alterarse más o
menos significativamente por la influencia de causas internas y/o externas, o por la interacción de
ambas. Estas alteraciones de las funciones psíquicas constituyen el aspecto objetivo y observable de la
enfermedad mental.
Existen 2 tipos de disfunciones:
1. Alteraciones cuantitativas: Se refieren a la intensidad del proceso
2. Alteraciones cualitativas: Subrayan una patología en la estructura o contenido de la función
afectada.
Inicio: Aparece un conjunto sintomático que anuncia la instalación de la enfermedad. No siempre este
periodo es visible.
Puede ser:
Progresivo:
1. De forma insidiosa. Es de apariencia benigna al comienzo pero sumamente
grave. Por ejemplo, esquizofrenia simple.
2. De forma manifiesta. Inmediatamente da cuenta del cuadro. Por ejemplo, crisis
melancólica.
Brusca:
1. Aguda. Remite a los 6 meses aproximadamente.
2. Subaguda. Remite entre los 6 meses y 2 años.
Posibles secuelas.
Déficit: Debilitación psíquica como consecuencia de brotes. Tiene origen psicógeno
(esquizofrenia).
Deterioro: Fenómeno deficitario de origen orgánico, típico de las demencias.
Residuos: Luego de un brote y su remisión posterior, pueden quedar micro-delirios
o inhibiciones.
NOSOGRAFÍA
La nosografía es la disciplina que realiza la clasificación de las enfermedades mentales desde un punto
de vista diagnóstico y pronostico, a fin de poder realizar un buen desarrollo clínico.
La nosografía se basa en dos ejes que se entrecruzan: el descriptivo fenomenológico (lo semiológico) y el
psicodinámico (lo metapsicológico y lo transferencial)
Nosografía psiquiátrica.
1. ORGÁNICAS.
a. Oligofrenias (por defecto): detención del desarrollo psíquico congénito o adquirido asociado a defectos del
aprendizaje y/o de la maduración. El cuadro clínico del retraso mental está determinado por dos factores: el
deficitario y el relacional. No sólo hay trastornos intelectuales, como lentitud y desinterés, sino que también
hay retrasos afectivos, caracterizados por la inmadurez afectiva que conlleva a la dependencia. Además, hay
puerilidad del juicio, es decir comportamiento muy aniñado.
b. Demencias (por pérdida): alteraciones y pérdida de los valores del juicio y valores éticos. Se caracteriza por
una desorganización del yo que da lugar a una reducción general de las conductas sociales y de los valores
éticos. Pierde el uso de sus instrumentos intelectuales, funciones de atención y memoria, y el lenguaje
deviene automático.
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c. Confusión mental: obnubilación de la conciencia que puede ir del embotamiento a un estado de estupor
acompañado de mutismo. Se observan trastornos de la memoria como amnesia y falsos reconocimientos.
Hay desorden temporoespacial y delirio onírico acompañado de agitación motriz y alucinaciones.
2. ORGÁNICO-FUNCIONALES.
a. Epilepsia: descarga hipersincrónica de un grupo o de la totalidad de las neuronas, que da como resultado
convulsiones, ausencias o equivalentes psicomotores. Hay desestructuración de la conciencia, son
inconscientes y hay amnesia posterior. Como consecuencia se observa una modificación de la personalidad,
caracterizada por inhibición e irritabilidad. El pensamiento es viscoso y perseverante. Formas clínicas:
generalizadas, parciales y graduocomiciales.
3. FUNCIONALES.
a. Neurosis: conflictos intrapsíquicos que llevan a la inhibición. Hay preponderancia de trastornos subjetivos y
defensas contra la angustia. Se observan síntomas transaccionales egodistónicos. No manifiestan distorsión
grosera de la realidad ni desorganización grave de la personalidad, conservando la conciencia de su
funcionamiento mental perturbado.
Formas clínicas:
- Neurosis actuales: defecto de la tramitación psíquica de perturbaciones de la excitación sexual (libidinal),
por lo tanto lo que no se tramitó se expresa directo en el cuerpo.
De angustia: excitabilidad general, síntomas somáticos.
Neurastenia: cansancio intelectual y físico, síntomas somáticos, falta de emotividad,
indiferencia.
Hipocondría: síntomas somáticos dolorosos.
- Psiconeurosis de transferencia: sus síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene
sus raíces en la historia infantil del sujeto. Constituyen un compromiso entre el deseo y la defensa
(síntoma).
Neurosis histérica: síntomas diversos, como crisis, estados crepusculares, amnesias
lacunares. Síndromes funcionales variados, como contractura, parálisis. Sugestibilidad,
teatralidad, belle indifférence, etc.
Neurosis obsesiva: aparición de ideas, sentimientos o actos que invaden al sujeto de forma
compulsiva y aunque se esfuerza por desalojarlos se le imponen parasitando su yo. En el
pensamiento se expresan como rumia, duda, conjuros. En la actividad se expresan como
compulsiones, rituales y ceremoniales.
Neurosis fóbica: miedo aterrador a personas, animales, cosas o situaciones que no puede
ser modificado a través del razonamiento o la voluntad, y que lleva a conductas de
evitación y reaseguramiento, y un permanente estado de alerta a fin de controlar la
angustia.
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b. Psicosis: modificaciones de las relaciones del yo con la realidad, bajo la forma de creencias inamovibles. Los
síntomas son agosintónicos, no conservando la conciencia de su funcionamiento mental perturbado por la
desorganización de la personalidad que lo conduce al apartamiento de la realidad.
- Psicosis disociativas: fragmentación del yo que conlleva alteraciones del pensamiento y lenguaje que
pierden su lógica habitual. Se observan ideas de influencia y metamorfosis que llevan al paciente a la
despersonalización. La afectividad se caracteriza por rigidez e indiferencia. Son deficitarias. Formas clínicas:
simple, hebefrenia, catatónica y paranoide.
- Psicosis maníaco-depresiva: alteraciones patológicas del estado de ánimo. El tono afectivo se encuentra
desviado hacia la alegría o la tristeza, determinando conductas y pensamientos.
Manía: excitación psíquica y psicomotriz, fuga de ideas. Puede presentar alucinaciones y
delirios.
Melancolía: tristeza, dolor moral, enlentecimiento e inhibición psíquica y psicomotriz. Pero
puede presentarse en forma ansiosa, agitada y aun delirante. Incesante búsqueda de la
muerte.
Circular: ciclos de excitación y depresión.
- Cuadros delirantes:
Psicosis delirantes agudas: transitorio, no deja secuelas. Desestructuración de la conciencia
y violentos estados afectivos que varían desde la exaltación maníaca a un estado
melancólico acompañado de mutismo y negativismo. Ilusiones, alucinaciones y
sentimientos de extrañeza.
Psicosis delirantes crónicas: permanentes.
o No deficitarias:
Paranoia: delirio sistematizado e interpretativo (toma algo de la realidad y lo
interpreta) sin alucinaciones.
Parafrenia: delirio no sistematizado e imaginativo, temas mitológicos.
Megalomanía.
Psicosis alucinatorias crónicas: delirio no sistematizado, alucinaciones psíquicas,
pseudoalucinaciones, y robo del pensamiento.
o Deficitarias:
Psicosis disociativa (esquizofrenia paranoide)
c. Psicopatías: desequilibrio psíquico caracterizado por inadaptación a las disciplinas sociales o morales.
Impulsividad de la conducta.
- Primarias: déficit en la constitución del aparato psíquico, intolerancia a la frustración, satisfacciones
pregenitales.
- Secundarias: proceso regresivo. Infunden ideas, afectos e inducen a la acción a los otros, a los que toma
como objetos y sobre los que ejerce control.
Nosografía psicoanalítica.
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2. PSICOSIS: perturbación primaria de la relación libidinal con la realidad, siendo la mayoría de los síntomas
tentativas secundarias de restauración del lazo objetal. Parafrenia, paranoia y melancolía.
3. PERVERSIONES: acciones que tienden a la satisfacción sexual, donde ésta implica la des-subjetivación del
otro, es decir se lo toma como objeto, basado en la fuerza y no en la reciprocidad. La acción perversa es
compulsiva, ritualizada y egosintónica. Mantiene la estabilidad psíquica. Fetichismo, voyeurismo-
exhibicionismo, sadismo-masoquismo.
Metapsicología
A toda descripción del proceso psíquico en sus aspectos económicos, dinámicos y tópicos, se la puede
denominar como una exposición metapsicológica. El concepto metapsicología es incluido para aludir a
la psicología que funda Freud, es decir una psicología que va más allá de la psicología de la época, la
psicología de la consciencia. La metapsicología es en sí la dimensión más teórica del psicoanálisis:
modelos conceptuales, hipótesis teóricas que surgen de la observación clínica, que intentan describir
los procesos psíquicos en juego, considerando tres puntos de vistas: el económico, el dinámico y el
tópico en constante interacción.
Desde este punto de vista económico, los procesos psíquicos consisten en la circulación y distribución
de energía pulsional, capaz de aumentar, disminuir y establecer equivalencias, desplazamientos,
condensaciones y descargas; produciendo un juego de magnitudes entre dos polos: placer – displacer.
Trauma psíquico: Hablamos de un aumento de tensión imposible de ser descargado por vías normales
(tramitación psíquica, energía ligada). Es decir, que el trauma es aquello que no pudo ser elaborado.
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Dinámico: La hipótesis dinámica supone que los fenómenos psíquicos son el resultado de un conflicto y
la posterior reconciliación de fuerzas de origen pulsional. La economía psíquica se juega en un campo
de fuerzas en el que intentan expresarse y otras que se oponen a su emergencia. Cuando estas fuerzas
se contraponen, emerge el conflicto psíquico que de algún modo debe resolverse para cumplir con la
función del aparato de mantener a un nivel constante y lo más bajo posible la magnitud de excitación.
- Primera tópica: Entre los sistemas, es decir, inconsciente por un lado y preconsciente-
consciente por el otro, separados por la censura.
- Segunda tópica: Entre las instancias (ello, yo y superyó). Incluso puede generarse conflicto
dentro de una misma instancia, por ejemplo entre los aspectos identificatorios maternos y
paternos del superyó.
Tópico: Esta perspectiva supone un aparato psíquico diferenciado en sistemas o instancias, de acuerdo
a lo planteado en la primera y segunda tópica. En el marco del primer modelo, los sistemas están
dispuestos en un orden determinado entre sí, lo cual hace posible referirse a ellos en forma metafórica
como lugares o localidades psíquicos. (Espacios virtuales, sin una localización anatómica real).
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Freud la plantea en el capítulo 7, de “La interpretación de los sueños” en 1900. Es una tópica
sistémica, entendiendo a los sistemas como un conjunto de representaciones regidas por una
determinada legalidad (proceso primario y proceso secundario).
Utiliza como modelo a los aparatos ópticos para dar cuenta de que estos sistemas tienen un
ordenamiento, donde el estímulo los recorre siguiendo una secuencia fija, una dirección progrediente,
una determinada serie temporal la cual podrá verse alterada en algunos procesos psíquicos. La
actividad psíquica nace de estímulos tanto externos como externos y concluye en inervaciones, es decir
que el proceso tiende a la descarga de excitación.
En el aparato psíquico hay pues un extremo o polo sensorial que recibe las percepciones y un extremo
o polo motor que es quien abre las llaves de la motilidad. En esta dirección progrediente es recorrido
el estímulo, tendiendo a la descarga.
Pero existen ciertos fenómenos psíquicos en los cuales el estímulo o excitación recorre los sistemas en
sentido regrediente. Este fenómeno al que llamamos regresión tópica es el que posibilita que, en los
sueños, los pensamientos oníricos se traspongan en imágenes sensoriales hasta la alucinación. Se
regresa al sistema percepción que fue el origen del recorrido de la excitación. Esta regresión no es
exclusiva de los sueños sino que está presente en otros procesos psíquicos normales como el recordad
deliberado.
La segunda diferenciación introducida por Freud, es que este aparato idealmente desarrollado como
un aparato reflejo con un extremo sensible y otro motor, está conceptualizado a su vez, en forma de
distintas organizaciones de huellas mnémicas. No existe una sino una sucesión de sistemas mnémicos,
transcripciones de lo percibido, huellas, conjunto de representaciones que se caracterizan y
diferencian por leyes de asociación distintas.
Lo que queda registrado es más que el contenido de la percepción. Las percepciones se enlazan entre
sí en nuestra memoria según leyes de asociación. Y la asociación es consecuencia de la disminución de
las resistencias y por tanto de facilitaciones que permite que la excitación se propague desde un
elemento mnémico hacia otro particular. No hay uno sino varios sistemas mnémicos, en los que la
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excitación que ingresa por el sistema percepción y los recorre, será conservada en huellas de acuerdo
a distintas modalidades de asociación (simultaneidad, semejanza, analogía, diferencia, asonancia, etc.)
Como habíamos dicho anteriormente, el aparato psíquico tenía dos funciones distintas: acoger, recibir
constantemente las percepciones; y conservar las impresiones de las mismas en huellas mnémicas
duraderas. Estas dos funciones se distribuyen en dos sistemas distintos:
Según como estén enlazadas estas huellas mnémicas entre sí en la memoria, formaran distintos
sistemas mnémicos. El primer sistema mnémico en donde las huellas están asociadas por
simultaneidad será el Sistema Incc., los posteriores que se conservan según un orden distinto (x ej.
analogía) corresponderán al sistema Precc. Que a su vez es quien controla la actividad motriz
voluntaria.
Hay además una instancia crítica que está ubicada a manera de pantalla o barrera selectiva entre el
sistema Incc. y los sistemas Prcc. Y Cc. En el marco de la primera tópica a esta instancia se la denomina
Censura.
El Incc. no se comunica directamente con la Cc., pero si cuenta con tal posibilidad, indirectamente, a
través del Prcc. Cualquier proceso inconsciente que intente acceder a la Cc. Solo podrá hacerlo si, por
un lado, cumple con determinadas condiciones impuestas por la censura y por otra parte si el sistema
Prcc. le destina lo que llamamos carga de atención. Cualquier acto preconsciente no es por si
consciente, sino que es susceptible a serlo.
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Sistema Inconsciente
Desde el punto de vista descriptivo, son inconscientes los contenidos, representaciones, etc. que no
estén presentes en el campo de la conciencia en un momento dado.
Desde el punto de vista tópico; el sistema Icc. es uno de los tres sistemas de la primera tópica y está
determinado por la acción de la represión (primaria y propiamente dicha) que hace que aquellas
representaciones reprimidas formen parte de una organización diferente al Prcc., con leyes
particulares de funcionamiento.
Desde el punto de vista dinámico, el sistema Icc. está constituido por contenidos a los que se le ha
denegado el acceso al sistema Prcc-Cc. por acción de la represión. Lo dinámico en esta acepción es un
adjetivo que cualifica al Incc. por ejercer una constante actividad, que hace que una fuerza igualmente
constante se le oponga para impedir su emergencia en la conciencia. Tales contenidos son las
representaciones de las pulsiones.
El inconsciente propiamente dicho o dinámico está regido por las leyes del proceso primario, el cual no
coincide con nuestra lógica habitual. Se caracteriza por:
Energía libre
En el inconsciente no hay representación de muerte, de vagina en cuanto a la sexualidad
femenina, ni de la nada.
Sistema Preconsciente
Desde el punto de vista tópico, el sistema Prcc. es uno de los tres sistemas de la primera tópica, el cual
posee leyes particulares de funcionamiento diferentes al Incc.
Desde el punto de vista descriptivo, sus contenidos son representaciones que no están en el campo
actual de la conciencia, pero que pueden acceder a ella con facilidad.
El Prcc. es un sistema que tiene las llaves de la motilidad voluntaria. Su modo de funcionamiento está
regido por el proceso secundario y están presentes en él, los principios de las leyes de la lógica
aristotélica.
Se caracteriza por:
Sistema Consciente
Desde el punto de vista tópico, el sistema Cc., en el marco de la primera tópica, es un órgano de
percepción de estímulos externos e internos. Cumple una función de percepción que la obliga a estar
siempre abierta, por lo que nada inscribe de las excitaciones momentáneas que recibe. No posee
memoria alguna. Dispone de energía para investir representaciones preconscientes, en virtud de lo
cual pasaran a ser percibidas y conscientes (mecanismo de atención).
Podemos nombrar dos razones que lo llevan a elaborar un segundo modelo del aparato psíquico:
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1. En la primera tópica Freud planteaba el conflicto entre el Incc. por un lado y el Prcc. por el otro.
Sin embargo al descubrir que el yo, es en parte inconsciente, se encuentra con que ya no le
coinciden los polos de conflicto. A partir de la segunda tópica, los polos de conflicto quedaran
determinados según se trate de:
o Neurosis: Conflicto entre el Yo y el Ello
o Psicosis: Conflicto entre el Yo y el mundo externo
o Patologías narcisistas: Conflicto entre el Yo y cierta operatoria del Superyó.
2. Otra razón que llevo a Freud a modificar su tópica fue el papel desempeñado por las
identificaciones en la constitución del sujeto y de las formaciones permanentes que de ellas
resultan (ideales, instancia critica, imagen de sí).
A partir de 1920, Freud llegó a establecer una distinción fundamental del aparato psíquico, al que
dividió en 3 instancias: Ello, Yo y Superyó. Así mismo, no queda relegada la primera división del
aparato psíquico, ya que ambas divisiones se incluyen y presuponen.
El Ello
A modo general podemos decir que el Ello es el representante de las pulsiones y es todo inconsciente.
El representante y reservorio pulsional que tiene un sustrato orgánico.
El Yo
Freud nos dice: el Yo es aquella parte del Ello que fue modificada por la influencia del mundo exterior,
dispuesta a recibir los estímulos y servir de protección contra ellos.
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El yo tiene como funciones representar al mundo externo ante el Ello (examen de realidad) y además
posibilita la transmisión de las impresiones recibidas del mismo (trabajo de síntesis). El yo debe
satisfacer de algún modo las demandas pulsionales del Ello mediante la creación de compromisos, en
función de las circunstancias propicias que se presentan en la realidad.
El Superyó
Es una instancia diferenciada del Yo, al cual valora críticamente tomándolo como objeto. El Superyó se
sumerge en el Ello, quedando íntimamente ligado a él. Tanto el Superyó como el Ello tratan al mundo
externo a través del yo. El Superyó es una instancia compuesta por el ideal del yo y el yo ideal, cuyas
funciones son la conciencia moral y la auto-observación. Ideal del yo y yo ideal son la cara de la misma
moneda.
Una instancia prohibidora, conciencia crítica sin límites, tanática, conciencia moral.
Representa al narcisismo de la perfección
De carácter imperativo categórico.
Es cruel, feroz y tirano. Instaura al sujeto en el “más allá del principio del placer”, pulsión de
muerte, compulsión a la repetición.
Es producto de la identidad primaria, identificación canibalística.
Causa del malestar en la cultura
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Es importante tener en cuenta que esta división del aparato psíquico no posee fronteras precisas, sino
que hay una confluencia de las tres instancias. Hay dos nociones que dan cuenta de esta división en la
constitución del sujeto: identificación y complejo de Edipo.
La identificación es un proceso básico para la constitución del sujeto. Es decir una operación mediante
la cual un Yo se equipara a otro Yo ajeno y es la forma primera de vinculación con el objeto. De
acuerdo a esto, el sujeto sigue el modelo de objetos con los cuales se ha identificado (ej. padres). Tanto
el Yo como el Superyó se constituyen por identificación.
El Superyó se nos muestra como heredero del Complejo de Edipo en tanto Ideal del Yo, como donador
de identificación con la instancia parental.
La represión planteada en la primera tópica es instaurada por el Superyó, en tanto Ideal del Yo. El yo
obediente a sus mandatos, la lleva a cabo sin que el sujeto tenga conciencia, ya que como el mismo
Freud plantea, determinadas partes del Superyó y el Yo permanecen inconscientes.
Represión
Freud describe a la represión como la operación por la cual se intenta mantener en el inconsciente
representaciones representantes de la pulsión que por sí mismas serían susceptibles de provocar
placer (para el modo que lo busca el Icc. regido por el Pcio. de placer) pero que conllevan el peligro de
generar displacer en otro sistema (Prcc-Cc. regido por el Pcio. de realidad). El motivo por el que son
sometidos a la represión es que el displacer que provocan es mayor que el placer. Se trata de evitar el
sufrimiento psíquico en pos de la economía psíquica (Pcio. de constancia).
Esta primera fase de la represión consiste en que a la agencia representante psíquica de la pulsión se le
deniega la admisión a lo consciente. Se produce entonces una fijación, la agencia representante en
cuestión queda inmutable y la pulsión queda ligada a ella.
La represión primaria es estructurante del aparato psíquico y es por eso que lo reprimido primordial
nunca fue preconsciente o consciente. Esta represión se constituye en una necesidad teórica para
explicar ciertos datos clínicos (síntomas) producidos por el fracaso de la represión secundaria,
advirtiendo que debe tenerse en cuenta tanto la repulsión que se ejerce desde lo consciente como la
atracción que lo reprimido primordial ejerce sobre todo aquello con lo cual puede ponerse en
conexión.
La represión primordial esta en estrecha relación con la primera vivencia de satisfacción, pues de ella
surge su origen.
Primera vivencia de satisfacción: El bebé nace con un cuerpo biológico, indefenso, no autosuficiente
pero que es pura energía. En este cuerpo en un momento determinado se produce un desequilibrio
interno, que es vivenciado por el “cachorro humano” como aniquilante. El bebé se expresa de la única
manera que le permite su inmadurez, se produce vaso dilatación periférica, llora, patalea, etc.
Ante este reclamo, un Otro altamente significativo, a quien podríamos llamar “función materna”,
acude a su ayuda, como dice Freud por una razón moral. Esta ayuda implica, en primer lugar, poner
idea y palabra a la necesidad del bebe (x ej. “Esto es hambre”), y realiza a continuación el acto
operativo especifico destinado a satisfacer esta primitiva necesidad. Con el aporte de lo que viene
desde el exterior (leche), el niño soluciona y satisface su necesidad, generándose en su interior un
movimiento de disolución indisoluble, entre la energía dispuesta por el bebé (carga, energía, catexia,
etc.) y la palabra-idea devenida, representación que constituye la Primera Vivencia de Satisfacción.
Por primera y única vez estos dos elementos, carga y representación, son sometidos a un efecto
represivo, quedando sumergidas e instauradas como piedra fundamental del aparato psíquico. A este
momento místico, Freud lo denomina Represión Primaria u Original, la cual da origen a lo
inconsciente.
La represión es un proceso que se cumple en la frontera Incc. y Prcc. La represión secundaria consistiría
en que a la representación se le substraiga la investidura preconsciente. Pero la representación
provista de investidura inconsciente haría intentos renovados por acceder al Prcc., lo que lleva a una
nueva quita de investidura, en un proceso interminable. Entonces, la represión secundaria no actuaria
solo por desinvestidura sino también por contrainvestidura. La contrainvestidura es del Prcc. e implica
un gasto permanente de energía. Probablemente la investidura sustraída de la representación se
aplique a la contrainvestidura.
Esta recae sobre los retoños psíquicos de la agencia representante psíquica reprimida o sobre los
itinerarios de pensamiento que han entrado en vinculo asociativo con ella. A causa de este vínculo,
tales representaciones experimentan el mismo destino que lo reprimido primordial. Freud denomina a
esta represión propiamente dicha como un “esfuerzo de dar caza” y esta alcanza su propósito gracias a
dos fuerzas que cooperan: repulsión y atracción.
Freud parece considerar, aunque con dudas, que la instauración del Superyó sería el límite que
marcaría el comienzo de la represión secundaria. Por lo tanto, la represión primaria actuaria desde un
momento inicial de estructuración del aparato psíquico que la haría posible, hasta la declinación de la
conflictiva edípica y la instauración del Superyó, esto es, al ingreso de la latencia.
Retorno de lo reprimido
Freud sostiene que no es cierto que la represión mantenga apartados a todos los retoños de lo
reprimido primordial y señala los caminos por los cual estos pueden alcanzar a la conciencia:
1. Si estos se han distanciado lo suficiente del representante reprimido, ya sea por las
desfiguraciones que adoptaron o por los eslabones intermedios que se intercalaron.
2. Por el empleo de técnicas que provocan alteraciones en el juego de fuerzas, de tal manera que
aquello que de otro modo produciría displacer puede por una vez resultar placentero. Se
cancela momentáneamente la represión
3. El factor cuantitativo. Si la energía de una representación es baja, esta puede pasar la barrera
de la representación aun si su contenido pudiera provocar un conflicto con lo que impera en lo
consciente.
Detectamos la existencia de represiones a partir de los resultados de ella, es decir, a las formaciones
sustitutivas y los síntomas, los chistes, sueños, asociaciones libres, lapsus, etc. Freud nos dice que la
represión trabaja de manera altamente individual, ya que cada retoño de lo reprimido puede tener su
destino particular; y es en alto grado móvil, dado que es un gasto de energía constante, pero que es
susceptible de modificación (en el sueño disminuye).
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Angustia
Es un estado afectivo displacentero provocado por el aumento de excitación que tiende a aliviarse a
través de la descarga somática.
1. En las neurosis de angustia, Freud reconoce una patología en común: un desorden en la vida
sexual que va a estar dado por una acumulación (abstinencia) propia de las neurosis de
angustia, o una desviación en la descarga (coitus interruptus) propia de la neurastenia. La
excitación sexual no satisfecha debe encontrar una descarga y la vía que hace posible ese
camino es el desbordamiento de la tensión sexual bajo la forma de la angustia. La energía
sexual no entra al aparato psíquico en forma de libido sino que se muda, en forma directa
desde el soma, en angustia. La angustia no está ligada, es libido sin representación. No hay
tramitación psíquica ni simbólica.
2. En las neurosis de transferencia, la angustia está en relación a la represión. La represión genera
angustia, ya que separa la representación del afecto y este último se transforma en angustia. La
representación se vuelve inconsciente. Aquí también la angustia es libido sin representación. La
libido detenida por la represión produce un estancamiento libidinal, que deriva en una
sobreinvestidura de los objetos en la fantasía, a expensas de los objetos de la realidad. Esta
acumulación libidinal es la materia con la que se produce la angustia y esta operación recibe el
nombre de trasmudación de la libido.
Angustia Tóxica: El nacimiento genera una primera huella afectiva que tiene que ver con los cambios
bruscos, manifestaciones somáticas, que se producen en ese momento (respiración, ritmo cardiaco).
Dice también que es posible que la propia angustia de la madre incida también, ya que el bebe no deja
de percibirla. Freud se diferencia con Rank, para quien los estados posteriores de angustia son intentos
de abreaccionar el trauma del nacimiento. Para Freud no existe un trauma de nacimiento porque no
hay un yo todavía. Además sostiene que la primera angustia es un prototipo fisiológico que resignifica
esencialmente la angustia de castración.
Angustia Realista: Es más comprensible que la angustia neurótica. Del apronte angustiado se derivan
dos reacciones posibles:
1. Angustia como vivencia traumática: La angustia se limita a una señal, apta para la defensa. Es
un aviso. El sujeto queda advertido del peligro y se prepara por ejemplo con una respuesta
muscular.
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2. Angustia como desborde: Esta angustia no es operativa. Deja al sujeto sin posibilidades de
reacción frente al peligro. El sujeto queda paralizado, entregado como objeto al peligro.
Paso de una teoría a la otra: Esto se produce por efecto del surgimiento de la 2º tópica del aparato
psíquico y el estudio de los síntomas en la fobia y las neurosis obsesivas. La relación entre el desarrollo
de angustia y la formación de síntoma se contrapone formalmente a la primera teoría. Freud se
plantea “si el síntoma se constituye para proteger al sujeto frente a la angustia ¿Por qué termina
angustiado igual? Concluye entonces que la angustia aparece antes que el síntoma.
2º Teoría. 1926 (Conferencia 32). Es una teoría económica, somática, funcional y simbólica.
El síntoma es un protector frente a la angustia porque es una formación de compromiso que permite
conservar ambas fuerzas. Pero el sujeto se angustia frente al síntoma. Antes que se constituya el
síntoma existe una vivencia de angustia anterior. La represión no genera la angustia sino que por lo
contrario es la angustia quien genera la represión. La angustia surge de las exigencias pulsionales.
La angustia nace del yo. El yo es la sede (almacigo) de la angustia, ya que es el único capaz de sentirla.
Pero es al mismo tiempo quien instrumenta mecanismos de defensa y esta coincidencia de localización
nos permite pensar en una relación estrecha entre ambos términos. La angustia crea la represión y
tiene carácter de defensa, frente a la moción pulsional incestuosa. La angustia tiene entonces una
doble función: como señal de peligro y una función protectora.
Queda clara la relación entre angustia y sexualidad. Entra en juego el complejo de Edipo y de
castración. El complejo de castración funciona como un ordenador del desarrollo psicosexual. La
amenaza de castración va a ser central en este desarrollo porque resignifica pérdidas anteriores (heces,
destete, nacimiento, es decir, la perdida de la madre). La angustia por la pérdida de la madre va a ser
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La angustia va a presentarse en 3 variables, en relación a los vasallajes del yo con sus amos:
Las diferentes situaciones de peligro se van a relacionar con el grado de desarrollo del yo y la
estructuración del psiquismo. Los peligros pueden ser:
Estas 4 condiciones de peligro van a permanecer a lo largo de la vida del sujeto. Una contiene a la otra
y se van complejizando. Cuando más primaria sea la angustia más grave es la neurosis.
La angustia traumática se relaciona con la represión primaria y la angustia como señal se relaciona con
la represión secundaria. Es en el tiempo de la represión primaria donde el bebe es sometido a grandes
magnitudes de excitación que lo dejan en un estado de desvalimiento porque todavía no hay un yo que
pueda implementar mecanismos de defensa. Esas magnitudes de excitación son aportadas por otro
deseante y se relaciona con la libidinización del cuerpo.
Los síntomas son actos nocivos e inútiles que el sujeto realiza muchas veces en contra de su voluntad,
produciendo sensaciones displacenteras y dolorosas.
El síntoma es efecto de un conflicto psíquico, este último definido como oposición entre dos fuerzas.
Pero en el síntoma estas dos fuerzas ya están reconciliadas dado que cada una de ellas ha cedido en sus
propósitos, swzzzzproduciendo una transacción donde ambas se encuentran comprometidas; por eso al síntoma
se lo denomina como formación de compromiso.
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Su principal perjuicio consiste en el gasto energético que la doble sustentación provoca, entre la libido
en búsqueda de satisfacción y el yo que la limita; esto implica que los síntomas son antieconómicos y es lo que le
otorga al síntoma la capacidad de resistencia.
Los síntomas son satisfacciones autoeróticas porque sustituyen una modificación en el mundo externo
(aloplástica) por una en el mundo interno (autoplástica).
En “inhibición, síntoma y angustia” dice que los síntomas son una defensa contra la angustia.
Si aparece en el cuerpo, es un síntoma conversivo propio de la histeria.
Si aparece en el mundo de las ideas, es neurosis obsesiva.
Si aparece en el mundo externo, es fobia.
Puntos de fijación:
La libido a lo largo de la vida tiene un recorrido y atraviesa por distintas fases: oral, anal, fálica, genital,
autoerotismo, narcisismo y objetos incestuosos. En algunos momentos del recorrido una parte de la libido
queda fijada en puntos donde hubo mucha satisfacción o mucha insatisfacción, que quedarán fijadas en lo
inconsciente pero siguen pulsando; y la otra parte de la libido sigue el camino consciente.
Trauma:
Resto libidinal que el aparato psíquico no puede tramitar y se manifiesta a través del síntoma. En la
neurosis se repite una y otra vez el suceso traumático produciéndose una descarga más allá de las
representaciones.
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Definiciones económicas:
- Cuando se da una falta de elaboración a partir de representaciones psíquicas.
- Investidura que no se enlaza.
- Resto libidinal que permanece como cuerpo extraño instando a la elaboración y produce compulsión a la
repetición (vuelve de la misma manera).
- Huellas mnémicas de un acontecimiento altamente investido que no puede ser procesado
psíquicamente, que no hace cadena asociativa con las demás representaciones y no logra ser significado
ni elaborado por el principio de placer, por lo que no puede ser simbolizado.
Fantasías:
Son el camino intermedio en la formación de síntoma en las neurosis. Las fantasías son sucesos
imaginarios con los que se encubre a sí mismo la historia de su infancia. Pueden corresponder tanto a sucesos
acaecidos que entrañan una fijación libidinal, como a sucesos fantaseados. Estas producciones fantaseadas
poseen una realidad psíquica, lo cual le otorga un carácter de verdad a lo falso.
Hay tres sucesos a los que Freud les asigna un carácter universal. Estos son los que se conocen como
fantasías originarias o primordiales; estos hechos son: el haber sorprendido a los padres en el coito, la seducción
por una persona adulta y la amenaza de castración. Estas fantasías originarias refieren a tres enigmas: por el
origen del sujeto, respondido por la fantasía de la escena primordial; por el origen de la sexualidad, respondido
por la fantasía de seducción; y por el origen de la diferencia de los sexos, respondido por la fantasía de
castración.
La fantasía perdura en la vida psíquica de todo sujeto, como instrumento con el cual se procura placer al
que se ha renunciado a partir de la instauración del principio de realidad, que implica un rodeo para la
satisfacción.
Si la libido halla sin dificultad el camino que ha de conducirla a las fijaciones, es porque esos objetos
persisten en la fantasía y bastará con que la investidura entre en contacto con tales representaciones de la
fantasía devengan inconscientes y causen síntoma.
La fantasía expresa el deseo y transforma lo traumático en placentero, tramitando el montante de
afecto que produce sufrimiento. Pero cuando no cumple con la función de elaborar psíquicamente el trauma, es
reprimida por resultar intolerable, originando así el síntoma.
PULSIÓN
La pulsión es un concepto límite entre lo psíquico y lo somático. Hay una fuerza en lo somático que va a
buscar representación en lo psíquico.
Se caracteriza por su proveniencia de fuentes de estímulo situadas en el interior del organismo, emerge
como fuerza constante y es incoercible por acciones de huida. De este modo, la diferencia del estímulo, en tanto
este opera de un solo golpe como una fuerza de choque momentánea, proviene del mundo exterior y se lo
puede despachar mediante la huida.
La pulsión tiene cuatro elementos:
- Esfuerzo: es el factor motor, la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que ella
representa.
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- Meta: es en todos los casos la satisfacción, que solo puede alcanzarse cancelando el estado de
estimulación en la fuente de la pulsión. Si bien es invariable, los caminos que llevan a ella son diversos
en relación al objeto porque dependen de la zona erógena.
- Objeto: es aquello en o por lo cual se puede alcanzar la meta. Para cada uno es diferente, se establece
en la historia del sujeto; pero una vez instituido ya no es contingente en mí, ya no es cualquier objeto.
No necesariamente es un objeto ajeno, sino que puede ser una parte del propio cuerpo.
- Fuente: es el proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo, cuyo estimulo es
representado en la vida anímica por la pulsión. Es la zona erógena.
En “Introducción al narcisismo” encuentra que el yo está libidinizado y por lo tanto ya no hay lugar para
que entre algo en conflicto. Entonces propone que la oposición pasa a darse entre la libido yoica y la libido
objetal; pero no es otra teoría pulsional. Es la libido puesta en el yo o en el exterior, tiene diversos destinos pero
es una sola libido.
Las pulsiones de vida incluyen a las de autoconservación y las sexuales. Su finalidad es construir: es la
encargada de realizar y conservar la unión de los elementos vitales.
La pulsión de muerte es la tendencia al retorno de un estado anterior. Su finalidad es la desunión: busca
la disolución de las conexiones, destruyendo así las cosas. A la libido se le plantea la labor de hacer inofensiva
esta pulsión destructora orientándola en su mayor parte hacia afuera, contra los objetos del mundo exterior.
En la pulsión de muerte se da el carácter repetitivo de la pulsión: la compulsión a la repetición. En el
análisis tiene que ver con aquello a lo que le faltó palabra y está buscando la elaboración.
NARCISISMO
En 1910 plantea al narcisismo en relación con la elección de objeto homosexual. Las personas, después
invertidas, atravesaron en los primeros años de su infancia una fase muy intensa pero breve de fijación a la
mujer, tras cuya superación se identificaron con ella y se tomaron a si mismos como objeto sexual. Es decir, a
partir del narcisismo buscaron hombres parecidos a su propia persona, que debían amarlos como su madre los
había amado.
En 1911 propone que es una fase intermedia entre el autoerotismo y la elección de objeto. Este modelo
no es evolutivo ni de superación, sino de complementación. Esta línea se va complejizando en la medida que si
bien existen zonas de predominio, nunca están ausentes los demás elementos.
En 1912 había dicho que en la parafrenia la libido liberada se vuelca al yo. Así, se vuelve a alcanzar el
estadio del narcisismo, estadio en el que el yo propio era el único objeto sexual. En virtud de esto, supuso que
los paranoicos llevan una fijación en el narcisismo.
Llega al concepto de narcisismo a partir de la observación y concepción de la vida anímica de los niños y
pueblos primitivos. Así, concluye que en ambos hay sobreestimación del poder de sus deseos y sus actos
psíquicos, omnipotencia de los pensamientos, fe en la virtud ensalmadora de las palabras y una técnica dirigida
al mundo exterior, la magia, que conlleva a la manía de grandeza. Así, se forma una imagen de una
originaria investidura libidinal del yo, cedida después a los objetos, aunque persiste en el yo.
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Hace una separación entre libido yoica y libido objetal, pero la libido es una sola y su definición es la de
energía sexual. No se trata de dos clases de libido de características diferentes, sino que según los objetos
investidos admite esta separación entre una que es propia del yo y otra inherente a los objetos.
Introversión libidinal: hay un retiro de la libido de los objetos del mundo externo y se inviste en la fantasía, con
lo cual se produce la sustitución de un objeto real por uno imaginario. Sin embargo, no se pierde la relación
objetal, aunque sea un objeto de la fantasía. Se produce un renunciamiento de los actos motores necesarios
para la consecución de sus fines en los objetos de la realidad. Neurosis.
Retracción libidinal: hay un retiro de la libido de los objetos del mundo externo, pero no se sustituye por objetos
de la fantasía, sino que todos esos objetos son reemplazados por el yo. Es decir que la libido inviste al yo. Si se
halla una sustitución es de carácter secundario y se corresponde con una tentativa de curación que quiere
reconducir la libido a los objetos, como el delirio. Parafrenia.
El aparato psíquico no tolera la libido estancada: en la introversión el modo de volver a la realidad es vía
síntoma, en cambio en la retracción cuando quiere volver a la realidad solo puede hacerlo de como delirante.
En general con la retracción patológica se da la vivencia de fin del mundo a partir de dos mecanismos: o
bien toda la carga libidinal inviste el objeto amado, o bien por retracción libidinal inviste al yo. En cualquiera de
los casos el mundo deja de existir para el sujeto.
El narcisismo primario está ligado a la normalidad, el niño se toma a sí mismo como objeto de amor. En
la segunda tópica lo va a plantear como un primer estado de vida, anterior a la constitución del yo; así, lo
designa como un estado indiferenciado, sin escisión entre el sujeto y el mundo externo.
El narcisismo secundario es todo reflujo libidinal, es decir que la libido inviste a los objetos y luego
vuelve al yo. Nace por replegamiento de las investiduras de objeto y se edifica sobre la base del narcisismo
primario, oscurecido por múltiples influencias. Es una superestructura para la cual es necesaria la existencia de
por lo menos dos elementos: el narcisismo primario ligado a las pulsiones autoeróticas iniciales, y la constitución
del yo, ese nuevo acto psíquico.
Narcisismo normal:
- En la constitución de la instancia del yo, porque para constituirse se identificó con la imagen del propio
cuerpo.
- En el sueño porque hay retracción al yo para poder dormir, y cuando despierta vuelve a la realidad.
- En la enfermedad orgánica porque como el dolor es muy imperativo, toda la libido está puesta en el
sufrimiento.
- En el duelo normal, porque hay un tiempo donde primero se inviste solo el objeto perdido, y poco a
poco se va sustituyendo por otros objetos.
- En el enamoramiento, porque hay un desborde libidinal sobre los objetos por sobreestimación o
idealización del objeto.