PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
MAESTRIA EN GESTIÓN PÚBLICA – 2023 II
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL DESARROLLO NACIONAL
DOCENTE
KARL WHITTEMBURY GARCIA
TRABAJO
RESUMEN CAPITULO VII
PLAN ESTRATÉGICO DE DESARROLLO NACIONAL AL 2050
SEMESTRE ACADÉMICO
2023-01
INTEGRANTES
❑ DÁVILA CABANILLAS, JESÚS ANÍBAL
❑ GRÁNDEZ RIVADENEIRA, KATIA ROSANA
❑ LÓPEZ FERNÁNDEZ, PATRICIA MARÍA
❑ MENOR LLAMO, JUDITH
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
VII. Perú: escenarios alternativos de largo plazo
En el ciclo de planeamiento estratégico se construyen escenarios que se definen como:
“Historias alternativas, coherentes y plausibles, que conectan el presente con el futuro
a través de relaciones causales para explorar las consecuencias de la toma de
decisiones, influenciadas en el corto, mediano y largo plazo por las condiciones futuras,
especialmente las tendencias, riesgos y oportunidades”.
Para la construcción de los escenarios alternativos se utilizó la metodología propuesta por
The Futures Group (2004), el cual sugiere el desarrollo de tres etapas consecutivas: A)
preparación, B) desarrollo e C) Informe y utilización; sin embargo, el CEPLAN ha desagregado
estas tres (3) etapas en seis (6) fases, las mismas que guardan una relación directa con el
Ciclo de planeamiento para la mejora continua. Las seis fases para la construcción de los
escenarios alternativos son:
1. Definición del dominio de interés
2. Estado actual del sistema
3. Definición de las dimensiones claves
4. Definición de los eventos
5. Impacto de los eventos en las dimensiones claves
6. Narración del escenario
En ese sentido, se utilizó el modelo T21-CEPLAN, que proyecta los impactos
probables de ciertos eventos en las variables priorizadas de la dimensión social,
economía, ambiental, institucional y política, según los ejes de la Visión del Perú al
20501.
Finalmente, el Ceplan elaboró cinco escenarios alternativos. El primer escenario muestra
las consecuencias de una crisis social a causa de los conflictos y manifestaciones sociales;
el segundo escenario analiza los desafíos que enfrentaría el Perú por la ocurrencia de un
desastre de gran magnitud; el tercer escenario muestra el impacto que sucedería ante
disrupciones tecnológicas; el cuarto escenario cuenta los desafíos a los que se enfrentaría
el Perú con una grave crisis económica internacional; y un último escenario de crisis
climática, escenarios estratégicos de mediano y largo plazo.
Perú crisis social
La historia política del Perú ha estado constantemente manchada por delitos de corrupción,
desprotección de las autoridades y desigualdad. Cada vez era más difícil consolidar la
democracia y transparencia intergubernamental, debido al incremento de casos de mafias y
corrupción en el Estado.
Debido a ello, los ciudadanos han perdido confianza en el sistema político, la desconfianza
en las estructuras y los partidos se produjo sobre todo en la población más pobre la llamada
“privatización absoluta del individuo”, es decir, sienten que todo va mal y que va a ir a peor,
1
CEPLAN, 2020 – Documento de trabajo “Modelos sistémicos para el análisis de futuro a nivel nacional y
regional”
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
la gente tiene temor y se siente insegura por todo (la globalización, la inseguridad urbana, la
inmigración, la inseguridad medioambiental, sanitaria y alimentaria).
Esta desconfianza en los poderes del Estado se mantiene, sobre todo frente al Congreso y el
Poder Judicial, donde la opinión de los ciudadanos respecto al régimen político es
desfavorable y desalentador, reportando un menor índice de gobernabilidad.
Sin embargo, el estallido social se desencadenó a raíz de las consecuencias de la pandemia
por COVID-19; es decir, por el aumento en el desempleo, de la pobreza, de la delincuencia y
posteriormente, por la persistente crisis política que dificultó la ejecución del gasto público,
limitando el acceso a los servicios básicos, donde la incidencia de la pobreza monetaria se
incrementó, revelando diferencias sustanciales respecto a lo esperado por la población y el
gobierno en una situación sin crisis.
El incremento de las desigualdades sociales se tradujo en manifestaciones consecutivas de
la población por expresar sus disconformidades, donde el gobierno solo realizó acciones de
regulación y represión en los ámbitos económicos, políticos y culturales, dejando de lado la
preocupación por reducir la pobreza.
El impacto de la crisis política, social y económica en la pobreza mostró sus efectos hasta el
año 2028, el cambio continuo de autoridades mostró mayor inestabilidad y provocó
desempleo, el bajo acceso a servicios de salud generó, en el mediano y largo plazo, mayor
morbilidad y mortalidad, esto debido al menor gasto público per cápita.
La inestabilidad política que atravesaba el país generó una ineficiente asignación de los
recursos, asociada directamente con el menor crecimiento en la productividad y con el
menor crecimiento económico del país. Las perspectivas sobre el comportamiento de los
negocios marcaban alto grado de incertidumbre, así como indicios de próximas pérdidas
empresariales.
Los esfuerzos del Estado por mejorar las condiciones socioeconómicas de la población eran
visibles y constantes; sin embargo, las pérdidas económicas ocasionadas por la crisis social
luego del año 2022, y las constantes disconformidades de la sociedad en los siguientes años,
impidieron que la economía del país vuelva a los valores de la tendencia inicial.
Por otro lado, desde 2023, el porcentaje de la población urbana víctima de algún hecho
delictivo se incrementó, aumentaron los homicidios, agresiones y suicidios producto del
incremento de situaciones de estrés asociado a una crisis de inequidad y desigualdad, la
represión utilizada por las fuerzas del orden frente al incremento de manifestaciones de la
ciudadanía, polarizaron al país, se vivía un clima de profunda inestabilidad social que
impactaron negativamente en la población y en las actividades económicas. A su vez, la
incapacidad del Estado para controlar la violencia interna acontecida a partir de violentos
episodios de la población rural por conflictos sociales, económicos y mineros, significó un
colapso estatal de importancia geopolítica para el país.
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
De igual forma, la crisis social producto de la crisis sanitaria y de la inestabilidad política y
económica, no permitió que las mujeres víctimas de violencia física y sexual se reduzcan a
los valores esperados.
Con respecto a la contaminación ambiental, ante el descontento social y las secuelas de la
crisis económica, las personas dejaron de tomar importancia a la protección del medio
ambiente y al cuidado de su salud, reduciéndose el porcentaje de población que desechaba
sus residuos sólidos de forma adecuada. No suficiente con ello, el Estado redujo el gasto
público en gestión de residuos sólidos, desmotivando a la población a retomar las buenas
prácticas de reducción, reúso y reciclaje.
A partir del año 2030, la situación de pobreza fue estabilizándose, el porcentaje de
población en condiciones de pobreza monetaria dejó de incrementarse y ligeramente
comenzó a descender, la situación social fue mejorando, y con ello, la conciencia por el
cuidado del medio ambiente.
Escenario de desastre mayor
Tras el suceso de la COVID-19 en el año 2020, el Perú atravesaba una situación
desalentadora, no solo por la crisis sanitaria sino también por los problemas económicos y
sociales que se aproximaban como consecuencia de la pandemia.
Para contrarrestar el avance de la pandemia, se implementó un proceso de vacunación
intensivo que permitió mantener la mortalidad del virus bajo control. De igual manera, se
implementó un plan de reactivación económica que consistía, entre otras intervenciones, en
brindar bonos a la población vulnerable y apoyar financieramente el resurgimiento de las
empresas. Sin embargo, este esfuerzo fue opacado luego de las elecciones presidenciales
que ahuyentó a las inversiones y generó incertidumbre a los actores económicos.
La economía tuvo mayores desafíos a los esperados, la destrucción de infraestructuras y la
pérdida de stock de capital, principalmente en las actividades de servicios, fueron
traducidos en una pérdida total de aproximadamente 122 mil millones de soles. Sin duda,
esta recesión económica se vio reflejada en la evolución del PBI real y el PBI per cápita que,
pese a continuar incrementándose en los siguientes años gracias al esfuerzo del gobierno
por reactivar la economía, dicho aumento no logró los niveles esperados, se mantuvo por
debajo de lo esperado hasta el año 2050.
Otro de los aspectos desalentadores fue la incidencia de la pobreza monetaria, la cual se
mantuvo elevada luego de su incremento provocado por la pandemia de la COVID-19. Las
pérdidas de vidas y la destrucción de infraestructuras económicas. Además, los daños
causados por los desastres desestabilizaron la economía, incrementaron el gasto público y
disminuyeron el ritmo de apertura de los antiguos y nuevos negocios en las zonas urbanas,
disminuyendo los empleos.
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
Por otro lado, los esfuerzos constantes del gobierno por mejorar el nivel educativo de las
personas y garantizar el acceso universal, los años de escolaridad continuaron ascendiendo,
pero por debajo de lo esperado, evidenciándose una cierta cantidad de años perdidos en el
año 2050.
Con respecto al cuidado del ambiente, existe el desánimo de la población por continuar
desechando adecuadamente sus residuos sólidos, incrementaron la contaminación en las
zonas urbanas hasta el año 2050. Mientras que, las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) disminuyeron, básicamente por el menor uso de la energía no renovable
producto del menor crecimiento económico.
La inestabilidad económica incrementó las condiciones de inseguridad, la falta de
iluminación y la falta de presencia policial generaron que el porcentaje de población urbana
víctima de algún hecho delictivo se incremente por encima de lo esperado. Sin embargo, al
año 2040, con la restauración de las zonas afectadas y con la expansión de las zonas
urbanas, el porcentaje de población urbana víctima de algún hecho delictivo disminuirá.
Perú con desarrollo tecnológico
Al 2050, el Perú logró ser la segunda economía con mayor crecimiento en América Latina,
siendo el crecimiento económico la variable de mayor dinamismo. Esta situación es
producto de una serie de medidas que fueron aprovechadas y adoptadas luego del año 2022
en respuesta a los efectos de la pandemia por COVID-19 y la inestabilidad política.
Las laborales tuvieron como propósito, en un principio, frenar la tasa de contagios y, luego,
retomar de manera ordenada los niveles productivos previos a la crisis, con medidas que
impulsen la inversión privada y la transición hacia nuevos modelos de producción
acompañado de nuevas tecnologías.
La crisis de salud presionó al Estado para que, los servicios educativos se implementen
tecnologías. Sin embargo, esta adopción inicialmente no mostró mejoras en los sistemas de
educación básica, porque muchos de los estudiantes no contaban con las habilidades y
herramientas necesarias para acceder a los avances tecnológicos.
A partir del año 2031, con el aumento constante del gasto público en educación para una
mayor efectividad en el uso de la tecnología, se presentaron impactos positivos en los años
de escolaridad, se mostraron procesos de transformación digital favorables, convirtiéndose
en un potencial beneficio para el desarrollo del país donde los estudiantes comenzaron a
desarrollar nuevas habilidades que respondían a la demanda laboral y tecnológico.
De igual forma, muchas organizaciones adoptaron la Inteligencia Artificial para sus
procesos y se establecieron planes de estudio de acuerdo con las nuevas necesidades
tecnológicas del entorno.
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
Por otro lado, debido a la adecuación de la educación por la pandemia de la COVID-19, se
adoptó nuevas investigaciones y tecnologías en los medios digitales, educación y salud.
De igual manera, el gobierno consolidó el ejercicio de la ciudadanía digital para todas las
personas a través de su identidad digital incluyendo lenguas originarias a nivel nacional;
consolidó la economía digital, el comercio electrónico, el emprendimiento digital, la
innovación, los datos abiertos, la digitalización y resiliencia de las pymes y los procesos
productivos del país.
Asimismo, el gobierno adoptó mecanismos de transparencia digital para la gestión pública.
Implementó plataformas de interacción con el público para conocer sus necesidades y
atender sus inquietudes respecto a temas de interés público como presupuesto, inversión
pública, entre otros.
Perú con crisis económica
Hasta el año 2019, el crecimiento económico en el Perú mostraba un panorama alentador y
de progreso, con una notable reducción en la incidencia de la pobreza monetaria y un
incremento significativo en los ingresos de los hogares. Sin embargo, en 2023, luego de la
pandemia de la COVID-19 y durante periodos de crisis política, el Perú se vio inmerso
repentinamente en una economía en contracción.
Como era de esperarse, la recesión económica a nivel global afectó la economía de los países
de América Latina, ocasionando efectos adversos en el desarrollo económico y social de los
países de la región. Por un lado, hubo crisis económica interna por la reducción en la
producción, los ingresos, el empleo y la provisión de los servicios; y, por otro lado, la
reducción de la demanda externa por la menor actividad económica de los intercambios
comerciales provocó la caída de los precios de los productos primarios, redujo las remesas y
empeoró las condiciones financieras, además de afectar la demanda de servicios turístico.
Con la reducción de la demanda externa por la menor actividad económica de los
principales socios comerciales del Perú, cayeron las exportaciones de los productos
primarios de las actividades de agricultura, la pesca y la minería, cayeron los precios de los
minerales; y, por ende, se redujo la producción. Hubo menores ingresos en los hogares,
relacionados con las menores oportunidades laborales (reducción de empleo);
disminuyeron las remesas, y la inversión privada externa se redujo, paralizando los
proyectos de construcción y de mejoramiento de infraestructura en el país, e
indirectamente, se redujo la oferta laboral.
Cabe precisar que, en los primeros años de la crisis económica, la paralización de la
actividad productiva afectó la recaudación fiscal, y con ello, se redujo los recursos
financieros disponibles para el Estado, propiciando una mala gestión en los servicios
públicos.
PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA PARA EL
DESARROLLO NACIONAL
La inestabilidad económica también generó que se incrementen los procesos de exclusión
social y las tasas de criminalidad, traducidos en mayor inseguridad ciudadana, actos de
vandalismo y erosión de la cohesión social.
Asimismo, el entorno de estrés por la crisis económica ocasionó un incremento en las
discusiones familiares y mayor abuso de poder. En ese sentido, se obtuvieron niveles de
incidencia de violencia física y sexual a las mujeres superiores a los esperados.
Finalmente, la recuperación de las economías a nivel global fue lenta y paulatina, debido al
reducido espacio fiscal y monetario con la que estas contaban. Este hecho impulsó
nuevamente el uso de las políticas monetarias no convencionales, políticas fiscales
expansivas en sectores estratégicos altamente ligados a la inversión pública y social, la
reestructuración de la deuda, y un proceso de reimpulso del comercio mundial a través de
renegociaciones de acuerdos comerciales; lo que permitió que la economía regrese a su
senda de crecimiento luego de varios años de recesión.
Perú con crisis climática
La presión de los rezagos sociales y económicos existentes por la pandemia de la COVID-19
y la persistente inestabilidad política durante el periodo 2017-2022, así como las
restricciones presupuestarias fueron el argumento para posponer y dejar sin efecto muchas
de las medidas necesarias para adoptar y mitigar el cambio climático. El Perú optó por
priorizar la reactivación económica agresiva en perjuicio del medio ambiente,
incrementando de manera creciente los impactos de eventos extremos, como incremento de
temperaturas, intensificación de las sequías, inundaciones, entre otros.
Respecto a la agenda pública, se priorizó la recuperación de la crisis sanitaria y económica,
por lo que, se postergaron los temas ambientales, reduciendo así la posibilidad de controlar
las emisiones ambientales.
Además, a escala global, el debilitamiento de la cooperación multilateral y el creciente
aislamiento de los países, disminuyeron la capacidad de respuesta global al desafío del
cambio climático.