Expropiación, nacionalización y confiscación
La expropiación, nacionalización y confiscación son formas de intervención estatal
en la propiedad privada, pero con diferencias clave: la expropiación implica la
adquisición forzosa de bienes a cambio de una indemnización por motivos de
utilidad pública. La nacionalización, por otro lado, se refiere a la transferencia de
bienes de producción a la propiedad estatal, también con indemnización, pero con
el objetivo de controlar sectores económicos. La confiscación, en cambio, es una
medida sancionatoria que implica la transferencia de bienes al Estado sin
indemnización, generalmente en casos de delitos.
Expropiación:
Es una medida de derecho público que permite al Estado adquirir bienes privados
para fines de utilidad pública o interés social, previa indemnización justa.
La expropiación se justifica cuando los bienes son necesarios para la realización
de obras públicas, por ejemplo, la construcción de carreteras o la expansión de
aeropuertos.
La indemnización debe cubrir el valor real de los bienes y los daños y perjuicios
causados por la expropiación.
Nacionalización:
Implica la transferencia de la propiedad de ciertos bienes de producción, como
industrias o empresas, a la propiedad estatal.
La nacionalización se utiliza para controlar sectores estratégicos de la economía,
como la energía, las telecomunicaciones o la banca.
Generalmente se acompaña de una indemnización a los antiguos propietarios,
aunque el monto y la forma de pago pueden variar.
Confiscación:
Es una medida sancionatoria que implica la transferencia de bienes al Estado sin
indemnización.
La confiscación se utiliza como consecuencia de la comisión de delitos, como el
lavado de dinero o el narcotráfico.
La confiscación tiene como objetivo privar a los delincuentes de los bienes
obtenidos ilegalmente y utilizarlos para el beneficio público