CORIA, Araceli LU 36755539
Schweblin en su cuento “En la estepa”- al igual que lo hace en Distancia de rescate- despliega
con maestría una serie de recursos que recrean un clima de suspenso que resulta muy
inquietante para el lector. Existe algo en torno a la búsqueda por parte de la pareja
protagonista de estas “criaturas”, siempre aludidas pero nunca descriptas, que se vuelve
amenazador. En términos de Fisher, aparece la idea de lo espeluznante, definido por la
ausencia, la falta, y también por la sensación de lo desconocido. Esas “criaturas”, que no están
pero son buscadas (como una metáfora, además, de la búsqueda frustrada de ser padres),
guardan aspectos asociados con lo salvaje, lo violento, lo bestial.
Es muy interesante como Schweblin parece adscribir, a su manera, al paradigma clásico de
Sarmiento que asocia el campo con la barbarie y a la ciudad con la civilización. El inicio del
relato (“No es fácil la vida en la estepa, cualquier sitio se encuentra a horas de distancia”)
recuerda muchísimo al pasaje del Facundo que refiere “El mal que aqueja a la República
Argentina es la extensión: el desierto la rodea por todas partes, y se le insinúa en las
entrañas.”. El campo como cifra de una doble dificultad: la vida misma en la estepa, la
distancia, la soledad, el aislamiento; y a la vez la dificultad asociada a la reproducción, a la
fertilidad. A este escenario inicial se suma lo inquietante de aquello que buscan en la noche,
campo adentro: esos seres (o al menos uno, “el nuestro”) que desean pero que a la vez
temen: “Pero cuando estamos entre los arbustos se mueve con cierto recelo, como si de un
momento a otro algún animal salvaje pudiera atacarlo”. Ese “mal” que se insinúa “en las
entrañas”, en términos de Sarmiento.
El cuento juega con algunos tópicos recurrentes dentro de la literatura que asociamos de
manera usual a los modos de lo gótico, a la vez que juega con la tradición propia que esta zona
tiene en la literatura argentina. Por un lado, aparece de alguna manera la cuestión de los niños
terribles, presentes en la tradición literaria nacional (Ocampo) y en la misma obra de
Schweblin (“Pájaros en la boca”, la propia Distancia de rescate). La conjunción de la niñez con
lo terrorífico, lo desconocido, lo bárbaro, es una estrategia efectiva para crear ese efecto de lo
siniestro que la autora busca. Por otro lado se hace presente la cuestión clásica del doble,
vinculada en el cuento con estas dos familias, estas dos parejas que parecen, de alguna
manera, ser la misma. La unión viene del reconocimiento: ellos vinieron “aquí” buscando “lo
mismo”. Sin embargo, una vez que se conocen mejor, en la cena compartida, la pareja
protagonista se espanta de sus dobles. Nace allí el miedo: convertirse en los otros. Espanto al
reconocer que en la cotidianidad de los otros puede leerse su propio futuro.