Resumen Cs Politicas Completo-1
Resumen Cs Politicas Completo-1
Se identifican cuatro grandes enfoques para explicar los cambios en las estructuras políticas:
1. División social del trabajo: La especialización genera nuevas funciones y órganos políticos. A medida
que se desarrolla, la política se institucionaliza y se define un espacio propio para el actor político
individual.
2. Cambio económico (Marx): Cuando el modo de producción entra en conflicto con el sistema de
dominación política, se genera una ruptura que da origen a nuevas formas políticas. Es un enfoque
rupturista.
3. Evolución de los medios de dominación: El cambio político es progresivo. Las formas de dominación
se transforman adaptativamente, sin necesidad de revolución.
4. Conflicto militar: La competencia por recursos o rutas comerciales lleva al desarrollo de estructuras
militares y, en consecuencia, políticas. La guerra actúa como motor del cambio.
Cada situación histórica concreta puede explicarse mejor dando un peso principal a uno de estos factores.
• Distribución de la coacción: En un extremo, la fuerza está dispersa entre múltiples actores; en el otro,
se concentra en un solo actor con monopolio legítimo de la violencia.
Combinando estas dos escalas, se pueden ubicar distintas formas históricas de organización política.
• La polis: Surge con la agricultura y la sedentarización. Su momento de esplendor fue breve, pero su
influencia en el pensamiento político (términos como democracia, monarquía, déspota) perdura hasta
hoy.
• El imperio: Forma política organizada sobre amplios territorios, controlada por un emperador. Dos
subtipos:
• Poliarquías feudales: Varios centros de poder militar interconectados por pactos. Cada uno controla
justicia, tributos y tierra. La Iglesia actúa como elemento integrador y simbólico.
1
• Monarquías estamentales: Etapa intermedia entre el feudalismo y el estado absoluto. Integran a
nobles, comerciantes, terratenientes y clero. Las ciudades ganan poder y promueven relaciones más
horizontales entre ciudadanos, debilitando el sistema feudal.
1. Población:
o Ciudadanía y nacionalidad se vinculan, aunque la distinción con los extranjeros es cada vez
más difusa.
2. Territorio:
o Estas fronteras han sido fuente de conflicto histórico y se consideran esenciales e inalienables.
3. Soberanía:
o Tiene una dimensión interna (autoridad suprema dentro del territorio) y otra externa
(independencia frente a otros Estados).
o Hoy en día, la soberanía puede verse limitada por actores externos (económicos, militares,
mediáticos) o compartida en estructuras federales.
Estado y nación
• Francesa (voluntarista): Nación como voluntad de vivir juntos, sin importar diferencias culturales,
religiosas o lingüísticas.
• Germánica (esencialista): Nación basada en rasgos objetivos (idioma, etnia, religión, folklore, etc.),
aunque no haya conciencia política.
• Estado antes que nación: El Estado construye la nación mediante símbolos e instituciones comunes.
• Nación antes que Estado: La conciencia nacional impulsa la creación de un Estado propio. Este es el
caso de muchos nacionalismos modernos.
En la mayoría de los casos no hay coincidencia exacta entre Estado y una única identidad nacional. Esto puede
generar:
• Tensiones nacionalistas cuando una comunidad dentro del Estado reclama su propia soberanía.
2
• Desintegración de la URSS.
1. Ciudadanía como base: La legitimidad del Estado se basa en una comunidad de derechos y deberes,
no en una identidad única.
2. Identidades postestatales: Se reconoce la existencia de múltiples identidades más allá del Estado
tradicional.
Esto ha dado lugar al concepto de soberanía compartida, donde el poder se distribuye entre distintas
entidades (por ejemplo, entre un Estado y una comunidad autónoma)
A partir de la existencia de un Estado, se asiste a un proceso de creación social en el que se originan entidades
y sujetos sociales que van adquiriendo rasgos diferenciables. El proceso de formación del Estado no puede
entenderse sin explorar, simultáneamente la emergencia de esos otros fenómenos que no sólo convergen en
la explicación de dicho proceso, sino que encuentran en el mismo un factor determinante de su propia
constitución como realidades históricas
La existencia de una nación es, al igual que en el caso del Estado, el resultado de un proceso y no de un formal
acto constitutivo. Ello hace difícil precisar no sólo un momento a partir del cual puede afirmarse su respectiva
existencia sino, además, aquel en que nación y Estado coexisten como unidad En un sentido ideal-abstracto
concibe al Estado como una relación social, como la instancia política que articula un sistema de dominación
social. Su manifestación material es un conjunto interdependiente de instituciones que conforman el aparato
en el que se condensa el poder y los recursos de la dominación política. En la idea de nación también se
conjugan elementos materiales e ideales. Los primeros se vinculan con el desarrollo de intereses resultantes
de la diferenciación e integración de la actividad económica dentro de un espacio territorialmente delimitado.
Los segundos implican la difusión de símbolos, valores y sentimientos de pertenencia a una comunidad
diferenciada por tradiciones, etnias, lenguaje u otros factores de integración que configuran una identidad
colectiva
La existencia del Estado presupone entonces la presencia de condiciones materiales que posibiliten la
expansión e integración del espacio económico (mercado) y la movilización de agentes sociales en el sentido
de instruir relaciones de producción e intercambio crecientemente complejas mediante el control y empleo de
recursos de dominación
3
La formación del Estado nacional es el resultado de un proceso convergente, aunque no univoco, de
constitución de una nación y de un sistema de dominación. La constitución de una nación supone en un plano
material- el surgimiento y desarrollo, dentro de un ámbito territorialmente delimitado, de Intereses
diferenciados generadores de relaciones sociales capitalistas y en un plano ideal, la creación de símbolos y
valores generadores de sentimientos de pertenencia que para usar la Imagen de O’Donnell tienden un arco de
solidaridades por encima de los variados y antagónicos Intereses de la sociedad civil enmarcada por la
nación.
El Estado no surge entonces por generación espontánea ni tampoco es creado. La existencia del Estado
deviene de un proceso formativo a través del cual aquél va adquiriendo un complejo de atributos que en cada
momento histórico presenta distinto nivel de desarrollo. Quizás sea apropiado hablar de "estatidad" para
referirnos al grado en que un sistema de dominación social ha adquirido el conjunto de propiedades
Este conjunto de propiedades incluye tanto capacidades materiales para controlar, extraer y asignar recursos
sociales respecto de una población y territorios dados, como capacidades simbólicas para evocar, crear e
imponer identidades y lealtades colectivas entre ciudadanos o sujetos habitantes de una nación determinada.
El desigual desarrollo de estas diferentes capacidades permitiría distinguir y caracterizar a los Estados según
el grado y tipo de "estatidad" adquirido
a. Externalizar su poder: esta primera cualidad se vincula con el reconocimiento de una unidad soberana
dentro de un sistema de relaciones interestatales, cuya integridad es garantizada por otras unidades similares
ya existentes
d. Internalizar una identidad colectiva: consiste en la capacidad de emitir sobre el Estado lo símbolos que
refuercen los sentimientos de pertenencia y solidaridad social que señalaba como componentes ideales de la
nacionalidad y aseguren, por lo tanto, el control ideológico de la dominación
Si aceptamos la idea de que la formación del Estado es un gradual proceso de adquisición de los atributos de
la dominación político, los que suponen la capacidad de articulación y reproducción de cierto patrón de
relaciones sociales, la pregunta que surge naturalmente es: ¿qué factores confluyen en la creación de
condiciones para que dichos atributos se adquieran? Lo cual equivale a plantear el tema de los
determinantes sociales de la formación del Estado.
En lugar de colocar el acento en el carácter capitalista de estas economías, quizás sería más apropiado
referirse a sistemas de acumulación de excedentes, cuyo dinamismo, permitió la consolidación de una clase
dominante y la de una fuente relativamente estable de recursos fiscales que hizo viables a los nuevos Estados
de la región
Schmitter y otros proponen tres "modelos" o "imágenes claramente vinculadas a fases diferentes del
desarrollo histórico, mediante los cuales podrían conceptualizarse la relación entre las dimensiones
económica y política del proceso de formación estatal:
a. El primer modelo, que imprecisamente denominan "mercantilismo" propone de relieve el legado cultural
que España y Portugal presuntamente transmitieron a sus antiguas colonias, y que perdurara luego de la
4
independencia. Este legado, compuesto de "códigos culturales y "prismas" ideológicos originan en esta
interpretación practicas e ideales contrarios a la modernización económica
b. El segundo modelo, al que aluden con la expresión "liberalismo", enfatiza las exigencias derivadas de la
inserción de las economías latinoamericanas en el mercado capitalista mundial a partir de la segunda mitad
del siglo pasado, y sus consecuencias sobre el proceso de formación estatal. La apertura de nuevas
posibilidades de expansión económica, la creciente homogeneidad de una clase dominante consciente de la
oportunidad histórica brindada por una incorporación plena al mercado internacional y los requerimientos
técnicos, financieros y regulatorios implicados por la nueva forma de organización económica de la
producción, influyeron decididamente el abanico de funciones que los Estados latinoamericanos fueron
asumiendo.
c. El tercer modelo, al que denominan "intervencionismo", reconoce los estímulos "externos” implicados en la
relación de dependencia, pero otorga especial relevancia a los procesos derivados, en primer lugar, de ciertas
cualidades "expansivas del Estado mismo, y, en segundo término, de aquellas resultantes de las interacciones
Estado-sociedad
En su objetivación institucional, el aparato del Estado se manifiesta entonces como un actor social
diferenciado y complejo, en el sentido de que sus múltiples unidades e instancias de decisión y acción
traducen una presencia estatal difundida en el conjunto de relaciones sociales
Los dos elementos que introducen mayor ambigüedad ej. su relativa incoherencia interna e identificación
externa permiten concebir su ámbito de competencia y acción como una arena de negociación y conflicto
donde se dirimen cuestiones que integran la agenda de problemas socialmente vigentes. El proceso histórico
a través del cual estas cuestiones se problematizan, plantea y resuelven, da lugar a contradictorias relaciones
entre sociedad civil y Estado que, aumentan la heterogeneidad del aparato institucional de este último, y
tornar imprecisos los límites entre ambas esferas.
A lo largo de este simultáneo proceso constitutivo, las instituciones estatales tienden a apropiarse de ámbitos
y materias de actuación creados por el propio proceso de diferenciación social que tiene lugar paralelamente.
En otras palabras, la ampliación del aparato estatal implica la apropiación y conversión de intereses "civiles",
"comunes", en objeto de su actividad, pero revestidos entonces de la ilegitimidad que le otorga su
contraposición y a la sociedad como interés general El grado de consenso o coerción implícito en estos actos
de apropiación depende de la particular combinación de fuerzas sociales que los enmarcan
Las asignaciones de recursos destinados a fortalecer el aparato represivo de las nuevos Estados nacionales en
América Latina, tendieron en numerosos casos a disminuir su viabilidad institucional pero en la medida en que
ese fortalecimiento se tradujo en la creciente legitimación de un poder central, con efectivo dominio territorial
y manifiesta capacidad para crear un orden estable, aumentaron en el largo plazo las posibilidades de asignar
recursos a apoyar el proceso de acumulación capitalista.
5
Con la independencia, las tendencias hacia la automatización regional se vieron reforzadas por el
debilitamiento de los antiguos ejes dinámicos de la economía colonial y el reciente aislamiento que dificultó el
desarrollo e integración de nuevos circuitos económicos
El período independentista se caracterizó así por tendencias secesionistas que desmembraron los virreinatos
y modificaron drásticamente el mapa político de América Latina. En tales circunstancias la estructuración de
los nuevos Estados se vio condicionada por dos factores: la inexistencia de interdependencia real entre
señores de la tierra que se ligarían unos a otros o se someterían uno de entre ellos en función de la lucha por el
poder, y la acción de la burguesía urbana, que mantendría contactos con el exterior y exploraría toda
posibilidad de expansión del intercambio externo al cual se irían vinculando segmentos del sector rural
La efectividad del sistema de poder estructurado, o sea, la concreta posibilidad de constitución de un Estado
dependió fundamentalmente del grado de articulación logrado entre los intereses reales urbanos, lo cual a su
vez estuvo relacionado con las condiciones existentes para la integración económica del espacio territorial. La
relativa homogeneidad regional de los valles centrales de los actuales Chile y Costa Rica a cuyo ámbito se
reducirían prácticamente las manifestaciones de vida social organizada podría explicar así la temprana
consolidación de un Estado nacional en esos países En el caso de Brasil, fue el aparato burocrático y miliares
de la Corona, heredado por el imperio, el agente social que contribuyó a la constitución del orden nacional,
dando contenido a un Estado débilmente asentado en los sectores productivos
La efectiva posibilidad de creación de una economía más integrada y compleja, sumada u la preservación de
ciertas instituciones coloniales como instrumentos de control política, suministraron el cemento que
amargaría a la sociedad territorialmente asentada y al incipiente sistema de dominación, en un Estado
nacional
Hacia mediados del siglo pasado tenían lugar en Europa profunda transformaciones sociales. La extraordinaria
expansión del comercio mundial y la disponibilidad e internacionalización del flujo de capitales financieros,
abrieron en América Latina nuevas oportunidades de inversión y diversificación de la actividad productiva e
intermediadora.
Lo que es menos conocido es el papel que los nuevos Estados nacionales desempeñaron frente a estas
transformaciones en qué condiciones y empleando cuáles mecanismos afrontaron e intentaron resolver sus
múltiples desafíos
Uno de los aspectos más notables de la etapa histórica que estamos considerando es la diversidad y
simultaneidad de manifestaciones de "desorden" que el Estado nacional debía afrontar. Las múltiples
instancias de enfrentamiento armado, que en las distintas experiencias nacionales se expresaron en
levantamientos de caudillos locales, rebeliones campesinas, incursiones indígenas, intentos secesionistas y
otras formas de contestación a la pretensión de concentrar y centralizar el poder de acuerdo con un
determinado esquema de dominación.
La tradición conspiraba contra la centralización en el Estado de ciertos instrumentos de control social: registro
de las personas, aparato educacional, prácticas comerciales uniformes, etc. A su vez, las unidades
subnacionales continuaban manteniendo fuerzas regulares propias, emitiendo su propia moneda,
estableciendo aduanas internas o administrando justicia sobre la base ide normas constitucionales y legales
dispares.
Durante la primera etapa del período independentista los esfuerzos de los incipientes Estados estuvieron
dirigidos a eliminar todo resabio de poder contestatario, extendiendo su autoridad a la totalidad de los
territorios sobre los que reivindicaban soberanía. Los nuevos Estados exteriorizaran su presencia
fundamentalmente como aparatos de represión y control social, lo cual se reflejaba en el mayor peso relativo
de aquellas instituciones destinadas a la consolidación y legitimación del poder central
6
Queda claro pues que la cuestión del "orden", suscitada y privilegiada por sectores dominantes de la sociedad
que al mismo tiempo estaban definiendo el carácter de su inserción en la nueva estructura de relaciones
sociales acaparó la atención y recursos del Estado nacional.
La cuestión del "progreso" surgió como la contracara del "orden", como su natural corolario. La fórmula que las
reunía señalaba un orden de prelación que adquiría el carácter de condición necesaria para la plena
realización de sus dos términos. Orden y progreso, pero primero orden, luego progreso.
Un Estado capaz de imponer el orden y promover el progreso eran, casi por definición, un Estado que había
adquirido como atributos la capacidad de institucionalizar su autoridad, diferenciar su control e internalizar su
identidad colectiva.
Los Estados latinoamericanos, en su etapa formativa, fueron desarrollando sucesivamente sus aparatos de
represión, de regulación y de acumulación de capital social básico. Sus cristalizaciones Institucionales
reflejaron las diversas combinaciones a través de las cuales el Estado procuró resolver los problemas del
"orden" y el "progreso" El Estado debía desarrollar paralelamente una capacidad extractiva y un aparato de
recaudación y administración financiera que asegurarán su propia reproducción, de modo de consolidar su
poder, legitimarse y continuar sosteniendo las condiciones de expansión económica.
Las rentas aduaneras provenientes de gravámenes al comercio exterior, sumadas a los empréstitos
periódicamente contraídos, constituyeron durante décadas los recursos principales y casi exclusivos del
Estado nacional.
➢PODER: La probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun en contra de toda
resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad.
➢DISCIPLINA: encierra a una “obediencia habitual” por parte de las masas sin resistencia ni críticas.
➢Asociación de dominación: cuando sus miembros están sometidos a relaciones de dominación en virtud del
orden vigente. Debe llamarse Asociación Política cuando en su existencia y validez de sus ordenaciones dentro
de un ámbito determinado, estén garantizados de un modo continuo por la amenaza y aplicación de la fuerza
física por parte del cuadro administrativo.
➢Una asociación: es siempre en algún grado asociación de dominación por la existencia de un cuadro
administrativo. La peculiaridad de la asociación esta está determinada por la forma en que se administra, por
lo que ejercen esta administración, por los objetos administrados y el alcance que tenga la dominación. (las
primeras dos dependerían de los fundamentos de la legitimidad de la dominación)
7
➢ESTADO: instituto político de actividad continuada, cuando y en la medida en que su cuadro administrativo
mantenga con éxito la pretensión al monopolio legítimo de la coacción física para el mantenimiento del orden
vigente. De una acción que esta políticamente orientada cuando y en la medida que tiende a influir en la
dirección de una nueva distribución atribución de los poderes gubernamentales.
➢ASOCIACION HIEROCRÁTICA: como una asociación de dominación cuando y en la medida en que aplica
para la garantía de su orden la coacción psíquica, concediendo y rehusando bienes de salvación. Ej.: Iglesia
(instituto hierocrático de actividad continuada), su cuadro administrativo mantiene la pretensión al monopolio
legítimo de la coacción hierocrática.
➢ESTADO MODERNO: como un orden jurídico y administrativo por el que se orienta la actividad del cuadro
administrativo (regulado por perceptos estatuidos) y el cual pretende validez no solo frente a los miembros de
la asociación si no también respecto de toda acción ejecutada en el territorio a que se extiende la dominación.
Hoy solo existe la coacción legitima, en tanto orden estatal la permita o prescriba (el orden de dejar al tutor el
“poder disciplinario” sobre sus hijes) El carácter monopólico del poder estatal es es una característica
esencial hasta en la situación actual como lo es su carácter de instituto racional y de empresa continuada.
FORMAS DE LEGITIMIDAD:
-Cuadro administrativo: (requerido por toda dominación sobre una pluralidad de personas) como la
probabilidad en la que se puede confiar, de que se dará una actividad, dirigida a la ejecución de sus
ordenaciones generales y mandatos concretos, por parte de un grupo de individuos cuya obediencia se
espera. Este cuadro administrativo puede estar ligado a; la obediencia de su señor, por la costumbre, de un
modo puramente afectivo, por intereses materiales o por motivos ideales (con arreglo a valores). La naturaleza
de estos motivos determinaría el tipo de dominación.
-Dominación: no solo se contentarían con tener como probabilidades de su persistencia motivos puramente
materiales, afectivos o racionales con arreglo a valores. Si no que todas procuran fomentar la creencia en su
“legitimidad”. Según la clase de legitimidad se diferenciaría el tipo de la obediencia, como el cuadro
administrativo destinado a garantizarla, el carácter que toma el ejercicio de la dominación y sus efectos. SE
DISTINGUEN LAS CLASES DE DOMINACION SEGÚN SUS PRETENSIONES TIPICAS DE LEGITIMIDAD.
La legitimidad de una dominación tiene una importancia que no es puramente ideal. No toda “pretensión”
convencional o jurídicamente garantizada debe llamarse “relación de dominación”. La legitimidad de una
dominación se debe considerar como una probabilidad, la de ser tratada como tal y mantenida en una porción
importante. Su propia pretensión de legitimidad, por su índole la hace valida en grado relevante, consolida su
existencia y codetermina la naturaleza del medio de dominación.
Obediencia: La acción del que obedece transcurre como si el contenido de mandato se hubiera convertido, en
máxima de su conducta, y eso únicamente en méritos, de la relación formal de obediencia, sin tener en cuenta
la propia opinión sobre el valor o desvalor del mandato como tal.
Influencia autoritaria: de las relaciones sociales y fenómenos culturales como mayor de lo que parece. Ej.:
dominación que se ejerce en las escuelas, se imponen las formas de lenguaje oral y escrito que se valen como
ortodoxas.
8
• De carácter racional: creencia en la legalidad de las ordenaciones estatuidas y de los derechos de
mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad. Autoridad legal; se obedecen las
ordenaciones impersonales y objetivas legalmente estatuidas y las personas por ellas designadas.
• De carácter tradicional: creencia cotidiana en la santidad de las tradiciones que rigieron desde tiempos
lejanos y en la legitimidad de los señalados por esa tradición para ejercer la autoridad. Autoridad
tradicional; se obedece a la persona del señor llamado por la tradición y vinculado por ella.
• De carácter carismático: la entrega extra cotidiana a la santidad, heroísmo o ejemplaridad de una
persona y a las ordenaciones por ellas creadas o reveladas. Autoridad carismática; obedece al caudillo
carismáticamente calificado por razones de confianza personal en la revelación, heroicidad o
ejemplaridad, dentro del círculo de la fe en su carisma tiene validez.
LA DOMINACION LEGAL CON ADMINISTRACION BUROCRATICA:
Dominación legal descansa en la validez de las siguientes ideas entrelazadas:
1. todo derecho pactado u otorgado, puede ser estatuido de modo racional, con la pretensión de ser
respetado, por los miembros dentro del ámbito de poder de la asociación.
2. Todo derecho es un cosmos de reglas abstractas, generalmente estatuidas intencionalmente, lo que
implicaría la aplicación de esas reglas al caso concreto.
3. Que el soberano legal típico (persona puesta a la cabeza) en tanto ordena y manda, obedece por su parte
al orden impersonal por el que orienta sus disposiciones. Ej.: al presidente electo del estado.
4. El que obedece solo lo hace en cuanto miembro de la asociación y solo obedece “al derecho”, ej.:
miembro del municipio, iglesia, en el estado: ciudadano.
5. Los miembros de la asociación obedecen al soberano en tanto aquel orden impersonal, siendo esta
obediencia obligatoria dentro de la competencia limitada, racional y objetiva, al otorgada por dicho orden.
CATEGORIAS FUNDAMENTALES DE LA DOMINACION LEGAL:
Un ejercicio continuado, sujeto a la ley, de funciones, dentro de una COMPETENCIA, que significa:
•Un ámbito de deberes y servicios objetivamente limitados en virtud de una distribución de funciones; Con la
atribución de poderes necesarios para su realización, y con fijación de los medios coactivos eventualmente
administrables y el supuesto previo de su aplicación. Ej.: una estas actividades puede ser una magistratura o
autoridad.
•AUTORIDADES: existen (como en el estado y la iglesia) en las grandes explotaciones privadas, ejércitos y
partidos.
La ordenación de autoridades fijas con facultades de regulación e inspección, y con derecho de queja o
apelación ante las “autoridades” superiores por parte de las inferiores.
•Técnicas
•Normas
En ambas para su aplicación se requiere una formación profesional. (cuadro administrativo calificado
profesionalmente).
Los FUNCIONARIOS forman el cuadro administrativo típico de las asociaciones racionales, sean políticas,
hierocráticas, económicas, etc.
Rige (racional) el principio de la separación plena entre el cuadro administrativo, y los medios de
administración y producción. Ej.: Los funcionarios, empleados y trabajadores al servicio de una
administración, no son propietarios de los medios materiales de administración y producción, si no que
reciben estos en especio o dinero y están sujetos a rendición de cuentas. Este principio de separación existe
9
entre el patrimonio público, del cambio (o explotación: capital) y el patrimonio privado (hacienda individual) y
entre oficina y el hogar.
En el caso racional no existe Apropiación de los cargos por quien los ejerce. Se da un derecho al cargo,
asegurándose con carácter puramente objetivo (independiente), solo sujeto a normas, de su trabajo en el
cargo.
▪Principio administrativo de atenerse a los expedientes, las declaraciones orales se fijan por escrito
(propuestas, decisiones, disposiciones, ordenanzas, etc.) Siendo el expediente y la actividad continuada por el
funcionario que hacen que la oficina sea medula de toda forma moderna en la actividad de las asociaciones.
▪La dominación legal puede adoptar formas muy distintas, en la mayor parte de los casos es la estructura
pura de dominación del cuadro administrativo: la “BUROCRACIA”
Cuadro administrativo BUROCRATICO: (tipo más puro de dominación legal) Solo el dirigente de la asociación
posee su posición de imperio, bien por apropiación, elección, o designación de su predecesor. Sus facultades
de mando son “competencias legales”. La totalidad del cuadro administrativo se compone de funcionarios
individuales, los cuales son:
La dominación burocrática de forma más pura, en donde rige con mayor fuerza el principio del nombramiento
del funcionario.
-El grado de calificación profesional está en un constante crecimiento. Cualquier funcionario necesita de un
saber profesional.
-Retribución fija como normal, y el que sea en dinero también. Las asignaciones tienen carácter prebendario
(categoría de apropiación de cargos y probabilidades lucrativas). Las apropiaciones por medio de arrienda,
compra y prenda de cargos corresponderían a una categoría distinta de la burocracia pura.
-La separación de los medios administrativos se lleva a cabo en igual sentido en la burocracia publica, como
en la privada (ej.: en las grandes empresas capitalistas)
- funcionarios por nombramiento: los oficiales del ejército son ejemplo de esta representación.
10
➢Precisión, continuidad, disciplina, rigor y confianza; calculabilidad, por tanto, el soberano y los interesados:
intensidad y extensión en el servicio; aplicabilidad formalmente universal a toda suerte de tareas; y
susceptibilidad técnica de perfección para alcanzar el óptimo resultado.
➢Las asociaciones de todas las clases (estado, iglesia, partidos, explotación económica, asociación de
interesados, uniones, fundaciones, etc.) coinciden con el desarrollo e incremento creciente de la
administración burocrática: su aparición el germen del estado moderno.
➢La administración burocrática es la más racional desde el punto de vista técnico-formal, y es hoy
inseparable de las necesidades de la administración de masas.
➢El instrumento superior de la administración burocrática es: el saber profesional especializado, cuyo
carácter está condicionado por los de técnica y economía modernas de la producción de bienes.
➢El aparato burocrático está ligado a la continuidad de su propio funcionamiento por intereses compulsivos
tanto materiales como objetivos, es decir, ideales. Sin la una sociedad que separa a los funcionarios,
empleados y trabajadores de los medios administrativos, y que requieren de modo indispensable la disciplina
y la formación profesional, cesaría toda posibilidad de existencia para todes.
➢La cuestión está en ¿Quién domina el aparato burocrático existente? Esa dominación tiene limitaciones
para el no profesional. La necesidad de una administración más permanente, rigurosa, intensiva y calculable
como la creo el capitalismo (y sin la que no puede subsistir) determina el carácter fatal de la burocracia como
medula de toda administración de masas.
➢El CAPITALISMO en el estadio actual de su desarrollo fomenta la burocracia, porque desde el punto de vista
fiscal, aporta los necesarios medios en dinero, constituye el fundamento económico más racional sobre el
que puede subsistir aquella también en su forma más racional.
El autor destaca que para realizar este estudio no es preciso rastrear en sus precedentes remotos puestos
que, desde el punto de vista histórico, el Estado es algo absolutamente peculiar, no una cosa invariable que
presente caracteres constantes a través del tiempo con carácter universal. Es por ello por lo que Heller no
propone una Teoría General del Estado y sí en cambio una conceptualización de este como una institución
típica de la Edad Moderna.
El autor señala el riesgo de realizar el análisis inverso, es decir, concebir a las relaciones políticas del pasado,
incluso de supuestos históricos inmediatos, a partir de confrontarlos con las propias del Estado del presente.
Así, por ejemplo, referencia el error en que se incurre al considerar Estado de la Edad Media como un Estado
dualista utilizando el criterio de monismo propio del presente. Concluye que el Estado como unidad de poder
continua, única y organizada, es una característica propia de la Edad Moderna.
Este monismo de poder configura al Estado como algo totalmente nuevo y peculiar, caracterizado por una
unidad de poder continua y organizada rigurosamente mediante una jerarquía de autoridades abocadas a la
función pública con competencias delimitadas y dependencia económica, con un único ejército permanente y
un orden jurídico unitario que impone a sus súbditos el deber de obediencia con carácter general.
Heller efectúa la caracterización del Estado actual a partir del funcionamiento de cada uno de estos rasgos,
destacando que la organización militar permanente y la burocracia permiten la planificación de la
administración financiera del Estado que, a partir de la imposición de impuestos generales aplicables a todos
los súbditos, constituye su patrimonio. Para Heller el desarrollo de la economía capitalista tiene gran
influencia en este rasgo típico del Estado moderno a la vez que determina, por la necesidad de dar seguridad a
11
las relaciones tanto de índole privada como pública, el establecimiento de un orden jurídico unitario, estable,
cerrado y escrito para todo el territorio de este y la organización de la función de aplicarlo y ejecutarlo.
Esto último configura otra de las características fundamentales del Estado moderno: la monopolización o
concentración del ejercicio legítimo del poder físico, lo que hace preciso la construcción de nuevos conceptos
jurídicos (como la distinción entre derecho de coordinación y de subordinación, entre ley y contrato, entre
creación de derecho y jurisdicción) que propician la idea del Estado como un especial sujeto de derecho.
Precisamente en esta necesidad organizada está el origen específico de las constituciones escritas. Destaca
que, a partir de dicha organización jurídica, inevitablemente acompañada de una igualdad jurídica formal,
entre otras cosas se determina la injerencia de los súbditos, la burguesía y el proletariado en la creación
normativa, surgiendo la discusión sobre la forma del Estado. A partir de esta problemática reflexiona sobre la
circunstancia referida a la creciente concentración de capitales que domina en igual medida los medios de
autoridad política del poder del Estado democrático.
Es decir, la influencia o participación del poder económico en la política determina que los dirigentes de la
economía adquieran una posición política dominante favorecida, a su vez, por la posibilidad de influir en la
opinión pública en virtud de la posesión, por ejemplo, de medios de comunicación masiva. Este estado de
tensión entre los poderes políticos y económicos caracteriza a la democracia capitalista, cuya dirección o
tendencia de evolución, aparece indeterminada entre las alternativas que referencia el autor finalizando el
capítulo.
El estado solo podía independizarse como unidad de acción militar económica y política bajo la forma de una
independización como unidad de decisión jurídica universal. La unificación general para todo el territorio
regulada desde el centro de toda la actividad relevante para el poder del estado requiere la existencia de un jus
certum valido para todo el territorio del estado, un sistema de regla particular se ordene sistemáticamente en
la unidad del todo. Por otra parte, la colaboración de toda la jerarquía de funcionarios según el principio de la
división de trabajo hace precisa una ordenación jurídica racional planificada.
El pensamiento jurídico medieval no conoció las distinciones entre derecho público y privado, entre
contrato y ley entre derecho y juicio, ni siquiera requería la vida de entonces una diferenciación precisa entre
derecho objetivo y derecho subjetivo. El contrato era la institución jurídica universal y se utilizaba incluso para
fundamentar y trasmitir derechos y obligaciones concernientes al ejercicio de la autoridad.
En la edad media como en los primeros siglos de la edad moderna, las clases propietarias del suelo, al lado
de ellas la burguesía ciudadana poseedora del dinero, tenían también poderes de mando político. El
12
nacimiento de este poder económico burgués muy potente en la forma del capital móvil financiero, comercial
e industrial, al que el estado liberal dio lugar casi absoluta libertad de acción.
El poder capital les permite dirigir la opinión pública de modo indirecto, esta separación del mando político y
económico constituye el estado de tensión característico de la situación presente de la democracia
capitalista.
O el poder del estado ha de lograr posibilidad emancipación políticamente de los influjos económicos
privados mediante una sólida base de poder económico propio o la lucha de los dirigentes de la economía ha
de obtener al menos el éxito previo de que sea eliminada en su beneficio a legislación democrática.
UNIDAD II
VALLES
Para definir al estado es necesario tener en cuenta dos criterios fundamentales: 1. El estado se sitúa en los
puntos de máxima autonomía institucional de la política y 2. Y de mayor coacción. De esta situación se
desprenden cuatro rasgos esenciales.
• El estado delimita la política como ámbito diferenciado respecto del parentesco familiar, de la relación
económica, de creencias religiosas o de otras formas de interacción social. Esta diferenciación no
significa la ausencia de contacto entre estos ámbitos, existen espacios de conexión o incluso de
solapamiento que generan tensiones entre ellos. Pero la política crea y mantiene sus propios circuitos
de decisión.
• El estado tiende a la máxima institucionalización de la relación política. En el estado lo que otorga la
capacidad de mandar y lo que fomenta la disposición a obedecer ya no es la tradición. En la forma
política estatal, lo que cuenta son las normas, las leyes, que sitúan a unos en la capacidad de tomar
decisiones y a otros en la obligación de acatar tales decisiones.
• El estado reivindica la exclusiva de la coacción. Para ellos se dota de un doble monopolio: en la
producción de derecho y en la administración de la violencia física. En este doble terreno, derecho y
coacción, no admite competencia de otros centros de poder.
• El estado entiende que su capacidad de regulación de conflictos tiene como marco de actuación un
territorio claramente delimitado. La frontera territorial se convierte en una visualización de la forma
política estatal.
Estos rasgos son tendencias: el estado tiende a conquistarlos en su máxima intensidad, aunque no todos los
estados llegan a adquirirlos en el mismo grado.
No puede extenderse una partida de nacimiento del estado con fecha precisa. Todas las formas de
organización política se han ido gestando a lo largo de un proceso prolongado, en el que se han ido
perfilándose las características del modelo. Pero si no hay fecha, si hay un periodo histórico en el que se
sitúan algunas condiciones que generaron esta forma política. Podemos agrupar estas condiciones en cuatro
apartados:
1. Orden económico: se consolida un comercio a larga distancia centrado en las ciudades, que amplía el
marco territorial de las transacciones mercantiles.
2. Orden cultural e ideológico: el renacimiento difunde una determinada visión del mundo clásico y de
sus organizaciones políticas. Se avoca la unidad política que puede asegurar un poder político único y
concentrado en un soberano absoluto.
3. Administración de la coacción, se va imponiendo una visión monopolista, solo al estado corresponde
la producción de la ley y su aplicación., si es necesario mediante la violencia. Se da una aparición de la
burocracia profesional, letrados y administradores, entregada al servicio del estado.
13
4. En la violencia tiene lugar el paso de una fuerza armada temporal, a una fuerza permanente dotada con
armas de fuego ligeras y pesadas. Esta nueva organización militar requiere otras condiciones de
financiación.
La construcción del estado equivale a un proceso gradual de expropiación de los medios de dominación
política: producción legal, administración de la justicia, recaudación fiscal, recursos militares, relación
diplomática. Recursos que en las formas políticas preestales se encontraban entre diversos agentes.
La hegemonía del estado no se basa únicamente en la dominación militar de un poder central sobre otros
poderes. Es también un triunfo de una determinada concepción ideológica, capaz de justificar esta
dominación centralizada. Diversos autores influenciaron para formar la base ideológica que justificara la
necesidad del estado; Maquiavelo, Hobbes y Bobino son las referencias clásicas de esta construcción
intelectual.
❖ Maquiavelo (1469-1527): observa y teoriza que las monarquías centralizadas y unitarias son los
modelos políticos del futuro. Frente a la dispersión feudal y la injerencia del Papado en la acción
política, Maquiavelo señala la importancia de concentrar atribuciones a un príncipe dotado de
instrumentos básicos para ejercer su dominio: una fuerza armada propia y permanente, y una
capacidad de propaganda, utilizando argumentos religiosos y morales para encubrir los propios
intereses. El escritor deja claro que la política se guía por su propia lógica, y no por la religión o la
moral.
❖ Jean Bodin (1530-1596): testigo de las guerras de religión que asolaban en Europa y de modo especial
dividieron a Francia entre católicos y hugonotes. A partir de esta experiencia que puso en peligro la
misma subsistencia de la monarquía francesa, Bodin elaboro el principio de soberanía estatal. La
comunidad solo puede mantenerse integrada si cuenta con un “poder absoluto y perpetuo”, ilimitado y
desligado de toda condición. La existencia de este poder soberano es la única garantía de cohesión
que tiene una comunidad atravesada por antagonismos y diferencias de todas clases. La aplicación de
este poder soberano debe confiarse en uno solo, porque la naturaleza así lo enseña. El rey es, pues, el
único soberano y el foco central de la monarquía absoluta. A él se le atribuye la fuente de todo poder,
de la ley, y de la coacción, con la única sujeción a la ley divina.
❖ Hobbes (1588-1679): Hobbes habría tomado partido por la monarquía absoluta; la crueldad de la
guerra civil, la anarquía social que conlleva y la incertidumbre que despierta llevaron a Hobbes a la
convicción de que una comunidad política solo tiene garantizada su seguridad y su conservación si sus
miembros renuncian a gobernarse a sí mismos en beneficio de un soberano. Este soberano debe
contar con una fuerza irresistible para imponer su voluntad, y con ellos, garantizar la seguridad de sus
súbditos. Esa criatura política es equiparada por Hobbes al Levitan. Ningún límite debe fijarse a su
poder, tanto en el ámbito civil como religioso. Su supremacía solo podría acabar solo si se debilitase
de tal manera que no pueda garantizar la protección de sus súbditos.
Estos autores contribuyeron de modo decisivo a la construcción teórica del estado: autonomía de lo político,
importancia de la fuerza militar, principio de la soberanía y poder absoluto en todos los ámbitos de la vida
política. Dando argumentos para reforzar la posición central del monarca, que personifica el estado absoluto.
El estado ha experimentado transformaciones, se han alterado algunos de sus rasgos. En estas alteraciones
han influido los cambios de su entorno económico, cultural, y social, dando lugar a variantes de la forma
estatal. Entre los rasgos que registran diferencias podemos señalar:
[Link] vínculo entre el poder político y el individuo, 2. el estatuto reconocido a este individuo, [Link] creación del
derecho, 4, la organización de las funciones políticas estatales, [Link] relación con el entorno económico y
social, y [Link] bases de su legitimidad ideológica.
14
La alteración de estos componentes comporta una sucesión de tipos de estado. Cabe identificar dos grandes
modelos, el estado absoluto y el estado liberal, a los que seguirán el estado socialista-soviético, el estado nazi
y el estado democrático liberal.
Su perfil se dibuja gradualmente en las monarquías del norte y oeste de Europa, en las que el rey va
consolidando su dominio a costa de otros centros de poder e imponiéndose en las luchas.
La relación política básica es la que se establece entre el soberano y el súbdito. Estado y monarquía acaban
siendo una misma cosa, porque la soberanía del estado como forma de organización política se confunden
con el dominio supremo de un único titular del poder, el rey.
¿Qué posición ocupan los demás miembros de la comunidad? Cada individuo tiene un campo de actuación
definido por los privilegios reales. Se trata de concesiones que el monarca absoluto otorga a particulares,
gremios. Ciudades, etc.
El derecho es voluntad del rey como soberano “lo que parece al rey, tiene fuerza de ley”. El monopolio jurídico
que el estado reclama frente a otras instancias, iglesia y nobles, es ejercido directamente por el monarca.
Todas las funciones políticas son asumidas por la monarquía. La concentración del poder puede ser
compatible con la delegación o sucesión de estas funciones en otras autoridades que solo ejercen en
representación del monarca.
El estado absoluto se ocupa de la economía y especialmente, del tráfico mercantil. Otorga privilegios para
producir determinados bienes y comerciar con ellos. A su vez el soberano regula precios, y retribuciones en
algunos sectores de actividad productiva.
No corresponde al estado velar por el bienestar material de la población. Es función de la iglesia y de sus
organizaciones ejercer la beneficencia de los más desfavorecidos.
El fundamento ideológico del estado absoluto se encuentra en autores que ven las transformaciones de los
sistemas feudales y estamentales, contribuyendo a la elaboración de una primera teoría del estado:
Maquiavelo, Hobbes y Bobino.
Las revoluciones norteamericanas y francesa dieron forma al estado liberal. La relación política principal en el
estado liberal no se establece ya entre un soberano y un súbdito. Aparece ahora la figura del ciudadano, como
sujeto protegido, vigilante y dispuesto a intervenir en la vida política.
La posición del ciudadano no depende ni de su origen ni de sus privilegios concedidos por el soberano. Lo que
en principio lo protege es la existencia de derechos fundamentales, que el propio poder debe respetar.
Basados en una determinada visión de la naturaleza humana no solo no pueden serle arrebatados
arbitrariamente por el estado, sino que deben ser defendidos por el mismo estado cuando son atacados.
A esta defensa deben dedicarse las leyes. La producción de las leyes sigue siendo monopolio estatal, pero
ahora la ley es expresión de la voluntad general. El derecho, por tanto, también obliga y compromete al poder
estatal, que no es ilimitado ni absoluto. El estado es ahora -estado de derecho-: hace el derecho, pero también
se somete al derecho.
Las principales funciones estatales ya no se centran en el monarca, sino que se atribuyen a diferentes
titulares. En el contexto del capitalismo competitivo en que se sitúa, se rechaza como interferencia molesta el
activismo estatal y se confía únicamente en la competencia libre y espontanea del mercado para aumentar la
riqueza disponible y distribuirla de la mejor manera posible. El estado solo debe actuar como gendarme, solo
debe intervenir cuando el funcionario se ve amenazado en el mercado o cuando alguien incumple el contrato
pactado.
La carga ideológica del liberalismo se atribuye a autores como Locke, Montesquieu, Rousseau o Kant. Sin
embargo, el modelo de estado liberal solo tomo forma tras las revoluciones norteamericana y francesa.
15
La política de masas y la crisis del estado liberal.
El liberalismo concebía la comunidad como una asociación de propietarios: el orden político liberal se basaba
en el respeto a la propiedad privada, fundamento de la independencia de los individuos. El estado debía
garantizar el derecho a la propiedad, y con ella, la libertad de sus transacciones. Le correspondía únicamente
preservar con sus leyes el orden natural de las cosas. Pero esta visión no correspondía con la visión de la
realidad de las sociedades más desarrolladas del momento por algunos motivos:
Primero, el desarrollo técnico y económico alteraba el panorama ideal. El éxito del capitalismo llevaba a la
concentración de la propiedad y de la influencia económica. Las desigualdades entre actores crecían, los
efectos negativos de la explotación económica se hacían más evidentes.
Al mismo tiempo, la afirmación de una teórica igualdad entre los miembros de la comunidad había puesto en
marcha una dinámica de considerable fuerza política. La separación equilibrada de poderes entre la
monarquía y el parlamento entro en crisis. La monarquía cedió gradualmente el control del gobernó y quedo
relegada a funciones simbólicas.
BOBBIO Y BOVERO
EL MODELO HOBBESIANO
El estado como un producto de la voluntad racional, es una pura idea del intelecto.
El modelo está constituido sobre dos elementos fundamentales: el estado (o sociedad) de naturaleza y el
estado (sociedad) civil. Es un modelo dicotómico, puesto que se vive en uno o en otro, no se puede vivir a los
dos en el mismo tiempo.
Entre los dos estados hay una relación de contraposición: el estado de naturaleza es el estado no político,
mientras que el estado político es el estado no natural. El estado de naturaleza resurge en el momento en el
que el estado político no logra el objetivo para qué ha sido instituido, este estado está constituido por
individuos aislados, no asociados, que actúan según sus pasiones, los instintos o los intereses; en este estado
el principio de legitimidad está regido por la tradición, la sociedad familiar y la sociedad patronal.
En cuanto al estado político, tiene como función eliminar los defectos del estado de naturaleza, el estado
político está constituido por la unión de los individuos que llevan su vida de acuerdo con la razón. El estado
civil es un estado artificial que es producto de la cultura, en el cual el principio de legitimidad de la sociedad
política es el consenso. Este modelo es dicotómico y cerrado. Aquí se da una transformación cualitativa entre
el paso del estado de naturaleza al estado civil.
El "estado político" (o sea, la organización social y legal de un país o sociedad) existe para corregir los
problemas que surgen cuando las personas viven sin leyes ni autoridad (eso es lo que se llama el "estado de
naturaleza").
El estado político se forma cuando las personas deciden unirse y convivir usando la razón (es decir, tomando
decisiones racionales y no guiadas solo por instintos o emociones).
El “estado civil” (es decir, la sociedad organizada con leyes, derechos, instituciones, etc.) no es algo natural.
No nacemos en eso, sino que lo creamos como sociedad a lo largo del tiempo. Es un invento humano, un
producto cultural.
Lo que le da validez y legitimidad a esa sociedad organizada (el estado civil) es que las personas aceptan y
acuerdan vivir bajo esas reglas. Es decir, el poder político es válido porque la gente lo consiente, no porque
venga de un rey divino o de la fuerza.
Es un modelo que divide claramente dos cosas (dicotómico): el estado de naturaleza y el estado civil. Y no deja
muchas opciones intermedias (es cerrado). Se pasa de uno al otro, sin matices.
16
El cambio de vivir sin leyes (estado de naturaleza) a vivir en sociedad organizada (estado civil) no es solo un
cambio superficial, sino que es profundo, esencial. Cambia la forma en que somos, cómo actuamos, y
cómo entendemos el mundo.
• El estado civil, que es una creación humana y cultural, donde hay leyes, acuerdos, instituciones y se
vive usando la razón.
Pasamos de uno al otro gracias al consenso de las personas, en un cambio profundo y total, sin puntos
intermedios.
EL MODELO ARISTOTELICO
Aristóteles explica el origen del estado en cuanto a polis o ciudad, valiéndose de una reconstrucción histórica
de las etapas a través de las cuales la humanidad habría pasado de las formas primitivas de la ciudad a las
formas más evolucionadas hasta llegar a la sociedad perfecta que es el Estado.
Las etapas principales son la familia y la aldea. Para este modelo, el punto de partida se encuentra en la
familia que es una forma específica de sociedad humana. Este modelo es plural y abierto, en este sentido
entre la sociedad original y primitiva y la sociedad última y perfecta que es el Estado existe una relación de
continuidad, evolución o de progresión.
El gradualismo de este modelo depende del hecho de que desde el origen los individuos son presentados
reunidos en sociedad, de ahí que el paso de una sociedad a otra más grande es una transformación
cuantitativa. El paso del Estado pre político al estado político se da por un proceso natural de extensión de las
sociedades. El principio de legitimación de la sociedad política se da por el estado de necesidad de la misma
naturaleza social del hombre.
La diferencia relevante entre los dos modelos refiere a la relación individuo – sociedad. El modelo
iusnaturalista es el reflejo teórico y al mismo tiempo el proyecto político de la sociedad burguesa. La teoría
contractualista manifiesta la idea que una clase que se prepara para volverse económica e ideológicamente
dominante debe conquistar también el poder político.
Esta institución surge históricamente como resultado de la división de la sociedad en clases sociales, una
división que tiene su origen en la existencia de la propiedad privada. Desde esta perspectiva, el Estado no
representa a todos por igual, sino que se convierte en el garante de los intereses económicos, políticos y
sociales de la burguesía en el capitalismo.
Por eso, Marx sostiene que el Estado debe entenderse como parte de una superestructura política y jurídica
que se levanta sobre una estructura económica determinada. La estructura está conformada por el modo de
producción, es decir, por las relaciones sociales que los seres humanos establecen para producir sus medios
de vida. Esta base material condiciona todos los aspectos de la vida social, incluyendo las leyes, las
instituciones y las ideas, que conforman la superestructura.
17
En esta concepción, el pensamiento de Marx se inscribe dentro de una corriente realista del pensamiento
político, como la de Maquiavelo, que entiende que el poder se funda en la fuerza, pero Marx agrega que esa
fuerza está al servicio de una clase específica. Frente a esta situación de desigualdad y explotación, Marx
plantea que la transformación social solo será posible mediante la acción revolucionaria del proletariado, que
es la clase explotada en el sistema capitalista. Esta clase tiene la misión histórica de conducir la transición del
capitalismo al comunismo, mediante una revolución total que elimine el antagonismo de clase entre
burguesía y proletariado.
El objetivo final de este proceso es alcanzar una nueva forma de organización social: la sociedad de los
productores asociados, en la que se habrán abolido tanto la propiedad privada de los medios de producción
como las clases sociales.
En este nuevo orden social, el Estado dejará de existir, ya que su función represiva ya no será necesaria en una
sociedad sin explotación ni opresión. La desaparición del Estado no será un acto inmediato, sino el resultado
de un proceso histórico de transformación profunda, en el cual la humanidad superará las condiciones
materiales que hacen posible la dominación de unos sobre otros.
Marx expuso que la naturaleza de los individuos depende de las condiciones materiales; las instituciones
políticas, religiosas, legales, así como las ideologías por medio de la que los hombres comprenden el mundo
en que viven están condicionada por las bases económicas de la sociedad.
Para Marx el Estado era la institucionalización de la explotación de toda una clase, la clase trabajadora
asalariada, que quedaba marginada de la plena humanización. Marx plantea el materialismo histórico, en este
sentido entiende que son las condiciones materiales las que determinan a las sociedades, los seres humanos
vivimos de acuerdo con nuestras capacidades tecnológicas, las desigualdades económicas. Las condiciones
materiales determinan nuestras ideologías, las explicaciones racionales que damos del mundo. Para
comprender la realidad, hay que comprender la estructura de la sociedad que es la base económica.
El manifiesto comunista
El Manifiesto Comunista, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en 1848, es uno de los textos
fundamentales del pensamiento socialista y comunista. A través de este manifiesto, los autores exponen una
crítica radical al orden social, económico y político de la época, así como una visión de cómo debe
transformarse la sociedad hacia un sistema sin clases. A continuación, se aborda cómo Marx entiende la
sociedad, qué es el Estado según él y a quiénes critica en este texto clave.
Marx entiende la sociedad a través del concepto de lucha de clases. Según él, la historia de la humanidad ha
sido la historia de luchas entre distintas clases sociales que han tenido intereses opuestos. En el contexto del
siglo XIX, la principal lucha de clases era entre los burgueses (propietarios de los medios de producción,
como fábricas, tierras y maquinaria) y los proletarios (trabajadores asalariados que venden su fuerza de
trabajo a cambio de un salario).
Marx sostiene que la estructura social está determinada por las relaciones de producción, es decir, por la
forma en que las personas se relacionan con los medios de producción (tierra, tecnología, capital). A través de
esta óptica, explica que las sociedades están divididas en diferentes modos de producción a lo largo de la
historia (feudalismo, capitalismo, etc.), y que cada modo de producción crea una estructura social específica
con clases antagónicas.
En el capitalismo, Marx señala que los capitalistas (la burguesía) explotan a los trabajadores (el proletariado)
a través de la apropiación de la plusvalía, es decir, el valor creado por los trabajadores que no se les paga y que
es captado por los capitalistas como ganancia. Esta explotación es el núcleo del conflicto entre las clases
sociales.
18
2. El Estado para Marx
En cuanto al Estado, Marx lo entiende como una herramienta de dominación de clase. El Estado no es una
entidad neutral que busca el bien común, sino que refleja los intereses de la clase dominante en un
determinado momento histórico. En el contexto capitalista, el Estado es un aparato creado por la burguesía
para mantener y legitimar su poder y la explotación de los trabajadores.
Marx critica la idea de que el Estado es una institución imparcial o simplemente la expresión de la voluntad
general de la sociedad. Por el contrario, lo ve como un mecanismo que protege los intereses de los
capitalistas. En el Manifiesto Comunista, los autores argumentan que el Estado moderno, al igual que los
anteriores, está diseñado para garantizar la perpetuación del orden establecido y evitar que las clases
subordinadas desafíen el statu quo.
Además, Marx y Engels defienden la abolición del Estado como una estructura de poder que organiza la
opresión de clases. El Estado, según ellos, debe ser reemplazado por una dictadura del proletariado, una
fase transitoria en la que los trabajadores tomen el control del poder político y económico, eliminando las
estructuras de poder que mantienen la opresión.
Marx y Engels critican en el Manifiesto Comunista a varias fuerzas y clases sociales que, según ellos,
sostienen y perpetúan la explotación y la injusticia en la sociedad:
La burguesía: Es la clase capitalista, la propietaria de los medios de producción. Marx la crítica porque, al
buscar maximizar sus ganancias, explota al proletariado, somete a los trabajadores a condiciones
precarias de vida y trabajo, y genera profundas desigualdades sociales. La burguesía, según Marx, ha
transformado todas las relaciones sociales en relaciones de intercambio económico, subordinando la vida
humana a la lógica del capital.
El clero y la nobleza: Aunque la crítica principal se dirige a la burguesía, Marx y Engels también critican a
las instituciones religiosas y las viejas clases feudales (la nobleza y el clero), que habían dominado las
sociedades pre-capitalistas. Sin embargo, ven que estas instituciones han perdido poder frente a la
ascendente burguesía, que ha reemplazado la vieja jerarquía.
4. Conclusión
El Manifiesto Comunista no solo realiza una crítica radical a la estructura de la sociedad capitalista, sino que
también presenta una visión revolucionaria: la transformación de la sociedad a través de la abolición de las
clases y el establecimiento de una sociedad sin propiedad privada de los medios de producción. El llamado a
la lucha de clases, la abolición del Estado burgués y la creación de una nueva forma de organización social
bajo el control del proletariado son las ideas centrales del texto. Marx y Engels no solo critican a las clases
dominantes, sino que también subrayan la necesidad de una acción revolucionaria para transformar el mundo,
y lo hacen con un optimismo que anticipa la llegada de un futuro comunista sin explotación ni opresión.
19
HOBBES
Pensamiento político de Thomas Hobbes
La filosofía de Hobbes parte de una visión oscura de la naturaleza humana. Hobbes considera que todos los
hombres son iguales en facultades físicas y mentales y están gobernados por un instinto de conservación
natural. Esto significa que cada persona competirá por defender su vida y sus intereses primarios, lo que
conduce a un estado de inseguridad constante. Como advierte Hobbes en Leviatán, en ausencia de autoridad
superior “cada hombre tiende a protegerse a sí mismo con su fuerza particular”, lo cual provoca una situación
de guerra permanente. En tal estado no hay industria, ni comercio ni normas estables; todo se reduce al
temor mutuo: “no hay lugar para la industria… y, lo peor de todo, hay un constante temor y peligro de muerte
violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, grosera, brutal y breve”.
Al mismo tiempo, Hobbes reconoce que cada individuo posee voluntad y razón. Define la voluntad como “el
último apetito en la deliberación”, esto es, el impulso final que precede inmediatamente a la acción. Según
Hobbes, la voluntad surge del proceso deliberativo entre deseos y temores, pero siempre orientada por el
ánimo de conservación. En el estado natural la voluntad de cada uno es seguir sus apetitos (deseos de poder,
reputación, seguridad) al costo que sea. Este énfasis en el apetito racional coloca a Hobbes lejos de visiones
espiritualistas: para él el individuo actúa como un agente automático de sus pasiones, sin libre albedrío
absoluto. En consecuencia, la voluntad individual se traduce en un cálculo de medios para sobrevivir, lo que
hace necesaria una autoridad que limite esos impulsos destructivos.
Estado de naturaleza
Hobbes describe el estado de naturaleza como una anarquía original: sin Estado ni leyes, los individuos viven
en un conflicto generalizado. Todos son enemigos potenciales entre sí («bellum ómnium contra omnes»), pues
carecen de seguridad más que en su propia fuerza e ingenio. El resultado, según Hobbes, es un estado de
guerra “permanente”. En ese contexto no existe justicia ni propiedad legítima, ya que no hay árbitros que las
garantizan. El temor a la violencia y a la muerte violenta es constante, y la cooperación social resulta
imposible. Como lo resume la traducción de Leviatán: en el estado natural “no hay sociedad”, no hay letras ni
artes, y la vida del hombre es “solitaria, pobre, grosera, brutal y breve”. Para Hobbes este panorama extremo
demuestra la fragilidad de la condición humana sin autoridad: la anarquía hace inviable la paz y el progreso,
obligando a buscar una solución mediante una estructura política.
La salida hobbesiana del estado de naturaleza es el contrato social. Mediante él, los individuos acuerdan
crear un Estado para salir de la guerra permanente y garantizar la seguridad colectiva. En Leviatán Hobbes
utiliza la imagen bíblica del “hagamos al hombre” para describir este acto fundacional. Los hombres
“abandonan su juicio y voluntad particular” y renuncian a sus derechos naturales a favor de un poder común.
En ese momento cada individuo transfiere al Leviatán (al Estado) la autoridad para gobernar, con el objetivo de
«vivir pacíficamente entre sí y estar protegidos mutuamente».
La sociedad civil o civitas hobbesiana queda así configurada como un “hombre artificial”. En la introducción
de Leviatán, Hobbes describe al Estado como un “gran Leviatán… un hombre artificial” cuya soberanía es el
alma de todo el cuerpo político. En términos formales, “la esencia del Estado… es una persona de cuyos actos
se constituye en autora una gran multitud mediante pactos recíprocos”. El titular de esa persona recibe el
nombre de Soberano, y todos los demás pasan a ser sus súbditos. En suma, el contrato social convierte a cada
individuo en parte del Leviatán: cada cual cede su libertad natural a cambio de protección, haciendo de la
voluntad colectiva un mandamiento único representado por el soberano.
Autoridad soberana
La autoridad del soberano en Hobbes es suprema e indivisible. Una vez instituido el Estado, todos los
derechos y fuerzas de los individuos se agregan en la figura del soberano, quien dispone del “poder soberano”
20
para asegurar la paz y la defensa común. Las leyes del Estado reflejan en última instancia los deseos del
soberano, y los súbditos deben considerarlas como propias. Según Hobbes, cada individuo que participó del
pacto debe aceptar “todas las acciones y juicios” del soberano “como si fueran suyos propios”, de modo que
la voluntad soberana se convierte en voluntad colectiva. El soberano tiene así la facultad de dictar leyes
civiles, juzgar controversias y utilizar la fuerza militar en beneficio del orden público.
Hobbes afirma que el súbdito no puede legítimamente rebelarse contra el soberano sin romper el contrato.
La obediencia es el deber por excelencia en la sociedad civil. Únicamente en casos extremos (por ejemplo, si
el soberano ataca la vida de sus súbditos) podría argumentarse la nulidad del pacto, pero Hobbes deja muy
restringida esta excepción. En la práctica, el Leviatán necesita un poder absoluto para no caer en la anarquía
previa. De ahí que Hobbes justifique un gobierno fuerte (monarquía absoluta o gran asamblea) que mantenga
un solo cuerpo político estable. El resultado es que la autoridad soberana cumple el rol de imponer las “leyes
de la naturaleza” dentro de la sociedad: promulgar la paz, castigar la violencia y proteger la vida de todos,
funciones que en el estado de naturaleza nadie podría garantizar.
Más simple:
La filosofía política de Thomas Hobbes: voluntad individual, estado de naturaleza y contrato social
Uno de los pilares del pensamiento hobbesiano es la concepción de la voluntad individual como motor de la
acción humana. Para Hobbes, el ser humano actúa guiado por el deseo de conservar la vida y evitar el dolor;
es un ser movido por pasiones e intereses particulares, y no por una racionalidad moral o altruista. La
voluntad, entendida como el resultado de la deliberación entre apetitos y temores, conduce a los individuos a
buscar lo que perciben como beneficioso para su propia supervivencia.
En este marco, Hobbes plantea el estado de naturaleza como una condición hipotética previa a la existencia
del Estado y de la ley. En ese estado originario, todos los seres humanos son libres e iguales en derechos y
capacidades, pero dicha igualdad produce desconfianza y conflicto, ya que cada individuo tiene derecho a
todo y compite por los mismos recursos. La ausencia de una autoridad común genera una situación de
anarquía y enfrentamiento permanente, a la que Hobbes describe con su famosa fórmula: “la guerra de todos
contra todos”. En estas condiciones, la vida del hombre sería “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”.
La solución a este caos se encuentra en el contrato social. Según Hobbes, los individuos, movidos por el
miedo a la muerte violenta y el deseo de seguridad, acuerdan racionalmente ceder sus derechos naturales a
una autoridad soberana. Este pacto no se realiza entre los individuos y el soberano, sino entre los propios
individuos, que colectivamente transfieren su poder a un tercero encargado de representarlos y garantizar la
paz. Así se forma el Leviatán, un Estado absoluto que encarna la soberanía indivisible y al que se le otorga el
monopolio de la fuerza.
La constitución del Estado civil marca la superación del estado de naturaleza. En esta nueva condición, los
ciudadanos ya no actúan como individuos aislados, sino como miembros de una comunidad política
ordenada por leyes. El soberano —sea un monarca o una asamblea— no está sometido al contrato y no puede
ser desobedecido ni derrocado, ya que su autoridad emana de la propia voluntad racional de los contratantes.
De este modo, el poder absoluto no es una imposición arbitraria, sino una construcción racional necesaria
para la preservación de la vida.
La propuesta de Hobbes se inscribe dentro de un modelo teórico y racional, propio del pensamiento
moderno, en el que el Estado es visto como una construcción artificial fundada en el cálculo racional de los
individuos. En lugar de recurrir a la tradición, la religión o el derecho natural en sentido clásico, Hobbes
elabora una teoría política apoyada en principios científicos, inspirada en la lógica y en la geometría, buscando
una justificación objetiva del poder político.
En conclusión, Hobbes construye una teoría del Estado como resultado de la voluntad individual guiada por la
razón, en reacción al caos del estado de naturaleza. Su visión profundamente pesimista de la condición
humana lo lleva a defender la necesidad de un poder absoluto como única garantía de seguridad y orden.
21
Aunque polémica, su obra sienta las bases de la filosofía política moderna y plantea con claridad el dilema
entre libertad individual y seguridad colectiva.
JOHN LOCKE
Estado de naturaleza
El estado de naturaleza según John Locke es una condición hipotética en la que los seres humanos vivían
antes de la existencia de gobiernos o sociedades políticas organizadas. Este concepto aparece en su obra más
influyente sobre política, el Segundo tratado sobre el gobierno civil (1690), y es central para entender su
pensamiento liberal.
El estado de naturaleza en la filosofía de John Locke es una construcción teórica, abstracta e imaginaria,
que describe la condición original del ser humano antes de la constitución de la sociedad civil y del poder
político. En este estado, los individuos se encuentran en una situación de libertad e igualdad, regidos por la
ley natural, accesible por la razón, que le prescribe el respeto a la vida, la libertad y la propiedad. Contrario a
la visión hobbesiana, Locke concibe este estado como fundamentalmente pacífico y racional, caracterizado
por la tendencia natural a la conservación, tanto individual como colectiva. Aunque reconoce la posibilidad
de conflictos, el estado de naturaleza es un orden moral previo al Estado, cuya insuficiencia en garantizar los
derechos impulsa la creación del gobierno mediante el consentimiento.
"El estado de naturaleza tiene una ley de la naturaleza que lo gobierna, que obliga a todos: y la razón, que es
esa ley, enseña que todos los hombres son iguales e independientes."
Locke sostiene que, incluso en el estado de naturaleza, las personas están sujetas a la ley natural, que puede
ser conocida por medio de la razón. Esta ley enseña que nadie debe dañar a otro en su vida, salud, libertad o
bienes. A partir de esta ley surgen los derechos naturales fundamentales:
• Derecho a la vida
• Derecho a la libertad
• Derecho a la propiedad
La propiedad es especialmente importante para Locke: considera que cada individuo es dueño de sí mismo y
de su trabajo, y que, al mezclar su trabajo con los recursos naturales, adquiere legítimamente propiedad sobre
ellos.
La propiedad
En el capítulo titulado "De la propiedad", John Locke desarrolla una de las ideas centrales de su filosofía
política: el origen y justificación de la propiedad privada. Este capítulo es clave para entender su concepción
del derecho natural, la libertad individual y la legitimidad del gobierno civil.
Locke sostiene que el derecho a la propiedad es anterior a la existencia del Estado y se basa en la ley
natural, accesible a través de la razón. Según esta ley, todos los seres humanos tienen derecho a conservar su
vida, su libertad y sus bienes. La propiedad, por tanto, no es una concesión del Estado, sino un derecho
natural inherente al ser humano.
Una de las aportaciones más originales de Locke es su afirmación de que el trabajo es lo que da origen a la
propiedad. En el estado de naturaleza, Dios dio la tierra a todos los hombres en común, pero un individuo
puede apropiarse legítimamente de parte de ella si mezcla su trabajo con los recursos naturales. Por ejemplo,
al cultivar un terreno o recoger frutos, el trabajo convierte esos bienes comunes en propiedad privada.
22
“Aunque la tierra y todas las criaturas inferiores son comunes a todos los hombres, cada hombre tiene la
propiedad de su propia persona; [...] el trabajo de su cuerpo y la obra de sus manos, podemos decir, son
propiamente suyos.”
• No acumular en exceso: No se debe tomar más de lo que uno puede usar antes de que se eche a
perder. Este principio asegura que los bienes naturales estén disponibles para todos.
• Suficiente y tan bueno: Al apropiarse de algo, debe quedar “suficiente y tan bueno” para los demás.
Estos límites pretenden evitar el abuso y garantizar una distribución razonable de los recursos en el estado de
naturaleza.
Locke introduce el concepto del dinero como un acuerdo social que transforma la naturaleza de la propiedad.
Gracias al dinero, los hombres pueden acumular riqueza sin que esta se deteriore. Esto permite superar los
límites del uso inmediato y justifica las desigualdades de propiedad, siempre que sean fruto del trabajo y del
consentimiento social.
Finalmente, Locke vincula la propiedad con el surgimiento del gobierno civil. Las personas salen del estado
de naturaleza y forman una sociedad política principalmente para proteger su propiedad. El gobierno legítimo
es, por tanto, aquel que se instituye con el consentimiento de los gobernados para asegurar la vida, la
libertad y la propiedad de sus ciudadanos. Si el gobierno viola este propósito, pierde su legitimidad.
Locke parte del estado de naturaleza, donde todos los hombres son libres, iguales e independientes, dotados
por la ley natural de derechos fundamentales (a la vida, la libertad y la propiedad). En ese estado la ley natural
obliga a no dañar a otros en “su vida, salud, libertad o posesiones”. Sin embargo, la falta de un poder común
imparcial hace que sea difícil garantizar esos derechos (debido a intereses particulares y conflictos). Para
asegurar mejor la conservación de sus bienes y libertades, los individuos deciden voluntariamente abandonar
la simple libertad natural y asociarse.
Según Locke, ningún individuo puede ser sometido a autoridad política sin su consentimiento previo. El único
modo de renunciar a parte de la libertad natural es mediante un acuerdo mutuo con otros hombres. En este
pacto social los individuos deciden “unirse e incorporarse en una comunidad” (o “juntarse y unirse en
comunidad”, en la traducción al español) para vivir “cómoda, resguardada y pacíficamente, en el disfrute de
sus propiedades”. Este contrato inaugural se describe así: todos quienes consienten formar un cuerpo político
lo hacen entregando voluntariamente una parte de su libertad en aras de mayor seguridad común.
Por eso Locke concluye que “lo que constituye una sociedad política no es otra cosa que el consentimiento de
una pluralidad de hombres”. En otras palabras, una república legítima nace cuando un conjunto de personas
libres acepta unirse bajo un mismo gobierno civil y someterse a reglas comunes. La base del contrato es el
pueblo mismo, gobernado por leyes impuestas con su propio consentimiento. Cualquier acuerdo distinto (por
la fuerza o sin consenso) carece de validez política.
Una vez formado el cuerpo político, Locke explica que su voluntad debe expresarse según la regla de la
mayoría. Entre todos los asociados surge un único órgano (un “cuerpo” político) y este “debe girar siempre
hacia donde lo lleve la fuerza mayoritaria”. Así, cada miembro se somete al parecer de la mayoría: “cada
hombre… al dar su consentimiento para la formación de un cuerpo político, se pone a sí mismo bajo la
obligación de someterse a las decisiones de la mayoría”. Si alguien no aceptara someterse a la mayoría,
desharía el mismo contrato social que lo constituía.
23
Esta regla mayoritaria es la que confiere soberanía al pueblo organizado. Locke entiende que la soberanía
reside en la comunidad política y no en un monarca absoluto: el poder legítimo emana del consentimiento
colectivo, expresado a través de decisiones mayoritarias. En suma, los que “salen del estado de naturaleza” lo
hacen entendiendo que entregan a la mayoría todo el poder necesario para alcanzar los fines comunes.
Locke sostiene que este paso hacia la sociedad civil protege la verdadera libertad individual en conjunto: la
gente solo se sujeta voluntariamente con el fin de asegurar mejor sus derechos naturales, no para perderlos.
En el nuevo orden, la ley (fruto del consenso) es superior a todos, y el gobierno tiene la finalidad de hacer
compatibles la autoridad política con la libertad de cada cual.
La legitimidad del poder político depende, pues, del consentimiento constante de los gobernados. Un
gobierno impuesto sin acuerdo anterior (como en una monarquía absoluta) no puede considerarse legítimo.
Locke afirma explícitamente que, sin consentimiento, no existe sociedad civil, y por ende nadie debe obedecer
a una autoridad impuesta “contra su voluntad”. En palabras de la interpretación lockeana, solo el pueblo unido
y sujeto por su propia elección a unas leyes puede detentar legítimamente la soberanía y el poder político.
En conjunto, Locke concluye que las sociedades políticas surgen cuando individuos libres se convencen de
proteger mejor sus derechos naturales formando una comunidad civil mediante un pacto fundacional. Este
pacto, basado en el consentimiento y regulado por la voluntad mayoritaria, legitima el poder político como un
instrumento al servicio de la libertad y los bienes comunes.
Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau (1712–1778) elabora en obras como El contrato social (1762) y el Discurso sobre el
origen de la desigualdad (1755) una teoría política centrada en la libertad, la igualdad y la legitimidad del
poder. Para Rousseau, el problema fundamental es cómo pasar del estado de naturaleza, donde los hombres
son libres e iguales, a una sociedad civil legítima que garantice el bien común sin sacrificar la libertad
individual. Su solución consiste en el pacto o contrato social y en la institución de la voluntad general como
expresión de la voluntad colectiva. A continuación, se analizan estos conceptos clave y su papel en el sistema
político roussoniano.
El estado de naturaleza
Rousseau concibe el estado de naturaleza como una fase hipotética en la que el hombre vive aislado, sin
leyes ni propiedad privada, gobernado por el instinto y la compasión natural. En este estado primitivo “la
piedad es un sentimiento natural” que “substituye en el estado natural a las leyes, a las costumbres y a la
virtud”. Gracias a la compasión, el hombre tiende espontáneamente a ayudar a los demás, y el ser humano
“más bien feroz que malo, más atento a ponerse a cubierto del mal que podía recibir que inclinado a hacer
daño a otros” evita grandes conflictos. Según Rousseau, en la naturaleza los hombres son guerreros débiles:
“Con tan contadas causas de males, el hombre, en el estado natural, apenas tiene necesidad de remedio”.
• En el estado natural no existen la propiedad ni las desigualdades morales: todos los hombres son
iguales y libres. No hay “jamás otro vínculo entre ellos que las necesidades naturales” (Rousseau).
• Los seres humanos solo reconocen el instinto y la compasión (piedad) como guía moral, que les
impide dañar sin motivo a sus semejantes.
• Al carecer de sociedad organizada, “la ley del más fuerte” es inválida y nadie domina a nadie: “todos se
hallan libres del yugo, resultando, vana en él la ley del más fuerte”.
Esta descripción idealizada del «buen salvaje» muestra un hombre sano, igualitario y autónomo. Sin embargo,
Rousseau insiste en que este estado no perdura indefinidamente. El desarrollo de la razón, el lenguaje, la
agricultura y sobre todo la institución de la propiedad privada introducen la desigualdad y el conflicto. Ante los
24
peligros crecientes (guerras, desigualdad, pobreza), los hombres ya no pueden subsistir libremente en la
naturaleza y enfrentan el dilema de conservar su libertad individual o asegurar su preservación colectiva.
Para Rousseau, la única solución a la crisis que surge del estado natural es crear una asociación política
fundada en un contrato social. El contrato social busca “defender y proteger con toda la fuerza común la
persona y bienes de cada uno de los asociados, pero de modo que cada uno de estos, uniéndose a todos, sólo
obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes”. Es decir, el desafío es combinar la fuerza común para la
conservación con la libertad individual intacta. Según Rousseau, el pacto social implica la cesión total de
derechos individuales al conjunto de la comunidad. En sus palabras, al reducir el contrato a su esencia “Cada
uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general;
recibiendo también a cada miembro como parte indivisible del todo”. De esta manera, cada individuo se
entrega al cuerpo político, formando un nuevo “ser moral” (el Estado), cuyas decisiones emanan de la voluntad
general. A cambio, el individuo “recobra su libertad por el mismo derecho” con que la cedió: al someterse a la
ley que él mismo se ha dado colectivamente, “se le obligará a ser libre”. Este famoso principio de Rousseau
afirma que la verdadera libertad consiste en obedecer la ley común a la que uno ha consentido.
Por tanto, el pacto social tiene cláusulas inmanentes: todos los asociados se reúnen en un cuerpo único e
igualitario, renunciando a cualquier libertad o derecho que pueda perjudicar al bien común. Si un individuo se
niega a obedecer la voluntad general, el pacto prevé su expulsión o castigo (“se le obligará a ser libre” es la
máxima de legitimación). En síntesis: todos los derechos individuales se transforman en derechos civiles
idénticos para todos, y todo acto de soberanía (la expresión auténtica de la voluntad general) obliga a cada
ciudadano.
Esta nueva sociedad civil legítima nace así del contrato. Rousseau advierte que, aunque el hombre abandona
su libertad natural ilimitada, obtiene a cambio la libertad civil bajo la ley común y la propiedad garantizada por
el Estado. Como él mismo resume:
“Lo que el hombre pierde por el contrato social, es su libertad natural y un derecho ilimitado a todo lo que
intenta y que puede alcanzar; lo que gana, es la libertad civil y la propiedad de todo lo que posee”
En el tránsito del estado natural al estado civil, sustituye en el ser humano el instinto por la justicia y la
moralidad reflexiva. El paso a la sociedad política crea en el ciudadano obligaciones mutuas (deber con el
conjunto) así como derechos civiles; bajo la seguridad e igualdad formales del orden legal, el individuo se ve
obligado a actuar con razón y virtud de modo que antes no hacía. Aunque pierde “ventajas” puramente
animales (como la ausencia de limitaciones), “sus facultades se ejercen y se desarrollan, sus ideas se
ensanchan, se ennoblecen sus sentimientos”.
En la visión roussoniana la sociedad civil legítima es el Estado republicano resultado del pacto social. La
soberanía reside inalienablemente en la comunidad política, no en un monarca o clase. Todos los ciudadanos,
al participar como iguales en la voluntad general, son al mismo tiempo súbditos y soberanos. De hecho,
Rousseau argumenta que el soberano (el cuerpo del pueblo) es un «poder absoluto», pero dirigido por la
voluntad general y limitado por el derecho natural de cada miembro. Así, el poder estatal deviene legítimo
porque emana del consentimiento colectivo: “cada miembro [soberano] como parte indivisible del todo”
asume la autoridad del conjunto. Bajo este esquema, la sociedad civil se funda en la libertad y en la igualdad
que establece el contrato, en contraste con las formas tiránicas o fundadas en la fuerza pura. El Estado así
concebido no es un simple agregado de individuos sino un «ser moral» con voluntad común, que vela por la
conservación del cuerpo político (bien común) por encima de los intereses particulares.
25
En el corazón de la teoría roussoniana está el concepto de voluntad general. La voluntad general representa el
interés común de la comunidad, distinto de la “voluntad de todos” (suma de intereses privados). Rousseau
enfatiza que “hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general”: la segunda “solo mira al
interés común; la otra mira al interés privado, y no es más que una suma de voluntades particulares”. Si se
anulan entre sí los intereses contrapuestos de cada ciudadano (el “más” y el “menos”), el resto resultante es la
voluntad general. En efecto, cuando todos los ciudadanos deliberan informados, “del gran número de
pequeñas diferencias resultaría siempre la voluntad general, y la deliberación sería siempre buena”.
Rousseau sostiene que la voluntad general siempre tiende al bien común, y por lo tanto “siempre es recta” en
su fin. Sin embargo, puede verse distorsionada en la práctica: surgen «facciones» o intereses particulares que
falsean la voluntad colectiva. Si predominan asociaciones parciales, “ya no hay entonces voluntad general y el
parecer que prevalece no es ya más que un parecer particular”. Para evitarlo, Rousseau propone la
participación directa, el requisito de una ciudadanía bien informada y la prohibición de facciones permanentes
en las asambleas.
La voluntad general asegura la libertad política del individuo. Como se dijo, al renunciar cada ciudadano a su
voluntad particular en favor de la general, “se le obligará a ser libre”: es libre porque obedece solo a leyes que
él mismo se ha dado colectivamente. Esta idea central implica que someterse a la voluntad general no es
anular la libertad sino ejercerla en forma más elevada. Rousseau afirma categóricamente que “renunciar a la
libertad es renunciar a la calidad de hombre”; por tanto, cualquier sistema político legítimo debe nacer de la
libertad de sus miembros y preservarla. El vínculo social debe ser voluntario y reversible (quien viola el pacto
recupera su libertad natural).
Reflexión crítica: El concepto de voluntad general ha suscitado debate en la teoría política. En Rousseau
resulta una institución casi perfecta: define la ley verdadera y unifica los intereses individuales en un objetivo
común. No obstante, hay una tensión evidente entre la exigencia de unanimidad informada y la realidad
pluralista. Críticos señalan que confundir la voluntad general con la voluntad de la mayoría podría justificarse
como opresión de minorías si no se protegen adecuadamente los derechos individuales. Para Rousseau la
solución está en la naturaleza del pacto: al entregarse totalmente a la comunidad, cada ciudadano acepta que
la voluntad general le es superior. Sin embargo, garantizar que la voluntad general refleje realmente el interés
común (y no sólo al interés de una mayoría dominante) es una dificultad práctica. En todo caso, Rousseau
sostiene que cualquier forma de poder que nos obligue sin nuestro consentimiento no puede ser legítima:
“Hay quienes se creen amos de los otros, pero no por ello deja de ser menos esclavo que ellos”. Bajo este
principio, el ideal roussoniano de libertad combina la obediencia a la ley común con la autodeterminación del
individuo, planteando todavía hoy el dilema de equilibrar igualdad, libertad y obediencia en la comunidad
política.
Conclusión: Para Rousseau, el paso del hombre libre en la naturaleza al ciudadano de una sociedad legítima
se efectúa mediante un contrato que crea un nuevo cuerpo político. El fundamento de esta sociedad civil es la
voluntad general, que compromete a todos por igual en pos del bien común. Sólo así se puede conservar la
libertad humana como cualidad esencial, ya que, en palabras de Rousseau, “el Estado en el cual la mayor
parte de la población es pobre es un Estado que no es libre” (parafraseando su énfasis en la igualdad material
y política). Su teoría invitó a repensar la democracia como soberanía popular directa y el papel de la ley como
expresión de la voluntad colectiva. Al combinar análisis histórico, filosofía y ideales políticos, Rousseau
configura un modelo de sociedad en que la autoridad se justifica en la libertad de cada miembro, un legado
que sigue alimentando la reflexión política contemporánea.
Más simple
Jean-Jacques Rousseau (1712–1778) es uno de los pensadores más influyentes del siglo XVIII y una figura
central del contractualismo moderno. Su reflexión filosófico-política se articula en torno a tres conceptos
26
fundamentales: el estado de naturaleza, el contrato social y la sociedad civil. A través de ellos, Rousseau
plantea una crítica radical al orden social vigente en su época y propone una teoría política orientada a la
recuperación de la libertad y la igualdad como principios fundamentales de la vida en común.
1. El estado de naturaleza
Para Rousseau, el estado de naturaleza es una condición hipotética anterior a la sociedad, donde los seres
humanos vivían en aislamiento, guiados por sus necesidades básicas, su instinto de conservación (amour de
soi) y un sentimiento natural de compasión (pitié). A diferencia de Hobbes, Rousseau no concibe este estado
como un escenario de guerra constante. Por el contrario, es un momento de paz relativa, en el que los
individuos son libres, autosuficientes y viven en armonía con la naturaleza. No hay propiedad privada ni
desigualdad estructural. La vida en el estado natural es simple y feliz, aunque limitada en su desarrollo moral e
intelectual.
Sin embargo, el estado de naturaleza es una abstracción metodológica. Rousseau no pretende que haya
existido realmente, sino que lo utiliza como un recurso teórico para evidenciar cómo la organización social
corrompe las cualidades originarias del ser humano. La aparición de la propiedad privada marca, según
Rousseau, el punto de inflexión: “El primero que, habiendo cercado un terreno, se atrevió a decir ‘esto es mío’ y
encontró gente suficientemente simple como para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil”
(Discurso sobre el origen de la desigualdad). Este acto inaugura la desigualdad social, la competencia, la
ambición y el conflicto entre los hombres.
2. El contrato social
El pensamiento político de Rousseau se sintetiza en su obra El contrato social (1762), donde desarrolla una
propuesta para reconstruir la vida política sobre nuevas bases. El contrato social, en Rousseau, no es
simplemente un pacto de sumisión a una autoridad, como en Hobbes, ni una mera garantía de derechos
individuales, como en Locke. Es, sobre todo, una fórmula para reconciliar la libertad con la vida en sociedad.
La famosa frase que inaugura el libro resume esta ambición: “El hombre ha nacido libre, y sin embargo, por
todas partes se encuentra encadenado”.
Rousseau sostiene que el verdadero contrato social consiste en que cada individuo, al unirse a los demás,
renuncia a su libertad natural para adquirir una libertad civil, basada en leyes que él mismo contribuye a crear.
Esta unión produce una voluntad colectiva —la voluntad general— que no representa la suma de intereses
particulares, sino el interés común de todos. La voluntad general es soberana, inalienable e indivisible, y
constituye la fuente legítima de la ley.
A diferencia de las formas de gobierno basadas en el poder de una élite o de una mayoría circunstancial,
Rousseau plantea un modelo de democracia directa donde el pueblo, reunido como cuerpo político, legisla
para sí mismo. Este tipo de pacto político no implica subordinación, sino autogobierno. En él, el ciudadano no
obedece a otro hombre, sino a la ley que ha contribuido a establecer, y por lo tanto sigue siendo libre.
3. La sociedad civil
La sociedad civil, en el pensamiento rousseauniano, es el resultado del contrato social bien constituido. A
diferencia de la sociedad civil corrupta, fundada en la propiedad privada y en las desigualdades artificiales, la
verdadera sociedad civil nace de la asociación voluntaria de individuos que buscan el bien común. En este
contexto, la ley deja de ser una imposición externa y se convierte en expresión de la voluntad general.
Rousseau concibe esta sociedad como un organismo moral y colectivo, en el que cada ciudadano, aunque
parte de un todo, conserva su libertad en la medida en que se somete a leyes racionales que promueven la
igualdad y la justicia.
En este orden civil, la libertad se transforma de libertad natural —limitada por la fuerza— a libertad moral,
basada en la autodeterminación. Del mismo modo, la propiedad privada, aunque reconocida, debe estar
regulada por el interés público y subordinada al principio de igualdad. La educación, las costumbres y la
27
religión civil también desempeñan un papel fundamental en la conformación del ciudadano virtuoso, capaz de
anteponer el bien común a los intereses particulares.
Conclusión
El pensamiento de Rousseau representa una de las críticas más profundas al orden político y social moderno.
Su concepción del estado de naturaleza como una condición pacífica y su denuncia de la desigualdad
causada por la propiedad privada lo distinguen de otros contractualistas. Su teoría del contrato social,
centrada en la soberanía popular y la voluntad general, establece las bases de una democracia radicalmente
participativa. Finalmente, su ideal de sociedad civil como comunidad moral regulada por leyes legítimas sigue
siendo una fuente de inspiración y debate en la teoría política contemporánea. Rousseau no solo fue un
pensador de su tiempo, sino también un autor visionario que propuso un horizonte normativo para repensar la
libertad, la igualdad y la justicia en la vida colectiva.
Problema principal Inseguridad total Falta de protección legal Desigualdad, pérdida de libertad auténtica
Cede todos los derechos al Cede parcialmente derechos Se forma una voluntad general que
Contrato social
soberano para protección representa al pueblo
Finalidad del Estado Seguridad y orden Protección de la propiedad Garantizar la libertad e igualdad colectiva
AUTORITARISMO.
Problemas de definición, el término autoritarismo se suele usar en tres contextos: en los sistemas políticos,
las disposiciones psicológicas relacionadas con el poder y las ideologías políticas. En los sistemas políticos, se suele
llamar autoritarios a los regímenes que privilegian el aspecto del mando y menosprecian el consenso, concentrando
el poder político en un hombre o en un solo órgano y restando valor a las instituciones representativas: de ahí la
reducción a la mínima expresión de la oposición y de la autonomía de los subsistemas políticos y la anulación o la
sustancial eliminación de contenido de los procedimientos y de las instituciones destinadas a trasmitir la autoridad
política desde la base hasta lo alto. En el sentido psicológico, se habla de personalidad autoritaria para indicar un tipo
de personalidad formada por diversos rasgos, entre ellos se encuentran: la disposición a la obediencia de los
superiores, el respeto y la adulación de todos los que detentan la fuerza o el poder; asimismo la disposición a tratar
con arrogancia y desprecio a los inferiores jerárquicos y, en general, a todos los que están privados de fuerza o de
poder. En las ideologías políticas, niegan de una manera más o menos decidida la igualdad de los hombres, ponen el
mayor hincapié en el principio jerárquico, propugnan formas de regímenes autoritarios y a menudo exaltan algunos
elementos de la personalidad autoritaria como si fueran virtudes.
Características del autoritarismo, es el lugar central que ocupa el principio de autoridad y, por lo mismo, la relación
entre mando apodíctico y obediencia incondicional. La autoridad está ligada con una estructura política
fuertemente jerárquica, basada a su vez en la concepción de la desigualdad de los hombres y que excluye o reduce al
mínimo la participación de la base en el poder e implica, de ordinario, una marcada utilización de los medios
coercitivos. Desde el punto de vista de los valores democráticos, el autoritarismo es una manifestación degenerativa
de la autoridad, una pretensión y una imposición de la obediencia que prescinde en gran parte del consenso de los
subordinados y restringe la libertad. Mientras que, desde el punto de vista de una orientación autoritaria, el
igualitarismo democrático es el que no es capaz de producir la "verdadera” autoridad. Las ideologías autoritarias, la
estructura del pensamiento autoritario corresponde al pensamiento puro del régimen autoritario
conservador o de orden. Sin un ordenamiento rígidamente jerárquico, la sociedad va fatalmente al encuentra
del caos y a la desintegración. Toda la filosofía política de Hobbes, por ejemplo, puede interpretarse como una
filosofía autoritaria del orden. Aunque es una teoría autoritaria singular. Las doctrinas autoritarias modernas son
doctrinas antirracionalistas y antiigualitarias, va que para ellas el ordenamiento deseado de la sociedad no es una
organización jerárquica de funciones creadas por la razón humana sino una organización de jerarquías naturales,
sancionadas por la voluntad de Dios y consolidadas por el tiempo y por la tradición. Generalmente el orden
jerárquico que debe preservarse es el del pasado, y se finca en la desigualdad natural de los hombres. Lo que
caracteriza la ideología autoritaria, además de la concepción de la desigualdad de los hombres, es que el orden ocupa
todo el espectro de los valores políticos y el ordenamiento jerárquico que se desprende de él abarca toda la técnica
de la organización política. Esta preocupación obsesiva por el orden explica también por qué el pensamiento
autoritario no puede admitir que el ordenamiento jerárquico sea un simple instrumento temporal para llevar a cabo
32
la transformación parcial o integral de la sociedad.
El pensamiento autoritario moderno es una formación de reacción en contra de la ideología liberal y
democrática. Con el inexorable avance de la sociedad industrial y urbana, el autoritarismo establecerá alianzas con el
liberalismo, se vestirá con un nacionalismo cada vez más vistoso y tratará de responderá la misma problemática
socialista.
Personalidad y actitudes autoritarias, las personalidades autoritarias se describen como un conjunto de
rasgos característicos interrelacionados. Son cruciales las llamadas “sumisión" y “agresión" autoritarias: por una
parte, la creencia ciega en la autoridad y la obediencia celosa a los superiores y, por otra, el desprecio a los inferiores
y la disposición a atacar a las personas que se consideran débiles y que se pueden aceptar socialmente como víctimas.
Otros rasgos relevantes son el poder, la rigidez y el conformismo. La personalidad autoritaria tiende a pensar en
términos de poder, a reaccionar con gran intensidad ante todos los aspectos de la realidad que afectan (efectiva o
imaginariamente) las relaciones de dominio; es intolerante frente a la ambigüedad, se refugia en un orden
estructurado de manera elemental e inflexible, hace un uso marcado de estereotipos en su forma de pensar y de
comportarse; es particularmente sensible al influjo de las fuerzas externas y tiende a aceptar supinamente todos los
valores convencionales del grupo social al que pertenece. Otro rasgo de la personalidad autoritaria es el
autoritarismo cognitivo se basan simplemente en ciertas concepciones de la realidad que predominan en una
determinada cultura o subcultura, que son aprendidas por el individuo a través del proceso de socialización y que
corresponden de una manera más o menos realista a las condiciones efectivas de vida dentro de dicho ambiente
social.
Lipset plantea un autoritarismo de la clase trabajadora, en este sentido plantea algunas actitudes
autoritarias que se presentan en dicho sector, a su vez, manifiesta, que en las clases altas
o medias, también se pueden observar actitudes autoritarias. Actitudes individuales que pueden referirse a una
disposición psicológica autoritaria: una baja sensibilidad por las libertades civiles, la intolerancia, una baja inclinación
a sostener un sistema pluripartidista, la intolerancia por las desviaciones de los códigos morales convencionales, la
propensión a participar en campañas contra los extranjeros o las minorías étnicas o religiosas, la tendencia a apoyar
partidos extremistas, etc. El planteo de Lipset, tuvo sus críticas ya que consideraban que el autor tenía un sesgo de
clase al momento de analizar los datos de sus investigaciones, como también los temas que convocaban a cada
sector social.
Regímenes e instituciones autoritarias, en líneas generales cuando se hace referencia a los regímenes
autoritarios, se está haciendo referencia a todos aquellos regímenes antidemocráticos. Los regímenes autoritarios se
caracterizan por ausencia del parlamento y de elecciones populares o, cuando estas instituciones quedan con vida,
por su reducción a meros procedimientos ceremoniales y por el indiscutible predominio del vértice ejecutivo. En la
segunda perspectiva los regímenes autoritarios se distinguen por la falta de la libertad de los subsistemas, tanto
formal como efectiva, que es típica de la democracia. La oposición política es suprimida o invalidada; el pluralismo de
los partidos, prohibido o reducido a un simulacro sin incidencia real; la autonomía de los demás grupos políticamente
relevantes, destruida o tolerada mientras no perturbe la posición de poder del jefe o de la élite gobernante.
En los regímenes autoritarios la penetración-movilización de la sociedad es limitada: entre el estado y la
33
sociedad corre una línea divisoria más bien precisa. Mientras el pluralismo partidista es suprimido por derecho o de
hecho, muchos de los grupos de presión más importantes conservan gran parte de su autonomía y por consiguiente
el gobierno cumple por lo menos en parte una función de árbitro en sus confrontaciones y encuentra en ellos un
límite a su propio poder. El control de la educación y de los medios de comunicación no rebasa tampoco ciertos
límites; a menudo se tolera también la oposición siempre que no se manifieste de manera abierta y en público. Para
alcanzar sus objetivos, los gobiernos autoritarios pueden, por esta razón, recurrir sólo a los instrumentos
tradicionales del poder político: ejército, policía, magistratura, burocracia.
Linz plantea que los regímenes autoritarios son sistemas políticos con un pluralismo político limitado y no
responsable; sin una ideología elaborada y propulsiva; sin una movilización política intensa o vasta, y en los que un
jefe ejerce el poder dentro de límites que formalmente están mal definidos pero que de hecho son fácilmente
previsibles. El primer punto se refiere al pluralismo político: un pluralismo limitado de hecho o de derecho, más
tolerado que reconocido, y no
responsable, en el sentido de que el reclutamiento político de los individuos provenientes de las diversas fuerzas
sociales no se basa en un principio operante de representación de dichas fuerzas sociales sino en una selección y
cooptación desde lo alto. El segundo punto destaca el bajo grado de organización y de elaboración conceptual de las
teorías que justifican el poder de los regímenes autoritarios y, por consecuencia, su modesta dinámica propulsiva. El
tercer punto pone el acento en la moderada participación de la población en los organismos políticos y parapolíticos,
que caracteriza a los regímenes autoritarios estabilizados, El cuarto punto, pone de manifiesto el hecho de que el
poder del jefe o de la élite gobernante se ejerce dentro de límites bastante bien definidos, aun cuando no estén
establecidos formalmente.
Por su parte, Powell distinguen, en el ámbito de los regímenes autoritarios, entre regímenes autoritarios de
tipo conservador, regímenes autoritarios en vías de modernización y regímenes autoritarios pre movilizados. Los
regímenes autoritarios conservadores, como el de Franco y de Salazar (hoy ya derrocados), surgen a partir de
sistemas políticos tradicionales sacudidos por una parcial modernización económica, social y política, y tienden a
limitar la destrucción del orden tradicional usando algunas de las técnicas modernas de organización, de propaganda
y de poder. La presión por la movilización es por lo tanto muy limitada: el régimen no busca entusiasmo o apoyo,
está dispuesto a contentarse con la aceptación pasiva y tiende a desalentar el adoctrinamiento ideológico y el
activismo político. Los regímenes autoritarios en vías de modernización, que pueden encontrarse en países del
llamado tercer mundo, surgen en sociedades que se caracterizan por una modernización todavía muy débil y
obstaculizada por graves estrangulamientos sociales y tienden a reforzar y hacer incisivo el poder político para
superar los cuellos de botella en la senda del desarrollo. La presión por la movilización es más fuerte, pero la fuerza
de penetración del régimen es, sin embargo, limitada por la consistencia de las fuerzas sociales conservadoras y
tradicionales y por el atraso general de la estructura social y de la cultura política. En esta situación, la élite
gobernante se esfuerza por introducir instrumentos modernos de movilización social, pero no es capaz de organizar
un partido de masa verdaderamente eficiente.
Linz prevé cinco formas principales y dos secundarias, para un total de siete tipos:
1] Los regímenes autoritarios burocráticos-militares están caracterizados por una coalición guiada por oficiales y
34
burócratas y por un bajo grado de participación política. Falta una ideología movilizadora y un partido de masa; a
menudo hay un partido único, que tiende a reducir la participación; a veces hay pluralismo partidista, pero sin
competencias electorales libres. Se trata del tipo de a. más difundido en el siglo
Se podría decir que una institución es más autoritaria a medida que las relaciones de poder que la
caracterizan se confían a mandos apodícticos1 y a amenazas de castigo, y tienden a excluir o a reducir al mínimo la
participación de la base en la toma de decisiones.
TOTALITARISMO.
Las teorías clásicas del totalitarismo.
35
Se comenzó a hablar de totalitarismo en Italia para señalar las características del estado fascista como opuesto al
estado liberal. En Alemania nazi se prefirió usar el término autoritarismo. La expresión empezaba a usarse para
designar a todas las dictaduras monopartidistas, ya fueran fascistas o comunistas.
Según Arendt el totalitarismo no se limita a destruir las capacidades políticas del hombre aislándolo en
relación con la vida política, sino que tiende a destruir también los grupos y las instituciones que forman la
urdimbre de las relaciones privadas del hombre, sacándolo de este modo del mundo y privándolo hasta de su
propio yo. La ideología totalitaria pretende explicar con certeza absoluta y de manera total el curso de la historia; se
vuelve por lo tanto independiente de todas las experiencias o afirmaciones empíricas, y construye un mundo
ficticio y lógicamente coherente, del que se derivan directivas de acción cuya legitimidad está organizada por
la conformidad con la ley de la evolución histórica. Esta lógica coactiva de la ideología pierde todo contacto con el
mundo real, tiende finalmente a dejar en la oscuridad el mismo contenido ideológico y a generar un movimiento
arbitrario y permanente. El terror totalitario, por su parte, sirve para traducir en realidades el mundo ‘ficticio de la
ideología, para confirmarla tanto en su contenido como —sobre todo— en su lógica deformada. Afecta de hecho
no solo a los enemigos reales sino también y de manera característica a los enemigos "objetivos”, cuya identidad
está definida por la orientación político - ideológica del gobierno más que por su deseo de trastocarlo, y en la fase
más extrema golpea también a victimas elegidas. El terror total que controla a las masas de individuos aislados y las
mantiene en un mundo que se ha convertido para ellas en un desierto se transforma, por lo tanto, en un
instrumento permanente de gobierno y constituye la esencia misma del Totalitarismo.
En el plano organizativo la acción de la ideología y del terror se manifiesta a través del partido único,
cuyas formaciones elitistas cultivan una creencia fanática en la ideología y la propagan.
El régimen totalitario no tiene sin embargo una estructura monolítica. Existe, en cambio, una multiplicación y una
superposición de instancias y competencias de la administración estatal, del partido y de la policía secreta que dan
origen a una confusa combinación organizativa que se distingue por una típica "falta de estructura". Esta falta de
estructura está de acuerdo con el movimiento y la imprevisibilidad que caracterizan al régimen totalitario y que está
encabezada por la voluntad absoluta del dictador, que siempre es capaz de hacer fluctuar el centro de poder
totalitario de una jerarquía a otra. La voluntad del jefe es la ley del partido. El jefe es el depositario de la ideología:
sólo él puede interpretarla o corregirla. La misma policía secreta, cuyo prestigio se ha acrecentado, sin embargo,
tiene un poder efectivo menor porque está sujeta a la voluntad del jefe. La personalización del poder es por lo tanto
un aspecto capital de los regímenes totalitarios. Para Arendt, la noción de totalitarismo se compone por el terror y la
ideología.
La segunda teoría clásica, la de Friedrich y Brzezinski, define el totalitarismo basándose en los rasgos
característicos de los regímenes totalitarios, en este sentido los autores plantean 6 características:
1] una ideología oficial, que se refiere a todos los aspectos de la actividad y de la existencia del hombre, que
todos los miembros de la sociedad deben abrazar, y que critica de modo radical el estado de las cosas existente y
guía la lucha para su transformación;
2] Un partido único de masa, guiado típicamente por un dictador, estructurado de modo jerárquico con una
posición de superioridad o de mezcla con la organización burocrática del estado, compuesto por un pequeño
36
porcentaje de la población, una parte de la cual nutre una fe apasionada e inquebrantable en la ideología y está
dispuesta a cualquier actividad para propagarla y para llevarla a los hechos;
3] un sistema de terrorismo policiaco que se apoya en el partido y al mismo tiempo lo controla, explota la ciencia
moderna y de manera especial la psicología científica, y se orienta de manera característica no sólo contra los
enemigos plausibles del régimen sino también contra ciertas clases de la población elegidas arbitrariamente;
4] un monopolio tendencialmente absoluto en manos del partido y basado en la tecnología moderna de la dirección
de todos los medios de comunicación masiva, como la prensa, la radio, el cine;
5] un monopolio tendencialmente absoluto en manos del partido, basado en la tecnología moderna, para la lucha
armada;
6] un control y una dirección central de toda la economía a través de la coordinación burocrática de las unidades
productivas anteriormente independientes. La combinación destructora de
propaganda y de terror, hecha posible por el uso de la tecnología y de la organización masiva, confiere a los
regímenes totalitarios una fuerza de penetración y de movilización.
Entre Arendt y la de Friedrich y Brzezinski existen diferencias, Arendt trata de determinar el fin esencial de t. y
lo encuentra en la transformación de la naturaleza humana, con la reducción de los hombres a autómatas
absolutamente obedientes, y ordena alrededor de este fin todos los demás aspectos del fenómeno; Friedrich y
Brzezinski, por el contrario, no reconocen ningún fin esencial o propio del t. sino que se limitan a describir un
"síndrome totalitario", o sea un conjunto de rasgos característicos de los regímenes totalitarios. En segundo lugar, en
la interpretación de Friedrich y Brzezinski no existe, por lo menos en parte, el hincapié puesto por Arendt en la
personalización del poder totalitario, en el papel capital del jefe, que aprieta entre sus manos los hilos de la
ideología, del terror y de toda la organización totalitaria. Esta segunda diferencia está ligada, en un grado
considerable, con una tercera, que se refiere al ámbito de aplicación de la noción de t.: para Arendt sólo son
totalitarias la Alemania hitleriana (desde 1938 en adelante) y la Rusia estaliniana (a partir de 1930); para Friedrich y
Brzezinski son totalitarios, además del régimen nazi y del soviético, el fascista italiano, el comunista chino y los
regímenes comunistas del este europeo.
Las dos interpretaciones concuerdan en identificar tres aspectos centrales del régimen totalitario en una
ideología oficial, en el terror policiaco y en un partido único de masa. En este sentido se podría decir en líneas
generales que el régimen totalitario hace que desaparezca la distinción tradicional entre el estado, o mejor dicho el
aparato político, y la sociedad, por medio del instrumento organizativo del partido único de masa, que es plenamente
maleable y manejable desde el vértice del régimen, y destruye o ataca el poder y deshace el comportamiento regular
y previsible de los cuerpos organizados del estado (burocracia, ejército, magistratura), y por medio del concomitante
empleo combinado del adoctrinamiento y del terror.
Totalitarismo moderno, existen caracteres que son específicos del totalitarismo. Por un lado, la unión de la
penetración total del cuerpo social con una movilización permanente y total, que envuelve a toda la sociedad en un
movimiento incesante de transformación del orden social, y, por el otro lado, la intensificación al grado máximo, y sin
precedente en la historia, de esta penetración movilización de la sociedad.
Totalitarismo fascista y totalitarismo comunista. Las diferencias entre el t. fascista y el t. comunista deben
37
referirse a las diferencias entre el fascismo y el comunismo en general. Estas últimas son, diferencias de ideología y
de base social. La ideología comunista es un conjunto de principios coherente y elaborado, que describe y guía una
transformación total de la estructura
económico-social de la comunidad; la fascista (versión nazi), es un conjunto de ideas y de mitos menos coherente y
elaborado, que no prevé ni guía una transformación total de la estructura económico-social de la comunidad. La
ideología comunista es humanista, racionalista, universalista; su punto de partida es el hombre y su razón, y asume
por lo tanto la forma de un credo universal, que abarca a todo el género humano. La ideología fascista es
organicista, irracionalista y anti universalista; su punto de partida es la raza, concebida como una entidad
absolutamente superior a los hombres individuales, y asume por lo tanto la forma de un credo racista que trata con
desprecio, como una fábula, la idea ética de la unidad del género humano. La ideología comunista presupone la
bondad y la perfectibilidad del hombre y se propone la instauración de una situación social de plena igualdad y
libertad; dentro de este marco la "dictadura del proletariado” y la violencia son simples instrumentos, necesarios pero
temporales, para realizar el objetivo final. La ideología fascista presupone la corrupción del hombre y se propone la
instauración del dominio absoluto de una raza sobre todas las demás; la dictadura, el Führer y la violencia son
principios permanentes de gobierno, indispensables para mantener sujetas o para liquidar las razas inferiores.
Finalmente, la ideología comunista es revolucionaria, pues se presenta como heredera de los ideales de la Ilustración
y de la revolución francesa, a los que intenta dar un contenido económico y social efectivo con una revolución
profunda de la estructura de la sociedad. La ideología fascista es reaccionaria en tanto es heredera de las tendencias
más extremistas del pensamiento contrarrevolucionario del siglo pasado, en sus componentes irracionalistas,
racistas y radicalmente antidemocráticos; y en ciertos aspectos, como los mitos teutónicos, el juramento personal al
jefe, el hincapié puesto en el honor, la sangre y la tierra, vuelve su mirada hacia atrás hasta un orden preburgués.
Las diferencias sociales básicas se refieren tanto, en general, al ambiente económico social. El comunismo se
establece frecuentemente en una sociedad en que el proceso de industrialización y de modernización apenas ha
comenzado o está en sus primeras etapas, y se hace cargo de una industrialización y una modernización forzada y lo
más rápidas posible. El fascismo se establece con más frecuencia en sociedades en que el proceso de
industrialización y modernización ya está adelantado y su objetivo no consiste tanto en la industrialización y
modernización de la sociedad como en la movilización y subordinación de una sociedad ya industrializada y
modernizada para sus propios fines. En el comunismo la base del apoyo masivo al régimen, y la fuente privilegiada
del reclutamiento de la élite, está constituida por la clase obrera, por el proletariado urbano. En el fascismo la base
del apoyo masivo al régimen, y la fuente privilegiada del-reclutamiento de la élite,
está constituida por la clase pequeñoburguesa: empleados, campesinos, pequeños comerciantes, militares,
intelectuales frustrados, que se sienten asfixiados entre la gran burguesía y las organizaciones del proletariado. A
este apoyo masivo del fascismo se le añade muy pronto el financiamiento y el apoyo de las grandes finanzas y de la
gran industria.
Para hablar de t. fascista o t. comunista, hay que tener en cuentas las características señaladas, pero tanto el
comunismo como el fascismo no son por naturaleza totalitarios.
38
A modo de cierre, se puede mencionar que los elementos constitutivos del t. son la ideología, el partido
único, el dictador, el terror. El partid o único, animado por la ideología, se opone y se sobrepone a la organización del
estado, trastornando la autoridad y el comportamiento regular y previsible, y politiza los más diversos grupos y las
más diversas actividades sociales, minando sus lealtades y los criterios de comportamiento para subordinarlos a los
principios y a los imperativos ideológicos. El dictador totalitario ejerce un poder absoluto sobre la organización del
régimen, haciendo fluctuar a su gusto las jerarquías, y sobre la ideología, de cuya interpretación y aplicación el
dictador es el depositario exclusivo, y con su voluntad arbitraria, sus tácticas acomodaticias para conservar el poder
personal y el impacto de los rasgos característicos de su personalidad. Las condiciones que hicieron posible el t. son
la formación de la sociedad industrial de masa, la persistencia de un ámbito mundial dividido y el desarrollo de la
tecnología moderno.
El concepto del totalitarismo designa un modo extremo de hacer política más que una organización
institucional; este modo extremo de hacer política que se penetra y moviliza a toda la sociedad destruyendo su
autonomía. El totalitarismo se encarnó en dos regímenes políticos únicos. El totalitarismo tiene un valor limitado en
el análisis comparado de los sistemas políticos, sin embargo, es un concepto importante porque denota una
experiencia política real, nueva y que dejó una huella en la historia del siglo XX.
Autocracia: Forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley.
Los regímenes autoritarios son autocracias. Las dictaduras totalitarias, son en cierta medida la adaptación de
la autocracia a la sociedad industrial del siglo XX. Para el autor, la D.T, constituye una innovación y es sui generis. Las
dictaduras totalitarias fascistas y comunistas se asemejan entre
sí que, a cualquier otra forma de gobierno, incluidas las formas más antiguas de autocracia. Las D.T, han sido el
resultado de las condiciones políticas en que se encontraron los movimientos sociales anti constitucionalistas y
antidemocráticos y sus dirigentes.
Es una teoría que gira en torno a los esfuerzos del régimen para remodelar y transformar a los seres
humanos bajo su control a imagen de su ideología. La esencia del totalitarismo es el control total que el régimen ejerce
sobre la vida diaria de los ciudadanos, es el control que ejercerse sobre sus actividades, pensamientos y actitudes. El
gobierno totalitario, es la idea convertida en acción política, de que el mundo y la vida social son transformables. La
teoría totalitaria posee sus críticas, la primera crítica refiere a una cuestión pragmática, puesto que la intención de los
totalitaristas está destinada al fracaso, ya que no se puede tener un control total tanto sobre sus afiliados como sobre
su cuadro del propio partido y menos sobre la población en general. La segunda, refiere a una cuestión comparativa
e histórica.
Una diferencia sustancial, con antiguas formas de gobiernos que se podrían considerar totalitarias, refiere a
la organización y a los métodos que se han desarrollado y que aplican con ayuda de los modernos artificios de la
técnica con el fin de resucitar aquel control total al servicio de un movimiento ideológico, cuyo objetivo es la
39
destrucción y reconstrucción total de una sociedad de masas.
La dictadura totalitaria surge como un sistema de gobierno destinado a realizar intenciones totalitarias en
unas condiciones políticas y técnicas modernas, como un nuevo tipo de autocracia. La intención de crear un “nuevo
hombre” ha dado resultados significativos. La tendencia al control total, pese a que nunca se logra tal control,
produce efectos humanos altamente significativos.
Los regímenes nacieron porque un movimiento totalitario logró dominio sobre una sociedad y su gobierno,
asimismo se puede mencionar que las causas y orígenes del totalitarismo tiene diferentes argumentos desde la teoría
del hombre malo hasta la crisis de nuestro tiempo. Diferentes factores han abonado a la configuración total,
contribuyendo al resultado final, tales como: en Alemania: las debilidades de la tradición constitucional alemana,
ciertos rasgos del carácter nacional germano, el tratado de Versalles, las crisis económicas, la amenaza del comunismo,
etc. La dictadura totalitaria es un fenómeno nuevo, puesto que nunca antes hubo algo igual.
Entonces se puede mencionar que el surgimiento del totalitarismo devino como secuela de la Primera Guerra
Mundial y de las catástrofes políticas y económicas que la acompañaron, así como del sentimiento de crisis vinculado a
ella. Las dictaduras totalitarias fascistas y comunistas no fueron iguales, pero se pueden mencionar rasgos o
características comunes. Las características de las
dictaduras totalitarias son seis: una ideología, un partido único encabezado por un solo hombre, una policía
terrorista, un monopolio de las comunicaciones, un monopolio de las armas y una economía de dirección
centralizada; estas características están centralizadas.
1) Una ideología, consiste en una doctrina oficial que cubre todos los aspectos vitales de la existencia del hombre, a la
cual se supone que se adhieran todas las personas que viven en la sociedad. Esta ideología apunta hacia un estadio
final perfecto de la humanidad. Rechaza la sociedad existente para crear una nueva sociedad.
2) Un partido único de masas, que lo dirige un solo hombre – el dictador-. Posee un núcleo de activistas apasionado que
está dispuesto a promover la aceptación generalizada. El partido está organizado de manera jerárquica y oligárquica,
y suele controlar la burocracia gubernamental.
3) Sistema de terror (físico/ psíquico), ejercido a través del control del partido y la policía secreta. El terror se ejerce
tanto para los enemigos señalados por el régimen como también para ciertas clases de población elegida
arbitrariamente.
4) Monopolio de las comunicaciones, control sobre todos los medios de comunicación por parte del partido y del
gobierno.
5) Monopolio de las armas, control del uso de todas las armas de combate.
6) Control y centralización de la economía, a través de la coordinación burocrática de entidades corporativas antes
independientes.
40
limitado y no responsable, sin una elaborada ideología rectora, pero con mentalidades características, sin
movilización política extensa o intensa, excepto en algunos momentos de su desarrollo, y con un líder, o a veces un
pequeño grupo, que ejercita el poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante
previsibles”. En dicha definición se pueden identificar cinco dimensiones, la primera, el grado de pluralismo político,
se refiere a la sociedad y a sus sectores políticamente activos y determinantes para el régimen y sus
políticas; la segunda es la ideología o, mejor, la justificación ideológica del régimen; la tercera, el grado de
participación y movilización política, alude también a la sociedad política; la cuarta, la presencia y la composición del
grupo que ejercita el poder; por último, la quinta, la presencia de normas ambiguas y mal definidas, evidencia un
aspecto general de las normas y procedimientos propios del régimen autoritario. Cabe destacar que el grado de
participación y movilización política, adquiere sus particularidades, ya que la movilización política, es decir la
participación de las masas está inducida y controlada desde arriba. A la sociedad política no le son reconocidas ni
autonomía, ni independencia; en las fases de mayor estabilidad, la política de los gobernantes será la de ejecutar
medidas que mantengan a la sociedad civil fuera de la arena política, el bajo nivel de participación, puede ser
deseado y controlado “desde arriba”. Esta situación tiene dos implicancias a nivel del régimen. Primero: la existencia
de eficaces aparatos represivos que sean capaces de ejecutar las mencionadas políticas de desmovilización, tales
como los servicios de seguridad, autónomos o pertenecientes a la estructura militar. Segundo: la debilidad parcial o
la ausencia de estructuras de movilización, tales como el partido único o instituciones estatales similares; además de
la ausencia de garantías reales relativas a los distintos derechos civiles y políticos.
El pluralismo limitado y no responsable refiere a diferentes actores relevantes, pudiéndose diferenciar entre
actores institucionales y actores sociales políticamente activos. Los primeros son, por ejemplo, el ejército, la
burocracia o una parte de ella, el eventual partido único; los segundos, la Iglesia, los grupos industriales o
financieros, los grandes propietarios de la tierra, en algún caso inclusive los sindicatos o las estructuras económicas
transnacionales que tienen importantes intereses en el país. El pluralismo limitado sugiere la importancia de la
individualización de los actores relevantes en cada régimen autoritario; la coalición dominante es el conjunto de los
grupos sociales políticamente activos que sostienen al régimen en su fase de instauración y en los períodos sucesivos,
es decir, la base social del régimen; y las elites participan en la gestión de gobierno del mismo régimen autoritario en
cuanto ocupan posiciones de mando en sus estructuras Clave. La marginación política (campesinos u obreros) se logra
gracias a la combinación de la represión policial y el uso del aparato ideológico adoptado por las elites del régimen
para su propia legitimación.
La instauración de un régimen no democrático, sobre todo cuando se produce después de uno democrático,
es por lo común el resultado de una coalición “anti-algo” más que a favor de algo, es decir una coalición negativa. La
coalición es dominante en términos de recursos coercitivos, de influencia, de estatus, concretamente usados por
los actores presentes en la arena política para
alcanzar los propios objetivos. Entonces, ante todo es dominante en el momento de la instauración del régimen.
La elaboración de la justificación ideológica del régimen, ciertos autoritarismos se distinguen por el hecho de
que su legitimación se funda en la “mentalidad”, es decir, simplemente sobre la base de algunas “actitudes mentales”
41
o “intelectuales”, de algunos valores, ambiguos o más o menos articulados en forma explícita, sobre los cuales es más
fácil llegar a un acuerdo entre actores que poseen diferentes características y también intereses muy distantes. Se
trata de valores como los de patria, nación, orden, jerarquía, autoridad.
En relación a las estructuras políticas creadas e institucionalizadas en el régimen no democrático, se trata de
ver hasta dónde un régimen autoritario crea y, eventualmente, institucionaliza nuevas y diferentes estructuras
políticas que lo caracterizan, tales como el partido único, los sindicatos verticales en los que se encuadran tanto los
trabajadores como los empleadores, distintas formas de asambleas parlamentarias basadas en la representación
funcional y corporativa de los intereses, sistemas electorales particulares, o inclusive juntas militares, órganos
constitucionales ad hoc2.
Se puede pensar en dos modelos no democráticos polares, en un extremo se encuentra el autoritarismo
perfecto y está caracterizado por: acentuado pluralismo con actores relevantes, ausencia de ideologías y casi
inexistente justificación del régimen, falta de movilización y, en consecuencia, de participación, y escasa
estructuración distintiva del régimen. Y en el otro extremo, el totalitarismo y está caracterizado por: ausencia de
pluralismo con una fuerte presencia del partido único en posición dominante, alto nivel de ideologización, alta
movilización participante y existencia de distintas instituciones características del régimen.
AUTORITARISMOS.
Postula un pluralismo político limitado y no responsable, la presencia de mentalidades características, la ausencia de
movilización política, un líder o un pequeño grupo que ejercita el poder, límites formalmente mal definidos pero
previsibles en el ejercicio de la represión. Cuando existe algún grado de pluralismo, y entonces, varios actores
políticamente activos y relevantes, se crea también un espacio objetivo para las oposiciones, inclusive para aquellas
que son reprimidas y perseguidas en diversas formas y grados. En este régimen puede ser conveniente tolerar un
cierto grado de oposición o mantener una pseudo oposición que provea un barniz liberal al autoritarismo vigente.
Estos regímenes se caracterizan en forma habitual por una notable personalización del poder, alta visibilidad
de un líder a veces carismático, o bien de pocas personas que detentan de hecho las palancas del poder en tanto
están presentes en los órganos de dirección política.
REGÍMENES PERSONALES Y REGÍMENES MILITARES.
Los regímenes personales se entiende todos los órdenes autoritarios en los cuales un líder-dictador no temporario
desempeña un papel central: el líder no depende ni está condicionado en modo alguno por los grupos sociales o
institucionales que lo apoyan. Esto significa que los militares o los grupos económicos están subordinados a él. No
existen organizaciones de masas. Las relaciones políticas significativas son relaciones cara a cara con el líder. El
pluralismo es escasamente significativo, la movilización está ausente y la única justificación efectiva del régimen es
de tipo personal con referencia al líder en el poder, que se considera dueño del país. Personalismo y patrimonialismo
se conjugan juntos. Es típico de estos regímenes que nazcan como autoritarismos de otro tipo para después
convertirse en regímenes personales.
Los regímenes militares se constituyen por algún sector de las fuerzas armadas o un grupo de oficiales del
más alto grado. Este orden político nace de un golpe de Estado. En cuanto a la ideología, los regímenes militares han
buscado su justificación en principios o a valores tales como el interés nacional, la seguridad, el orden o a la
42
necesidad de una racionalización tecnocrática que elimine los despilfarros, la corrupción, las grandes injusticias. la
regla es la despolitización y la apatía entre las masas.
Un elemento adicional se refiere a la presencia, o ausencia, de un líder militar en posición preeminente
respecto del cuerpo de oficiales. En caso afirmativo se puede hablar de una autocracia, o mejor aún, de tiranía militar.
Una característica importante de este tipo de régimen es que cuando el “tirano” logra dominar por completo al
ejército y gobernar de manera completamente personalista, la tiranía militar se convierte en un régimen personal.
Algunos de estos regímenes han sido etiquetados también como cleptocracias3 para indicar la combinación de
personalismo y corrupción que los caracteriza. El ejército se mantiene como la principal estructura de poder, pero es
escasamente profesional, poco unido e ineficiente; el reclutamiento se produce sobre bases personalistas
o a través de conexiones tribales. Nordlinger ha diferenciado a los militares entre: militares moderadores de los
militares guardianes y de los militares gobernantes. En el primer caso, los militares tienen un poder de veto; son un
grupo de presión poderoso y politizado capaz de intervenir para destituir al gobierno vigente; su objetivo político
principal es el mantenimiento del statu quo y del orden. El papel moderador de los militares configura un régimen
cívico-militar. En cambio, son regímenes pretorianos genuinos los regímenes con militares guardianes, que controlan
directamente el gobierno ocupando los roles decisionales más importantes, tienen los objetivos de orden, de
mantenimiento y hasta de racionalización de la economía (reducción de la inflación, del gasto público, del déficit
presupuestario). Finalmente, los regímenes con militares gobernantes son aquellos en los cuales el control y la
penetración militar de todas las estructuras políticas, burocráticas y económicas es más profunda. Los objetivos de
cambio que se proponen sean estos progresistas o conservadores, son más radicales y ambiciosos. En estos
regímenes la represión es mayor y la probabilidad de persistencia es más alta. En ellos a veces se intenta, con
resultados casi siempre fallidos, la formación de un partido de masas fuerte. Cuando la tentativa tiene éxito y el
partido político logra un papel relativamente autónomo, nos encontramos en el ámbito de los regímenes de ejército-
partido.
REGÍMENES CÍVICO-MILITARES.
El autor plantea que existe una nueva profesionalización de los militares, entendiendo a esta como la
adquisición por parte de los militares de mayores conocimientos teóricos, la transformación de los ejércitos en
cuerpos altamente diferenciados, con mayor cohesión, espíritu de cuerpo, capacidad de gestión, y sobre todo, una
mayor disposición a tomar y mantener el poder, mayor seguridad en la propia capacidad de gobierno, una ideología
diferente basada en la doctrina de la seguridad nacional y, por lo tanto, una menor predisposición a dejar el poder
en manos civiles o a buscar legitimaciones externas. En los países en los cuales encontramos esta nueva
profesionalización se presentan los regímenes cívico-militares. Tales regímenes se basan, en una alianza entre
militares, más o menos profesionalizados, y civiles, sean estos burócratas, políticos profesionales, tecnócratas o
representantes de la burguesía industrial y financiera.
Para algunos regímenes cívico-militares puede usarse la expresión de regímenes burocrático-militares, el
régimen burocrático-militar se caracteriza se caracteriza por una coalición dominada por oficiales y burócratas.
También forman parte de este régimen otros grupos, pero con independencia de las motivaciones ideológicas, es
habitual que las decisiones políticas se guíen por el pragmatismo. No existe un partido de masas con un papel
43
dominante, pero sí es posible que, a
instancias del gobierno, se cree un partido único que tienda a reducir la participación de la población, inclusive en
sus manifestaciones manipuladas. En cualquier caso, se admiten más partidos políticos, pero éstos no dan vida a
elecciones libres o a una efectiva competición. En tales regímenes está ya en marcha un proceso de modernización
socio-económica, con una industrialización en su etapa inicial, notable urbanización, desarrollo de la educación y
expansión de las clases medias profesionales.
O’Donnell (1973) propone un modelo de régimen burocrático autoritario en el cual se encuentra una
coalición entre militares y civiles. En síntesis, el modelo de O’Donnell, referido específicamente a
América Latina y sobre todo al Cono Sur, presenta las siguientes características:
1) la base social real del régimen está constituida por la alta burguesía oligopólica y transnacional;
2) en tal régimen se produce una coalición entre militares, especialistas de la coerción, y tecnócratas,
cuyo objetivo es “normalizar” la economía;
3) los sectores populares, en un primer momento movilizado, son excluidos de la política a través de diversas
formas de represión;
4) la exclusión es tanto política como económica: la creciente transnacionalización de la economía favorece sólo
al capital privado y a algunas instituciones estatales.
El régimen corporativo se caracteriza esencialmente por una participación controlada y por la movilización de la
comunidad política a través de estructuras “orgánicas”. A nivel ideológico, rechaza tanto la concepción liberal de la
competencia política como la marxista del conflicto de clases para adherir a una alternativa corporativa. El
corporativismo es, entonces: “un sistema de representación de los intereses en el cual las unidades constitutivas están
organizadas en un número limitado de categorías singulares, obligatorias, no competitivas, ordenadas
jerárquicamente y diferenciadas funcionalmente, reconocidas y admitidas (cuando no creadas) por el Estado, el que
garantiza el monopolio de la representación dentro de las respectivas categorías a condición de que sean observados
ciertos controles sobre la selección de los líderes y sobre la articulación de las demandas y del apoyo”.
RÉGIMENES DE MOVILIZACIÓN.
En los régimenes de movilización, la característica de movilización limitada propia del autoritarismo se
acentúa, convirtiéndose en un modelo límite del autoritarismo, acercándose al totalitarismo. los diversos regímenes
se asemejan sobre todo por el papel preeminente del partido único o hegemónico, que puede inclusive convivir con
otros partidos menores sin que exista una
competencia efectiva. Las diferencias residen en los orígenes, en los contextos culturales y socioeconómicos y en las
ideologías-mentalidades que inspiran y guían la acción de los gobernantes y dan contenido a las formas de
legitimación de estos regímenes.
Los regímenes nacionalistas de movilización nacen en la lucha por la independencia nacional dirigida por una
elite local, con mucha frecuencia por un líder carismático, que hace del partido político el vehículo de una
movilización “desde abajo” que se inicia ya antes de la independencia y que, después, se convierte en la estructura
que sostiene al mismo régimen. En estos regímenes los militares tienen un papel secundario y aceptan
44
sustancialmente el control por las elites nacionalistas civiles. Con el paso de los años, el partido político se puede
transformar incluso en una máquina burocrático-clientelar en la cual la ideología nacionalista, una vez alcanzada la
independencia, se destiñe y asume las formas autóctonas de un socialismo de características ambiguas.
El segundo modelo de régimen de movilización se trata del régimen comunista de movilización. En un
contexto socio-económico con frecuencia muy desarrollado, en el centro de la coalición dominante se encuentra un
partido único, con una articulación estructural muy profunda y una notable capacidad de control sobre la sociedad.
Este aspecto ha hecho que se hable de partido-Estado para indicar el paralelismo y la superposición que se crea
entre las estructuras del régimen y las del partido. Los militares mantienen un papel de garantes del régimen y de
apoyo a la hegemonía del partido, hasta el punto de intervenir con sustanciales modificaciones del mismo régimen
en el caso de una crisis profunda del partido.
TOTALITARISMO.
En esta categoría son ubicados la Alemania Nazi y la Unión Soviética estalinista. Se puede sostener que los
regímenes totalitarios se caracterizan por:
a) Es monista (ausencia de pluralismo), caracterizado por el papel preeminente del partido único, que es una estructura
burocrática y jerárquica, que sirven para integrar, politizar, controlar, y empujar a la participación a toda la sociedad
civil; y, por otro lado, subordinación completa de todos los otros actores posibles (los militares, la burocracia, la Iglesia)
al partido único. El partido único ocupa una posición central y determinante.
b) presencia de una ideología articulada y definida con precisión, destinada a la legitimación y al mantenimiento del
régimen.
c) Presencia de una movilización alta y continua, sostenida por la ideología y por las organizaciones partidarias y
sindicales.
d) un pequeño grupo o un líder en la cúpula del partido único.
e) límites no previsibles al poder del líder y a la amenaza de sanciones.
La ideología totalitaria es un núcleo proyectual de transformación total de la realidad social, el régimen se vale de
una acentuada represión, además de que el terror totalitario se expresa también respecto de los “enemigos
potenciales”, “enemigos objetivos”, “autores de posibles delitos”, inclusive de todos aquellos que de un modo u otro
puedan constituir un obstáculo a las políticas del régimen, o mejor dicho del líder. El terror se caracteriza tanto por la
cantidad de personas implicadas como por la existencia de “una estructura política de desgarramiento del tejido
social”, que hace sentir sus consecuencias sobre todo el cuerpo social. El régimen totalitario presenta un alto grado
de movilización procesos se destacan por el objetivo de buscar una profunda transformación.
Los dos ejemplos de gran envergadura del totalitarismo son la nacionalista Nazi (fascismo) y la Unión
Soviética estalinista, en este sentido se puede mencionar que entre ellas existen diferencias. La internacionalista
soviética poseía un contenido y transformación más profunda que la nacionalista nazi; la nacionalista nazi subrayaba
el papel del líder y de la elite en relacional a la internacionalista soviética y en ese sentido, esta última se
consideraba más “democrática”. La nacionalista nazi poseía una acentuación del racismo mientras que la
internacionalista no.
CONSIDERACIONES FINALES.
45
En la actualidad algunos regímenes no democráticos ya no se dan, pero otros aún pueden prevalecer como
los regímenes personales ya que pueden aparecer líderes que logrará convencer a ciudadanos y elites poco
democráticas de su capacidad para resolver los problemas que aquejan al país en ese momento. En este sentido, los
regímenes de movilización religiosa continuarán presentándose como alternativa a los órdenes democráticos. Estos
regímenes basan la persistencia de su legitimidad en la promoción del crecimiento económico a través de una parcial
y prudente aceptación de la economía de mercado y, al mismo tiempo, en el mantenimiento del orden, y en
consecuencia, en un control sustancial sobre la sociedad.
Sin embargo, probablemente la alternativa autoritaria más eficaz y con mayores probabilidades de éxito en la
confrontación con la democracia de impronta occidental, será la de las pseudo-democracias, es decir regímenes que
poseen algunos aspectos formales de la democracia, como constituciones aparentemente garantistas, elecciones y
más de un partido, en los cuales no existen garantías reales para el ejercicio de los derechos, participación efectiva y
posibilidad de expresar el disenso político.
46
c) La selección de gobernantes basada en elecciones periódicas y competitivas.
d) La intervención popular en las decisiones socioeconómicas, con el objetivo de promover el desarrollo individual y
garantizar la progresiva igualdad entre los ciudadanos.
e) La capacidad de los ciudadanos para influir sobre el contenido de las decisiones políticas.
A la democracia, a su vez, se la puede sintetizar en dos grandes categorías: una interesada en los medios de la
política y la otra a sus objetivos o fines.
- La primera, democracia procedimental o instrumental: atiende sobre todo a las reglas del proceso de ser claras e
iguales para todos los participantes en el mismo. Esta se refiere a la fase del input4 y su preocupación es asegurar el
juego limpio entre los actores, garantizando que tengan su oportunidad de intervención.
- La segunda, sustancial o material: toma como referencia los objetivos políticos. El sistema será más democrático en
la medida que disminuyan las desigualdades económicas y sociales existentes entre los miembros de la comunidad.
Esta versión atiende más al output5 político: no se conforma con la fidelidad de las reglas del procedimiento, sino que
reclama determinados resultados en el ámbito económico y social.
MEDIOS Y FINES EN LA DEMOCRACIA.
Cada definición de democracia posee una valoración, es decir, presupone una toma de posición de quién la
formula respecto de lo que entiende por política y lo que espera de ella. La idea de política que se adopte condiciona
una determinada concepción de democracia. Si hacer política equivale a la gestión de los conflictos de la comunidad,
la democracia consistiría en hacerlo mediante la intervención más amplia posibles de los ciudadanos en los
diferentes momentos de gestión: en la identificación y selección de conflictos a regular, en el debate de las
alternativas que se proponen para cada caso y en la selección final de unas de ellas. Esta concepción de democracia
exige deliberación y decisión. Por esta razón, no reuniría las condiciones democráticas un sistema que negara la
capacidad política a un grupo de la comunidad por razones género, etnia, lengua, religión, niveles de instrucción, etc.
Como tampoco que descansara sobre mecanismos de intervención inaccesibles al colectivo interesado: ausencias de
elecciones libres, falta de control sobres las autoridades delegadas, restricción en la información, etc.
Las condiciones indispensables de las democracias, estaría constituido por:
1) El libre acceso a la actividad política de todos los miembros de la comunidad, sin distinción de género, raza, lengua,
religión, instrucción, etc.
2) La designación electoral de las autoridades en competición libre, equilibrada y periódica.
3) La existencia de un control permanente sobre la actuación de dichas autoridades para hacerlas responsables de su
actuación.
4) La capacidad para asociarse en organizaciones independientes de las autoridades.
5) La efectiva libertad de expresión que perita la crítica y la oposición a las autoridades y sus decisiones.
6) La pluralidad de fuentes de información accesible a la ciudadanía.
En un sistema democrático es difícil señalar los fines o los objetivos que deben alcanzar. Por eso, en vez de
democracia de fines se plantea democracia de los medios (democracia sustantiva). Desde la democracia sustantiva,
cuando alguien sostiene una visión de la democracia estrictamente limitada a las reglas (los medios) exhibe una
47
incoherencia interna. Se puede hipotetizar que quien se pronuncia por esta visión instrumental y limitada, sólo la
acepta de modo condicional: admite únicamente las reglas de la democracia en tanto y en cuanto las decisiones
políticas no alteren las relaciones de desigualdad, ya que, el demócrata instrumental seguramente ocupa una
posición de ventaja que no quiere perder.
LAS POLÍARQUÍAS CONTEMPORÁNEAS: EL ESTADO LIBERAL- DEMOCRÁTICO.
En el estado liberal democrático, la relación política fundamental se define como una relación entre el poder y
los miembros de un grupo, ya sea una clase, un colectivo territorial, una organización política o sindical. La acción
política corresponde a los colectivos y no a un individuo aislado de sus iguales (como pretendía el estado liberal). El
poder, dialoga y negocia con actores colectivos que tienen sus representantes en diferentes órganos y escenarios.
Se amplía el contenido de los derechos civiles y políticos propios del modelo liberal. Se extiende el derecho al voto
a todos los ciudadanos, también se añaden otros derechos políticos y sociales, tales como: derechos sindicales,
patronales, de los partidos, derechos de los trabajadores, derechos étnicos, personales, etc. En este modelo, se
subrayan los derechos sociales (vivienda, salud, educación, etc.).
La elaboración de leyes es el resultado de pactos negociados entre los intereses de los grupos, que los partidos
trasladan al parlamento. Cada grupo participa por medio de sus representantes en las diferentes fases de la toma de
las decisiones e intenta que sus propuestas sean aceptadas por los demás.
El poder se comparte y distribuye entre los partidos de la mayoría y de la oposición, es decir, entre los diversos
grupos que están en el escenario político. De esta poliarquía resultan equilibrios más o menos duraderos.
El estado asume ahora responsabilidades económicas de importancia: regula las crisis cíclicas del capitalismo con
medidas de fomento de la actividad económica, redistribuye recursos mediante el sistema impositivo, controla
sectores considerados estratégicos (energía, comunicaciones, transporte, etc.). Proclama el derecho a un puesto de
trabajo y media en las negociaciones entre asalariados y capital mediante la fijación de ciertas condiciones de la
contratación laboral. La economía es mixta, porque se combinan las intervenciones del sector público y del sector
privado.
El estado se compromete a cubrir algunos riesgos que amenazan a los grupos más vulnerables. Para ello, elabora
un sistema de previsión social para afrontar situaciones de enfermedad, accidente, invalidez, paro laboral, etc.
También garantiza bienes y servicios sociales, tales como: ayudas a la familia, vivienda, educación universal, salud
pública, etc.
Las doctrinas/ideologías que han sustentado a este modelo de estado son diversas. Puesto que tienen
orientaciones liberales con el fin de ampliar la base social del sistema: extendieron el derecho al sufragio y algunas
intervenciones económicas y sociales; aquí algunos exponentes son Stuart Mill y Keynes. Asimismo, se puede
encontrar el pensamiento social cristiano, como sectores del catolicismo y protestantismo. Pero la doctrina que está
más asociada al estado liberal democrático es la socialista demócrata.
¿Qué hizo posible esta transformación del estado liberal en este estado liberal democrático? Tres factores
pueden explicarla. En lo económico, la propia expansión del capitalismo industrial (en su producción forista/gran
escala) que generaba pleno empleo y a la vez ampliaba los mercados para muchos de sus productos. En lo político, la
capacidad de presión de los sindicatos y de los partidos socialistas y comunistas, que contaban con el apoyo de los
48
trabajadores asalariados. La explotación económica desarrollada por los países europeos sobres sus colonias.
Estos tres factores hicieron posibles el llamado gran pacto social entre capital y trabajo asalariado: el estado
renunciaba a extremar su capacidad de explotación económica y aceptaba la intervención estatal, mientras que las
organizaciones representativas del trabajo asalariado abandonaban en la práctica su objetivo de revolución social;
de este trato resultaban beneficios para ambas partes. Entonces, por un lado, tenemos el fomento estatal de la
demanda asegurada al capital contra los efectos cíclicos de las crisis económicas y le protegía contra los riesgos
de la revolución; y por otro, se garantizaba a los trabajadores la plena ocupación y una mayor participación en los
rendimientos de la economía.
Desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años 70, es decir, durante casi 40 años este
pacto social fue gestionado con éxito en la mayoría de los países de Europa occidental. Fue un período de expansión
económica sin precedentes, que facilitó el pleno empleo y la difusión de bienestar entre amplios sectores sociales.
Sin embargo, esto empezó a declinar a mediados de los años 70 y comenzó a cuestionarse al modelo liberal
democrático y fundamentalmente a su intervención social y económica.
EL DESGASTE DEL ESTADO LIBERAL- DEMOCRÁTICO.
El estado liberal democrático, comenzó a dar señales de agotamiento hacia mediado de los años 70 del s. XX. El
agotamiento del estado se manifestaba en diferentes áreas, tales como:
En lo económico, se registró una gran inestabilidad monetaria, estancamiento económico con alta tasa de inflación,
hundimientos masivos de sectores industriales tradicionales (acero, construcción naval, minería) y un paro crónico,
especialmente de mujeres y jóvenes.
En lo social, aumentó el malestar y la protesta, en relación con la discriminación de las mujeres en los ámbitos
laborales y familiares, como también en la explotación de los recursos naturales y las degradaciones ambientales.
En lo político, la capacidad estatal se volvió problemática para gestionar viejos y nuevos conflictos y se dudaba de la
gobernabilidad de las sociedades avanzadas. Al estado le contaba obtener recursos para atender a su papel
distributivo y esto lo conducía a un creciente endeudamiento exterior.
El estado de bienestar había entrado en crisis. Se puede mencionar cuatro factores que dieron paso a la
crisis del estado.
1) Efecto combinado de la caída demográfica y del aumento de la expectativa de vida: la población se estanca o
disminuye y como consecuencia envejece. Esto trae aparejado que sean menos productiva y que se necesiten más
atenciones sociales.
2) Cambios en los valores sociales, pasa a primer plano la preocupación por la identidad y la realización personal o la
calidad de vida, frente a estructuras familiares tradicionales. Sumado a la explotación ilimitada del medio y los
recursos naturales.
3) El sistema productivo evoluciona, el conocimiento y la información se convierten en las materias primas más
valiosas. A partir de la sociedad del conocimiento se modifican las formas de organización propias de la sociedad
industrial. Se presenta una composición dual entre los trabajadores: sector cualificado y sectores de baja
cualificación.
49
4) Los avances tecnológicos en las comunicaciones producen que las fronteras territoriales tiendan a desaparecer.
Producto de la internacionalización, las finanzas, la producción y el comercio compiten a nivel planetario.
CRITÍCAS A LA DEMOCRACIA, PROMESAS INCLUMPLIDAS.
1) Los grupos, y no los individuos, se han convertido en los sujetos políticamente relevantes de una
«poliarquía» de poderes desiguales.
2) La representación política no deja al representante la capacidad de decidir conforme a su libre juicio (mandato
representativo), sino que lo convierte en autómata sujeto a las instrucciones del partido, del grupo de interés o del
sindicato (mandato imperativo).
3) La democracia no ha alcanzado la identificación gobernantes-gobernados y ha reconstruido una elite de
profesionales de la política.
4) La democracia no ha conseguido llegar a ámbitos donde se toman decisiones que afectan a toda la comunidad:
la economía, la empresa, la administración, etc.
5) La democracia no ha eliminado completamente la opacidad del poder, el «secreto de estado». En lugar del ágora
abierta predomina el aula cerrada de los despachos burocráticos, los pasillos del poder, los servicios secretos, etc.
6) La democracia —en su versión actual— no ha conseguido extender la virtud cívica o el amor a la cosa pública:
ha crecido la apatía política y la dependencia clientelar basada en el interés individual.
VIEJAS Y NUEVAS RESPUESTAS A LAS EXIGENCIAS DEMOCRÁTICAS.
No existe una sola manera de interpretar la situación de crisis, por lo tanto, se existen diferentes líneas de
interpretación que revisan las relaciones entre el estado, la democracia y las esferas socioeconómicas.
Para los adeptos al pensamiento marxista, el desgaste del estado liberal democrático es la prueba de
conseguir una democracia política efectiva, mientas no sean eliminadas las desigualdades provocadas por la
estructura socioeconómica y las que resultan de la propiedad privada de los medios de producción. Si estas
desigualdades no desaparecen, la democracia política es solo una democracia formal, que oculta un sistema de
exclusiones y marginaciones. Para que se consiga un sistema de inclusión y participación de todos en las decisiones
en necesario una revolución del sistema económico capitalista: cuando las decisiones económicas sean compartidas
en lugar de ser monopolizadas se darán las condiciones para establecer una democracia real o efectiva.
Quienes sostienen esta visión, revelan una desviación de sus líneas básicas, al haber concentrado de nuevo
la propiedad y la decisión política y económica en unas pocas manos. Al
someterla al poder político y no al poder de los ciudadanos, dirigentes del partido único y burócratas usurparon la
capacidad de intervención que le correspondía a toda la ciudadanía. Entonces, el fracaso económico y político de
este intento histórico no justificaría una descalificación del proyecto.
En el extremo opuesto, otros sectores entienden que la evolución del estado liberal democrático ha
confirmado los inconvenientes de confiar la conducción de los asuntos públicos a los ciudadanos. Si se admite que el
individuo se mueve por su fan de beneficio o utilidad personal, la mayoría de la ciudadanía acabaría imponiendo su
tiranía, en prejuicio de la libertad y acosta de perjudicar el desarrollo general de la comunidad. Entienden que el
estado se tiene que retirar de toda acción económica y social, exigiendo la privatización total de empresas y servicios
50
públicos (salud, educación, energía, transporte), inhibición estatal en la regulación de las condiciones laborales,
recorte severo en prestaciones sociales a los colectivos más vulnerables, etc. Se defiende la reducción drástica de la
fiscalidad, la simplificación de las administraciones públicas y la congelación o supresión del personal funcionario:
menos estado = mejor estado.
Esta visión, manifiesta un gran rechazo hacia las instituciones políticas y administrativas, hacia los partidos y
sus representantes. Quiere que las funciones tradicionales sean transferidas a actores privados, a organismos de
constitución mixta público- privada o que órganos públicos no sean sometidos al control electoral. La versión más
radical de esta aproximación se ha inspirado en autores neoliberales y en grupos libertarios o anarquistas de
derechas.
Para otros analistas, las crisis y las insuficiencias del estado liberal democrático reclaman una revisión
realista de sus posibilidades. Desde esta perspectiva hay que admitir una desigualdad incorregible entre los
ciudadanos cuando se trata de intervenir en política. Puesto que existe una división entre una elite gobernante y una
masa gobernada. Lo propio de la democracia consiste en permitir a la mayoría gobernada que intervenga en la
selección de la elite gobernante: las elecciones son el mecanismo de la comunidad para la selección entre elites
diversas que se enfrentan para desempeñar la función de gobierno y para renovarlas paródicamente. La democracia
se caracteriza por facilitar la intervención en las decisiones a grupos de todo tipo: político, empresariales, sindicatos,
profesionales, etc. Esta participación es desigual, ya que hay actores con mayor peso que otros. Pero existe una cierta
competición entre sectores sociales organizados, como resultado se produce una pluralidad de poderes que se
organizan en una poliarquía. Esta constituirá la adaptación de la democracia en las sociedades contemporáneas.
Otra línea de análisis, son los realistas críticos que son aquellos que no aceptan como un dato insuperable las
deficiencias del estado liberal- democrático. Las toman como un punto de partida para revisar las actuales
instituciones de la democracia y ampliar la capacidad de intervención individual y colectiva en los procesos de
decisión. Insisten en la necesidad de reforzar el comportamiento dialogante de la democracia, ampliando los
momentos de debates entre posiciones y alternativas. Justifican la función redistribuidora del estado y su
intervención en los aspectos sociales y económicos. Para esta visión, se trata de desarrollar una democracia
participativa o fuerte como alternativa a la democracia débil del estado liberal- democrático, mediante el diseño de
nuevas instituciones acudiendo a las nuevas tecnologías de la información. A nivel local, en algunos países, se han
vislumbrado la intervención ciudadana a partir de la noción de democracia participativa.
¿DEMOCRACIA POSTSOCIAL O POSTESTATAL?
Las correcciones prácticas al modelo poliárquico o liberal democrático han tenido lugar en la Europa
occidental, Canadá, Australia y nueva Zelanda.
Durante los años 80 y 90, estos países, han reducido de manera decisiva la intervención estatal en la
economía, llevando a cabo la privatización de empresas y servicios público, liberando los intercambios financieros y
comerciales o desregulando las relaciones laborales. Han bajado la presión fiscal y ha limitado algunas prestaciones
sociales en materia de subsidios o de asistencia sanitaria. Pero no han renunciado a una intervención reguladora
pública que marque las reglas básicas a la que deben someterse actores públicos, privados y del tercer sector. Con
estas medidas se han intentado combinar las exigencias de la economía posindustrial y de la competencia
51
internacional con la necesidad de conservar equilibrios internos, nacidos del pacto social que dio origen al estado de
bienestar.
Estos equilibrios se rompen cuando la sociedad comienza a dualizarse: mientras un sector de la sociedad
está protegido de riegos e inseguridades, la otra parte queda relegada a la marginalidad y a la precariedad. Para
salvar este riesgo se han propuesto la transformación del estado de bienestar en un estado de solidaridad o
postsocial, en donde las instituciones públicas no se han abandonado pero sus funciones económicas y sociales se
han modificado. En el modelo del estado social, le correspondía al sector público el papel de protagonista de algunas
actividades económicas y condicionaba todas las demás por reglas de intervención y control. En el estado postsocial,
el estado se limita a garantizar la competencia eficiente de los actores económicos privados, impidiendo el
monopolio para evitar que se reduzca la eficiencia. En el campo social, el
estado no sería el proveedor exclusivo y casi monopolista de servicios y prestaciones, sino que se convertiría en
promotor y habilitador de la provisión de estos servicios, confiados indistintamente a instituciones públicas,
mercantiles y no lucrativas. Aquí se presenta como regla, la acción concertada del estado con empresas privadas,
organizaciones voluntarias o religiosas.
Con el fin de legitimar esta nueva distribución de funciones, ya no basta con el pacto entre capital y
asalariados, sino que se amplían los pactos ya que las sociedades actuales son más complejas, en este sentido se
producen pactos de solidaridad entre generaciones, entre géneros, entre trabajadores ocupados y desempleados,
entre empleados permanentes y trabajadores contratados, entre nativos e inmigrantes.
Para dar fuerza a dichos pactos sociales, se ha propuesto ampliar la participación ciudadana directa en las
tomas de decisiones de interés público. Ello significa acercar los centros de la toma de decisiones a quienes son
afectados por ellas y esto requiere un acceso a la información, agilidad y transparencia en los sistemas de consultas,
coparticipaciones en la elaboración de políticas públicas y un rendimiento de cuenta por parte de políticos y
gestores, descentralización de las administraciones, etc. Junto al reconocimiento de las organizaciones, también tiene
que haber ligar para la intervención individual de ciudadanos no organizados.
En síntesis, la llamada crisis del estado de bienestar o liberal democrático coincide con una erosión del propio
estado como forma de organización política. Las características del estado (poder ilimitado y coactivo sobre un
territorio bien definido) se han ido desdibujando: a principios del siglo XXI, pocos estados son capaces de llevar
adelante una determinada política económica o una particular política de bienestar. Su papel ha disminuido
progresivamente como efecto de la globalización en todo tipo de relaciones e intercambios. De este modo se podría
pensar que como sociedad estamos yendo hacia un modelo post estatal.
La doctrina de los derechos naturales es la base de las declaraciones de los derechos de los EE. UU. y de la Francia
revolucionaria, mediante las cuales se afirma el principio fundamental del estado liberal como estado limitado.
Históricamente, el estado liberal nace de una continua y progresiva erosión del poder absoluto del rey y en
periodos históricos de crisis aguda, de una ruptura revolucionaria. El estado liberal es justificado como el resultado
de un acuerdo entre individuos libres que convienen en establecer los vínculos estrictamente necesarios para una
convivencia duradera y pacífica. Mientras que la doctrina parte de la hipótesis de un estado inicial de libertad y sólo
en cuanto concibe al hombre naturalmente libre llega a constituir la sociedad política como una sociedad con
soberanía limitada.; la doctrina bajo la teoría de los derechos naturales invierte el recorrido histórico, poniendo al
inicio como fundamento y por consiguiente como prius lo que históricamente es el resultado, el posterius.
La afirmación de los derechos naturales y la teoría del contrato social/ Contractualismo, están
estrechamente vinculadas. La idea de que el ejercicio del poder político sea legítimo sólo si se basa en el consenso de
las personas sobre las cuales se ejerce y por lo tanto en un acuerdo entre quienes deciden someterse a un poder
53
superior y con las personas a las que este poder es confiado, deriva del presupuesto de que los individuos tengan
derechos que no dependen de la institución de un soberano y que la institución del soberano tenga como función
principal el permitir el desarrollo máximo de estos derechos compatibles con la seguridad social. Lo que UNE a la
doctrina de los derechos del hombre y el Contractualismo es la común concepción individualista de la sociedad, en la
cual primero está el individuo con sus intereses y necesidades y luego está la sociedad. Sin individualismo no hay
liberalismo.
Los límites del poder del estado/ estado limitado, comprenden dos aspectos diferentes: A) los límites de los
poderes y B) las funciones del estado; ambos son abarcados por la doctrina liberal. El liberalismo es una doctrina del
estado limitado tanto en sus poderes como en sus funciones. El liberalismo concibe al estado tanto como estado de
derecho como estado mínimo, aunque se puede dar un estado de derecho que no sea mínimo, por ejemplo: el estado
social; y se puede dar un estado mínimo que no sea un estado de derecho. Mientras que el estado de derecho se
contrapone al estado absoluto, el estado mínimo se contrapone al estado máximo., aunque estos dos movimientos
no siempre coinciden histórica y prácticamente.
Por estado de derecho se entiende, un estado en el que los poderes públicos son regulados por nomas
generales y deben ser ejercidos en el ámbito de las leyes que los regulan. Cuando se habla del estado de derecho en
el ámbito de la doctrina liberal del estado, significa la subordinación de los poderes públicos a las leyes generales del
país, además de la subordinación de las leyes al límite material del reconocimiento de algunos derechos
fundamentales considerados constitucionalmente y por lo tanto inviolable.
Son parte integrante del estado de derecho los siguientes mecanismos:
1- El control del poder ejecutivo por parte del poder legislativo.
2- El control eventual del parlamente en el ejercicio del poder legislativo ordinario por parte de una corte jurisdiccional
a la que se pide el establecimiento de la constitucionalidad de las leyes.
3- Relativa autonomía del gobierno local en todas sus formas y grados frente al gobierno central.
4- Un poder judicial independiente del poder político.
Los mecanismos constitucionales que caracterizan al estado de derecho tienen el propósito de defender al individuo
de los abusos de poder. Son las garantías de libertad, entendida como la esfera de acción en la que el individuo no
está constreñido por quien detenta el poder coercitivo hacer lo que no quiere a la vez no es obstaculizado para hacer
lo que quiere. Para el pensamiento liberal la libertad individual está garantizada por los mecanismos constitucionales
del estado de derecho, además que al estado se le reconocen funciones limitadas en el mantenimiento del orden
público interno e internacional.
Desde el punto de vista del liberalismo, el estado es concebido como un mal necesario ya que el estado debe
entrometerse el menos posible en la esfera de acción de los individuos. La libertad en la doctrina liberal es entendida
como libertad frente al estado. El proceso de formación del estado liberal puede hacerse coincidir con el crecimiento
progresivo de la esfera de la libertad del individuo, con respecto a los poderes públicos, con la emancipación gradual
de la sociedad. Las dos esferas en las que acontece esta emancipación son la esfera religiosa y la esfera económica o
de los intereses materiales.
El estado liberal se contrapone con las diversas formas de paternalismo. Uno de los fines que se propone Locke
54
es demostrar que el poder civil, nacido para garantizar la libertad y la propiedad de los individuos que se asocian
para autogobernarse es diferente del gobierno paternal y con mayor razón del patronal.
La segunda mitad del siglo XX, en el mundo hubo un gran cambio político.
Los comienzos de la democracia se la pueden situar en las sociedades primitivas, y con el paso del tiempo esta se fue
reinventando en formas más avanzadas, los desarrollos más cruciales se produjeron en Europa. En este sentido, en
el mediterráneo, especialmente en la Grecia y Roma
clásica alrededor de 500 años a.C, se establecieron por primera vez sistemas de gobierno que permitieron la
participación popular de un gran número de ciudadanos. Fueron los griegos los que acuñaron el término democracia
(demos- pueblo y Kratos- gobierno), entre las democracias griegas, la de Atenas fue la más importante, ya que se la
considera un ejemplo de democracia participativa. En relación con el gobierno de Atenas, se puede decir que en su
núcleo y a la cabeza había una asamblea en la que podían participar todos los ciudadanos, la asamblea elegía a unos
pocos cargos clave. Pero el principal método de selección de los ciudadanos que debían ocupar otros cargos cívicos
fue el sorteo, al que ciudadanos elegibles se sometían para ser seleccionados en régimen de igualdad.
Las instituciones políticas de la democracia griega, por muy innovadoras que fueran en su tiempo fueron
rechazadas durante el desarrollo de la democracia representativa moderna.
Por lo que se refiera a Roma, los romanos decidieron designar a su sistema república, la republica era la cosa
que pertenecía al pueblo. El derecho a participar en el gobierno de la República estaba restringido en sus comienzos a
los patricios o aristócratas. Pero luego de muchas luchas por parte de la gente común (la plebe, o plebeyos) éstos
también consiguieron su integración en el sistema. Con la caída de la República, el gobierno popular desapareció
completamente en el sur de Europa.
Desde una perspectiva moderna, los tres sistemas (Grecia, Roma e Italia), poseían una ausencia de lastres
instituciones políticas básicas: un parlamento nacional compuesto de representantes electos, y gobiernos locales
elegidos por el pueblo que en última instancia estaban subordinados al gobierno nacional.
De las asambleas al parlamento.
A partir de la expansión de la manufactura, el comercio y las finanzas, esto favoreció a que se crearan las clases medias
urbanas. Este proceso, llevó a los gobernantes a convocar asambleas de representantes provenientes de las ciudades
y de las clases sociales más importantes. Aunque estas asambleas, parlamentos o “estados”, no evolucionaron
directamente hasta las legislaturas nacionales de hoy, sí establecieron tradiciones, prácticas e ideas que favorecieron
profundamente tal impulso.
Hacia el siglo 18, la evolución había conducido a un sistema constitucional en el que el rey y el parlamento
estaban cada uno limitado por la autoridad del otro dentro del parlamento. Las leyes promulgadas por el rey y el
parlamento eran interpretadas por jueces que eran independientes del rey y del parlamento.
55
A comienzos del siglo 18 había aparecido en Europa las ideas y prácticas políticas que se convirtieron en
importantes elementos de las visiones e instituciones democráticas posteriores. Favorecidos por las condiciones
políticas y oportunidades presentes en algunos lugares de Europa, la lógica de la igualdad estimuló la creación de
asambleas locales en la que los hombres libres podían participar en el gobierno. Las asambleas, por la extensión
territorial, hacía imposible la participación de todos los hombres libres, por este motivo se necesitaba del
consentimiento de una representación en la institución que imponían tributos y hacían leyes. La representación
debía ser asegurada mediante la elección. Estas ideas y prácticas políticas propiciaron las bases para que se
despliegue la democratización.
Estas ideas y prácticas era una promesa de democratización, puesto que había grandes obstáculos por las
fuertes desigualdades, tales como: diferencias en derechos, deberes, influencia y poder entre esclavos y hombres
libres, entre ricos y pobres, propietarios de tierra y no propietarios, amos y siervos, hombres y mujeres, jornaleros y
aprendices, artesanos cualificados y propietarios, burgueses y banqueros, señores feudales y feudatarios, nobles y
hombres comunes, monarcas y sus súbditos, en otras palabras, los hombres libres eran muy desiguales entre sí en
condición, riqueza, trabajo, obligaciones, conocimiento, libertad, influencia y poder.
EN segundo lugar, aún en donde existían asambleas y parlamentos, los parlamentos no podían competir con
el monarca. Los parlamentos eran bastiones de privilegios, particularmente en las cámaras reservadas a la aristocracia
y al alto clero, mientras que los representantes elegidos por el pueblo tenían una intervención parcial en la creación
de la ley. En tercer lugar, los representantes del “pueblo” no representaban realmente a todo el pueblo, puesto que
los hombres libres eran varones y la mitad de la población adulta era excluida de la vida política.
En cuarto lugar, los valores e ideas democráticas no eran comprendidos, puesto que la lógica de la igualdad
sólo era efectiva entre unos pocos privilegiados. La libertad de prensa y opinión estaban seriamente limitada,
particularmente si se ejercía para criticar al monarca. La oposición política carecía de legalidad y legitimidad. Los
partidos políticos eran ampliamente condenados como peligrosos y las elecciones sufrían de una notoria corrupción
por parte de la corona.
El proceso de democratización a lo largo de la historia tuvo sus altos y bajos, asimismo la democracia, tal
parece, es un tanto incierta. Pero sus posibilidades dependen también de lo que nosotros hagamos. Con una
adecuada comprensión de lo que exige la democracia y la voluntad de satisfacer sus requerimientos, podemos
actuar para preservar las ideas y prácticas democráticas y, aún más, avanzar en ellas.
56
CONTROL DE LA AGENDA: Los miembros deben tener la oportunidad de decidir cómo y qué asuntos deben ser
incorporados a la agenda. Las políticas de la asociación están siempre abiertas a cambios introducidos por sus
miembros, si éstos así lo deciden.
INCLUSIÓN DE LOS ADULTOS: la mayoría de los adultos que son residentes permanentes, deben tener los plenos
derechos de ciudadanía.
Dahl entiende que los criterios mencionados sirven como base, es decir, como una orientación. A su vez el autor se
pregunta ¿por qué se ha de apoyar a la democracia? O ¿por qué apoyar la democracia en el gobierno del estado?. En
este sentido, se puede decir que la democracia produce consecuencias deseables, tales como: 1. Evita la tiranía, 2.
Derechos esenciales, 3. Libertad general,
4. Autodeterminación, 5. Autonomía moral, 6. Desarrollo humano, 7. Protección de intereses personales esenciales,
8. Igualdad política, 9. Búsqueda de la paz, 10. Prosperidad.
1. Evita la tiranía: El problema quizá más persistente y fundamental de la política es el de evitar el gobierno autocrático.
Los costes humanos del gobierno despótico rivalizan con los de la enfermedad, la hambruna y la guerra. Los
gobiernos democráticos poseen sus propias contradicciones y suelen vulneran derechos, sin embargo, las
democracias tienden a ser más justas y respetuosas de los intereses humanos básicos que las no democracias.
2. Derechos esenciales: la democracia es también intrínsecamente un sistema de derechos. Los derechos se
encuentran entre los pilares esenciales de un proceso de gobierno democrático. Ningún sistema no democrático
otorga a sus ciudadanos este amplio elenco de derechos políticos. Los derechos deben hacerse verdaderamente
efectivos y estar efectivamente a disposición de los ciudadanos en la práctica. Si muchos ciudadanos son incapaces
de comprender que la democracia exige ciertos derechos fundamentales, o si
dejan de apoyar a las instituciones políticas, administrativas y judiciales que protegen esos derechos, la democracia
está en peligro.
3. Libertad general: Como todos los demás derechos esenciales para el proceso democrático, la libertad de expresión
posee su propio valor, porque es instrumental para la autonomía moral, el juicio moral y la vida buena. un Estado
con un gobierno democrático asegurara entonces un mayor grado de libertad que cualquier otro.
4. Proteger los intereses personales: La mayoría de las personas desean ejercitar algún control sobre los factores que
condicionan la satisfacción de sus deseos. La democracia protege esta libertad y oportunidad.
5. Autodeterminación: Aunque ese proceso no puede garantizar que todos los miembros vayan a vivir estrictamente
bajo leyes que sean el producto de su propia elección, sí sirve para expandir la autodeterminación hasta sus
máximos límites posibles. Al elegir vivir libremente bajo una constitución democrática está ejercitando su libertad de
autodeterminación.
6. Autonomía moral: se adoptan los principios morales y sólo se toman decisiones en función de esos principios
después de haber entrado en un profundo proceso de reflexión, deliberación, escrutinio y consideración de las
posibles alternativas y de sus consecuencias. Ser moralmente responsable equivale a ser autónomo en el ámbito de
las elecciones moralmente relevantes.
7. Desarrollo humano: Sólo los sistemas políticos democráticos proporcionan las condiciones bajo las que pueden
desarrollarse plenamente las condiciones de valerse por sí mismas, de actuar en defensa de sus intereses sin tener
57
que contar con otros para hacerlo, en suma, los adultos pueden proteger sus propios intereses, considerar los
intereses de otros, asumir la responsabilidad por decisiones importantes, y comprometerse.
8. Igualdad política: solo la puede brindar los sistemas democráticos, en ese sentido una de las instituciones políticas es
el sufragio universal.
9. Democracias representativas/búsqueda de paz: el hecho destacable es que las democracias representativas
modernas no se hacen la guerra entre sí. Probablemente, los altos niveles de comercio internacional entre las
democracias modernas las predisponen a la cordialidad más que a la guerra. un mundo más democrático promete
ser también un mundo más pacífico.
10. Prosperidad: una economía de mercado generalmente ha producido mayor prosperidad que cualquier orna
alternativa a la misma. los países democráticos promueven la educación de sus pueblos; y una fuerza de trabajo
instruida contribuye a la innovación y al crecimiento económico.
En la práctica la democracia nunca ha llegado a alcanzar sus ideales, pero la democracia siempre es más beneficiosa
que cualquier otra forma de gobierno no democrático. En suma, se puede remarcar que la democracia:
1. La democracia ayuda a evitar el gobierno de autócratas crueles y depravados.
2. La democracia garantiza a sus ciudadanos una cantidad de derechos fundamentales que los gobiernos no
democráticos no garantizan ni pueden garantizar.
3. La democracia asegura a sus ciudadanos un ámbito de libertad personal mayor que cualquier alternativa
factible a la misma.
4. La democracia ayuda a las personas a proteger sus propios intereses fundamentales.
5. Sólo un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para que las personas ejerciten la
libertad de autodeterminarse, es decir, que vivan bajo las leyes de su propia elección.
6. Solamente un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para ejercitar la
responsabilidad moral.
7. La democracia promueve el desarrollo humano más plenamente que cualquier alternativa factible.
8. Sólo un gobierno democrático puede fomentar un grado relativamente alto de igualdad política.
9. Las democracias representativas modernas no se hacen la guerra entre sí.
10. Los países con gobiernos democráticos tienden a ser más prósperos que los países con gobiernos no
democráticos.
DEMOCRACIA REAL.
Toda democracia real no ha alcanzado nunca los criterios democráticos IDEALES.
El autor plantea que las democracias a gran escala requieren de instituciones políticas: 1. Cargos públicos electos, 2.
Elecciones libres, imparciales y frecuentes, 3. Libertad de expresión, 4. Fuentes alternativas de información, 5.
Autonomía de las asociaciones, 6. Ciudadanía inclusiva.
1. Cargos públicos electos. El control de las decisiones político-administrativas gubernamentales está investido en
cargos públicos elegidos por los ciudadanos. Los gobiernos democráticos son representativos.
2. Elecciones libres, imparciales y frecuentes. Los cargos públicos son elegidos en elecciones frecuentes.
58
3. Libertad de expresión. Los ciudadanos tienen derecho a expresarse, sin peligro a un castigo severo, sobre asuntos
políticos, definidos en sentido amplio, incluyendo la crítica de los cargos públicos, el gobierno, el régimen político, el
orden socio-económico, y la ideología prevaleciente.
4. Acceso a fuentes alternativas de información. Los ciudadanos tienen el derecho de solicitar fuentes de informaciones
alternativas e independientes de otros ciudadanos, expertos, periódicos, revistas, libros, telecomunicaciones. Estas
fuentes alternativas están efectivamente protegidas por la ley.
5. Autonomía de las asociaciones. Para alcanzar sus distintos derechos, los ciudadanos tienen también el derecho de
constituir asociaciones u organizaciones relativamente independientes, incluyendo partidos políticos y grupos de
interés independientes.
6. Ciudadanía inclusiva. A ningún adulto que resida permanentemente en el país y esté sujeto a sus leyes le pueden ser
negados los derechos de que disfruten otros y que sean necesarios para estas cinco instituciones políticas. Estos
incluyen el derecho de sufragio; a concurrir a cargos electos; a la libertad de expresión; a formar y participar en
organizaciones políticas independientes; a tener acceso a fuentes independientes de información; y derechos a otras
libertades y oportunidades.
Fue en el siglo XX que, tanto en la teoría como en la práctica, la democracia vino a exigir que el derecho a participar
plenamente en la vida política debía ser extendido, si acaso con unas pocas excepciones, a toda la población adulta
que residía permanentemente en un país. Este tipo de gobierno democrático moderno se denomina a veces
democracia poliarcal.
Poliarquía se deriva de las palabras griegas que significan “muchos” y “gobierno”; se distingue así el
“gobierno de los muchos” del gobierno de uno o monarquía, o del gobierno de los pocos, aristocracia u oligarquía. A
pesar de que dicho término apenas había sido usado, un colega y yo lo introdujimos en 1953 como una adecuada
forma para referirnos a una democracia representativa moderna con sufragio universal. A partir de ahora lo utilizaré
en este sentido. Más específicamente, una democracia poliárquica es un sistema político dotado de las seis
instituciones democráticas contenidas en la lista de arriba. La democracia poliárquica es, pues, distinta de la
democracia representativa con sufragio restringido, como la del siglo XIX. Es también diferente a las democracias y
repúblicas más antiguas, que no sólo tenían sufragio restringido, sino que carecían
de muchas de las otras características cruciales de la democracia poliárquica, tales como partidos políticos, derecho
a formar organizaciones políticas para influir en u oponerse a los gobiernos existentes, grupos de interés
organizados, etcétera. Es también distinta de las prácticas democráticas propias de unidades tan pequeñas que
permiten el establecimiento de una asamblea directa de sus miembros y su decisión (o recomendación) directa de
las políticas o leyes.
política se ajuste a determinadas reglas, con el fin de no estar subordinados a la arbitrariedad de quien la
desempeña en un momento dado.
• Con la institución se distingue así entre la persona y la función política que desempeña, con ello se asegura la
continuidad en el ejercicio de aquella función, más allá de las contingencias personales.
En el estado se articulan un conjunto de instituciones, esta multiplicidad institucional responde a un principio de
especialización, cada institución se ocupa de una de las tareas necesarias para hacer efectiva la regulación de
conflictos propia de la política. En general, son los cambios económicos, sociales y culturales los que han llevado a un
proceso de especialización institucional en un doble plano: territorial y funcional. En el ámbito territorial, se
constituye un primer criterio de especialización ya que hay actividad política que se sitúa e influye en el cuadro general
de un estado, pero también hay política en el ámbito reducido de una comunidad en el seno de aquel mismo estado.
Determinadas actividades políticas implican a instituciones que actúan en más de un ámbito territorial, es decir, que
una cuestión a regular en un ámbito territorial determinado sea a la vez objeto de intervención municipal, regional,
estatal. En el ámbito funcional, se atribuye a instituciones diversas el ejercicio principal de una o más funciones
especializadas. En este sentido, se puede manifestar que la elaboración y aprobación de una ley se atribuye en
principio al parlamente, pero en la realidad esta elaboración no progresará sin una decisiva intervención del
gobierno y de la administración.
Las reglas de juego que señalan el campo de las instituciones del estado y sus relaciones recíprocas están contenidas
en la constitución. Estas reglas básicas afectan a tres dimensiones de la estructura política estatal:
1) La configuración de cada una de las instituciones: de qué elementos se componen, cómo actúan, con qué recursos
cuentan, quiénes las gestiona.
2) La relación recíproca entre estas mismas instituciones: cómo se reparten las diferentes funciones políticas, en qué
60
aspectos colaboran, cómo resuelven sus discrepancias.
3) La posición del ciudadano frente a las instituciones: cómo participa en su funcionamiento efectivo, qué expectativas
puede albergar respecto de su funcionamiento, cómo se protege de sus eventuales abusos, es decir, cuáles son sus
derechos y sus obligaciones ante las instituciones estatales.
A partir del estado liberal se entiende que estas reglas básicas han de ser el resultado de un acuerdo colectivo y
explícito entre todos los miembros de la comunidad. Estos acuerdos
colectivos y explícitos sobre las reglas del juego se plasman en el texto legal fundamental, que es la constitución y de
esta derivan las demás normas estatales. La constitución señala el campo de juego y las posibilidades de los diferentes
actores que participan en la actividad política. A la constitución deben sujetarse ciudadanos e instituciones si desean
ser aceptados por los demás actores.
Las reglas constitucionales se elaboran a partir de un cambio radical del escenario político, esto conlleva una
redistribución de recursos (económicos, organizativos, coactivos, simbólicos, etc.,) entre los diferentes actores. En
este contexto se pone en marcha un proceso constituyente que se confía en una asamblea representativa, esta
asamblea constituyente es la encargada de discutir un proyecto, enmendarlo si conviene y aprobarlo.
El proceso constituyente es un momento de negociación política sobre temas fundamentales de la convivencia
social, mediante esta negociación se intenta integrar un mínimo común denominador lo que son posiciones y
aspiraciones de los actores sociales relevantes.
La dinámica política y las reglas constitucionales.
La constitución no queda al margen de una dinámica política propia de una comunidad, ya que forma parte de los
recursos que se manejan en el día a día de la política. La estabilidad de una constitución depende en gran medida de
la adhesión de la ciudadanía. Además, lo que le asegura continuidad y eficacia constitucional es la coherencia entre los
valores que protege y los valores que una determinada sociedad considera como fundamentales.
Las constituciones no son inmutables pues a lo largo de la historia experimentan reformas en algunas de sus partes o
en algunas ocasiones en su totalidad. En un sistema político estable no se producirán cambios frecuentes de sus
reglas básicas. Las transformaciones sociales, económicas y culturales afectan a los pactos políticos fundamentales y
modifican las reglas del juego; las modificaciones pueden referir en el modo de interpretarla y en otras ocasiones se
traduce en un cambio formal de su redactado.
Las constituciones por su mera existencia no implican que sean respetadas per se. En algunos casos, quienes
detentan el poder político la utilizan como mero pretexto para reforzar su dominio. Asimismo, también se observa
que en algunos países son frecuentes las infracciones constitucionales por parte de los ciudadanos y de las
autoridades. A su vez, también hay situaciones en que los actores suelen respetar las reglas constitucionales y el
juego político se ajusta a lo que determina la constitución determina. La existencia de una constitución no
garantiza su eficacia. En las poliarquías de tradición liberal democrática, la vida política transcurre generalmente con
arreglo a las disposiciones constitucionales.
La constitución no es un elemento aislado del sistema político, pues está influida por la dinámica propia del sistema en
que se inserta. Una constitución que contenga una amplia declaración de derechos o una proclamación de valores
61
como la libertad, la igualdad o la justicia no es del todo inoperante.
LA DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DEL PODER: ESTADOS UNITARIOS Y FEDERALES.
Estados unitarios.
En el estado unitario, el poder político reside en un único centro, desde el cual se proyecta sobre todo el territorio.
Este poder central puede delegar competencias y distribuir recursos entre instituciones que se ocupan de gobernar
demarcaciones subestatales, a su vez, los recursos que controlan dependen también de la voluntad del centro
político que los cede o transfiere a su arbitrio. En este modelo, una clara jerarquía vertical caracteriza la relación
entre instituciones centrales e instituciones territoriales.
Los estados liberales tendieron inicialmente a adoptar este modelo unitario, uniforme y centralizado para asegurar
la igualdad de trato de todos los ciudadanos y con el fin de no discriminar entre ciudadanos por razón de su lugar de
residencia. Cuando se habla de modelo jacobino de estado para referirse a esta orientación se está aludiendo a una
versión extrema de esta centralización.
Los estados unitarios han albergado entidades políticas locales, es decir, gobiernos o administración locales. EN estas
entidades políticas subestatales existe un órgano elegido que se encarga de desarrollar las funciones políticas que la
ley estatal les tiene atribuidas, asimismo estas funciones están definidas por el estado, tuteladas por las autoridades
del estado y financiadas con recursos. El poder central del estado puede, modificar o suprimir estas unidades locales
territoriales, varias sus funciones y recursos y someter su actuación a determinados controles.
Con la emergencia de necesidades sociales más complejas (educación, sanidad, ordenación territorial, promoción
económica, [Link], etc.) ha llevado a los estados unitarios a la descentralización, esto se da para una mejor
satisfacción de las demandas de los ciudadanos. En un estado unitario descentralizado, el poder central ha
transferido parte de sus competencias y recursos a algunas entidades territoriales. Este nuevo equilibrio centro
periferia
en el seno del propio estado unitario no quita la titularidad última del poder político a las instituciones centrales del
estado.
Estados federales.
En los estados compuestos el poder político se reparte entre instituciones que controlan ámbitos territoriales
diferentes. Hay un acuerdo político de partida para compartir poder entre niveles de gobierno, sin un centro político
único pueda imponerse a los demás actores institucionales en todos los campos de intervención. Aquí predomina el
principio de coordinación horizontal entre instituciones, a este modelo se ajustan los estados federales.
Los estados federales constituyen el caso más frecuente de estado compuesto. Bajo el nombre de estados federales
se incluyen configuraciones dispares y prácticas diferentes.
Características de los estados federales:
- Distribución constitucional de competencias específicas (defensa, moneda, política exterior, etc.). Todo lo que no se
confía a la federación se presupone competencia de las entidades federadas (estados, provincias) que no han
renunciado a ella.
- En la distribución de competencia ocupa un papel relevante el reparto de la capacidad tributaria, señalando como se
distribuye entre la federación y los estados el derecho a imponer tributos y el rendimiento de estos.
62
- La existencia de instituciones federales en composición y actividad intervienen de alguna manera los estados
federados (cámara legislativa, gobierno federal, tribunal superior, banco público federal, etc.).
- Existencia de una constitución propia en cada uno de los estados federadas, en donde se precisan las instituciones
de gobierno de cada una de ellas.
- Un tribunal central o federal con atribuciones para decidir sobre los conflictos que enfrentan a la federación con los
estados.
En la construcción de un estado federal puede influir tres factores: 1) voluntad de integrar en una unidad política
única a entidades existentes, poniendo en común recursos y competencias que aseguren mejor su viabilidad frente a
desafíos extranjeros; 2) trata de organizar en una sola unidad estatal a un conjunto de territorios diversos unidos por
la dependencia colonial de una misma metrópolis; 3) la federación puede nacer de la voluntad política de dispersar
un poder excesivamente concentrado y dar respuesta a la diversidad territorial, cultural o religiosa.
En cuanto a su evolución, en los estados federales la dinámica política ha conducido a intensificar la cooperación
entre la federación y las entidades federadas, con el fin de hacer frente a problemas colectivos que ya no son
solubles con la sola intervención de un único nivel territorial.
Junto al estado federal se dan otras variantes del estado compuesto que se sitúan en el medio de la federación y el
estado unitario descentralizado. Sobre la base de acuerdos políticos que implican a las poblaciones afectadas se
confieren poderes y recursos a las instituciones de determinados territorios subestatales, en este sentido los
respectivos parlamentos pueden elaborar leyes en las materias que se les ha asignado y dichas leyes tienen el mismo
rango que las elaboradas por el parlamento del estado para todo su territorio, al mismo tiempo pueden imponer o
modificar tributos en sus respectivos territorios. En este modelo se intentan delimitar las competencias asignadas a
las entidades subestatales, además no existen instituciones centrales que cuenten con representación de las
entidades subestatales.
La diferencia entre un estado federal y otras variantes de estado compuesto refiere a que dependen sobre todo de la
cantidad de recursos financieros en manos de cada una de las autoridades, es el volumen de dichos recursos lo que
da una idea de la capacidad de intervención política de cada nivel territorial.
DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DEL PODER Y GASTO PÚBLICO.
La concentración o dispersión del poder político la constituyen el volumen de recursos públicos que son
administrados por cada uno de los niveles territoriales de gobierno para financiar su actividad y los servicios que
presta. Cuanto mayor es la cuota del gasto público que controla, mayor es la centralización.
Distribución territorial del poder: desconcentración, descentralización, autonomía. Desconcentración: se produce
cuando las instituciones estatales trasladan parte de sus atribuciones ejecutivas a los órganos que ellas mismas
mantienen en ámbitos territoriales subestatales. Ej.: cuando un estado nacional le atribuye la responsabilidad a un
estado provincial de arreglar una ruta. Descentralización: cuando las instituciones estatales transfieren parte de sus
atribuciones ejecutivas a autoridades territoriales subestatales. En ambos casos la titularidad de la competencia
sigue en manos del poder estatal o central y la puede recuperar cuando quiera.
Autonomía: dota a las entidades subestatales de un título propio para legislar e intervenir en la materia
correspondiente, sin que esta facultad les pueda ser retirada por una decisión unilateral del poder central.
63
Las confederaciones.
Constituyen agrupaciones de estados previamente existentes que deciden actuar de manera mancomunada en
materias políticas determinadas: relaciones exteriores, defensa, régimen aduanero y comercial, moneda. Cualquier
decisión debe contar con la conformidad unánime de todos los estados miembros. El órgano máximo de gobierno de
la confederación reúne a representantes de cada estado, que actúan como embajadores de sus respectivos
gobiernos. En las confederaciones, quien se niegue a respetar una decisión adoptada queda expulsado ya que no
existen mecanismos judiciales.
DISTRIBUCIÓN FUNCIONAL DEL PODER: EJECUTIVOS Y ADMINISTRACIONES.
Funciones e instituciones.
El poder del estado también experimento una diferenciación funcional. Todas las atribuciones que en los inicios del
estado absoluto se habían concentrado en el monarca soberano, hoy se reparten entre gobierno, parlamento,
administraciones, tribunales, etc. Esta distribución se debe a que las relaciones sociales y económicas se vuelven más
complejas y esto conlleva a que se necesiten recursos y habilidades particulares que se reparten según reglas
específicas.
La visión liberal del estado estableció una primera distinción. División de poderes:
Función ejecutiva: es la que fuerza a un ciudadano o a un grupo de ciudadanos a adoptar una conducta o a evitar
otra, como también infiere en la recaudación de los impuestos, el nombramiento de un funcionario, la fijación del
importe de las pensiones o sanciones por incumplimientos.
Función legislativa: le corresponde elaborar y aprobar las leyes, además que limita al ejecutivo porque ha de
responder a reglas preestablecidas que señalan quienes intervienen en cada decisión, en respuestas a qué demandas,
con arreglos a qué condiciones, en qué plazos temporales, etc. Una autoridad no puede distribuir los permisos,
subvenciones o licencias que se le pidan sin sujetarse a procedimientos y criterios previamente conocidos.
Función Jurisdiccional: remite a cuando una decisión del ejecutivo es objeto de controversia por discrepancias de
interpretación de las reglas o sobre la pertinencia de su aplicación. Ante esta situación, quien resuelve las
controversias planteadas es la función jurisdiccional atribuida a los magistrados y tribunales.
A lo largo de la historia, estas funciones han cambiado. Constituyéndose en las siguientes: Ejecutivo: es impulsor
principal de las grandes decisiones políticas, las intervenciones en materia de salud pública, educación o política
industrial son preparadas y elaboradas desde el gobierno y la administración.
Legislativo: le refieren el carácter de aprobar leyes y otras normas de cumplimiento general mediante un debate
argumentado y público. Esto le aporta legitimidad a la decisión política que toma el ejecutivo y envía al legislativo.
Judicial: le corresponde señalar en qué medida las decisiones del ejecutivo se ajustan a las pautas y valores
aceptables en aquella comunidad u hasta qué punto alcanzan los objetivos que se proponen. El ejecutivo: impulsor de
la política estatal.
EL ejecutivo constituye el núcleo histórico esencial de la actividad política, ello es así porque no es concebible una
organización política sin la existencia de una institución ejecutiva. La historia del ejecutivo coincide con la historia de
las formas políticas y con la evolución de la forma estatal.
En los estados contemporáneos el ejecutivo tiene una posición central en el conjunto de su estructura, a este le
64
corresponde impulsar y dirigir las grandes intervenciones políticas y aplicarlas a las situaciones concretas. El
ejecutivo es el centro de todo el sistema político, es el motor que lo impulsa y lo hace funcionar.
En los sistemas políticos contemporáneos, el ejecutivo está compuesto por dos órganos: 1) el gobierno en el sentido
estricto y la jefatura del estado y en otros casos está constituido por un solo órgano. Esto permite distinguir entre un
ejecutivo dual y uno monista.
Los ejecutivos duales:
Los ejecutivos duales son características de la mayoría de los países europeos de tradición parlamentaria.
El ejecutivo dual responde al hecho de que está integrado por dos instituciones: el gobierno y la jefatura del estado:
el gobierno y la jefatura del estado. Le corresponde al gobierno la función efectiva de impulsar y coordinar las
grandes decisiones políticas, dirigiendo los servicios de las administraciones que le auxilian en su cometido. El
gobierno es un órgano colegiado. El gobierno está presidido por uno de sus miembros, además propone la
designación y el cede de los miembros de su gobierno como también dirige las principales políticas.
EL gobierno responde de sus actos ante la mayoría parlamentaria, cuando ya no cuenta con su apoyo, el gobierno
está obligado a abandonar sus funciones. Si la mayoría está integrada por un solo partido, la base del gobierno es
firme y ello le permite tomar la iniciativa y dirigir de hecho los trabajos parlamentarios. Mientras que, si la mayoría
que apoya al gobierno es una coalición, el gobierno depende de la coherencia de esta coalición y de su coordinación
en el parlamento.
La jefatura del estado ejerce una función esencialmente ceremonial alejada de la disputa política diaria, que le
convierte en un símbolo de la comunidad política. EN las monarquías hereditarias, el
jefe de estado ocupa su puesto con carácter vitalicio. En las repúblicas, el jefe del estado/presidente es elegido por un
mandato de duración. El jefe de estado es la figura que simboliza a la comunidad política y desempeña un papel
básicamente ceremonial. Por ello se le atribuyen la concesión de honores y condecoraciones, la promulgación formal
de las leyes, el nombramiento de algunos cargos, el indulto de algunas condenas, etc; pero estas decisiones deben
ser avaladas por alguna otra autoridad del estado.
Los ejecutivos monistas.
El ejecutivo monista consta de un solo órgano: la presidencia de la república. Su elección se hace mediante sufragio
universal directo para un mandato temporal fijado por la constitución. El presidente nombra libremente a secretarios
o ministros a los que encarga la dirección de un campo determinado de la acción ejecutiva, la relación que cada
secretario mantiene con el presidente está basada en la delegación de funciones que este último ha hecho en el
primero.
El papel de la presidencia le confiere gran visibilidad ante la opinión pública. Por esta razón es difícil que se encuentre
un equilibrio entre representante de toda la comunidad política y líder de su partido, cuando las sociedades están
muy divididas por razones sociales, económicas o ideológicas, etc. Esto suele conllevar a que la inestabilidad
coyuntural se traslade al conjunto del sistema político, provocando situaciones de crisis general.
¿Qué papel corresponde hoy a los ejecutivos?
Tomar la iniciativa política principal, impulsando medidas de intervención global en conflictos colectivos y aplicando
y ejecutando dichas políticas. Ejercer la dirección, coordinación y supervisión de todos los servicios y agencias
65
vinculados a las administraciones públicas a las que corresponde la ejecución directa de políticas.
Ostentar la representación simbólica de una comunidad política, al a que se suele identificar como jefe del estado o
jefe de gobierno. Gestionar las crisis de cualquier tipo, decidiendo sobre las respuestas inmediatas a los desafíos
planteados por dichas crisis.
Desempeñar el ejercicio de un cierto liderazgo social, marcando la agenda o selección de asuntos de interés general
que han de someterse a decisión política y movilizando desde el poder el apoyo popular a determinadas alternativas
de acción política.
Las administraciones públicas: la crisis del ideal burocrático.
Las administraciones públicas y su personal son las que tienen una relación directa con la ciudadanía. Por
consiguiente, se entiende a la administración pública como una organización integrada por personal
profesionalizado, dotada con medios materiales y económicos de titularidad
pública para llevar a la práctica las decisiones del ejecutivo. Las administraciones públicas son parte e instrumento de
este ejecutivo político, que las necesita para que las políticas adoptadas no se queden en simple declaración de
intenciones y traduzcan en intervenciones directas sobre la realidad sobre la que quieren incidir. Cuando se trata de
prestar servicios, recaudar impuestos, aplicar la coacción para preservar la seguridad interna u organizar la defensa
exterior, la política moviliza personal especializado, equipos materiales, infraestructura y recursos económicos.
En la antigüedad también existía un personal que se encargaban de las organizaciones administrativas. Pero la forma
moderna de la administración es la llamada administración burocrática, que se distingue de otras formas de
organización administrativa porque se basa en la racionalidad instrumental: intenta siempre el ajuste entre los fines
que persigue y los medios que emplea. Las características de la administración burocrática son: reclutamiento del
personal en función de sus méritos y capacidad, mediante procedimientos transparentes y preestablecidos, el
personal goza de estabilidad vitalicia en el empleo; definición clara de las tareas establecidas; propiedad pública de
los medios materiales y económicos utilizados; actuación conforme a normas escritas y publicadas, aplicadas con
criterios de igualdad, imparcialidad y neutralidad; organización jerárquica, cada personal recibe órdenes de su
superior y responde a él.
En la actualidad se utiliza el término burocracia o burocrático en sentido peyorativo, para referirse a
comportamientos administrativos ineficientes, rígidos, pocos responsables, rutinarios. Esto se da por la falta de
adecuación entre este modelo y las nuevas funciones asumidas por la administración debido a la gran expansión y
diversificación de los tipos de profesionales.
En la actualidad las administraciones se orientan a preparar, aplicar y controlar el resultado de las políticas públicas
que gestionan los conflictos de la comunidad. Entre sus funciones, se encuentran: aplicación de las reglas generales a
situaciones singulares de individuos, colectivos o corporaciones. Para ello deben ejercer funciones de inspección,
asesoramiento, denuncia, sanción y ejecución de la sanción; prestación de bienes y servicios, las administraciones
aplican a casos concretos la redistribución de recursos que forman parte de la actividad política, otorgando
subsidios, subvenciones, pensiones, etc.; captación y gestión de recursos, para ello liquidan y recaudan los
impuestos previstos en las leyes, además de gestionar los recursos de forma eficaz, eficiente y responsable mediante
la aplicación de técnicas de gestión y control; acumulación de información y asesoramiento experto, las
66
administraciones acumulan conocimiento especializado en diferentes áreas como elemento indispensable para
asesorar a los responsables políticos y elaborar propuestas de intervención.
Las administraciones para llevar adelante estas funciones se han estructurado en cuatro ejes: el territorio (ámbito
espacial en el que actúa: municipio, provincia, nación), el sector de intervención (especialidad de la intervención:
política económica, construcción de infraestructura, defensa, medio ambiente, educación, etc), los destinatarios de
su actuación (organiza a la administración según a la población a la que sirve: mujer, juventud, etc) y las propias
necesidades de apoyo ( refiere al propio funcionamiento de la administración: gestión de personal, gestión del
patrimonio, comunicación exterior, informática, etc)
La nueva gestión pública.
Ante las ineficiencias burocráticas que se forman a partir del discurso de la opinión pública, los medios de
comunicación y la oposición. Se plantean diferentes respuestas/ soluciones:
- Reducir el tamaño de las administraciones y su campo de intervención, para ello se plantea las privatizaciones de las
funciones y servicios en manos del sector público (educación, seguridad, salud, transporte, etc)
- Necesidad de reforma, se habla de la nueva gestión pública que implicaría: selección de personal polivalente;
renovación y movilidad del personal; organización de unidades administrativas en red; estímulo a la innovación y a la
iniciativa; control sobre los resultados obtenidos y su calidad; competencia interna entre servicios y unidades que
desarrollan tareas similares.
Las administraciones de seguridad.
Las administraciones de seguridad cumplen unas de las funciones más relevantes al servicio del ejecutivo, ya que
aplican la coacción directa sobre los ciudadanos puesto que son los administradores de la violencia legítima y de la
amenaza de emplearla sobre personas y patrimonios.
El ejército y cuerpos policiales constituyen el paradigma de la administración burocrática. En los estados liberales
democrático, el empleo de la coacción por parte del cuerpo de seguridad está sujeto a dos criterios: su finalidad y su
carácter dependiente. Su finalidad es la protección de las libertades públicas frente a amenazas internas y externas:
la policía debe proteger a los ciudadanos frente a quienes intentan vulnerar sus derechos, mientras que los ejércitos
tienen como objeto la defensa de los intereses colectivos frente a agresiones exteriores. En ningún caso, el cuerpo
de seguridad puede ser utilizado por el gobierno de turno para controlar o coartar a sus adversarios políticos.
La actuación del cuerpo de seguridad debe realizarse con arreglo a normas y procedimientos preestablecidos., es
decir, el cuerpo de seguridad no puede realizar un abuso de su poder en el ejercicio de sus funciones puesto que las
mismas están definidas por normas constitucionales y el derecho internacional.
En sistemas sin tradición liberal- democrática, los cuerpos armados pueden desempeñar papeles diferentes, tales
como: transformarse en instrumentos de una opción política determinada o arrogarse la exclusiva de la acción
política. En estados dictatoriales, las fuerzas armadas se convierten en herramientas de control y represión de una
fracción política o de una elite económica, que los utiliza para asegurar su posición en el poder. En los regímenes del
tipo nazi- fascista las fuerzas armadas ocupan una posición subordinada a los centros civiles del poder, pero
desempeñan un papel decisivo en la represión de la oposición. Mientras que, en las dictaduras militares, el ejército
67
ocupa los centros de decisión de poder, justificando su intervención en razones de orden público, seguridad nacional
o modernización del país.
DISTRIBUCIÓN DEL PODER: PARLAMENTOS/ CONGRESO.
Estos se constituyen en el espacio público donde se enfrentan las pretensiones de cada uno de los grupos de la
comunidad y donde deben llegarse a decisiones que sean aceptables para el mayor número. Las políticas de salud,
defensa, educativa deben ser discutidas y aprobadas (o no) en el parlamento bajo la forma de leyes de obligado
cumplimiento para todos los miembros de la comunidad. Al parlamento le compete la función de legitimar las
grandes políticas orientadas a regular los conflictos de carácter colectivo. Pero estas políticas vienen condicionadas
por acuerdos en los que el ejecutivo y las administraciones juegan un papel decisivo.
El parlamento/congreso/cámara es un órgano colegiado que es designado por elección popular. El carácter electivo
del congreso está justificado por la condición representativa de sus componentes: los diputados son los
representantes de los ciudadanos para que expresen sus demandas y negocien en su nombre. La composición del
congreso se renueva periódicamente y de forma regular (2 o 6 años), los parlamentarios pueden ser reelegidos
indefinidamente.
Según lo dispongan las constituciones nacionales, los parlamentos pueden contar con una o dos cámaras, las
atribuciones de cada una de las cámaras están fijadas por la constitución. Si se disponen las mismas atribuciones se
habla de bicameralismo simétrico, mientras que si disponen de diferentes atribuciones es bicameralismo asimétrico
en dónde la opinión de una de las cámaras prevalece sobre la otra.
La cámara baja (cámara de diputados) es la que cuenta con mayor peso político, ya que cuenta con un número
relativamente amplio de miembros. Para llevar adelante la labor, se organiza con una presidencia, grupos
parlamentarios, se distribuyen las tareas entre comisiones y plenarios y se dota de servicios auxiliares. La presidencia
del parlamento es responsable de la ordenación de los debates parlamentarios, el presidente debe defender los
derechos de todos los diputados y adoptar una posición neutral.
Los miembros de la cámara de diputados se agrupan por afinidades políticas, cada grupo elige a un líder o portavoz
que dirige su táctica parlamentaria.
El parlamento desarrolla sus trabajos en comisiones y en el plenario, las comisiones reúnen a un grupo de diputados
que se especializan en asuntos de un mismo ámbito: hacienda, salud, educación, defensa, etc. En estas comisiones se
discute, se negocia, se transige y se establecen acuerdos entre las diferentes partes; estos acuerdos luego se trasladan
al plenario de la cámara, donde se celebran los debates finales. Los diputados tienen auxiliares especializados, este
personal está constituido por funcionarios que permanecen al servicio de la institución, con independencia de la
renovación periódica.
Los parlamentos tienen atribuidas funciones políticas: representación y expresión de las demandas sociales,
legitimación de las grandes decisiones, control sobre el ejecutivo, designación de altos cargos institucionales. La
justificación de los parlamentos refiere a la necesidad de representación política, a la necesidad de trasladar al
sistema político el mayor número de demandas y aspiraciones sociales por medio de representantes elegidos. Los
disputados deben convertirse en portavoces de los ciudadanos y decidir en su nombre.
Pero en las tradiciones liberales democráticas la representación parlamentaria está ligada al partido al que el
68
diputado pertenece. Los partidos intentan asumir parte de las reivindicaciones en sus propios proyectos políticos y a
través de su relación con un partido, el parlamento ha de responder a las aspiraciones de un sector determinado del
electorado de un territorio o de una determinada condición social, cultural o ideológica, ya que si no atiende a las
demandas quien posee la banca puede perder la posibilidad de reelección y se debilitara el partido.
Al parlamento le corresponde la función de legitimar las grandes decisiones políticas mediante su conversión en
textos legales, cuando el parlamento aprueba una ley sobre educación, pensiones, salud, está dando forma legal a
un conjunto de acuerdos que pretenden resolver diferencias de posición entre actores sociales. EL parlamento ejerce
en exclusiva la función de
legislativa. Las leyes que aprueba el parlamento, el ejecutivo las tiene que poner en práctica y los tribunales deben
interpretarlas en caso de discrepancias sobre esta práctica.
La iniciativa legislativa puede ser de diferentes miembros: el propio parlamento, el gobierno o un grupo de
ciudadanos. En la actualidad, el origen de los textos legales es por una iniciativa del ejecutivo y estas generalmente se
aprueban, aunque tengan algunas enmiendas por lo que la discusión parlamentaria puede ser considerada un mero
ritual.
La competencia del parlamento es el control de la acción del ejecutivo. EL parlamento aprueba, enmienda o rechaza
las propuestas del ejecutivo y con ello legitima las grandes políticas públicas iniciadas por el ejecutivo; el parlamento
controla la acción ordinaria del ejecutivo y le pide cuentas de manera permanente; el parlamento interviene de
forma directa o indirecta en la designación de altos cargos; el parlamento influye en la existencia misma del ejecutivo
mediante la aprobación de un voto de confianza o le pone fin a la existencia del ejecutivo retirándole la confianza
inicial.
Estas reglas constitucionales en la práctica dependen de la posición que los partidos políticos ocupan en el sistema
político.
DISTIBUCIÓN DEL PODER: PODER JUDICIAL (TRIBUNALES Y JUCES).
Los tribunales son instituciones a las que le corresponde regular los conflictos: el conflicto sobre la aplicación y la
interpretación de las normas producidas por el propio sistema político.
Las discrepancias pueden surgir entre diferentes actores: ciudadanos y colectivos privados, entre ciudadanos y la
comunidad política representada por sus autoridades y administraciones. Los tribunales intervienen también para
dirimir conflictos de interpretación y aplicación legal planteados entre dos administraciones que disputan entre sí
sobre determinadas competencias o recursos públicos.
La función judicial está atribuida a instituciones especializadas. La composición de estos tribunales sigue dos
modelos posibles: 1) es la propia ciudadanía la que ejerce directamente la función política de juzgar. El jurado de
ciudadanos cuenta con el asesoramiento de expertos legales que se integran en el propio jurado y 2) la función
judicial esté en manos de un personal profesionalizado: magistrados y jueces y el reclutamiento de estas personas se
da a partir de su experticia en la materia y por mérito entre aspirantes que concurren a un concurso público.
La organización de los tribunales responde a la especialización y la jerarquía. Existen diferentes tribunales a la que le
competen determinadas materias: laboral, mercantil, administrativas, etc. Los tribunales se estructuran con
arreglos al principio de jerarquía, los conflictos deben
69
someterse al juez más próximo pero las decisiones tomadas por los jueces o tribunales pueden ser revisadas por los
tribunales de rango superior y culminar con el tribunal supremo que es el que tiene la última palabra.
Los jueces y los tribunales tienen que actuar como árbitros imparciales para que sus decisiones sean socialmente
aceptadas. La independencia judicial es un asunto clave para el buen funcionamiento del sistema. La independencia
y la imparcialidad de los tribunales son la garantía de las libertades de los ciudadanos y con esta garantía una
condición para la estabilidad de la comunidad.
Se afirma que los jueces están al margen de la política o de la economía, ya que deben mantenerse al margen de las
discusiones partidarias. Pero la actividad judicial es actividad política porque es función estatal: reciben del estado la
fuerza de obligar de sus decisiones. Su independencia debe estar asegurada frente a presiones de parcialidad a favor
de unos ciudadanos frente a otros. Como servicio público, la administración judicial no puede ampararse en la
necesidad de independencia para escapar a las exigencias de rendimiento y de eficiencia que los ciudadanos piden a
todas las administraciones.
RELACIONES ENTRE INSTITUCIONES Y LAS FORMAS DE GOBIERNO.
LOCKE Y MONTESQUIEU fueron los que elaboraron y propusieron la división de poderes. A lo largo de la historia la
división de poderes ha pasado por diferentes etapas:
La primera fase: de corte liberal, tenía como objetivo contrarrestar el poder absoluto de las monarquías hereditarias.
La segunda fase: modelo liberal original se vio alterado con la gradual expansión del voto.
La tercera fase: a partir de las transformaciones políticas y económicas de la mitad del siglo XX, hubo una revisión del
principio de la separación de poderes. Estas transformaciones refieren a: los partidos políticos se convirtieron en
actores principales de la arena política, el papel activo del estado interviniendo en un amplio abanico de relaciones
económicas, sociales, culturales; el protagonismo de los medios de comunicación de masas. Esto ha llevado a una
modificación en los diferentes poderes.
Segundo criterio: en los sistemas presidenciales el gobierno/ ejecutivo no es designado o desbancado mediante voto
parlamentario. Es el presidente el que a su discreción nombra o sustituye a los miembros del gabinete.
Tercer criterio: el presidente dirige el ejecutivo.
Un sistema es presidencial si el presidente: a) es electo popularmente, b) no puede ser despedido por votación del
parlamento o congreso durante su periodo establecido, c) encabeza o dirige de alguna forma el gobierno que
designa.
PROTOTIPO ESTADUNIDENSE.
El modelo de Washington está caracterizado por la división y separación de poderes entre el presidente y el
congreso. Lo esencial es que la división consiste en separar al ejecutivo del apoyo parlamentario, mientras que
70
compartir el poder significa que el ejecutivo se mantiene con el apoyo del parlamento o car cuando le falta este. Con
este criterio los EE. UU. tienen separación de poderes. Con la separación de poderes, el parlamento no puede
interferir en el campo que le corresponde al ejecutivo y no puede destituir a un presidente. La separación de poderes
implica que un presidente no puede disolver un parlamento. Los sistemas constitucionales son sistemas de balances
y contrapeso. La característica central del modelo de Washington es un poder ejecutivo que subsiste separado como
un organismo autónomo.
La tendencia estadounidense ha sido elegir presidente cuyo partido no tiene la mayoría en las cámaras del congreso.
El que un presidente tenga o no mayoría en el congreso es importante y hace la diferencia si aceptamos el supuesto
de que el concepto de mayoría es significativo, en el sentido de que hay algo que está unido y actúa cohesivamente.
EXPERIENCIA LATINOAMERICANA.
En Latinoamérica las dificultades del gobierno presidencial están relacionadas y son poderosamente intensificadas por
el estancamiento económico, las desigualdades y las herencias socioculturales. En comparación con las presidencias
estadounidense, las latinoamericanas tienen más poder ya que en muchas situaciones se le da el poder al presidente
de vetar secciones de leyes, se les permite gobernar por decretos y se le conceden poderes de emergencia.
Las presidencias latinoamericanas tienen un problema que reside en el principio de la separación de poderes, puesto
que están en un continuo e inestable oscilación entre el abuso del poder y la falta de este. Para algunos autores, el
problema del presidencialismo es la rigidez mientras que los parlamentarios son flexibles y que debe preferirse esa
flexibilidad porque esta reduce al mínimo
los riesgos. Sin embargo, para darse el cambio del presidencialismo a un parlamentarismo, tendría que haber una
estructura sólida y disciplinada de los partidos y en Latinoamérica eso no sucede.
En argentina, los partidos no son sólidos, lo que produce la unión y los mantiene es justamente el sistema
presidencial ya que lo lleva a esa unión es ganar la presidencia.
NOTAS SOBRE EL PRESIDENCIALISMO.
El presidente y el congreso tienen elecciones separadas. Presidente 4 años de gobierno, y el congreso cambia cada 2
años diputados, 6 años senadores. El presidente no puede disolver al congreso y el congreso no puede elegir otro
presidente. Es un sistema rígido.
El jefe de estado es al mismo tiempo el jefe de gobierno, la legitimidad del presidente se da a partir de la votación
popular.
Instituciones separadas que comparten el poder.
En el presidencialismo, se da una figura que es el outsider que puede ganar una presidencia que no tienen ninguna
experiencia política, ninguna biografía política, ni capacidad política, pero tienen dinero y visibilidad y pueden ganar
la presidencia.
SISTEMA PARLAMENTARIO.
NOTAS SOBRE EL PARLAMENTARISMO.
La legitimidad viene del parlamento. El primer ministro puede ser cambiado, derrocado. Es un modelo flexible. Los
gobiernos de coalición son bastante estables.
El primer ministro tiene experiencia política, biografía política, es el jefe de un partido.
71
Los sistemas parlamentarios no permiten una separación del poder entre el gobierno y el parlamento: su
característica primordial es que el poder Ejecutivo – Legislativo se comparte. Los sistemas parlamentarios requieren
que los gobiernos sean designados, apoyados y destituidos por el voto del parlamento. Existen por lo menos tres
variedades de sistemas parlamentarios: 1) está el sistema del primer ministro o de gabinete de tipo inglés, en que el
ejecutivo forzosamente prevalece sobre el parlamento; 2) está el tipo francés de gobierno por asamblea que casi
impide gobernar, 3) el parlamentarismo controlado por los partidos. (el 1 y 2 son los extremos). El problema común a
todos los parlamentos es el de tener partidos cuyos miembros no se aparten en las votaciones de las cámaras de los
lineamientos del partido, la indisciplina siempre es una desventaja. Los partidos adecuados para el parlamentarismo
son partidos que se mantienen unidos en el apoyo del gobierno que han designado.
Los sistemas parlamentarios comparten el poder. Un primero por encima de sus desiguales es el jefe del ejecutivo
que a la vez es jefe del partido, quién difícilmente puede ser destituido por el voto del parlamento y que designa o
cambia a los ministros de su gabinete según le parezca. Este primero gobierna sobre sus ministros y de hecho puede
contradecir sur órdenes. Un primero entre desiguales podría no ser el líder del partido oficial y sin embargo no se le
podría destituir en un mero voto parlamentario de confianza: se espera que permanezca en el cargo, aunque los
miembros de su gabinete cambien. Este puede destituir a sus ministros, pero estos no lo pueden destituir a él. Un
primero entre iguales es un primer ministro que cae con su gabinete, que generalmente debe incluir en el gabinete a
ministros que le son impuestos y que tienen poco control sobre el grupo.
y más aún en las complejas sociedades. En tercer lugar, hubo una redefinición del aparato estatal, es decir, la
conformación del Estado de Bienestar.
A lo que hoy llamamos poder ejecutivo, recibe su nombre en función a la de aplicar y hacer cumplir las leyes
emanadas del brazo legislativo. La etiqueta de ejecutivo se ajusta a los orígenes.
DESIGNACIÓN Y DURACIÓN DEL MANDATO DEL PODER EJECUTIVO EN LAS DEMOCRACIAS CONTEMPORÁNEAS.
En las naciones en las que aún sobrevive el principio monárquico, la jefatura de estado constituye una dignidad de
carácter hereditario y vitalicio basada en una legitimidad de tipo tradicional. La ascensión al trono real se da por una
relación de parentesco que opera automáticamente tras la muerte o abdicación del rey.
73
En las repúblicas el jefe de estado es consagrado por el voto popular en elecciones libres o designado por un órgano ad
hoc o por el parlamento, es decir por cuerpos revestidos por una legitimidad democrática. Quien desempeña la
jefatura de estado (el presidente) se encuentra limitado en su mandato por el principio de periodicidad de funciones
o por el carácter temporal del cargo. El estatus institucional del cargo siempre garantiza la inamovilidad del
mandatario. La remoción del jefe del estado es siempre un procedimiento extraordinario, fundado en la alta traición o
la violación de la constitución y que exige la puesta en marcha de complejos mecanismos para los cuales es necesario
el apoyo de mayorías parlamentarias especiales.
En las jefaturas de gobierno, el procedimiento de designación y la permanencia en el cargo se encuentran ligadas al
diseño de las instituciones gubernamentales y al régimen político. En las formas presidencialistas la función de la
dirección del gobierno y la de representación del estado son responsabilidad de un mismo mandatario, el
presidente; mientras que, en los regímenes parlamentarios, semipresenciales ambas jefaturas se encuentran
divididas.
El modelo presidencial, el jefe de gobierno/ presidente es electo popularmente, por un periodo de tiempo
preestablecido, fijado por la constitución y, por lo tanto, no puede ser removido por parte del legislativo a excepción
de los casos extremos como ser el juicio político.
La designación del presidente por elección indirecta es propia del modelo presidencial clásico. El jefe del ejecutivo ha
sido proclamado como tal por parte de la junta electoral. Esta se trata de un cuerpo de carácter transitorio,
constituido para un fin determinado y disuelto en forma inmediata tras cumplir con su cometido. EL papel de las
juntas electorales ha quedado desdibujado tras el advenimiento de la democracia de masas y la consolidación de la
política partidaria ya que se vota
directamente por candidatos de partidos políticos y los electores asumen un fuerte compromiso de apoyar a
determinados postulantes y la disciplina partidaria se impone sin discusión.
Las elecciones directas del presidente son dos las fórmulas habituales empleadas: la de la mayoría simple o relativa y
la de mayoría absoluta o doble vuelta. Las segundas vueltas se dan cuando los postulantes no obtienen un
determinado porcentaje de los votos, en argentina es del 45%.
En cuanto a la duración de los mandatos, las constituciones presidencialistas establecen distintos tiempos: el mínimo
es de 4 años hasta un máximo de 6 años. Mientas que la posibilidad de reelección va a diferir ya que en algunos
casos se prohíbe, en otros hay una reelección inmediata admitida a un único mandato adicional, habilitada tras uno o
dos períodos intermedios y reelección ilimitada.
En las fórmulas parlamentarias como en la semipresencial el líder del gobierno (primer ministro) ostenta
formalmente su cargo por voluntad del jefe de Estado, aunque en la práctica surge tras una selección por los
representantes de la asamblea legislativa. El gobierno o gabinete dura mientras goza del apoyo parlamentario, no
hay términos fijos para su gestión. El jefe de gobierno pierde su condición cuando el parlamento emite un voto de
censura o se niega a concederle un voto de confianza y ambas situaciones pueden darse en cualquier momento.
En el proceso de selección, permanencia y caída del gobierno cumplen un papel fundamental los partidos políticos.
Estas organizaciones poseen la facultad de nominar a los candidatos a ocupar la jefatura y los demás cargos del
gabinete. Cuando un partido obtiene más de la mitad de las bancas legislativa, el cargo del primer ministro es
74
ocupado por el líder del partido mayoritario y las restantes carteras minístrales por otros miembros de la organización
(gobierno monocolor), si ningún partido logra una mayoría propia, los gabinetes surgen a través de un proceso
prolongado de acuerdos entre distintos agrupamientos políticos (gobierno de coalición).
En los casos donde surge una mayoría parlamentario (mono o multipartidaria), el jefe de estado no interviene en el
proceso de constitución del gobierno. Por el contrario, el monarca o el presidente de la República si asume un papel
más activo en situaciones donde es preciso gestar un acuerdo y no existe un inequívoco encargo de formar gobierno.
Los cambios de primer ministro obedecen antes a la pérdida de las elecciones legislativa por el/ los partidos que lo
apoyan, o bien, por la desintegración de la coalición en el poder, o por una renovación del liderazgo al interior de un
gobierno monocolor.
Las elecciones de corte popular proporcionan una cuota de legitimidad al poder ejecutivo que difícilmente pueda ser
prevista en igual medida por una nominación de segundo grado.
En relación con la jefatura de gobierno y a la legitimidad con la que se accede a dicho cargo en regímenes
parlamentarios y semipresenciales, en algunos casos la elección indirecta se ha convertido hoy en día en una cuasi
directa. Tal fenómeno se da en los países donde la tradición bipartita se encuentra arraigada. Como consecuencia
del desarrollo de los medios de comunicación masiva, los candidatos dominan la campaña electoral y los ciudadanos
al votar por un partido prácticamente deciden quién los gobernará, en este sentido, la selección parlamentaria
formal ha dejado su lugar a una designación presidencializada.
El procedimiento para la designación del ejecutivo también incide, sobre el perfil político partidario de quienes
acceden al cargo. Las elecciones presidenciales, por su carácter de directas, facilitan la competencia de candidatos
carentes de trayectoria partidaria, estos son los outsiders en la arena política. Por el contrario, las estructuras
parlamentarias tienden a burocratizar la carrera política, estrechando las posibilidades de ascenso sólo a aquellos
capaces de ser electos per que demuestren compromisos partidario y aptitudes para el liderazgo.
ORGANIZACIÓN, ESTRUCTURA Y DISEÑO DEL PODER EJECUTIVO.
Los distintos modelos de organización ejecutiva observan una notoria flexibilidad adaptativa, permitiendo diversas
formas de funcionamiento aun dentro de un mismo diseño institucional. Se pueden observar dos principios:
concentración/ división y la unipersonalidad / colegiación.
La concentración ejecutiva implica que las prerrogativas asignadas a este poder recaen en un mismo y único órgano.
Esta descripción es propia de los EEUU, pero también los presidencialismos latinoamericanos responden a este
monismo ejecutivo.
En relación con el parlamento, el gabinete es hoy el centro efectivo del gobierno en todas las democracias
parlamentarias. En la actualidad, el jefe de estado sólo retiene poderes simbólicos o de ceremonial y la prerrogativa
de designar al responsable del gobierno está limitada por las mayorías partidarias en la asamblea. La fórmula de
gobierno parlamentaria responde hoy al modelo de poder ejecutivo único o concentrado.
En cuanto a la dimensión unipersonalidad/colegiado, el criterio distintivo es el número de cargos con que se integra
el órgano detentador del poder ejecutivo, es decir, cuantos ocupan el vértice de la pirámide del mando. Un ejemplo
de unipersonalidad es el presidente de EE. UU., puesto que las facultades ejecutivas son otorgadas a una institución
compuesta por un único miembro. El presidente es el que formalmente esta investido de poderes por más que tenga
75
un gabinete de ministros, órganos de consejo, apoyo y asesoramiento.
UNIDAD 6: CIUDADANÍA, MOVIMIENTOS SOCIALES Y PARTIDOS POLÍTICOS. EJERCICIO DE LOS DERECHOS POLÍTICOS.
¿Qué es un sistema de partidos? El sistema partidario es entonces el resultado de las interacciones, cooperativas o
competitivas, entre distintos partidos. Es un efecto de composición entre acciones y reacciones por parte de diversos
elementos del sistema (perspectiva horizontal) y también relativos a las relaciones entre electores, partidos,
parlamentos y gobiernos (perspectiva vertical).
Los sistemas partidarios varían según cada país: no hay uno idéntico a otro. El sistema de partidos de Estados Unidos
es, por ejemplo, muy distinto del de España, el de Brasil difiere del de Uruguay. Incluso dentro de un mismo país, los
sistemas partidarios de cada unidad subnacional pueden variar:
en Argentina, el sistema partidario de la provincia de Santa Fe presenta varias diferencias respecto del de la provincia
de Buenos Aires. También un mismo país puede registrar cambios en su sistema de partidos a lo largo del tiempo,
elección tras elección o luego de varias elecciones.
Son variados y distintos los elementos que intervienen en la configuración de un sistema de partidos. Un factor
relevante son los clivajes, las divisiones sociales políticamente relevantes. Otros factores que inciden fuertemente
sobre la configuración de un sistema de partidos son: las reglas electorales, la estructuración de la competencia
entre los partidos, La forma en que se da la organización interna de los partidos.
Perspectiva de género en el campo de la ciencia política.
La década de 1990 fue la etapa de inicio de las medidas de acción positiva en favor de la perspectiva de género en la
participación política en varios países de América Latina. Estas medidas reconocen como marco normativo la
76
resolución de la Convención sobre la Eliminación de Todas la Formas de Discriminación contra las Mujeres de 1979
—luego reforzadas a partir de las recomendaciones de la Plataforma de Beijing (1995)— y han posibilitado un
importante aumento de la presencia de las mujeres en los cuerpos legislativos.
Si bien antes de estas medidas, la imparcialidad en el trato para acceder a las cámaras legislativas estaba garantizada
constitucionalmente por el principio de igualdad ante la ley, las posibilidades reales de las mujeres de ser electas se
veían conculcadas por prácticas discriminatorias en el interior de los partidos y por costumbres arraigadas en las
sociedades patriarcales. En este sentido, las leyes de cuotas no hacen más que incorporar una medida que garantiza
el ejercicio de un derecho preexistente.
Diversos son los factores que influyen en la posibilidad de dar lugar a la participación de mujeres en los espacios de
representación. Entre ellos, se cuentan 1) los rasgos de la cultura política, b) las características de los sistemas
electorales y c) la especificidad de los contenidos de la norma que introduce la acción afirmativa. Archenti y Tula
consideran que la combinación de estos tres aspectos es lo que determinará el grado de éxito de las leyes de cupos
en los diversos países.
A los factores institucionales, se pueden sumar las características del sistema electoral y la composición del sistema
de partidos. En relación con el primero, se debe observar si se trata de que un sistema de representación
proporcional o mayoritario, cuál es el tipo de lista y la magnitud promedio del distrito. En este sentido, las mujeres
están mejor representadas en sistemas proporcionales y en los sistemas mixtos que en los mayoritarios; pues
funcionan como un mecanismo facilitador que permite la implementación de medidas de cupo, imprescindibles para
consolidar un principio de justicia democrática. En relación con los sistemas de partidos, es importante tener en
cuenta la actitud de los partidos frente a las cuotas y sus propias prácticas a la hora de configurar las listas, como así
también los recursos financieros que los mismos destinan a las candidaturas femeninas, potenciando u
obstaculizando sus posibilidades de ser electas.
En la actualidad más de cien países del mundo tienen algún tipo de cuota femenina. En este sentido, las acciones
afirmativas son una herramienta política a partir de la cual se introduce una relación de mediación política antes
inexistente en las instituciones representativas del Estado, y de este modo, produce un círculo virtuoso de ampliación
del proceso de representación democrático.
77
• Comunidad de intereses y objetivos que producen una cierta homogeneidad entre los individuos de que se
compone.
• Línea de acción coordinada y organizada, mediante el uso de medios e instrumentos diversos.
La acción política colectiva responde a conservar o modificar la posición y los intereses de los miembros de cada
grupo en el conjunto social.
Los actores políticos colectivos adquieren protagonismo cuando aparece la política de masas y se abre un espacio
amplio para la intervención política. A medida que el sistema político facilitaba la expresión de las demandas de
diversos grupos sociales fueron constituyéndose estos intermediarios o agentes colectivos.
En las sociedades contemporáneas, a partir de los procesos de la complejidad de sus estructuras sociales, se puede
dar una clasificación de tres tipos de actores colectivos: movimientos sociales, los grupos de interés y los partidos
políticos. Estos tienen criterios que permiten diferenciarlos:
1. La estabilidad de su estructura. Esta puede ser sólida y permanente en los grupos de interés o partidos políticos y
puede variar en los movimientos sociales.
2. El discurso que desarrollan. Las propuestas que promueven pueden tener una pretensión global que incluye
diferentes temáticas, como en el caso de los partidos. Pueden concentrarse en un campo temático específico y de
carácter sectorial. O pueden subrayar una dimensión transversal que atraviese diferentes temáticas, ejemplo: el
movimiento feminista que adopta la discriminación de género en lo familiar, laboral, político, cultural.
3. El escenario para la intervención. Puede ser el ámbito institucional o pueden ser ámbitos extrainstitucionales.
TIPOLOGÍA IDEAL DE ACTORES COLECTIVOS.
grupos lo llaman grupos de presión ya que no persiguen ocupar el poder institucional sino presionar sobre el mismo.
Los grupos de interés, más allá de su diversidad y abundancia se los puede clasificar en cuatro tipos principales.
1. los grupos de interés relacionados con la esfera económica. Se organizan en función de sus posiciones en el
ámbito de las relaciones económicas. Ejemplo: patronales, sindicatos, colegios de profesionales, asociaciones de
consumidores o grupo empresariales, agrupaciones de jubilados y pensionados.
2. Grupos de interés que agrupan a determinados colectivos sociales en función del género, edad, lugar de
residencia, personas con discapacidad. Se trata de una categoría amplia y heterogénea.
3. grupos de interés que promueven determinadas causas de contenido ideológico o cultural. Confesiones
religiosas, entidades promotoras de actividades culturales, fauna y flora.
4. grupos de interés que persiguen objetivos políticos, pero sin aspirar a la elaboración de un proyecto global de
78
gobierno. Grupos en defensa de los [Link], colectivos de solidaridad con pueblos en situación de crisis, causas
políticas (abolición de la pena de muerte).
Las formas de acción de los grupos de interés son muy variadas. En cuanto a los métodos de acción: actividad de
persuasión, con el recurso a la transmisión de información y documentación; actividades económicas: actividades
sociales y culturales, contribución a la financiación legal, etc.; actividades en el campo jurídico resistiendo el
cumplimiento de obligaciones legales; acciones de intimidación o coacción, que van desde el uso de la fuerza para
interrumpir la actividad económica o social has la violencia física directa contra bienes y personas.
Los métodos de acción van unido a los recursos accesibles de cada organización. El número de sus afiliados y de
otros sujetos de ser movilizados por el grupo; las posiciones que sus miembros detentan en el proceso de
elaboración de determinadas políticas; la solidez económica de la organización; la consistencia y la disciplina de la
organización para llevar adelante una determinada acción; la habilidad mediática para presentar determinados
intereses sectoriales como asociados al interés general; la capacidad de relación y de coalición con otras
organizaciones para defender sus intereses.
Junto a los grupos de interés aparecen otros actores políticos colectivos, tales como:
- Agencias instrumentales y empresas de servicios, que ofrecen sus conocimientos y habilidades profesionales a los
grupos de interés: Los lobbies, equivalentes a gabinetes de asesoría, consultoría y presión, especializados en
conectar con los parlamentarios, los
miembros del ejecutivo o los funcionarios. El lobby tiene como tarea contribuir a la confección de estrategias y
campañas de influencia que posteriormente llevan a la práctica a favor de los intereses del sector, campaña o grupo
cliente. Los lobby están formados por expertos en leyes, politólogos, economistas y periodistas, especializados en el
proceso legislativo y administrativos, junto con políticos retirados.
- Las agencias de relaciones públicas y de publicidad. Venden sus servicios a los grupos de interés y a los lobbies que
actúan para ellos, se encargan de diseñar campañas a favor y en contra de determinados temas. Su intervención es
decisiva en las campañas que pretenden restaurar la imagen de ciertas empresas.
Algunas administraciones públicas y de los cuerpos de funcionarios que las gestionan. Forman parte del aparato
institucional del estado y tienen que velar por el interés general y no por intereses sectoriales; sin embargo, es
frecuente que desborden las facultades legales que le han sido atribuidas, intentando influir en decisiones que no le
corresponden.
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.
Estos son fenómenos menos integrados y de fronteras difusas. Suelen incorporar una pluralidad de núcleos,
conectados entre sí mediante una articulación débil, descentralizada y poco o nada jerárquica. Sus objetivos se
sitúan en varios ámbitos de las relaciones colectivas. Los movimientos sociales, expresan una preferencia por las vías
de intervención política no convencionales.
Los movimientos sociales son actores políticos cuya apariencia cambia con cierta celeridad. Los movimientos sociales
desaparecen como tal cuando evoluciona hasta convertirse en partido o grupo de presión.
Los modos de organización y de actuación de los movimientos sociales.
Los MS se han caracterizado por su estructura ligera y poco estable, han iniciado como un modo contestatario a
79
determinados actores políticos colectivos. Se inclinan por métodos de participación directa, práctica asamblearia,
dedicación voluntaria, descentralización y rotación de las responsabilidades directivas. Esta estructura ligera ha
facilitado la tendencia hacia la fragmentación y la dispersión.
En primer lugar, un movimiento social en sentido amplio equivale a la articulación de núcleos que comparten la
adhesión a unos mismos valores movilizadores, pero que no constituyen una organización única ni cuentan con un
programa expreso de actuación. En esta categoría se encuentran: ecologistas, pacifistas, feministas o gays que, más
que organizaciones monolíticas y sólidas, tejen una amplia red de grupos, plataformas, etc.
En segundo lugar, aparecen agrupaciones más estructuradas, que actúan en competencia o en combinación
con otras organizaciones tradicionales, partidos o grupos de interés. Son los movimientos sociales
organizados. Tales como: Médicos sin frontera, amnistía internacional, etc. Finalmente, los grupos de acción con
objetivos únicos llamados movimientos monotemáticos. Su existencia está vinculada a una situación o problema
específicos y puede terminar cuando esta situación se resuelve o pierde capacidad de atraer la atención del
público. Actúan mediante campañas y gestiones para movilizar a sectores de la población que comparten una
misma disposición ante el tema que los activa.
Las formas de actuación de los MS suelen ser muy variadas, tales como: cadena humana, acampes, pintadas o
festivales, hasta acciones directas que incluye la coacción y la violencia. En cuanto a su aspecto simbólico, los
movimientos sociales entienden que la realidad que desean cambiar no es el resultado del azar sino de una
determinada estructura que puede alterarse mediante la acción colectiva. El mensaje de los MS contiene tres
dimensiones: 1) la definición de ciertas condiciones sociales como injustas pero coyunturales y modificables, 2) la
creación de un sentido de pertenencia entre los miembros del movimiento, hay un nosotros y ellos, 3) la convicción
de que las acciones emprendidas por los miembros y simpatizantes pueden ser eficaces para conseguir los objetivos
propuestos.
Los MS combinan una doble lógica, por un lado, son instrumentos de participación en el proceso político y se
proponen obtener determinados resultados prácticos, para ello entablan contacto con el poder establecido. Por otro
lado, son medios para expresar una identidad personal y de grupo. LOS PARTIDOS POLITICOS.
Los partidos políticos son asociaciones voluntarias que proponen un programa de intervenciones globales y
compiten electoralmente por el ejercicio del poder institucional. La organización es estable, institucionalizada y
relativamente difusa por el territorio donde actúan. Los partidos ocupan una posición de gran visibilidad.
Los partidos políticos han pasado por diferentes etapas: la primera etapa, responden a las necesidades de los
propios grupos sociales dominantes. Son partidos que se constituyen desde posiciones de poder institucional para
organizar la intervención de diferentes fracciones de la elite dominante. Se movilizan para las elecciones, se
estructuran como clientelas personales y carecen de un programa político definido.
Segunda etapa, aparecen desde la oposición política y social. Se constituyen por parte se sectores sociales excluidos
del escenario político. Representan a los trabajadores asalariados, miembros de
confesiones religiosas minoritarias, etc. Estos partidos requieren organización permanente, afiliación numerosa y
programa explícito de propuestas.
80
Los partidos han ido adoptando perfiles diferentes:
Los partidos de notables, sus miembros se seleccionaban de acuerdo con una función especial: capacidad económica,
prestigio social, influencia intelectual. Su organización se fundaba en comités de personalidades o grupo de notables.
Su programa era vago y dependía del grupo de intereses que promovían. Es el modelo que adoptaron los primeros
partidos del estado liberal. Estos partidos son creados desde el poder.
El partido de masas, se caracterizan por su masividad y esta se justifica por el motivo ideológico y práctico. Estos
expresaban la voluntad de facilitar el acceso del pueblo al poder, sin discriminaciones de ningún tipo. El partido se
convertía en un instrumento de educación popular ya que difundía un ideario y proponía un programa de acción y de
gobierno. Para desarrollar su tarea, necesitaba de dos recursos: colaboración voluntaria y medios económicos que
provenían de los aportes de los militantes. Los partidos de masas tenían una tendencia a generar una división
interna entre la burocracia profesionalizada (dirigentes) y la base de los afiliados. La rotación de los dirigentes
quedaba limitada a un número reducidos de sus miembros porque para ello había que tener una dedicación
exclusiva en el partido o ser su ocupación principal.
El partido de masas devino en el partido de electores. El objetivo central es la movilización de los votantes con
ocasión de cada consulta electoral. El partido difumina sus programas, reducidos a afirmaciones de principios
(justicia, orden, progreso, cambio, seguridad) con conveniencias de tipo estratégico. El partido pretende captar
apoyos electorales en todos los sectores de la sociedad. Ya no se trata de transmitir una doctrina política, sino de
conseguir votos mediante la propaganda electoral. Se extrema la profesionalización de la dirección, integrada por
personas que han hecho de la carrera política una dedicación exclusiva. Aumenta la personalización del liderazgo. El
partido de electores es, el modelo predominante en las democracias liberales- democráticas.
Los grandes partidos presentan una estructura formal y una estructura informal. Desde una perspectiva formal, un
partido suele organizarse de forma piramidal a partir de unidades territoriales de base que se agrupan a sus
miembros y escalonan gradualmente hasta constituirse los órganos centrales de dirección. Los componentes de
estos órganos son generalmente elegidos en los diferentes niveles, pero la elección suele combinarse con
mecanismo de selección previa de candidaturas.
La estructura informal de un partido es más compleja. Se basa en categorías que agrupan a sus miembros en función
de las tareas que tienen asignadas y de los recursos internos que controlan. Entre estas categorías se cuentan:
81
En la actualidad los partidos políticos tienen diferentes formas de financiación.
El porcentaje que va a recibir cada partido es variado porque va a depender del número de afiliados, los vínculos que
tiene con grupos de interés, la capacidad económica de estos grupos, etc. Además de los aportes mencionados,
están aquellos que se hacen de modo directo o indirecto estos se dan por militantes que ocupan puestos electivos
(diputados, concejales, etc), estos aportes pueden ser interpretadas como donaciones voluntarias, aunque obligadas
por reglas del partido.
Los partidos políticos poseen una característica significativa: su universalidad. No hay casi país independiente que
pueda exhibir un sistema político carente de partidos, a no ser por algunos casos particulares. Esto no implica que
todos los partidos tengan la misma naturaleza ni que cumplan estrictamente las mismas funciones, los partidos
aparecen como la consecuencia no buscada de la masificación de la sociedad y la expansión territorial de los estados,
82
muchas dinámicas van a dar lugar a un nuevo fenómeno: el de la representación política.
La institución de la representación, a través de la cual la deliberación política y las decisiones del gobierno se
trasladan desde el titular de la soberanía democrática hacia sus agentes, establece la frontera histórica y teórica
entre la democracia antigua o directa y la moderna o representativa.
La condición histórica del surgimiento de los partidos fue el incremento de la participación política, durante los siglos
XVIII y XIX. <y el sustrato indispensable sobre el que se desarrollaron los partidos fue el órgano de representación
política por excelencia.: el parlamento.
En ese ámbito, los portadores de ideas afines, intereses coincidentes o, incluso, simpatías personales, elaboraron los
primeros lazos de solidaridad de las que en un principio serían llamadas facciones. Este término hacía referencia a
las divisiones políticas subnacionales (calificadas como antinaturales)
La primera explicación acerca de las causas del surgimiento de los partidos la esbozo Ostrogorski, posteriormente
continuada por Duverger, constituyendo la vertiente de las llamadas Teorías institucionales que ponen el acento
sobre la relación con el parlamento. Los partidos habrían desarrollado a modo de organizaciones auxiliares de las
nacientes, o ampliadas, cámaras representativas, con el fin de coordinar la selección de las tareas de los miembros
de la asamblea. En consecuencia, puede hablarse de partidos de creación interna o externa. En contraposición,
Seymour Lipsety Stein Rokkan desarrollaron un poderoso marco teórico que concilia el método histórico con el
comparativo. Eso se explica la aparición de los distintos partidos a partir de una serie de crisis y rupturas históricas que
dividieron en las sociedades nacionales cuando uno estaba consolidado como tales, y provocaron, en cada quiebre,
la formación de agrupamientos sociales enfrentados por el conflicto en cuestión. La crítica que se le hace este
enfoque es que limita su pretensión explicativa al hemisferio occidental, y principalmente al escenario europeo por
ser la fuente empírica de su observación de campo.
Por último, la Palombara y Weiner adscriben más fielmente a las teorías del desarrollo, y entienden la
aparición de los partidos como una consecuencia natural de la modernización social y las necesidades funcionales del
sistema político. La dificultad esta aproximación consiste en que las correlaciones detectadas entre las variables no
justifican necesariamente un orden casual, ni mucho menos excluyente.
A pesar de que el origen de los partidos estuvo signado por el desprecio generalizado, su crecimiento en prosélitos y
tareas se desarrolló sostenidamente; carecieron, sin embargo, de una justificación teórica lo suficientemente
difundida como para aceptarlos con algo más que resignación.
La naturaleza
Hay diversos criterios para clasificar a los partidos. Para simplificar la mirada de las posiciones sostenidas por los
académicos, puede construirse una tipología triple de los partidos en función de los siguientes ejes (Panebianco):
● Base social: Unos comprenden a los partidos como agentes portadores de la identidad de clase, que los
transforma en vehículos de división social en el marco de una sociedad estratificada horizontalmente, otros lo
conciben como un instrumento político del movimiento de integración poli clasista, nacional y/o popular, que licúa
83
las diferencias de clase y procesa el conflicto de manera vertical (los partidos de EEUU).
Clasificando a los partidos de acuerdo con su base social: obreros, burgueses y populistas. Los primeros caracterizan
sobre todo los países desarrollados, el último predominan las naciones en vías de desarrollo. Resulta fundamental el
análisis de los clivajes sociales, las líneas de ruptura que separa a los miembros de una comunidad en función de sus
posiciones al respecto.
● Su orientación ideológica: quienes sostienen que el elemento distintivo de cada partido y su orientación
ideológica afirma que los objetivos de la organización, y no su composición social, solo que determina su accionar. La
principal tipología se construye en torno al par derecha-izquierda, que partir de la revolución francesa en 1789 se ha
transformado en el criterio por excelencia para ordenar ideas políticas. Pueden aceptarse como válidos dos asertos,
las fuerzas de izquierda tienen generalmente cambiar el estado de las cosas de la sociedad, mientras que las
derecha pretenden mantener la situación social dentro de los límites estructurales en que se encuentra, y por otro
lado, la izquierda propone una mayor intervención del Estado en economía y las políticas sociales, el tiempo que la
derecha contemporánea es sostener la convivencia de la no injerencia estatal y la primacía del mercado para la más
eficaz asignación de los recursos entre los hombres. En función del puesto, muchas veces la integración Social de los
partidos y sus programas coinciden, en tanto, los partidos de composición burguesa o de clases medias tienden a
tener menos elementos revolucionarios y de cambios profundos en su discurso que los otros
● Su estructura organizativa: Esta perspectiva se centra en aquello que distingue los partidos modernos de
cualquier otro grupo organizado que históricamente haya cumplido funciones similares. Los partidos, al ser
concebidos en cuanto organizaciones, se supone movidos por fines propios que trascienden los objetivos que le
dieron origen, al tiempo que también superan y transforman los intereses de los individuos que los integran, sean de
clase o de cualquier otro tipo. Este enfoque goza de una gran aceptación dado a los estudios en el tema por parte de
Max Weber y Robert Michels. A lo largo de la existencia de los partidos, la sucesión o articulación de fines tiene lugar
convirtiendo a la asociación en un evento y cada vez más simbiótico con su ambiente. Con menor capacidad o
voluntad para reformar lo que en sus orígenes, Parece sugerible evitar cualquier índole de determinismo: y el
sociológico, ni el organizativo, y el sistémico, pueden abarcar por sí solos todas las dimensiones del fenómeno
partidario. A partir de los años 80, la teoría de la organización ha recuperado para la ciencia política la potencia
heurística de este paradigma y continua a través de la obra de Panebianco, la tradición histórica cimentada por
Weber y sostenida por Duverger y Oppo.
Los tipos
partidos de representación individual. partidos de representación de masas.
El criterio clave es el histórico-organizativo. Esto es así porque los dos tipos de partidos son característicos de
épocas consecutivas.
Los partidos socialistas y obreros en general debieron asumir el desafío de canalizar la participación política de las
masas que se incorporaron a partir de la ampliación del sufragio. El referido fenómeno de la masificación de la política
84
se manifiesta fundamentalmente en el ámbito de estos auxiliares institucionales del Estado que son los partidos. El
modo privilegiado de expansión de las primeras formaciones partidarias era la acotación. El mecanismo consistía en
la atracción individual de las personas que fueron consideradas por las camarillas de los grupos establecidos, como
importantes para la defensa de los objetivos planteados. Cuando los sostenedores de las teorías socialistas,
mayoritariamente marxistas, se enfrentaron con la apertura electoral que las luchas obreras habían finalmente
conseguido, los partidos que fundaron deberán recurrir a métodos totalmente nuevos de acción política. El
principal problema era el de la ignorancia, incompetencia de las masas
Sartori brinda una definición de los partidos políticos que limita su validez a las naciones occidentales posteriores a la
Segunda Guerra Mundial; sostiene que de ampliarse la definición se diluiría la capacidad descripta del término y
retornaría a la ambigüedad semántica. Considera que “un partido político es cualquier grupo político identificado
con una etiqueta oficial que presenta a las elecciones candidatos a cargos públicos”
Los elementos claves pueden enumerarse de la siguiente manera:
-Grupo político
-Etiqueta oficial
-Elecciones-
-Candidaturas viables
-Cargos públicos
Sartori no niega a que los partidos pueden poseer esas características: lo que objeta es que sean su materia
constitutiva.
Quedan descartados del término partidos, aquellos grupos políticos autoritarios o totalitarios que, proscriben a los
demás partidos y anulan las elecciones, sin volver a convocarlas durante su gestión; y también se descarta a los
85
pequeños partidos que no tienen ningún momento los cargos públicos por los que compiten, a esto hace referencia
con el concepto de candidaturas viables.
Sartori conserva donde los tres principios de la conceptualización de Julien Freund y Carl Schmitt sobre la política:
el componente agonal o de lucha (amigo-enemigo) el componente de lo público (público-privado)
Joseph Schumpeter primero y Anthony Downs más adelante encuadran las teorías económicas de acción humana;
han descrito a los partidos según una imagen en extremo gráfica e ilustrativa; aplican una metáfora del
funcionamiento del mercado económico como un mercado político en el cual los lideres partidarios cumplen el rol
del empresario, que dentro de un partido desarrolla la tarea de producir promover e intercambiar una serie de
bienes o servicios por un recurso de poder que hace las veces de dinero : el voto.
Las funciones de los partidos pueden definirse de acuerdo al carácter ascendente o descendente de la corriente de
interacción: cuando fluye desde abajo-la sociedad-hacia arriba-el Estado-. Las tareas básicas serán la agregación el
filtro de las demandas, la movilización en integración social y la estructuración del voto.
Las funciones abarcan desde el reclutamiento de las elites y personal político hasta la toma de decisiones y la
formación de políticas públicas.
La actividad que realizan los partidos puede ser resumida en los conceptos de representación gobierno. Si
predomina la primera, se está en presencia de una acción más pluralista y con más autonomía de sus grupos de
interés o de identidad, respondiendo a las poliarquías descritas por Dahl. Si es a la inversa, El caso en cuestión
responderá a una pauta de menor autonomía societario, mayor control de los gobernantes sobre los gobernados y
jerarquización más rígida de las relaciones sociales.
Las características que pueden presentar los partidos y que los diferencian entre sí más allá de sus funciones
comunes son:
● La competencia
● Las relaciones con el entorno
● la comunicación
● las reglas formales
● la financiación
● el reclutamiento
Sistemas de Partido
Los partidos no actúan solos en un medio aislado, sino que están en interacción permanente con las otras partes del
ambiente; se diferencian de la burocracia y las demás instituciones estatales porque, carecen de monopolio alguno,
de representación o función. Excluye el caso de los partidos únicos.
Cada partido compute en un espacio más o menos abierto por la obtención del voto popular, que le otorgue mayor
capacidad de influir en la toma de decisiones públicas. Su accionar está condicionado por las restricciones jurídicas, el
ordenamiento social y las pautas culturales, así como por la presencia, fortaleza y estrategia de los demás partidos.
86
(sistema de partidos Pennings & Lane)
Las propiedades de un sistema de partidos se desarrollan históricamente y pueden cambiar a lo largo del tiempo;
algunas de ellas son: la volatilidad, la polarización, el número efectivo de partidos, la desproporcionalidad electoral, y
la cantidad de dimensiones temáticas.
La teoría de los sistemas de partido ha estado dominada por tres grandes enfoques: la competencia especial, el
genético, el morfológico
Existían dos importantes taxonomías postuladas por Duverger en la década de 1950 y por La Palombara y Weiner en
la del 1960. El primero caracterizó todo escenario en el que actúan partidos como un continuo unidimensional, cuyos
extremos están definidos por las posiciones ideológicas “derecha” e “izquierda”. Entre ellas, se ubican 1,2 o más
partidos, dividiendo a través de un sencillo criterio cuantitativo al objetivo análisis en tres categorías:
-Sistemas unipartidistas: son propios de países totalitarios
-Sistemas bipartidistas: son presentados como característicos de las democracias estables
-Sistemas multipartidistas: manifiestan el grado de fragmentación política existente en las democracias
inestables.
Este agrupamiento fue considerado insuficiente para destacar las diferencias existentes entre casos que califican en la
misma categoría, por lo que la Palombara y Weiner propusieron para los sistemas competitivos una tipología
cuádruple:
-ideológico hegemónico
-pragmático hegemónico
-ideológico turnante
-pragmático turnante
Para este fin definió un formato héptuple, Subdividiendo las categorías de Duverger de modo que el unipartidismo
se desdobló en tres clases:
-De partido único
-De partido hegemónico
-De partido predominante
El bipartidismo permanecerá tal cual estaba, pero el Multipartidismo se desagrega en sistema de partidos limitado,
extremo y atomizado. Lo fundamental de la innovación teórica introducida por Sartori es que combina dos variables
relativamente ponderables para lograr una matriz análisis compleja, con la que explica las causas de la estabilidad o la
inestabilidad de los sistemas partidarios y permite predecir rupturas para los regímenes democráticos.
El nuevo ordenamiento permite determinar la presencia o ausencia de competencia, ello permitirá evaluar la
mecánica de los casos competitivos en forma bipolar, moderada o centrípeta, o por el contrario de modo multipolar,
polarizado y centrifugo.
Sartori combina dos variables ponderables para lograr una matriz de análisis compleja y permite predecir rupturas
para los regímenes democráticos.
El régimen político ya sea presidencialista o parlamentario, ejerce un impacto decisivo de partido relevante. Otro
87
elemento que obliga a los actores políticos a definir estrategias y objeticos en dos niveles autónomos es el
federalismo. La posibilidad que ofrecen algunos sistemas electorales de realizar acuerdos para sumar sus votos, sea
mediante una segunda vuelta o a través de la cartelización de etiquetas partidarias diversas, amplia las
oportunidades de partidos pequeños para accedes a puestos legislativos, y de los partidos mayores para llegar al
ejecutivo.
neo corporativismo se diferencia del corporativismo totalitario o estatal, propio del fascismo, porque surge desde
abajo, y solo es reconocido por el Estado a posteriori de la efectiva monopolización del poder por sus partes. En el
caso de la masificación de los medios de comunicación, se ha producido la prescindibilidad de los partidos como
comunidades de sentido, como otorgador esta significación de la realidad social. La Información imparcial y
supuestamente neutral de la prensa independiente ha reemplazado a las tribunas de opinión y a los órganos
partidarios de disfunción de doctrina. Las transformaciones en la estructura social han diluido la imagen clásica del
antagonismo dual de clases, donde la identidad de cada grupo era relativamente fija e inmutable. Peter Mair
desarrolló un innovador Marco conceptual para entender la transformación contemporánea de los partidos. El
sostiene que el proceso que están sufriendo estos actores debe ser concebido como cambio o adaptación antes que
como una declinación. A través de una nueva perspectiva del desarrollo de la organización, se aborda si el
desempeño partidario reciente en tres niveles: el partido en el terreno, el partido en el gobierno y el partido en el
comité. En consecuencia, los partidos son hoy más fuertes, pero más remotos: tienen mayor control, pero menor
poder y gozan de más privilegios, pero menor legitimidad. Las transformaciones sufridas por los partidos en su viaje
histórico desde la sociedad hacia el Estado se resumen en el concepto de partido cartel, introducido por Katz y Mair.
El argumento sugiere que el cartel party sucede histórica y funcionalmente al all-catch party.
El caso argentino
En la República Argentina, al igual que en América Latina, los partidos responden a un patrón de desarrollo distinto al
modelo europeo. El proceso de descolonización y la necesidad de construir una nueva autoridad legítima llevo además
a los lideres posrevolucionarios a aborrecer diferencias internas, a encontrar alternativas entre civilización o barbarie
o entre religión o muerte; esto se inclinó a quienes más se aproximarán al sentir de las masas populares.
El caudillismo monista del siglo XIX y el populismo orgánico del siglo XX son dos manifestaciones históricas que
88
concibe la acción política como producto de un movimiento nacional unitario cuyos enemigos son externos.
En Argentina el primer recambio pacífico de gobierno entre distintos partidos se dió en 1916, mediante la elección
por sufragio universal masculino de Hipólito Yrigoyen para la presidencia de la nación. La segunda se repitió en 1989,
con la transferencia del mando de Alfonsín a Menem.
Una rápida síntesis histórica de los partidos argentinos solo tres menciones:
-el partido autonomista nacional la unión cívica radical
-el partido justicialista.
El primero, una fiel versión del partido europeo de notables, Julio Argentino Roca, que se apoyó en él para construir
un sistema de dominación. Terminó desintegrándose en varios partidos provinciales o incorporando a sus dirigentes
en nuevas estructuras peronistas. La unión cívica radical, es el más viejo de los partidos nacionales. Se transformó
merced a la acción de Hipólito Yrigoyen en representantes de los excluidos sectores medios, la mayoría de origen
inmigratorio, y en 1916 accedió al gobierno federal como resultado conjunto de la reforma electoral realizada cuatro
años antes y el voto popular.
El radicalismo fue el primer partido moderno del país, como sistema de comités locales y provinciales, una
convención nacional y un estatuto orgánico.
El movimiento nacional justicialista consideraba ser el único capaz de expresar la causa de la reparación popular.
Convertido en funcionario de gobierno mediante un golpe de estado, pero fue escalando posiciones: amparado por
una política laboral que le brindó importante apoyo de las clases trabajadoras. En 1946 ganó limpiamente las
elecciones contra una coalición de todos los demás partidos, consolidando así una profunda división que se
prolongará por años. Tanto la unión cívica radical como el partido justicialista resultaron imbatibles en elecciones no
fraudulentas. Queda constituido el marco de lo que Grossi y Gritti denominaría más tarde, sistema a doble partido con
intención dominante. Se hace referencia a un formato electoral en el que dos organizaciones se enfrentan en la
obtención del gobierno, en condiciones Tales que sólo uno está en condiciones de ganar, pero la que lo hace
pretende que tal situación es la única legítima. Según otros autores, la
dinámica y cambio de la situación partidaria argentina habría obedecido a la existencia real de un sistema de
partidos.
Por último, una de las cuestiones que para la literatura política actual abre el mayor interrogante acerca de la
capacidad de gestión de las democracias es el problema de la emergencia, entendida como disfunción económica
que altera el escenario de acción de los grupos sociales y transforma sus marcos de referencia valorativos. Todas las
instituciones de gobierno se adaptan a la necesidad de ejecutividad y resultados por sobre la deliberación y los
procedimientos formales, generando como resultado un principio orientador basado en la eficacia, en tanto fuente
primordial de legitimidad. Los movimientos sociales por Tilly y Wood La construcción de un movimiento social fuerte
a favor de la democracia corresponde a la sociedad civil cuando el contexto en el que se encuentre y de opresión
política. Los movimientos sociales son organizaciones globales formadas por diferentes grupos de intereses, que
incluirá las capas más significativas de la sociedad, como obreros, grupo de mujeres, estudiantes, jóvenes y al
estamento intelectual. Estos grupos estarán unidos por un agravio común, que generalmente será la ausencia
89
percibida por las capas de la sociedad de democracia en un escenario político determinado. En pleno siglo XXI, gente
de todo el mundo vio la expansión del movimiento social el toque de rebato, el contrapeso a un poder opresivo, un
llamamiento elección popular contra el simplismo abanico de plagas. Se tratan a los movimientos sociales como una
forma única de contienda política, donde esos movimientos sociales plantean una serie de reivindicaciones colectivas
que, ser aceptadas, chocarán con los intereses de otras personas, política por cuanto, de un modo u otro, los
gobiernos con independencia de su signo político, figura en tales reivindicaciones. El auge y la caída de los
movimientos sociales solo marca la expansión y la contracción de las oportunidades democráticas. El movimiento
social, fue resultado de la síntesis innovadora y trascendental de tres elementos: 1. Un esfuerzo público, organizado
y sostenido por trasladar a las autoridades pertinentes las reivindicaciones colectivas 2. El uso combinado de alguna
de las siguientes formas de acción política: creación de coaliciones y asociaciones confín específico, reuniones
públicas, pero sesiones solemnes, manifestaciones, peticiones, etc. 3. Manifestaciones públicas y concertadas de
WUNC de los siguientes participantes: valor, unidad, número y compromiso, etc. Una campaña no se detienen un sol
episodio, a pesar de que los movimientos sociales a menudo recurren a peticiones, declaraciones o concentraciones
multitudinarias.
Lo que constituye el movimiento social no son las actuaciones en solitario de los pendientes, si no la interacción
entre estos tres elementos. El repertorio del movimiento social se solapa con el repertorio de los fenómenos
políticos como la actividad sindical o las campañas electorales. El repertorio del movimiento social se solapa con el
repertorio de fenómenos políticos como la actividad sindical o las campañas electorales. Las demostraciones de
WUNC pueden adoptar la forma de declaraciones, eslóganes, o etiquetas que impliquen las nociones de valor, unidad,
número y compromiso. El colectivo suele representarse a sí mismo a través de un lenguaje con el que el público local
está familiarizado:
a. Valor: Conductas sobria, atuendo cuidado, presencia del clero, dignatarios o de madres con hijos
b. Unidad: insignias idénticas, cintas para el pelo, pancartas vestuario, desfiles, canciones e himnos
c. Número: recuento de asistentes, firma de peticiones, mensajes de las circunscripciones, ocupación de
las calles
d. Compromiso: desafiar al mal tiempo, participación visible de gente mayor discapacitada, resistencia
ante la represión, hacer ostentación del sacrificio, la adhesión o el mecenazgo
El carácter distintivo de los movimientos sociales no se debe un elemento concreto, sino la combinación, durante las
campañas, el repertorio de las demostraciones.
MARSHALL, T. H. y BOTTOMORE, Tom. Ciudadanía y clase social. Madrid, Alianza, 1998. Imprimir texto.
La ampliación de derechos con perspectiva de género.
Barrancos. Reflexiones sobre la saga de los derechos políticos femeninos.
90
La habilitación formal de los derechos políticos de las mujeres demoró casi cuarenta años desde la sanción de la Ley
Sáenz Peña. La falta de una diferenciación nítida entre las esferas pública y doméstica durante la mayor parte de ese
siglo permite sostener parte de la arena decisional transcurrió en marcos que difícilmente se compadezcan con las
características de lo público tal como hoy lo concebimos. La vida privada tampoco tenía los atributos que se le da hoy
en día. A las mujeres se le impedía desempañarse en las funciones públicas, ya que se consideraba que ellas
pertenecían a la órbita privada, es decir, hogareña. Pero esta consideración es un tanto relativa, ya que los aspectos
decisivos de la vida conyugal reposaban en el dominio masculino. El Código Civil napoleónico había puesto muy en
claro la subordinación femenina, sin derecho siquiera a la gerencia de los bienes propios, y esta formulación se
correspondía con los sentimientos y creencias acerca de la inferioridad intelectual, física y moral de las mujeres. El
ordenamiento de las naciones se regía sobre la base de presupuestos generizados que hicieron reposar en la familia
la base del Estado, tal es así que consideraban que las mujeres garantizaban la reproducción biológica de la nación,
esto es una interpretación de la modernidad traída por el orden burgués.
Entre 1854 y 1862 el feminismo se fue abriendo paso y planteaban algunos principios rectores: igualdad de
inteligencia y el derecho a la educación, la igualdad jurídica y la igualdad política.
Las tesis contractualistas que desentrañaron la nueva inteligibilidad de las relaciones de los individuos frente a la
centralidad del Estado, también eran esgrimidas, paradójicamente, por las mujeres que reclamaban la asimilación de
derechos, aunque aquellas primeras militantes estuvieran muy lejos de percatarse que el contrato social era en
verdad un «contrato sexual», y que para revocar el sometimiento había también que hacerse de una teoría propia,
de una nueva epistemología, el materialismo fue usado por las feministas de diferentes lugares para solicitar la
igualdad civil y política. Por otra parte, hubo un apoyo a la causa de la liberación de las mujeres por el liberal Stuart
Mill.
La social democracia fue la primera fuerza política que inscribió en su plataforma el sufragio femenino. La obra de
Augusto Bebel (socialista) estuvo dedicada a poner en evidencia el padecimiento de las mujeres y a propugnar su
emancipación.
Iniciado el siglo XX y cansadas de las promesas incumplidas acerca de la llegada de la ciudadanía, los modos de
actuación de las feministas fueron más enérgicos y estridentes, llevando a mujeres a la cárcel por sus estrategias
intransigentes, pero también hubo muertes en las protestas de luchas. El feminismo latinoamericano, trató de no
identificarse con la radicalidad de las sufragistas, pues se creían que las acciones exageradas podían malograr los
propósitos. En ese sentido, creían que el carácter paulatino era el camino hacia los derechos. Terminada la guerra
hubo cambios notables en el mundo occidental y en ese sentido la posición de nuestro feminismo cambió en el
sentido de dar idéntica prioridad tanto a los derechos civiles como a los políticos. A partir de 1920, se desarrollaron
con fuerza las organizaciones propulsoras del sufragio y entre las figuras más destacadas se encontraban Julieta
Lanteri, Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson, ellas llevaron a cabo ensayos de voto femenino. A ellas se sumaron
mujeres de cuño tradicional, además de que sectores eclesiásticos ya aceptaban el voto femenino, probablemente
convencidos de que esto no significaría abandono de los deberes maternales y familiares.
A partir de la reforma del código civil de 1926, les fue reconocida a las mujeres casada la decisión propia en materia
de educación, profesiones y trabajo, además de que podían testimoniar y se sujetos de demandas judiciales sin
91
cualquier consentimiento marital pero más allá de estos reconocimientos seguían estando subrogadas por el
cónyuge.
La década del 40, estuvo atravesada por el contexto coyuntural de posguerra y en este sentido las demandas
feministas tuvieron cierta declinación ya que la militancia estaba avocada a socorrer a las víctimas de la guerra. Para
las elecciones del 46 la gran mayoría de las fuerzas política había llevado la propuesta del voto femenino y para el 47
se sanciono el derecho al voto femenino y Evita Perón tuvo gran influencia para que ello sucediera. En 1951, el
peronismo posibilitó una alta participación femenina en el congreso este hecho fue inédito tanto en América latina
como en la mayoría de los países de Europa.
Luego argentina estuvo atravesada por sucesivas dictaduras que anularon los derechos políticos de la población, pero
en el gobierno de Onganía decretó la igualación de la capacidad jurídica de las mujeres, eliminando la tutoría del
marido y flexibilizó el proceso de separación matrimonial. En la última dictadura militar, el accionar que tuvieron las
Madres y Abuelas de Plaza de mayo representa el mayor desafío cívico del siglo pasado.
La recuperación democrática significó el retorno del movimiento feminista con un cambio notable de posiciones
epistémicas y sobre todo, de agenda. Las organizaciones de mujeres pusieron sobre el tapete la cuestión de la
violencia doméstica, fueron diferentes militantes de partidos políticos las
que propusieron alterar las reglas de juego de sus fuerzas solicitando reconocimiento pleno, derecho a obtener
cargos partidarios y lugares en la representación de los escaños parlamentares. En el 91 se sancionó la ley que
modificó la composición de las listas partidarias determinando un piso mínimo de 30% para las mujeres, ubicadas en
lugares expectables, con posibilidades de resultar electas. La mayor representación de mujeres ha permitido
sancionar un vasto número de leyes que ampliaron la ciudadanía, comenzando por la reforma constitucional de 1994
que incluyó en su plexo la Convención contra todas las formas de Discriminación de las Mujeres –CEDAW,
circunstancia única en América Latina.
Aunque el goce de la ciudadanía sea muy imperfecto para la inmensa mayoría de las mujeres, ya que la
discriminación apenas ha atenuado sus peores facetas, la arena política se ha tornado sin duda más porosa. Pero no
hay que dejar de señalar las dificultades que aún deben atravesar las mujeres en relación con el tiempo de
dedicación de la vida doméstica y al tiempo de la vida pública. En suma, a los reconocimientos de derechos, aún
quedan cosas pendientes, tales como la ley de cupo que plantea un piso mínimo pero que en los hechos se ha
tornado en un techo y que debe dar paso a la completa paridad de los sexos. No hay ninguna razón para que las listas
y los cargos no contengan el mismo número de varones y de mujeres. La oposición al principio de la paridad es, en
anacrónico y autoritario.
TEORÍA Y POLITICA EN CLAVE DE GÉNERO. ARCHENTI Y TULA.
La política en clave de género transcurre indefectiblemente por los caminos del Feminismo, es decir, junto al
movimiento político y social que tiene como objetivo principal la defensa de los derechos de las mujeres conculcados
por la opresión y dominación de la cultura patriarcal.
Asimismo, la teoría feminista ingresó en los claustros académicos y en diferentes disciplinas sociales y esto permitió la
solidez argumentativa al reclamo militante. De este modo, el Feminismo se convirtió en una teoría transversal que
cruza todos los estudios de género.
92
En el campo de la Ciencia Política, el concepto de género fue encontrando espacios de reflexión y debate a medida
que iba evolucionando. Respecto al reclamo de las mujeres por su inclusión en el sistema político, los estudios de
género centraron su atención en tres ejes de aplicación y sus respectivas relaciones: i) la representación política y
sus diversas expresiones institucionales en un sistema democrático, ii) la participación como forma de expresión
directa de demandas y opiniones y iii) el reconocimiento sociocultural en términos de igualdad y equidad.
mujeres en los procesos de toma de decisiones políticas. La primera aplicación efectiva de esta normativa en
93
Argentina en 1993.
El institucionalismo feminista como método de análisis de la Ciencia Política incorpora un marco teórico en relación
con el género para estudiar los procesos políticos, que implican el análisis de las instituciones formales, informales, la
acción de los actores ya que las instituciones son reglas centrales, normas y prácticas que moldean la vida política y
social y estructuran la conducta. De este modo el institucionalismo feminista, no sólo busca comprender sino
también promover cambios tanto hacia adentro como fuera de las estructuras.
Las matrices políticas del feminismo.
Los orígenes del Feminismo se pueden situar entre finales del siglo 19 y principios del 20 y en ese momento el
movimiento social estaba centrado en la acción y militancia. A lo largo del siglo 20 se puede observar la
heterogeneidad del pensamiento feminista y por eso no es posible hablar de un pensamiento homogéneo. A partir
de las diferentes posiciones de las feministas, no es posible que el movimiento tenga objetivos básicos, ya que cada
línea del feminismo prioriza distintos ejes para el debate.
La inclusión tardía de las mujeres en la ciudadanía reinstaló viejas cuestiones del debate feminista. En el ámbito de la
política se cuestionó los principios de la democracia liberal, en particular la distinción pública/privado y los criterios
universales que la sustentan. El feminismo puso al descubierto que el concepto de igualdad, eje del liberalismo,
oculta las diferencias que son precisamente la principal fuente de desigualdades. El concepto de individuo asexuado
de la democracia liberal encubre las desigualdades propias de un sistema de subordinación de género; es decir, han
sido sometidas a sus padres o maridos y consideradas naturalmente emocionales y esclavas de sus pasiones.
Desde la teoría política feminista, se ha cuestionado el pensamiento de los teóricos políticos clásicos y se han
constituido corrientes y perspectivas que dieron lugar a interpretaciones sobre la inclusión y el papel de las mujeres
en la política.
En la teoría política la distinción entre lo público y privado ha sido conceptualizada en dos niveles. Por un lado, se
refiere a la oposición entre los intereses individuales egoístas y los intereses de la voluntad general representativos
de alguna concepción compartida del bien común. Por otro lado, la dicotomía pública/privado se refiere al mercado y
el aparato estatal, frente a la familia entendida como lugar de la intimidad y la afectividad.
Desde las perspectivas feministas, donde lo personal es político, la ampliación de los derechos de ciudadanía debe
incluir las esferas pública y privada, entendiendo a esta última como constituida por la sociedad civil y el mundo
doméstico.
Desde el feminismo defensoras de la democracia participativa, se critica los conceptos de ciudadanía y democracia
representativa libera, al sostener que esta última “está más relacionada con un gobierno representativo y el derecho
a votar que con la idea de la actividad colectiva y participativa de los ciudadanos en el ámbito público. Desde esta
perspectiva, la ciudadanía debería centrarse en virtudes, relaciones y prácticas políticas democráticas de
participación. Su visión de la política aparece como un compromiso colectivo de amplia participación ciudadana
orientada al bien común y con la incorporación activa de las mujeres como pares cívicos en el mundo público.
Mientras que las feministas materialistas, trasladan los valores privados a lo público. Desde esta visión la capacidad
maternal de las mujeres contribuiría a su virtud cívica, aportando a la constitución de una comunidad política más
solidaria, de este modo lo privado se propone como modelo de moralidad pública.
94
Las posiciones maternalistas fueron objeto de importantes críticas, ya que basan la conciencia política femenina en
las virtudes de la esfera privada. En este sentido, la crítica radica en que las materialistas cometen el mismo error
que el liberalismo ya que conciben a las mujeres como “entidades ahistóricas y universalizadas”.
Carole Pateman, plantea que la maternidad aparece en oposición a la ciudadanía, ésta fue constitutiva del vínculo
entre las mujeres y el Estado, ya que en el ideal republicano los varones desempeñan el rol de ciudadanos activos y
soldados, mientras que las mujeres crían ciudadanos republicanos virtuosos, en otras palabras, el deber del
ciudadano consistía en combatir y producir, el de las mujeres era dar vida para el crecimiento y desarrollo del
Estado. Pateman propone una concepción sexualizada diferenciada, que implica la igualdad de derechos políticos y
civiles, pero reconociendo la diferencia de la ciudadanía, ya que para que algo sea igualado había que reconocerlo
como diferente. Postura esencialista.
La perspectiva feminista enmarcada en el proyecto democrático radical entiende que el bien común debe considerarse
como un horizonte, como una condición de posibilidad, ya que resulta imposible alcanzar una comunidad política
totalmente inclusiva dado que siempre existe “un afuera constitutivo”, ya que todas las formas de consenso están
basadas por necesidad en actos de exclusión. Asimismo, esta postura crítica a la perspectiva esencialista puesto que
apuntan a la idea de la identidad entendida como preexistente y ya constituida, es decir, critica la concepción
de las mujeres como una identidad coherente y propone la deconstrucción de las identidades esenciales como
condición para comprender la multiplicidad de las relaciones de subordinación. De tal modo que la categoría ‘mujer’
“no corresponde con ninguna esencia unitaria y unificadora. Para esta perspectiva, una nueva concepción de la
ciudadanía será posible cuando, lejos de considerar la diferencia sexual como políticamente relevante, se convierta
en no pertinente.
Desde una perspectiva multiculturalista, se propone una ciudadanía diferenciada en función de grupos, en lugar de
una ciudadanía universal Basándose en la necesidad de generar mecanismos institucionalizados para el
reconocimiento y la representación de los grupos oprimidos. Dado que la sociedad está conformada por privilegiados
y oprimidos, la universalidad de la ciudadanía tiende a reforzar los privilegios, y las estructuras democráticas
participativas tienden a silenciar a los desaventajados.
A partir de los 80 se dan nuevos planteos feministas en el orden político. Estos planteos se centraron en la baja
representación de las mujeres en los organismos políticos provocados por la división sexual del trabajo en la
producción y reproducción, ya que consideraban que la participación en los partidos políticos como en la actividad
política era desigual ya que esto se relacionaba con las responsabilidades parentales.
Estas tensiones en el debate de las teorías feministas de la igualdad, la diferencia, modernas, postmodernas,
liberalismo y multiculturalismo aún siguen vigente.
A finales de la década del 80, comienza a tener fuerza el denominado feminismo negro, este es el que concibe el
término de interseccionalidad, dicho feminismo hace una crítica al feminismo blanco hegemónico. El paradigma de la
interseccionalidad se basa en las identidades múltiples de los sujetos inmersos en la trama de las relaciones de
poder, que dan lugar a un complejo agregado de subordinaciones (género-raza-clase/ mujer-negra-pobre). En este
sentido, abordar la discriminación de género en intersección con la raza y la clase permite una mayor comprensión
de los contextos de dominación. El feminismo negro, viene aportar nuevos elementos para deconstruir las categorías
95
universalizantes y homogeneizantes de la teoría.
Además del feminismo negro, otra corriente de oposición al feminismo blanco es el feminismo postcolonial que se
basa en el reconocimiento de la diversidad cultural. En américa latina se comienza a hablar de feminismo indígena y
se inician procesos de institucionalización de estos enfoques.
Las políticas públicas de inclusión en el sistema político y el feminismo.
La relación de las mujeres con el sistema político se puede clasificar en tres momentos históricos:
1) el primer feminismo (fines del siglo XIX y principios del XX) liderado por las sufragistas cuya demanda principal era
la inclusión de las mujeres como electoras, 2) el segundo feminismo (décadas de los ‘60 y ‘70) centrado en la
liberación de las mujeres a través del abandono de los partidos políticos y su concentración en grupos de reflexión y
3) cuando en los ‘90 la demanda se focalizó en la inclusión de mujeres en los procesos de toma de decisión
democrática.
El primer paso fue la reivindicación de la ciudadanía, es decir, por el reconocimiento como sujetos políticos en la
lucha por el sufragio activo. La definición de los ciudadanos como habitantes de la ciudad, va a ir resignificándose en
cada momento histórico.
En Argentina la lucha por el sufragio femenino comenzó a fines del siglo XIX cuando las primeras mujeres
universitarias se nuclearon para exigir el derecho al voto. Eva Duarte fue la impulsora de que se creara y aprobara la
ley del sufragio femenino a nivel nacional.
El segundo feminismo, de importancia en Europa y Estados Unidos, se ubicó cronológicamente en los años ’60,
tuvieron una posición de rechazo al poder, considerado como históricamente manipulado por los hombres y
asociado a la dominación y a la violencia. En algunos países de América Latina, las voces del segundo feminismo
fueron rápidamente silenciadas por las dictaduras de los años ‘70.
El tercer momento histórico ocurrido en los ‘90 se centró en orientar la demanda de la lucha por los derechos
políticos de las mujeres hacia los procesos de toma de decisión, más precisamente en los cargos de las Asambleas
legislativas. Para ello, Para ello, se tomaron medidas legales denominadas leyes de cupo y de paridad de género cuyo
objetivo era aumentar las candidaturas de mujeres en las listas partidarias oficializadas en las elecciones generales.
La incorporación de las mujeres en el ámbito político tuvo dos etapas de inclusión: a) parcial con las cuotas de
género (o cupos) a través de un porcentaje mínimo de representación de mujeres (fines del siglo XX), y b) igualitaria
con las leyes de paridad y el armado equitativo de las listas partidarias entre varones y mujeres (inicio de siglo XXI).
Leyes de cupo de género.
las leyes del sufragio femenino significaron el reconocimiento de las mujeres en tanto sujetos políticos al garantizar
su derecho a ser electoras, sin embargo, en su aplicación no derivaron en garantía del ejercicio del derecho a la
representación política, ni en la distribución equitativa de cargos públicos de responsabilidad. A fines de los ‘80, la
lucha por los derechos políticos de las mujeres se orientó hacia el acceso a los cargos de representación legislativa.
Los cupos de género son obligatorios para todos los partidos políticos y porque su aplicación o cumplimiento no
dependen de la voluntad de los dirigentes partidarios, sino que son exigibles por la justicia u otras instituciones de
gobierno. Estas medidas fueron consideradas compensatorias y redistributivas porque posibilitan una gradual
inclusión de grupos históricamente marginados en las diferentes instituciones representativas o en los lugares
96
estratégicos de toma de decisión.
En Argentina en el año91 se reforma el código electoral y este establece que las listas deben tener un mínimo del
30% de mujeres y que tengan posibilidades de ser electas. Esta ley de cupo tuvo resonancia en toda américa latina,
ya que i) se impuso una medida legal para corregir el déficit de mujeres en los parlamentos, II) se extendió a
dieciocho países entre 1991 y 2015 y iii) alcanzó positivos efectos de carácter cuanti-cualitativos.
El impacto que tuvo el cupo de género, se lo puede materializar en un avance hacia la equidad de género al interior
de las asambleas legislativas: la agenda parlamentaria se diversificó incorporando al debate temas anteriormente
ausentes. Si bien esto era un avance, seguía habiendo acciones determinadas en la práctica política que llevó a que se
hagan presentaciones judiciales con el objeto de reclamar: 1) mejores posiciones de las mujeres en las listas
electorales para que éstas sean incluidas en lugares con probabilidades de resultar electas y no sólo como relleno o
en calidad de suplentes, 2) el cumplimiento del mínimo porcentaje establecido en la ley y no evitarlo bajo la excusa
de la insuficiente cantidad de mujeres para cubrir los cargos de una lista partidaria, 3) obediencia de los tribunales
electorales en brindar las garantías y protección al derecho de ser candidatas y 4) sanciones efectivas para quienes
obligaran a renunciar a las mujeres cuando éstas ganaban el cargo para luego tener que cederlo a un varón en su
lugar.
A lo largo de los treinta años de aplicación de la ley de cupos en la región diferentes disciplinas han conformado un
gran corpus teórico sobre su aplicación y efectos y esto sirve como una caja de herramientas para aquellos países
que aún no han logrado sus objetivos iniciales.
Leyes de paridad de género.
El principio de paridad política de género se expresa en una norma que obliga a los partidos políticos a confeccionar las
listas de candidatos con 50% de integrantes de cada sexo, ordenados en forma secuencial y alternada (uno a uno).
Hacia mediados del siglo XX el debate sobre la paridad se instala en los países europeos y se materializa en la reforma
de la constitución francesa (2000) con la “Ley para la paridad”. La paridad en la representación política responde al
principio de igualdad en el derecho político y electoral. En una idea más abarcadora, ya que tiene como fin
transformar todos los ámbitos de la vida en sociedad, incluyendo el privado.
En América Latina, siete países sancionaron leyes de paridad política para cargos públicos representativos nacionales
después de haber aplicado leyes de cuotas, entre ellos se encuentra Argentina que lo realizó en el 2017.
La introducción de la paridad de género supone una condición necesaria para el logro de un mayor equilibrio entre
los géneros al interior de los partidos políticos. Las listas partidarias oficializadas, son el mejor vehículo para
garantizar este equilibrio tanto al interior de las organizaciones políticas como en iguales oportunidades de acceso a
la representación. Con la paridad, las listas presentan una configuración de género equitativa de manera alternada y
secuencial (uno a uno) en toda su extensión.
Tres son los ejes que sustentan la incorporación del principio de paridad como fundamento teórico:
1) el logro de la igualdad, como meta en una democracia, 2) mayor justicia, en cuanto valora y promueve la
ampliación de sectores históricamente marginados, y 3) una representación política más diversa, en cuanto
promueve la pluralidad temática en la agenda parlamentaria al incorporar nuevas cuestiones antes omitidas
en el debate legislativo y, mayormente, ausentes en la agenda pública. La paridad de género viene a resolver
97
algunos problemas prácticos de la aplicación de la ley de cupo, puesto que genera un impacto positivo en la
ampliación de la participación política de las mujeres: 1) el piso mínimo porcentual de candidatas en las listas
electorales (umbral que varió en toda Latinoamérica entre un 20% y 40%) y 2) la presencia-ausencia de un
mandato de posición para que las mujeres ocupen lugares más beneficiosos en las boletas/papeletas
partidarias.
REFLEXIONES FINALES.
98