3.4. Kant
3.4. Kant
Kant es para muchos el mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de
los que mayor influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro
de 180 grados, metafóricamente llamado « revolución copernicana». De él dice su
discípulo y biógrafo, Johann G. Herder: “He tenido la dicha de conocer a un filósofo,
que fue mi maestro. Este hombre tenía en sus años más florecientes toda la ágil
alegría de un muchacho, la cual, según creo, sigue acompañándole hasta en los años
de la ancianidad. (...) Animaba a sus discípulos y los coaccionaba gratamente a pensar
por cuenta propia; el despotismo repugnaba a su modo de ser. Este hombre, cuyo
nombre menciono con el mayor respeto y con la más grande gratitud, es Immanuel
Kant; su imagen se alza agradablemente ante mí”.
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Filosofía - 2 Kant
IMMANUEL KANT
IDEALISMO TRASCENDENTAL
(1724 – 1804)
Kant es el mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de los que mayor
influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro de 180 grados,
metafóricamente llamado «giro o revolución copernicana».
Kant estaba muy impregnado de los ideales ilustrados, simpatizó con los ideales
de la Independencia Americana (1776 ) y de la Revolución Francesa (1789). Se
cuenta, como anécdota ilustrativa, su falta a clase el día que estalló la Revolución
Francesa, lo cual extrañó mucho en Könisberg, ya que Kant tenía fama de ser muy
puntual y de no faltar nunca a sus clases. En su tiempo dio también testimonio de
pacifista convencido, antimilitarista y opuesto a toda forma de patriotismo
nacionalista excluyente.
1. VIDA:
- Nació en Königsberg (Prusia oriental entonces y, en la actualidad, provincia rusa,
con el nombre de Kalingrado (“Kaliningrad”), separada del resto del territorio ruso
y que limita por el noreste con Lituania, por el sur con Polonia y por el noroeste con
el mar Báltico - Golfo de Danzig).
- Cuarto hijo de una familia humilde de once hermanos. Su madre (murió cuando
Kant tenía trece años) le imprimió el espíritu y las normas del pietismo, religión
protestante puritana y rígida.
- A los 9 años, ingresa en el Colegio Fridericiano.
- A los 16 años, Kant ingresa en la universidad Königsberg, donde conoce la
filosofía racionalista por medio de Wolff, seguidor de las ideas de Descartes y
Leibniz.
- Al morir su padre, en 1746, Kant se ve obligado a abandonar la universidad y ha de
ganarse la vida como preceptor, o tutor, en familias de los alrededores de
Königsberg.
- Kant publica, en 1749, en alemán, no en latín, su primera obra.
- Entre 1762 y 1764 publica obras que le dan a conocer como filósofo en Alemania.
- Por estos años conoce Kant las ideas escépticas del empirismo de Hume. A esto
hace probablemente referencia cuando, más tarde, dice Kant que Hume lo despertó
«del sueño dogmático».
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Filosofía - 2 Kant
TEXTOS:
1
Herder, Johann Gottfried (1744-1803): Filósofo alemán, historiador, teólogo y hombre de letras.
Estudió en Königsberg con Kant, con cuyo criticismo se mostró posteriormente muy disconforme. Fue
uno de los primeros componentes de la corriente prerromántica del “Sturm und Drang” («Tempestad y
empuje»), y su amistad con Goethe marca el comienzo en Alemania de un nuevo gusto literario por la
poesía y el lenguaje popular.
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Filosofía - 2 Kant
“He tenido la dicha de conocer a un filósofo, que fue mi maestro. Este hombre
tenía en sus años más florecientes toda la ágil alegría de un muchacho, la cual, según
creo, sigue acompañándole hasta en los años de la ancianidad. Su frente, hecha para
pensar, era la sede de un gozo y una alegría indestructibles, los discursos más pletóricos
fluían de sus labios, la broma, el humorismo y el ingenio estaban en todo momento a su
disposición, y sus lecciones, además de enseñar, cautivaban y entretenían. Con el mismo
espíritu con que examinaba las doctrinas de Leibniz, Wolff, Baumgarten y Hume y las
leyes naturales de Kepler, Newton y los físicos, analizaba los escritos de Rousseau
publicados por aquel entonces, su Emilio y su Eloísa, al igual que cualquier
descubrimiento natural de que pudiera tener noticia, para retornar siempre, una y otra
vez, al libre conocimiento de la naturaleza y al valor moral del hombre. La historia del
hombre, de los pueblos y de la naturaleza, la ciencia natural, la matemática, la
experiencia: tales eran las fuentes con que este filósofo animaba sus lecciones y su trato:
nada digno de ser conocido era indiferente para él; ninguna cábala, ninguna secta,
ninguna ventaja personal, ninguna veleidad de fama ejerció jamás sobre él algún
encanto comparable al del deseo de extender e iluminar la verdad. Animaba a sus
discípulos y los coaccionaba gratamente a pensar por cuenta propia; el despotismo
repugnaba a su modo de ser. Este hombre, cuyo nombre menciono con el mayor respeto
y con la más grande gratitud, es Immanuel Kant; su imagen se alza agradablemente ante
mí”.
(Citado por E. Cassirer, en Kant, vida y doctrina, FCE, México 1974, Pág. 105-106).
2. FUENTES DE KANT:
Lutero:
- La fe depende de la voluntad y no tiene fundamento teórico.
- El “libre examen” de Lutero deriva en Kant en la conciencia
autónoma, que sólo obedece las leyes que se da a sí misma.
Wolff:
- Kant se educa en la filosofía racionalista, a la que llama dogmática
porque no critica el alcance de la razón.
Hume:
- Hume limita el conocimiento a los fenómenos (hechos de
experiencia), pero, al criticar el principio de causalidad, se ve abocado
al escepticismo y arruina la ciencia.
- Kant admite el punto de partida de la experiencia, pero tratará de
fundamentar la ciencia.
Newton:
- Para Newton las matemáticas estructuran y unifican la diversidad de
los hechos de experiencia.
- Paralelamente Kant intentará descubrir las leyes (“formas a priori”)
que permitan estructurar y unificar la diversidad de la experiencia.
Rousseau:
126
Filosofía - 2 Kant
Con tales corrientes en disputa, Kant se propone someter a juicio la razón para
hacer una crítica clarificadora sobre la naturaleza, alcance y límites de la razón.
127
Filosofía - 2 Kant
La crítica de la razón pretende ser un ejercicio de libertad que lleve a superar las
limitaciones impuestas por la autoridad, la tradición y la propia conciencia. La libertad
es el motor de la crítica.
Pero, responder a una de esas preguntas, obliga a plantearse las demás, pues
ninguna es independiente de las otras. Existe una pregunta que las engloba a todas:
¿Qué es el ser humano?
Por tanto, el proyecto y meta última de toda la filosofía kantiana es lograr una
clarificación racional al servicio de una humanidad más libre, más justa y más
encaminada a la realización de los últimos fines.
128
Filosofía - 2 Kant
TEXTOS:
2. Razón y libertad:
129
Filosofía - 2 Kant
130
Filosofía - 2 Kant
Para Kant, los conceptos como el de sustancia se utilizan sólo para unificar
impresiones sensibles que de otro modo quedarían inconexas. Sin tal concepto
no podríamos formular proposiciones como “la rosa es roja” o “la rosa es
olorosa”, etc., ya que en todas estas afirmaciones concebimos la rosa como
sustancia y los colores, olores... como propiedades o accidentes que se apoyan
en la rosa.
b) Principio de causalidad:
No opina así Hume: lo único que podemos afirmar por experiencia (porque
lo vemos) es que la segunda bola se pone en movimiento después de ser
golpeada por la primera y que la luz se enciende después de pulsar el interruptor.
Para Hume lo único que se puede afirmar, porque lo vemos es, la sucesión
temporal, es decir, que una cosa sucede después de otra; pero no la causalidad,
no el que una cosa produzca otra, porque no lo vemos.
Para Hume no hay razones fundadas para afirmar que las cosas continuarán
sucediendo como hasta ahora, pero lo suponemos por costumbre, pues siempre
ha venido sucediendo así. De esta manera, Hume niega el fundamento del
principio de causalidad.
131
Filosofía - 2 Kant
a) Por una parte, Kant afirma con el Empirismo (Hume) que nuestro
conocimiento comienza con la experiencia sensible (“a posteriori”), pero se
aparta de él al afirmar que no todo se reduce a la experiencia.
b) Por otra parte, Kant afirma con el Racionalismo (Descartes) que hay una serie
de conceptos (formas “a priori”) que provienen de la mente, pero se aparta de
él al afirmar que no todo proviene de la razón.
Esquema
Kant
TEXTOS:
“... No puede citarse un solo caso en el que el conocimiento de la relación que hay
entre la causa y el efecto pueda obtenerse “a priori”; sino que, al contrario, este
conocimiento se debe únicamente a la experiencia, que nos muestra ciertos objetos en
una conjunción constante... No hay ningún objeto que manifieste por sus cualidades
sensibles las causas que lo han producido, ni los efectos que producirá a su vez; y
nuestra razón, privada de la experiencia, no obtendrá nunca la menor inducción que se
refiera a los hechos”.
(Hume, D., Investigación sobre el entendimiento humano, IV, en Vernaux, R., Textos
de los grandes filósofos. Edad Moderna, Herder. Barcelona, 1982, Pág. 108).
4. El hábito o costumbre:
132
Filosofía - 2 Kant
Cada vez que la repetición frecuente de un acto particular ha hecho nacer una
disposición a reproducir el mismo acto, ... decimos que esta disposición es efecto de la
costumbre... después de haber observado la relación constante de dos cosas, del calor,
por ejemplo, con la llama, o de la solidez con el peso, el hábito nos determina a concluir
la existencia de una de estas cosas cuando la otra existe... Así pues, ninguna inferencia
experimental procede del razonamiento; nacen todas de la costumbre.
Esquema
Desde esta perspectiva, Kant sostiene que el entendimiento posee conceptos que
no proceden de la experiencia, aunque solamente puedan ser aplicados en el ámbito
de lo empírico. No tendría sentido, por ejemplo, aplicar el concepto de sustancia a Dios,
objeto del que no tenemos experiencia sensible.
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Filosofía - 2 Kant
TEXTOS:
“No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la
experiencia. Pues, ¿por dónde iba a despertarse la facultad de conocer, para su
ejercicio, como no fuera por medio de objetos que hieren nuestros sentidos... y elaborar
así, con la materia bruta de las impresiones sensibles un conocimiento de los objetos
llamado experiencia? Según el tiempo, pues, ningún conocimiento precede en nosotros
a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.
Mas, si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso se
origina todo él en la experiencia. Pues bien podría ser que nuestro conocimiento de
experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de las impresiones y de lo
que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones
sensibles) proporciona por sí misma.
Pero la respuesta a esta pregunta exige aclarar otra antes: ¿cómo es posible la
ciencia? Respondida esta pregunta, estaremos en condiciones de averiguar si la
Metafísica es o no es una ciencia.
Kant llegó a la conclusión de que preguntar por las condiciones que hacen posible
la ciencia es lo mismo que preguntar por cuáles son las condiciones que hacen posible
los juicios de la ciencia, pues la ciencia es un conjunto de juicios o afirmaciones del
134
Filosofía - 2 Kant
tipo de «el agua es un compuesto de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno», «la
Tierra gira en torno al Sol», etc. Por tanto, habrá que ver qué tipo de juicios hay en la
ciencia.
¿Cuáles son los juicios de la ciencia? Kant establece dos grandes distinciones:
analíticos – sintéticos3, por un lado, y “a priori” – “a posteriori”, por otro:
Para saber si este juicio es verdadero o no, no basta analizar el sujeto «bancos»,
porque no incluye en absoluto la idea del predicado de aumentar sus beneficios en
épocas de crisis.
3
La distinción “analítico – sintético” corresponde a la distinción de Leibniz entre «verdades de razón»
y «verdades de hecho».
135
Filosofía - 2 Kant
Ejemplos:
- “Los bancos se enriquecen más en épocas de crisis”.
- “Los campos son verdes”.
Para saber si estos juicios son verdaderos o no, no basta analizar los sujetos
“bancos” y “campos”, porque no incluyen en absoluto la idea de los predicados
respectivos de enriquecerse más en épocas de crisis o de ser verdes.
Ejemplo - 1:
- “La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos”.
(Geometría)
Ejemplo - 2:
- “Todo lo que sucede tiene una causa”. (Física)
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Filosofía - 2 Kant
Kant estaba convencido de que, frente a lo que Hume creía, los principales juicios
de la matemática, la física y la geometría son de este tipo: Juicios sintéticos “a
priori”.
- “Dios existe”.
- “La voluntad es libre”.
- “El alma es inmortal”.
El problema ahora para Kant es demostrar cómo son posibles los juicios sintéticos
“a priori”, no sólo en las matemáticas, la geometría y la física, sino especialmente en la
metafísica. El resultado es positivo en el caso de las matemáticas, geometría y física,
pero negativo en el caso de la metafísica, como veremos.
Esquema
Analíticos A priori
Sintéticos A posteriori
137
Filosofía - 2 Kant
TEXTOS:
6. Noción de juicio:
“Los juicios analíticos (los afirmativos) son pues aquellos en los cuales el enlace
del predicado con el sujeto es pensado mediante identidad. Aquellos, empero, en que
este enlace es pensado sin identidad, deben llamarse juicios sintéticos. Los primeros
pudieran también llamarse juicios de explicación, los segundos juicios de ampliación,
porque aquellos no añaden nada con el predicado al concepto del sujeto,... los últimos,
en cambio, añaden al concepto del sujeto un predicado que no estaba pensado en él y no
hubiera podido sacarse por análisis alguno. Por ejemplo, si yo digo todos los cuerpos
son extensos, es éste un juicio analítico. Pues no he de salir fuera del concepto de
cuerpo, para hallar la extensión que uno con él,... En cambio, si yo digo todos los
cuerpos son pesados, entonces el predicado es algo enteramente distinto de lo que
pienso en el mero concepto de un cuerpo en general. La adición de un predicado
semejante da pues un juicio sintético”. (Kant, Crítica de la razón pura, Editorial
Losada, Buenos Aires, 1973, Pág. 31).
8. Sensibilidad y entendimiento:
138
Filosofía - 2 Kant
Estas tres partes corresponden respectivamente a las tres partes que Kant distingue
en el hombre: sensibilidad, entendimiento y razón. (Propiamente, como señalábamos
anteriormente, sólo existen dos facultades: sensibilidad y entendimiento; pero dentro del
entendimiento Kant distingue: el entendimiento como facultad de hacer juicios y la
razón como facultad de razonar). “Todo nuestro conocimiento – dice Kant – comienza
por los sentidos, pasa de éstos al entendimiento y termina en la razón”.
Cada una de estas tres partes se corresponde, a su vez, con una ciencia:
Esquema
Crítica de la Razón Pura
Explicación terminológica:
139
Filosofía - 2 Kant
¿Qué quiere decir que espacio y tiempo son formas a priori de la sensibilidad? En
principio podemos explicarlo así: que el hombre percibe las cosas en el espacio y en el
tiempo. No se puede ver algo sin verlo en un lugar del espacio y en un momento del
tiempo.
140
Filosofía - 2 Kant
2. Espacio y tiempo4:
La idea de Kant es que, de la misma manera que el vaso no es derivable del agua
sino que es algo distinto que tiene que aportar el que bebe, así también el orden que la
sensibilidad introduce en los datos sensibles no es adquirido en las impresiones
sensibles sino aportado por la propia sensibilidad. Los racionalistas habrían cometido el
error de creer que se puede beber sin agua - conocer sin experiencia -; los empiristas el
error de creer que se puede beber sin vaso - sin que la mente de forma u ordene la
experiencia.
Un ejemplo de lo que estamos diciendo nos lo da la idea de espacio. Si, como dicen
los empiristas, toda idea procediese de la experiencia, entonces el concepto de espacio
se obtendría a partir de la experiencia. Ahora bien, todo objeto de experiencia sensible
presenta un límite y el espacio es por definición ilimitado, por lo tanto, en la medida en
que es imposible tener una experiencia sensorial de algo ilimitado también sería
imposible derivar la idea de espacio de la experiencia.
Por otro lado, tampoco podemos tener experiencia alguna de un objeto externo
fuera del espacio, ya que todo límite o forma de un objeto sensible presupone un
espacio que le rodea. Nos encontraríamos, pues, ante la situación paradójica de que, si
bien la idea de espacio no proviene de la experiencia del mundo externo, no puede
haber ninguna experiencia del mundo externo que no se dé en el espacio.
4
Todo lo que se dice del espacio vale para el caso del tiempo.
141
Filosofía - 2 Kant
-“A priori”: En general “a priori” significa para Kant aquello que no procede de los
sentidos. Espacio y tiempo no proceden de la experiencia, sino que la preceden
como condiciones para que ésta sea posible. No podríamos percibir nada sin la
condición previa de espacio y tiempo. Son algo previo a toda sensación. “No
podríamos representarnos nunca que no haya espacio, aunque podemos pensar muy
bien que no se encuentren en él objetos”, dice Kant.
Espacio y tiempo son intuiciones puras: ¿Qué quiere decir que espacio y
tiempo son intuiciones puras? En principio podemos decir que:
-Intuiciones: Son condiciones de toda experiencia y, por tanto, anteriores a ella (“a
priori”).
-Puras: Significa vacías de contenido empírico. Espacio y tiempo son como dos
coordenadas vacías en las que se sitúan y ordenan las impresiones sensibles
(colores, sonidos etc.).
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Filosofía - 2 Kant
Por tanto, no podemos conocer las cosas en sí, tal como son en realidad. Sólo las
podemos conocer cómo se nos aparecen a nosotros. Aquí se manifiesta el carácter
idealista de Kant: las cosas son como las conocemos, no las conocemos como son.
Esquema - 1
143
Filosofía - 2 Kant
Esquema - 2
Matemáticas – Geometría
TEXTOS:
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Filosofía - 2 Kant
“El tiempo no es otra cosa que la forma del sentido interno, esto es, del intuirnos a
nosotros mismos y nuestro estado interno. ... El tiempo es la condición formal a priori
de todos los fenómenos. ... El tiempo únicamente posee validez objetiva en relación con
los fenómenos, por ser éstos cosas que nosotros consideramos como objetos de nuestros
sentidos. ... Consiguientemente, el tiempo no es más que una condición subjetiva de
nuestra humana intuición... y en sí mismo, fuera del sujeto, no es nada”.
(Kant, Crítica de la razón pura, Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., Pág. 76 ss).
“El espacio y el tiempo son esas intuiciones que la matemática pura da como base
de todos sus conocimientos y de los juicios que se ofrecen al mismo tiempo como
apodícticos y necesarios,... La geometría tiene por base la intuición pura del espacio.
La aritmética realiza sus nociones numéricas por una adición sucesiva de unidades en
el tiempo. ... Ahora bien; estas dos representaciones no son más que simples intuiciones,
porque si hacemos abstracción de las intuiciones empíricas de los cuerpos y de sus
cambios (movimientos), de todo lo que es empírico, de todo lo que pertenece a la
sensación, quedan todavía el espacio y el tiempo, que son por consecuencia intuiciones
puras que sirven de fundamento a priori a todo lo que precede, y de las que, por
consecuencia, no se puede prescindir nunca, y que precisamente porque son
intuiciones puras a priori prueban que son simples formas de nuestra sensibilidad,
formas que deben preceder a toda intuición empírica; es decir, a la percepción de los
objetos reales, y según las cuales los objetos pueden ser conocidos a priori, pero
solamente, por supuesto, como se nos aparecen”. (Kant, Prolegómenos a toda
metafísica futura, El Ateneo, Buenos Aires 1950, Pág. 605-606).
“Si los objetos de los sentidos los consideramos como simples fenómenos,
confesamos por esto igualmente que, en el fondo de ellas está dada una cosa en sí
misma, aunque no conozcamos cómo es en sí, sino solamente su manifestación, esto es,
el modo como nuestros sentidos son afectados por ese algo desconocido. El
entendimiento, pues, precisamente por lo mismo que admite fenómenos, confiesa la
existencia de cosas en sí mismas...”. (Prolegómenos a toda metafísica futura, o. c.
Pág. 612 ss)
145
Filosofía - 2 Kant
Sólo podemos, pues, hablar del espacio, del ser extenso, etc. desde el punto de vista
humano. ...
b) ANALÍTICA TRASCENDENTAL:
La Analítica Trascendental estudia cómo se da la síntesis de lo empírico, “a
posteriori, y de lo “a priori” en el entendimiento, es decir, cómo son posibles los
juicios sintéticos “a priori” en física.
146
Filosofía - 2 Kant
Kant amplía esta relación, y llega a enumerar hasta 12 categorías o conceptos puros
del entendimiento. Para ello utilizó un procedimiento que él consideró infalible: si la
tarea del entendimiento es formular juicios para unificar y coordinar los datos de la
experiencia sensible, entonces habrá tantas maneras de unificar los datos de la
experiencia (tantas categorías o conceptos puros) como formas posibles de juicio.
Con ayuda de la lógica de Aristóteles 5, descubrió que son posibles cuatro formas
de juicios: Por la cantidad, cualidad, relación y modalidad. Y que en cada una de
estas cuatro formas son posibles, a su vez, otros tres tipos de juicios diferentes. Por
tanto, existen doce (4x3) tipos de juicios y, consecuentemente, 12 categorías o
conceptos puros:
1. Cantidad: Cada juicio tiene una cantidad. Si el juicio es, por ejemplo, sobre gatos,
dirá algo sobre todos los gatos (universal); sobre algunos gatos (particular);
sobre un solo gato (singular).
147
Filosofía - 2 Kant
JUICIOS CATEGORÍAS
1. CANTIDAD
Universal Unidad
Particular Pluralidad
Singular Totalidad
2. CUALIDAD
Afirmativo Realidad
Negativo Negación
Indefinido Limitación
3. RELACIÓN
Categórico Sustancia
Hipotético Causalidad
Disyuntivo Comunidad
4. MODALIDAD
Problemático Posibilidad
Asertórico Existencia
Apodíctico Necesidad
148
Filosofía - 2 Kant
Según Kant, por la intuición sensible recibimos una serie de impresiones separadas
y desconectadas. Es necesario clasificarlas, unificarlas y sintetizarlas. Esto es misión
del entendimiento y la realiza gracias al uso de las categorías. Como sabemos, toda
intuición sensible tiene lugar en el espacio y en el tiempo. Si venos una misma cosa en
tiempos diferentes, tenemos intuiciones diferentes, aunque decimos que hemos intuido
siempre la misma cosa. En otras palabras, hemos creado una unidad, combinando y
conjuntando diferentes impresiones sensibles. Hemos puesto unidad y orden donde
todo era caos y desorden. Esta unidad de los distintos hechos físicos es lo que hace
posible la ciencia física. Por ejemplo, la ley de gravitación universal es posible gracias
a la unificación de todas las intuiciones particulares de gravitación, que permiten
asegurar su regularidad y constancia futura.
Pero esta unidad no es algo obtenido por la experiencia. Por la experiencia sólo
podemos hablar de sucesión temporal de fenómenos y de diferentes impresiones, como
hacía Hume (recordar). Los fenómenos no pueden ser pensados, sino mediante la
aplicación de las categorías por el entendimiento.
149
Filosofía - 2 Kant
Según Kant, el entendimiento tiene la función de unificar los datos que ofrecen
los sentidos. Sin esta actividad unificadora del entendimiento, el mundo que nos rodea
no sería más que un conglomerado de sensaciones inconexas y caóticas. La intuición
sensible nos proporciona datos y el entendimiento los piensa.
Esquema
- Por los sentidos recibimos una serie de impresiones
desordenadas (Fenómenos).
- El entendimiento clasifica, unifica y sintetiza esas
impresiones (Fenómenos).
- Esa clasificación y unificación la realiza el
entendimiento mediante la aplicación de ciertas categorías.
- Sin esta actividad unificadora del entendimiento, el
mundo seria un conjunto sensaciones desordenadas.
¿Qué quiere decir que las categorías son conceptos vacíos? Imaginemos el
siguiente ejemplo: los casilleros de un buzón de correos. Los casilleros ya existen, ya
están hechos antes de que el cartero llegue a depositar la correspondencia. Pero están
vacíos. Se llenan cuando el cartero deposita cada carta en el buzón correspondiente. Las
categorías son como los casilleros del buzón de correos. Ya las tiene el entendimiento
antes de recibir nada por los sentidos (“a priori”). Pero están vacías y sólo se pueden
llenar con los fenómenos (lo que se recibe a través de los sentidos).
Esto significa que las categorías no tienen aplicación fuera o más allá de los
fenómenos, porque están vacías y sólo se llenan con los datos de la experiencia.
Veamos un ejemplo: «Todos los ángeles son invisibles». Este juicio tiene una
estructura similar al de «Todos los universitarios gallego miden más de 1,80 m.”: es
universal, afirmativo, categórico, asertórico, etc.; en él se aplican las categorías de
unidad, realidad, sustancia y existencia. Pero existe una diferencia radical: mientras en
150
Filosofía - 2 Kant
el juicio - «Todos los universitarios gallego miden más de 1,80 m.» - las categorías se
aplican a datos de la experiencia, en cambio en el juicio - «Todos los ángeles son
invisibles» - se aplican a algo (Espíritu) de lo cual no tenemos experiencia sensible.
Hacemos, así, un uso ilegítimo de las categorías, aplicándolas fuera de la experiencia.
Esquema
- Las categorías son conceptos “a priori” del entendimiento, pero vacíos.
- El entendimiento conoce aplicando las categorías a la experiencia.
- Las categorías sólo tienen validez cuando se aplican a los fenómenos.
Los juicios en los que se basa la física son los juicios sintéticos “a priori”. Con
anterioridad poníamos como ejemplo de este tipo de juicios el principio de causalidad,
que constituye un elemento fundamental para nuestro conocimiento de la naturaleza.
Aunque existen otros principios, tomamos como ejemplo y modelo el principio de
causalidad y podemos observar lo siguiente:
1. Está basado en la categoría de causa, pero ésta, como todas las demás
categorías, es un concepto puro (“a priori”) que no procede de la experiencia, sino
que es previo a la experiencia, a la cual se aplica. Por tanto, la validez del principio
de causalidad no depende de la experiencia, sino que es anterior a ésta, es “a
priori”. (Recordar lo dicho a este respecto sobre Hume).
2. Los fenómenos sólo pueden ser conocidos si el entendimiento les aplica sus
categorías. Luego el principio de causalidad, basado en la categoría de causa, será
aplicable a todos los fenómenos que el entendimiento conoce o pueda conocer. Es,
pues, estrictamente universal y necesario. (Recordar lo dicho a este respecto sobre
los juicios sintéticos “a priori”).
Esquema
- La Física se basa en el principio de causalidad que
es “a priori”.
- Los juicios de la Física son sintéticos “a priori”,
universales y necesarios.
151
Filosofía - 2 Kant
nosotros (fenómeno), implica o presupone la idea de algo que no aparece ante nosotros
(“cosa-en-sí” o noúmeno). Suponemos que existe una “cosa-en-sí” que se
corresponde con lo que percibimos.
TEXTOS:
“Nuestra naturaleza lleva consigo que la intuición no pueda ser nunca más que
sensible... En cambio, es el entendimiento la facultad de pensar el objeto de la intuición
sensible. Ninguna de estas dos propiedades ha de preferirse a la otra. Sin sensibilidad,
no nos sería dado objeto alguno; y, sin entendimiento, ninguno sería pensado.
Pensamientos sin contenidos son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas. ...
Ambas facultades o capacidades no pueden tampoco trocar sus funciones. El
entendimiento no puede intuir nada, los sentidos no pueden pensar nada. Sólo de su
unión puede originarse conocimiento. No por eso es lícito confundir la aportación de
cada uno, sino que hay fuertes motivos para separar cuidadosamente unos y otros. Por
eso, distinguimos la ciencia de las reglas de la sensibilidad en general, es decir, la
estética, de la ciencia de las reglas del entendimiento en general, es decir, la analítica”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 58 –59).
“En definitiva, las categorías no tienen, pues, otro uso posible que el empírico, ya
que sirven tan sólo para someter los fenómenos a unas reglas universales de síntesis
tomando como base una unidad necesaria a priori... y para adecuar así tales fenómenos a
una completa conexión en una experiencia. ... Si prescindo, pues, de los esquemas, las
categorías se reducen a simples funciones intelectuales relativas a conceptos, pero no
representan ningún objeto. Tal significación les viene de la sensibilidad, la cual, al
tiempo que restringe el entendimiento, lo realiza”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c.)
“Hemos pretendido afirmar que todas nuestras intuiciones no son más que una
representación fenoménica; que las cosas que intuimos no son en sí mismas tal como
las intuimos, ni sus relaciones tienen en sí mismas el carácter con que se nos
manifiestan; que si suprimiéramos nuestro sujeto o simplemente el carácter subjetivo de
152
Filosofía - 2 Kant
los sentidos en general, todo el carácter de los objetos, todas sus relaciones espaciales y
temporales, incluso el espacio y el tiempo mismos, desaparecerían. Como fenómenos,
no pueden existir en sí mismos, sino sólo en nosotros. Permanece para nosotros
absolutamente desconocido qué sean los objetos en sí, independientemente de toda esa
receptividad de nuestra sensibilidad. Sólo conocemos nuestro modo de percibirlos,
modo que nos es peculiar y que, si bien ha de convenir a todos los humanos, no
necesariamente ha de convenir a todos los seres. Nosotros nos ocupamos de nuestro
modo de percibir. El espacio y el tiempo son sus formas puras; la sensación es su
materia”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c.).
“Hemos visto que todo cuanto el entendimiento saca de sí mismo, sin requerirlo de
la experiencia, lo tiene, sin embargo para el uso de la experiencia y no para ningún
otro...
Así pues, el entendimiento no puede hacer de todos sus principios “a priori” y aun
de todos sus conceptos más que un uso empírico... El uso empírico consiste en
referirlo sólo a fenómenos, es decir, a objetos de una experiencia posible. Y nunca
puede tener otro uso que este último”
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 134)
“Las categorías son conceptos que imponen leyes a priori a los fenómenos y,
consiguientemente, a la naturaleza como conjunto de todos los fenómenos... Todos los
fenómenos de la naturaleza tienen que someterse, en lo que a su combinación se
refiere, a las categorías, de las cuales, como fundamento originario de la necesaria
legalidad de la naturaleza, depende ésta. Sin embargo, la capacidad del entendimiento
puro no es tampoco suficiente para imponer a priori a los fenómenos, por medio de
simples categorías, otras leyes que aquellas en que se basa la naturaleza en general
como legalidad de los fenómenos en espacio y tiempo. Desde el momento en que se
refieren a fenómenos empíricamente determinados, las leyes particulares no pueden
derivar totalmente de las categorías, si bien todas aquellas se hallan sujetas a éstas. Es
necesario que intervenga, además, la experiencia para conocer las leyes particulares.
Ahora bien, sólo las mencionadas leyes “a priori” nos enseñan qué es la experiencia en
general y qué es lo que podemos conocer como objeto de la misma”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c. ).
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Filosofía - 2 Kant
“La razón debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios según los
cuales sólo pueden considerarse como leyes los fenómenos concordantes, y en la otra, el
experimento que ella haya proyectado a la luz de tales principios. Aunque debe hacerlo
para ser instruida por la naturaleza, no lo hará en calidad de discípulo, que escucha
todo lo que el maestro quiere, sino como juez designado que obliga a los testigos a
responder a las preguntas que él les formula. De modo que incluso la física sólo debe
tan provechosa revolución de su método a una idea, la de buscar (no fingir) en la
naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe aprender de ella, de lo cual
no sabría nada por sí sola. Únicamente de esta forma ha alcanzado la ciencia natural el
camino seguro de la ciencia, después de tantos años de no haber sido más que un mero
andar a tientas”. (Kant, Critica de la razón pura, o. C.).
C) DIALÉCTICA TRASCENDENTAL:
b
1. Introducción:
154
Filosofía - 2 Kant
Sin embargo, aunque la aplicación de las categorías más allá de la experiencia sea
lógicamente inválida, es también una tendencia inevitable de la razón, conforme a su
más genuina naturaleza. La razón tiende siempre a buscar lo incondicionado, a extender
su conocimiento más allá de la experiencia y formular preguntas acerca de Dios, el
alma y el mundo.
Esquema
- La metafísica formula juicios razonamientos sobre
realidades que están más allá de la experiencia (Dios, la libertad, la eternidad del
mundo)
- La metafísica es imposible ya que las categorías sólo
pueden usarse legítimamente si se aplican a los fenómenos.
- La razón tiene una tendencia natural a formular
preguntas metafísicas acerca de Dios, del alma y del mundo.
- Este funcionamiento de la razón es problemático,
porque no podemos afirmar ni negar la existencia de las realidades por las que
pregunta.
3. Naturaleza de la razón:
Esquema
155
Filosofía - 2 Kant
4. La razón y la metafísica:
Dios, alma y mundo son tres ideas de la razón - ideas regulativas – que, aunque no
proporcionan conocimiento objetivo alguno, expresan, sin embargo, el ideal de la razón
de encontrar leyes y principios cada vez más generales. Son el horizonte que nunca se
alcanza, pero nos indican continuamente que podemos seguir avanzando en nuestra
capacidad de explicación y comprensión.
Esquema
TEXTOS:
156
Filosofía - 2 Kant
“Entiendo por «idea» un concepto necesario de razón del que no puede darse en los
sentidos un objeto correspondiente. Los conceptos puros de razón que ahora
consideramos son, pues, ideas trascendentales. Son conceptos de la razón pura, puesto
que contemplan todo conocimiento empírico como determinado por una absoluta
totalidad de condiciones. No son invenciones arbitrarias, sino que vienen planteadas por
la naturaleza misma de la razón y, por ello, se refieren necesariamente a todo el uso del
entendimiento. Son, por fin, trascendentes y rebasan el límite de toda experiencia, en
cuyo campo no puede hallarse nunca un objeto que sea adecuado a la idea
trascendental”.
(Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 318).
157
Filosofía - 2 Kant
5.1. Introducción:
Ahora bien, el ser humano necesita saber cómo ha de actuar, como ha de ser su
conducta; necesita responder a una segunda pregunta: ¿Qué debo hacer? Kant
responde a esta segunda cuestión en la Crítica de la razón práctica y en la Metafísica
de las costumbres.
La razón ofrece una doble vertiente: Razón teórica (pura) y Razón práctica. No se
trata de dos razones, sino de dos funciones de la razón perfectamente diferenciadas. La
razón teórica o pura se ocupa de como es el conocimiento. La razón práctica se ocupa
de saber cómo debe ser la conducta humana.
Esquema
Las éticas materiales establecen o fijan un bien o fin último para el hombre
(contenido, materia). La bondad o maldad de los actos humanos depende de que nos
acerquen o nos alejen de la consecución de tal bien o fin último.
158
Filosofía - 2 Kant
Por tanto, las éticas materiales son las que tienen materia, contenido:
d) Las éticas materiales son egoístas: Son condicionadas y, por tanto, hacen
algo para conseguir algo. Por ejemplo, en el caso de la ética epicúrea, privarse de
comer en exceso, para conseguir el placer o evitar el dolor, o en el caso de la ética
cristiana, hacer algo o no hacerlo, para ir al cielo.
159
Filosofía - 2 Kant
Concepto y características:
Esquema
FORMAL autónoma - categórica - a priori - altruista
ÉTICA
MATERIAL heterónoma - hipotética - a posteriori - egoísta
TEXTOS:
“¿No se cree que es de la más urgente necesidad el elaborar por fin una filosofía
moral pura, que esté enteramente limpia de todo cuanto pueda ser empírico...? ... Todo
el mundo ha de confesar que una ley para valer moralmente, esto es, como fundamento
160
Filosofía - 2 Kant
de una obligación, tiene que llevar consigo una necesidad absoluta; que el mandato
siguiente: no debes mentir, no tiene su validez limitada a unos hombres, como si otros
seres racionales pudieran desentenderse de él...”.
(Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Prólogo Colección Austral, 4ª ed.
Madrid, 1973, Pág.18).
El deber:
Una persona actúa moralmente cuando actúa por deber. El deber es “la necesidad
de una acción por respeto a la ley”, y no por la utilidad o la satisfacción que su
cumplimiento pueda proporcionarnos.
- Contrarias al deber.
- Conformes al deber.
- Acciones por deber.
- Su acción es conforme al deber, pues hace lo que debe hacer: no cobrar precios
abusivos a los clientes.
- Si lo hace para asegurarse la clientela, sigue siendo conforme al deber, pero no
es por deber, pues lo hace para conseguir egoístamente un fin: asegurarse la
clientela.
- Si lo hace porque considera que es su deber, entonces es conforme al deber y
ala vez es una acción por deber.
Por lo tanto, el que una acción sea moral o no (esto es, sea "por deber" o meramente
"conforme al deber") no depende del contenido material de la acción sino de la forma de
la misma. Así, si el comerciante cobra precios justos porque cree que debe hacerlo está
actuando por deber y, por lo tanto, de forma moral; mientras que, si lo hiciese por intereses
comerciales, estaría, actuando conforme al deber, pero no actuando por deber y, por lo
tanto, no actuando de forma ética. Una conducta es ética, no por tener tal o cual
contenido material sino por la forma en que la conducta es efectuada.
“Una acción hecha por deber tiene su valor moral, no en el propósito que por
medio de ella se quiera alcanzar, sino en la máxima por la cual ha sido resuelta; no
depende, pues de la realidad del objeto de la acción, sino meramente del principio
del querer, según el cual ha sucedido la acción”. (Kant, Fundamentación
metafísica de las costumbres, Introducción, o. c. pag. 37).
161
Filosofía - 2 Kant
TEXTOS:
“El deber es la necesidad de una acción por respecto a la ley. Una acción
realizada por deber tiene, empero, que excluir el influjo de la inclinación, y con ésta
todo objeto de la voluntad; no queda, pues, otra cosa que pueda determinar la voluntad,
si no es, objetivamente, la ley, y, subjetivamente, el respeto puro a esa ley práctica, y,
por tanto, la máxima de obedecer siempre esa ley, aun con perjuicio de todas mis
inclinaciones...” (Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres,
Introducción, o. c. Pág., 37 –39).
“Por ejemplo: es desde luego conforme al deber que el mercader no cobre más caro a
un comprador inexperto; y en los sitios donde hay mucho comercio, el comerciante
avisado y prudente no lo hace, en efecto, sino que mantiene un precio fijo para todos en
general, de suerte que un niño puede comprar en su casa tan bien como otro cualquiera.
Así, pues, uno es servido honradamente. Mas esto no es ni mucho menos suficiente para
creer que el mercader haya obrado así por deber, por principios de honradez; su provecho
lo exigía; mas no es posible admitir además que el comerciante tenga una inclinación
inmediata hacia los compradores, de suerte que por amor a ellos, no haga diferencias a
ninguno en el precio. Así, pues, la acción no ha sucedido ni por deber ni por inclinación
inmediata, sino simplemente por una inclinación egoísta.
En cambio, conservar cada cual su vida es un deber, y además todos tenemos una
inmediata inclinación a hacerlo así. Más, por eso mismo, el cuidado angustioso que la
mayor parte de los hombres pone en ello no tiene un valor interior, y la máxima que rige
ese cuidado carece de un contenido moral. Conservan su vida conforme al deber, sí, pero
no por deber. En cambio, cuando las adversidades y una pena sin consuelo han arrebatado
a un hombre todo gusto por la vida, si ese infeliz, con ánimo entero y sintiendo más
indignación que apocamiento o desaliento, y aún deseando la muerte, conserva su vida, sin
amarla, sólo por deber y no por inclinación o miedo, entonces su máxima sí tiene un
contenido moral”. (Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres,
Introducción, o. c. Pág. 32 -34).
“Ser benéfico en cuanto se puede es un deber; pero, además, hay muchas almas tan
llenas de conmiseración, que encuentran un placer íntimo en distribuir la alegría en torno
suyo, sin que a ello les impulse ningún movimiento de vanidad o de provecho propio, y
que pueden regocijarse del contento de los demás, en cuanto que es su obra. Pero yo
sostengo que, en tal caso, semejantes actos, por muy conformes que sean al deber, por muy
dignos de amor que sean, no tienen, sin embargo, un valor moral verdadero y corren
parejas con otras inclinaciones; por ejemplo, con el afán de honras, el cual, cuando por
fortuna, se refiere a cosas que son en realidad de general provecho, conformes al deber y,
162
Filosofía - 2 Kant
por tanto, honrosas, merecen alabanzas y estímulos, pero no estimación; pues le falta a la
máxima contenido moral, esto es, que tales acciones sean hechas, no por inclinación, sino
por deber.
Pero supongamos que el ánimo de ese filántropo está envuelto en las nubes de un
propio dolor, que apaga en él toda conmiseración por la suerte del prójimo; supongamos,
además, que le queda todavía con que hacer el bien a otros miserables, aunque la miseria
ajena no le conmueve, por que le basta la suya para ocuparle; si entonces, cuando ninguna
inclinación le empuja a ello, sabe desasirse de esa mortal insensibilidad y realiza la acción
benéfica sin inclinación alguna, solo por deber, entonces y sólo entonces posee esta acción
su verdadero valor moral. Pero hay más aún: un hombre a quien la naturaleza haya puesto
en el corazón poca simpatía; un hombre que, siendo, por lo demás honrado, fuese de
temperamento frío e indiferente a los dolores ajenos, acaso porque él mismo acepta los
suyos con el don peculiar de la paciencia y fuerza de resistencia, y supone estas mismas
cualidades, o hasta las exige, igualmente en los demás; un hombre como éste - que no sería
de seguro el peor producto de la naturaleza -, desprovisto de todo cuanto es necesario para
ser un filántropo, ¿no encontraría, sin embargo, en sí mismo cierto germen capaz de darle
un valor mucho más alto que el que pueda derivarse de un temperamento bueno? ¡Es claro
que sí! Precisamente en ello estriba el valor del carácter moral, del carácter que, sin
comparación, es el supremo; el hacer el bien, no por inclinación, sino por deber”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, o. c. Pág. 35 - 36).
163
Filosofía - 2 Kant
EL IMPERATIVO CATEGORICO::
-Hipotéticos: Prescriben una acción como buena y necesaria para conseguir algún
propósito u objetivo. “Si la acción es buena sólo como medio para alguna otra
cosa, entonces es el imperativo hipotético”, dice Kant en la Fundamentación
metafísica de las costumbres.
-Categórico: Declara una acción como buena y necesaria, sin referencia a ningún fin
extrínseco.
Según Kant, sólo el imperativo categórico tiene valor moral y es el único que
puede servir de ley para la voluntad, porque sólo él lleva consigo la necesidad
incondicionada. El imperativo categórico prescinde del contenido de la acción y del
efecto que se espera de ésta; lo único que contiene es la necesidad de actuar de acuerdo
a una máxima universal.
Kant ofrece varias formulaciones del imperativo categórico. Las tres más famosas
son:
a) "Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne
ley universal”.
164
Filosofía - 2 Kant
Los seres humanos no pueden utilizarse como meros medios para el logro de ningún
fin (por supuestamente noble que éste sea) porque cada ser humano es un fin en sí mismo.
El fin, pues, no justifica los medios, y cuando empezamos a justificar la moralidad de las
acciones por su carácter de medios para un fin, empezamos a salir del terreno de lo que
entiende Kant como propiamente ético.
Kant ilustra esta tercera formulación con ejemplos: Un hombre que, para escapar de
una situación dolorosa, se suicida, se está usando a sí mismo como simple medio para otro
fin. Otro hombre que, para salir de una situación difícil hace una promesa, que sabe de
antemano que no va a cumplir, está utilizando al hombre u hombres a quienes hace la
promesa como simples medios para sus propósitos particulares.
Ahora bien, según Kant, los hombres no son seres que tengan un valor meramente
relativo, como simples medios, sino que tienen un fin absoluto, como fines en sí mismos.
Es precisamente por esto por lo que Kant habla de imperativos categóricos y no
hipotéticos, que establezcan leyes universales.
TEXTOS:
165
Filosofía - 2 Kant
33. Obrar de acuerdo a una máxima que pueda servir de ley universal:
“Yo no debo obrar nunca más que de modo que pueda querer que mi máxima pueda
convertirse en ley universal. ... Sea, por ejemplo, la pregunta siguiente: ¿me es lícito
cuando me hallo apurado, hacer una promesa con el propósito de no cumplirla? ... Para
resolver de la manera más breve, y sin engaño alguno, la pregunta... me bastaría
preguntarme a mí mismo: ¿me daría yo por satisfecho si mi máxima – salir de apuros
por medio de una promesa mentirosa – debiese valer como ley universal tanto para mí
como para los demás? Y bien pronto me convenzo de que, si bien puedo querer la
mentira, no puedo querer, empero, una ley universal de mentir...
Para saber lo que he de hacer, para que mi querer sea moralmente bueno, no
necesito ir a buscar muy lejos... Inexperto en lo que se refiere al curso del mundo;
incapaz de estar preparado para todos los sucesos que en él ocurren, bástame preguntar:
¿puedes querer que tu máxima se convierta en ley universal? Si no, es una máxima
reprobable” (Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Introducción, o.
c. Pág. 40 ss)
Cuando la voluntad busca la ley, que debe determinarla, en algún otro punto... no es
entonces la voluntad la que se da a sí misma la ley, sino el objeto, por su relación con la
voluntad, el que da a ésta la ley. Esta relación... no hace posibles más que imperativos
hipotéticos: “debo hacer algo porque quiero alguna otra cosa”: En cambio, el
imperativo moral y, por tanto, categórico, dice: “debo obrar de este o del otro modo,
aun cuando no quisiera otra cosa”. Por ejemplo, aquél dice: “no debo mentir, si quiero
conservar la honra”. Este, empero, dice: “no debo mentir, aunque el mentir no me
acarree la menor vergüenza”. Este último debe hacer abstracción de todo objeto, hasta el
punto de que el objeto no tenga sobre la voluntad el menor influjo”.
(Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cap. II, o. c. 88 ss)
166
Filosofía - 2 Kant
Si alguien afirmase una sentencia acerca del mundo tal como "todos los tréboles
tienen tres hojas" bastaría el hallazgo de un solo trébol de cuatro o cinco hojas para que
quedara demostrada su falsedad; sin embargo, si alguien dice que "no se debe de robar" la
validez de su sentencia no queda menoscabada por el hecho de que se robe. La ética, a
diferencia de la ciencia, no nos habla acerca de lo que es de hecho, sino acerca de lo que
debería de ser. Así, mientras que en el campo de la ciencia una afirmación ha de ser
rechazada si no concuerda con los hechos, en el campo de la ética no ocurre de ese
modo.
167
Filosofía - 2 Kant
que creer o suponer que lo somos si queremos hablar de ética, ya que si el ser
humano no fuese libre tampoco sería moralmente responsable de sus actos.
c) Dios: Creer en la ética es, en ultima instancia, creer que el orden de la vida no
es la consecuencia de una leyes materiales ciegas de cara al bien y a la justicia;
creer en la ética es, en última instancia, creer que el mundo se halla orientado
hacia el bien y que hay una legalidad espiritual en virtud de la cual el bien
conduce a la felicidad y que el hombre bueno acaba siendo el hombre dichoso,
aquel para quien el mundo acaba por volverse el paraíso. En definitiva, creer en
la ética es creer que existe el bien supremo, la concordancia entre virtud y
felicidad. Ahora bien, para que sea posible el bien supremo es necesario
postular la existencia de Dios, ya que sólo quien ha sido autor del hombre y del
mundo puede garantizar que los acontecimientos del mundo no perturben jamás
la dicha del hombre virtuoso.
TEXTOS:
“Así, pues, la pregunta de cómo un imperativo categórico sea posible, puede, sin
duda, ser contestada en el sentido de que puede indicarse una única suposición bajo la cual
sea él posible, a saber, la idea de la libertad... Suponer esa libertad de la voluntad, no
sólo es muy posible... sino que también es necesario, sin más condición que establecerla
prácticamente, esto es, en la idea, como condición de todas las acciones voluntarias”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, cap. III. O. c. 130)
“Mas la libertad es una mera idea, cuya realidad objetiva no puede exponerse de
ninguna manera por leyes naturales y, por tanto, en ninguna experiencia posible; por
consiguiente, puesto que no puede darse de ella nunca un ejemplo, por ninguna analogía,
no cabe concebirla ni aun sólo conocerla. Vale sólo como necesaria suposición de la
168
Filosofía - 2 Kant
razón de un ser que cree tener conciencia de una voluntad, esto es, de una facultad
diferente de la mera facultad de desear”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, cap, III, o. c. pag 132).
“La realización del bien supremo en el mundo es el objeto necesario de una voluntad
determinable por la ley moral... Pero la adecuación completa a la ley moral es santidad,
una perfección de la cual no es capaz ningún ser racional en el mundo sensible en ningún
momento de su existencia. Pero como ella, sin embargo, es exigida como prácticamente
necesaria, no puede ser hallada más que en un progreso que va al infinito hacia aquella
completa adecuación...
Este progreso infinito es, empero, sólo posible bajo el supuesto de una existencia y
personalidad duradera en lo infinito del mismo ser racional (que se llama la inmortalidad
del alma). Así, pues, el bien supremo es prácticamente sólo posible bajo el supuesto de la
inmortalidad del alma; por consiguiente, ésta, como ligada inseparablemente con la ley
moral, es un postulado de la razón pura práctica”.
(Kant, Crítica de la razón pura, cap. IV, o. c. Pág172)
“Esta misma ley [moral] tiene que conducir también a la posibilidad del segundo
elemento del bien supremo, a saber, la felicidad adecuada a aquella moralidad... La
felicidad es el estado de un ser racional en el mundo al cual, en el conjunto de su
existencia, le va todo según su deseo y voluntad; descansa, pues, en la concordancia de la
naturaleza con el fin total que él persigue... pero el agente racional [el hombre] en el
mundo no es al mismo tiempo causa del mundo y de la naturaleza misma. Así, pues, en la
ley moral no hay el menor fundamento para una conexión necesaria entre la moralidad y la
felicidad... [es por ello que] se postula esa conexión como necesaria: debemos tratar de
fomentar el supremo bien (que, por tanto, tiene que ser posible). Por consiguiente, se
postula también la existencia de una causa de la naturaleza toda, distinta de la naturaleza
y que encierra el fundamento de esa conexión, esto es, de la exacta concordancia entre
felicidad y moralidad”.
(Kant, Crítica de la razón práctica, cap. V, o. c. Pág. 174).
(Esquema – 1)
RAZÓN PRÁCTICA
DEBER
169
Filosofía - 2 Kant
IMPERATIVO IMPERATIVO
HIPOTÉTICO CATEGÓRICO
REINO AUTONOMÍA
UNIVERSAL DE LOS DE LA
FINES VOLUNTAD
(Esquema – 2)
( MAPA CONCEPTUAL)
RAZÓN CONDUCTAS
PRÁCTICA CONCRETAS
DEBER
NO SÍ
SE IMPONE COMO
IMPERATIVO
170
Filosofía - 2 Kant
HIPOTÉTICO CATEGÓRICO
REINO BASADO EN LA
UNIVERSAL DE LOS AUTONOMÍA DE LA
FINES VOLUNTAD
171
Filosofía - 2 Kant
“Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo
que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército
de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados
haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se
puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la
intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría
conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto
objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de
intuición, puede representarme fácilmente tal posibilidad. Ahora bien, como no
puedo pararme en estas intuiciones, si se las quiere convertir en conocimientos, sino
que debo referirlas a algo como objeto suyo y determinar éste mediante las mismas,
puedo suponer una de estas dos cosas: o bien los conceptos por medio de los cuales
efectúo esta determinación se rigen también por el objeto, y entonces me encuentro,
una vez más, con el mismo embarazo sobre la manera de saber de él algo a priori; o
bien supongo que los objetos, o lo que es lo mismo, la experiencia, única fuente de
su conocimiento (en cuanto objetos dados), se rige por tales conceptos. En este
segundo caso veo enseguida una explicación más fácil, dado que la misma
experiencia constituye un tipo de conocimiento que requiere entendimiento y éste
posee unas reglas que yo debo suponer en mí ya antes de que los objetos me sean
dados, es decir, reglas a priori”. (Crítica de la razón pura, Prefacio de la 2ª edición
Alfaguara, Madrid 1988, Pág. 20-21).
“Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin
embargo, todos los intentos realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a
priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos - algo que ampliara nuestro
conocimiento - desembocaba en el fracaso. Intentemos, pues, por una vez, si no
adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben
conformarse a nuestro conocimiento, cosa que concuerda ya mejor con la deseada
posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, un conocimiento que
pretende establecer algo sobre éstos antes de que nos sean dados. Ocurre aquí como
con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo que no conseguía explicar
los movimientos celestes alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores
resultados haciendo girar el espectador y dejando las estrellas en reposo”. (Crítica
de la razón pura, Prólogo de la segunda edición Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., Pag.
20).
Si antes era el sujeto quien tenía que adecuarse a las condiciones reales del objeto,
ahora es el objeto el que tiene que adecuarse a las condiciones transcendentales (“a
priori”) del sujeto. Así, estas condiciones son
172
Filosofía - 2 Kant
- Las categorías “a priori”, que también proporciona el sujeto, que hace posible el
conocimiento de los datos de la sensibilidad.
“La razón debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios
según los cuales sólo pueden considerarse como leyes los fenómenos concordantes,
y en la otra, el experimento que ella haya proyectado a la luz de tales principios.
Aunque debe hacerlo para ser instruida por la naturaleza, no lo hará en calidad de
discípulo, que escucha todo lo que el maestro quiere, sino como juez designado que
obliga a los testigos a responder a las preguntas que él les formula. De modo que
incluso la física sólo debe tan provechosa revolución de su método a una idea, la de
buscar (no fingir) en la naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe
aprender de ella, de lo cual no sabría nada por sí sola. Únicamente de esta forma ha
alcanzado la ciencia natural el camino seguro de la ciencia, después de tantos años
de no haber sido más que un mero andar a tientas”. (Critica de la razón pura).
“Me parece que los ejemplos de la matemática y de la ciencia natural, las cuales se han
convertido en lo que son ahora gracias a una revolución repentinamente producida, son lo
suficientemente notables como para hacer reflexionar sobre el aspecto esencial de un cambio
de método que tan buenos resultados ha proporcionado en ambas ciencias, así como también
para imitarlas, al menos a título de ensayo, dentro de lo que permita su analogía, en cuanto
conocimiento de razón, con la metafísica”. (Critica de la razón pura).
Las éticas materiales establecen o fijan un bien o fin último para el hombre
(contenido, materia). La bondad o maldad de los actos humanos depende de que nos
acerquen o nos alejen de la consecución de tal bien o fin último.
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