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Filosofía - 2 Kant

Kant es para muchos el mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de
los que mayor influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro
de 180 grados, metafóricamente llamado « revolución copernicana». De él dice su
discípulo y biógrafo, Johann G. Herder: “He tenido la dicha de conocer a un filósofo,
que fue mi maestro. Este hombre tenía en sus años más florecientes toda la ágil
alegría de un muchacho, la cual, según creo, sigue acompañándole hasta en los años
de la ancianidad. (...) Animaba a sus discípulos y los coaccionaba gratamente a pensar
por cuenta propia; el despotismo repugnaba a su modo de ser. Este hombre, cuyo
nombre menciono con el mayor respeto y con la más grande gratitud, es Immanuel
Kant; su imagen se alza agradablemente ante mí”.

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Filosofía - 2 Kant

IMMANUEL KANT
IDEALISMO TRASCENDENTAL
(1724 – 1804)

Kant es el mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de los que mayor
influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro de 180 grados,
metafóricamente llamado «giro o revolución copernicana».

Kant estaba muy impregnado de los ideales ilustrados, simpatizó con los ideales
de la Independencia Americana (1776 ) y de la Revolución Francesa (1789). Se
cuenta, como anécdota ilustrativa, su falta a clase el día que estalló la Revolución
Francesa, lo cual extrañó mucho en Könisberg, ya que Kant tenía fama de ser muy
puntual y de no faltar nunca a sus clases. En su tiempo dio también testimonio de
pacifista convencido, antimilitarista y opuesto a toda forma de patriotismo
nacionalista excluyente.

Kant compartió también con la Ilustración el interés por la ciencia, la confianza


en la razón y la esperanza en el futuro de la humanidad.

Kant ha sido también un hombre sobrio de costumbres, de vida metódica, y


dedicada por entero al estudio y a la enseñanza.

1. VIDA:
- Nació en Königsberg (Prusia oriental entonces y, en la actualidad, provincia rusa,
con el nombre de Kalingrado (“Kaliningrad”), separada del resto del territorio ruso
y que limita por el noreste con Lituania, por el sur con Polonia y por el noroeste con
el mar Báltico - Golfo de Danzig).
- Cuarto hijo de una familia humilde de once hermanos. Su madre (murió cuando
Kant tenía trece años) le imprimió el espíritu y las normas del pietismo, religión
protestante puritana y rígida.
- A los 9 años, ingresa en el Colegio Fridericiano.
- A los 16 años, Kant ingresa en la universidad Königsberg, donde conoce la
filosofía racionalista por medio de Wolff, seguidor de las ideas de Descartes y
Leibniz.
- Al morir su padre, en 1746, Kant se ve obligado a abandonar la universidad y ha de
ganarse la vida como preceptor, o tutor, en familias de los alrededores de
Königsberg.
- Kant publica, en 1749, en alemán, no en latín, su primera obra.
- Entre 1762 y 1764 publica obras que le dan a conocer como filósofo en Alemania.
- Por estos años conoce Kant las ideas escépticas del empirismo de Hume. A esto
hace probablemente referencia cuando, más tarde, dice Kant que Hume lo despertó
«del sueño dogmático».

124
Filosofía - 2 Kant

- A los 46 años, es nombrado profesor ordinario de lógica y metafísica en la


universidad de Königsberg.
- A partir de 1780 inicia la publicación de sus principales obras:

 La crítica de la razón pura (1781), representa la crítica a la que Kant somete la


razón humana.
 Prolegómenos a toda metafísica futura (1783), que trata de la posibilidad de la
metafísica como ciencia.
 Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? (1784), en donde expone sus
ideas sobre la Ilustración.
 Crítica de la razón práctica (1788), cuyo tema es la vida moral del hombre.
 Crítica del, juicio (1789), en donde intenta armonizar las dos Críticas
anteriores.
 Metafísica de las costumbres (1797), obra sobre filosofía del derecho y de la
moral.

- En 1796, a los 73 años, fatigado ya, abandona la docencia a la que se había


dedicado durante 40 años, a lo largo de los cuales había tratado la mayoría de los
temas que podían enseñarse entonces: lógica, metafísica, matemáticas, geografía,
antropología, pedagogía, filosofía de la historia, filosofía de la religión, moral,
derecho... e incluso estrategia militar, tema en el que era un gran experto.
- De cómo eran sus clases, destaca J. G. Herder (biógrafo suyo) el recuerdo de que
“coaccionaba gratamente a pensar por cuenta propia”. El propio Kant dice que no
pretende enseñar pensamientos sino enseñar a pensar. “Nadie aprende a filosofar
sino por el ejercicio que cada cual hace de su propia razón”.
- Fue varias veces Decano de la facultad y, por dos veces, Rector de la Universidad.
- Murió el 12 de Febrero de 1804, pronunciando las palabras “Es is gut” (“está
bien”).
- En la lápida de su tumba se grabaron posteriormente las palabras con las que inicia
la conclusión de su “Crítica de la razón práctica”:

“Dos cosas llenan mi ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, a


medida que profundizo en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí”.

TEXTOS:

1. La opinión de Johann G. Herder1 sobre Kant

1
Herder, Johann Gottfried (1744-1803): Filósofo alemán, historiador, teólogo y hombre de letras.
Estudió en Königsberg con Kant, con cuyo criticismo se mostró posteriormente muy disconforme. Fue
uno de los primeros componentes de la corriente prerromántica del “Sturm und Drang” («Tempestad y
empuje»), y su amistad con Goethe marca el comienzo en Alemania de un nuevo gusto literario por la
poesía y el lenguaje popular.

125
Filosofía - 2 Kant

“He tenido la dicha de conocer a un filósofo, que fue mi maestro. Este hombre
tenía en sus años más florecientes toda la ágil alegría de un muchacho, la cual, según
creo, sigue acompañándole hasta en los años de la ancianidad. Su frente, hecha para
pensar, era la sede de un gozo y una alegría indestructibles, los discursos más pletóricos
fluían de sus labios, la broma, el humorismo y el ingenio estaban en todo momento a su
disposición, y sus lecciones, además de enseñar, cautivaban y entretenían. Con el mismo
espíritu con que examinaba las doctrinas de Leibniz, Wolff, Baumgarten y Hume y las
leyes naturales de Kepler, Newton y los físicos, analizaba los escritos de Rousseau
publicados por aquel entonces, su Emilio y su Eloísa, al igual que cualquier
descubrimiento natural de que pudiera tener noticia, para retornar siempre, una y otra
vez, al libre conocimiento de la naturaleza y al valor moral del hombre. La historia del
hombre, de los pueblos y de la naturaleza, la ciencia natural, la matemática, la
experiencia: tales eran las fuentes con que este filósofo animaba sus lecciones y su trato:
nada digno de ser conocido era indiferente para él; ninguna cábala, ninguna secta,
ninguna ventaja personal, ninguna veleidad de fama ejerció jamás sobre él algún
encanto comparable al del deseo de extender e iluminar la verdad. Animaba a sus
discípulos y los coaccionaba gratamente a pensar por cuenta propia; el despotismo
repugnaba a su modo de ser. Este hombre, cuyo nombre menciono con el mayor respeto
y con la más grande gratitud, es Immanuel Kant; su imagen se alza agradablemente ante
mí”.
(Citado por E. Cassirer, en Kant, vida y doctrina, FCE, México 1974, Pág. 105-106).

2. FUENTES DE KANT:
 Lutero:
- La fe depende de la voluntad y no tiene fundamento teórico.
- El “libre examen” de Lutero deriva en Kant en la conciencia
autónoma, que sólo obedece las leyes que se da a sí misma.

 Wolff:
- Kant se educa en la filosofía racionalista, a la que llama dogmática
porque no critica el alcance de la razón.

 Hume:
- Hume limita el conocimiento a los fenómenos (hechos de
experiencia), pero, al criticar el principio de causalidad, se ve abocado
al escepticismo y arruina la ciencia.
- Kant admite el punto de partida de la experiencia, pero tratará de
fundamentar la ciencia.

 Newton:
- Para Newton las matemáticas estructuran y unifican la diversidad de
los hechos de experiencia.
- Paralelamente Kant intentará descubrir las leyes (“formas a priori”)
que permitan estructurar y unificar la diversidad de la experiencia.

 Rousseau:

126
Filosofía - 2 Kant

- Kant admite con Rousseau que la conciencia es la única norma de


conducta y que la bondad reside en la pureza de intención.

3. KANT TEÓRICO DE LA ILUSTRACIÓN:


Todo el pensamiento de Kant está dirigido por un doble objetivo:

- La situación en que se encuentra la filosofía en la sociedad de su tiempo.


- La exigencia de clarificación y crítica, en el contexto histórico – social de la
Ilustración. (Recordar lo expuesto en el tema de la Ilustración).

La exigencia de clarificación y crítica será la tarea principal de la filosofía


kantiana. Sólo desde esta perspectiva es posible entender a Kant.

3.1. La necesidad de una crítica de la razón:

En la época de Kant coexistían muchas, diversas y opuestas interpretaciones sobre


el objetivo y sentido de la tarea filosófica, la mayoría de las cuales persisten aún:

a) El dogmatismo racionalista, que cree infundadamente en que la razón, por sí


sola y al margen de la experiencia, basta para conocer la estructura de la
realidad e interpretar su sentido.

b) El positivismo empirista conducente al escepticismo, que intenta reducir el


pensamiento a lo dado por los sentidos (“fenómeno”) y no admite más que lo
empíricamente comprobable, como lo entendía Hume.

c) El irracionalismo que trata de sobrevalorar el sentimiento, la fe mística o el


entusiasmo subjetivo, que termina por rechazar todo discurso racional sobre la
realidad.

Con tales corrientes en disputa, Kant se propone someter a juicio la razón para
hacer una crítica clarificadora sobre la naturaleza, alcance y límites de la razón.

3.2. Ilustración y libertad como meta de la actividad racional:


Cuando Kant utiliza la expresión «juicio de la razón», la está entendiendo como un
juicio en el que la razón es el acusado y como un juicio realizado por la razón, donde
el juez es la razón. Un juicio así es necesario, según Kant, por la situación de minoría
de edad y falta de ilustración de la época. La causa de esta minoría de edad es la
pereza y la falta de valor para atreverse a pensar por uno mismo. (Recordar:
“Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?).

127
Filosofía - 2 Kant

La crítica de la razón pretende ser un ejercicio de libertad que lleve a superar las
limitaciones impuestas por la autoridad, la tradición y la propia conciencia. La libertad
es el motor de la crítica.

La exigencia más acuciante de la razón es clarificar qué es el ser humano, en qué


consiste su libertad, cómo funciona su razón y cuáles son sus últimos fines e
intereses.

3.3. Concepción kantiana de la filosofía:

Según Kant, la filosofía incluye dos elementos:

- Crítica de los usos desnaturalizados de la razón.


- Proyecto de un nuevo estadio de libertad para la
humanidad.

Para cumplir estos dos objetivos es necesario descubrir:

a) Los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza, es decir,


responder a la pregunta: ¿Qué puedo conocer? De ello se ocupa Kant en la
metafísica.

b) Las leyes que regulan el comportamiento y la acción moral, es decir,


responder a la pregunta: ¿Qué debo hacer? De ello se ocupa Kant en la
moral.

c) Los fines últimos de la razón y del hombre, y las condiciones para


alcanzarlos, es decir, responder a la pregunta: ¿Qué me cabe esperar? De
ellos se ocupa Kant en la filosofía de la religión.

Pero, responder a una de esas preguntas, obliga a plantearse las demás, pues
ninguna es independiente de las otras. Existe una pregunta que las engloba a todas:
¿Qué es el ser humano?

Por tanto, el proyecto y meta última de toda la filosofía kantiana es lograr una
clarificación racional al servicio de una humanidad más libre, más justa y más
encaminada a la realización de los últimos fines.

“El campo de la filosofía... puede reducirse a las siguientes preguntas: 1) ¿Qué


puedo saber? 2) ¿Qué debo hacer? 3) ¿Qué me está permitido esperar? 4)
¿Qué es el ser humano? A la primera pregunta responde la Metafísica; a la segunda,
la Moral; a la tercera, la Religión, y a la cuarta, la Antropología. Pero, en el fondo se
podría considerar todo ello como perteneciente a la Antropología, pues las tres
primeras preguntas se refieren a la última”. (Kant, Lógica, Intr., 3).

3.4. La actividad crítica de la filosofía ante la sociedad:

128
Filosofía - 2 Kant

La reflexión filosófica exige el uso público de la razón. El mismo poder político


debería impulsar este ejercicio público de la razón, según Kant. De este modo, tanto el
poder político como las realizaciones de la ciencia y la técnica quedarán sujetas a la
crítica libre de la razón. Kant opina que todos los conocimientos y ciencias deben estar
al servicio de una humanidad más libre, más sabia, más crítica y más justa.

TEXTOS:

2. Razón y libertad:

“A la libertad de pensar se opone, en primer lugar, la coacción civil. Es verdad


que se dice que la libertad de hablar, o de escribir, puede sernos quitada por un poder
superior, pero no la libertad de pensar. Pero, ¿pensaríamos mucho y pensaríamos bien y
con corrección, si no pensáramos, por decirlo así, en comunidad con otros, que nos
comunican sus pensamientos y a los que comunicamos los nuestros? Por consiguiente,
se puede decir bien que el poder externo que priva a los hombres de la libertad de
comunicar públicamente sus pensamientos los priva también de la libertad de pensar;
y ésta es el único tesoro que todavía nos queda en medio de todas las cargas civiles y
también lo único que puede aportar un remedio contra todos los males inherentes a esa
condición.

En segundo lugar, la libertad de pensar es tomada en el sentido de que a ella se


opone la intolerancia. Es lo que ocurre cuando, en materia de religión, y sin coacción
externa, hay ciudadanos que se erigen en tutores de otros, y, en vez de dar argumentos,
procuran por medio de fórmulas de fe obligatorias e inspirando un temor angustioso al
peligro de la investigación personal, desterrar todo examen de la razón...

En tercer lugar, la libertad de pensar significa que la razón no está sometida a


ninguna otra ley sino a la que ella se da a sí misma; y lo contrario de esto es la
máxima de un uso sin ley de la razón”.
(Kant, Qué significa orientarse en el pensamiento, en Historia de la filosofía, de J. M.
Navarro Cordón... , Anaya, Madrid 1995, Pág. 223).

4. TEORÍA KANTIANA DEL CONOCIMIENTO2:


La pregunta ¿qué puedo conocer? la estudia Kant en su obra “Crítica de la
Razón Pura” (KRV). La respuesta a esta cuestión implica señalar:

1) Los principios que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza.


2) Los límites dentro de los cuales es posible tal conocimiento.

4.1. Kant ante el Racionalismo y el Empirismo:


2
Consultar el libro de texto: Historia de la filosofía – COU, Editorial Anaya, de los autores J. M.
Navarro Cordón y T. Calvo Martínez.

129
Filosofía - 2 Kant

La doctrina kantiana del conocimiento se basa en la distinción fundamental entre


dos fuentes de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento, que poseen
características opuestas entre sí:

a) Sensibilidad: es pasiva y se limita a recibir las impresiones procedentes del


exterior (colores, sonidos, etc., equivalentes a lo que Locke denominó ideas
simples y Hume impresiones de sensación).

b) Entendimiento: es activo y produce espontáneamente ciertos conceptos e


ideas sin derivarlos de la experiencia, como los de «sustancia», «causa»,
«necesidad», «existencia», etc.

Esta distinción entre sensibilidad y entendimiento puede utilizarse para


fundamentar filosofías tan distintas como el Racionalismo y Empirismo. Kant es
educado en el Racionalismo a través de su profesor Wolff. Posteriormente lee a
Hume (filósofo empirista) que le despierta de su sueño dogmático (es decir, de la
filosofía racionalista).

Las dos corrientes filosóficas influirán en Kant, y las consecuencias de esta


influencia son muy importantes en el desarrollo de su filosofía. Veamos cómo se
produce esta doble influencia:

1) Comienzos Racionalistas de Kant: El entendimiento produce


espontáneamente ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia (ideas innatas),
y a partir de ellos podrá conocer la realidad, sin recurrir a la experiencia. Esta es la
tesis central del Racionalismo, como expusimos en el tema de “Descartes y el
Racionalismo”. Así, por ejemplo, combinando adecuadamente los conceptos de
causa, sustancia, existencia y necesidad, que según Kant no derivan de la
experiencia, podríamos llegar a afirmar la existencia de un ser necesario, sustancia
y causa primera (Dios).

2) Abandono del Racionalismo tras la lectura de Hume: Kant despertó del


«sueño dogmático» tras leer las críticas de Hume al Racionalismo, y quedó
convencido de que nuestro conocimiento no puede ir más allá de la experiencia.
Pero ¿qué ocurre con los conceptos que no proceden de los sentidos, que el
entendimiento produce espontáneamente? Kant afirma que tales conceptos son
útiles en la medida en que se pueden aplicar dentro de los límites de la experiencia.

3) Consecuencias de esta doble influencia en Kant: Son muy importantes.


Para comprobarlo basta considerar el concepto de sustancia y el principio de
causalidad:

a) El concepto de «sustancia»: se aplica a objetos de los que sólo percibimos


cualidades o propiedades aisladas (colores, sonidos, movimientos, formas...),
pero suponemos que debajo de ellas existe un sustrato material que les sirve de
soporte. (Recordar lo que dijimos de Locke).

130
Filosofía - 2 Kant

Para Kant, los conceptos como el de sustancia se utilizan sólo para unificar
impresiones sensibles que de otro modo quedarían inconexas. Sin tal concepto
no podríamos formular proposiciones como “la rosa es roja” o “la rosa es
olorosa”, etc., ya que en todas estas afirmaciones concebimos la rosa como
sustancia y los colores, olores... como propiedades o accidentes que se apoyan
en la rosa.

Si prescindimos del concepto de sustancia ya no podremos hablar de


ninguna cosa. Siempre que formulamos un juicio con un sujeto y un predicado
(por ejemplo, “los gatos son pardos”, “los cuerpos son pesados”...) concebimos
el sujeto (gatos, cuerpos...) como sustancia y los predicados (pardos, pesados...)
como propiedades o accidentes suyos.

b) Principio de causalidad:

Para entender la posición de Hume sobre la causalidad vamos a suponer estos


dos ejemplos:

- En un juego de billar una bola se desplaza rodando;


golpea una segunda bola y, acto seguido, ésta se pone en movimiento.
(Hume usa este ejemplo).
- Entramos en casa, pulsamos el interruptor de la luz y,
acto seguido, ésta se enciende. (Por supuesto, Hume no usa este ejemplo).

¿Por qué la segunda bola se pone en movimiento? ¿Por qué se enciende la


luz? Por acción del impulso de la primera bola y por acción del interruptor,
decimos nosotros. Es decir, la primera bola y el interruptor son la causa.

No opina así Hume: lo único que podemos afirmar por experiencia (porque
lo vemos) es que la segunda bola se pone en movimiento después de ser
golpeada por la primera y que la luz se enciende después de pulsar el interruptor.

Para Hume lo único que se puede afirmar, porque lo vemos es, la sucesión
temporal, es decir, que una cosa sucede después de otra; pero no la causalidad,
no el que una cosa produzca otra, porque no lo vemos.

¿Cómo podemos saber entonces que las cosas continuarán sucediendo


como hasta ahora? ¿Cómo podemos afirmar la constancia y regularidad de
la naturaleza?

Para Hume no hay razones fundadas para afirmar que las cosas continuarán
sucediendo como hasta ahora, pero lo suponemos por costumbre, pues siempre
ha venido sucediendo así. De esta manera, Hume niega el fundamento del
principio de causalidad.

Por tanto, Hume destruye la seguridad científica de la regularidad o


constancia de los fenómenos de la naturaleza, especialmente en la Física. Sólo
cabe el probabilismo. Kant no está ni puede estar de acuerdo con Hume, pues la
Física existe como ciencia.

131
Filosofía - 2 Kant

4) Síntesis kantiana de Racionalismo y Empirismo: Kant parte del


Racionalismo y del Empirismo, pero toma distancia frente a ellos.

a) Por una parte, Kant afirma con el Empirismo (Hume) que nuestro
conocimiento comienza con la experiencia sensible (“a posteriori”), pero se
aparta de él al afirmar que no todo se reduce a la experiencia.

b) Por otra parte, Kant afirma con el Racionalismo (Descartes) que hay una serie
de conceptos (formas “a priori”) que provienen de la mente, pero se aparta de
él al afirmar que no todo proviene de la razón.

Esquema

Empirismo el conocimiento comienza con la experiencia


Acepta del
Racionalismo la razón aporta algo (formas “a priori”)

Kant

Empirismo no todo proviene de la experiencia


Se opone al
Racionalismo no todo proviene de la razón

TEXTOS:

3. Crítica del principio de causalidad:

“... No puede citarse un solo caso en el que el conocimiento de la relación que hay
entre la causa y el efecto pueda obtenerse “a priori”; sino que, al contrario, este
conocimiento se debe únicamente a la experiencia, que nos muestra ciertos objetos en
una conjunción constante... No hay ningún objeto que manifieste por sus cualidades
sensibles las causas que lo han producido, ni los efectos que producirá a su vez; y
nuestra razón, privada de la experiencia, no obtendrá nunca la menor inducción que se
refiera a los hechos”.
(Hume, D., Investigación sobre el entendimiento humano, IV, en Vernaux, R., Textos
de los grandes filósofos. Edad Moderna, Herder. Barcelona, 1982, Pág. 108).

4. El hábito o costumbre:

“... Esperamos efectos parecidos a los que ya hemos experimentado. Nos


presentan un cuerpo que se parece por el color y la consistencia al pan que hemos
comido otras veces; lejos de poner la menor dificultad en repetir la experiencia,

132
Filosofía - 2 Kant

esperamos, con una entera certeza, recibir de él el mismo alimento y el mismo


sustento. ...

Cada vez que la repetición frecuente de un acto particular ha hecho nacer una
disposición a reproducir el mismo acto, ... decimos que esta disposición es efecto de la
costumbre... después de haber observado la relación constante de dos cosas, del calor,
por ejemplo, con la llama, o de la solidez con el peso, el hábito nos determina a concluir
la existencia de una de estas cosas cuando la otra existe... Así pues, ninguna inferencia
experimental procede del razonamiento; nacen todas de la costumbre.

La costumbre es la principal guía de la vida humana, ella sola es la que hace


útiles nuestras experiencias, mostrándonos, en las semejanzas de las diferentes series de
acontecimientos, un porvenir semejante al pasado”. ”.
(Hume, D., Investigación sobre el entendimiento humano, IV, V, en Vernaux, R., o. c.,
Pág. 108).

4.2. Elementos o condiciones del conocimiento:

“Todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, pero no por eso se


origina todo él en la experiencia”. Esta frase de la Crítica de la razón pura resume el
planteamiento de Kant acerca del conocimiento. El conocimiento comienza con la
experiencia, es decir, con las impresiones sensibles, las cuales constituyen la materia
del conocimiento.. ahora bien, no por eso el conocimiento procede todo él de la
experiencia, pues las impresiones sensibles son unificadas, ordenadas... por la facultad
cognoscitiva del hombre. De manera que el conocimiento resulta de la composición de
dos elementos:

- Uno, que procede de fuera de nosotros, que es el dato empírico o elemento “a


posteriori”.

- Otro, que procede de nuestra facultad de conocer, con ocasión de las


impresiones sensibles, que es el elemento “a priori”.

Esquema

Elemento “a posteriori”: Procede de la experiencia.


Kant conocimiento
Elemento “a priori”: Procede de la mente

Desde esta perspectiva, Kant sostiene que el entendimiento posee conceptos que
no proceden de la experiencia, aunque solamente puedan ser aplicados en el ámbito
de lo empírico. No tendría sentido, por ejemplo, aplicar el concepto de sustancia a Dios,
objeto del que no tenemos experiencia sensible.

La tarea de Kant va a consistir desde ahora en descubrir:

133
Filosofía - 2 Kant

- ¿Qué aporta la mente?


- ¿Qué proviene de la
experiencia?

TEXTOS:

5. El conocimiento se compone de dos elementos: el empírico y el “a priori”:

“No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la
experiencia. Pues, ¿por dónde iba a despertarse la facultad de conocer, para su
ejercicio, como no fuera por medio de objetos que hieren nuestros sentidos... y elaborar
así, con la materia bruta de las impresiones sensibles un conocimiento de los objetos
llamado experiencia? Según el tiempo, pues, ningún conocimiento precede en nosotros
a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.

Mas, si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso se
origina todo él en la experiencia. Pues bien podría ser que nuestro conocimiento de
experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de las impresiones y de lo
que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones
sensibles) proporciona por sí misma.

Entenderemos por conocimientos a priori no los que tienen lugar


independientemente de esta o aquella experiencia, sino absolutamente de toda
experiencia. A estos se oponen los conocimientos empíricos o sea los que no son
posibles más que a posteriori, es decir, por la experiencia”.
(Kant, Crítica de la razón pura, Ed. Porrúa, México, 1979, Pág. 27 – 28).

4.3. Posibilidad de la metafísica como ciencia y de la ciencia


en general:

En la introducción a KRV Kant se muestra especialmente interesado por descubrir


si es posible obtener un conocimiento riguroso acerca de Dios, la libertad humana y la
inmortalidad del alma, es decir, por la pregunta: ¿Es posible la metafísica como
ciencia?

Pero la respuesta a esta pregunta exige aclarar otra antes: ¿cómo es posible la
ciencia? Respondida esta pregunta, estaremos en condiciones de averiguar si la
Metafísica es o no es una ciencia.

Kant llegó a la conclusión de que preguntar por las condiciones que hacen posible
la ciencia es lo mismo que preguntar por cuáles son las condiciones que hacen posible
los juicios de la ciencia, pues la ciencia es un conjunto de juicios o afirmaciones del

134
Filosofía - 2 Kant

tipo de «el agua es un compuesto de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno», «la
Tierra gira en torno al Sol», etc. Por tanto, habrá que ver qué tipo de juicios hay en la
ciencia.

4.4. Los juicios analíticos y sintéticos:

¿Cuáles son los juicios de la ciencia? Kant establece dos grandes distinciones:
analíticos – sintéticos3, por un lado, y “a priori” – “a posteriori”, por otro:

a) Juicios analíticos: Son aquellos cuyo predicado está incluido, al menos


implícitamente, en el sujeto. Basta analizar el sujeto para conocer el predicado
correspondiente. No son extensivos, es decir, no nos proporcionan ninguna
información acerca del mundo, y por ello no amplían nuestro conocimiento. Son
meramente explicativos y, por tanto, no valen para la ciencia.

Ejemplos: - “El todo es mayor que las partes”.


- “Los cuerpos son extensos”
- “Los solteros son no-casados”

Dentro del concepto de los sujetos “todo”, “cuerpo” y “solteros” está


incluido el concepto de los predicados “partes”, “extensos” y “no-casados”
respectivamente.

Los juicios analíticos son necesariamente verdaderos, pues se fundan en el


principio de contradicción y además son “a priori”, pues no se basan en la
experiencia.

b) Juicios sintéticos: Son aquellos cuyo predicado no está incluido en el sujeto.


Son extensivos y amplían nuestra información sobre el mundo.

Ejemplo: - “Los bancos se enriquecen más en épocas de crisis”.

Para saber si este juicio es verdadero o no, no basta analizar el sujeto «bancos»,
porque no incluye en absoluto la idea del predicado de aumentar sus beneficios en
épocas de crisis.

¿Cómo sabemos entonces que el predicado le conviene al sujeto?

De dos formas, según Kant:


- “a posteriori” (por la experiencia)
- “a priori”

3
La distinción “analítico – sintético” corresponde a la distinción de Leibniz entre «verdades de razón»
y «verdades de hecho».

135
Filosofía - 2 Kant

Los juicios sintéticos, por tanto, pueden ser “a posteriori" y “a priori”.

1. Juicios sintéticos “a posteriori”: Son aquellos cuya verdad o falsedad


conocemos a partir de la experiencia, comprobando lo afirmado. No son
universales ni necesarios.

Ejemplos:
- “Los bancos se enriquecen más en épocas de crisis”.
- “Los campos son verdes”.

Para saber si estos juicios son verdaderos o no, no basta analizar los sujetos
“bancos” y “campos”, porque no incluyen en absoluto la idea de los predicados
respectivos de enriquecerse más en épocas de crisis o de ser verdes.

Sólo podemos considerarlos verdaderos si hemos efectuado las mediciones y


comprobaciones correspondientes. No son universales porque caben muchas
excepciones: no todos los campos son verdes. Tampoco puede ser éste un juicio
necesario, porque nada obliga, en principio, a que necesariamente l a que todos los
campos hayan de ser verdes. Por tanto, todo juicio extraído de la experiencia será
siempre particular y contingente, sujeto a excepciones.

Contando solamente con los juicios sintéticos “a posteriori” (particulares y


contingentes) no es posible la ciencia como conocimiento universal y necesario. Por
esta razón, Kant trata de buscar otro tipo de juicios que la hagan posible: los
sintéticos “a priori”.

2. Juicios sintéticos “a priori”: son aquellos cuya verdad no procede de la


experiencia (“a posteriori”), sino de la facultad de conocer (“a priori”). Son
universales y necesarios, pues no admiten ninguna excepción posible.
Proporcionan, además, nueva información sobre el mundo que amplía nuestros
conocimientos.

Ejemplo - 1:
- “La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos”.
(Geometría)

Este juicio no puede ser considerado analítico, porque en el concepto de línea


recta no entra para nada el concepto de distancia. Tampoco puede ser considerado a
posteriori, porque conocemos que es verdadero sin necesidad de ir midiendo
distancias entre dos puntos y sin tener que recurrir a ningún experimento que lo
demuestre. Su verdad no depende de la experiencia. Tiene que ser, pues, “a priori”.
Además, es rigurosamente universal y necesario, pues no admite excepción
posible.

Ejemplo - 2:
- “Todo lo que sucede tiene una causa”. (Física)

136
Filosofía - 2 Kant

En opinión de Kant, no se trata de un juicio analítico, pues en el concepto del


sujeto “Todo lo que sucede” no está incluido el concepto del predicado “Tiene una
causa”. Por tanto, es sintético y además es “a priori”. Según Kant, el principio
de causalidad es una ley universal y necesaria del entendimiento (a priori) y que
éste (el entendimiento) aplica a todos los fenómenos de la experiencia.

Kant estaba convencido de que, frente a lo que Hume creía, los principales juicios
de la matemática, la física y la geometría son de este tipo: Juicios sintéticos “a
priori”.

Pero Kant se plantea la posibilidad de la metafísica como una ciencia rigurosa, al


estilo de las matemáticas o la física. Quiere saber si es posible un conocimiento
científico acerca de Dios, de la libertad y de la inmortalidad del alma. El interés de
Kant en este punto es perfectamente comprensible, pues es consciente de la situación de
inferioridad en que se encuentra la metafísica con respecto a la ciencia.

Kant señala como ejemplos de juicios sintéticos “a priori” en metafísica:

- “Dios existe”.
- “La voluntad es libre”.
- “El alma es inmortal”.

El problema ahora para Kant es demostrar cómo son posibles los juicios sintéticos
“a priori”, no sólo en las matemáticas, la geometría y la física, sino especialmente en la
metafísica. El resultado es positivo en el caso de las matemáticas, geometría y física,
pero negativo en el caso de la metafísica, como veremos.

Esquema

Analíticos A priori

Sintéticos A posteriori

Resumen de los juicios sintéticos “a priori”:


Características:

 Extensivos: amplían el conocimiento.


 Universales y necesarios: no hay excepciones.
 A priori: independientes de la experiencia.

137
Filosofía - 2 Kant

 Juicios de las matemáticas, la física y la geometría.

TEXTOS:

6. Noción de juicio:

“Los juicios analíticos (los afirmativos) son pues aquellos en los cuales el enlace
del predicado con el sujeto es pensado mediante identidad. Aquellos, empero, en que
este enlace es pensado sin identidad, deben llamarse juicios sintéticos. Los primeros
pudieran también llamarse juicios de explicación, los segundos juicios de ampliación,
porque aquellos no añaden nada con el predicado al concepto del sujeto,... los últimos,
en cambio, añaden al concepto del sujeto un predicado que no estaba pensado en él y no
hubiera podido sacarse por análisis alguno. Por ejemplo, si yo digo todos los cuerpos
son extensos, es éste un juicio analítico. Pues no he de salir fuera del concepto de
cuerpo, para hallar la extensión que uno con él,... En cambio, si yo digo todos los
cuerpos son pesados, entonces el predicado es algo enteramente distinto de lo que
pienso en el mero concepto de un cuerpo en general. La adición de un predicado
semejante da pues un juicio sintético”. (Kant, Crítica de la razón pura, Editorial
Losada, Buenos Aires, 1973, Pág. 31).

7. Fuentes de nuestro conocimiento:

“Nuestro conocimiento emana de dos fuentes principales del espíritu: la primera


consiste en la capacidad de recibir las representaciones... y la segunda en la facultad de
conocer un objeto por medio de esas representaciones... Por la primera nos es dado un
objeto, por la segunda es pensado”.
(Kant, o. c. Pág. 201)

8. Sensibilidad y entendimiento:

“Llamamos sensibilidad a la capacidad que tiene nuestro espíritu de recibir


representaciones (receptividad) en tanto que es afectado de una manera cualquiera... El
entendimiento, al contrario, es la facultad de pensar el objeto de la intuición sensible.
Ninguna de estas propiedades es preferible a la otra. Sin sensibilidad, no nos serían
dados los objetos, y sin el entendimiento, ninguno sería pensado. Pensamientos sin
contenido, son vacíos; intuiciones sin concepto, son ciegas. ... Estas dos facultades no
pueden trocar sus funciones. El entendimiento no puede percibir y los sentidos no
pueden pensar cosa alguna. Solamente cuando se unen resulta el conocimiento”.
(Kant, o. c. Pág. 202)

5. LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA:

La Crítica de la Razón Pura consta de tres partes: Estética trascendental,


Analítica trascendental y Dialéctica trascendental.

138
Filosofía - 2 Kant

Estas tres partes corresponden respectivamente a las tres partes que Kant distingue
en el hombre: sensibilidad, entendimiento y razón. (Propiamente, como señalábamos
anteriormente, sólo existen dos facultades: sensibilidad y entendimiento; pero dentro del
entendimiento Kant distingue: el entendimiento como facultad de hacer juicios y la
razón como facultad de razonar). “Todo nuestro conocimiento – dice Kant – comienza
por los sentidos, pasa de éstos al entendimiento y termina en la razón”.

Cada una de estas tres partes se corresponde, a su vez, con una ciencia:

- La sensibilidad con la matemática.


- El entendimiento con la física.
- La razón con la metafísica.

 La Estética Trascendental estudia cómo se da la síntesis de lo empírico (“a


posteriori”) y de lo “a priori” en la sensibilidad, es decir, cómo son posibles los
juicios sintéticos “a priori” en matemáticas y geometría.

 La Analítica Trascendental estudia cómo se da la síntesis de lo empírico y de lo


“a priori” en el entendimiento, es decir, cómo son posibles los juicios sintéticos “a
priori” en física.

 La Dialéctica Trascendental estudia la razón y muestra cómo aquí no es posible la


síntesis de lo empírico y de lo “a priori” y, por tanto, la imposibilidad de la
metafísica de la ciencia.

Observación: Sensibilidad, entendimiento y razón no son propiamente tres facultades


distintas, sino más bien tres modos de aplicación de la facultad de conocer.

Esquema
Crítica de la Razón Pura

Partes Facultades Ciencias


Estética trascendental Sensibilidad Matemáticas
Analítica trascendental Entendimiento Física
Dialéctica trascendental Razón Metafísica

a) Estética trascendental: Es la ciencia de los principios “a


priori” o formas puras de la sensibilidad.

Explicación terminológica:

 Estética: viene del griego “aisthesis” que significa sensación.

139
Filosofía - 2 Kant

 Trascendental: significa todo lo referente al conocimiento “a priori”.


 “A priori”: independiente de toda experiencia.
 Puras: vacías de contenido empírico.
 Sensibilidad: capacidad o facultad de recibir sensaciones.

“A la ciencia de todos los principios a priori de la sensibilidad, llamo yo


Estética Trascendental...

En esta investigación se hallará que hay, como principios del conocimiento, a


priori, dos formas puras de intuición sensible, a saber, espacio y tiempo, con cuya
consideración vamos ahora a ocuparnos”. (Crítica de la razón pura, “Estética
trascendental”, 1, o. c. Pág. 41).

Las formas a priori de la sensibilidad, según Kant, son: espacio y tiempo.

¿Qué quiere decir que espacio y tiempo son formas a priori de la sensibilidad? En
principio podemos explicarlo así: que el hombre percibe las cosas en el espacio y en el
tiempo. No se puede ver algo sin verlo en un lugar del espacio y en un momento del
tiempo.

Para comprender el planteamiento de Kant sobre el espacio y el tiempo es de gran


utilidad aclarar los siguientes puntos: 1. Las condiciones sensibles del conocimiento
2. ¿Qué se entiende por espacio y tiempo? 3. La distinción entre fenómeno y
noúmeno 4. Los juicios sintéticos “a priori” en matemáticas y geometría.

1. Las condiciones sensibles del conocimiento:

 Condiciones empíricas: son particulares y fácticas y pueden ser alteradas.


Por ejemplo, el que podamos ver algo depende de varios factores: de que nuestra
vista sea suficientemente aguda, de que el objeto no se encuentre demasiado lejos o
sea excesivamente pequeño, etc. Estas condiciones son particulares y fácticas: un
individuo puede tener una agudeza visual suficiente para ver un objeto que otro
individuo es incapaz de percibir. Pero además siempre cabría usar instrumentos
(telescopios, microscopios, etc.) que permitieran una mejor visión.

 Condiciones “a priori”: no son particulares, sino generales y no son fácticas


sino necesarias ( afectan a la percepción como tal y, por tanto, a todos los individuos
y tienen que darse necesariamente). Son además previas a toda experiencia.
“Imaginemos la siguiente escena: un individuo se nos acerca por la calle y nos dice
que ha visto algo; le preguntamos dónde y nos contesta que en ninguna parte; le
preguntamos cuándo y nos dice que en ningún momento. Entonces decimos que se
trata de un bromista o de un loco y, en todo caso, estamos seguros de que no ha visto
nada, porque todo lo que se percibe se percibe en un lugar determinado (espacio) y
en un tiempo determinado. Espacio y tiempo son condiciones de nuestra
percepción. No podríamos percibir nada sin ellas.

140
Filosofía - 2 Kant

2. Espacio y tiempo4:

 Planteamiento del problema: Cuando observamos el agua que cae en un


recipiente, vemos que ésta se adapta a la forma del recipiente. Si el agua cae sobre un
vaso circular adoptará una forma circular, si el vaso es cuadrangular adoptará una forma
cuadrangular. Si alguien dijese que lo único necesario para beber es el contenido – agua
– se equivocaría, porque es necesario también un continente – un recipiente o vaso – .
Si alguien, por el contrario, dijese que sólo es necesario el continente también se
equivocaría, pues el vaso por sí solo no basta para beber.

La idea de Kant es que, de la misma manera que el vaso no es derivable del agua
sino que es algo distinto que tiene que aportar el que bebe, así también el orden que la
sensibilidad introduce en los datos sensibles no es adquirido en las impresiones
sensibles sino aportado por la propia sensibilidad. Los racionalistas habrían cometido el
error de creer que se puede beber sin agua - conocer sin experiencia -; los empiristas el
error de creer que se puede beber sin vaso - sin que la mente de forma u ordene la
experiencia.

Un ejemplo de lo que estamos diciendo nos lo da la idea de espacio. Si, como dicen
los empiristas, toda idea procediese de la experiencia, entonces el concepto de espacio
se obtendría a partir de la experiencia. Ahora bien, todo objeto de experiencia sensible
presenta un límite y el espacio es por definición ilimitado, por lo tanto, en la medida en
que es imposible tener una experiencia sensorial de algo ilimitado también sería
imposible derivar la idea de espacio de la experiencia.

Por otro lado, tampoco podemos tener experiencia alguna de un objeto externo
fuera del espacio, ya que todo límite o forma de un objeto sensible presupone un
espacio que le rodea. Nos encontraríamos, pues, ante la situación paradójica de que, si
bien la idea de espacio no proviene de la experiencia del mundo externo, no puede
haber ninguna experiencia del mundo externo que no se dé en el espacio.

En principio, la respuesta de Kant a esta paradoja consiste en señalar el carácter


no objetivo sino subjetivo del espacio. El origen del espacio no estaría en las
impresiones sensibles, sino en nuestra sensibilidad. De la misma manera que el vaso
da forma al agua en el acto mismo de recibirla, la sensibilidad da forma a la experiencia
en el acto mismo de recibirla. Y lo hace situándola en el espacio.

 Espacio y tiempo son formas “a priori” de la sensibilidad: ¿Qué


quiere decir que espacio y tiempo son formas a priori de la sensibilidad? En
principio podemos explicarlo así: que el hombre percibe las cosas en el espacio y
en el tiempo. No se puede ver algo sin verlo en un lugar del espacio y en un
momento del tiempo.

-Formas: Significa que no son impresiones sensibles particulares (colores, sonidos,


etc.) sino la forma o el modo como percibimos todas las impresiones particulares
(colores, sonidos, movimientos, etc. son percibidos en el espacio y en el tiempo).

4
Todo lo que se dice del espacio vale para el caso del tiempo.

141
Filosofía - 2 Kant

-“A priori”: En general “a priori” significa para Kant aquello que no procede de los
sentidos. Espacio y tiempo no proceden de la experiencia, sino que la preceden
como condiciones para que ésta sea posible. No podríamos percibir nada sin la
condición previa de espacio y tiempo. Son algo previo a toda sensación. “No
podríamos representarnos nunca que no haya espacio, aunque podemos pensar muy
bien que no se encuentren en él objetos”, dice Kant.

-De la sensibilidad: es decir, del conocimiento sensible en su conjunto. Kant distingue


entre sensibilidad externa - lo que Locke denominaba «sensación» - y sensibilidad
interna - lo que Locke llamaba «reflexión»-. La sensibilidad externa está sometida
a ambas formas del espacio y del tiempo (colores, sonidos etc. se perciben en el
espacio y en el tiempo); mientras que la sensibilidad interna sólo está sometida a la
forma del tiempo (nuestras vivencias, imaginaciones, recuerdos, etc. Se suceden
unas a otras en el tiempo).

 Espacio y tiempo son intuiciones puras: ¿Qué quiere decir que espacio y
tiempo son intuiciones puras? En principio podemos decir que:

- No son conceptos empíricos (sacados de la experiencia).


- Tampoco son conceptos obtenidos por razonamiento o por abstracción.

Si espacio y tiempo fuesen conceptos (empíricos o abstractos) partirían de la


experiencia y serían el resultado de un proceso de abstracción a partir de la
observación empírica. Y ya hemos dicho que espacio y tiempo son previos a toda
experiencia.

-Intuiciones: Son condiciones de toda experiencia y, por tanto, anteriores a ella (“a
priori”).

-Puras: Significa vacías de contenido empírico. Espacio y tiempo son como dos
coordenadas vacías en las que se sitúan y ordenan las impresiones sensibles
(colores, sonidos etc.).

3. La distinción entre fenómeno y noúmeno:

Cuando un escultor da forma a la materia decimos que al mismo tiempo la ordena.


Cuando nuestra sensibilidad recibe impresiones sensibles no se limita a ser pasiva sino
que responde dándoles forma, ordenándolas. Para que haya escultura tiene que haber
materia y forma, la materia por sí sola es sólo caos y el escultor da forma a ese caos.
Nuestra sensibilidad esculpe la realidad, le da forma. Ahora bien, de la misma manera
que no sabemos cómo era el bloque de mármol a partir del cual Miguel Angel esculpió a
su Moisés, tampoco podemos saber lo que es la realidad en sí, independientemente del
modo en el que la conocemos y ordenamos. Como el agua adopta la forma del vaso,
nuestra experiencia se pliega a las formas de la mente; en el acto mismo de recibir la
experiencia la transformamos, le damos forma. Lo que vemos es una realidad esculpida
por la mente, nunca una realidad virgen. En términos kantianos es el fenómeno y el
noúmeno.

142
Filosofía - 2 Kant

- “Cosas – en – sí” (Noúmeno)


- “Cosas – intuidas” (Fenómeno)

- Noúmenos (“Cosas – en – sí”): son las cosas tal y


como existen independientemente de la intuición, es decir, de que las percibamos
y conozcamos. El noúmeno sólo podemos pensarlo, pero no conocerlo, pues no ha
sido previamente intuido por los sentidos. Falta el elemento empírico (“a
posteriori”) del conocimiento.

- Fenómeno (“Cosas – intuidas”): son las cosas tal y


como las percibimos, tal y como se nos presentan. Todo conocimiento lo es
exclusivamente de los fenómenos, de las cosas intuidas en el espacio y en el
tiempo.

Por tanto, no podemos conocer las cosas en sí, tal como son en realidad. Sólo las
podemos conocer cómo se nos aparecen a nosotros. Aquí se manifiesta el carácter
idealista de Kant: las cosas son como las conocemos, no las conocemos como son.

4. Los juicios sintéticos “a priori” en matemáticas y geometría:

En la Crítica de la razón pura, Kant trata de fundamentar los juicios sintéticos “a


priori” en matemáticas y geometría. Puede parecer extraño este intento, porque es el
entendimiento la facultad que interviene tanto en la geometría como en las
matemáticas. Pero Kant lo que pretende señalar es que el espacio y el tiempo, formas
“a priori” de la sensibilidad, son el fundamento de los juicios sintéticos “a priori” de
la geometría y de las matemáticas respectivamente.

La geometría y la aritmética se ocupan, respectivamente, del espacio y de


tiempo. Parece evidente que la geometría se ocupe de precisar las propiedades del
espacio. Pero la relación de la aritmética con el tiempo es más extraña. Sin embargo,
Kant la explica diciendo que la aritmética se ocupa de la serie numérica (1, 2, 3..., n) y
que ésta se basa en la sucesión temporal (2 antes de 3, 5 después de 4, etc.).

Por lo tanto, se puede decir que:

Esquema - 1

 Las matemáticas y la geometría tratan del tiempo y del espacio respectivamente.


 Las matemáticas y la geometría formulan juicios sintéticos “a priori”,
precisamente porque tiempo y espacio (objeto del que se ocupan) son intuiciones
puras y formas “a priori” de la sensibilidad, independientes de toda experiencia
particular (“a priori”).
 Los juicios de las matemáticas y de la geometría son universales y necesarios, sin
excepción alguna.

143
Filosofía - 2 Kant

Esquema - 2

Matemáticas – Geometría

Tratan del espacio y del tiempo

Espacio y tiempo son formas “a priori”

Formulan juicios sintéticos “a priori”

Sus juicios son universales y necesarios

TEXTOS:

9. Materia y forma de la sensación:

“Aquella intuición que se refiere al objeto por medio de la sensación, llámase


empírica. El objeto indeterminado de una intuición empírica, llamase fenómeno.

En el fenómeno, llamo materia a lo que corresponde a la sensación; pero lo que


hace que lo múltiple pueda ser ordenado en ciertas relaciones, llámalo la forma del
fenómeno. Como aquello en donde las sensaciones pueden ordenarse y ponerse en una
cierta forma, no puede, a su vez, ser ello mismo sensación, resulta que si bien la materia
de todos los fenómenos no nos puede ser dada más que “a posteriori”, la forma de los
mismos, en cambio, tiene que estar toda ella ya “a priori” en el espíritu y, por tanto,
tiene que ser considerada aparte de toda sensación”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 41).

10. Espacio y tiempo, formas “a priori” de la sensibilidad:

“A la ciencia de todos los principios “a priori” de la sensibilidad, llamo yo Estética


trascendental... En esta investigación se hallará que hay, como principios del
conocimiento, “a priori”, dos formas puras de la intuición sensible, a saber, espacio y
tiempo, con cuya consideración vamos ahora a ocuparnos”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 41).

11. El tiempo es la condición formal “a priori” de la sensibilidad:

144
Filosofía - 2 Kant

“El tiempo no es otra cosa que la forma del sentido interno, esto es, del intuirnos a
nosotros mismos y nuestro estado interno. ... El tiempo es la condición formal a priori
de todos los fenómenos. ... El tiempo únicamente posee validez objetiva en relación con
los fenómenos, por ser éstos cosas que nosotros consideramos como objetos de nuestros
sentidos. ... Consiguientemente, el tiempo no es más que una condición subjetiva de
nuestra humana intuición... y en sí mismo, fuera del sujeto, no es nada”.
(Kant, Crítica de la razón pura, Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., Pág. 76 ss).

12. Espacio y tiempo preceden a toda intuición empírica:

“El espacio y el tiempo son esas intuiciones que la matemática pura da como base
de todos sus conocimientos y de los juicios que se ofrecen al mismo tiempo como
apodícticos y necesarios,... La geometría tiene por base la intuición pura del espacio.
La aritmética realiza sus nociones numéricas por una adición sucesiva de unidades en
el tiempo. ... Ahora bien; estas dos representaciones no son más que simples intuiciones,
porque si hacemos abstracción de las intuiciones empíricas de los cuerpos y de sus
cambios (movimientos), de todo lo que es empírico, de todo lo que pertenece a la
sensación, quedan todavía el espacio y el tiempo, que son por consecuencia intuiciones
puras que sirven de fundamento a priori a todo lo que precede, y de las que, por
consecuencia, no se puede prescindir nunca, y que precisamente porque son
intuiciones puras a priori prueban que son simples formas de nuestra sensibilidad,
formas que deben preceder a toda intuición empírica; es decir, a la percepción de los
objetos reales, y según las cuales los objetos pueden ser conocidos a priori, pero
solamente, por supuesto, como se nos aparecen”. (Kant, Prolegómenos a toda
metafísica futura, El Ateneo, Buenos Aires 1950, Pág. 605-606).

13. Fenómeno y noúmeno:

“Si los objetos de los sentidos los consideramos como simples fenómenos,
confesamos por esto igualmente que, en el fondo de ellas está dada una cosa en sí
misma, aunque no conozcamos cómo es en sí, sino solamente su manifestación, esto es,
el modo como nuestros sentidos son afectados por ese algo desconocido. El
entendimiento, pues, precisamente por lo mismo que admite fenómenos, confiesa la
existencia de cosas en sí mismas...”. (Prolegómenos a toda metafísica futura, o. c.
Pág. 612 ss)

14. Fenómeno y noúmeno.

“El espacio no representa ninguna propiedad de las cosas, ni en sí mismas ni en sus


relaciones mutuas, es decir, ninguna propiedad inherente a los objetos mismos y capaz de
subsistir una vez hecha abstracción de todas las condiciones subjetivas de la intuición
(captación sensible del objeto). ... El espacio no es más que la forma de todos los
fenómenos de los sentidos externos, es decir, la condición subjetiva de la sensibilidad. Sólo
bajo esta condición nos es posible la intuición externa. ...

145
Filosofía - 2 Kant

Sólo podemos, pues, hablar del espacio, del ser extenso, etc. desde el punto de vista
humano. ...

No podemos considerar las especiales condiciones de la sensibilidad como


condiciones de posibilidad de las cosas, sino sólo de sus fenómenos. Por ello podemos
decir que el espacio abarca todas las cosas que se nos pueden manifestar exteriormente,
pero no todas las cosas en sí mismas, sean intuidas o no y sea quién sea el que las intuya.
En efecto, no podemos juzgar si las intuiciones de otros seres pensantes están sometidas a
las mismas condiciones que limitan nuestra intuición y que tienen para nosotros validez
universal.»
(Kant, I. Crítica de la razón pura, B42-B43).

b) ANALÍTICA TRASCENDENTAL:
La Analítica Trascendental estudia cómo se da la síntesis de lo empírico, “a
posteriori, y de lo “a priori” en el entendimiento, es decir, cómo son posibles los
juicios sintéticos “a priori” en física.

Por la sensibilidad el hombre percibe toda la multitud de datos e informaciones.


Pero percibirlos no significa comprenderlos. Mientras percibir es tarea de la
sensibilidad, comprender lo percibido corresponde al entendimiento. Esto es lo que
Kant estudia de manera muy compleja en la analítica trascendental.

1. La función de comprender o entender se realiza mediante


conceptos:

Comprendemos e interpretamos la información proporcionada por nuestros sentidos


gracias a que asociamos a la imagen percibida un concepto o etiqueta lingüística
previamente conocida. Por esta razón, cuando vemos algo extraño o completamente
nuevo nos desconcertamos o buscamos cómo encajarlo en los conceptos disponibles, y
si carecemos de un concepto apropiado no podremos comunicar a otros qué hemos visto
o percibido.

Según esto, conocer y comprender un fenómeno es referirlo a conceptos. Si falta


el concepto, queda bloqueado el proceso de comprensión. Y la tarea de referir
impresiones sensibles a un concepto se hace mediante juicios: «esto es una mesa»,
«aquello son libros», etc. Por tanto, el entendimiento puede ser considerado como la
facultad de juzgar o producir juicios, relacionando las impresiones que suministran los
sentidos con su concepto.

2. Diferencia entre concepto empíricos y conceptos puros o


categorías:

146
Filosofía - 2 Kant

 Conceptos empíricos: surgen de la experiencia (“a posteriori”): «árbol»,


«hongo», «reptil» se extraen de la experiencia mediante observación de las
semejanzas y rasgos comunes a ciertos individuos.
 Conceptos “a priori”: no proceden de la experiencia. Los produce
espontáneamente el entendimiento sin derivarlos de la experiencia. (Por Ej.:
sustancia, causa, necesidad, existencia...).

Kant amplía esta relación, y llega a enumerar hasta 12 categorías o conceptos puros
del entendimiento. Para ello utilizó un procedimiento que él consideró infalible: si la
tarea del entendimiento es formular juicios para unificar y coordinar los datos de la
experiencia sensible, entonces habrá tantas maneras de unificar los datos de la
experiencia (tantas categorías o conceptos puros) como formas posibles de juicio.

Con ayuda de la lógica de Aristóteles 5, descubrió que son posibles cuatro formas
de juicios: Por la cantidad, cualidad, relación y modalidad. Y que en cada una de
estas cuatro formas son posibles, a su vez, otros tres tipos de juicios diferentes. Por
tanto, existen doce (4x3) tipos de juicios y, consecuentemente, 12 categorías o
conceptos puros:

Esquema de los juicios:

1. CANTIDAD 2. CUALIDAD 3. RELACIÓN 4. MODALIDAD


Universal Afirmativo Categórico Problemático
Particular Negativo Hipotético Asertórico
singular Indefinido Disyuntivo Apodíctico

Explicación del esquema anterior:

1. Cantidad: Cada juicio tiene una cantidad. Si el juicio es, por ejemplo, sobre gatos,
dirá algo sobre todos los gatos (universal); sobre algunos gatos (particular);
sobre un solo gato (singular).

2. Cualidad: Todo juicio ha de ser afirmativo, negativo o indefinido. Por ejemplo:


esto es un gato (afirmativo); esto no es un gato (negativo); esto es un no – gato
(indefinido).

3. Relación: Todo juicio ha de ser categórico, hipotético o disyuntivo. Por ejemplo:


esto es un gato (categórico); si hay un relámpago, entonces habrá un trueno
(hipotético); esto es un gato o un perro (disyuntivo).

4. Modalidad: Todo juicio ha de ser problemático, asertórico o apodíctico. Por


ejemplo: llegaré a los 90 años (problemático: no se puede excluir su verdad ni
tampoco mantenerlo como seguro); Kant murió en el año 1804 (asertórico: es un
hacho); si además decimos, Kant murió el 12 de Febrero y nació el 22 de Abril
(apodíctico: juicio totalmente verdadero).
5
Kant creía que la lógica de Aristóteles era perfecta. La lógica matemática moderna demostró que no.

147
Filosofía - 2 Kant

Esquema de las 12 categorías:

JUICIOS CATEGORÍAS

1. CANTIDAD
Universal Unidad
Particular Pluralidad
Singular Totalidad

2. CUALIDAD
Afirmativo Realidad
Negativo Negación
Indefinido Limitación

3. RELACIÓN

Categórico Sustancia
Hipotético Causalidad
Disyuntivo Comunidad

4. MODALIDAD

Problemático Posibilidad
Asertórico Existencia
Apodíctico Necesidad

Explicación del esquema anterior:

Examinamos como ejemplo los juicios por la CANTIDAD: Universal, particular


y singular:

 “Todo S es P” (juicio universal), por ejemplo: “Todos los hombres son


bípedos”. Para formular este juicio se necesita la categoría de unidad, que permite
hacer un juicio sobre todos los posibles “S” (hombres) como un solo concepto y
una sola clase “P” (mortales).

 “Algún S es P” (juicio particular), por ejemplo: “Algunos gatos son negros”.


Para formular este juicio se necesita la categoría de pluralidad para distinguir entre
un solo “S” (gato) y todos los “S” (todos los gatos).

148
Filosofía - 2 Kant

 “Este S es P” (juicio singular), por ejemplo: “Este niño es francés”. En este


juicio decimos de la totalidad de “S” (Este niño, llámese Juan, Pedro...) y no de
una parte de “S” que es “P”. Para ello necesitamos la categoría de totalidad.

A las categorías bajo “cantidad” y “cualidad” las llama Kant “categorías


matemáticas”, pues permiten hacer juicios sobre objetos en el espacio y en el tiempo. A
las categorías bajo “relación” y “modalidad” las llama Kant “categorías dinámicas”.

Este hallazgo y enumeración de las categorías lo denomina Kant «deducción


trascendental de las categorías».

3. Las categorías son condiciones trascendentales y


necesarias de nuestro conocimiento de los fenómenos:

¿Necesitamos el uso de las categorías para el conocimiento? Kant tratará de


demostrar que sí. ¿Por qué?

Según Kant, por la intuición sensible recibimos una serie de impresiones separadas
y desconectadas. Es necesario clasificarlas, unificarlas y sintetizarlas. Esto es misión
del entendimiento y la realiza gracias al uso de las categorías. Como sabemos, toda
intuición sensible tiene lugar en el espacio y en el tiempo. Si venos una misma cosa en
tiempos diferentes, tenemos intuiciones diferentes, aunque decimos que hemos intuido
siempre la misma cosa. En otras palabras, hemos creado una unidad, combinando y
conjuntando diferentes impresiones sensibles. Hemos puesto unidad y orden donde
todo era caos y desorden. Esta unidad de los distintos hechos físicos es lo que hace
posible la ciencia física. Por ejemplo, la ley de gravitación universal es posible gracias
a la unificación de todas las intuiciones particulares de gravitación, que permiten
asegurar su regularidad y constancia futura.

Pero esta unidad no es algo obtenido por la experiencia. Por la experiencia sólo
podemos hablar de sucesión temporal de fenómenos y de diferentes impresiones, como
hacía Hume (recordar). Los fenómenos no pueden ser pensados, sino mediante la
aplicación de las categorías por el entendimiento.

Tomemos, como ejemplo, un juicio cualquiera: «Todos los universitarios gallegos


miden más de 1,80 m.” El entendimiento, antes de formular este juicio ha recibido a
través de los sentidos una serie de datos diferentes (figuras, tamaños, formas,
colores,... ). A continuación el entendimiento coordina y unifica la pluralidad de datos
y de individuos referidos mediante la aplicación de ciertas categorías.

En el ejemplo propuesto se puede explicar así el funcionamiento de las categorías:

 Al ser un juicio general, el entendimiento aplica la categoría de unidad y unifica a


miles de individuos que cumplen una propiedad común: “la de ser universitarios en
Galicia”.
 Al ser un juicio afirmativo, el entendimiento aplica la categoría de realidad:
realmente tienen una altura superior a 1,80 m.

149
Filosofía - 2 Kant

 Al ser un juicio categórico, el entendimiento aplica además la categoría de


sustancia para indicar que los universitarios gallegos son individuos que tienen o
soportan una propiedad o accidente: tener una determinada altura: “miden más de
1,80 m.”.
 Al ser un juicio asertórico, el entendimiento aplica la categoría de existencia: la
estatura de más de 1,80 m. es un hecho constatable y comprobable en los
universitarios gallegos.

Según Kant, el entendimiento tiene la función de unificar los datos que ofrecen
los sentidos. Sin esta actividad unificadora del entendimiento, el mundo que nos rodea
no sería más que un conglomerado de sensaciones inconexas y caóticas. La intuición
sensible nos proporciona datos y el entendimiento los piensa.

Esquema
- Por los sentidos recibimos una serie de impresiones
desordenadas (Fenómenos).
- El entendimiento clasifica, unifica y sintetiza esas
impresiones (Fenómenos).
- Esa clasificación y unificación la realiza el
entendimiento mediante la aplicación de ciertas categorías.
- Sin esta actividad unificadora del entendimiento, el
mundo seria un conjunto sensaciones desordenadas.

4. Las categorías son conceptos vacíos:

Lo mismo que el espacio y el tiempo se rellenan con impresiones sensibles, así


también las categorías han de llenarse con los datos procedentes del conocimiento
sensible (con los fenómenos).

¿Qué quiere decir que las categorías son conceptos vacíos? Imaginemos el
siguiente ejemplo: los casilleros de un buzón de correos. Los casilleros ya existen, ya
están hechos antes de que el cartero llegue a depositar la correspondencia. Pero están
vacíos. Se llenan cuando el cartero deposita cada carta en el buzón correspondiente. Las
categorías son como los casilleros del buzón de correos. Ya las tiene el entendimiento
antes de recibir nada por los sentidos (“a priori”). Pero están vacías y sólo se pueden
llenar con los fenómenos (lo que se recibe a través de los sentidos).

Esto significa que las categorías no tienen aplicación fuera o más allá de los
fenómenos, porque están vacías y sólo se llenan con los datos de la experiencia.

Veamos un ejemplo: «Todos los ángeles son invisibles». Este juicio tiene una
estructura similar al de «Todos los universitarios gallego miden más de 1,80 m.”: es
universal, afirmativo, categórico, asertórico, etc.; en él se aplican las categorías de
unidad, realidad, sustancia y existencia. Pero existe una diferencia radical: mientras en

150
Filosofía - 2 Kant

el juicio - «Todos los universitarios gallego miden más de 1,80 m.» - las categorías se
aplican a datos de la experiencia, en cambio en el juicio - «Todos los ángeles son
invisibles» - se aplican a algo (Espíritu) de lo cual no tenemos experiencia sensible.
Hacemos, así, un uso ilegítimo de las categorías, aplicándolas fuera de la experiencia.

Esquema
- Las categorías son conceptos “a priori” del entendimiento, pero vacíos.
- El entendimiento conoce aplicando las categorías a la experiencia.
- Las categorías sólo tienen validez cuando se aplican a los fenómenos.

5. Los juicios sintéticos “a priori” en la física:

Los juicios en los que se basa la física son los juicios sintéticos “a priori”. Con
anterioridad poníamos como ejemplo de este tipo de juicios el principio de causalidad,
que constituye un elemento fundamental para nuestro conocimiento de la naturaleza.
Aunque existen otros principios, tomamos como ejemplo y modelo el principio de
causalidad y podemos observar lo siguiente:

1. Está basado en la categoría de causa, pero ésta, como todas las demás
categorías, es un concepto puro (“a priori”) que no procede de la experiencia, sino
que es previo a la experiencia, a la cual se aplica. Por tanto, la validez del principio
de causalidad no depende de la experiencia, sino que es anterior a ésta, es “a
priori”. (Recordar lo dicho a este respecto sobre Hume).

2. Los fenómenos sólo pueden ser conocidos si el entendimiento les aplica sus
categorías. Luego el principio de causalidad, basado en la categoría de causa, será
aplicable a todos los fenómenos que el entendimiento conoce o pueda conocer. Es,
pues, estrictamente universal y necesario. (Recordar lo dicho a este respecto sobre
los juicios sintéticos “a priori”).

Esquema
- La Física se basa en el principio de causalidad que
es “a priori”.
- Los juicios de la Física son sintéticos “a priori”,
universales y necesarios.

6. Diferencia entre fenómeno y noúmeno. El idealismo


trascendental:

Las categorías no son aplicables fuera de la experiencia, más allá de lo dado en


el espacio y en el tiempo (fenómeno). Ahora bien, la idea de algo que aparece ante

151
Filosofía - 2 Kant

nosotros (fenómeno), implica o presupone la idea de algo que no aparece ante nosotros
(“cosa-en-sí” o noúmeno). Suponemos que existe una “cosa-en-sí” que se
corresponde con lo que percibimos.

La distinción fenómeno-noúmeno es fundamental en el sistema kantiano. El


fenómeno es la cosa tal y como aparece a un sujeto. El noúmeno es la “cosa-en-sí”,
sin relación con ningún sujeto de conocimiento. Todo conocimiento lo es
exclusivamente de los fenómenos. No tenemos conocimiento de las “cosas-en-sí”
(noúmeno). El noúmeno sólo podemos pensarlo, pero no conocerlo. Aquí se revela el
planteamiento idealista de Kant, en cuanto que el objeto del conocimiento (fenómeno)
es una construcción del sujeto: no conocemos las cosas como son en sí, sino que son
(para nosotros) como las conocemos.

TEXTOS:

15. Sensibilidad y entendimiento:

“Nuestra naturaleza lleva consigo que la intuición no pueda ser nunca más que
sensible... En cambio, es el entendimiento la facultad de pensar el objeto de la intuición
sensible. Ninguna de estas dos propiedades ha de preferirse a la otra. Sin sensibilidad,
no nos sería dado objeto alguno; y, sin entendimiento, ninguno sería pensado.
Pensamientos sin contenidos son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas. ...
Ambas facultades o capacidades no pueden tampoco trocar sus funciones. El
entendimiento no puede intuir nada, los sentidos no pueden pensar nada. Sólo de su
unión puede originarse conocimiento. No por eso es lícito confundir la aportación de
cada uno, sino que hay fuertes motivos para separar cuidadosamente unos y otros. Por
eso, distinguimos la ciencia de las reglas de la sensibilidad en general, es decir, la
estética, de la ciencia de las reglas del entendimiento en general, es decir, la analítica”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 58 –59).

16. El uso de las categorías:

“En definitiva, las categorías no tienen, pues, otro uso posible que el empírico, ya
que sirven tan sólo para someter los fenómenos a unas reglas universales de síntesis
tomando como base una unidad necesaria a priori... y para adecuar así tales fenómenos a
una completa conexión en una experiencia. ... Si prescindo, pues, de los esquemas, las
categorías se reducen a simples funciones intelectuales relativas a conceptos, pero no
representan ningún objeto. Tal significación les viene de la sensibilidad, la cual, al
tiempo que restringe el entendimiento, lo realiza”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c.)

17. “Cosas- en- sí” y “cosas-intuidas”:

“Hemos pretendido afirmar que todas nuestras intuiciones no son más que una
representación fenoménica; que las cosas que intuimos no son en sí mismas tal como
las intuimos, ni sus relaciones tienen en sí mismas el carácter con que se nos
manifiestan; que si suprimiéramos nuestro sujeto o simplemente el carácter subjetivo de

152
Filosofía - 2 Kant

los sentidos en general, todo el carácter de los objetos, todas sus relaciones espaciales y
temporales, incluso el espacio y el tiempo mismos, desaparecerían. Como fenómenos,
no pueden existir en sí mismos, sino sólo en nosotros. Permanece para nosotros
absolutamente desconocido qué sean los objetos en sí, independientemente de toda esa
receptividad de nuestra sensibilidad. Sólo conocemos nuestro modo de percibirlos,
modo que nos es peculiar y que, si bien ha de convenir a todos los humanos, no
necesariamente ha de convenir a todos los seres. Nosotros nos ocupamos de nuestro
modo de percibir. El espacio y el tiempo son sus formas puras; la sensación es su
materia”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c.).

18. El uso de las categorías:

“Hemos visto que todo cuanto el entendimiento saca de sí mismo, sin requerirlo de
la experiencia, lo tiene, sin embargo para el uso de la experiencia y no para ningún
otro...

Así pues, el entendimiento no puede hacer de todos sus principios “a priori” y aun
de todos sus conceptos más que un uso empírico... El uso empírico consiste en
referirlo sólo a fenómenos, es decir, a objetos de una experiencia posible. Y nunca
puede tener otro uso que este último”
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 134)

19. Filosofía trascendental:

“Llamo trascendental todo conocimiento que se ocupa, no tanto de los objetos,


cuanto de nuestro modo de conocerlos, en cuanto que tal modo ha de ser posible a
priori. Un sistema de semejantes conceptos se llamaría filosofía trascendental”.
(Kant, Crítica de la razón pura, Introducción, B 26 o.c., Pág. 58).

20. Las categorías fundamentan la Física:

“Las categorías son conceptos que imponen leyes a priori a los fenómenos y,
consiguientemente, a la naturaleza como conjunto de todos los fenómenos... Todos los
fenómenos de la naturaleza tienen que someterse, en lo que a su combinación se
refiere, a las categorías, de las cuales, como fundamento originario de la necesaria
legalidad de la naturaleza, depende ésta. Sin embargo, la capacidad del entendimiento
puro no es tampoco suficiente para imponer a priori a los fenómenos, por medio de
simples categorías, otras leyes que aquellas en que se basa la naturaleza en general
como legalidad de los fenómenos en espacio y tiempo. Desde el momento en que se
refieren a fenómenos empíricamente determinados, las leyes particulares no pueden
derivar totalmente de las categorías, si bien todas aquellas se hallan sujetas a éstas. Es
necesario que intervenga, además, la experiencia para conocer las leyes particulares.
Ahora bien, sólo las mencionadas leyes “a priori” nos enseñan qué es la experiencia en
general y qué es lo que podemos conocer como objeto de la misma”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o.c. ).

153
Filosofía - 2 Kant

21. La revolución copernicana en la física:

“La razón debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios según los
cuales sólo pueden considerarse como leyes los fenómenos concordantes, y en la otra, el
experimento que ella haya proyectado a la luz de tales principios. Aunque debe hacerlo
para ser instruida por la naturaleza, no lo hará en calidad de discípulo, que escucha
todo lo que el maestro quiere, sino como juez designado que obliga a los testigos a
responder a las preguntas que él les formula. De modo que incluso la física sólo debe
tan provechosa revolución de su método a una idea, la de buscar (no fingir) en la
naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe aprender de ella, de lo cual
no sabría nada por sí sola. Únicamente de esta forma ha alcanzado la ciencia natural el
camino seguro de la ciencia, después de tantos años de no haber sido más que un mero
andar a tientas”. (Kant, Critica de la razón pura, o. C.).

C) DIALÉCTICA TRASCENDENTAL:
b

La Dialéctica Trascendental estudia si son o no son posibles los juicios sintéticos


“a priori” en metafísica, es decir, si es posible la metafísica como ciencia. Estudia
además la naturaleza y el funcionamiento de la razón.

1. Introducción:

Kant llama a la Dialéctica trascendental “lógica de la ilusión” y la considera


metafóricamente como “océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión”,
donde sólo hallamos “la apariencia de nuevas tierras” y “vanas esperanzas”,
perdidos en la ilusoria aventura de tener que buscar siempre sin poder encontrar nunca.
La razón humana se propone como misión imposible la tarea de hacer metafísica y de
plantearse preguntas que no puede rechazar, pero que tampoco puede responder.
Empeñada en esta aventura, la razón cae en el engaño y en la ilusión, creyendo poder
hacer afirmaciones sobre objetos que están más allá de la experiencia y que, por
tanto, no se pueden conocer sino sólo pensar. (Dios, alma...). A este engaño lo llama
Kant ilusión trascendental, porque es una pretensión vana y engañosa pretender ir más
allá del uso empírico de las categorías, creyendo que así se amplía el campo de nuestro
conocimiento. Pero es una ilusión inevitable y necesaria, pues el hombre, por
naturaleza, tiende a hacer y a hacerse preguntas metafísicas sobre sí mimo, sobre el
mundo, sobre un ser necesario...

2. Imposibilidad de la metafísica como ciencia:

En la dialéctica trascendental, Kant responde negativamente a la pregunta ¿Es


posible la metafísica como ciencia? Si entendemos la metafísica como un conjunto de
proposiciones o de juicios acerca de realidades que están más allá de la experiencia

154
Filosofía - 2 Kant

(Dios, la libertad, la eternidad del mundo) entonces la metafísica es imposible ya que


las categorías sólo pueden usarse legítimamente si se aplican a los fenómenos, a los
datos de los sentidos.

La aplicación de las categorías más allá de la experiencia es ilegítima y da lugar a


errores, confusiones e ilusiones. La dialéctica mostrará que tales errores e ilusiones,
sobre todo en la metafísica especulativa, proceden de ignorar por completo la distinción
entre fenómeno (“cosa-intuida”) y noúmeno (“cosa-en-sí”).

Este funcionamiento de la razón es problemático porque “es la representación de


una cosa de la cual no podemos decir que sea posible ni que no lo sea”

Sin embargo, aunque la aplicación de las categorías más allá de la experiencia sea
lógicamente inválida, es también una tendencia inevitable de la razón, conforme a su
más genuina naturaleza. La razón tiende siempre a buscar lo incondicionado, a extender
su conocimiento más allá de la experiencia y formular preguntas acerca de Dios, el
alma y el mundo.

Esquema
- La metafísica formula juicios razonamientos sobre
realidades que están más allá de la experiencia (Dios, la libertad, la eternidad del
mundo)
- La metafísica es imposible ya que las categorías sólo
pueden usarse legítimamente si se aplican a los fenómenos.
- La razón tiene una tendencia natural a formular
preguntas metafísicas acerca de Dios, del alma y del mundo.
- Este funcionamiento de la razón es problemático,
porque no podemos afirmar ni negar la existencia de las realidades por las que
pregunta.

3. Naturaleza de la razón:

Además de formular juicios, el entendimiento establece conexiones entre unos


juicios y otros (Razonamientos, silogismos). La función de razonar es misión de la
razón. Mediante razonamientos la razón siempre busca formular juicios, leyes e
hipótesis cada vez más generales que abarquen y expliquen mayor número de
fenómenos. En Astronomía, por ejemplo, los progresos más significativos han supuesto
la unificación de las leyes y principios del movimiento, comunes tanto para el
movimiento de los objetos terrestres como para el movimiento de los objetos estelares.
Newton, con su ley de la gravitación universal, terminó por unificar la explicación de
los movimientos en ambos campos, el terrestre y el solar. No es de extrañar, por tanto,
que la razón busque lo incondicionado, la causa última, la meta final del universo.

Esquema

155
Filosofía - 2 Kant

- El entendimiento trata de establecer conexiones entre los juicios, mediante el


razonamiento y de buscar leyes cada vez más generales.
- La razón busca lo incondicionado, la causa última, la meta final del universo.

4. La razón y la metafísica:

La tendencia de la razón a buscar leyes, principios y condiciones cada vez más


generales es útil para ampliar nuestro conocimiento siempre y cuando se mantenga
dentro de los límites de la experiencia. Pero en este intento, la razón tiende
inevitablemente a explicar el mundo por medio de teorías metafísicas, en busca de lo
incondicionado. Esta pretensión es ilegítima, porque se traspasan los límites de la
experiencia, y da lugar a antinomias (contradicciones sobre la idea del mundo);
paralogismos (errores sobre la idea del alma); y el ideal supremo de la razón (sobre la
idea de Dios)-.

Dios, alma y mundo son tres ideas de la razón - ideas regulativas – que, aunque no
proporcionan conocimiento objetivo alguno, expresan, sin embargo, el ideal de la razón
de encontrar leyes y principios cada vez más generales. Son el horizonte que nunca se
alcanza, pero nos indican continuamente que podemos seguir avanzando en nuestra
capacidad de explicación y comprensión.

Esquema

- Dios, alma y mundo son tres ideas de la razón en su


intento de encontrar una unidad cada vez mayor de los fenómenos
- Esta pretensión da lugar a antinomias, a
paralogismos y al ideal de la razón pura.

TEXTOS:

22. La razón es la facultad de la suprema unificación:

“Todo nuestro conocimiento comienza por los sentidos, pasa de éstos al


entendimiento, y termina en la razón. No hay en nosotros nada superior a ésta para
elaborar la materia de la intuición y someterla a la suprema unidad del pensar”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c.).

23. La función de la razón:

“Si el entendimiento es la facultad de la unidad de los fenómenos mediante reglas,


la razón es la facultad de la unidad de las reglas del entendimiento bajo principios. La

156
Filosofía - 2 Kant

razón nunca se refiere, pues, directamente a la experiencia o a algún objeto, sino al


entendimiento, a fin de dar unidad “a priori”, mediante conceptos, a los diversos
conocimientos de éste. Tal unidad puede llamarse unidad de la razón, y es de índole
totalmente distinta de la que es capaz de producir el entendimiento”.
(Kant, Crítica de la razón pura, o. c.).

24. La metafísica no es una ciencia:

“¿A qué se debe que la metafísica no haya encontrado el camino seguro de la


ciencia? ¿Es acaso imposible? ¿Por qué, pues, la naturaleza ha castigado nuestra razón
con el incansable afán de perseguir este camino como una de sus cuestiones más
importantes? Más todavía: ¡Qué pocos motivos tenemos para confiar en la razón si, ante
uno de los campos más importantes de nuestro anhelo de saber, no sólo nos abandona,
sino que nos entretiene con pretextos vanos y, al final, nos engaña! Quizá simplemente
hemos errado dicho camino hasta hoy”.
(Crítica de la razón pura, o. c.).

25. El ideal de la razón

“Nada es para nosotros un objeto si no presupone como condición de su posibilidad


el conjunto de toda la realidad empírica. En virtud de una ilusión natural, consideramos
este principio como aplicable a todas las cosas en general, cuando sólo es realmente
válido en relación con las que se dan como objetos de nuestros sentidos. Tomamos,
pues, el principio empírico de nuestros conceptos sobre la posibilidad de las cosas en
cuanto fenómenos por un principio trascendental de la posibilidad de las cosas en
general, eliminando la restricción «en cuanto fenómenos”.
(Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 409).

25. Idea de la razón:

“Entiendo por «idea» un concepto necesario de razón del que no puede darse en los
sentidos un objeto correspondiente. Los conceptos puros de razón que ahora
consideramos son, pues, ideas trascendentales. Son conceptos de la razón pura, puesto
que contemplan todo conocimiento empírico como determinado por una absoluta
totalidad de condiciones. No son invenciones arbitrarias, sino que vienen planteadas por
la naturaleza misma de la razón y, por ello, se refieren necesariamente a todo el uso del
entendimiento. Son, por fin, trascendentes y rebasan el límite de toda experiencia, en
cuyo campo no puede hallarse nunca un objeto que sea adecuado a la idea
trascendental”.
(Crítica de la razón pura, o. c. Pág. 318).

5. CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA. LA ÉTICA:

157
Filosofía - 2 Kant

5.1. Introducción:

En La crítica de la razón pura Kant trata de responder a la pregunta: ¿Qué puedo


conocer? Es decir, cómo es posible el conocimiento. Hemos visto el esfuerzo de Kant
por explicar el conocimiento como una síntesis de dos elementos: el elemento
empírico y el “a priori”.

Ahora bien, el ser humano necesita saber cómo ha de actuar, como ha de ser su
conducta; necesita responder a una segunda pregunta: ¿Qué debo hacer? Kant
responde a esta segunda cuestión en la Crítica de la razón práctica y en la Metafísica
de las costumbres.

La razón ofrece una doble vertiente: Razón teórica (pura) y Razón práctica. No se
trata de dos razones, sino de dos funciones de la razón perfectamente diferenciadas. La
razón teórica o pura se ocupa de como es el conocimiento. La razón práctica se ocupa
de saber cómo debe ser la conducta humana.

La diferencia entre estas dos razones se manifiesta principalmente en que la razón


teórica formula juicios de tipo científico: “el calor dilata los cuerpos”... mientras que la
razón práctica formula mandatos o imperativos: “no matarás”...

5.2. Éticas materiales:

La ética de Kant representa una auténtica novedad dentro de la historia de la Ética.


Se produce una auténtica “revolución copernicana”. Hasta entonces las éticas habían
sido materiales (no materialistas). Kant crea la ética formal.

Esquema

Ética material Ética formal


Ética materialista Ética espiritualista

Las éticas materiales establecen o fijan un bien o fin último para el hombre
(contenido, materia). La bondad o maldad de los actos humanos depende de que nos
acerquen o nos alejen de la consecución de tal bien o fin último.

El objetivo final de las éticas materiales es:

- Determinar cuál es el bien o fin supremo del hombre (placer,


felicidad, utilidad, el cielo...
- Una vez establecido el bien o fin supremo del hombre, la ética
material establece las normas para conseguirlo.

158
Filosofía - 2 Kant

Por tanto, las éticas materiales son las que tienen materia, contenido:

- Establecen un bien supremo (por ejemplo, el placer en la ética epicúrea).


- Establecen lo que ha de hacerse para conseguirlo (por ejemplo, en la ética epicúrea,
“no comas en exceso” o “aléjate de la política”).

5.3. Crítica de las éticas materiales:

Kant critica y rechaza las ética materiales porque:

a) Las éticas materiales son empíricas o “a posteriori”: Su contenido


está basado en la experiencia. Por ejemplo, la ética epicúrea establece que el placer
es el fin supremo del hombre. ¿Por qué? Porque la experiencia nos muestra que los
hombres desde niños buscan el placer y huyen del dolor. Por esta razón la ética
epicúrea formula estos preceptos: “no comas en exceso”, “aléjate de la política”,...
¿Por qué? Porque por experiencia sabemos que el exceso de comida y la política, a
la larga, producen enfermedades, disgustos y sufrimientos. Se trata de
generalizaciones (inducciones) a partir de la experiencia.

Las éticas materiales, basadas en la experiencia concreta, no pueden establecer


leyes o principios universales, válidos para todos. (No serán válidos, por ejemplo,
para quien no acepte la ética epicúrea y, por tanto, no busque el placer).

b) Las éticas materiales son hipotéticas o condicionales: son válidas


solamente como medios o condiciones para conseguir un fin. Por ejemplo, en el
caso de la ética epicúrea, el principio o norma “no comas en exceso”, “aléjate de la
política” ha de entenderse en el supuesto “si quieres alcanzar una vida placentera y
moderada”. Pero este principio no es válido para quien no admita el antecedente de
la condición: “si quieres alcanzar una vida placentera y moderada”.

c) Las éticas materiales son heterónomas: “heterónomo” es lo contrario de


“autónomo”. Autonomía consiste en que uno se dé a sí mismo la ley, es decir, que
se determine a sí mismo a obrar y heteronomía consiste en recibir la ley desde
fuera de la propia razón, es decir, es otro el que nos determina a obrar. Por
ejemplo, en el caso de la ética epicúrea, el hombre es determinado a obrar no por
una decisión personal y libre, sino dominado por el placer, dice Kant.

d) Las éticas materiales son egoístas: Son condicionadas y, por tanto, hacen
algo para conseguir algo. Por ejemplo, en el caso de la ética epicúrea, privarse de
comer en exceso, para conseguir el placer o evitar el dolor, o en el caso de la ética
cristiana, hacer algo o no hacerlo, para ir al cielo.

5.4. La ética formal de Kant:

159
Filosofía - 2 Kant

 Concepto y características:

Las éticas materiales para Kant se encuentran viciadas y aquejadas de estas


deficiencias fundamentales: son empíricas, hipotéticas, heterónomas, y egoístas. Kant
buscará una ética que no tenga estos vicios y deficiencias. Será la ética formal.

Las características de la ética formal son:

- No es empírica, sino “a priori”, capaz de establecer normas universalmente


válidas.
- No establece imperativos hipotéticos, sino categóricos, independientes de
toda condición.
- No es heterónoma, sino autónoma, es decir, el sujeto ha de determinarse a
sí mismo a obrar.
- No es egoísta, sino altruista, es decir, actúa por deber y no para conseguir
algo.

La insistencia kantiana en la autonomía y en el carácter formal de lo ético sitúa su


pensamiento en las antípodas de toda suerte de utilitarismos morales (que identifican lo
bueno con lo útil) o de hedonismos (que señalan como útil o bueno aquello que conduce
al placer). Tanto el utilitarismo como el hedonismo serían para Kant ejemplos de moral
heterónoma por tratarse de morales que se sirven de los preceptos como medios para
alcanzar un determinado fin, de modo que tales preceptos no serían morales en sí - de
forma autónoma - sino en tanto que facilitan la consecución del objetivo de que se trate.

La ética formal, en resumen, se caracteriza por dos aspectos importantes:

- No establece un bien o fin que haya de ser perseguido por el hombree.


- No nos dice lo que hemos de hacer, sino cómo hemos de actuar.

Esquema
FORMAL autónoma - categórica - a priori - altruista
ÉTICA
MATERIAL heterónoma - hipotética - a posteriori - egoísta

TEXTOS:

27. Necesidad de una ética formal:

“¿No se cree que es de la más urgente necesidad el elaborar por fin una filosofía
moral pura, que esté enteramente limpia de todo cuanto pueda ser empírico...? ... Todo
el mundo ha de confesar que una ley para valer moralmente, esto es, como fundamento

160
Filosofía - 2 Kant

de una obligación, tiene que llevar consigo una necesidad absoluta; que el mandato
siguiente: no debes mentir, no tiene su validez limitada a unos hombres, como si otros
seres racionales pudieran desentenderse de él...”.
(Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Prólogo Colección Austral, 4ª ed.
Madrid, 1973, Pág.18).

 El deber:

Una persona actúa moralmente cuando actúa por deber. El deber es “la necesidad
de una acción por respeto a la ley”, y no por la utilidad o la satisfacción que su
cumplimiento pueda proporcionarnos.

Distingue Kant tres tipos de acciones:

- Contrarias al deber.
- Conformes al deber.
- Acciones por deber.

Un ejemplo: “Un comerciante no cobra precios abusivos a sus clientes”

- Su acción es conforme al deber, pues hace lo que debe hacer: no cobrar precios
abusivos a los clientes.
- Si lo hace para asegurarse la clientela, sigue siendo conforme al deber, pero no
es por deber, pues lo hace para conseguir egoístamente un fin: asegurarse la
clientela.
- Si lo hace porque considera que es su deber, entonces es conforme al deber y
ala vez es una acción por deber.

El valor moral, pues, no radica en el fin o propósito a conseguir, sino en el deber


como tal, sin condición ninguna. “¿Robaré, mentiré...?” Hay que hacerlo por deber y
no por las consecuencias que se sigan.

Por lo tanto, el que una acción sea moral o no (esto es, sea "por deber" o meramente
"conforme al deber") no depende del contenido material de la acción sino de la forma de
la misma. Así, si el comerciante cobra precios justos porque cree que debe hacerlo está
actuando por deber y, por lo tanto, de forma moral; mientras que, si lo hiciese por intereses
comerciales, estaría, actuando conforme al deber, pero no actuando por deber y, por lo
tanto, no actuando de forma ética. Una conducta es ética, no por tener tal o cual
contenido material sino por la forma en que la conducta es efectuada.

“Una acción hecha por deber tiene su valor moral, no en el propósito que por
medio de ella se quiera alcanzar, sino en la máxima por la cual ha sido resuelta; no
depende, pues de la realidad del objeto de la acción, sino meramente del principio
del querer, según el cual ha sucedido la acción”. (Kant, Fundamentación
metafísica de las costumbres, Introducción, o. c. pag. 37).

161
Filosofía - 2 Kant

TEXTOS:

28. El concepto de deber:

“El deber es la necesidad de una acción por respecto a la ley. Una acción
realizada por deber tiene, empero, que excluir el influjo de la inclinación, y con ésta
todo objeto de la voluntad; no queda, pues, otra cosa que pueda determinar la voluntad,
si no es, objetivamente, la ley, y, subjetivamente, el respeto puro a esa ley práctica, y,
por tanto, la máxima de obedecer siempre esa ley, aun con perjuicio de todas mis
inclinaciones...” (Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres,
Introducción, o. c. Pág., 37 –39).

29. Las acciones por deber:

“Por ejemplo: es desde luego conforme al deber que el mercader no cobre más caro a
un comprador inexperto; y en los sitios donde hay mucho comercio, el comerciante
avisado y prudente no lo hace, en efecto, sino que mantiene un precio fijo para todos en
general, de suerte que un niño puede comprar en su casa tan bien como otro cualquiera.
Así, pues, uno es servido honradamente. Mas esto no es ni mucho menos suficiente para
creer que el mercader haya obrado así por deber, por principios de honradez; su provecho
lo exigía; mas no es posible admitir además que el comerciante tenga una inclinación
inmediata hacia los compradores, de suerte que por amor a ellos, no haga diferencias a
ninguno en el precio. Así, pues, la acción no ha sucedido ni por deber ni por inclinación
inmediata, sino simplemente por una inclinación egoísta.

En cambio, conservar cada cual su vida es un deber, y además todos tenemos una
inmediata inclinación a hacerlo así. Más, por eso mismo, el cuidado angustioso que la
mayor parte de los hombres pone en ello no tiene un valor interior, y la máxima que rige
ese cuidado carece de un contenido moral. Conservan su vida conforme al deber, sí, pero
no por deber. En cambio, cuando las adversidades y una pena sin consuelo han arrebatado
a un hombre todo gusto por la vida, si ese infeliz, con ánimo entero y sintiendo más
indignación que apocamiento o desaliento, y aún deseando la muerte, conserva su vida, sin
amarla, sólo por deber y no por inclinación o miedo, entonces su máxima sí tiene un
contenido moral”. (Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres,
Introducción, o. c. Pág. 32 -34).

30. La inclinación y el deber:

“Ser benéfico en cuanto se puede es un deber; pero, además, hay muchas almas tan
llenas de conmiseración, que encuentran un placer íntimo en distribuir la alegría en torno
suyo, sin que a ello les impulse ningún movimiento de vanidad o de provecho propio, y
que pueden regocijarse del contento de los demás, en cuanto que es su obra. Pero yo
sostengo que, en tal caso, semejantes actos, por muy conformes que sean al deber, por muy
dignos de amor que sean, no tienen, sin embargo, un valor moral verdadero y corren
parejas con otras inclinaciones; por ejemplo, con el afán de honras, el cual, cuando por
fortuna, se refiere a cosas que son en realidad de general provecho, conformes al deber y,

162
Filosofía - 2 Kant

por tanto, honrosas, merecen alabanzas y estímulos, pero no estimación; pues le falta a la
máxima contenido moral, esto es, que tales acciones sean hechas, no por inclinación, sino
por deber.

Pero supongamos que el ánimo de ese filántropo está envuelto en las nubes de un
propio dolor, que apaga en él toda conmiseración por la suerte del prójimo; supongamos,
además, que le queda todavía con que hacer el bien a otros miserables, aunque la miseria
ajena no le conmueve, por que le basta la suya para ocuparle; si entonces, cuando ninguna
inclinación le empuja a ello, sabe desasirse de esa mortal insensibilidad y realiza la acción
benéfica sin inclinación alguna, solo por deber, entonces y sólo entonces posee esta acción
su verdadero valor moral. Pero hay más aún: un hombre a quien la naturaleza haya puesto
en el corazón poca simpatía; un hombre que, siendo, por lo demás honrado, fuese de
temperamento frío e indiferente a los dolores ajenos, acaso porque él mismo acepta los
suyos con el don peculiar de la paciencia y fuerza de resistencia, y supone estas mismas
cualidades, o hasta las exige, igualmente en los demás; un hombre como éste - que no sería
de seguro el peor producto de la naturaleza -, desprovisto de todo cuanto es necesario para
ser un filántropo, ¿no encontraría, sin embargo, en sí mismo cierto germen capaz de darle
un valor mucho más alto que el que pueda derivarse de un temperamento bueno? ¡Es claro
que sí! Precisamente en ello estriba el valor del carácter moral, del carácter que, sin
comparación, es el supremo; el hacer el bien, no por inclinación, sino por deber”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, o. c. Pág. 35 - 36).

31. El deber de respetar lo bello y los animales:

“Con respecto a lo bello en la naturaleza, aunque inanimado, la propensión a la


simple destrucción (spiritus destructionis) se opone al deber del hombre hacia sí
mismo: porque debilita o destruye en el hombre aquel sentimiento que, sin duda,
todavía no es moral por sí solo, pero que predispone al menos a aquella disposición de
la sensibilidad que favorece en buena medida la moralidad, es decir, predispone a
amar algo también sin un propósito de utilidad (por ejemplo, las bellas
cristalizaciones, la indescriptible belleza del reino vegetal).

Con respecto a la parte viviente, aunque no racional, de la creación, el trato


violento y cruel a los animales se opone mucho más íntimamente al deber del hombre
hacia sí mismo, porque con ello se embota en el hombre la compasión por su
sufrimiento, debilitándose así y destruyéndose paulatinamente una predisposición
natural muy útil a la moralidad en la relación con los demás hombres; si bien el hombre
tiene derecho a matarlos con rapidez (sin sufrimiento) o también a que trabajen
intensamente, aunque no más allá de sus fuerzas..., son, por el contrario, abominables
los experimentos físicos acompañados de torturas, que tienen por fin únicamente la
especulación, cuando el fin pudiera alcanzarse también sin ellos. Incluso la gratitud por
los servicios largo tiempo prestados por un viejo caballo o por un perro (como si fueran
miembros de la casa) forma parte indirectamente del deber de los hombres, es decir, del
deber con respecto a estos animales, pero si lo consideramos directamente, es sólo un
deber del hombre hacia sí mismo”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, Tecnos, Madrid 1994, 2ª ed.,
Pág. 308-310).

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Filosofía - 2 Kant

 EL IMPERATIVO CATEGORICO::

En la misma medida en que Kant rechazaba las morales de carácter material,


heterónomo, hipotético y a posteriori, se entregó a la búsqueda de una ley moral formal,
autónoma, categórica y a priori, esto es, de una ley que sólo admitiese como moral
aquella conducta que se atenga a la formalidad del "por deber", que sea autónoma con
respecto a cualquier interés y que, por lo tanto, sea válida de manera categórica y no
solamente hipotética, que sea válida a priori de nuestros intereses, no a posteriori de los
mismos. El resultado de esa búsqueda fue el imperativo categórico.

La ética de Kant se basa en el deber, excluyendo el fin, las consecuencias y las


condiciones, y se expresa en el imperativo categórico, que no depende de ninguna
condición como el imperativo hipotético.

Kant distingue dos clases de imperativos: Hipotéticos y categóricos.

-Hipotéticos: Prescriben una acción como buena y necesaria para conseguir algún
propósito u objetivo. “Si la acción es buena sólo como medio para alguna otra
cosa, entonces es el imperativo hipotético”, dice Kant en la Fundamentación
metafísica de las costumbres.

-Categórico: Declara una acción como buena y necesaria, sin referencia a ningún fin
extrínseco.

Según Kant, sólo el imperativo categórico tiene valor moral y es el único que
puede servir de ley para la voluntad, porque sólo él lleva consigo la necesidad
incondicionada. El imperativo categórico prescinde del contenido de la acción y del
efecto que se espera de ésta; lo único que contiene es la necesidad de actuar de acuerdo
a una máxima universal.

Kant ofrece varias formulaciones del imperativo categórico. Las tres más famosas
son:

a) "Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne
ley universal”.

b) “Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley


universal de la naturaleza”

164
Filosofía - 2 Kant

Estas dos primeras formulaciones no establecen ninguna norma concreta, sino la


forma que ha de poseer cualquier norma: que pueda servir de ley universal para todos
los hombres. Ante una decisión moral, de acuerdo con el imperativo categórico, sólo
tendría que cumplir el requisito de estar dispuesto a universalizar mi conducta. Es como
si, cada vez que actúo, tuviese que preguntarme: ¿funcionaría bien el mundo si todos
hiciesen lo que yo voy a hacer? Kant presenta un ejemplo: supongamos que alguien por
una serie de desgracias, está hasta tal punto desesperado, que lo que más desea es quitarse
la vida. ¿Es lícito quitarse la vida en una situación así? Para resolver la cuestión puede uno
preguntarse si “quitarse la vida en una situación así” puede tornarse ley universal de la
naturaleza. Enseguida se verá, dice Kant, que una ley así estaría en contradicción con lo
que parece que es el propósito de la naturaleza. Ahora bien, dado que podría darse el caso
de que alguien defendiese, por ejemplo, actitudes genocidas en nombre del bien de la
humanidad, Kant rechaza esta pretensión en la tercera formulación del imperativo
categórico.

c) "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la


persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo, y nunca
meramente como un medio".

Los seres humanos no pueden utilizarse como meros medios para el logro de ningún
fin (por supuestamente noble que éste sea) porque cada ser humano es un fin en sí mismo.
El fin, pues, no justifica los medios, y cuando empezamos a justificar la moralidad de las
acciones por su carácter de medios para un fin, empezamos a salir del terreno de lo que
entiende Kant como propiamente ético.

Kant ilustra esta tercera formulación con ejemplos: Un hombre que, para escapar de
una situación dolorosa, se suicida, se está usando a sí mismo como simple medio para otro
fin. Otro hombre que, para salir de una situación difícil hace una promesa, que sabe de
antemano que no va a cumplir, está utilizando al hombre u hombres a quienes hace la
promesa como simples medios para sus propósitos particulares.

Ahora bien, según Kant, los hombres no son seres que tengan un valor meramente
relativo, como simples medios, sino que tienen un fin absoluto, como fines en sí mismos.
Es precisamente por esto por lo que Kant habla de imperativos categóricos y no
hipotéticos, que establezcan leyes universales.

TEXTOS:

32. Clases de imperativos:

“Pues bien todos los imperativos mandan, ya hipotética, ya categóricamente. ... El


imperativo hipotético dice solamente que la acción es buena para algún propósito posible
o real. ... El imperativo categórico que, sin referencia a propósito alguno, es decir, sin
ningún otro fin, declara la acción objetivamente necesaria en sí... (El imperativo

165
Filosofía - 2 Kant

categórico) no se refiere a la materia de la acción y a lo que de ésta ha de suceder, sino a la


forma y al principio de donde ella sucede, y lo esencialmente bueno de la acción consiste
en el ánimo que a ella se lleve, sea el éxito el que fuere. Este imperativo puede llamarse el
de la moralidad”.
(Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, o. c. Cáp. II, 61 ss)

33. Obrar de acuerdo a una máxima que pueda servir de ley universal:

“Yo no debo obrar nunca más que de modo que pueda querer que mi máxima pueda
convertirse en ley universal. ... Sea, por ejemplo, la pregunta siguiente: ¿me es lícito
cuando me hallo apurado, hacer una promesa con el propósito de no cumplirla? ... Para
resolver de la manera más breve, y sin engaño alguno, la pregunta... me bastaría
preguntarme a mí mismo: ¿me daría yo por satisfecho si mi máxima – salir de apuros
por medio de una promesa mentirosa – debiese valer como ley universal tanto para mí
como para los demás? Y bien pronto me convenzo de que, si bien puedo querer la
mentira, no puedo querer, empero, una ley universal de mentir...

Para saber lo que he de hacer, para que mi querer sea moralmente bueno, no
necesito ir a buscar muy lejos... Inexperto en lo que se refiere al curso del mundo;
incapaz de estar preparado para todos los sucesos que en él ocurren, bástame preguntar:
¿puedes querer que tu máxima se convierta en ley universal? Si no, es una máxima
reprobable” (Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Introducción, o.
c. Pág. 40 ss)

34. Autonomía de la voluntad:

“La voluntad,... no está sometida exclusivamente a la ley, sino que lo está de


manera que puede ser considerada como legislándose a sí propia, y por eso mismo, y
sólo por eso, sometida a la ley (de la que ella misma puede considerarse autora)...
Llamaré a este principio el de la autonomía de la voluntad, en oposición a cualquier
otro que, por lo mismo calificaré de heteronomía...

Cuando la voluntad busca la ley, que debe determinarla, en algún otro punto... no es
entonces la voluntad la que se da a sí misma la ley, sino el objeto, por su relación con la
voluntad, el que da a ésta la ley. Esta relación... no hace posibles más que imperativos
hipotéticos: “debo hacer algo porque quiero alguna otra cosa”: En cambio, el
imperativo moral y, por tanto, categórico, dice: “debo obrar de este o del otro modo,
aun cuando no quisiera otra cosa”. Por ejemplo, aquél dice: “no debo mentir, si quiero
conservar la honra”. Este, empero, dice: “no debo mentir, aunque el mentir no me
acarree la menor vergüenza”. Este último debe hacer abstracción de todo objeto, hasta el
punto de que el objeto no tenga sobre la voluntad el menor influjo”.
(Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cap. II, o. c. 88 ss)

5.5. LOS POSTULADOS DE LA RAZON PRÁCTICA:


Libertad, inmortalidad y existencia de Dios.

166
Filosofía - 2 Kant

Si alguien afirmase una sentencia acerca del mundo tal como "todos los tréboles
tienen tres hojas" bastaría el hallazgo de un solo trébol de cuatro o cinco hojas para que
quedara demostrada su falsedad; sin embargo, si alguien dice que "no se debe de robar" la
validez de su sentencia no queda menoscabada por el hecho de que se robe. La ética, a
diferencia de la ciencia, no nos habla acerca de lo que es de hecho, sino acerca de lo que
debería de ser. Así, mientras que en el campo de la ciencia una afirmación ha de ser
rechazada si no concuerda con los hechos, en el campo de la ética no ocurre de ese
modo.

- Ciencia formula juicios de hecho (lo que es).


- Moral “ “ de derecho (lo que debe ser).

La moral, al situarse en el terreno de lo que debe ser, requiere una serie de


condiciones o supuestos, que de hecho no podemos afirmar, pero que los suponemos
como condición de su posibilidad. A estos supuestos o condiciones de la moral los llama
Kant postulados de la razón práctica.

 Axiomas: proposiciones evidentes por sí mismas que no necesitan demostración.


Ejemplo: “toda cantidad es igual a sí misma” (principio de igualdad).
 Teoremas: proposiciones que no son evidentes por sí mismas, pero pueden ser
demostradas. Ejemplo: el teorema de Pitágoras.
 Postulados: proposiciones que no son evidentes y que no pueden ser demostradas,
pero hay que admitirlas porque, en caso contrario, sería imposible cualquier
afirmación. Ejemplo: en geometría, el postulado 5º de Euclides (“en un plano y por
un punto exterior a una recta sólo puede trazarse una paralela a dicha recta”).

Hemos visto en la Dialéctica Trascendental la imposibilidad de la metafísica como


ciencia, es decir, la imposibilidad de un conocimiento objetivo de Dios, del alma y del
mundo. Sin embargo, el hombre necesita afirmar a Dios, la inmortalidad del alma y la
libertad. Es lo que Kant denomina postulados de la razón práctica.

Kant señala como postulados de la moral: la libertad, la inmortalidad y la existencia


de Dios.

a) Libertad: En la medida en que la ética pretende orientar nuestra conducta en una


dirección positiva, presupone que dicha conducta no está determinada de antemano
(ya que si el ser humano careciese de libertad, sería tan absurdo tratar de
responsabilizar al asesino de su crimen como a la piedra que cae de su caída). La
libertad es, pues, un presupuesto o postulado de la conducta ética. No se trata de
que podamos conocer o demostrar que de hecho somos libres, sino de que tenemos

167
Filosofía - 2 Kant

que creer o suponer que lo somos si queremos hablar de ética, ya que si el ser
humano no fuese libre tampoco sería moralmente responsable de sus actos.

b) Inmortalidad: La ética ofrece al hombre un modelo de conducta que, al mismo


tiempo, se nos ofrece como un proyecto de perfeccionamiento que, dada la
fragilidad de la naturaleza humana no puede cumplirse en el breve lapso de una
vida. El camino de continuo perfeccionamiento que propone la ética sólo puede
ser recorrido si presuponemos que la muerte no cancela ese camino sino que éste
se prolonga más allá de la misma, esto es, si presuponemos la inmortalidad.

c) Dios: Creer en la ética es, en ultima instancia, creer que el orden de la vida no
es la consecuencia de una leyes materiales ciegas de cara al bien y a la justicia;
creer en la ética es, en última instancia, creer que el mundo se halla orientado
hacia el bien y que hay una legalidad espiritual en virtud de la cual el bien
conduce a la felicidad y que el hombre bueno acaba siendo el hombre dichoso,
aquel para quien el mundo acaba por volverse el paraíso. En definitiva, creer en
la ética es creer que existe el bien supremo, la concordancia entre virtud y
felicidad. Ahora bien, para que sea posible el bien supremo es necesario
postular la existencia de Dios, ya que sólo quien ha sido autor del hombre y del
mundo puede garantizar que los acontecimientos del mundo no perturben jamás
la dicha del hombre virtuoso.

Libertad, inmortalidad y Dios, serían tres realidades cuya existencia no puede


ser demostrada por la razón teórica pero que tiene que ser postulada por la razón
práctica (aquella que nos orienta en la regulación de nuestra conducta). Vendría Kant de
este modo a decirnos que, más allá de los conocimientos de las leyes que explican la
necesidad con la que las cosas ocurren en el mundo material, estaría la necesidad de
creer y de postular ciertas realidades (Dios, inmortalidad y libertad) con el fin de que el
ejercicio mismo de la vida no se vacíe de sentido.

TEXTOS:

35. El postulado de la libertad:

“Así, pues, la pregunta de cómo un imperativo categórico sea posible, puede, sin
duda, ser contestada en el sentido de que puede indicarse una única suposición bajo la cual
sea él posible, a saber, la idea de la libertad... Suponer esa libertad de la voluntad, no
sólo es muy posible... sino que también es necesario, sin más condición que establecerla
prácticamente, esto es, en la idea, como condición de todas las acciones voluntarias”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, cap. III. O. c. 130)

36. La libertad como postulado:

“Mas la libertad es una mera idea, cuya realidad objetiva no puede exponerse de
ninguna manera por leyes naturales y, por tanto, en ninguna experiencia posible; por
consiguiente, puesto que no puede darse de ella nunca un ejemplo, por ninguna analogía,
no cabe concebirla ni aun sólo conocerla. Vale sólo como necesaria suposición de la

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Filosofía - 2 Kant

razón de un ser que cree tener conciencia de una voluntad, esto es, de una facultad
diferente de la mera facultad de desear”.
(Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, cap, III, o. c. pag 132).

37. La inmortalidad del alma:

“La realización del bien supremo en el mundo es el objeto necesario de una voluntad
determinable por la ley moral... Pero la adecuación completa a la ley moral es santidad,
una perfección de la cual no es capaz ningún ser racional en el mundo sensible en ningún
momento de su existencia. Pero como ella, sin embargo, es exigida como prácticamente
necesaria, no puede ser hallada más que en un progreso que va al infinito hacia aquella
completa adecuación...
Este progreso infinito es, empero, sólo posible bajo el supuesto de una existencia y
personalidad duradera en lo infinito del mismo ser racional (que se llama la inmortalidad
del alma). Así, pues, el bien supremo es prácticamente sólo posible bajo el supuesto de la
inmortalidad del alma; por consiguiente, ésta, como ligada inseparablemente con la ley
moral, es un postulado de la razón pura práctica”.
(Kant, Crítica de la razón pura, cap. IV, o. c. Pág172)

38. La existencia de Dios supremo bien:

“Esta misma ley [moral] tiene que conducir también a la posibilidad del segundo
elemento del bien supremo, a saber, la felicidad adecuada a aquella moralidad... La
felicidad es el estado de un ser racional en el mundo al cual, en el conjunto de su
existencia, le va todo según su deseo y voluntad; descansa, pues, en la concordancia de la
naturaleza con el fin total que él persigue... pero el agente racional [el hombre] en el
mundo no es al mismo tiempo causa del mundo y de la naturaleza misma. Así, pues, en la
ley moral no hay el menor fundamento para una conexión necesaria entre la moralidad y la
felicidad... [es por ello que] se postula esa conexión como necesaria: debemos tratar de
fomentar el supremo bien (que, por tanto, tiene que ser posible). Por consiguiente, se
postula también la existencia de una causa de la naturaleza toda, distinta de la naturaleza
y que encierra el fundamento de esa conexión, esto es, de la exacta concordancia entre
felicidad y moralidad”.
(Kant, Crítica de la razón práctica, cap. V, o. c. Pág. 174).

5.6. ESQUEMAS DE LA RAZÓN PRÁCTICA

(Esquema – 1)

RAZÓN PRÁCTICA

DEBER

169
Filosofía - 2 Kant

CON CONTENIDO SIN CONTENIDO


EMPÍRICO EMPÍRICO
“A POSTERIORI” “A PRIORI”

ÉTICA MATERIAL ÉTICA FORMAL

IMPERATIVO IMPERATIVO
HIPOTÉTICO CATEGÓRICO

REINO AUTONOMÍA
UNIVERSAL DE LOS DE LA
FINES VOLUNTAD
(Esquema – 2)

( MAPA CONCEPTUAL)

RAZÓN CONDUCTAS
PRÁCTICA CONCRETAS

DEBER

NO SÍ

ÉTICA CON CONTENIDO SIN CONTENIDO ÉTICA


MATERIAL EMPÍRICO = EMPÍRICO = FORMAL
“ A POSTRIORI “ “A PRIORI”

SE IMPONE COMO

IMPERATIVO

170
Filosofía - 2 Kant

HIPOTÉTICO CATEGÓRICO

REINO BASADO EN LA
UNIVERSAL DE LOS AUTONOMÍA DE LA
FINES VOLUNTAD

ANEXO – I: SENTIDO DE LA EXPRESIÓN “GIRO


COPERNICANO” EN KANT

La expresión “giro copernicano” puede significar:

1. Un hecho histórico concreto:

Es el cambio científico y conceptual que supuso la hipótesis propuesta por Nicolás


Copérnico, en 1543, con su obra “De revolutionibus orbium coelestium” (Sobre las
revoluciones de los orbes celestes), según la cual el Sol, y no la Tierra, ocupa el centro
del universo. Es, por tanto, el paso de un sistema geocéntrico y geoestático, centrado
en la posición estática de la Tierra, según la astronomía de Aristóteles y Ptolomeo, a
un sistema heliocéntrico, centrado en el Sol. (ver texto)

2. Un cambio filosófico en Kant:

a) En general: la expresión “giro copernicano” alude al cambio radical de


perspectiva de su filosofía de Kant, respecto de la filosofía tradicional. El «giro» -
que Kant es consciente de llevar a cabo en la filosofía - es similar al que hizo
Copérnico, quien supone que es el espectador el que gira en lugar de las estrellas. El
giro copernicano de Kant consiste, por consiguiente, en que él cree que la filosofía, para
entrar en el camino seguro del progreso en el conocimiento, ha de hacer lo mismo que
hizo Copérnico en astronomía: si éste, para explicar los movimientos celestes, entendió
que era mejor partir del supuesto de que era el espectador quien giraba, de manera
parecida Kant cree que sólo podemos tener un verdadero conocimiento de las cosas -
un conocimiento universal y necesario - si el objeto depende del pensamiento, para
ser conocido, y no a la inversa. Éste es el supuesto de que parte la filosofía
trascendental de Kant.

171
Filosofía - 2 Kant

De la misma forma que Copérnico pasó del geocentrismo al heliocentrismo en su


concepción del mundo físico, así Kant pasa de un conocimiento que se basaba en los
objetos a un conocimiento que se basa en los principios “a priori” que el sujeto impone
al objeto.

“Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo
que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército
de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados
haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se
puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la
intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría
conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto
objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de
intuición, puede representarme fácilmente tal posibilidad. Ahora bien, como no
puedo pararme en estas intuiciones, si se las quiere convertir en conocimientos, sino
que debo referirlas a algo como objeto suyo y determinar éste mediante las mismas,
puedo suponer una de estas dos cosas: o bien los conceptos por medio de los cuales
efectúo esta determinación se rigen también por el objeto, y entonces me encuentro,
una vez más, con el mismo embarazo sobre la manera de saber de él algo a priori; o
bien supongo que los objetos, o lo que es lo mismo, la experiencia, única fuente de
su conocimiento (en cuanto objetos dados), se rige por tales conceptos. En este
segundo caso veo enseguida una explicación más fácil, dado que la misma
experiencia constituye un tipo de conocimiento que requiere entendimiento y éste
posee unas reglas que yo debo suponer en mí ya antes de que los objetos me sean
dados, es decir, reglas a priori”. (Crítica de la razón pura, Prefacio de la 2ª edición
Alfaguara, Madrid 1988, Pág. 20-21).

b) Aplicado al conocimiento: el giro copernicano significa dejar de considerar al


sujeto de conocimiento como algo pasivo en el que se refleja la realidad, para pasar a
considerarlo como algo activo que colabora con sus principios a priori en el
conocimiento.

“Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin
embargo, todos los intentos realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a
priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos - algo que ampliara nuestro
conocimiento - desembocaba en el fracaso. Intentemos, pues, por una vez, si no
adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben
conformarse a nuestro conocimiento, cosa que concuerda ya mejor con la deseada
posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, un conocimiento que
pretende establecer algo sobre éstos antes de que nos sean dados. Ocurre aquí como
con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo que no conseguía explicar
los movimientos celestes alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores
resultados haciendo girar el espectador y dejando las estrellas en reposo”. (Crítica
de la razón pura, Prólogo de la segunda edición Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., Pag.
20).

Si antes era el sujeto quien tenía que adecuarse a las condiciones reales del objeto,
ahora es el objeto el que tiene que adecuarse a las condiciones transcendentales (“a
priori”) del sujeto. Así, estas condiciones son

- El espacio y tiempo, como formas “a priori” de la sensibilidad. No podemos


conocer nada si no es en el espacio y en el tiempo.

172
Filosofía - 2 Kant

- Las categorías “a priori”, que también proporciona el sujeto, que hace posible el
conocimiento de los datos de la sensibilidad.

c) Aplicado a la metodología: el giro copernicano se entiende como la revolución


metodológica que consiste en establecer previamente las hipótesis que luego serán
comprobadas en la experiencia y no al revés.

“La razón debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios
según los cuales sólo pueden considerarse como leyes los fenómenos concordantes,
y en la otra, el experimento que ella haya proyectado a la luz de tales principios.
Aunque debe hacerlo para ser instruida por la naturaleza, no lo hará en calidad de
discípulo, que escucha todo lo que el maestro quiere, sino como juez designado que
obliga a los testigos a responder a las preguntas que él les formula. De modo que
incluso la física sólo debe tan provechosa revolución de su método a una idea, la de
buscar (no fingir) en la naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe
aprender de ella, de lo cual no sabría nada por sí sola. Únicamente de esta forma ha
alcanzado la ciencia natural el camino seguro de la ciencia, después de tantos años
de no haber sido más que un mero andar a tientas”. (Critica de la razón pura).

La expresión «revolución copernicana» de Kant - para significar este giro kantiano


- es menos afortunada. Sin embargo ha sido y es un tópico en la literatura filosófica
referirse a la filosofía trascendental de Kant, como a una verdadera revolución
copernicana del pensamiento llevada a cabo por Kant.

Para Kant no es posible este giro copernicano en la metafísica, puesto que no se


pueden aplicar las categorías “a priori” más allá de la experiencia.

“Me parece que los ejemplos de la matemática y de la ciencia natural, las cuales se han
convertido en lo que son ahora gracias a una revolución repentinamente producida, son lo
suficientemente notables como para hacer reflexionar sobre el aspecto esencial de un cambio
de método que tan buenos resultados ha proporcionado en ambas ciencias, así como también
para imitarlas, al menos a título de ensayo, dentro de lo que permita su analogía, en cuanto
conocimiento de razón, con la metafísica”. (Critica de la razón pura).

d) Aplicado a la ética: La ética de Kant representa una auténtica novedad dentro


de la historia de la Ética. Se produce una auténtica “revolución copernicana”. Hasta
entonces las éticas habían sido materiales (no materialistas). Kant crea la ética formal.

Las éticas materiales establecen o fijan un bien o fin último para el hombre
(contenido, materia). La bondad o maldad de los actos humanos depende de que nos
acerquen o nos alejen de la consecución de tal bien o fin último.

La ética formal, en cambio, se caracteriza por dos aspectos importantes:

- No establece un bien o fin que haya de ser perseguido por el hombree.


- No nos dice lo que hemos de hacer, sino cómo hemos de actuar.

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