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PROTECCIÓN RADIOLOGICA Cap 1-4

El capítulo introduce la estructura de la materia, explicando que los átomos son la unidad básica de los elementos, compuestos por un núcleo de protones y neutrones, y una corteza de electrones. Se detallan conceptos como número atómico, número másico, isótopos, y la distribución de electrones en capas, así como las interacciones de los electrones con la materia y la producción de rayos X. Se concluye que los rayos X se generan a partir de la aceleración y colisión de electrones en un tubo de rayos X, liberando energía en forma de radiación.

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PROTECCIÓN RADIOLOGICA Cap 1-4

El capítulo introduce la estructura de la materia, explicando que los átomos son la unidad básica de los elementos, compuestos por un núcleo de protones y neutrones, y una corteza de electrones. Se detallan conceptos como número atómico, número másico, isótopos, y la distribución de electrones en capas, así como las interacciones de los electrones con la materia y la producción de rayos X. Se concluye que los rayos X se generan a partir de la aceleración y colisión de electrones en un tubo de rayos X, liberando energía en forma de radiación.

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CAPÍTULO 1.

CONCEPTOS BÁSICOS: INTRODUCCIÓN SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA


MATERIA


← 1.INTRODUCCIÓN A LA FÍSICA DE LA RADIOLOGÍA. ESTRUCTURA DEL ÁTOMO.

← Toda la materia está compuesta por átomos, que son la parte más pequeña de un elemento
que conserva todas sus propiedades físicas y químicas. En la actualidad se han descubierto 103
elementos. En estado natural sólo existen 91, siendo el más ligero el hidrógeno (Z=1) y el más
pesado el uranio (Z=92). Del resto, 12 son artificiales, lo que indica que han sido obtenidos o bien por
generador como el tecnecio; por reactor nuclear; o gracias a un acelerador de partículas denominado
ciclotrón. Cada elemento se representa por un símbolo, que consiste en una o dos letras: H, para el
hidrógeno, He para el helio, etc.
← El tamaño del núcleo es del orden de 10-14 m y el total del átomo de 10-10 m, es decir, 10.000
veces mayor, por lo que la mayor parte del átomo se puede considerar que está vacío.
← El núcleo atómico a su vez está formado por protones y neutrones. Los protones tienen carga
positiva y masa en reposo de 1,672 x 10-27 kg, mientras que los neutrones como su nombre indica
son eléctricamente neutros y tienen una masa en reposo similar a la del protón y que vale 1,675 x
10-27 kg.
← La corteza atómica está constituida por los electrones, que tienen carga negativa y su masa
es muy pequeña en comparación a la del protón y neutrón. La masa del electrón es 1840 veces
menor a la del protón, siendo de 9,108 x 10-31 kg.
← Las cargas del electrón y del protón son del mismo valor pero de signo contrario. Los
electrones se encuentran girando alrededor del núcleo, de forma que la fuerza centrífuga debida a su
movimiento compensa la atracción debida a la carga de distinto signo del núcleo.
← Los protones y neutrones reciben el nombre de nucleones, por ser las partículas que
constituyen el núcleo. Un átomo que esté en estado neutro tiene el mismo número de protones
(cargas positivas) que electrones (cargas negativas), y es eléctricamente neutro. Cuando el número
de protones es distinto del de neutrones, el átomo no es eléctricamente neutro y se le llama ión.

1
← Figura 1.1. Modelo atómico del átomo de sodio (Na) Z=11

← 1.1.- Nomenclatura

← Los elementos son sustancias constituidas por un solo tipo de átomo. Por sus propiedades
químicas y estructura atómica se distribuyen formando la Tabla Periódica.
← Se denomina número atómico Z de un elemento al número de protones presentes en el
núcleo de dicho elemento.

← Las propiedades físicas y químicas de un átomo vienen determinadas por el número de
protones existentes en su núcleo y, por lo tanto, de su número atómico Z.
← Se llama número másico, A, al número de nucleones presentes en el núcleo. El número de
neutrones se representa por N y se cumple siempre la relación:
← A=Z+N

← Los elementos se especifican por un símbolo y el número de nucleones como superíndice
arriba a la izquierda. A veces se incluye el número de protones (número atómico) como subíndice a
la izquierda:
← A
← X
← Z
← Por ejemplo 11H (Hidrógeno 1), 126C (Carbono 12), 168O (oxígeno 16).
← Se denominan isótopos a los elementos que tengan el mismo número de protones Z y
distinto número de neutrones N, y por lo tanto distinto número másico. Por ejemplo, el Hidrógeno
presenta 3 isótopos:
← 1
1 H Hidrógeno 1.
← 2
1 H Hidrógeno 2 (deuterio)
← 3
1 H Hidrógeno 3 (tritio)

← Son isóbaros los elementos que tienen el mismo número másico A:
← 14
7 N; 146C 4019K; 4020Ca

← Se llaman isótonos a los elementos con idéntico número de neutrones N: 105B; 116C; 94Be.
← Todos ellos tienen un N = A - Z de 5.

← Se denominan isómeros a aquellas sustancias idénticas, es decir, con igual fórmula
molecular, difiriendo tan sólo en sus características fisicoquímicas por estar dispuestos en forma
diversa los átomos que constituyen la molécula.




← 1.2. Distribución en capas de los electrones

← Si consideramos el modelo del átomo de Rutherford, en el cual el electrón gira alrededor del
núcleo, al ser las cargas de signo contrario se crearía un campo eléctrico (dipolo oscilante) que haría
que el electrón perdiese energía, velocidad, y se acercase cada vez más al núcleo. Para salvar este
obstáculo (y otras propiedades físicas del átomo) Bohr propuso el modelo cuantificado del átomo.
Según él, el átomo tiene ciertas órbitas en las que es estable y no radia ninguna energía. El electrón
no puede ocupar cualquier lugar sino unicamente una de estas órbitas determinadas previamente.
Estas órbitas se denominan capas. Se nombran desde el interior hacia el exterior con las letras K, L,
M, N, O, P, ..., que corresponden a la primera, segunda, tercera, etc, capas.

← En cada capa puede haber un número máximo de 2n2 electrones, siendo n = 1,2,3,..., el
número de la capa de que se trate. Así, la capa K (la primera) tiene un número máximo de 2
electrones, la L (segunda) 8 (222), la M (tercera) 18 (232), etc. Al número n se le llama número
cuántico principal.

← En cada capa el electrón está estable, equilibrándose su energía cinética (debida a la
velocidad que lleva al girar alrededor del núcleo) y la potencial (debida a la atracción de las cargas de
signo contrario). La energía total del electrón es la suma de la energía cinética y la energía de
interacción de las cargas. Esta energía es de signo negativo lo que expresa que para arrancar un
electrón del átomo es necesario suministrarle energía.

← Cuando un electrón pasa de una capa más externa a otra más interna, libera energía. Del
mismo modo, para pasar un electrón a una capa más superficial, es necesario suministrarle energía.
La energía que libera el electrón lo es en forma de un fotón, de longitud de onda inversamente
proporcional a su energía.


← Figura 1.2. La movilidad de un electrón de una órbita a otra ocurre a expensas de una
variación de su energía.

← Se llama energía de enlace a la energía que hay que suministrar a un electrón para
arrancarlo del átomo. Esta energía depende de la capa en que se halle el electrón y es mayor cuanto
más cercano se encuentre al núcleo, es decir, hay que suministrar más energía para liberar un
electrón situado en una capa profunda que en una capa superficial.

← La energía que posee el electrón es mayor cuanto más alejado esté del núcleo (menos
negativa es la energía), mientras que la energía de enlace disminuye al alejarse el electrón del
núcleo. Así los electrones de las capas más profundas (las más próximas al núcleo) tienen una
energía de enlace muy elevada, por lo que es necesario comunicarles una gran cantidad de energía
para arrancarlos del átomo, mientras que los de las capas superficiales tienen una energía de enlace
menor y se arrancan con mayor facilidad. Cuando un electrón pasa a una órbita más profunda,
cederá más energía si la transferencia se efectúa en las capas profundas de la corteza atómica que
si se realiza en las capas superficiales.

← Cuando un átomo tiene a todos sus electrones en las capas de menor energía posible
diremos que está en estado fundamental. En este estado es estable, no cede energía al medio. En el
estado fundamental los electrones se distribuyen en las capas más cercanas al núcleo.

← 2.- INTERACCIÓN DE LOS ELECTRONES CON LA MATERIA

← Colisiones de los electrones con medios materiales:
← Cuando un electrón se mueve a través de un medio material experimenta una serie de
colisiones (choques) con los átomos del mismo, interaccionando con ellos. Estas colisiones pueden
ser de tres tipos: elástica, inelástica y radiativa, según se conserve o no la energía cinética del
electrón incidente o bien parte de ella se convierta en excitaciones o ionizaciones.
← La energía transferida a los electrones atómicos a expensas de la energía cinética del
electrón incidente repercute en una disminución de su velocidad y, si el medio atravesado tiene el
grosor suficiente, llega a detenerse completamente en el mismo.

← La colisión elástica se produce cuando un electrón incidente (V1) se acerca a otro electrón de
la corteza atómica el cual se mueve a una velocidad determinada (V 2). Lo que sucede es que existe
una dispersión del electrón incidente dada la fuerza electrostática repulsiva de ambos. Como se
conservan la variación de la cantidad de movimiento y la variación de la energía cinética antes y
después de la colisión, y además las masas de ambas partículas son iguales, el electrón incidente
cederá velocidad y energía cinética dependiendo de la relación V 1 / V2 . En resumen, no varia el
estado energético del átomo y tan sólo aparece una desviación de la trayectoria del electrón
incidente.

← En la colisión inelástica el electrón incidente cede parte de su energía a uno o varios
electrones atómicos y como se conserva la variación de la cantidad de movimiento, pero no la
variación de la energía cinética antes y después de la colisión -dada la perdida de energía en forma
de calor durante la colisión-,si el electrón incidente tiene la energía suficiente desplazará algún
electrón, produciéndose el fenómeno conocido como ionización. Por el contrario, si la energía
transferida por el electrón incidente al electrón atómico no es suficiente como para ionizar al átomo,
se producirá la excitación del mismo pasando a ocupar una órbita más externa, es decir, de nivel
energético superior. Por tanto, con las colisiones inelásticas, por una parte la corteza atómica queda
alterada y modificadas las propiedades físicoquímicas de dicho átomo y por otra nos explica el
fenómeno de la radiación característica de los rayos X que más tarde veremos.

← La colisión radiativa se produce cuando un electrón incidente, sin chocar con ningún electrón
cortical del átomo, sufre una deceleración brusca por pasar muy cerca de su núcleo atómico (cuya
carga eléctrica lo atraía), lo que da lugar a una desviación de su trayectoria inicial y a la pérdida de
buena parte de su energía, que será devuelta en forma de radiación de frenado – bremsstrahlüng -
(se origina por la desaceleración del electrón incidente) y constituye el mecanismo de producción de
la mayor parte de los rayos X (85% de la radiación para un haz de 100 KeV). La energía de estos
rayos X puede variar desde 0 hasta el máximo (según la energía cinética perdida del electrón
incidente), así que su espectro es continuo.

← 3.- PRODUCCIÓN DE RAYOS X

← Los rayos X se generan mediante la aceleración de los electrones producidos en el filamento
del tubo de rayos X después de hacerlos chocar contra un blanco denominado ánodo. Por lo tanto,
para su producción se precisa de:
← 1º) Presencia de electrones libres.
← 2º) Aceleración de los mismos hacía una superficie de frenado (ánodo).
← 3º) Impacto y desaceleración brusca de los mismos en el ánodo.

← Fueron descubiertos, quizás accidentalmente, por Wilhem Konrad Röntgen en 1895,
mientras investigaba sobre los rayos catódicos. Actualmente los rayos X empleados en
radiodiagnóstico se producen mediante el llamado "tubo de rayos X", que ha ido incorporando
diversos avances técnicos a lo largo del tiempo (figura 1.3).



← Figura 1.3. Tubo de rayos X. 1) Soporte del ánodo que se continua con el eje. 2) Ánodo
giratorio. 3) Paredes de vidrio endurecido. 4) Ventana. 5) Foco (zona del ánodo donde impactan los
electrones). 6) Filamento. 7) Focalizador de elctrones.

← El filamento del cátodo desprende electrones libres cuando es calentado hasta la
incandescencia. Estos electrones liberados, como es lógico, tienen carga eléctrica de signo negativo,
por lo que son atraídos hacia el polo positivo (ánodo) cuando se someten a un campo eléctrico. La
tensión existente entre el polo positivo y negativo, determinará la velocidad que alcanzarán estos
electrones, ya que son acelerados en su camino. Si en el camino que deben seguir los electrones, se
coloca un medio material, los electrones interaccionarán con él, emitiendo energía. La mayor parte de
esta energía se desprende en forma de calor (99%), y el resto en forma de rayos X.

← Para que nos hagamos una idea gráfica del mecanismo de producción de los rayos x,
podríamos comparar los electrones con unas bolas que son lanzadas contra una pared, que
representaría al ánodo. Las bolas al chocar contra la pared se detendrían (transformación en calor),
pero harían ruido. Este ruido sería el equivalente a los rayos X.

← En resumen, hemos visto que los electrones al interaccionar con la materia le transfieren
energía mediante las colisiones explicadas en el punto 1.2. Recordemos que estas pueden ser de
tres tipos: elástica, cuando no se altera la estructura de la corteza del átomo; inelástica, si la corteza
atómica queda modificada en forma de excitación o ionización; y radiativa, cuando el electrón
experimenta una deceleración brusca y emite radiación. De la interacción que realicen los electrones
con los átomos dependerá su energía, es decir, de la velocidad adquirida y por tanto de la diferencia
de potencial a la que hayan estado sometidos ánodo y cátodo, y también del número atómico del
elemento con el que interacciona. Los rayos X se producen por interacción radiativa (que supone la
emisión de ondas electromagnéticas denominadas radiación de frenado), pero también por colisiones
inelásticas en el seno del material, con lo que los átomos quedan excitados y al volver al estado
fundamental pueden emitir rayos X característicos.


← 3.1.- Radiación de frenado y radiación característica

← De acuerdo con la colisión radiativa, cuando un electrón (carga negativa) pasa por las
proximidades del núcleo atómico (carga positiva), éste es fuertemente atraído, pero como su
velocidad es muy elevada se desvía de su trayectoria sufriendo una brusca desaceleración (pérdida
de velocidad y de energía cinética). Se define como poder de frenado la perdida de energía de la
partícula por unidad de longitud. La energía que pierde el electrón da lugar a la aparición de un fotón,
por el principio de la ecuación E = m  c2, es decir, se genera una radiación electromagnética que es
la que transporta la energía cedida por el electrón incidente. La longitud de onda de esta radiación se
encuentra en la zona de los rayos X.

← Cuando un haz de electrones generado por un tubo de rayos X posee una energía cinética
máxima (E ) y atraviesa un medio material, se produce en cada colisión radiativa un fotón cuya
max

energía está comprendida entre 0 y E max. Eso quiere decir que los rayos X así obtenidos, no tienen
todos la misma energía, sino que su espectro es continuo abarcando todas las energías posibles
desde 0 hasta alcanzar la E max de los electrones incidentes, a diferencia del espectro discontinuo,
propio de la radiación característica.

← Cuando el electrón incidente cede parte de su energía cinética a algún electrón del orbital
interno K, el vacío creado por dicha partícula desplazada a una capa más externa, es ocupado por
otro electrón periférico generando una cierta cantidad de energía sobrante que es emitida para
recuperar su estado fundamental, en forma de rayo X característico, pues depende de la disposición
peculiar de los electrones de la estructura atómica de este material.

← Esta radiación característica, cuantitativamente menos importante que la de frenado, sólo
supone del 10 al 15% del total de la radiación en un haz de 100 KeV. El rayo X característico tiene
una energía igual a la diferencia de las energías de ligadura de los electrones orbitales
correspondientes. Dado que las energías de ligadura más elevadas corresponden a la de los
electrones de la capa más interna (K), el rayo X característico de mayor energía será el
correspondiente a alguna transición desde una capa más externa hacía la K, cuya energía será igual
a la de enlace del electrón desplazado de la capa K menos la de enlace del electrón de una capa
más exterior que llena el vacío de dicha capa K. Estos rayos característicos que resultan de las
transiciones M-K, N-K, O-K y P-K se les denomina rayos X K, pues proceden de la ionización de
electrones del nivel K. Los rayos característicos X K para el material con que suele construirse el
ánodo, wolframio, tienen una energía de 69 KeV. Su espectro es discontinuo. Los demás rayos X
característicos tienen energías muy bajas.

← El espectro energético de un elemento se representa gráficamente por medio de un sistema
de coordenadas. En el eje de ordenadas se expresa la energía y en el de abscisas la cantidad de
partículas de una determinada energía. La figura (a) representa un espectro discontinuo, de rayas, en
el que las partículas sólo pueden tener determinadas energías, mientras que la figura (b) muestra un
espectro continuo. En él son posibles todos los valores de energía entre 0 y la energía máxima
(Emáx). En las radiaciones con espectro continuo se toma como referencia de su energía el valor de
la Emáx.


← Figura 1.4. Modelo de representación de un espectro característico y continuo.

← 3.2.- Espectro de los rayos X

← En un tubo de rayos X el espectro obtenido consta de dos componentes: el espectro continuo
de la radiación de frenado al cual se superponen una serie de líneas que constituyen el denominado
espectro característico debido a la generación de rayos X como consecuencia del retorno al estado
fundamental de los electrones atómicos que habían quedado excitados mediante las colisiones
inelásticas.

← Como decíamos, el espectro de la radiación de frenado va desde 0 hasta la energía máxima
que coincide con la tensión de pico aplicada al tubo. El espectro de la radiación característica es
discreto debido a que tiene los valores de la energía de excitación propia de los electrones atómicos
del material que forma el ánodo.


← Figura 1.5. Espectro de la radiación X.

← El fotón emitido al desexcitarse los electrones atómicos posee una energía determinada, que
coincide con la energía cedida por el electrón incidente.

← La radiación característica representa entre un 10 y un 30 % de la radiación de frenado, para
el intervalo de energías de los rayos X empleados en radiodiagnóstico.

← La forma del espectro de rayos X depende fundamentalmente de la diferencia de potencial
establecida entre ánodo y cátodo (Transformación a alta tensión), del modo como se rectifica la
corriente alterna en continua, de la filtración que se interpone y puede ser modificada haciendo que
las radiaciones atraviesen diferentes medios materiales de grosor determinado. A este proceso se le
conoce con el nombre de filtrado. La interacción de las radiaciones con los filtros se produce
fundamentalmente a expensas de la radiaciones de baja energía.

← El filtraje disminuye la cantidad de radiación detectada, pero esta reducción es mucho más
importante en la parte de baja energía del espectro, tanto, que prácticamente desaparece, mientras
que en la de alta energía apenas se modifica (el haz se endurece). Este es el objetivo que se
persigue al interponer un filtro de aluminio.

← El espectro de los rayos X generados mediante los tubos de rayos X se ve influenciado por la
forma de la onda de la corriente eléctrica que lo alimenta. La corriente que le llega de la red es
alterna, normalmente de 220 voltios y debe ser transformada en alta tensión para poder acelerar los
electrones en el tubo. La transformación a alta tensión se realiza mediante un transformador, cuyo
voltaje secundario es mayor que el primario, ya que el número de arrollamientos secundarios es
superior al de los primarios. En el tubo de rayos X, los electrones solo pueden circular en una
dirección determinada, ya que únicamente son atraídos hacia el blanco cuando la polaridad es
adecuada, por lo tanto para conservar la correcta dirección de los electrones (de cátodo a ánodo) es
necesario rectificar la tensión secundaria del transformador de alta. La rectificación es un proceso
consistente en convertir la corriente alterna en continua.


← 4.- CUALIDADES DE LOS RAYOS X

← Para comprender los rayos X se deben conocer sus cualidades, algunas de ellas de especial
interés en el radiodiagnóstico
← -Los rayos X se desplazan a la velocidad de la luz (3108 m/seg).
← -Son invisibles y no tienen masa (ingrávidos).
← -Siempre se desplazan en línea recta. Pueden desviarse de su dirección original, pero
sutrayectoria seguirá siendo lineal.
← -Desde su inicio, constituyen un haz más o menos divergente.
← -Su longitud de onda es pequeña (de 0,01 a 0,05 nm).
← -Dada su corta longitud de onda, pueden penetrar en la materia.
← -Su absorción dependerá directamente del número atómico del material interpuesto e
inversamente a la energía del propio fotón.
← -Si inciden sobre determinadas sustancias, producen fluorescencia (emisión de luz visible o
ultravioleta). Esta propiedad permite el empleo de las pantallas de refuerzo.
← -Son capaces de alterar uniones de moléculas biológicas. Por ello su utilización en
radiodiagnóstico debe ser cuidadosa (radioprotección).
← -Son capaces de ionizar gases. Dicho efecto se utiliza para controlar su presencia (cámaras
de ionización).

← 4.1.- Cesión de energía en el medio que atraviesan, provocando a su paso excitaciones
o ionizaciones.

← Ionización y excitación

← Cuando un átomo tiene a todos sus electrones que lo componen en las capas más bajas
posibles (las de menor energía) se dice que el átomo se encuentra en su estado fundamental.
← Si la estructura electrónica absorbe una cantidad suficiente de energía para romper el enlace
de uno de sus electrones, éste queda liberado. Este proceso recibe el nombre de ionización y la
energía mínima para que se produzca es la energía de ionización. Con la ionización se producen dos
iones: uno de carga negativa que es electrón liberado y otro de carga positiva que es el resto del
átomo al que le falta un electrón.


← Figura 1.6. Representación de ionización.

← Si la energía que ha recibido la estructura electrónica es menor que la necesaria para romper
su enlace con el núcleo se dice que esta estructura se encuentra excitada. El proceso se denomina
excitación. Mediante la excitación el electrón que ha absorbido la energía pasa a situarse en una
capa de energía superior, es decir, más externa. La energía que ha absorbido el electrón es la
diferencia entre las energías de enlace de la capa inicial y la final.

← Figura 1.7. Representación de excitación.



← Un átomo que haya experimentado una ionización o excitación tiende a recuperar su estado
fundamental mediante la emisión de la energía absorbida. Este proceso recibe el nombre de
desexcitación. La energía que libera el átomo es en forma de uno o varios fotones que tienen cada
uno de ellos una energía determinada (y por tanto una frecuencia) que depende de la capa a la que
pertenezca el electrón y será igual a la diferencia entre las energías de enlace del electrón en la capa
más externa y la de la capa más profunda a la que haya ido el electrón. Este desplazamiento del
electrón a su estado fundamental puede no hacerse de forma directa, sino a través de estados
intermedios, por lo que no todos los fotones producidos tendrían la misma energía sino que podrían
tener energías distintas. La suma de las energías de todos los fotones liberados es igual a la energía
de ionización si el átomo estaba ionizado o a la diferencia entre la energía en estado fundamental y
excitado que tenía el átomo. La longitud de onda de los fotones liberados da lugar a luz visible si la
transición ocurre en las capas superficiales del átomo, pero si la transición se da a nivel de las capas
profundas se emiten rayos X, dada la mayor diferencia de la energía de ligadura del electrón a estos
niveles. Como ya hemos mencionado esta emisión de rayos X forma el denominado espectro
característico, obteniéndose entonces un espectro de líneas que es característico de los elementos
que constituyen el material, es decir que el espectro no es continuo sino discreto.


← 5.- NATURALEZA DE LOS RAYOS X

← Los rayos X son paquetes de energía (fotones) sin carga eléctrica que se propagan en forma
de ondas a una frecuencia dada y a la velocidad de la luz. Su masa es ínfima. A mayor frecuencia y
menor longitud de onda, mayor energía y consecuentemente mayor capacidad de penetración tendrá
el fotón. Por su propia naturaleza, los rayos X no pueden contaminar y sólo producen radiación
externa en el instante de su emisión por el aparato.

← Los rayos X constituyen un tipo de radiación electromagnética. Otros ejemplos de
radiaciones electromagnéticas son:
← Las ondas de la radio
← Las microondas que utilizamos en la cocina
← Las ondas de la luz
← Los rayos ultravioleta del Sol
← Los rayos gamma de las bombas atómicas
← Los rayos cósmicos del espacio
← Los rayos infrarrojos que permiten ver en la oscuridad

← Los rayos X deben considerarse como ondas y como partículas. Mientras que el concepto de
ondas de radiación electromagnética explica cómo pueden sufrir reflexión, refracción, difracción y
polarización, el concepto de partícula describe su interacción con la materia. Esta doble naturaleza
de los rayos X (ondas y partículas) es inseparable. La cantidad de energía transportada en cada
fotón depende de la frecuencia de la onda (cantidad de ondas que pasan por un punto durante un
período de tiempo dado). Si la frecuencia aumenta, la energía del fotón también (su unidad es el
electronvoltio – eV-). A partir de 34 eV los fotones son capaces de ionizar átomos y moléculas de
agua (por ello se llaman radiaciones ionizantes como los rayos gamma y algunos tipos de rayos
ultravioleta). Con una energía de 13 eV se puede arrancar un electrón del átomo de hidrógeno
(Dutreix).

← Recordemos que radiación ionizante es toda aquella capaz de ionizar el medio que atraviesa.
Cuando sus partículas tienen carga (electrones, partículas alfa, positrones, protones) y por sí misma
ioniza el medio que atraviesa se dice que la radiación es directamente ionizante. Cuando la radiación
(neutrones o fotones), por sí misma, no ioniza el medio a menos que movilice algunas de sus
partículas cargadas, se dice que la radiación (como los rayos X) es indirectamente ionizante. La
radiación electromagnética es una modalidad de propagación de energía a través del espacio sin
necesidad de un medio material, y se propaga en el vacío con la velocidad de la luz. Por otra parte,
toda corriente eléctrica variable o toda partícula cargada (electrones, protones) en movimiento
acelerado produce ondas electromagnéticas.

← La teoría cuántica de la radiación de Planck nos indica que la energía es transportada en
"paquetes" de energía elemental que se denominan quantos. La energía total que transporta una
onda electromagnética es la suma de las cantidades elementales que reciben el nombre de fotones.
La energía de un fotón se mide en electrón-voltios. Esta unidad de medida es útil para expresar la
energía de los electrones de un átomo (los de la capa K, E=13,6 eV), o la energía entre moléculas
(las fuerzas de Van der Waals son del orden de 1 eV), pero no lo es para valorar la energía de los
rayos , los rayos X o los rayos , dado que esta es del orden de cientos de miles de eV, y tampoco
para expresar la energía de partículas como neutrones, protones y rayos , la cual es del orden de
millones de eV. De ahí la utilidad de expresar la energía en forma de múltiplos: kiloelectronvoltio
(KeV),
← 1 KeV = 103 eV;
← megaelectronvoltio (MeV), 1 MeV = 106 eV;
← gigaelectronvoltio (GeV), 1 GeV = 109 eV y
← teraelectronvoltio (TeV), 1 TeV = 1012 eV.

← Los rayos X empleados en radiodiagnóstico tienen una energía del orden de un centenar de
KeV, mientras que los empleados en radioterapia van desde decenas de KeV hasta decenas de
MeV.
← El fotón debe ser considerado como una partícula que no tiene masa ni carga eléctrica,
siendo únicamente energía. Desde el punto de vista ambiental cabe mencionar que las ondas
electromagnéticas (rayos del sol, rayos X, radiación , etc) no son contaminantes.

← 5.1.- Espectro electromagnético

← La radiación electromagnética comprende una gama muy amplia de ondas, desde las ondas
de radio, microondas, rayos infrarrojos, luz visible, rayos ultravioletas, hasta los rayos X y . Todas
las ondas electromagnéticas se desplazan a la velocidad de la luz y su ordenación respecto a la
energía que transportan, frecuencia y longitud de onda nos da el espectro electromagnético. Como
rayos los X y  junto con la radiación cósmica son los más energéticos por tener una gran frecuencia,
tienen una  muy pequeña.

← Figura 1.9. Ordenación de las diferentes ondas electromagnéticas según su longitud de onda
.


← 6.- INTERACIÓN DE LOS RAYOS X CON LA MATERIA:

← En general, según la energía con que cuentan los fotones incidentes en átomos del medio
material se describen cinco diferentes procesos de interacciones, a saber: Dispersión clásica o de
Thomson, efecto fotoeléctrico, dispersión de Compton, producción de pares y fotodesintegración. De
gran interés en radiodiagnóstico son el efecto fotoeléctrico, en el cual el átomo objetivo absorbe la
energía del fotón incidente (por lo tanto este no llegará a la placa – imagen radiopaca-) y la
dispersión Compton, en la que la trayectoria del fotón incidente es variada por la interacción con un
electrón del átomo objetivo, generando radiación dispersa (velando zonas innecesarias en la placa).
← Cuando un haz de fotones penetra en un medio absorbente, existen dos mecanismos que
contribuyen a su atenuación:

← a) la absorción, en la que existe conversión directa de la energía de un fotón (totalmente o en
parte) en energía cinética de partículas eléctricamente cargadas que son fácilmente absorbidas y

← b) la difusión, en la que un fotón es simplemente desviado de la trayectoria del haz incidente.

← 6.1.- Efecto fotoeléctrico (absorción del fotón)

← Es una interacción de los fotones con los electrones orbitales más internos. El fotón incidente
desaparece y cede toda su energía a un electrón al que arranca de su órbita. La probabilidad de que
este proceso suceda aumenta con la energía de enlace del electrón al átomo y corresponde
fundamentalmente a electrones de la capa K. El electrón expulsado recibe el nombre de fotoelectrón,
cuyo hueco en dicha capa K es llenado por un electrón de una capa más superior. La transición
electrónica consiguiente se acompaña de la emisión de un rayo X de energía igual a la diferencia de
energías de ligaduras de las capas orbitales participantes. Estos rayos X característicos
corresponden a radiación secundaria y se comportan como radiación dispersa, es decir, no
contribuyen en nada a la información de interés diagnóstico. La probabilidad de que ocurra
interacción fotoeléctrica es directamente proporcional al cubo del número atómico del material
absorbente e inversamente proporcional al cubo de la energía del fotón incidente. De acuerdo con
ello, el hueso, con número atómico eficaz doble que el resto de tejidos humanos (13,8) es el que
mayor probabilidad tiene de generar interacción fotoeléctrica con fotones de energía correspondiente
al radiodiagnóstico, por lo tanto los átomos de moléculas óseas absorberán fotones incidentes, que
no llegarán a la película y en consecuencia el hueso se mostrará radiopaco.

← Figura 1.10. Interacción fotoeléctrica de los fotones con la materia.



← El fotoelectrón resultante tiene una energía cinética que es igual a la del fotón incidente
menos la energía de ligadura del electrón:
← Ee- = E fotón - E enlace

← El efecto fotoeléctrico depende del número atómico Z del absorbente, aumentando su
importancia a medida que aumenta éste a razón de Z3. También depende de la energía del fotón
incidente, siendo importante para energías bajas, y disminuyendo al aumentar la energía de acuerdo
con relación 1/Z3. En resumen, el efecto fotoeléctrico es el predominante para energías incidentes
bajas (hasta 50 KeV) y números atómicos del absorbente altos.

← 6.2.- Efecto Compton (dispersión del fotón)

← A medida que la energía del fotón incidente crece, su longitud de onda disminuye, y aumenta
la probabilidad de interacción con un electrón individual, en la que éste se puede considerar libre, al
ser muy grande la energía del fotón incidente respecto a la energía de ligadura del electrón en el
átomo. La colisión de un fotón con un electrón de orbital externa, en la que, después del choque, el
electrón adquiere una determinada energía cinética y el fotón es desviado con una energía inferior a
la que poseía, se denomina difusión Compton o efecto Compton (figura 1.11).

← Figura 1.11. Dispersión Compton en la interacción de los fotones con la materia.



← En la dispersión Compton, el fotón incidente cede parte de su energía a un electrón y el fotón
cambia su dirección, es dispersado. Este fotón dispersado tendrá una energía inferior a la del
incidente, siendo igual a la del fotón incidente menos la energía de enlace del electrón movilizado.
← Probabilidad del efecto Compton. Es la interacción dominante en tejidos biológicos a
energías entre 100 y 1000 KeV.

← La dispersión Compton no depende tanto del número atómico del átomo del blanco y sí de la
energía del fotón incidente y de la densidad atómica del medio. A mayor energía tiende a reducirse la
probabilidad de la dispersión Compton pues hay mayor probabilidad de penetración en el tejido sin
que suceda ninguna interacción, aunque, en términos relativos hay mayor probabilidad de dispersión
Compton que de efecto fotoeléctrico. El aumento de la densidad de masa de la materia a atravesar
aumenta la probabilidad de la dispersión Compton.


← 7.- ATENUACIÓN DE LA RADIACIÓN

← (Coeficiente de atenuación lineal. Concepto de capa hemirreductora y decimorreductora)
← La absorción parcial de energía se denomina atenuación.
← Cuando un haz de radiaciones atraviesa un medio material se producen diferentes
interacciones que suponen el depósito de parte de la energía del haz de radiación en el medio
atravesado. Como consecuencia de ellas observamos que:
← - Parte del haz atraviesa la materia sin interaccionar (haz primario)
← - Hay fotones que salen en direcciones diferentes de la del haz incidente (radiación
difusa).
← - Parte es absorbida por el medio material.

← Si sumamos la energía total de la radiación detectada después de atravesar el medio
material, tanto en el haz primario como la radiación difusa, observamos que es menor que la energía
transportada por el haz incidente. A este fenómeno se le conoce como atenuación de la radiación al
atravesar un medio. El paso de la radiación electromagnética a través de la materia se caracteriza
por una ley de atenuación exponencial, que establece la relación existente entre la intensidad
(número de fotones) del haz incidente y del haz primario y la radiación difusa. Esto es así porque la
radiación, en su interacción con la materia, debe ser considerada como un conjunto de fotones del
que los diferentes procesos de interacción van arrancando fotones individuales de manera
proporcional a los que existan en el haz incidente.
← La relación exponencial existente entre la intensidad del haz incidente y la radiación
detectada tras atravesar un medio material determinado viene determinada por la expresión:

← I = I0  e-ìx
← en la que I = intensidad haz primario
← I0 = intensidad haz incidente
← ì = coeficiente atenuación lineal del medio atravesado
← x = espesor del medio material

← El coeficiente de atenuación lineal de un medio es la medida de la probabilidad de que un
fotón experimente una interacción con la materia. Su valor depende del medio material y de la
energía de los fotones incidentes. Aumenta al aumentar el número atómico Z del absorbente (y
densidad del medio) y disminuye al incrementar la energía de la radiación incidente. Cuanto mayor
sea el coeficiente de atenuación lineal más probable será la interacción de la radiación con la materia
y por lo tanto más se atenuará el haz de radiación o, lo que es lo mismo, mayor será la proporción de
energía del haz que se depositará en él.

← Al aumentar el coeficiente de atenuación lineal con el número atómico del absorbente
tenemos que cuanto mayor número atómico tenga y más denso sea un medio material mayor
coeficiente de atenuación tendrá. Al depender también de la energía de la radiación incidente,
tenemos que una radiación de baja energía, por ejemplo de 50 Kv es absorbida por 1 mm de
aluminio en un 50 %, mientras que este mismo espesor de aluminio absorbe únicamente un 10 % de
una radiación de 100 Kv.

← El coeficiente de atenuación tiene en cuenta tanto la absorción como la dispersión de
fotones, de modo que si sumamos los fotones existentes en el haz primario y en la radiación dispersa
siempre será menor su número que la cantidad de fotones existentes en el haz incidente, lo que
significa que el haz ha perdido fotones, intensidad, al interaccionar con el medio material.

← El coeficiente de atenuación lineal ì tiene dimensiones de longitud a la menos 1 y se suele
expresar en cm-1.

← Es conveniente considerar al coeficiente de atenuación lineal ì como el resultado de la suma
de los coeficientes de atenuación fotoeléctrica y de atenuación Compton ( ì = ì fe + ìc ) para poder
estudiar su variación con la energía de la radiación.
← El coeficiente ìfe por efecto fotoeléctrico representa la probabilidad de que se produzca una
interacción mediante el efecto fotoeléctrico. El coeficiente de atenuación lineal fotoeléctrico disminuye
rápidamente con la energía de la radiación según la relación 1/E 3, aumenta rápidamente con el Z del
material aproximadamente según Z3 .

← El coeficiente ìC por efecto Compton representa la probabilidad de que un fotón interaccione
en un medio material mediante el efecto Compton. El coeficiente de atenuación lineal por efecto
Compton disminuye lentamente con la energía de la radiación incidente y no depende del número
atómico Z del medio. El factor influyente más importante es la densidad atómica del medio.

← 7.1.- Espesor hemirreductor y decimorreductor

← Se llama espesor hemirreductor (EHR) de un medio material al grosor de este medio material
necesario para que el número de fotones incidentes se reduzca a la mitad. Su valor está definido por
la relación:
← ½ = e-ì (EHR)
← ì (EHR) = l n 2

← EHR = 0. 693/ì


← El espesor hemirreductor depende de la naturaleza del medio y de la energía de los fotones.
Representa para un medio determinado la calidad de una radiación a través de su capacidad de
penetrar en la materia.

← Para cualquier profundidad, sea cual sea el espesor que una radiación haya atravesado
anteriormente, un espesor hemirreductor reduce a la mitad la radiación que llega a esta profundidad.
Para una radiación monoenergética, un espesor cualquiera reduce el número de fotones en la misma
proporción, sea cual sea el espesor que se haya atravesado antes.

← Espesor décimorreductor es el grosor necesario de un material para reducir el número de
fotones que lo atraviesan a 1/10 de los incidentes.

← Para los espesores hemirreductores y décimorreductores se cumple que son inversamente
proporcionales a los coeficientes de atenuación, es decir cuanto mayor sea el coeficiente de
atenuación menor será el espesor necesario para reducir el haz primario a la 1/2 ó 1/10 del incidente.
Su valor depende del material atravesado y de la energía de los fotones incidentes (tabla 1.1)




← Tabla 1.1. Espesores hemirreductores para diferentes materiales en función de la energía de
la
← radiación incidente.

← Energía Agua Fe Pb
← 10 KeV 1.2 cm 0.04 mm 0.004mm
← 50 KeV 4.2 cm 0.8 mm 0.11 mm
← 100 KeV 6.8 cm 2.7 mm 0.38 mm

← Para una radiación polienergética como los rayos X empleados en medicina, se suele llamar
espesor hemirreductor al grosor de un material que reduce a la mitad la exposición. Representa
aproximadamente el espesor que reduce a la mitad el número de fotones. Su significado es más
restringido que en las radiaciones monoenergéticas. Se puede precisar designándolo por primer
espesor hemirreductor y considerar igualmente el segundo espesor hemirreductor, que reduce la
exposición de 1/2 a 1/4. Los valores de espesor hemirreductor sucesivos aumentan con el grosor, lo
que refleja el hecho de que la radiación se hace cada vez más penetrante debido a que el filtrado
enriquece el espectro en sus componentes de mayor energía (endurecimiento del haz).


← 8.- LEY DEL INVERSO DEL CUADRADO DE LA DISTANCIA

← A medida que uno se aleja de la bombilla, lee con más dificultad el escrito que tiene entre
manos pues la intensidad de los fotones de la luz que llegan al papel disminuye. Al aumentar la
distancia, la energía emitida se distribuye sobre un área cada vez mayor. Lo mismo ocurre con los
fotones de los rayos X, de forma que la intensidad de la radiación es inversamente proporcional al
cuadrado de la distancia entre el foco y el objeto. Si consideramos un haz de fotones generado por
una fuente puntual F, que se propaga sin sufrir interacciones en el espacio y la cantidad de fotones
que alcanzan una superficie considerada unidad situada a una distancia variable del foco emisor
obtenemos que existe una relación entre la distancia de cada superficie al foco emisor y la cantidad
de fotones que la alcanzan en un mismo tiempo. La relación existente es:

← C1/C2 = d22/d12
← donde C1 es la cantidad de fotones en la superficie 1, C2 en la superficie 2, d1 la distancia
entre el foco emisor y la superficie 1 y d2 la distancia entre el foco y la superficie 2.

← Esta ley se conoce como la Ley del inverso del cuadrado de la distancia. Su conocimiento
resulta imprescindible a la hora de calcular la intensidad de radiación que llega a un receptor de
imagen (radiografía) o al operador que la realiza (en radioprotección se recomienda que la distancia
mínima entre foco y operador sea no inferior a 2 m). En resumen, significa que a una distancia doble
del foco emisor de las radiaciones, la cantidad de radiación existente es una cuarta parte (22), o a una
distancia triple la cantidad de radiación es una novena parte (32).
← Es evidente que el operador nunca se expondrá directamente a la radiación principal, pero si
puede exponerse a la dispersa, donde el foco emisor no es el tubo de rayos X sino la anatomía del
paciente, por lo tanto, el operador debe mantenerse alejado del paciente esos dos metros.


← 9.- FORMACIÓN DE LA IMAGEN RADIOLÓGICA

← La imagen radiográfica convencional depende de la cantidad y calidad de fotones que,
atravesando el objeto radiografiado (ver más adelante, absorción diferencial), llegan a la placa; y
también de la geometría de proyección del haz respecto al objeto y a la placa (factores geométricos
del haz primario).

← Factores geométricos en radiología odontológica.

← A partir de la salida del colimador, el haz de rayos X tiene una distribución cónica, así que el
tamaño del campo de irradiación aumenta al aumentar la distancia al foco. Este aumento se realiza
de forma directamente proporcional, es decir, a una distancia doble, el campo es también doble, para
una misma apertura del colimador (esto ya lo conocíamos desde algún tiempo – teorema de Tales -).
La relación entre el tamaño del campo y la distancia al foco se mantiene constante. Una apertura del
colimador de 5x5 cm situado a 10 cm del foco, supone obtener un campo de 20x20 cm a 40 cm del
foco, o de 40x40 cm a 80 cm de distancia, de modo que frecuentemente el tamaño radiográfico es
mayor que el real y la distorsión radiográfica > 1, pues:
← D (RX) = T (RX) / T (r)
← donde,
← D (RX) es distorsión radiográfica
← T (RX) es tamaño radiográfico obtenido y
← T (r) es tamaño real

← En radiografía dental se produce acortamiento, D (RX) < 1, cuando el rayo es perpendicular a
la película pero no al diente, y alargamiento, D (RX) > 1, cuando el rayo, siendo perpendicular al
diente, no lo es a la película. Si D (RX) = 1, no hay distorsión.

← La proyección intraoral periapical que menos distorsión genera es la llamada de las paralelas
y en ella, tanto diente como radiografía se disponen paralelos entre sí, sobre los que incide,
perpendicular a ambos, el haz. Para asegurar esta disposición resulta imprescindible el concurso de
los accesorios posicionadores. La técnica aleta de mordida tiene también la misma geometría de
proyección, siendo la proyección que mayor resolución de contorno ofrece. La técnica de la bisectriz ,
que aún es la más empleada en nuestro entorno, es la que causa más distorsión por lo compleja e
inexacta que es su proyección ya que para su construcción no se suelen utilizar posicionadores.

← En una radiografía el aumento de los órganos disminuye al aumentar la distancia del
paciente al foco y al reducir la distancia paciente placa. El aumento aparente es mayor para los
órganos más distantes a la placa y menor para los más próximos.

← 9.1.- Interacción del haz con la materia

← Al hacer una radiografía, la interacción de los fotones con el organismo sucede de manera
que una parte de ellos es absorbida (los fotones no llegan a la placa - efecto fotoeléctrico-), otra no
interacciona con el paciente (los fotones lo atraviesan y llegan a la placa) y otra parte presenta
dispersión (el fotón incidente es desviado por efecto Compton), por lo tanto los parámetros que
influyen en la probabilidad que sucedan estos efectos (E del fotón incidente, Z del objeto
radiografiado y densidad del medio del objeto) decidirán sobre la formación de la imagen.

← Básicamente, la imagen radiográfica se forma por estas diferentes absorciones, la absorción
diferencial. Los rayos X dispersados por efecto Compton velan la película originando densidad óptica
sin interés diagnóstico, pues no son fieles proyecciones de las respectivas densidades del paciente
(son fotones desviados). Otros fotones que también pueden llegar a la película y que tampoco
contribuyen a formar imagen de interés diagnóstico, antes bien lo contrario, son los producidos tras
una interacción fotoeléctrica, pues el hueco generado en la capa K es corregido por un electrón de
nivel más externo, por lo general la L y dicha transición se acompaña de la emisión de un fotón con
energía igual a la diferencia entre las energías de ligadura de las capas orbitales participantes. Son
rayos X característicos y corresponden a radiación secundaria, comportándose también como
radiación dispersa.

← Los fotones que no llegan a la placa son los responsables de las imágenes radiopacas (color
blanco), del mismo modo que un cristal opaco impide el paso de los fotones de luz. Los fotones que
atraviesan completamente al paciente generarán imágenes radiotransparentes (color negro). El color
gris, radiolucidez en determinado grado, se genera cuando la incidencia de fotones a la radiografía es
menor que la necesaria para una completa radiolucidez negra. Los fotones dispersados no guardan
correspondencia con la geometría de la proyección pudiendo llegar a zonas de la radiografía donde
correspondería imagen radiopaca en cuyo caso perdería el color blanco a favor del gris. Esto explica
en parte porqué las radiografías no son tan nítidas como las fotografías. Se estima que a la película
le llega menos del 5% de los rayos X que inciden sobre el paciente y menos de la mitad de los que
alcanzan la película interaccionan para formar imagen. Por tanto, la imagen radiográfica se debe
aproximadamente al 1% de los rayos X emitidos por el aparato.
← La placa radiográfica se impresiona por la radiación directa (atenuada por el paciente) y por
la radiación dispersa. Al conjunto de ambas radiaciones se las conoce con el nombre de radiación
remanente. Es el haz residual que permanece después de la atenuación de los rayos por la materia,
el que emerge del tejido e impresiona la emulsión de la radiografía. La radiación dispersa produce un
enturbiamento de la imagen radiográfica, con pérdida de contraste. Los detalles aparecen borrosos,
por lo que no es deseable su existencia.

← La absorción de la radiación por los tejidos está determinada por la ley de Braggs-Pierce.
Según ella, el coeficiente de absorción lineal es proporcional al cubo del número atómico del absor-
bente (Z3)e inversamente proporcional al cubo de la energía de la radiación (1/E3). Esta ley es
consecuencia de considerar que, en el rango o intervalo de energías que se emplean en
radiodiagnóstico, el efecto predominante es el efecto fotoeléctrico.

← Al depender el coeficiente de absorción lineal de la tercera potencia del número atómico (Z)
del medio, se obtiene que existirá una elevada diferencia de la absorción entre los diferentes
elementos. Las estructuras que estén compuestas por átomos de elevado número atómico,
absorberán la radiación de forma mucho más intensa que los de los medios que estén compuestos
por elementos de número atómico bajo. Esto representa que la radiación atenuada, que es la que
detectamos una vez ha atravesado el organismo, será menor tras atravesar una estructura que
contenga átomos de elevado Z que la detectada después de atravesar un tejido con átomos de Z
bajo. Por ello, la clasificación de los tejidos según radiodensidades es:

← Tej. Óseo--------------------------------------- tej. radiopaco
← Tej. Muscular y graso---------------------- tej. radioluscente
← Aire---------------------------------------- radiotransparencia

← Además, al depender no de forma lineal sino al cubo, las pequeñas diferencias entre órganos
contiguos son amplificadas, con lo que se obtiene un alto grado de contraste. Esta propiedad explica
también el hecho de que la administración de sustancias de un peso atómico superior al del
organismo (alto Z) permita su detección fácil por medio de los rayos X al tener un elevado contraste
sobre el resto de estructuras. Por esta razón estas sustancias son empleadas como medios de
contraste radiológico y son normalmente el yodo y el bario. Por otra parte, estructuras vecinas con Z
parecidos logran ser identificadas separadamente debido a que sus densidades son diferentes y eso
influye mucho, como hemos dicho, en la probabilidad del efecto Compton.

← Al depender la absorción de forma inversamente proporcional al cubo de la energía de la
radiación (kilovoltaje), se cumple que el mayor contraste se obtiene en radiaciones de baja energía y
viceversa, el hiperkilovoltaje disminuye el contraste y aumenta la riqueza de grises. La radiación de
baja energía es indeseable por lo que debe ser filtrada para eliminarla, al no contribuir a la obtención
de la imagen radiológica y aumentar la exposición recibida por el paciente. La obtención de la imagen
radiológica debe realizarse con el máximo kilovoltaje posible siempre que ofrezca un correcto nivel de
contraste.

← La indicación del bajo kilovoltaje es escasa, por ejemplo en la mamografía (40 KeV), pues
aquí, si empleamos un haz de gran poder de penetración, perderemos la capacidad de observar
microcalcificaciones (serán atravesadas fácilmente) lo que constituye la perdida de un importante
signo de malignidad en esta localización.


CAPÍTULO 2: CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS EQUIPOS Y HACES DE RAYOS X

← 1.- GENERADOR: TRANSFORMADOR, RECTIFICADOR Y TEMPORIZADOR



← El transformador modifica la tensión de la corriente eléctrica. Para acelerar los electrones
hacia el ánodo y generar rayos X, la diferencia de potencial que debe existir entre ánodo y cátodo
debe ser superior a 30.000 voltios. Esta tensión se produce fuera del tubo mediante un transformador
de alta tensión. Por otra parte, la corriente que le llega al transformador es alterna y para alimentar el
tubo, esta corriente debe ser continua, en la cual el flujo de electrones sólo se muevan en una
dirección.
← Este proceso se denomina rectificación, y el aparato que lo logra, rectificador. Existen dos
categorías de rectificadores, los de estado sólido (a partir de 1950) y las válvulas de vacío (desde
1915). Los de estado sólido están hechos con materiales semiconductores cuyos cristales
constituyen los chips de los ordenadores. Las antiguas válvulas son tubos de vidrio en cuyo interior
se ha hecho el vacío con un filamento emisor de electrones por calentamiento (emisor termoiónico)
que constituye la parte negativa del tubo (cátodo), a diferencia del ánodo o lado positivo formado por
una placa metálica fría.

← Esta rectificación la puede realizar directamente el tubo de rayos X, ya que sólo permite la
circulación de los electrones en el sentido de cátodo al ánodo y no al revés. De esta forma tenemos
los tubos autorrectificadores. El inconveniente de estos tubos autorrectificadores es que sólo
aprovechan un semiperiodo de la corriente eléctrica, pues en el semiperiodo siguiente no pasa
corriente, con lo que los tiempos de exposición se alargan.

← En radiología convencional, para aumentar la cantidad de radiación generada por unidad de
tiempo y acortar los tiempos de exposición se disponen de tubos alimentados por corriente trifásica y
dotados de 12 rectificadores, 4 por cada una de las fases de la corriente eléctrica. Con ello se
consigue una corriente prácticamente continua y una gran potencia de los tubos. La corriente que
alimenta al transformador es regulable, de modo que se pueda seleccionar la tensión de salida del
mismo, con lo que se modifica la diferencia de potencial existente entre el cátodo y el ánodo y por
tanto la velocidad que adquieren los electrones y su posterior colisión en el ánodo.

← La intensidad de la corriente que alimenta el filamento, miliamperios, también es regulable
mediante un potenciómetro, lo que determina la cantidad de electrones que se liberarán y que
circularán desde el cátodo al ánodo y por consecuencia, el número de fotones. El miliamperaje no
modifica la energía de los fotones y sí su cantidad, hecho que influye en la densidad óptica
radiográfica (grado de ennegrecimiento de la placa).

25
← Al hacer una radiografía, el tiempo de exposición, regulable por el temporizador, afecta en
igual medida que la intensidad de corriente. Si aumentamos el tiempo, también se incrementa el
número de fotones que alcanzan la placa. El producto de la intensidad (miliamperios) por el tiempo
de exposición (segundos) proporciona la magnitud mAs (miliamperios segundo), principal
determinante de la densidad radiográfica.
← Al aumentar la tensión en el tubo, se eleva la velocidad (energía cinética) con la que los
electrones viajan hacia el ánodo. Esta mayor energía se traduce en una modificación del espectro de
rayos X emitidos, que aumenta su energía y por lo tanto la frecuencia de la radiación, disminuyendo
la longitud de onda, con lo que varían sus propiedades físicas. Secundariamente habrán más fotones
que logren atravesar el objeto radiografiado, así que el kilovoltaje también repecute en la densidad
radiográfica.


← 2.- TUBO. DISPOSITIVOS ASOCIADOS

← 2.1.- Ampolla de vidrio.

← El tubo de rayos X es un tubo de vacío de cristal Pyrex para que soporte el calor generado en
su interior. En su interior se hallan el cátodo (filamento – polo negativo-) y el ánodo (superficie de
frenado – polo positivo). El tubo de rayos X consta de los siguientes elementos (figura 1.4): 1) soporte
del ánodo y de la refrigeración; 2) ánodo giratorio; 3) paredes del tubo; 4) ventana de berilio; 5) foco;
6) filamento; 7) focalizador.

← 2.2.-Filamento.

← Hemos visto que para producir rayos X son necesarios electrones libres. Estos se producen
en el filamento del tubo de rayos X mediante efecto termoiónico (los electrones de la capa externa del
filamento de los átomos del filamento incandescente son expulsados). Este efecto supone que un
cuerpo incandescente emite electrones espontáneamente. Así, el filamento (de wolframio con un 2%
de torio para aumentar la eficacia de la emisión termoiónica y disminuir su vaporización) es calentado
mediante una corriente eléctrica hasta ponerlo incandescente, como el filamento de una bombilla
normal. Como hemos referido, la cantidad de electrones producidos depende de la intensidad de la
corriente de calentamiento, o lo que es lo mismo de la temperatura del filamento. Al pasar más
corriente, aumentando la intensidad, se incrementa la temperatura del filamento y este emite más
electrones. El tamaño del filamento va a determinar el tamaño del haz de electrones que se
desprenden y que van hacia el ánodo. Los rayos X se producen en el lugar en el que impactan los
electrones sobre el ánodo y se denomina foco. Los tubos de rayos X suelen disponer de 2 filamentos:
uno de dimensiones pequeñas, que producirá un foco de menor tamaño y que sirve para obtener las
imágenes más nítidas y otro de mayor tamaño, que se emplea para obtener más potencia con lo que
consiguen tiempos de exposición más cortos pero que al ser el foco efectivo de mayor tamaño tienen
menor nitidez. En la figura 2.1 se observa la variación del diámetro del foco en función del tamaño del
filamento. El filamento se encuentra alojado en el interior de una cápsula que se denomina
focalizador. Si el filamento se encontrase libre, los electrones emitidos se repelerían entre ellos
debido a su carga eléctrica, por lo que el haz de electrones tendría tendencia a dispersarse. Para
evitarlo, el focalizador se carga negativamente con lo que se concentran los electrones.

← Figura 2.1. Variación del tamaño del foco en el ánodo en función del filamento.

← 2. 3.- Cátodo.

← El propio filamento actúa a modo de cátodo, es decir de polo negativo. El ánodo es el polo
positivo del tubo y está situado frente al filamento o cátodo. Los electrones son acelerados mediante
la diferencia de potencial existente entre el ánodo y el cátodo del tubo. En el lugar de choque de los
electrones con el ánodo es donde se producen los rayos X (foco).

← 2. 4.- Ánodo.

← En el punto donde interaccionan los electrones con el ánodo, se produce un desgaste y
además la emisión de gran cantidad de calor, por lo que no tarda en degradarse. Este desgaste, en
el ánodo giratorio es menor que en el estacionario. El ánodo giratorio tiene la forma de un disco al
que se hace girar mediante un rotor. Los electrones que impactan sobre él no lo hacen en su centro
sino en un lugar de la periferia, con lo que la superficie de interacción aumenta. La emisión de rayos
X se realiza en todas direcciones, pero con preferencia en un determinado ángulo, por lo que el
ánodo se construye con una cierta inclinación, lo que contribuye a reducir el tamaño aparente del
foco. La composición del ánodo suele ser de una aleación de wolframio y renio, con el objeto de ser
lo más resistente posible al esfuerzo mecánico (rotación rápida), buen conductor eléctrico (conducir
los electrones que recibe de vuelta al generador de alta tensión) y buen conductor térmico a fin de
disipar el calor generado (99% de la energía cinética de los electrones incidentes se transforma en
calor y sólo el 1% en radiación X).

← A mayor número atómico de la zona de foco del ánodo, aumenta el número de fotones de
alta energía. La curva se desplazará hacia arriba y hacia la derecha. El wolframio (Z = 74) genera
fotones demasiado penetrantes para mamografía por lo que es preferible el molibdeno (Z = 42). En
general el aumento del número atómico del blanco modifica algo la forma de curva, hacía la derecha
y arriba pues, incrementa la cantidad y la calidad de los fotones emitidos. Varios materiales
componen los actuales ánodos rotatorios. La aleación de wolframio con renio para el blanco (parte
del ánodo donde colisionan los electrones) permite obtener fotones más energéticos y robustez frente
al movimiento de rotación. El wolframio disipa bien el calor producido y su punto de fusión alto
(3.400ºC) le hace resistente a picaduras y gasificación. El molibdeno y/o grafito sirven de soporte al
blanco prolongándose en el mismo eje del ánodo. Esta disposición constituye la parte rotor del motor
de inducción que impulsa al ánodo en su movimiento rotacional, por lo tanto estos materiales han de
disipar bien el calor, tener resistencia estructural y poca densidad para facilitar el giro.

← Un menor tamaño del foco conlleva mayor resolución espacial, dado que disminuye la zona
de penumbra, por lo tanto interesa áreas focales lo más pequeñas posibles, aunque la contrapartida
es que el calentamiento del blanco se concentra en un área menor. Una solución al problema la
ofrece el ánodo rotatorio pues con su rotación hace posible que un foco lineal pequeño se desplace
360º por la superficie del disco, llegando a áreas focales 500 veces mayores que la del ánodo
estacionario (4 mm2), disipando mejor el calor generado. Para conseguir una zona de calentamiento
grande (tamaño del foco real) y un área focal eficaz pequeña (zona proyectada sobre el paciente y la
película) se angula el foco real. Cuanto menor es el ángulo del blanco (entre 5 a 15º), menor será el
tamaño del foco eficaz.

← 2. 5.- Sistema de refrigeración.

← Ya que el ánodo es el lugar donde más calor se genera, muchos tubos de rayos X se
encuentran bañados en aceite, el cual evita su degradación rápida. El aceite como refrigerante tiene
la ventaja de que es aislante eléctrico. En algunos tubos el aceite circula mediante una bomba y se
refrigera mediante aire por acción de un ventilador. En otros, de mayor potencia, mediante agua.

← 2. 6.- Sistema de colimación.

← Se entiende por colimador el dispositivo que situado en la salida del haz de rayos X, permite
ajustar el tamaño del campo de irradiación a las necesidades de cada caso. El colimador, en
radiología convencional, consta de unas mandíbulas ajustables que atenúan el haz de irradiación al
estar construidas en un material de elevado peso atómico, normalmente plomo. En radiología dental
consta de un escudo metálico que se adapta en el extremo del cono (diámetro de 6 cm) reduciendo
su abertura al tamaño de la radiografía dental, usualmente de 3,1 x 4,1 cm (colimador rectangular).
← La colimación, consecuente con el criterio ALARA, evita la exposición innecesaria del resto
del organismo. Además, al restringir el volumen de tejido expuesto, disminuye la cantidad de
radiación dispersa, que vela y no diagnóstica, por lo cual aumenta la calidad radiográfica. La
reducción del campo irradiado puede precisar cierto incremento de la exposición, que si se hace a
expensas del kilovoltaje, redunda en la disminución de la radiación dispersa, pues el número absoluto
de dispersiones Compton disminuye con el aumento de energía de los rayos X. Un tercer método
ampliamente utilizado para disminuir la radiación dispersa se basa en el empleo de las parrillas
antidifusoras (no utilizado en radiología dental ni ortopantomografía).

← En radiología convencional, para conocer el tamaño de la abertura del colimador, existe una
luz que ilumina el campo útil. El foco de la misma coincide (mediante un sistema de espejos) con el
foco de los rayos X, de manera que el campo visible se corresponda con el campo de irradiación. Ello
permite ajustar con facilidad la apertura del colimador al tamaño de la placa o de la zona a estudiar.

← 2.7.- Filtro.

← En el haz existe una proporción de fotones que tienen baja energía y por tanto, escaso poder
de penetración. Esta radiación de baja energía es absorbida en el paciente que se está explorando,
lo que aumenta la dosis de radiación por él recibida. Para reducir esta radiación de baja energía, el
haz de rayos X debe ser filtrado a la salida del tubo. En el haz de rayos X existen 2 tipos de filtración.
La filtración inherente es aquella que depende de las características de construcción del aparato y no
puede ser modificada. Está constituida por el vidrio del tubo, el aceite de refrigeración y el cristal de la
ventana de salida de la carcasa (para haces poco penetrantes, mamografía, es de muy bajo peso
atómico). Suele ser equivalente a la filtración producida por 0,5 mm de aluminio. La filtración añadida
es aquella que se coloca en el exterior del tubo y puede ser modificada por el operador en cada caso
particular. Los filtros añadidos empleados en radiodiagnóstico suelen ser de aluminio, de un espesor
de 2,5 a 3 mm. Al interaccionar con el filtro, el haz de rayos X se atenúa, es decir pierde parte de su
energía. Las radiaciones de baja energía no podrán atravesar el filtraje y se detendrán en los filtros,
mientras que las radiaciones de energía mayor lo atravesarán sin apenas interaccionar con él. Es por
ello que el haz obtenido a la salida del filtro posee una energía media mayor, ya que se han
eliminado las radiaciones de menor energía. A este proceso se le conoce con el nombre de
endurecimiento del haz.

← 2.8.- La carcasa.

← El tubo de rayos X se encuentra situado en el interior de un contenedor denominado carcasa.
Aparte de servir como soporte, se emplea para atenuar la radiación que se genera en el foco,
omnidireccional. La que logra atravesarla constituye la llamada radiación de fuga. Para limitarla, las
paredes de la carcasa están revestidas de plomo, reduciendo la cantidad de radiación alrededor del
cabezal a unos valores inferiores a 1 mSv/hora a 1 metro de distancia. La carcasa encierra
completamente su contenido, excepto en una abertura, la ventana, de la que sale el haz de rayos X
útil. Delante de esta salida se colocan los elementos asociados al tubo de rayos X cuya misión sea la
de modificar las características del haz de irradiación (filtración añadida y colimación).

← 3.- CARACTERÍSTICAS DE LA RADIACIÓN PRODUCIDA POR UN EQUIPO DE RAYOS X

← La forma del espectro emitido por un tubo de rayos X depende fundamentalmente del
potencial de aceleración (kilovoltaje), naturaleza del ánodo (radiación característica), filtración y forma
de la onda de la fuente de alta tensión que se utilice.

← 3.1.- Kilovoltaje aplicado.

← El kilovoltaje nos fija el valor de energía máxima que pueden alcanzar los fotones. La
probabilidad de que se produzca efecto fotoeléctrico o coeficiente de atenuación lineal fotoeléctrico
disminuye rápidamente cuando aumenta la energía de los fotones, aproximadamente como 1/E 3.
También la probabilidad de que se produzca una interacción Compton o coeficiente de atenuación
Compton disminuye al aumentar la energía de los fotones, aproximadamente como 1/E. Además, con
bajo kilovoltaje son menos los fotones que llegan a la película, lo cual suele compensarse
aumentando el mAs, con lo que el paciente recibiría mayor dosis. Por otra parte, al aumentar la
tensión, aumenta el poder de penetración de la radiación, así que hay más radiación que llega a la
película, lo que contribuye a disminuir el contraste a expensas de aumentar la gama de grises. La
forma de la onda varia con el kilovoltaje pues cuando aumenta, la distribución relativa de los rayos X
emitidos se desplaza hacia la derecha sobre el eje X, hacía las energías altas de los rayos X,
dispuestos en orden creciente desde el centro de coordenadas. En el eje Y se representan el número
de fotones por unidad de energía. La curva aumenta respecto al Y, cuando aumenta la tensión en
pico. Un aumento del 15% de la tensión en pico equivale a duplicar el mAs, así que al aumentar la
calidad con los Kv (penetración), también aumentamos la cantidad (número de fotones que llegan al
film).

← 3.2.- Naturaleza del ánodo. (ver 2.4)

← 3.3.- Filtración.

← El espectro de emisión de rayos X disminuye con la filtración añadida. Con las mismas
condiciones de disparo, a mayor filtración la altura de la curva disminuye (el número de rayos X por
unidad de energía - eje Y- disminuye), pero lo hace más para las bajas energías (parte izquierda de
X) que para las altas (parte derecha de X). La filtración añadida procura un descenso en la cantidad y
un aumento en la calidad. Se dice endurecimiento del haz a la filtración y eliminación de fotones de
baja energía del haz. Algunos equipos permiten seleccionar la filtración añadida de acuerdo con la
técnica a realizar.




← 3.4.- Intensidad de la corriente.

← El amperaje determina en gran medida el número de fotones del haz, es decir la cantidad de
radiación. A un aumento del amperaje (de 200 a 300 mA) se incrementa en un 50% el número de
electrones que circulan por el tubo y también en la misma proporción la exposición que recibe el
paciente.

← 3.5.- Sistema de colimación.

← A mayor extensión y volumen de tejido irradiado, mayor cantidad de radiación dispersa. La
radiografía aumentará el velo y por consiguiente el contraste disminuirá. La restricción del tamaño del
haz, además de irradiar lo estrictamente imprescindible (de acuerdo con criterio ALARA), mejora
también la resolución espacial. Resulta de gran utilidad en radiología convencional el colimador con
luz localizadora, la cual permite “ver” sobre paciente las dimensiones del haz, como de forma análoga
lo haría la colimación telemandada desde fuera y “vista” en el monitor de la cadena de intensificación
de escopia.


← 4.- SISTEMAS DE IMAGEN

← Los rayos X no son detectables por el ojo humano, así que son necesarios unos instrumentos
para poder visualizar la diferente absorción de los mismos por el organismo. Estos medios son los
sistemas reproductores de la imagen. Aunque el producto final sea el mismo, la imagen, existen
diferentes procedimientos para lograrla. En grafía, el sistema de imagen está constituido por el
chasis, con la cartulina reforzadora y la película, así como su procesado. En escopia, el sistema de
imagen está formado por la pantalla, el sistema de intensificación y la terminal de televisión, que no
se usan en odontología. Un sistema reproductor de imagen de aparición reciente y de uso creciente
en odontología es el constituido por un captador electrónico, consistente en una regleta de
dispositivos de carga acoplada (charged couple device o CCD), de alta radiosensibilidad, que permite
ahorrar el empleo de la placa radiográfica convencional, obviando el efecto fotoquímico. Se trata de
la radiología digital directa, a diferencia de la indirecta que no utiliza CCD y sí una platina de fosforo
activo sobre la cual un lector láser la escanea para mostrarla después en monitor o guardarla en
soporte magnético.






← 4.1.- Conjunto chasis – cartulina reforzadora – película

← 4.1.1.- Chasis.

← El chasis o casete es el soporte, a modo de carpeta, en cuyo interior están la cartulina
reforzadora y la película. La mayoría de ellos son rígidos, pero algunos otros, para la
ortopantomografía, pueden ser flexibles. El chasis debe interferir lo menos posible con el haz
incidente, así que su número atómico debe ser bajo en el frontal. Antes los hacían de aluminio y
ahora de fibra de carbono. La tapa posterior suele estar compuesta de un material pesado para evitar
que la radiación dispersa desde atrás pueda interferir en la imagen (retrodispersión). Las cubiertas
internas de esta carpeta están forradas de goma – espuma o fieltro cuya compresión, al cerrar el
chasis, asegura el contacto íntimo y uniforme de las cartulinas con la placa.

← 4.1.2.- Cartulina reforzadora.

← Permite un gran ahorro de fotones de rayos X, pues la imagen se forma, en más del 90%, a
expensas de los fotones de luz visible emitidos por ellos. Toda la radiología extraoral convencional se
beneficia de ellas, pero no la intraoral, cuyas imágenes radiográficas se forman exclusivamente por la
intervención de la radiación X. Estas cartulinas se componen de sustancias luminiscentes
fluorescentes (fósforos que devuelven la energía absorbida en forma de luz visible mientras les llega
radiación, a diferencia de la fosforescencia cuya emisión de luz sobrepasa un poco la duración de la
absorción de la radiación). La sustancia clásica es el wolframato de calcio, introducida por Thomas
Edison poco tiempo después del descubrimiento de los rayos X. Absorbe un 30% de los rayos X que
interaccionan con él. La interacción es del tipo de efecto fotoeléctrico. La luz azulada que emiten sus
fósforos es aprovechada para formar imagen, sobre todo cuando hay correspondencia espectral con
la de la emulsión de la película. La proporción de energía absorbida respecto a la devuelta en forma
de luz (eficacia de conversión) es del 5% para esta sustancia. Desde 1970 se han desarrollado
nuevos materiales con mayor eficacia de conversión (15-20%). Son elementos del grupo de las
tierras raras, como gadolinio, itrio y lantano. Su empleo, en combinación con las emulsiones que
ofrecen buena correspondencia, se ha generalizado. Pequeñas motas de polvo pueden generar
imágenes artefactadas, así que su mantenimiento de limpieza debe ser riguroso.

← 4.1.3.- Película.

← Mediante el fenómeno fotoquímico los rayos X son capaces de ennegrecer una película
fotográfica o radiográfica. Una película radiográfica consiste en un soporte de celuloide sobre el cual
está depositada la emulsión sensible. La emulsión está compuesta por sales de plata (normalmente
bromuro de plata) en suspensión coloidal en una matriz de gelatina. Al incidir los rayos X sobre esta
placa, se produce el efecto fotoquímico, por el cual un átomo de plata es ionizado, con lo que
cambian sus propiedades químicas de oxido reducción. La cantidad de ionizaciones es proporcional
a la cantidad de radiación recibida.

← Después de la exposición, la placa debe ser revelada. Mediante un baño, los átomos de plata
no ionizados son disueltos en el revelador, mientras que los ionizados no son solubles y permanecen
en la placa. A continuación se somete a un baño por el cual se reducen todos los átomos, con lo que
se fija la imagen y se evita que al exponerla a la luz visible ésta se altere. Finalmente, la placa es
lavada para eliminar de su superficie los restos de los líquidos de revelado y fijado. Las zonas donde
ha permanecido el ión plata (han recibido más radiación) quedan de color negro, mientras que las
zonas donde el ión plata no se ha formado, mantenienen su solubilidad, y se eliminan de la placa.
Así, las zonas radiotransparentes del cuerpo se manifiestan de color negro y las zonas radiopacas
como blancas. Esto constituye una imagen en negativo de las densidades del organismo.

← Para producir el ennegrecimiento de la placa es necesario que las radiaciones tengan una
energía mínima, que es la energía de enlace del electrón más cortical del átomo de plata. Es por ello
que las radiaciones de menor energía no impresionan la emulsión, lo que permite su exposición a la
luz roja del cuarto oscuro.

← Debido a la capacidad de los rayos X de atravesar la materia, la parte de ellos que
impresiona la placa (que cede su energía a los átomos de plata) es muy pequeña, inferior al 1 % de
la radiación incidente. Como hemos visto, para impresionar la placa con menor dosis de radiación se
emplean las pantallas de refuerzo.


← 5.- REJILLA ANTIDIFUSORA

← (Función, inconvenientes, requisitos)
← Para obtener radiografías de buena calidad es importante reducir al máximo la radiación
dispersa, pues, como hemos comentado, produce ennegrecimientos innecesarios en la radiografía.
Para ello se emplean las parrillas antidifusoras o bucky (de su inventor Gustave Bucky). Éstas están
formadas por unos elementos radiopacos alternados con materiales radiotransparentes, que permiten
únicamente el paso de los rayos que estén alineados con el foco. Las rejillas se deben colocar entre
el paciente y la placa y lo más próximas a la placa (en íntimo contacto). La efectividad de una rejilla
se la llama relación de rejilla, y expresa la proporción de radiación dispersa que atenúa en relación a
la radiación directa. Se determina mediante la razón h/D, en la que h es el espesor de cada rejilla y D
la distancia entre dos de estos elementos de material radiopaco. Existen rejillas de relación 8:1, que
eliminan el 87 % de la radiación dispersa o de 16:1 que eliminan el 94 %. Normalmente, las rejillas
son móviles (están motorizadas y se desplazan con la placa) y están focalizadas, sus láminas tienen
una inclinación tal que permite alinearlas con el haz de rayos X, con lo cual la efectividad es mayor.

← En el campo de la odontoestomatología su utilización es escasa, pues tanto en las
radiografías intraorales como en la ortopantomografía, su empleo resulta imposible, no así en
proyecciones craneales (cefalometría ortodóncica).

← Puede considerarse un inconveniente la observación de finas líneas radiopacas alternantes y
paralelas entre sí, que obedecen a la proyección de cada laminilla (recuerda a las líneas de la
imagen de la televisión, las cuales usualmente pasan desapercibidas). Eso ocurre cuando la rejilla es
fija y permanece quieta cuando se superpone al chasis en el momento del disparo (por ejemplo en
equipos móviles, portátiles). Aún así la imagen es de mejor calidad que si hubiese sido hecha sin
rejilla. Justamente para evitar este inconveniente, las rejillas que forman parte de instalaciones fijas,
son móviles, de manera que se desplazan con un movimiento rápido, motorizado, que las difumina.
Por otra parte, dado que la parrilla antidifusora absorbe una notable cantidad de radiación, la dosis
necesaria para realizar una exploración será mayor cuando está se utilice que cuando se prescinda
de ella.

← Requisito. El requisito de su utilización es que siempre deben funcionar a la distancia precisa
y predeterminada del foco, pues se trata de rejillas focalizadas lo cual es motivo de verificación
periódica. Una rejilla fuera de foco disminuye la calidad radiográfica.


CAPÍTULO 3: MAGNITUDES Y MEDIDA DE LA RADIACIÓN

← 1.- MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS APLICABLES AL RADIODIAGNÓSTICO



← Para poder analizar los efectos producidos por las radiaciones ionizantes, es necesario
disponer de magnitudes y unidades que permitan medir la radiación. Estas magnitudes y unidades
han experimentado una continua evolución desde el descubrimiento de las radiaciones ionizantes,
fruto del mejor conocimiento de los fenómenos que se producían y como consecuencia de la
adopción de las unidades del sistema internacional (SI), adoptado con carácter general en todo el
mundo desde los años 70.

← Las magnitudes y unidades hacen referencia a tres aspectos de los fenómenos de la
interacción de la radiación con la materia:
← 1.- La radiación en sí.
← 2.- Los efectos físicos que la radiación produce en la materia que atraviesa.
← 3.- Los efectos biológicos que produce.

← 1.1.- Exposición y tasa de exposición.

← La exposición es una magnitud que se emplea únicamente en radiación electromagnética, es
decir radiación X o . Se representa con el símbolo X y se define como el resultado del cociente entre
el valor absoluto de la carga de todos los iones del mismo signo producidos en un volumen de aire
por una radiación X o  y el valor de la masa de dicho volumen de aire.
← X aire = carga iones/masa aire = Q/m

← La exposición tiene únicamente validez en aire y mide las características de la radiación en
un medio fijo que es el aire.

← Se mide en el sistema S.I. en Culombios/kg, es decir representa la carga depositada por
unidad de masa de aire.

← Ha sido muy empleada la unidad denominada Roentgen, Roentgenio o Renguenio. Una
exposición es igual a 1 Roentgenio (R) si los electrones liberados en una masa de 0.001293 g de aire
dan lugar a una ionización a lo largo de sus trayectorias de carga de cada signo igual a 1 u.e.s.
← La masa de 0.001293 g de aire corresponde a 1 cm 3 de aire en condiciones normales de
presión y temperatura (temperatura de 0 ºC y presión de 760 mm Hg).

← Una exposición de un Roentgenio equivale a una carga de 2.58 x 10 -4
C/kg. El número de
ionizaciones producidas por una exposición de 1 R es de 1.61 x 10 , es decir 1 billón.
12

37
← Se denomina tasa de exposición X al cociente exposición/tiempo. Sus unidades son el
Culombio/kg minuto. Dado lo extendido del Roentgenio, también se suele medir en
Roentgenios/hora, en R/minuto o en mR/h.

← 1.2.- Concepto de Kerma

← El fotón transfiere al electrón únicamente energía cinética y éste electrón va perdiendo su
energía cinética, es decir va depositando su energía en el medio. Kerma (Kinetic Energy Released in
Material, energía cinética liberada en la materia) mide la energía transferida por la radiación
electromagnética al electrón en un punto, mientras que la energía transferida por el electrón al medio
es la dosis absorbida.

← Se denomina Kerma (K) al cociente de la energía total transferida por unidad de masa
irradiada. El Kerma de una radiación es función de su energía (aumenta al aumentar ésta) y de la
masa del material irradiado.
← K = Energia cinética / masa

← Los electrones que adquieran la energía transferida por la radiación se desplazarán, ya que
tienen un alcance que no es nulo. Por ello no toda la energía transferida en un punto (kerma) se
comunica al medio en este punto (dosis absorbida), ya que los electrones la irán depositando en
otros puntos a lo largo de su recorrido.

← Sus unidades son el Julio/kg o el ergio/g.

← 1.3.- Concepto de dosis.

← Dosis, del griego dosis, se refiere a la acción de dar. En medicina viene definida por
“cantidad determinada de un medicamento o agente terapéutico” aunque genéricamente esa
cantidad no debe limitarse al medicamento sino extenderse a todo aquello contable que puede
administrarse. Así nos encontramos, en el ámbito sanitario, muchos tipos de dosis. Dosis diaria, la
que debe administrarse en las 24 h. Dosis oligodinámica, cantidad mínima de metales puros en
solución en agua destilada que obra sobre organismos unicelulares, dosis sensibilizante, de
recuerdo, de sostenimiento, tóxica, tolerable, fraccionada, eritema, letal, etc. En nuestro entorno, la
Radiología, el concepto de dosis se refiere a cantidad de radiación, terapéutica o diagnóstica según
la finalidad de la irradiación. En radiodiagnóstico, las dosis de mayor interés es la absorbida y en
radioprotección, las dosis equivalente y efectiva. Dado que la radiación tiene la propiedad de
atravesar el organismo, no toda la radiación que sale del aparato de rayos X y que llega a la persona
(exposición) queda absorbida en ella. La cantidad real de radiación absorbida o depositada en los
tejidos orgánicos (dosis absorbida) constituye el típico índice de capacidad en producir lesión
biológica. Si la dosis absorbida es grande, el riesgo en generar lesión biológica, también. A efectos
prácticos, el concepto de dosis equivalente, en radiodiagnóstico, tiene escaso interés pues la
radiación utilizada siempre es la misma, los rayos X, cuyo factor de calidad 1, no modifica el valor de
la dosis absorbida con el de la equivalente. En otros ámbitos como radioterapia o centrales
nucleares, donde se manejan diferentes radiaciones con distintos factores de calidad, la dosis
equivalente es de gran importancia pues es el único indicador de lesión biológica que hace
comparables diferentes irradiaciones.

← 1.3.1.- Dosis absorbida y tasa de dosis.

← La dosis absorbida por un medio material en un punto representa la energía cedida por la
radiación ionizante en un determinado volumen que engloba dicho punto, dividida por la masa del
citado volumen:
← D=E/m

← La dosis absorbida se aplica a todo tipo de radiación, tanto electromagnética como
corpuscular. La dosis absorbida es una medida de la energía que se deposita en el medio irradiado.

← Su unidad en el sistema S.I. es el Gray.
← 1 Gy = 1 J/kg

← Históricamente se empleaba el rad (radiation absorbed dose), y dado lo extendido de su
empleo es necesario conocer su equivalencia con el Gy.
← 1 Gy = 100 rad 1cGy = 1 rad

← Tasa de dosis es la dosis absorbida por unidad de tiempo
← D = D/t
← Se mide en Gy/h o cGy/minuto

← 1.3.2.- Dosis equivalente y tasa de dosis equivalente

← Se denomina dosis equivalente H al resultado de multiplicar la dosis absorbida en Gy por un
factor de ponderación de la radiación (WR ) y se mide en Sievert (Sv).
← Dosis equivalente (HTR) = WR  DTR

← Siendo DTR la dosis absorbida promediada sobre el tejido u órgano T, procedente de la
radiación R, y WR el factor de ponderación de la radiación cuyos valores se describen en el anexo II
del RD. 783/2001 de 6 de julio, que se encuentra en el área 5 de este manual.

← Una dosis equivalente es igual a un Sievert cuando se ha absorbido una dosis de 1 Gy de
una radiación con factor de ponderación de 1 (WR de fotones es de 1).

← Tasa de dosis equivalente es la dosis equivalente por unidad de tiempo
← H = H/t
← Se mide en Sv/h o Sv/minuto

← La dosis equivalente se emplea exclusivamente en radioprotección y sirve para valorar la
dosis a la que han sido expuestas las personas profesionalmente expuestas, para conocer sus
posibles efectos.

← Antiguamente se empleó la unidad llamada rem (radiation equivalent man), pero actualmente
se emplea el Sievert, en el sistema SI.
← 1 Sv = 100 rem

← Como el Sievert es muy grande se emplea más frecuentemente su submúltiplo el mSv.
← 1 Sv = 1 Julio/kg

← 1.3.3.- Dosis equivalente efectiva.

← Determinar las magnitudes adecuadas que permitieran valorar el riesgo a desarrollar ciertos
efectos no deseados en determinados órganos o tejidos por la irradiación, le costó varios decenios a
la Comisión Internacional de Protección Radiológica. Ha sido en 1990 que estableció la última unidad
(Dosis Efectiva –E-), modificación de la anterior; Dosis Equivalente Efectiva (HE) establecida en 1977.

← La dosis efectiva (E) viene a representar la cantidad de energía absorbida por el paciente
que tiene en cuenta el tipo de irradiación (las hay más lesivas que otras), el volúmen irradiado y la
radiosensibilidad de los tejidos irradiados. Significa la suma de las dosis equivalentes ponderadas en
todos los tejidos y órganos del cuerpo que se especifican en el anexo II del RD. 783/2001 de 6 de
julio, que se encuentra en el área 5 de este manual.

← La unidad empleada en esta magnitud E es el Sievert (Sv), con sus múltiplos y más a
menudo, con sus submúltiplos. Así que tenemos el milisievert (mSv), que representa la milésima
parte del Sv y el microsievert (ìSv), la milésima del mSv.

← La utilidad de E es fácil de adivinar. Compara las consecuencias biológicas de la irradiación
sobre una mano, por ejemplo, con otras sobre la mama o aún sobre el cuerpo entero, las cuales, por
sus diferentes radiobiosensibilidades y extensiones serán bien distintas. Por lo tanto relaciona
diferentes irradiaciones entre sí. De la misma manera que la dosis equivalente viene a significar la
dosis absorbida corregida por un factor de compensación que representa la cualidad de la radiación
empleada, la dosis efectiva significa a la equivalente corregida por un factor de ponderación que
representa la radiosensibilidad de los tejidos u órganos irradiados. Los valores de los factores de
ponderación de tejidos u órganos (W T) se describen en el anexo II del RD. 783/2001 de 6 de julio,
que se encuentra en el área 5 de este manual.

← Múltiplos y submúltiplos:

← Las unidades básicas tienen unos múltiplos y submúltiplos, que tienen los valores y
abreviaturas siguientes:


← Múlt ← Sub
iplos múltiplos
← deca ← deci
da 10 d 10 -1

← hect ← centi
o h 10 2
c 10 -2

← kilo ← mili
k 10 3
m 10 -3

← meg ← micro
a m 106 u 10-6
← giga ← nano
g 109 n 10-9
← tera ← pico
t 1012 p 10-12
← peta ← femto
p 1015 f 10-15
← exa ← atto
e 1018 a 10-18

← El símbolo de un prefijo se considera combinado con el símbolo de la unidad a la cual está
directamente ligado, sin espacio intermedio, formando así una nueva unidad, que puede estar
afectada de un exponente positivo o negativo, y que se puede combinar con otros símbolos de
unidades para formar símbolos de unidades compuestas.


← 2.- DETECCIÓN Y MEDIDA DE LA RADIACIÓN. FUNDAMENTOS FÍSICOS

← 2.1.- Consideraciones generales

← El ser humano no está capacitado para poder detectar de una forma directa las radiaciones
ionizantes. Es por ello que necesita valerse de detectores especialmente construidos con el objeto
de evidenciar y cuantificar las radiaciones que se encuentran en su entorno.

← La detección de la radiación se basa en la interacción de las radiaciones ionizantes con la
materia, fundamentalmente en los fenómenos de ionización y excitación que alteran las condiciones
físicas del medio. Las cargas eléctricas liberadas en la ionización pueden ser registradas mediante la
corriente que generan o bien mediante los impulsos producidos al variar súbitamente la tensión en un
electrodo. Respecto a los átomos o moléculas excitados, su desexcitación puede efectuarse
mediante la emisión de radiación en el espectro visible, apta para ser registrada en un
fotomultiplicador. Referente a las alteraciones de las condiciones físicas de equilibrio del medio, éstas
pueden afectar a muy diversos materiales y serán puestas de manifiesto mediante técnicas
especiales de lectura tales como el revelado de placas fotográficas o calentando diversos materiales
hasta la incandescencia u otros fenómenos físicos.

← Según esto podemos dividir a los detectores en dos grandes grupos: los basados en la señal
eléctrica generada (o en la ionización) y los de visualización de la partícula (tabla 3.1).

← Tabla 3.1. Tipos de detectores de radiación.

← Detectores por ionización:
← De corriente:
← - Electroscopio
← - Electrómetro
← - Cámara de ionización
← De pulsos:
← - Contador Geiger-Müller
← - Cámara de ionización
← - Contador proporcional
← - Contador de centelleo
← - Detector de semiconductor
← Detectores por visualización:
← - Cámara de niebla
← - Cámara de burbujas
← - Emulsiones fotográficas
← - Detectores de termoluminiscencia

← 2.2.- Sistemas de detección basados en la ionización

← Se basan en el aprovechamiento de la ionización que se produce cuando una radiación
atraviesa un gas. Esquemáticamente está formado por dos electrodos situados en el interior
de un recinto que contiene gas y que están sometidos a una determinada diferencia de potencial, por
lo que se comporta como un condensador. Cuando una partícula o una radiación electromagnética
ionizante penetra en el gas entre ambos electrodos, la ionización producida da lugar a la aparición de
electrones e iones positivos que son atraídos hacia sus correspondientes polos de signo contrario, lo
cual producirá una variación de la carga existente en los electrodos que se traduce en una variación
en la diferencia de potencial, que puede ser medida y cuantificada. Dicha alteración es muy
pequeña, ya que el número total de pares de iones producidos es del orden de 105, lo que da una
señal del orden de 0,5 mV, por lo que debe ser amplificada. En la figura 3.1 se muestra el esquema
de uno de ellos.

← Así, cada vez que una radiación ionizante atraviese el volumen de gas encerrado entre los
dos electrodos, se producirá una disminución en la diferencia de potencial, que será proporcional a la
energía depositada por la radiación. Esta diferencia de potencial puede ser puesta de manifiesto
mediante un electroscopio. La diferencia entre las indicaciones inicial y final en un intervalo de tiempo
determinado es una medida de la energía depositada en el volumen de detección durante este
periodo y, por consiguiente, de la tasa de dosis recibida en el detector.

← Figura 3.1. Diagrama de un detector de ionización gaseosa. Al pasar una partícula se


produce una disminución de diferencia de potencial que se pone de manifiesto a través de la
separación relativa de las hojas de un electroscopio.

← Si empleamos el electroscopio para medir la radiación, queda claro, a la vista de lo expuesto,
que antes de efectuar una nueva medida es necesario proceder a su recarga, es decir volver a
colocar la diferencia de potencial a su valor inicial, correspondiente a la medida 0 del electroscopio.

← El esquema de la figura 3.1 puede ser modificado para producir la recarga continua del
detector, de modo que nos pueda informar sobre la intensidad de la radiación. Ello se consigue
conectando ambas placas del detector a una batería de polarización a través de una resistencia R.
De este modo, cada vez que se produzca una disminución de la diferencia de potencial por la
recolección de los electrones liberados por una radiación ionizante, circulará a través de R una
corriente que restituirá la carga perdida. El paso de una radiación ionizante por el volumen de detec-
ción producirá una disminución brusca de la diferencia de potencial entre los electrodos del contador
y a continuación una recuperación exponencial hasta regresar al valor primitivo. En la figura 3.2 se
muestra la variación de la diferencia de potencial con el tiempo, y podemos observar que se
producen pulsos.
← La amplitud de los pulsos es proporcional a la energía de la radiación incidente. Se denomina
eficacia al cociente entre el número de pulsos y el número de partículas incidentes. Cada contador
tiene su eficacia propia y es por ello que deben ser calibrados periódicamente. La resolución es la
energía mínima que debe tener la radiación incidente para poder ser registrada. La diferencia de
potencial existente entre los polos del detector se llama tensión de polarización. Se entiende por
resolución en energía a la capacidad de determinar la energía en MeV de la radiación incidente a
partir de las lecturas obtenidas mediante un dosímetro al compararlas con las obtenidas al exponerlo
a una fuente de características conocidas.

← Figura 3.2. Pulsos generados por el paso de sucesivas partículas en un detector.



← Los iones recogidos en un detector determinan unas diferencias de potencial muy pequeñas
y una amplitud de pulsos igualmente muy pequeñas. Para poder detectar cantidades muy pequeñas
de radiación, es decir para disponer de detectores que sean muy sensibles a las radiaciones, es
necesario dotar a los detectores de circuitos electrónicos más o menos complejos que amplifiquen las
señales generadas. Con el tiempo la relación existente entre el número de partículas incidentes y la
lectura de los detectores puede variar. Para evitarlo es necesario calibrar los dosímetros
periódicamente, al menos con carácter bianual. Esta calibración se efectúa en laboratorios
especializados debiendo existir en toda instalación radiactiva por lo menos un dosímetro correcta-
mente calibrado, con el correspondiente certificado oficial.

← 2.3.- Tipos de detectores gaseosos

← La tensión de polarización aplicada a los polos juega un papel decisivo en las características
de funcionamiento del detector, de manera que para cada intervalo tenemos un modo típico de
respuesta del detector.

← Si la tensión aplicada entre los polos es baja, puede ser que parte de los iones producidos
capten cargas eléctricas del medio mientras se trasladan hacia los polos, por lo que se producirá una
recombinación de los mismos y el número de iones recogidos por los electrodos será menor que el
número de iones producidos por la radiación incidente. A esta zona de potencial de polarización se la
denomina por tanto zona de recombinación.
← A medida que se aumenta la tensión aplicada al detector, aumenta la velocidad con la que
los iones se desplazan hacia los electrodos con lo que disminuye la recombinación. A partir de cierto
voltaje todos los iones que se forman alcanzan los electrodos. Estamos en la zona de saturación. En
esta zona el número de iones recogidos es relativamente independiente de la tensión de polarización
(mientras se mantenga en la zona de saturación), por lo que la tensión de polarización no es crítica.
Esto nos permitirá disponer de circuitos electrónicos relativamente sencillos y ligeros.

← Para voltajes mayores, los iones tienen suficiente energía para ionizar de nuevo el gas en su
camino hacia los electrodos, produciéndose un fenómeno denominado multiplicación. Con él el
número de iones que alcanzan los electrodos es mayor que los iones generados por la radiación
incidente sobre el detector. Estamos en la zona de proporcionalidad. En ella, la cantidad de iones
registrados en el detector es proporcional a la energía de la radiación incidente, así que existen más
de una curva, concretamente una curva de respuesta para cada una de las energías de la radiación
incidente. El número de iones registrados no solo es proporcional a la cantidad de radiación incidente
sino también a la energía (longitud de onda) de la radiación. El que el número de iones registrados
sea muy superior al de iones generados por las radiaciones nos permite, al trabajar sobre la zona de
proporcionalidad, detectar cantidades muy pequeñas de radiación de manera que estos dosímetros
serán muy sensibles. Además, al depender de la energía de la radiación, podremos calcular ésta
efectuando la denominada espectrometría de la radiación. Ésta se realiza variando ligeramente la
tensión de polarización (dentro de la zona de proporcionalidad) y efectuando sucesivas exposiciones
a una misma dosis de radiación, y viendo la curva obtenida a que curva se corresponde. Con ello
habremos determinado la energía de la radiación incidente si esta es monoenergética.

← A partir de un cierto voltaje las curvas propias de cada detector se unen en una sola,
produciendo la denominada zona Geiger debido a la falta de proporcionalidad entre la carga
generada y la colectada por los electrodos. En ella la cantidad de iones registrados es independiente
de la energía de la partícula, es decir es independiente de la ionización producida. Los dosímetros
que trabajan en la zona Geiger son muy sensibles, ya que pequeñas cantidades de radiación dan
una gran señal al amplificarse mucho el número de iones producidos. Esto hace que en estos
dosímetros no sea necesario amplificar la señal con lo que pueden ser muy ligeros y portátiles.

← Para potenciales de polarización mayores, se produce la ionización espontánea del gas sin
necesidad de la llegada de una radiación ionizante, por lo que estamos en la zona de descarga conti-
nua. En función del voltaje de trabajo, una cámara de gas podrá funcionar como una cámara de
ionización, contador proporcional o contador de Geiger-Müller (figura 3.3).




← 1 2 3 4 5

← Figura 3.3. Número de iones recogidos por los electrodos en función de la tensión aplicada a
un contador de gas para dos radiaciones de diferente poder de ionización. Las distintas zonas de
operación son las siguientes: 1 Zona de recombinación; 2 zona de saturación; 3 Zona de
proporcionalidad; 4 Zona Geiger; 5 Zona de descarga continua.

← 2.3.1.- Cámaras de ionización

← Son detectores de ionización gaseosa que trabajan a una tensión de polarización situada a
nivel de la zona de saturación. Puede detectar tanto radiación , , y  . El potencial de polarización
de trabajo de la cámara de ionización no es crítico ya que se trabaja en la zona de saturación, en la
que pequeñas variaciones no afectan a la medida. La exposición X se puede calcular a partir de la
carga detectada mediante la fórmula:

← X = Q  3  109  T  760 / (273  V P)

← en la que Q es la carga recolectada en culombios, T la temperatura absoluta, P la presión en
tor y V el volumen efectivo de la cámara en cm3.

← Existen también las cámaras de ionización a impulsos, que trabajan igualmente en la zona de
saturación pero emplean en vez de aire argón con un 1 % de CO2. Se utilizan fundamentalmente
para conocer la energía de la partícula incidente (espectrometría).

← Las cámaras de ionización se emplean ampliamente en la detección de radiaciones. La
mayor parte de los monitores fijos y portátiles para detectar la radiación X y  se basan en la cámara
de ionización. En cada instante nos da información sobre la intensidad y nivel de la radiación. Pueden
emplearse de forma fija como control de una zona, como alarmas que se disparan al sobrepasar
cierto límite el nivel de radiación emitiendo señales acústicas y/o luminosas y como detectores
portátiles para conocer la tasa de radiación existente en varios puntos.
← 2.3.2.- Contadores proporcionales

← Son contadores de gas que trabajan en la zona de proporcionalidad, con lo que el número de
iones producidos es proporcional a la energía de la partícula incidente. Se emplean para realizar la
espectrometría de radiaciones ionizantes.

← 2.3.3.- Contador Geiger-Müller

← Estos contadores tienen una geometría idéntica a la de los contadores proporcionales, pero
su potencial de polarización se sitúa en la zona Geiger. Los impulsos registrados tienen amplitudes
independientes de la energía de la radiación incidente, por lo que no puede ser empleado como
espectrómetro. Los contadores Geiger-Müller tienen el inconveniente de que tras la detección de un
impulso son incapaces de detectar uno nuevo hasta transcurrido un cierto tiempo del orden de 100 a
200 microsegundos, que se denomina tiempo muerto. Existe un tiempo de recuperación, usualmente
dos veces más largo que el tiempo muerto, en el que la efectividad en la detección de partículas es
menor. Por tanto estos contadores no sirven para trabajar cuando la tasa de radiación existente es
elevada.

← 2.3.4.- Otros detectores basados en la ionización

← Existen otros detectores basados en la ionización, cuyo detector no está constituido por una
cámara de ionización. Entre ellos se encuentran los detectores de centelleo y los de
semiconductores.

← 2.3.4.1.- Detectores de centelleo

← Su funcionamiento se basa en la propiedad de ciertos materiales de emitir luz visible cuando
sobre ellos incide una radiación ionizante. La luz emitida es recogida por un fotomultiplicador que la
transforma en corriente eléctrica por lo que podrá ser medida. La sustancia luminiscente puede ser
tanto sólida como líquida. Un detector de centelleo se compone de una sustancia luminiscente, un
acoplamiento óptico y un fotomultiplicador. Existen gran cantidad de sustancias luminiscentes, siendo
las más empleadas el antraceno, el sulfuro de zinc, el yoduro sódico y diversas sustancias orgánicas.
El más empleado es el yoduro sódico, ya que tiene una gran transparencia.

← El acoplamiento óptico permite acoplar el fotomultiplicador con el cristal luminiscente. El
conjunto se encuentra protegido de la luz ambiental por una envoltura opaca, pero que permite el
paso de la radiación a detectar. El fotomultiplicador consta del fotocátodo, que convierte los destellos
luminosos en unos pocos electrones, de unos electrodos que amplifican la cantidad de electrones
que se denominan dínodos y de un electrodo que recoge la señal final que es el ánodo (figura 3.4).
La tensión entre los dínodos es de 100 voltios y suelen existir unos 10, que aumentan la señal 107
veces. La amplitud de la señal registrada en el ánodo es proporcional a la cantidad de radiación que
interacciona con la sustancia luminiscente.

← Figura 3.4. Esquema de la estructura de un fotomultiplicador. La señal luminosa produce en


el fotocátodo las emisiones de electrones que a través de los dínodos se van multiplicando hasta
alcanzar el ánodo.

← 2.3.4.2.- Detectores semiconductores

← El proceso de detección mediante un semiconductor es análogo al realizado con una cámara
de ionización. En un detector de semiconductor la radiación incidente da lugar a la aparición de
electrones y huecos, entendiendo por hueco la ausencia de un electrón en los enlaces interatómicos
propios de la sustancia. El semiconductor está sometido a una diferencia de potencial. Cuando incide
una radiación ionizante, desplaza a los electrones hacia el electrodo correspondiente por lo que se
genera un impulso proporcional a la energía depositada por la radiación en la zona sensible del
detector.

← Las aplicaciones de los detectores de semiconductores se centran fundamentalmente en la
determinación del espectro de una radiación y en la medición de las dosis absorbidas en un medio
irradiado.

← 2.4.- Sistemas de detección basados en la visualización

← Se basan en la detección de las radiaciones ionizantes mediante la visualización de su
trayectoria en un medio o por las alteraciones de las propiedades químicas que producen sobre
determinadas sustancias.

← Existen varios tipos. Las cámaras de niebla y de burbujas permiten la determinación exacta
de la trayectoria de cada una de las partículas incidentes, al producirse gotitas de condensación a lo
largo del recorrido de estas. Es por ello que se emplean fundamentalmente en los laboratorios de
física atómica y nuclear para conocer las propiedades de cada radiación. Otros tipos son los
dosímetros de fotografía o de termoluminiscencia. Al no tener que estar conectados a ningún
aparato, pueden ser de tamaño muy pequeño por lo que son los dosímetros que se emplean más
frecuentemente en dosimetría personal.

← 2.4.1.- Emulsiones fotográficas

← Es el detector de radiación más antiguo ya que gracias a una placa fotográfica Becquerel
descubrió la radiactividad en 1896. Una película fotográfica consiste en una capa de emulsión en
suspensión coloidal en una matriz de gelatina. Al incidir la radiación sobre la película, se ioniza el
cristal de bromuro de plata al igual que se produce en una película de radiografía. Para producir esta
reacción química la energía de la radiación ha de ser superior a un mínimo que depende de las
características del cristal de bromuro de plata. Radiaciones con energía inferior a este mínimo no
producen ningún tipo de reacción en la película, por lo que se puede exponer a la luz roja de un
cuarto oscuro sin que se produzca ennegrecimiento. Al ser revelada la emulsión, se forman depósitos
de color negro en los sitios previamente ionizados.

← El ennegrecimiento de la placa es proporcional a la cantidad de radiación recibida. Para
conocer la dosis a la que ha sido expuesta se ha de efectuar su lectura mediante un
fotodensitómetro. Este es un aparato que consta de un foco luminoso y una célula fotoeléctrica que
mide la luz recibida. Entre ellos se coloca la placa. La absorción de la luz por la placa es proporcional
a la dosis de radiación recibida. Previamente se calibra el microdensitómetro efectuando lecturas de
diversas placas que han sido expuestas a dosis conocidas de radiación, con lo que se obtiene la
curva de respuesta de la emulsión y del densitómetro.

← La dosimetría mediante películas fotográficas no informa sobre la energía de la radiación
incidente. Su lectura varía en función de la sensibilidad propia de la placa y de las condiciones de
revelado (temperatura de los baños, condiciones del revelador), por lo que su precisión no es
excesivamente alta sirviendo fundamentalmente como valores estimativos.

← La principal ventaja de la emulsión fotográfica es su simplicidad, bajo coste y elevada
estabilidad, es decir que no se altera con el transcurso del tiempo. Además, las placas fotográficas
pueden ser archivadas indefinidamente para repetir, en caso necesario, nuevamente su lectura
mediante el fotodensitómetro.

← 2.4.2.- Detectores de termoluminiscencia

← La termoluminiscencia es un fenómeno físico que consiste en la emisión de luz cuando se
calienta un sólido sin llegar a la temperatura de incandescencia. Un ejemplo conocido se produce al
calentar un hierro, que se pone al rojo vivo o la emisión de luz por los filamentos de las bombillas.
Existen ciertas sustancias como el fluoruro de litio (LiF), el fluoruro de calcio (CaF 2), el sulfato de
calcio (CaSO4) y el aluminio fosfatado, todos ellos activados por magnesio, que, al ser expuestos a
radiaciones ionizantes, son capaces de almacenar la energía depositada por dichas radiaciones
como excitaciones de los electrones atómicos. Posteriormente, al calentarlos por encima de 100
grados centígrados, al llegar a las proximidades de la temperatura de incandescencia se desexcitan y
emiten una luz que es proporcional a la energía absorbida por la radiación incidente en dichos
materiales. Esta luz es recogida por células fotoeléctricas que la cuantifican y a través de su análisis
se puede determinar la dosis de radiación que han recibido.

← Existen varios tipos de dosímetros de termoluminiscencia, cada uno con una aplicación
específica. Por ejemplo para dosimetría in vivo, en fantoma, control de áreas, dosimetría personal,
etc. ya que las cápsulas de material termoluminiscentes pueden hacerse de una tamaño tan pequeño
como se quiera. El más empleado en las radiaciones de uso médico es el de LiF. Su intervalo de
dosis que son capaces de medir va desde los 200 mGy hasta los 500 Gy.

← Los dosímetros de termoluminiscencia (TLD) son reutilizables, ya que una vez leídos
recuperan las condiciones de equilibrio. Por sus grandes prestaciones están desplazando a los
dosímetros de emulsión fotográfica. A diferencia de los dosímetros de película fotográfica que podían
ser leídos infinitas veces, los dosímetros de termoluminiscencia una vez calentados y leída la dosis
que habían recibido no puede volver a repetirse su lectura, ya que con el calentamiento recuperan la
situación de equilibrio previa a la exposición a las radiaciones ionizantes.

← Antes de emplear una placa de termoluminiscencia ésta debe ser calibrada, exponiéndola a
dosis conocidas de radiación y procediendo a su lectura posterior, con el objeto de conocer cual es
su respuesta, ya que cada placa tiene la suya característica.
← Tienen una elevada estabilidad en el tiempo, no siendo influidos de forma apreciable por el
retraso en efectuar su lectura tras la exposición a las radiaciones. En cambio son muy sensibles a la
temperatura, debiendo trabajar siempre a la temperatura ambiente. La temperatura de lectura es
también crítica.

← Los valores que ofrecen no son tan fiables como los obtenidos mediante una cámara de
ionización, pero tienen la precisión suficiente para ser empleados en dosimetría personal y de áreas y
en el cálculo de valores relativos, pero no de absolutos.

← 2.4.3.- Dosímetros personales

← Son los dosímetros que se emplean para conocer la exposición de diversas áreas del cuerpo
a las radiaciones ionizantes. Hay de dos grandes tipos: los de lectura directa y los de lectura
indirecta.

← 2.4.3.1.- Dosímetros de lectura directa

← Los dosímetros de lectura directa consisten en una cámara de ionización que actúa como un
condensador que ha sido previamente cargado y que está conectado a un electroscopio. Son de
pequeño tamaño y poco peso y pueden ser llevados en un bolsillo. Al incidir las radiaciones sobre
ellos, se modifica la carga de la cámara de ionización y se desplaza la lámina del electroscopio.

← Tienen la ventaja de permitir conocer de forma inmediata la exposición a una determinada
dosis de radiación, sin tener que esperar a que acabe un determinado período de tiempo. El
inconveniente es que simplemente con el tiempo se descarga el dosímetro, por lo que sus lecturas no
pueden considerarse muy precisas. En la actualidad se emplean poco y siempre asociados a otro
tipo de dosímetro.

← 2.4.3.2.- Dosímetros de lectura indirecta

← Los dosímetros de lectura indirecta están formados por emulsiones fotográficas o,
principalmente, placas de termoluminiscencia. Se colocan las láminas en unos chasis que están
dotados de filtros de diverso material y espesor (usualmente cobre y aluminio), con lo que la dosis
recibida en cada sector del dosímetro será diferente y ello nos permitirá conocer la exposición a
radiaciones de distinta energía con diversos poderes de penetración. Su lectura nos dará la dosis
superficial y profunda recibida.

← Sirven también para conocer la dosis por áreas, dejándolos en una parte de la sala de
exploraciones durante un período prolongado de tiempo y procediendo posteriormente a su lectura.
Con ello podemos evaluar lo adecuado o no de un blindaje o la distribución de una sala o su nivel de
ocupación.

← El inconveniente de los dosímetros de lectura indirecta es el tiempo transcurrido entre la
exposición a un nivel de radiación y su lectura, es decir el conocimiento de la dosis recibida. En
condiciones normales de trabajo no entraña ningún riesgo, pero en casos de hipotéticas
sobrexposiciones o en caso de existir contaminación el alguna zona o de haberse perdido alguna
fuente radiactiva, no nos daríamos cuenta de la incidencia hasta transcurrido un tiempo prolongado.

← La ventaja más importante es su elevada estabilidad y precisión de las medidas efectuadas.
Además pueden ser construidos de tamaño muy pequeño, por lo que sirven para construir
dosímetros de dedo, de área y de cuerpo entero.



← 3.- DOSIMETRÍA EN PACIENTES

← En radiodiagnóstico interesa conocer la dosis de radiación absorbida en un órgano
determinado en cada tipo de exploración. Ello sirve para comparar las dosis recibidas entre dos
técnicas diferentes y valorar, en función de la información obtenida, cual de ellas resulta más
ventajosa efectuar, que será aquella que ofrezca una mayor información con una menor dosis
absorbida por el paciente. Para ello empleamos la dosimetría. En ella se mide la dosis recibida en
varios puntos del organismo con las diferentes exploraciones y técnicas.

← La dosimetría permite determinar la dosis absorbida en determinados puntos de interés del
organismo. Entre ellos se suele hacer referencia a:
← -Dosis en órganos: Es la dosis estimada que se recibe en cada órgano mediante una
exploración dada. Los órganos que se consideran son los incluidos en el campo de irradiación y en
las zonas vecinas y la dosis en médula ósea y en las gónadas (dosis gonadal).
← -Dosis a la entrada del paciente: Es la dosis estimada que produce una exploración en la
zona de entrada de los rayos X. Interesa que sea lo más parecida posible a la dosis recibida por los
órganos explorados.

← 3. 1.- Dosimetría individual

← Consiste en utilizar durante la jornada laboral exclusivamente, dosímetros personales que
acumulen las dosis provenientes de las fuentes externas de radiación. Llevado sobre el cuerpo, a la
altura del pecho, su posterior lectura proporciona valores mensuales representativos de la dosis total
recibida por la totalidad del organismo. Si en el trabajo que se desempeña, una parte del cuerpo
resulta más expuesta que la totalidad del organismo (ej. dedos), entonces se precisa un dosímetro
adicional (ej. de anillo).

← Este método es el obligado para los profesionales expuestos de categoría A. Es decir, los
que tienen riesgo de exposición alto.

← Normas de utilización de los dosímetros individuales: El dosímetro es personal e
intransferible. Debe emplearse durante toda la jornada laboral y no se sacará fuera del centro de
trabajo. Normalmente se cuelga a la altura del pecho (bolsillo superior de la bata), con su cara
anterior (la que lleva el nombre o código) hacía delante. Quedará siempre bajo cualquier medio
protector que se utilice (ej. delantal emplomado).
← Al terminar la jornada se guardará al abrigo de radiaciones.

← Los dosímetros para exposición parcial del organismo no es preciso llevarlos durante toda la
jornada, sino en los períodos en los que el trabajo lo requiera. Esta intermitencia precisa
metodología.
← Cuando un portador de dosímetro se va a exponer a una radiación extralaboral, como la de
una radiografía, debe hacerlo sin dosímetros, ya que estos han de registrar únicamente las dosis por
exposición laboral. Recordemos que si el trabajador portador de un dosímetro lo es también en otra
empresa, ha de aportar los datos dosimétricos de aquella a fin de incluirlos en su historial de la que
somos responsable.

← 3. 2.- Dosimetría de área

← Consiste en tener instalados sistemáticamente dosímetros en determinados puntos de los
locales donde trabaja el personal profesionalmente expuesto. A partir de los valores de dosis que
mensualmente detectan estos dosímetros, se deducen las dosis anuales individuales. Este tipo de
dosimetría es suficiente para los trabajadores profesionales expuestos de categoría B (con riesgo
bajo de exposición profesional).
← De acuerdo con el artículo 31 del Reglamento Sobre Protección Sanitaria Contra las
Radiaciones Ionizantes de 6 de junio de 2001 la sistemática para el uso de dosímetros o instru-
mentos utilizados para la dosimetría de área y el procedimiento de asignación de dosis asociado
deberá incluirse en un protocolo escrito sujeto a la evaluación e inspección del Consejo de Seguridad
Nuclear.


CAPÍTULO 4: EFECTOS BIOLÓGICOS DE LAS RADIACIONES IONIZANTES

← 1.- ASPECTOS GENERALES DE LA INTERACCIÓN DE LA RADIACIÓN CON EL MEDIO


BIOLÓGICO

← La irradiación sobre material biológico produce un número variable de ionizaciones o
excitaciones (según la cantidad de energía cedida de la radiación al medio) capaces de poner en
marcha una serie de reacciones físico-químicas que pueden desembocar en lesiones. El daño
biológico causado, en ocasiones, es correctamente reparado por la propia célula, y otras veces, la
reparación resulta insuficiente (lesión incompatible con la vida de la célula), o incorrecta (mutación).

← Las radiaciones ionizantes son radiaciones con energía suficiente para desprender
electrones de los átomos del material a través del cual se propagan. Pueden ser estrictamente
electromagnéticas (rayos X, rayos gamma) o pueden ser de naturaleza corpuscular (radiación alfa,
beta, neutrones, etc.). Las vías de procedencia de la radiación pueden ser:
← 1) irradiación externa (procedente de un acelerador de partículas o de material radiactivo);
← 2) contaminación (externa primero, que luego puede pasar a ser interna por vía respiratoria,
cutánea, digestiva o parenteral).

← El daño por radiación resulta de particular importancia cuando sucede sobre cromosomas,
constituyentes del DNA. La mayoría de estas lesiones se reparan inmediatamente pero algunas
veces una porción del cromosoma puede permanecer alterada (mutación). Aunque las dosis y
riesgos para la radiología dental son pequeños, estudios epidemiológicos han encontrado evidencias
de un incremento de riesgo de lesión en cerebro, glándulas salivales y tiroides.

← La aparición de lesiones moleculares se interpreta según los efectos sobre las
macromoléculas y sobre el agua. Como el cuerpo humano se encuentra en una solución acuosa que
contiene un 80% de moléculas de agua, la principal interacción de la radiación en el cuerpo es la
producida con el agua. Sin embargo, las radiaciones actúan sobre las células de dos formas: directa
e indirectamente (fig.4.1).

58
← Figura 4.1.- Modo de acción de las radiaciones sobre las células: directamente sobre
estructuras diana e indirectamente mediante efectos radiolíticos (del agua, de lípidos, de hidratos de
carbono, etc.)

← En su acción directa, producen efectos sobre estructuras blanco (impacto directo sobre el
núcleo, las mitocondrias, los ribosomas, etc.), debidas a mecanismos de ionización, excitación o
transferencia de energía (calor).

← En su acción indirecta, forman radicales libres (H+ y OH-) al descomponer las moléculas de
agua de las células. Los iones formados pueden recombinarse para formar agua o reaccionar con
otras moléculas, produciendo alteraciones de diversa índole. Este mecanismo hidrolítico recibe el
nombre de radiólisis.

← La probabilidad de que la radiación produzca daños en la célula es mucho mayor en sus
efectos indirectos que en su acción directa sobre cualquiera de las estructuras celulares.

← 1.1.- Reacciones químicas

← Dado que el cuerpo humano es una solución acuosa que contiene alrededor de un 80% de
moléculas de agua (representadas por H2O), la irradiación del agua es la principal interacción entre la
radiación y el cuerpo. Cuando se irradia el agua, ésta se disocia para formar otros productos
moleculares. Esta acción de disociación se denomina genéricamente radiólisis del agua. Cuando se
irradia una molécula de agua (H2O), ésta se ioniza y se disocia en dos iones (par iónico), según la
siguiente ecuación (en la que Rx simboliza la radiación):
← H2O + Rx --> HOH+ + e-

← Tras esta ionización inicial pueden producirse varias reacciones. Por un lado, el par iónico
puede volverse a unir para formar otra molécula de agua estable. En tal caso, no se produce ningún
daño. Pero también es posible que estos iones no se engarcen de nuevo, lo que permitiría que el ión
negativo (el electrón) se uniera a otra molécula de agua y diera lugar a la siguiente reacción:
← H2O + e- --> HOH-

← Los iones HOH+ y HOH- son relativamente inestables y pueden disociarse para formar
moléculas más pequeñas, según las reacciones siguientes:
← HOH+ --> H+ + OH*
← HOH- --> OH- + H*

← El resultado final de la radiólisis del agua es la formación de un par iónico, H + y OH-, y de dos
radicales libres, H* y OH*. Estos iones pueden recombinarse y evitarse así todo daño biológico. Tales
tipos de iones no son inusuales. Muchas moléculas en solución acuosa existen en un estado
débilmente ionizado debido a su estructura intrínseca. Así, las sales (como NaCl) se disocian con
facilidad en iones Na+ y Cl-. Incluso en ausencia de radiación es posible que el agua se disocie en
iones H+ y OH-.

← El caso de los radicales libres es diferente. Un radical libre es una molécula sin carga que
contiene un electrón único no emparejado en la capa más exterior o de valencia. Ello hace de los
radicales libres sustancias muy reactivas y por tanto inestables, que existen durante un intervalo
inferior a 1 milisegundo. Durante ese corto período son capaces de difundirse por la célula y de
interaccionar en un punto distante. Debido a que poseen un exceso de energía, los radicales libres
pueden transferirse a otras moléculas y romper enlaces, provocando lesiones puntuales en puntos
alejados del lugar donde se produjo la ionización inicial.

← Los radicales libres H* y OH* no son los únicos formados durante la radiólisis del agua. El
radical libre OH* puede unirse a otros similares y formar peróxido de hidrógeno, como se observa en
la ecuación siguiente:
← OH* + OH* --> H2O2

← El peróxido de hidrógeno es nocivo para las células y actúa, por tanto, como agente tóxico.

← El radical libre H* puede interaccionar con el oxígeno molecular, si está presente, para formar
el radical hidroperoxilo:
← H* + O2 --> HO*2

← El radical hidroperoxilo, junto con el peróxido de hidrógeno, se considera el principal producto
nocivo que se forma en la radiólisis del agua. También puede formarse peróxido de hidrógeno por
interacción de dos radicales hidroperoxilo:
← HO*2 + HO*2 --> H2O2 + O2

← Algunas moléculas orgánicas, simbolizadas genéricamente como RH, pueden convertirse en
radicales libres de alta reactividad, mediante la reacción siguiente:
← RH + Rx --> RH* --> R* + H*

← En un ambiente rico en oxígeno, también es posible que aparezca otro tipo de radical libre:
← R* + O2 --> RO*2

← La acción indirecta lesiva para la célula depende fundamentalmente de la actuación de los
radicales libres que resultan de la ionización del agua. Sin embargo, la ionización de otros
componentes celulares, sobre todo los lípidos, también puede provocar la formación de radicales
libres.
← 1.2.- Efectos sobre el ADN

← En la acción directa de las radiaciones sobre el núcleo celular, hay que destacar los efectos
producidos sobre las moléculas de ADN, ya que son las macromoléculas más importantes y
radiosensibles. El ADN forma los cromosomas y controla el crecimiento y el desarrollo de las células
y del hombre en su conjunto.

← Dichos efectos se manifiestan sobre todo por alteraciones en la síntesis y replicación del
mismo, lo que repercutirá en los procesos de división celular mitótica (de las células somáticas), así
como meiótica (de las células genéticas). Estas alteraciones pueden producirse por cambios o
pérdidas de bases, por roturas de enlaces de hidrógeno, por rotura del esqueleto de una cadena o de
las dos, por fractura y ulterior unión cruzada en la cadena, etc. Si dicha lesión no se recupera, no se
repara, se producirá una mutación, que es un defecto permanente en la secuencia
← de bases del ADN.

← Las mutaciones se producen a veces de forma espontánea, pero su frecuencia aumenta bajo
la acción de las radiaciones ionizantes. Las mutaciones pueden ser leves (si, por ejemplo, producen
una alteración funcional de la síntesis proteica) o graves, cuando provocan la muerte celular. Cuando
esta mutación afecta al ADN de las células somáticas, la alteración se manifiesta tan sólo en el
individuo. Sin embargo, cuando se produce una mutación en las células genéticas, dicho defecto
puede transmitirse a la descendencia.

← 1.2.1.- Efectos sobre los cromosomas

← Los cromosomas son orgánulos constituidos por ADN, que contienen el material o
información hereditarios (genes). Se encuentran en el núcleo celular y adoptan diversos aspectos
estructurales, dependiendo de la fase del ciclo celular. En los procesos de división celular (mitosis y
meiosis) se hacen claramente visibles. En estas fases se distinguen las cromátides, que se unen y
estrechan en un punto (centrómero), que las divide en dos brazos. La acción de las radiaciones
puede producir efectos cromosómicos como:
← - ruptura simple (de uno o de los dos brazos);
← - ruptura múltiple (ídem);
← - restitución o reagrupamiento de las zonas fracturadas;
← - delección o pérdida del fragmento fracturado;
← - traslocación, inversión, etc.




← 1.2.2.- Efectos sobre otros elementos celulares

← Las radiaciones producen también rupturas en los enlaces de los carbohidratos, de los
lípidos y de las proteínas, alterando la actividad enzimática. La permeabilidad de la membrana celular
queda alterada después de la irradiación, lo que afecta la función de transporte a través de la misma,
así como su capacidad para mantener las moléculas dentro o fuera de la célula. De igual forma,
orgánulos como las mitocondrias y los lisosomas se ven afectados en su estructura y función por
acción de las radiaciones.

← 2.- PROBABILIDAD DEL EFECTO BIOLÓGICO

← Como hemos visto existen muchos factores que influyen en la respuesta celular. Mientras
que para algunos efectos podemos predecir que ocurrirán de forma segura pues tienen dosis umbral
a partir de la cual sucederán, para otros, adivinarlo con certeza resulta imposible. El riesgo intrínseco
de que suceda tal o cual efecto y la dosis equivalente absorbida son las variables a tener en cuenta
en la estimación de la probabilidad de estos efectos que no tienen dosis umbral, es decir que no hay
dosis límite por debajo de la cual, seguro que no se producirá dicho efecto, si bien la probabilidad de
que suceda aumenta con la dosis. Así resulta que no hay dosis, por pequeña que sea, que esté
exenta de riesgo, razón por la cual toda dosis impartida debe ser tan baja como sea asumible (criterio
ALARA)

← Determinar la estimación del riesgo para estos efectos sin umbral es difícil y hace que el
resultado sea aleatorio. Estas dificultades radican en:
← Los cánceres radioinducidos (pues ese es uno de estos efectos que no tienen umbral) sólo
pueden ser detectados en base al aumento sobre promedio estimado en condiciones normales.

← El período de latencia entre la irradiación i la aparición del efecto (del cáncer) es muy largo
(10-35 años), lo que obliga a un seguimiento muy prolongado de la población.

← Muchas veces la estimación se hace sobre exposiciones de todo el cuerpo y en
radiodiagnóstico la irradiación sucede sólo sobre una parte de él y no está claro que la proporción de
lo irradiado sea extrapolable en la misma medida a la proporción del riesgo estimado.

← A pesar de ello se calcula que la probabilidad de presentación de estos efectos sin umbral,
aleatorios, viene defina por la fórmula:

← Pi = ri  H

← donde Pi es la probabilidad en desarrollar el efecto i , ri el riesgo para dicho efecto i y H la
dosis equivalente recibida. Así se establece que la probabilidad de aparición de estos efectos por
irradiación es de 7,3  10-2 Sv-1 (7,3 efectos aleatorios por cada 100 personas irradiadas con 1 Sv). La
probabilidad de aparición de un cáncer radioinducido en las glándulas salivales es de 5 casos por
cada 10.000 glándulas salivales irradiadas con 1 Sv y para aquellos debidos a la simple irradiación
de una ortopantomografía, el valor es de 1,9  10 –6
estimación que concuerda con la de R. P.
Langlais: “El aumento del riesgo es de un cáncer extra por cada millón de exámenes radiográficos
dentales”.

← La transferencia de la energía de la radiación no tiene predilección por ningún sitio especial
de la célula, sino que puede efectuarse en cualquier lugar de ella.

← Las lesiones causadas por las radiaciones en las células no son específicas, es decir, no se
pueden distinguir de las causadas por otros agentes físicos o químicos como el calor, la ausencia de
oxígeno, la presencia de productos tóxicos, etc.

← El tiempo transcurrido entre la irradiación y la aparición de su efecto se denomina período de
latencia. Puede variar desde horas a años, según la dosis administrada y los tejidos irradiados. Con
período de latencia de hasta 6 meses entendemos que el efecto es temprano, y si tarda más de 6
meses en aparecer, a contar desde el final de la irradiación, el efecto es tardío. Dichos efectos
pueden ser el resultado de dosis bajas suministradas durante un período de tiempo largo, por
ejemplo en personas profesionalmente expuestas, o bien ser manifestaciones tardías de las
alteraciones sufridas en un organismo que fue sometido a radioterapia hace más de 6 meses (a
veces muchos años después). Los efectos tempranos suelen ser reversibles y menos graves que los
tardíos. Los efectos aleatorios, probabilísticos, estocásticos o también llamados debidos al azar,
tienen un período de latencia especialmente largo, entre 8 y 15 años aproximadamente.

← La edad infantil se entiende que es un factor de riesgo añadido pues el niño tiene mayor
inmadurez relativa celular que el adulto y mayor porvenir de años de vida, lo que permite el
transcurso del largo período de latencia del efecto estocástico. Por encima de los 80 años el riesgo
es despreciable debido a que el periodo de latencia entre la exposición a los rayos X y la
presentación clínica de un tumor, probablemente excederá la esperanza de vida del paciente.

← El riesgo radiológico es proporcional a las dosis impartidas. En la siguiente tabla se observan
las dosis efectivas correspondientes a las distintas exploraciones radiográficas utilizadas en
odontología.

← Técnica ← Dosis efectiva ← Riesgo de cancer (por


radiográfica (Sv) millón)
← Radiografía ← 1-8,3 ← 0,02-0,6
intraoral
← Oclusal ← 8 ← 0,4
← Panorámica ← 3,85-30 ← 0,21-1,2
← Cefalometria ← 2-3 ← 0,34
lateral c.
← TC Haz Cónico ← 1-189 ← 1-14
← TC médico ← 364-1202 ← 18,2-88
mandibular
← TC médico maxilar ← 100-3324 ← 8-242
← Abdomen simple ← 2600 ←

← Enema opaco ← 4000 ←

← TAC cráneo ← 1120 ←

← RX tórax ← 20 ←

← 1000 Sv = 1 mSv
← (adaptada de ICRP 34)
← Adaptada parcialmente de: Frederiksen NL y col. Dentomaxillofac Radiol 1994;23:123-127
← Tabla 4.1. Dosis efectiva de algunas exploraciones radiográficas. El cálculo considera
factores influyentes habituales como: película convencional tipo E; pantalla intensificadora de tierras
raras; apertura de tubo redonda de 6 cm. entre otros.

← 1.2.4.- Factores que influyen en la respuesta celular

← En 1906, dos científicos franceses, Bergonie y Tribondeau, observaron y propusieron una
teoría que defendía que la radiosensibilidad depende del estado metabólico del tejido irradiado.
Desde entonces, este principio se ha conocido como ley de Bergonie y Tribondeau, e incluye los
siguientes criterios:

← 1. Las células madre son radiosensibles. Cuanto más madura es una célula, mejor resiste la
radiación (una excepción son los linfocitos maduros).

← 2. Los órganos y tejidos más jóvenes son los más radiosensibles.

← 3. Cuando la tasa de actividad metabólica es elevada, también lo es la radiosensibilidad.

← 4. Al aumentar la tasa de proliferación celular y la tasa de crecimiento de los tejidos, también
lo hace la radiosensibilidad.

← Diferentes condicionantes pueden variar en más o en menos la respuesta celular a las
radiaciones, independientemente de su radiosensibilidad intrínseca, definida por la ley de Bergonié y
Tribondeau. Estos condicionantes los agrupamos en 4 factores.

← 1.2.4.1.- Factores físicos

← a) La dosis total representa la cantidad de energía que se deposita en el medio irradiado.
Cuanto mayor sea, más iones y radicales libres se habrán creado, por lo tanto, mayores efectos se
producirán sobre las células y en mayor probabilidad ocurrirán.

← b) La tasa de dosis o velocidad de administración de la misma, cuanto más alta sea, mayor
dificultad tiene la célula en reparar lesiones radioinducidas, mientras que si la tasa es baja la
reparación es más fácil y por lo tanto los efectos producidos en las células son menos importantes.

← c) La transferencia lineal de energía (TLE) representa la capacidad que tiene la radiación en
ceder su energía cinética por unidad longitudinal de recorrido. Se expresa en KeV/ . Además de la
carga eléctrica que tenga la partícula, dependerá de su masa y de la velocidad de su
desplazamiento. Las partículas alfa, con su gran carga y baja velocidad, pierden energía cinética con
rapidez en recorridos cortos, por lo que son capaces de producir alta densidad de ionizaciones, así
que son radiaciones de alta TLE Las partículas beta y los rayos X, con su alta velocidad de
desplazamiento, tienen menos probabilidad de interactuar con la materia que las partículas alfa. Son
de baja TLE.

← De acuerdo con la teoría del impacto, una radiación tiene más probabilidades de causar
muerte celular cuanto mayor número de ionizaciones sobre moléculas clave realice. Estas moléculas
clave, el DNA, vitales para la célula, insustituibles, se encuentran en el núcleo y cuando logramos su
ionización, decimos que hemos hecho blanco. En las células de los mamíferos, la radiación es capaz
de causar muerte celular cuando logra más de un blanco en el núcleo, por lo que las radiaciones de
alta TLE se muestran más eficaces en ese propósito ya que pueden producir muchas ionizaciones en
distancias pequeñas. En la curva de supervivencia celular, las radiaciones de alta TLE mostrarán
regiones de hombro más pequeñas.

← En la figura nº.4.3. se puede apreciar la comparación de las curvas de supervivencia celular
de una misma población de células, unas irradiadas mediante radiaciones de baja TLE y las otras de
alta TLE. Se observa que para una misma fracción de supervivencia celular es necesaria una dosis
menor de la de alta TLE que de una radiación de baja TLE.



← Figura.4.3. Comparación de radiaciones de alta y baja TLE sobre la curva de supervivencia
celular.

← La eficacia relativa biológica (EBR) compara respuestas biológicas consecuentes a distintas
radiaciones. Las radiaciones de alta TLE, tienen mayor EBR.


← 3.4.2. Factores químicos

← Los productos químicos que intensifican la respuesta celular a la radiación se llaman
radiosensibilizadores. El oxígeno es el más importante de todos ellos. Potencia la formación de
radicales libres y peróxidos. Sobre la curva de supervivencia celular las variaciones de concentración
de oxígeno producen:

← - A mayor tensión de oxígeno, la región del hombro de la curva es más pequeña.

← - La dosis correspondiente a D es más pequeña, es decir la pendiente de la parte
exponencial de esta curva es más pronunciada.

← Tanto la 5-bromodeoxiuridina (5-BUDR) como la 5-yododeoxiuridina (5-IUDR) se incorporan
en el DNA celular selectivamente, en el lugar de la tiamina, modificando la molécula y haciéndola
más sensible en cuanto a producción de radiolesiones. Otros compuestos como la vitamina K, la
hidroxiurea, el 5-fluoruracilo y la actinomicina D son también radiosensibilizadores.

← Los radioprotectores reducen los efectos de la radiación. En su presencia la irradiación sobre
cultivos celulares logra una respuesta inferior. Los compuestos que contienen grupos sulfihidrilos
modifican la respuesta celular de manera que la dosis necesaria para producir una misma respuesta
debe ser casi el doble de aquella dirigida a una población celular desprovista del radioprotector. Su
mecanismo de acción suele ser el de establecer competencia con los radicales libres, reduciendo los
efectos indirectos de la radiación. Estos compuestos son también más eficaces con radiaciones de
baja TLE que con alta TLE.


← 3.4.3. Factores biológicos

← Del estudio de los efectos de la radiación sobre cultivos celulares en diferentes fases del ciclo
celular biológico, resulta que las que se encuentran en la fase G-2 y en la M, son más radiosensibles.
En general se considera que la fase M (mitosis) es la más radiosensible y el final de la S (período de
síntesis de ADN) la más radioresistente.

← De acuerdo con la ley de Bergonié y Tribondeau, las células más radiosensibles son las que
poseen menor grado de diferenciación celular, mayor actividad mitótica y mayor porvenir
carioquinético. Representa excepción de esta ley general, los linfocitos maduros, células muy
diferenciadas, que no se dividen y que son extraordinariamente sensibles a las radiaciones
ionizantes.

← Una misma dosis total, si se administra en fracciones separadas durante un cierto tiempo,
causa menos letalidad que si se administrara de una sola vez. Ello es debido a que la administración
fraccionada permite la reparación celular entre una irradiación y su sucesiva. Las células parecen
recuperarse completamente de lesiones subletales dentro de las 24 horas post-irradiación,
comportándose seguidamente como si nunca hubieran sido irradiadas. La capacidad de reparación
es otro factor biológico proporcional al grado de tensión de oxígeno con que se encuentre la célula.


← 3.4.4.- Factores ambientales

← El grado de hidratación celular condiciona la respuesta, siendo más radioresistentes en
deshidratación. De la misma forma, la temperatura también es influyente, pues a bajas temperaturas
se enlentecen los procesos biológicos comportándose de manera más radioresistente.


← 3.5.- Respuesta celular a la radiación

← Dosis progresivamente crecientes provocan diferentes respuestas por parte de la célula.
Primero aparece el retraso mitótico, luego, ante mayores dosis, el fallo reproductivo y finalmente, con
mayores dosis todavía, la muerte en interfase. Por último, cuando las dosis de radiación son muy
elevadas, se desencadena la muerte inmediata por necrosis.

← a) Retraso mitótico: El ciclo celular se detiene en la fase premitótica (G2). Las células no
llegan a entrar en división y por tanto, la relación de células que están en mitósis, respecto al número
de células de la población (índice mitótico) viene disminuido en el retraso mitótico. Después de un
tiempo, las células pueden recuperarse y por fin entrar en mitósis, que lo harán junto con las no
retrasadas que por evolución normal de su ciclo deben también iniciar su división, aumentando por lo
tanto, el número de mitósis por encima de lo considerado como normal antes de la irradiación. A este
fenómeno se le llama sobrecarga mitótica.

← b) Fallo reproductivo: Este fenómeno se caracteriza por la perdida la capacidad reproductiva,
así que las células, aunque pueden seguir vivas, carecerán de descendencia. El fallo reproductivo se
considera que es debido a la lesión en puntos críticos (blancos) como los cromosomas. Si la célula
logra reparar el impacto, sobrevivirá; si acumula más blancos, morirá con seguridad. La región del
hombro en la curva de supervivencia celular representa la existencia de más de un blanco en las
células de los mamíferos, por contra, si hubiera sólo uno, cada dosis de radiación, empezando por la
más baja, sería tan eficaz como la siguiente para producir muerte celular. En los mamíferos, esto no
ocurre así. Como vimos, la porción recta o exponencial de la curva sólo se presenta a partir de una
dosis y esta región significa que aumentos iguales de dosis sí producen disminuciones
proporcionales en la fracción de supervivencia.

← c) Muerte en interfase: La muerte sucede antes de que la célula entre en división. Este
fenómeno puede suceder en cualquier tejido y explica la muerte celular de tejidos sin capacidad
renovadora, cuyas células quedan detenidas en fases premitóticas.

← d) Muerte inmediata por necrosis: Sucede cuando la dosis de radiación es muy elevada. La
necrosis por licuefacción ocurre de manera más rápida que la necrosis por coagulación. De las cuatro
respuestas mencionadas, son más frecuentes las dos primeras.

← 1.4. Efectos en tejidos y órganos

← El efecto de las radiaciones sobre los tejidos no depende tan sólo de la radiosensibilidad de
sus componentes celulares, sino también de los constituyentes de sus elementos nutricionales y de
sostén. Aunque los tejidos de componentes celulares con frecuentes mítosis y alto grado de
renovación celular (epidermis, epitelio de la mucosa oral e intestinal, médula ósea y gónadas)
muestran alta radiosensibilidad, como era de esperar, también resultan relativamente sensibles,
aunque menos, aquellos tejidos con componentes celulares sin activa mítosis ni renovación celular
(tejido nervioso, muscular), pues su radiosensibilidad, lejos de cero, dependerá de la de su estroma,
cuyos cambios repercutirán secundariamente en la viabilidad de sus células. Así sucede en el tejido
nervioso, cuya deplección celular tras irradiación sucede a expensas de la disminución de su aporte
nutricio secundario a cambios inflamatorios de los respectivos capilares nutricionales.
← La respuesta observada en órganos y sistemas estará en función de la radiosensibilidad de
sus componentes (tejidos, elementos de sostén y células) y del estado funcional de estos. La
respuesta sistémica se considera que es un efecto no estocástico. Los cambios pueden manifestarse
precozmente (desde la irradiación y hasta seis meses después), o de forma tardía (a partir de los seis
meses después de la exposición).

← Los efectos inmediatos suelen ser reversibles y menos graves que los tardíos (aunque nada
desdeñables para quienes los padecen, por ejemplo el dolor y la imposibilidad de masticar y deglutir
en algunos grados de mucositis oral que pueden manifestarse ya a las 2 semanas del comienzo de
un tratamiento radioterápico sobre ese territorio). Se manifiestan con inflamación, edema, hemorragia
y ulceración. Terminada la causa que los ha generado (la irradiación), remiten gracias a la capacidad
de reparación y regeneración de las células que componen los diferentes tejidos.

← Los efectos tardíos son irreversibles, permanentes. Se deben a la lesión producida en la
vascularización tisular, con defecto en el transporte de oxígeno, otros nutrientes y productos de
desecho, lo que conduce a la hipotrofia, atrofia, necrosis y estado de inflamación crónica con fibrosis.
Representan el factor limitante de la dosis administrada en el tratamiento radioterápico, determinante
en la curación del proceso neoplásico, tanto es así, que las sociedades internacionales más
prestigiosas de radioterapia (European Organization for Research and Treatment of Cancer -EORTC-
y Radiation Therapy Oncology Group -RTOG-) han unificado desde 1997, los criterios referentes a
dichos efectos tardíos con el fin de cuantificarlos mejor (escala SOMA-LENT) y adecuar al máximo el
binomio dosis/tolerancia en tejidos normales.

← 1.5.- Efectos sobre sistemas

← Sistema hematopoyético

← Las células de la médula ósea son muy radiosensibles, de tal manera que, bajo los efectos
de las radiaciones, los efectos que sufren son los siguientes:
← 1º Disminución del número.
← 2º Aplasia medular.
← 3º Fibrosis medular.

← Los eritroblastos son las células más radiosensibles, seguidas de los mieloblastos y de los
megacarioblastos (éstos son los menos radiosensibles). Las células circulantes en sangre periférica
son relativamente radiorresistentes, con excepción de los linfocitos, que son muy radiosensibles (lo
que justifica en parte la inmunodepresión sufrida por el paciente tras una sesión radioterapia).


← Aparato digestivo

← El intestino delgado es el más radiosensible, en particular, las células basales de las criptas
de Lieberkühn. Cuando éstas se afectan, se produce una disminución de las secreciones intestinales
a ese nivel, se pierden electrólitos y existe una mayor predisposición a infecciones en el tubo
digestivo.

← La destrucción de las células basales de las microvellosidades se inicia con necrosis y
úlceras, pudiendo derivar en atrofia y fibrosis de tales tejidos, a consecuencia de las cuales se
desencadenan cuadros clínicos de estenosis (oclusión intestinal) y de malabsorción.

← Piel, faneras y mucosas

← Las células basales del epitelio son las más radiosensibles de los tejidos mucocutáneos.
1000 cGy son suficientes para producir eritema cutáneo (en mucosas como la oral o la vaginal, con
dosis menores se produce la misma reacción). Como lesiones iniciales, tras el eritema se producen
otras manifestaciones inflamatorias, descamación seca primero, descamación húmeda más tarde, así
como depilación y atrofia glandular. Las lesiones tardías se presentan en forma de atrofia, fibrosis y
finalmente necrosis de las distintas estructuras tisulares.

← Ojos

← La lesión oftálmica inicial afecta a la mucosa, en forma de conjuntivitis. La lesión tardía por
excelencia, en esta localización, es la opacificación del cristalino (catarata), que se produce a partir
de 500 cGy. La aparición de una catarata posradiación tiene un período de latencia entre 6 meses y
dos años. No existen mecanismos de reparación de las lesiones tardías. Se considera efecto no
estocástico.

← Órganos reproductores

← Testículos. Las espermatogonias son muy radiosensibles. En cambio, los espermatozoides
son relativamente radiorresistentes. Dosis de 200 cGy pueden producir una esterilidad temporal
(reversible), mientras que dosis de 500 cGy pueden provocar esterilidad permanente o irreversible.

← Ovarios. En el nacimiento, los ovarios están provistos de un número determinado de
ovocitos, que van madurando y perdiéndose en cada ciclo menstrual. Al igual que ocurre en el
hombre, en la mujer una dosis de 200 cGy puede producir una esterilidad temporal o reversible. En
cuanto a dosis superiores, 500 cGy producen esterilidad permanente en un 30% de los casos
ocurridos en edades comprendidas entre los 30 y 35 años, y en un 80% de los casos ocurridos entre
los 35 y los 40 años de edad.
← Sistema cardiovascular

← Los vasos sanguíneos y linfáticos, así como el corazón, son relativamente radiorresistentes.
La respuesta vascular a la radiación, en una fase inicial, se manifiesta en forma de edema. De forma
tardía, la radiación produce en los vasos fibrosis, oclusión (con la isquemia que de ella se derive), así
como hemorragias (telangiectasias).
← Dosis altas de radiación pueden provocar en el corazón pericarditis, miocarditis e incluso
pancarditis.

← Huesos y cartílagos

← Los osteoblastos y condroblastos tienen una sensibilidad intermedia. El hueso y el cartílago
maduros, en cambio, son radiorresistentes. Las repercusiones de las radiaciones en individuos
jóvenes pueden manifestarse como trastornos del crecimiento. Dosis altas de radiación pueden
provocar fracturas patológicas o infecciones incoercibles dada la hipocelularidad que sufre el hueso,
desembocando en osteorradionecrosis.

← Hígado

← Los hepatocitos tienen una radiosensibilidad moderada. Sin embargo, dada la gran
vascularización del hígado, es frecuente que aparezcan lesiones hepáticas secundarias a la radiación
de este órgano. Dosis elevadas de radiación pueden producir una hepatitis radiógena, con posterior
fibrosis hepática. Esta situación provoca insuficiencia hepática y en parte se debe a la fibrosis
vascular y a la necrosis del parénquima.

← Aparato respiratorio

← Los pulmones resisten relativamente bien las radiaciones. Se precisan dosis de 10 Gy para
que se produzca, como lesión inicial, una neumonitis de irradiación, que puede evolucionar hacia una
fibrosis pulmonar asociada a insuficiencia respiratoria, como manifestación tardía.

← Aparato excretor

← La radiosensibilidad de los riñones es similar a la de los pulmones. La radiolesión renal se
denomina nefritis por irradiación y es secundaria a las lesiones vasculares. Cuando se administran
dosis elevadas de radiación, apenas se observan lesiones iniciales. Sin embargo, de forma tardía,
pueden producirse atrofia, fibrosis, hipertensión vasculorrenal y también insuficiencia renal crónica.

← La radiación sobre los ureteres y la vejiga produce edema, que puede complicarse con
fibrosis y estenosis a distintos niveles (ureteral, uretral), y que en la vejiga urinaria puede provocar un
cuadro miccional inflamatorio derivado de la cistitis radiógena.

← Sistema nervioso central

← Las células neuronales (neuronas) son radiorresistentes, pero las de la neuroglía (astrocitos
o macroglía, oligodendroglía y microglía o células de Hortega) son moderadamente sensibles. A
partir de 40 o 45 Gy se producen lesiones iniciales en forma de edema cerebral e hipertensión
endocraneal, que pueden conducir a la muerte. Las lesiones producidas por las radiaciones en
meninges, glía y médula espinal pueden provocar mielitis transversa y parálisis, como efectos
tardíos.

← Efectos sobre el embrión y el feto

← Tanto el embrión como el feto son más radiosensibles que el organismo adulto. Los efectos
debidos a la exposición a radiaciones están en función de la dosis recibida y del período de gestación
de que se trate. El primer trimestre, en especial las seis primeras semanas de desarrollo, es el más
radiosensible, en términos de letalidad e inducción de anomalías congénitas. El feto se va haciendo
más radioresistente a medida que avanza su desarrollo, siendo entonces necesarias dosis más
elevadas para producir lesiones.

← Los efectos que podemos observar pueden clasificarse en tres grupos: muerte del embrión,
en las primeras cuatro semanas; anomalías congénitas (microcefalia, retraso mental, etc.) en el
primer trimestre; y efectos a largo plazo (carcinogénesis, esterilidad) en el resto del embarazo.

← El riesgo mayor se encuentra en las primeras semanas del embarazo, cuando la mujer aun
no conoce su estado. Se cree que durante este período dosis de solo 10 cGy pueden ya producir
lesiones cromosómicas en el feto. Para producir la muerte del embrión durante las primeras semanas
de embarazo son necesarias dosis superiores a los 50 - 100 cGy. En la tabla 11.1 se observa la dosis
gonadal absorbida en función de la exploración efectuada.

← En la tabla 11.2 se muestran las lesiones que pueden originarse en el embrión o feto tras ser
expuesto a dosis moderadas de radiación.
← Tabla 11.1.- Dosis gonadal media estimada en diferentes estudios radiológicos.




← Tipo de estudio mSv

← Columna lumbar posteroanterior 3.0
← Columna lumbar lateral 0.7
← Abdomen simple posteroanterior 2.6
← Abdomen simple lateral 1.1
← Radiografía renal 0.1
← Radiografía vesical 2.2
← Radiografía de caderas o pelvis 2.8
← Urografía intravenosa (toda la exploración) 13.4
← Tránsito gastroduodenal 4.8
← Enema opaco (toda la exploración) 11.4
← Radiografía de tórax <0.1
← Radiografía dental <0.1
← Brazos o piernas <0.1
← Tomografía Computarizada abdomen 5.3



← Tabla 11.2.- Principales anomalías producidas por la radiación según el periodo de
gestación.

← Tiempo de gestación Defecto

← 0 - 4 semanas muerte - aborto

← 4 - 11 semanas graves anormalidades de
← muchos sistemas

← 11 - 16 semanas microcefalia, retraso
← mental y de crecimiento.
← Pocas anormalidades en
← esqueleto,genitales y ojo

← 16 - 20 semanas Pocos casos de microcefalia,
← subnormalidad o retraso crecimiento

← más de 20 semanas pocos defectos anatómicos
← Pueden haber problemas
← funcionales
← 1.6.- Síndromes de radiación en humanos

← La respuesta orgánica total a la radiación depende de la respuesta combinada de todos los
sistemas orgánicos a la irradiación (accidentes en industrias y laboratorios, explosiones en guerras,
exposiciones con fines médicos como terapia del cáncer). La respuesta de un organismo a una
exposición aguda a la radiación produce signos, síntomas y datos clínicos específicos,
caracterizables como síndromes. Si la cantidad de radiación es suficientemente elevada, se
producirá la muerte del individuo. La dosis letal absorbida oscila entre 6 y 10 Gy, dependiendo de los
individuos y sus circunstancias. Se distinguen dosis letales 50/30 y 50/60, según se considere el
número de individuos fallecidos a los 30 o a los 60 días de haber recibido la radiación,
respectivamente.

← En el síndrome de radiación aguda se distinguen tres fases:
← a) Prodrómica: náuseas, vómitos, diarreas.
← b) Latente: fase intermedia.
← c) Manifiesta: síndrome de irradiación.

← Las manifestaciones de este síndrome de irradiación se detallan a continuación.

← Síndrome hematopoyético o de médula ósea:

← Se inicia con dosis entre 1 y 10 Gy. La enfermedad se manifiesta a las dos o tres semanas,
cursando con fiebre, anemia, hemorragias e infecciones. Si la dosis recibida era inferior a los 3 Gy,
existe posibilidad de recuperación a las 5 semanas. En caso contrario, lo más frecuente y probable
es que suceda el fallecimiento del individuo.

← El tratamiento del síndrome exige la administración de antibióticos, aislamiento del enfermo y
se puede intentar un trasplante de médula ósea.

← Síndrome gastrointestinal:

← Se desencadena con dosis entre 6 y 15 Gy (entre 10 y 50 Gy para algunos autores). El inicio
de la sintomatología se pone de manifiesto con náuseas, vómitos y diarreas, que van cediendo y
exacerbándose de forma alternativa en el transcurso de unos 50 días. Esta situación da lugar a un
cuadro clínico de malabsorción y puede ocasionar un colapso circulatorio.

← En los 50 días siguientes (es decir, hasta el día 100 después de la radiación aguda), se van
desarrollando infecciones acompañadas de fiebre, como consecuencia de la destrucción de las
vellosidades intestinales y del síndrome hematopoyético.
← Si no se trata, el paciente suele fallecer al cabo de pocas semanas. El tratamiento consiste
en administrar antibióticos, reponer los líquidos y electrólitos perdidos, así como recurriendo a
transfusiones y trasplante de médula ósea, en los casos en que ello sea posible.

← Síndrome neurológico:

← Se produce cuando la dosis recibida alcanza los 15 a 20 Gy (+ de 50 Gy, para algunos
autores). Se inicia con un estado de irritabilidad, que puede evolucionar hacia la confusión y el coma
vigil.

← A las 4 o 6 horas de la radiación se producen convulsiones y mioclonias, debidas a la
encefalitis y al edema cerebral. Pueden producirse también meningitis e hipertensión endocraneal,
que conduzcan a la muerte en el plazo de 5 días.


← 3. EFECTOS SOMÁTICOS

← Son los efectos que ocurren en el individuo irradiado, mientras que los que aparecen en su
descendencia se denominan genéticos. Dependiendo de cuando aparecen las alteraciones, los
efectos somáticos pueden ser agudos, hasta los seis meses después de la irradiación, y tardíos
cuando se manifiestan a partir de los seis meses de la irradiación. Según su génesis, los efectos
somáticos pueden clasificarse en estocásticos y no estocásticos o deterministas.

← 3.1.- Efectos estocásticos

← De una población irradiada, no todos sino tan sólo algunos individuos se verán afectos con
efectos estocásticos pues su presentación no es segura, sino debida al azar. Clínicamente, los
efectos estocásticos siempre resultan severos, de manera que la cantidad de dosis irradiada no
influye en su gravedad, que ya es grande de por sí, pero si influye en la probabilidad de su
presentación, pues esta aumenta con la dosis recibida.

← Los efectos estocásticos somáticos son la inducción de neoplasias (carcinogénesis) y
acortamiento inespecífico de la vida del individuo afecto.

← Cualquier dosis de radiación, aunque sea pequeña, es capaz de generar un efecto
estocástico, el cual sigue su proceso en el tiempo hasta que aparecen las manifestaciones clínicas,
años después (son efectos tardíos). Este efecto puede quedar inducido por dosis bajas aún
administradas crónicamente, durante un período de tiempo largo, como las recibidas por los
pacientes de radiodiagnóstico o por el personal profesionalmente expuesto. No tienen dosis umbral a
partir de la cual sepamos que seguro ocurrirá el efecto y como decíamos, el período de latencia es
muy largo (superior a 8-10 años).


← 3.2.- Efectos no estocásticos o deterministas

← Son los que están relacionados con una cantidad conocida de radiación a partir de la cual,
ocurren. Por lo tanto hay una dosis umbral. Aquí, la gravedad del efecto sí es función de la dosis
recibida. El tiempo de latencia es corto. La radiografía dental conlleva niveles de exposición tan bajos
que se muestra incapaz de generar estos efectos.
← Constituyen ejemplos de efectos deterministas la catarata, alopecia, esterilidad, dermatitis
etc, entidades todas ellas, con dosis umbral.

← 4.- EFECTOS GENÉTICOS

← Como consecuencia de la irradiación de las células germinales pueden producirse
mutaciones que se manifestarán en futuras generaciones, afectando a la salud de los descendientes
del irradiado.

← Es controvertida la existencia de una dosis umbral, a partir de la cual se producirá con
seguridad, el efecto genético. Parece razonable pensar que se trata de una respuesta lineal, aún a
bajas dosis (5 R sobre la mosca Drosophila), sin umbral. No existe una dosis que sea
suficientemente pequeña para que no produzca mutaciones, y el aumento de dosis aumentará la
frecuencia de mutaciones (características estas del efecto estocástico). La radiación, como
determinadas sustancias químicas y virus, son mutágenos, es decir, causantes del aumento de la
tasa de mutaciones que se producen de forma natural (mutaciones espontáneas).

← Se dice dosis de duplicación a la dosis de radiación que duplica el número de mutaciones
espontáneas. En el hombre no se ha podido estudiar satisfactoriamente la producción de efectos
genéticos. El estudio de los niños concebidos por individuos que estuvieron expuestos a la radiación
en Hiroshima y Nagasaky, no reveló ningún efecto sobre los 6 factores genéticos que se estudiaron,
lo cual no quiere decir que no se hayan producido mutaciones, sino tan sólo que no se observaron en
la primera generación de descendientes (deben de ser estudiadas las siguientes). Se conoce que las
mutaciones radioinducidas son recesivas (para que se manifieste en un individuo, este tiene que
recibir el mismo gen mutado de sus dos progenitores), es decir, puede que no se manifiesten en
muchas generaciones.

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