¿Qué cultiva China en sus desiertos?
: Paneles Solares
China ha dado un gran paso en su apuesta por las energías renovables al poner
en marcha la planta solar más grande del mundo, situada en la región noroeste
de Xinjiang. Esta impresionante instalación, que abarca 80,937 hectáreas, tiene
una capacidad de producción anual de 6.09 mil millones de kWh, suficiente
para alimentar a Luxemburgo durante un año entero. La planta se encuentra
en los desiertos cercanos a Ürümqi, la capital regional.
Xinjiang: Un Gigante Territorial y Energético
Xinjiang, la región más grande de China por área y la octava división
administrativa más extensa del mundo, se extiende sobre más de 1.6 millones
de kilómetros cuadrados y alberga a alrededor de 25 millones de habitantes.
Su ubicación estratégica, compartiendo fronteras con ocho países, la convierte
en un punto de convergencia entre Asia Central y Asia Oriental.
Ürümqi, con una población de 4 millones según el censo de 2020, es la
segunda ciudad más grande del noroeste de China después de Xi’an y la
ciudad más poblada de Asia Central. Desde la década de 1990, la región ha
experimentado un notable desarrollo económico, consolidándose como un
centro de transporte regional y un núcleo cultural, político y comercial.
Un Refuerzo a la Capacidad Energética de China
El lanzamiento de esta planta solar es un testimonio del compromiso de China
con la expansión de su capacidad de producción de energía renovable. En
2023, la capacidad de producción de electricidad solar del país aumentó un
55,2%, alcanzando más de 216 gigavatios. Este crecimiento refleja el liderazgo
de China en el sector de las energías renovables y su determinación de reducir
la dependencia de los combustibles fósiles.
La nueva planta en Xinjiang es gestionada por la Corporación de Construcción
de Energía de China, una compañía estatal. Su funcionamiento, iniciado el 3 de
junio, representa un avance significativo no solo para la región sino también
para todo el país.
Repercusiones Globales
Este proyecto no solo refuerza la posición de China como líder en generación
de energía fotovoltaica, sino que también subraya la importancia de las
inversiones en infraestructuras sostenibles a gran escala. La capacidad de esta
planta para alimentar a un país del tamaño de Luxemburgo destaca el
potencial de las energías renovables para satisfacer las crecientes demandas
energéticas mundiales de manera sostenible.
La puesta en marcha de este proyecto es un punto relevante que refleja la
visión de China hacia un futuro más limpio y sostenible. Esta iniciativa no solo
fortalece la infraestructura energética del país, sino que también sirve como un
modelo a seguir para naciones latinoamericanas que buscan desarrollar sus
capacidades en energías renovables de forma sostenible