Algunos podrían decir que las obligaciones son una carga o una limitación a la
libertad individual, porque nos “obligan” a cumplir con algo aunque ya no lo
queramos. Sin embargo, esa visión es incompleta. La verdadera libertad no
es hacer lo que uno quiera, sino vivir en un marco donde todos
respetemos nuestros compromisos.
Si no existieran las obligaciones, cada persona actuaría según su interés y eso
generaría caos, abusos y desconfianza. Por tanto, lejos de ser una limitación,
las obligaciones protegen la libertad y los derechos de todos, porque
garantizan que lo que se acuerda se cumpla.
En conclusión, las obligaciones no son una carga, sino una garantía. Son el
mecanismo que asegura que la palabra dada se cumpla, que los derechos se
respeten y que la sociedad funcione con justicia y confianza. Sin obligaciones,
no hay orden ni verdadera convivencia.
Si no existieran las obligaciones jurídicas, ¿cómo podríamos garantizar que los
acuerdos y compromisos entre las personas realmente se cumplan?
Artículo 1 – Definición del contrato de trabajo
"El contrato de trabajo es aquel por el cual una persona se obliga,
mediante una retribución, a prestar un servicio personal a otra, bajo la
dependencia y dirección inmediata o delegada de esta."
Características clave del contrato de trabajo según este artículo:
Retribución: El trabajador recibe una compensación económica por sus
servicios.
Servicio personal: El trabajador debe realizar el trabajo personalmente;
no puede delegarlo a otra persona.
Dependencia: El trabajador está subordinado al empleador en cuanto a
la forma y tiempo del trabajo.
Dirección: El empleador tiene la facultad de dirigir y controlar cómo se
realiza el trabajo.