FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE
PSICOLOGÍA
MONOGRAFÍA
“EL CEREBRO EN DESARROLLO: UNA PERSPECTIVA
NEUROCIENTÍFICA SOBRE LA ETAPA DE LA
ADOLESCENCIA”
Autor (a):
Barboza Bustamante Stefany María
Docente:
Irigoin Hoyos Sergio
Chiclayo, 2024
INDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................................3
CAPÍTULO 1: PROCESOS NEUROLÓGICOS QUE INFLUYEN EN LOS
CAMBIOS DE LA ADOLESCENCIA...............................................................................5
LA “PODA NEURONAL”.......................................................................................................5
SISTEMA DE RECOMPENSA..................................................................................................5
PROCESO DE MADURACIÓN.................................................................................................6
FUNCIONES EJECUTIVAS......................................................................................................7
CAPÍTULO 2: FACTORES EXTERNOS QUE INTERVIENEN EN EL PROCESO
DE APRENDIZAJE DURANTE LA ADOLESCENCIA.................................................7
ADAPTACIÓN A SITUACIONES ADVERSAS............................................................................7
REGULACIÓN DEL SUEÑO....................................................................................................8
LA EXPERIENCIA.................................................................................................................8
HABILIDADES SOCIOEMOCIONALES.....................................................................................9
EL ESTRÉS.........................................................................................................................10
CAPÍTULO 3: RECOMENDACIONES PARA POTENCIAR EL APRENDIZAJE
EN LA ADOLESCENCIA.................................................................................................11
EL DEPORTE DE ALTA COMPETENCIA.................................................................................11
USO ADECUADO DE LA TECNOLOGÍA................................................................................12
ACTIVIDADES ARTÍSTICAS Y LA ATENCIÓN.......................................................................13
FORMACIÓN DE BUENOS HÁBITOS.....................................................................................14
CONCLUSIONES..............................................................................................................15
INTRODUCCIÓN
La adolescencia es un período transitorio por el que ocurren diversos cambios a nivel
físico, emocional y neuronal, que se ven influenciados por las experiencias externas del
adolescente. En esta etapa, se da una maduración y reorganización a nivel neuronal, puesto
que es el momento dónde se llevan a cabo los procesos en el aspecto cognitivo, social y
conductual del individuo para comenzar a aprender y prepararse para el mundo de la
adultez.
Sin embargo, aunque es una etapa evolutiva de grandes cambios, tiende a ser un período
vulnerable debido a que esta más expuesto a sufrir enfermedades mentales y a
experimentar situaciones poco agradables que les pueden impedir un desarrollo adecuado,
aún más, sino cuenta con el apoyo y la guía necesaria para hacerles frente. En ese sentido,
existen muchas ideas populares que etiquetan a los adolescentes como seres inmaduros,
irracionales e impulsivos, dichas en mayor grado desde la perspectiva adulta, alterando la
realidad de lo que realmente significa atravesar una etapa tan confusa y vulnerable.
Desde la perspectiva de la neurociencia los cambios que se ejecutan en la adolescencia son
parte de un proceso evolutivo a nivel interno y externo, pues se da un inicio a la mejora de
la actividad cerebral, creando nuevas conexiones neuronales para el aprendizaje,
permitiendo la adaptación y manejo de nuevos acontecimientos que transcurren durante
esta etapa para alcanzar la madurez.
Los comportamientos que se etiquetan como irracionales e impulsivos, son parte de un
proceso neuronal dónde el adolescente marca un inicio de la prueba – error, puesto que
llega a experimentar un desbalance en el sistema límbico (encargado de las emociones), a
la vez que la producción de hormonas sexuales se da en mayor aumento, afectando la
región prefrontal que se encarga de la toma de decisiones. Así mismo, los jóvenes
comienzan a salir del confort de la familia, creando nuevas conexiones emocionales y
explorando nuevos espacios, que si bien puede resultar favorable, este con constancia se
encuentra expuesto a replicar conductas peligrosas que pueden afectar negativamente su
desarrollo.
En la fase de la adolescencia, el cerebro se construye a partir de las experiencias de
interacción con el entorno. En este período de aprendizaje, ocurre la formación de patrones
de circuito entre las neuronas, que se guían por las experiencias aprendidas, provocando
cambios significativos en la estructura cerebral, haciendo más eficiente la comunicación e
interacción con el exterior. Desafortunadamente, si este proceso neuronal es expuesto a
situaciones estresantes, maltrato, o mala alimentación, la plasticidad neuronal se verá
impactada gravemente haciéndose notoria en la comunicación ineficiente y dificultosa, a la
vez que el área del aprendizaje y la toma de decisiones se ve perjudicado, alterando en
demasía las funciones del cuerpo y la adaptabilidad natural del adolescente.
En ese sentido, surge la siguiente interrogante: ¿De qué manera se ve afectada la
plasticidad neuronal del cerebro en la etapa de la adolescencia desde la perspectiva de la
neurociencia?
La presente investigación tiene por objetivo conocer la neurociencia del cerebro
adolescente, es decir, aprender sobre cómo se producen los procesos neuronales y la
evolución del cerebro en relación a los cambios que se experimentan a lo largo de esta
etapa, siendo vital saber cada uno de estos aspectos que preparan a los jóvenes para el
futuro.
De manera que, el siguiente estudio se titula: “El cerebro en desarrollo: una perspectiva
neurocientífica sobre la etapa de la adolescencia”. El presente trabajo consta de una
introducción, que brinda un preámbulo al tema a tratar, considerando el objetivo de la
investigación. Así mismo, consta de tres capítulos. El primero, describe los procesos
neurológicos que influyen en los cambios de la etapa de la adolescencia. El segundo,
implica los factores que intervienen en el proceso de aprendizaje del adolescente y cómo
afectan su desarrollo al largo plazo. El último y tercer capítulo, brinda recomendaciones a
seguir para potenciar el aprendizaje en la adolescencia, tal como la práctica de deporte de
alta competencia para promover un desarrollo cerebral saludable, así como el uso adecuado
de la tecnología para fortalecer la adquisición de conocimiento y el desarrollo cognitivo, al
igual que la importancia de la formación artística para el desarrollo de la atención y la
formación de buenos hábitos que contribuyen a la formación adecuada en la adolescencia.
1. CAPÍTULO 1: PROCESOS NEUROLÓGICOS QUE INFLUYEN EN LOS
CAMBIOS DE LA ADOLESCENCIA
1.1. La “poda neuronal”
Es el momento en que los adolescentes desarrollan un proceso de maduración en el que el
cerebro analiza conexiones que anteriormente no utilizaba para adquirir nuevos
aprendizajes, donde se evidencia la transición de niño a adolescente, pues estos pueden
realizar actividades más complicadas y a la vez, entender con mayor profundidad temas
que no comprendían cuando eran pequeños. A medida que el cerebro adolescente se adapta
y optimiza, también se observa una mayor plasticidad neuronal, lo que facilita la formación
y la adquisición de nuevas habilidades.
Durante este proceso, disminuye la materia gris de las conexiones que no eran utilizadas
para favorecer la conectividad y la velocidad de respuestas neuronales, mejorando las
capacidades cognitivas, la regulación emocional y favoreciendo al razonamiento lógico.
Aunque esto no afecta en sus reacciones, puesto que actuarán de manera más intensa y
voluble, con comportamientos impredecibles, que para algunos adultos puede resultar muy
desagradable e irritante.
1.2. Sistema de recompensa
Es el sistema detector del estímulo de recompensa, conectado a la amígdala, el hipocampo
y la corteza prefrontal. Un aspecto característico es la alta producción de hormonas
neurotransmisoras que controlan las respuestas al placer o incentivos que animan al
individuo a continuar repitiendo la conducta para conseguir la recompensa. En esta etapa
neuronal, el cerebro del adolescente es más receptivo a la producción de dopamina,
hormona que activa los circuitos de las respuestas gratificantes, interfiriendo en el
aprendizaje y la parte lógica; es por eso, que los adolescentes tienden a dirigirse por
actividades más intensas que le produzcan placer debido a su alta sensibilidad, viéndose
afectada la parte de la toma de decisiones.
Esta receptividad al estímulo de recompensa se ve estimulado cuando el adolescente actúa
en pares, dirigiéndose por actividades que liberen dopamina, incrementando
significativamente las conductas de riesgo. Así también, otra de las hormonas en función es
la oxitocina, que brinda gratificación a las relaciones sociales. Ambas se vinculan y a la
vez, trabajan juntas para generar conexiones en relación a las interacciones sociales,
asociando los sistemas de recompensa con los sentimientos. Con ello, podemos
comprender que el cerebro de los jóvenes tiende a actuar más sensible cuando ocurren
interacciones grupales, por lo que al causarse una deficiencia en este aspecto como la
exclusión por parte del grupo, provoca sensaciones parecidas a amenazas físicas o un alto
nivel de estrés.
1.3. Proceso de maduración
Durante este momento culmina el proceso de mielinización que recubre toda la corteza
prefrontal, haciendo eficaz la comunicación neuronal, ya que acelera la transmisión del
impulso fortaleciendo las conexiones sinápticas, mejorando la conectividad y el control de
las funciones del organismo, incluyendo la regulación del sistema límbico, encargado de
las emociones. Un proceso de mielinización deficiente genera lentitud y disminución de la
velocidad de conducción, limitando las conexiones neuronales, reduciendo la capacidad de
aprender y simplificando el desarrollo cognitivo en los adolescentes. Así mismo, la
participación de las hormonas sexuales en el proceso de maduración del cerebro tiene gran
relación con el sistema límbico, ya que también se involucran en la formación de nuevas
redes neuronales, afectando la estructura de los circuitos durante la adolescencia,
comprendiendo de tal manera la aparición de algunos trastornos mentales en esta etapa.
Por otra parte el glutamato esta implicado en la respuesta de lo sistemas sensitivos y
motores. En la adolescencia, este neurotransmisor ya se encuentra activo, siendo razón
para comprender las acciones extremas de los adolescentes, puesto que, su falta de
regulación se debe al proceso de construcción del sistema GABA, el cuál inhibe el
glutamato, pero que no se encuentra totalmente activado. Este hecho, describe la
impulsividad como parte de un proceso que llegan a experimentar los adolescentes,
acrecentando esa necesidad de experimentar para desarrollarse y prepararse para la
siguiente etapa.
1.4. Funciones ejecutivas
En la vida cotidiana, resulta relevante el proceso de funciones ejecutivas para
desenvolverse en mundo exterior y a la vez, alcanzar objetivos que se plantean en el día a
día. Estas funciones dependen del córtex prefrontal y son habilidades asociadas a la
memoria de trabajo, el control de inhibición y la flexibilidad cognitiva. En la etapa de la
adolescencia, estos procesos son de gran importancia ya que se ven involucrados al
aprendizaje académico, debido a que permiten un progreso satisfactorio en la vida
académica y socioemocional.
La memoria es descrita como la capacidad de almacenar temporalmente información,
manteniendo un espacio dónde se procesa ya la vez se manipula por una brevedad de
tiempo. Así también, se estima la planificación y planteamiento de objetivos, desarrollando
planes de acción para alcanzarlos. El control inhibitorio nos brinda la capacidad de ignorar
ciertos impulsos o información sin relevancia cuando mantenemos nuestra atención sobre
una tarea. El ser flexibles es otro proceso característico ya que permite realizar cambios
que permitan adaptarnos a la situación, a la vez que se desarrolla el razonamiento para
resolver los problemas conscientemente, eligiendo y analizando opciones para tomar
mejores decisiones.
2. CAPÍTULO 2: FACTORES EXTERNOS QUE INTERVIENEN EN EL
PROCESO DE APRENDIZAJE DURANTE LA ADOLESCENCIA
2.1. Adaptación a situaciones adversas
La capacidad de adaptarse y superar momentos difíciles es un gran reto para los
adolescentes debido a que se encuentran en un período sumamente vulnerable. Durante
esta etapa, los jóvenes experimentan una serie de cambios que pueden generar estrés y
ansiedad. Es un desafío constante el alcanzar una adultez saludable si el cerebro no actúa
eficientemente para proteger de trastornos mentales que pueden alterar la formación del
individuo. La resiliencia, definida como la capacidad de recuperarse y adaptarse a las
adversidades, es una habilidad crucial que se desarrolla durante la adolescencia.
La resiliencia permite a los adolescentes enfrentar los conflictos y desafíos con una actitud
positiva, confiando plenamente en que todo va a salir bien. Este proceso incluye el
desarrollo del control de impulsos, la capacidad de planificación y la resistencia a la
presión del grupo, habilidades que son fundamentales para el bienestar mental y
emocional. Estas habilidades se van incrementando gradualmente, especialmente a partir
de los 17 años, alcanzando un desarrollo mayor entre los 17 y los 21 años, y continuando
incluso en la adultez temprana.
El fortalecimiento de la resiliencia en esta etapa es vital para reducir la aparición de
problemas de salud mental y promover un desarrollo saludable. Los adolescentes que
logran desarrollar estas habilidades están mejor preparados para manejar el estrés,
establecer relaciones sanas y tomar decisiones asertivas.
2.2. Regulación del sueño
La regulación del sueño, es otro aspecto que interviene en el desarrollo del cerebro. La
hormona del sueño, la melatonina, que naturalmente comienza a liberarse a partir de las
seis de la tarde en niños y adultos, en los adolescentes ocurre por la noche. Este proceso
explica por qué suelen despertarse más tarde y sus niveles de energía son muy bajos por la
mañana.
De acuerdo con diversos especialistas, es recomendable que los adolescentes duerman
entre 9 a 10 horas cada día por la noche. Sin embargo, esto no es algo que practiquen con
constancia, ya que las exigencias académicas, las actividades extracurriculares y el uso de
dispositivos electrónicos suelen interferir con sus horas de sueño. No dormir lo suficiente
puede provocar una pérdida de la atención necesaria para el aprendizaje, aumentar la
impulsividad y hacer que se sientan más irritables. Estos factores combinados pueden
conducir a una depresión severa y a otros problemas de salud mental.
Es por ello, que resulta necesario el cultivar hábitos del sueño durante la etapa de la
adolescencia. Ajustar los horarios, para un descanso adecuado, promover una buena
higiene del sueño desde la infancia y regular los horarios de las escuelas para los
adolescentes es esencial para empezar a emplear una rutina del sueño que, junto a otros
elementos que propicien un mejor descanso, mejora la calidad de vida de los individuos en
formación.
2.3. La experiencia
En el proceso de desarrollo, es esencial el perfeccionamiento de habilidades necesarias
para la etapa adulta. El pensamiento crítico, las habilidades emocionales y sociales, las
funciones ejecutivas y el conocimiento cognitivo básico son parte del proceso que
experimenta la maduración del cerebro adolescente y se producen cuando comienza a
relacionarse con el mundo exterior.
La interacción con el entorno, influye en el proceso de las conexiones neuronales,
permitiendo la eficiencia en las respuestas a estímulos, incrementando la velocidad. Las
conexiones neuronales hacen las habilidades cruciales mucho más efectivas, ya que
internamente, se produce un “recableado” y eliminación de circuitos para remover
neuronas que ya no se usan y así, preparar al cerebro para almacenar nueva información
recibida externamente para adaptarse a nuevas situaciones del futuro.
Para un adolescente, aún resulta complicado diferenciar situaciones emocionales y sociales
debido a que las regiones encargadas como la amígdala y el sistema límbico, aún se
encuentran en plena reestructuración y formación. Es por ello, que resulta vital la
necesidad de experimentar y a la vez, reflexionar sobre las propias experiencias debido a
que ocasionan en el cerebro una mayor actividad de los circuitos para la interpretación en
las áreas racionales. El comprender con regularidad sobre los distintos acontecimientos que
se producen en el mundo, permiten en el adolescente un mejor entendimiento sobre sí
mismo y sus semejantes, generando sus propias expectativas sobre todo lo que los rodea.
2.4. Habilidades socioemocionales
Desde el momento en que se atraviesa la etapa de la adolescencia, los jóvenes tienden a
desarrollar habilidades frente a situaciones sociales. Los cambios que se producen en la
plasticidad del cerebro modifican la manera en que los adolescentes interactúan con su
entorno. El desarrollo de la habilidad de reevaluar sus respuestas emocionales es un
aspecto importante, debido a que determina la manera en que se relacionan con los demás,
incrementando la sensibilidad a la evaluación social y mejorando la capacidad de
comprender y de comprometerse en relaciones sociales más profundas.
La interacción con sus pares influye significativamente en el comportamiento de un
adolescente, impactando en el sistema de recompensa, ya que se incrementa el sentido de
gratificación frente al reconocimiento social. Estas nuevas conexiones emocionales
capacitan al adolescente para desarrollarse en nuevos contextos, favoreciendo al
aprendizaje y promoviendo un sentido de pertenencia y validación. La búsqueda de
aceptación y aprobación por parte de sus compañeros se convierte en un motor poderoso
que puede repercutir tanto positiva como negativamente en su comportamiento y
decisiones.
Un componente esencial para el desarrollo del adolescente es su identidad cultural, que
influye en su manera y el entorno con el que se relaciona. La identidad cultural
proporciona un marco de referencia que ayuda a los adolescentes a entender quiénes son y
cómo encajan en el mundo. En este aspecto, el adolescente busca entornos semejantes a los
suyos, estableciendo nuevos vínculos emocionales que refuerzan su identidad y sentido de
pertenencia.
Sin embargo, todos estos cambios relacionados al aspecto socioemocional tienen un gran
impacto en la manera de aprender del adolescente. Un entorno que se rige por la
desigualdad y la discriminación puede provocar severos riesgos en su desarrollo,
impidiendo una formación saludable. Los adolescentes expuestos a entornos negativos
pueden desarrollar problemas de autoestima, ansiedad y depresión, afectando su capacidad
de aprendizaje y su bienestar general.
2.5. El estrés
Es natural que el estrés Se dé con mayor frecuencia durante la etapa de la adolescencia
debido a un desequilibrio en la región prefrontal y el sistema límbico, así como la
alteración y aumento de las hormonas que se producen a gran escala durante este período
de desarrollo general.
El estrés es un mecanismo propio del individuo que esta constantemente activo para
garantizar la supervivencia frente a sucesos impredecibles, siendo fisiológicamente natural
el reaccionar a situaciones que nos pongan en peligro. Este mecanismo, puede suponer un
riesgo mismo si con constancia el cerebro se encuentra en alerta, con respuestas excesivas,
provocando un desorden en el funcionamiento de los demás organismos del cuerpo,
generando distorsión y tornándose perjudicial, convirtiéndose en un estrés tóxico.
El llamado “estrés tóxico” en la adolescencia, supone una afección en el área del
aprendizaje, ya que la retrae y provoca complicaciones en la llegada a la etapa de la
adultez. Así mismo, también genera comportamientos ansiosos en el individuo, puesto que
altera la maduración normal de los procesos de plasticidad de las distintas zonas del
cerebro, como el hipocampo, deteriorando el rendimiento cognitivo.
La hormona de regulación del estrés, el llamado cortisol, naturalmente aumenta la glucosa
de la sangre para energizar al cerebro y el resto del organismo. Al mantenerse alerta por un
tiempo extendido, resulta perjudicial ya que afecta en la formación de circuitos del cerebro,
reduciendo el tamaño de los números y las conexiones a nivel neuronal. Este proceso
termina afectando el área del aprendizaje, dificultando los procesos cognitivos como la
memoria y la atención, a la vez que daña la región frontal.
Así también, puede afectar profundamente el desarrollo emocional y social del individuo.
Las experiencias estresantes pueden influir en la forma en que percibe y maneja las
relaciones interpersonales, así como en la capacidad para regular las emociones. Esto
puede llevar a dificultades en la gestión del estrés a lo largo de la vida adulta y aumentar el
riesgo de desarrollar trastornos mentales.
3. CAPÍTULO 3: RECOMENDACIONES PARA POTENCIAR EL APRENDIZAJE
EN LA ADOLESCENCIA
3.1. El deporte de alta competencia
La actividad física es sumamente beneficiosa para reducir el riesgo de enfermedades a
largo plazo. Practicar deporte regularmente promueve un desarrollo cerebral saludable,
mejorando la proliferación celular y contribuyendo al aprendizaje en la adolescencia.
Lamentablemente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 81% de los
adolescentes a nivel mundial no realiza suficiente actividad física, es por ello que
recomienda que los adolescentes dediquen al menos 60 minutos al día a la práctica de
ejercicio para promover un desarrollo saludable general durante esta etapa.
Adoptar un estilo de vida más activo durante la adolescencia tiene un impacto significativo
en el aspecto neurocognitivo del cerebro. La intensidad de la actividad física puede
modificar las áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje, influir en el flujo sanguíneo
y en la liberación de hormonas y factores de crecimiento como el BDNF, que son
esenciales para la supervivencia y el correcto funcionamiento de las neuronas.
Los niños y adolescentes que realizan más ejercicio al aire libre suelen obtener mejores
resultados académicos y un mayor rendimiento en matemáticas y lectura. Además, permite
desarrollar las capacidades motoras, el lenguaje y el razonamiento, a la vez que mejora las
competencias sociales, la autoestima e incrementa el bienestar.
3.2. Uso adecuado de la tecnología
Hoy en día, la tecnología ofrece una amplia variedad de herramientas para fortalecer el
aprendizaje y el desarrollo cognitivo en la adolescencia. Desde plataformas educativas en
línea hasta aplicaciones interactivas y videojuegos diseñados para estimular habilidades
específicas, la tecnología puede ser un recurso valioso. Sin embargo, desde la perspectiva
de la neurociencia, también puede convertirse en una herramienta negativa, ya que los
adolescentes son propensos a caer en adicciones, como la adicción a Internet. Esto se debe
a la alta producción de dopamina en el cerebro, que está relacionada con comportamientos
adictivos debido a su asociación con el sistema de recompensa. La repetición constante de
este tipo de conductas refuerza estas adicciones con el tiempo, generando una dependencia
que puede ser difícil de superar.
El mal uso de la tecnología amplifica los factores de riesgo asociados. Uno de los impactos
más relevantes es la tendencia a distraerse rápidamente con información irrelevante. El
tiempo excesivo dedicado a juegos en línea, especialmente más de una hora al día, se ha
relacionado con síntomas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH),
además de presentar dificultades para desarrollar buenas relaciones interpersonales y una
regulación emocional adecuada. La sobreexposición a pantallas y la falta de interacción
cara a cara pueden llevar a problemas de comunicación y habilidades sociales deficientes.
Aunque la tecnología brinda muchas herramientas útiles, estas varían en la seguridad que
ofrecen. Es importante reconocer que no existen medios inherentemente positivos o
negativos; todo depende del uso que se les dé. Por ello, es fundamental que los
adolescentes desarrollen hábitos saludables respecto al uso de la tecnología. Esto incluye
establecer límites de tiempo, seleccionar contenido educativo y beneficioso, y fomentar
actividades fuera de línea que promuevan el bienestar físico y mental.
Los padres y educadores desempeñan un papel esencial en guiar a los adolescentes para
que tomen decisiones informadas sobre su uso de la tecnología. Al proporcionar un entorno
que equilibre las actividades tecnológicas con otras formas de aprendizaje y
entretenimiento, se puede maximizar el potencial positivo de la tecnología mientras se
minimizan sus riesgos.
3.3. Actividades artísticas y la atención
La atención es esencial para la adquisición de conocimientos, ya que facilita el aprendizaje
en la adolescencia al seleccionar y almacenar información importante en los circuitos del
cerebro. Este proceso de filtrado identifica tres sistemas clave que influyen en el nivel de
atención en el entorno:
Sistema de alerta: Adapta nuestra atención al nivel de vigilancia en el entorno y
funciona en conjunto con el sistema reticular, responsable de la fase de alerta en el
cerebro. Este sistema prepara al cerebro para detectar señales externas, con la
participación de áreas como el locus coeruleus, la corteza frontal y parietal, entre
otras.
Sistema de orientación de la atención: Esta red dirige la atención a los distintos
estímulos del entorno, ubicando el objeto de atención y amplificándolo para resaltar
sus características esenciales para el aprendizaje. Es fundamental para enfocar y
mantener la atención en estímulos relevantes.
Sistema de control ejecutivo: Procesa la información seleccionando los procesos
necesarios para ejecutar una actividad. Este sistema permite seguir un plan para
alcanzar objetivos o enfrentar situaciones, facilitando la toma de decisiones y la
resolución de problemas.
La participación en actividades artísticas como la música, la danza y otras formas de arte
favorece el desarrollo de las capacidades cognitivas. Estas actividades fortalecen y
modifican las redes atencionales, mejorando la actividad neuronal. Al enfocarse en el
aprendizaje de una actividad artística durante largos períodos, se incrementa la eficiencia
de las conexiones neuronales en las áreas cognitivas asociadas al procesamiento de
números y cálculos. Esto desarrolla habilidades que involucran procesos sensoriales,
motores y atencionales, preparando a los adolescentes para una adultez saludable.
Además, las actividades artísticas estimulan la plasticidad cerebral, promoviendo una
adaptación más rápida y eficiente a nuevos desafíos. El involucramiento en estas
actividades también fomenta la creatividad y la expresión emocional, lo que puede mejorar
el bienestar mental y emocional de los adolescentes. Al integrar estas prácticas en la rutina
diaria, se pueden potenciar no solo las habilidades académicas sino también las
competencias sociales y emocionales, proporcionando una base sólida para un desarrollo
integral.
3.4. Formación de buenos hábitos
La formación de hábitos permite a nuestro cerebro crear nuevos patrones neuronales, los
cuales se refuerzan a través de conductas adquiridas que requieren de mayor atención y
energía. En la adolescencia, la adquisición de hábitos es más fácil en comparación con los
adultos, haciendo de esta etapa un momento crucial para alcanzar el máximo potencial de
aprendizaje. Sin embargo, estos hábitos pueden ser tanto positivos como negativos, y los
negativos pueden convertirse en adicciones que dificultan el desarrollo del adolescente.
Al repetir comportamientos básicos como cepillarse los dientes o bañarse, se fijan patrones
en el cerebro que son procesados y almacenados en la memoria, involucrando varias
estructuras cerebrales. Estos patrones se almacenan de manera independiente en los
ganglios basales, encargados de mantener y replicar hábitos específicos. Durante la
adolescencia, el cerebro es particularmente sensible a las recompensas, lo que hace
necesario moldear el comportamiento del adolescente de una manera que promueva
hábitos saludables. la formación de hábitos saludables en la adolescencia no solo
contribuye al bienestar físico, sino también al desarrollo emocional y mental.
La neuroplasticidad, o la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas
conexiones neuronales, es especialmente activa durante la adolescencia. Esto significa que
los hábitos adquiridos en esta etapa pueden tener efectos duraderos en la vida adulta. Por
ejemplo, los adolescentes que desarrollan el hábito de leer regularmente pueden mejorar
sus habilidades cognitivas, mientras que aquellos que aprenden a gestionar su tiempo
eficazmente pueden estar mejor preparados para enfrentar los desafíos académicos y
profesionales en el futuro.
CONCLUSIONES
Podemos concluir, que la adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo cerebral,
conocida por la "poda neuronal," donde el cerebro elimina conexiones neuronales no
utilizadas para aumentar la eficiencia y capacidad cognitiva. En este período, el cerebro
de los adolescentes es muy sensible al sistema de recompensa, con la dopamina y la
oxitocina desempeñando un papel crucial en la búsqueda de placer y la conducta social.
La maduración del cerebro se completa con la mielinización de la corteza prefrontal, lo
que mejora la conectividad neuronal y el control de las emociones. Las funciones
ejecutivas, controladas por la corteza prefrontal, son esenciales para el desarrollo
académico y emocional, e incluyen la memoria de trabajo, el control de impulsos y la
flexibilidad cognitiva, fundamentales para la toma de decisiones y la resolución de
problemas.
El proceso de aprendizaje en la adolescencia está influido por varios factores externos.
La adaptación a situaciones adversas y el desarrollo de la resiliencia son esenciales
para enfrentar desafíos y prevenir problemas de salud mental. La regulación del sueño
es crucial para la atención y el bienestar emocional, mientras que la falta de sueño
puede conducir a depresión y ansiedad. Así también, las experiencias y la interacción
con el entorno fortalecen las conexiones neuronales y habilidades esenciales para la
adultez. Las habilidades socioemocionales, influenciadas por la identidad cultural y la
búsqueda de aceptación social, afectan el comportamiento y el aprendizaje. Finalmente,
el estrés, especialmente el estrés tóxico, puede dañar el desarrollo cognitivo y
emocional, impactando negativamente el rendimiento y las relaciones interpersonales.
Para mejorar el aprendizaje en la adolescencia, se sugieren la práctica de deportes
regularmente para promover el desarrollo cerebral y el rendimiento académico. Por otra
parte, utilizar la tecnología de manera adecuada puede ser ventajoso si se establecen
límites y se seleccionan contenidos educativos. Las actividades artísticas ayudan a
mejorar la atención y las conexiones neuronales, preparando a los adolescentes para la
vida adulta. Formar buenos hábitos es esencial también, ya que el cerebro de los
adolescentes es muy receptivo a nuevos patrones neuronales, por lo que puede tener un
impacto positivo duradero en el bienestar físico, emocional y cognitivo.
REFERENCIA
Ruiz de Somocurcio, C. (2023). La singularidad del cerebro adolescente: enfoque desde la
neurociencia para el aprendizaje: (1 ed.). Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas
(UPC). [Link]