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TP Final

El documento analiza la dicotomía 'Civilización o Barbarie' propuesta por Sarmiento, destacando su impacto en la historia y política argentina a lo largo de los años. Se explora cómo esta dicotomía ha sido utilizada por diferentes corrientes, desde la Historia Oficial hasta el revisionismo, para legitimar diversos proyectos políticos y culturales. Además, se discute la evolución de la percepción de la barbarie y la civilización en el contexto de los cambios sociales y políticos en Argentina.

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El documento analiza la dicotomía 'Civilización o Barbarie' propuesta por Sarmiento, destacando su impacto en la historia y política argentina a lo largo de los años. Se explora cómo esta dicotomía ha sido utilizada por diferentes corrientes, desde la Historia Oficial hasta el revisionismo, para legitimar diversos proyectos políticos y culturales. Además, se discute la evolución de la percepción de la barbarie y la civilización en el contexto de los cambios sociales y políticos en Argentina.

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Civilización o barbarie.

Una mirada revisionista

Distintas funciones de una dicotomía argentina


La producción de los intelectuales, e inclusive la de los escritores y poetas,
algunas veces se convierte en hito dentro de los desarrollos de las naciones,
dentro de la historia de sus pueblos. En el caso argentino, o en el caso de las ex
colonias de Hispanoamérica en general, resulta particularmente claro el debate
político detrás de algunas máximas, de algunos textos clásicos y de las
interpretaciones que de ellos se renuevan constantemente.
Un ejemplo que podríamos poner en primer término por ser, tal vez, el eje
del debate de nuestra conformación como Nación, es el de la dicotomía
Civilización o Barbarie, propuesta por Sarmiento en su biografía de Facundo
Quiroga. Si la historia es una construcción de discurso que supera la enumeración
de hechos, nadie parece entenderlo tan claramente como Sarmiento en el
Facundo.
Del mismo modo que su autor, muchos de sus continuadores y detractores
entendieron la efectividad de este artefacto. Comprendieron, que este tipo de
dicotomías supera la complejidad de los hechos y, como el slogan, consigue una
llegada que es imposible para quien intenta transmitir un determinado proceso
histórico con toda su intensidad. Pero, no obstante, muchas veces logra identificar
un debate subyacente. Y este debate es lo que resulta trascendente.
El objetivo de este trabajo es, en primer término, traer nuevamente el
debate sobre la máxima Sarmientina por excelencia, y resumir la lectura que de la
misma hicieron los representantes de la llamada Historia Oficial y la posterior
respuesta de quienes terminaron siendo definidos como “Revisionistas”. Pero
además, intentando analizar este debate en tanto contradicción de proyectos
políticos, con la intención de que funcione como ejercicio para aplicar el mismo
criterio a otras grandes máximas nacionales que pueden pasar desapercibidas
pero también ocultan debates que aun no están cerrados, y deben preocuparnos
a la hora de comprender y, en nuestro rol docente, ayudar a otros a comprender.
Maristella Svampa, en su trabajo publicado en 1994, plantea claramente
que esta dicotomía fue utilizada durante más de un siglo en la república argentina
tanto en el plano cultural como en el político. Se trata de una fórmula que ha sido
capaz de englobar a todos los antagonismos que protagonizaron la historia del
país: unitarios y federales; capital e interior; peronismo y anti peronismo; pueblo y
oligarquía, entre otros.
Desde mediados del siglo XIX, Civilización y Barbarie funciono como
vehículo para legitimar un proceso histórico llevado adelante por la generación del
80 y con el modelo agroexportador como bandera de progreso. Haciendo
referencia a dos fuerzas, dos caminos bien distintos, siendo el camino civilizador
el único capaz de terminar con las montoneras rebeldes y los indígenas del sur,
representantes de la barbarie.
Durante la Argentina del centenario, la autora asegura que se puede
observar un incipiente nacionalismo que ahora relaciona la barbarie con el
inmigrante, cambiando el foco de la crítica y ampliando el concepto de “bárbaro”,
adecuándolo a los intereses de las clases dominantes.
Mas adelante en el tiempo, durante los años 30, y con el surgimiento del
revisionismo histórico, esta visión será invertida, se dará valor a la barbarie,
asociándola a la tradición nacional – popular, vinculándola a la idea de pueblo, en
lucha contra la oligarquía, situación que se profundizará durante las décadas del
40 y 50 con la aparición del peronismo. En todos los casos, La fórmula
“civilización o barbarie” fue siempre utilizada por los nuevos períodos políticos y
puesta al servicio de la legitimación de un nuevo orden, según desarrolla la
socióloga.1

Origen y justificación
Domingo Faustino Sarmiento fue uno de los principales impulsores del
sistema educativo argentino. Maestro, periodista, militar, diplomático, escritor,
gobernador y presidente. Un sanjuanino testigo de guerras civiles que marcaron
su vida. La invasión montonera realizada por el caudillo riojano Facundo Quiroga
en 1827 a su provincia, provoco una de las marcas más importantes en su vida y,
a causa de esto, decidió en 1831, exiliarse en Chile.
Representante de la “generación del 37” junto a Esteban Echeverría, Juan
Bautista Alberdi y Vicente Fidel López, entre otros, lidero este movimiento de
intelectuales decepcionados por el orden rosista. Se pensaban a sí mismo como

1
Svampa, Maristella. “el dilema argentino. Civilización o Barbarie. De Sarmiento al revisionismo peronista”.
Buenos Aires. El cielo por el asalto, 1994.
una elite dirigente, capaz de superar los problemas existentes entre unitarios y
federales y conducir los destinos políticos del país. La mayoría de sus integrantes
terminaron exiliados debido a la presión ejercida por el federalismo rosista
gobernante hacia sus opositores.
Durante su segundo exilio en Chile, en 1845, publicaría su principal obra
literaria: El Facundo. Es allí donde dejara expresada toda su ideología política, su
visión sobre la vida de Facundo Quiroga y su interpretación acerca del gobierno
de Juan Manuel de Rosas. Dicha obra dejaría planteada una dicotomía que se
discutirá en la república argentina a lo largo de décadas, dando lugar a muchas
interpretaciones y hasta un uso político por parte de los representantes de la
generación del 80 y la historia oficial Argentina, primero, y por la “nueva escuela
Histórica” después. Nos referimos a civilización o barbarie; campo o ciudad;
modernidad o atraso.

“¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el


ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida
secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble
pueblo! (…) Facundo no ha muerto ¡Vive aún!; está vivo en las tradiciones
populares, en la política y las revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su
complemento. (…) Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue
reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él, (…) tirano sin
rival hoy en la tierra”.2

En estos párrafos se ve claramente como sarmiento odia y admira a la vez


a Quiroga, describe lo que piensa del caudillo argentino, expone su opinión sobre
Rosas y sostiene la necesidad de terminar con este proceso al que considera un
atraso.
Hacia fines del siglo XIX, luego de décadas de antagonismo entre
proyectos populares y proyectos neocoloniales, éstos últimos vieron la necesidad
de reforzar sus espacios de poder político, económico y cultural. En este marco,
influenciado por el positivismo, encontramos la obra de Sarmiento, que es parte
de esa concepción que señala la superioridad indiscutida de la raza, la cultura y la

2
Sarmiento, Domingo Faustino: Facundo. Espasa – Calpe Argentina, S. A. Buenos Aires, 1959. Pag 243-
244.
civilización europea, unida a la legitimación de la empresa imperial y a la
extensión a Latinoamérica de la supuesta evolución lograda en Occidente.
La visión de Sarmiento y de la generación del 80 incluía una preocupación
central: la de hacer crecer las naciones latinoamericanas, desarrollarlas, en un
sentido directamente asociado a la idea europea del desarrollo. El mejor ejemplo
en este anhelo era para él Estados Unidos de América, poblado por europeos que
no estaban mezclados con “razas inferiores”.
Este ideario sarmientino, que es el de la clase dominante y fue apropiado
por las clases medias reaccionarias, como bien marcará Arturo Jauretche, se
basa en la dicotomía Civilización / Barbarie. Allí, lo propio de estas tierras, lo indio,
lo criollo, es lo Bárbaro. Lo europeo, lo metropolitano, es lo civilizado. La violencia
en las expresiones y medidas que se realicen contra esa Barbarie autóctona va a
estar determinada, entonces, por la resistencia y la organización de lo autóctono.
Sarmiento explica el origen de nuestros males sociales desde el punto de
vista étnico, con una impronta racista fácilmente detectable. Dice, refiriéndose a
los indios:

“Su corazón no late ni ante el placer ni ante la esperanza; sólo es accesible


al miedo. En contrario de la humana osadía, su carácter se distingue por la más
abyecta timidez. Su alma no tiene resorte, ni su espíritu vivacidad. Tan incapaz de
concebir como de racionar, pasa su vida en un estado de estúpida insensibilidad
que demuestra que es ignorante de sí mismo y de cuanto lo rodea”3.
Los indios, como primera población americana cruzada accidentalmente
con blanco y negros, van a ser vistos como propensos al ocio y a la desidia
siempre y cuando no sean rebeldes con el poder blanco. En ese caso, afirma
Sarmiento, se los “debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que ya
tiene el odio instintivo al hombre civilizado”.
Los criollos, lo gauchos, fueron enemigos más directos de Sarmiento y tal
vez por eso no merecieron siquiera algún comentario benévolo. Siempre fueron
colocados por él en el lugar de enemigos del progreso, como afirma en la carta a
Mitre, en la que señala que “no hay que economizar sangre de gaucho” puesto
que este era considerado un “buen abono” para la tierra sobre la que se debía
construir la civilización en este continente.

3
Sarmiento, Domingo Faustino: Conflicto y Armonía de Clases en América. Pág. 46
Sarmiento entiende a la naturaleza como la generadora de la barbarie y de
todos los males de la Argentina: responsabiliza al medio, la Pampa argentina, de
haber generado al personaje bárbaro por excelencia, el gaucho (que
posteriormente se convertirá en caudillo). Al adaptarse el hombre a la vida de la
pampa, sufre una transformación. Para Sarmiento, el gaucho inmerso en las
incalculables distancias entre las comunidades de la pampa, tiene que aprender
de los animales, y así, queda estancado en la barbarie.

“En llanuras tan dilatadas, en donde las sendas y caminos se cruzan en


todas las direcciones, y los campos en que pacen o transitan las bestias son
abiertos, es preciso saber seguir las huellas de un animal, y distinguirlas de entre
mil, conocer si va despacio o ligero, suelto o tirado, cargado o vacío: esta es una
ciencia casera y popular”4.

La sangre de los indios y los gauchos es buen fertilizante para el ideario


civilizatorio que no planea integrarlos en su proyecto. El primer paso es limpiar el
terreno, para después poblarlo. Pero poblarlo con hombres civilizados, porque eso
es gobernar. Sarmiento propone en este sentido una re colonización del territorio
americano y por lo tanto una desnacionalización.
Así, entendemos que la concepción civilizadora encarada como un
proyecto puramente relacionado con los intereses de las clases dominantes
(aliados a los requerimientos de las potencias extranjeras), implica también una
plasmación de los valores y las culturas europeas o norteamericanas a
Latinoamérica. De esta manera, el proyecto civilizatorio y la colonización cultural
serían las dos caras de una misma moneda. En la base de la obra de Sarmiento
se encuentra la idea de que las elites ilustradas deben insertar “desde afuera” a
las mayorías para sacarlas de la barbarie o la irracionalidad.
Esa concepción está en el espíritu de la tradición sarmientina: el bárbaro, el
gaucho, el indio, son casi salvajes y no están en condiciones de “civilizarse”; no
son aptos para actuar por sí solos. Como vemos, la dicotomía civilización y
barbarie supone como civilización la cultura europea y como barbarie la cultura
criolla, lo cual lleva directamente a la dependencia psicológica y cultural de los

4
Sarmiento, Domingo Faustino: Facundo. Espasa – Calpe Argentina, S. A. Buenos Aires, 1959. Pág. 30
valores europeos, por un lado, y prepara el sometimiento económico a los
imperialismos capitalistas, por otro.

Un cambio de enfoque
Un nuevo núcleo intelectual surgiría durante la década del 30 en la
republica argentina, en el contexto de la crisis económica mundial y de la falta de
legitimidad de los gobiernos patrios de la llamada “década infame”. Si la Historia
oficial primero, y la nueva escuela histórica después, eran optimistas y confiaban
en el progreso de la nación a través del liberalismo económico y el
conservadurismo político, este nuevo movimiento comenzaría con un análisis
diametralmente opuesto y pesimista. esta corriente de pensamiento se
denominaría más tarde, revisionismo histórico. De vertiente popular, antiliberal y
nacionalista. Entre sus principales representantes encontramos a José María
Rosa, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Carlos Ibarguren, los hermanos
Julio y Rodolfo Irazusta, entre otros.
A lo largo del tiempo se han destacado distintas visiones sobre la manera
de concebir al revisionismo. Tulio Halperin Donghi encuentra sus orígenes en la
década del 30, y asegura que durante la década del 80 todavía se observa su
vigencia. Según él, que se trata de una “empresa a la vez historiográfica y
política”, una corriente historiográfica con modestas contribuciones, pero con la
capacidad para expresar las diferentes opiniones colectivas existentes en un país
en crisis. Afirma que la exploración que ofrecen del pasado nace como una
alternativa para interpretar la historia de tal manera, que permita una crítica de la
Argentina del presente. Dicha critica se organiza sobre dos motivos centrales: por
un lado, la dirigencia política, carente de solidaridad con los verdaderos intereses
nacionales (a los ojos revisionistas) y, por otro, la manera en que Argentina se
inserta al mundo, principalmente en lo que respecta al vínculo desigual
establecido con Gran Bretaña. 5
Por otro lado, Diana Quattrochi afirma que la llegada del radicalismo al
poder trajo consigo las primeras manifestaciones de dicha corriente, y que
durante la década del 30 el revisionismo construiría una “contrahistoria”. Carlos
Rama, en cambio, plantea que se trató de un fenómeno latinoamericano con un

5
Halperin Donghi, Tulio. “El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional” – Buenos
Aires. Siglo XXI Editores Argentina, 2005.
enfoque nacionalista sobre el estudio del pasado y como una expresión de las
subculturas dominadas.6
Ahora bien, entendamos de que se trata exactamente esta manera de
interpreta la historia nacional. No solo se trata de la exaltación de la figura de
Juan Manuel de Rosas u otros caudillos del interior. Se trata en general de
proponer un cambio para lo que sostenían, era la versión dominante de nuestro
pasado, por otra más atenta a los intereses nacionales. Esto no quiere decir que
dentro de la corriente no existan varias visiones sobre un mismo tema. Por
ejemplo, mientras que, para Carlos Ibarguren, Rosas fue un dictador que supo
contener al gauchaje para garantizar el orden social a favor de las clases
dominantes, para José María Rosa, fue el ejecutor de una benéfica reforma
agraria en favor de los que trabajan la tierra. En la década del 40 y con la llegada
del peronismo, estas divisiones se profundizaron.
Para llevar adelante su tarea, el revisionismo actuó de la misma manera
que otras corrientes historiográficas: creo una revista, consiguió apoyo de
editoriales, hizo reuniones y conferencias, y busco relacionarse con el estado.
Esos pensadores, evidencian una matriz autónoma de pensamiento que propone
un sistema económico y político que contemple los intereses de las mayorías
populares y las haga fundamento de los avances en el desarrollo económico y
social. Esto trae aparejado una descolonización también de la cultura, entendida
como una reapropiación de los valores y las identidades autóctonas.
Por lo general, los revisionistas estuvieron más preocupados por
reinterpretar la historia sobre premisas ideológicas fuertes que por contribuir al
avance de la investigación científica. Esta postura se manifestó en una deliberada
simplificación de los procesos históricos y en la reinterpretación de los actores
7
sociales y políticos. El avance del revisionismo histórico iba a constituir así un
fenómeno lleno de interés en cuanto reflejaba el impacto progresivo de la crisis de
1930 en la mentalidad colectiva, pero sus aportes historiográficos serán
particularmente modestos.
Para Arturo Jauretche, pensador y político argentino, la colonización
cultural se deja ver en forma de axiomas que impiden pensar al país desde una

6
Cattaruzza Alejandro. “El revisionismo: itinerarios de cuatro décadas en políticas de la historia, 1860 –
1960. Ed.: Alianza. Buenos Aires-Madrid, 2003.
7
Cattaruzza Alejandro. “El revisionismo: itinerarios de cuatro décadas en políticas de la historia, 1860 –
1960. Ed.: Alianza. Buenos Aires-Madrid, 2003.
perspectiva nacional y popular, a los que denomina zonceras. Estas zonceras -
entre las que Jauretche destaca a la dicotomía Civilización / Barbarie- suelen
reposar en la autoridad y el prestigio de quien las enunció (en el caso que
mencionamos, no es otro que Sarmiento). Para él, descubrir esas zonceras es un
acto de liberación. El objetivo de Jauretche es justamente exponer las zonceras
para desentramar el contenido ficticio que sustenta la pedagogía colonial, cuyo
destino es impedir que el pensamiento nacional se elabore a partir de los hechos8.
Esa privación de la creación de un pensamiento autónomo es la clave de la
colonización cultural. Según Jauretche, existe un grupo de intelectuales al que
denomina “intelligentzia”, el cual es fruto de la colonización pedagógica. Este tipo
de colonización, como hemos visto, acompaña y asegura la perpetuación del
dominio imperialista. Lo que sigue rigiendo a esa “intelligentzia” es la dicotomía
Civilización o Barbarie:

“La idea no fue desarrollar América según América; incorporando los


elementos de la civilización moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte
externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó
crear Europa en América trasplantando al árbol y destruyendo al indígena que
podía ser obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa, y no según
América”9.

La dicotomía Civilización / Barbarie facilitó la estructuración de los países


latinoamericanos como dependientes, tanto económica como culturalmente. Ese
principio, como vimos, está presente en todos los pensadores detractores de la
tradición sarmientina. El camino a la descolonización cultural, señala Jauretche
citando a Ernesto Palacio, es escribir desde el pueblo; eso es lo que le hubiera
pedido a Sarmiento: bajarse del pedestal europeo e integrarse a los pueblos
dominados.

Comentarios Finales
Las producciones literarias expresan muchas veces, no solo las ideas de
quien las produce, sino que también expresan el pensamiento amplios sectores

8
Jauretche, Arturo: Manual de Zonceras Argentinas. Corregidor. Buenos Aires, 2002.
9
Jauretche, Arturo: Los Profetas del odio y la yapa. La colonización pedagógica. Peña Lillo Editor. Buenos
Aires, 1992. Pág. 148.
sociales, que son los que forman parte del contexto dentro del cual los autores se
manifiestan.
Sarmiento es una de las mentes mas brillantes de la Argentina del siglo
XIX, y fue capaz de describir la situación social y política del país, como nadie.
Dejando en claro su ideología en cada una de sus frases. Haciendo esfuerzos
narrativos para atrapar a todos esos sectores que aún continuaban con alguna
duda sobre lo que sucedía en nuestro país durante aquellos años. Sarlo y
Altamirano hacen un interesante análisis sobre los mecanismos utilizados por
sarmiento para persuadir a sus lectores. El uso frecuente de analogías o
comparaciones que permitan una buena interpretación de la idea. Puntualmente,
se refieren al factor oriental dentro del Facundo. “lo oriental” no solo funciona para
para referir a la barbarie de las llanuras americanas, sino también para promover
el fantasma que surge de la relación entre caudillo y despotismo. La cita
orientalista proyecta el deseo de quien no es europeo, de ser parte de la cultura
occidental. 10
Fue un fiel representante de la clase política intelectual de aquellos
tiempos. Un sector social proveniente de la ciudad, adinerado y con objetivos bien
claros de conducir un país dentro de determinados parámetros de “progreso”.
Con el transcurso de los años, nuevas clases sociales, se hicieron eco de
sus palabras y lograron utilizarlas en función de nuevos intereses. Se
reformularon algunos conceptos y surgieron nuevas interpretaciones que,
nuevamente, tenían como principal objetivo, legitimar un orden social cuyo camino
hacia el progreso era inevitable.
La corriente surgida durante el primer tercio del siglo XX, luego conocida
como revisionista, también funciono de la misma manera. Sus autores no solo
expresaban sus sentimientos e interpretaciones acerca de la realidad, opositoras
a la ideología dominante, sino que sus palabras eran también el pensamiento de
amplios y diversos sectores sociales. Las Clases medias primero, y los sectores
populares después, se sentirían representados e influenciados por este
movimiento intelectual.

Bibliografía:
10
Altamirano, Carlos y Beatriz Sarlo - Ensayos Argentinos. De Sarmiento a la Vanguardia. Compañía Editora Espasa
Calpe Argentina S.A. 1997
 Altamirano, Carlos y Beatriz Sarlo - Ensayos Argentinos. De Sarmiento a la
Vanguardia. Compañía Editora Espasa Calpe Argentina S.A. 1997.
 Halperin Donghi, Tulio. “El revisionismo histórico argentino como visión
decadentista de la historia nacional” – Buenos Aires. Siglo XXI Editores
Argentina, 2005.
 Jauretche, Arturo: Los Profetas del odio y la yapa. La colonización
pedagógica. Peña Lillo Editor. Buenos Aires, 1992.
 Jauretche, Arturo: Manual de Zonceras Argentinas. Corregidor. Buenos
Aires, 2002.
 Romero, Jose Luis “Breve Historia De La Argentina” Ed.: Fondo de Cultura
Económica2013. Buenos Aires, 2013.
 Sarmiento, Domingo Faustino: Facundo. Espasa – Calpe Argentina, S. A.
Buenos Aires, 1959.
 Sarmiento, Domingo Faustino: Conflicto y Armonía de Clases en América.
 Svampa, Maristella. “el dilema argentino. Civilización o Barbarie. De
Sarmiento al revisionismo peronista”. Buenos Aires. El cielo por el asalto,
1994.

Instituto Superior de Formación Docente N° 95


Investigación Histórica II

Profesor: Chagaray, Rubén

Civilización o Barbarie.
Una mirada revisionista

Alumno: Martínez Pablo

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