DERECHO DE FAMILIA 1
UNIDAD N° 8: EL CONCUBINATO
ESQUEMA CONCEPTUAL
CONCUBINATO
ANTECE- REQUISI-
DENTES CAUSAS CLASES TOS
HISTORICOS
SOCIALES PERFECTO EXCLUSIVI-
DAD
ECONOMI- IMPER- CONSENTI-
CAS FECTO MIENTO
JURIDICAS PERMA-
NENCIA
CULTURA- FORMALI-
LES DAD
DISOLUBI-
EFECTOS LIDAD
SUCESORIO
PENSIONES
SISTEMA DE
GANANCIA-
SISTEMA
OTROS
DERECHO
SALUD
LES
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UNIDAD Nº 8
EL CONCUBINATO
SUMARIO: 8.1. Definición del concubinato 8.2. Antece-
dentes históricos del concubinato 8.3. Causas determi-
nantes del concubinato 8.4. Clases de concubinato 8.5.
Requisitos del concubinato 8.6. Sistemas para la solución
del concubinato 8.7. El tratamiento del concubinato en el
sistema peruano 8.8. Efectos del concubinato.
8.1. DEFINICION DEL CONCUBINATO
En términos generales, el concubinato es la unión de un va-
rón y una mujer que, sin estar casados, hacen una vida en
común. Es una institución que ha sido objeto de grandes
debates, ya que unos pueblos la acogían, mientras que otros
la repudiaban, pero siempre bajo la óptica de la moral.
La palabra concubinato proviene del latín “concibinatus”, que
a su vez proviene del verbo infinitivo “concubere” que signi-
fica “dormir juntos” o “comunidad de lecho”. Existen muchas
formas de designar a ésta institución: de manera aristo-
crática como “unión libre”; de manera realista, pero pudo-
rosa como “cohabitación”; para hacerla simpática, “cohabita-
ción juvenil”, aunque hay también una “cohabitación senil”; o
de manera más técnica: cohabitación fuera del matrimonio, o
comunidad de vida, o “matrimonio de hecho”, o “unión no ma-
trimonial”, o “unión estable”; o de manera a la vez técnica y
moderna: “vida marital”; o de manera aproximada: “novios”,
aunque generalmente no hay promesa de matrimonio (Mar-
tinez 1996, p.116). Otros lo denominan “matrimonio sin pape-
les” (Dinamarca), “matrimonio salvaje” (Alemania), en España
“amancebamiento”, “arreglo”, “enredo”, “apaño”; en Centro-
américa “compañerío”, “queridato”, etc.
Asimismo, el concubinato ha merecido diferentes tratamien-
tos en las legislaciones. Unas deciden ignorarlo; otras regu-
lan solo las consecuencias del concubinato; algunas lo pro-
híben; otras lo reconocen pero con un status inferior al del
matrimonio, y por último, otras legislaciones equiparan al
concubinato con el matrimonio, bajo ciertas condiciones.
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Existen muchas formas de definir al concubinato en la doc-
trina. Así, por ejemplo, la Dra. Clotilde Vigil Curo dice que el
concubinato, denominado también amancebamiento, no vie-
ne a ser sino la cohabitación de un hombre y una mujer fuera
del matrimonio, pero con fines muy parecidos a estos, es
decir, llevar una vida en común, tener hijos. El Dr. Augusto
Cesar Bellucio (2004, P.78) dice que el concubinato es la
unión de hecho y la procreación fuera del matrimonio que
dan lugar a la existencia de vínculos que determinan también
la existencia de una familia ilegítima o extramatrimonial, vín-
culos cuya relación jurídica también es necesaria sea cual
fuere el criterio que se adopte para organizar su ordena-
miento frente a la legítima.
La Constitución Política de 1993 en su artículo 5º, define al
concubinato:
Artículo 5.- Concubinato
“La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento
matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comu-
nidad de bienes sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en
cuanto sea aplicable”.
Por su parte, el Código Civil de 1984 también define al con-
cubinato en el primer párrafo del artículo 326º:
Artículo 326.- Efectos de uniones de hecho
“La unión de hecho, voluntariamente realizada y mantenida por un
varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, para alcan-
zar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio,
origina una sociedad de bienes que se sujeta al régimen de sociedad
de gananciales, en cuanto le fuere aplicable, siempre que dicha
unión haya durado por lo menos dos años continuos”.
8.2. ANTECEDENTES HISTORICOS DEL CONCUBINATO
La unión de hecho o concubinato es más antigua que el
matrimonio. Se considera como un antecedente remoto del
concubinato en el Perú al servinacuy, de origen inca, pa-
labra conformada por el vocablo castellano reducido servi,
alusivo al servicio y del afijo quechua nakuy, que significa
mancomunidad o participación.
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Se trata de un proceso de convivencia entre un varón y una
mujer que se hace posible en tres etapas: 1) La pre-concu-
binaria, 2) La concubinaria de prueba y, 3) La concubinaria
permanente.
En la etapa pre-concubinaria se presenta la selección mutua
sin la participación de los padres donde se desarrolla una
vida sentimental, con inexistencia de vida en común, aunque
existan relaciones sexuales esporádicas.
La etapa del concubinato de prueba consiste en que el
hombre toma una mujer con conocimiento de sus padres o
familiares y convive con ella unos meses o años.
La etapa del concubinato permanente está comprendida por
el compromiso de formar una familia estable equivalente al
matrimonio civil convencional.
Actualmente, el Perú no regula al servinacuy, a diferencia de
Bolivia que si lo regula, con el objeto de uniformizar a todas
las uniones de hecho de ese país, estableciéndose en su
Código de Familia que, quedaban comprendidas las formas
prematrimoniales indígenas.
En el Derecho de origen romano, otros son los antecedentes
del concubinato, según relata a continuación la Dra. Clotilde
Cristina Vigil Curo:
“El concubinato tiene un origen muy remoto, fue admitido como
institución legal en el Código de Hamurabi que es el más antiguo
texto legal que se conoce. En Roma fue regulado por el Jus Gen-
tium, alcanzando su mayor difusión a fines de la República.
Entre los Germanos existió el concubinato para las uniones entre
libres y siervos, debido a que no se permitía el matrimonio entre
personas de distinta condición social, siendo sustituido después por
el matrimonio llamado de mano izquierda o morganático, por el
cual la mujer de condición inferior no participaba de los títulos ni
rango del marido, siguiendo los hijos la misma condición de la pri-
mera sin heredar a éste.
El concubinato subsistió en la Edad Media, no obstante la creciente
oposición del Cristianismo. Así en España lo consagraron antiguas
costumbres y ciertas disposiciones legales, tomando el nombre de
barraganía, que posteriormente fue sustituido por el de aman-
cebamiento.
En los Fueros y en las Partidas se reglaron las uniones de hecho a la
manera de los romanos, con la diferencia de que la barragana podía
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en cualquier momento contraer matrimonio siempre y cuando no
tuviera impedimentos. Posteriormente en el llamado Concilio de
Trento se prohibió sancionar a los concubinos.
En el Derecho Moderno el concubinato resulta ser una costumbre
muy extendida, pese a ello hay códigos que lo ignoran tales como el
Código Germano, el Código Napoleónico en Francia, a donde sigue
siendo un “acto inmoral” que atenta contra las buenas costumbres,
sin embargo hay países en donde sin dejar de garantizar plenamente
al matrimonio, la institución familiar por excelencia, sin embargo
no se ha podido dejar de legislar sobre el concubinato y atribuirle
ciertos efectos, bajo ciertas condiciones, puesto que es una realidad
que el derecho no puede ignorar, tal es el caso de países como
Bolivia, México, Guatemala, el Salvador, Honduras, etc”.
“En el Perú se da como en todos los países el fenómeno concu-
binario. El Código Civil de 1852 no lo abordó, el Código de 1936
habló del enriquecimiento del concubino a costa de su compañera,
en el caso de que aquel abandona a esta. En el vigente Código Civil
de 1984, el problema que concitó la atención del legislador fue el
referente a la propiedad de los bienes entre los concubinos que pa-
san a formar una sociedad de bienes al que le es aplicable el régi-
men de sociedad de gananciales en cuanto fuere posible (artículo
326 del Código Civil), pero no se toman en cuenta otros aspectos
como la herencia o la indemnización del daño moral en el caso de
abandono unilateral, agregado a ello las dificultades que hay para
demostrarlo judicialmente, sobre todo cuando de por medio no
existen hijos y se exige como principio una prueba escrita” (Vigil
1993).
8.3. CAUSAS DETERMINANTES DEL CONCUBINATO
En el Perú existe un importante número de personas que
viven en concubinato. Así, según las cifras registradas por el
Instituto Nacional de Estadística e Informática, INEI, en el
2013, en las áreas urbana y rural, un 20.4 % de personas se
encontraban unidas en convivencia sin matrimonio, mientras
que un 28.1 % de individuos fueron censados como casados,
siendo que los otros porcentajes corresponden a los viudos,
divorciados y separados. Como se puede ver, un número im-
portante, aunque no mayoritario, corresponde a las personas
que viven en concubinato en el Perú, según uno de los últi-
mos estudios generales que se han realizado.
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La doctrina señala como las causas más importantes de la
existencia del concubinato, las causas sociales, las causas
de orden jurídico, las causas económicas y las causas cul-
turales.
Causas sociales
En Roma el concubinato tuvo su origen en la desigualdad
social, ya que el matrimonio estuvo prohibido para personas
de diferente posición social, a quienes se permitía una unión
de segundo orden, aunque protegida por el Derecho.
Algo similar sucedió con la barraganía en la época de la
conquista y el coloniaje, por la cual se permitía a los espa-
ñoles amancebarse con las mujeres indígenas.
Causas económicas
La buena capacidad económica de muchas personas con-
tribuye a que, puedan mantener relaciones con una o varias
mujeres, dando lugar a las diferentes modalidades del con-
cubinato.
Otra causa económica es que los trámites para lograr el ma-
trimonio en nuestro país, son engorrosos y costosos, lo que
propende a que muchas personas prefieran seguir viviendo
en concubinato. Es por ello, que muchas municipalidades
vienen auspiciando los matrimonios masivos, con un costo
mínimo y al alcance de las grandes mayorías.
Causas de orden jurídico
Tanto la Constitución Política como el Código Civil no pro-
híben el concubinato, lo que indirectamente equivale a una
autorización para su constitución. Ambos cuerpos legislativos
asemejan al concubinato a una sociedad de gananciales, en
su afán de proteger, especialmente a la mujer, del patrimonio
logrado durante su vigencia.
Asimismo, como ya se ha dicho, las normas que establece el
Código Civil no facilitan el matrimonio para las clases menos
favorecidas en nuestro país.
Otro factor jurídico es la forma en que debe hacerse el divor-
cio, lo que obliga a las separaciones de hecho y las sub-
siguientes uniones de hecho con otras personas.
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Causas culturales
En el Perú se ha generalizado el concubinato en las clases
más pobres y menos cultas, ya que las personas de estos
grupos no han tomado conciencia de la importancia de lega-
lizar sus uniones de hecho, debido a que el status del concu-
binato no es la mejor garantía para el sostenimiento y la edu-
cación de los hijos. En muchos casos, se someten a las
uniones religiosas o a las costumbres ancestrales, como el
servinacuy, formas que mantienen el concubinato.
8. 4. CLASES DE CONCUBINATO Y DIFERENCIAS CON OTRAS
FIGURAS
a. Clases de concubinato
Se conocen dos clases de concubinato, teniendo en cuen-
ta el impedimento, puede ser perfecto e imperfecto.
El concubinato perfecto o estricto sensu, que se consti-
tuye entre personas libres de impedimento matrimonial y
que pueden convertir su unión en un matrimonio, está
definido en el artículo 326°.
El concubinato imperfecto, que tiene todas las caracte-
rísticas del concubinato perfecto, pero con la diferencia de
que los concubinos no están libres de impedimento matri-
monial, sino que se encuentran casados con terceras per-
sonas, por lo que esa unión no puede convertirse en un
matrimonio. Su definición la encontramos en el inciso 3 del
artículo 402º que se considera que hay concubinato cuan-
do un varón y una mujer, sin estar casados entre sí, hacen
vida de tales.
b. Diferencias con otras figuras
El concubinato puede confundirse con otras figuras si-
milares, como el noviazgo y las uniones homosexuales y
transexuales, por lo que es necesario conceptualizarlas:
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1) El noviazgo, es la reunión de personas de diferente
sexo, que no conviven maritalmente y que sólo se han
formulado promesa de contraer matrimonio.
2) Las uniones homosexuales y transexuales, son unio-
nes de dos personas del mismo sexo, que mantienen
una comunidad estable de habitación y de vida que es
conocida públicamente.
Mientras que el concubinato, es la unión de personas de
diferente sexo, que mantienen una comunidad de habi-
tación y de vida similar al matrimonio, y puede ser con
promesa de matrimonio o sin promesa de matrimonio, pe-
ro no es un noviazgo, ni mucho menos una relación homo-
sexual o transexual que nuestra legislación, a diferencias
de otras en el mundo, aun no las reconoce, ya que de
acuerdo a la propia definición del concubinato en nuestra
legislación, se trata de la unión entre un varón y una mu-
jer.
8.5. REQUISITOS DEL CONCUBINATO
En la doctrina se señalan como requisitos del concubinato los
siguientes:
a) Exclusividad o unidad, que implica que sólo se puede es-
tablecer entre un hombre y una sola mujer. De tal manera
que si se comprueba que la unión de hecho no cumple
con los requisitos de exclusividad y fidelidad no podrá de-
clararse la unión de hecho. Asimismo, el Tribunal Cons-
titucional (STC N° 06572-2006-PA), exigia la fidelidad, ya
que las parejas al vivir en un “aparente matrimonio”, ten-
drían un deber de fidelidad entre ellas. (STC N° 06572-
2006-PA).
Este requisito ha sido cuestionado por el Pleno Jurisdic-
cional Nacional de Familia 2018, sobre todo si la falta de
singularidad es ocasional o temporal: “La singularidad no
puede ser exigida como requisito para declarar la unión de
hecho, pues el artículo 326º del Código Civil y el artículo 5º de
la Carta Magna no la prevé como tal; en consecuencia, la falta de
singularidad ocasional o temporal no constituye impedimento
para reconocer judicialmente la unión de hecho si esta cumple
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con los demás requisitos exigidos por la ley". Lo que significa
que la falta de fidelidad entre los convivientes, no es impe-
dimento ahora para declarar la unión de hecho.
b) Consentimiento, se fundamenta en el acuerdo de volun-
tades en convivir juntos como pareja, bajo el mismo techo,
sin tener ningún impedimento para contraer nupcias.
c) Permanencia, ya que debe existir una prolongación en el
tiempo, como mínimo dos años continuos según el Código
Civil peruano.
d) Formalidad, no existe ninguna formalidad por ser una
union de hecho, solo el acuerdo de los concubinos en per-
manecer juntos bajo un mismo techo, y sin que ninguno
tenga impedimentos para el matrimonio, además también
debe ser probado por quien lo alegue y declarado me-
diante sentencia definitivamente firme.
En ocasiones se expide una constancia de convivencia la
cual es sólo para efectos de adquisición de vivienda o
para gozar de beneficios en los seguros; cabe señalar,
que son requisitos solicitados por algunos organismos, y
que por la costumbre y uso se emplean para comprobar la
existencia de una relación concubinaria, debiéndose des-
tacar que el medio para comprobar dicha existencia a fi-
nes de reclamar herencia, por ejemplo, es la sentencia an-
tes dicha o el acta notarial de reconocimiento del concu-
binato. Además, para algunos efectos, esos documentos
deben inscribirse en el Registro correspondiente.
e) Disolubilidad, ya que puede quedar disuelto por la vo-
luntad de las partes en cualquier momento, por la muerte,
ausencia o por decisión unilateral, con sólo interrumpir la
cohabitación y por ende la permanencia.
Resumiendo, tenemos que la Casación 4066-2010-La Liber-
tad establece que “…queda reafirmada la naturaleza declarativa
de las sentencias que se expiden en estos procesos, las que úni-
camente se limitan a verificar la concurrencia de los elementos con-
figurativos de la unión de hecho, como son: (1) que los individuos
que conforman tales uniones no tengan impedimento alguno para
contraer matrimonio; (2) que se trate de una unión monogámica
heterosexual; (3) que compartan habitación, lecho y techo, esto es,
que las parejas de hecho lleven su vida tal como si fuesen cónyuges,
compartiendo intimidad y vida sexual en un contexto de un fuerte
lazo afectivo, en un clima de fidelidad y exclusividad; (4) que se
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trate de una unión estable, es decir, debe extenderse por un período
prolongado, además de ser continua e ininterrumpida; y (5) que la
apariencia de vida conyugal debe ser pública y notoria. (Funda-
mentos Jurídicos catorce a diecinueve de la sentencia recaída en el
expediente número 06572-2006-PA/TC).”
8.6. SISTEMAS PARA LA SOLUCION DEL CONCUBINATO
En la doctrina existen dos sistemas para tratar el concubi-
nato: 1) El sistema abstencionista, que propugna que el le-
gislador no debe preocuparse del concubinato, ya que los
concubinos han decidido vivir al margen de las garantías que
ofrece la ley y por lo tanto la misma ley debe despreocuparse
de ellos, y 2) El sistema intervencionista o regulador, que en
atención a la realidad, la ley debe regular y encauzar el con-
cubinato en aras del interés social y la justicia. Esta última
posición es la más acogida por la doctrina y la legislación en
el mundo, ya que uno de los principales problemas que ge-
nera el concubinato, es el abandono de la conviviente, quien
es la parte más débil en estas relaciones. Al respecto, tam-
bién se han propuesto varias opciones:
- Considerar al concubinato como una sociedad, para que
después de su disolución se proceda a la liquidación de los
bienes y su posterior adjudicación a los ex convivientes.
- Considerar al concubinato como una prestación de ser-
vicios, para luego de su disolución, la concubina pueda
reclamar los beneficios por los servicios prestados.
- La asimilación del abandono y despojo de la concubina a la
figura del enriquecimiento indebido, para que pueda re-
clamar su contribución. Esta opción se aplica en el Perú
tratándose del concubinato imperfecto, según el último pá-
rrafo del artículo 326°.
- La asimilación del concubinato al régimen de la sociedad
de gananciales, como lo hace el Código Civil peruano, en
el primer párrafo del artículo 326° respecto al concubinato
perfecto.
8.7. EL TRATAMIENTO DEL CONCUBINATO EN EL SISTEMA
PERUANO
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Considerando que el concubinato es una realidad tangible en
la sociedad peruana, en la cual un importante porcentaje de
las uniones de pareja es de ese tipo, el legislador peruano se
afilia a la tesis del intervencionismo para regular y encauzar
al concubinato. Así, en ese sentido aparece normado el con-
cubinato en la Constitución, el vigente Código Civil y otras
normas especiales.
a. La Constitución Política de 1993
Recién con la Constitución de 1979, el Derecho perua-
no tuvo un tratamiento más directo sobre el concu-
binato, cuando en su artículo 9º estableció que: “La
unión estable de un varón y una mujer, libres de impe-
dimentos matrimoniales, que forma un hogar de hecho
por el tiempo y en las condiciones que señala la ley, da
lugar a una sociedad de bienes que se sujeta al régimen
de la sociedad de gananciales en cuanto es aplicable”.
Si bien es cierto que esta norma significó un gran avan-
ce, la Constitución de 1979 no se ocupó de las uniones
matrimoniales con impedimento matrimonial, es decir,
del concubinato imperfecto.
Igual fórmula se repite en la Constitución Política de
1993 (artículo 5º), pero ya no establece que se deben
fijar los requisitos por la ley, porque el Código Civil de
1984 se encargó, por mandato de la Constitución de
1979, de fijar dichos requisitos, además de ocuparse del
concubinato imperfecto.
b. El Código Civil de 1984
El artículo 326º del Código Civil de 1984 cumplió con el
mandato constitucional de fijar el tiempo, las condi-
ciones, la regulación y el funcionamiento del concubi-
nato y se ocupó del concubinato imperfecto. Para una
mejor apreciación del contenido de este artículo, lo he-
mos separado en cuatro partes:
1) Definición y requisitos del concubinato
“La unión de hecho, voluntariamente realizada y manteni-
da por un varón y una mujer, libres de impedimento ma-
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trimonial, para alcanzar finalidades y cumplir deberes se-
mejantes a los del matrimonio, origina una sociedad de bie-
nes que se sujeta al régimen de sociedad de gananciales, en
cuanto le fuere aplicable, siempre que dicha unión haya du-
rado por lo menos dos años continuos”.
Como se puede apreciar esta parte define al con-
cubinato perfecto, es decir, aquella unión voluntaria
entre un varón y una mujer sin impedimento matrimo-
nial, a la cual le otorga status de una sociedad de ga-
nanciales, con el requisito de la duración en forma
continua de dos años.
2) La prueba del concubinato
“La posesión constante de estado a partir de fecha apro-
ximada puede probarse con cualquiera de los medios ad-
mitidos por la ley procesal, siempre que exista un prin-
cipio de prueba escrita”.
La exigencia de la prueba escrita, para muchos au-
tores es excesiva, ya que el concubinato se da ma-
yoritariamente en los sectores de muy bajo nivel cul-
tural. (1). Asimismo, se ha establecido que el juez no
podrá ampararse en la facultad para disponer de
pruebas de oficio en el proceso (artículo 194 del Có-
digo Procesal) con la finalidad de desestimar el reco-
nocimiento de una unión de hecho, bajo el funda-
mento de que esta afecta el derecho de terceros, ya
que ello constituiría una violación al derecho a la de-
fensa (contradicción) toda vez que el uso extraor-
dinario de esta facultad debe estar correctamente
motivada (Casación N° 2864-2014, Lambayeque).
Con la Ley Nº 29560 se amplió el elenco de asuntos
no contenciosos que son de competencia de los
1) Jurisprudencia: “Se considera que existe concubinato cuando un varón y
una mujer, sin estar casados entre sí, hacen vida de tales... las relacio-
nes sexuales esporádicas son insuficientes para configurar el concu-
binato y para servir de base a una declaración judicial de paternidad, en
todo caso, las mismas sólo pueden originar la acción alimentaria.” Casa-
ción 328-96, Lambayeque, Lima, 30-1-98.
DERECHO DE FAMILIA 13
notarios, incluyéndose la declaración notarial de la
unión de hecho. A través del artículo 1° de esa ley, se
precisa que los interesados pueden recurrir, indistin-
tamente, ante el Poder Judicial o ante el notario pú-
blico para tramitar el reconocimiento de la unión de
hecho, la convocatoria a una junta obligatoria anual o
a una junta general.
En lo que respecta al reconocimiento notarial de las
uniones de hecho, se precisa que éste procede cuan-
do el varón y la mujer cumplen con los requisitos es-
tablecidos en el artículo 326° del Código Civil.
Para el efecto, la pareja deberá presentar una so-
licitud de reconocimiento que incluirá los nombres y
las firmas de ambos solicitantes, el reconocimiento
expreso de que conviven no menos de dos años de
manera continúa, declaración expresa de que no tie-
nen impedimento matrimonial, certificado domicilia-
rio, certificado negativo de unión de hecho expedido
por los Registros Públicos, declaración de dos testi-
gos de que viven dos años continuos o más. La Corte
Suprema en la Casación N° 398-2013-ICA, ha reite-
rado que la posesión constante de la unión de hecho
sólo puede probarse mediante una prueba escrita. En
ese sentído, una declaración jurada firmada por el o
los demandantes ante notario público, no basta para
acreditar el estado de convivencia, pues no puede
ser considerada como declaración asimilada.
Principio de exclusividad. También se deberá aña-
dir una declaración expresa respecto a que los
solicitantes se encuentran libre de impedimento ma-
trimonial. En consecuencia, si los convivientes no lo-
gran acreditar que el matrimonio anterior de uno de
ellos es nulo o que ha sido disuelto por divorcio o
muerte, su pretensión procesal de reconocimiento de
unión de hecho no podrá ser amparada judicialmente,
pues no se cumplen con los requisitos indispensables
(Casación N° 2314-2004-Moquegua).
Principio de notoriedad. Además, se incluirá el
certificado domiciliario de los solicitantes y certificado
negativo de unión de hecho tanto del varón como de
DERECHO DE FAMILIA 14
la mujer, expedido por la Oficina Registral pertene-
ciente a la jurisdicción en la que residen.
Principio de convivencia. Así, también, la declara-
ción de dos testigos que acrediten la convivencia de
los solicitantes.
Principio de publicidad. La norma establece que
corresponderá a la notaría publicar el extracto de la
solicitud de la pareja, disponiendo que “Si cualquiera
de los solicitantes proporciona información falsa para sus-
tentar su pedido ante el notario público, será pasible de
responsabilidad conforme a ley.”
Principio de singularidad o exclusividad. Este
principio se refería a que los solicitantes debían aña-
dir una declaración expresa respecto a que se encon-
traban libres de impedimento matrimonial, y que nin-
guno de ellos tenga vida en común con otro varón o
mujer, según sea el caso.
Pero este principio ahora no debe aplicarse, merced
a una de las Conclusiones a las que llegó el Pleno de
Familia del 20 y 21 de septiembre del 2018 llevado a
cabo en Ica. El Pleno acordó por mayoría que: “La
singularidad no puede ser exigida como requisito para
declarar la unión de hecho, pues el artículo 326º del Código
Civil y el artículo 5º de la Carta Magna no la prevé como
tal; en consecuencia, la falta de singularidad ocasional o
temporal no constituye impedimento para reconocer ju-
dicialmente la unión de hecho si esta cumple con los demás
requisitos exigidos por la ley".
Asimismo, se establece que si los convivientes de-
sean dejar constancia de haber puesto fin a su esta-
do de convivencia podrán hacerlo en la escritura pú-
blica, en la cual podrán liquidar el patrimonio social y
deberán inscribirlo en el Registro Personal.
Según el inciso 10 del artículo 2030° (modificado por
la Ley N° 30007), se inscriben en el Registro Perso-
nal las uniones de hecho inscritas en la vía notarial o
reconocidas por vía judicial, con lo cual el concubi-
DERECHO DE FAMILIA 15
nato goza de la fe pública registral (Principio de Pu-
blicidad), para proteger a los propios concubinos y a
los terceros. Es además un requisito para que se les
reconozca derechos sucesorios. (2)
3) Formas de terminación del concubinato
“La unión de hecho termina por muerte, ausencia (3), mu-
tuo acuerdo o decisión unilateral. En este último caso, el
juez puede conceder, a elección del abandonado, una can-
tidad de dinero por concepto de indemnización o una pen-
sión de alimentos, además de los derechos que le corres-
pondan de conformidad con el régimen de sociedad de ga-
nanciales”.
Respecto a la pensión de alimentos, el artículo no se-
ñala por cuanto tiempo, por lo que tendría que apli-
carse las normas relativas a las pensiones alimenti-
cias.
4) El concubinato imperfecto
“Tratándose de la unión de hecho que no reúna las con-
diciones señaladas en este artículo, el interesado tiene
expedita, en su caso, la acción de enriquecimiento inde-
bido”.
El concubinato imperfecto es aquel que no reúne los
requisitos señalados en la primera parte, es decir,
que no ha durado dos años continuos y/o que los
concubinos tienen impedimento matrimonial. En este
2
) La Corte Suprema ha establecido en la Casación N° 1717–2014, San
Martín, que para obrar en un proceso en el que se demanda la nulidad
del contrato de transferencia de bienes sociales celebrado entre el ex
conviviente y un tercero, se requiere del reconocimiento judicial de la
unión de hecho y que tenga la calidad de cosa juzgada.
3) Jurisprudencia: “El Cese de la unión de hecho no sólo consiste en la
finalización de la convivencia bajo un mismo techo, sino aun cuando ésta
persista, cualquiera de los convivientes se sustrae intencional y delibe-
radamente de sus obligaciones emergentes de la unión de hecho”. Expe-
diente 081-93. Lima, 7-6-93.
DERECHO DE FAMILIA 16
caso, al perjudicado se le concede la acción por
enriquecimiento indebido (artículo 1954º y 1955º).
8.8. EFECTOS DEL CONCUBINATO
Aparte del efecto principal del concubinato que es el de
establecer una sociedad de bienes semejante al régimen de
la sociedad de gananciales, el Estado a fin de cautelar los
derechos de los concubinos, ha dado una serie de normas,
que en la práctica están logrando equiparar el concubinato al
matrimonio. Las principales normas son las siguientes.
a.- Sistema de salud para los concubinos
El artículo 3° de la Ley N° 26790 “Ley de Modernización
de la Seguridad Social en Salud”, dice que son asegura-
dos del Régimen Contributivo de la Seguridad Social en
Salud, los afiliados regulares y potestativos y sus dere-
chohabientes. Después precisa que son derechohabientes
el cónyuge o el concubino a quienes se refiere el artículo
326° del Código Civil, así como los hijos menores de edad
o mayores incapacitados en forma total y permanente pa-
ra el trabajo, siempre que no sean afiliados obligatorios.
El Decreto Legislativo N° 1172 ha incorporado el artículo
5-A a esa ley, respecto al deber de informar que tiene el
trabajador para acceder a los servicios de salud. Dice este
artículo que: “A fin de que el empleador cumpla oportuna-
mente con la inscripción de los derechohabientes del trabajador
en los Regímenes Contributivos que administra el Seguro Social
de Salud-ESSALUD, deberá comunicar y proporcionar en forma
oportuna, clara, veraz y completa los datos y documentos susten-
tatorios a su empleador.
Asimismo, deberá comunicar la variación de su estado civil, de
la situación de concubinato a que se refiere el artículo 326° del
Código Civil y de las defunciones.
Constituyen infracciones administrativas en materia de segu-
ridad social sancionadas con multa, el incumplimiento de las
obligaciones previstas en el presente artículo.
Las infracciones se califican como leves, graves y muy graves de
conformidad con lo establecido en la norma específica de desa-
rrollo.” (…).
DERECHO DE FAMILIA 17
Asimismo, habíamos mencionado que en caso de alum-
bramiento del cónyuge o concubino, por Ley N° 29409 se
concede licencia al trabajador.
b. Sistema pensionario para los concubinos
En el Derecho peruano existían dos regímenes diferen-
ciados, para el otorgamiento de pensiones al concubino
sobreviviente: el Sistema Privado de Pensiones (SPP) que
reconocía éste derecho, y el otro, el Sistema Nacional de
Pensiones (SNP), que lo negaba.
El artículo 117° del Reglamento del Texto Único Orde-
nado de la Ley del Sistema Privado de Administración de
Fondos de Pensiones (Decreto Supremo 004-98-EF) esta-
blece que:
“Tienen derecho a la pensión de sobrevivencia los bene-
ficiarios del afiliado que no se hubiere jubilado, siempre
que su muerte no resulte consecuencia de accidentes de
trabajo, enfermedades profesionales, actos voluntarios o
del uso de sustancias alcohólicas o estupefacientes, o de
preexistencias. El orden es el siguiente: El cónyuge o con-
cubino conforme a lo establecido en el Artículo 326 del
Código Civil; Los hijos que cumplan con los requisitos
previstos en el inciso e) del Artículo 113 que antecede;…”
En cambio, el Decreto Ley N° 19990 que regula el Siste-
ma Nacional de Pensiones (SNP) a cargo del Estado, en
su artículo 53° que establecía quiénes tenían derecho a la
pensión de viudez, no incluyó a los concubinos, sino so-
lamente a los cónyuges, teniendo presente además la fe-
cha del matrimonio. En consecuencia, a una misma si-
tuación se le daba un trato diferenciado, cuando la situa-
ción es equivalente, cual es, la contingencia que implica la
muerte del conviviente.
Esta vulneración a la igualdad de las personas, ya había
sido corregida por el Tribunal Constitucional, que en la
causa N° 06572-2006-PA/TC, determinó que a la convi-
viente supérstite se la considere como beneficiaria de la
pensión de viudez.
DERECHO DE FAMILIA 18
Por último, con fecha 11 de enero del 2019, se publicó la
Ley N° 30907 que establece la equivalencia de la unión de
hecho con el matrimonio, para acceder a la pensión de
sobrevivencia en todos los regímenes pensionarios a car-
go del Estado, con el requisito que la unión de hecho de-
be encontrarse debidamente inscrita en el Registro Per-
sonal de los Registros Públicos.
c. Compensación por tiempo de servicios (CTS)
La compensación por tiempo de servicios (CTS) es un
beneficio social que ha sido regulado por el T.U.O. del
Decreto Legislativo Nº 650, aprobado por el Decreto
Supremo Nº 001-97-TR y su reglamento, el Decreto Su-
premo Nº 004-97-TR, con la finalidad de otorgar al tra-
bajador un ingreso que le permita cubrir las contingencias
que pueda generar el cese de su trabajo. Las empresas
se encuentran obligadas a abonar este beneficio para
aquellos trabajadores que cumplan con una jornada
laboral de más de 4 horas diarias. Pese que desde un
principio se estableció su intangibilidad, se han dado
varias normas que permiten que los trabajadores puedan
disponer parcial o totalmente de su cuenta de CTS.
Según el artículo 39° de la norma, la compensación por
tiempo de servicios tiene la calidad de bien común sólo a
partir del matrimonio civil, o de haber transcurrido dos
años continuos de la unión de hecho y mantendrá dicha
calidad hasta la fecha de la escritura pública en que se
pacte el régimen de separación de patrimonios o de la
resolución judicial consentida o ejecutoriada que ponga fin
a dicho régimen.
Dice además que, en los casos a que se refiere el primer
párrafo del presente artículo se presume, salvo prueba en
contrario, que el trabajador cuenta con el consentimiento
correspondiente para realizar tales actos. Para desvirtuar
esta presunción basta que el cónyuge o conviviente que
acredite su calidad de tal, lo manifieste por escrito al em-
pleador y al depositario. Como conclusión, podemos decir
que la CTS es un bien que corresponde al matrimonio civil
o a la unión de hecho después de transcurridos 2 años
según el artículo 326°.
DERECHO DE FAMILIA 19
d. Beneficios del seguro de vida
El seguro de vida es un tipo de seguro que contempla be-
neficios para dar alivio económico temporal a los fami-
liares de un trabajador ante su fallecimiento por muerte
natural, accidental o invalidez permanente total, sin im-
portar la actividad económica que realice la compañía o si
el accidente o enfermedad que llevó al fallecimiento del
trabajador sucede durante su jornada laboral, ya que
otorga protección las 24 horas del día. El Seguro de Vida
es obligatorio, además, debe ser contratado por el em-
pleador y se activa desde el primer día de labores del tra-
bajador. Se encuentra regulado por el Decreto Legislativo
N.° 688, Ley de Consolidación de Beneficios Sociales, y
concede al trabajador empleado u obrero el derecho a un
seguro de vida a cargo de su empleador, una vez cumpli-
dos los cuatro años de trabajo al servicio del mismo.
En caso de muerte del trabajador, los beneficiarios del Se-
guro de Vida son el cónyuge o conviviente y sus descen-
dientes. A falta de estos, la indemnización corresponderá
a los ascendientes y hermanos menores de 18 años.
e. Derechos sucesorios para los concubinos
La Ley N° 30007 del 16 de abril del 2013, ha incorporado
otro párrafo al artículo 326° que es el siguiente:
“Las uniones de hecho que reúnan las condiciones señaladas en
el presente artículo producen respecto de sus miembros, dere-
chos y deberes sucesorios, similares a los del matrimonio, por lo
que las disposiciones contenidas en los artículos 725, 727, 730,
731, 732, 822, 823, 824 y 825 del Código Civil se aplican al
integrante sobreviviente de la unión de hecho en los términos en
que se aplicarían al cónyuge.”
Como se puede apreciar, con la incorporación de éste
párrafo, los concubinos tendrán derechos sucesorios entre
ellos y se les aplicarán las normas relativas a: el tercio de
libre disposición (artículo 725° y 727°), legítima del cón-
yuge (artículo 730°), derecho de habitación vitalicia del
cónyuge supérstite (artículo 731°), derecho de usufructo
DERECHO DE FAMILIA 20
del cónyuge supérstite (artículo 732°), concurrencia del
cónyuge con descendiente (artículo 822°), opción usu-
fructuaria del cónyuge (artículo 823°), concurrencia del
cónyuge con ascendientes (artículo 824°) y sucesión
exclusiva del cónyuge (artículo 825°), temas que corres-
ponden al Derecho de Sucesiones.
Para tener derechos sucesorios es necesaria la previa
inscripción del concubinato en los Registros Públicos, pero
si el integrante del concubinato fallece sin haberse inscrito
la unión de hecho, el otro puede solicitar el reconocimiento
judicial con iguales efectos. La Casación N° 1532-2013,
Lambayeque, ha declarado que la unión de hecho como
derecho humano, regulado por la Constitución, es impres-
criptible.
f. Beneficios en caso de muerte del concubino por acciden-
te de tránsito
El Decreto Supremo N° 015-2013-MTC del 14 de noviem-
bre del 2013, ha modificado el TUO del “Reglamento Na-
cional de Responsabilidad Civil y Seguros Obligatorios por
Accidente de Tránsito”, el Decreto Supremo N° 024-2002-
MTC, incluyendo como beneficiario del SOAT, al sobre-
viviente de la unión de hecho, con el requisito, entre otros,
de presentar la constancia de la inscripción de la unión de
hecho en el Registro Personal de la Superintendencia Na-
cional de los Registros Públicos.
g. Posibilidad de adoptar al hijo del otro concubino
El segundo párrafo del modificado artículo 22° (Ley N°
30084) dispone que el hijo de uno de los cónyuges o con-
cubinos puede ser adoptado por el otro, con lo cual el
adoptado puede llevar como primer apellido el del padre
adoptante o biológico, según el caso, y siempre como se-
gundo apellido el de la madre biológica o el de la adop-
tante.
h. Adopción de menores por pareja de concubinos
La Ley N° 30311 del 17-3-14 ha modificado el artículo
382°, para incluir a los concubinos en la adopción plural
DERECHO DE FAMILIA 21
que anteriormente estaba reservada sólo para los cónyu-
ges, con lo cual ahora los concubinos pueden adoptar en
forma conjunta a menores de edad declarados en aban-
dono. Los convivientes deberán acreditar su condición con
la inscripción en el Registro Personal de la Oficina Regis-
tral correspondiente.
i. Pensión de alimentos
La ley sólo otorga alimentos a los concubinos al terminar la
relación y siempre que se trate de una decisión unilateral
de uno de los concubinos, según el artículo 326°, esto a
pesar de la constitucionalización del concubinato y su asi-
milación a la categoría de familia. La dependencia eco-
nómica que se genera en el concubinato, debe ser prote-
gida mediante la obligación legal de prodigarse alimentos
mientras dure esa relación y no solamente cuando termi-
na. Esperamos cambios jurisprudenciales o legales al res-
pecto.
j. Cambio de régimen patrimonial
El artículo 326° establece que con el concubinato surge
una comunidad de bienes que se sujeta al régimen de la
sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable, es de-
cir, establece un régimen patrimonial obligatorio. Sin em-
bargo, el Tribunal Registral haciendo una interpretación
sui géneris, dice que no obstante lo anterior, no existe nin-
guna disposición en nuestro ordenamiento legal que pro-
híba expresamente que los convivientes sustituyan su ré-
gimen patrimonial, de tal manera que con la Resolución
086-2021-SUNARP-TR ha resuelto procedente la inscrip-
ción del cambio de régimen patrimonial de una unión de
hecho, de sociedad de gananciales a separación de pa-
trimonio.
DERECHO DE FAMILIA 22
FICHA PROCESAL
MATERIA: Acción de reconocimiento de unión de hecho (Art. 326 C.C.)
ESPECIE: Terminación unilateral.
Definición: es la acción que interpone uno de los convivientes, a fin de que ju-
dicialmente se reconozca que ha conformado una unión de hecho con el demanda-
do y se le reconozcan todos sus derechos correspondientes.
IDENTIFICACION DE LA ACCION
Tipo de acción Acción declarativa.
El no reconocimiento de la unión de hecho: sustracción in-
Supuesto de hecho
tencional y deliberada de las obligaciones concubinarias.
El derecho violado Los derechos que origina una sociedad concubinaria: patri-
o amenazado moniales, hereditarios, pensionarios, etc.
SUJETOS
Demandante (s) - Cualquiera de los concubinos o sus herederos.
Demandado (s) - El otro concubino o sus herederos.
HIPOTESIS A PROBAR (FUNDAMENTOS DE HECHO)
1. La posesión constante de estado: permanencia, notoriedad y singularidad (prue-
ba escrita).
2. Libres de impedimento matrimonial.
3. Temporalidad: dos años.
4. La terminación de la sociedad concubinaria.
5. Los bienes adquiridos durante el concubinato: liquidación y división de ganan-
ciales (Art. 323 C.C.).
6. Acumulable: los daños y perjuicios (si no eligen pensión alimenticia).
REQUISITOS PROCESALES
- Reglas generales de la competencia. Art. 14° CPC.
Competencia
- Competencia funcional: Juez de Familia (Art. 53°/a. LOPJ.)
- Competencia facultativa: juez del último domicilio conyugal
(Art. 24°/2 CPC).
Vía procedimental - Proceso de conocimiento (475° CPC).
SENTENCIA
Prestación - Reconocimiento de la unión de hecho.
jurisdiccional - Reconocimiento de los derechos adquiridos.
solicitada - Conclusión de la unión de hecho.
Pretensión
- Pago de una indemnización (Art. 326°).
accesoria
DERECHO DE FAMILIA 23
FICHA PROCESAL
MATERIA: Enriquecimiento indebido en uniones de hecho
ESPECIE: Concubinato impropio (4to. Párrafo del Art. 326° C.C.)
Definición: es la acción que interpone uno de los convivientes, a fin de que ju-
dicialmente se disponga la restitución y/o indemnización (*), al haberse enriquecido
el demandado a expensas del conviviente demandante.
IDENTIFICACION DE LA ACCION
Tipo de acción Acción de condena (in rem verso).
Enriquecimiento del demandado y empobrecimiento del de-
Supuesto de hecho
mandante.
El derecho violado
El patrimonio.
o amenazado
SUJETOS
Demandante (s) - Cualquiera de los concubinos o sus herederos.
Demandado (s) - El otro concubino o sus herederos.
HIPOTESIS A PROBAR (FUNDAMENTOS DE HECHO)
1. La unión concubinaria imperfecta.
2. Enriquecimiento indebido del concubino: la ventaja económica.
3. Empobrecimiento del concubino actor.
4. Relación de causalidad entre el enriquecimiento y el empobrecimiento.
4. Subsidiaridad de la acción, por no existir otra vía (Art. 326° y 1955°).
5. Acumulable: los daños y perjuicios (*)
REQUISITOS PROCESALES
- Reglas generales de la competencia. Art. 14° CPC.
Competencia
- Competencia funcional: Según el monto del petitorio.
- Competencia facultativa: juez del último domicilio conyugal
(Art. 24°/2 CPC).
Vía procedimental - Según el [Link]ómico del petitorio (Art. 10° CPC).
SENTENCIA
Prestación
jurisdiccional Restitución del monto que corresponde.
solicitada
Pretensión
- Pago de una indemnización.
accesoria
(*) En la doctrina se discute si es una acción restitutoria o indemnizatoria,
pero a tenor del Art. 1954° sería esta última (Cas. 1024-97 La Libertad).
DERECHO DE FAMILIA 24
Análisis Legal y Jurisprudencial de la Unión de Hecho
Evelia Fátima Castro Avilés (AMAG, 2012)
“La Constitución Política del Perú reconoce a la unión estable de un varón y
una mujer, libres de impedimento matrimonial que forman un hogar de
hecho, dando lugar a una comunidad de bienes sujeta al régimen de una
sociedad de gananciales, en cuanto le sea aplicable.
Nuestro constituyente consideró que era necesaria la incorporación de la
teoría de la apariencia del estado matrimonial para otorgarle efectos
patrimoniales a las uniones de hecho; es decir, los convivientes tendrían que
cumplir con el requisito de no tener impedimento matrimonial y que hayan
convivido por un período permanente e ininterrumpido, siempre que
cumplan fines y deberes semejantes al matrimonio, como el hacer vida en
común, el respeto a la fidelidad y la asistencia recíproca.
El modelo peruano de la unión de hecho comprende la convivencia
voluntariamente realizada por un varón y una mujer de por lo menos dos
años continuos, libres de impedimento matrimonial, para alcanzar las
finalidades y cumplir deberes semejantes al matrimonio. Los convivientes
cuentan con derechos y deberes extrapatrimoniales como el deber de
fidelidad y el deber de cohabitación. En el caso del deber de fidelidad,
derivado de la característica de la singularidad de la unión de hecho, los
jueces nacionales no han reconocido los casos de convivencias simultáneas,
cuando el conviviente mantiene una duplicidad convivencial. Pero, debido al
incremento de las uniones de hecho paralelas en nuestro país, el Pleno
Jurisdiccional Distrital de Familia del año judicial 2013 abordó el tema de las
uniones de hecho simultáneas. La interrogante consistía en: «Si dos o más
personas solicitan judicialmente el reconocimiento de uniones de hecho
simultáneas o paralelas con la misma persona del sexo opuesto, ¿a cuál de
ellas debe reconocerse dicha situación jurídica? Obtuvo mayor votación la
segunda ponencia que estableció que tratándose de uniones de hecho
simultáneas o paralelas con una persona del sexo opuesto, si bien en aquellos
casos se encuentra ausente el elemento de la singularidad, se debe reconocer
la unión de hecho de la accionante que actuó conforme al principio de la
buena fe.
Nuestro Código Civil establece, como régimen patrimonial obligatorio de la
unión de hecho, la llamada sociedad de gananciales siempre que esté
reconocida notarial o judicialmente. Los convivientes carecen del derecho a
elección o sustitución del régimen patrimonial porque los legisladores del
Código Civil escogieron como régimen forzoso para la unión de hecho la
sociedad de gananciales, en aras de proteger a la parte más débil de la
relación de convivencia.”