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La Importancia de La Resurrección de Cristo

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LA IMPORTANCIA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

La resurrección de Cristo es el milagro por excelencia del cristianismo. Una vez que establecemos la realidad de este
acontecimiento, la discusión de los otros milagros del evangelio se hace innecesaria. Además, es el milagro sobre el
que se sustenta o se desploma toda la fe cristiana; pues el cristianismo es una religión histórica, que basa sus
enseñanzas en acontecimientos definidos que ocurrieron en Palestina hace unos veinte siglos.
De estos, la resurrección es la corona, puesto que si Cristo no resucitó, luego no es lo que afirmaba ser; su muerte no
fue entonces una muerte expiatoria; luego los cristianos han sido engañados por siglos, los predicadores han
estado declarando errores; los fieles han sido engañados por la falsa esperanza de la salvación.

1. Para Su persona.
Si Cristo no resucitó de los muertos, entonces fue un mentiroso;

2. Para Su obra.
Si Cristo no resucitó de entre los muertos entonces, por supuesto, El no estaría vivo para realizar todos Sus
ministerios posresurreccionales. Su ministerio hubiera terminado con Su muerte. Por lo tanto, no tuviéramos ahora
un Sumo Sacerdote, un Intercesor, un Abogado, o una Cabeza de la Iglesia. Además, no hubiera alguna persona
viviente que residiera en nosotros y nos diera su poder (Romanos 6:1–10; Gálatas 2:20)

3. Para el Evangelio.
En el pasaje clásico, 1 Corintios 15:3–8, la muerte y la resurrección de Cristo se declaran “de primera importancia”. El
Evangelio se basa en dos hechos esenciales: un Salvador murió y vive. La sepultura comprueba la realidad de Su
muerte. El no se desmayó meramente sólo para ser revivido después. El murió. La lista de testigos prueba la realidad
de su resurrección. El murió y fue sepultado; resucitó y fue visto. Pablo escribió tocante a ese mismo doble énfasis
en Romanos 4:25; El fue entregado por nuestrastransgresiones y resucitado para nuestra justificación. Sin la
resurrección no hay Evangelio.

4. Para nosotros.
Si Cristo no resucitó, nuestro testimonio es falso, a nuestra fe le falta contenido significativo, y nuestra expectativa
del futuro carece de esperanza (1 Corintios 15:13–19). Si Cristo no ha resucitado, entonces los creyentes que han
muerto estarían muertos en el sentido absoluto, sin esperanza alguna de resurrección. Y nosotros que vivimos
somos dignos de lástima por haber sido engañados respecto a que hay una resurrección futura para ellos.

Los resultados de la resurrección de Cristo


1. Un nuevo cuerpo prototipo.
Con la resurrección de Cristo apareció por primera vez en la historia una clase nueva de cuerpo de resurrección,
porque El resucitó con un cuerpo eterno, para nunca más morir. Antes de ese evento, todas las resurrecciones eran
restauraciones a los cuerpos terrenales anteriores.
El cuerpo de resurrección de Cristo tiene conexiones con Su cuerpo terrenal no resurrecto. Las personas lo
reconocieron (Juan 20:20), retuvo las heridas infligidas por la crucifixión (20:25–29; Apocalipsis 5:6), tenía la
capacidad aunque no la necesidad de comer (Lucas 24:30–33, 41–43), El sopló sobre los discípulos (Juan 20:22), y el
cuerpo tenía carne y huesos para comprobar que El no era meramente un espíritu que se manifestaba en forma
visible (Lucas 24:39–40).
Pero Su cuerpo de resurrección era diferente. El podía entrar en cuartos cerrados sin abrir puertas (Lucas 24:36; Juan
20:19), podía aparecer y desaparecer a voluntad (Lucas 24:15; Juan 20:19), y aparentemente nunca fue limitado por
necesidades físicas como el sueño o la comida.
La descripción más detallada del Cristo resucitado y ascendido se encuentra en Apocalipsis 1:12–16. Aquí Juan relata
su visión del Cristo glorificado. El era como un Hijo del hombre, lo cual lo relaciona con Su apariencia terrenal
anterior, pero también irradiaba gloria de Sus ojos, Sus pies, Su voz, y Su rostro. Esta es la manera en la cual algún
día le veremos.
Su resurrección también sirve como prototipo de la resurrección de los creyentes. Dos veces a Cristo se le refiere
como el primogénito de los muertos (Colosenses 1:18; Apocalipsis 1:5). Esto significa que El fue el primero en tener
un cuerpo resucitado eterno. Nuestros cuerpos resurrectos, como el Suyo, serán diferentes de nuestros cuerpos
terrenales. Al contestar la pregunta de cómo serán los cuerpos resucitados de los creyentes, Pablo afirma que no
serán los mismos que fueron puestos en la tumba simplemente reconstituidos; sino que serán nuevos pero aún
relacionados con los anteriores (1 Corintios 15:35–41). Totalmente, los creyentes en el estado eterno serán
“semejantes a él” (1 Juan 3:2). ¿Qué significa esto? Juan lo explica en los siguientes versículos. El ser como El significa
ser puro (v. 3), estar sin pecado (v. 5), y serjusto (v.7). Nuestros seres íntegros, lo que incluye nuestros cuerpos,
tendrán estas características.

2. Una prueba de Sus afirmaciones.


Ya hemos mencionado que Su resurrección prueba Su veracidad como Profeta (Mateo 28:6). También validó Su de-
claración de ser Señor y Mesías, un punto que Pedro enfatizó en su sermón del día de Pentecostés (Hechos 2:36).
Pablo afirma que la resurrección demostró que El era el Hijo de Dios (Romanos 1:4).

3. Una condición esencial para Sus ministerios subsecuentes.


Si Cristo no resucitó, entonces Su vida y ministerio terminaron en la cruz, y El no hace nada de allí en adelante. Por
medio de la resurrección y la ascensión nuestro Señor entró en Sus ministerios presentes y futuros, de los que
trataremos en el próximo capítulo.
La resurrección de Cristo siempre a sido una verdad gozosa, fascinante, y motivadora para la Iglesia. Una de las
oraciones más simples y credos más primitivos era “Maranata”: “Ven, Señor”, o: “El Señor viene” (1 Corintios 16:22).
Nadie que negara la resurrección del su Señor podría decir eso. Esta expresión afirmaba en la forma más clara que
Jesús es el Señor viviente y que viene. ¡Maranata!

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