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23
1. DESCRIPCIÓN Y RELACIONES
Médula espinal y raíces espinales

La médula espinal y las raíces de los nervios espinales interno]. Desde ese nivel sigue descendiendo cubierto única-
están situadas en el conducto vertebral, cubiertas por sus envol- mente por duramadre hasta insertarse en la segunda vérte-
turas meníngeas. bra coccígea. A esta porción se la denomina porción dural
del filum terminal [filum terminal externo].

MORFOLOGÍA EXTERNA En el recién nacido, la médula espinal ocupa la extensión to-


tal del conducto vertebral. En el adulto, se detiene a nivel de la
Límites 2.ª vértebra lumbar. Esta diferencia se debe al crecimiento des-
igual de la médula y de la columna vertebral; esta última crece
El límite superior de la médula espinal es difícil de estable-
más. Por ello el nivel de los segmentos medulares en el adulto
cer. Continúa a la médula oblongada, después de producida la
no coincide con el nivel vertebral con el cual se relacionan, y las
“decusación piramidal”. A nivel óseo, este límite corresponde al
raíces que emergen por los forámenes intervertebrales más cau-
arco anterior del atlas y al diente del axis [apófisis odontoides]. Su
dales realizan un recorrido mayor por el interior del conducto
límite inferior es el vértice del cono medular, a nivel del disco
vertebral antes de alcanzarlos (fig. 23-2).
intervertebral entre la 1.ª y la 2.ª vértebra lumbar, en el adulto.
Este vértice, a su vez, es prolongado por el filum terminal de la
médula espinal, cuya extremidad distal se fija en la 1.ª vértebra Dirección
coccígea (fig. 23-1).
La médula espinal se adapta a las flexiones del conducto ver-
tebral. En consecuencia, presenta una curvatura cervical, cónca-
Morfología va hacia dorsal, y una curvatura torácica, cóncava hacia ventral.
La médula espinal es un largo cordón cilíndrico, ligeramente En su terminación obedece a la orientación convexa hacia ade-
aplanado en sentido anteroposterior. Presenta dos intumescen- lante de la unión toracolumbar.
cias [ensanchamientos] fusiformes, la primera ubicada en la mé-
dula cervical y la segunda, en la médula lumbosacra, precedidas Circunferencia
y separadas por dos partes más estrechas. Su aspecto varía se-
gún se considere: En un corte horizontal (fig. 23-3), la médula espinal tiene for-
ma de circunferencia, pero la emergencia de las raíces espinales
– Porción superior. Situada craneal a la intumescencia cervi- permite distinguir:
cal, se extiende desde el arco anterior del atlas hasta la 3.ª
vértebra cervical. Da origen a las raíces del plexo cervical des- – Cara anterior: presenta una fisura mediana anterior [sur-
tinadas al cuello y a la nuca. co medio anterior], que se extiende en toda su longitud; a
– Intumescencia cervical. Topográficamente, se extiende ambos lados de esta fisura, hacia las caras laterales el surco
desde la 3.ª vértebra cervical hasta la 3.ª vértebra torácica. anterolateral, discontinuo y poco marcado, del que emer-
De esta intumescencia se originan la 4.ª raíz cervical que da gen las raíces anteriores de los nervios espinales. Entre ambos
origen al nervio frénico, y de la 5.ª vértebra cervical a la 1.ª surcos y a los lados del plano mediano quedan comprendi-
torácica, las raíces del plexo braquial. dos los dos cordones anteriores, derecho e izquierdo (figs.
– Porción torácica de la médula espinal. Ubicada entre la 23-1 y 23-3).
intumescencia cervical y la intumescencia lumbosacra, se ex- – Cara posterior: limitada lateralmente por el surco poste-
tiende desde la 3.ª hasta la 9.ª o 10.ª vértebra torácica. De ella rolateral, por el cual penetran las raíces posteriores de los
se originan las once raíces de los nervios intercostales. nervios espinales. En el plano mediano se observa un surco
– Intumescencia lumbosacra. Se extiende desde la 9.ª o 10.ª poco profundo: el surco mediano posterior, extendido so-
vértebra torácica por arriba, hasta la 2.ª vértebra lumbar por bre toda la longitud de la médula en esta cara. Este surco se
abajo. Da origen a las raíces de los plexos lumbar y sacro. profundiza por medio de un tabique: el tabique mediano
– Cono medular. Constituye el extremo de la intumescencia posterior que divide esta cara de la médula en dos cordo-
lumbosacra. Aquí se originan las últimas raíces sacras y las raí- nes posteriores, derecho e izquierdo. Cada uno de ellos está
ces coccígeas. Está rodeado por las raíces de la cola de caballo. dividido hasta la 2.ª vértebra torácica por el surco interme-
Se sitúa frente a la 2.ª vértebra lumbar, la que constituye el pun- dio posterior, en un cordón medial o fascículo grácil y un
to de referencia del extremo inferior de la médula en el adulto. cordón lateral o fascículo cuneiforme.
– Filum terminal. Es la prolongación de la médula espinal que – Caras laterales: se extienden en toda la longitud de la mé-
se extiende desde el cono medular hacia caudal. Su aspecto dula espinal. Convexas en sentido horizontal, quedan com-
es filiforme. Hasta el extremo inferior de la cisterna lumbar prendidas entre los surcos anterolateral y dorsolateral. Estas
está envuelto por piamadre, por lo que a esta porción se la caras corresponden a los cordones laterales de la médula
denomina porción pial del filum terminal [filum terminal espinal.

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142 Sistema nervioso central

Fisura mediana anterior


Surco mediano posterior Intumescencia cervical 1
C1
Intumescencia cervical Cara anterolateral de la 2
Surco intermedio médula espinal cervical 3 C2
posterior Pirámide bulbar 4 C3
Vértebras Nervios
Médula oblongada Puente 5 C4
cervicales cervicales
6 C5
7
8 C6
1 C7
2 C8
3 T1
4
T2
T3
5
T4
6
T5
7 T6
8 T7
Vértebras Nervios
torácicas 9 T8 torácicos
10 T9
11
T10
12
1 T11
2
3 T12
4
5 L1
1
Filum terminal 2
3
(seccionado) 4 L2
5

Vértebras L3 Nervios
lumbares lumbares

L4

L5

S1
S2
S3
Sacro, Nervios
cóccix S4 sacros

S5

Nervios
Co coccígeos

A B Fig. 23-2. Esquema de las relaciones de las vértebras con los


Surco posterolateral Surco anterolateral segmentos medulares y las raíces espinales. Nótese la
Intumescencia lumbosacra oblicuidad progresivamente creciente de las raíces, de
modo que el [Link] segmento lumbar corresponde al proceso
Fig. 23-1. Vista general de la médula espinal y tronco del [apófisis] espinoso de T X, el [Link] segmento sacro a T XII y el 5.°
encéfalo. A. Cara posterior. B. Cara anterior. segmento sacro a L II.

DISPOSICIÓN GENERAL DE LAS RAÍCES Origen


ESPINALES Cada raíz está constituida por un determinado número de fi-
bras convergentes cuya disposición es diferente de acuerdo con
Existen raíces anteriores y posteriores. Las raíces anteriores
el nivel que se considere (fig. 23-4):
son motoras y emergen de la médula espinal; las raíces poste-
riores son sensitivas y llegan a la médula espinal. – Fibras delgadas reunidas en abanico abierto: tipo cervical su-
perior.

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Médula espinal y raíces espinales 143

Fisura mediana anterior

Cordón anterior Raíz anterior

Asta anterior

Comisura blanca
Comisura gris anterior
anterior
Asta lateral
Cordón lateral
Conducto central
Asta posterior Comisura
gris posterior
Núcleo torácico
posterior
Tabique mediano
posterior

Cordón
posterior

Surco intermedio posterior


Ganglio espinal
Raíz posterior
Tracto dorsolateral
Núcleo marginal (lámina I)
Sustancia gelatinosa (lámina II)

Fig. 23-3. Corte horizontal de la médula espinal, sustancia gris (en color marrón) y sustancia blanca.

– Fibras voluminosas reunidas en abanico compacto: tipo cer- El desnivel entre el origen de las raíces espinales y su emer-
vical inferior, presentes en la intumescencia cervical. gencia del conducto vertebral, relacionados con los procesos
– Fibras delgadas y poco numerosas: tipo torácico. [apófisis] espinosos vertebrales, puede determinarse por la fór-
– Fibras voluminosas y apretadas: tipo lumbar, propias de la in- mula de Chipault modificada por Lazorthes. Esto se denomina
tumescencia lumbosacra. topografía vértebro-medular.

– Vértebras cervicales: agregar 1.


Dirección y trayecto – Vértebras torácicas superiores (T1-T6): agregar 2.
Las raíces anteriores y posteriores de un mismo segmento – Vértebras torácicas inferiores (T7-T9): agregar 3.
convergen, fuera de la médula, para formar el tronco del nervio – Vértebra torácica T10: segmentos medulares L1 y L2.
espinal, que sale del conducto vertebral por el foramen inter- – Vértebra torácica T11: segmentos medulares L3 y L4.
vertebral. La raíz posterior presenta un voluminoso ensancha- – Vértebra torácica T12: segmento medular L5.
miento: el ganglio espinal, situado aproximadamente a 1 cm – Vértebra lumbar L1: segmentos medulares sacros y coccí-
de la médula espinal. geos.
La dirección de las raíces depende de su nivel de origen (fig.
23-2). Louis estudió la topografía de los mielómeros y las raíces espi-
El desnivel entre su emergencia de la médula y el foramen nales, determinando que los tipos topográficos dependen de la
intervertebral es tal que: terminación medular en relación con la del fondo de saco dural.
Los mielómeros cervicales y torácicos se proyectan a nivel del
– Las raíces cervicales superiores son ligeramente ascendentes cuerpo vertebral que precede a su cifra, con excepción de C8 y
(C1) u horizontales (C2-C3). T12, que se proyectan sobre los discos intervertebrales de la 6.ª y
– Todas las demás son oblicuas hacia abajo y lateralmente, au- 7.ª vértebra cervical y de la 10.ª y 11.ª vértebra torácica, respecti-
mentando esta oblicuidad progresivamente desde arriba ha- vamente. Los mielómeros L1, L3 y S1 se proyectan, por lo común,
cia abajo. en la mitad de los cuerpos vertebrales de T11, T12 y L1. El cono
– Las raíces originadas en los dos últimos segmentos lumbares medular se sitúa generalmente a la altura del disco intervertebral
y en el cono medular adoptan una disposición vertical y ro- entre L1 y L2.
dean al filum terminal en la parte inferior del conducto verte- La reunión de las raíces L5 y S1 forma un tronco común, antes
bral, constituyendo la cola de caballo. de atravesar la duramadre. Luego de ello, L5 sigue su curso habi-

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144 Sistema nervioso central

Duramadre
Es una membrana en forma de cilindro hueco formado por
una pared fibrosa y espesa, sólida y poco extensible. Se extiende
desde el foramen magno hasta la 2.ª o 3.ª vértebra sacra.
Superficie externa. Es regularmente redondeada, y respon-
de a las paredes óseas y ligamentosas del conducto vertebral, de
las que está separada por el espacio epidural. Libre en su parte
posterior, anteriormente se halla en contacto con el ligamento
longitudinal posterior. En sentido lateral, se prolonga alrededor
Tipo cervical superior Tipo cervical inferior
de cada nervio espinal, al que acompaña adelgazándose cada
Tipo torácico Tipo lumbar vez más por fuera del foramen intervertebral (fig. 23-5).
Superficie interna. Es lisa y pulida, se relaciona con la arac-
noides.
Extremo superior. Se continúa sin límites netos con la du-
ramadre craneal. Por su superficie externa, se adhiere al foramen
magno y al atlas.
Extremo inferior. Constituye el fondo de saco dural, que
se detiene a nivel de S2-S3. Contiene a la cola de caballo y al
filum terminal. Este último en la parte más inferior del saco du-
ral, perfora a la duramadre, que se aplica contra él envainándolo.
Desciende hasta la 1.ª vértebra coccígea (fig. 23-6). La durama-
dre se adhiere a la cara anterior del conducto (canal) sacro.

Aracnoides
Es un tejido interpuesto entre la duramadre y la piamadre.
Está formado por una lámina externa homogénea, la aracnoi-
des propiamente dicha, y una capa interna, areolar, de grandes
mallas, que constituye el espacio subaracnoideo, por donde
circula el líquido cerebroespinal [cefalorraquídeo].
La lámina externa adhiere a la duramadre. La cavidad suba-
racnoidea es cilíndrica, rodea a la médula espinal y a las raíces en
toda la longitud del conducto vertebral, hasta el fondo de saco
dural. Sus trabéculas adhieren a la piamadre, pero el líquido ce-
rebroespinal circula libremente por el espacio correspondiente a
Fig. 23-4. Diferentes tipos de raíces espinales (Hovelacque). las envolturas encefálicas.

Piamadre
tual, y S1, más alta que lo habitual, desciende oblicua en el receso Es una membrana vascular, conectiva, aplicada íntimamente a
lateral espinal para alcanzar el primer foramen sacro. Esta dispo- la superficie de la médula espinal.
sición hace que la movilidad de ambas raíces quede disminuida, Superficie interna. Se aplica y adhiere a la médula espinal pe-
lo que aumenta las facilidades para una compresión (A. Calvo). netrando en su fisura y sus surcos, y prolongándose en sus raíces.
Superficie externa. Corresponde a la cavidad subaracnoidea.
Está cubierta por la cara profunda de la aracnoides. Se encuentra
Cola de caballo [cauda equina] unida a la duramadre en sus caras anterior y posterior por delgados
tractos conectivos. En sus caras laterales se hallan los ligamentos
Las raíces que la forman alcanzan gran longitud, por causa dentados, que se extienden desde el foramen magno hasta el cono
de su origen alto; descienden verticalmente, para alcanzar el medular. Cada uno de ellos, dispuesto transversalmente, divide en
foramen intervertebral. Se forma, así, un gran manojo de raíces dos al espacio subaracnoideo. En el anterior se sitúan las raíces ante-
que rodea al cono terminal y al filum terminal. A este conjunto riores y en el posterior, las raíces posteriores. Las raíces se reúnen en el
se le da el nombre de cola de caballo. Reúne a la derecha y a intervalo de las inserciones durales del ligamento (fig. 23-7). El borde
la izquierda, a partir de la 2.ª raíz lumbar, las diez últimas raíces medial del ligamento dentado se continúa con la piamadre que cu-
espinales (figs. 23-4 y 23-7). bre la médula espinal; el borde lateral se fija en la cara interna del saco
dural por encima del foramen intervertebral. Los dientes que consti-
tuyen el ligamento dentado poseen forma y tamaño diferentes; en la
MENINGES ESPINALES región lumbar, puede observarse uno solo para dos pares de raíces.
Extremo superior. Se continúa sin límites netos con la pia-
Las meninges espinales separan la médula espinal y las raíces madre encefálica.
espinales de las paredes del conducto vertebral. Comprenden: la Extremo inferior. Se aplica al cono medular, a la cola de ca-
duramadre, la aracnoides y la piamadre. ballo y al filum terminal, al que sigue hasta el fondo de saco dural.

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Médula espinal y raíces espinales 145

Duramadre
espinal

Espacio
subaracnoideo

Piamadre espinal
Opérculo fibroso
Médula espinal
Perineuro
Piamadre espinal
Nervio espinal
Fondo de saco
subaracnoideo

Espacio
epidural
Aracnoides

Fig. 23-5. Relaciones del nervio espinal con las meninges y el foramen intervertebral; corte coronal esquemático (según Paturet).

RELACIONES DE LA MÉDULA ESPINAL cos y los ligamentos vertebrales; posterolateralmente, por el arco
vertebral: pedículos, istmos, láminas y procesos [apófisis] espino-
Y DE LAS RAÍCES
sos, y por los ligamentos amarillos (fig. 23-8 A a C).
La médula espinal y las raíces espinales ocupan el conduc- Entre el conducto vertebral y la duramadre se encuentra
to vertebral en las porciones cervical, torácica y parte alta de la el espacio epidural, ocupado por tejido adiposo, los plexos ve-
porción lumbar. La mayor parte de las porciones lumbar y sacra nosos vertebrales internos, densos y voluminosos, y las arteriolas
alberga a las raíces espinales y al filum terminal. y los ramos meníngeos de los nervios espinales [nervios sinuver-
Las raíces espinales, originadas en la médula espinal, deben tebrales]. Abajo, en el fondo de saco dural, ramos meníngeos de
atravesar las envolturas meníngeas para salir del conducto ver- los nervios espinales en la parte inferior del conducto sacro, el
tebral (fig. 23-5). espacio epidural contiene las últimas raíces sacras y coccígeas.
Sus relaciones varían: Está limitado, abajo y atrás, por la membrana sacrococcígea, que
cierra el canal sacro. A través de ella, se puede punzar el espacio
– En el saco dural, las raíces anteriores se dirigen en sentido epidural (anestesia epidural).
posterolateral, y las posteriores, en sentido anterolateral. La Por fuera del conducto vertebral, la médula espinal y las raí-
piamadre acompaña a las raíces en el espacio subaracnoideo ces responden a las diferentes regiones perivertebrales: adelante, es-
en un trayecto contra la duramadre, tomando contacto con tán lejos del plano prevertebral; lateralmente, alcanzan las regiones
la cara externa de la aracnoides. Entre las raíces anteriores y laterovertebrales a través de los forámenes intervertebrales; atrás, la
posteriores, se interpone el ligamento dentado solo hasta el masa muscular de los canales vertebrales forma un espeso cojín. Por
nivel de las raíces T12-L1. medio de esta vía (laminectomía o vía interlamelar), se abordan el
– En la perforación dural, cada raíz perfora la duramadre por conducto vertebral, la médula espinal y las raíces (fig. 23-8 A a C).
un foramen independiente, envuelta en una vaina subarac- Las relaciones de la médula espinal y de las raíces explican las
noidea que la rodea, así como las arterias radiculares. diversas compresiones medulares, radiculares o radiculomedu-
– Por fuera del saco dural, las raíces se dirigen hacia el fora- lares producidas por lesiones óseas (tumores, mal de Pott, etc.),
men intervertebral. En la parte distal de la raíz posterior se meníngeas o epidurales (vasculares, conectivas).
diferencia el ganglio espinal; por fuera de este, ambas raíces
fusionadas se continúan como nervio espinal, atravesando el
opérculo fibroso (fig. 23-5). VASCULARIZACIÓN DE LA MÉDULA
– Cola de caballo, situada en el fondo de saco dural; las raí- ESPINAL Y SUS RAÍCES
ces sacrococcígeas rodean el filum terminal, que desciende
al vértice del saco dural (filum terminal interno), acompañado
por los nervios coccígeos (fig. 23-6). Arterias

Por intermedio de las meninges, la médula espinal y las Arterias radiculares


raíces se relacionan con las paredes del conducto vertebral. Presentan una disposición metamérica. Nacen en el cuello
Están protegidas: adelante, por los cuerpos vertebrales, los dis- de las arterias vertebrales, en el tórax de las intercostales pos-

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146 Sistema nervioso central

Cola de caballo Filum terminal

Duramadre (abierta) Duramadre (abierta)


5.° nervio lumbar 5.° nervio lumbar
Leptomeninge

1er nervio sacro

Conducto (canal)
sacro (abierto)
Conducto (canal)
2.° nervio sacro sacro (abierto)

Sacro
3.° nervio sacro

4.° nervio sacro

Porción dural del filum terminal


5.° nervio sacro
5.° nervio sacro

Nervio coccígeo Nervio coccígeo


Cóccix
Fig. 23-6. Fondo de saco dural y últimos nervios espinales.

Conducto central
Asta posterior Asta anterior
Raíz posterior
Raíz anterior
Nervio espinal

Ramo posterior
del nervio espinal

Ramo anterior
del nervio espinal
Ramo meníngeo
del nervio espinal

Ligamento dentado

Duramadre

Cordón lateral Surco anterolateral


Cordón anterior Fisura mediana anterior

Fig. 23-7. Ligamento dentado, vista anterior.

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Médula espinal y raíces espinales 147

Aorta torácica

Hemiácigos accesoria
Cuerpo vertebral
Tronco simpático
Médula espinal
Raíz anterior
Raíz posterior y ganglio espinal
A. intercostal posterior
Lámina vertebral
Nervio espinal
Vena intercostal
M. erector de la columna
Proceso espinoso
M. trapecio
A
Aorta torácica

Cuerpo vertebral

Médula espinal

Nervio espinal

Espacio
subaracnoideo

Espacio epidural

Lámina vertebral
B

Vértebra
lumbar

M. psoas

Cisterna
lumbar

Cola de
caballo

Proceso
C espinoso

Fig. 23-8. A. Corte horizontal del foramen intervertebral, en la región torácica (Netter); B. Resonancia magnética de la columna
vertebral (ponderada en T2). Corte horizontal a nivel de un foramen intervertebral torácico. En el foramen vertebral se observa
el espacio epidural rodeando a la duramadre; C. Resonancia magnética de la columna vertebral. Corte horizontal a nivel de la
tercera vértebra lumbar. En el interior de la cisterna lumbar se observan la cola de caballo y el filum terminal.

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148 Sistema nervioso central

teriores (ramas de la aorta torácica), en la región lumbar de las Se observan además dos o tres arterias para la intumescencia
lumbares y en la pelvis de las arterias sacras. Existen 62. Cada cervical provenientes de la arteria vertebral.
una de ellas penetra en el conducto vertebral por el foramen in- La arteria medular segmentaria anterior mayor [arteria
tervertebral y se divide en dos ramas, anterior y posterior, para la radicular magna de Adamkiewicz] que irriga la intumescencia
raíz correspondiente. lumbosacra, es unilateral. Se origina en una de las últimas arte-
rias intercostales o en una de las primeras arterias lumbares. En
Arterias espinales su trayecto describe un arco de convexidad superior, antes de
dirigirse hacia el cono terminal.
Han perdido la disposición metamérica (figs. 23-9 y 23-10):
En la región torácica, el aporte arterial es insuficiente, reduci-
– Dos arterias espinales anteriores, originadas de cada arteria do por lo general a una sola arteria radiculomedular (de la 5.a, 6.a
vertebral a nivel del foramen magno, se reúnen en un solo o 7.a arteria intercostal posterior).
tronco situado en la fisura mediana anterior. Alrededor de la médula. En un corte horizontal se describe
– Dos arterias espinales posteriores, originadas de cada arteria un círculo arterial que reuniría la arteria espinal anterior con dos
cerebelosa posteroinferior, vuelven a descender a lo largo de arterias espinales posteriores. Este círculo existe muy raramente
(fig. 23-10).
los surcos dorsolaterales.
En sentido vertical, no existe arteria espinal anterior o pos-
– Arterias radiculomedulares, provienen de las arterias espina-
terior extendida a lo largo de toda la médula, reforzada por una
les cuyas ramas alcanzan a la médula. Presentan frecuentes
rama radicular a nivel de cada segmento, como se describe
variaciones (Lazorthes).
clásicamente. En realidad, este dispositivo existe a nivel de las
intumescencias cervical y lumbosacra, bien vascularizadas, pero
desaparece a nivel de la médula torácica. No hay una disposición
anatómica perimedular, horizontal o vertical, continua y cons-
A. espinal anterior
tante. La vascularización arterial de la médula es muy precaria y
Segmento susceptible de ser suspendida por una ligadura o por la oblitera-
cervical ción de una sola arteria radiculomedular.
A. radiculares cervicales En la médula. De las arterias que están situadas profundas a
la piamadre emergen ramas arteriales, superficiales o profundas,
A. vertebral
en especial de la arteria espinal anterior y también de las arterias
posteriores. Estas ramas son terminales.
TI

Venas
Descripción
Segmento A. radicular torácica
torácico Son más numerosas y también más inconstantes en su dispo-
sición que las arterias. Se describen: tres colectores anteriores y
tres colectores posteriores, situados en los surcos medianos y en
la emergencia de las raíces. Están unidos entre sí por anastomo-
sis transversales y verticales.

Destino
A. medular segmentaria Drenan en los plexos venosos vertebrales internos (véanse
anterior mayor figs. 4-23 y 23-10) muy densos, escalonados desde el foramen
Segmento Diafragma magno al cóccix, situados en el espacio epidural. Se distinguen
lumbar dos plexos: anterior y posterior, reunidos por anastomosis anu-
LI lares alrededor del espacio epidural. Se comunican hacia afuera
del conducto vertebral pasando por el foramen intervertebral,
(vena intervertebral), en dirección de las venas extravertebrales
posteriores o laterales (venas lumbares, ácigos, venas cervicales
profundas, vertebrales). Estos plexos intravertebrales establecen
una vía de derivación eficaz entre los dos sistemas cava superior
e inferior.

EXPLORACIÓN EN EL SER VIVO


La agresión patológica –traumatismos, infecciones, tumores,
lesiones vasculares– de la médula espinal o de las raíces es fre-
cuente en el ser humano. Contenidas en un estuche óseo, no es
Fig. 23-9. Arterias de la médula espinal (Lazorthes). posible examinarlas directamente. La naturaleza y la localización
de la lesión pueden precisarse por:

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Médula espinal y raíces espinales 149

Cordón posterior Sustancia gris


Fisura mediana anterior
Arteria espinal posterior

Arterias espinales anteriores


Raíz posterior

Raíz anterior Piamadre


Ganglio espinal
Rama espinal
de la arteria
vertebral
Nervio espinal
Ligamento dentado
Arteria de la piamadre Duramadre
Aracnoides
Espacio subaracnoideo

Nervio espinal
Duramadre
Raíz simpática Ramo meníngeo
del nervio espinal Plexo venoso vertebral
interno anterior

Fig. 23-10. Vista anterolateral de la médula espinal y sus raíces espinales, sus meninges y su vascularización.

– El examen clínico de la sensibilidad, de la movilidad, de los subaracnoideo y estudiarlas en diversas posiciones con el fin
trastornos vasomotores y de los reflejos de todo orden, cuyo de recoger los datos clínicos necesarios.
valor diagnóstico es irremplazable. – El examen radiológico de:
– La punción lumbar, de práctica corriente en clínica, permi-
te extraer una muestra del líquido cerebroespinal [cefalorra- A. El esqueleto, mostrando las alteraciones óseas; los espa-
quídeo] “que baña” la médula espinal; una aguja fina y larga, cios subaracnoideos, por medio de la mielografía (intro-
introducida entre dos láminas vertebrales, hacia el conduc- ducción de una sustancia radioopaca por punción suboc-
to vertebral, permite efectuar esta maniobra. La punta de la cipital o lumbar).
aguja atraviesa el espacio epidural y luego la duramadre, que B. Los vasos (arteriografía medular), lo que es más aleatorio
ofrece una pequeña resistencia. Entonces, el líquido emerge. en razón de las importantes variaciones anatómicas com-
Se puede controlar la presión, extraer una muestra para su probadas.
análisis bacteriológico, químico y biológico, controlar su trans-
parencia o color (“cristal de roca”). Por esta maniobra pueden La resonancia magnética (véase cap. 28) permite el estudio
introducirse sustancias radioopacas o gaseosas en el espacio de todas estas estructuras anatómicas (fig. 23-11 A a D).

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