Fisiopatología Hematológica: Un Análisis
Detallado de las Anemias y la Hemostasia
Introducción
La sangre, un tejido líquido vital que constituye más de la mitad del volumen corporal en su porción de plasma , es
fundamental para la homeostasis del organismo. Su estudio, la hematología, abarca un amplio espectro de procesos
que van desde la producción de sus componentes celulares hasta los complejos mecanismos que regulan su función y
su interacción con el resto del cuerpo. El presente reporte constituye una revisión exhaustiva de 13 temas cruciales de
la fisiopatología, enfocándose en los trastornos relacionados con las anemias y la hemostasia. La estructura del
documento está diseñada para proveer un marco conceptual integral, demostrando la profunda interconexión de la
hematopoyesis, el metabolismo del hierro y la bilirrubina, los parámetros sanguíneos, la hemostasia y la
compatibilidad sanguínea. La comprensión detallada de estos procesos fisiológicos no solo es esencial para el
conocimiento fundamental, sino que también es la base para el diagnóstico y tratamiento de una amplia gama de
enfermedades hematológicas.
Sección 1: Fundamentos de la Sangre y sus Componentes Celulares y Líquidos
1.1. Hematopoyesis: Origen y Desarrollo de las Células Sanguíneas
La hematopoyesis es el proceso biológico de formación de los elementos formes de la sangre: glóbulos rojos
(eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos) y plaquetas. Este proceso dinámico se origina a partir de células madre
hematopoyéticas (CMHem), células inmaduras y multipotentes capaces de diferenciarse en todos los tipos celulares
sanguíneos. La hematopoyesis ocurre en diferentes sitios del cuerpo a lo largo del desarrollo humano.
El proceso se divide en una etapa prenatal y una posnatal. La hematopoyesis prenatal, a su vez, se subdivide en tres
fases principales basadas en el órgano que asume el rol predominante en la producción celular. La fase vitelina ocurre
durante las primeras semanas del desarrollo embrionario en el saco vitelino. Le sigue la fase hepática, en la que el
hígado y el bazo se convierten en los principales órganos hematopoyéticos. En esta fase, los primeros eritroblastos y
eritrocitos anucleados comienzan a diferenciarse, y también se forman los precursores linfoides en el hígado y el
bazo. Finalmente, la fase medular se establece en la médula ósea, donde las CMHem se ubican en nichos específicos
para originar los distintos linajes celulares. Tras el nacimiento, la hematopoyesis se localiza casi exclusivamente en la
médula ósea.
La diferenciación de las CMHem da lugar a los diversos linajes celulares:
• Eritropoyesis: La formación de eritrocitos se inicia en la médula ósea con un progenitor común, la UFC-
GEMM. El proceso de maduración avanza desde el proeritroblasto hasta el eritrocito ortocromático, que
posee un núcleo picnótico y se diferencia en un eritrocito anucleado listo para circular en la sangre.
• Leucopoyesis: Este proceso general de formación de leucocitos incluye la granulopoyesis (producción de
granulocitos) y la agranulopoyesis (generación de agranulocitos). La granulopoyesis da origen a los
neutrófilos, eosinófilos y basófilos a partir de la UFC-GM, siguiendo una secuencia de diferenciación que
incluye el mieloblasto, promielocito y mielocito.
• Megacariopoyesis: Se refiere a la formación de megacariocitos, que, a través de sucesivas endomitosis,
aumentan su ploidía y tamaño celular antes de fragmentarse para liberar las plaquetas a la circulación.
1.2. Sangre: Funciones y Componentes Principales
La sangre es un tejido vivo y dinámico compuesto por una parte líquida, el plasma, y una parte sólida, que incluye los
glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Estos componentes trabajan en conjunto para desempeñar funciones
vitales y mantener la homeostasis del organismo.
Funciones de la sangre:
• Transporte: Los glóbulos rojos, que constituyen casi la mitad de la sangre, transportan oxígeno de los
pulmones a los tejidos y dióxido de carbono de los tejidos de vuelta a los pulmones, gracias a la
hemoglobina que contienen. El plasma, que representa más de la mitad del volumen sanguíneo, transporta
agua, nutrientes, minerales, hormonas y medicamentos a través del cuerpo.
• Defensa Inmunitaria: Los glóbulos blancos, una parte vital del sistema inmunitario, combaten las
infecciones y protegen al cuerpo.
• Hemostasia: Las plaquetas son pequeñas partes de células cuya función principal es controlar el sangrado.
En conjunto con los factores de coagulación plasmáticos, forman coágulos para sellar los vasos sanguíneos
lesionados.
• Regulación: El plasma, con sus proteínas y agua, actúa como un reservorio y ayuda a regular la presión
arterial y la circulación. También desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la temperatura
corporal, transportando el calor de los tejidos centrales a las extremidades para su disipación.
La siguiente tabla resume las funciones de los principales componentes de la sangre:
Componente Función Subtipos y Roles
Sanguíneo Principal Adicionales
Transporte de Contienen
Glóbulos Rojos oxígeno y hemoglobina que
(Eritrocitos) dióxido de se une a O2 y
carbono. CO2.
Linfocitos: Monocitos: Eosinófilos:
Neutrófilos: Basófilos:
Defensa del Clave en la Eliminan Combaten
Glóbulos Combaten Ayudan a
organismo respuesta sustancias parásitos y
Blancos infecciones controlar
contra inmune extrañas y participan en
(Leucocitos) bacterianas y reacciones
infecciones. (linfocitos T y células reacciones
fúngicas. alérgicas.
B). muertas. alérgicas.
Forman un tapón
en el sitio de la
Control del
Plaquetas lesión y liberan
sangrado
(Trombocitos) sustancias que
(hemostasia).
promueven la
coagulación.
Mantiene la
Transporta agua,
Transporte, presión
nutrientes,
Plasma regulación y osmótica y la
hormonas, lípidos
disolución. presión
y fármacos.
arterial.
1.3. Plasma y Suero: Una Distinción Crucial en la Práctica Clínica
Aunque a menudo se confunden, el plasma y el suero son dos componentes líquidos de la sangre con diferencias
fundamentales en su composición y uso. La principal diferencia radica en la presencia o ausencia de factores de
coagulación.
El plasma es el componente líquido de la sangre en el que están suspendidas las células sanguíneas. Contiene agua,
sales minerales y, crucialmente, proteínas de coagulación como el fibrinógeno. Se obtiene al centrifugar una muestra
de sangre a la que se le ha añadido un anticoagulante inmediatamente después de la extracción, lo que impide la
formación de coágulos. El plasma representa el 55% del volumen total de la sangre y es una fuente rica en
componentes sanguíneos, lo que lo hace adecuado para una amplia gama de pruebas, incluyendo estudios de
proteómica y coagulación. Se utiliza terapéuticamente para tratar enfermedades como la hemofilia y las
inmunodeficiencias primarias, así como en pacientes con quemaduras graves.
Por otro lado, el suero es la parte líquida que queda después de que la sangre se ha coagulado. Debido a que la
coagulación ha ocurrido, el suero carece de fibrinógeno y otros factores de coagulación. Se obtiene al permitir que la
muestra de sangre coagule (un proceso que toma de 30 minutos a una hora) y luego se centrifuga para separar el
líquido del coágulo (compuesto por células y fibrina). El suero se usa comúnmente en pruebas diagnósticas, como
pruebas serológicas y de detección de biomarcadores, donde la ausencia de factores de coagulación es una ventaja
para evitar interferencias en los resultados.
En resumen, la elección entre plasma y suero depende del objetivo del análisis o tratamiento. Si se requiere la
evaluación de los factores de coagulación, el plasma es la opción adecuada; si se necesita una muestra sin estos
factores, el suero es el componente preferido.
1.4. Proteínas de la Sangre: Roles Fisiológicos Fundamentales
Las proteínas plasmáticas, producidas principalmente en el hígado, son esenciales para múltiples funciones
fisiológicas y constituyen alrededor del 7% de la composición del plasma. Las más importantes son la albúmina, las
globulinas y el fibrinógeno.
• Albúmina: Es la proteína plasmática más abundante y desempeña un papel crucial en el mantenimiento del
equilibrio osmótico entre la sangre y el líquido tisular. Al prevenir la pérdida excesiva de agua de la sangre
a los tejidos, la albúmina ayuda a mantener el volumen sanguíneo y la presión arterial. Además, actúa como
un transportador de diversas sustancias, como ácidos grasos, hormonas, y vitaminas.
• Globulinas: Este grupo de proteínas tiene funciones variadas. Un tipo importante, las inmunoglobulinas
(o anticuerpos), es crucial para la respuesta inmune del cuerpo, combatiendo organismos extraños como
bacterias y virus. Otras globulinas actúan como transportadores de iones, lípidos y hormonas en la sangre.
• Fibrinógeno: Esta proteína es un actor clave en la coagulación sanguínea. Cuando un vaso sanguíneo se
lesiona, el fibrinógeno soluble se convierte en
fibrina insoluble. La fibrina forma una malla tridimensional que atrapa las células sanguíneas y las
plaquetas, consolidando un coágulo que previene la hemorragia excesiva.
Sección 2: Metabolismo y Parámetros del Eritrocito
2.1. Metabolismo del Hierro: El Eslabón Crítico para la Hemoglobina
El hierro es un mineral esencial que participa en múltiples procesos biológicos, destacando su papel fundamental en
el transporte de oxígeno como componente del grupo hemo de la hemoglobina. La homeostasis del hierro en el
cuerpo es un proceso estrictamente regulado a nivel de la absorción intestinal, ya que el organismo no posee un
mecanismo activo de excreción. Se pierde un promedio de 1-2 mg de hierro al día, que debe reponerse a través de la
dieta.
La ingesta de hierro se clasifica en dos tipos:
• Hierro Hemo: Se encuentra en la carne, el pescado y las aves. Presenta una alta biodisponibilidad y su
absorción no se ve afectada por otros componentes de la dieta, absorbiéndose hasta un 30%.
• Hierro No Hemo: Constituye la mayor parte del hierro en la dieta, encontrándose en alimentos de origen
vegetal. Su biodisponibilidad es mucho menor y está fuertemente influenciada por la presencia de
potenciadores, como la vitamina C y las proteínas animales, y por inhibidores, como los fitatos, oxalatos,
polifenoles y el calcio.
Una vez absorbido, el hierro se transporta en la sangre unido a la proteína transferrina y se almacena principalmente
en forma de ferritina en el hígado, el bazo y la médula ósea. Un aspecto crucial de la homeostasis del hierro es el
reciclaje. La mayor parte del hierro necesario para la eritropoyesis, aproximadamente 20-25 mg/día, no proviene de la
dieta, sino de la descomposición y reutilización del hierro de los eritrocitos viejos por parte de los macrófagos. La
regulación de esta homeostasis se basa en la hormona hepcidina, la cual controla la disponibilidad sistémica de hierro
para la síntesis de hemoglobina, asegurando un suministro adecuado para la producción de glóbulos rojos.
2.2. Metabolismo de la Bilirrubina: Indicador de Salud Hepática y Hemolítica
La bilirrubina es una sustancia de color amarillento-marrón que se forma principalmente a partir de la
descomposición de los glóbulos rojos viejos. Este proceso biológico es fundamental para el diagnóstico de patologías
hepáticas y hematológicas.
La bilirrubina circula en el torrente sanguíneo en dos formas principales:
• Bilirrubina indirecta (no conjugada): Esta forma es insoluble en agua y se transporta unida a la albúmina
desde la sangre hasta el hígado.
• Bilirrubina directa (conjugada): En el hígado, la bilirrubina indirecta se transforma en su forma soluble
en agua, que luego se excreta del cuerpo a través de la bilis hacia las heces, dándoles su color
característico.
Un aumento anormal en los niveles de bilirrubina en la sangre (hiperbilirrubinemia) puede manifestarse clínicamente
como ictericia, una coloración amarillenta de la piel y los ojos. La ictericia puede ser causada por múltiples factores
patológicos:
• Aumento de la producción de bilirrubina: Esto ocurre en enfermedades que provocan la rápida
destrucción de los glóbulos rojos, como la anemia hemolítica, la incompatibilidad de grupo sanguíneo o la
anemia drepanocítica.
• Disfunción hepática: Enfermedades del hígado, como la hepatitis o la cirrosis, pueden reducir la capacidad
del órgano para conjugar la bilirrubina indirecta, provocando su acumulación.
• Obstrucción biliar: El bloqueo de las vías biliares, por causas como cálculos biliares o tumores, impide la
excreción de la bilirrubina conjugada, causando su acumulación sistémica.
En los recién nacidos, la ictericia es un problema común debido a la inmadurez del hígado, que tiene una capacidad
reducida para conjugar la bilirrubina. En casos de hiperbilirrubinemia grave en neonatos, la bilirrubina no conjugada,
que es potencialmente tóxica, puede atravesar la barrera hematoencefálica y causar
kernícterus, una forma de daño cerebral.
2.3. Hemoglobina - Hematocrito: Parámetros Clave del Hemograma
La hemoglobina (Hb) y el hematocrito (Hct) son dos de los parámetros más importantes en un hemograma completo
y se utilizan para evaluar la masa de glóbulos rojos en la sangre. La hemoglobina es la proteína que confiere a la
sangre su color rojo característico y que transporta el oxígeno desde los pulmones a todos los tejidos del organismo.
El
hematocrito es la medida del porcentaje del volumen sanguíneo total que está ocupado por los glóbulos rojos.
Los valores de Hb y Hct están directamente relacionados y son cruciales para el diagnóstico de las anemias. Cuando
el número de glóbulos rojos y, por lo tanto, los niveles de hemoglobina y hematocrito son bajos, la sangre transporta
menos oxígeno, lo que provoca síntomas como cansancio, debilidad y falta de aliento. Esta condición se define
como
anemia. Por el contrario, un número excesivamente alto de glóbulos rojos, una condición conocida como
eritrocitosis o policitemia, puede hacer que la sangre se vuelva muy espesa, aumentando el riesgo de formación de
coágulos, lo que puede conducir a trastornos graves como un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.
2.4. Índices Eritrocitarios: Clasificación Morfológica de las Anemias
Los índices eritrocitarios son un conjunto de cálculos matemáticos que, a partir de los datos del hemograma,
proporcionan información sobre el tamaño, la forma y el contenido de hemoglobina de los glóbulos rojos. Estos
índices son herramientas diagnósticas esenciales para clasificar diferentes tipos de anemia, ya que cada tipo afecta la
morfología celular de manera única.
La siguiente tabla resume los principales índices eritrocitarios y su correlación clínica:
Correlación Clínica (Valores
Índice Definición
Anormales)
VCM alto (macrocitosis):
Volumen Mide el tamaño
VCM bajo (microcitosis): Anemia Anemia por deficiencia de
Corpuscular Medio promedio de los
por deficiencia de hierro, talasemia. vitamina B (B12 o folato),
(VCM) glóbulos rojos.
enfermedad hepática.
Mide la cantidad
Hemoglobina
promedio de HCM bajo: Anemia por deficiencia HCM alto: Anemia por
Corpuscular Media
hemoglobina en cada de hierro. deficiencia de vitamina B.
(HCM)
glóbulo rojo.
Concentración de
Mide la concentración
Hemoglobina CHCM bajo (hipocromía): Anemia
de hemoglobina en
Corpuscular Media por deficiencia de hierro, talasemia.
los glóbulos rojos.
(CHCM)
ADGR anormal (anisocitosis):
Ancho de Mide la variación en
Indica diferencias significativas en el
Distribución de el volumen y el
tamaño de los glóbulos rojos,
Glóbulos Rojos tamaño de los
ayudando a diferenciar la anemia
(ADGR) glóbulos rojos.
ferropénica de la talasemia.
Sección 3: Hemostasia, Coagulación y Plaquetas
3.1. Plaquetas: Características, Función y Relevancia Clínica
Las plaquetas, o trombocitos, son pequeñas partículas semejantes a células que carecen de núcleo y son producidas a
partir de los megacariocitos en la médula ósea. Aunque inicialmente se consideraban simples partículas, se sabe que
son estructuras con una gran complejidad bioquímica que desempeñan un papel fundamental en la hemostasia y otros
procesos fisiológicos.
Las funciones de las plaquetas son diversas y vitales:
• Hemostasia y Coagulación: Su papel principal es formar el "tapón plaquetario" para detener el sangrado
de un vaso sanguíneo lesionado. Este proceso de
hemostasia primaria se inicia con la adhesión de las plaquetas al colágeno expuesto en la pared del vaso
sanguíneo dañado, facilitada por el factor de von Willebrand. Esto desencadena la
activación de las plaquetas, que cambian de forma y secretan sustancias como el ADP y el tromboxano
(TxA2) que atraen y activan más plaquetas. Finalmente, se produce la agregación, donde las plaquetas se
unen entre sí para formar el tapón.
• Cicatrización de Heridas: Más allá de su papel en la coagulación, las plaquetas liberan factores de
crecimiento, como el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) y el factor de crecimiento
endotelial vascular (VEGF). Estos mediadores estimulan la proliferación celular y la angiogénesis,
acelerando la regeneración de tejidos y la curación de heridas.
• Respuesta Inmunitaria: Las plaquetas también interactúan con los glóbulos blancos y liberan citoquinas e
interleucinas, lo que les permite modular la inflamación y ofrecer defensa contra bacterias y virus.
La cantidad de plaquetas en la sangre tiene una relevancia clínica significativa. Un recuento anormalmente bajo
(trombocitopenia) puede llevar a la formación de hematomas y sangrados anormales, mientras que un recuento
excesivamente alto (trombocitemia) aumenta el riesgo de formación de coágulos que pueden bloquear los vasos
sanguíneos.
3.2. Hemostasia y Coagulación: La Finalidad de Detener la Hemorragia
La hemostasia es el proceso fisiológico por el cual el cuerpo detiene el sangrado de un vaso sanguíneo lesionado.
Este sistema, vital para la supervivencia, está finamente equilibrado para evitar tanto la hemorragia excesiva (por
falta de coagulación) como la trombosis (por coagulación excesiva). La hemostasia implica la actividad coordinada
de los vasos sanguíneos, las plaquetas y los factores de coagulación plasmáticos.
El proceso de hemostasia ocurre en varias fases secuenciales:
• Fase Vascular (Vasoconstricción): Inmediatamente después de una lesión, el vaso sanguíneo se contrae
para reducir el flujo de sangre en el área dañada. Este espasmo vascular transitorio ayuda a retrasar la
hemorragia y facilita el acercamiento de las plaquetas y los factores de coagulación al sitio de la lesión.
• Hemostasia Primaria: En esta fase, las plaquetas se adhieren al subendotelio expuesto, se activan y se
agregan para formar un tapón hemostático primario o tapón plaquetario. Este tapón es el primer sellado
provisional de la lesión.
• Hemostasia Secundaria: Es el proceso de coagulación sanguínea. Su objetivo es generar una malla de
fibrina para reforzar y estabilizar el tapón plaquetario, convirtiéndolo en un coágulo secundario, estable e
insoluble. Esta fase implica una cascada de reacciones enzimáticas complejas que culminan en la formación
de fibrina a partir de su precursor soluble, el fibrinógeno.
3.3. La Cascada de la Coagulación: Vías y Factores Clave
La cascada de la coagulación es una serie de reacciones enzimáticas interrelacionadas que llevan a la formación del
coágulo de fibrina. Tradicionalmente, este proceso se describe a través de tres vías principales: la extrínseca, la
intrínseca y la común, aunque en la fisiología real estas vías operan de manera simultánea e interconectada.
• Vía Extrínseca: Se inicia cuando el factor tisular (FT), una proteína que normalmente no está expuesta a
la sangre, entra en contacto con el factor VII activándolo. Esta vía es la más rápida para iniciar la
coagulación tras una lesión. La prueba clínica que evalúa esta vía es el tiempo de protrombina (TP).
• Vía Intrínseca: Esta vía se activa cuando la sangre entra en contacto con una superficie dañada del vaso
sanguíneo. Los factores presentes dentro del torrente sanguíneo, incluyendo el factor XII, XI, IX y VIII, se
activan en una secuencia que culmina en la activación del factor X. La eficacia de esta vía se evalúa con la
prueba de tiempo de tromboplastina parcial (TTP).
• Vía Común: Ambas vías, la extrínseca y la intrínseca, convergen en la activación del factor X. El factor X
activado (
Xa), junto con el factor V, forma un complejo llamado protrombinasa que convierte la protrombina
(Factor II) en trombina (Factor IIa). La trombina es una enzima clave que realiza dos funciones
principales:
1. Convierte el fibrinógeno (Factor I) soluble en fibrina (Factor Ia) insoluble, que forma la malla
del coágulo.
2. Activa el factor XIII, que estabiliza la red de fibrina, fortaleciendo el coágulo para asegurar su
durabilidad.
Es importante destacar que la trombina ejerce un efecto de retroalimentación positiva, activando factores en las vías
intrínseca y extrínseca, amplificando la respuesta y garantizando una coagulación eficiente.
A continuación, se presenta una tabla que resume los factores de coagulación en cada una de las vías:
Vía de Coagulación Factores de Coagulación Involucrados Prueba de Laboratorio
Vía Extrínseca Factor Tisular (FT) y Factor VII. Tiempo de Protrombina (TP).
Vía Intrínseca Factores XII, XI, IX y VIII. Tiempo de Tromboplastina Parcial (TTP).
Vía Común Factores X, V, II (protrombina) y I (fibrinógeno). Evaluada por ambas pruebas (TP y TTP).
Sección 4: Pruebas Diagnósticas y Sistemas de Clasificación
4.1. Hemograma: Fórmula Leucocitaria
La fórmula leucocitaria es un componente del hemograma completo que mide la cantidad y el porcentaje de cada tipo
de glóbulo blanco (leucocito) en la sangre. Los leucocitos son parte fundamental del sistema inmunitario y su
recuento diferencial proporciona valiosa información sobre la respuesta del organismo a infecciones, inflamación y
otras patologías.
Existen cinco tipos principales de leucocitos:
• Neutrófilos: El tipo más común de glóbulos blancos. Se dirigen al sitio de una infección para combatir
bacterias y virus invasores liberando enzimas.
• Linfocitos: Clave para la respuesta inmune, se subdividen en linfocitos B, que combaten bacterias y
toxinas, y linfocitos T, que atacan células infectadas por virus o células cancerosas.
• Monocitos: Tienen la función de eliminar sustancias extrañas y células muertas, y estimulan la respuesta
inmunitaria.
• Eosinófilos: Defienden al cuerpo contra parásitos y bacterias, y participan en las reacciones alérgicas.
• Basófilos: Liberan enzimas que ayudan a controlar las reacciones alérgicas y los ataques de asma.
Una cantidad anormalmente alta de glóbulos blancos (leucocitosis) puede indicar una infección, una enfermedad
inflamatoria, una reacción alérgica o ciertos tipos de cáncer, como la leucemia. Por el contrario, un recuento bajo
(leucopenia) puede ser causado por enfermedades del sistema inmunitario, daño en la médula ósea (por infecciones o
quimioterapia) o ciertos tipos de cáncer.
4.2. Sistema ABO: La Base de la Compatibilidad Transfusional
El sistema ABO es la clasificación más importante utilizada para agrupar la sangre humana y es un factor
determinante para la seguridad de las transfusiones. El tipo de sangre de una persona se define por la presencia o
ausencia de antígenos (moléculas, usualmente proteínas o azúcares) en la superficie de sus glóbulos rojos, así como
por la presencia de anticuerpos en el plasma.
Existen cuatro tipos principales de sangre en el sistema ABO:
• Grupo A: Los glóbulos rojos tienen antígeno A en su superficie, y el plasma contiene anticuerpos anti-B.
• Grupo B: Los glóbulos rojos tienen antígeno B, y el plasma contiene anticuerpos anti-A.
• Grupo AB: Los glóbulos rojos tienen ambos antígenos, A y B, pero el plasma no tiene anticuerpos anti-A
ni anti-B.
• Grupo O: Los glóbulos rojos no tienen antígenos A ni B en su superficie, pero el plasma contiene
anticuerpos anti-A y anti-B.
El riesgo de una transfusión incompatible radica en la reacción inmunitaria del receptor. Si los antígenos de la sangre
donada no coinciden con los del receptor, los anticuerpos del receptor atacarán a las células donadas. Esta reacción
puede ser muy grave y potencialmente mortal, causando síntomas como ictericia, dolor de espalda, insuficiencia renal
e incluso la muerte. Por esta razón, la prueba de grupo sanguíneo es un paso crítico antes de cualquier transfusión.
La siguiente tabla detalla la compatibilidad transfusional del sistema ABO:
Tipo de Antígenos en Glóbulos Anticuerpos en el
Puede Donar a: Puede Recibir de:
Sangre Rojos Plasma
A A Anti-B A, AB A, O
B B Anti-A B, AB B, O
A, B, AB, O (Receptor
AB AyB Ninguno AB
Universal)
A, B, AB, O (Donante
O Ninguno Anti-A y Anti-B O
Universal)
Exportar a Hojas de cálculo
Además del sistema ABO, el factor Rh (positivo o negativo) también es crucial para la compatibilidad. Los
individuos Rh+ pueden recibir sangre Rh+ o Rh-, mientras que los Rh- solo pueden recibir sangre Rh-.