PROGRAMA DE MAESTRÍA EN EDUCACIÓN BÁSICA
UNIDAD 1
CRITERIOS PARA LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE.
GRUPO 3
MAESTRANTE:
MISHELLE MARJORIE PÉREZ MANZO
LCDA. MERCY SORAYA NEIRA SANCHO MSC.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
La evaluación tiene como propósito determinar en qué medida se están
cumpliendo las metas de calidad que se fijan en los estándares, asociadas a
los aprendizajes que se espera logren los estudiantes a su paso por la
escuela.
Montserrat Colomer (1979) define la evaluación como: Un proceso crítico
referido a acciones pasadas con la finalidad de constatar, en términos de
aprobación o desaprobación, los progresos alcanzados en el plan propuesto
y hacer en consecuencia las modificaciones necesarias de las actividades
futuras.
En su sentido más general, la UNESCO (Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés,
1998, p. 6) define a la evaluación como “el proceso de relevamiento y
tratamiento de informaciones pertinentes, válidas y fiables para permitir a
los actores interesados tomar las decisiones que se impongan para mejorar
las acciones y los resultados”. Por su parte, Jacques L’ Ecuyer (citado por
Fernández, 2005), considera que se debe evaluar para mejorar la calidad,
descubriendo fortalezas y debilidades para tomar las decisiones necesarias;
también, enfatiza que debe emitirse un juicio de valor sobre la institución y
sus programas, fundamentado en bases sólidas con criterios y estándares
conocidos y aceptados, teniendo en cuenta la misión y los objetivos
institucionales.
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47032013000100002
En este sentido, la evaluación es un instrumento para el mejoramiento que
permite obtener información válida y confiable sobre las consecuencias de
acciones específicas, para así optimizar los esfuerzos.
Los resultados son entonces insumos fundamentales para tomar decisiones,
fijar responsabilidades, establecer metas, definir criterios y determinar
acciones que garanticen el avance en un proceso de mejoramiento
coherente, pertinente y sostenible.
De este modo, la evaluación impulsa el mejoramiento ya que genera
compromisos con el logro de objetivos precisos, al permitirle a los
diferentes actores del sistema educativo tomar conciencia de los aspectos
por mejorar en las instituciones.
La evaluación ofrece posibilidades para fortalecer y consolidar los
aprendizajes, así como los logros de los objetivos o propósitos en cualquier
campo de estudio. La evaluación permite evidenciar cuáles son las
necesidades prioritarias que se deben de atender y desde la perspectiva
educativa, debe mostrar congruencia entre saber y desempeño, esta fórmula
es la que puede encausar a la educación hacia la llamada calidad.
Llevar a cabo esta tarea, es el punto de partida para el objetivo de
garantizar la coherencia en el tránsito por los distintos pasos implicados en
el ciclo de la evaluación: el desarrollo de las metodologías y diseño de cada
uno de los atributos de la evaluación, para levantar la información; las
definiciones sobre el modo en que esta será analizada y utilizada; y las
decisiones orientadas a garantizar que el propósito perseguido con todos
estos esfuerzos, sea finalmente alcanzado.
Por tanto, la evaluación brinda retroalimentación a las instituciones
educativas, detectando fortalezas, debilidades, y valorando el impacto de
los procesos educativos sobre el desarrollo de competencias básicas por
parte de los estudiantes.
DESARROLLO
Definición:
Los atributos de la evaluación educativa, son un proceso sistemático y
continuo de recopilación y análisis de información sobre el progreso y
logros de los estudiantes, la eficacia de los programas y prácticas de
enseñanza, y la calidad de los recursos y herramientas educativas utilizados
en el contexto educativo.
Objetivo:
El objetivo principal de los atributos: Es mejorar la calidad del aprendizaje
y la enseñanza mediante la obtención de información valiosa que pueda ser
utilizada para tomar decisiones informadas y mejorar el rendimiento y la
calidad en el ámbito educativo.
Dentro de los atributos de la evaluación, encontramos: validez,
fiabilidad, objetividad, practicidad, equidad.
Validez
La validez se define al grado en que la evidencia y la teoría respaldan las
interpretaciones de los puntajes de una prueba o instrumento de medición
para los usos propuestos En otras palabras, comprende un juicio acerca de
la interpretación de las puntuaciones o de la información obtenida con un
instrumento, a la luz de la evidencia de distintas fuentes que le sirven de
sostén. Estas se relacionan con el contenido, el proceso de respuesta, la
estructura interna, con otras variables y las consecuencias. Esta visión se
fundamenta en un concepto unificador de la validez, contemplando que la
evidencia integrada de estas fuentes contribuye a la validez relacionada con
el constructo, de modo que sustente teórica y empíricamente que el
instrumento lo mide o representa de manera apropiada y conduzca a
inferencias y acciones adecuadas.
Ejemplo:
Si a un estudiante se califica con un 2 en una escala del 1 al 7, la
infraestructura de su escuela, se deduce que claramente , no está conforme
con el lugar de estudios. Esta es una aseveración válida. La validez guarda
relación con la lógica de las conclusiones e interpretaciones que se saquen
en un determinado instrumento.
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Confiabilidad
Otro elemento que se considera al momento de analizar la calidad de una
evaluación es la confiabilidad o precisión de ésta. A diferencia de la
validez, la confiabilidad solo se relaciona con la consistencia de la
medición, al margen de lo que se mida exactamente (Flórez, 1999; Hogan,
2004).
La confiabilidad implica que el instrumento entrega resultados similares
cuando se repite su aplicación en las mismas circunstancias a las mismas
personas. El concepto de confiabilidad hace referencia a consistencia,
exactitud y estabilidad de los resultados, a las inferencias que se pueden
realizar, y tiene directa relevancia en las conclusiones y posterior toma de
decisiones.
Ejemplo: En el contexto de la sala de clases, donde no interesa generar un
orden o jerarquía de los estudiantes en las actividades que se evalúan, la
confiabilidad desde una mirada psicométrica no es pertinente (Brookhart,
2003; Smith, 2003). Además, muchas evaluaciones se califican con
categorías (por ejemplo, excelente, satisfactorio, regular, insatisfactorio), lo
que generaría un problema para hacer algún cálculo de confiabilidad
“tradicional”. Moss (2003) plantea que lo correcto para hablar de
confiabilidad a nivel de aula es analizar la “suficiencia de información”, es
decir, la confiabilidad está representada por tener suficiente evidencia de un
aprendizaje que permita tomar decisiones con el menor margen de error. En
su propuesta, se plantea que esta evidencia debe no solo corresponder al
mismo contenido sino tener un mismo nivel de exigencia, lo que parece ser
lo más difícil de cumplir (Smith, 2003). Brookhart (2003) es muy claro en
el momento de diferenciar la confiabilidad a gran escala y a nivel de aula.
La confiabilidad a gran escala se entiende como la consistencia entre los
factores que componen un instrumento de medición, mientras que a nivel
de aula es vista como suficiencia de la información. En el primer caso se
busca una clasificación estable a lo largo de un continuo y a nivel de aula
se busca obtener información estable entre el ideal del aprendizaje (lo que
busca el profesor de sus alumnos) y lo real alcanzado.
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Objetividad
La objetividad o precisión de la corrección en un proceso evaluativo es un
elemento clave asociado a la confiabilidad de una evaluación; sin embargo,
se decidió tratarlo en forma separada dada la relevancia e impacto que tiene
al interior de la sala de clases. Esto no supone que sea independiente de la
confiabilidad. Por lo general, la objetividad se entiende como la calidad de
un objeto en sí, independiente de las consideraciones o juicios personales.
Si llevamos la objetividad al ámbito evaluativo, supone que tanto los
instrumentos como el juicio que se emite a partir de la información
recogida con ellos sean imparciales.
Ejemplo:
Estudios como el de López y colaboradores (1983) dan cuenta de cómo
diferentes profesores de matemáticas o física dan puntuaciones o
calificaciones distintas a un mismo ejercicio, lo cual se podría atribuir a
diferentes niveles de exigencia en la corrección que no debería afectar a los
estudiantes, si son corregidos todos por la misma persona (Gil Pérez y
Vilches, 2008), mientras que otras evidencias indican que un mismo
profesor puede puntuar o calificar de manera diferente la respuesta de un
estudiante dependiendo del momento (Hoyat, 1962). Aunque se asume que
la corrección nunca será ciento por ciento objetiva, es conocido por todos
que los profesores tienen escaso tiempo para corregir trabajos y pruebas de
sus estudiantes, y que lo hacen en los pocos espacios físicos y temporales
que tienen disponibles, implicando que algunos comienzan en el colegio
durante la mañana, pero pueden terminar al día siguiente en su casa de
madrugada. Si no se generan acciones concretas que eviten distorsionar el
criterio de corrección, las posibilidades de cambiar la exigencia y la
respuesta esperada pueden ser enormes.
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Practicidad
La practicidad es un estándar que se refiere a la facilidad de
implementación y administración de los instrumentos de evaluación, ya que
los métodos de evaluación deben ser prácticos tanto para los evaluadores
como para los estudiantes.
Esto implica que los instrumentos de evaluación sean fáciles de aplicar, que
no requieran de recursos excesivos y que puedan ser administrados de
manera eficiente en el contexto educativo.
Ejemplo:
Si quieres que tus estudiantes aprendan a resumir un párrafo, divide esta
tarea en tres subtareas: identificar el tópico, identificar la idea principal e
identificar las ideas secundarias. A continuación, explica a los estudiantes
en qué consiste la primera subtarea, ejerce de modelo (piensa en voz alta)
sobre cómo hacerla y pídeles después que practiquen ellos mismos con
párrafos nuevos. Sólo avanza hacia la siguiente subtarea cuando la anterior
ya esté dominada. Otro ejemplo:
Consiste en hacer una tarea ante los estudiantes mientras, como profesor,
razonas cada paso en voz alta. Este modelado puede ir acompañado de
pistas. En estos casos, tras ejercer de modelo, pide a los estudiantes que
usen las pistas de forma independiente en un material nuevo mientras les
das toda la ayuda que necesitan. Ante la redacción de una noticia, por
ejemplo, estas pistas consistirían en responder a las preguntas: ¿quién?,
¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo?
Equidad
La equidad educativa se define como la toma de decisiones
estratégicamente basada en los principios de equidad, que incluye
proporcionar una variedad de recursos, modelos, programas y estrategias
educativas de acuerdo con las necesidades de los estudiantes que pueden no
ser las mismas para todos los estudiantes. o escuelas con la intención de
liderar a la igualdad de los resultados académicos.
Ejemplo:
Se presenta el caso de un niño sus cortos 8 años de vida sufre doble
discriminación: por su discapacidad y por su pertenencia a la etnia
rohingya. “En el pasado me sentía muy solo y pensaba que esta
discapacidad era como un castigo", cuenta apenado. Pero hoy este
pequeño vuelve a ser feliz desde que nuestro equipo de docentes detectó su
caso y lo inscribió en uno de los centros de aprendizaje que tenemos
Los niños y niñas que asisten a nuestras escuelas reciben las clases de
profesores, por medio de métodos y estrategias, así les es más fácil seguir
las clases y pueden completar sus estudios sin tanta dificultad. “Ahora sé
leer, escribir y contar números. Tengo la oportunidad de jugar con mis
amigos, que me apoyan mucho y no se ríen de mí”.
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%20educativa%20se%20define,para%20todos%20los%20estudiantes
%20o
¿Cómo estos atributos se pueden aplicar en situaciones educativas
específicas?
Las dimensiones que debe comprender son: relevancia (el aprendizaje debe
ser significativo), pertinencia (el centro del aprendizaje es el alumno),
equidad (niveles de desarrollo y aprendizaje sin importar la clase social),
eficacia (propiciar un aprendizaje óptimo) y eficiencia (uso responsable del
recurso económico).
Por lo tanto, a continuación, se presentan algunas estrategias de
intervención en el aula con las cuales se pretende favorecer la atención de
los niños.
Brindarle un mayor número de experiencias variadas para el mismo
aprendizaje, utilizar material didáctico multisensorial, llamativo y
acorde a los intereses del niño que le permita experimentar con éxito
las actividades realizadas.
Trabajar con él/ella durante períodos cortos y prolongarlos poco a
poco.
Guiar la actividad, hasta que la pueda hacer por sí solo (bajar la guía
poco a poco).
Despertar el interés por los objetos y personas que le rodean,
acercarle y mostrarle las cosas agradables y llamativas.
Repetir muchas veces las tareas realizadas, para que recuerde cómo
se hacen y para qué sirven.
Inicialmente disminuir el número de tareas (por ejemplo, si los
demás resuelven 3 problemas, que él resuelva 1) y permitirle el
tiempo necesario para desarrollarlas.
Aprovechar las experiencias que ocurren a su alrededor y la utilidad
de las mismas, relacionando los conceptos con lo aprendido en
“clase”.
Tener paciencia, ayudarle a que sus respuestas cada vez sean más
rápidas.
Conducirle a explorar situaciones nuevas respetando su iniciativa
(dejar que el niño/niña haga por sí mismo/a, ayudar solo lo
necesario).
Brindarle oportunidades de resolver situaciones de la vida diaria, no
anticipar ni responder en su lugar.
Generar que viva el éxito, secuenciar bien las dificultades.
Planear actividades en las cuales él/ella sea quien intervenga o actúe
como persona principal.
Individualizar la enseñanza, centrar las adecuaciones curriculares en
la enseñanza- aprendizaje de procesos y actitudes que en asimilar
principios y conceptos.
Sentarlo/la cerca de compañeros que puedan ofrecerle un ejemplo
positivo a seguir.
Ofrecerle diversas opciones en la resolución de exámenes.
El trabajo cotidiano en el aula con un niño o niña que necesita educación
especial tal vez no sea fácil, pero tampoco es imposible, la diferencia radica
en que tanto como docentes estamos comprometidos con la educación y
aprendizaje del estudiante, contar con el conocimiento en caso de que se
requiera dar atención educativa especial y la actitud con la que la tomamos;
en fin, todas las respuestas a dudas e interrogantes respecto a las
necesidades educativas especiales las podremos responder investigando,
manteniéndonos informados, actualizándonos constantemente,
preocupándonos por los alumnos y sobre todo con la experiencia que
iremos adquiriendo a lo largo de nuestra profesión docente.
Recordemos que un niño con necesidades específicas, requiere del apoyo
de los demás, sin embargo, tampoco debemos caer en la sobreprotección,
pues este es un error que frecuentemente se comete. El subestimar las
capacidades del niño o considerarlo incapaz de realizar ciertas actividades
no permitirá avances en su autonomía y seguridad personal. Por el
contrario, con esta actitud volvemos al pequeño inseguro y temeroso, lo
que a su vez afecta su estancia en la institución educativa y su
desenvolvimiento en la sociedad.
CONCLUSIONES
En el ámbito educativo evaluar significa, el análisis de la información
recogida de forma sistemática a través del cual se llega a un juicio de valor
sobre una situación determinada y a la toma de decisiones para mejorar la
gestión educativa. La evaluación educativa está integrada por los
componentes: evaluación del aprendizaje, evaluación profesoral,
evaluación curricular y evaluación institucional.
La evaluación del aprendizaje es un recurso pedagógico que permite al
docente conocer las fortalezas y debilidades del estudiante y del grupo,
para implementar acciones estratégicas que permitan lograr las metas y
objetivos trazados, y en caso necesario redireccionar el proceso para
superar las insuficiencias, limitaciones y falencias.
Para evaluar los aprendizajes de manera efectiva y eficaz el docente debe
preguntarse: ¿para qué se evalúa?, ¿cómo se evalúa?, ¿cuándo se evalúa? y
¿cómo se utilizan los resultados de la evaluación?, así como implementar
estrategias innovadoras donde la evaluación desde la perspectiva formativa
sea sistemática, continua, integral y objetiva; incorporar la evaluación
como un recurso didáctico que, permita los espacios de participación activa
de los estudiantes; potenciar la colaboración y cooperación mediante las
propuestas de evaluaciones en equipos; fomentar la autoevaluación y
coevaluación entre los educandos; propiciar la retroalimentación de los
estudiantes; ejercer el control de la evaluación a través de todo el proceso
de enseñanza-aprendizaje, emplear los instrumentos adecuados en
correspondencia con los restantes componentes del proceso de enseñanza-
aprendizaje y recordar que evaluar es más que calificar.
BIBLIOGRAFÍA