32 Sentencia Condenatoria
32 Sentencia Condenatoria
ASUNTO A DECIDIR
Los hechos que fueron dados a conocer por parte del ente acusador a través de su Delegado, se
contraen al 25 de enero de 2018, cuando se reportó la privación de la libertad de tres
excombatientes de las FARC-EP identificados como William Rivera, conocido como Emilio, Johan
Silva Paz conocido como Milton y José Luis Cortez Cabezas conocido como ahijado, en la vereda
la Florida en el Municipio de Santa Cruz de Guachavez, Nariño, bajo la responsabilidad de
integrantes del grupo ilegal Ejército de Liberación Nacional -ELN-.
Por lo anterior procedieron a desplazarse del lugar, la señora María Tatiana Quiñonez Landazuri
hacia el Municipio de Tumaco y David Rivera hacia la ciudad de Cali.
Las personas retenidas (víctimas) presentaba como antecedente común haber sido integrantes del
grupo de las FARC-EP que hizo presencia en la zona, antes de desmovilizarse y la dejación de
armas, con el denominado Frente Mariscal Sucre.
En igual sentido, por la forma en que atribuyó responsabilidad a los sentenciados, la fiscalía hizo
una narración general de la causas y contexto de la victimización, aludiendo en líneas generales
que las conductas se cometieron por la cadena de mando y en virtud de las políticas que tiene el
ELN y que emanan del Comando Central del ELN. Entonces, aludió que se determinó que:
1 Escrito de acusación.
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ISRAEL RAMIREZ PINEDA titular de la cedula de ciudadanía, 13.828.305 expedida en San Gil –
Bucaramanga, nació el 23 de diciembre de 1933 en San Gil – Bucaramanga, de 61 años de edad,
hijo de María Elena Pineda y Carlos Jesús Ramírez, actualmente declarado persona ausente.
REFAEL SIERRA GRANADOS identificado con C.C. No. 12.525.432 expedida en Santa Marta –
Magdalena, nació el 29 de diciembre de 1943, de 81 años de edad, hijo de Silvia Granados y Julio
Sierra Bolaños, actualmente declarado persona ausente.
GUSTAVO ANIBAL GIRALDO QUINCHIA identificado con C.C. No. 79.666.725 expedida en
Bogota DC – Cundinamarca, nació el 17 de febrero de 1968, de 56 años de edad, hijo de María
Teresa Quinchia y Miguel Ángel Giraldo, actualmente declarado persona ausente.
GABRIEL YEPEZ MEJIA identificado con C.C. No. 8.828.277 expedida en San Pablo Bolívar –
Antioquia, nació el 15 de octubre de 1971, de 53 años de edad, actualmente declarado persona
ausente.
JORGE WILFREDO ROSERO MARIN identificado con C.C. No. 87.551.806 expedida en Ricaurte
– Nariño, nació el 13 de mayo de 1981, de 45 años de edad, actualmente declarado persona
ausente.
3. ANTECEDENTES DE LA ACTUACION
El 27 de septiembre del año 2018, ante el Juzgado Promiscuo Municipal con Funciones de Control
de Garantías de Santa Cruz de Guachavez (N), NICOLAS RODRIGEZ BAUTISTA, ELIECER
HERLINTO CHAMORRO ACOSTA, ISRAEL RAMIREZ PINEDA, RAFEL SIERRA GRANADOS,
GUSTAVO ANIBAL GIRALDO QUINCHIA, GABRIEL YEPES MEJIA, JORGE WILFREDO
ROSERO MARIN, la Fiscalía les imputó en ausencia a título de dolo en calidad de coautores los
delitos de rebelión, desaparición forzada y desplazamiento forzado y se impuso detención
preventiva intramuros. Como víctimas de la desaparición forzada se registro a William Rivera
(Emilio), Johan Silva Paz (Milton) y José Luis Cortez Cabezas y del desplazamiento forzado de la
señora María Tatiana Quiñones y el señor David Rivera.
Por otra parte, el 14 de febrero de 2019 ante el Juzgado Promiscuo Municipal con Funciones de
Control de Garantías de Santa Cruz de Guachavez (N), se los declaró igualmente personas
ausentes y se imputó en calidad de coautores el delito de homicidio en persona protegida en
concurso homogéneo y sucesivo, siendo víctimas los señores William Rivera (Emilio), Johan Silva
Paz (Milton) y José Luis Cortez Cabezas.
El día 21 marzo del año 2019, se realizó la audiencia de formulación de acusación ante este
Despacho por los hechos que configuran el delito de homicidio en persona protegida, en concurso
homogéneo y sucesivo. En tal audiencia el delegado de la Fiscalía solicitó la conexidad del
proceso que se adelantaba en el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado, bajo el
mismo SPOA 520016000496201800004, seguido en contra de los referidos acusados. Así se
decretó la conexidad de conformidad con lo previsto en el artículo 53 numeral 4º, razón por la cual
se solicitó el expediente al juzgado homólogo, el cual previamente había desplegado la audiencia
de acusación el 16 de noviembre de 2018 por los delitos de rebelión, desaparición forzada y
desplazamiento forzado.
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Con la conexidad cumplida, la audiencia preparatoria se llevó a cabo los días 25 y 26 de julio de
2019 y el 7 de febrero de 2020. El juicio oral se instaló el 10 de agosto de 2021, cuya continuación
se dio en sesiones del 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2021, el 9 de junio y 9 de noviembre
de 2022, el 8 de marzo de 2023 y el 16 de mayo de 2023. El 17 de mayo de 2023 se continuó con
los alegatos de conclusión y el 19 de febrero de 2024 se dictó el sentido del fallo condenatorio, tras
el cual se desplegó la audiencia de que trata el artículo 447 del C.P.P.
Aludió el fiscal que, probaría más allá de toda duda razonable que los acusados fueron los autores
mediatos de las conductas punibles de rebelión, homicidio en persona protegida, desaparición
forzada, y desplazamiento forzado de la población civil, demostrando como los señores Nicolás
Rodríguez Bautista, Eliecer Herlindo Chamorro Acosta, Israel Ramírez Pineda, Rafael Sierra
Granados, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, Gabriel Yepes Mejía y Jorge Wilfredo Rosero
Marín, en su calidad de miembros adscritos al Comando Central del ELN, estuvieron relacionados
con los sucesos desplegados los días 25, 29 y 30 de enero del año 2018.
Al efecto, mencionó que su teoría del caso se centra en siete aspectos factuales, a saber: (i) el 25
de enero, siendo aproximadamente las 5:00 de la mañana, llegaron los miembros del ELN a la
casa de habitación donde residía una de las víctimas, William Rivera, ubicada en la vereda la
Florida, Santa Cruz de Guachavez, Nariño; (ii) los atendió William Rivera, conocido como Emilio,
ingresan más personas auscultando sobre el albergue de unas armas y encuentran una escopeta;
(iii) la menor MTQL intentó salir de la casa a mirar que había pasado con William Rivera, su
compañero sentimental, alcanzando a observar que le amarraron las manos atrás de la espalda;
(iv) le ordenan a la menor que empacara la ropa de Emilio, para luego llevárselo con rumbo
desconocido; (v) momentos después, siendo ya las 6:00 de la mañana, regresan con otra persona
a quien identifican como el hijastro de ahijado, el cual estaba lleno de barro en su cuerpo, el cual le
manifiesta que los Elenos se habían llevado a Johann Silva Paz, conocido como Milton y José Luis
Cortés Cabeza conocido como ahijado, siendo el mismo grupo que se llevó a William Rivera; (vi)
los Elenos advierten a la testigo que siguiera vendiendo en la tienda como si no hubiese pasado
nada y que se abstenga de comentar lo sucedido; (vii) entre el 29 o 30 de enero de 2020, siendo
aproximadamente las 11:00 de la mañana nuevamente se presentan a la tienda cuatro hombres
armados de los Elenos, siendo uno de ellos uno de los que se llevaron a William Rivera (Emilio), al
cual aquel lo señalaba como el que mandaba a los demás. En esta oportunidad la menor MTQL se
encontraba en compañía del hijo de William, conocido como chichipato, identificado hasta ese
momento como David Rivera, el comandante de los Elenos los llama y les informa que desde ese
momento quedaba decomisada la finca, pues era orden de sus máximos jefes, por consiguiente,
los billares dónde funcionaba la tienda también quedaba en sus manos, de modo que, la única
alternativa que tenían era abandonar la vereda, procediendo a hacerlo.
Tal devenir fáctico, señaló que lo demostraría con la prueba testimonial, pericial y técnica, de la
cual se develaría que los miembros del comando central del ELN fueron las personas que dieron la
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orden para cometer las conductas delictuales, probando que su actuar no solo es típico, sino
antijurídico y culpable, obrando dolosamente, pues los acusados fueron los autores mediatos como
miembros del Comando Central del ELN, siendo tales conductas ordenadas por aquellos.
Aludió que su estrategia defensiva radica en hacer un exordio sobre los problemas jurídicos que
plantea el caso, puesto que, el tema de las estructuras de imputación es uno de los ámbitos de
mayor discusión y novedad en la actualidad, especialmente cuando se trata de abocar contextos
de crímenes de guerra o de crímenes de lesa humanidad.
Afirmó que, por lo anterior, buscaría que en la estructura de imputación que ha escogido la Fiscalía
no haya lugar a confusión de diferentes figuras que si bien es cierto, guardan similitud, no todas
resultan aplicables conforme al artículo 29 del Código Penal, pues una cosa es hablar de la
empresa criminal conjunta a la que se refirieron los tribunales de Ruanda y Yugoslavia, e inclusive
el Tribunal internacionalizado especial para Sierra Leona, que la teoría de la responsabilidad en
virtud del mando que se reguló en el Estatuto de Roma en el artículo 28 y sobre esa estructura de
imputación se resolvió el caso de Jean Pierre Bemba Gombo por parte de la Corte Penal
Internacional y en particular lo que sirvió para el juzgamiento de criminales de guerra después de
la Segunda Guerra Mundial, bajo la figura de la autoría mediata en virtud de aparatos organizados
de poder, teoría propuesta por el tratadista Claus Roxin.
Entonces, aseveró que dichas estructuras imponen analizar una serie de elementos, cuya
discriminación y convergencia debe ser clara, de modo que, su defensa entrará con posteridad a
determinar cómo no habría lugar en este asunto a responsabilizar bajo la figura que propone la
Fiscalía a los acusados.
En ese orden, afirmó que quedo demostrado a partir del dicho de un ex miembro de la
organización que los integrantes del grupo no adelantaban ninguna acción si no era con
autorización directa de los miembros del Comando Central. Adujo que, competía demostrar que las
consecuencias lesivas fueron de parte de los acusados, o que fueron debidamente ordenadas por
su parte y que sobre dicho tópico confluyen los mismos requisitos tanto de la autoría mediata como
la coautoría por línea de mando o lo que se conoce como cadena de mando.
Sostuvo que debía preguntarse si ¿existió con el comportamiento de los autores adscritos al
comando central del ELN una actividad riesgosa? Afirmando que su respuesta era positiva, toda
vez que, con su conducta fue más allá del riesgo jurídicamente permitido, puesto que, nadie
discute su relacionamiento con la conducta delictual de rebelión y que son los comandantes del
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Refirió citando apartes sobre el tema, que la dogmática penal entiende que la comprensión del
delito radica en el conocimiento de la posición de garante del actor, pues solo así se garantiza una
recta atribución de responsabilidad y que se emita una imputación, acusación y juicio oral basado
en el conocimiento, dejando a un lado la mera causalidad. Entonces, esgrimió que en virtud de la
posición de garante una persona tiene el deber de proteger un bien jurídico en concreto, siendo
una de las formas la llamada competencia por organización que corresponde al reconocimiento
esencial de las libertades individuales de los ciudadanos, pero sin dejar a un lado la
responsabilidad que tienen con el grupo rebelde con el ejercicio de las mismas, de modo que, se
tiene el deber de evitar que se ocasionen daños a los demás, traduciéndose en un mandato de no
dañar. Por ello, afirmó que, todo aquel que cree un peligro a los terceros en el ejercicio de sus
libertades, es garante de evitar un resultado lesivo, situación que habilita para analizar la probable
responsabilidad de los comandantes y de un líder a partir de la posición de garante por
competencia organizacional.
Exaltó que, en el marco de la organización se cumplen los resultados dentro de la coautoría por
línea de mando, o lo que se conocía anteriormente y sigue vigente, la autoría mediata, pues media
un reparto de roles, jerarquías que están definidas cuando la persona decide ingresar al grupo
rebelde. Entonces, el dirigente de una organización armada al margen de la ley tiene una posición
de garante, pues en ejercicio de sus libertades buscan cambiar las normas del Estado, pero en
ejercicio de esas libertades individuales, asumen responsabilidad por los excesos en su desarrollo,
pues quien se organiza peligrosamente tiene el deber de evitar daños. Por ello, acotó que el
Comando Central del ELN se excedió en el ejercicio de dichas funciones, pues atacaron a otras
personas.
En ese orden, iteró que, quien tiene bajo su mando la dirección de la conducta de muchas
personas, se hace responsable de manera directa por los daños que ellas ocasionen en la
ejecución de las actividades propias de la organización, es decir, los delitos que se cometan en el
marco de ese funcionamiento deben considerarse como la suma de hechos individuales y serán
atribuidos por línea de mando o por cadena de mando a los líderes o miembros principales, de
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manera que adquieren responsabilidad en un todo. Ello puesto que, hay unas políticas de
funcionamiento de la organización, por ende, la responsabilidad de los lideres se da por esa
cadena de mando.
Reiteró que, se demostró por la responsabilidad por la cadena de mando se perpetraron los
homicidios en persona protegida, cuya materialidad fue estipulada. Luego, sobre el delito de
rebelión aludió que se demostró como pertenecían al ELN. En cuanto al delito de desaparición
forzada acotó como se omitió dar información sobre las víctimas y, finalmente, en cuanto al
desplazamiento forzado adujo que medió prueba de referencia de la señora María Tatiana, sobre
como ocurrió el hecho.
Aseveró que, se demostró como los acusados ordenaron directamente a sus subalternos y
comoquiera que el testigo directo expresó que su organización “funciona como empresa”, de modo
que, de esa forma descendió una orden a la compañía Comuneros del Sur de la compañía Jaime
Toño Obando para llegar a la conclusión final, es más, se atribuyeron los hechos mediante una
carta que hizo parte de la prueba documental. Además, un ex integrante de sus filas, José
Condumio Castillo, alias escopeta, dio a conocer de manera pormenorizada como ocurrieron los
hechos y dio cuenta de como funciona la organización y la relevancia del comando central.
Acotó que, se probó como la desaparición de las víctimas, obedeció a su presunta pertenencia a
las disidencias de las FARC y como miembros activos del grupo de Guacho, con el
desplazamiento forzado posterior de María Tatiana Quiñonez Landázuri y el señor David Rivera, a
quienes se les apoderaron de su misma finca. Además, como prueba de corroboración se presentó
la experticia balística efectuada por la perita Sandra Viviana sobre los elementos encontrados en el
lugar de los hechos donde hacían presencia las víctimas.
Entonces, acotó que se acreditaron los presupuestos jurisprudenciales para esta forma de
participación, en tanto, se determinó la existencia de una organización jerarquizada, la posición de
mando de los acusados, la comisión de los delitos por parte del ELN que nació de la comandancia
y descendió por la cadena de mando y como los agentes conocían la orden impartida. Por ello,
pidió que se emita condena en los mismos términos que se presentó en la acusación y fue probado
en el juicio oral.
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Expresó que, la Fiscalía ha demostrado a través de los diferentes medios probatorios, la teoría que
al iniciar el juicio se propuso. Así, los diferentes testigos dieron cuenta de la ocurrencia de los
hechos y de los delitos acusados. Por ello, pidió que se dicte sentencia condenatoria.
Señaló que, conforme a lo expuesto por la Fiscalía, la posible responsabilidad recae en los
miembros del Comité Central del ELN (COCE) y en los cabecillas del frente sur occidental,
conocido como Frente Comuneros del Sur, así como en la compañía Jaime Toño Obando, que
operaba en la zona de los hechos. Al punto, señaló que si bien no existe prueba directa sobre las
personas que materialmente ejecutaron los homicidios, la atribución se plantea bajo la figura de la
autoría mediata en aparatos organizados de poder, dado que las órdenes provinieron de los
niveles de mando. Por ello, lo procedente es determinar si las pruebas practicadas permiten
acreditar los requisitos que, doctrinaria y jurisprudencialmente, han sido establecidos para esta
forma de responsabilidad.
Contrario a lo expresado por el fiscal sobre la posición de garante frente al riesgo permitido y su
exceso dentro de las organizaciones criminales, señaló que en estricto sentido no sería la figura
aplicable en este caso. Ello obedece a que dicha posición de garante surge cuando no se emite
una orden directa para la comisión de una conducta punible, sino que algunos integrantes del
grupo actúan por fuera de las consignas ideológicas, políticas o militares de la organización ilegal,
como sería, por ejemplo, la conducta de un miembro de un grupo guerrillero que, en ejercicio de
control territorial, accede carnalmente a una mujer en contra de su voluntad. Conducta que no
responde a una orden impartida por superiores jerárquicos ni hace parte del accionar establecido
como viable para la consecución de los objetivos del grupo.
Por lo anterior, alegó que en este caso la figura aplicable no es por medio de la posición de
garante, sino, la autoría mediata dentro de un aparato organizado de poder, la cual estimó
demostrada con suficiencia por la fiscalía. Al efecto, citó lo dicho por la Corte Suprema de Justicia,
en la Sentencia del 7 de julio de 2021, Radicado No. 52858, con ponencia de la magistrada
Patricia Salazar Cuellar, en la que desarrolló la responsabilidad de los altos mandos de
organizaciones ilegales frente a las conductas ejecutadas por quienes materializan las consignas
del grupo armado. Así, analizando tal precedente concretó que, se determinó por parte de la
fiscalía como se dan los presupuestos, a saber: (i) la existencia de una organización jerarquizada;
(ii) la posición de mando o jerarquía que ostenta el agente en su interior; (iii) la comisión de un
delito materialmente ejecutado por los integrantes de la organización, ya sea en cumplimiento de
una orden proveniente de la comandancia, transmitida a través de la cadena de mando, o como
parte del ideario delictivo de la estructura y (iv) el conocimiento por parte del agente de la orden
impartida o de la política criminal bajo cuyo marco se produce el delito, así como su voluntad de
realizarlo. Presupuestos cuya convergencia analizó para el caso.
En cuanto al primer presupuesto, consideró que se trata de un hecho notorio la existencia del ELN,
que no requiere acreditación. Incluso, dentro del proceso se realizó una estipulación probatoria
entre las partes respecto de la presencia del ELN en Colombia y, específicamente, en el
departamento de Nariño. Iteró que, si bien no se estipuló expresamente la estructura jerárquica de
dicha organización, quedó acreditada la presencia del ELN en el municipio de Santa Cruz de
Guachavez y en la vereda La Florida. Resaltó la declaración de alias Escopeta, José Mercedes
Cundumi Castillo, exintegrante del ELN, quien afirmó que dicha organización operaba en la zona
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Trajo a colación la declaración del investigador líder, Víctor Alfonso Forero Cortez, que es un
testigo del proceso, la entrevista de Tatiana Quiñonez Landázuri, la entrevista de la hoy occisa
personera del municipio de Samaniego, que había expresado que el comandante de la compañía
Jaime Toño Obando le dijo que ellos fueron los responsables de los tres homicidios. Entonces
solicitó el agente del ministerio público que se tenga en cuenta esas declaraciones, al igual que los
testimonios de expertos en el grupo ilegal ELN, a saber: Juan Pablo Hoyos Meneses y Juan Carlos
Gonzales Jiménez, pues son importantes respecto a la presencia del ELN y sobre su organización
jerarquizada.
Al punto resaltó que del análisis del experto González Jimenes, se hizo referencia específica al
Frente Sur Oriental, Sur Occidental y al Frente Comuneros del Sur, señalando a Gabriel Yepes
Mejía como comandante y a Jorge Wilfrido Marín como subcomandante. Este último, además, fue
identificado como comandante de la Compañía Jaime Toño Obando, cuya área de injerencia
comprende, entre otros, el municipio de Santa Cruz de Guachavez, lugar vinculado con la zona de
ocurrencia de los hechos.
Destacó como el testigo indicó que el Comando Central COCE es el máximo órgano de dirección
del ELN, ejerciendo control sobre las acciones político- militares de la organización. De acuerdo
con la estructura interna del grupo, todo lo que se encuentra dentro del esquema de control
territorial es considerado objetivo militar. Resaltó como concluyó el experto que se trata de un
aparato organizado de poder porque su configuración como guerrilla se dio a conocer en 1965,
siendo su objetivo la toma del gobierno nacional.
Exaltó como los expertos abordaron la discusión acerca de la eventual autonomía de los frentes
del ELN, señalando que se trata de una estructura con rasgos federativos y cierta dinámica
democrática, lo cual otorga mayor autonomía a los frentes en comparación con otras
organizaciones ilegales. No obstante, aclararon que, pese a esas particularidades, el ELN es una
organización jerarquizada, en la que las órdenes se transmiten desde el COCE hasta los
responsables de ejecutarlas materialmente, existiendo una cadena de mando definida.
Iteró como, se tuvo conocimiento de que en la zona objeto de estudio opera el Frente de Guerra
Sur Occidental del ELN, cuyo comandante es Gabriel Yepes Mejía, conocido con el alias de “HH”.
Este recibe órdenes directas del Comando Central (COCE) y las transmite a su subestructura, la
Compañía Jaime Toño Obando, comandada por Jorge Wilfrido Rosero Obando, alias “Fercho”.
Acotó que, la cadena de mando parte de los cinco integrantes del COCE, continúa con el
comandante del Frente Sur Occidental, alias “HH” (Gabriel Yepes Mejía), y se extiende hasta alias
“Fercho” (Jorge Wilfrido Rosero Obando), comandante de la Compañía Jaime Toño Obando. En
ese sentido, lo que se pretendía probar no era la identidad de los ejecutores materiales, sino la
existencia de una estructura organizada y jerarquizada, así como la manera en que las órdenes en
este caso se transmitieron desde el COCE hasta los autores materiales a través de la cadena de
mando.
Afirmó el agente el ministerio público que, respecto a la responsabilidad del ELN en los hechos
investigados, se logró concluir que dicha agrupación fue la autora porque así lo manifestaron sus
propios integrantes, lo confirmaron los investigadores y se demostró que una de sus consignas
fundamentales era el control territorial, pues quienes no se sometían a ese control eran
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considerados objetivo militar. Adicionalmente, se incorporó al proceso una carta proveniente del
COCE, autenticada como original por uno de los expertos, en la cual se reconoció los hechos y se
los atribuyó al ejercicio de control territorial, justificando los homicidios perpetrados en contra de las
víctimas bajo el señalamiento de que supuestamente tenían vínculos con la organización liderada
por alias “Guacho”.
Exaltó que, otro presupuesto señalado por la Corte Suprema de Justicia establece que la comisión
de un delito perpetrado materialmente por integrantes de una organización subversiva puede tener
dos fuentes: (i) la ejecución ordenada desde la comandancia y transmitida a través de la cadena
de mando, o (ii) su inclusión dentro del ideario delictivo de la estructura. De modo que, estimó que
dicho presupuesto se apoya no solo en los testimonios recaudados, sino también en la carta
presentada como prueba original, en la que se hace referencia expresa a esa directriz. En ese
sentido, si un miembro de la organización señala un móvil por el cual actuó como miembro de una
organización, imparte una orden y, como consecuencia de ello, se ejecuta un hecho delictivo, dicho
acto constituye una consigna de la agrupación para la ejecución de ese hecho en particular. La
relevancia de la orden impartida radica en que el contexto criminal de la organización es conocido
por todos sus integrantes, quienes entienden y asumen como propia la política criminal de la
estructura.
En ese orden, exaltó como en estas teorías se da una fungibilidad del autor material, es decir, que
la ejecución puede recaer en cualquiera de los miembros de la organización. Además, que quien
ingresa a la organización delictual lo hace aceptando sus objetivos, recibiendo adoctrinamiento en
ese sentido, compartiendo sus políticas y comprometiéndose a ejecutar las órdenes emitidas por
sus superiores o cabecillas. En ese orden, acotó como el testigo alias “escopeta” no solo corroboró
lo dicho por los expertos y por el investigador líder del caso, sino que además explicó la manera en
que materialmente se transmitían esas órdenes. Incluso, detalló horarios en los que se hacía
seguimiento a las instrucciones emitidas directamente por el COCE. En su calidad de integrante
del Frente Comuneros del Sur, con operación en la zona de ocurrencia de los hechos, el
declarante describió la dinámica interna de dicha cadena de mando.
De esta manera, alegó que, la responsabilidad por autoría mediata en aparatos organizados de
poder quedó debidamente acreditada con las pruebas practicadas en el juicio oral. En ese orden,
estimó probado los delitos de homicidio en persona protegida, rebelión y desaparición forzada,
más no el desplazamiento forzado, pues se reportó con una prueba de referencia que no tiene la
fuerza suficiente para proferir condena. De manera que, pidió así sea emitido el fallo condenatorio.
4.6. DEFENSA
Aludió que, las formas de responsabilidad son las previstas en el artículo 29 y 30 del Código Penal,
constituyendo numerus clausus, entre las que no está previsto la autoría mediata en aparatos
organizados de poder.
En cuanto a la autoría por omisión prevista en el artículo 25 del Código Penal referida por la
fiscalía, comentó que, con ello, lo hecho fue hacer un hibrido de la autoría mediata con la comisión
por omisión, al cabo, recordó sobre la comisión por omisión que aquella deviene de desatender un
deber jurídico, de la presencia de una posición de garante frente al bien jurídico tutelado, conforme
a la cual se deriva la obligación ante la posibilidad material de evitar la producción de un resultado.
Así, dicha posición debe estar fincada por la perspectiva de la competencia por organización,
competencia por injerencia y competencia por asunción. Entonces, acotó que comparte criterio con
el ministerio público al señalar que, construir una posición de garantía frente a los dirigentes de
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una organización ilegal, es decir cuyos propósitos son ilegales, cuya naturaleza es ilegal es
desacertada, sin desconocer la finalidad altruista que tiene el delito político, pues lo cierto es que
se trata de actuaciones ilegales. Entonces, la condensación de una posición de garantía implica el
acogimiento al sistema jurídico, de ahí que, es difícil su estructuración sobre quienes se mantienen
completamente al margen de ley.
Afirmó que, la responsabilidad del mando es una figura que surge en el derecho internacional
humanitario, conforme al cual el mando no está eximido de responsabilidad frente a las conductas
de sus subalternos, en tanto existe una obligación de control, el deber de vigilar que las conductas
de los subordinados se acompasen a las normas de la guerra, esa es la obligación que tienen los
superiores. No obstante, acotó que, ello no significa que el jefe militar del mando se vuelva autor
de las conductas de sus subordinados porque la figura de la responsabilidad por el mando es una
figura diferente, completamente deslindada de las formas de coautoría y de las formas de
participación criminal y así se viene concibiendo desde los tribunales de Nuremberg, según los
cuales, si el superior conocía que se estaban cometiendo unos hechos, debía hacer algo para
prevenirlos. Es decir, el jefe militar actúa con conocimiento exigible en punto de la negligencia.
Iteró que, el Estatuto de Roma en el artículo 28 también consagra la figura del jefe civil, es decir,
que la autoridad civil también puede responder penalmente por los hechos de sus subordinados,
así como el jefe militar. Dicho estatuto requiere dos niveles de conocimiento, a saber, (i) que el jefe
conozca efectivamente lo que acontece y (ii) hubiere debido saber, además de que, haya mediado
un mando efectivo. Por ello, acotó que, el control efectivo es difuso en una organización como el
ELN, es más, de ello derivó que se denota claramente la diferencia diametral entre la
responsabilidad por el mando y la coautoría mediata mediante aparatos organizados de poder, de
modo que, aludió no se puede realizar una hibridación como la propuesta por la fiscalía. En ese
punto, aludió que, si este caso fuera sometido a un tribunal especial, por ejemplo, la JEP, si podría
hablarse de la responsabilidad por mando, pero no como autores o coautores mediatos en virtud
del aparato organizado de poder, en tanto, la justicia ordinaria no podría aplicar directamente el
Estatuto de Roma.
Aseveró que, las normas del Estatuto de Roma no pueden aplicarse directamente, de ahí que, no
sería viable en este caso subsidiariamente que la judicatura pudiera decir que no está clara o no se
cumple la autoría mediata, pero si se cumple la responsabilidad por el mando, para aplicar así
directamente el Estatuto de Roma. En ese orden, aludió que la Corte Suprema aplicó directamente
el artículo 28 de tal estatuto, pero en un sistema de justicia transicional -justicia y paz- donde era
viable poder calificar unas conductas bajo normas del derecho internacional.
Acotó que, la Corte Suprema de Justicia en una de sus decisiones hizo tal hibridación, que no es
procedente, esta fue en el radicado 5333 de 2018, en la cual se atribuye responsabilidad a las
AUC por los delitos sexuales que cometieron el bloque pacífico; conductas que no tenían que ver
con las órdenes o disposiciones emanadas de la cúpula, en dicha oportunidad se hizo la
imputación por mando, dado que toda la cadena actuaba con verdadero conocimiento y dominio
del hecho.
Entonces, acotó que lo que ha hecho la Corte Suprema en esa providencia es realizar una fusión
inadecuada, impropia que no puede tener ningún grado de compatibilidad por los sistemas de
imputación diferenciales que existen.
De otra parte, en punto de la coautoría en aparatos organizados de poder, aludió que, en punto de
los presupuestos establecidos por la jurisprudencia, debe verificarse si el homicidio de los ex
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miembros de las FARC hacia parte de una política sistemática ordenada por el COCE, lo cual
estimó que no se puede colegir a partir de la prueba practicada, ni a partir de la atribución de los
homicidios efectuada.
En cuanto al presupuesto de que el agente conozca la orden impartida, aludió que, no existió
ninguna orden de dar muerte a dichas personas, ni tampoco existió una política de dar muerte a
los miembros de las extintas FARC firmantes de la paz.
Al efecto citó lo dicho por el doctrinante Santiago Vargas Niño, respecto a que no es factible
predicar la responsabilidad en un grupo ilegal por no prevenir los resultados antijurídicos que
pueden causar sus subordinados2.
Reiteró entonces que, por ejemplo, en el artículo 67 de la Ley 1957 de 2017 que reguló la JEP si
se estableció la responsabilidad por mando de los miembros de las FARC, como una figura similar
a la traída en el artículo 28 del Estatuto de Roma, y en el artículo 24 del Acto Legislativo 01 de
2017 si se estableció la misma responsabilidad para la fuerza pública, normas que aludió no son
aplicables en la justicia ordinaria. Además, la única forma de responsabilizar a los acusados es la
responsabilidad por mando, pero esa forma no se puede aplicar dado que no está prevista en el
artículo 29 del Código Penal.
En cuanto al homicidio en persona protegida, esgrimió que no están dados los elementos
conceptuales que denoten que su comisión fue en desarrollo del conflicto armado, puesto que, se
requiere que haya sido en una hostilidad propiamente militar, que quizá podría hablarse de un
homicidio agravado o un crimen de lesa humanidad, pero no, un crimen de guerra, puesto que se
trata de ver que se quiera obtener una ventaja militar.
Finalmente, en punto del desplazamiento forzado, asintió con lo dicho por el Ministerio Público
respecto a que hay un déficit de acreditación pues la víctima no acudió al juicio oral.
Refirió que como se ventiló en el juicio con el testigo experto Carlos Medina Gallego, se tiene que
se denotó como el ELN tiene un estatus de beligerancia, siendo que todas sus actuaciones se
2 Al efecto citó lo siguiente: “Asimismo se comprobó que la aproximación de la Corte a la responsabilidad del superior no dio cuenta de una
visión sistémica del derecho penal nacional o internacional. Al contrario, la Corte tomó una forma de atribución de responsabilidad propia del
DPI e intentó incorporarla forzosamente al ordenamiento jurídico colombiano. En consecuencia, incurrió en graves imprecisiones. Entre
estas sobresalen: negar la existencia de un deber legal de prevención de resultados antijurídicos a cargo del comandante de un GAO,
equiparar al superior jerárquico a un autor y excluir la atribución de las conductas dolosas de sus subordinados al comandante que omite su
deber de prevenirlas teniendo razones para saber que éstas iban a cometerse. Estos yerros se habrían podido evitar si la Corte hubiese
limitado su ejercicio judicial a interpretar y aplicar correctamente el Código Penal".
13
realizan en ese marco de guerra, por lo mismo, tal grupo está inmerso en el delito de rebelión, de
ahí que, víctimas de sus conductas también lo son los miembros de la población civil.
Afirmó que, como lo estimó el ministerio público se logró estructurar la participación en los
aparatos organizados de poder, demostrando como confluyen todos los requisitos de la autoría
mediata o lo que es lo mismo, la coautoría de la línea o cadena de mando aplicable en el caso en
concreto.
Concretó que, la teoría analizada por la fiscalía ha sido vertida en múltiples pronunciamientos por
la Corte Suprema de Justicia, reiterando en ese sentido lo que al respecto de tal forma de
responsabilidad mencionó en sus iniciales alegatos de conclusión.
Refutó que, en punto de la estrategia defensiva una de ellas fue verificar la concreción de las
formas de atribución de la responsabilidad, para lo cual no era necesario allegar elementos de
prueba porque es una discusión de carácter dogmático y dentro de esa línea defensiva, por
supuesto que existe pleno asidero en instrumentos internacionales, en jurisprudencia internacional
y en la doctrina sobre el dilema que existe entre las dos figuras de atribución de la
responsabilidad, la figura de la responsabilidad por el mando y la figura de la coautoría mediata en
virtud de aparatos organizados de poder.
Entonces, cuestionó que la fiscalía haya realizado su análisis con soporte en la providencia de la
Corte Suprema de Justicia en que se hizo una hibridación de las figuras, pues recurrió a la posición
de garante de los miembros de la cúpula del ELN. Iteró que, es imposible hacer esa hibridación en
este caso, por cuanto, se trata de figuras diferentes, una denota la coautoría mediata por
contribución efectiva y la responsabilidad por mando se sustenta en la comisión por omisión.
Entonces, por tal hibridación no es posible proferir una sentencia condenatoria.
El pasado 19 de febrero de 2024 se anunció por este Despacho Judicial, sentido del fallo
condenatorio en contra de los sentenciados, por los delitos de desaparición forzada, homicidio en
persona protegida y rebelión, refiriendo una absolución por el punible de desplazamiento forzado.
5.1 FISCALIA
Refirió que, sobre los delitos de homicidio en persona protegida, correspondía adoptar en el
máximo del cuarto mínimo, por la gravedad y modalidad de la conducta, es decir, ubicarse en los
510 meses, solicitando que se incremente 50 meses por cada víctima, de modo que el total sea de
610 meses.
14
Siendo el delito más grave el homicidio en persona protegida solicitó que se incremente por el
punible de rebelión en 40 meses, quedando en un monto de 650 meses. Luego por la desaparición
forzada que se aumente 20 meses por cada víctima, de modo que el total de la pena ascienda a
720 meses, que es el máximo de pena que se puede imponer, pues no puede superarse el
máximo de 60 años tratándose de concurso de conductas punibles. En punto de la pena de multa,
estimó que debe fijarse en 10.000 mil S.M.L.M.V, y que no se conceda ningún subrogado.
Solicitó que se tenga en cuenta respecto al delito de rebelión que es un delito político, el cual no se
relaciona con un delincuente egoísta, con ánimo de lucro personal o particular,
independientemente de las concepciones de cada quien pueda tener sobre el particular, de modo
que, pidió que sobre tal delito se incrementen únicamente 20 meses, además, porque no es
proporcional pedir por tal delito como lo hizo la fiscalía un incremento de 40 y la desaparición
forzada que es más grave, que únicamente se pida 20 meses por cada víctima. Igualmente,
deprecó que se expida las órdenes de captura para hacer efectivo el cumplimiento de la pena.
Coadyuvó lo solicitado por la fiscalía y deprecó que se tenga en cuenta que, las víctimas eran
firmantes del acuerdo de paz.
5.5 DEFENSA
Sostuvo que, la acusación se hizo con una figura de coautoría por línea de mando acudiendo a
una categoría funcionalista conocida como la posición de garantía, lo cual resulta relevante en
punto de las finalidades del artículo 447 con la dosificación de la pena, pues debe determinarse la
intensidad del dolo, la cual varía sustancialmente cuando se habla de una coautoría mediata o de
una responsabilidad por línea de mando, dado que el tipo de dolo es completamente diferente de
uno a otro. Entonces, al haber mediado esas incongruencias frente al pliego acusatorio y la
imposibilidad de hacer acotaciones sobre las condiciones personales de los sentenciados por ser
declarados personas ausentes, no era menester hacer un pedimento expreso.
Además, en coherencia con lo dicho por el representante del ministerio público, hizo unas
consideraciones de los fines altruistas que también entraña el delito político y que el ELN ha
estado adelantando unas negociaciones de paz, de modo que, sería la conducta de menor
reproche penal.
De conformidad con lo previsto en el Art. 448 del CPP, el fallo no puede edificarse más allá de los
hechos planteados en la imputación y de los delitos esbozados en la acusación.
QUINCHIA, GABRIEL YEPEZ MEJIA, JORGE WILFREDO ROSERO MARIN, se les acusó como
probables coautores a título de dolo, de los delitos de desaparición forzada artículo 165 C.P.,
desplazamiento forzado artículo 159 del C.P., rebelión artículo 467 del C.P. y homicidio en persona
protegida artículo 135 del C.P., punibles descritos en la ley 599 de 2000, así:
Art. 165. Desaparición forzada. “El particular que perteneciendo a un grupo armado al margen de
la ley someta a otra persona a privación de su libertad cualquiera que sea la forma, seguida de su
ocultamiento y de la negativa a reconocer dicha privación o de dar información sobre su paradero,
sustrayéndola del amparo de la ley, incurrirá en prisión de trescientos veinte (320) a quinientos
cuarenta (540) meses, multa de mil trescientos treinta y tres punto treinta y tres (1333.33) a cuatro
mil quinientos (4500) salarios mínimos legales mensuales vigentes y en interdicción de derechos y
funciones públicas de ciento sesenta (160) a trescientos sesenta (360) meses.
A la misma pena quedará sometido, el servidor público, o el particular que actúe bajo la
determinación o la aquiescencia de aquél, y realice la conducta descrita en el inciso anterior.”
Art. 159. Deportación, expulsión, traslado o desplazamiento forzado de población civil. “El
que, con ocasión y en desarrollo de conflicto armado y sin que medie justificación militar, deporte,
expulse, traslade o desplace forzadamente de su sitio de asentamiento a la población civil, incurrirá
en prisión de ciento sesenta (160) a trescientos sesenta (360) meses, multa de mil trescientos
treinta y tres punto treinta y tres (1.333.33) a tres mil (3000) salarios mínimos legales mensuales
vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas de ciento sesenta (160)
a trescientos sesenta (360) meses.”
Art. 467. Rebelión. “Los que mediante el empleo de las armas pretendan derrocar al Gobierno
Nacional, o suprimir o modificar el régimen constitucional o legal vigente, incurrirán en prisión de
noventa y seis (96) a ciento sesenta y dos (162) meses y multa de ciento treinta y tres puntos
treinta y tres (133.33) a trescientos (300) salarios mínimos legales mensuales vigentes.”
Art 135. Homicidio en persona protegida. “Adicionado por el art. 27, Ley 1257 de 2008. El que, con
ocasión y en desarrollo de conflicto armado, ocasione la muerte de persona protegida conforme a
los Convenios Internacionales sobre Derecho Humanitario ratificados por Colombia, incurrirá en
prisión de cuatrocientos ochenta (480) a seiscientos (600) meses, multa dos mil seiscientos
sesenta y seis punto sesenta y seis (2.666,66) a siete mil quinientos (7.500) salarios mínimos
legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas de
doscientos cuarenta (240) a trescientos sesenta (360) meses.
La pena prevista en este artículo se aumentará de la tercera parte a la mitad cuando se cometiere
contra una mujer por el hecho de ser mujer.”
7. CONSIDERACIONES
7.1. Competencia
Este Juzgado resulta competente para conocer del presente evento, de conformidad con el
numeral 5 del Art. 35 CPP que radica en los Jueces Penales del Circuito Especializado, el
conocimiento de causas por los delitos de desaparición forzada, desplazamiento forzado, rebelión
y homicidio en persona protegida.
De acuerdo con el Art. 381del C. de P.P., “Para condenar se requiere el conocimiento más allá de
toda duda, acerca del delito y de la responsabilidad penal del acusado, fundado en las pruebas
16
Ahora bien, en el ordenamiento jurídico colombiano no hay una disposición normativa que regule
expresamente lo concerniente al concepto de autor mediato. Por ello, la doctrina y la jurisprudencia
de la Corte Suprema de Justicia se han encargado de su interpretación basándose en el artículo
29 del Código Penal Colombiano. En este sentido, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema
de Justicia, en sentencia SP del 8 de agosto de 2007 con radicado No. 25974 con ponencia de la
Magistrada María Del Rosario Gonzáles de Lemos definió esta forma de participación criminal de
la siguiente manera:
“[E]n la figura de la autoría mediata, entre autor mediato (también denominado “el hombre de
atrás” o el que “mueve los hilos”) u ejecutor instrumental, se establece una relación persona a
“persona objetivada” o cosa, pues se soporta en una coacción ajena insuperable, en una
inducción en error o en el aprovechamiento de un error, de manera que sólo el autor mediato
conoce de la tipicidad, ilicitud y culpabilidad del comportamiento, en tanto, que el ejecutor
instrumental obra – salvo cuando se trata de inimputables- bajo una causal de exclusión de
responsabilidad, motivo por el cual, mientras el autor mediato responde penalmente, el
ejecutor instrumental, en principio, no es responsable (…)”.
A partir de esta definición, la Corte Suprema ha explicado que “la autoría mediata se estructura
verticalmente de “arriba abajo”, encontrándose el autor mediato en la parte superior y el ejecutor
instrumental en la parte inferior, mientras que la coautoría se organiza horizontalmente “cara a
cara” (tareas similares y simultaneas)”3. Por esto, la autoría mediata en aparatos organizados de
poder se diferencia con otras formas de autoría puesto que en ella no existe un vínculo directo con
el ejecutor, sino que se transmite desde las cabezas visibles a los diferentes niveles que
componen la organización hasta llegar a los ejecutores.4 En el mismo sentido, la corte ha
explicado que “quien opera como instrumento puede actuar de manera consciente y voluntaria
respecto de la ejecución material del hecho, pero ajeno y desconociendo el carácter de injusto de
su comportamiento, lo anterior debido al engaño no discernible en su momento en el que fue
inducido, o alternativamente siendo conocedor de la antijuridicidad de su acción, frente a la cual no
puede extraerse por efecto de la fuerza insuperable a la que ha sido sometido” 5.
Luego, siguiendo los planteamientos de la obra de Claus Roxin se ha desarrollado por la Corte
Suprema de Justicia, la autoría mediata en aparatos organizados de poder por dominio de la
voluntad, con aplicación a los casos en los cuales las conductas punibles son cometidas por
miembros de una estructura organizada, en aras de atribuir la responsabilidad no solo a lo autores
3 SP del 8 de agosto de 2007 con radicado No. 25974 de la Magistrada María Del Rosario Gonzáles de Lemos
4 CSJ AP, 3 de agosto de 2016, Rad. 33663.
5 CSJ SP, 2 de septiembre de 2009, rad. 29221, Magistrado Ponente: Yesid Ramírez Bastidas.
17
materiales, sino también a quienes bajo esa jerarquía organizacional ejercen control y contribuyen
sustancialmente a la perpetración de los ilícitos, con ello, se orienta a imputar responsabilidad a
todos los protagonistas de la actividad delictual. Así, citando otros de sus precedentes, la Corte
Suprema de Justicia en sentencia de 7 de julio de 2021, Radicación 528586 señaló:
“Así pues, el desarrollo conceptual al que se hace referencia está orientado a lograr la
atribuibilidad de resultados antijurídicos a quienes ostentan una posición de mando dentro de
una organización jerárquica respecto de hechos cometidos por sus subordinados, cuando
quiera que aquéllos materializan un mandato delictivo transferido a lo largo del escalafón de la
estructura hasta sus ejecutores materiales.
Esta modalidad se diferencia de la autoría mediata por coacción o instrumento, en la medida que
quien es autor material no es un objeto, sino un individuo que actúa libre e inteligentemente.
i) Han dado la orden explícita o implícita, de que se realicen las conductas punibles, la cual
es comunicada descendientemente desde las esferas de control de la organización hasta
quienes la ejecutan materialmente, o
ii) Los delitos se enmarcan dentro del ideario de la organización o en su plan criminal9.
6 CSJ, SP2908-2021, Radicación 52858, sentencia de 7 de julio de 2021, Magistrada Ponente Patricia Salazar Cuellar.
7 SP 1434-2014, rad 40214 Magistrado Ponente: Gustavo Enrique Malo Fernández.
8 CSJ, SP- 5333-2018, 5 diciembre de 2018, rad. 50236, Magistrado Ponente: Eugenio Fernández Carlier
9 Ibidem.
18
Por tanto, los hechos realizados de manera aislada por miembros de la organización, sin orden de
sus superiores y al margen de la política criminal de la estructura, no pueden ser atribuidos a estos
últimos, pues se desdibujaría el principio de responsabilidad personal 10.
De este modo, la jurisprudencia ha establecido que los elementos esenciales de la autoría mediata
en aparatos organizados de poder son los siguientes:
De igual manera, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha precisado que la aplicación de
la figura de la autoría mediata en aparatos organizados de poder se daría en un primer momento
para el juzgamiento de lideres de organizaciones armadas guerrilleras y paramilitares, sin
embargo, posteriormente se amplió para configurarse en casos de miembros de la clase política
involucrados con grupos armados ilegales12. De esta forma, la figura no se restringe a contextos
propios de la justicia transicional, sino que también puede extenderse a casos de criminalidad
común. Así, en la sentencia SP 2908 de 2021, Rad No. 5285813, la Corte Suprema responsabilizó
a un jefe de la organización delincuencial “Los Rastrojos” bajo la autoría mediata, reconociendo
que la estructura jerarquizada y la fungibilidad de los ejecutores permiten imputar el dominio del
hecho al dirigente, incluso en un proceso ordinario y fuera del marco de Justicia y Paz. Figura que
se ajusta a los principios de tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad.
Analizadas en conjunto las pruebas recaudadas en la audiencia de juicio oral, tanto documental
como testimonial, se concluye que la responsabilidad que puede atribuirse a los miembros del
Comité central del ELN y a los comandantes o cabecillas del frente suroccidental de ELN, también
conocido como Frente Comuneros del Sur y la compañía subcomisión que pertenece a ese frente
suroccidental compañía Jaime Toño Obando, que operaba concretamente en la zona de
ocurrencia de los hechos, durante la fecha en que se consumaron los mismos, se encuentra
acreditada en calidad de autores mediatos a través de aparatos organizados de poder por manejo
de la voluntad, pues se trata de atribuir responsabilidad a quienes no han intervenido directamente
10 Ibidem.
11 CSJ, SP- 5333-2018, 5 diciembre de 2018, rad. 50236
12 La autoría mediata a través de aparatos organizados de poder. Tratamiento por parte de la Corte Suprema de Justicia y críticas a su
aplicación en el sistema penal colombiano. Walter Fabian Vásquez Ramírez. 2012. ISSN 2145-2784.
13 CSJ, SP2908-2021, Radicación 52858, sentencia de 7 de julio de 2021, Magistrada Ponente Patricia Salazar Cuellar.
19
como autores materiales de los hechos, pero han dado la orden para la ejecución de los mismos,
independientemente de que se logre identificar a los autores materiales.
En efecto, les cabe responsabilidad penal a los acusados Nicolás Rodríguez Bautista (alias
Gavino), Eliecer Erlinto Chamorro Acosta (alias Antonio García), Israel Ramírez Pineda (alias
Pablo Beltrán), Rafael Sierra Granados (alias Ramiro Vargas), Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía
(alias el señor Gabriel Yepes Mejía) y Jorge Wilfredo Rosero Marín, en calidad de autores
mediatos a través de aparatos organizados de poder, sobre los delitos de homicidio en persona
protegida con concurso homogéneo y sucesivo, desaparición forzada y como autores del delito de
rebelión, lo cual se acredita ante la convergencia de los requisitos que doctrinariamente y
jurisprudencialmente se han establecido, así:
La existencia del grupo al margen de la ley Ejército de Liberación Nacional- ELN, constituye como
lo refirió el representante del ministerio público en sus alegaciones de conclusión, un hecho
notorio, cuya existencia puede invocarse sin necesidad de prueba. Así su injerencia dentro del
conflicto armado colombiano data de décadas atrás.
En ese orden, contó que está organizado por frentes de guerra: norte, suroccidental, oriental,
nororiental y norte y occidental, siendo el que interesa al caso, el Frente de Guerra Sur Occidental,
que abarca al departamento de Nariño. Dentro de estos, cada uno tiene unas subestructuras con
células mas reducidas que corresponden a los frentes guerrilleros. A la vez, comentó como existe
una dirección nacional, que es como una especie de junta de accionistas y un órgano de carácter
permanente denominado Comando Central- COCE, que opera como máximo órgano central de la
organización armada.
Al preguntársele más a fondo lo que ha develado la investigación sobre el COCE, señaló que tal
comando constituye el máximo órgano de mando y control, que son como el ceo de la
organización, de donde se genera toda la estrategia de guerra y política, pues el ELN no tiene una
división política y militar como había en las FARC-EP, sino que existe el comando central, de
donde emergen todas las decisiones trascendentales y de ahí descienden a los frentes de guerra
que se encargan de materializar las órdenes. Aludió que inclusive, si bien hay determinaciones
adoptadas por los frentes guerrilleros, son verificadas por el comando central y por ello, la
ejecución de las órdenes obedece a una cadena sin ruptura. A manera de ejemplo, señaló que la
directriz desde arriba puede ser generar mayor ingreso a través de extorsiones, de modo que, a las
estructuras se les impone materializar la orden dispuesta.
Así narró como, a partir del año 1986 se mantiene su estructura funcional, cambiando de quienes
lo integran, pero con vigencia de su mando funcional y estrategia política criminal, cuyas
apariciones públicas datan a partir de 1988, lo cual se determina en sus estatutos, estableciéndose
el comando central como la comandancia de toda la organización guerrillera, dentro de la cual el
desacatamiento de sus órdenes conlleva el castigo de lo que llaman justicia guerrillera.
20
Sobre como es el cumplimiento de las órdenes mencionó que salen del Comando Central- COCE,
que a su vez ordenan a los comandantes, luego estos a los frentes guerrilleros y se materializan a
través de sus subestructuras y cuadros funcionales, tras lo cual, se emite informe y tal cadena se
devuelve hasta el COCE para dar el visto bueno sobre el cumplimiento de la orden. Además, que
todo lo que está consignado en los estatutos hace parte del aparato organizado de poder, de los
cuales explicó su origen, siendo sus suscriptores inclusive algunos de los condenados.
En coherencia con lo ilustrado en el acápite anterior, acorde con lo declarado por el testigo experto
el politólogo Juan Carlos González Jiménez, aquel refirió como a partir de diferentes piezas
documentales, el COCE, esto es, la cúpula nacional del ELN entre enero y febrero de 2018, estaba
conformada por Nicolás Rodríguez (alias Gavino), Eliecer (alias Antonio García), Pineda (alias
Pablo Beltrán), Gustavo Quinchía (alias Pablito) y Rafael. El frente que en ese momento estaba en
la zona (municipio de Santacruz de Guachavez- Nariño), era el Frente Suroccidental-Comuneros
del Sur liderado por Gabriel Yepes Mejía (alias HH o comandante de los comuneros del sur) y el
segundo comandante era José Wilfredo (alias fercho), quien a su vez operaba como primer
comandante de la compañía Jaime Toño Obando. Esta última compañía era la subestructura que
operaba en el municipio de Santacruz de Guachavez.
El mismo testigo declaró como el Frente Suroccidente el cual involucra al departamento de Nariño,
está establecido en sus estatutos, siendo un aparato de guerra para transmitir lo que llaman su
doctrina diseminaría, cuyo comandante es Gabriel Yépez (alias HH), quien recibe las órdenes
desde el comando central, formando parte de la dirección nacional y tiene la potestad de planificar
e impartir órdenes a sus sub estructuras, que para el caso comentó sería el frente Comuneros del
Sur, que tiene la facultad de administrar todas las actividades político militares requeridas, el cual a
su vez tiene otras sub estructuras, como lo es la compañía Jaime Toño Obando, la cual tiene
influencia en Santacruz de Guachavez, cuyo comandante es Jorge Wilfrido Obando (alias fercho),
quien además es el segundo comandante del Frente Suroccidental.
Igualmente, de tal estructura dieron cuenta los investigadores del caso Víctor Alfonso Forero y
Juan Pablo Hoyos Meneses, al igual que el testigo José Castillo Codumi, como desmovilizado del
ELN, reportando la mentada estructura y conformación del COCE, y declaró sobre la zona de
injerencia de la compañía Jaime Toño Obando, en consonancia con el testigo experto antes
reseñado. Aquel declaró que el comandante de la compañía es Wilfredo (alias fercho) y que su jefe
inmediato era alias HH, en el momento en que se desmovilizó en el año 2018.
La testigo Adriana Martínez Guerrero, igualmente dio cuenta de cómo se realizó los álbumes
fotográficos de Jorge Wilfredo Rosero Marín y Gabriel Yépez Mejía a partir de lo reportado por la
víctima indirecta María Tatiana Quiñonez Landázuri, en presencia de su familiar mayor de edad
Lucía Quiñonez.
En suma, la caracterización del esquema jerárquico en forma descendente para el caso estuvo
determinada así: (i) Comando Central- COCE conformado por los sentenciados; Nicolás Rodríguez
Bautista, Eliecer Herlindo Chamorro Acosta, Israel Ramírez Pineda, Rafael Sierra Granados y
Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía; (ii) Frente Suroccidental- Comuneros del Sur liderado por Gabriel
Yépez Mejía alias HH cuyo segundo comandante era Jorge Wilfrido Rosero Marín alias Fercho; (iii)
Compañía Jaime Toño Obando liderado por Jorge Wilfrido Rosero Marín alias Fercho.
21
Entonces, a partir de lo anterior, se denota la jerarquización al interior del ELN, partiendo desde el
COCE y sus integrantes (los condenados) y su poder de mando sobre la subestructura que
materialmente perpetró los reatos, esta es, la compañía Jaime Otoño Obando.
Los hechos que involucran los delitos de desaparición forzada y posterior homicidio en persona
protegida, tienen por víctimas a quienes en vida fueron los señores William Rivera (Emilio), Johan
Silva Paz (Milton) y José Luis Cortés Cabezas (ahijado), en hechos ocurridos el 25 de enero de
2018 a manos de integrantes del grupo Ejército de Liberación Nacional- ELN.
Así, se aportaron como estipulaciones probatorias y por tanto no serán objeto de discusión los
siguientes hechos:
1. La desaparición de los señores William Rivera, Johan Paz Silva y José Luís Cortes
Cabezas, a raíz de ello se desplegó el mecanismo de búsqueda urgente por parte de la
Defensoría Regional del Pueblo, quienes estaban en proceso de reincorporación del
partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común- FARC (estipulación No.1).
2. Las víctimas William Rivera, Johan Paz Silva y José Luís Cortes Cabezas tenían la calidad
de excombatientes de las FARC en proceso de reincorporación de acuerdo con el oficio 5
de febrero del 2018 de la Coordinadora de la Agencia por la reincorporación y
normalización ARN (estipulación No. 2).
Pues bien, de acuerdo al testimonio de Víctor Alfonso Forero Cortes, investigador del caso, en un
comienzo investigó la desaparición de cuatro personas en el municipio de Santacruz de
Guachavez, mencionando que se ubicó la vivienda donde residía William, conocido como Emilio,
que fue integrante de las FARC, de la Columna Mariscal Sucre; inmueble al cual se hizo
allanamiento encontrando una especie de laboratorio para el procesamiento de sustancias
estupefacientes, canecas con combustible y otras sustancias, así como armas de fuego.
Testificó como en sus entrevistas en el lugar se informó que William fue retenido por integrantes
del ELN, de la compañía Jaime Toño Obando por ser señalados de participar de la estructura
liderada por alias Guacho que estaría incursionando al interior de Nariño para conectar todas las
económicas ilícitas y que estarían cobrando impuestos a quienes comercializaban con
estupefaciente en la zona. Eso mencionó lo conoció por la testigo presencial, menor de edad para
la época, compañera sentimental de William, esta es María Tatiana Quiñonez Landázuri la cual en
22
entrevista contó como aconteció los hechos. A la misma, la fiscalía la logró contactar en una zona
de concentración de los reincorporados de las FARC de la columna móvil Daniel Aldana y del
frente 29 mariscal sucre.
Así, ingresó como prueba de referencia la declaración previa rendida por María Tatiana Quiñonez
Landázuri, en la cual se condensó que, William Rivera, conocido como Emilio, fue su compañero
sentimental, a quien al conocerlo le comentó que era desmovilizado de las FARC y vivía en la zona
veredal de la variante de Tumaco. Se trasladaron a la finca que aquel tenía, donde le dijo que
podrían trabajar. Así, comentó que el 4 de enero de 2018 salieron desde Tumaco con Emilio y su
hijo Daniel Rivera que era conocido como chichipato camino a la finca, la cual tenía cultivo de hoja
de coca, había una tienda y billares. A los cinco días de haber llegado comentó que llegaron unas
personas que Emilio le expresó eran de los “elenos” y a los días fueron a buscarlo. Luego, sobre lo
acontecido el 25 de enero de 2018 comentó como llegaron a buscar a William, preguntando dónde
se encontraban las armas, empero, solo encontraron una escopeta. Así con mayor detalle
manifestó:
“Como a las 5 de la mañana llegaron los elenos golpear para que les vendiéramos Emilio se
levantó la a atender la tiendas, yo me quedé acostada, luego sentí que había una bulla y
sentí que entraron varios hombres a la casa no recuerdo cuantos en total iban vestidos
normal, con sudaderas negras o azul oscuras y camisetas verdes todos iban armados con
armas largas y empezaron a buscar por toda la casa, los elenos me dijeron que empacara
ropa y los elenos la empacaban en bolsas se lo llevaron con un pantalón azul una camisa
color crema y un dibujo adelante, un parde medias un bóxer que no recuerdo el color Emilio
llevaba puesto una camisa negra con la virgen de Guadalupe estampada en el pecho, como a
las 6 de la mañana llegaron unos helenos con el hijastro del ahijado yo salgo y lo veo lleno de
barro él me dice que le habían salido corriendo y que se había escondido pero que le habían
echado un tiro al aire pero que le dio miedo y salió que lo habían cogido y que lo habían
llevado la casa y que al ahijado lo encañonaron con esa arma grande en la frente y que le
decían que hubo hp algo así yo les pregunte que iba a pasar con Emilio, uno de ellos me dijo
que no sabía que porque el que mandaba no era él y que no le contara nada a nadie no me
dijeron nada más y se fueron al siguiente día llego chichipato al billar me pregunto que donde
estaba Emilio yo le conté lo que había pasado, el día martes yo estaba haciendo el almuerzo
en ese momento llegaron como 4 hombres de los elenos vestidos igual que siempre, iban de
camiseta verde y armados los mire bien y reconocí a uno que fue el que siempre fue las otras
4 veces un señor bajito de 1.55 un poquito más alto el parecía que era el que mandaba a los
demás él no tenía acento pastuso ni tumaqueño y quería hablar con chichipato y conmigo él
dijo que Emilio y ellos estaban bien y que no les iba a pasar nada y que nos había mandado
saludos y que los tenían en una investigación para ver si eran los que trabajaban con un tal
guacho que si salían bien de la investigación los dejaba volver luego me dijo que la finca y el
billar quedaban decomisados nos dijo a chichipato y a mí que sacáramos las cosas de la finca
y que nos fuéramos, ellos se quedaron en la finca, no volví a saber más RIVERA
PREGUNTADO después de la desaparición ha sabido algo de William Rivera DE MILTON Y
EL AHIJADO lo único que supes es que cuando estábamos en Samaniego a chichipato lo
llamo el hermano que creo que le dicen chivo y nos contó que a Emilio William Rivera DE
MILTON Y EL AHIJADO y a Emilio los habían matado y que los cuerpos estaban tirados en la
vereda la paloma”.
Víctor Alfonso Forero Cortes, investigador del caso, dio cuenta de lo que le informó Luis Alexander
Riascos Santacruz, cuya declaración previa ingresó como prueba de referencia (asesinado con
posteridad). En su dicho expresó que fue igualmente retenido por el ELN el 28 de enero de 2018 y
tras corroborar la información que suministró a sus captores fue dejado en libertad. Comentó como
fue retenido mientras llevaba unas remesas en unas mulas, pues alias Fercho requería hablar con
el por unas presuntas caletas escondidas de las FARC-EP que no fueron entregadas luego del
proceso de paz. Así, lo dirigieron donde presuntamente estaban las caletas (una finca) pero no
encuentran nada, de modo que, tras tenerlo unos días le dan libertad por orden de alias fercho.
Además, expresó que, sobre los demás detenidos, sus captores le comentaron que los tenían
23
amarrados, así dijo “ahí fue que me dijeron que ellos tenían a William, a Milton y a Luis
amarrados”, según le comentaron sería porque estaban investigando su vinculación con alias
guacho. En su declaración igualmente mencionó como Tito que era su captor directo, mantenía
comunicación directa y constante con su jefe (fercho) sobre el tratamiento que debía darse en su
detención.
Acorde con lo declarado por el testigo experto el politólogo Juan Carlos González Jiménez los
hechos perpetrados fueron cometidos en seguimiento de las órdenes fijadas por el COCE. Así,
ingresó como prueba documental numero uno, una carta abierta dirigida al Comando Central del
ELN, suscrita el 7 de febrero de 2018, por Juan Carlos Castañeda (Espacio Territorial de
Capacitación y Reincorporación), en la cual se solicita que se aclare el homicidio de Kevin Andrés
Lugo Morales (Julián Morales), acontecido en la vereda Puerto Guamo del Municipio de
Montecristo, Sur de Bolívar el 6 de febrero del mismo año. Así, se manifiesta por los
excombatientes de las FARC-EP que fue su decisión suscribir un proceso de paz y pasar a
conformar el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, de manera que,
lamentaban que ellos como hermanos de lucha sean quienes les estén arrebatando la vida. Por
ello, reclamaban el esclarecimiento de dichos hechos y que continuaban vigentes con el proceso y
en búsqueda de los ideales que inspiró su revolución. Valga señalar al respecto que, el testigo
Víctor Alfonso Forero, investigador del caso mencionó que dicha carta le fue entregada por Pedro
Trujillo, conocido como alias Alberto, que era un desmovilizado de las FARC-EP y que el mismo
entregó la respuesta que el ELN dio a tal misiva. La carta dirigida al COCE también fue reconocida
por el testigo Juan Pablo Hoyos Meneses, investigador, pues aquella también estaba disponible en
otra investigación judicial, dentro del radicado 2018-00004 en el cual se investigó el homicidio de
alias Julián en el sur de Bolívar, además, dio cuenta de como se comprobó la autenticidad de
dichas cartas con la entrevista que se recibió a Pedro Trujillo.
Con el testimonio del testigo experto Juan Carlos González Jiménez, se ingresó la mentada
respuesta, como prueba documental número dos, de febrero de 2018 proveniente de la Dirección
Nacional del ELN, dirigida precisamente al Consejo Directivo del partido Fuerza Alternativa
Revolucionaria del Común en el cual se lee:
“Entre finales de enero y la primera semana del presente mes, unidades guerrilleras nuestras
se han visto involucradas en incidentes armados con personas que se reclaman integrantes
del partido FARC. Hechos que queremos explicarles en esta carta, pero que, además,
solicitamos realizar un encuentro con Ustedes, para dar un trato a cabalidad, a estos graves
incidentes.
Estos incidentes han ocurrido en una situación operativa compleja, donde confluyen personas
o grupos de su partido, más otras de grupos armados de FARC que no se acogieron al
proceso de paz con el Gobierno, otros ex guerrilleros que abandonaron las Zonas veredales
de concentración, así como bandas delincuenciales, mafiosas y paramilitares, con el
agravante que en repetidas ocasiones no se sabe dónde está el limite de las relaciones de un
grupo de estos con el otro.
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Hemos tenido respeto y tolerancia con las disidencias que hemos tenido, como la CRS de los
años 90, pues la historia ha demostrado que no hemos atentado contra ninguno de sus
integrantes, por las diferencias políticas presentadas. En este mismo sentido, nos asiste un
espíritu unitario y no retaliativo con Ustedes.
Desde las máximas instancias de dirección del ELN hemos orientado trabajar por la
convergencia con el partido FARC, para la defensa de la vida y el territorio, en estos
momentos críticos, por los que atraviesa el proceso de búsqueda de una solución política del
conflicto.
Nos despedimos y quedamos a la espera de una respuesta de Ustedes, para realizar cuanto
antes un encuentro, en el qué entre otros temas, sigamos tratando las presentes dificultades”.
De tal carta se denota como, se estaban irrogando las facultades de autoridad, control de la
comunidad y del territorio, señalando que las víctimas eran ex guerrilleros que tenían relación con
la banda de alias Guacho, así expresamente en la carta se dice que estaban adelantando
actividades delincuenciales y que, por ello, se perpetraron los homicidios. Actividad frecuente y
parte del devenir del conflicto armado colombiano, en el cual los grupos armados ilegales
precisamente han buscado irrogarse la autoridad y control de zonas, suplantando la autoridad
legítima del Estado a través de sus instituciones.
Ahora bien, sobre la Dirección Nacional del ELN el mismo testigo experto Juan Carlos González
Jiménez mencionó que, cuando no está el congreso (el cual para convocarlo requiere una logística
monumental y en la existencia del grupo ilegal han mediado únicamente 5 congresos), es el
Comando Central el que define la organización y este puede firmar a nombre de la Dirección
Nacional en su ausencia o en su convocatoria. Es decir que, el COCE abroga la potestad como
representante de la Dirección Nacional y como máximo órgano de dirección político militar, que
inclusive involucra el adoptar con posteridad decisiones contrarias a lo establecido en el congreso.
Así, explicó como el congreso establece un marco de planeación a largo plazo, pero es el COCE el
que ajusta sobre la marcha las decisiones. Asimismo, aludió que acorde con la estructura del ELN,
el comandante de la Compañía Jaime Toño Obando es el responsable de las acciones de esa
compañía.
El testigo José Castillo Condumi, como desmovilizado del ELN, declaró que el comandante de la
compañía Jaime Otoño Obando, este era, Wilfrido (alias fercho) empezó a investigar a los tres
desmovilizados de las FARC y fue el gestor de los asesinatos, cuyos cuerpos fue el declarante que
condujo a recuperarlos a las fuerzas militares con posteridad. Comentó como fueron asesinados
en la vereda Paloma y fueron enterrados en la vereda del Salto.
Señaló como siempre que se retiene a alguien, se reporta al comandante HH (es decir a Gustavo
Yépez Mejía), el cual a su vez informa al COCE, puesto que, asesinar a una persona sin orden del
Comando Central es ponerse en riesgo, pues es, pretermitir su autoridad. Así señaló que ese
funcionamiento es como una empresa. Comentó como de hecho siempre que se secuestraba o
capturaba a alguien, se informaba a alias HH quien a su vez informaba posteriormente que
reportes tenía de como proseguir. Afirmó que siempre había reportes diarios de novedades y
discriminaban el proceder, por ejemplo, si debía liberarse, si debía esperarse a la mediación de
pago, o si verificaban que la persona representaba un daño para la organización, se ordenaba el
fusilamiento, todo ello proveniente del COCE. Asimismo, ejemplificó como eran un objetivo militar
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aquellos que entablaban comunicación con la fuerza pública. Informó que siempre estaban en
uniforme militar con brazalete del ELN.
El mismo testigo comentó como la persona que ayudó a retener a las tres víctimas le comentó que
les habían encontrado cocaína, armas y granadas. Es más, comentó que su jefe lo llamó cuando
ya los tenían retenidos y que eso lo hizo alias fercho, refiriéndoles de su parte por qué los matarían
si estaban protegidos (haciendo referencia a su condición de desmovilizados del las FARC-EP), y
le dijeron que ellos salían de las zonas veredales a hacer sus fechorías y volvían.
De otra parte, el señor Castillo Condumi dio cuenta que desde el año 2016 con la dejación de
armas de las FARC, el ELN se encontraba tomando zonas, por ejemplo, en Ricaurte se asesinó a
6 guerrilleros que no se desmovilizaron, es decir, los residuos de las FARC-EP que no se sujetaron
al proceso de paz eran objetivo para dar de baja, aclarando que las zonas de concentración de los
desmovilizados de las FARC-EP eran respetadas.
Asimismo, la testigo Adriana Isabel Cuaspud Moreno, integrante de la columna móvil Mariscal
Sucre de las FARC, miembro del Consejo Departamental de Reincorporación, mencionó que
cuando les informaron de los homicidios de tres de sus integrantes firmantes de la paz en
Santacruz de Guachavez, se les informó por una llamada de la misma comunidad que los
avistaron con el ELN, es decir que, el ELN perpetró los hechos.
Ingresó igualmente como prueba de referencia, la declaración que rindió el primero de febrero de
2018, quien en vida fue Paula Andrea Rosero Ordóñez, que fungía como personera municipal del
municipio de Samaniego desde el 2016 y entre el año 2001 y el 2004 lo fue del municipio de
Santacruz de Guachavez. Aquella comentó como Wilson Meneses oriundo de la vereda capilla del
municipio de Samaniego, le comentó que, alias Fercho perpetró el homicidio de William Rivera y
dos personas más de tez morena, debido a que estaban organizando un grupo de disidentes de
las FARC similar al de Guacho.
De lo anterior, emerge que, a manos de integrantes del ELN que operaban en el municipio de
Santacruz de Guachavez, más en concreto la compañía Jaime Toño Obando, con liderazgo de
alias Fercho (Jorge Wilfrido Rosero Marín) se perpetró la desaparición forzada y posterior
homicidio de quienes en vida fueron William Rivera (Emilio), Johan Silva Paz (Milton) y José Luis
Cortez Cabezas (ahijado), comandante que reportaba continuamente a alias HH (Gustavo Yépez
Mejía). Acciones que fueron recocidas por el Comando Central del ELN lo cual devela que su
ejecución y ratificación descendió desde su cúpula, acorde con su estructura jerarquizada, dentro
de la cual su irrestricto seguimiento de la cadena de mando denota como las acciones que
despliegan las subestructuras eran dispuestas por tal comando central.
(iv) Que el agente conozca la orden impartida o la política criminal en cuyo marco se
produce el delito y quiera su realización.
Acorde con lo señalado en el acápite anterior, se denotó la carta de febrero de 2018 proveniente
de la Dirección Nacional del ELN, dirigida precisamente al Consejo Directivo del partido Fuerza
Alternativa Revolucionaria del Común en la que se reconoció la perpetración de los homicidios,
señalando que “han ocurrido en una situación operativa compleja donde confluyen personas o
grupos de su partido, más otras de grupos armados de FARC que no se acogieron al proceso de
paz con el Gobierno, otros ex guerrilleros que abandonaron las Zonas veredales de concentración,
así como bandas delincuenciales, mafiosas y paramilitares, con el agravante que en repetidas
ocasiones no se sabe dónde está el límite de las relaciones de un grupo de estos con el otro”. En
la misma carta, señalan que los implicados estaban afectados en conductas delincuenciales, que
no debían interpretarse como una agresión a su partido.
Asimismo, el dicho del testigo experto Juan Carlos González Jiménez, fue bastante ilustrativo
sobre su estudio y conocimiento del ELN, como se hizo unas glosas en los acápites anteriores.
Aquel, ilustró como el grupo sigue un sustrato ideológico y un aparato estructural para cumplir los
eventos revolucionarios, en búsqueda de la toma de poder, el cambio de estructuras, de un nuevo
orden con reivindicaciones telúricas, a través del uso de las armas, mediante el desarrollo de
guerra de guerrillas. Indicó como su fuerte sustrato ideológico tiene una afinidad con la teología de
la liberación y como se ha ido modificando con el tiempo su discurso, señalando que están en
armas en búsqueda de la paz.
El mismo, reportó como el sustrato ideológico más profundo y poderoso del grupo es que adoptar
el ELN es ser el ELN, pertenecer al mismo, con una traducción ideal del dogmatismo, en su
concepción como sujeto integrante de esa organización el que no crea en eso se muere, es
liberación o muerte.
En ese orden, señaló como ante la ausencia del actor armado FARC-EP, le quedaba libre el
camino al otro actor -ELN, para aprovechar esa dinámica y entrar a los territorios que ocupaban
antes. Por lo mismo, en la carta de respuesta que se suscribe por el ELN reconoció los hechos e
hizo un llamado al diálogo.
Además, ilustró como el ELN tiene una política muy fuerte de control territorial y control
poblacional, de modo que, quien esté en sus libretos entre ellos los desmovilizados de las FARC
ya no están en su campo como población civil reincorporada, empero, el que los contraría es
declarado objetivo militar, como se ha declarado en múltiples procesos donde el ELN controla
poblaciones y territorios, del cual no sería la excepción el departamento de Nariño.
Al respecto, el testigo José Castillo Codumi, como desmovilizado del ELN, al cual perteneció por
13 años, siendo reclutado a sus 15 años de edad, el 4 de enero de 2004, relató como apenas se
ingresa al grupo se entra a una escuela de combatientes, donde instruyen en los ideales, luego
sigue el entrenamiento militar. Al interior se va ascendiendo. Dio cuenta como todas las
instrucciones siguen los lineamientos del COCE, las comunicaciones se realizan mediante radio,
así comentó que se hacían ruedas radiales, donde Gavino, Antonio Gracia, Pablo Beltrán y Pablito
impartían órdenes, pues ellos se presentaban en las comunicaciones radiales. Comentó que el
único que se presentaba con su nombre propio era alias Gavino, este es Nicolás Bautista.
Afirmó que, las órdenes que impartían eran de toma de municipios donde estuvieran las FARC, los
paramilitares, y atacar a la policía y el Ejército, pues debían expandirse. Explicó como cuando se
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adelantaba algo no ordenado por el Comando Central se los retiraba del cargo, se hacía consejo
de guerra y si la actuación fue muy grave se procedía con el fusilamiento.
El dicho del mismo testigo fue vertido al analizar el anterior requisito, así, rememoremos que aquel
refirió como diariamente se hacía reporte de las novedades y como siguiendo la cadena de mando
se reportaba al COCE, el cual finamente tomaba las determinaciones. Es más, refirió que los
reportes radiales generales se podían escuchar en cualquier compañía pues el era objeto de
diferentes rotaciones, y cuando se requería algo personal se pedía la frecuencia privada.
Asimismo, dio cuenta como conocían el reglamento y los castigos que mediaban por desobedecer
órdenes, explicando como todo ello era necesario por la organización, pues funcionaba como una
empresa, donde la comunicación es constante. Fue claro en mencionar que, tras la salida de las
FARC-EP con el proceso de paz, empezaron a tomar las zonas que ocupaban y que si bien se
respetó las zonas veredales, a quienes salían de la zona se mataba, pero no solo llegaron su
grupo sino disidencias, el clan del golfo, el grupo Oliver Sinisterra que nace de los residuos que no
se desmovilizaron de las FARC. Entonces, explicando todo ello recordó que la orden siempre fue
expandirse, pero igual, los ataques y operaciones eran siempre consultadas con el COCE, a través
del comandante.
De lo anterior, a las claras se denota que quienes perpetraron materialmente los delitos de
desaparición forzada y posterior homicidio en persona protegida, como integrantes del ELN,
naturalmente conocían las órdenes y el marco en el cual se producían, queriendo su realización.
Se advierte como, la detención y ejecución de los señores William Rivera, Johan Silva Paz y José
Luís Cortez, desmovilizados de las FARC, claramente fueron motivados por el control territorial y
poblacional en el sector que tenía injerencia el ELN, pues acorde con sus investigaciones estaban
relacionados en actividades delincuenciales de narcotráfico y alianzas con el grupo liderado por
alias Guacho. Por lo mismo, en la misiva que se reconoce los hechos relacionados con las
víctimas se señaló que no se quiere entorpecer el actuar del partido conformado por los
desmovilizados- FARC, pero que si se presentaron esos eventos fue por la confluencia de
diferentes actores y la dificultad de avizorar los limites de las relaciones de unos grupos con otros,
además, porque los “afectados” (en clara referencia a las víctimas) tenían graves compromisos con
conductas delincuenciales. Denotándose con ello que, las órdenes impartidas tenían clara relación
con sus objetivos de expansión, control territorial y poblacional y su asunción ilegal de autoridad en
ese sector, pero lo más importante, se demuestra como los autores materiales como miembros del
ELN conocían tal política por la misma dinámica y estructura del grupo, dentro de la cual, la
ejecución de las órdenes debía ser avaladas ascendentemente.
Bajo este panorama se encuentra que, están dados los requisitos para hallar responsables a los
sentenciado de los delitos de homicidio en persona protegida y desaparición forzada de las tres
víctimas en calidad de autores mediatos en aparatos organizados de poder por dominio de la
voluntad en los términos descritos. Sobre su configuración valga hacer unas glosas adicionales
como se sigue:
El delito de desaparición forzada previsto en el artículo 165 de la Ley 599 de 2000 se tipifica
cuando un particular somete a otra persona a “privación de su libertad cualquiera que sea la forma,
seguida de su ocultamiento y de la negativa a reconocer dicha privación o de dar información
sobre su paradero”.
En sentencia C-317 de 2002 la Corte Constitucional consideró exequible el aparte antes subrayado
por este Despacho “bajo el entendido que no es necesario el requerimiento para dar información o
de la negativa a reconocer la privación de la libertad, sino que basta la falta de información sobre el
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Entonces, a partir de lo estipulado y probado en el juicio, se denota que, tras la sustracción de las
víctimas a manos de los integrantes del ELN, se omitió dar información sobre el destino y paradero
de aquellas, bastando para la configuración del delito la ausencia de donde se encuentra tras su
privación de la libertad.
Ahora bien, el defensor en sus alegatos de conclusión, sobre el delito de homicidio en persona
protegida, alegó que, no se configuraba sino un homicidio agravado. Al punto, es preciso hacer las
siguientes precisiones:
El tipo penal de homicidio en persona protegida se encuentra tipificado en el artículo 135 del
Código Penal, de acuerdo al cual incurre en esta conducta quien “con ocasión y en desarrollo de
conflicto armado, ocasione la muerte de persona protegida conforme a los Convenios
Internacionales sobre Derecho Humanitario ratificados por Colombia” 14.
Este delito se enmarca en los denominados Delitos contra personas y bienes protegidos por el
Derecho Internacional Humanitario, y gracias a su componente subjetivo su configuración no
depende únicamente de la existencia del resultado muerte, sino también de la concurrencia de un
contexto específico: el desarrollo de un conflicto armado. Así, la norma busca reforzar la protección
a aquellos sujetos que, por su condición de civiles o por haber quedado fuera de combate, no
pueden ser objeto de ataques, de acuerdo con las normas internacionales que regulan la guerra.
La estructura típica del homicidio en persona protegida exige la concurrencia de tres factores: (i) la
existencia de un conflicto armado; (ii) la calidad de persona protegida de la víctima y (iii) la relación
del hecho con el desarrollo del conflicto. Esta triada permite delimitar con claridad la aplicación del
artículo 135 del Código Penal y garantiza que sólo se sancionen aquellas conductas que, además
de vulnerar el bien jurídico de la vida, desconocen de manera grave las reglas básicas del Derecho
Internacional Humanitario.
Entonces, para entender de mejor forma este delito, primero se debe conocer el concepto de
conflicto armado, para ello la Corte Suprema de Justicia en la Sentencia SP-35099 de 2011
determinó que se está ante un conflicto armado no internacional cuando se presentan los
siguientes rasgos del conflicto internacional dentro del territorio de un Estado:
(i) Enfrentamiento entre partes, ya sea fuerzas armadas gubernamentales y disidentes, o las
primeras frente a insurrectos organizados.
(ii) Un mando responsable, sin que implique una organización “tradicional” militar sino una
suficiente para llevar a cabo operaciones militares calificadas, y con la posibilidad de
imponer disciplina;
(iii) Un control “tal” que le permita servir el protocolo y realizar las operaciones.
(iv) El carácter sostenido y concertado de las operaciones militares está lejos de coincidir con
lo permanente – duración – o esporádico, pero, eso sí, unido a la forma de ser organizado,
ordenado y preparado.
(v) Capacidad de aplicar el protocolo, lo que no indica que en efecto ello sea constante, sino
que se tenga la capacidad, ya que se posee la estructura para hacerlo.
Bajo tales presupuestos, las muertes de los señores William Rivera, Johan Silva Paz y José Luis
Cortez Cabezas, desmovilizados de las FARC, ocurrieron a manos del ELN precisamente en
búsqueda del control territorial de la zona que involucraba al municipio de Santacruz de
Guachavez, a tal punto que justificaron su actuar por la presunta comisión de delitos de las
víctimas y su relación con el grupo de alias guacho, quien dentro del contexto del conflicto armado
se presentaba como su enemigo dentro de ese territorio. Demostrándose de esta forma que las
conductas realizadas corresponden a uno de los ejes del conflicto armado no internacional, pues
este no sólo comprende buscar una ventaja militar, sino, además, por la misma lógica de la guerra,
implica otras cuestiones como, por ejemplo, el control de determinado territorio. Nótese como los
testigos expertos y el ex miembro del ELN fueron claros en señalar la fuerte política de control
territorial y poblacional que había en el grupo como forma de lograr sus objetivos. Es más, las
pruebas recabadas denotaron que sus actuaciones obedecieron a los presuntos indicios que
tenían de su participación con el grupo de alias guacho y el adelantamiento de actividades
delictivas, al respecto, recuérdese como en la declaración previa que rindió la testigo presencial de
los hechos, María Tatiana Quiñonez Landázuri (presentada como prueba de referencia), mencionó
como los miembros del ELN llegaron buscando las armas que tuviera en su vivienda el señor
William, empero, solo encontraron una escopeta. Es decir, adelantaban acciones de verificación
como parte de su política de control referida.
Ahora bien, en relación con el concepto de persona protegida, el artículo 135 del Código Penal
relaciona que son personas protegidas los integrantes de la población civil. Este concepto deviene
del derecho internacional humanitario, que hace parte del ius cogens, principalmente de los
convenios de Ginebra de 1949, que establecen el deber de proteger a la población civil en tiempos
de guerra e incluye su “mantenimiento, atención médica y el derecho a corresponder con sus
familiares”.16
En este punto, es importante aclarar que la calidad de persona protegida no se predica de todo
individuo por el solo hecho de estar dentro de un territorio en conflicto, sino de aquellos que no
participan directamente en las hostilidades. Así lo prevé el artículo 3 común a los Convenios de
Ginebra y el artículo 13 del Protocolo II adicional, al señalar que la población civil no debe ser
objeto de ataques, salvo en el caso que sus miembros participen directamente en combates, y
únicamente durante el tiempo que dure tal participación.
15 SP-35099 de 2011
16 Ibidem.
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De ahí que, la desaparición y homicidio de las víctimas no se dio dentro de un combate, inexistía el
adelantamiento de hostilidades de su parte, al contrario, se encontraban inermes, lo que los
ubicaba como personas protegidas. Las víctimas fueron en primer lugar, privadas de su libertad, se
omitió dar información de su paradero, señalaron que se los investigaba sobre sus actividades
delictuales y relación con alias guacho y luego, teniéndolos en cautiverio, indefensos, inermes, se
cegó su vida, el bien más preciado del ser humano. Los hechos de los cuales fueron víctimas
como se ha decantado de manera suficiente tienen una directa relación con el conflicto armado,
cuyas complejidades y estrategias en el contexto colombiano han desbordado el simple ataque
militar, son décadas de conflicto, cuya complejidad ha incrementado ante la adherencia de otros
grupos ilegales que han emergido con el tiempo. Por ende, la existencia y responsabilidad de los
acusados en el delito de homicidio en persona protegida en concurso homogéneo y sucesivo, se
enmarca en el contexto del conflicto armado colombiano.
Por otra parte, a partir de la basta prueba practicada en juicio y reseñada hasta este momento,
palmaria es la comisión de los sentenciados como autores del del delito de rebelión, cuya
estructura típica demanda acorde con el artículo 467 del Código Penal que mediante el empleo de
las armas se pretenda derrocar al gobierno nacional, suprimir o modificar el régimen constitucional
legal o vigente, propósito que inspira y persigue el ELN, grupo del cual son parte los sentenciados
como máximos lideres.
Ahora bien, en cuanto al delito de desplazamiento forzado, se tiene que está tipificado en el
artículo 180 del Código Penal, que establece que incurrirá en él quien “De manera arbitraria,
mediante violencia u otros actos coactivos dirigidos contra un sector de la población, ocasione que
uno o varios de sus miembros cambie el lugar de su residencia” 17.
En este sentido la norma además de sancionar la acción material de expulsar a una persona o
comunidad de su territorio también distingue la gravedad del contexto en que estos hechos suelen
presentarse, pues los mismos vulneran derechos fundamentales como la libertad de residencia, la
dignidad humana y la seguridad personal. De esta forma, la normativa colombiana asume la tutela
de las víctimas desde una perspectiva integral, considerando el desplazamiento como una
vulneración compleja y continua.
Según la Corte Suprema de Justicia, este delito es de ejecución permanente, pues prórroga su
consumación en tanto la condición de los desplazados continúe, siempre y cuando los factores de
amenazas, miedo, muertes o atentados vinculados con el conflicto, que los haya obligado a
alejarse de sus predios o sus residencias continúen18. Ello implica que se debe analizar no sólo el
hecho inicial de la conducta punible correspondiente a la expulsión, sino también la continuidad de
los riesgos y afectaciones producidos por la violencia o la intimidación que originaron el
desplazamiento del lugar de residencia.
Adicionalmente, este delito es usado por los actores armados como un instrumento dirigido a la
obtención de un beneficio económico de los predios o bienes dejados abandonados por los
ciudadanos desplazados19.
Finalmente, teniendo en cuenta lo anterior, se puede concluir que para configurar el delito de
desplazamiento forzado se requieren algunos requisitos esenciales: (i) la presencia de actos de
violencia, amenaza, coacción u otra forma de presión ilegitima ejercida sobre la víctima o
comunidad; (ii) que como consecuencia de los actos punibles se lleve a cabo el abandono, cambio
o desplazamiento del lugar de residencia; (iii) que la conducta revista un carácter arbitrario. Solo a
partir de la verificación conjunta de estos elementos es posible afirmar la tipicidad del delito.
Bien, sobre la comisión de este delito, del cual la fiscalía ha mencionado fueron víctimas María
Tatiana Quiñonez y David Rivera, en desarrollo del juicio oral se ingresó la declaración previa
rendida por la primera, la cual constituye prueba de referencia, en tanto, aquella no rindió su
testimonio en el juicio oral. Por ello, existiendo una tarifa legal negativa prevista en la legislación
penal que denota la imposibilidad de proferir condena cuando medie únicamente prueba de
referencia, sobre tal delito, como se mencionó en el sentido del fallo, procede la absolución.
Entonces, retomando, resulta las conductas ejercidas por los sentenciados típicas, antijurídicas y
culpables, ya que se lesionó efectivamente y de manera injustificada los bienes jurídicamente
tutelados de la vida, la libertad personal y el régimen constitucional, sin que existiera causal alguna
que justifique su actuar, amén de ser culpables a título de dolo, por cuanto los actores tienen
conocimiento de la ilicitud de su actuar y voluntad libre para obrar contrariamente a la ley.
Como se anticipó al final del acápite 7.3 de esta decisión en el cual se desarrolló la autoría mediata
en aparatos organizados de poder por dominio de la voluntad, la judicatura comparte lo alegado
por el defensor en sus alegatos de conclusión, resumidos en el acápite 4.6, en la medida que los
hechos objeto de este proceso y probados con el desarrollo del juicio oral, no denotan la
convergencia de una atribución de responsabilidad por valga la redundancia “responsabilidad por
mando”, la cual se sustenta en la comisión por omisión que entraña la figura de la posición de
garante. Pues en este caso como se analizó bastamente en precedencia, no ha sido la ausencia
de atender un deber legal de vigilancia el que entraña la responsabilidad de los sentenciados, sino,
la comisión de unas conductas punibles que nacieron desde el Comando Central del ELN que ellos
integran, que descendió hacía una de subestructuras (Compañía Jaime Toño Obando), la cual
finalmente perpetró las conductas delictuales. De modo que, asintiendo en las alegaciones del
defensor se ha dispuesto la responsabilidad de los sentenciados bajo los lineamientos de la autoría
mediata en aparatos organizados de poder, cuyos requisitos de configuración, contrario a lo
aludido por el defensor sobre los puntos tres y cuatro se hallaron convergentes.
Cuatro: Que el agente conozca la orden impartida o la política criminal en cuyo marco se
produce el delito y quiera su realización20.
El disentimiento del defensor se sustentó en que no se probó que hubiera una orden de dar muerte
a las víctimas, y menos aún de que hubiera una política de dar muerte a los miembros de las
extintas FARC-EP firmantes de la paz. Contrario a ello, como se argumentó ampliamente en el
acápite anterior, hubo un reconocimiento de parte de la cúpula del ELN de haber perpetrado tales
delitos (carta en respuesta a pedimento del partido FARC) y por demás se conoció incluso por un
ex miembro de su organización que toda ejecución, es controlada y previamente avalada por el
mando superior, acorde con su funcionamiento a manera de una empresa. Luego, en ningún
momento en el juicio se ventiló ni se ha apuntado por este Despacho que existiera una política de
atentar contra los firmantes de la paz, al contrario, se ha develado que los hechos ocurrieron en
virtud de su política de control territorial y poblacional.
Ahora bien, adicionalmente, el defensor alegó que no es dable condenar en tanto la fiscalía en las
diferentes etapas del proceso y particularmente de forma amplia en los alegatos de conclusión, ha
hecho una hibridación que dogmáticamente no es aplicable de la “responsabilidad por mando” con
la “autoría mediata en aparatos organizados de poder por dominio de la voluntad”. Al punto,
encuentra este Despacho que, aunque ha mediado una mezcla de aquellas en las referencias de
la fiscalía, ello no tiene la entidad suficiente para aniquilar la condena, puesto que, se ha respetado
el principio de congruencia, por ende, inexiste la trasgresión al principio de legalidad que avista
vulnerado por tal situación. Se explica:
Principio de congruencia
El principio de congruencia está regulado por el artículo 448 de la ley 906 de 2004, el mismo se
establece como una garantía para el acusado que únicamente puede ser declarado penalmente
por los hechos atribuidos en la acusación21. De esta forma la Corte Suprema ha establecido que:
“La acusación legalmente formulada se torna absoluta e intangible en cuanto a sus componentes
personal y fáctico, esto es, que no puede variarse, modificarse o alterarse”22.
Ahora bien, esta regla no debe confundirse con la congruencia jurídica, la cual admite cierta
flexibilidad, para el efecto la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ha señalado
que:
“[E]l juez se encuentra facultado para condenar de manera atenuada o por un delito distinto,
siempre que no agrave la situación del procesado y no afecte el núcleo fáctico de la
imputación.
Lo anterior exige además que, en la acusación, acto que por mandato del artículo 250 de la
Constitución Nacional corresponde exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación, se
exprese la determinación fáctica y jurídica de la conducta penalmente relevante, señalándose
en forma clara, precisa, comprensible, los elementos que estructuran el tipo penal, además de
las circunstancias específicas de mayor gravedad y/o las que tienen incidencia en la
dosificación punitiva.
También la Sala ha señalado que la incongruencia puede presentarse de forma (i) positiva o
por exceso y (ii) negativa, omisiva o por defecto. La primera ocurre cuando el fallador decide
más allá de lo establecido en la acusación, esto es, desborda el marco fáctico o jurídico del
contenido de aquella. La segunda, por su parte, tiene lugar cuando el juez en la sentencia
omite pronunciarse total o parcialmente de los cargos formulados en la acusación.” 23
“haber causado el estado de incapacidad, por lo cual el cargo debe prosperar, aunque no la
consecuencia pretendida por el recurrente y el Delegado de la Fiscalía ante la Corte, que se
confirme la sentencia de primera instancia que absolvió al procesado, sino que se procederá a
emitir fallo de remplazo condenatorio, como así ha obrado la Corporación en otras
oportunidades ajustando la decisión al contenido de la acusación.
Tampoco hay lugar a declarar la nulidad, dado que esa no es la consecuencia para el caso
concreto y que la jurisprudencia ha decantado en estos asuntos, por cuanto, de una parte, no
fue invocada ni alegada por el casacionista; y, por otro lado, la Corte no observa actuación
que vulnere de manera irreparable garantías a partes e intervinientes para disponer la
invalidación de la actuación (…)”24.
Asimismo, se debe ver los elementos del principio de congruencia, los cuales son:
“Bajo esa óptica, el principio de congruencia implica dos aristas: (i) el derecho a conocer de
manera clara y suficiente los cargos por los cuales se acusa a la persona y (ii) la concordancia
fáctica entre la acusación y la sentencia -la jurídica es relativa-, sin olvidar la importancia de
establecer en debida forma los hechos jurídicamente relevantes, por cuanto representan una
garantía de defensa para el imputado o acusado que en esas condiciones conoce por qué se
le investiga y se erigen en la columna inmodificable que habrá de sustentar el fallo.” 25.
“(i) Se condena por hechos distintos a los contemplados en las audiencias de formulación de
imputación o de acusación, o por delitos no atribuidos en la acusación.
(ii) Se condena por un delito que no se mencionó fácticamente en el acto de formulación de
imputación, ni fáctica y jurídicamente en la acusación.
(iii) Se condena por el delito atribuido en la audiencia de formulación de la acusación, pero se
deduce, además, circunstancia genérica o específica de mayor punibilidad no imputada en la
acusación.
(iv) Se suprime una circunstancia genérica o específica de menor punibilidad reconocida en la
acusación.”26.
De igual manera, es importante recalcar que el principio de congruencia tiene una directa relación
con los aspectos fácticos de las audiencias de formulación de imputación y de acusación, y de
estas con el fallo, guardando el respeto de su núcleo esencial, el cual se entiende como el conjunto
de elementos que configuran la conducta o conductas delictivas.
En ese orden, es vital destacar que los hechos jurídicamente relevantes son “aquellos
presupuestos fácticos que encajan o pueden subsumirse en el supuesto jurídico previsto por el
23 Sentencia SP 401-2025, Rad No. 55833
24 Sentencia SP 401-2025, Rad No. 55833
25 Sentencia SP 403-2021, Rad No. 51848
26 Sentencia SP 403-2021, Rad No. 51848
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legislador en el estatuto sancionador. Dicho de otra manera, la relevancia jurídica del hecho se
supedita a su correspondencia con la norma penal”27.
De acuerdo con lo anterior, un hecho es jurídicamente relevante siempre que se enmarque en los
presupuestos fácticos de la repercusión penal prevista en la norma; frente a esto la Sala Penal de
la Corte Suprema de justicia refiere lo siguiente:
“(i) para este ejercicio es indispensable la correcta interpretación de la norma penal, lo que se
traduce en la determinación de los presupuestos fácticos previstos por el legislador para la
procedencia de una determinada consecuencia jurídica; (ii) el fiscal debe verificar que la
hipótesis de la imputación o la acusación abarque todos los aspectos previstos en el
respectivo precepto; y (iii) debe establecerse la diferencia entre hechos jurídicamente
relevantes, hechos indicadores y medios de prueba, bajo el entendido de que la imputación y
la acusación concierne a los primeros, sin perjuicio de la obligación de relacionar las
evidencias y demás información recopilada por la Fiscalía durante la fase de investigación –
entendida en sentido amplio–, lo que debe hacerse en el respectivo acápite del escrito de
acusación (ídem)”28.
Bajo este marco se entra a estudiar como en este caso, el principio se congruencia se mantiene
incólume. Se explica:
Se refirió, además, la injerencia del ELN como un grupo ilegal, alzado en armas y que la comisión
de los delitos se dio por orden directa del comando central del ELN, siendo los en ese momento
imputados en ausencia sus integrantes, aludiéndose desde dicha etapa la existencia de una carta
(comunicado oficial) en la cual se reconocía la comisión de los hechos por dicho comando.
Al tiempo se explicó como y por qué se configuraba cada uno de los delitos, su tipificación y pena
establecida en la ley penal, de manera dolosa. Se acentuó sobre el fin del ELN de derrocar al
Estado bajo el uso de armas, y como este grupo tenía control en la zona de injerencia, en
particular el municipio de Santacruz de Guachavez y como se ha realizado un estudio las
actuaciones que adelantan.
Luego, lo referente a los homicidios se imputó y acusó de forma separada. Así, en audiencia de
imputación llevada a cabo el 21 de marzo de 2019, ante el Juzgado Promiscuo Municipal de
Santacruz de Guachavez- Nariño, se imputó a los sentenciados el delito de homicidio en persona
protegida, en concurso homogéneo y sucesivo, teniendo como víctimas a los señores William
Rivera, Johan Silva Paz, José Luis Cortez Cabezas. En esta audiencia, se hizo entonces la
imputación adicional sobre los mismos hechos para seguir también el proceso por el delito de
homicidio referido, se dejó plasmado claramente las circunstancias modales bajo las cuales se
perpetraron los homicidios, su condición de desmovilizados de las FARC y los móviles que
originaron la materialización de las conductas a manos de integrantes del ELN, así como la
injerencia en ello de parte del Comando Central del cual serían parte los ahora sentenciados,
descendiendo por la cadena de mando las órdenes. Se explicó la parte jurídica referida a la
tipificación del delito y su pena.
De lo anterior emerge que, el núcleo fáctico de los delitos por los que ahora se emite condena, a
saber, homicidio en persona protegida, desaparición forzada y rebelión, aunque indistintamente se
ha catalogado la participación de los condenados como coautoría por línea de mando, lo cierto es
que, se ha mantenido en el marco que la jurisprudencia antes citada.
Así, ha mediado una correcta interpretación de las normas penales y el encuadramiento de los
hechos en aquellas, en la medida que se ha denotado la integración de los ahora sentenciados al
grupo del ELN, en su comando central y su objetivo de alzándose en armas derrocar el gobierno,
lo cual entraña el delito de rebelión. Asimismo, se reportó el día, lugar y modo en que las víctimas
fueron privadas de su libertad con la posterior ausencia de determinación de su paradero, lo que
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En concordancia con ello, ante la consonancia fáctica y la persistencia de la elección de los tipos
penales, no se halla resquebrajado el principio de congruencia. No media ninguno de los requisitos
que la jurisprudencia ha decantado configuran incongruencia, en tanto, (i) no se condenará por
hechos diferentes a los imputados y acusados; (ii) no se condena por delitos diferentes; (iii) no se
atribuyen circunstancias de mayor punibilidad no imputadas; (iv) inexiste supresión de
circunstancia genérica o específica de menor punibilidad.
Finalmente, en cuanto a la alegación del defensor sobre la ausencia de configuración del homicidio
en persona protegida, por no cometerse presuntamente en desarrollo del conflicto armado, se
advierte que tal respuesta se dio en el acápite anterior, zanjando de forma negativa su
inconformidad.
8. DOSIFICACIÓN PUNITIVA
Con miras a determinar la pena a la que se harán acreedores los acusados como respuesta del
Estado a la conducta dañosa que se le imputa, deberá procederse inicialmente a determinar el
ámbito punitivo de movilidad de la sanción, recurriendo para ello a los parámetros fijados por el
artículo 60 del estatuto penal sustantivo. Para tal propósito se tiene en cuenta que el delito de
mayor entidad corresponde al homicidio en persona protegida previsto en el artículo 135 C.P. el
cual comporta una pena de 480 a 600 meses y multa de 2.666 a 7.500 S.M.L.M.V. Además, la
inhabilitación de derechos y funciones públicas por el término de 15 a 20 años.
Determinado el ámbito dentro del cual ha de fluctuar la pena, comporta dividir el mismo en cuatro
cuartos, tal como lo demanda el inciso 1º del artículo 61 ibídem, y que para el caso sería de la
siguiente manera:
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PENA ACCESORIA DE
CUARTOS PENA DE PRISIÓN Y MULTA INHABILITACIÓN DE DERECHOS Y
FUNCIONES PÚBLICAS
CUARTO MÍNIMO 480 a 510 meses de prisión y multa de 2.666 180 a 195 meses
a 3.874,5 smlmv
PRIMER CUARTO 510 + 1 día a 540 meses de prisión y multa de 195 + 1 día a 210 meses
MEDIO 3.874,5 a 5.083 smlmv
SEGUNDO 540 + 1 día a 570 meses de prisión y multa de 210 + 1 día a 225 meses
CUARTO MEDIO 5.083 a 6.291,5 smlmv
CUARTO MÁXIMO 570 + 1 día a 600 meses de prisión y multa de 225 + 1 día a 240 meses
6.291,5 a 7500 smlmv
Ahora bien, teniendo en cuenta que igualmente existe un concurso con la desaparición forzada de
quienes en vida fueron William Rivera, Johan Silva Paz y José Luis Cortez Cabezas, se
incrementará la pena por cada uno de ellos en 30 meses y multa de 500 s.m.l.m.v., quedando por
ende la pena en: 690 meses de prisión y multa de 6.166 s.m.l.m.v.
Por ende, la penal final a imponer es de: setecientos dos (702) meses de prisión y multa de
seis mil doscientos dieciséis (6.216) s.m.l.m.v. al año 2018 y la pena accesoria de
inhabilitación de derechos y funciones públicas por 20 años.
10. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de San Juan de
Pasto (Nariño), administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
R E S U E L V E:
Segundo: La multa se cancelará en favor del Ministerio de Justicia y del Derecho en la cuenta que
para el efecto se señale dentro de los 10 días siguientes a la ejecutoria de la presente sentencia.
Quinto: A la ejecutoría del fallo, se informará a las autoridades pertinentes para su cumplimiento,
control y vigilancia, tal como lo disponen los artículos 166 y 459 del CPP. La carpeta será remitida
a los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de esta ciudad.
Sexto: Se librará tras la lectura del fallo, las correspondientes órdenes de captura, ante cuya
materialización la pena de prisión se cumplirá en el establecimiento designado por el INPEC.
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Séptimo: Esta decisión se notifica en estrados y contra la misma procede el recurso de apelación
ante la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE