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Tema 11

El documento aborda la figura de la persona jurídica, destacando su naturaleza, clasificación y regulación en el Código Civil. Se exploran teorías sobre su existencia y se establece la importancia de su reconocimiento legal para cumplir fines colectivos. Además, se discute la responsabilidad, domicilio, nacionalidad y extinción de estas entidades, así como la doctrina del levantamiento del velo para prevenir fraudes.

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Tema 11

El documento aborda la figura de la persona jurídica, destacando su naturaleza, clasificación y regulación en el Código Civil. Se exploran teorías sobre su existencia y se establece la importancia de su reconocimiento legal para cumplir fines colectivos. Además, se discute la responsabilidad, domicilio, nacionalidad y extinción de estas entidades, así como la doctrina del levantamiento del velo para prevenir fraudes.

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TEMA 11. PERSONA JURÍDICA.

ASOCIACIONES Y FUNDACIONES
1. Las personas jurídicas
Frente a las personas físicas, la persona jurídica es otro sujeto de derecho que no solo está
compuesto por 1 individuo sino por muchos, tiene su propia personalidad, entidad jurídica.
Tiene una entidad sustantiva que la hace diferente a lo individuos que la integra, de modo que
tiene su propio domicilio, responsabilidad y una serie de órganos (manifiestan la voluntad
común, distinto a la voluntad de todos, la voluntad de todos es la que la conforma y lo que sale
o no es voluntad de la asociación) que la representan.

A dicho conjunto de bienes o personas con entidad propia y distinta a la de sus miembros se le
denomina persona jurídica.

Fundamento  hay fines que van más allá de un sujeto individual por lo tanto hay que formar
una entidad para cumplir esos propósitos y por intereses colectivos que se pueden defender y
hacer efectivos de forma conjunta a través de esa personalidad jurídica.

2. Naturaleza jurídica
Por otra parte, dichos entes son de tipología tan diversa que imposibilitan una descripción
exhaustiva de los mismos, como se justifica desde su aparición en la Edad Media, en que la, junto
con el reconocimiento del Estado, y otros entes de carácter político, ya reconocidos desde el
Derecho Romano, surgió la necesidad de analizar la existencia y composición de estas
organizaciones, de origen fundamentalmente religioso, caracterizadas por tener una identidad
separada de sus miembros o del patrimonio que las componían, que con el tiempo pasaron a
ser el germen de las actuales asociaciones o fundaciones.

A lo largo del tiempo han surgido diferentes interpretaciones doctrinales para justificar o, en su
caso, negar, la personalidad jurídica de dichas entidades sociales diferentes de la persona. Entre
éstas, tradicionalmente se ha destacado la denominada teoría de la ficción, la negativa y la
orgánica o antropomórfica.

El reconocimiento de las personas jurídicas como entidades distintas de los propios sujetos que
la conforman planteó la necesidad de establecer su naturaleza jurídica con el propósito de
responder si son o no una realidad distinta a la de los miembros o del patrimonio que la
componen; si asumen responsabilidades en nombre propio o de la entidad o explicar su
funcionamiento en las relaciones del tráfico jurídico.

Tradicionalmente la cuestión básica se centró en determinar si las personas jurídicas ostentan


una existencia real y efectiva o si, por el contrario, suponen una mera creación jurídica. Para
ello, distintas construcciones doctrinales han querido justificar su existencia y el papel que
desempeñan en la sociedad.

La primera cuestión que plantea el concepto de persona jurídica es determinar cómo es posible
extender la noción de persona a una pluralidad de individuos que, aún vinculados entre sí,
carecen de sustancia individual de naturaleza racional.

La respuesta a esta cuestión, tratada con gran amplitud por parte de la doctrina, no ha sido
unánime.
La doctrina suele distinguir entre las teorías positivas, que parten de la existencia de este tipo
de personificaciones y las teorías negativas, que las niegan.

- Teorías positivas  entienden que al igual que la persona tiene una serie de posibilidad de
manifestación del consentimiento a través de los órganos de la persona física también existe la
persona jurídica que se expresa a través de sus órganos.

- Teorías negativas  la conclusión es la de la admisión, hay que reconocer que hay autores que
niegan la realidad de las personas jurídicas. Lo niegan entendiendo que no es más que una
creación del lenguaje jurídico que tiende a simplificar una determinada realidad como
consecuencia del sistema de derechos subjetivos y relaciones jurídicas de atribución individual.

- Teorías de la ficción (no existen pero inventamos que existen)  realmente no existen pero el
derecho genera una ficción, dicen que junto con las personas física hay otras que son las
jurídicas.

En todo caso, todas estas teorías no hacen sino poner de manifiesto que estas realidades, con
personalidad jurídica distinta a la de las personas que lo componen o de los patrimonios de sus
miembros, cumplimentan una función en la sociedad que los individuos no pueden asumir y que
los poderes públicos valoran graduando su reconocimiento.

Una vez aceptada la función de estos entes dentro de la organización social, su exposición en el
plano jurídico se ha establecido siguiendo el mismo modelo de relaciones que las articuladas
para las personas físicas, denominado por la doctrina, personificación de la persona jurídica.

La personificación de una organización social implica que se les atribuye capacidad jurídica y de
obrar; precisan contar con un nombre o una denominación específica; un patrimonio distinto al
de los miembros que la componen y una organización también propia, que quedará garantizada
mediante la pertinente composición de sus órganos y correspondientes estatutos.

Seguidamente, es importante la inscripción en el registro porque ahí es cuando cognoscible


frente a terceros, no las tenemos que conocer pero hay posibilidad de conocerlas.

Tienen que haber un registro de asociaciones, de fundaciones à estos son registros


administrativos.

En conclusión, podemos afirmar que hay un reconocimiento y una admisión de las personas
jurídicas puesto que si el ordenamiento jurídico hubiera rechazado su existencia como entidades
legales, no habrían sido objeto de regulación.

2.1. Teoría del levantamiento del velo


En ocasiones, las personas físicas pueden utilizar a personas jurídicas para perjudicar otro o
generar fraudes. Cuando eso se produce, y hay que realizar una investigación, es necesario saber
quién hay detrás de la sociedad porque pueden haber terceros quienes realicen actos
fraudulentos. Sin embargo, no tenemos una norma que nos permita desvelar cuales son los
sujetos individuales que se están beneficiando del daño causado a otros.

Por ello, el TS ha construido una doctrina denominada como el levantamiento del velo, en la que
trata de evitar, en consecuencia, que el abuso de la personalidad jurídica pueda perjudicar
intereses públicos o privados, causar daño ajeno, o burlar los derechos de los demás. Se trata,
como reitera la práctica judicial, de evitar que se utilice la personalidad jurídica societaria como
un medio o instrumento defraudatorio, o con un fin fraudulento, para eludir responsabilidades
personales, y entre ellas, el pago de deudas.

La doctrina consolidada del Tribunal Supremo establece que dicha figura hace relación, no a la
naturaleza y efectos de las obligaciones, sino a la proscripción del fraude de Ley y principio de la
buena fe como informadores de nuestro ordenamiento jurídico.

Asimismo, la técnica del levantamiento del velo debe utilizarse cuidadosamente y con carácter
excepcional puesto que, con carácter general, los socios de una sociedad no responden con sus
bienes, salvo los supuestos excepcionales de ese “levantamiento del velo”, por lo que, este tipo
de técnicas no puede utilizarse de modo automático, que induzca a prescindir totalmente de la
persona jurídica y lleve a situaciones de injusticia material.

A todo esto, quiere decir que en un principio tengo que fiarme e la sociedad, pero quiero saber
quién hay detrás, que sujetos hay para saber si están cometiendo ilicitudes, por ello, mediante
la doctrina obtengo ver quien hay detrás de las persona jurídica.

En resumen, la doctrina del levantamiento del velo permite investigar la verdadera identidad de
quienes se esconden detrás de una persona jurídica para evitar fraudes y garantizar la justicia.

3. Clases de personas jurídicas


Desde siempre, las clasificaciones que se han realizado de las personas jurídicas han sido
múltiples. Las más características son las siguientes:

Por la estructura

- Asociaciones  grupo de persona con una base personal que se unen para un fin común.

- Fundaciones  la esencia de las de tipo fundacional, es que tiene por base un patrimonio que
se adscribe para un fin común.

Por la posición que ocupan en la organización estatal (por su regulación)

- Personas jurídicas de derecho público à se encuentran los entes vinculados con la organización
territorial y política del Estado.

- Personas jurídicas de derecho privado à son aquéllas que representan intereses de los
particulares. Se regulan por códigos de comercio específicos.

Por sus fines

- Interés privado  cuando persiguen fines de estricto interés particular, especialmente de


naturaleza económica

- Interés pública  cuando desenvuelven una actividad en interés social

4. Régimen general de las personas jurídicas en el Código Civil


Con carácter fragmentario, el régimen general de las personas jurídicas se encuentra regulado
en los artículos 35 a 39 del CC.

4.1. Atribución de la personalidad jurídica


El art. 35 CC establece que la personalidad de las corporaciones, asociaciones y fundaciones de
interés público reconocidas por la ley empieza desde el instante mismo en que, con arreglo a
derecho, hubiesen quedado válidamente constituidas, por lo que contempla un sistema de
atribución genérico de la personalidad y no de concesión de la misma.

CLASE  Art.35 permite diferenciar entre corporaciones (se crea por una ley externa)
asociaciones (base personal) y fundación (base patrimonial que hace que el sustrato de la
fundación no son las persona sino un patrimonio adscrito a un fin, es usual que el legado de
determinados artistas se ponga en manos de fundaciones).

4.2. Capacidad de las personas jurídicas


La capacidad de las personas jurídicas viene recogida con carácter general en los arts. 37 y 38
CC.

La capacidad de las personas jurídicas queda expresada en el art. 37 CC, que establece que la
capacidad civil de las corporaciones se regulará por las leyes que las hayan creado o reconocido;
la de las asociaciones por sus estatutos, y la de las fundaciones por las reglas de su institución,
debidamente aprobadas por disposición administrativa, cuando este requisito fuere necesario.

Si bien referido el supuesto de hecho a una fundación, la STS de 15 de febrero de 1990 expresa
de forma general el criterio de que es reiterada y constante la jurisprudencia establecedora de
que en nuestro derecho, por principio, las personas jurídicas gozan de una capacidad plena y
general, por consiguiente, incluso en una esfera que vaya más allá de las relaciones económicas
y se extiende a todo campo, pues son capaces y reales aunque se extralimiten de su fin, sin
perjuicio de las relaciones con la autoridad administrativa y de la responsabilidad de sus órganos.

Una vez constituidas las personas jurídicas pueden adquirir y poseer bienes de todas clases, así
como contraer obligaciones y ejercitar acciones civiles o criminales, conforme a las leyes y reglas
de su constitución. Como limitación característica aparece la relativa al derecho de usufructo,
que no podrá constituirse a favor de una persona jurídica por más de 30 años (art. 515 CC).

4.3. Responsabilidad de las personas jurídicas


Toda persona que tenga capacidad también tiene una responsabilidad que puede ser civil (el
principio general que alberga la responsabilidad civil de no dañar a otros que está reconocido
en el art. 1902 CC) o penal (muy debatida en la doctrina penal y que no se le reconocía sino que
había que buscar fórmulas para que la persona jurídica pudiera responder jurídicamente. Pero
ahora está regulado en el art. 38 en la ley 5/2010).

4.4. Domicilio
El domicilio es la sede legal y jurídica de estas entidades. Permite localizar su actividad jurídica
pero además cumple una importante función identificadora de la misma.

Su fijación tiene una especial importancia práctica para las personas jurídicas puesto que es el
lugar en el que desenvuelve su vida social pero, además de ello, es determinante para fijar el
Registro en que deben inscribirse para adquirir personalidad jurídica; es el lugar en que deben
efectuarse notificaciones en caso de ejecución de hipotecas; el que decreta la jurisdicción de los
Tribunales; el que se toma en cuenta para determinar su nacionalidad; es el criterio utilizado
para determinar el lugar de cumplimiento de las obligaciones, para convocar a los órganos
sociales, hacer cualquier notificación o ejercitar derechos... Es, en suma, el lugar que permite
concretar su centro de imputación de derechos y obligaciones.
La jurisprudencia española ha dejado establecido que las personas jurídicas para poder
mantener su vida de relación, tanto con sus propios asociados como con los terceros que con
ellos negocien, tienen necesidad, al comenzar su actividad, de señalar su domicilio. En el caso
de que no lo recojan sus estatutos la ley establece las normas que lo determinan, como en
concreto hace el artículo 41 del Código Civil, demostrando así el carácter esencial de este
requisito en la constitución y vida de dichas entidades.

El domicilio es el lugar de identificación de la persona jurídica. Corresponde al lugar que se haya


establecido en los correspondientes estatutos por sus órganos sociales. No obstante, cuando ni
la ley que las haya creado o reconocido, ni los estatutos o las reglas de fundación fijen el
domicilio de las personas jurídicas, el art. 41 CC establece como norma supletoria que se
entenderá que lo tienen en el lugar en que se halle establecida su representación legal, o donde
ejerzan las principales funciones de su instituto.

4.5. Nacionalidad
La nacionalidad permite identificar cuál es el ordenamiento jurídico que corresponde a la
persona jurídica. Al respecto son significativos dos preceptos: el 9.11 y el 28 CC. = Tengo que
saber la nacionalidad de la persona jurídica para saber qué ley le es aplicable.

Art. 9.11 CC 11. La ley personal correspondiente a las personas jurídicas es la determinada por
su nacionalidad, y regirá en todo lo relativo a capacidad, constitución, representación,
funcionamiento, transformación, disolución y extinción.

En la fusión de sociedades de distinta nacionalidad se tendrán en cuenta las respectivas leyes


personales.

Por su parte, el criterio general de atribución de nacionalidad a las personas jurídicas se


encuentra contenido en el art. 28 CC.

Art. 28 CC Las corporaciones, fundaciones y asociaciones, reconocidas por la ley y domiciliadas


en España, gozarán de la nacionalidad española, siempre que tengan el concepto de personas
jurídicas con arreglo a las disposiciones del presente Código. Las asociaciones domiciliadas en el
extranjero tendrán en España la consideración y los derechos que determinen los tratados o leyes
especiales.

Dicho precepto, por tanto, utiliza el criterio del domicilio para atribuir la nacionalidad: son
españolas las personas jurídicas domiciliadas en España. Son extranjeras las domiciliadas en el
extranjero.

Este mismo criterio del domicilio se reitera en otras leyes como la Ley de fundaciones, o del
derecho de asociación.

Si no tiene ese centro de imputación de responsabilidad van a tener que responder los
individuos que pertenecen a las entidades.

4.6. Extinción de la persona jurídica


La extinción de la persona jurídica queda vinculada a determinados factores que quedan
expresados en el art. 39 CC.

Art. 39 CC Si por haber expirado el plazo durante el cual funcionaban legalmente o por haber
realizado el fin para el cual se constituyeron, o por ser ya imposible aplicar a éste la actividad y
los medios de que disponían, dejasen de funcionar las corporaciones, asociaciones y fundaciones,
se dará a sus bienes la aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales, les
hubiesen en esta previsión asignado. Si nada se hubiere establecido previamente, se aplicarán
esos bienes a la realización de fines análogos, en interés de la región, provincia o municipio que
principalmente debieran recoger los beneficios de las instituciones extinguidas.

Dicho precepto señala, por una parte, las causas de extinción, entre las que recoge, la expiración
del plazo durante el que funcionaban legalmente o haber realizado el fin para el cual se
constituyeron, o finalmente la imposibilidad de aplicar a éste la actividad y los medios de que
disponían. Y, de otra, el destino que hay que dar a los bienes. En primer lugar, se dará a sus
bienes la aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales, les hubiese en
esta previsión asignado. Si nada se hubiere establecido previamente, se aplicarán esos bienes a
la realización de fines análogos, en interés de la región, provincia o municipio que
principalmente debieran recoger los beneficios de las instituciones extinguidas.

Son por tanto causa de extinción aplicables a todas las personas jurídicas: la expiración del plazo
previsto; la realización del fin para el cual se constituyeron, o ser ya imposible aplicar a éste la
actividad y los medios de que disponían.

Estas causas de extinción no se limitan a las previstas con carácter genérico en el art. 39 CC, sino
que deben ser completadas con las establecidas para cada tipo de persona jurídica, que
establece el destino que debe darse a los bienes. Conforme a ello, se dará a los bienes restantes
la aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales, les hubiese en esta
previsión asignado. En el caso de que nada se hubiere establecido previamente se aplicarán esos
bienes a la realización de fines análogos, en interés de la región, provincia o municipio que
principalmente debieran recoger los beneficios de las instituciones extinguidas.

Una vez verificada la causa de extinción se procederá a la apertura de un periodo de liquidación.

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