Un poco de historia…
El surgimiento del psicoanálisis
Sigmund Freud (1856-1939) trabajó durante un tiempo con Charcot y planteó una teoría
propia sobre la histeria.
La primera obra de Freud sobre el psicoanálisis la desarrolló junto con Joseph Breuer
(1842-1925), con quien había empezado a trabajar con un método al que llamaron catarsis.
El método consistía en hacer retroceder a la paciente mediante la hipnosis al momento en
que había sufrido la experiencia traumática que originaba su enfermedad. Encontraron que
cuando las pacientes podían recordar aquellos traumas, sus síntomas bajaban en gran
medida.
Poco a poco Freud se fue dando cuenta de que la hipnosis no era necesaria en el
tratamiento. Las pacientes podían rememorar los hechos de su pasado sin necesidad de ser
hipnotizadas. Además, muchos pacientes no eran susceptibles a la hipnosis.
A partir de entonces, Freud empezó a utilizar el método de las presiones. Dejaba hablar a
su paciente y cuando ésta se quedaba callada presionaba su frente con la mano y le hacía
decir la primera idea que le viniese a la mente. También utilizó como técnica la
interpretación de los sueños, Freud empezó a interpretar los sueños de sus pacientes
porque pensaba que éstos reflejaban las ideas inconscientes.
En 1900 publica el libro que dará comienzo al Psicoanálisis, “La interpretación de los
sueños”. En este libro explica qué es y cómo funciona el aparato psíquico. Dejando en claro
que el objeto de estudio es el inconsciente.
Aparato psíquico: Es un modelo hipotético que representa el funcionamiento mental como si
se tratara de un sistema compuesto por instancias (inconsciente, preconsciente. consciente)
y por procesos dinámicos (como la represión). Este modelo no debe entenderse como algo
anatómico o biológico, sino como una construcción teórica que permite pensar el modo en
que se organiza y procesa la energía psíquica.
Representaciones: una representación es la huella psíquica de una percepción o una
experiencia. Se trata de la forma en que un objeto, una situación o un deseo es inscripto y
conservado en el aparato psíquico.
Primera Tópica
3-Inconsciente
2-Preconsciente
1-Consciente
Consideramos que las representaciones (experiencias, sensaciones) que accedieron al
sistema preconsciente- consciente y fueron reprimidas, es porque entraron en contradicción
con los contenidos morales(ej. los deseos hostiles hacia un bebe entran en contradicción
con el amor hacia un bebe). La representación inconsciente (lo que se denomina fantasía o
fantasma) es representación de deseo. Los deseos del sistema ICC producen angustia en el
sistema PRE-CO. El placer de un sistema es el displacer del otro sistema.
Sistema Consciente:
Consciente se denomina al contenido actual de la conciencia, ya sea fuera de
nosotros (lo que vemos, escuchamos o hacemos) como lo que pasa dentro (lo que
recordamos, sentimos o deseamos). Este sistema nos hace relacionarnos en
forma directa con la realidad a través de todo lo que percibimos.
Es el nivel más accesible del aparato psíquico, pero el que menos importancia le
ha dado el psicoanálisis.
Sistema Preconsciente:
Está formado por aquellos sentimientos, pensamientos, fantasías y
representaciones que no están presentes en la conciencia, están en estado
latente fuera de la conciencia, pero pueden hacerse conscientes en cualquier
momento sin vencer gran resistencia para que se hagan conscientes. El
preconsciente interactúa con ambas regiones de la mente, el inconsciente y el
consciente. El contenido inconsciente sólo puede pasar a ser consciente a través
del preconsciente.
Sistema Inconsciente:
Freud señala otro tipo de pensamientos latentes que no penetran en la
conciencia: estos constituyen el inconsciente.
Son “fenómenos” de carácter psíquico desconocidos para la persona y que
ejercen un amplio poder en la determinación de su conducta. Lo inconsciente
está separado, escindido, del pensar consciente del ser humano. Nos podríamos
preguntar, entonces, ¿por qué no pueden ingresar a la conciencia? La respuesta a
esta pregunta es la Represión, proceso inconsciente por el cual las ideas
displacenteras o conflictivas son desalojadas de la conciencia con el objetivo de
evitar conflictos a nivel consciente y mantener el equilibrio psicológico. Estas
ideas no placenteras, alojadas en el inconsciente, pueden retornar a la conciencia,
pero esta tarea no es nada fácil debido a las fuerzas del mecanismo de la
resistencia. A pesar de la resistencia, ciertos contenidos inconscientes retornar
conscientes. ¿Cómo? A través de las formaciones del inconsciente: los sueños, los
chistes, los actos fallidos y los síntomas neuróticos. Estos revelan el retorno de las
ideas reprimidas a la conciencia, pero transformadas.
● Los sueños: Para Freud los sueños fueron la vía más apropiada para
llegar al conocimiento del inconsciente, los llamo la vía regia del
inconsciente. En su obra la interpretación de los sueños, demostró
como los sueños son realizaciones de deseos. ¿Cómo se explica
entonces que muchas veces soñemos con cosas tan desagradables?
Esto se debe a que los deseos que se realizan en los sueños son
deseos inconscientes y estos no siempre son coincidentes con lo
que deseamos de forma consciente. Estos deseos aparecen
disfrazados en lo que soñamos, y por lo tanto no es fácil de
conocerles.
Los sueños incluyen estímulos sensitivos nocturnos (dolor,
hambre, sed, urgencia urinaria) y los llamados restos diurnos
(pensamientos o ideas que están en conexión con las actividades y
preocupaciones actuales durante el tiempo de vigilia del sujeto que
sueña).
En el sueño se distingue un contenido manifiesto, que es el relato
de lo que soñamos o lo que es recordado por el que sueña; y un
contenido latente que se refiere al real significado que tiene ese sueño.
● Los Actos Fallidos: Se llaman actos fallidos a aquellos olvidos de
nombres o palabras, equivocaciones al leer, escribir o hacer algo, a
las sustituciones y los errores que cometemos en la vida diaria y que
se deben a causas desconocidas, y surgen involuntariamente. Son
una expresión normal de la vida de cualquier persona.
Muchas veces cometemos actos fallidos en los cuales no es
relativamente fácil reconocer el deseo inconsciente que estamos
expresando a través de ellos. Por ejemplo: tengo que ir a una cita que me
resulta complicada, y se me pasa la hora “sin darme cuenta”.
● Síntomas neuróticos: Un síntoma delata una enfermedad; la fiebre es
un síntoma, debemos ver que está expresando, de la misma manera
cuando algún conflicto inhibe nuestro comportamiento debe
averiguarse la razón, por ejemplo, el miedo a subirse a un avión.
Todo síntoma es siempre señal de algo. En el caso de los síntomas
neuróticos, la señal está indicando algún desajuste psíquico entre
un deseo inconsciente y la imposibilidad de satisfacerlo. Los
síntomas neuróticos, al igual que los sueños, los actos fallidos y
algunos chistes son manifestaciones del inconsciente, pero estos
últimos forman parte de la vida normal, mientras que los síntomas
neuróticos indican algún grado de patología.
La gran mayoría de las personas portamos algún tipo de síntoma
neurótico (por ejemplo, no pisar las juntas de las baldosas, cuando una
persona jamás sale de su casa sin volver varias veces para comprobar si ha
cerrado la puerta, cuando una persona está en situación de un examen y
se queda afónico); ello no es sinónimo de enfermedad mental ni
desequilibrio. La molestia, la preocupación o las limitaciones que el
síntoma produzca determinarán la necesidad o no de psicoterapia.
● Los chistes: Son manifestaciones inconscientes, pero a nivel no ya
individual, sino social. Esto es porque se establece una complicidad
entre quien lo expresa y quien lo oye, ambos se asocian para reírse
de un tercero.
En los chistes aparece disfrazado u oculto algún sentimiento que
no se puede expresar directamente. Este está disfrazado por la censura,
que es un filtro que no le permite salir de lo inconsciente. Por ejemplo,
todos los chistes referidos a grupos
sociales (gallegos, judíos, etc.) aparecen sentimientos de discriminación
disfrazados bajo el efecto del humor.
El inconsciente tiene un modo de funcionamiento propio que se diferencia
significativamente del modo de funcionamiento tanto de lo consciente como de
lo Preconsciente. El inconsciente está poblado de huellas agradables y
desagradables ya sea de experiencias infantiles u otras que cuando han sido
traumáticas quedan reprimidas y en el inconsciente aparecen de distintas formas,
según ciertas leyes:
● Atemporalidad: Los deseos no son afectados por el pasaje del
tiempo, por lo que los deseos infantiles coexisten con los actuales,
hechos y personas del pasado conviven con hechos y personas del
presente. No hay una ordenación cronológica.
● Principio del placer: Es la búsqueda del placer sin ningún tipo de
censura, no se puede esperar para satisfacer el deseo.
● Falta de Contradicción: Pueden subsistir deseos o mociones afectivas
contradictorias o antagónicas sin generar conflictos.
● Proceso Primario: Es el mecanismo fundamental del sistema
inconsciente. Permite la posibilidad de que el deseo sufra
desplazamientos (tengo una pelea con mi madre y en el sueño
“desplazo” la pelea a un vecino) y condensaciones (es mi hermano,
pero tiene el vestido de mi tía y el pelo de mi profesora de
matemáticas).
Represión: La represión es el proceso mediante el cual se intenta mantener fuera de la
conciencia contenidos psíquicos (representaciones, deseos, recuerdos) que resultan
inaceptables o incompatibles para la conciencia.
2º tópica: Ello-Yo-Superyó
La formulación de la primera tópica no conformó a Freud como esquema a través
del cual podía explicar el funcionamiento del aparato psíquico, por lo cual se vio
obligado a formular una segunda tópica (1920 en adelante), sin descartar la
primera, pero ampliándola. Recién con este nuevo modelo teórico pudo explicar
por qué el ser humano experimenta sentimientos contradictorios y contrapuestos
a su voluntad consciente.
El segundo modelo permite explicar mejor el origen de la represión. Siguiendo el
primer modelo, tendríamos que decir que ella parte de la conciencia. Si fuese así,
seríamos conscientes de que estamos reprimiendo esas ideas, y eso no es lo que
observó Freud, pues decía que la represión era inconsciente. Para explicar este
fenómeno, entre otros, debe recurrir al segundo modelo del funcionamiento
psicológico.
En el contexto de la Psicología Yo se utiliza para designar al hombre en tanto
consciente de sí mismo, es el encargado de poner en contacto el mundo externo
del individuo con su mundo interno. Por ejemplo, se encarga de regular el pasaje
a la conciencia de los deseos inconscientes; no permite que aquello desalojado de
la conciencia (reprimido) retorne y genere un conflicto. Tanto el ejercicio de la
represión como de la resistencia no pueden ser conscientes. Por lo tanto, el Yo
posee partes conscientes y partes inconscientes; estas últimas serán las
encargadas de la represión y de la resistencia.
El yo tiene una función reguladora entre el ello y el superyó: se encarga de
organizar los impulsos de la persona, de modo que estos no entren en
contradicción con sus impulsos morales. Para ello realiza ciertas renuncias y
sacrificios que a veces la realidad le impone.
Cuando la realidad no le resulta grata al yo, esté activa una serie de mecanismos
psicológicos con la intención de evitar la angustia y lograr una mejor adaptación al
medio ambiente. Estos mecanismos de “autoengaño” se llaman mecanismos de
defensa. Si El yo es incapaz de soportar la angustia que genera el medio, si no se
puede eliminar lo que pasa en la realidad que nos rodea, el yo si puede cambiar la
interpretación que hacemos de la misma. Mediante estos mecanismos se evita
que ciertos hechos o sentimientos dolorosos y/o prohibidos lleguen a la
conciencia y desencadenen la angustia.
Uno de los mecanismos más importantes es la represión, mediante el cual un
hecho o un sentimiento que puede provocar angustia, literalmente se borra, se
expulsa, se oculta de la mente. ¿Qué efectos produce la Represión? Si la represión
tiene éxito, sus efectos serán los de conseguir que no nos acordemos nunca del
acontecimiento traumático, pero al precio de ignorar que estamos afectados por
él. Esto puede tener como consecuencia que, en el futuro, podamos tener un
encuentro o una experiencia parecida a la reprimida y al no haber resuelto la
primera experiencia traumática, esta segunda experiencia sí puede crear una
desestabilización de lo que estaba olvidado, pero no resuelto. Esta es la razón que
explica el hecho de que muchas personas sean capaces de mantenerse estables
durante años y un día comiencen a manifestar síntomas. Si la represión fracasa,
habrá una fuerza que tenderá a que lo reprimido se haga consciente y otra fuerza
contraria que luchará porque eso no suceda (resistencia). La tensión que produce
ese choque de fuerzas es lo que comúnmente llamamos patología y, cuando esta
situación se da, la única manera posible de recuperar la salud es la de afrontar el
análisis de las causas inconscientes que han provocado dicha situación.
Otro mecanismo de defensa de gran importancia es la sublimación, que consiste
en la transformación de un impulso o deseo inaceptable, como sexo, rabia, miedo
o cualquier otro, en una forma socialmente aceptable, no censurable por su
conciencia moral e incluso productiva. Por esta razón, alguien con impulsos
hostiles puede desarrollar actividades como cazar, ser carnicero, jugador de rugby
o ser mercenario. Para Freud, en muchas ocasiones las actividades socialmente
muy bien valoradas como la ciencia, el arte y la religión, son consecuencia de la
sublimación de intereses y pasiones bajos y poco aceptables.
Para aclarar aún más, la sublimación nos permite transformar las pulsiones
sexuales y agresivas en hechos creativos. En la medida en que las pulsiones
sexuales o agresivas no pueden encontrar satisfacción y generan tensión, la
sublimación permite canalizarlas a través de la creación de producciones artísticas
o una investigación científica que son beneficios para uno mismo y para los
demás. Así, una persona con talento artístico ante una agresión que le genera una
situación, no grita, ni pega, sino que pinta y realiza una obra artística. O bien, un
poeta enamorado no correspondido en su amor, escribe hermosas poesías que
derivan de su necesidad insatisfecha.
El Súper Yo es la conciencia moral del individuo, es el regulador de lo que él
puede (y debe) realizar y de aquello que le está prohibido llevar a cabo. Cumple
funciones de juez y censura al Yo. Podría decirse que en los primeros años de la
vida de un niño quienes ejercen el papel de jueces y censores son los padres, a
través del amor y del castigo que ejercen sobre sus comportamientos. Pero
alcanzado un nivel del desarrollo estas prohibiciones que antes venían del
exterior (de los padres) se interiorizan y es el propio niño el que comienza a juzgar
y valorar sus propias conductas, así surgen representaciones internas de lo que es
o no correcto, de las normas sociales y los valores de la sociedad en la que vive. Es
precisamente en ese momento que comienza a constituirse el Super yo. Dentro
del superyó hay dos aspectos: lo que no debe hacerse, la conciencia moral; y lo
que, sí debe hacerse para ser mejor, el ideal del yo.
En el Ello se alojan los deseos, y la única ley que conocen es la de su cumplimiento
o satisfacción. Justamente el Yo será quien posibilite o no el cumplimiento de esos
deseos en la realidad. La función del ello es lograr el placer y evitar el dolor o
displacer. El deseo es el motor del aparato psíquico, se busca en forma
permanente y resurge siempre en ausencia de satisfacción. El ello obedece al
principio del placer y se rige por el proceso primario. Freud consideró que el
aparato psíquico del bebé recién nacido es puro ello, todo deseo que urge por ser
satisfecho. A partir de las experiencias vitales se irán formando el yo y el súper yo.
El concepto de sexualidad
La concepción freudiana de la sexualidad marcó un cambio radical respecto de las
concepciones vigentes en su época. Su concepto de la sexualidad es a su vez una de las
ideas centrales de su teoría y está estrechamente relacionado con el inconsciente.
Freud distingue la sexualidad humana de la sexualidad animal. La sexualidad
animal está guiada por un instinto, mientras que la sexualidad humana está
determinada por la pulsión sexual. A diferencia del instinto, la pulsión no posee
un
objeto predeterminado (para toda la especie) sino que se trata de un objeto
singular que cambia de un individuo a otro.
Normalmente se sostiene que la sexualidad está ausente en la infancia, se
despierta recién en la pubertad y su finalidad es la cópula sexual con una pareja
del otro sexo.
Por el contrario, Freud fundamentó que: 1) desde el momento de su nacimiento
el bebé humano posee conductas sexuales; 2) que la pubertad no marca la
incursión de la sexualidad sino un pasaje importante a una sexualidad cuyo placer
es genital; y que no siempre el fin sexual es genital y con el otro sexo. Entonces:
● La sexualidad no es sinónimo de genitalidad.
● La sexualidad es mucho más amplia que la genitalidad ya
que incluye todas las experiencias placenteras. La
sexualidad se define en relación con el placer. El placer
genital es uno de los placeres posibles.
Etapa Edad Descripción
Oral 1er año de vida La boca es la principal zona en la que se
busca el placer. También es la boca una
de las principales zonas del cuerpo a la
hora de explorar el entorno y sus
elementos, y esto explicaría la
propensión de los más pequeños a
intentar "morderlo" todo.
Anal 1-3 años Se relaciona con el control de esfínter: la no
manifestación puede expresarse por
ejemplo, en una compulsión de limpieza.
Fálica 3-6 años Se relaciona con la manipulación de los
genitales. Aparecen fantasías de poseer a la
madre o al padre, complejo de Edipo y
Electra. Para evitar la sancion, hay una
identificacion con el sexo opuesto.
Comienza a aparecer la instancia psíquica
del Super Yo.
Latencia 6-12 años Desaparecen los impulsos y se desarrollan
los valores sociales y fortalecimiento del
Super Yo.
Genital Pubertad y Adolescencia Con los cambios biológicos de la pubertad
aparecen impulsos sexuales pero ya
formando la sexualidad adulta, en búsqueda
de que sea con un otro.