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Errores Astrológicos Confusion Entre Signosy Casas

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Errores Astrológicos Confusion Entre Signosy Casas

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Errores astrológicos la confusión entre los

signos y las casas.

Hoy en día es frecuente leer en textos astrológicos comentarios como: “Tiene el Sol en VI,
así que es como si fuera Virgo”. O: “Tiene a Venus en Tauro, por lo que se puede
considerar que su Venus está en II”. Algunos llegan más lejos y son capaces de decir de
una Venus en Aries en II que está “domiciliada”, porque, claro, la II es “como Tauro”.

¿Esto ha sido siempre así? La verdad es que no, se trata de un invento relativamente
reciente, pero que ha calado por desgracia hasta el punto de que raros son los astrólogos
libres de ese error. Parece ser que el primero en utilizar esa analogía fue Rantzau, en su
“Traité des jugements des thèmes généthliaques” (1657). Aquello causó escándalo entre
sus contemporáneos y el gran Culpeper decía sobre ese tema: “Algunos autores piensan que
los signos tienen la misma significación que las casas, y que Aries significa la vida; Tauro
los bienes materiales; Géminis los hermanos y los viajes cortos, y ya conocen ustedes lo
que sigue. En verdad, mi opinión personal es que muchos autores inventaron necedades y,
cuando lo hubieron hecho, lo dejaron a la posteridad como verdades ciertas. Ésta las
retomó sin ponerlas a prueba, vistió la tradición de ilusión y dejó perecer a la pobre Razón
en las estulticias. Un autor dice así: “Esto es lo que pienso, por lo tanto, es cierto. Sea
esto verdad o falso”. Considero esa teoría como una farsa de ese mismo tipo y lo
demuestro así: según ello, Cáncer regiría a los padres, pero la experiencia nos dice que un
mal planeta en Cáncer en el tema natal amenaza a la madre, mientras que en Leo amenaza
al padre”.

Hieroz, por su parte, añadía en el siglo XX: “Algunos autores modernos hacen
corresponder las 12 casas a los 12 signos siguiendo el orden de su numeración. Si bien es
lógico hacer corresponder el ascendente al punto gamma, el resto de la correspondencia
es más que discutible. En efecto, si se compara los movimientos del Sol en las dos esferas,
éste sigue el orden de los signos y sigue el orden contrario en las casas”.

Creo que Hieroz apunta dos ideas interesantes:

La primera sería la palabra “modernos”. En efecto, en los textos anteriores a Rantzau


no se encontrará NINGUNA analogía de ese tipo. No ha habido a lo largo de varios
siglos (y tal vez milenios), hasta llegar al siglo XVII, ningún astrólogo que confundiera los
signos con las casas. Si la asociación signo-casa fuera tan evidente, resulta un poco raro
que a nadie se le ocurriera antes.

La otra idea, más importante desde el punto de vista teórico, es que los dos sistemas siguen
un movimiento distinto:

–Los signos siguen el movimiento secundario (el contrario a las agujas del
reloj). Después de Aries viene Tauro. Y un planeta situado en Aries, en progresiones
secundarias, al cabo de unos años se encontrará en Tauro. Si uno levanta una carta sin
casas y va avanzando los días, verá cómo los planetas van progresando en el orden de los
signos. En cambio, el movimiento de las casas es el de las agujas del reloj (movimiento
primario). En el dibujo de abajo podemos ver la diferencia entre el movimiento secundario
(el de los signos) y el primario (las casas):

Movimiento secundario y primario

Vamos a reflexionar un poco sobre qué son los signos y las casas:

–Los signos son una división del ESPACIO CELESTE que recorre el Sol en su camino
aparente visto desde la Tierra. Puesto que esa división tiene una relación con el SOL, los
demás planetas se distribuyen partiendo de su POSICIÓN RESPECTO AL SOL. El
punto de partida es uno de los dos solsticios, donde se sitúan los domicilios de los dos
luminares:

A ambos lados de los luminares se ponen los planetas según su grado de proximidad al
Sol: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Obsérvese que se sigue un ORDEN
ESPACIAL.

Por otro lado, uno se puede preguntar por qué tiene cada signo las analogías que tiene. La
respuesta es muy sencilla: un signo es un espacio cardinal, fijo o mutable, de uno de los
4 elementos, y regido por un planeta por domicilio y a veces por otro por
exaltación. De esos factores le vienen sus analogías. Es decir: Aries es un espacio
cardinal, de fuego, regido por Marte y es la exaltación del Sol. Eso explica su carácter
ejecutivo (cardinal), apasionado (Fuego), impetuoso y a veces brutal (Marte), y su
capacidad de liderazgo (exaltación del Sol). Sus analogías también vienen de allí: el rojo
(color caliente), los cuchillos (Marte), los terrenos baldíos y páramos (Marte) etc. Si Tauro
representa los huertos, es porque es un signo de Tierra (terrenos), domicilio del Venus
(flores) y fijo (algo que no se puede mover, un árbol). Si Virgo en cambio representa las
tierras de cultivo de cereales y semejantes, es porque es un signo de Tierra y mutable. A
diferencia de los árboles frutales de Tauro, el trigo es algo más variable, pues cambia cada
año.

–Las casas son la división del DÍA TERRESTRE en 12. Se miden sobre el Ecuador
Celeste y de allí se reportan a la eclíptica. Por eso las casas aparentan tener tamaños
distintos, pero eso sólo es en la eclíptica, ya que en realidad son todas de dos horas
astrológicas y miden todas 30 grados ecuatoriales.

Las casas, al ser una división TEMPORAL, se atribuyen a los planetas siguiendo un orden
totalmente distinto del anterior: un ORDEN TEMPORAL. Es decir, no se reparten los
planetas por las casas según su distancia del Sol, sino según su velocidad. De más lento a
más rápido, el llamado “orden caldeo” (Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio,
Luna) Y el punto de partida no es el Sol, sino el ascendente.

Esto, sumado al gozo de los planetas (Sol en IX, Luna en III, Venus en V, Júpiter en
XI, Marte en VI, Saturno en XII y Mercurio en I), el recorrido solar (salida,
cilminación, ocaso y final/punto de arranque del recorido) y el aspecto de la cúspide de
cada casa al ASCENDENTE (no al Sol, como antes), hace una suma que es la que
caracteriza cada casa.
Origen del significado de las casas

Por ejemplo, si la casa VII es la casa de las relaciones de pareja, es porque es una casa
emocional (es casa de la Luna), opuesta al ascendente (la oposición es un aspecto saturnino
e implica bloqueo y obligación) y es la casa donde se pone el Sol (nuestro ego, al que
renunciamos al aceptar una relación con otro).

Como se puede ver, signos y casas tienen la mayoría de las veces “regentes” distintos. ¿Por
qué, pues, ha cuajado esa asimilación? En parte es por la influencia de los significadores
naturales que a veces hacen que la cosa funcione por casualidad. Otras veces, nos
encontramos con que ambos, signo y casa, tienen un planeta en común y entonces sí hay
una cierta similitud. Por eso la asociación signo y casa funciona a veces sí y otras
no. Pero cuando funciona nunca es porque sean lo mismo, sino porque en ese caso
comparten regente y, por ende, características. Es importante aprender a conocer bien cada
uno de esos espacios para saber exactamente qué es lo que tienen en común y qué es
diferente entre ellos.
Pero, para entenderlo, vamos a repasar signos y casas:

1-EL PRIMER ESPACIO

ARIES

Aries es un signo cardinal y de Fuego. Corresponde a la cabeza. Es el domicilio de Marte


y la exaltación del Sol.

Esta combinación da un físico esbelto, pero nervudo, recio y de músculo firme (Marte). La
cara es alargada (cardinal) y la nariz fuerte (Marte). El temperamento es enérgico, alegre y
dominante (Marte), egocéntrico y autoritario (Sol), vitalista, arrebatado e impulsivo
(Marte).

CASA I

La casa I es un espacio cardinal. Describe el cuerpo físico y es significadora de la vida del


nativo. Es la casa de Saturno (estructura) y Mercurio (razón), lo cual define al hombre
como un ser estructurado, mortal (Saturno) y racional (Mercurio).

Si la casa I fuera como Aries, seríamos todos de cara alargada, carácter enérgico etc. etc.
etc. Entonces Marte en I (incluso en Tauro o en Cáncer) estaría allí “en su casa” (es decir,
domiciliado), por lo que nos daría a todos un excelente uso de la energía vital de Marte. El
problema es que cualquier astrólogo os dirá que un Marte en I en Tauro no es una buena
posición y que, de hecho, Marte en I suele dar algún percance físico o dramático en los
primeros años de la vida.

Y si Aries fuera como la casa I, el planeta situado en tal casa caracterizaría nuestro
físico. Es decir: quien tuviera a Venus en Aries sería de talla mediana, muy delgado y con
encanto. El que tuviera allí a Júpiter sería algo entrado en carnes. Con Saturno tendríamos
a nativos de tono cetrino, postura cifótica, meditativos y racionales etc.

2-EL SEGUNDO ESPACIO

TAURO

Tauro es un signo fijo y de Tierra. Corresponde al cuello. Es el domicilio de Venus y la


exaltación de la Luna.

Esto da un físico contundente (Tierra), algo ancho (Tierra), de hermosas formas (Venus).
Confiere un temperamento asentado (Tierra), posesivo (Tierra), obstinado (fijo) y con gusto
por la buena vida (Luna).

CASA II
La casa II es un espacio sucedente. Es la casa de Júpiter por orden caldeo. No aspecta al
ascendente (por lo que, en teoría, no es benéfica) y no hay allí ningún planeta en su gozo.

Júpiter es el significador natural del dinero y de las finanzas. Es el planeta de la


prosperidad. Por eso esa casa no es maléfica e indica la cantidad de prosperidad de la que
disponemos. Obviamente, dentro del concepto de prosperidad entra también el tener una
buena alimentación. Por eso se relaciona a la II con la comida. Digamos que la II es todo
lo que es material y que está a nuestra disposición para darnos bienestar (Júpiter) y
mantener nuestra vida en sus niveles óptimos (Júpiter).

¿Es lo mismo Tauro que la II? No, porque la gente que tiene a Júpiter en la II suele tener
buenos ingresos (salvo que el regente de la casa esté mal o que se halle allí el nodo sur),
mientras que aquellos que tienen a Júpiter en Tauro no pueden decir lo mismo.

Pero Tauro es el signo de Venus y Venus también es uno de los planetas que contribuyen a
la vida (por su humedad). Por eso un planeta en Tauro suele estar mejor que en otros
signos, ya que su dispositor es un planeta benéfico.

Si miramos las analogías de los lugares, veremos que Tauro corresponde a los huertos
donde hay árboles frutales. Eso es, como hemos dicho antes, porque es un signo de Tierra,
fijo (los árboles no se mueven) y domicilio de Venus (los árboles florecen). En cambio, no
es los bancos, ni la bolsa, porque Tauro no es el dinero.

3-EL TERCER ESPACIO

GÉMINIS

Géminis es un signo mutable y de Aire. Corresponde a los brazos. Es el domicilio de


Mercurio.

Esto da un físico alargado (Mercurio), esbelto y juvenil (Mercurio) y vivaz


(Mercurio). Confiere un carácter dicharachero (Mercurio), inquisitivo y racional
(Mercurio), y muy variable (mutable).

CASA III

La casa III es una casa cadente. Es la casa de Marte por orden caldeo y del gozo de la
Luna. Se halla en sextil al ascendente.

Puesto que el sextil es el aspecto analógico a Venus, es una casa que nos habla de afectos
(sextil = Venus) y de relaciones familiares (Luna), pero son relaciones de competitividad
y con mucha lucha (Marte). De allí que sea la casa de los hermanos: los hermanos se
quieren (sextil) y son de la misma sangre (Luna = familia), pero se pegan muchas tortas
entre ellos (Marte) y siempre compiten, ya sea por el afecto o por el dinero de la familia.
También es una casa de viajes cortos, porque es el gozo de la Luna, el más variable de los
planetas, el que más corre y esto está unido a la inquietud de Marte, que hace que uno no se
esté quieto.

Es la casa de los primeros estudios, porque es una casa de crianza (Luna). Y es la casa de
la inteligencia emocional (Luna).

No obstante, el planeta análogo a esto es Mercurio. De hecho, es significador natural de


esa casa y por eso, si está relacionado con ella, asume gran parte de sus significados y se
convierte en una especie de segundo regente.

Por eso la simplificación “este planeta está en Géminis así que es como si estuviera en la
III” funciona parcialmente, porque el planeta en Géminis tiene a Mercurio como
dispositor. Esto le hará siempre más racional y más intelectual, o con más
diversidad. Saturno en Géminis, por ejemplo, nos da la capacidad de usar la racionalidad
intrínseca de Saturno (es el planeta más racional) con más habilidad (Mercurio) y en
terrenos menos saturninos y más mercuriales, como la lectura o la expresión. Si la que está
en Géminis es Venus sí nos puede dar tendencia a aventuras amorosas, porque Mercurio
multiplica, así que a una Venus en Géminis le gusta jugar en varias canchas (es un signo
doble). Pero ese significado amoroso no viene de Mercurio, sino que lo trae
Venus. Mercurio sólo lo multiplica.

Obsérvese que si la III sólo fuese igual a Géminis y sólo dependiese de Mercurio, no
tendría ese carácter competitivo que debe a Marte.

4-EL CUARTO ESPACIO

CÁNCER

Cáncer es un signo cardinal y de Agua. Corresponde al pecho. Es el domicilio de la Luna


y la exaltación de Júpiter.

Esto confiere un físico “claro” (de tez y de color del cabello), algo linfático y de cara
redonda. El carácter es afectuoso y familiar (Luna), variable (Luna), amante de la
comodidad (Júpiter).

LA CUARTA CASA

La cuarta casa es una casa cardinal. Es el punto de partida del recorrido solar, donde
está más bajo el Sol y a partir de donde empieza a subir (de allí que se la llame “fondo del
cielo”). Por eso es la casa de los orígenes (los padres y el origen familiar).

Es casa del Sol por orden caldeo, y por esa razón se atribuye sobre todo al padre en los
textos antiguos. Está en cuadratura al ascendente (aspecto de Marte) y eso la convierte en
una casa de dificultad: el padre nos riñe y castiga. Y nos puede pegar (Marte). Se dice que
la familia es el sitio donde más violencia suelen recibir los seres humanos.
No obstante, los significadores naturales de la IV son varios:

 Saturno para los bienes inmuebles.


 La Luna para la madre.
 El Sol para el padre.

Por esa razón, un Marte en Cáncer, por ejemplo, que es el domicilio de la Luna, puede dar
una pérdida temprana de la madre o alguna circunstancia dramática en la familia. Esto
induce a la gente a creer que Cáncer es la casa IV, pero no es así: es la madre, no la casa
IV. Porque sólo puede ser la madre (domicilio de la Luna), jamás el padre. Y la casa IV es
ambos progenitores, ya que nos dice de dónde salimos (origen del recorrido solar).

Todo esto ha contribuido mucho a confundir a los astrólogos en estos últimos dos siglos
sobre todo. Leían en los textos antiguos que la casa IV era la casa del padre (porque es la
casa del Sol), pero veían que un planeta en Cáncer dañaba a la madre. Y como creían que
casa IV y Cáncer eran lo mismo, al final muchos astrólogos acabaron situando a la madre
en la IV y al padre en la X. Esto no es así: ambos están en la IV, pero en Cáncer
encontramos a la madre y en Leo al padre.

5-EL QUINTO ESPACIO

LEO

Leo es un signo fijo y de fuego. Corresponde al tórax y al corazón. Es el domicilio del Sol.

Todo esto confiere un físico noble (Sol), de rostro ligeramente ancho (fijo), pero con la
mandíbula bien dibujada (Sol) y de cutis algo tostado (Sol). El carácter es cálido,
orgulloso, egocéntrico (Sol), sólido (fijo) y noble (Sol).

LA CASA V

La casa V es una casa sucedente. Está en trígono al ascendente y es doblemente la casa de


Venus: por orden caldeo y por gozo. De allí que sea una casa de crecimiento (el trígono es
un aspecto jupiterino, que nos hace crecer o nos da prosperidad). Pero ese crecimiento
(trígono) se hace mediante un acto de placer y amor (Venus).

También es la casa de la creación artística (Venus) y de las fiestas o regalos (Venus). Y,


sorpréndanse, es la casa de la sexualidad. Los órganos sexuales están en la VIII, pero no
hay que confundir órgano y función. Andamos con los pies (la XII), pero lo hacemos en la
III. Pensamos con la cabeza (I), pero los procesos mentales están en la IX. La sexualidad
es placer (Venus), y puede tener consecuencias que nos hagan crecer físicamente
(trígono). Por eso la sexualidad y el pasarlo bien en la cama se ven en la V.

Si la casa V fuese análoga a Leo (y, por ende, al Sol), ¿de dónde vendría su analogía con las
fiestas y los regalos, o con el amor (algo muy venusino)? Porque es obvio que las fiestas,
los regalos y el amor no son analogías del Sol. Pero si admitimos que la casa V es casa de
Venus y de allí viene su relación con las fiestas, los regalos y el amor, entonces es
imposible decir que es igual a Leo, ya que Venus no tiene ninguna presencia en Leo. Es
un callejón sin salida y para resolverlo habría que darle al Sol analogías que
manifiestamente no son suyas, o domiciliar a Venus en Leo, cosa aún más absurda.

Por otro lado, si la V fuera una casa solar (como lo es el signo de Leo), ¿acaso no sería más
bien una casa de mando y orgullo (Sol)? ¿Y los hijos? Es fácil comprobar que quien tiene
un Sol en V no suele tener muchos hijos. El Sol es un planeta seco y da poca reproducción
(cosa más propia de la humedad). Baste pensar que los planetas secos son el Sol, Marte,
Saturno y Mercurio. Ninguno de ellos es análogo a la fertilidad. En cambio sí lo son la
Luna, Venus y Júpiter, que son planetas húmedos.

En resumen: si uno lo piensa bien, la casa V se parece mucho más a Libra que a Leo: Es las
relaciones amorosas (igual que Libra), las fiestas y lugares de ocio (igual que Libra). Y eso
es porque tanto la V como Libra son espacios de Venus. En cambio, Leo es los puestos de
mando, los ayuntamientos y palacios, espacios que no tienen nada que ver con la V.

6-EL SEXTO ESPACIO

VIRGO

Virgo es un signo mutable y de Tierra. Corresponde a los intestinos y el sistema


digestivo. Es el domicilio y la exaltación de Mercurio.

Da un físico armonioso, bien proporcionado, esbelto y de mirada inteligente. El carácter es


modesto, racional, organizado, laborioso y servicial..

LA CASA VI

La Casa VI es una casa que no aspecta al ascendente, por lo que se considera maléfica. Es
casa de Mercurio por orden caldeo y es el gozo de Marte.

En astrología clásica, las casas que no aspectan al ascendente le niegan la luz, y, por ende,
la vida. De allí que las casas que no aspectan al ascendente sean casas donde se produce
una merma de la vitalidad. Si a esto le sumamos el gozo de Marte (fiebre) en dicha casa,
se explica que sean enfermedades leves. Si hay fiebre, la dolencia no suele ser larga (en
general).

Por otro lado, mucha gente cree que la VI es la casa del trabajo. Eso no es cierto: la
profesión es la X. No obstante, la VI es la casa de las tareas, ya sea en la profesión o en
casa, o en cualquier otra actividad. En la VI trabajamos, pero no necesariamente para
cobrar. Y esto es porque es casa de Marte (actividad) y Mercurio (manual o
intelectual). Es una casa de ajetreo.
En esta casa también están las costumbres higiénicas por su carácter mercurial. Mercurio
es un planeta muy pulcro, y muy amante del orden y de la limpieza. Por eso suele ser
aprensivo para los temas de salud.

En este tema por lo tanto, vemos que sí hay un punto en común entre la VI y Virgo:
Mercurio. Y eso no es porque la VI sea como Virgo, ni porque Virgo sea como la
VI. Ahora bien, al ser ambos sectores gobernados por Mercurio, encontramos en ellos la
misma preocupación por la higiene y, por ende, la salud. No olvidemos que Virgo es un
Mercurio al cuadrado (domicilio y exaltación).

Pero en Virgo no está el factor pirético (Marte), ni hay merma de la vitalidad como en la
VI.

7-EL SÉPTIMO ESPACIO

LIBRA

Libra es un signo cardinal y de Aire. Corresponde a los riñones. Es domicilio de Venus y


exaltación de Saturno.

Esto da un físico hermoso (Venus), pero más delicado que Tauro (Aire). El carácter es
sociable y educado. Tiende a llegar a acuerdos y a buscar el equilibrio.

LA CASA VII

La casa VII está en oposición al ascendente y es la casa de la Luna por orden caldeo. Es la
casa donde se pone el Sol (nuestro ego), con lo que eso conlleva de renuncia.

La oposición es un aspecto saturnino. Por eso nos limita y constriñe. Nos corta las
alas. La casa VII (opuesta al ascendente) es por lo tanto una casa de compromiso. Pero lo
hacemos por afecto (Luna) y para formar una familia (Luna).

Aquí quisiera hacer un inciso que no tiene nada que ver con la astrología. Hoy en día
muchas personas no quieren establecer relaciones amorosas estables por miedo a “perder su
libertad”. Deberían recordar que la fuerza más importante del universo es el
Amor. Entendiendo el “Amor” en el sentido que le daban los platónicos, es decir: la ley
universal de la “atracción” que hace que se junten las partículas para formar un átomo o una
célula, o que se junten los seres vivos. La ley de la gravedad, por ejemplo, es “Amor”. Y
es ese juntarse el que permite que existan las cosas y, por ende, el universo. No hay
diferencia a nivel filosófico entre los electrones que giran alrededor de un protón, el sistema
solar o la unión de dos seres vivos a través del amor. Todo corresponde a la misma ley de
atracción que hace que todo se ve impelido a unirse a otro u otra cosa.

Creo que los hombres han nacido para ser libres y felices, pero libertad y felicidad sólo las
puede haber en nuestra mente. No existen en estado puro en el mundo de la materia, que es
el de la Necesidad. Resulta por lo tanto absurdo oír a una persona decir que no quiere amar
para no perder su libertad (lo cual es renunciar a la fuerza más grande del universo, la que
genera ese mismo universo), mientras esa misma persona se comprará móviles de última
generación que no necesita o será incapaz de llevar zapatos de punta aguda si se llevan de
punta redonda. Estamos atados por tantas cosas (entre ellas, la sociedad de consumo), que
es ridículo creer que perdemos una libertad que no tenemos por amar. Porque Amar es lo
que nos hace grandes.

La astrología describe muy bien qué es la pareja: es un aspecto de oposición (y, por lo
tanto, de limitación), pero allí está la Luna, el segundo luminar, el foco emocional de un ser
humano.

Volviendo a la asimilación signo/casa, es evidente que la naturaleza saturnina de ambos


(Libra y la casa VII) ha hecho fácil la analogía entre ellos. Por otro lado, todo planeta en
Libra está dispuesto por Venus (planeta del Amor), así que existe una relación indirecta.

No obstante, Libra en astrología mundial, por ejemplo, no representa la tasa de


matrimonios, sino la diplomacia. El 31 de julio de 2010 hubo una conjunción Marte-
Saturno en el grado 0º48 de Libra, iniciando así un ciclo de dos años de dificultades para la
diplomacia con situaciones destructivas (Marte-Saturno) para ella. En diciembre, Mercurio
hizo una cuadratura al punto donde había tenido lugar esa cuadratura. Entonces fue cuando
se produjo la filtración de Wikileaks sobre la diplomacia norteamericana.

8-EL OCTAVO ESPACIO

ESCORPIO

Escorpio es un signo fijo y de Agua. Corresponde a los órganos sexuales y el sistema


excretor. Es el domicilio de Marte.

Da un físico contundente (los signos fijos dan rostros más anchos), fuerte y de mirada
intensa. El carácter es ejecutivo, eficiente, intenso y posesivo. Pertinaz.

LA CASA VIII

La casa VIII es la de Saturno por orden caldeo. No aspecta al ascendente, por lo que le
niega la vida.

Con todo esto, es fácil entender por qué es la casa de la muerte: no aspecta al ascendente
(recordemos que en la mentalidad antigua la negación de la luz equivale a la negación de la
vida) y lo hace a través de Saturno, significador natural de muerte.

Como se puede ver, Escorpio y la VIII son cosas distintas. No obstante, como Escorpio
está regido por Marte y Marte es un planeta significador de muerte, ha habido una
asimilación del signo a la casa.
Una persona que tenga varios planetas en Escorpio tendrá un Marte más poderoso (en
cuanto que dispone de la energía de otros planetas) y por ello será tal vez una persona de
fuerte sexualidad (Marte), pero esos planetas en Escorpio no van a indicarnos su tipo de
muerte (VIII). Tampoco son ni Escorpio ni la VIII un signo o casa de placer, como lo es la
V.

De hecho, no he encontrado nunca a nadie que haya mejorado su sexualidad con un


ascendente de revolución solar en VIII. Al contrario: ha perdido algo.

9-EL NOVENO ESPACIO

SAGITARIO

Sagitario es un signo mutable y de Fuego. Corresponde a la cadera. Es el domicilio de


Júpiter.

Da un físico hermoso, de ojos de gato y cadera ancha o culo grande. El carácter es franco y
directo, exagerado y convencido de su superioridad moral sobre todos los demás.

LA CASA IX

La casa IX es la de Júpiter por orden caldeo y es la casa del gozo del Sol. Está en trígono
al ascendente (aspecto jupiterino) y por eso da crecimiento (Júpiter). Pero es un
crecimiento que se hace no a través del placer y el amor o la sexualidad (la V, los hijos
como consecuencia del placer sexual), sino a través de la nobleza (Sol), los estudios
superiores o la religión (Júpiter). Es una casa “faro” (Sol), que ilumina nuestra vida y nos
hace crecer como personas, a nivel mental.

Como se puede ver, Sagitario y la IX tienen en común el dominio de Júpiter sobre


ambos. De allí que los significados del signo y de la casa sean tan parecidos. Esta es una
de las coincidencias que han fomentado la confusión entre signos y casas.

10-EL DÉCIMO ESPACIO

CAPRICORNIO

Capricornio es un signo cardinal y de Tierra. Es el domicilio de Saturno y la exaltación de


Marte.

Da un físico alargado, de cutis cetrino y rostro puntiagudo, a menudo con fea dentición. El
carácter es determinado, calculador, frío, meditativo. Es amante del poder y de las
jerarquías sociales.

LA CASA X
La casa X es la casa de Marte por orden caldeo. Si seguimos el recorrido solar, es allí
donde el Sol está más elevado. Está en cuadratura al ascendente (aspecto marciano).

Por ser análoga al punto de mayor elevación del Sol, es donde nosotros también nos
elevamos. Por eso es la casa de las acciones en general (según Morín). Nosotros lo
interpretamos como la de la profesión, porque en la época actual uno se eleva a través de su
profesión. Pero la X va más allá y nos habla de nuestra proyección pública. Todo esto es
muy solar. Ahora bien, se hace con lucha y esfuerzo (Marte).

Como se puede ver, Capricornio y Saturno tienen a Marte en común, pero la casa X es solar
y Capricornio no lo es. ¿Por qué significaría la X la proyección social o nuestra imagen si
fuera análoga a Capricornio?

Capricornio es signo de Saturno, no nos habla en absoluto de proyección social o de


imagen. Respeta las jerarquías por ser de Tierra y por Saturno, pero no es un triunfador ni
un signo que tenga brillo. El brillo es un concepto solar, y por eso lo encontramos en la X
o en Leo y Aries (signos de liderazgo).

Lo que quiero decir con ello es que si la analogía signo/casa fuera de verdad, hay
atribuciones de la X que no se encontrarían de ningún modo, como éstas del brillo o de la
imagen social.

Por otro lado, si tomamos cualquier libro de astrología antigua y buscamos los sitios
analógicos de cada signo, ¿qué encontramos para Capricornio? Las minas, los cementerios
y la cumbre de las montañas. ¿Cuáles son los sitios analógicos de Leo? Los puestos de
mando, ayuntamientos, palacios etc. Pregunto: ¿Cómo puede ser Capricornio analógico
a la casa X si representa los cementerios? No tiene sentido.

11-EL UNDÉCIMO ESPACIO

ACUARIO

Acuario es un signo fijo y de Aire. Designa las pantorrillas. Es domicilio de Saturno.

Da un físico de complexión media y rostro oblongo. El carácter es frío, pero sociable. Le


gusta relacionarse, aunque no empatizar. Tiene inquietudes sociales y un gusto innato por
todo lo nuevo. Cultiva la singularidad.

LA CASA XI

La casa XI es casa del Sol por orden caldeo y es el gozo de Júpiter. Está en sextil al
ascendente (aspecto venusino) y por eso nos habla de afectos. Ahora bien, mientras la otra
casa en sextil al ascendente (la III) correspondía a afectos (sextil) por motivos familiares
(Luna), pero con competitividad (Marte) –es decir, los hermanos-, ésta nos describe afectos
nobles (Sol) y basados en los pensamientos más elevados (Júpiter).
Tanto Acuario como la casa XI son espacios sociables. El uno por ser de Aire y el otro por
estar en sextil al ascendente (aspecto venusino). Es cierto que Acuario es un signo al que le
importa mucho la amistad, pero sobre todo porque es el tipo de relación humana (Aire) que
menos afectividad requiere y que menos trabas le impone. La familia, la pareja, los hijos,
todo eso son ataduras que no le gustan al Acuario. En cambio con los amigos no hay
posesividad, ni celos, ni obligaciones. Puedes estar un año sin verlos y no pasa nada (cosa
que jamás podrías hacer con un marido o una esposa). Les dices: “Me voy un año a dar la
vuelta al mundo” y no te rompen un jarrón sobre la cabeza. El Acuario es saturnino y los
saturninos no gustan del apego excesivo, ni de los desbordamientos emocionales.

Pero allí se acaban las similitudes con la XI. Porque la XI es también la casa de los
protectores y Acuario no es en absoluto un signo protector, más bien al contrario. El
Acuario te enseñará a pescar, pero si te niegas a hacerlo, te dejará abandonado a tu
suerte. A partir del momento en que él llega a la conclusión de que estás así por voluntad
propia, le importa un comino que revientes.

Júpiter (que está en su gozo en la XI) sí es protector, porque es un planeta húmedo y


empatiza con la gente. Se preocupa por ellos. No olvidemos que Júpiter es la Ley y la ley
existe para proteger a los débiles. Por otro lado, recuérdese también que Júpiter es planeta
de prosperidad: en la II por el dinero; en la IX, por la “baraka” que se asocia a esa casa (es
la casa de la suerte); en la XI porque otros te ayudan.

La XI también es la casa de las esperanzas, porque es una casa solar y jupiterina. Todas las
casas solares (la IV, la IX, la X y la XI) son “casas focos”. La IV (punto de origen del
recorrido solar) es la casa de donde salimos y la que nos da el respaldo social que luego
desarrollaremos en la X (punto más elevado del recorrido solar). En la IX focalizamos
nuestra energía en crecer como personas a nivel mental (Júpiter) y en la XI también
focalizamos nuestra energía en proyectos y ambiciones. ¿Pues qué son los proyectos sino
ambiciones?

12-EL DUODÉCIMO ESPACIO

PISCIS

Piscis es un signo mutable y de Agua. Designa los pies. Es el domicilio de Júpiter y la


exaltación de Venus.

Da un físico algo linfático, de ojos acuosos y rostro con barbilla casi inexistente, con
formas poco definidas. El carácter es bondadoso, sensible, compasivo, soñador, algo ñoño
a veces y victimista. Tiende a renunciar a su propia personalidad para encarnar los sueños
ajenos.

LA CASA XII

Es la casa de Venus por orden caldeo y la del gozo de Saturno. No aspecta al ascendente,
por lo que le niega la vida.
Esa negación de la vida se hace a través del gozo de Saturno, por ello encontramos allí las
enfermedades que nos bloquean y que, a la larga, nos matan. Recuérdese que la VIII
también era casa de Saturno. La XII es algo menos nociva por el efecto lenitivo de Venus y
su capacidad para conservar algo de vida, pero nos va a postrar y sus dolencias son de larga
duración (Saturno).

Por el significado natural de Saturno es también una casa de pérdidas. De Venus le vienen
dos cosas: por un lado, el sueño. El dormir es un acto de la XII (los sueños en cambio son
de la IX), porque hay una pérdida de la conciencia activa. Otra faceta de Venus en esa casa
tan paralizante es las adicciones. Las adicciones son placeres (Venus) que nos enferman
(Saturno) y esclavizan (Saturno como bloqueo).

Es fácil confundir a Piscis con la casa XII, porque, por ejemplo, el Piscis es muy dado a las
adicciones por el dominio de Venus (los placeres) sobre un signo tan débil. La
combinación de Júpiter y Venus con el Agua (un elemento que se adapta, pero no se
impone) le hace muy difícil resistirse a las tentaciones de todo tipo. Hay por eso una
tendencia a la autocomplacencia. En eso se parece a la XII, casa de las adicciones.

Por otro lado, Piscis está muy relacionado con la medicina, porque todos los fármacos y
drogas son venusinos, así como los venenos. La palabra “farmacia” viene del griego
“farmakon” (veneno). Además, el sentido de la compasión de Piscis y su deseo de ayudar a
los demás le puede impeler hacia esa rama. Ahora bien, Piscis actúa, en cambio la XII son
los sanatorios donde estás recluido. Esto es más pasivo.

Pero Piscis es también el mar y el desierto, la química, la religión y la espiritualidad, el cine


y la música. Esas atribuciones no son de la casa XII. Me dirán que la casa XII es la de la
renuncia, pero por narices: como te lo quita todo, aprendes a resignarte. No se hace pues
como lo hace el Piscis, que da o renuncia voluntariamente.

No obstante, como hay un punto en común entre esa casa y Piscis (Venus), es obvio que
siempre se podrán encontrar similitudes.

En conclusión:

Como hemos visto en este largo desarrollo, es fácil que haya puntos de contacto entre
algunos signos y la casa de idéntica numeración . A veces es por el significador natural (la
III), o por un planeta en común (la IX y Sagitario, la VI y Virgo, La XII y Piscis).

Puesto que los signos y las casas son lo que son por los planetas que los gobiernan (y por
algunos factores añadidos), cuando se dé esa concordancia el astrólogo encontrará un
parecido muy grande entre esa casa y el signo. Y las partes del cuerpo son las mismas para
ambos.

Pero un estudio detallado nos demuestra rápidamente que las casas tienen muchos valores
propios que no se podrían explicar si fueran una equivalencia exacta del signo. Hay
muchas analogías del uno que no encajan en el otro. Ni Leo es los hijos (es los palacios y
puestos de mando), ni la X es los cementerios como Capricornio.

Vale pues la pena preguntarse si no es preferible entender bien las casas (que la mayoría de
astrólogos no acaban de entender de verdad) y sacarles todo el jugo, explorando todas las
posibilidades que dan el aspecto al ascendente, el recorrido solar y los planetas que la
dominan, antes de meterse en berenjenales.

Si optamos por lo segundo acertaremos a veces, pero con ello se nos irá desdibujando el
verdadero significado el signo y el de la casa. Algunos astrólogos acabarán creyendo que
Leo son los jardines de infancia en vez de los puestos de mando, o te dirán que la X son las
minas, porque los minerales son fuente de poder. Más gordas las he leído. Y no digamos
ya las dignidades planetarias, que ya se entienden muy mal y que con esto se entenderán
aún peor.

Me decía hace poco un astrólogo que consideraba a Marte exaltado en Virgo. Poco después
se enteró de que Marte está en su gozo en la VI y llegó a la conclusión de que eso
demostraba que su teoría era cierta. ¿Acaso son lo mismo la exaltación que el gozo? La
verdad es que no, la diferencia es muy grande. Pero ya nos hemos acostumbrado tanto a
funcionar con ideas a bulto, sin matices, sin una comprobación correcta de cada concepto,
que la mayoría de nosotros sería completamente incapaz de explicar en qué se diferencian
el domicilio, la exaltación, el gozo o el haíz. Y por eso todo es intercambiable, porque nada
es algo concreto. Da igual churras que merinas.

El resultado es que cuanta más precisión perdemos, más capacidad de análisis nos dejamos
en la cuneta. Por eso abogo por desterrar ya esos errores o esas asimilaciones tan gruesas
que sólo nos pueden confundir en vez de aclarar los conceptos. Recordemos una verdad
muy sencilla: o bien los astrólogos antiguos eran unos ineptos que multiplicaban conceptos
para decir siempre lo mismo, o bien es que existían realmente categorías distintas, cada una
con su propio significado.

Yo creo lo segundo, y por eso animo al lector a volver a intentar entender de verdad qué
son los signos y qué son las casas. Son cosas distintas y eso sólo nos puede enriquecer.

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