Historia de América Independiente.
Trabajo N°2
Profesor: Szachlaj, Néstor.
Alumna: Godoy, Milagros.
Paraguay (1537-1900)
Fundación y Colonización, Misiones Jesuitas, Economía y Organización
El 15 de agosto de 1537, la ciudad de Asunción fue fundada por el adelantado español Juan de
Salazar y Espinosa. Originalmente denominada Nuestra Señora Santa María de la Asunción, la
ciudad se erigió como un bastión estratégico en el corazón de Sudamérica, a orillas del río
Paraguay. Gracias a una rápida incorporación de los indios al sistema colonial, desde muy
pronto, Paraguay se caracterizó por un fuerte sentimiento nacional a diferencia de otros
núcleos coloniales. Para 1588 los jesuitas organizaron las primeras misiones concentrando
indígenas al facilitárseles la evangelización. En el lugar se desarrolló una vida comunitaria con
casi plena autonomía, se enseñó agricultura, industria ligera y uso y construcción de armas.
Entre 1721 – 1735, los mestizos superaron en gran número a los hispanos.
En 1750, fue firmado el Tratado de Madrid, entre Fernando VI de España y el rey de Portugal;
tenía como objetivo establecer límites territoriales en Asia y América. En este acuerdo,
Portugal reconoció a Colonia Sacramento (en el río Uruguay) como territorio hispano, a cambio
de que España cediera siete reducciones en la región paraguayo-amazónica. La
implementación del tratado provocó la Guerra Guaranítica (1753-1756), en la que los jesuitas,
que administraban las reducciones, se opusieron a la entrega de sus territorios a los
portugueses y resistieron tanto a colonos hispanos como brasileros, utilizando a los guaraníes
como su fuerza de defensa.
Durante el conflicto, se produjeron importantes enfrentamientos y la destrucción de los
centros misioneros de Caybaté e Ybacuy. Las campañas bélicas evidenciaron la tensión entre
las potencias coloniales. Carlos III intervino en el conflicto y firmó un nuevo acuerdo en 1761,
conocido como el Tratado de El Pardo, que exoneraba a los jesuitas de culpa en la situación. En
1767, con la expulsión de los jesuitas, se desmanteló la administración de las Misiones, lo que
permitió a la región aprovechar mejor sus recursos humanos y económicos, especialmente con
respecto a la población indígena.
Posteriormente, Paraguay sería incluido en el Virreinato del Río de la Plata (1776).
Independencia y Conflictos
Tras la Revolución de Mayo en Buenos Aires (1810), el brigadier Bernardo Velazco convocó un
cabildo abierto: el Congreso de Notables. Aquí se decidió no reconocer la autoridad de la junta
bonaerense, manteniendo lealtad a Fernando VII y al Consejo de Regencia, pero rechazando
cualquier subordinación política o económica. En este contexto, Velazco formó una junta de
guerra, ocupando áreas estratégicas y armándose contra posibles amenazas, tanto españolas
como de Buenos Aires. El Congreso tenía una composición policlasista, donde predominaban
hacendados y comerciantes.
En enero, la junta bonaerense envió a Manuel Belgrano con una expedición para fortalecer la
presencia patriota. Aunque al principio tuvo éxito, enfrentó la derrota en la Batalla de
Paraguarí contra fuerzas paraguayas. A pesar de un intento de establecer un gobierno en la
región, la falta de apoyo local condujo a la derrota en Tacuarí, resultando en la evacuación de
las tropas porteñas.
En mayo, un levantamiento popular depuso a Velazco, y se formó el Primer Triunvirato bajo el
liderazgo de José Gaspar Rodríguez de Francia. Belgrano fue nuevamente enviado como
comisionado, y en octubre se firmó un acuerdo que reconocía la independencia, presionado
por levantamientos militares. A pesar de reconocer la soberanía de Fernando VII en un
congreso, el nuevo liderazgo priorizó la autonomía comunera y la libertad de comercio, lo que
acentuó la tendencia localista en Paraguay y dificultó la unión con Buenos Aires.
Un segundo Congreso General en 1813 declara la independencia absoluta, dando nacimiento
de la república. Luego, por sufragio universal y una representación proporcional, fueron
electos unos mil Diputados del Congreso, en su mayoría de las clases populares: chacareros,
peones, funcionarios, artesanos. El Congreso, que sancionó oficialmente la Independencia al
adoptar una Carta Magna (La Banda del 21 de Octubre), aprobó también la bandera e
insignias. Fueron electos los terratenientes Francia y Fulgencio Yegros, para ocupar el ejecutivo
(Consulado), en forma rotativa, luego de dos años; comenzó el Dr. Francia.
Rápidamente tomó medidas radicales, primeramente al no enviar diputados a la Asamblea de
1813 en Buenos Aires; además, por precaución, reforzó militarmente toda la frontera,
estableciendo controles aduaneros que generaron un bloqueo por parte de Argentina.
Régimen Francista 1814 -1840
Gaspar José Rodríguez de Francia, líder político e intelectual asumió con poder absoluto:
Supremo Dictador Perpetuo del Paraguay. Instauró un régimen paternalista y omnipotente;
mientras que para otros era dictatorial y autárquico; basado en las masas mestizas (régimen
revolucionario, con eje en la popularidad y desmedro de la burguesía, casi inexistente), que
aplastaron a la oligarquía local. Plasmó la idea de forjar un Estado independiente
(Republicano), ajeno a las presiones coloniales e imperiales. Un Estado que se sustente en el
orden y la paz interior (no existía la libertad de expresión o el derecho político), orientado por
una política que responda a las mayorías populares. De postura radical, toma suma
importancia en Río de la Plata por asimilarse a las ideas de Artigas (Banda Oriental y Mariano
Moreno en Argentina).
Gaspar José Rodríguez de Francia nació en Asunción en una familia acomodada y estudió en la
Universidad de Córdoba del Tucumán, donde se graduó en Filosofía y Teología, además de
interesarse en el Derecho. Fue electo Alcalde de Asunción en 1808. Influenciado por la
Ilustración, al morir dejó 36,564 pesos de su sueldo al gobierno. Implementó reformas políticas
y sociales, prohibiendo el matrimonio entre españoles y criollas, imponiendo altos impuestos a
la oligarquía y expropiando bienes extranjeros. Enfrentó el bloqueo del comercio exterior y
convocó un nuevo Congreso que fortaleció el Poder Ejecutivo.
Entre 1815 y 1824, promovió medidas anticlericales, convocó un nuevo Congreso y se enfrentó
a la hostilidad extranjera. En 1823, reabrió puertos a cambio de importaciones, favoreciendo
las exportaciones paraguayas. En 1824, expropió tierras de la Iglesia, convirtiendo a
campesinos en propietarios y subordinando la jerarquía eclesiástica al gobierno.
Para 1830, el Estado poseía el 90% de las tierras, y se fomentó la producción colectiva. Ante el
bloqueo externo, promovió la diversificación de cultivos y desarrolló la manufactura nacional.
También impulsó una educación primaria gratuita y obligatoria, logrando que casi todos los
habitantes supieran leer y escribir.
Al morir el Dr. Francia, se generó un período de inestabilidad política, que culminó con la
formación de un nuevo gobierno: el Consulado; compuesto por Carlos Antonio López y
Mariano Roque Alonso. Este intentó facilitar las exportaciones mediante un proceso de
liberalización de la economía, típica acumulación privada y fortalecimiento de la burguesía
nacional. En 1844, una Convención general, aprobó una carta Constitucional por la cual se
nombró a Carlos A. López para ocupar el Ejecutivo; desde ahora unipersonal. Inmediatamente
al sumir redacta un documento llamado “Tratado de los Derechos y los Deberes del Hombre
Social”, concedió libertad a todos los esclavos.
Carlos Antonio López, político y presidente de Paraguay, nació en Asunción y estudió Derecho
tras abandonar la carrera eclesiástica. Bajo su liderazgo, el desarrollo económico y social se
fortaleció, con el Estado dominando la economía. Se produjo una diferenciación social que
favoreció a campesinos acomodados y comerciantes, sentando las bases para una nueva
oligarquía nacional. López abrió el país al comercio exterior, estableciendo una flota mercante
y fomentando la inversión.
Durante su mandato, se construyó la primera línea férrea sudamericana, fábricas de
armamento y se introdujo la telegrafía. Promovió una educación libre y gratuita, mejoró la
infraestructura y reorganizó el sistema judicial y militar. Aunque considerado autócrata por
acumular tierras y riquezas, dejó una administración eficaz y sin deuda pública, siendo
reelegido en 1854 y 1857, modernizando así la nación. En 1850 se crea el Alto Horno de
Ybycuí, que impulsó la siderurgia nacional con apoyo técnico de extranjeros; a la par
evolucionó la explotación de las minas de hierro, astilleros y una flota naval propia. A esto se le
sumó la fabricación de papel, y manufactura.
En 1862, Francisco Solano López sucede a su padre y organizó el ejército esforzándose por
recuperar el poder. Los intereses británicos hacen unir los intereses de Argentina, Brasil y
Uruguay que le declaran la guerra.
Guerra de la triple Alianza
Fue un conflicto entre Paraguay y la coalición de Brasil, Argentina y Uruguay. Se originó por la
pérdida de beneficios comerciales del hermetismo paraguayo y un conflicto interno en
Uruguay que involucró a Venancio Flores y el respaldo de Brasil. Paraguay, bajo Solano López,
rompió relaciones con Brasil tras negarse a permitir el paso de tropas. El conflicto se intensificó
con el Tratado de Triple Alianza en mayo de 1865, donde los aliados buscaban expandir
territorios y mejorar su comercio, especialmente británico. La banca británica tenía un interés
crucial en la guerra, ya que Paraguay era el único país de la región que no estaba integrado en
el capitalismo externo.
Las batallas destacadas incluyeron Yuntáy y Tuyupí, donde Paraguay enfrentó derrotas y
victorias. La guerra culminó en 1870 con la muerte de López, lo que resultó en la devastación
de la población masculina del país y la pérdida de gran parte de su territorio. La reconstrucción
fue lenta y estuvo marcada por la creciente influencia del capital extranjero. A partir de 1875,
Paraguay comenzó a depender de préstamos británicos, lo que llevó a la ruina de su industria
nacional y la privatización de los ferrocarriles.
Reconstrucción y Establecimiento
Entre 1880 y 1900, el país vivió una anarquía política marcada por la rivalidad entre los
partidos liberal y colorado, mientras que Estados Unidos empezó a establecer relaciones
estratégicas en la región, promoviendo una estructura democrática a cambio de préstamos.
Durante este período, comenzaron a surgir nuevas corrientes políticas, con la formación de
partidos y el establecimiento de un sistema más democrático, aunque con muchas tensiones
internas.
Conclusión
La historia de Paraguay desde 1537 hasta 1900 es un reflejo de su lucha por la independencia y
la identidad nacional. A través de la colonización, la resistencia indígena, la guerra y la
reconstrucción, Paraguay fue forjando su camino, hasta convertirse en una nación
independiente y con una identidad propia.
Bibliografía
Sánchez Barba, Hernández Mario. Tomos III: La Sociedad Colonial Hispana en el S.
XVIII.
Bethell, Leslie. Tomo II. América Latina Colonial Independiente: 1820-1870.
Bethell, Leslie. Tomo V. Los Orígenes de la Independencia Hispanoaméricana.