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Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible

El 25 de septiembre de 2015, se adoptaron objetivos globales para erradicar la pobreza y el hambre, con metas específicas a alcanzar para 2030. La pandemia de COVID-19 ha revertido avances en la reducción de la pobreza extrema, afectando a millones de personas y aumentando la inseguridad alimentaria. Se requiere la colaboración de gobiernos, sector privado y sociedad civil para implementar sistemas de protección social y garantizar el acceso a recursos básicos como agua y alimentos.
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Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible

El 25 de septiembre de 2015, se adoptaron objetivos globales para erradicar la pobreza y el hambre, con metas específicas a alcanzar para 2030. La pandemia de COVID-19 ha revertido avances en la reducción de la pobreza extrema, afectando a millones de personas y aumentando la inseguridad alimentaria. Se requiere la colaboración de gobiernos, sector privado y sociedad civil para implementar sistemas de protección social y garantizar el acceso a recursos básicos como agua y alimentos.
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El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos

globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos
como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas
específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.
Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector
privado, la sociedad civil y personas como usted.
Erradicar la pobreza extrema para todas las personas en todo el mundo para 2030 es un objetivo fundamental de la Agenda
2030 para el desarrollo sostenible.
La pobreza extrema, entendida como el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día según la paridad
del poder adquisitivo de 2017, ha experimentado descensos notables en las últimas décadas. Sin embargo, la aparición de
la COVID-19 marcó un punto de inflexión, al revertir estos avances, ya que el número de personas que viven en la pobreza
extrema aumentó por primera vez en una generación en casi 90 millones con respecto a las predicciones anteriores.
Incluso antes de la pandemia, el impulso de la reducción de la pobreza se estaba desacelerando. Para finales de 2022, el
pronóstico inmediato sugirió que el 8,4 % de la población mundial, o hasta 670 millones de personas, podrían seguir
viviendo en la pobreza extrema. Este revés borró efectivamente alrededor de tres años de progreso en el alivio de la
pobreza.
Si persisten los patrones actuales, se estima que el 7 % de la población mundial (aproximadamente 575 millones de
personas) aún podría encontrarse atrapada en la pobreza extrema para 2030, con una concentración significativa en el
África subsahariana.
Una revelación alarmante es el resurgimiento de los niveles de hambre a los registrados por última vez en 2005. Igualmente
preocupante es el aumento persistente de los precios de los alimentos en un mayor número de países en comparación con
el período de 2015 a 2019. Este doble problema de la pobreza y la seguridad alimentaria plantea una grave preocupación
mundial.

¿Por qué hay tanta pobreza?


La pobreza tiene muchas dimensiones, pero entre sus causas se encuentran el desempleo, la exclusión social y la alta
vulnerabilidad de ciertas poblaciones ante desastres, enfermedades y otros fenómenos que les impiden ser productivas.

¿Por qué debo preocuparme por la situación económica de otras personas?


Razones hay muchas, pero, en definitiva, porque como seres humanos, nuestro bienestar está ligado al de los demás. La
creciente desigualdad es perjudicial para el crecimiento económico y socava la cohesión social, aumentando las tensiones
políticas y sociales y, en algunas circunstancias, provoca inestabilidad y conflictos.

¿Por qué es tan importante la protección social?


Unos sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos y evitar que muchas personas caigan en
la pobreza. La pandemia de la COVID-19 tuvo consecuencias económicas tanto inmediatas como a largo plazo para
personas de todo el mundo y, a pesar de la expansión de la protección social durante la crisis de la COVID-19, el 55 % de la
población mundial (alrededor de 4000 millones de personas) está completamente desprotegida.
En respuesta a la crisis del coste de vida, 105 países y territorios anunciaron casi 350 medidas de protección social entre
febrero de 2022 y febrero de 2023. Sin embargo, el 80 % de ellos fueron a corto plazo y, para alcanzar los objetivos, los
países necesitarán implementar sistemas de protección social universales y sostenibles que sean apropiados a nivel
nacional para todos.

¿Qué puedo hacer al respecto?


Tu participación activa en la formulación de políticas puede contribuir a mejorar la situación a la hora de abordar la pobreza.
Garantiza que se promuevan los derechos de las personas que la sufren y que se escuche su voz, que se comparta el
conocimiento intergeneracional.
Asimismo, ayuda a que se fomente la innovación y el pensamiento crítico en todas las edades para apoyar un cambio
transformador en las vidas y comunidades de las personas.
Los gobiernos pueden ayudar a crear un entorno propicio para generar empleo productivo y oportunidades de empleo para
los pobres y los marginados.
El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar a la hora de determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y
contribuye a la reducción de la pobreza. Puede fomentar oportunidades económicas para la población pobre.
La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa. Por ejemplo, ha permitido el acceso al agua
potable, ha reducido las muertes causadas por enfermedades transmitidas por el agua y ha mejorado la higiene para reducir
los riesgos para la salud relacionados con el consumo de agua no potable y la falta de saneamiento.
Metas
1.1 Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por
persona inferior a 1,25 dólares al día.
1.2 Para 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños y niñas de todas las edades que
viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales.
1.3 Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos y, para 2030, lograr
una amplia cobertura de los pobres y los más vulnerables.
1.4 Para 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los más vulnerables, tengan los
mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las
tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías y los servicios económicos, incluida la
microfinanciación.
1.5 Para 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir
su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y a otros desastres económicos,
sociales y ambientales.
1.a Garantizar una movilización importante de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la
cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles para los países en desarrollo, en
particular los países menos adelantados, para poner en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la
pobreza en todas sus dimensiones.
1.b Crear marcos normativos sólidos en el ámbito nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de
desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en
medidas para erradicar la pobreza.

El objetivo 2 es crear un mundo libre de hambre para 2030. El problema global del hambre y la inseguridad alimentaria ha
mostrado un aumento alarmante desde 2015, una tendencia exacerbada por una combinación de factores que incluyen la
pandemia, los conflictos, el cambio climático y la profundización de las desigualdades.
En 2022, aproximadamente 735 millones de personas (o el 9,2 % de la población mundial) se encontraban en estado de
hambre crónica, un aumento vertiginoso en comparación con 2019. Estos datos subrayan la gravedad de la situación y
revelan una crisis creciente.
Además, se estima que 2400 millones de personas se enfrentaron a inseguridad alimentaria de moderada a grave en 2022;
lo que significa que carecen de acceso a una alimentación suficiente. Este número aumentó en unos alarmantes 391
millones de personas en comparación con 2019.
El persistente aumento del hambre y la inseguridad alimentaria, impulsado por una compleja interacción de factores, exige
atención inmediata y esfuerzos globales coordinados para aliviar este desafío humanitario crítico.
El hambre y la malnutrición extremas siguen siendo un obstáculo para el desarrollo sostenible y crean una trampa de la que
las personas no pueden escapar fácilmente. El hambre y la malnutrición se traducen en individuos menos productivos, más
propensos a las enfermedades y, por tanto, a menudo imposibilitados para ganar más y mejorar sus medios de
subsistencia. 2000 millones de personas en el mundo no tienen acceso habitual a alimentos seguros, nutritivos y
suficientes. En 2022, 148 millones de niños sufrieron retraso en el crecimiento y 45 millones de niños menores de 5 años
sufrieron emaciación.

¿Cuántas personas pasan hambre?


Se prevé que más de 600 millones de personas en todo el mundo se enfrentarán al hambre en 2030, lo que pone de relieve
el inmenso desafío de alcanzar el objetivo de hambre cero.
Las personas que experimentan inseguridad alimentaria y moderada normalmente no pueden llevar una dieta sana y
equilibrada de forma habitual debido a limitaciones de ingresos u otros recursos.

¿Por qué hay tantas personas que pasan hambre?


Sorprendentemente, el mundo ha vuelto a niveles de hambre no vistos desde 2005, y los precios de los alimentos siguen
siendo más altos en más países que en el período 2015-2019. Junto con los conflictos, la crisis climática y el aumento del
coste de la vida, la inseguridad civil y la disminución de la producción de alimentos han contribuido a la escasez y los altos
precios de los alimentos.
La inversión en el sector agrícola es fundamental para reducir el hambre y la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria,
crear empleo y aumentar la resiliencia ante desastres y crisis.

¿Por qué debería importarme?


Todos queremos que nuestras familias tengan suficientes alimentos para consumir productos seguros y nutritivos.Un mundo
sin hambre puede tener un impacto positivo en nuestras economías, salud, educación, igualdad y desarrollo social.
Es una pieza clave para construir un futuro mejor para todos. Además, dado que el hambre limita el desarrollo humano, no
podremos alcanzar otros objetivos de desarrollo sostenible, como la educación, la salud y la igualdad de género.

¿Cómo podemos lograr el hambre cero?


La seguridad alimentaria requiere un enfoque pluridimensional: desde la protección social para salvaguardar alimentos
inocuos y nutritivos, especialmente para los niños, hasta la transformación de los sistemas alimentarios para lograr un
mundo más inclusivo y sostenible. Será necesario realizar inversiones en zonas rurales y urbanas y en protección social
para que las personas más pobres tengan acceso a los alimentos y puedan mejorar sus medios de subsistencia.

¿Qué podemos hacer para ayudar?


Puedes contribuir con cambios en tu propia vida (en casa, en el trabajo y en tu comunidad) apoyando a los agricultores o
mercados locales y eligiendo alimentos sostenibles, defendiendo una buena nutrición para todos y luchando contra el
desperdicio de alimentos.
También puedes usar tu poder como consumidor y votante, exigiendo a las empresas y a los gobiernos que tomen las
decisiones y los cambios que harán realidad el hambre cero. Participa y únete a la conversación, ya sea en plataformas de
redes sociales o en tus comunidades locales.

METAS

2.1 Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en
situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año
2.2 Para 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas
internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las
necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad

2.3 Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en
particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas
mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios
financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas

2.4 Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas
resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la
capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y
otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra

2.5 Para 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y
domesticados y sus especies silvestres conexas, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los
bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven
de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales y su distribución justa y equitativa, como se ha
convenido internacionalmente

2.a Aumentar las inversiones, incluso mediante una mayor cooperación internacional, en la infraestructura rural, la
investigación agrícola y los servicios de extensión, el desarrollo tecnológico y los bancos de genes de plantas y ganado a fin
de mejorar la capacidad de producción agrícola en los países en desarrollo, en particular en los países menos adelantados

2.b Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, entre otras
cosas mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a las exportaciones agrícolas y todas las
medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo

2.c Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus
derivados y facilitar el acceso oportuno a información sobre los mercados, en particular sobre las reservas de alimentos, a
fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos

El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el cuidado de la
salud y el bienestar. Miles de millones de personas no tendrán acceso a estos servicios básicos en 2030 a menos que se
cuadrupliquen los avances. El rápido crecimiento de la población, la urbanización y las crecientes necesidades en materia
de agua de los sectores agrícola, industrial y energético están provocando un aumento de la demanda de agua.
La demanda de agua ha superado el crecimiento demográfico y la mitad de la población mundial actualmente sufre una
escasez de agua grave durante al menos un mes al año. Se prevé que la escasez de agua aumente con el incremento de
las temperaturas globales, provocado a su vez por el cambio climático.
Entre las medidas necesarias para garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible de aquí a 2030 se
encuentran las inversiones en infraestructuras e instalaciones de saneamiento, la protección y el restablecimiento de los
ecosistemas relacionados con el agua, así como la educación en materia de higiene. Además, la mejora del uso eficiente de
los recursos hídricos es una de las claves para reducir el estrés hídrico.
Se ha producido una evolución positiva. Entre los años 2015 y 2022, la proporción de la población mundial con acceso a
servicios de agua potable gestionados de manera segura aumentó del 69 % al 73 %.

¿Por qué?
El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene es un derecho humano. Las estrategias clave para encauzar este
objetivo incluyen aumentar la inversión y la capacitación en todo el sector, promover la innovación y la acción a partir de
pruebas, mejorar la coordinación y la cooperación intersectorial entre todas las partes interesadas y adoptar un enfoque
más integrado y holístico de la gestión del agua.
El agua es esencial no solo para la salud, sino también para reducir la pobreza, y garantizar la seguridad alimentaria, la paz,
los derechos humanos, los ecosistemas y la educación.
Sin embargo, los países se enfrentan a retos cada vez mayores relacionados con la escasez de agua, la contaminación de
las aguas, la degradación de los ecosistemas relacionados con el agua y la cooperación transfronteriza sobre el agua.

¿Cuáles son los principales desafíos?


En el año 2022, 2200 millones de personas continuaban sin agua potable gestionada de manera segura, entre los que 703
millones no contaban con un servicio básico de agua; 3500 millones de personas carecían de saneamiento gestionado de
manera segura, de los cuales 1500 millones no disponían de servicios básicos de saneamiento; y 2000 millones carecían de
una instalación básica para lavarse las manos, lo que incluye a 653 millones de personas sin ninguna instalación para
lavarse las manos.
Al gestionar el agua de forma sostenible, se mejora la gestión de la producción de alimentos y energía y se contribuye al
trabajo digno y al crecimiento económico. Además, se preservan los ecosistemas acuáticos y su biodiversidad, y se lucha
contra el cambio climático.

¿Qué relación existe entre el cambio climático y el agua?


En muchos lugares del mundo, la disponibilidad de agua es cada vez menos previsible. En algunas regiones, las sequías
agravan la escasez de agua y repercuten negativamente en la salud y la productividad de las personas, lo que a su vez
amenaza el desarrollo sostenible y la biodiversidad en todo el mundo.
Por tanto, garantizar que todo el mundo tenga acceso a servicios sostenibles de agua potable y saneamiento es una
estrategia fundamental para mitigar el cambio climático en los próximos años.
De no mejorarse las infraestructuras y la gestión del agua, millones de personas seguirán muriendo cada año a causa de
enfermedades relacionadas con el agua, como la malaria y la diarrea, y la pérdida de biodiversidad y el deterioro de la
resistencia de los ecosistemas seguirán socavando la prosperidad de los países y los esfuerzos por lograr una sociedad
más sostenible.

¿Qué podemos hacer?


Las organizaciones de la sociedad civil deben exigir a los gobiernos que rindan cuentas, que se invierta en investigación y
desarrollo sobre el agua y que se promueva la inclusión de las mujeres, los jóvenes y las comunidades indígenas en la
gestión de los recursos hídricos.
Concienciar sobre la importancia de estas funciones y ponerlas en práctica dará lugar a resultados beneficiosos para todos
y a una mayor sostenibilidad e integridad de los sistemas humanos y ecológicos.
Otra opción sería participar en las campañas del Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Retrete, las cuales tienen como
objetivo proporcionar información e incentivar la adopción de medidas en materia de higiene.

METAS

6.1 De aquí a 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos
6.2 De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a
la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en
situaciones de vulnerabilidad

6.3 De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la
emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y
aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial

6.4 De aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar
la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir
considerablemente el número de personas que sufren falta de agua

6.5 De aquí a 2030, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la
cooperación transfronteriza, según proceda

6.6 De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas,
los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos

6.a De aquí a 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de
capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización,
uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización
6.b Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento

El Objetivo 7 pretende garantizar el acceso a una energía limpia y asequible, clave para el desarrollo de la agricultura, las
empresas, las comunicaciones, la educación, la sanidad y el transporte.
El mundo continúa avanzando para alcanzar las metas de energía sostenible, pero no lo suficientemente rápido. Al ritmo
actual, alrededor de 660 millones de personas continuarán sin acceso a la energía eléctrica y casi 2000 millones de
personas seguirán dependiendo de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar en 2030.
Nuestro día a día depende de una energía segura y asequible. No obstante, el consumo de energía sigue siendo la principal
causa del cambio climático, ya que representa alrededor del 60 % de las emisiones mundiales de gases de efecto
invernadero.
La tasa mundial de acceso a la energía eléctrica aumentó del 87 % en 2015 al 91 % en 2021.
Para garantizar acceso universal a electricidad asequible en 2030, es necesario invertir en fuentes de energía limpia, como
la solar, eólica y termal. Ampliar las infraestructuras y mejorar la tecnología para suministrar energía limpia en todos los
países en desarrollo son objetivos cruciales que contribuyen tanto al desarrollo como al medioambiente.

¿Por qué debería importarme este objetivo?


Un sistema energético consolidado sirve de apoyo a todos los sectores: desde las empresas, el sector médico y educativo,
hasta la agricultura, las infraestructuras, las comunicaciones y la alta tecnología.
Se ha acelerado el acceso a la electricidad en los países más pobres, la eficiencia energética sigue mejorando y las
energías renovables avanzan a pasos agigantados. No obstante, es preciso mejorar el acceso de 2300 millones de
personas a combustibles y tecnologías limpias y seguras para cocinar.
Durante décadas, combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas han sido las principales fuentes de energía
eléctrica, pero su quema produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático y
perjudiciales para el bienestar de las personas y el medioambiente. Esta situación nos afecta a todos, no solo a unos pocos.
Además, la demanda mundial de electricidad continúa aumentando rápidamente. En pocas palabras, los países no podrán
impulsar sus economías sin un suministro estable de electricidad.
Sin electricidad, mujeres y niñas pasan horas buscando agua, las clínicas no pueden almacenar vacunas para los niños,
muchos alumnos no pueden hacer los deberes del colegio por la noche, y la gente no puede llevar negocios competitivos. El
lento avance hacia soluciones limpias para cocinar es motivo de grave preocupación mundial, ya que afecta tanto a la salud
humana como al medioambiente. De no alcanzar nuestro objetivo para 2030, casi un tercio de la población mundial, en su
mayoría mujeres y niños, seguirá estando expuesto a la contaminación nociva del aire doméstico.
Para garantizar que todos puedan acceder a la energía eléctrica para el año 2030, debemos acelerar la electrificación,
aumentar las inversiones en energía renovable, mejorar la eficiencia energética y desarrollar políticas y marcos regulatorios
propicios.

¿Cuáles son las consecuencias de no tener acceso a la energía?


Los servicios energéticos son fundamentales para prevenir enfermedades y luchar contra las pandemias: desde abastecer
de energía a las instalaciones sanitarias y suministrar agua potable para la higiene esencial, hasta habilitar el agua para la
higiene esencial, las comunicaciones y los servicios informáticos que posibilitan la comunicación entre las personas
manteniendo el distanciamiento social.

¿Qué podemos hacer para solucionar estos problemas?


Los países pueden acelerar la transición hacia un sistema energético asequible, seguro y sostenible al invertir en energías
renovables, priorizar la implementación de prácticas de eficiencia energética y adoptar tecnologías e infraestructuras de
energía limpia.
Las empresas pueden hacer un esfuerzo por mantener y proteger los ecosistemas y comprometerse a obtener el 100 % de
la electricidad que necesitan de fuentes renovables.
Los empresarios pueden reducir la demanda interna de transporte al dar prioridad a las telecomunicaciones e incentivar
modalidades de transporte que exijan menos energía, como el tren, frente al automóvil y el avión.
Los inversores pueden aumentar sus inversiones en servicios energéticos sostenibles con el fin de introducir en el mercado
nuevas tecnologías procedentes de una base de proveedores diversos.
A nivel personal, se puede ahorrar energía enchufando los electrodomésticos a una regleta y apagándolos completamente
cuando no se utilicen, incluido el ordenador. También está la opción de ir en bicicleta, a pie o en transporte público para
reducir las emisiones de carbono.

METAS

7.1 De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos
7.2 De aquí a 2030, aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas

7.3 De aquí a 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética

7.a De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas
a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos
contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias

7.b De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y
sostenibles para todos en los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados
insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, en consonancia con sus respectivos programas de apoyo
El Objetivo 8 pretende promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos.
Diversas crisis amenazan gravemente la economía mundial. Se prevé que el crecimiento real del PIB mundial per cápita se
desacelere en 2023. Las difíciles condiciones económicas empujan a más trabajadores al empleo informal.
Se ha producido un incremento de la productividad laboral y un descenso de la tasa de desempleo a escala mundial. No
obstante, es necesario seguir avanzando para mejorar las oportunidades de empleo, especialmente entre jóvenes, reducir
el empleo informal y la desigualdad en el mercado laboral (sobre todo en lo que respecta a la brecha salarial entre hombres
y mujeres), promover entornos de trabajo seguros y protegidos y mejorar el acceso a los servicios financieros para
garantizar un crecimiento económico sostenido e inclusivo.
A medida que las economías empezaban a recuperarse de los efectos de la pandemia de la COVID-19, la tasa de
desempleo mundial se redujo significativamente en 2022, cayendo hasta el 5,4 % a partir de un pico máximo del 6,6 % en
2020. Esta tasa fue inferior al nivel prepandémico del 5,5 % de 2019.

¿Qué significa «trabajo decente»?


Trabajo decente significa oportunidades para todos de conseguir un trabajo que sea productivo y proporcione unos ingresos
dignos, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, así como mejores perspectivas de desarrollo
personal e integración social. La continua falta de oportunidades de trabajo decente, la insuficiente inversión y el bajo
consumo producen una erosión del contrato social básico subyacente en las sociedades democráticas: el derecho de todos
a compartir el progreso.

¿Cuáles son los principales desafíos?


La continua falta de oportunidades de trabajo decente, la insuficiente inversión y el bajo consumo producen la erosión del
contrato social básico subyacente en las sociedades: el derecho de todos a compartir el progreso. La creación de empleos
de calidad sigue constituyendo un gran desafío para casi todas las economías.
La consecución del Objetivo 8 exigirá una reforma en profundidad del sistema financiero para hacer frente al aumento de la
deuda, a la incertidumbre económica y a las tensiones comerciales, promoviendo al mismo tiempo una remuneración
equitativa y un trabajo digno para los jóvenes.
Un crecimiento económico inclusivo y sostenido puede impulsar el progreso, crear empleos decentes para todos y mejorar
los estándares de vida.

¿Cuántas personas hay en situación de desempleo?


Se calcula que en 2022 había 192 millones de desempleados en todo el mundo. Las previsiones indican que el desempleo
mundial continuará disminuyendo hasta situarse en el 5,3 % en 2023, lo que equivale a 191 millones de personas.
La pandemia afectó de forma desproporcionada a las mujeres y los jóvenes en los mercados laborales. Las mujeres
experimentaron una mayor recuperación de los puestos de trabajo y de su participación en la fuerza laboral que los
hombres.
Sin embargo, los jóvenes de entre 15 y 24 años continúan sufriendo graves dificultades para conseguir un empleo digno, y
la tasa mundial de desempleo juvenil en 2022 es muy superior a la de los adultos mayores de 25 años. A nivel mundial, casi
uno de cada 4 jóvenes (289 millones) no cursaba estudios, ni trabajaba, ni recibía formación

¿Qué podemos hacer para solucionar estos problemas?


Para que los jóvenes tengan las mejores oportunidades de acceder a un empleo decente es necesario invertir en educación
y formación de la mayor calidad posible, ajustar la formación de los jóvenes a las necesidades del mercado laboral, darles
acceso al sistema de protección social y a los servicios básicos independientemente del tipo de contrato que tengan, e
igualar las condiciones para que todos los jóvenes puedan acceder a un empleo productivo independientemente de su sexo,
nivel de ingresos o situación socioeconómica.
Los gobiernos deben trabajar para construir economías dinámicas, sostenibles, innovadoras y centradas en las personas
para promover el empleo juvenil y el empoderamiento económico de las mujeres, en particular, y el trabajo decente para
todos.
La aplicación de medidas adecuadas de salud y seguridad y la promoción de entornos de trabajo conciliadores será
fundamental para proteger la seguridad de los trabajadores, especialmente en el caso del personal sanitario y de quienes
prestan servicios esenciales.

METAS

8.1 Mantener el crecimiento económico per capita de conformidad con las circunstancias nacionales y, en particular, un
crecimiento del producto interno bruto de al menos el 7% anual en los países menos adelantados
8.2 Lograr niveles más elevados de productividad económica mediante la diversificación, la modernización tecnológica y la
innovación, entre otras cosas centrándose en los sectores con gran valor añadido y un uso intensivo de la mano de obra

8.3 Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo
decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las
microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros

8.4 Mejorar progresivamente, de aquí a 2030, la producción y el consumo eficientes de los recursos mundiales y procurar
desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente, conforme al Marco Decenal de Programas
sobre modalidades de Consumo y Producción Sostenibles, empezando por los países desarrollados

8.5 De aquí a 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres,
incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor

8.6 De aquí a 2020, reducir considerablemente la proporción de jóvenes que no están empleados y no cursan estudios ni
reciben capacitación

8.7 Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de
esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el
reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas

8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores,
incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios

8.9 De aquí a 2030, elaborar y poner en práctica políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos
de trabajo y promueva la cultura y los productos locales

8.10 Fortalecer la capacidad de las instituciones financieras nacionales para fomentar y ampliar el acceso a los servicios
bancarios, financieros y de seguros para todos

8.a Aumentar el apoyo a la iniciativa de ayuda para el comercio en los países en desarrollo, en particular los países menos
adelantados, incluso mediante el Marco Integrado Mejorado para la Asistencia Técnica a los Países Menos Adelantados en
Materia de Comercio

8.b De aquí a 2020, desarrollar y poner en marcha una estrategia mundial para el empleo de los jóvenes y aplicar el Pacto
Mundial para el Empleo de la Organización Internacional del Trabajo
El Objetivo 9 pretende construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la
innovación.
El crecimiento económico, el desarrollo social y la acción por el clima dependen en gran medida de las inversiones en
infraestructuras, el desarrollo industrial sostenible y el progreso tecnológico. Ante la rápida evolución del panorama
económico mundial y el aumento de las desigualdades, el crecimiento sostenido debe implicar una industrialización que, en
primer lugar, haga accesibles las oportunidades a todas las personas y, en segundo lugar, se apoye en la innovación y en
infraestructuras resistentes.
La industria manufacturera mundial, considerada uno de los motores del crecimiento económico global, ha venido
experimentando un declive constante debido a los aranceles y las tensiones comerciales, incluso antes del inicio de la
pandemia de la COVID-19. El declive de la industria manufacturera provocado por la pandemia ha tenido graves
repercusiones en la economía mundial.
Esto se debe principalmente a la elevada inflación, los cambios en el precio de la energía, las continuas interrupciones en el
suministro de materias primas y productos intermedios, y la desaceleración de la economía mundial.
Mientras que los países menos adelantados (PMA) de Asia han realizado progresos considerables, los PMA de África
tendrían que cambiar la trayectoria actual e intensificar significativamente sus avances para alcanzar el objetivo de aquí a
2030. Sin embargo, las industrias de tecnología media-alta y alta mostraron sólidas tasas de crecimiento.

¿Cuánto hemos avanzado?


En 2022, el 95 % de la población mundial tenía acceso a una red de banda ancha móvil, pero algunas zonas continúan
desatendidas.
A nivel mundial, la inversión en investigación y desarrollo ―así como la financiación destinada a infraestructuras
económicas en países en desarrollo― ha aumentado y se han logrado avances impresionantes en la conectividad móvil,
con casi la totalidad de la población mundial (97 %) viviendo al alcance de una señal celular móvil.

¿Qué se debe hacer?


Invertir en infraestructuras ―transporte, regadío, energía y tecnologías de la información y la comunicación― es crucial
para lograr un desarrollo sostenible y empoderar a las comunidades de muchos países. Para alcanzar el Objetivo 9 en
2030, es esencial apoyar a los PMA, invertir en tecnologías avanzadas, reducir las emisiones de carbono y aumentar el
acceso a la banda ancha móvil.

¿Por qué debería importarme?


La industrialización inclusiva y sostenible, junto con la innovación y la infraestructura, pueden dar rienda suelta a las fuerzas
económicas dinámicas y competitivas que generan empleo e ingresos. Estas desempeñan un papel clave a la hora de
introducir y promover nuevas tecnologías, facilitar el comercio internacional y permitir el uso eficiente de los recursos.
La expansión de nuevas industrias significa una mejora del nivel de vida para gran parte de la población. El medioambiente
se verá beneficiado si las industrias aplican prácticas sostenibles.

¿Qué precio tendría la pasividad?


El precio a pagar sería elevado. Dado que la industria es uno de los principales impulsores de la agenda mundial para
erradicar la pobreza y promover el desarrollo sostenible, acabar con la pobreza sería más difícil. Además, si no se mejoran
las infraestructuras y se impulsa la innovación tecnológica, la asistencia sanitaria podría ser deficiente, el saneamiento
inadecuado y el acceso a la educación limitado.

¿Qué podemos hacer para ayudar?


Establecer normas e impulsar regulaciones que garanticen que los proyectos e iniciativas de las empresas se gestionan de
forma sostenible.
Colaborar con las ONG y el sector público para impulsar el crecimiento sostenible en los países en desarrollo.
Analizar el impacto de la industria en la vida y el bienestar de las personas y utilizar las redes sociales para presionar a los
responsables políticos para que den prioridad a los ODS.

METAS

9.1 Desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad, incluidas infraestructuras regionales y
transfronterizas, para apoyar el desarrollo económico y el bienestar humano, haciendo especial hincapié en el acceso
asequible y equitativo para todos
9.2 Promover una industrialización inclusiva y sostenible y, de aquí a 2030, aumentar significativamente la contribución de la
industria al empleo y al producto interno bruto, de acuerdo con las circunstancias nacionales, y duplicar esa contribución en
los países menos adelantados

9.3 Aumentar el acceso de las pequeñas industrias y otras empresas, particularmente en los países en desarrollo, a los
servicios financieros, incluidos créditos asequibles, y su integración en las cadenas de valor y los mercados

9.4 De aquí a 2030, modernizar la infraestructura y reconvertir las industrias para que sean sostenibles, utilizando los
recursos con mayor eficacia y promoviendo la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y ambientalmente
racionales, y logrando que todos los países tomen medidas de acuerdo con sus capacidades respectivas

9.5 Aumentar la investigación científica y mejorar la capacidad tecnológica de los sectores industriales de todos los países,
en particular los países en desarrollo, entre otras cosas fomentando la innovación y aumentando considerablemente, de
aquí a 2030, el número de personas que trabajan en investigación y desarrollo por millón de habitantes y los gastos de los
sectores público y privado en investigación y desarrollo

9.a Facilitar el desarrollo de infraestructuras sostenibles y resilientes en los países en desarrollo mediante un mayor apoyo
financiero, tecnológico y técnico a los países africanos, los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y
los pequeños Estados insulares en desarrollo

9.b Apoyar el desarrollo de tecnologías, la investigación y la innovación nacionales en los países en desarrollo, incluso
garantizando un entorno normativo propicio a la diversificación industrial y la adición de valor a los productos básicos, entre
otras cosas

9.c Aumentar significativamente el acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones y esforzarse por
proporcionar acceso universal y asequible a Internet en los países menos adelantados de aquí a 2020
El Objetivo 11 pretende lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y
sostenibles.
Las ciudades representan el futuro del modo de vida global. La población mundial alcanzó los 8000 millones de personas en
2022, de las cuales más de la mitad viven en zonas urbanas. Se prevé que esta cifra aumente y que para 2050 el 70 % de
la población vivirá en ciudades.
Aproximadamente 1100 millones de personas viven actualmente en barrios marginales, o en condiciones similares en las
ciudades, y se espera que en los próximos 30 años haya 2000 millones más.
Sin embargo, muchas de estas ciudades no están preparadas para esta rápida urbanización, y el desarrollo de la vivienda,
las infraestructuras y los servicios se ve superado, lo que provoca un crecimiento de los barrios marginales o de condiciones
similares.
El crecimiento urbano descontrolado, la contaminación atmosférica y la escasez de espacios públicos abiertos persisten en
las ciudades.
Desde la implementación de los ODS en 2015 se han realizado grandes progresos y, a día de hoy, el número de países con
estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de catástrofes se ha duplicado. No obstante, siguen existiendo
problemas y, en 2022, solo la mitad de la población urbana mundial tenía acceso al transporte público.
No es posible alcanzar el desarrollo sostenible sin transformar significativamente la forma en que se construyen y gestionan
los espacios urbanos.

¿Por qué no están las ciudades preparadas para el futuro?


La mayor parte del crecimiento urbano ocurre en ciudades pequeñas y pueblos intermedios, exacerbando las desigualdades
y la pobreza urbana.
Se estima que, en 2020, 1100 millones de residentes urbanos vivían en barrios marginales o en condiciones similares y, en
los próximos 30 años, se espera que otros 2000 millones de personas vivan en tales asentamientos, principalmente en
países en desarrollo.

¿Cuáles son los retos más urgentes a los que se enfrentan las ciudades?
La desigualdad y los niveles de consumo urbano de energía y de contaminación son algunos de los principales retos. Las
ciudades apenas ocupan el 3 % de la superficie terrestre, pero suponen entre el 60 % y el 80 % del consumo energético y el
75 % de las emisiones de carbono.
Asimismo, muchas ciudades son más vulnerables a los efectos del cambio climático y a los desastres naturales debido a su
elevada concentración de población y a su ubicación, por lo que mejorar la resiliencia urbana es crucial para evitar pérdidas
humanas, sociales y económicas.

¿En qué me afecta?


Con el tiempo, estos problemas afectarán a toda la población. La desigualdad puede generar malestar e inseguridad, la
contaminación deteriora la salud de la población y afecta a la productividad de los trabajadores y, por tanto, a la economía,
y los desastres naturales pueden alterar el estilo de vida de las personas. La contaminación del aire no es solo un problema
urbano que perjudica la salud de millones de personas, sino que también afecta a los pueblos y las zonas rurales.

¿Y si dejamos que las ciudades crezcan orgánicamente?


Los enormes barrios marginales, la congestión del tráfico, las emisiones de gases de efecto invernadero y la proliferación de
suburbios en todo el mundo son algunas de las consecuencias del desarrollo urbano no planificado.
Al apostar por la sostenibilidad, elegimos construir ciudades en las que todos los ciudadanos tengan una calidad de vida
digna y formen parte de la dinámica productiva de la ciudad, lo que genera prosperidad compartida y estabilidad social sin
dañar el medio ambiente.

¿Sale caro implementar prácticas sostenibles?


En comparación con los beneficios, el coste es mínimo. El coste de crear una red de transporte público funcional, por
ejemplo, es elevado, pero los beneficios en términos de actividad económica, calidad de vida, medio ambiente y éxito
general de una ciudad interconectada son aún mayores.

¿Qué puedo hacer para contribuir a lograr este objetivo?


Participe activamente en la administración y gestión de su ciudad. Defienda el tipo de ciudad que cree que necesita.
Defina el concepto general de su edificio, calle y barrio, y actúe en consecuencia para conseguirlo. ¿Hay suficiente trabajo?
¿Pueden caminar sus hijos al colegio de forma segura? ¿Puede salir a pasear con su familia por la noche? ¿A qué distancia
está la parada de transporte público más cercana? ¿Es buena la calidad del aire? ¿Cómo son los espacios públicos
compartidos? Cuanto mejores sean las condiciones en que se desenvuelve la comunidad, mayor será el efecto sobre la
calidad de vida.

METAS

11.1 De aquí a 2030, asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y
asequibles y mejorar los barrios marginales
11.2 De aquí a 2030, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para
todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a
las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las
personas de edad

11.3 De aquí a 2030, aumentar la urbanización inclusiva y sostenible y la capacidad para la planificación y la gestión
participativas, integradas y sostenibles de los asentamientos humanos en todos los países

11.4 Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo

11.5 De aquí a 2030, reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los
relacionados con el agua, y de personas afectadas por ellos, y reducir considerablemente las pérdidas económicas directas
provocadas por los desastres en comparación con el producto interno bruto mundial, haciendo especial hincapié en la
protección de los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad

11.6 De aquí a 2030, reducir el impacto ambiental negativo per capita de las ciudades, incluso prestando especial atención
a la calidad del aire y la gestión de los desechos municipales y de otro tipo

11.7 De aquí a 2030, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en
particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad

11.a Apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales
fortaleciendo la planificación del desarrollo nacional y regional

11.b De aquí a 2020, aumentar considerablemente el número de ciudades y asentamientos humanos que adoptan e
implementan políticas y planes integrados para promover la inclusión, el uso eficiente de los recursos, la mitigación del
cambio climático y la adaptación a él y la resiliencia ante los desastres, y desarrollar y poner en práctica, en consonancia
con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, la gestión integral de los riesgos de
desastre a todos los niveles

11.c Proporcionar apoyo a los países menos adelantados, incluso mediante asistencia financiera y técnica, para que
puedan construir edificios sostenibles y resilientes utilizando materiales locales
El Objetivo 12 pretende garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, algo fundamental para sostener los
medios de subsistencia de las generaciones actuales y futuras.
Nuestro planeta se está quedando sin recursos, pero el índice de población sigue creciendo. En caso de que la población
mundial alcance los 9800 millones de personas en 2050, se podría necesitar el equivalente a casi tres planetas para
proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los estilos de vida actuales.
Para reducir nuestros niveles de consumo, debemos cambiar nuestros hábitos de consumo, y una de las principales
medidas que debemos adoptar es sustituir los sistemas de suministro energético por otros más sostenibles. Las crisis
mundiales provocaron un resurgimiento de las subvenciones a los combustibles fósiles, que casi se duplicaron de 2020 a
2021.
Se están produciendo cambios prometedores en las empresas, como la tendencia al aumento de la elaboración de informes
de sostenibilidad ―que en apenas unos años se ha visto casi triplicada―, lo que demuestra un mayor nivel de compromiso
y concienciación sobre la necesidad de dar prioridad a las prácticas sostenibles en todos los sectores empresariales.
El desperdicio de alimentos es otro indicio del consumo excesivo. Abordar la pérdida de alimentos es urgente y requiere
políticas específicas basadas en datos, así como inversiones en tecnologías, infraestructuras, enseñanza y supervisión. A
pesar de que una gran parte de la población mundial pasa hambre, cada año se desperdicia la asombrosa cantidad de 931
millones de toneladas de alimentos.

¿Por qué debemos cambiar nuestros hábitos de consumo?


El progreso económico y social conseguido durante el último siglo ha estado acompañado de una degradación
medioambiental que está poniendo en peligro los mismos sistemas de los que depende nuestro desarrollo futuro y,
ciertamente, nuestra supervivencia.
Para que la transición tenga éxito, es necesario potenciar el aprovechamiento eficaz de los recursos, tener en cuenta todo el
ciclo de vida de las actividades económicas y participar activamente en los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente.

¿Qué tiene que cambiar?


Son muchos los hábitos de consumo que, si se modifican ligeramente, pueden tener un gran impacto en la sociedad.
Los gobiernos deben implantar y poner en práctica políticas y normativas que recojan medidas como el establecimiento de
objetivos para reducir la generación de residuos, el fomento de prácticas de economía circular, y el apoyo a políticas de
contratación sostenible.
La adopción de una economía circular implica diseñar productos duraderos, reparables y reciclables. También implica
promover prácticas como la reutilización, el reacondicionamiento y el reciclaje de productos para minimizar los residuos y el
agotamiento de los recursos.
Además, se puede adoptar un estilo de vida más sostenible: consumir menos, elegir productos con menor impacto
ambiental y reducir la huella de carbono de nuestras actividades cotidianas.

Como empresa, ¿cómo puedo ayudar?


A las empresas les conviene encontrar nuevas soluciones que permitan modelos de consumo y producción sostenibles. Es
necesario conocer más a fondo las repercusiones medioambientales y sociales que tienen ciertos productos y servicios,
tanto en lo que respecta a su ciclo de vida como al modo en que se ven alterados por su uso en los diferentes estilos de
vida.
Las soluciones innovadoras y de diseño facilitan e inspiran a las personas a adoptar estilos de vida más sostenibles, lo que
reduce su impacto y mejora su bienestar.

Como consumidor, ¿cómo puedo ayudar?


Hay dos maneras principales de ayudar:

Reducir los residuos generados y 2. Pensar bien lo que se compra y elegir una opción sostenible siempre que sea posible.
Evitar tirar comida y reducir el consumo de plástico, una de las causas principales de contaminación de los océanos. Tener
siempre encima una bolsa reutilizable, negarse a usar pajitas de plástico y reciclar botellas de plástico son buenas formas
de contribuir en el día a día.
Tomar decisiones inteligentes acerca de las compras también ayuda. Comprar productos sostenibles y locales puede
suponer una diferencia, además de que presiona a las empresas para que adopten prácticas sostenibles.
Para pasar a la acción, visite la siguiente página web: www.un.org/es/actnow

METAS

12.1 Aplicar el Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles, con la participación
de todos los países y bajo el liderazgo de los países desarrollados, teniendo en cuenta el grado de desarrollo y las
capacidades de los países en desarrollo
12.2 De aquí a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales

12.3 De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per capita mundial en la venta al por menor y a nivel de
los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas
posteriores a la cosecha

12.4 De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo
de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a
la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente

12.5 De aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción,
reciclado y reutilización

12.6 Alentar a las empresas, en especial las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas
sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes

12.7 Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades
nacionales

12.8 De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes
para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza

12.a Ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia modalidades de
consumo y producción más sostenibles

12.b Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos en el desarrollo sostenible, a fin de lograr un turismo sostenible
que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales

12.c Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles que fomentan el consumo antieconómico eliminando
las distorsiones del mercado, de acuerdo con las circunstancias nacionales, incluso mediante la reestructuración de los
sistemas tributarios y la eliminación gradual de los subsidios perjudiciales, cuando existan, para reflejar su impacto
ambiental, teniendo plenamente en cuenta las necesidades y condiciones específicas de los países en desarrollo y
minimizando los posibles efectos adversos en su desarrollo, de manera que se proteja a los pobres y a las comunidades
afectadas
El cambio climático afectará a todas las personas de todos los países de todos los continentes de alguna forma. Se avecina
un cataclismo climático y no estamos preparados para las posibles consecuencias.
El cambio climático se debe a las actividades humanas y amenaza la vida en la Tierra tal como la conocemos. Con el
aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático evoluciona a un ritmo mucho más rápido de
lo previsto. Sus efectos pueden ser devastadores y pueden provocar fenómenos meteorológicos extremos y cambiantes, así
como la subida del nivel del mar.
De no controlarse, el cambio climático echará por tierra muchos de los avances logrados en materia de desarrollo en los
últimos años. También provocará migraciones masivas que derivarán en inestabilidad y guerras.
Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, las emisiones ya deberían estar
disminuyendo y necesitan reducirse casi a la mitad para 2030, dentro de solo siete años. Sin embargo, estamos muy lejos
de lograr este objetivo.
Es crucial tomar medidas urgentes y transformadoras que vayan más allá de meros planes y promesas. Esto exige
aumentar las ambiciones, abarcar economías enteras y avanzar hacia un desarrollo resiliente al clima, al tiempo que se
traza una trayectoria clara para lograr cero emisiones netas. El tiempo se acaba y es necesario tomar medidas inmediatas
para evitar consecuencias catastróficas y garantizar un futuro sostenible a las generaciones venideras.

Acción inmediata
La crisis climática no va a parar, y la comunidad internacional rehúye el compromiso necesario para revertirla. El período
comprendido entre 2010 y 2019 fue la década más calurosa que se haya registrado jamás y trajo consigo incendios
forestales, huracanes, sequías, inundaciones y otros desastres naturales masivos en todos los continentes.
El cambio climático está alterando las economías nacionales y afectando a las distintas vidas y medios de subsistencia de
muchas personas, especialmente las más vulnerables.
Entre 2010 y 2020, las regiones altamente vulnerables en las que viven aproximadamente entre 3300 y 3600 millones de
personas, experimentaron tasas de mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas 15 veces superiores a las de
las regiones con una vulnerabilidad muy baja.

¿Qué pasa si no se toman medidas?


De no controlarse, los efectos del cambio climático elevarán la temperatura media mundial por encima de los 3 °C y
afectarán negativamente a todos los ecosistemas. Ya se puede observar cómo el cambio climático puede intensificar
tormentas y catástrofes, así como hacer que amenazas como la escasez de alimentos y agua se conviertan en realidad y
desemboquen en conflictos. Quedarnos de brazos cruzados acabará costándonos mucho más que si tomamos acción
inmediata.
La solución del problema
Es necesario aumentar la ambición y actuar en todos los niveles para hacer frente al cambio climático. Están sucediendo
muchos cambios en todo el mundo, y las inversiones en energías renovables se han disparado. Aún así, queda mucho por
hacer. Para limitar el aumento global de la temperatura muy por debajo de los 2 °C, o incluso de 1,5 °C, el mundo debe
transformar sus sistemas energéticos, industriales, de transporte, alimentarios, agrícolas y forestales. El mundo dio un
primer paso importante en diciembre de 2015 con la adopción del Acuerdo de París, en el que todos los países firmantes se
comprometieron a tomar medidas para hacer frente al cambio climático. A pesar de ello, se necesitan más medidas para
cumplir los objetivos.
Las empresas y los inversores deben asegurarse de que se reducen las emisiones, no solo porque es lo correcto, sino
también porque es conveniente desde el punto de vista económico y empresarial.

¿Hay suficiente inversión para combatir el cambio climático?


Según la CMNUCC, los flujos financieros mundiales invertidos en acciones para combatir el cambio climático alcanzaron un
promedio anual de 803.000 millones de dólares entre 2019 y 2020, un aumento del 12 % en comparación con años
anteriores. Sin embargo, además de que esta cifra sigue estando por debajo de los niveles necesarios para frenar el
calentamiento, los flujos financieros invertidos en combustibles fósiles superaron la financiación destinada a la adaptación y
mitigación del cambio climático en 2020.
En 2019, al menos 120 de 153 países en desarrollo habían emprendido actividades para formular y aplicar Planes
Nacionales de Adaptación para mejorar la adaptación y la resiliencia frente al cambio climático, lo que representa un
aumento de 29 países respecto al año anterior. Además, los avances en el cumplimiento del objetivo para la reducción de
los desastres de 2020 han sido lentos.

¿Cómo puedo ayudar?


Son muchas las cosas que cada uno de nosotros puede hacer como individuo. Para descubrir lo que puede hacer, visite la
siguiente página web: www.un.org/en/actnow
Para conocer más información sobre los esfuerzos de la ONU para hacer frente al cambio climático, visite la siguiente
página web: un.org/es/climatechange.

METAS

13.1 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales
en todos los países
13.2 Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales

13.3 Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio
climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana

13.a Cumplir el compromiso de los países desarrollados que son partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático de lograr para el año 2020 el objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares
anuales procedentes de todas las fuentes a fin de atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la
adopción de medidas concretas de mitigación y la transparencia de su aplicación, y poner en pleno funcionamiento el Fondo
Verde para el Clima capitalizándolo lo antes posible

13.b Promover mecanismos para aumentar la capacidad para la planificación y gestión eficaces en relación con el cambio
climático en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, haciendo particular hincapié en
las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales y marginadas

* Reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro
intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático.
El Objetivo 15 pretende conservar la vida de ecosistemas terrestres. Busca proteger y restablecer los ecosistemas
terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las
tierras, y detener la pérdida de biodiversidad.
Los ecosistemas terrestres son vitales para el sostenimiento de la vida humana, contribuyen a más de la mitad del PIB
mundial e incluyen diversos valores culturales, espirituales y económicos.
Sin embargo, el mundo se enfrenta a una triple crisis del cambio climático, a la contaminación y a la pérdida de la
biodiversidad.
Más de 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas se degradaron anualmente entre 2015 y 2019, lo que
afectó a la vida de 1300 millones de personas.
La expansión agrícola es el motor directo de casi el 90 % de la deforestación mundial. Esta cifra guarda relación directa con
nuestros sistemas alimentarios, pues la cosecha de palma de aceite representó por sí sola el 7 % de la deforestación
mundial entre los años 2000 y 2018.
Los esfuerzos mundiales y regionales para mantener los ecosistemas forestales, así como sus funciones sociales,
económicas y medioambientales, son esenciales especialmente para los países en desarrollo y los trópicos.
Para cumplir el Objetivo 15, es esencial un cambio fundamental en la relación de la humanidad con la naturaleza, y tomar
conciencia de que la naturaleza es la base de nuestra vida en la Tierra. El Marco Mundial Kunming-Montreal de la
Diversidad Biológica, recientemente adoptado, ofrece al Objetivo 15 un impulso renovado al esbozar cuatro objetivos
orientados a resultados que deben alcanzarse para 2050 y 23 metas que deben lograrse para 2030.

¿Por qué debería importarnos?


Los bosques cubren casi el 31 % de la superficie de nuestro planeta y albergan más del 80 % de todas las especies
terrestres de animales, plantas e insectos. Sin embargo, el deterioro de la biodiversidad se está produciendo a un ritmo más
rápido ahora que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad.
A escala mundial, una quinta parte de la superficie terrestre del planeta está degradada, un área casi del tamaño de la India
y Rusia juntas. La degradación de los suelos empuja a las especies a la extinción e intensifica los efectos del cambio
climático.
La biodiversidad y los servicios de los ecosistemas que respalda también pueden sentar las bases de las estrategias de
adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastres, ya que pueden generar beneficios que aumenten la
resiliencia de las personas.

¿Qué supone la pérdida de los bosques?


La pérdida de los bosques implica la desaparición de los medios de subsistencia de las comunidades rurales, el aumento de
las emisiones de carbono, el deterioro de la biodiversidad y la degradación del suelo. Aunque el ritmo de pérdida neta de
bosques sigue siendo elevado, los datos de 2020 muestran que la proporción de bosques en áreas protegidas y bajo planes
de gestión a largo plazo aumentó o se mantuvo estable a nivel mundial y en la mayoría de las regiones del mundo.
Un efecto irreversible de la actividad humana sobre el medio ambiente es la extinción de especies, lo que altera el equilibrio
de la naturaleza y hace que los ecosistemas sean más frágiles y ofrezcan menos resistencia a las perturbaciones. Según un
reciente informe de la ONU sobre biodiversidad, cerca de un millón de especies animales y vegetales están en peligro de
extinción, en muchos casos en las próximas décadas, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad.

¿Cómo afecta eso a la salud?


Una mayor demanda de proteínas animales, el aumento de una agricultura intensiva e insostenible, el uso y la explotación
crecientes de la fauna salvaje y la crisis climática favorecen la aparición de enfermedades zoonóticas ―aquellas que
pueden transmitirse entre animales y seres humanos― como la COVID-19.
Unos dos millones de personas mueren cada año a causa de enfermedades zoonóticas desatendidas, la mayoría en países
de ingresos bajos y medios. Estos mismos brotes pueden causar graves enfermedades, muertes y pérdidas de
productividad entre las poblaciones ganaderas del mundo en desarrollo, un grave problema que tiene sumidos en la
extrema pobreza a cientos de millones de pequeños ganaderos. Las enfermedades zoonóticas han generado, solo en las
dos últimas décadas, pérdidas económicas de más de 100 000 millones de dólares. Todo ello sin contar el coste de la
pandemia de la COVID-19.

¿Qué podemos hacer?


Reciclar, seguir una dieta basada en productos locales de origen sostenible y consumir solamente lo que necesitamos son
algunas de las cosas que podemos hacer para ayudar.
Debemos ser respetuosos con la fauna y únicamente participar en actividades de ecoturismo gestionadas de forma
responsable y ética para evitar perturbarla. Las áreas protegidas bien gestionadas contribuyen a la salud de los
ecosistemas, lo que a su vez contribuye a la salud de las personas. Por ello, es fundamental que las comunidades locales
participen en el desarrollo y la gestión de estas áreas protegidas.

METAS

15.1 Para 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los
ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las
montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales

15.2 Para 2020, promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, poner fin a la deforestación, recuperar los
bosques degradados e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial

15.3 Para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas
por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo

15.4 Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar
su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible

15.5 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de
la diversidad biológica y, para 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción

15.6 Promover la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos
y promover el acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente

15.7 Adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna y abordar
la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres

15.8 Para 2020, adoptar medidas para prevenir la introducción de especies exóticas invasoras y reducir de forma
significativa sus efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos y controlar o erradicar las especies prioritarias

15.9 Para 2020, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los
procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad

15.a Movilizar y aumentar de manera significativa los recursos financieros procedentes de todas las fuentes para conservar
y utilizar de forma sostenible la diversidad biológica y los ecosistemas

15.b Movilizar un volumen apreciable de recursos procedentes de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la
gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha
gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación

15.c Aumentar el apoyo mundial a la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, en particular
aumentando la capacidad de las comunidades locales para promover oportunidades de subsistencia sostenibles
El Objetivo 16 pretende promover sociedades pacíficas e inclusivas, facilitar el acceso a la justicia para toda la población y
crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles. Las personas de todo el mundo deben vivir libres
del miedo a cualquier forma de violencia y sentirse seguras en su día a día, sea cual sea su origen étnico, religión u
orientación sexual.
Sin embargo, los conflictos violentos, actuales y nuevos, en todo el mundo, están haciendo descarrilar el camino global
hacia la paz y hacia la consecución del Objetivo 16.
Resulta alarmante que en el año 2022 se produjera un aumento en más del 50 % en el número de muertes de civiles
relacionadas con los conflictos, el primero desde la adopción de la Agenda 2030, debido en gran parte a la guerra de
Ucrania.
Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el desarrollo de un país,
mientras que la violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura son fenómenos generalizados donde existen
conflictos o no hay Estado de derecho, por lo que los países deben tomar medidas para proteger a los sectores que corren
más riesgos.
Los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades deben colaborar para encontrar soluciones duraderas a los conflictos y al
clima de inseguridad. El fortalecimiento del Estado de derecho y la promoción de los derechos humanos es fundamental en
este proceso, así como la reducción del tráfico de armas ilícitas, la lucha contra la corrupción y el fomento de una
participación ,inclusiva.

¿Por qué debería importarme?


Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el desarrollo de un país. La
violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura son fenómenos generalizados donde existen conflictos o no hay
Estado de derecho.
Los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades deben colaborar para encontrar soluciones duraderas a los conflictos y al
clima de inseguridad. El fortalecimiento del Estado de derecho y la promoción de los derechos humanos es fundamental en
este proceso, así como la reducción del tráfico de armas ilícitas, la lucha contra la corrupción y el fomento de una
participación inclusiva.

Cómo se aplica esto a mi país?


El Objetivo 16 se ajusta al marco más amplio de los derechos humanos al promover sociedades que respeten y defiendan
los derechos individuales, así como el derecho a la intimidad, la libertad de expresión y el acceso a la información.
La paz es un requisito fundamental para el desarrollo social y económico. Cuando no hay paz, las sociedades suelen estar
plagadas de conflictos, violencia e inestabilidad, lo que puede obstaculizar el progreso y resultar en la pérdida de vidas
humanas y recursos.
El acceso igualitario a la justicia es esencial para proteger los derechos de las personas, resolver disputas y garantizar que
las poblaciones vulnerables no sean marginadas ni maltratadas.
Los delitos que amenazan los cimientos de las sociedades pacíficas, incluidos los homicidios, la trata y otros tipos de
delincuencia organizada, así como las leyes o las prácticas discriminatorias, afectan a todos los países.
¿Qué pasa si no se toman medidas?
La violencia armada y la inseguridad tienen un efecto destructivo en el desarrollo de un país, que afecta al crecimiento
económico y que suele provocar agravios persistentes entre las comunidades.
La violencia afecta a la salud, al desarrollo y al bienestar de los niños, así como a su capacidad para prosperar. También les
provoca traumas y debilita su inclusión social.
La falta de acceso a la justicia implica que los conflictos quedan sin resolver y que las personas no pueden obtener ni
protección ni reparación. Las instituciones que no funcionan con arreglo a la ley son propensas a la arbitrariedad y al abuso
de poder, y tienen menos capacidad para prestar servicios públicos para todos.
La exclusión y la discriminación no solo violan los derechos humanos, sino que también causan resentimiento y animosidad,
y pueden provocar actos de violencia.

¿Qué podemos hacer?


Ejercer nuestro derecho a exigir que los funcionarios electos rindan cuentas de su actuación, a la libertad de información y a
compartir nuestra opinión con los representantes electos. Promover la inclusión y el respeto hacia las personas de diferente
origen étnico, religión, género, orientación sexual u opinión.

METAS

16.1 Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo

16.2 Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños

16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia
para todos

16.4 De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y
devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada

16.5 Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas

16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas

16.7 Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a
las necesidades

16.8 Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial

16.9 De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de
nacimientos

16.10 Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes
nacionales y los acuerdos internacionales

16.a Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, para crear a todos
los niveles, particularmente en los países en desarrollo, la capacidad de prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la
delincuencia

16.b Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible
El Objetivo 17 pretende revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible. La Agenda 2030 es universal y exige la
implicación de todos los países, tanto desarrollados como en desarrollo, para garantizar que nadie se quede atrás. También
requiere la colaboración entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación para
garantizar que nadie se quede atrás en nuestro camino hacia el desarrollo.
Sin embargo, no todos los países se encuentran en la misma situación de partida, y los países de ingresos bajos y medios
afrontan enormes deudas que les impiden hacer avances en esta materia.
Después de la pandemia de la COVID-19, los países en desarrollo se enfrentan a un aumento sin precedentes de los
niveles de deuda externa, agravado por retos como una inflación extrema, la escalada de las tasas de interés, prioridades
contrapuestas y una capacidad fiscal limitada, lo que subraya la urgente necesidad de alivio de la deuda y asistencia
financiera.
Aunque las corrientes de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) siguen alcanzando máximos históricos, el aumento en
2022 se atribuye principalmente al gasto en refugiados en los países donantes y a la ayuda a Ucrania.
Para tener éxito, es necesario movilizar tanto los recursos existentes como los adicionales, y los países desarrollados
deberán cumplir sus compromisos de aumentar la asistencia oficial para el desarrollo.

¿Por qué?
Las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 han puesto en evidencia que reforzar el multilateralismo y las alianzas
mundiales es más importante que nunca si queremos resolver los problemas del mundo.

¿Por qué debería importarme?


Luchamos juntos por el mismo motivo. La Agenda y sus 17 objetivos son universales y exigen la implicación de todos los
países, tanto desarrollados como en desarrollo, para garantizar que nadie se quede atrás.

¿Cuánto hemos avanzado?


Los ODS han recibido un apoyo constante pero frágil, con importantes y persistentes desafíos.
Los recursos financieros siguen siendo escasos, las tensiones comerciales han aumentado y siguen faltando datos
cruciales.
Una parte cada vez mayor de la población mundial tiene acceso a Internet y se ha creado un Banco de Tecnología para los
Países Menos Adelantados, pero la brecha digital no ha desaparecido.

Como socios, ¿qué tenemos que hacer para conseguirlo?


Necesitamos movilizar tanto los recursos existentes como los adicionales —desarrollo tecnológico, recursos financieros,
capacidades— y los países desarrollados deberán cumplir sus compromisos de aumentar la asistencia oficial para el
desarrollo.
Las alianzas de múltiples partes interesadas serán cruciales para aprovechar las interrelaciones entre los Objetivos de
Desarrollo Sostenible para mejorar su eficacia e impacto y acelerar el progreso en la consecución de los Objetivos.

¿Cómo podemos garantizar que los recursos necesarios se movilicen de manera eficaz?
Los países serán los principales responsables de que se realice eficazmente. Se deberán realizar exámenes periódicos de
los progresos en cada país, con la participación de la sociedad civil, las empresas y los representantes de los distintos
grupos de interés. A nivel regional, los países intercambiarán experiencias y abordarán cuestiones comunes, mientras que
anualmente, en el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (FPAN) de las Naciones Unidas, harán balance
de los progresos realizados a nivel mundial, identificando carencias y problemas emergentes, y recomendando medidas
correctoras.

¿Qué podemos hacer para ayudar?


Únase o cree un grupo en su comunidad local para promover la implementación de los ODS.
Inste a sus gobiernos a que colaboren con las empresas e implementen los ODS.

METAS

Finanzas

17.1 Fortalecer la movilización de recursos internos, incluso mediante la prestación de apoyo internacional a los países en
desarrollo, con el fin de mejorar la capacidad nacional para recaudar ingresos fiscales y de otra índole

17.2 Velar por que los países desarrollados cumplan plenamente sus compromisos en relación con la asistencia oficial para
el desarrollo, incluido el compromiso de numerosos países desarrollados de alcanzar el objetivo de destinar el 0,7% del
ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países en desarrollo y entre el 0,15% y el 0,20% del
ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países menos adelantados; se alienta a los
proveedores de asistencia oficial para el desarrollo a que consideren la posibilidad de fijar una meta para destinar al menos
el 0,20% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países menos adelantados

17.3 Movilizar recursos financieros adicionales de múltiples fuentes para los países en desarrollo

17.4 Ayudar a los países en desarrollo a lograr la sostenibilidad de la deuda a largo plazo con políticas coordinadas
orientadas a fomentar la financiación, el alivio y la reestructuración de la deuda, según proceda, y hacer frente a la deuda
externa de los países pobres muy endeudados a fin de reducir el endeudamiento excesivo

17.5 Adoptar y aplicar sistemas de promoción de las inversiones en favor de los países menos adelantados

Tecnología

17.6 Mejorar la cooperación regional e internacional Norte-Sur, Sur-Sur y triangular en materia de ciencia, tecnología e
innovación y el acceso a estas, y aumentar el intercambio de conocimientos en condiciones mutuamente convenidas,
incluso mejorando la coordinación entre los mecanismos existentes, en particular a nivel de las Naciones Unidas, y
mediante un mecanismo mundial de facilitación de la tecnología

17.7 Promover el desarrollo de tecnologías ecológicamente racionales y su transferencia, divulgación y difusión a los países
en desarrollo en condiciones favorables, incluso en condiciones concesionarias y preferenciales, según lo convenido de
mutuo acuerdo

17.8 Poner en pleno funcionamiento, a más tardar en 2017, el banco de tecnología y el mecanismo de apoyo a la creación
de capacidad en materia de ciencia, tecnología e innovación para los países menos adelantados y aumentar la utilización
de tecnologías instrumentales, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones

Creación de capacidad

17.9 Aumentar el apoyo internacional para realizar actividades de creación de capacidad eficaces y específicas en los
países en desarrollo a fin de respaldar los planes nacionales de implementación de todos los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, incluso mediante la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur y triangular

Comercio

17.10 Promover un sistema de comercio multilateral universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo en
el marco de la Organización Mundial del Comercio, incluso mediante la conclusión de las negociaciones en el marco del
Programa de Doha para el Desarrollo

17.11 Aumentar significativamente las exportaciones de los países en desarrollo, en particular con miras a duplicar la
participación de los países menos adelantados en las exportaciones mundiales de aquí a 2020

17.12 Lograr la consecución oportuna del acceso a los mercados libre de derechos y contingentes de manera duradera para
todos los países menos adelantados, conforme a las decisiones de la Organización Mundial del Comercio, incluso velando
por que las normas de origen preferenciales aplicables a las importaciones de los países menos adelantados sean
transparentes y sencillas y contribuyan a facilitar el acceso a los mercados

Cuestiones sistémicas

Coherencia normativa e institucional

17.13 Aumentar la estabilidad macroeconómica mundial, incluso mediante la coordinación y coherencia de las políticas
17.14 Mejorar la coherencia de las políticas para el desarrollo sostenible

17.15 Respetar el margen normativo y el liderazgo de cada país para establecer y aplicar políticas de erradicación de la
pobreza y desarrollo sostenible

Alianzas entre múltiples interesados

17.16 Mejorar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, complementada por alianzas entre múltiples interesados que
movilicen e intercambien conocimientos, especialización, tecnología y recursos financieros, a fin de apoyar el logro de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible en todos los países, particularmente los países en desarrollo

17.17 Fomentar y promover la constitución de alianzas eficaces en las esferas pública, público-privada y de la sociedad
civil, aprovechando la experiencia y las estrategias de obtención de recursos de las alianzas

Datos, supervisión y rendición de cuentas

17.18 De aquí a 2020, mejorar el apoyo a la creación de capacidad prestado a los países en desarrollo, incluidos los países
menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, para aumentar significativamente la disponibilidad de
datos oportunos, fiables y de gran calidad desglosados por ingresos, sexo, edad, raza, origen étnico, estatus migratorio,
discapacidad, ubicación geográfica y otras características pertinentes en los contextos nacionales

17.19 De aquí a 2030, aprovechar las iniciativas existentes para elaborar indicadores
que permitan medir los progresos en materia de desarrollo sostenible y complementen el producto interno bruto, y apoyar la
creación de capacidad estadística en los países en desarrollo

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