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La propuesta busca diseñar un plan de intervención pedagógica inclusiva en una escuela regular para eliminar barreras que limitan el aprendizaje y la participación de todos los estudiantes, especialmente aquellos con discapacidades o Necesidades Educativas Especiales (NEE). Se fundamenta en un enfoque que promueve la colaboración entre docentes, familias y personal de apoyo, y se centra en la creación de un ambiente escolar que valore la diversidad y fomente la empatía. La implementación de estrategias inclusivas y la evaluación del impacto son esenciales para garantizar una educación equitativa y de calidad para todos los alumnos.

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La propuesta busca diseñar un plan de intervención pedagógica inclusiva en una escuela regular para eliminar barreras que limitan el aprendizaje y la participación de todos los estudiantes, especialmente aquellos con discapacidades o Necesidades Educativas Especiales (NEE). Se fundamenta en un enfoque que promueve la colaboración entre docentes, familias y personal de apoyo, y se centra en la creación de un ambiente escolar que valore la diversidad y fomente la empatía. La implementación de estrategias inclusivas y la evaluación del impacto son esenciales para garantizar una educación equitativa y de calidad para todos los alumnos.

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Diseño de una Propuesta Inclusiva para

una Escuela Regular (Diseño de un plan


de intervención pedagógica por barreras
BAP)
Paulina Macías Graciano
Universidad Regional de los Altos
Sistema Educativo Nacional Pedagogía
6-A
Maestra: Ana Yesenia Rodríguez Sánchez
9/Agosto/2025
Introducción

La inclusión educativa constituye uno de los pilares fundamentales para garantizar el


derecho a una educación equitativa y de calidad para todas y todos los estudiantes, sin
importar sus condiciones personales, sociales o culturales. En este sentido, el diseño de
una propuesta inclusiva dentro de una escuela regular busca responder a la diversidad del
alumnado mediante estrategias pedagógicas que reconozcan, valoren y atiendan las
diferencias, considerando especialmente las barreras que dificultan el aprendizaje y la
participación de algunos estudiantes.

Esta propuesta se sustenta en la implementación de un Plan de Intervención Pedagógica


por Barreras (BAP), cuyo objetivo principal es identificar, analizar y eliminar aquellas
barreras ya sean físicas, sociales, actitudinales o pedagógicas que limitan el acceso, la
permanencia, el aprendizaje y la participación plena de todos los estudiantes en el
contexto escolar. A través de una mirada centrada en las capacidades y potencialidades
de los alumnos, el BAP propone acciones colaborativas entre docentes, personal de
apoyo, directivos y familias, para generar ambientes educativos más accesibles, flexibles
e inclusivos.

El impacto que se espera lograr con esta propuesta no solo se refleja en la mejora del
rendimiento académico o en la adaptación curricular de estudiantes con necesidades
específicas de apoyo educativo, sino también en el fortalecimiento de una cultura escolar
basada en la empatía, la equidad, el respeto y la corresponsabilidad. Se busca construir
una escuela donde la diversidad no se perciba como un problema a resolver, sino como
una riqueza que enriquece las experiencias de aprendizaje de toda la comunidad
educativa. Asimismo, se pretende fomentar prácticas docentes más reflexivas e
innovadoras, capaces de transformar los obstáculos en oportunidades para la inclusión y
la mejora continua.
Diagnóstico del centro escolar

Esta escuela pública primaria llamada “Niños héroes” se encuentra en una zona urbana,
el nivel socioeconómico está en bajo-medio cuenta aproximadamente con 200 alumnos,
esta está primaria se identifican barreras para el aprendizaje como la infraestructura
inadecuada o limitada, falta de formación docente en inclusión, prejuicios o estigmas
hacia la diversidad y condiciones familiares y económicas adversas.

Algunos tipos de discapacidad que se presentan o se pueden llegar a presentar en esta


escuela son discapacidad intelectual algunos estudiantes presentan dificultades en el
razonamiento o solución de problemas, también se presenta la discapacidad visual,
alumnos con baja visión, y discapacidad psicosocial donde hay alumnos con trastornos
del estado de ánimo.

Justificación

La intervención en esta escuela es necesaria y urgente debido a la presencia de diversas


barreras para el aprendizaje y la participación que limitan el desarrollo pleno de todos los
estudiantes, especialmente de aquellos con discapacidad o con Necesidades Educativas
Especiales (NEE). En un contexto urbano de nivel socioeconómico medio-bajo, estas
barreras se ven agravadas por condiciones estructurales como la falta de recursos,
infraestructura insuficiente, prácticas pedagógicas tradicionales y escaso
acompañamiento familiar o comunitario. Si bien la escuela representa un espacio
fundamental para el desarrollo académico, emocional y social, estas dificultades impiden
que ese derecho se ejerza en igualdad de condiciones para todos.

No intervenir ante estas problemáticas genera un impacto negativo profundo: se


perpetúan la exclusión, el rezago educativo, la deserción escolar y la discriminación. Los
estudiantes que enfrentan barreras sin recibir los apoyos necesarios no solo ven afectado
su desempeño académico, sino también su autoestima, su motivación por aprender y su
sentido de pertenencia al entorno escolar. Además, la falta de acción impide que el
personal docente desarrolle una mirada inclusiva y estrategias efectivas que respondan a
la diversidad del aula, generando una escuela rígida y poco flexible ante las necesidades
reales del alumnado.

Esta propuesta de intervención, basada en el enfoque de barreras para el aprendizaje y la


participación (BAP), contribuye directamente a garantizar el derecho a la educación en
condiciones de equidad, justicia y dignidad. Al identificar y reducir las barreras existentes,
se crean oportunidades reales para que todos los estudiantes aprendan, participen y se
desarrollen según sus capacidades e intereses. Además, se fortalece la cultura inclusiva
en la escuela, al promover la colaboración, el respeto por la diversidad y la transformación
de las prácticas pedagógicas. De esta manera, no solo se da cumplimiento a los marcos
normativos nacionales e internacionales en materia de inclusión educativa, sino que se
avanza hacia una educación verdaderamente transformadora y humanizante, en la que
cada estudiante se sienta valorado, reconocido y capaz.
Marco teórico

La educación inclusiva es un enfoque que busca transformar los sistemas educativos para
garantizar que todos los estudiantes, independientemente de sus condiciones personales,
sociales o culturales, tengan acceso a una educación de calidad en igualdad de
condiciones. Se basa en el reconocimiento de la diversidad como un valor y en la
necesidad de eliminar las barreras que limitan la participación y el aprendizaje. Según
la UNESCO (2017), la inclusión educativa implica “la presencia, participación y logro de
todos los estudiantes, con una atención especial a aquellos que están en riesgo de
exclusión o marginalización dentro del sistema educativo”.

Un concepto fundamental para comprender la inclusión es el modelo social de la


discapacidad, el cual desplaza el enfoque tradicional (médico o clínico) que sitúa el
problema en la persona con discapacidad, y propone en cambio que las verdaderas
limitaciones provienen del entorno físico, social y actitudinal que impide la participación
plena. En este sentido, Oliver (1996), uno de los teóricos principales del modelo social,
argumenta que la discapacidad no es una característica individual sino una construcción
social que emerge de la interacción con un entorno excluyente. Este modelo sirve de base
para identificar y reducir las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP), tal
como lo propone el enfoque del Index for Inclusion (Booth y Ainscow, 2011).

En coherencia con el modelo social, la accesibilidad, la equidad y los ajustes


razonables son principios clave que permiten garantizar el derecho a la educación. La
accesibilidad se refiere a la eliminación de obstáculos físicos, comunicativos, actitudinales
y pedagógicos que impiden el acceso, la permanencia y la participación de todos los
estudiantes. La equidad, por su parte, implica ofrecer recursos y apoyos diferenciados
según las necesidades de cada estudiante, asegurando que todos tengan las mismas
oportunidades de aprendizaje. Finalmente, los ajustes razonables consisten en
modificaciones o adaptaciones necesarias y apropiadas que no imponen una carga
desproporcionada, permitiendo a los estudiantes con discapacidad acceder y participar en
igualdad de condiciones (Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad, ONU, 2006).

Dentro de este marco, el rol del pedagogo es esencial en contextos inclusivos. El


pedagogo actúa como mediador, facilitador y transformador de prácticas educativas,
generando estrategias que promuevan la inclusión desde el diseño curricular, la
intervención en el aula, la asesoría docente y la vinculación con las familias. Asimismo,
tiene la responsabilidad de fomentar una cultura escolar que valore la diversidad,
identifique las barreras existentes y colabore en la creación de entornos flexibles,
participativos y sensibles a las diferencias. Según Díaz Barriga y Hernández Rojas
(2020), el pedagogo es un actor clave en la articulación entre la teoría educativa, la
práctica pedagógica y las políticas de inclusión, favoreciendo procesos formativos más
justos y significativos.

En conclusión, la inclusión educativa exige una transformación profunda del sistema


escolar basada en principios de equidad, justicia social y respeto por la diversidad. El
modelo social de la discapacidad, los ajustes razonables y la participación activa de
profesionales como el pedagogo son elementos centrales para construir una escuela
verdaderamente inclusiva, en la que todos los estudiantes tengan la posibilidad de
aprender, participar y desarrollarse plenamente.
 UNESCO (2017). Guía para asegurar la inclusión y la equidad en la educación. París:
UNESCO.
[Link]

 Booth, T. & Ainscow, M. (2011). Index for Inclusion: Developing Learning and
Participation in Schools. Bristol: Centre for Studies on Inclusive Education (CSIE).
[Link]

 ONU (2006). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
[Link]

 Díaz Barriga, F. & Hernández Rojas, G. (2020). Estrategias docentes para un


aprendizaje significativo. McGraw-Hill.

 Oliver, M. (1996). Understanding Disability: From Theory to Practice. Macmillan.

Objetivos de la propuesta

Objetivo general:

Diseñar e implementar una propuesta pedagógica inclusiva basada en la identificación y


eliminación de barreras para el aprendizaje y la participación (BAP), con el fin de
garantizar que todos los estudiantes, especialmente aquellos con discapacidad o
Necesidades Educativas Especiales (NEE), accedan, participen y progresen en igualdad
de condiciones dentro del contexto escolar.

Objetivos específicos:

1. Identificar, durante el primer bimestre del ciclo escolar, al menos tres tipos de
barreras (físicas, actitudinales, curriculares o sociales) presentes en la comunidad
escolar, a través de observación directa, entrevistas a docentes y análisis de
registros escolares, con el propósito de orientar las estrategias de intervención.
2. Aplicar, a lo largo del ciclo escolar, un mínimo de tres estrategias pedagógicas
inclusivas por grado escolar, tales como ajustes razonables, actividades
diferenciadas o apoyos específicos, que favorezcan la participación y el
aprendizaje de estudiantes con NEE, y evaluar su impacto mediante rúbricas de
participación, asistencia y desempeño académico.

Propuesta pedagógica inclusiva


Área actitudinal

Objetivo: Promover una cultura escolar basada en el respeto, la empatía y la valoración


de la diversidad.

Acciones concretas:

 Realizar talleres mensuales con docentes y personal escolar sobre inclusión,


discapacidad, prejuicios y lenguaje inclusivo.
 Implementar actividades con los estudiantes que promuevan la empatía, la
cooperación y el respeto por las diferencias (cine-debate, cuentos,
dramatizaciones, juegos cooperativos).

Área de infraestructura o recursos

Objetivo: Mejorar el acceso físico y la disponibilidad de recursos materiales y didácticos


accesibles para todos los estudiantes.

Acciones concretas:

 Gestionar ante autoridades educativas o asociaciones civiles la instalación de


rampas, pasamanos o adaptaciones básicas en los sanitarios.
 Crear un banco de materiales didácticos accesibles (lupa, textos con letra grande,
pictogramas, audiolibros, etc.) que puedan ser utilizados por estudiantes con
discapacidad visual, auditiva o de aprendizaje.
 Implementar señalización clara en los espacios escolares para facilitar la
orientación de estudiantes con discapacidad o dificultades de movilidad.
 Habilitar un rincón de recursos en cada aula con materiales manipulativos,
visuales y multisensoriales para apoyar diferentes estilos de aprendizaje.

Área curricular

Objetivo: Adaptar la planeación y las estrategias pedagógicas para responder a las


necesidades educativas diversas del alumnado.

Acciones concretas:

 Capacitar a los docentes en diseño universal para el aprendizaje (DUA) y en la


elaboración de ajustes razonables sin modificar los propósitos curriculares
fundamentales.
 Aplicar estrategias de evaluación diferenciada (rúbricas, portafolios,
autoevaluación) que permitan valorar el progreso de cada estudiante de manera
justa.
 Planear por lo menos una actividad inclusiva por mes por grado, donde todos los
estudiantes puedan participar sin importar sus condiciones.

Área de trabajo colaborativo


Objetivo: Fortalecer la colaboración entre docentes, personal de apoyo, directivos y
familias para consolidar una comunidad educativa inclusiva.

Acciones concretas:

 Establecer reuniones bimestrales de seguimiento entre docentes, USAER (si


aplica), dirección y familias para revisar avances y necesidades de estudiantes con
NEE.
 Crear un comité de inclusión escolar que integre a docentes, padres, alumnos y
personal de apoyo para coordinar acciones inclusivas a lo largo del ciclo escolar.
 Realizar asesorías colaborativas entre docentes y personal especializado
(terapeutas, psicólogos, trabajadores sociales) cuando se detecten barreras
persistentes.
 Organizar jornadas de escuela para padres centradas en estrategias de apoyo
escolar en casa y desarrollo socioemocional.

Evaluación de impacto

Para evaluar si la propuesta pedagógica inclusiva está generando un impacto positivo en


la escuela, se analizarán cambios concretos en cuatro dimensiones clave:

Asistencia escolar

¿Qué se espera?: Aumento en la asistencia regular de estudiantes con NEE o que


previamente presentaban ausentismo.

Indicadores:

Porcentaje de asistencia mensual antes y después de implementar la propuesta.

Casos de reincorporación o disminución del ausentismo por falta de inclusión o apoyo.

Instrumentos:

Control de asistencia diario por grado.

Reportes mensuales de seguimiento elaborados por dirección y docentes.

Participación de los alumnos

¿Qué se espera?: Mayor involucramiento de todos los estudiantes, especialmente los que
anteriormente mostraban baja participación.

Indicadores:

Nivel de participación en actividades grupales, debates, juegos, dinámicas y actividades


inclusivas planeadas.

Aumento del uso de recursos accesibles por parte de estudiantes con NEE.
Instrumentos:

Rúbricas de observación del docente.

Registros anecdóticos.

Cuestionarios breves a los estudiantes sobre su experiencia en el aula.

Cambios en actitudes (de docentes, estudiantes y familias)

¿Qué se espera?: Mayor sensibilidad, respeto y aceptación hacia la diversidad y las


necesidades educativas especiales.

Indicadores:

Disminución de comentarios o actitudes excluyentes.

Incremento en la colaboración entre pares (ayuda entre alumnos).

Participación de familias en reuniones o actividades inclusivas.

Instrumentos:

Cuestionarios de percepción aplicados a docentes, alumnos y familias (antes y después


de la intervención).

Bitácoras de observación sobre dinámicas de inclusión/exclusión en el aula.

Registros de asistencia a pláticas y talleres para padres.

Logro de aprendizajes

¿Qué se espera?: Mejora en el desempeño académico de los estudiantes con NEE, con
base en sus propios avances.

Indicadores:

Evidencias de aprendizaje significativas según los ajustes razonables realizados.

Cumplimiento de objetivos individualizados para alumnos con apoyo específico.

Mejora en resultados de evaluación diferenciada (rúbricas, portafolios, actividades


prácticas).

Instrumentos:

Portafolios de evidencias por estudiante.

Evaluaciones diagnóstica, formativa y sumativa adaptadas.


Reportes de progreso trimestrales elaborados por los docentes y USAER (si aplica).

Conclusión

La elaboración de esta propuesta pedagógica inclusiva ha permitido comprender, de


forma profunda y práctica, la importancia de construir entornos escolares donde todas y
todos los estudiantes tengan la oportunidad real de aprender, participar y desarrollarse en
igualdad de condiciones. A través del análisis de barreras para el aprendizaje y la
participación (BAP), se evidenció que las dificultades no siempre están en los estudiantes,
sino en las condiciones estructurales, pedagógicas y actitudinales que aún prevalecen en
muchas escuelas y que requieren transformaciones urgentes.

Uno de los principales aprendizajes obtenidos durante este proyecto fue el reconocimiento
de la diversidad como un valor educativo, no como un problema. La inclusión no consiste
únicamente en integrar físicamente a estudiantes con discapacidad o NEE al aula, sino en
modificar prácticas, actitudes y estructuras para que todos se sientan parte activa de la
comunidad educativa. Este proceso implicó identificar y comprender conceptos
fundamentales como el modelo social de la discapacidad, los ajustes razonables, el
diseño universal para el aprendizaje y la corresponsabilidad entre los distintos actores
escolares.

Sin embargo, también se enfrentaron diversos desafíos. Uno de ellos fue la dificultad para
imaginar cómo llevar a cabo acciones inclusivas concretas en contextos donde los
recursos son limitados y las resistencias al cambio aún existen. También resultó retador
pensar en formas de evaluación que no excluyan, sino que valoren los avances
individuales. Además, quedó claro que para que una propuesta inclusiva tenga impacto
real, no basta con buenas intenciones: se necesita formación, compromiso institucional y
trabajo colaborativo constante.

Desde una mirada pedagógica, este proyecto deja una huella importante en mi formación
profesional. Me permite llevarme no solo herramientas teóricas y metodológicas para
actuar ante la diversidad del aula, sino también una visión ética y transformadora del rol
del pedagogo: ser un agente de cambio que promueve la equidad, la justicia y el respeto a
la dignidad humana dentro de los espacios educativos. La inclusión es una tarea
permanente, y este proyecto representa un primer paso consciente hacia esa meta.

Bibliografías
Booth, T., & Ainscow, M. (2011). Index for inclusion: Developing learning and
participation in schools. Centre for Studies on Inclusive Education
(CSIE). [Link]

Díaz Barriga, F., & Hernández Rojas, G. (2020). Estrategias docentes para un aprendizaje
significativo (9ª ed.). McGraw-Hill.

Echeita, G. (2013). Inclusión y exclusión educativa: Algunas claves para entender y


transformar la realidad. Revista Internacional de Educación para la Justicia Social, 2(1),
25–44. [Link]

Florian, L., & Black-Hawkins, K. (2011). Exploring inclusive pedagogy. British


Educational Research Journal, 37(5), 813–
828. [Link]

Organización de las Naciones Unidas. (2006). Convención sobre los derechos de las
personas con discapacidad. [Link]
[Link]

UNESCO. (2017). Guía para asegurar la inclusión y la equidad en la educación.


UNESCO. [Link]

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