1. El realismo y el naturalismo: la novela.
La poesía y el teatro en la segunda
mitad del siglo XIX
En la segunda mitad del siglo XIX, surge el realismo literario en respuesta a las
tendencias románticas, enfocándose en reflejar fielmente las costumbres
contemporáneas y la psicología de la sociedad industrial. Este movimiento, originado
en Francia, llega a España con escritores conservadores que idealizan el pasado,
como Cecilia Bölh de Faber (‘’La gaviota’’) y Pedro Antonio de Alarcón (‘’El sombrero de
los tres picos’’).
Por otro lado, escritores progresistas como Benito Pérez Galdós, en sus "Episodios
nacionales," fusionan realidad y ficción. Sus novelas pasan por etapas de tesis,
realismo contemporáneo y enfoque moral y espiritual.
Otro escritor progresista es Leopoldo Alas Clarín fue un crítico literario. En sus
cuentos se mezcla lo satírico, lo sentimental, lo serio y lo reflexivo. El más conocido es
“Adiós, Cordera”.
El naturalismo, liderado por Émile Zola en Francia, lleva el realismo a extremos al
afirmar que el ser humano está determinado por su herencia biológica, educación y
experiencia (‘’La desheredada’’). Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez aplican
estas ideas en sus obras (‘’La cuestión palpitante’’)(‘’Cañas y barro’’), explorando temas
como la miseria humana, corrupción y marginación.
En el posromanticismo, caracterizado por el intimismo y la sencillez métrica, destacan
las "Rimas" de Gustavo Adolfo Bécquer, que expresan su autobiografía amorosa, y las
"Leyendas," que exploran lo sobrenatural. Rosalía de Castro alterna gallego y
castellano en sus obras (‘’Follas Novas’’), mientras que Ramón de Campoamor
encabeza una poesía realista con ("Doloras.")
En el teatro, se destacan los dramas de Tamayo y Baus, que evolucionan hacia el
realismo (‘’Locura de amor’’), y José Echegaray con la obra de "El gran galeoto,".
4. Las vanguardias en Europa, España e Hispanoamérica
En el contexto de la agitación política y social de principios del siglo XX en Europa,
surge el movimiento de vanguardia como una reacción contra el orden establecido,
atacando el racionalismo y la idiosincrasia burguesa. Este movimiento, influenciado
por la teoría psicoanalítica y el marxismo, busca romper con la lógica, el realismo y el
sentimentalismo, promoviendo la originalidad y la creatividad a través de la
experimentación.
Los movimientos de vanguardia, conocidos como "ismos," elaboran manifiestos
provocadores y polémicos, rechazando el arte caduco y proponiendo un cambio
profundo hacia un nuevo mundo. Entre estos movimientos se encuentran el
expresionismo, que acentúa el impresionismo y el naturalismo con una estética
deformante y pesimista, liderado por Franz Kafka y Bertolt Brecht. El futurismo,
caracterizado por la modernidad y la velocidad, abraza la destrucción de la sintaxis y
la omisión de los signos de puntuación. El dadaísmo, liderado por Tristan Tzara, busca
aniquilar la cultura y la lógica, utilizando la escritura automática y técnicas como el
collage.
El cubismo, influenciado por el surrealismo, pretende plasmar la realidad desde
diferentes puntos de vista simultáneos. El surrealismo, fundado por André Breton,
humaniza la literatura al explorar el inconsciente, los sueños y los mecanismos
mentales no sometidos a la razón.
En España, se desarrollan movimientos vanguardistas como el creacionismo, que
busca crear el mundo con las palabras del poeta, y el ultraísmo, impulsado por Rafael
Cansinos Assens y adoptado por Borges, caracterizado por la eliminación de adornos,
rima y el uso de metáforas chocantes.
Ramón Gómez de la Serna, fue un agitador cultural que introdujo la modernidad y las
vanguardias. Escribió biografías, memorias, teatro, novelas y greguerías (La leche
vestida de novia)
En Hispanoamérica, César Vallejo se destaca con Trilce, experimentando con la
sintaxis e inventando palabras. Pablo Neruda, a pesar de sus críticas a las
vanguardias, muestra influencia del surrealismo en su obra. En México, el
estridentismo combina características del futurismo y el dadaísmo, mientras que en
Argentina, el martinfierrismo cristaliza el ultraísmo con elementos de futurismo y
surrealismo.
5.Generación del 27: características y trayectoria poética de las poetas del 27. El
teatro lorquiano
En 1927 gracias a Luis de Góngora, surgió la generación del 27. Estos fueron
influenciados por la poesía modernista y el surrealismo. Sus poemas reflejan la
preocupación social.
La estética del 27 es ecléctica. Admiran la poesía popular a través del folclore y los
romances, y siguen la literatura clásica española.
Acogen movimientos vanguardistas. Aspiran a una poesía pura, lúdica y
deshumanizada así como también emplean técnicas surrealistas.
Jorge Guillén, sigue la poesía pura con un léxico elaborado, en Cántico expresa su
entusiasmo ante la vida y en Clamor, protesta contra las injusticias.
Gerardo Diego, inclinación al creacionismo y al ultraísmo (Manual de espumas). Desar
un rolla temas y formas tradicionales, con poemas dedicados al paisaje, amor, toros,
música y religión.
Rafael Alberti, en (Marinero en tierra), expresa nostalgia por su Cádiz natal. En
(ángeles), se orienta al surrealismo y en (el poeta en la calle), a la denuncia social.
Pedro Salinas, destaca (presagios).
Luis Cernuda, destaca (La realidad y el deseo).
Dámaso Alonso, representante del exilio interior, poesía existencial y expresa dolor
vital. (Hijos de ira).
Por otra parte, están las mujeres del grupo del 27 “Las sinsombrero", poetas,
narradoras, dramaturgas. Destacan: Ernestina de Champourein, Concha Méndez y
Carmen Conde. Tienen tendencia a la poesía pura y a la vanguardia, y al futurismo y al
ultraísmo.
Federico García Lorca fue uno de los dramaturgos más importantes de la Generación
del 27. Su teatro se caracteriza por una combinación única de poesía, tragedia y
folklore español.
Obras como "Bodas de Sangre" y "La Casa de Bernarda Alba" son ejemplos
destacados de su teatro, donde Lorca exploró temas como el amor, la pasión, la
represión y la muerte.
Su uso del simbolismo, la musicalidad del lenguaje y la profundidad psicológica de
sus personajes hacen que su teatro sea único y universalmente reconocido.
6. La lírica y el teatro posteriores a 1936
En los 40, los poetas de ideología más cercana al falangismo escriben poesía arraigada o
formalista: Escorial, Garcilaso y Luis Rosales, (La casa encendida), (Espadaña). La inicia
Dámaso Alonso: (Hijos de la ira), transmite toda la angustia del absurdo de la vida, de la
maldad del hombre, del miedo al vacío, a la soledad y a la muerte.
En los 50, (Pido la paz y la palabra), de Blas de Otero protesta contra la desigualdad, la
opresión y la ausencia de libertad, e invita a la solidaridad y a la esperanza en el ser humano.
(Cantos iberos). José Hierro: dos subgéneros poéticos: el reportaje y la alucinación.
En los 60, Ángel González, autor de Tratado de urbanismo, se inclina por el humor corrosivo y
por la ironía.
Ya en los 70, los Novisimos buscan la creatividad y la originalidad, reciben influencia de la
música rock y pop,, y exhiben sus conocimientos culturales.
Después de los 80, unos apuestan por personalizar la tradición clásica y otros por la poesía
del silencio. En el segundo grupo, Clara Janés la poesía de la experiencia, Luis Alberto de
Cuenca y Ana Rosseti, buscan la esencia poética en la vida cotidiana. Emplean un lenguaje
sencillo y abordan asuntos urbanos y próximos. Se llamó poetas de la diferencia, Gregorio
Morales. En los últimos años muchos poetas jóvenes han encontrado en las redes sociales.
Marwan, Loreto Sesma o Irene X comparten un lenguaje claro y directo, antirretórico, una
sensibilidad adolescente y valores feministas y ecologistas.
El teatro mezcla literatura con espectáculo. Dramaturgos, como Alejandro Casona, optan por
el exilio. Enrique Jardiel Poncela (Eloisa está debajo de un almendro) cultivó el humor del
absurdo, la ironía y la agudeza. Le gustaba inventar situaciones inverosímiles. Miguel Mihura
decide adaptarse a lo que el público y los empresarios demandaban: (Maribel y la extraña
familia) con humor inteligente.
A finales de los 40, Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera)encabeza una denuncia
social, al meter al espectador dentro de la conciencia de los personajes.
Su mensaje refleja una profunda confianza en el ser humano y una sincera identificación con
los más desfavorecidos. Alfonso Sastre opta por un teatro más combativo para oponerse al
régimen dictatorial (Muerte en el barrio).
A partir de los 60, obras experimentales. Francisco Nieva (Pelo de tormenta) escribe teatro
furioso y teatro de farsa y calamidad. Ambas tendencias son vanguardistas y de difícil
comprensión para el público. Fernando Arrabal (El cementerio de automóviles) escribe un
teatro alejado del realismo, caracterizado por la simultaneidad, enemigo de la lógica y
animado por un lenguaje infantil. Se desarrollan grupos de teatro independiente, como
(Tábano o Los Goliardos).
José Luis Alonso de Santos, escribe (La estanquera de Vallecas) una obra con sentido del
humor y desenlace trágico. José Sanchis Sinisterra (¡Ay, Carmela!). Siglo XXI. En (El chico de
la fila de atrás), de Juan Mayorga. Y Angélica Liddel (Perro muerto en tintorería).
7. La novela española de 1939 a 1975.
Durante dos décadas, la narrativa española se enfrentó a un período de aislamiento,
exilio de escritores destacados y censura, lo que limitó la innovación y la adopción de
las nuevas corrientes literarias mundiales. Autores en el exilio, como Ramón J. Sender,
Max Aub y Francisco Ayala, ofrecieron obras variadas que reflejaban compromiso y
reflexión sobre temas como la Guerra Civil, la maldad humana y el abuso del poder,
empleando la ironía y la parodia.
En los años 40, se observó una división en la literatura entre novelas propagandísticas
que exaltaba la figura de los combatientes derechistas y el falangismo, y obras más
realistas que exploraban la angustia existencial y las consecuencias de la guerra civil,
como "Nada" de Carmen Laforet. y "La familia de Pascual Duarte" de Camilo José
Cela. Miguel Delibes destacó por su crítica a la hipocresía religiosa y su identificación
con los más débiles desde su humanismo cristiano. Emplea un vocabulario claro y
preciso.
La literatura de los años 50 se inclina hacia el realismo social, con autores buscando
la objetividad y críticas al régimen y a la injusticia. Los personajes representan la clase
social a la que pertenecen y tiende a reflejar la vida cotidiana. Obras como "La
colmena" de Camilo José Cela y "Las ratas" de Miguel Delibes reflejaron la vida
cotidiana y la miseria de la posguerra, mientras que otros autores, como Ignacio
Aldecoa, exploran la asfixia moral y económica de la España de posguerra.
En los años 60, la literatura española se abrió a nuevas corrientes y experimentación.
Los autores expresan una mayor variedad temática y técnicas narrativas innovadoras,
rompiendo con la estructura lineal del tiempo y explorando la mente humana a través
del estilo indirecto libre y el flujo de conciencia. "Tiempo de silencio" de Luis
Martín-Santos se destacó como una obra desgarradora que combinaba lo social con
lo existencial, mientras que Juan Benet, en "Volverás a Región", creaba un espacio
imaginario y simbólico que reflejaba la realidad de España. "Cinco horas con Mario" de
Delibes ofreció un soliloquio revelador sobre la sociedad opresiva y la hipocresía
religiosa.
Crítica literaria “Nada”
“Nada” es una obra literaria de Carmen Laforet, esta obra refleja una realidad
caracterizada por el dolor y la angustia existencial. Novela clave de posguerra.
La novela narra en primera persona la historia de Andrea , una muchacha que se
traslada a estudiar a Barcelona. Allí vive con unos familiares, los cuales se podría decir
que no tienen mucho dinero pero intentan mantener las apariencias en un ambiente
asfixiante donde conviven personajes degradados, egoístas, marcados por el hambre
y la violencia,. Estos reflejan actitudes extremas: la abuela no tiene peso en la familia y
lo pasa mal cada vez que hay una pelea; el tío Román, un maniático interesado en la
música, y con un pasado misterioso, perturba a Andrea con su perversión; la tía
Angustias refugia sus frustraciones en la religión, y vigila a Andrea; y el tío Juan es un
artista frustrado y es violento con su mujer Gloria.
Por otro lado, encontramos a un grupo de jóvenes universitarios, en el que está Ena, la
mejor amiga de Andrea, una chica acaudalada y psicópata con los hombres.
Afortunadamente para Andrea, al final del curso académico Andrea abandonará la
ciudad y se irá a Madrid con Ena.
El tema central de la novela radica en la dificultad de Andrea para encontrar su camino
en un entorno hostil y aprender a vivir como adulta en medio de la adversidad. A pesar
de todo, el final de la novela transmite la esperanza de los jóvenes en la construcción
de un futuro mejor, sugiriendo que hay luz al final del túnel a pesar de las dificultades
encontradas.
En los aspectos narrativos destacan el punto de vista único y la sencillez de los
diálogos. El estilo se relaciona con una prosa fresca , viva y con reflejos del habla
coloquial. A menudo la descripción de los objetos, espacios y acciones adquieren un
simbolismo impregnado de los sentimientos de la narradora. Por tanto se trata de una
novela de vivencias con realismo impresionista.
El lector entra fácilmente en la novela y percibe las emociones y sensaciones
individuales y colectivas de la sociedad tras la guerra civil.
8. La novela española a partir de 1975: la renovación en la novela
La falta de perspectiva histórica, el fuerte desarrollo del género novelístico, la enorme
variedad de la producción de este periodo, la negativa generalizada de la mayor parte
de los escritores a ser clasificados en un grupo y la intrusión de elementos
comerciales en el proceso de creación. Hacen que resulte muy difícil clasificar la
novela producida en España en las últimas décadas.
La novela intimista y lírica; la vida interna de los personajes cobra mucha importancia.
Carmen Martín Gaite en Nubosidad, nos presenta el conmovedor testimonio de unas
mujeres que luchan por vencer su mundo interno para lograr la independencia.
Eduardo Mendoza en La verdad sobre el caso Savolta, aprovecha las aportaciones de
la vanguardia y las caracteristicas del género negro para mostrar los movimientos
anarquistas catalanes de principios del sigloXX.
Existe una novela de fuerte carga intelectual como Todas las almas, de Javier Marías.
Luego vemos El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas, la cual nos muestra la
historia de alguien que dice ser el padre de Montano, un joven tan obsesionado con la
literatura que no puede distinguirla de su propia vida.
La novela histórica, exige que el autor se documente escrupulosamente y consigue el
equilibrio entre información histórica y calidad literaria.
Unos de los temas más repetidos es la Guerra Civil y la posguerra, así mismo,
Almudena Grandes es autora de novelas con protagonistas femeninos como Inés y la
alegría. Arturo Pérez Reverte, en sus novelas predomina el género de aventuras, así
como también Cienfuegos de Alberto Vázquez Figueroa.
La novela de tintes cervantinos, tiene a Luis Landero que describe en Juegos de la
edad tardía sueños incumplidos de los perdedores. Luis Mateo Díez destaca Las
estaciones provinciales.
La novela negra, Lorenzo Silva, presenta el fracaso de la persona que ha llegado al
éxito económico pero está vacío. Antonio Muñoz Molina (El invierno de Lisboa), une:
argumentos sólidos, unas tramas complejas y personajes convincentes.
En los 90, aparece la generación X. José Ángel Mañas en Historias del Kronen
muestra una juventud de clases medias y altas con falta de valores, que renuncian al
sentido de la vida y recurren a las drogas y al sexo.
En la literatura fantástica,encontramos a Ana María Matute escribe "Olvidado rey
Gudú. José María Merino escribe historias del otro lugar, y Laura Gallego con su
trilogía Memorias de Idhún.
La novela poemática, ofrece una prosa muy cuidada que hereda el ritmo de la poesía.
Julio Llamazares, La lluvia amarilla, aborda asuntos como el paso del tiempo, la
destrucción de lo amado y la muerte.
9. La literatura hispanoamericana contemporánea: poesía americana después de las
vanguardias, la novela regionalista, la novela del boom, la narrativa posterior al boom
La poesía hispanoamericana del siglo XX posterior está marcada por tres corrientes
principales, ejemplificadas en figuras como César Vallejo, Pablo Neruda y Gabriela Mistral.
Vallejo fusiona la influencia modernista, la vanguardia y el compromiso político en obras como
"Los heraldos negros" y "España, aparta de mí este cáliz". Por su parte, Neruda, galardonado
con el Nobel, encarna los sueños y el destino del continente en obras como "Veinte poemas de
amor y una canción desesperada", desafiando el modernismo. Gabriela Mistral, también Nobel,
refleja en "Lagar" su angustia ante la muerte y las atrocidades del mundo, personificando la
espera de la muerte tras una vida de fatigas. También estaban: la uruguaya Alfonsina Storni
comenzó en el modernismo y luchó por los ideales feministas;
la argentina Alejandra Pizarnik que obra sobre el sentimiento de culpa y continuo
sufrimiento; La uruguaya Ida Vitale con una poesía esencialista.
En la novela regionalista, se destaca el conflicto entre civilización y barbarie, exaltando las
culturas americanas y los espacios naturales. Autores como José Eustasio Rivera en "La
vorágine" , Rómulo Gallegos en "Doña Bárbara" y Ricardo Güiraldes en "Don Segundo Sombra"
abordan este tema desde diversas perspectivas, mostrando la explotación, la naturaleza
salvaje y la desaparición de mundos rurales.
El boom de la novela hispanoamericana trae consigo la integración de lo fantástico y lo real, a
través de mitos, de leyendas y de la poesía. El boom supuso una difusión universal, todos
estos autores consolidaron la integración de lo fantástico y lo real hasta formar el realismo
mágico. Con una estructura narrativa no lineal y técnicas innovadoras. Autores como Miguel
Ángel Asturias con "El señor Presidente" inaugurando las novelas de dictadores, Jorge Luis
Borges con sus relatos breves como “Historia Universal de la Infamia” y Gabriel García
Márquez con "Cien años de soledad", se destacan en este movimiento que desafía la
clasificación temática y estilística.
Por otro lado tenemos a Ernesto Sábato,nos ofrece Sobre héroes y tumbas, una novela en la
aparece una visión apocalíptica del mundo. Juan Rulfo, en Pedro Páramo, presenta un
mundo en el que los vivos conviven con los muertos. Por último tenemos a Gabriel García,
que crea un mundo imaginario personal en su obra, Cien años de soledad.
Posteriormente, los escritores hispanoamericanos muestran una diversidad estilística. Isabel
Allende, en "La casa de los espíritus", integra el realismo mágico en el folletín, mientras que
Roberto Bolaño en "Los detectives salvajes" explora el drama del exilio y la generación
perdida. Mariana Enriquez cultiva el género del terror tanto en cuentos como en novelas.
Crítica literaria de bajarse al moro
J.L. Alonso de Santos, autor de Bajarse al moro, se da a conocer durante la transición a la
democracia. Su teatro evoluciona y da lugar a un teatro más comercial. En su segunda etapa
realista conocida como Teatro costumbrista marginal, destaca La estanquera de vallecas, con
técnicas renovadoras del sainete, el esperpento y la comedia costumbrista.
Tras un argumento aparentemente sencillo, encontramos un tópico universal: la confrontación
entre deseos y aquello que los frustra. Otros ven el tema del camino de una neófita hacia lo
prohibido, así como la crítica social.
La estructura posee un planteamiento, nudo y desenlace. Respecto a los personajes;
encontramos a Chusa, la protagonista llena de valores. Elena, la antagonista que encarna lo
negativo. Alberto, el objeto de deseo, el conservador y marginal. También tenemos a Jaimito,
el perpétuo perdedor, y por último tenemos a los personajes secundarios que responden a
arquetipos tradicionales y están ridiculizados.
La obra sigue la regla aristotélica de la unidad del lugar (pequeño apartamento), la obra se
desarrolla durante un mes en los años 80.
Otros rasgos importantes son: el auténtico sabor popular por el ambiente y la polifonía
lingüística. Se emplea un lenguaje cotidiano que es coloquial y estándar. Y hay una
exhaustiva elaboración poética.
Por otro lado se ve el tratamiento del humor como la medicina de los padecimientos de la
vida.
En esta obra Alonso Santos, defiende la existencia humana fiel a los propios ideales y que, a
pesar de las dificultades, la vida merece ser vivida.