LOS BARONES DEL ESTAÑO
INTEGRANTES
Angelyne Jolie Viveros Anzoátegui
Eduardo Arias Ortiz
Elfrida Frias Gutiérrez
Jocelyn Rivas Ramos
Miguel Serrano Valeriano
MATERIA: Derecho Minero e Hidrocarburifero
8 de agosto de 2025
1. Los barones del Estaño
Los barones del estaño marcan una época en Bolivia en la cual el poder minero modernizó el
país, robusteció el poder económico e integró a Bolivia al circuito económico global. Cabe
añadir que los barones del estaño hicieron poco o nada por mejorar Bolivia y que sus
monopolios se vieron truncados con la nacionalización de las minas en 1952.
Los Barones del estaño, tres personajes icónicos de la historia boliviana que monopolizaron la
minería del estaño, llegando a controlar el 80% de su producción. Estamos hablando de Simón
Patiño, Moritz Hochschild más conocido como Mauricio Hild y Carlos Víctor Aramayo.
1.1 ¿Por qué se llaman los barones del Estaño?
El término "barones del estaño" evoca la imagen de un grupo selecto de magnates y
empresarios que dominaron la industria del estaño a nivel mundial durante el siglo XX. Estos
líderes ejercieron un control abrumador sobre la extracción, producción y comercialización de
este metal precioso, influyendo en los precios y políticas gubernamentales a escala global.
La elección del término "barones" se inspira en los "barones del acero" de Estados Unidos del
siglo XIX, quienes controlaban la industria siderúrgica. Así como aquellos magnates ejercían
una influencia oligárquica sobre el acero, los "barones del estaño" controlaban de manera
similar la producción y exportación de este metal, acumulando vastas fortunas en el proceso.
El estaño, debido a su versatilidad y valor, fue un componente crucial en diversas industrias,
desde la fabricación de productos electrónicos hasta la producción de envases alimenticios.
Aquellos que controlaban su producción tenían un poder significativo en la economía global.
(EducaBolivia, s.f.)
2. Historia
En tiempos de la colonia española, el territorio que posteriormente se volvió en nuestro país,
era una región tan rica en minería, que el Cerro Rico de Potosí la montaña más rica de plata
del mundo necesitaba una administración especial: la Real Audiencia de Charcas fue creada
por Cédula de 18 de septiembre de 1559, dada en Valladolid, durante el reinado de Felipe II,
para fomentar su extractivismo.
Fueron tres siglos de saqueo español a la plata del Sumaj Orko.
En el momento de su fundación, Bolivia era prácticamente un campamento minero, la plata y el
estaño fueron quienes forjaron nuestra identidad, al punto que el mejor hospital de ese
entonces estaba en Catavi.
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El resto del país que no era región minera estaba abandonado, sin ferrocarriles ni caminos a
Santa Cruz porque no había minas y todo estaba relacionado con su producción.
Surgen los Barones de la Plata Narciso Campero, Gregorio Pacheco y Aniceto Arce.
Huanchaca (ubicada en el centro minero de Pulacayo), en producción de plata, fue el segundo
en importancia luego del Cerro Rico y nace el ferrocarril en el Gobierno de Arce.
Ya en la época de producción del estaño y su derivado el hierro, su alta demanda permitía
envasar alimentos en latas para las tropas en tiempos de guerras en Europa, además para la
fabricación de armas, es ahí donde surgen ‘los Barones del Estaño’ Simón Patiño, Hochschild y
Aramayo.
Según el hijo del Rey del Estaño, Antenor, en 1968, la fortuna que Patiño llegó a acumular
superó los 3.000 millones de dólares. Hechas las conversiones sobre la depreciación del dólar,
aquel monto equivaldría hoy a algo más de 21 mil millones de dólares. Entre los 672 patrones
de minas censados en 1950, tres acaparan el 78,6 % de la extracción de estaño durante el
decenio 1940-1950: Patiño (46%), Hochschild (22,5 %) y Aramayo (6,9 %). Los dos primeros,
de origen boliviano, acumulan su capital de la explotación misma.
En el siglo XIX, la minería proporcionó a Bolivia una gran parte de sus ingresos fiscales, dentro
del 50 al 88%, pero los impuestos pagados por los Barones del Estaño oscilan entre el 4 y el
5% de 1900 a 1920. Desde 1921 hasta 1940 Patiño obtiene ganancias que equivalen a cuatro
veces su capital, pero sus impuestos aumentan solo un 17% debido al extractivismo salvaje por
parte de los Barones.
Gobierno de Víctor Paz Estenssoro, luego de la revolución de abril de 1952, el 31 de octubre,
firmó el decreto de nacionalización de las minas en el campo de María Barzola; se buscó la
eliminación del llamado súper Estado minero, se empezó a mencionar el control obrero. La
consecuencia fundamental de la nacionalización fue haber transformado el funcionamiento del
país, al trasladarse el control de la economía de manos privadas al Estado (en 1952 las minas
equivalían a más del 80% de los ingresos de la nación).
Todo esto no sin antes haber vivido míticas luchas del proletariado minero boliviano, las cuales
derivaron en masacres: masacre de Uncía (defensa de mineros despedidos), el 4 de junio de
1923, donde murieron siete obreros y varios heridos, y circuló la versión de que muchos
cuerpos desaparecieron en los candentes hornos de Catavi; masacre de Catavi, el 21 de
diciembre de 1942 (aumento salarial), con 20 muertos y 40 heridos; masacre de Potosí, el 28 y
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29 de enero de 1947 (dirigentes acusados de fascistas), donde supuestamente los muertos son
23, pero pasan de 300; y la masacre de Siglo XX, el 28, 29 y 30 de mayo de 1949 (aumento
salarial y el cumplimiento de un laudo arbitral), donde el Gobierno reconoció que murieron 144
y fueron heridos 23, todo esto en épocas de los Barones del Estaño.
Las minas expropiadas a estos potentados fueron Bolsa Negra, Kami, San José, Colquiri,
Morococala, Huanuni, Alantata, Catavi, Antequera, Colquechaca, Colavi, Unificada del Cerro
Rico de Potosí, Pulacayo, Matilde, Chorolque, Ánimas, Chocaya, Oploca, Venus, Pampa
Grande y Viloco. Y fue creada la Comibol. (DÍA DE LA NACIONALIZACION DE LAS MINAS EN
BOLIVIA, 2021)
3. El poder de las minas
Cuando la principal riqueza de Bolivia era el estaño, estaba en su auge, esta represento la
principal fuente de ingresos de Bolivia, aunque esta riqueza que produjo el estaño benefició a
muy pocos. Primero fueron los llamados barones del estaño, los potentados Patiño, Aramayo y
Hoschild, que se convirtieron en una especie de superestado que ponía y sacaba a presidentes
y usaba al ejército como su guardia. Estos tres personajes icónicos de la historia boliviana
monopolizaron la minería del estaño, ejercieron un poder abrumador sobre la extracción,
producción y comercialización de dicho metal influyendo en los precios y políticas
gubernamentales a escala global, llegando a controlar el 80% de su producción.
Para Patiño, fueron más importantes las necesidades de estaño del mercado mundial a
principios de siglo que su tenacidad y capacidad de trabajo; para Aramayo, contó más en la
formación de su fortuna un sistema legal que le permitió el acaparamiento de concesiones
mineras; a Hochschild le sirvió más aprovecharse de los pequeños mineros comprándoles su
producción al amparo de una legislación inadecuada, convirtiéndolos en sus asalariados por el
sistema de anticipos y venta en consignación, que su formación universitaria y su talento para
manipular los precios de los minerales. A esto habría que añadir la visión empresarial de utilizar
alta tecnología, contratación de recursos humanos especializados del exterior y un manejo
técnico adecuado de la explotación minera. Lo dicho se funda en lo que, en 1952, se informó a
través de la comisión encargada del estudio de la nacionalización de las minas al Banco Minero
de Bolivia, en sentido de que, en los puertos del Pacífico, los antiguos barones del estaño
habían instruido la cancelación de los pedidos de maquinaria, repuestos, herramientas,
implementos, pulperías, etc., etc., y la detención de los pedidos de la explotación minera.
(Lizarraga, 2003)
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4. Influencia económica y política
Simón I. Patiño, Moritz Hochschild y Carlos Víctor Aramayo controlaban la mayor parte de la
producción de estaño del país, lo que les otorgó un poder económico sin precedentes. Su
control de las minas más productivas les permitió manejar precios, condicionar las
exportaciones y acumular una riqueza que los colocó entre las figuras más influyentes de la
economía nacional. Este dominio no solo fortaleció sus fortunas personales, sino que también
convirtió al estaño en la principal fuente de ingresos del Estado, haciendo que la economía
boliviana dependiera en gran medida de sus empresas.
En el ámbito político su poder económico se tradujo en capacidad de influencia sobre las
decisiones del gobierno. Los barones financiaban campañas políticas, apoyaban a líderes
afines y, en algunos casos, ocupaban cargos oficiales o mantenían estrechas relaciones con
las élites políticas. Esto les permitió asegurar leyes, concesiones y políticas fiscales favorables
a la gran minería, así como proteger sus intereses frente a movimientos sindicales o
propuestas de reforma. La estrecha relación entre estos empresarios y el poder estatal generó
una estructura en la que la política minera estaba orientada principalmente a favorecer la
exportación y el beneficio privado, más que el desarrollo interno del país.
5. Nacionalización de las minas
La historia se cobró su factura. Las condiciones de explotación y la creciente politización del
movimiento obrero fueron el caldo de cultivo perfecto para la Revolución Nacional de 1952. Con
fusiles al hombro y dinamita en mano, los mineros se convirtieron en vanguardia.
El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) tomó el poder y decretó la nacionalización de
las minas. “Las riquezas del país ya no serán para unos pocos, sino para el pueblo boliviano”,
proclamó el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro. (Estremadoiro, 2025)
El 31 de octubre de 1952, Paz Estenssoro firmo el decreto de nacionalización de las minas en
el campo Maria Barzola en Catavi (Potosi). Uno de los postulados de la Revolución había sido
la eliminación del llamado del llamado superestado minero. Entre abril y octubre de 1952
trabajo una comisión para estudiarlas medidas a tomarse. El decreto se firmo contando con el
control obrero; una medida política sin precedentes en el continente. La nacionalización revertía
al Estado todos los bienes de las tres grandes empresas.
Para la administración de las minas del Estado se creó la Corporación Minera de Bolivia
(COMIBOL) que comenzó su gestión con graves desventajas, escaso capital de operación y
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sobre todo maquina ya obsoleta. La consecuencia lógica fue un altísimo costo de producción
que hacía poco competitiva la exportación estañifera de Bolivia.
Con todo, la administración directa de las minas permitió que importantes recursos se
dedicaran a actividades de diversificación económica, muy específicamente para el desarrollo
de la agropecuaria y la agroindustria en los llanos orientales y a la capitalización de YPFB, lo
que potencio a la empresa del petróleo haciéndola rentable y exportadora.
La consecuencia de fundamental de la nacionalización fue la de haber transformado el
funcionamiento del país al trasladarse el control de la economía de manos privadas a manos el
Estado (en 1952 las minas equivalían mas del 80% de los ingresos totales de la nación).
(Mesa, 1999)
6. Reflexión
Teniendo en cuenta todo lo mencionado en los acápites anteriores, el estaño ha fungido un rol
trascendental en Bolivia; puesto que, de este mineral, surgieron personajes históricos e hitos
históricos que cambiaron rotundamente en nuestro rumbo como nación, dando paso al país a la
internalización mercantil en los países europeos y americanos. ¿Cómo logro Bolivia obtener
esta bonanza económica pese a la condiciones y circunstancias inestables en el país? a través
de la influencia y decisiones que convenian los barones por sus intereses. Si bien el país
obtuvo una bonanza económica y un desarrollo industrial y metalúrgicos inconmensurables, no
logro esto romper las barreras de la pobreza, desigualdad social y económica; barreras
crónicas que siempre han estado presente en la sociedad boliviana en general. Los barones del
estaño han sido personajes históricos que buscaban su interés individualista por encima del
colectivo; puesto que, ciertamente aportaron a la minería boliviana, pero estos recursos no han
sido redistribuidos equitativamente a la población sino a las elites del poder. Sin embargo, el
expresidente Victor Paz Estenssoro, rompió las barreras convencionales de la época y sentó
las bases de la nacionalización y, con ello, la nacionalización de las minas, trayendo
consecuentemente, mejor redistribución de recursos a país y a la población.
Bibliografía
6
(s.f.). Obtenido de EducaBolivia: https://educabolivia.com/historia/barones-del-estano/
(02 de 09 de 2021). Obtenido de DÍA DE LA NACIONALIZACION DE LAS MINAS EN BOLIVIA:
https://coprofam.org/2021/11/02/dia-de-la-nacionalizacion-de-las-minas-en-bolivia/
Comibol, B. (2020). 31 octubre 1952: Bolivia nacionaliza las minas de los Barones del Estaño.
Estremadoiro, E. (06 de 08 de 2025). El Deber . Obtenido de Estaño: el auge y colapso del
mineral que forjó Bolivia: https://eldeber.com.bo/especial/estano-el-auge-y-colapso-del-
mineral-que-forjo-bolivia_525240/
Lizarraga, G. (2003). El Drama de la Nacionalización de las Minas y sus efectos perniciosos.
Caso Potosí. Obtenido de SciELO: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?
script=sci_arttext&pid=S0040-29152003000100020
Mesa, C. (1999). Historia de Bolivia . La Paz : Gisbert.